
1
de Febrero
QUE ESPERA DIOS
Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes. . .
Humillaos delante del Señor, y él os exaltará.
Sant. 4: 6, 10.
Cuando Dios confía responsabilidades a los hombres, espera que
obedezcan su ley. Deben obrar con justicia, conscientes de que el
Señor ve cómo tratan a sus semejantes, y que castigará
toda acción injusta y opresora. Dios da a los hombres la oportunidad
de unirse con Cristo y con él. Los que caminan en el temor de Jehová
y meditan acerca de su carácter, cada día llegarán
a ser más semejantes a Jesús. Los que no quieran conocer
a Dios, se caracterizarán por su ostentación y su jactancia.
Muchos asumen lo que les parece que es una gran dignidad. Pero
son necios a la vista del Señor. No se han contemplado en
el espejo divino, y no saben cuán ridícula es su pretensión
a la vista de un Dios santo. El que es capaz de ver lo que hay debajo
de la superficie, desprecia esa suficiencia propia. Pueden desempeñar
cargos de responsabilidad en la iglesia y en el mundo, pero mientras continúen
deshonrando a su Creador, al hacer de sí mismos objetos de adoración,
lo ofenden.
Dios no se complace en castigar a los que no le obedecen y representan
mal su carácter. Pero a menos que se arrepientan, vendrá
el tiempo cuando tendrán que cosechar la segura recompensa que merece
su conducta. . .
Los que han hecho el pacto de servir a Dios deben temer, no sea que
en sus vidas no se vea el contraste que existe entre la verdad y el error.
No deben distraerse con vanas visiones, conjeturas humanas y alabanzas.
La vida de los justos debe avergonzar a los que no quieren ofrecer su lealtad
a Dios. . . El Señor invita a su pueblo a caminar ante él
con toda humildad. Quiere que logren cada vez mayores alturas en
lo que al conocimiento espiritual se refiere. Les presenta toda clase
de alicientes para que se pongan de su parte. . .
Dios está induciendo a los hombres a humillarse. Trata
de lograr que pongan su planta en las huellas del gran Médico misionero.
Pero a menudo los que profesan tanta piedad desilusionan al Redentor y
lo crucifican de nuevo (Carta 61, del 1 de febrero de 1904, dirigida a
"Mis hermanos que llevan responsabilidades"). 41
2 de Febrero COMO CAUSAR
PROFUNDA IMPRESIÓN
Entonces viendo el denuedo de Pedro y Juan, y sabiendo que eran
hombres sin letras y del vulgo, se maravillaban; y les reconocían
que habían estado con Jesús. Hech. 4: 13.
Cuando Cristo estuvo en la tierra, no aconsejó a los pescadores
que dejaran sus redes y barcas y que fueran a los maestros judíos
con el fin de obtener una preparación para el ministerio evangélico.
"Andando Jesús junto al mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón
llamado Pedro, y Andrés su hermano, que echaban la red en el mar;
porque eran pescadores. Y les dijo: Venid en pos de mí, y
os haré pescadores de hombres. Ellos entonces, dejando al
instante las redes, le siguieron. Pasando de allí, vio a otros
dos hermanos, Jacobo hijo de Zebedeo, y Juan su hermano, en la barca con
Zebedeo su padre, que remendaban sus redes; y los llamó. Y
ellos, dejando al instante la barca y a su padre, le siguieron" (Mat. 4:
18-22).
Esta rápida obediencia, que no hace preguntas, que no espera
un salario, parece extraordinaria. Pero las palabras de Cristo constituían
una invitación que implicaba realmente todo lo que él quería
dar a entender. Sus palabras tenían una influencia impelente.
No contenían largas explicaciones, pero lo que decía tenía
una fuerza decisiva. . .
Cristo haría instrumentos de esos humildes pescadores, al relacionarlos
consigo mismo, para lograr que los hombres abandonaran el servicio de Satanás
y, al hacer de ellos creyentes en Cristo, les enseñaría todo
lo concerniente al reino de Dios. Al hacer esta obra llegarían
a ser sus ministros, pescadores de hombres. Habrían de ser
la primicia de sus ministros. . .
Cristo eligió lo insensato del mundo, a los que éste
consideraba indoctos e ignorantes, para confundir a los sabios. Los
discípulos no conocían las tradiciones de los rabinos, pero
con el ejemplo de Cristo, su Maestro, obtuvieron una educación de
primer orden, porque tenían ante sí un Ejemplo divino.
Cristo les fue presentando las verdades más elevadas.
A los que Dios emplea en su servicio, los prepara a su manera con el
fin de que lo sirvan. Los que predican a Cristo deben aprender de
él diariamente, para comprender el misterio de salvar y servir a
las almas por las cuales él murió. . . Deben seguir su ejemplo
en todo, para compartir con otros su tierna compasión, y su decidida
oposición a toda obra mala (Carta 53, del 2 de febrero de 1905,
dirigida a dos destacados obreros del recientemente fundado Sanatorio de
Paradise Valley). 42
3 de Febrero PARA LOS
TEMEROSOS, DESFALLECIENTES Y DÉBILES
Confía en Jehová, y haz
el bien; y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la
verdad. Sal. 37: 3.
"Confía en Jehová". Cada día
tiene sus preocupaciones, cuidados y perplejidades; y cuando conversamos,
¡cuán dispuestos estamos a hablar de nuestras dificultades
y pruebas! Aparecen tantos problemas innecesarios, nos explayamos en tantos
temores, damos a conocer un cúmulo tan grande de ansiedades que
se podría suponer que no disponemos de un Salvador amante y piadoso,
listo para escuchar nuestras plegarias y para ser nuestro pronto auxilio
en las tribulaciones.
Algunos están continuamente albergando
temores y cargándose de problemas. Cada día están
rodeados de las manifestaciones del amor de Dios, cada día gozan
de las bondades de su providencia, pero pasan por alto estas bendiciones.
Sus mentes se espacian continuamente en algo desagradable que temen pueda
sobrevenir; o pueda ser que exista realmente alguna dificultad que, aunque
pequeña, no les permite ver las muchas cosas que demandan su gratitud.
