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CADA DÍA CON DIOS

Agosto

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Otras Matutinas ¡CRISTO TRIUNFANTE!  ¡MARANATA: EL SEÑOR VIENE!


1 de  Agosto PARTICIPANTES DE LA NATURALEZA DIVINA

¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo! ¡Ay de los sabios en sus propios ojos, y de los que son prudentes delante de sí mismos! Isa. 5: 20, 21.

Dios requiere que cada cual esté en su puesto para hacer exactamente la obra que le ha asignado.  Cada movimiento sea precedido de oración humilde y ferviente. La verdad debe avanzar como una lámpara encendida. Los guardianes de la verdad deben actuar como hombres bien despiertos. . .
Cristo pronuncia un ay sobre todos los que transgreden la ley de Dios. Pronunció un ay sobre los doctores de la ley porque ejercían su poder para afligir a los que los buscaban en procura de justicia. Todas las terribles consecuencias del pecado recaerán sobre los que, aunque nominalmente miembros de la iglesia, les parece poca cosa poner a un lado la ley de Jehová, y no hacen diferencia entre el bien y el mal.
En las visiones que el Señor me ha dado, he visto a los que siguen sus propias inclinaciones, tergiversan la verdad, oprimen a sus hermanos y les crean dificultades. Ahora mismo se están desarrollando los caracteres, y los seres humanos están tomando decisiones, algunos en favor del Señor Jesucristo y otros en favor de Satanás y sus ángeles. El Señor invita a todos los que son fieles y obedientes a su ley a apartarse de los que se ponen de parte del enemigo, y a no tener la menor relación con ellos. Frente a sus nombres está escrito: "TEKEL: Pesado has sido en balanza, y fuiste hallado falto" (Dan. 5: 27). . .
Hay muchos hombres que en apariencias son moralmente sanos, pero que no son cristianos.  Están engañados con respecto a su opinión de lo que significa ser verdaderamente cristiano. Sus caracteres están formados por una aleación que priva al oro de su valor, y no pueden recibir el sello de la aprobación divina. Habrá que rechazarlos como impuros, como metal sin valor.
No podemos perfeccionar un verdadero carácter moral por nosotros mismos, pero podemos aceptar la justicia de Cristo. Podemos participar de la naturaleza divina y huir de la corrupción que existe en el mundo por causa de la concupiscencia. Cristo nos ha dejado un modelo perfecto de lo que debemos llegar a ser como hijos e hijas de Dios (Carta 256, del 1 de agosto de 1906, dirigida a mis hermanos que sirven en Australia). 223



2 Agosto JESÚS, NUESTRO AMIGO EN LA CORTE CELESTIAL

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Juan 3: 16.

Cuando disponemos de una promesa tan rica y tan plena como [la de Juan 3: 14-19. . .]me pregunto: "¿Qué excusa podemos tener para la incredulidad? ¿Qué excusa para decir: No creo que el Señor escuche mis oraciones; me gustaría creer que soy cristiano, o me gustaría tener evidencias de que soy hijo de Dios?" Los sentimientos varían mucho, pero aquí tenemos preciosas palabras de vida eterna.
¿Cuál es la evidencia? ¿Es un vuelo de los sentimientos? ¿Es una emoción del corazón la que da evidencias de que alguien es hijo de Dios? Pero aquí tenemos la preciosa palabra de vida eterna que nos asegura que podemos aferrarnos, mediante una fe viviente, de la esperanza que nos propone el Evangelio.
Podemos ponernos en contacto con Jesucristo, nuestro Abogado en las cortes celestiales.  Necesitamos un amigo en esa corte. Hemos pecado, hemos sido desobedientes y transgresores, y es de suma importancia que dispongamos de un amigo en la corte para que defienda nuestros casos ante el Padre. El dice: "Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo" (Juan 12: 32). Bien, ¿todos seremos atraídos?  Cristo atrae, pero ¿responderán ellos a su poder de atracción? ¿Vendrán? La invitación que aparece en el Apocalipsis es la siguiente: "Y el Espíritu y la esposa dicen: Ven.  Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente" (Apoc. 22: 17).
No sólo el pastor debe decir: "Ven", sino que el que oye también tiene que decir: "Ven". Hay que oír con un propósito y cuando se escucha el mensaje se comienza a hablar y a decir: "Ven". El aceptar la invitación lo es todo para ustedes, y cuando se den cuenta de que pueden venir, descubrirán que el privilegio es tan grande, tan inmerecido, que desearán que todo el mundo goce del mismo privilegio que ustedes han recibido, de tal manera que se conviertan en colaboradores de Dios. . .
Dios dice: "Ven"; el Espíritu dice: "Ven", la esposa dice: "Ven", y todo el que oye dice: "Ven". ¡Oh, Dios quiera que muchos más digan, mediante vidas consecuentes y piadosas, y las palabras de sus labios: "Ven"! No sólo mediante el precepto sino mediante el ejemplo viviente se manifiesta que el cielo vale la pena y que el cristianismo es algo por lo cual vale la pena luchar (Manuscrito 10, del 2 de agosto de 1891). 224



3 de Agosto EL PODER DE LA VERDAD

¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo? Isa. 58: 6.

La influencia de la verdad, de la preciosa verdad, es santificadora. La santificación del alma mediante la operación del Espíritu Santo consiste en implantar la naturaleza de Cristo en la humanidad. Es la gracia de nuestro Señor Jesucristo revelada en el carácter, y las virtudes de Cristo puestas en actividad mediante las buenas obras. De esa manera el carácter se transforma más y más perfectamente de acuerdo con la imagen de Cristo, en justicia y verdadera santidad.  Hay una amplia gama de requerimientos, dentro de la verdad divina, que van de un extremo al otro de las buenas obras. Las verdades del Evangelio no son inconexas; unidas forman un collar de joyas celestiales, como en el caso de las obras personales de Cristo, y como hilos de oro van de un extremo al otro de la obra y la experiencia cristiana. . .
Grabemos en la mente el hecho de que la misericordia y el amor del Señor deben manifestarse a los hijos de Dios. Busquemos por cielo y tierra, y no encontraremos otra verdad más definidamente revelada que la que se manifiesta en misericordia precisamente para los que necesitan su simpatía a fin de quebrantar todo yugo y dejar en libertad a los oprimidos. De ese modo la verdad se vive, la verdad se obedece, la verdad se enseña. . .
Hay mucha verdad que se profesa, pero la que se practica al aliviar las necesidades de nuestros semejantes ejerce una enorme influencia, llega hasta el cielo y abarca la eternidad. Toda alma que habita este mundo está sometida a juicio; la experiencia de cada ser humano, la historia común de la vida nos dice en términos inconfundibles si pone en práctica las palabras y las obras de Cristo.  Constantemente se repiten una cantidad de cosas que sólo Dios ve; aplicar a esas cosas los principios de la verdad producirá una preciosa recompensa. Casi todos son capaces de reconocer las cosas grandes e importantes, pero su vinculación con lo que se supone son los aspectos menos importantes de la vida, de manera que se los pueda ver como una unidad, es algo que los profesos cristianos hacen muy pocas veces. . .
La verdad divina ejerce una influencia mínima sobre nuestros semejantes, en circunstancias que esa influencia debería ser muy grande por medio de nuestra práctica de ella. La verdad, la preciosa verdad, es Jesús en la vida, un principio viviente y activo (Manuscrito 34, del 3 de agosto de 1894). 225



4 de Agosto LAS PALABRAS SON IMPORTANTES

Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, oh Jehová, roca mía, y redentor mío. Sal. 19: 14.

Todos necesitamos estudiar la vida de Cristo y las lecciones que nos dio, para saber conducirnos en nuestras relaciones mutuas. Alberguemos la suave influencia del Espíritu de Dios. Recordemos que el habla es un talento de gran valor cuando se lo usa correctamente, y que de la abundancia del corazón habla la boca. Recordemos también que por nuestras palabras seremos justificados, y por nuestras palabras seremos condenados. Las palabras imprudentes a menudo crean dificultades que de otra manera no se hubieran producido.
Hemos sido puestos en este mundo para ser hijos de Dios y a fin de prepararnos para la futura vida inmortal. No pronunciemos palabras imprudentes y poco amables. En nuestra relación familiar, tengamos cuidado de decir palabras amables y tiernas que consuelen y animen. No nos olvidemos de los pequeños actos de bondad que tanto ayudan al miembro de la familia que está luchando con debilidades que sólo él puede comprender.
No vale la pena insistir en que las cosas se hagan como uno quiere, y en no ceder en asuntos de menor importancia, que suscitan amargura y resentimiento en el hogar. La vida es demasiado corta, y está demasiado llena de pesares. Sin pérdida de tiempo deberíamos atender toda herida y a todo corazón sometido a la tentación.
Cada cual sea considerado y amable con el otro. Jamás permita que el sol se ponga sobre su enojo. Jamás cierre los ojos para dormir sin arreglar esas pequeñas e insignificantes dificultades que hieren y dañan el alma. . .
Cada vez que se sienta tentado a hablar imprudentemente, arrodíllese donde está, y ore hasta encontrar descanso en Jesús. Estoy segura de que no lo dejará ni lo olvidará. Tal vez usted se desprecie por las palabras apasionadas que acaba de pronunciar, pero recuerde que Jesús tiene piedad de usted, y que le va a cuidar su cuerpo y su alma, si está dispuesto a hacer su voluntad.  Estas son sus palabras: "Haga conmigo paz; sí, haga paz conmigo" (Isa. 27: 5).
Jesús quiere crear una armonía celestial en su alma. Lea sus palabras, no con desánimo, sino con confianza y esperanza. Escuche las benditas palabras que Dios le dirige. Caminar con Cristo significa que, aunque invisible, Cristo camina con usted (Carta 104, del 4 de agosto de 1901, dirigida a E. K. Beaman). 226



5 de Agosto CUBIERTOS POR LA JUSTICIA DE CRISTO

Y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe. Fil. 3: 9.

