La Biblia y Vegetarianismo, Parte I

Por Preston Monterrey


Mi búsqueda a favor de una dieta vegetariana comenzó hace 20 años, fue en 1977, cuando algunos amigos me introdujeron a un nuevo estilo de vida. Me invitaron a visitar un restaurante vegetariano operado por miembros de un grupo de la Nueva Era en la ciudad capital de Nicaragua, Managua. Debo admitir que encontré su comida saludable y sabrosa. En esos días no me daba cuenta de la invasión del espiritismo antiguo, disfrazado en una forma moderna de la Nueva Era, que hacia en nuestras sociedades occidentales.    No me convertí al adventismo del séptimo día hasta en 1979, cuando la bruma del error comenzó a disiparse de mi mente a través  del calor y los rayos del Sol de Justicia.

            Las razones científicas provista a favor del vegetarianismo son sólidas, claras y razonables. Fue mientras estudiaba esas razones quede pasmado que estaba comiendo cadáveres (animales muertos). ¡Da miedo pensarlo! Estuve en esta dieta sin carne por seis meses. Me desasocie de mis amigos de la nueva era cuando me invitaron a atender una serie de sesiones de meditación dirigidas a adorar la foto de uno de sus gurus espirituales. Sabía que solo Dios merece suprema adoración y reverencia.

            Pensando en retrospectiva, reconozco que intelectualmente estaba convencido de la superioridad de una dieta vegetariana sobre una dieta carnívora. Aún así mi corazón no había sido tocado. Mi alma entera no estaba comprometida con esta nueva forma de comer. Por consiguiente regrese al viejo camino. Para hacer las cosas más difíciles, tenia solo 14 años en ese tiempo, no tenia trabajo, así que dependía de lo que daban mis padres y parientes, quienes además de res, puerco y pollo, incluían algunas cosas consideradas delicadas como: armadillos, zarigüeyas, iguanas, conejos, anguilas, almejas y así por el estilo. Realmente me maravilla el hecho que  a pesar de 6,000 años de abuso del cuerpo humano causado  por la violación de las leyes naturales establecidas por el Creador, la raza humana todavía exista.

Pasaron dos ó más años antes que dejara de tomar parte de la lista de las comidas inmundas dadas en Levítico 11. Entonces en diciembre 31 de 1979, hice una resolución de fin de año – de hecho, una resolución para una nueva década: Abandonaría mis comidas de carne incluyendo “animales limpios”. Finalmente abracé completamente el vegetarianismo.

Antes de seguir adelante, definiré el término “vegetarianismo”:
El vegetarianismo consiste de un estilo de vida – particularmente un régimen dietético. Una dieta vegetariana está compuesta de frutas, granos, vegetales, frijoles, nueces, semillas y comidas derivadas de esos productos, como el Tolú, pasta y PVT (Proteína Vegetal Texturizada), la cual es usada para dar la apariencia y forma de carne.

Hay varios grados de vegetarianismo, por ejemplo: Ovo-lacto-vegetarianos que usan leche y huevos en sus varias formas, en adición a las cosas mencionadas arriba. Los vegetarianos no consumen carne o cualquier otro producto animal.

Hay muchas razones por las cuales diferentes segmentos de la población están a favor de una dieta vegetariana. Algunos se vuelven vegetarianos por razones ecológicas. Se requiere menos tierra para plantar vegetales y granos que la que se usa para criar ganado y otros animales para comida.

Otros abrazan el vegetarianismo por razones humanitarias y de salud, cuando se dan cuenta que muchos animales y aves de corran encerradas en granjas, sin mencionar los aditivos industriales que se les dan. Más aún, como apunta Suzanne Sutton: “Los menudos (partes de desperdicios de animales despedazados) de ovejas, ganado y otros animales, también heces fecales, se les da de manera rutinaria como alimento los animales Americanos (ganado, cerdos, aves y peces).” Nuestro Firme Fundamento, Abril 1997. Estoy de acuerdo con la Sra. Sutton que “es groseramente antinatural y peligroso el alimentar con sangre y otras partes animales al ganado, los cuales son por naturaleza vegetarianos.” Ibid.

Algunas personas se vuelven vegetarianas por razones éticas- la no violencia. Entre esas personas encontramos los budistas e hindús.

