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1 de Abril CUMPLAMOS LOS REQUISITOS
Andad sabiamente para con los de afuera, redimiendo el tiempo. Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno. Col. 4: 5, 6.
No exageren tanto los cuidados de la vida, que se sientan tentados a
dedicarle tiempo a muchas cosas que no son esenciales. La gravedad
de este asunto me embarga la mente con una fuerza que no puedo expresar.
El tiempo pasa, y cuando se me presentan las numerosas iglesias que no
están preparadas para trabajar por el Maestro, y que por el contrario
se encuentran en un estado de descuido e indiferencia, me alarmo y pregunto
qué puedo decir, qué puedo hacer para cambiar esta situación.
Puedo decir: "Porque ¿qué aprovechará al hombre si
ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa
dará el hombre por su alma" (Mar. 8: 36, 37).
Creo que ninguno de nosotros está en condiciones de comprender
que debemos ser colaboradores de Dios. Muchos no entienden lo que
significa y lo que abarca la verdadera conversión. Y ahora
yo me dirijo a ustedes y a su familia para que despierten y comprendan
el solemne deber que tienen de tratar de despertarlos también con
el fin de que sientan la necesidad de velar diligentemente, y procurar
salvar las almas que perecen sin Cristo. Amonesten cada día a los
que no saben que el. . . se acerca.
Ni una jota ni un tilde de los santos requerimientos de Dios serán
cambiados jamás para ponerlos a la altura del hombre que no está
preparado. Su santa Palabra nunca cambiará ni será desechada.
El mundo está dormido en sus pecados. El cielo y la tierra
pasarán, mas su Palabra no pasará. Todos nosotros debemos
ser guiados por la Palabra de Dios. ¡Qué trabajo nos espera,
y los profesos cristianos no se dan cuenta! "Si no os volvéis y
os hacéis como niños, no entraréis en el reino de
los cielos" (Mat. 18: 3). . .
¡Cuán pocos comprenden la influencia de las cosas pequeñas
en esta vida! Los que resistan la prueba de Dios serán aceptados
por Cristo. La verdad, la salvadora verdad de la Palabra de Dios,
cuando se la vive, nos prepara para gozar de la compañía
de los redimidos. Dios nos ayuda a apreciar la excelencia moral.
Las cualidades mentales refinadas y santificadas valen más que el
oro de Ofir. La formación de conceptos morales que concuerden
con Dios es la obra de toda una vida. Enseñen esto, mis queridos
hermanos, por preceptos y ejemplos (Carta 37 a, del 1 de abril de 1903,
a los Hnos. Burden, del Sanatorio de Sydney, Australia). 101
2 de Abril EVALUACIÓN CELESTIAL
Así que, hermanos, os ruego por la misericordia de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. Rom. 12: 1.
Constantemente se está evaluando
el carácter. Los ángeles de Dios [amado lector], calculan
su valor moral, evalúan sus necesidades y llevan su caso ante Dios.
¡Cuán fervientemente debiéramos luchar para saber qué
quiere el Espíritu de Dios! Y cuán agradecidos deberíamos
estar de que podamos encontrar ayuda en Alguien que es poderoso para salvar!.
. .
¿Manifiesta usted impaciencia
y profiere palabras apresuradas? ¿Está lleno de estima propia?
¿Tiene pensamientos y costumbres sensuales? ¿Está
haciendo algo que se oponga de lleno al propósito de Dios? ¿Le
está robando a su Padre Celestial al negarle sus talentos y su corazón?
¿Por qué no deja de hacerlo? ¿Por qué no se
entrega plenamente a Dios? Le impartirá su luz y su paz, y
usted gustará de su salvación. No le traiga más
a Dios una ofrenda perniquebrada o enferma. Sus facultades mentales
y físicas están debilitadas debido a su transgresión;
pero el Cielo no puede aceptar esa ofrenda. ¿Por qué no viene
para que sus enfermedades sean sanadas, y pueda ofrecer un sacrificio vivo,
santo y sin mancha? ¿Le ha estado robando a Dios los diezmos y las
ofrendas? Esta instrucción es para usted. Dice el Señor:
"Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y
probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si
no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre
vosotros bendición hasta que sobreabunde" (Mal. 3: 10). ¿Por
qué no confiar en la Palabra del Señor? Tenemos el
privilegio de experimentar el gozo de Cristo.
Es difícil convencer a los que
han probado las riquezas del conocimiento de Cristo, que él es una
raíz de tierra seca, sin parecer ni hermosura, en circunstancias
que para nuestras almas es el "señalado entre diez mil", y "todo
él codiciable" (Cant. 5: 10, 16). ¡Lo amo! ¡Lo amo!
Veo en Jesús encantos incomparables. Veo en él todo
lo que los hijos de los hombres pueden desear. Vengamos al "Cordero
de Dios, que quita el pecado del mundo" (Juan 1: 29). Obtengamos
una preparación para el cielo por medio de sus méritos y
su justicia. Al corazón contrito humillado no despreciará
(Review and Herald, 2 de abril de 1889). 102
3 Abril EL TRIUNFO
DE LA VERDAD
Presentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras; en la enseñanza mostrando integridad, seriedad, palabra sana e irreprochable. Tito 2: 7, 8.
El triunfo de la verdad depende de la
influencia de los que creen en ella. Mediante la labor personal,
una vida bien ordenada, piedad, fe y tierna compasión, promovemos
la verdad. Tenemos un cielo que ganar. La mayor recompensa
se le ofrece al vencedor. Sí, se nos presenta un eterno peso
de gloria para inducirnos a correr de tal manera que obtengamos la inmarcesible
corona de la vida.
El que está decidido a vencer
tiene una lucha sin cuartel ante sí. Debe combatir virilmente
la buena batalla de la fe. Tiene que esforzarse correctamente cada
día en procura de pureza y excelencia moral. Eso lo requiere
Dios para que pueda representar a Cristo. Debe creer en las promesas
de Dios y confiar en Cristo, para que los que lo rodean vean que dispone
de un tesoro inagotable. Sus palabras deben ser correctas; su espíritu
recto. Sus manos jamás deben debilitarse al hacer la obra
que Dios le ha confiado. Encontrará dificultades, pero siempre
debe ser valiente y alegre. Debe tratar a todos como adquiridos por
la sangre de Cristo, sin parcialidad ni hipocresía. El Espíritu
Santo es su ayudador. Por medio de Cristo, que lo fortalece, lo puede
soportar todo.
Los talentos que Dios ha confiado requieren
un rendimiento proporcional. Dios acepta "según lo que uno
tiene, no según lo que no tiene" (2 Cor. 8: 12). No espera
del hombre que tiene un solo talento lo que espera del que tiene cinco.
Si los ricos quieren satisfacer todos sus deseos y gozar de las cosas buenas
de esta vida, serán juzgados como corresponde. No quieren
honrar a Cristo obedeciéndole humildemente y llevando la cruz.
Viven para complacerse a sí mismos y así deshonran a Dios;
él declara: "Honraré a los que me honran" (1 Sam.
2: 30). . .
Solamente los que usan fielmente sus
talentos, con un solemne sentido de responsabilidad, hacen una gran obra,
debido a su constante fidelidad. . . Solamente los que lo glorifiquen al
aumentar sabiamente los talentos que les ha confiado para ayudar a la causa
de Dios, son grandes para él (Manuscrito 53, del 3 de abril de 1899,
"Palabras de instrucción para los que están relacionados
con el sanatorio"). 103
4 de Abril GLORIA
INDESCRIPTIBLE
Ni nunca oyeron, ni oídos percibieron, ni ojo ha visto a Dios fuera de ti, que hiciese por el que en él espera. Isa. 64: 4.
Usted me pide que le describa la Nueva
Jerusalén. Me rehúso definidamente a hacerlo.
No tengo capacidad para lograrlo ni siquiera aproximadamente, y le aconsejo
que no intente basarse en una idea particular que cause la impresión
de que es una descripción de la Nueva Jerusalén. La representación
más elocuente de la ciudad de Dios es apenas un intento de descripción.
Todo aquel que quiera tratar con el
invisible mundo del futuro podrá describir muchísimo mejor
esas glorias inenarrables si cita las palabras de Pablo: "Cosas que ojo
no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre,
son las que Dios ha preparado para los que le aman" (1 Cor. 2: 9). Creo
que muchos se refieren a las cosas sagradas como si sus facultades finitas
fueran capaces de abarcarlas. . .
Hay tantos que pisan tierra santa con
pies profanos, que nos obligan a ser muy cautelosos incluso cuando les
hacemos declaraciones con respecto a las cosas sagradas y eternas, porque
las ideas finitas y comunes se mezclan con lo santo y lo sagrado.
El hombre puede tratar de representar algo del cielo mediante sus facultades
heredadas y cultivadas, para finalmente hacer de todo ello sólo
una confusión.
Sus facultades artísticas, llevadas
al máximo de su capacidad, caerán desfallecientes y fatigadas
al tratar de captar las cosas del mundo invisible y, no obstante, todavía
habrá una eternidad más allá. Mediante estas
declaraciones quiero pedirle que me exima de tratar de describirle cualquier
cosa concerniente a las obras del gran Artista y Maestro.