Josué, que estaba delante del ángel de Jehová cubierto de vestiduras viles, representa a aquellos cuya vida religiosa ha sido defectuosa, que han sido vencidos por las tentaciones de Satanás, y son indignos del favor de Dios. Los seres humanos comparecen actualmente delante de Dios cubiertos con vestiduras viles. Toda su justicia es "como trapo de inmundicia" (Isa. 64: 6).  Satanás emplea contra ellos su magistral poder acusador, para mostrar sus imperfecciones como evidencia de su debilidad. Señala sarcásticamente los errores de los que pretenden servir a Dios.  Han sido engañados por él, y ahora pide permiso para destruirlos.
Pero ellos confían en Cristo y el Señor no los abandonará. Vino a este mundo para expiar sus pecados y para imputarles su justicia. Afirma que por la fe en su nombre pueden recibir perdón y un carácter perfecto, semejante al de él. Le han confesado sus pecados y le han pedido perdón, y Cristo afirma que por haberlo mirado y haber creído en él, les dará la facultad de ser hechos hijos de Dios. Sus caracteres son defectuosos, pero puesto que no confían en sus propios méritos ni excusan sus pecados, porque han pedido perdón por medio de los méritos de Cristo, el Señor los recibe y reprende a Satanás. Porque se han humillado y confesado sus pecados, no quiere escuchar las acusaciones del enemigo. Ha perdonado ampliamente a los arrepentidos, y llevará adelante en ellos su obra de amor redentor, si siguen creyendo y confiando en él. Completará su obra redentora al derrotar al enemigo y glorificará su nombre mediante la salvación de ellos. . .
Los que por la gracia de Dios hayan logrado vencer sus debilidades tienen que enseñar a otros el secreto de la victoria, señalándoles la Fuente de fortaleza. A cada alma convertida se le da el privilegio de ayudar a los que los rodean y que no se regocijan en la luz en medio de la cual están.  Ellos también pueden conocer la alegría que experimentan. "Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios" (Juan 1: 12). Pueden ocupar su lugar en el mundo como portaluces de Dios (Carta 173, del 5 de agosto de 1903, dirigida a "Mis queridos hermanos"). 227



6 de Agosto APRENDAMOS DE LOS ERRORES DE LOS DEMÁS

Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos. 1 Cor. 10: 11.

Dios ha conservado un registro que pone de relieve su trato con su pueblo a través de los siglos, y que muestra también sus errores, su infidelidad, su afán de supremacía, su exaltación propia y la manera como el Señor obró para contrarrestar los peligrosos planes que formulaba. Este registro ha sido conservado cuidadosamente para la admonición, la corrección y la dirección del pueblo de Dios de generación en generación. Su pueblo, que vive en esta época, a quien los fines de los siglos han alcanzado, recibe la amonestación de estar alerta y a arrepentirse.
La incertidumbre y lo breve de la vida humana deberían inducirnos a meditar solemne y seriamente. Necesitamos arrepentirnos y convertirnos, necesitamos tener en cuenta la eternidad, poner nuestros afectos en las cosas de arriba, no en las que perecen por el uso, sino buscar las riquezas que duran para siempre, la justicia imperecedera.
Dios invita a todos los que pretenden estar a su servicio que se aseguren de su vocación y elección. Muchos de nosotros, pronto, vamos a cerrar las cuentas en este mundo. Pero la misericordia y la gracia de Dios para su iglesia durarán para siempre. Como mayordomos de su gracia, trabajemos por las almas como quienes tenemos que dar cuenta. Hay multitudes abandonadas. Multitudes recibirán salvación gracias a la abnegación y el sacrificio propio de los fieles obreros de Dios.
Cristo acepta y entra en comunión con los más humildes. Acepta a los hombres, no por sus capacidades o elocuencia, sino porque buscan su rostro y anhelan su ayuda. Su Espíritu, que obra en el corazón, impulsa toda facultad a una acción vigorosa. En esas personas modestas el Señor ve material sumamente precioso, que resistirá las tormentas y las tempestades, el calor y la presión. . .
Hay verdadero honor entre los que albergan el amor de Dios en sus corazones. El propósito de nuestra labor en favor del Maestro debería ser que su nombre fuera glorificado mediante la conversión de los pecadores. Los que trabajan para obtener aplausos no reciben la aprobación de Dios. El Señor espera que sus siervos obren por motivos diferentes. . . (Carta 109, del 6 de agosto de 1901, dirigida a un presidente de asociación). 228



7 de Agosto COMO DESCUBRIR CUAL ES NUESTRO DEBER

Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo. Apoc. 3: 17.

¿En qué consiste la miseria y la desnudez de los que se sienten ricos y enriquecidos? Es la carencia de la justicia de Cristo. Debido a su justicia propia se los representa como cubiertos de andrajos, no obstante lo cual se vanaglorian que están ataviados con la justicia de Cristo. ¿Puede haber un engaño más grande? Tal como los representa el profeta, podrían estar clamando: "Templo de Jehová, templo de Jehová es éste" (Jer. 7: 4), mientras sus corazones están llenos de tráfico impío y comercio injusto.
Los atrios del templo del alma pueden ser antros de envidia, orgullo, pasión, malas sospechas, amargura y hueco formalismo. Cristo contempla apesadumbrado a los que profesan ser su pueblo, que se sienten ricos y enriquecidos en el conocimiento de la verdad, no obstante lo cual no manifiestan la verdad en su vida y en su carácter, y son inconscientes de su condición. En su pecado y su incredulidad consideran livianamente las advertencias y los consejos de los siervos de Dios, y tratan a sus embajadores con sarcasmo y desprecio, al mismo tiempo que consideran sus palabras de reprensión como si fueran charlas sin importancia. Parecen haber perdido la facultad de discernir y de distinguir entre la luz que Dios les envía y las tinieblas que proceden del enemigo de sus almas. . .
Cuando Jesús se fue, confió a los hombres su obra en todos sus diversos aspectos, y cada verdadero seguidor de Cristo tiene algo que hacer para él, por lo cual es responsable ante su Maestro, y se espera que lleve a cabo esa obra con toda fidelidad, aguardando la orden y la dirección de su jefe. Somos responsables ante Dios y hemos sido investidos con los bienes del cielo, y deberíamos tener la mira puesta en la gloria del que nos llamó. Por nuestra parte deberíamos cumplir fielmente nuestro deber para llevar a cabo la tarea señalada en la más amplia medida que nos lo permita nuestra capacidad. Ningún ser viviente puede hacer la obra que nosotros debemos hacer. Debemos cumplir nuestra tarea mediante el empleo diligente de la inteligencia que Dios nos ha dado, creciendo en conocimiento y eficiencia a medida que avanzamos en nuestra obra (Review and Herald, 7 de agosto de 1894). 229



8 de Agosto COMO LAS ESTRELLAS A PERPETUA ETERNIDAD

Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad. Dan. 12: 3.

Descansa sobre nosotros la solemne responsabilidad de presentar la verdad a los incrédulos de la manera más convincente. Deberíamos cuidarnos de no presentarla de tal manera que aparte a los hombres y las mujeres de ella. Los que enseñan religión pueden hacer mucho bien o mucho mal.  Si cada cual se diera cuenta ahora de la responsabilidad que descansa sobre sí mismo, y se decidiera a no desempeñar el papel de juez para criticar y condenar a los demás, sino fuera a trabajar para predicar el Evangelio como nunca antes a los que están en tinieblas, muchas almas se apartarían de la iniquidad y se volverían a la justicia.
Se necesitan fieles mayordomos. Dios obrará por medio de todo aquel que se deje modelar por él.  El Espíritu Santo conducirá muchas almas a Cristo. En su compañía se prepararán para las cortes del cielo. Los colaboradores de Dios llegarán a ser sabios en la ganancia de almas. Aprenderán del gran Maestro, y mientras presentan temas bíblicos a los que están tratando de ayudar, la gracia de Cristo llenará sus corazones y la Palabra de Dios se desplegará ante ellos. Mientras difunden la invitación: "Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente" (Apoc. 22: 17), calmarán su propia sed.
Todos tienen que ser fieles a Dios ahora para reunir los fragmentos de manera que nada se pierda.  El requiere un servicio diligente y fiel. No debería haber falta de economía; cada centavo debería ser cuidadosamente administrado. Debemos recordar la lección que Dios dio a sus discípulos después de alimentar a la multitud con cinco panes y dos peces. Cuando todos estuvieron satisfechos Cristo dijo a sus discípulos: "Recoged los pedazos que sobraron, para que no se pierda nada" (Juan 6: 12).
Debemos recibir la verdad de Cristo e impartirla a la gente. La infidelidad y todo tipo de maldad están aumentando rápidamente, y el celo y el fervor de los siervos de Dios deben crecer en forma proporcional. . . Si no prestamos a Dios el servicio de amor que él espera, dejaremos a los pecadores sin amonestar (Carta 177, del 8 de agosto de 1903, dirigida a Edson White). 230



9 de  Agosto AMOR MATERNAL

¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre?  Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti. Isa. 49: 15.

