Las «campanas de Lutero» en Roma, idénticas a las de la capilla palatina de Wittenberg, sonaron ayer a rebato en homenaje a Benedicto XVI en su visita a la Iglesia luterana de Roma, donde fue recibido con aplausos y predicó un mensaje de unidad de los cristianos. Es la segunda visita de un Papa al templo luterano de Roma después de la realizada por Juan Pablo II en 1983.

El pastor de la Iglesia luterana de Roma, Jens Martin Kruse, considera «una gran alegría que luteranos y católicos podamos rezar juntos». Según Kruse, que ayer se desvivió en gestos de afecto con el Papa, la visita «es un signo de que en Roma el ecumenismo está muy vivo».

Tras el saludo de la presidenta de la comunidad luterana -en su mayoría alemana, por lo que toda la ceremonia se desarrollo en ese idioma- se sucedieron las homilías del pastor Jens Martin Kruse y del Papa. Benedicto XVI consideró «hermoso que podamos rezar juntos, entonar los mismos cantos y escuchar la misma palabra de Dios. Pero no podemos estar satisfechos porque todavía no podemos compartir del mismo altar». Las piezas de Mozart, Bach y Mendelsohn realzaron una ceremonia caracterizada por la cordialidad en los saludos y la convergencia temática en las homilías. El Papa regaló a la comunidad luterana una reproducción del mosaico de Jesucristo que se encuentra bajo el altar de la Confesión en la basílica de San Pedro, justo ante de la tumba del Pescador de Galilea.

Joseph Ratzinger no sólo es un experto en Lutero sino que trabajó directamente en las conversaciones que llevaron a firmar hace diez años en Augsburg (Alemania) el acuerdo de Roma con la Iglesia Luterana Mundial sobre la doctrina de la Justificación, al que se han sumado después otras Iglesias evangélicas. Según el pastor Kruse, «encontraron una formula común para explicar la relación entre la fe y las buenas obras, pues también Lutero decía que no hay verdadera fe sin buenas obras. Si una persona tiene fe, normalmente hace buenas obras».

Al término de la liturgia de la palabra en la espléndida Christuskirche de Vía Sicilia, el pastor Kruse confirmó a la congregación que el ecumenismo estaba dando nuevos pasos y pidió «que Dios bendiga al obispo de Roma y a todos los mensajeros del Evangelio en esta ciudad». El Papa, que había sido recibido con aplausos, fue despedido con una gran ovación.

Tomado de: http://www.abc.es/20100315/sociedad-religion/benedicto-predica-mensaje-unidad-20100315.html


BENEDICTO XVI EN LA IGLESIA LUTERANA DE ROMA PARA IMPULSAR LA UNIDAD

 

Subraya los elementos comunes y pide avanzar con compromiso

 

ROMA, domingo, 14 de marzo de 2010 (ZENIT.org).- Benedicto XVI visitó en la tarde de este domingo la iglesia evangélico-luterana luterana de Roma, como él mismo reconoció, para seguir impulsando la unidad de manera que católicos e hijos de la Reforma den testimonio común de Cristo.

"Escuchamos tantas quejas por el hecho de que no se dan nuevos desarrollos en el ecumenismo, pero tenemos que decir --y podemos decirlo con mucha gratitud-- que ya se dan muchos elementos de unidad", afirmó el Papa en un discurso que pronunció en alemán, dejando a un lado los papeles.

El pontífice invitó a dar gracias por el hecho "de que estamos aquí presentes, por ejemplo, en este domingo, porque cantamos juntos, porque escuchamos la Palabra de Dios, porque nos escuchamos los unos a los otros mirando todos juntos hacia Cristo, y de este modo damos testimonio del único Cristo".

Benedicto XVI fue acogido con un prolongado aplauso en la "Christuskirche" de la Vía Sicilia de la ciudad eterna. El coro, compuesto por luteranos y seminaristas católicos alemanes, entonaba el "Jubilate Deo" de Mozart.

La presidente de la comunidad evangélico-luterana de Roma, que cuenta con unos 350 miembros, la señora Doris Esch, en su saludo de bienvenida en italiano y alemán, recordó que ya en 1983 Juan Pablo II había visitado esa iglesia, con motivo del quinto centenario del nacimiento de Martín Lutero.

El cardenal Joseph Ratzinger ya conocía el templo, pues en 1998, siendo prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, mantuvo un encuentro con la comunidad luterana con motivo de su fiesta anual.

La señora Esch recordó que este encuentro ecuménico recordaba los diez años de la firma de la histórica declaración católico-luterana sobre la Doctrina de la Justificación, y concluyó sus palabras diciendo: "Santidad, puede sentirse en su casa".

Por su parte, el joven pastor de la comunidad, Jens-Martin Kruse, comenzó reconociendo: "Para nosotros es verdaderamente un día de alegría". Su homilía se convirtió en un profundo comentario del significado de la "alegría" cristiana en este domingo litúrgico de "Laetare", en pleno camino cuaresmal.

Citando a san Pablo, el pastor invitó a avanzar por el camino de Cristo, "pero no caminando los unos junto a los otros, sino juntos", "y, en la tribulación, a consolarnos mutuamente, con el consuelo de que nosotros mismos somos consolados por Dios".

El Papa, en su discurso, reconoció che "ciertamente no tenemos que contentarnos con los éxitos del ecumenismo de los últimos años, pues no podemos beber del mismo cáliz, ni podemos estar juntos alrededor del mismo altar".

"Esto nos tiene que entristecer, pues es una situación pecaminosa, pero la unidad no puede ser fruto de los hombres, tenemos que encomendarnos al Señor, pues Él es el único que puede darnos la unidad. Esperamos que Él nos lleve a esta unidad", añadió.

Citando las palabras del pastor Kruse, el Santo Padre reconoció que el primer punto de encuentro entre luteranos y católicos "debe ser la alegría y la esperanza que ya vivimos, y la esperanza de que esta unidad pueda ser más profunda".

Tras el servicio dominical, el Papa participó en un encuentro de fraternidad con la comunidad y con su pastor.

La construcción de la iglesia evangélico-luterana, obra de Franz Schwechten, arquitecto de corte del emperador alemán Guillermo IV, fue concluida en 1922.

Por Jesús Colina


"Un estudio de la Biblia hecho con oración mostraría a los protestantes el verdadero carácter del papado y se lo haría aborrecer y rehuir; pero muchos son tan sabios en su propia opinión que no sienten ninguna necesidad de buscar humildemente a Dios para ser conducidos a la  verdad."(Conflicto de los siglos, pag. 523)

"La iglesia católica le pone actualmente al mundo una cara apacible, y presenta disculpas por sus horribles crueldades. Se ha puesto vestiduras como las de Cristo; pero en realidad no ha cambiado. Todos los principios formulados por el papismo en edades pasadas subsisten en nuestros días. Las doctrinas inventadas en los siglos más tenebrosos siguen profesándose aún.
Nadie se engañe. El papado que los protestantes están ahora tan dispuestos a honrar, es el mismo que gobernaba al mundo en tiempos de la Reforma, cuando se levantaron hombres de Dios con peligro de sus vidas para denunciar la iniquidad de él.....El papado es precisamente lo que la profecía declaró que sería: la apostasía de los postreros días. (2 Tesalonicenses 2:3, 4.).Forma parte de su política asumir el carácter que le permita realizar mejor sus fines; pero bajo la apariencia variable del camaleón oculta el mismo veneno de la serpiente.(Conflicto de los Siglos, pag. 628) Énfasis suplido.


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