Las dificultades que encuentran, en lugar de conducirlos a Dios, la única
fuente de auxilio, los separarán de él, porque les sugieren
inquietud y los inducen a quejarse.
Hermanos y hermanas: ¿Hacemos bien
en ser tan incrédulos? ¿Por qué tenemos que ser tan
ingratos y desconfiados? Jesús es nuestro amigo. Todo el cielo está
interesado en nuestro bienestar; y nuestra ansiedad y nuestro temor entristecen
al Santo Espíritu de Dios. No debemos permitir que nos embarguen
preocupaciones que sólo nos desgastan y nos cansan, y que no nos
ayudan a sobrellevar las dificultades. No debiéramos dar lugar a
esta desconfianza en Dios que nos induce a descuidar la preparación
necesaria para cumplir en el futuro el principal propósito de la
vida, como si nuestra felicidad dependiera de las cosas terrenales, y pudiéramos
lograrlas mientras ignoramos el hecho de que Dios controla todo.
Los negocios pueden sumirlos en perplejidad;
las perspectivas pueden ser cada vez más oscuras e incluso pueden
enfrentar la amenaza de alguna pérdida financiera. Pero no se desanimen;
depositen en Dios sus preocupaciones y permanezcan tranquilos y alegres.
Comiencen cada día con una ferviente oración, sin olvidarse
de alabar y dar gracias. Pidan sabiduría para administrar sus asuntos
con discreción, para que no experimenten pérdidas ni desastres.
Hagan todo lo posible para lograr resultados favorables. Jesús ha
prometido ayuda divina, pero no sin el concurso del esfuerzo humano (Review
and Herald, del 3 de febrero de 1885). 43
4 de Febrero AYUDA
PARA ESTUDIAR
Procura con diligencia presentarte a Dios
aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa
bien la palabra de verdad. 2 Tim. 2: 15.
Tengan cuidado al interpretar las Escrituras.
Léanlas con el corazón abierto a la influencia de la Palabra
de Dios, y entonces ésta traerá luz del cielo y dará
entendimiento a los simples. No me refiero a los retardados mentales, sino
a los que se extralimitan en su anhelo de ser originales e independientes
con el fin de lograr un conocimiento que supere el verdadero conocimiento.
Todos los que enseñan la Palabra de
Dios emprenden una tarea muy solemne y sagrada; porque al escudriñarla
reciben luz y un conocimiento correcto que deben impartir con los que la
ignoran. La enseñanza consiste en inculcar ideas llenas a la vez
de luz y verdad. Todo el que investiga las Escrituras con diligencia y
paciencia para poder enseñar a los demás, y emprende la tarea
con integridad y honestidad, abandonando, antes de comenzar su estudio,
todo preconcepto, de cualquier naturaleza que sea, y todos los prejuicios
que haya podido heredar, llegará a tener un conocimiento verdadero.
Es fácil interpretar erróneamente la Escritura, poniendo
énfasis en ciertos pasajes y adjudicándoles un significado
que, de primera intención puede parecer verdadero, pero que una
investigación ulterior demostrará que es falso. Si el que
busca la verdad compara un pasaje con otro, descubrirá la clave
para abrir el almacén de los tesoros, clave que le dará una
verdadera comprensión de la Palabra de Dios. Entonces se dará
cuenta de que sus primeras impresiones no resisten una investigación
más profunda, y que al continuar creyendo en ellas tendrá
una mezcla de verdad y error.
El salmista David cambió muchas veces
de opinión a lo largo de su vida. A veces, al vislumbrar la voluntad
y los procedimientos de Dios, se sintió sumamente entusiasmado.
En otras ocasiones, al percibir el reverso de la misericordia y el amor
inmutable de Dios, le pareció que todo estaba rodeado por una nube
de tinieblas. Pero en medio de la oscuridad logró tener una visión
de los atributos de Dios, lo que le dio confianza y fortaleció su
fe. . .
Al llorar y orar, tuvo una visión
más clara del carácter y los atributos de Dios; fue educado
por seres celestiales, y llegó a la conclusión de que sus
ideas acerca de la justicia y la severidad de Dios eran exageradas (Manuscrito
4, del 4 de febrero de 1896). 44
5 de Febrero INNUMERABLES
BENDICIONES
Aguarda a Jehová; esfuérzate, y aliéntese tu
corazón; sí, espera a Jehová. Sal. 27: 14.
Tenga buen ánimo, hermana mía. Un poco más, y ya
veremos a Jesús. "No se turbe vuestro corazón -le dijo a
sus discípulos-; creéis en Dios, creed también
en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así
no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros.
Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré
a mi mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis"
(Juan 14: 1-3).
Anime su corazón en el Señor. Me regocijo en las brillantes
perspectivas del futuro y lo mismo puede hacer usted. Tengamos buen ánimo,
y alabemos al Señor por su misericordia hacia los hijos de los hombres.
No mire hacia el lado sombrío de las cosas. Tenga fe en Dios. Somos
propiedad de Cristo; recordemos que nos ama y que es nuestro ayudador y
nuestro Dios.
Anoche estuve despierta mucho tiempo. Estaba perturbada y ansiosa,
porque sé que muchos pasan por pruebas y tentaciones, y estaba buscando
la manera de ayudarles a mirar a Jesús y consolar sus corazones
con su amor. Pensaba: "¡Oh, si pudiera asirme de la mano de Cristo
y escuchar su voz mientras estoy aquí despierta, orando por mi misma
y mucho más por los que están pasando por tentaciones y pruebas!"
No pude dormir después de la una. Me sentía muy apenada porque
quería escribir hoy, y se me ocurría que no iba a poder hacerlo
si no lograba dormir. Pero me levanté a las dos y me vestí,
encendí el fuego y antes del desayuno escribí muchas páginas.
He escrito muchas páginas después del desayuno también
y no he sentido sueño en absoluto.
Agradezcamos a Dios por cada favor; tratemos de ser cristianos resplandecientes.