Agradezco a nuestro bondadoso Padre Celestial que tú [Edson White] estás disfrutando de la bendición de la buena salud. Trata de sacar el mayor partido posible de este beneficio y no seas descuidado ni transgredas las leyes de la salud. Vive en forma tan sencilla que puedas conservarla. Sigue adelante, hijo mío, y si confías en Dios y haces de él tu fortaleza y consejero, triunfarás finalmente. Avanza con humildad de mente, considerando a los demás mejores que tú mismo, y quiera Dios darte sabiduría para que te puedas conducir con tanta prudencia que puedas ser un instrumento en sus manos para hacer mucho bien en su causa, y para fomentar la importante tarea que nos ha confiado para estos últimos días. No creas que tu madre es criticona y severa; se interesa profundamente por ti para que alcances el éxito en esta vida y logres la vida futura e inmortal.
Dios te ama. Pregunto: "¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz?" Probablemente hayas oído la historia de la mujer que con su esposo y su hijo trató de cruzar las montañas en medio del invierno. La noche y la tormenta detuvieron su avance. El esposo fue en procura de ayuda y se perdió en medio de la oscuridad y la nieve fresca, y se demoró en regresar. La madre sintió que el frío de la muerte se apoderaba de ella, de manera que descubrió su cuerpo frente al frío viento que caía con el fin de dar lo que le quedaba de vida para salvar a su hijo. Al llegar la mañana encontraron al bebé arropado en el chal de la madre, mientras trataba en vano atraer la atención de los fríos ojos de su madre con sus sonrisas y gestos infantiles, preguntándose tal vez por qué no se despertaba de su sueño.
Un amor más fuerte que la muerte vinculaba el corazón de la madre con el de su hijo. No obstante, Dios dice que con más facilidad se olvidará una madre de su hijo que él del alma que confía en su gracia. El hecho de que Dios nos ame es suficiente para inspirarnos la más profunda gratitud durante toda nuestra vida. El amor de Dios te habla. Presta atención, si no, no aplicarás sus palabras a tu propio caso. Sólo confía en Jesús, y gozarás de las satisfacciones más profundas (Carta 12, del 9 de agosto de 1873, dirigida a Edson y Emma White). 231



10 de Agosto LOS SOFISMAS DE SATANÁS

Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. 1 Cor. 2: 14.

Todo lo que las mentes de los principales hombres de ciencia puedan elucubrar sin Cristo, la luz del mundo, es como la paja comparada con el trigo. A Jesús le duele que tan pocos comprendan la ciencia de la unión con él. Las mentes que no están dirigidas por Dios no pueden entender la ciencia de la redención. El misterio de la piedad sólo se encuentra en el alma creyente desprovista del yo. El mayor en el reino de los cielos es el que está dispuesto a aprender como un niño. Se consideraba que el conocimiento y la educación de Nicodemo eran grandes y profundos, pero Cristo le mostró que no valían nada a la vista de Dios: Tenía que nacer de nuevo. Debía recibir nuevas ideas y entender que Dios se encuentra en toda verdadera ciencia. El Señor no sólo espera que los hombres hagan lo mejor posible, sino que aprendan y eduquen a los demás. Entonces podremos decir: "Yo sé a quién he creído. Jesús es el pan de vida. Si me alimento de él, seré uno con Cristo en Dios".
Al relacionarnos con cualquier aspecto de la obra de Dios, debemos usar fuego sagrado. La supuesta habilidad y la eficiencia humana son fuego común, pero Dios lo reconoce. Debemos mantener una actitud decidida ubicados sobre la elevada plataforma de la verdad eterna. Ha llegado el momento cuando todos los que trabajan en la obra de Cristo ostentarán la marca de Dios en sus palabras, espíritu y carácter, y en la honra que le tributan a Emanuel. Mientras nuestros hermanos divagaban acerca del misterio de la fe y la piedad, podrían haber resuelto el problema si hubieran proclamado: "Yo sé que Cristo es mi porción eterna. Su misericordia y su bondad me han engrandecido".
La verdad de Dios no ha sido magnificada por su pueblo creyente porque no ha logrado que forme parte de su experiencia personal. Se amolda al mundo, y depende de él para ejercer influencias. Permite que el mundo lo convierta, e introduce fuego común en lugar del sagrado para poder ajustarse a la norma del mundo en su obra específica. No deberían hacerse esfuerzos para imitar las costumbres del mundo. Ese es fuego común; no es fuego sagrado. El Pan de vida no sólo debe ser admirado, sino comido. El Pan que desciende del cielo da vida al alma (Manuscrito 96, del 10 de agosto de 1898, "Cristo, nuestra porción"). 232



11 de Agosto CAMINEMOS CON EL DIOS INVISIBLE

En lo secreto de tu presencia los esconderás de la conspiración del hombre; los pondrás en un tabernáculo a cubierto de contención de lenguas. Sal. 31: 20.

Hay sabiduría eterna en un "Así dice Jehová". A pesar de que la Palabra de Dios se practica tan poco, es el único remedio para los males individuales y nacionales. Los hombres no se pueden arrodillar en las calles y en el mercado para ofrecer sus oraciones a Dios, pero nunca olviden, doquiera estén, que hay un Dios a quien pueden pedir sabiduría. El Señor le dijo a Juan: "He aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar; porque aunque tienes poca fuerza, has guardado mi palabra y no has negado mi nombre" (Apoc. 3: 8).
Enoc caminó con el Dios invisible. En los lugares más atestados de la tierra él era su compañero.  Recuerden esto todos los que guardan su verdad con sencillez y amor. Los hombres más ocupados tienen más necesidad aún de mantener a Dios delante de ellos. Cuando Satanás intente introducir sus insinuaciones en sus mentes, pueden entrar en el secreto pabellón del Altísimo con sólo decir: "Así dice Jehová". Sus promesas serán su salvaguardia. En medio de la confusión y las presiones de los negocios encontrarán un lugar tranquilo para descansar. Si quieren confiar en Dios, él será su lugar de descanso.
Lleven a Dios con ustedes a todas partes. La puerta está abierta para todo hijo e hija de Dios. El Señor no está lejos del alma que lo busca. La razón por la cual muchos quedan abandonados en el terreno de la tentación se debe a que no ponen al Señor siempre delante de ellos. Es necesario llevar la lámpara de la vida precisamente a aquellos lugares en que menos se piensa en Dios. Si perdemos de vista al Señor, si nuestra fe y nuestra comunión con él se quebrantan, el alma estará ciertamente en peligro. . .
El Señor es nuestro ayudador, nuestra defensa. Dios ha resuelto que ninguna alma que confíe en él sea vencida por el enemigo. Cristo está tanto con sus creyentes cuando se ven obligados a relacionarse de cualquier manera con el mundo, como cuando se reúnen en su casa para adorarlo.  Meditemos en estas palabras: "Pero tienes unas pocas personas en Sardis que no han manchado sus vestiduras; y andarán conmigo en vestiduras blancas, porque son dignas. El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles" (Apoc. 3: 4, 5) (Manuscrito 97, del 11 de agosto de 1898, "La necesidad de caminar junto a Dios"). 233


12 de Agosto CONTEMPLEMOS LA LUZ

Gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración. Rom. 12: 12.

Dios requiere que ejerzamos ferviente piedad en toda circunstancia y en armonía con Jesucristo.  Tratemos de trabajar en algún ramo de su obra porque este es el fruto de la verdadera piedad: Ganar almas para Jesús.
Si se sienten con libertad para quejarse y murmurar acerca de padecimientos, de cosas que están en el pasado, cosas que no pueden solucionar, ni modificar ni alterar, estarán descuidando los deberes que en este mismo momento surgen en el camino. Miren a Jesús, el autor y consumador de su fe. Aparten su atención de los temas que los entristecen, porque si no lo hacen se convertirán en instrumentos en las manos del enemigo para aumentar el pesar y las tinieblas, de manera que la atmósfera que rodee las almas de ustedes sea ciertamente tenebrosa y repelente.  Aunque les sobrevengan graves aflicciones, tienen que dirigir la mirada hacia lo alto, para ver la luz de Jesús. . .
Si se dedican exclusivamente a meditar en sus propios pesares y tinieblas, y piensan que Dios los ha tratado mal, la religión de ustedes no será elevadora sino que deprimente. Cuando se encierran en sus propios pesares se convierten en una nube de tinieblas y quejas.
La Hna.  McCalpin [obró de otra manera . . . ] Perdió a su hijo que no estaba preparado para morir. Habló, con otros, en la reunión social [de testimonios]. Su corazón estaba muy triste, pero dijo que había sentido consuelo por las palabras pronunciadas por la Hna. White. Tuvimos una reunión social de testimonios muy buena y provechosa, y en cierto momento esta afligida hermana me habló de su hijo que había sido sepultado pocas semanas antes, que había muerto sin esperanza, y me habló también del pesar que experimentaba. Le aconsejé que se dejara de lamentar por el fallecido, porque nada sacaba con hacerlo; que ella como madre debía cuidar sabia y misericordiosamente a sus hijos vivos, y que no dedicara un solo momento a vanos lamentos, sino que ciñera los lomos de su entendimiento y fuera a trabajar para traer a sus hijos a Jesús, al mismo tiempo que se consagraba a Cristo para que pudiera crecer en la gracia y el conocimiento del Señor. Al trabajar en la obra del Señor nunca se enfriaría sino que se sentiría identificada con el Salvador en todos sus planes (Manuscrito 83, del 12 de agosto de 1893, Extractos de su diario). 234



13 de Agosto NUNCA HABLEMOS ACERCA DEL DESANIMO

Estad siempre gozosos. Orad sin cesar. Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús. 1 Tes. 5: 16-18.