Aunque la imaginación de la gente
se extienda al máximo para tratar de concebir las glorias de la
Nueva Jerusalén, apenas estará en los umbrales del eterno
peso de gloria que será la posesión de los fieles y vencedores.
Sáquese los zapatos de los pies, porque el lugar donde se encuentra
es santo. Esta es la mejor respuesta que puedo dar a su consulta
(Carta 54, del 4 de abril de 1886, dirigida a la Sra. de Stewart,
una artista que le pidió una descripción de la Nueva Jerusalén).
104
5 de Abril EL FIADOR
CELESTIAL
Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Mat. 7: 7.
¡Oh, si cada cual conociera por
experiencia propia cuánto del descanso prometido por el cielo puede
lograr el alma ahora mismo mediante la oración sincera! Si
alguien no ha aprendido esta lección, es mejor que no trate de aprender
ninguna de las otras lecciones de la vida hasta que aprenda ésta
en la escuela de Cristo.
Como cristianos necesitamos una experiencia
nueva y viva cada día. Necesitamos aprender a confiar en Jesús,
a creer en él y a hacer de él nuestro confidente en todo.
Jacob, que era un hombre con defectos y debilidades, llegó a ser
un príncipe de Dios por medio de la fe y la oración.
El Señor es omnipotente. El hombre es finito. Al conversar
con Dios le podemos confiar las cosas más secretas del alma, porque
él lo sabe todo, pero no al hombre. . .
No se descuide ni se separe de la Fuente
de su fortaleza. Vigile sus pensamientos y palabras, y en todas las
cosas que quiera hacer, trate de glorificar a Dios. Mientras más
nos acerquemos al pie de la cruz, más claramente veremos el incomparable
encanto de Jesús y el amor sin igual que él ha manifestado
por el hombre caído. . .
No permita que las presiones del trabajo
lo separen de Dios, porque si alguna vez necesita consejo, buen juicio
e ideas claras, eso ocurre cuando tiene mucho trabajo entre manos.
Entonces necesita usted dedicar tiempo a la oración, para tener
más fe y una confianza inquebrantable en el consejo del Médico
jefe. Pídale que le ayude. Cuando sus tareas lleguen
a un punto crítico, ore más.
¡Oh, qué tema para considerar
es el hecho de que el hombre, depravado y perdido en su condición
natural, puede ser renovado y salvado por la misericordiosa ayuda que Cristo
le da por medio del Evangelio! El amor de Jesús en el alma
expulsará al enemigo que está tratando de tomar posesión
del hombre. Cada prueba soportada con paciencia, cada bendición
recibida con gratitud, cada tentación fielmente resistida, hará
de usted un hombre fuerte en Jesucristo. . .
Aférrese del poder de lo alto.
Aun Jesús, cuando se preparaba para hacer frente a una gran prueba,
acudía a la soledad de las montañas y pasaba la noche orando
a su Padre (Carta 11, del 5 de abril de 1886, al Dr. Gibbs, médico
del Sanatorio de Santa Elena). 105
6 de Abril CORRIJAMOS A LOS QUE YERRAN
Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano. Mat. 18: 15.
Cuando tengan que ver con alguien que
se supone ha cometido una falta, traten de hablarle con un espíritu
apacible y humilde, porque la ira del hombre no provoca la justicia de
Dios. Los que yerran no pueden ser restaurados sino mediante un espíritu
humilde y bondadoso, y tierno amor. Sean cuidadosos en su manera
de hablar. Eviten en la actitud y el gesto, en las palabras o el
tono de voz, todo lo que tenga sabor a orgullo y suficiencia propia.
Guárdense de toda palabra o actitud que tienda a exaltarlos a sí
mismos o a poner su bondad y su justicia en contraste con las faltas de
los demás. Cuídense hasta de lo que remotamente podría
parecer desdén, desconsideración o desprecio. Eviten
con cuidado toda apariencia de enojo y, aunque tengan que emplear un lenguaje
franco, cuiden que no haya reproches, acusaciones tajantes o manifestaciones
de ira. Por el contrario, revelen siempre un ferviente amor,
Por sobre todo, que no haya ni sombra
de odio o mala voluntad, ni amargura ni dureza en la expresión.
Nada sino bondad y dulzura pueden emanar de un corazón lleno de
amor. No obstante, todos estos preciosos frutos no deben impedir
que ustedes hablen muy seriamente y en tono solemne, como si los ángeles
los estuvieran contemplando, y ustedes estuvieran actuando teniendo en
cuenta el juicio venidero.
Recuerden que el éxito de la
reprensión depende en gran medida del espíritu con que se
la da. No descuiden la ferviente oración para que puedan poseer
una mente humilde y para que los ángeles de Dios puedan obrar sobre
los corazones de los que están ante ustedes, y que están
tratando de alcanzar, y que los ablanden de tal manera, gracias a las impresiones
celestiales, de modo que los esfuerzos de ustedes puedan tener buenos resultados.
. .
Todos los esfuerzos que hagan ustedes
para salvar a los que yerran pueden ser inútiles. Pueden pagarles
el bien con el mal. Se pueden enojar en lugar de convencerse. ¿Qué
pasa si no escuchan y persisten en su mala conducta? Eso ocurrirá
a menudo. Algunas veces la reprensión más tierna y
dulce no dará resultados. En ese caso la bendición
que ustedes querían que otros recibieran al proseguir una conducta
justa, al dejar de hacer el mal y aprender a hacer el bien, recaerá
sobre ustedes mismos. Si los que yerran persisten en su pecado, trátenlos
bondadosamente y déjenlos al amparo del Padre celestial (Carta 30,
del 6 de abril de 1868, dirigida a los Hnos. Rogers). 106
Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas, sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia. Hech. 10: 34, 35.
Cristo no reconoce ni casta ni nacionalidad. Considera prerrogativa
suya, divina e intransferible, obrar de acuerdo con su poder y beneplácito.
El compasivo Redentor obró en favor de todas las clases. Cuando
el paralítico fue descendido desde el tejado y puesto a sus pies,
se dio cuenta de un vistazo del problema del doliente, e inmediatamente
ejerció su poder de Salvador capaz de perdonar el pecado. "Ten ánimo
-le dijo-, tus pecados te son perdonados" (Mat. 9: 2).
Al oír esto, algunos de los escribas dijeron para sí
mismos: "¿Por qué habla éste así? Blasfemias
dice. ¿Quién puede perdonar pecados, sino sólo Dios?"
(Mar. 2: 7). ¡Cuán sorprendidos quedaron cuando vieron que
sus pensamientos fueron revelados en su presencia! "¿Por qué
caviláis así en vuestros corazones? -les preguntó
Jesús-. ¿Qué es más fácil, decir al
paralítico: Tus pecados te son perdonados, o decirle: Levántate,
toma tu lecho y anda? Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre
tiene potestad en la tierra para perdonar pecados (dijo al
paralítico): A ti te digo: Levántate, toma tu
lecho, y vete a tu casa" ( Mar. 2: 8-11).
Cristo cambió la relación del pecador con Dios al extirpar
el pecado de lo más íntimo del alma. El rico insensato
murió en medio de su proclamada riqueza, pero el pecador desamparado
fue llevado a Cristo, y al creer que Jesús lo podía sanar,
no fue desilusionado. El gran Médico curó primero su
mente enferma, y después sus flaquezas corporales.
De ese modo Cristo atraía la gente hacia él. Les fue
revelando verdades del más elevado carácter. El conocimiento
que vino a impartir era el Evangelio, con toda su riqueza y su poder.
El Portador de los pecados es consciente de todos los horrores que el mal
le produce al alma, y vino a este mundo con un mensaje de liberación.
¿Qué es el cristianismo? Es el instrumento de Dios
para la conversión del pecador. Jesús pedirá
cuenta a todo aquel que no se someta a su voluntad, que no manifieste en
su vida la influencia de la cruz del Calvario. Cristo debería
ser exaltado por aquellos a quienes redimió al morir en la cruz
(Manuscrito 56, del 7 de abril de 1899, "Sigamos a Cristo"). 107
8 de Abril INSTRUCCIONES PARA LOS TESTIGOS
Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Mat. 28: 18-20.
Los que habitan en el país y tienen
un conocimiento de la verdad y de las bendiciones que trae ese conocimiento,
debieran recordar las necesidades de los que están trabajando en
nuevos territorios, donde la tarea es dura y las facilidades escasas. .
.
La instrucción que se da en el
capítulo diez de Mateo nos muestra cómo considera el Señor
a los que van a trabajar para él en nuevos territorios. Lean
ese capítulo. Estudien lo que dijo Cristo con respecto a los
peligros que tendrían que enfrentar los mensajeros y las dificultades
que tendrían que soportar. "He aquí, yo os envío
como a ovejas en medio de lobos -les dijo a sus discípulos-;
sed, pues, prudentes como serpientes, y sencillos como palomas" (Mat. 10:
16). Hoy los que trabajan en territorios nuevos encuentran muchas
pruebas y dificultades. Necesitan la ayuda y la simpatía de
los hermanos del país de origen, donde las facilidades para trabajar
son más abundantes y los medios para hacerlo se consiguen más
fácilmente.