Voy a encomendar al cuidado del Señor las almas por las cuales me
preocupo, temerosa de que no serán capaces de resistir hasta el
fin. Lo que es divinamente verdadero brillará en medio de las tinieblas
morales, porque la luz de Cristo lo ilumina. A él debemos constante
alabanza y gratitud, porque somos guardados gracias a su poder por medio
de la fe. No nos podemos guardar a nosotros mismos.
Tenga buen ánimo. El Señor la ama y se compadece de todas
sus debilidades. Con seguridad la fortalecerá y bendecirá
con tal que confíe en él. El corazón del Dios infinito
no se satisfaría con una bendición menor para los que aman
a Jesús que la que proporciona a su propio Hijo (Carta 57, del 5
de febrero de 1905, dirigida a la esposa del pastor A. J. Breed). 45
6 de Febrero UN CORAZÓN
AGRADECIDO
Dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de
nuestro Señor Jesucristo. Efe. 5: 20.
A Dios le agradaría que usted hiciera un esfuerzo para olvidarse
de sí misma. Comience por agradecer al Señor por su hogar,
por el agradable ambiente que la rodea y por las muchas bendiciones temporales
que le concede. Al corresponder con gratitud al Señor por su bondad,
puede hacer algo por Aquel que lo hizo todo por usted. Considere la profundidad
de la compasión que el Salvador manifestó hacia usted.
Por usted dio su vida y sufrió cruel muerte de cruz. ¿No
puede alabar a Dios por esto? Si desea ocultar su vida en Cristo, él
la recibirá.
Si quisiera demostrar que tiene una fe dinámica, mediante el
ejercicio cotidiano de su fuerza de voluntad, sus facultades se fortalecerían.
Lo sé por experiencia propia. Recuerdo cómo recobraron su
flexibilidad mis facultades al esforzarme por ejercitarlas. ¿Tratará
de ponerse en movimiento y de albergar un espíritu alegre? Ponga
su confianza en Jesús. Tenga fe en él, y sea dócil
en sus manos. Recibirá gran bendición cuando mude sus hábitos.
. .
Después de ir a Australia sufrí de reumatismo durante
once meses. No podía dar un paso sin experimentar mucho dolor. .
.
Durante esos once meses de sufrimiento. . . no quise ceder. Mi brazo
derecho estaba sano a partir del codo, de manera que pude usar la pluma
y escribí dos mil quinientas páginas en papel tamaño
carta para su publicación. Durante ese periodo experimenté
los dolores más terribles de mi vida. . .
Pero todo esto tiene su lado feliz. Me parecía que mi Salvador
estaba a mi lado, muy cerca de mi. Sentía su sagrada presencia
en mi corazón y estaba tan agradecida. Esos meses de sufrimiento
fueron los más felices de mi vida, debido a la compañía
de mi Salvador. . . Su amor llenaba mi corazón. Durante toda mi
enfermedad, su amor, su tierna compasión, eran mi consuelo.
. .
Contemple a Jesús, su piadoso y amante Salvador. Si le entrega
a Cristo su alma desamparada, él le proporcionara gozo y paz. Será
su corona de regocijo, su recompensa inestimable (Carta 34, del 6 de febrero
de 1907, dirigida a la esposa de un administrador de asociación,
residente en Australia). 46
7 de Febrero EL
ESPEJO CELESTIAL
Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un
espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria
en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor. 2 Cor.
3: 18.
Mi querido hermano: ¿Qué ha estado contemplando usted?
Al considerar las imperfecciones de hombres y mujeres gradualmente se ha
ido asemejando a ellos. Cambie fundamentalmente, y al mirar a Jesús,
al contemplar su perfección, se transformará a su imagen.
Entonces su Espíritu tomará posesión de su mente y
su carácter. Mediante su piedad y su espiritualidad, mediante sus
palabras y actos, mediante su actividad espiritual en favor de la verdad
y la justicia, usted representará a Cristo.
Cuando alguien se aparta de las imperfecciones humanas y contempla
a Jesús, su carácter experimenta una transformación
divina. Fija sus ojos en Cristo como en un espejo que refleja la gloria
de Dios, y al contemplarlo se transforma "de gloria en gloria en la misma
imagen, como por el Espíritu del Señor". "Y si alguno no
tiene el Espíritu de Cristo, no es de él" (Rom. 8: 9).
Aparte su vista de las imperfecciones de los demás, y fíjela
persistentemente en Cristo. Investigue con corazón contrito su vida
y su carácter. No solamente necesita recibir más luz sino
que debe ser vivificado para que pueda ver el banquete que tiene delante,
y pueda comer y beber la carne y la sangre del Hijo de Dios, que es su
Palabra. Al probar la buena Palabra de Vida, al alimentarse del Pan de
Vida, puede percibir las virtudes del mundo venidero, y ser creado de nuevo
en Cristo Jesús. Si recibe sus dones, si se renueva en santidad,
su gracia producirá en usted frutos para gloria de Dios.
El Espíritu Santo revela a Cristo a la mente, y la fe se aferra
a él. Si acepta a Cristo como su Salvador personal, sabrá
por experiencia propia cuánto vale el sacrificio hecho en su favor
en la cruz del Calvario. El Espíritu de Cristo, al obrar sobre el
corazón, lo conforma a su imagen; porque Cristo es el modelo sobre
cuya base obra el Espíritu. Mediante el ministerio de su Palabra,
sus providencias, su obra interior, Dios estampa la semejanza de Cristo
en el alma.
Poseer a Cristo es su primera tarea, y revelarlo como el que puede
salvar hasta lo sumo a todos los que acuden a él es la tarea siguiente
(Manuscrito 10, del 7 de febrero de 1897, "Representemos a Cristo"). 47
8 de Febrero FORTALEZA
PARA LA LUCHA
Porque Jehová el Señor me ayudará, por tanto
no me avergoncé; por eso puse mi rostro como un pedernal, y sé
que no seré avergonzado. Isa. 50: 7.
Usted ha sido comprada por un precio infinito y no se pertenece. Su
alma, su cuerpo y su espíritu pertenecen a Jesucristo y, con toda
humildad, pero con firmeza y decisión, debiera decir: "Pertenezco
al Señor. Lo seguiré con todo mi corazón, mi mente,
y mis fuerzas".