La fe consiste en reclamar el cumplimiento de la promesa del Señor. El Hijo de Dios está preparando un lugar para usted en las mansiones de lo alto. Agradézcale por eso. No crea que porque no siempre se siente entusiasmado no es su hijo. Intente hacer la tarea que le asigna con humildad y celo. Aproveche toda oportunidad de hacer una obra que haga de usted una bendición para todos los que lo rodean. Decídase a hacer su parte para que el lugar donde se encuentra sea un sitio que Dios pueda aprobar y bendecir.
Unase con sus compañeros para escudriñar las Escrituras. El Espíritu Santo ayudará a los que buscan al Señor con el fin de saber cómo hacer su obra. Mientras trata de lograr la perfección del carácter cristiano, ayude donde se encuentra. Alabe al Señor constantemente. Considere el lado luminoso de las circunstancias, y no el oscuro. Sea vigilante y ore mucho, y el Señor lo va a bendecir, guiar y fortalecer. Averigüe cuánto puede hacer para bendecir a los demás.
Usted es valioso a la vista de Dios. Desea que albergue la gracia de la humildad y la gratitud del corazón. Aproveche toda oportunidad posible para lograr una educación que le permita impartir a los demás lo que ha aprendido. Hay muchos que necesitan su ayuda. El Espíritu Santo va a usar a todos los que quieran ser usados.
La verdad es purificadora por naturaleza. Si ella y la justicia prevalecen en su vida, el hábito de buscar errores en los demás desaparecerá. Oro al Señor para que lo guíe y lo fortalezca. Estudie las palabras de Cristo. Obre de acuerdo con ellas, y estará seguro.
Mientras estudia la Palabra y permite que el poder santificador de la verdad modele su vida, el Señor hará de usted un obrero aceptable. Todos los que asumen responsabilidades en la iglesia deberían contarse entre el ejército de obreros del Señor. Pero si no se someten los rasgos naturales del carácter en momentos de crisis, cuando se necesitan palabras firmes y llenas de esperanza, se pronunciarán palabras de desánimo y desesperanza que caerán pesadamente sobre la iglesia. . . Mire constantemente a Jesús, el autor y consumador de su fe. Camine humildemente delante de Dios, y no pronuncie palabras desanimadoras (Carta 246, del 13 de agosto de 1908, dirigida a W. R. Strother). 235


14 de Agosto EL TIEMPO DE NOÉ Y EL NUESTRO

Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de las cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe. Heb. 11: 7.

La combinación de la fe y las obras de Noé condenó al mundo. No sólo predicó la verdad presente apropiada para su época, sino que puso en práctica cada sermón que pronunció. Aunque nunca hubiera elevado su voz para formular sus amonestaciones, sus obras, su carácter santo en medio de los corruptos e impíos, habrían sido sermones condenatorios para los incrédulos y disolutos de aquella época. Soportó con paciencia y humildad semejante a la de Cristo las provocaciones, los insultos, las burlas y los escarnios. . .
Llegó el momento cuando la última invitación de Noé se extendió a la raza culpable. Una vez más les suplicó que prestaran atención al mensaje de advertencia y que buscaran refugio en el arca.  Extendió sus manos suplicantes con voz saturada de simpatía. Con labios temblorosos y ojos llenos de lágrimas les comunicó que su obra estaba terminada, pero las burlas, los escarnios y los insultos, pronunciados en alta voz y más decididos que nunca, se amontonaron sobre Noé. El entusiasmo, el fanatismo y la locura llenaron su oído. Se despidió de ellos. Junto con su familia entró en el arca y Dios cerró la puerta, y la puerta que se cerró detrás de Noé dejó el mundo afuera. Una puerta se cerró en tiempos de Noé. Y el Señor la cerró tras él. En aquella época Dios había abierto una puerta para que los habitantes del mundo antiguo pudieran encontrar refugio si creían en el mensaje que les había enviado. Pero esa puerta se había cerrado ahora y nadie la podía abrir. El tiempo de prueba había terminado.
Había cesado la gran paciencia de Dios, se habían acumulado las cifras en el divino libro de registro, la copa de los injustos estaba llena. Había cesado la misericordia y la justicia blandió entonces la espada de la venganza. . .
Hubo una puerta que se cerró en tiempo de Noé. Hubo otra puerta que se cerró para los incrédulos en ocasión de la destrucción de Sodoma, pero hubo una puerta que se abrió para Lot.  Hubo una puerta que se cerró para los habitantes de Tiro y otra puerta que se cerró para los habitantes de Jerusalén. . . que no creyeron, pero había una puerta abierta para los humildes creyentes que obedecían a Dios. Lo mismo ocurrirá al fin del tiempo (Manuscrito 17, del 14 de agosto de 1885. "Meditaciones a bordo"). 236



15 de Agosto EL DIVINO SUSTITUTO

Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él. 2 Cor. 5: 21.

"A otros salvó, a sí mismo no se puede salvar" (Mar. 15: 31). Precisamente porque Cristo no se quiso salvar, el pecador tiene esperanza del perdón y el favor de Dios. Si al tratar de salvar al pecador Cristo hubiera fallado o se hubiera desanimado, habría concluido la última esperanza de cada hijo e hija de Adán. Toda la vida de Cristo estuvo señalada por la abnegación y el sacrificio, y la razón por la cual hay tan pocos cristianos a carta cabal se debe a que la complacencia propia ocupa el lugar de la abnegación y el sacrificio.
¡Oh, qué ansias tenía Cristo de salvar a los perdidos! El cuerpo crucificado en la cruz no claudicó de su divinidad, de su poder de salvar por medio del sacrificio humano a todos los que aceptaran su justicia. Al morir en la cruz, transfirió la culpa de la persona del transgresor a la del divino Sustituto si aquél ejercía fe en él como su Redentor personal. Los pecados de un mundo culpable, que en figura se presentan de color carmesí, fueron imputados al divino Representante. . .
La divinidad hacía su obra mientras la humanidad sufría el odio y la represalia de un pueblo que odiaba a Dios porque Cristo se había presentado como Hijo del Altísimo. Sólo él pudo responder al pobre y sufrido ladrón. Sólo él era libre para extender la garantía en favor del culpable criminal.  El Redentor a punto de morir vio que el ladrón era mucho menos culpable que los que lo habían condenado a muerte, mucho menos culpable que los sacerdotes, escribas y dirigentes que habían tomado parte activa en reclamar la muerte del Hijo de Dios.
¡Qué fe tenía aquel ladrón que estaba por morir en la cruz! Aceptó a Cristo cuando en apariencia era totalmente imposible que fuera el Hijo de Dios, el Redentor del mundo: En la oración del pobre ladrón se escuchaba una nota diferente de la que estaba resonando por todas partes; era una nota de fe que llegó hasta Cristo. La fe del condenado era dulce música para los oídos de Jesús.  Escuchó la alegre nota de la redención y la salvación en medio de su agonía. Dios fue glorificado en su Hijo y por medio de él (Manuscrito 84 a, del 15 de agosto de 1897, "Cristo en la cruz"). 237



16 de Agosto ¿PODEMOS PEDIR QUE SE NOS SELLE?

Escucha, pueblo mío, mi ley; inclinad vuestro oído a las palabras de mi boca. Sal. 78: 1.

Tenemos un mensaje que dar a los que no han tenido la luz de la verdad presente, y al hacer nuestra obra no debemos negar nuestra fe. Un estudio de la historia de los hijos de Israel nos ayudará a aprender lecciones que nos evitarán repetir los errores que mancillaron su registro. El Señor libró maravillosamente a ese pueblo de la esclavitud a que lo había sometido un rey opresor, y él mismo se hizo cargo de su vasto ejército. Los guió mediante una columna de nube de día, y una columna de nube de noche; y esa nube envolvía su propia presencia. Les proporcionó alimento en el desierto y comieron pan de ángeles. . .
Poco después que Israel hubo levantado su campamento en el Sinaí, Moisés recibió la invitación de ascender la montaña para encontrarse con Dios. Subió solo la inclinada y áspera ladera y se acercó a la nube que señalaba la presencia de Jehová. Israel debía entrar ahora en una relación íntima y peculiar con el Altísimo. Debía ponerse como nación bajo el gobierno especial de Dios. . . En medio de truenos y relámpagos Dios proclamó su ley a oídos de la vasta multitud. Rodeó la ocasión cuando dio la ley de una grandiosidad impresionante. Quería que el pueblo comprendiera el carácter exaltado de sus mandamientos. La gente debía aprender que todo lo relacionado con su servicio debería considerarse con la mayor reverencia. . .
Es muy corto el tiempo que nos queda. Dejemos de lado toda complacencia egoísta, porque debilita la fortaleza física, mental y moral, e incapacita al instrumento humano para tener un concepto definido del carácter sagrado de los requerimientos de Dios. . .
¿Pueden pedir ustedes que se los selle con el sello del Dios viviente? ¿Pueden afirmar que han sido santificados por la verdad? Como pueblo, no le hemos dado a la ley de Dios la preeminencia debida. Estamos en peligro de hacer nuestra voluntad durante el sábado.
Se le han dado al pueblo preciosas instrucciones en los libros que se me ha encargado escribir. ¿Cuántos los leen y los estudian? Se puede tratar con indiferencia e incredulidad la luz que Dios me ha dado, pero condenará a todos los que deciden no aceptarla ni obedecerla (Carta 258, del 16 de agosto de 1907, dirigida a Edson y Emma White). 238



17 de Agosto CONSERVEMOS UN ESPÍRITU FELIZ

Pues hemos llegado a ser espectáculo al mundo, a los ángeles y a los hombres. 1 Cor. 4: 9.