Las últimas palabras de Cristo
a sus discípulos muestran la importancia que tiene la obra de diseminar
la verdad. Justamente antes de su ascensión les dio esta orden:
"Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos
en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles
que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy
con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo"
Cristo no limitó su tarea a un
solo lugar. De su obra leemos. . . "Pero él les
dijo: Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio
del reino de Dios; porque para esto he sido enviado. Y predicaba
en las sinagogas de Galilea" (Luc. 4: 43, 44).
Qué bueno sería que todos
los que tienen la luz de la verdad siguieran el ejemplo dado por Cristo,
y no emplearan el tiempo, los talentos y los medios que Dios les ha dado
en sólo uno o dos lugares, cuando la luz de la verdad debe ir a
todo el mundo. La maravillosa manifestación de la gracia revelada
en el mensaje evangélico debe ir a todo lugar (Carta 92, del 8 de
abril de 1902, dirigida a "Mis hermanos que ocupan puestos de responsabilidad
en la obra médico misionera). 108
9 de Abril VIVAMOS LA NUEVA VIDA
Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas. Mat. 7: 12.
Cristo vino a enseñarnos no solamente lo que debemos saber y
creer, sino también lo que debemos hacer al relacionarnos con Dios
y nuestro prójimo. La regla de oro de la justicia requiere
que hagamos con los demás lo que quisiéramos que nos hicieran
a nosotros: "Han sido adquiridos con la sangre del Salvador; han sido comprados
por precio".
En toda nuestra relación con nuestros prójimos, ya sean
creyentes o no, debemos tratarlos como Cristo los trataría en nuestro
lugar. Si es para nuestro bien presente y eterno obedecer la ley
de Dios, será para su bien presente y eterno que lo hagan también.
Nuestra meta más alta debe consistir en que seamos para ellos obreros
médico misioneros de acuerdo con la orden de Cristo. . .
Todos los que entren por las puertas de perla en la ciudad de Dios,
deberán haber manifestado a Cristo en todas sus actividades.
Esto es lo que los convierte en mensajeros de Cristo, en sus testigos.
Deben dar un testimonio claro y definido contra todo mal proceder, y señalar
al Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. El da poder, a
todos los que recibe, de ser hijos de Dios.
La regeneración es la única senda por medio de la cual
podemos llegar a la ciudad santa. Es angosta, y estrecha la puerta
de entrada, pero por ella debemos guiar a hombres, mujeres y niños,
enseñándoles que para ser salvos deben tener un nuevo corazón
y un nuevo espíritu. Los antiguos rasgos de carácter
hereditarios deben ser vencidos. Los deseos naturales del alma deben
cambiar. Se debe renunciar a todo engaño, toda falsificación
y toda maledicencia. Hay que vivir una vida nueva, que hace de hombres
y mujeres seres semejantes a Cristo. Debemos nadar, por así
decirlo, contra la corriente del mal.
El camino que conduce al cielo es angosto, cercado por la ley divina
de Jehová. Los que lo siguen deben negarse constantemente
a sí mismos. Deben obedecer las enseñanzas de Cristo.
. . No confiemos en el hombre, sino en Jesucristo, que murió para
que pudiéramos obtener justicia (Carta 103, del 9 de abril de 1905,
dirigida a E. S. Ballenger, uno de los administradores del Sanatorio Paradise
Valley). 109
10 de Abril UNA SUAVE REPRENSIÓN
A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. Juan 1: 11.
El que compró a la familia humana con su propia sangre, considera
ofensa personal todo insulto lanzado a un hijo suyo. Su ley existe
para extender el escudo de la protección divina sobre cada alma
que confía en él.
Las acusaciones de Cristo, los ayes que pronunció, fueron seguidos
por exclamaciones de profundo dolor. . .
Justamente antes de su crucifixión, contempló la ciudad
de Jerusalén y lloró sobre ella diciendo: "Oh, si también
tú conocieses, a lo menos en este tu día, lo que es para
tu paz!" (Luc. 19: 42). Entonces hizo una pausa. Habían
llegado a la cima del monte de las Olivas, y los discípulos, al
contemplar Jerusalén, iban a estallar en exclamaciones de alabanza;
pero vieron que su Maestro, en lugar de estar alegre, estaba angustiado
y a punto de llorar.
Cristo se estaba acercando al final de su misión y él
sabía que cuando llegara ese momento el tiempo de prueba de Jerusalén
habría terminado. Pero le costaba pronunciar las palabras
de condenación. Por tres años había buscado
fruto sin encontrar nada. Durante ese lapso su alma tuvo un solo
propósito: Presentar las solemnes amonestaciones y las misericordiosas
invitaciones del cielo a su pueblo desagradecido y desobediente.
Anhelaba ardientemente que el pueblo recibiera sus palabras.
¡Cuán misericordiosamente los había invitado!
Con cuánta ansiedad había trabajado para despertar en sus
corazones la comprensión de que él era la única esperanza
de Israel, el Mesías prometido. . . La obra de su vida consistió
en convencer a su pueblo desobediente de que él era su única
esperanza. Lo llevó junto a su corazón. Hizo
todo lo que pudo para salvarlo. Pero al terminar su obra en este
mundo se vio obligado a decir en medio de la angustia y las lágrimas:
"Y no queréis venir a mi para que tengáis vida" (Juan 5:
40).
Las nubes de la ira divina se estaban acumulando sobre Jerusalén.
Cristo vio la ciudad sitiada. La vio perdida. Con la voz alterada
por las lágrimas exclamó: "¡Oh, si también tú
conocieses, a lo menos en este tu día, lo que es para tu paz!
Mas ahora está encubierto de tus ojos" (Luc. 19: 42).
Extiendo esta suave reprensión. . . a los que avanzan ahora
por el mismo terreno, y rechazan los mensajes de la gracia de Dios (Carta
317, del 10 de abril de 1905, dirigida a los "queridos hermanos en el ministerio
y en la obra médico misionera"). 110
11 de Abril LA MAJESTAD DE DIOS
Oh, Jehová, Dios de los ejércitos, ¿quién como tú? Poderoso eres, Jehová. . . Tú tienes dominio sobre la braveza del mar cuando se levantan sus ondas, tú las sosiegas. Sal. 89: 8, 9.
Ayer el Hno. [Carlos] Chittendon nos llevó a unos cuantos de
nosotros a pasear en su barco. . . Pasamos en el agua y en la playa todo
el día. Navegamos más allá del Golden Gate*
hacia alta mar. . . El océano estaba tormentoso y nos sacudíamos
en todas direcciones en gran manera. . .
Aquí estoy ahora para escribir acerca de Cristo cuando caminaba
sobre el mar para calmar la tempestad. ¡Oh, cómo impresionó
mi mente esta escena!. . . La majestad de Dios y sus obras ocuparon mis
pensamientos. Los vientos están en sus manos; controla las
aguas. Seres finitos, meros puntos sobre las anchas y profundas aguas
del Pacífico éramos nosotros a la vista de Dios, pero los
ángeles del cielo fueron enviados desde la excelente gloria para
proteger ese barquito de vela. . .
Con cuánta nitidez surgió en mi mente el bote con los
discípulos, golpeado por las olas. La noche era oscura y tempestuosa.
Su Maestro estaba ausente. El mar estaba tormentoso y los vientos
les eran contrarios. Si Jesús, su Salvador, hubiera estado
con ellos, se habrían sentido seguros. Durante toda la larga
y tediosa noche se inclinaron sobre sus remos, abriéndose camino
contra viento y marea. Estaban acosados por el peligro y el horror.
. .
Esperaban recibir al Salvador en el barco en cierto punto previamente
establecido, pero, ¿cómo podrían alcanzar ese sitio
sin él? Todo era en vano; el viento estaba en contra de ellos.
Se agotó la fuerza de los remeros pero la cruel tempestad no disminuyó;
por el contrario, empujaba las olas con tal furia que parecía que
iban a envolver la embarcación y a sus tripulantes. . .
En la hora de mayor peligro, cuando ya lo habían dado todo por
perdido, en medio de los relámpagos, cuando era la cuarta vigilia
de la noche, Jesús se les apareció caminando sobre las aguas.
¡Oh, entonces Jesús no los había olvidado! Su
ojo vigilante, lleno de tierna simpatía y amor piadoso, los había
contemplado durante la temible tempestad. En medio de su mayor necesidad,
había estado junto a ellos (Carta 5, del 11 de abril de 1876, dirigida
a Santiago White). 111
12 de Abril LA BONDAD ES UNA VIRTUD
Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor. Efe. 6: 4.