Mientras comparto algunas inquietudes ecológicas, de salud y éticas, mi razón fundamental para mi régimen alimenticio está basada en mis creencias Judeo-Cristianas – mi entendimiento de las Sagradas Escrituras. Como es sugerido en el título de este artículo, el alcance de nuestro estudio presente es la Biblia y el vegetarianismo.

Para comenzar nuestra investigación debemos regresar a los principios de la humanidad. Fue en el estado pristino (incorruptible) en el cual el Creador Mismo proveyó una dieta para le hombre- un régimen alimenticio sin alimentos de carne. Así que leemos en la Santa Biblia: “Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda hierba que da simiente, que está sobre la haz de toda la tierra; y todo árbol en que hay fruto de árbol que da simiente, seros ha para comer.  Génesis:1:29)”.

No era la intención de Dios que otra criatura sufriera, experimentara dolor y la agonía de la muerte, para satisfacer el apetito pervertido del hombre.

En el ambiente inmaculado del Edén, aún los animales fueron diseñados para que se alimentaran así mismo del reino vegetal.

“Y á toda bestia de la tierra, y á todas las aves de los cielos, y á todo lo que se mueve sobre la tierra, en que hay vida, toda hierba verde les será para comer: y fue así.  Gen: 1:30” (Todo énfasis suplido a menos que se diga lo contrario.)

Pero cuando el pecado entró en escena trajo una sombra de sufrimiento y muerte. Vea Génesis 3. Sin embargo, debe de enfatizarse, que a pesar de la caída el hombre en pecado, Dios todavía requería una dieta libre de carne. Así nuestro Creador dijo a nuestros primeros ancestros después de su caída:

“Espinos y cardos te producirá, y comerás hierba del campo; (Heb. Eseb: “planta o vegetación”) Gen: 3:18”

Con la introducción del pecado en nuestro plante, un grupo de tres maldiciones fueron inflingidas a la naturaleza en menor o mayor grado. Esas maldiciones se encuentran en los siguientes pasajes: Génesis 3:17 después del pecado de Adán; Génesis 4:11-12 después del crimen de Caín en contra de su hermano y Génesis 6:11-17 después del incremento de la perversión de la humanidad que finalizó con la obliteración de casi toda la raza humana y el reino animal por las aguas del diluvio.

“La primera maldición se pronunció sobre la posteridad de Adán y sobre la tierra, a causa de la desobediencia.  La segunda maldición vino sobre la tierra después que Caín mató a su hermano 446 Abel.  La tercera y más terrible maldición de Dios vino sobre la tierra con el diluvio.” Consejos Sobre el Régmine Alimenticio 445-446.

Se debe notar que con la última maldición y la vasta destrucción afectó el globo entero, Dios tenía en mente acortar la existencia del hombre para que no se volvieran maestros en la ciencia oscura del pecado. La participación en esta ciencia infernal causo que “Gen: 6:5: …todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal.” “Gen: 6:3: Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne: mas serán sus días ciento y veinte años.”

Podemos identificar esos 120 años como refiriéndose ya sea a.) el ministerio de Noé antes del diluvio o b.) el acortamiento de vida del hombre.

Necesitamos hacernos la pregunta: ¿Qué fue lo que trajo la reducción del ciclo del vida del hombre? ¿A que fue expuesto después del diluvio que severamente acortó su malvada existencia?

Mientras algunos creacionistas y científicos geofísicos intentan explicar este acortamiento del ciclo de vida desde el punto de vista de cambios titánicos en la presión atmosférica, exposición a rayos ultravioletas y la reducción de los niveles de oxigeno, solo para mencionar algunas –los cuales son factores que no podemos ignorar- no obstante, no podemos excluir el hecho que el régimen alimenticio del hombre fue alterado.

Muchos escolares bíblicos están de acuerdo con esta conclusión. La inspiración lo confirma:

“Dios dió a nuestros primeros padres el alimento que Él había establecido que la raza humana debía consumir.  Era contrario a su plan que se quitara la vida a ningún ser viviente.  No había de haber muerte en el Edén.  El fruto de los árboles del huerto constituía el alimento exigido por las necesidades del hombre.  Dios no dio al hombre permiso para consumir alimentos animales hasta después del diluvio.  Todo aquello a base de lo cual el hombre pudiera subsistir había sido destruido, y por lo tanto el Señor, a causa de la necesidad humana, dio a Noé permiso para comer de los animales limpios que había llevado consigo en el arca (siete pares de animales limpios entraron al arca, ver Génesis 7:2).  Pero el alimento animal no era el artículo de consumo más saludable para el hombre.” Consejos sobre el Régimen Alimenticio, 446.