No se desanime si encuentra oposición. Por ahora puede resultar
placentero dejarse llevar por la corriente porque es fácil descender
de la justicia y la santidad a las tinieblas y la transgresión,
mientras quien trata de alcanzar las playas eternas tiene que combatir
contra viento y marea. El mundo respeta, estima y admira la fe y la religión
que no manifiestan un espíritu agresivo ni despliegan una actividad
heroica, sino que, por el contrario, se han contaminado con las corrientes
mundanas. . .
La burla que procede de los que desprecian la verdad de Dios, es un
cumplido para la integridad cristiana. Si perteneciera al mundo,
podría gozar de sus sonrisas, su alabanza y su aplauso. Si Jesucristo,
la esperanza de gloria, mora en usted, su espiritualidad rechazará
el orgullo y las extravagancias del mundo. . .
La oposición que encuentra le resultará ventajosa en
muchos sentidos. Desarrollará ciertas virtudes cristianas que rara
vez surgen en la senda de la prosperidad y a plena luz del sol. La fe,
la paciencia, la tolerancia, la espiritualidad, una creciente confianza
en la Providencia, son frutos que aparecen y maduran en medio de las nubes,
las tinieblas y la tempestad. El árbol solitario expuesto a la furia
de los vientos y las tormentas no será desarraigado por el huracán,
sino que hundirá más y más sus raíces y extenderá
sus ramas en todas direcciones, embelleciéndose y fortaleciéndose
como resultado de soportar la tormenta. Este puede ser su caso. Puede carecer
de simpatía y apoyo humano y sentir que su única esperanza
consiste en levantar los brazos en súplica a Dios y depender sólo
del Redentor para que su alma desvalida reciba auxilio. Dicho auxilio,
enviado por el cielo, será exactamente lo que necesita. . .
Si teme a Dios, no necesita temer nada más. Si lo complace,
obtendrá todo lo que su alma anhela (Carta 4 a, del 8 de febrero
de 1880, dirigida a la Hna. Brigs). 48
9 de Febrero LA
NUEVA VIDA
Otra parábola les dijo: El reino de los cielos es semejante
a la levadura que tomó una mujer, y escondió en tres medidas
de harina, hasta que todo fue leudado. Mat. 13: 33.
Cuando se pone levadura en la masa, penetra por todas partes hasta que
se produce un cambio total. Lo mismo ocurre con la acción del Espíritu
Santo sobre el corazón. La verdad recibida y creída introduce
en la vida nuevas pautas y nuevos principios de acción. Se establece
una nueva norma de carácter: La vida de Cristo. Los que reciben
la verdad de ese modo dependen de Cristo, y reciben más y más
fortaleza, y cada vez más luz. Cada día expulsan del corazón
la vanidad, el egoísmo y la justicia propia.
Al recibir el Espíritu de Cristo, la luz resplandece sobre ellos
con fulgores claros y definidos. Tienen un solemne sentido de las realidades
eternas. La mente y el corazón se renuevan por completo. Tal como
la levadura introducida en la masa la leuda completamente, la levadura
de la verdad, al penetrar en el corazón, impregna todas las facultades
del alma, el cuerpo y el espíritu . . .
La transformación del corazón implica un cambio completo
de la totalidad del ser. "El que no naciere de nuevo, no puede ver el reino
de Dios" declaró Cristo (Juan 3: 3). Esta transformación
del corazón es invisible; porque es una obra interior; no obstante,
se puede ver, porque actúa desde el interior.
¿Ha estado obrando la levadura de la verdad en su corazón?
¿Ha impregnado todo el corazón y todos los afectos mediante
su poder santificador?. . .
Nuestra primera tarea tiene que ver con nuestro propio corazón.
Debemos practicar los principios verdaderos que conducen a la reforma.
El corazón se debe convertir y santificar; en caso contrario, no
tendremos relación con Cristo. Mientras nuestro corazón esté
dividido, jamás estaremos preparados para servir en esta vida o
en la futura. Como seres inteligentes, necesitamos sentarnos a pensar si
realmente estamos buscando el reino de Dios y su justicia. Lo mejor que
podemos hacer es meditar seria y sinceramente en si estamos dispuestos
a hacer el esfuerzo necesario para obtener la esperanza y lograr el cielo
que aguarda al cristiano. Si por la gracia de Cristo llegamos a la conclusión
de que realmente lo queremos, la siguiente pregunta será: ¿Qué
debo abandonar en mi vida para que no me sea una piedra de tropiezo? (Manuscrito
14, del 9 de febrero de 1898, "Como la levadura"). 49
10 de Febrero LA
PROMESA DE SU PRESENCIA
Que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo;
redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. 2 Tim. 4: 2.
Todo el que quiera emprender una obra de reforma enfrentará una
decidida oposición. Esta tarea requiere abnegación. . .
No debemos preguntar si se nos aprecia o no. Nada tenemos que hacer
con eso. Consideremos cómo trabajó Cristo. Todo el que intente
realizar alguna obra de reforma, que trate de conducir a los pecadores
a una vida de abnegación y santidad, necesitará a cada instante
la seguridad dada por Cristo después de su resurrección:
"He aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin
del mundo" (Mat. 28: 20).
Tomen la Palabra. Vivan la Palabra. Prediquen la Palabra tal como lo
han hecho en lo pasado. El Señor Jesús les ha dado la promesa
de su presencia. Tómenla; aprécienla. Ni a ustedes ni a mí
nos corresponde verificar si se aprecian o no los actos de abnegación
y sacrificio propio.
La obra de reforma requerirá toda la fe, las lágrimas
y oraciones que la inteligencia humana sea capaz de soportar. Nuestro cometido
es: Levantad la cruz y llevadla tras Jesús, luchando siempre por
manifestar el mismo espíritu que lo indujo a anhelar su bautismo
de sufrimiento en la cruz.