El Señor es bueno y digno de ser adorado. Aprendamos a alabarlo con nuestra voz, y comprendamos que siempre gozamos de excelente compañía: Dios, y su Hijo Jesús. Somos espectáculo para los mundos no caídos, para los ángeles y nuestros semejantes. Si lo comprendemos, esto nos inducirá a avanzar de acuerdo con la dirección del Señor, con corazón firme y bien fortalecido.
Velemos en oración. Esto nos ayudará a entender que debemos ponernos bajo la dirección de Jesús, nuestro divino Conductor. El nos confiere firmeza de propósito, impulsos controlados y semejantes a los de Cristo, y sano juicio para pensar sobria y bondadosamente. Disponemos de muy poco tiempo para ser infelices. Queremos, mi querido hermano y mi querida hermana, albergar un espíritu feliz, porque sabemos que contamos con un Salvador que nos ama, y que nos va a bendecir si estamos dispuestos a darle la bienvenida en nuestro corazón.
No podemos darnos el lujo de emplear el talento del habla de manera que no beneficie a nadie. la Palabra de Dios controla la fuente de nuestros sentimientos y acciones en relación con los demás, y la condición del corazón regula los principios de la vida anterior. Si son puros e incontaminados darán origen a palabras y actos correctos. Nuestros talentos deben aumentar; en caso contrario, disminuirán.
Debemos ser hijos de Cristo y aprender de él. Tenemos que creer la verdad que profesamos y ponerla en práctica, es a saber, que el fin de todas las cosas está cerca. Debemos estar preparados en todo momento para presenciar el desarrollo de acontecimientos maravillosos. Deberíamos consagrar nuestras vidas cada día al servicio del Señor, y abrir la puerta del corazón para dar la bienvenida al huésped celestial, y recibir su amor.
Durante la noche he orado mucho para comprender más el amor del Salvador. Aunque su amor nunca ha desaparecido de mi corazón, deseo ardientemente que aumente más y más, hasta que se pueda decir de mí: "Estás completa en él" (Véase Col. 2: 10).
Pronunciemos siempre palabras alegres, y no permitamos jamás que surja de nuestros labios una palabra airada; porque puede herir a una pobre alma que está luchando por la vital atmósfera celestial (Carta 185, del 17 de agosto de 1903, dirigida al pastor S. N. Haskell y Sra.). 239



18 de Agosto CULTIVEMOS LA TERNURA EN EL HOGAR

Y ante todo, tened entre vosotros ferviente amor; porque el amor cubrirá multitud de pecados. 1 Ped. 4: 8.

El joven que acudió a Jesús le preguntó acerca de qué podía hacer para heredar la vida eterna.  Jesús le dijo que guardara los mandamientos y enumeró varios preceptos de la ley. El joven replicó:  "Todo esto lo he guardado desde mi juventud. ¿Qué más me falta?". (Mat. 19: 20). Los cuatro primeros mandamientos señalan el deber del hombre de amar a Dios sobre todas las cosas, y los últimos seis presentan el requisito de amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. ¿Cuántos lo están haciendo verdadera y sinceramente, y de todo corazón?
El Señor vendrá pronto, pero, ¿estamos cumpliendo los deberes que nos impone la justicia? El amor es la base de la piedad. Nadie ama a Dios, no importa cuán religioso pretenda ser, a menos que ame desinteresadamente a su hermano. Puesto que Dios nos amó antes que nosotros lo amáramos a él, amaremos a todos aquellos por quienes Cristo murió. No dejaremos que esa alma que está en gran peligro y padece mucha necesidad se vaya sin amonestar, sin que trabajemos ni nos preocupemos por ella. No abandonaremos a los que yerran, ni seremos criticones ni exigentes, ni los dejaremos para que se hundan en mayor desgracia y desánimo, ni que caigan en el campo de batalla de Satanás, porque Dios nos tratará tal como trata a nuestros hermanos o a los miembros menores de la familia del Señor.
Cultiven la ternura del corazón; rodeen su vida de hogar con la atmósfera del amor. El espíritu que ha prevalecido por mucho tiempo en la iglesia ofende a Dios. Pero todos los que se han sentido libres de condenar, descorazonar y desanimar a su prójimo, todos los que han dejado de manifestar ternura, bondad, simpatía y compasión a los tentados y probados, verificarán por experiencia propia que se los llevará al terreno donde otros ya pasaron, y sufrirán ellos mismos las consecuencias de su dureza de corazón. Padecerán lo que otros han sufrido por causa de su falta de simpatía, hasta que aborrezcan la dureza de su corazón y abran la puerta para que Jesús pueda entrar.
El poder de Dios, que es capaz de convertir, debe entrar en cada alma que tiene alguna relación con la obra y la causa de Señor, para que cada cual sea lleno del amor y la compasión de Cristo, pues en caso contrario algunos nunca verán el reino de los cielos (Manuscrito 62, del 18 de agosto de 1894, "Obra misionera"). 240



19 de Agosto EL PELIGRO DE LA DUPLICIDAD

El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos. Sant. 1: 8.

Hay quienes están dispuestos a servir a Cristo con tal de que se puedan servir a sí mismos también.  Pero esto no puede ser. El Señor no acepta cobardes en su ejército. No puede haber nada que debilite. Los seguidores de Cristo deben estar listos para servir en todo momento y de todas las maneras requeridas. Dios sólo aceptará hombres que sean de corazón leal, de mente equilibrada y cabales. "El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama" (Mat. 12: 30).
Muchos han tratado de ser neutrales en medio de la crisis, pero han fallado en su propósito.  Nadie se puede mantener en terreno neutral. Los que traten de hacerlo cumplirán las palabras de Cristo: "Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas" (Mat. 6: 24). Los que comienzan su vida cristiana a medias, no importa qué intenciones tengan, se encontrarán finalmente de parte del enemigo.
Los hombres y las mujeres de doblado ánimo son los mejores aliados de Satanás. No importa cuán favorable sea la opinión que tengan de sí mismos, su influencia será debilitante. Todos los que son leales a Dios y a la verdad deben mantenerse firmemente de parte de lo recto porque es recto.  Unirse en yugo con los que carecen de consagración y a la vez ser leales a la verdad, es sencillamente imposible. No nos podemos unir con los que se sirven a sí mismos, con los que ponen en práctica planes mundanos, sin perder nuestra relación con el Consejero celestial.  Podemos recuperarnos de las trampas del enemigo, pero saldremos magullados y heridos, y nuestra experiencia se empequeñecerá. "¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios?  Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios" (Sant. 4: 4).
"El que ama su vida, la perderá" (Juan 12: 25). Cuando el hombre pierde el escudo de una buena conciencia, sabe que ha perdido la colaboración de los ángeles celestiales. Dios no obra en él. Otro espíritu lo inspira. Y ser apóstata, traidor a la causa de Dios, es peor que la muerte: Implica la pérdida de la vida eterna (Manuscrito 87, del 19 de agosto de 1897, "Todos los que quieran vivir piadosamente en Cristo Jesús, padecerán persecución"). 241



20 de Agosto LA NATURALEZA NOS HABLA DE DIOS

Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fue la tarde y la mañana el día sexto. Gen. 1: 31.

Dios nos habla por medio de la naturaleza. Escuchamos su voz al contemplar la belleza y la riqueza del mundo natural. Vemos su gloria en las hermosuras trazadas por su mano.  Contemplamos sus obras sin velo que las cubra. Dios nos ha dado estas cosas, para que al contemplar las obras de sus manos podamos aprender acerca de él.
El Señor nos ha concedido estas cosas preciosas como una expresión de su amor. El ama lo bello, y para complacernos y agasajarnos ha extendido delante de nosotros las bellezas de la naturaleza, tal como un padre terrenal trata de poner cosas lindas delante de los hijos que ama. Al Señor siempre le gusta vernos contentos. A pesar de que el pecado es la causa de todas sus imperfecciones, ha combinado en esta tierra lo útil con lo hermoso. El delicado color de las flores nos habla de su ternura y su amor. Tienen su propio lenguaje, que nos recuerda al Dador.
Por medio de la naturaleza podemos contemplar al Dios de la naturaleza. El revela su carácter mediante los elevados árboles, los arbustos y las flores. Se lo puede comparar con los más hermosos lirios y rosas. Me gusta contemplar las cosas de Dios manifestadas en la naturaleza, porque el Señor ha impreso en ellas su propio carácter. Nos las ha dado porque nos ama, y quiere que nos complazcamos en ellas. Por lo tanto, no adoremos las cosas hermosas de la naturaleza; por el contrario, veamos al Dios de la naturaleza por medio de ella, para que así nos sintamos inducidos a adorar al Dador. Respondan a los propósitos de Dios estos hermosos ministerios de amor, y acerquemos nuestros corazones a él para que nos llenemos de la belleza de su carácter, y adoremos su bondad, su compasión y su amor inefable.
Dios es bueno y digno de toda alabanza. Ha derramado abundantemente sus misericordias sobre nosotros. Nos ha rodeado de las señales de su amor. Pueden airarse los paganos y trazar planes vanos contra él, pero el Señor es inmutable. Ha hecho las fortalezas de las colinas eternas a fin de que sean un lugar seguro para que su pueblo se oculte. Ha preparado las montañas y las cavernas para sus hijos perseguidos y oprimidos. Podemos cantar: "Dios es nuestro refugio y nuestra fortaleza en el momento de prueba". El que creó las elevadas montañas y las colinas eternas debe ser el objeto de nuestra contemplación (Manuscrito 100, del 20 de agosto de 1898, "La naturaleza nos habla de Dios"). 242



21 de Agosto DIRIGIDOS POR EL GRAN PLANIFICADOR

Y será Predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin. Mat. 24: 14.