“Después del diluvio la gente comía mayormente alimentos de origen animal.  Dios vio que las costumbres del hombre se habían corrompido, y que él estaba dispuesto a exaltarse a sí mismo en forma orgullosa contra su Creador y a seguir los dictámenes de su propio corazón.  Y permitió que la raza longeva comiera alimentos de origen animal para abreviar su existencia pecaminosa.  Pronto después del diluvio la raza humana comenzó  a decrecer en tamaño y en longevidad.” Consejos sobre el Régimen Alimenticio, 446.

Después que la vegetación fue totalmente destruida por el diluvio y Noé salió del arca, Dios dio permiso a la humanidad de comer carne. “Y BENDIJO Dios á Noé y á sus hijos, y díjoles: Fructificad, y multiplicad, y henchid la tierra… Todo lo que se mueve y vive, os será para mantenimiento: así como las legumbres y hiervas, os lo he dado todo.  ” Génesis 9:1-3. Había, aun así, una restricción puesta sobre la raza humana: “Empero carne con su vida, que es su sangre, no comeréis.” Génesis: 9:4:

Esta restricción fue reafirmada después de que los hijos de Israel dejaron Egipto. Por medio del profeta Moisés Dios dijo: “Estatuto perpetuo por vuestras edades; en todas vuestras moradas, ningún sebo ni ninguna sangre comeréis.” Levítico: 3:17:

Judíos ortodoxos han seguido esas restricciones Levíticas generación tras generación.

Bernard J. Bamberger, en su artículo titulado “Kosher”, define el término y describe la implementacion de esos principios Leviticos:

“Kosher” dice Bamberber, es un “término rabínico, usualmente aplicado a la comida que se permite comer tradicionalmente a observantes Judíos. Kosher o kasher es una palabra hebrea que significa apropiado. Las leyes dietéticas judías, basada en la Biblia (Levíticos 11; Deuteronomio 14) como es interpretada en el Talmud, concierne solo a productos animales. Comidas kosher incluyen aves de corral, carne de ganado, ovejas, cabras (y su leche) y peces que tengas escamas y aletas – excluyendo mariscos, anguilas y así por el estilo. Las aves de corral y cuadrúpedos debían ser sacrificados por carniceros especialmente entrenados de acuerdo con reglas detalladas; los cadáveres era drenados de su sangre e inspeccionadas para asegurar que los animales no estuviesen enfermos. A menos que la carne fuera para asar, la carne debía ser completamente salada y luego lavada antes de cocinarse, para remover cualquier resto de sangre. ”- “Kosher” Grolier Enclopedia, edición 1997.

Más aún, una violación de tales principios podría resultar en la separación del trasgresor de la congregación de Israel. “Y cualquier varón de la casa de Israel, ó de los extranjeros que peregrinan entre ellos, que comiere alguna sangre, yo pondré mi rostro contra la persona que comiere sangre, y le cortaré de entre su pueblo.” Levítico: 17:10

Comer sangre de animales, la cual está casi siempre presente en el tejido animal que compra en la carnicería, comer la carne no es kosher, como se sirve en la mayoría de los restaurantes, y consumir barbacoas que no son kosher como es servida en las reuniones sociales, es un pecado gravoso ante el Señor.

 Cuan a menudo: “La carne se sirve despidiendo un fuerte olor a grasa, porque conviene al gusto pervertido.  Tanto la sangre  como la grasa de los animales son consumidas como manjares deliciosos.  Pero el Señor dio instrucciones especiales de que estas cosas no debían comerse. ¿Por qué?  Porque su uso produciría una corriente sanguínea enferma en el organismo humano.  El no prestar atención a las instrucciones especiales del Señor ha traído una variedad de dificultades y enfermedades a los seres humanos... Si éstos introducen en su organismo lo que no puede constituir buena carne y buena sangre, deben soportar los resultados de su falta de atención a la Palabra de Dios.” Consejos Sobre el Régimen Alimenticio, 471-472.