Dios invita a los creyentes a que dejen de buscar faltas y de pronunciar
discursos apresurados y poco amables. Padres, sean bondadosas y agradables
las palabras que dirijan a sus hijos, para ayudar a los ángeles
a traerlos a Cristo. Se necesita una reforma completa en la iglesia
del hogar. Debe empezar en seguida. Debe cesar todo rezongo
y todo reto. Los que rezongan y retan le cierran la puerta a los
ángeles del cielo y se la abren a los ángeles malos.
Recuerden los esposos que tienen ya bastantes preocupaciones como para
hacerse infeliz la vida al permitir que se produzcan diferencias entre
ellos. Los que dan lugar a pequeñas diferencias invitan a
Satanás al seno de sus hogares. Los hijos perciben ese espíritu
de contienda que se manifiesta por cosas sin importancia. . .
Mis hermanos y hermanas: ¿No quisieran ser colaboradores de
Dios para trabajar por la paz y la armonía? Oren por la dulce
y modeladora influencia del Espíritu Santo. Sean gobernados
los labios de ustedes por la ley de la bondad. No sean agrios, descorteses
ni duros. Sean fieles a su profesión de fe. . .
Cuando estén dispuestos a llevar el yugo de Cristo, cuando escuchen
la invitación: "Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí,
que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso
para vuestras almas" (Mat. 11: 29), dejarán de atar yugos sobre
el cuello de los demás. Dejarán de buscar faltas.
Ya no considerarán que es una virtud discrepar con los demás.
. .
Estamos preparándonos para encontrarnos con nuestro Señor
cuando venga en las nubes de los cielos con gran poder y gloria.
En esta obra grande y noble debemos ayudarnos mutuamente. Los padres
deben traer a sus hogares todos los rayos de sol y toda la alegría
que puedan. Deben llenar sus hogares de rayos de sol mediante palabras
y acciones bondadosas. . .
No sirvan al enemigo de Dios al manifestar un espíritu áspero
y poco amable. Entrarán al cielo solamente los que hayan vencido
la tentación de hablar y actuar en forma dura y áspera.
Tengan la actitud de Cristo, pronuncien sus palabras, y el Señor
Jesús, por medio de su Espíritu Santo, será un huésped
en el hogar de ustedes (Carta 133, del 12 de abril de 1904, dirigida a
Edson y Emma White). 112
13 de Abril CRISTO, EL PAN DE VIDA
De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, tiene vida eterna. Yo soy el pan de vida. Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y murieron. Este es el pan que desciende del cielo, para que el que de él come, no muera. Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo. Juan 6: 47-51.
Se hacen estas preguntas: "¿Qué haremos para hacer las
obras de Dios? ¿Qué haremos para ganar el cielo?" Estas importantes
preguntas han sido respondidas para todos los que quieran saber: "Esta
es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado".
"Porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida
al mundo". "Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca
tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed
jamás" (Juan 6: 29, 33, 35).
Cristo les dio a entender que el hombre necesita ser enseñado
por Dios para comprender estas cosas. Esta es la razón por
la cual el conocimiento de las Escrituras es tan superficial en las iglesias
de hoy. Los ministros predican solamente parte de la Palabra, y no
quieren poner en práctica ni siquiera lo que enseñan.
Esto conduce a conceptos equivocados acerca de la Palabra y la doctrina,
y crea errores e interpretaciones falsas con respecto a las Escrituras.
. .
El hombre nos puede enseñar a percibir claramente la verdad,
pero solamente Dios puede enseñar al corazón a recibir la
verdad de manera que se salve, es decir, que las Palabras de vida eterna
sean recibidas por corazones buenos y honestos. El Señor está
esperando con paciencia para instruir a cada alma dispuesta a recibir enseñanza.
La falta no se encuentra en el Instructor bien dispuesto, el mayor Maestro
que el mundo ha conocido, sino en el alumno que se aferra a sus propias
impresiones e ideas, y no quiere renunciar a sus teorías humanas
para venir humildemente a fin de que se le enseñe. . .
Cada cual necesita ser trabajado, modelado y conformado de acuerdo
con la similitud divina. Cristo les presenta esta verdad eterna,
mis queridos amigos, jóvenes y ancianos: "Si no coméis la
carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis
vida en vosotros" (Juan 6: 53).
Si no aceptan la palabra de Cristo como consejo de Dios, no revelarán
ni su sabiduría ni su vida espiritual (Carta 88, del 13 de abril
de 1900, dirigida al gerente y a los profesores del Colegio de Avondale,
Australia). 113
14 de Abril SEAN SUS MENSAJEROS
Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyera y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyera, será condenado. Mar. 16: 15, 16.
Los obreros en la causa de Dios pueden aprender valiosas lecciones de
las instrucciones que Jesús dio a los setenta discípulos,
y de sus experiencias. Estos discípulos fueron enviados a
los pueblos y ciudades adonde Jesús mismo iba a ir después,
para despertar interés en la obra de Cristo, a fin de que la gente
pudiera estar preparada para recibir las grandes verdades que el Maestro
les iba a impartir. . .
"Después de estas cosas, designó el Señor también
a otros setenta, a quienes envió de dos en dos delante de él
a toda ciudad y lugar adonde él había de ir. Y les
decía: La mies a la verdad es mucha, mas los obreros pocos; por
tanto, rogad al Señor de la mies que envíe obreros a su mies.
Id; he aquí yo os envío como corderos en medio de lobos"
(Luc. 10: 1-3). . .
"En cualquier ciudad donde entréis, y os reciban, comed lo que
os pongan delante; y sanad a los enfermos que en ella haya, y decidles:
Se ha acercado a vosotros el reino de Dios" (Luc. 10: 8, 9).
Este debía ser el tema de su predicación. No debían
perder de vista este mensaje, ni entrar en controversia sobre asuntos que
no eran esenciales; en caso contrario iban a cerrar la puerta a las importantes
verdades que Jesús les había mandado que presentaran.
Debían enseñar basándose en el Antiguo Testamento,
para explicar las profecías relativas a la misión y la obra
de Cristo, y para presentar verdades capaces de ablandar el corazón
de la gente, a fin de que pudiera estar preparada para recibir a Cristo
cuando él viniera después. . .
Los setenta, a diferencia de los doce, no habían estado constantemente
con Jesús, pero habían escuchado con frecuencia sus instrucciones.
Fueron enviados bajo su dirección para trabajar como él mismo
lo hacía. Por donde fueran debían dar este mensaje:
"El reino de Dios se ha acercado. Serán admitidos en él
todos los que reciban su mensaje y a su Mensajero. Este es el día
de oportunidad para ustedes". Debían presentar la verdad de
Dios de tal manera que la gente se sintiera inducida a tomar posesión
de las bendiciones puestas a su alcance (Carta 119, del 14 de abril de
1905, dirigida a los miembros de la Iglesia de Nashville). 114
Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra. Apoc. 3: 10.
Estas palabras son importantes y solemnes, y sería provechoso
para nosotros que las lleváramos a casa, y escudriñáramos
allí las Escrituras para descubrir su verdadero significado. La
hora de la prueba ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los
que moran sobre la tierra; y aunque no deseemos provocar un tiempo de prueba
ahora, ni estemos dispuestos a quejarnos de las pruebas que han de venir
en el futuro, debiéramos estar en tan íntima comunión
con Dios que no caigamos en tentación cuando ésta sobrevenga.
"¿Quién hay entre vosotros que teme a Jehová, y oye
la voz de su siervo? El que anda en tinieblas y carece de luz, confíe
en el nombre de Jehová, y apóyese en su Dios" (Isa. 50: 10).
El Señor levantará bandera en favor de nosotros contra
el enemigo. Debiéramos creer que tenemos un ayudador en Dios,
que no necesitamos temer, ni llenarnos de admiración y espanto,
porque sabemos que el Dios de Israel ha estado con su pueblo desde el mismo
principio, que desde la misma infancia de este mundo el Señor ha
estado con sus hijos obedientes. Debemos demostrar que tenemos confianza
en Dios y manifestar al mundo que podemos confiar en él porque creemos
en él. Ha empeñado su palabra en el sentido de que
no nos sobrevendrá tentación, sin que venga el auxilio necesario
para sostenernos. . .
Esperamos que sobrevengan pruebas en estos últimos días;
no esperamos otra cosa; pero quiera Dios darnos gracia para que podamos
soportarlas cuando vengan, y para que no desmayemos ante la persecución.
No quisiéramos que ese momento nos encontrara sin fuerzas.
Por lo tanto, amistémonos con Dios ahora mismo.
Dios tiene un pueblo que no recibirá la marca de la bestia en
la mano derecha ni en la frente. Dios tiene un lugar que quiere que
su pueblo ocupe en este mundo, para que refleje luz. Ustedes son
los centinelas de Dios. Cristo dice de su pueblo: "Vosotros sois
la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder"
(Mat. 5: 14). . . Dios hizo su ley para todo el universo. Creó
al hombre, dio las generosas provisiones de la naturaleza, tiene nuestro
aliento y nuestra vida en sus manos. Debe ser reconocido; su ley
debe ser honrada ante todos los grandes hombres y los más elevados
poderes terrenales (Review and Herald, 15 de abril de 1890). 115
16 de Abril DEMOS DE ACUERDO CON LO QUE RECIBIMOS
De gracia recibisteis, dad de gracia. Mat. 10: 8.
