Me apuntaron con una 38 y sobreviví para contarlo.

El pasado Viernes 1 de diciembre 2006  regresaba a casa de mi trabajo en autobús. El viaje era como siempre tranquilo y sin novedades aparentemente.

De pronto escuchó un grito: "¡Quietos! Entreguen las cosas y no pasará nada." Era un hombre joven con una pistola calibre 38 o parecido. Siempre llevo conmigo un maletín para llevar libros o trabajos de mi escuela. Me lo arrebataron. También el teléfono móvil y por supuesto la cartera. A una compañera de trabajo que veníamos juntos le quitaron su cartera.

Los malhechores se bajaron rápido del bus. Pero nos pareció una eternidad los 3 minutos que estuvieron en el atraco.

En ese momento uno se llena de temor porque no sabe qué es lo que ocurrirá. En mi país han ocurrido muchas tragedias durante asaltos. En ese momento baje mi cabeza para no verlos ya que los ladrones piensan que uno los mira para identificarlos luego. Le pedía al Señor que me perdonara y que si me iban a disparar, que el tiro fuera certero. Pero a la vez tenia la confianza que solo iba a ser el asalto. Gracias al Señor así fue. Me bajé del autobús, como se imaginan nervioso e impactado por el acontecimiento.

Regresé a mi casa. Como a la hora, me llaman que han atrapado a uno de los mal vivientes y que valla a la policía a identificar mis pertenencias. Solo recuperé mi billetera - sin el efectivo por supuesto- pero tenia mis documentos personales que son tan difíciles de tramitar. Mi maletín no lo lograron recuperar.

En el llevaba una de las posesiones más valiosas que tenia: Mi Biblia de uso diario. Ya sabe Uds., lo que eso significa, está marcada, con apuntes y todo eso. Es parte de tu vida. Espero que la lean y lleguen al Señor. Llevaba un camino a Cristo. CD de programas y una unidad de CD ROM. También 2 cartuchos de tinta vacíos para rellenarlos-uno era ajeno. Una agenda electrónica.  Me habían robado una memoria USB, así que el día anterior había comprado una, pero para nada. Y por ultimo, mi cepillo de pelo :-)

El susto ha pasado, pero como se imaginan queda el temor normal. Pero confió en Di-s que me protegerá de acuerdo a Su voluntad.

Gracias al Señor estoy vivito y coleando para contárselos.

Gracias a los muchos de ustedes que oran por nosotros, para que el Señor nos proteja del peligro.

Les ruego que continúen orando por mi, para que el Señor me libre del peligro y de las tentaciones.

Acabo de comenzar una nueva oportunidad de vida y con la ayuda del Señor espero no desaprovecharla.

Les amo en el Señor y nuevamente gracias por sus oraciones y apoyo.

 

Christian Gutiérrez.
Laicos.org