Déjeme ilustrarle la pecaminosidad de esta práctica abominable de comer sangre en la carne de animales con la siguiente historia encontrada en 1 Samuel, capítulo catorce.
Jonatan y su escudero batallaron con los Filisteos después que el Señor les había dado señal de que lo hicieran. Después de les mataron veinte de sus soldados en un espacio de un acre de tierra, el ejercito filisteo se llenó de pánico y comenzó a huir con gran consternación. Cuando Saúl recibió las noticias de la confusión del campamento enemigo, ordenó un ataque. Después de perseguir por mucho tiempo a los enemigos de Israel, la gente estaba fatigada. “ Tornóse por tanto el pueblo al despojo, y tomaron ovejas y vacas y becerros, y matáronlos en tierra, y el pueblo comió con sangre. Y dándole de ello aviso á Saúl, dijéronle: El pueblo peca contra Jehová comiendo con sangre. Y él dijo: Vosotros habéis prevaricado; rodadme ahora acá una grande piedra. Y Saúl tornó á decir: Esparcíos por el pueblo, y decidles que me traigan cada uno su vaca, y cada cual su oveja, y degolladlos aquí, y comed; y no pecaréis contra Jehová comiendo con sangre. Y trajo todo el pueblo cada cual por su mano su vaca aquella noche, y degollaron allí.  (RVA) ” 1Samuel:14:32-34

Esos hechos claramente muestran que comer carnes con sangre es incuestionablemente un pecado. De cualquier manera, la mayoría de los creyentes cristianos parecen ignorar esta prohibición divina bajo el razonamiento que es parte de la ley Levítica, la ley de los mandamientos contenidos en las ordenanzas, fue abolida con la muerte de Cristo en la cruz. Vea Efesios 2:15 y Colosenses 2:14. Mientras podríamos reconocer que esta restricción podría ser incluida como parte de la ley Levítica, cualquier escolar bíblico honesto reconocería que esta restricción es más higiénica que ceremonial.

Debiera de incumbir a aquellos que creen que, bajo la dispensación evangélica, la humanidad está libre de ignorar la prohibición del Antiguo Testamento de comer sangre con el tejido de carne. Debe de considerarse el consenso especial del concilio de Jerusalén (50 DC.) tomó en cuanto a este tópico específico. El apóstol Santiago, presidente de este concilio eclesiástico, en sus observaciones finales, resumió la resolución unánime a la cual llegó la Iglesia a través del Espíritu Santo. Aquí están sus palabras: “Que ha parecido bien al Espíritu Santo, y á nosotros, no imponeros ninguna carga más que estas cosas necesarias: Que os abstengáis de cosas sacrificadas á ídolos, y de sangre, y de ahogado, y de fornicación; de las cuales cosas si os guardareis, bien haréis. Pasadlo bien. ” Hechos: 15:28-29

 O como otra versión traduce este mismo pasaje: “El Espíritu Santo y nosotros hemos decidido no poner más carga en ustedes otra que las cosas necesarias—que no tengan nada que ver con la carne que ha formado parte de un sacrificio a ídolos, que no deben usar la carne de animales cuya sangre no ha sido propiamente drenada, y la cual ha sido matada por estrangulamiento.” El Nuevo Testamento, Volumen 1, A New Translation, por William Barclay, 228.

No pasemos por alto que esta resolución tomó lugar bajo la guía del Espíritu Santo después de la muerte de Cristo en la cruz y Su resurrección. De esta manera la evidencia Bíblica soporta el concepto que esas regulaciones relacionadas con la salud del Antiguo Testamento todavía son obligatorias. No han sido “clavadas” o abolidas en la cruz, como pasó con las leyes ceremoniales, las cuales eran un tipo o símbolo de Cristo y Su ministerio de salvación.

La otra restricción dada en Levítico 3:17 prohíbe comer la grasa animal, la cual está casi siempre presente cuando la carne es servida en varios restaurantes, o comprada en los mostradores. En muchos casos está la presencia de grasa quemada—su favor y odores- los cuales son muy llamativos a mucha gente. Dado que aquellos que han “educado” sus papilas gustativas, de acuerdo a principios Bíblicos y fisiológicos sanos, encuentran esos olores y sabores repulsivos.