Cuando se puso en manos del Salvador la copa del sufrimiento en el
jardín del Getsemaní, un pensamiento acudió a su mente:
¿Bebería de esa copa o abandonaría al mundo para que
se perdiera en sus pecados? Su sufrimiento sobrepujaba la comprensión
humana. Cuando le sobrevino la agonía, "era su sudor como grandes
gotas de sangre que caían hasta la tierra" (Luc. 22: 44). La copa
misteriosa tembló en sus manos. En medio de esa crisis terrible,
cuando todo estaba en juego, el ángel poderoso que permanece junto
a la presencia de Dios acudió al lado de Cristo, no para retirar
la copa que tenía en la mano, sino para fortalecerle a fin de que
la bebiera, dándole la seguridad del amor del Padre.
Cristo bebió la copa, y por esto los pecadores pueden acudir
a Dios para encontrar perdón y gracia. Pero los que participen de
la gloria de Cristo también deben participar de sus sufrimientos
. . .
¿Tomaremos la cruz y, mediante una comprensión inteligente
de lo que significa seguir a Cristo, practicaremos la abnegación
a cada instante? (Carta 66, del 10 de febrero de 1906, dirigida al pastor
S. N. Haskell y Sra.). 50
11 de Febrero LA
MANIFESTACIÓN DE LA BONDAD DIVINA
Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación
santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes
de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable. 1 Ped.
2: 9.
Así como la cera toma la semejanza del sello al que se adhiere,
el alma recibe y conserva la imagen moral de Dios. Nos sentimos completos
y transfigurados cuando contemplamos su pureza y su justicia. A menos que
tengamos una fe firme, constante y activa, nuestras almas se volverán
descuidadas y nuestra fe se debilitará.
El gran pecado del pueblo de Dios en la actualidad consiste en que
no aprecia el valor de las bendiciones que Dios derrama sobre él.
Servimos al Señor con corazones divididos. Albergamos algún
ídolo y rendimos culto en su altar. La verdad de Dios, si se la
incorpora a la vida y se la entrelaza con el carácter, será
elevada y santa, y santificará el alma. Dios está tratando
de que, por medio de su verdad, lleguemos a ser un pueblo separado y diferente.
Este es el resultado de la influencia de la verdad. Nuestra obediencia
y devoción no se equiparan con la luz que tenemos y los privilegios
de que gozamos. La sagrada obligación que descansa sobre nosotros
de caminar como hijos de la luz, no se cumple en nuestras vidas. Como cristianos
no logramos ponernos a la altura de nuestra elevada vocación. Hemos
recibido advertencias y reprensiones de parte de Dios, pero han ejercido
influencia sobre nosotros por sólo poco tiempo, porque no consideramos
que sea la obra de nuestra vida avanzar y ascender hacia la meta del premio
de nuestra elevada vocación en Cristo Jesús.
¡Cuánto quisiera que el pueblo de Dios comprendiera sus
privilegios y entendiera, gracias a la luz que emana de la Palabra de Dios,
que seremos juzgados de acuerdo con la luz que resplandece en nuestra senda!
Todos los privilegios y oportunidades que Dios nos ha dado, tienen el propósito
de hacer de nosotros mejores hombres y mujeres. El pueblo de Dios debe
avanzar a partir de un principio bien definido, de manera que su primer
propósito sea buscar el reino de Dios y su justicia y de allí
en adelante avanzar desde la luz a una luz aún mayor.
Toda alma que realmente cree en la Palabra de Dios lo revelará
por medio de sus obras. La gran bondad de Dios se manifiesta ampliamente
en su voluntad. No pueden ser cristianos si son negligentes en cumplir
todo lo que su voluntad y su Palabra les piden que hagan (Carta 8, del
11 de febrero de 1887, dirigida a los Hnos. Lockwood). 51
12 de Febrero EMBAJADORES
Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios
rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos
con Dios. 2 Cor. 5: 20.
En el plan de restaurar en el hombre la imagen divina, se hizo provisión
para que el Espíritu Santo actuara sobre las mentes humanas y que,
como presencia de Cristo, fuera el instrumento modelador del carácter
del hombre. Al recibir la verdad los hombres reciben también la
gracia de Cristo, y dedican sus capacidades humanas santificadas a la obra
a la que él se entregó; así los hombres se convierten
en colaboradores de Dios. La divina verdad se pone al alcance de la comprensión
de los hombres a fin de que lleguen a ser instrumentos de Dios. Pero quisiera
preguntar a los miembros de la iglesia: ¿Han cumplido ustedes este
propósito? ¿Han ejecutado el designio de Dios referente a
la difusión de la luz de la verdad divina en la diseminación
de las preciosas joyas de la verdad?
¿Qué pensarán los ángeles de Dios cuando
contemplan la iglesia de Cristo y verifican cuán lentamente se mueven
los que profesan ser seguidores de Cristo para impartir la luz de la verdad
al mundo que yace en tinieblas morales? Las inteligencias celestiales saben
que la cruz es el gran centro de atracción. Saben que por medio
de ella el hombre caído recibe el perdón y logra unirse con
Dios.
Los concilios celestiales están contemplando a los que pretenden
haber aceptado a Cristo como su Salvador personal, para ver si dan a conocer
la salvación de Dios a los que se encuentran en las tinieblas. Los
están contemplando para ver si dan a conocer el significado de la
dispensación del Espíritu Santo, de qué modo, por
medio de la obra de este instrumento divino, las mentes de los hombres,
corrompidas y contaminadas por el pecado, pueden romper el encanto de las
mentiras y los argumentos de Satanás, y volverse a Cristo como su
única esperanza, su Salvador personal.
Cristo dice: "Yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que
vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca" (Juan
15: 16). Como embajadora de Cristo, ruego a todos los que leen estas líneas
que presten atención mientras se dice hoy: "Si oyereis hoy su voz,
no endurezcáis vuestros corazones" (Heb. 3: 15; 4: 7). Sin un momento
de dilación, pregúntense: ¿Qué soy yo para
Cristo? ¿Qué es Cristo para mí? ¿Cuál
es mi obra? ¿Cuáles son las características del fruto
que debo dar? (Review and Herald, 12 de febrero de 1895). 52
13 de Febrero SERVICIO
DE CORAZÓN
Aquél, respondiendo, dijo: Amarás al Señor
tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus
fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo. Luc.