Los que se desempeñan en las tareas comunes de la vida desarrollarán
talentos inesperados. Si solamente se les diera el mensaje a los
seres humanos, muchos de los que escuchan lo recibirían. Aceptará
la verdad para este tiempo gente que proviene de todas las clases sociales,
elevadas y bajas, ricas y pobres. Algunas personas consideradas sin
educación serán llamadas al servicio del Maestro, así
como los humildes e ignorantes pescadores fueron llamados por el Salvador.
A otros se los invitará a dejar el arado, como en el caso de Eliseo,
y se sentirán impelidos a asumir la obra que Dios les ha señalado.
Comenzarán a trabajar con sencillez y serenidad, para leer y explicar
las Escrituras a los demás. Sus humildes esfuerzos alcanzarán
el éxito.
Habrá hombres y mujeres que trabajarán de casa en casa,
porque se darán cuenta de que pueden obrar para el Señor
porque ha puesto su Espíritu en ellos. Al avanzar con fe y
humildad, Cristo les impartirá gracia para que ellos a su vez la
puedan impartir a los demás. El Señor les dará
el mismo amor por las almas que perecen, que les dio a los discípulos
de antaño.
En el futuro aceptarán la verdad algunos seres humanos por medio
de los cuales los ángeles podrán trabajar. En el pasado
los mensajeros celestiales trabajaron en cooperación con instrumentos
humanos, dándoles elocuencia y una influencia poderosa que produjo
argumentos persuasivos, que alcanzaron la ciudadela del alma. Las
labores de hombres aparentemente indoctos e ignorantes a menudo han ejercido
una maravillosa influencia en favor del bien. . .
Nadie que capte los rayos del Sol de justicia carecerá de palabras
adecuadas. Tal vez no sea oratoria, de acuerdo con los conceptos
del mundo, lo que ellos manifiesten, sino elocuencia celestial. Pronunciarán
palabras que irán directamente a las mentes, para despertar la convicción,
e inducir a los oyentes a preguntarse: "¿Qué es la verdad?".
. .
A tales obreros podemos alentar diciéndoles: "Estoy seguro que
ustedes ejercerán una influencia para el bien en esta obra grande
y santa, si están dispuestos a tener cuidado de sí mismos,
reconociendo que están sujetos a la gracia salvadora, y han sido
puestos en una sagrada relación familiar con Dios, por medio de
Jesucristo, para trabajar por la salvación de las almas" (Carta
123, del 16 de abril de 1905, dirigida al pastor S. H. Larre, presidente
de la Asociación de Nueva York). 116
17 de Abril FORTALEZA PARA CADA DÍA
Y como tus días serán tus fuerzas... El eterno Dios es tu refugio, y acá abajo los brazos eternos. Deut. 33: 25, 27.
Estoy tan agradecida a mi Padre celestial por bendecirme diariamente.
Hace una semana me sentía completamente fatigada debido al esfuerzo
que había hecho para escribir. Mi mente no quería trabajar,
y me sentía muy deprimida. Casi había abandonado la
esperanza de volver a sentirme bien. Pero una noche oré a
Dios muy fervientemente para que me proporcionara su poder sanador y fortalecedor,
a fin de que pudiera escribir algunas cosas que debían ser publicadas.
Entonces me dispuse a dormir. Durante la noche me pareció
estar hablando a diferentes congregaciones con respecto al poder sanador
y vivificante del Espíritu Santo. A las dos y media me desperté.
El dolor de cabeza había desaparecido, y la suavizante influencia
del Espíritu Santo reposaba sobre mí. Caminé
por mi habitación y alabé a Dios. Tomé la pluma
y descubrí que mi mente estaba despejada y que podía escribir
tan bien como antes. Desde ese momento he escrito mucho. Nuestro
Salvador es el médico más experto del mundo. Lo alabo
por la notable bendición que me concedió en ese momento.
La verdadera religión tiene siempre presente la honra y la gloria
de Dios. Debemos considerar a nuestro Padre Celestial con santo temor
y reverencia. Requiere gozosa obediencia de su herencia adquirida
con sangre. Al comprender su gran amor, nuestros corazones se llenarán
de gratitud, lo serviremos con alegría, y pondremos firme y confiadamente
toda nuestra fe en él.
Deseo expresar en mi vida de servicio mi gozo en Cristo. Deseo
ser imbuida de su Espíritu a fin de ser una bendición para
los demás. Tenemos la promesa: "Y les daré un corazón,
y un camino, para que me teman perpetuamente, para que tengan bien ellos,
y sus hijos después de ellos. Y haré con ellos pacto
eterno, que no me volveré atrás de hacerles bien, y pondré
mi temor en el corazón de ellos, para que no se aparten de mí"
(Jer. 32: 39, 40).
Dios es "grande en consejo, y magnífico en hechos; porque tus
ojos están abiertos sobre todos los caminos de los hijos de los
hombres, para dar a cada uno según sus caminos, y según el
fruto de sus obras" (Jer. 32: 19) (Carta 139, del 17 de abril de 1904,
dirigida al Hno. Robert Vickery, miembro laico de la Asociación
de Illinois). 117
18 de Abril UNA CONSTANTE COMUNIÓN CON DIOS
Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo
del Hombre vendrá a la hora que no pensáis. Mat. 24: 44.
Creo que estamos en los límites del mundo eterno, y estoy intentando
mantenerme en constante comunión con el Señor. Aprecio la
vida eterna y nada me separará del amor de Dios. Deseo educar
y adiestrar constantemente mi alma para que repose en Jesús, y para
que obtenga fuerza espiritual de él. Dios quiere que tengamos
un conocimiento experimental de Cristo; entonces seremos fieles testigos
de Dios, y daremos testimonio, mediante nuestras palabras y acciones, de
la gracia de Cristo. . .
Temo muchísimo que numerosos jóvenes relacionados con
la obra de Dios no conozcan a mi Salvador. Cuando pienso en la obra
que Dios está haciendo por el hombre me lleno de admiración
cuando veo que Dios toma a los pobres seres caídos para darles poder
moral, de manera que se manifieste en ellos la obra interior de su gracia,
para transformar el carácter y lograr que los hombres sean aptos
para las mansiones que Dios está preparando para ellos, para comparecer
delante de Dios, para ser compañeros con los ángeles y para
tener comunión con Dios. ¡Oh, cuánto anhela mi corazón
encontrarse entre los que caminarán con Jesucristo en la tierra
nueva! . . .
La obra de nuestra vida aquí debe consistir en prepararnos para
la eternidad. No sabemos cuán pronto puede terminar la obra
de nuestra vida, y cuán esencial es que nuestra naturaleza baja
y pecaminosa sea vencida, y que recibamos la imagen de Cristo. No
tenemos tiempo que perder, Necesitamos prepararnos cada día para
la eternidad. Se nos concede tiempo en esta vida para buscar la dádiva
de la vida eterna. Dios nos ha concedido un tiempo de prueba, y si
vivimos nuestros setenta años, ¡cuán corto es este
período para obrar nuestra salvación! Comparemos entonces
este lapso con la vida que se equipara con la de Dios. Nuestro corto
tiempo de prueba puede terminar en cualquier momento. Entonces, cuán
fervientes deberíamos ser a fin de asegurarnos un título
indiscutible para un hogar en la tierra nueva. . .
Mi inquietud consiste en hacer la obra que el Maestro me ha confiado
y que nada me aparte de ella. . . Debemos tratar de ser uno con Dios.
Su interés debe ser el nuestro, como asimismo sus sentimientos y
sus designios. Conocemos el amor de Dios por los pecadores y el infinito
sacrificio que se ha hecho para salvar a las almas que perecen; entonces,
unámonos con Cristo en esta gran obra (Carta 82, del 18 de abril
de 1887, dirigida a Edson y Emma White). 118
19 de Abril ARREPENTIMIENTO Y REFORMA
Santifícalos en tu verdad, tu palabra es verdad. Juan 17: 17.
El Señor pide que se produzca una decidida reforma. . . Mis hermanos,
manifestemos verdadero arrepentimiento por habernos apartado de Dios.
Vean los ángeles y los hombres que Dios perdona el pecado.
El extraordinario poder de Dios debe apoderarse de las iglesias adventistas.
Debe producirse una reconversión entre los miembros para que como
testigos de Dios puedan dar testimonio del poder lleno de autoridad de
la verdad que santifica el alma. . .
Los que han sido santificados por la verdad darán evidencias
de que ésta ha producido una reforma en sus vidas, y que los está
preparando para ser trasladados al mundo celestial. Pero mientras
el orgullo, la envidia y las malas sospechas predominen en la vida, Cristo
no controlará el corazón. Su amor no estará
en el alma.
En la vida de los que participan de la naturaleza divina se manifiesta
una crucifixión del altivo espíritu de suficiencia que conduce
a la exaltación propia. En su lugar mora el Espíritu
de Cristo y aparecen los frutos del Espíritu en la vida. Al
tener la actitud de Cristo, sus seguidores revelan las virtudes de su carácter.
