Hace 165 Años

Hace 164 años un 22 de Octubre de 1,844; un grupo de cristianos creyentes en la venida de Jesús a nuestra tierra, para dar la recompensa a cada creyente y eliminar el pecado de este mundo, esperaban un evento sin precedentes en la historia de la humanidad.

Por más de 20 años a un predicador estudioso de las profecías Bíblicas, se le había revelado el significado de los 2,300 días de Daniel capítulo 9. Esta profecía se llegó a conocer como las 2,300 tardes y mañanas. Igualmente el pasaje de Daniel 8:14 indicaba la purificación del santuario.
 

Guillermo Miller o William Miller, predicó por casi todo Estados Unidos acerca de Daniel 9. Las 2,300 tardes y mañanas. Luego de un estudio a conciencia se pudo determinar donde comenzaba esta profecía y donde terminaba. Estudiando la historia se llegó a la conclusión que Ústa había comenzado en el año de 457 AC con el decreto de reconstrucción de Jerusalén por Ciro el rey de los Medos y persas. Este periodo abarcaba la vida y muerte del Mesías, el paso del Evangelio de los judíos a los gentiles y la finalización de este periodo en el año de 1844 justo el 22 de Octubre. En ese momento los cristianos creyentes creyeron que la tierra era el santuario de Dios. Así que esperaban que al finalizar este periodo Jesús regresaría  a la tierra a purificarla con fuego y a llevar a Su pueblo a la Canaan celestial. El evento no se dio como lo esperaban. Lo que en realidad había pasado es que Jesús comenzó su obra de expiación en el santuario del cielo, donde se aplicaría la sangre del sacrificio de la cruz, para borrar finalmente los pecados de los libros de registro. Así la expiación sería completa y final. Desde entonces Jesús realiza el cumplimiento real de la fiesta de la expiación – según Levítico 16- donde examinará cada caso de cada creyente profeso hasta que alcance nuestros días. Entonces regresará a la tierra para dar su recompensa a cada uno según sus obras.
 

Luego que el 22 de Octubre de 1844, no vino Jesús a la tierra como esperaban, muchos se apartaron del movimiento de ese año. Unos dijeron que los periodos de tiempo de la profecía de las 2300 tardes y mañanas estaban equivocados. Otros que Jesús había venido pero espiritualmente. Y el último grupo uno muy pequeño, dijo que los periodos estaban correctos y que la Biblia no podía errar. Así que comenzaron a estudiar y orar, para recibir sabiduría del cielo. La respuesta no tardó en llegar. Comprendieron que lo que realmente había ocurrido: Jesús pasó del lugar santo al lugar santísimo en el santuario celestial, para hacer la obra de expiación final. De este pequeño grupo de creyentes que comprendieron la verdad del Santuario celestial y de la expiación final en el mismo hecha por Jesús, nació un pequeño grupo lo que hoy es la Iglesia Adventista del Séptimo Día.
 

Hasta dos mil trescientas tardes y mañanas luego el santuario será purificado.

Jesús está purificando el santuario celestial y borrando los pecados confesados y dejados, para sellar nuestras vidas. Comenzando desde el primer muerto justo –Abel, hasta alcanzar nuestros días con los justos vivos. Una vez que el último caso sea decidido Jesús saldrá del santuario celestial y no habrá más intercesión por los cristianos profesos conocedores de estas verdades. Quedará un pequeño tiempo de gracia para el resto de la humanidad para que conozcan la verdad final del mensaje de los Tres Ángeles y salgan de Babilonia.
 
 

Mientras tanto Jesús desea purificar tu cuerpo que es el santuario de Dios también.

1 Corintios 6:19-20

“¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?

Porque comprados sois por gran precio; glorificad, pues, y traed a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.” 

 

Que en este día 22 de Octubre de 2008 y luego de 164 años  del inicio de la obra de la expiación final y borramiento de nuestros pecados, que su vida y mi vida puedan ser limpiadas y purificadas del pecado y que prediquemos el evangelio del reino por testimonio. (Mateo 24:14)

“El SEÑOR te bendiga, y te guarde; 

el SEÑOR haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; 

el SEÑOR alce a ti su rostro, y ponga en ti paz.” Números 6:24-36

 

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