En el primer libro de Samuel encontramos una historia intuitiva de dos individuos quienes fueron victimas de un apetito pervertido—particularmente en cuanto al consumo de carne con grasa:

“Mas los hijos de Eli eran hombres impíos, y no tenían conocimiento de Jehová.

Y la costumbre de los sacerdotes con el pueblo era que, cuando alguno ofrecía sacrificio, venía el criado del sacerdote mientras la carne estaba á cocer, trayendo en su mano un garfio de tres ganchos; y hería con él en la caldera, ó en la olla, ó en el caldero, ó en el pote; y todo lo que sacaba el garfio, el sacerdote lo tomaba para si. De esta manera hacían á todo Israelita que venía á Silo.

Asimismo, antes de quemar el sebo, venía el criado del sacerdote, y decía al que sacrificaba: Da carne que ase para el sacerdote; porque no tomará de ti carne cocida, sino cruda.  Y si le respondía el varón, Quemen luego el sebo hoy, y después toma tanta como quisieres; él respondía: No, sino ahora la has de dar: de otra manera yo la tomaré por fuerza.

Era pues el pecado de los mozos muy grande delante de Jehová; porque los hombres menospreciaban los sacrificios de Jehová.” 1 Samuel 2:12-17. Vea Patriarcas y Profetas 623.

Querido lector, la ignorancia voluntaria, negligencia o desobediencia a un mandato explícito del Señor, tiene graves consecuencias tanto para la vida y felicidad hoy, y por el destino eterno. Esos jóvenes perdieron sus vidas y la aprobación del cielo.

La historia de arriba debe ser suficiente evidencia a nosotros, para evitar comer carne con grasa o sangre. También hemos aprendido por investigación científica acerca de lo insalubre de las grasas saturadas que hay en los productos animales. Aquellos que tienen en gran estima las opiniones de la ciencia en lugar de la evidencia de la Biblia, deben considerar cuidadosamente la siguiente declaración dada hace cuarenta y dos años por el Concilio de Comida y Nutrición de la Asociación Médica Americana:

“El contenido de grasa saturada en la dieta debe de reducirse. La principal reducción de grasa en la dieta debe de ser de los dos grupos principales de alimentos que contribuyen a la mayormente a la formación de grasas saturadas: productos lácteos y carnes. ” – The Journal of the American Medical Asociation, 181:411, 1962, como ha sido citada en Fundamentos de Nutrición Vegetariana, 25, por Nelsy de Restreo, MD.

Es triste decir que las vidas de millones de personas pudieran haber sido saludables y felices si hubiesen seguido las restricciones que el amoroso Dios dio hace casi 4,000 años.

Querido lector, la Palabra de Dios claramente nos enseña que Su plan original para el hombre y los animales era comer del reino vegetal. Vea Génesis 1:29-30. En el libro de Apocalipsis, capitulo 21 verso 4, se nos muestra que en la tierra recreada por Dios no habrá dolor, sufrimiento o muerte del reino animal. Debido a la pecaminosidad del hombre Dios permitió a la humanidad, aun solo los que Él ha declarado limpios. Aun que eso acorto sus malvadas vidas, pero Él firmemente prohíbe comer la grasa o la sangre. Esta prohibición todavía nos es obligatoria, aún después de la muerte y resurrección de Cristo. ¡Cuantos de nosotros estamos viviendo en ignorancia, desapercibidos del hecho que comer carnes con sangre y/o grasa es una abominación a Dios, desapercibidos que el Señor dijo una vez que aquellos quienes violaban esta ley serían desasociados y separados (cortados) de Israel!

A medida que comparto esos principios en mis predicaciones, se me pregunta a menudo: “Pastor, sabemos que es pecado comer carne con sangre o grasa, pero díganos por favor: ¿Es pecado comer solo la carne?”

Esta pregunta, junto a más principios Bíblicos e historias que dieron luz en el tópico de vegetarianismo, serán expuestos en nuestro siguiente artículo. Por lo tanto “estén en pendientes”.

Continuará….

Lecturas Relacionadas:

La Biblia y Vegetarianismo Parte II
 Más recetas de Soya: Diferentes leches de soya.
 Las Proteínas: ¿De dónde podemos tomar proteínas sin hacer uso de las fuentes animales?