Nada menos que esto requerirá Dios para aceptar a los seres
humanos. Nada menos que esto les dará la pureza y el carácter
santo que deben tener los que sean admitidos en el cielo. Tan pronto
como alguien se vista de Cristo, una evidencia del cambio producido en
él se manifestará en el espíritu, las palabras y los
hechos. Una atmósfera celestial envolverá el alma,
porque Cristo morará en ella. . .
¡Oh, cuán pocos revelan en sus vidas los principios de
esta vida espiritual! . . . "El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene
vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.
Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.
El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en
él. Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por
el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá
por mí" (Juan 6: 54-57).
¿Creen ustedes en estas maravillosas declaraciones? ¿Aceptan
las palabras de Cristo? Les aseguro que cuando las reciban en verdad,
pondrán en práctica la verdad de acuerdo con las enseñanzas
de Cristo (Carta 63, del 19 de abril de 1903, dirigida a "nuestros hermanos
del Consejo Médico Misionero"). 119
20 de Abril PROCURA PRESENTARTE PARA SER APROBADO
Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido; que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad. 2 Tim. 2: 24, 25.
Todos los que se empeñan en la obra necesitan que estas palabras
sean puestas en un marco y colgadas en el vestíbulo de la memoria:
"Somos colaboradores de Dios" ( 1 Cor. 3: 9). Entonces no habrá
tantos fracasos en los esfuerzos que se hacen con el fin de ganar almas
para Jesucristo. Es necesario traerlos al fundamento, y edificarlos
para que sean una firme estructura, que resista el fuego del gran día
final. No podremos alcanzar a la gente, ni sus corazones podrán
ser quebrantados, si no contamos con el poder de Dios.(Vea 1 Cor. 3: 9-15.).
. .
Escuchen esta exhortación de Pablo a los hombres que están
empeñados en la obra solemne de dar el último mensaje al
mundo: "Que prediques la Palabra" (2 Tim. 4: 2). No escuchemos ni
la ciencia de la frenología, ni el producto de las especulaciones
humanas, sino las palabras de la inspiración dirigidas a Timoteo:
"T e encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará
a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que
prediques la Palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye,
reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. Porque vendrá
tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón
de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias,
y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las
fábulas" (2 Tim. 4: 1-4).
Al ministro del Evangelio nunca se lo exhorta a esforzarse por ser
un predicador ingenioso o un orador popular, sino que se le da esta orden:
"Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no
tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad.
Mas evita profanas y vanas palabrerías, porque conducirán
más y más a la impiedad" (2 Tim. 2: 15, 16). ¿Prestará
atención cada mensajero de Dios a estas palabras? Somos colaboradores
de Dios, y si los que aceptan la responsabilidad de presentar la Palabra
de vida a otros no se unen cada día en el yugo con Cristo y llevan
sus cargas, y no aprenden cada día de Jesús, sería
mejor que buscaran algún otro empleo (Manuscrito 29, del 20 de abril
de 1893, "Obreros que aprenden lecciones al pie de la cruz"). 120
El Espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son Espíritu y son vida. . . Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él. Dijo entonces Jesús a los doce: ¿Queréis acaso iros también vosotros? Le respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. Y nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Juan 6: 63, 66-69.
Para los que obedecen la Palabra de Dios, ésta es el árbol
de la vida. Es la Palabra de salvación, recibida para vida
eterna. Los que siguen sus enseñanzas comen la carne y beben
la sangre del Hijo de Dios. Del efecto que produzca esta Palabra
en nosotros depende nuestro destino eterno. Posee los elementos necesarios
para la formación de un carácter perfecto. Se requiere
que el cristiano esté tan íntimamente relacionado con el
Señor que su vida esté ligada con la de Cristo en la vida
eterna de Dios.
Cristo dijo en su maravillosa oración: "Mas no ruego solamente
por éstos, sino también por los que han de creer en mí
por la palabra de ellos" (Juan 17: 20). Esto se aplica a todos los
que creen en el Evangelio. "Para que todos sean uno; como tú,
oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en
nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste" (Juan 17: 21).
Nuestra unidad y amor mutuos son las credenciales por medio de las cuales
damos testimonio ante el mundo de que Dios ha enviado a su hijo para salvar
a los pecadores.
. "La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así
como nosotros somos uno. Yo en ellos, y tú en mí, para
que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me
enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me
has amado" (Juan 17: 22, 23). Cada vez que leo estas declaraciones,
me parecen casi demasiado buenas para ser verdad. Pero las recibo
y las creo, y agradezco a Dios por sus abundantes y ricas promesas, dadas
con la condición de que alcancemos la norma de la justicia de Cristo.
Los cristianos deben vivir por la Palabra de vida. De esta Palabra
debemos recibir un conocimiento creciente de la verdad. De ella debemos
recibir luz, pureza, bondad y una fe que obre por el amor y purifique el
alma. Se nos concede que podamos ser redimidos y que se nos presente sin
falla delante del trono de la divina gloria. ¡Maravillosa victoria
obtenida por Cristo en favor del hombre! (Carta 60, del 21 de abril de
1900, dirigida a un joven que buscaba el consejo de Elena G. de White).
121
22 de Abril RECETA PARA LOGRAR LA UNIDAD
Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas. Mat. 6: 14, 15.
Hay algunas cosas que deseo decirle con respecto a sus sentimientos
hacia el Hno. A. Usted está en peligro de resentirse demasiado
por las supuestas injurias que él le ha inferido. Pero, mi
hermano, si él realmente lo agravió, ¿no puede darse
cuenta que quien sufrirá será él y no usted?
Estoy segura que en este caso usted se portará como un caballero
cristiano, lo perdonará y no permitirá que se manifieste
ningún tipo de separación. . .
¿Quisiera recordar mi hermano la inmensa deuda que tiene con
el Señor y cuánto necesita de su perdón, su piedad
y su amor? ¿Recordará que. . . si no perdona la ofensa de
su hermano, tampoco su Padre celestial le perdonará las suyas? (Vea
Mat. 6: 15.)
¿Empleará su capacidad en hacer todo lo que esté
a su alcance para reconciliarse con el Hno. A? Escríbale como
a un hermano. Derribe toda barrera y no permita que haya diferencias
entre ustedes. Ámense como hermanos, sean piadosos y corteses.
Le receto el amor de Cristo para que lo tome en grandes dosis; esto producirá
un gran cambio porque tiene maravillosas propiedades curativas.
¿No cree usted que todo el cielo lo mirará complacido
si abre su corazón al compasivo amor de Cristo? El pastor A meditará
continuamente sobre este asunto y lo mismo hará usted mientras duren
estas diferencias y ambos las cultiven. En cambio, extraigan toda
raíz de amargura y sepúltenlas.
Es posible que usted tenga opiniones erróneas con respecto a
los verdaderos motivos del pastor A. Y además usted puede pensar,
decir y sentir más de lo que debería sentir hasta llegar
a entender mal a su hermano. . .
Satanás se sentirá sumamente complacido si ustedes albergan
un espíritu implacable en lugar de unirse en armonía.
En cambio Jesús, que tiene en gran estima al hombre, se siente herido
cuando ve divisiones entre los hermanos. Quisiera que todos siguiéramos
el ejemplo que Jesús nos dio en su vida, No vino a destruir la vida
de los hombres, sino a salvarlos. Usó su poder para bendecir;
nunca para herir. Sus palabras, sus acciones y su obra estaban llenas
de ternura divina. Nada podía perturbar su inmensa paciencia
ni instigarlo a vengarse (Carta 46, del 22 de abril de 1887, dirigida al
Dr. J. H. Kellogg). 122
23 de Abril MIRA HACIA EL LADO LUMINOSO
Y serán para mí especial tesoro, ha dicho Jehová de los ejércitos, en el día en que yo actúe; y los perdonaré, como el hombre que perdona a su hijo que le sirve. Mal. 3: 17.
Tengo palabras de aliento para ti. Jesús te ama.
Dio su preciosa vida para que no perecieras, mas tengas vida eterna.
Entonces alza tus ojos a él. Mira hacia el lado luminoso.
No te hará bien mirar hacia el lado oscuro. Sé paciente,
venga lo que venga. Puedes obtener fortaleza de Jesús, porque
en él habita toda plenitud. Cuando la desesperación
amenace arrastrar tu alma, sigue mirando a Jesús. Pon tu alma
desamparada en él. El vive siempre para interceder por ti.
Eres precioso a su vista. El que contempla con interés al
gorrioncillo, considera con amor y piedad a su hijo probado y afligido.
Dios nos somete a disciplina para nuestra felicidad actual y nuestro
bien futuro. La bendición más grande que tienen sus
hijos es la disciplina que les aplica. Nunca los guía de modo
diferente al que ellos eligirían si pudieran ver el fin desde el
principio, y discernir la gloria del propósito que están
cumpliendo como colaboradores de Dios.