La iglesia debe obrar activamente, como cuerpo organizado, para difundir la influencia de la cruz de Cristo. Los que trabajan abnegadamente para presentar la verdad a los de lejos y a los de cerca, son considerados en las cortes celestiales como "colaboradores de Dios. . . labranza de Dios, edificio de Dios" (1 Cor. 3: 9). Dirigidos por el gran Planificador, ponen de manifiesto lo que pueden llegar a ser los seres humanos cuando llevan el yugo de Cristo y aprenden de su mansedumbre y humildad.
Debido a que tantos de los profesos seguidores de Jesús tratan de ocupar el primer lugar, no puede confiar en ellos. Si fueran humildes y estuvieran dispuestos a aprender de él, manifestarían evidentemente ante el mundo la influencia que la verdad ejerce sobre los caracteres humanos.  Los que trabajan en la obra de Cristo sin tratar jamás de exaltarse a sí mismos, se mantendrán en constante actividad en la promoción de sus empresas misioneras, y progresarán firmemente en ellas. . .
Dios espera que los que se dedican a su servicio luchen con todo entusiasmo por la fe que una vez les fue dada a los santos. Nuestra obra misionera debe ser más agresiva hoy que en lo pasado.  Debemos añadir nuevos territorios; la norma de la verdad debe ser establecida en nuevos lugares; hay que fundar iglesias; hay que hacer todo lo posible para cumplir este cometido: "Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones" (Mat. 28: 19). . .
La vida de una iglesia depende del interés que sus miembros manifiesten por los que se encuentran fuera de ella. Recuerde la Iglesia de Dios que Cristo se dio a sí mismo como sacrificio para salvar al mundo de la destrucción. Por causa de nosotros se hizo pobre para que por su pobreza llegáramos a poseer las riquezas eternas. ¿Trazarán planes estrechos aquellos a quienes Dios ha bendecido con el conocimiento de la verdad? Despierten al sentido de sus grandes obligaciones para cortar toda atadura de egoísmo. . .
Búsquenlo mientras pueda ser hallado, y llámenlo en tanto que está cercano. No tienen razón alguna para carecer de fe ni para quejarse. Déjense de criticar y murmurar, y alberguen un espíritu de gratitud por las misericordias y bendiciones del pasado. Alaben al Señor con sincera gratitud por la luz de su palabra (Signs of the Times, 21 de agosto de 1901). 243



22 de Agosto DIOS QUIERE QUE USTED SEA SUYA

Sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia.  Rom. 6: 13.

Si usted espera que Dios la ame y a la vez desea conservar la presencia de los santos ángeles, debe manifestar un espíritu de sumisión. Debe estar dispuesta a que se la instruya y se la guíe. Y debe buscar la senda de la virtud y la santidad.
Dios quiere que usted sea suya. Ha bendecido su vida con salud y talentos, con la capacidad de razonar para que, si así lo desea, pueda aumentarla grandemente o, mediante el abuso, someter esas facultades de la mente al control de Satanás. Usted es responsable por las habilidades que Dios le ha concedido. Puede prepararse, al sacar el mayor provecho posible de sus privilegios, para ocupar un puesto de utilidad en el cumplimiento del deber. No necesita aspirar al desempeño de una tarea grande ni a cosas grandes; por el contrario, puede hacer su trabajo, por humilde que sea, asumiendo la responsabilidad de hacer esa tarea de manera que Dios la pueda aceptar. Y si usted hace bien esa tarea humilde, el Señor le confiará una mayor. La conducta que siga tiene su importancia. Los ángeles de Dios están observando a María para ver qué clase de carácter desarrolla. Está pesando su valor moral, y en el cielo se lleva un registro de sus actos y de todo cuanto hace, y algún día va a tener que enfrentarse con ese registro.
Recuerde que Dios puede emplear a todos sus hijos si están dispuestos a entregarse a él. Tiene un lugar y una tarea para cada cual. Hay muchos, entre los cuales se encuentra usted, que no creen que sea posible que Dios los pueda usar. No piense más en ello. Usted puede hacer su humilde tarea de tal manera que glorifique a Dios. El arroyo no deja de seguir su curso a lo largo del estrecho cauce porque no es un río. El pasto no deja de crecer porque no tiene la altura de los elevados árboles. La estrella no deja de difundir su luz porque no es el sol. ¡Oh, no! Todo en la naturaleza tiene su tarea señalada y no se queja del lugar que ocupa. En las cosas espirituales todo hombre y toda mujer tienen su propia vocación. El interés que Dios requiere será proporcional al capital concedido de acuerdo con la medida del don de Cristo. . . Ahora es el momento para que usted manifieste esa habilidad de carácter de manera que pueda desarrollar un verdadero valor moral; y tiene el privilegio de hacerlo. Cristo tiene derecho a su servicio. Entréguese a él de todo corazón (Carta 30, del 22 de agosto de 1875, dirigida a mi querida hermana María, sin más identificación). 244



23 de Agosto LA PRUEBA DE LA SINCERIDAD

Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. Sant. 1: 22.

El Señor quiere que toda alma lo sirva. Aquellos para quienes se han abierto los oráculos sagrados, que ven la verdad, y se entregan a Dios en cuerpo, alma y espíritu, comprenderán que las palabras del Salvador: "Ve hoy a trabajar en mi viña" (Mat. 21: 28), son un requerimiento, aunque no una obligación. La voluntad de Dios se manifiesta en su Palabra y los que creen en Cristo pondrán en práctica sus creencias. Serán hacedores de la Palabra.
La prueba de la sinceridad no depende de lo que se dice, sino de los hechos. Cristo no le pregunta a nadie: "¿Hablas tú más que los demás?", sino: "¿Haces tú más que los demás?" Estas palabras suyas están llenas de significado: "Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis si las hiciereis" (Juan 13: 17). Las palabras no tienen valor a menos que sean sinceras y veraces.  El talento de la palabra resulta eficaz y de valor cuando está acompañado de los hechos correspondientes. Es vital para cada alma que escuche la Palabra y la ponga en práctica.
"Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella" (Mat. 7: 13). . . Tenemos evidencias de que hay muchos engañadores en el mundo que dicen: "Sí, Señor, iré", pero no van. Pueden pronunciar palabras suaves y hacer hermosos discursos, pero engañan; revelan por medio de sus vidas que sus palabras no están arraigadas en Dios. La vida práctica es una manifestación genuina del carácter. Por medio de nuestras palabras y obras revelamos ante el mundo, los ángeles y los hombres si creemos que Cristo es nuestro Salvador personal.
Por medio de nuestras buenas obras no podemos adquirir el amor de Dios, pero podemos demostrar que lo poseemos. Si sometemos nuestra voluntad y nuestra conducta a Dios, no obraremos para conseguir el amor del Señor, en cambio, obedeceremos sus mandamientos porque es justo hacerlo. Juan, el discípulo, escribió: "Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero" ( 1 Juan 4: 19).  La verdadera vida espiritual se manifestará en toda alma que esté sirviendo a Cristo. Los que estén vivos en el Señor estarán llenos de su Espíritu, y no podrán hacer otra cosa sino trabajar en su viña. Pondrán en práctica las palabras de Dios. Medite cada alma con oración para que pueda obrar consecuentemente (Manuscrito 120, del 23 de agosto de 1899, "Id hoy a trabajar en mi viña"). 245



24 de Agosto ECHEN MANO DE LA FORTALEZA DIVINA

Entonces hablaste en visión a tu santo, y dijiste: He puesto el socorro sobre uno que es poderoso.  Sal. 89: 19.