10: 27.
El corazón es la fortaleza del hombre, y a menos que esté
plenamente del lado del Señor, el enemigo encontrará entradas
desguarnecidas, a través de las cuales podrá tomar posesión
de él. "Ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor,
porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el
hacer, por su buena voluntad" (Fil. 2: 12, 13). Si quieren tener luz, deben
alimentarla inteligentemente por medio del constante ejercicio de la fe,
y no deben someterse al dominio de los sentimientos. Es evidente que la
verdad ha sido implantada en el corazón mediante el Espíritu
Santo, cuando se la ama, se la alberga y se la considera un don sagrado.
El amor, entonces, surge del corazón como una fuente de agua viva
que salta para vida eterna. Cuando este amor esté en el corazón,
el obrero no se cansará en la obra de Cristo.
No permitan que un solo rayo de la luz del cielo sea puesto en tela
de juicio ni que quede en duda. El Señor les ha revelado con gran
poder su gracia, su misericordia y su amor; y quien critique la obra de
Dios diciendo que suscita un entusiasmo indebido y la califique de fanatismo,
ciertamente se está ubicando en un terreno peligroso. Si esas personas
no vuelven sobre sus pasos, sus conciencias serán cada vez menos
sensibles, y percibirán cada vez menos al Espíritu de Dios.
Será cada vez más difícil para ellos comprender el
mensaje de Dios. ¿Por qué? Porque están pecando
contra el Espíritu Santo, y como resultado de su resistencia, se
están colocando donde no pueden reconocer al Espíritu de
Dios y, en consecuencia se oponen a todo instrumento que el Señor
desee usar para salvarlos de la ruina. "¿Qué señal
nos muestras?" (Juan 2: 18), le dijeron los judíos a Cristo cuando
su vida y su carácter, sus lecciones y milagros, eran señales
permanentes de su santa misión y divinidad.
Cuando Dios obra en los corazones de los hombres para atraerlos a Cristo,
es como si un poder compulsar descendiera sobre ellos; entonces creen,
y se entregan a sí mismos a la influencia del Espíritu de
Dios. Pero si no retienen la preciosa victoria que Dios les ha concedido;
si permiten que resurjan antiguos procederes y hábitos; si se complacen
en los entretenimientos o las concupiscencias del mundo; si descuidan la
oración y dejan de resistir al mal, aceptan las tentaciones de Satanás.
. . (Review and Herald, del 13 de febrero de 1894). 53
14 de Febrero COLABORADORES
DE DIOS
Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza
de Dios, edificio de Dios. 1 Cor. 3: 9.
Conforte el corazón de aquellos por quienes Cristo dio su vida.
Indúzcalos a comprender que no deben depender del ambiente que los
rodea para desarrollar su experiencia cristiana. Le costará algún
esfuerzo hacerles entender su responsabilidad de ser colaboradores de Dios.
Pero considere el hecho de que Cristo, durante los años de su ministerio
terrenal, trabajó todo el día y a menudo sin éxito.
Inste a cada alma para que comprenda la pérdida eterna que sufrirán
todos los que no quieran entregar a Cristo, sin reservas, el corazón,
la mente y el alma. Cada día que transcurre sin que Jesús
sea admitido en el alma es un día perdido. Muestre, por lo tanto,
a aquellos por quienes trabaja cuánto ganarán al entregarse
a Dios.
La oración da al obrero de Dios fortaleza espiritual para reanudar
la lucha. En ella se encuentra la fuente de su mayor poder. Se presenta
a Dios inclinándose desde el cielo para observar con vivo interés
a los que trabajan para él, mientras aguarda para impartir su gracia
a los que elevan sus súplicas hacia su trono. . .
Nunca se olvide de que es colaborador de Dios y que tiene el privilegio
de estar constantemente protegido por su gracia. Cristo observa con interés
todo movimiento de reforma que se desarrolla en la tierra. Invita a todos
los que llevan su nombre a que se conviertan cada día para que puedan
trabajar inteligentemente en su causa bajo la dirección y el poder
del Espíritu Santo. . .
El propósito de Dios es que su pueblo sea santo y puro, que
comunique la luz a todos los que lo rodean. Pero sólo mientras mantengan
en alto el estandarte; sólo mientras revelen que la verdad que profesan
creer es poderosa para influir sobre ellos para justicia y para sostener
su vida espiritual; sólo mientras hagan de los principios de la
verdad una parte de su vida diaria, podrán ser alabanza y honra
para Dios en la tierra. Es el privilegio de todo cristiano recibir la gracia
que lo capacita para permanecer firme en los principios de justicia en
el servicio de Dios (Carta 8, del 14 de febrero de 1912, dirigida a S.
N. Haskell). 54
15 de Febrero UN
SERVICIO RACIONAL
Porque donde hay celos y contención, allí hay perturbación
y toda obra perversa. Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente
pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia
y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía. Sant. 3: 16,
17.
Hay algo de lo que estoy completamente convencida. No es el deber de
los hijos de Dios permanecer donde prevalece una atmósfera objetable,
y donde su salud está continuamente amenazada. Muchos de nuestros
hermanos lo han hecho y han perdido la vida. Cuando en cierto lugar el
ambiente está saturado de fricciones, cuando la tarea del obrero
resulta sumamente difícil por causa de los que están continuamente
contrarrestando sus esfuerzos y completando para lograr ventajas, vaya
entonces el obrero a otro lugar donde el clima sea más saludable
desde el punto de vista espiritual, y donde tenga más esperanzas
de lograr el éxito. . .
Debemos recordar que en cada lugar donde trabajamos al lado del Señor,
contrarrestamos los esfuerzos de los instrumentos satánicos. Usted
ha pasado por pruebas, y tendrá que enfrentaras en mayor o menor
medida doquiera vaya. Satanás vigilará cada debilidad de
carácter, y luchará para lograr el dominio; pero no podemos
perder la oportunidad de lograr la victoria para el bando del Señor.