El Obrero divino dedica poco tiempo a material sin valor. Sólo
pule las joyas preciosas a manera de las de un palacio, limando las aristas.
El proceso es riguroso y penoso. Cristo elimina las aristas que sobran
y al aplicar la piedra al esmeril la aprieta con fuerza, para que toda
aspereza desaparezca. Entonces, al llevar la joya a la luz, el Maestro
ve en ella un reflejo de sí mismo, y decide que es digna de ocupar
un lugar en su cofre. . .
Mi querido hermano: Mira siempre a Jesús, y pon cielo en tu
vida aquí. El camino al cielo es angosto y la puerta es estrecha,
pero todos los que quieran pueden entrar por la puerta estrecha y caminar
por la senda angosta. Si por fin llegamos al cielo, nuestro cielo
debe comenzar acá. Mientras más cielo pongamos en nuestra
vida aquí, mayor será nuestra felicidad en el hogar celestial.
Espáciese tu mente en la bondad de Dios, en el gran amor con
que te ha amado. Si no te amara, no habría dado a Jesús
para que muriera por ti. Sus brazos eternos te sostienen. Le
afligen todas tus aflicciones. "Grande es la fuerza que Dios concede
por medio de su Hijo eterno" (Carta 69, del 23 de abril de 1903, dirigida
a un joven que sufría aflicción). 123
24 de Abril LAS LEYES DE LA NATURALEZA SON LAS LEYES DE LA VIDA
Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma. 2 Juan 2.
Miles, sí, millones de los que caminan por la tierra están
sufriendo como consecuencia de su conducta equivocada. ¿No debieran
valorar más su felicidad, su paz y su salud aquellos por los cuales
Cristo dio su vida mediante su obediencia a las leyes naturales?
Somos propiedad del Señor por creación y redención,
y nos pide que estudiemos cómo cuidar nuestros cuerpos, observando
cuidadosamente las leyes de la vida, la salud y la pureza.
Es nuestro deber preservar y honrar nuestros cuerpos, a fin de que
no se conviertan, como consecuencia del descuido, la complacencia egoísta,
los apetitos y las pasiones pervertidas, en antros de corrupción
e impureza, detestables a la vista de Dios, moribundos mientras aún
seguimos con vida.
Cuán vigorosa y espléndidamente resplandece la misericordia
y la bondad de Dios en su proceder hacia su herencia. Todo el cielo
tiene un profundo interés en nuestro bienestar, en que Satanás
no nos controle ni nos amolde de acuerdo con su carácter.
"Porque he aquí, viene el día ardiente como un horno, y todos
los soberbios y todos los que hacen maldad serán estopa; aquel día
que vendrá los abrasará, ha dicho Jehová de los ejércitos,
y no les dejará ni raíz ni rama. Mas a vosotros los
que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus
alas traerá salvación: y saldréis, y saltaréis
como becerros de la manada" (Mal. 4: 1, 2). . .
Al despreciar las leyes de la naturaleza, los hombres y las mujeres
ponen el fundamento de la miseria y el sufrimiento. Debido a la debilidad
de sus facultades morales se convierten en abyectos esclavos de sus pasiones.
Algunos están cavando su tumba con sus propios dientes; otros inficionan
sus cuerpos y sus almas, y debilitan sus facultades mentales, al someterse
a viles actos que implican contaminación moral. De ese modo
se cierran ellos mismos las puertas de la ciudad de Dios, porque el castigo
que reclama la violación de la ley se debe cumplir. La sanción
debe recaer sobre ellos. . .
Hay lecciones que aprender en esto, que si las ponemos en práctica,
traerán salud al cuerpo y la mente. Si los hábitos
relativos al comer y el beber se mantuvieran inteligentemente bajo el dominio
del ser humano, y entonces éste comiera y bebiera para gloria de
Dios, su vida se prolongaría. Comamos para vivir; no vivamos
para comer (Manuscrito 53, del 24 de abril de 1896, "Un conocimiento de
la fisiología necesario para la educación"). 124
Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuese, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré. Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. Juan 16: 7, 8.
Por medio de la poderosa acción del Espíritu Santo el
gobierno de Satanás será sometido y subyugado. Es el
Espíritu Santo quien convence de pecado y lo destierra del alma
con el consentimiento del ser humano. Entonces se somete la mente
a una nueva ley: La real ley de libertad. Jesús vino a romper
las cadenas de la esclavitud del pecado en el alma; porque el pecado sólo
puede triunfar cuando se extingue la libertad del alma. Jesús
llegó a la más profunda desgracia y miseria humanas, y su
amor atrae al hombre junto a él. Por medio de la acción
del Espíritu Santo eleva la mente de su degradación, y la
liga a la realidad eterna. Gracias a los méritos de Cristo
el hombre puede poner en acción las más nobles facultades
de su ser, y desterrar el pecado de su alma. . .
Mientras andamos de acuerdo con los mandamientos de Dios, seguimos
por el camino trazado para que los redimidos del Señor caminen por
él. Los fieles de todas las edades han caminado por esta senda,
y han resplandecido como luces en el mundo. En esta época
la luz que ellos transmitieron ha resplandecido con un brillo mayor sobre
la senda de los que caminan en medio de las tinieblas. Algunos han
recibido la verdad, la han creído y la han obedecido. La luz
del mensaje del tercer ángel ha penetrado en muchas mentes oscurecidas.
La luz de la sabiduría, la bondad, la misericordia y el amor de
Dios ha brillado por medio de su Santa Palabra. No estamos en el
lugar donde estuvieron nuestros padres. Una luz mayor está
brillando sobre nosotros en estos últimos días. Dios
no nos puede aceptar ni podemos honrarlo brindándole el mismo servicio
y haciendo la misma obra que hicieron nuestros padres.
A fin de ser considerados inocentes delante de Dios, debemos ser tan
fieles en nuestro tiempo al seguir y obedecer la luz que tenemos, como
lo fueron ellos al seguir y obedecer la luz que resplandeció sobre
ellos. De cada miembro de su iglesia, nuestro Padre Celestial requiere
fe y frutos conforme a la gracia y a la luz concedidas. Dios no puede
aceptar nada menos. Cada alma deberá colocarse donde la luz
brille sobre ella. Debe atesorar cada rayo de luz, para que pueda
brillar más y bendecir las almas de los demás con el resplandor
proveniente del cielo (Review and Herald, 25 de abril de 1893). 125
26 de Abril EL SOLDADO CRISTIANO
Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Efe. 6: 11.
El Señor obrará por medio de cada sincero y ferviente
soldado de la cruz. Pero nadie puede ser un buen soldado si piensa
que debe trabajar independientemente de sus colaboradores, y considera
que su propio juicio es el mejor. Los obreros de Dios se deben amalgamar;
cada cual debe suplir las faltas de los demás. . .
¿Estamos haciendo los preparativos necesarios para resistir
las artimañas del enemigo? ¿Percibimos el sagrado carácter
de la obra de Dios y la necesidad de velar por las almas como quienes tenemos
que dar cuenta? Debemos estar vigilantes. "Y esto, conociendo
el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora
está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando
creímos. La noche está avanzada, y se acerca el día.
Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos
las armas de la luz" (Rom. 13: 11, 12).
¿Estamos aprendiendo a renunciar a nuestros propios deseos?
¿O consultamos tanto al yo que al trabajar con nuestros hermanos
consideramos que nuestro propio juicio es el mejor? ¡Dios no quiera
que permitamos que la suficiencia propia impida que recibamos las bendiciones
que Dios concede al manso y al humilde! Los que verdaderamente glorifiquen
a Dios esconderán el yo en Cristo, regocijándose si Dios
puede ser glorificado por las labores de los que están relacionados
con él. Nadie puede triunfar en la obra de Dios si tiene tan
alto concepto de sí mismo. A medida que pasa el tiempo, su
sentimiento de superioridad crecerá, y pronto llegara a la conclusión
de que no debe colaborar con sus hermanos. . .
Alejemos de nosotros todo sentimiento de exaltación propia.
Preparémonos para ser buenos soldados de la cruz al aprender la
lección que Cristo dio cuando dijo: "Llevad mi yugo sobre vosotros,
y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis
descanso para vuestras almas" (Mat. 11: 29).
Quien haya aplastado todo anhelo de reconocimiento propio será
seguramente reconocido por lo desinteresado de sus acciones. A fin
de ayudar a alentar a otros, estará dispuesto a dejar a un lado
sus propios deseos, siendo todo para todos los hombres con el fin de ver
si de alguna manera puede salvar a algunos. Tal hombre será
un noble dirigente del ejército de Cristo (Carta 67, del 26 de abril
de 1900, dirigida al pastor S. N. Haskell y Sra. que estaban empeñados
en obra evangélica en las ciudades). 126
27 de Abril REIVINDICACIÓN DE NUESTRO MENSAJE
Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios; por la hipocresía de mentirosos que. . . [tendrán] cauterizada la conciencia. 1 Tim. 4: 1, 2.