El Señor los ama. El Señor es tierno y compasivo. Su promesa es la siguiente: "Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros" (Sant. 4: 8). Cuando el enemigo se aproxime como una inundación, el Espíritu del Señor levantará bandera contra él y en favor de ustedes. Recuerden que Jesucristo es nuestra esperanza.  En medio de las circunstancias tristes y desanimadoras que les pueden sobrevenir en cualquier momento, Cristo les dice: "Haga [n] conmigo paz; sí, haga [n] paz conmigo" (Isa. 27: 5).
La tarea de ustedes consiste en echar mano de la fortaleza que es tan firme como el trono eterno.  Crean en Dios. Confíen en él. Manténganse alegres en toda circunstancia. Aunque sufran pruebas, sepan que Cristo padeció estas aflicciones en favor de su herencia. Nada es tan querido para Dios como su iglesia. El Señor mira el corazón. Sabe quiénes son los suyos. Probará a toda alma viviente. "Muchos serán limpios, y emblanquecidos y purificados; los impíos procederán impíamente, y ninguno de los impíos entenderá, pero los entendidos comprenderán" (Dan. 12: 10).
Entonen himnos de alabanza y gratitud los que aman a Dios y obedecen su Palabra, en lugar de pronunciar acusaciones, de criticar y murmurar. El Señor bendecirá a los pacificadores.
Confíen en el Señor. No permitan que los depriman ni los sentimientos, ni los discursos ni las actitudes de ningún ser humano. Tengan cuidado que ni sus palabras ni sus actos les den a los demás la ventaja de herirlos. Mantengan la vista fija en Jesús. El es la fortaleza de ustedes. Al contemplarlo, se transformarán a su semejanza, será la salud del rostro de ustedes, y su Dios.
La iglesia los necesita, y ustedes necesitan suavizar y someter sus propios sentimientos por causa de Cristo. Quiere que su Santo Espíritu obre en ustedes. Entonces estarán en condiciones de impartir vida y consuelo a la iglesia. Elijan bien sus palabras de manera que sean una bendición para ella. No se aflijan por las inconsecuencias de los demás. Preocúpense de ustedes mismos, y sean consecuentes en todo (Carta 125, del 24 de agosto de 1900, a los Hnos. James, nuevos creyentes en Australia). 246



25 de Agosto LA LEY DE DIOS ES INMUTABLE

Justicia y juicio son el cimiento de tu trono; misericordia y verdad van delante de tu rostro.  Sal. 89: 14.

No es de extrañar que los transgresores de la ley de Dios se aparten en la actualidad de ella tanto como pueden, puesto que los condena.  Pero los que sostienen que los mandamientos fueron abolidos en ocasión de la crucifixión de Cristo sufren de un engaño semejante al de los judíos.  El concepto de que la ley de Dios es rigurosa e insoportable arroja desprecio sobre el que gobierna el universo de acuerdo con sus santos preceptos.  Un velo cubre el corazón de los que mantienen este punto de vista tanto cuando leen el Antiguo Testamento como el Nuevo.
El castigo por la más mínima transgresión de esa ley es la muerte, y si no fuera por Cristo, el Abogado del pecador, recaería inmediatamente sobre cada ofensa.  La justicia y la misericordia están unidas.  Cristo y la ley están el uno al lado de la otra.  La ley condena al transgresor, pero Cristo intercede en favor del pecador.
En ocasión de la primera venida de Cristo se inauguró una era de mayor luz y gloria; pero indudablemente sería un pecado de ingratitud despreciar y ridiculizar la luz menor, porque resplandeció una luz más plena y gloriosa.  Los que desprecian las bendiciones y la gloria de la dispensación judaica no están preparados para beneficiarse con la predicación del Evangelio.  El resplandor de la gloria del Padre, y la excelencia y la perfección de la santa ley, sólo se pueden comprender por medio de la expiación lograda en el Calvario por su amado Hijo; pero hasta la expiación pierde su significado cuando se rechaza la ley de Dios.
La vida de Cristo es la más perfecta y completa reivindicación de la ley de su Padre, y su muerte da testimonio de su inmutabilidad.  Cristo, al llevar la culpa del pecador, no libera al hombre de su obligación de obedecer la ley; porque si ésta pudiera haber sido modificada o abolida, no habría necesitado venir a este mundo para sufrir y morir.  El mero hecho de que Cristo haya muerto por sus transgresiones da testimonio del carácter inmutable de la ley del Padre.
Los judíos se habían apartado de Dios, y en sus enseñanzas habían reemplazado la ley divina por sus propias tradiciones.  La vida y las enseñanzas de Cristo revelaron clara y definidamente los principios de la ley violada. la hueste celestial comprendió que el objeto de la misión de Jesús consistía en exaltar y honrar la ley del Padre, y en justificar sus requerimientos (Signs of the Times, del 25 de agosto de 1887). 247



26 de Agosto CUIDADO CON EL OCULTISMO

Y si os dijeren: Preguntad a los encantadores y a los adivinos, que susurran hablando, responded: ¿No consultará el pueblo a su Dios? ¿Consultará a los muertos por los vivos?  Isa. 8: 19.

El espiritismo es la obra maestra del engaño.  Es la mentira más fascinante y de más éxito de Satanás, calculada para lograr la simpatía de los que han depositado a sus amados en la tumba.  Ángeles impíos vienen asumiendo la forma de esos amados, y relatan incidentes relacionados con sus vidas, y llevan a cabo actos que ellos realizaron mientras estaban vivos.  De ese modo inducen a las personas a creer que sus amigos fallecidos son ángeles que están volando por encima de ellos y que se pueden comunicar con ellos.  Estos ángeles impíos, que pretenden ser los amigos desaparecidos, reciben un cierto grado de idolatría, y para muchos sus palabras tienen más peso que la Palabra de Dios.  De ese modo se induce a hombres y mujeres a rechazar la verdad, y a escuchar "a espíritus engañadores".
La Palabra de Dios declara en términos positivos que "los que viven saben que han de morir; pero los muertos nada saben, ni tienen más paga; porque su memoria es puesta en olvido.  También su amor y su odio y su envidia fenecieron ya; y nunca más tendrán parte en todo lo que se hace debajo del sol" (Ecl. 9: 5).  Este claro texto contradice directamente las enseñanzas del espiritismo, y si se le prestara atención, salvaría muchas almas de las trampas del enemigo.
Muchos están incursionando en el espiritismo simplemente por curiosidad.  No tienen verdadera fe en él, y retrocederían horrorizados ante la idea de convertirse en mediums, pero se están aventurando en terreno prohibido y peligroso.  Cuando se encuentran bien entrampados en la red del enemigo, descubren que están sometidos a un poder que convierte a sus siervos en los más abyectos esclavos, y nada puede librarlos de él sino el poder de Dios.  Nuestra única seguridad consiste en confiar en Dios sin duda alguna y en seguir fielmente las instrucciones de su Palabra.  La Biblia es la única carta que señala la senda estrecha que evita los abismos de la destrucción. . .
¡Qué amor, qué amor maravilloso que Dios soporte la perversidad de su pueblo y envíe ayuda a cada alma que desea hacer su voluntad y abandonar el pecado! . . . Si el hombre quisiera colaborar con los representantes del cielo, saldría más que vencedor.  Seres caídos como somos, capaces de cometer los crímenes más horribles, podemos llegar a ser, sin embargo, vencedores (Signs of the Times, del 26 de agosto de 1889). 248



27 de Agosto EN EL MUNDO, PERO SIN SER DEL MUNDO

¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios?  Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.  Sant. 4: 4.

El gran día del Señor está cerca.  Cuando Cristo aparezca en las nubes de los cielos, los que no lo han buscado de todo corazón, los que han permitido que se los engañe, ciertamente perecerán.  Nuestra única seguridad consiste en ser hallados en Cristo por medio del arrepentimiento y la confesión y debido a que nuestros pecados han sido borrados.  Los que quieran buscar hoy al Señor fervientemente, dispuestos a humillar sus corazones ante él, y a abandonar sus pecados, serán preparados para formar parte de la familia real y ver al Rey en su hermosura, por medio de la santificación de la verdad. . .
Cualquiera sea su nivel de educación, sólo el que comprende su responsabilidad ante Dios, y se deja conducir por el Espíritu Santo, puede ser un maestro eficiente o tener éxito en ganar para Dios a los que se encuentran bajo su influencia. ¿Se podrá reconocer como dirigentes en las instituciones de Dios a los que no prestan atención al consejo divino?  De ninguna manera. ¿Cómo se puede considerar guías seguros a los que manifiestan un espíritu de incredulidad y que, mediante sus palabras y su carácter, dejan de poner en evidencia una verdadera piedad?
"De cierto os digo, que si no volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos" (Mat. 18: 3).
El yo tiene que ser sometido al yugo de Cristo.  El gran Maestro invita a todos a aprender de
él. . . "El Hijo del hombre. . . ha venido para salvar lo que se había perdido"  (Mat. 18: 11).  Pero los que quieran ser salvados deben estar dispuestos a hacerlo de acuerdo con el método del Señor, y no con el propio.  La gratuita gracia de Dios es la única esperanza del hombre.  Dios se interesa en cada uno de nosotros.
Hemos sido invitados a ser el pueblo especial del Señor en un sentido mucho más elevado de lo que muchos comprenden.  El mundo yace en maldad y el pueblo de Dios tiene que salir de él y mantenerse separado.  Tiene que estar libre de las costumbres y los hábitos mundanos.  No debe concordar con los sentimientos del mundo; por el contrario, los suyos deben ser distintos, como pueblo peculiar del Señor que es, manifestando fervor en todos sus servicios.  No tiene que comulgar con las obras de las tinieblas (Carta 280, del 27 de agosto de 1906, dirigida a mis hermanos y hermanas de Denver y Boulder). 249



28 de Agosto IMITEMOS LOS MÉTODOS DE CRISTO

Al oír esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos.  No he venido a llamar a justos, sino a pecadores.  Mar. 2: 17.