. .
Las dificultades de la actualidad asumen diversas formas, pero Cristo
ya ha pasado por ese terreno y no necesitamos permanecer en la incertidumbre.
Nos invita con estas palabras: "Venid a mí todos los que estáis
trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre
vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón;
y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil,
y ligera mi carga" (Mat. 11: 28-30). Su promesa es: "Con él estaré
yo en la angustia" (Sal. 91: 15).
¡Oh, qué fortaleza y baluarte es él para nosotros!
Me he sentido muy apenada porque algunos de los que. . . tienen evidencias
de que el Señor ha usado a este débil instrumento para revelar
grandes eternas verdades, se están apartando de las fuentes
de aguas vivas para cavar pozos y beber de cisternas rotas. Noche
tras noche mi alma pasa en agonía. Sólo puedo dormir
unas pocas horas, porque el pensamiento de los que caminan por sendas equivocadas
aflige mi alma (Carta 80, del 15 de febrero de 1906, dirigida a T. M. Wilcox,
gerente del Sanatorio de Bowlder, Colorado, y más .tarde director
de la Review and Herald). 55
16 de Febrero DIOS
ABORRECE EL ENGAÑO
Clama a voz en cuello, no te detengas; alza tu voz como trompeta,
y anuncia a mi pueblo su rebelión, y a la casa de Jacob su pecado.
Isa. 58: 1.
La hipocresía le resulta especialmente ofensiva a Dios. La gran
mayoría de los hombres y las mujeres que profesan conocer la verdad,
prefieren recibir mensajes delicados. No quieren que se ponga delante de
ellos sus pecados y defectos. Prefieren a los pastores acomodadizos, que
no convenzan al presentar la verdad. Prefieren también a los hombres
que los adulan, y a su vez ellos alaban al pastor por manifestar tan "buen"
espíritu, mientras atacan al fiel siervo de Dios. . .
Muchos ensalzan al ministro que habla mucho de la gracia, el amor y
la misericordia de Jesús, que no pone énfasis en los deberes
y las obligaciones, que no amonesta acerca de los peligros de la hipocresía,
o que no predica acerca de los terrores, de la ira de Dios.
La obra del Señor debe hacerse con fervor y decisión,
por encima del engaño y la hipocresía. Sus verdaderos pastores
no alabarán ni exaltarán al hombre. Comparecerán delante
del pueblo con un claro "Así dice el Señor, el Santo de Israel".
Darán el mensaje, ya sea que los hombres lo quieran escuchar o lo
rechacen. Si los hombres desprecian la Palabra de Dios y confían
en la opresión, la hipocresía y la mundanalidad, los pastores
deben declarar contra ellos las denuncias de Dios para que, si fuera posible,
sean inducidos a arrepentirse. Si son demasiado orgullosos para arrepentirse
y confesar sus errores, para volver a Dios, dando la bienvenida a la salvación
y buscando su favor, el Señor retirará su luz de ellos y
dejará que caminen por la senda que han escogido.
Los que empujen a los fieles mensajeros del Señor a situaciones
sin salida, los que los desanimen, los que se interpongan entre ellos y
el pueblo, de manera que su mensaje no ejerza la influencia que Dios quería
que tuviera, serán responsables de los engaños y las herejías
que se introduzcan en la iglesia como resultado de su conducta. Tienen
una terrible cuenta que rendir ante Dios. Después que el Señor
ha amonestado repetidamente a su pueblo, si aún rehúsan escuchar
su voz y no quieren ser instruidos, su culpa es particularmente abominable
para el Señor. El detalle de su rebelión se anota en un libro
que está ante él, y tendrán que enfrentarse con ese
informe cuando el juicio comience y los libros se abran (Manuscrito 10,
del 16 de febrero de 1899, "Palabras de advertencia"). 56
17 de Febrero DEDICA
TIEMPO A SER SANTO
Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra
enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación
de las Escrituras, tengamos esperanza. Rom. 15: 4.
Decimos a cada alma: Estudien su Biblia como no la han estudiado nunca
antes. . . Surja lo positivo de la verdad de los labios humanos, bajo la
dirección del Espíritu Santo. Ruego a todos que velen y oren
para que no caigan en tentación.
La obra que estamos realizando en el mundo significa mucho para todos
nosotros. Hoy ocurre lo mismo que sucedió en los días de
Noé, cuando se dio la invitación para que todos los que quisieran
entraran en el arca. No sabemos cuán pronto se dará el último
mensaje de amonestación y nuestros casos estarán decididos
para la eternidad. Pero el Señor es misericordioso y extiende la
invitación: "Venid, que ya todo está preparado" (Luc. 14:
17).
Se esperaba que todos los habitantes del tiempo de Noé entraran
en el arca antes que se cerraran las puertas. Después que éstas
se clausuraron, los que entraron fueron probados duramente, pues estuvieron
en el arca una semana entera antes que comenzara a llover. ¡Oh qué
terribles fueron las burlas, y cómo desafiaron a Dios los que no
quisieron entrar! Pero cuando terminó esa semana, la lluvia comenzó
a caer suavemente. Esto era algo nuevo para ellos. La lluvia continuó
hasta que cada ser viviente fue arrasado de sobre la faz de la tierra.
Pero una familia -la que entró en el arca- se salvó.
Nosotros necesitamos prepararnos ahora para cuando comiencen a desarrollarse
las escenas finales de la historia terrenal. Escudriñe cada cual
diligentemente su propio corazón y conviértase, para que
sus pecados puedan ser perdonados. El mundo se opone cada vez más,
y en forma más decidida, a Dios y a su verdad. Todos los que quieran
hacer la voluntad de Dios lograrán obtener conocimiento, y su experiencia
será valiosa. Debemos prepararnos ahora para hacer una gran obra
en muy corto tiempo. Debemos tener una experiencia individual y, si queremos
acudir al Señor humildemente, lo encontraremos, obrará con
nosotros y nos revelará su salvación (Carta 84, del 17 de
febrero de 1906, dirigida al pastor E. W. Farnsworth y Sra., obreros en
Battle Creek, Míchigan). 57
18 de Febrero AQUÍ
COMIENZA EL CIELO
¡Cuán grande es tu bondad, que has guardado para los
que te temen, que has mostrado a los que esperan en ti, delante de los
hijos de los hombres! Sal. 31: 19.