Los mensajes que Dios me ha dado han sido comunicados a su pueblo tanto
mediante la palabra hablada como en forma escrita. De ese modo mi
obra ha sido doblemente asegurada. He sido instruida en el sentido
de que el Señor, gracias a su infinito poder, ha preservado la mano
derecha de su mensajera por más de medio siglo a fin de que la verdad
sea escrita a medida que él me pide que la escriba para publicarla
en periódicos y libros. ¿Por qué? Porque si
no se la escribiera, cuando mueran los pioneros, habría muchos nuevos
en la fe que aceptarían a veces como mensajes de verdad enseñanzas
llenas de opiniones erróneas y engaños peligrosos.
A veces lo que los hombres enseñan como "luz especial" es, en realidad
un error falaz que, como la cizaña sembrada entre el trigo, producirá
una funesta cosecha. . .
Hay algunos que, al aceptar teorías erróneas, tratan
de fundamentarlas entresacando de mis escritos declaraciones verdaderas
que usan separadas de su contexto, y que han sido pervertidas al mezclarlas
con el error. De ese modo las semillas de la herejía, que
brotan y crecen rápidamente convirtiéndose en plantas fuertes,
quedan rodeadas por muchas preciosas plantas de verdad, y así se
hace un poderoso esfuerzo para defender la pureza de las plantas falsas.
Así ocurrió con las herejías presentadas en el
libro Living Temple*. Los sutiles errores de ese libro fueron envueltos
en muchas verdades hermosas. . .
No dejen pasar los días ni pierdan las preciosas oportunidades
de buscar al Señor con todo el corazón, la mente y el alma.
Si no aceptamos la verdad con amor por ella, podemos contarnos entre quienes
verán los milagros llevados a cabo por Satanás en los últimos
días, y los creerán (Carta 136, del 27 de abril de 1906,
dirigida a los Hnos. Butler, Daniells e Irwin). 127
28 de Abril UNA GUÍA PARA LA SALVACIÓN
Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido; y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús. 2 Tim. 3: 14, 15.
La muchas invenciones humanas ideadas para explicar la Palabra, con
el fin de que los estudiantes la comprendan por medio de las afirmaciones
de los eruditos, es una equivocación. Dios no ha tenido la
intención de que la recepción del Evangelio dependa del raciocinio.
El propósito del Evangelio consiste en ser alimento espiritual,
para satisfacer el apetito espiritual del hombre. . .
La Palabra de Dios es un gran Libro educador. Pero mientras muchos
pretenden respetarla, ponen otros libros por encima de ella. Se exalta
la razón humana por sobre la divina. ¿Puedo hablar claramente
y dar un testimonio definido? Si la Palabra de Dios hubiera sido
considerada como siempre lo debió ser, como la voz de Dios que habla
a los hombres, la fuente de toda sabiduría, de toda verdad, de la
más elevada educación, los niños, jóvenes y
padres habrían hecho de ella no solamente motivo de su estudio,
sino su maestra y su guía, "para mostrar en los siglos venideros
las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en
Cristo Jesús" (Efe. 2: 7).
"En los siglos venideros". ¡Qué historia revelarán
esos siglos! ¿Cómo pueden soportar los hijos del mundo el
echar una mirada a las alturas y profundidades de esa eternidad llamada
por el apóstol "los siglos venideros"? . . .
La Biblia es el libro de texto, y debería ser estudiada diligentemente,
no como se lee cualquier libro. Debe ser para nosotros el libro que
satisface las necesidades del alma. Este libro hará sabio
para la salvación al hombre que lo estudie y lo obedezca.
Así como el alimento no puede nutrir el cuerpo a menos que se lo
coma y se lo digiera, tampoco puede la Palabra del Dios vivo satisfacer
el alma a menos que se la reciba como Maestra de un sistema de educación
superior, que está por encima de todo artificio humano; a menos
que sus principios sean obedecidos porque son la sabiduría de Dios.
. .
El Señor cumplirá sus propósitos al hacer del
ser humano socio suyo en la gran firma de la salvación, y al hacer
de él todo lo que ha prometido en su Palabra: "Haré más
precioso que el oro fino al varón, y más que el oro de Ofir
al hombre" (Isa. 13: 12) (Manuscrito 50, del 28 de abril de 1898,
"Los judíos piden una señal"). 128
Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Deut. 6: 4, 5.
Hubo ángeles que fueron expulsados del cielo porque no quisieron
obrar en armonía con Dios. Cayeron de su elevada condición
porque querían exaltarse a sí misterios. Habían
llegado a esa situación porque se olvidaron de que su hermosura
física y de carácter provenían del Señor Jesús.
El hecho que los ángeles [caídos] querían ocultar
era que Cristo es el unigénito Hijo de Dios, y por eso llegaron
a la conclusión de que no tenían por qué consultar
a Jesús.
Un ángel comenzó el conflicto y lo fomentó hasta
que hubo rebelión entre los ángeles era las cortes celestiales.
Se exaltaron debido a su belleza.
Todos deberían aprender su lección de esto, en el sentido
de que son individualmente responsables ante Dios. Si aman a Dios
con todo el corazón, serán sabios para la salvación.
Harán su voluntad y su luz siempre será su gloria y no se
apagará porque reconocen, temen y sirven a su Señor.
La solemne obra que recae sobre cada ser consiste en considerar que es
siervo de Jesucristo, solemnemente comprometido por sus votos bautismales
a vestirse de la justicia de Cristo. ¿Seguiremos el ejemplo viviente
del Señor Jesucristo?
Se me ha instruido que cada creyente debe velar en oración,
para que no fracase en la batalla de la vida cristiana. Cada alma
debiera buscar diariamente al Señor con un ferviente propósito
de mañana, de tarde y de noche, para que la mente se espacie en
la Palabra de Dios, con el fin de comprender sus requerimientos.
El asunto más importante consiste en servir al Señor
con corazón indiviso, y tratar de ser, con el corazón y la
mente, propiedad del Señor. Todos los que acudan al Salvador
en procura de consejo recibirán la ayuda que necesitan, si vienen
humildemente, y se aferran con firmeza de esta promesa: "Pedid, y se os
dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá"
(Mat. 7: 7). . .
Levante las normas, mi hermano, comenzando con una entrega completa,
y continuando con la sencilla obediencia a todos los mandamientos del Señor,
de acuerdo con sus directivas especiales. No se debe descuidar ninguna
de las cosas importantes especificadas en su Palabra (Carta 42, del 29
de abril de 1910, dirigida al pastor D. A. Parsons, ministro en el sur
de California). 129
Hijo mío, está atento a mis palabras; inclina tu oído a mis razones. . . Porque son vida a los que las bailan, y medicina a todo su cuerpo. Prov. 4: 20, 22.
Estamos viviendo entre los peligros de los últimos días.
El Espíritu de Dios se está retirando de la tierra, pero
el Señor no lo ha abandonado, hermano mío. Se me ha
intimado a animarlo a creer que su vida no ha sido malgastada. Despiértese,
mi hermano, y el Señor lo guiará a la obra que le ha destinado.
Pero no complazca más al enemigo cediendo a la tentación
de sumirse en la desesperación. Sea la verdad de Dios para
su alma como los rayos del sol y el aire vital.
Mi hermano: ¿No cooperará usted con el gran Sanador?
Es necesario que ejercite sus músculos como también sus nervios.
. . Las manos, los pies y los músculos fueron creados para la acción.
Y si usted no ejercita esos órganos y sus facultades mentales proporcionalmente,
perderá esa vitalidad que debiera preservar.
El Señor me ha instruido para decirle que debe usar los miembros
de su cuerpo tanto como su cerebro. Busque algo que hacer cerca de
su casa, y resuélvase definidamente a usar los miembros y también
los órganos de la fonación. . .
Recuerdo a uno de nuestros obreros que hace algunos años vino
a nuestra institución en Santa Elena. Estaba tan débil
que le parecía que no se podía levantar de la cama.
El médico encargado del caso me dijo: "No veo esperanzas para él
a menos que podamos levantarlo de la cama y obligarlo a usar de alguna
manera sus miembros y su mente". Le aconsejé al doctor que
convenciera al paciente para que se vistiera a fin de dar un corto paseo
con el propósito de pedirle su opinión acerca de algo.
Resultó difícil sacarlo de la cama, pero por fin lo logró,
y de nuevo al día siguiente caminó un poco más.
Después de tres semanas el hombre ya no necesitó que se lo
instara a andar, y pronto se le despertó el apetito para comer alimentos
sanos. Eso ocurrió hace 17 años y el hombre todavía
vive, con el cerebro, los huesos y los músculos bien fuertes.
Mi hermano: usted no puede ser lo que debe desde el punto de vista
físico, a menos que ejercite equilibradamente las facultades de
su ser. . . El Señor es su ayudador y su Dios. Desea atender
su caso, y cooperará con usted, cuando ponga en buen funcionamiento
su cerebro, sus huesos y sus músculos. ¿Aceptará usted
esta receta del gran Médico? (Carta 160, del 30 de abril de 1907,
dirigida al Hno. J. A. Starr y a su esposa). 130