Jamás maestro alguno honró de tal manera al hombre como lo hizo nuestro Señor.  Se lo conoció como "amigo de publicanos y pecadores".  Se mezclaba con todas las clases sociales para que pudieran participar de las bendiciones que venía a otorgar.  Se lo encontraba en la sinagoga y en el mercado.  Participaba de la sociedad de los campesinos, alegrando con su presencia los hogares de los que lo invitaban.  Pero nunca se insinuaba para que lo hicieran.
Se esmeraba en aliviar toda clase de miseria humana que se le sometiera con fe, pero no ejercía indiscriminadamente su poder sanador donde se manifestaba independencia de criterio y egoísta exclusividad, que podrían impedir dar expresión al pesar y solicitar la ayuda tan necesaria.  Estaba dispuesto a aliviar a todos los que acudían a él con fe.  El pesar huía ante su presencia; la injusticia y la opresión desaparecían frente a sus reprensiones; y la muerte, la cruel despojadora de nuestra raza pecaminosa, obedecía sus mandatos.
En toda época, desde que Cristo estuvo entre los hombres, ha habido quienes, aunque han profesado creer en su nombre, han manifestado una actitud exclusivista o una preeminencia farisaica.  Pero jamás han sido una bendición para sus semejantes.  No han encontrado excusa en la vida de Cristo para su fanatismo y su justicia propia, porque su carácter era abierto y benéfico.  Hubiera sido excluido de toda orden monástico de la tierra, porque habría traspasado sus reglamentos.  En toda iglesia y en cada organización religiosa se pueden encontrar lunáticos que lo habrían acusado por su generosidad y misericordia. . .
Aquellos a quienes Dios ha confiado su verdad deben ordenar de tal manera su relación con el mundo como para asegurarse una paz tranquila y santificada, tanto para conseguir un conocimiento muy completo acerca de cómo enfrentar los prejuicios de los hombres donde éstos se manifiesten, y administrarles la luz, el consuelo y la paz que se encuentran en la aceptación de la verdad de Dios.  Deberían tomar como modelo y como fuente de autoridad la inspiradora vida social de Cristo.  Deberían cultivar el mismo espíritu benéfico que él manifestaba, y deberían trazar los mismos amplios planes de acción para encontrar a los hombres donde se hallen (Carta 2, del 28 de agosto de 1878, dirigida a mis queridos hermanos [de Suiza]). 250



29 de Agosto LA PRUDENCIA CRISTIANA

Por tanto, el prudente en tal tiempo calla, porque el tiempo es malo.  Amós 5: 13.

Todos los que creen la verdad deberían ejercer precaución con oración.  Delante de nosotros se extienden decenas de pruebas, y necesitamos ejercer gran precaución, y guardar la puerta de nuestros labios mientras los impíos están delante de nosotros.  En nuestra experiencia nos vamos a encontrar con hombres impulsados por un celo fanático que provocarán a los que aborrecen la verdad y será necesario conservar la calma y no revelar todo lo que sabemos, porque se causarán impresiones sobre las mentes humanas que, bajo la influencia de Satanás, crecerán exageradamente.
Es necesario que velemos en oración.  Los males que enfrentaremos hace ya tiempo que se han ido reuniendo y, como una tempestad, caerán sobre muchos cuando menos lo esperan.  Aunque no se los pueda acusar de causar el mal, lo precipitarán.  Se les harán cargos que los creyentes no podrán refutar, porque no manifestaron prudencia en el uso de la pluma o de la voz.
Los gobiernos de las naciones promulgarán muchas leyes formuladas especialmente para oprimir, y algunas leyes antiguas, que prácticamente no se aplican más, van a resucitar.  Necesitamos avanzar en nuestra obra con inteligencia y fe, bajo la sabia dirección de Jesucristo.  Tenemos que hacer una gran obra en favor del Maestro para proclamar el último mensaje de misericordia a nuestro mundo, y debemos depender de las autoridades y los poderes para poder ir de un extremo al otro del mundo, y mientras tengamos que depender de los poderes que existen actualmente, no debemos malquistarnos con ellos, porque éste es un mensaje mundial.
Tenemos que avanzar con tranquilidad, y cuando aparentemente se cierre el camino en una determinada dirección, no debemos condenar a los poderes que existen actualmente, porque al hacerlo estamos enseñando a otro poder cómo actuar para cerrarnos el camino.  No debemos excitar la oposición ni provocar represalias o venganzas.  El momento culminante llegará bien pronto.  Ya se está acercando subrepticiamente como un ladrón en la noche.  Y podemos presentar verdades bíblicas que no provoquen las fuerzas opositoras que ya están actuando (Manuscrito 90, del 29 de agosto de 1893, "Nuestra actitud hacia los poderes que existen actualmente"). 251



30 de  Agosto SANTIFICACIÓN GENUINA

Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame.  Luc. 9: 23.

El lunes pasado la reunión comenzó a las cinco y media en la carpa.  Hablé durante treinta minutos acerca de la necesidad de practicar economía en la indumentaria y los gastos.  Existe el peligro de que nos volvamos desordenados y descuidados en el manejo del dinero del Señor.  Los pastores jóvenes que trabajan en la carpa deberían ser cuidadosos para no incurrir en gastos elevados.  Las necesidades de la causa son numerosas.  A medida que las carpas avanzan hacia nuevos territorios y la obra misionera se extiende por doquier, se debería aplicar la más estricta economía, sin caer en la mezquindad. . .
Nuestra reunión matinal se celebró en la carpa.  Volví a hablar una media hora con respecto a la santificación genuina que no es nada menos que una muerte diaria al yo, y una diaria conformidad con la voluntad de Dios.  La santificación de Pablo era un conflicto cotidiano con el yo.  Dijo: "Cada día muero" (1 Cor. 15: 31).  Su voluntad y sus deseos contendían todos los días con su deber y la voluntad de Dios, por más desagradables y crucificadoras que fueran para su naturaleza.  La razón por la cual tantos en esta época de la historia del mundo no progresan más en su vida espiritual consiste en que consideran que su propia voluntad es la de Dios.  Hacen exactamente lo que quieren y se ufanan de que están haciendo la voluntad del Señor.  Se complacen plenamente y no tienen conflictos con el yo.
Al principio muchos combaten bien contra los deseos egoístas de obtener satisfacciones y comodidad.  Son sinceros y fervorosos, pero se cansan del agotador esfuerzo de morir cada día, y de la constante lucha de resistir las tentaciones de Satanás, de manera que la indolencia les resulta tentadora, la muerte al yo repulsiva, y cierran los ojos somnolientos y se rinden a la tentación en lugar de resistirla.  Los pecados de moda, y el orgullo de la vida, no parecen tan repulsivos.
La Palabra de Dios no transige con los que se conforman con el mundo.  El Hijo de Dios manifestó que podía atraer a todos los hombres a sí mismo, pero no vino a adormecer al mundo, ni a enviar paz, sino una espada.  Los seguidores de Cristo debemos avanzar iluminados por la luz de su glorioso ejemplos y aunque tengamos que sacrificar la comodidad o la complacencia egoísta, no importa cuánto tengamos que trabajar o sufrir, debemos continuar guerreando contra el yo para enarbolar el estandarte del evangelio (Carta 49 a, del 30 de agosto de 1878). 252



31 de  Agosto MISTERIO DEL CRECIMIENTO ESPIRITUAL

Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.  Efe. 4: 13.

Si los seguidores de Cristo buscaran fervientemente la sabiduría, serían guiados a ricos campos de verdad, totalmente desconocidos para ellos.  Quien quiera entregarse tan plenamente a Dios como Moisés, será dirigido por la mano divina tan ciertamente como el gran dirigente de Israel.  Puede ser que sea humilde y aparentemente poco dotado; pero si obedece cada intimación de la voluntad de Dios con corazón amante y confiado, sus facultades se purificarán, se ennoblecerán, se dinamizarán, y sus capacidades aumentarán.  Al atesorar las lecciones de la sabiduría divina se le confiará una sagrada comisión; se lo capacitará para que su vida honre a Dios y sea una bendición para el mundo. "La exposición de tus palabras alumbra; hace entender a los simples" (Sal. 119: 130).  En la actualidad hay tantos que ignoran la obra del Espíritu Santo en el corazón como los creyentes de Éfeso [Hech. 19: 1-6]; sin embargo, no hay verdad que sea enseñada con más claridad en la Palabra de Dios.  Los profetas y los apóstoles se han espaciado en este tema.  Cristo mismo llama nuestra atención al desarrollo del reino vegetal para ilustrar la operación de su Espíritu al sostener la vida espiritual. La savia de la vid que asciende desde las raíces se extiende por todas las ramas para producir crecimiento, flores y frutos.  Del mismo modo el poder vivificador del Espíritu Santo, que procede del Salvador, invade el alma, renueva los motivos y los afectos e incluso somete los pensamientos a la obediencia de la voluntad de Dios, capacitando al que lo recibe a dar preciosos frutos manifestados en actos santificados.
El autor de esta vida espiritual es invisible, y está más allá del poder de la filosofía humana explicar mediante qué métodos se imparte esta vida y se la sostiene.  No obstante, la obra del Espíritu está siempre en armonía con la Palabra escrita.  Lo que ocurre en el mundo natural acontece también en el espiritual. El poder divino sostiene a cada momento la vida natural; no obstante, ello no ocurre debido a un milagro directo, sino mediante la aplicación de las bendiciones puestas a nuestro alcance.  Del mismo modo la vida espiritual se sostiene mediante el empleo de los medios proporcionados por la Providencia.  Si el seguidor de Cristo ha de crecer "hasta. . . un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo" (Efe. 4:13) debe alimentarse con el pan de vida y beber el agua de la salvación (Review and Herald, 31 de agosto de 1911). 253



Otras Matutinas ¡CRISTO TRIUNFANTE! ¡MARANATA: EL SEÑOR VIENE!



Última actualización 30 de Julio  2,002