Mientras escribo me invade un profundo sentido de gratitud por el amoroso
cuidado que tiene nuestro Salvador para con todos nosotros. Al leer la
Palabra de Dios y arrodillarme en oración, me impresiona tanto la
bondad y la misericordia de Dios que no puedo ofrecer mi petición
sin llorar. Mi corazón se subyuga y quebranta mientras pienso en
la bondad y el amor de mi Padre celestial. Tengo hambre y sed de disfrutar
más y más de Jesús en esta vida. Cristo fue crucificado
por mí; ¿me quejaré si estoy crucificado con él?
Nunca sentí un deseo más ardiente de poseer la justicia
que ahora. En mis horas de oración, la que siempre elevo al cielo
es: "Señor, enseña a tu pueblo cómo buscar y salvar
las ovejas perdidas".
No sabemos lo que nos depara el porvenir, y nuestra única seguridad
consiste en andar con Cristo, con nuestra mano en la suya, y el corazón
lleno de perfecta confianza. No ha dicho él acaso: "¿O
forzará alguien mi fortaleza? Haga conmigo paz; sí, haga
paz conmigo"? (Isa. 27: 5). Mantengámonos junto al Salvador.
Caminemos humildemente con él, llenos de su mansedumbre. Escóndase
el yo con él en Dios. . .
Me duele el corazón cuando veo a tantos que hacen del yo su
ídolo. Cristo pagó el precio de la redención por ellos.
A él le pertenece todo el servicio que puedan prestar sus facultades.
Pero sus corazones están llenos de amor propio, y del afán
de ostentación. No piensan en las palabras: "Si alguno quiere venir
en pos de mí, niéguese a si mismo, y tome su cruz, y sígame"
(Mar. 8: 34). . .
Entre aquellos sobre quienes recaerá una amarga desilusión
en el día de ajuste final de cuentas, se encontrarán algunos
que son aparentemente religiosos y que exteriormente viven vidas cristianas.
Pero el yo impregna todo lo que hacen. Se sienten orgullosos de su moralidad,
su influencia, su capacidad de ocupar puestos más elevados que los
demás, y de su conocimiento de la verdad, porque piensan que gracias
a estas cosas obtendrán el beneplácito de Cristo. Señor
-imploran- "delante de ti hemos comido y bebido, y en nuestras plazas enseñaste"
(Luc. 13: 26). "¿No profetizamos en tu nombre y en tu nombre echamos
fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?" (Mat. 7: 22) (Carta
91, del 18 de febrero de 1904, dirigida a W. C. White). 58
19 de Febrero PAZ
EN SU PRESENCIA
Me acordaré de las obras de JAH; sí, haré yo
memoria de tus maravillas antiguas. Meditaré en todas tus obras,
y hablaré de tus hechos. Sal. 77: 11, 12.
El futuro nos depara grandes acontecimientos, y deseamos invitar al
pueblo para que abandone su indiferencia y se prepare para ese día.
. . No tenemos que abandonar ahora nuestra confianza, sino tener una firme
seguridad, más firme que nunca antes. Hasta ahora nos ha ayudado
el Señor, y nos ayudará hasta el fin. Contemplaremos las
monumentales columnas, recuerdos de lo que el Señor ha hecho por
nosotros, para consolarnos y salvarnos de la mano del destructor. Debemos
recordar con nitidez cada lágrima nuestra que el Señor ha
enjugado, cada dolor que ha calmado, cada ansiedad que ha eliminado, cada
temor que ha disipado, cada necesidad que ha satisfecho, cada misericordia
concedida. . .
Sólo podemos esperar nuevas perplejidades en el conflicto que
está por venir, pero podemos considerar tanto lo pasado como lo
venidero, y decir: "Hasta aquí nos ayudó Jehová" (1
Sam. 7: 12). "Como tus días serán tus fuerzas" (Deut. 33:
25). La prueba no sobrepujará la fortaleza que se nos concederá
para resistirla.
Emprendamos, entonces, nuestra tarea justamente donde la encontramos,
sin una palabra de queja, sin pensar en otra cosa que no sea la seguridad
de que recibiremos fortaleza suficiente para hacer frente a la prueba.
Nuestros hijos están en las manos de Dios. Nuestra fe debe despertarse
para captar las promesas de Dios, y no debemos quejarnos ni estar tristes,
porque si lo hacemos deshonramos a Dios. Debemos tratar de tener una actitud
mental que nos llene de alegría y esperanza. La paz de que gozamos
en la actualidad no debe ser perturbada por pruebas anticipadas, porque
Dios nunca abandonará una sola alma que confíe en él.
Dios es más poderoso que nuestros temores. Si pusiéramos
empeño en recordar y enumerar sus misericordias, rememorando los
casos cuando Dios obró en nuestro favor y superó nuestros
temores, cuando interpuso su poder y su gracia en momentos cuando estábamos
sumamente perplejos, y nos sostuvo cuando estábamos a punto de caer,
cómo nos consoló cuando estábamos tristes, descubriríamos
que manifestar desconfianza en Dios y llenarnos de ansiedad es incredulidad.
Recordemos cada día sus misericordias y disfrutemos de ellas. Debemos
vivir por fe siempre. . . Regocíjense siempre, en Dios. Alaben hoy
a Dios por su gracia y sigan alabándolo cada día. (Carta
11 a, del 19 de febrero de 1884, dirigida al pastor Urías Smith
y Sra.). 59
20 de Febrero AUN
EL MUCHACHO ES CONOCIDO
Aun el muchacho es conocido por sus hechos, si su conducta fuere
limpia y recta. Prov. 20: 11.
Cuando Cristo todavía era niño, José y su madre
lo encontraron en el templo entre los doctores, mientras los escuchaba
y les hacía preguntas. Mediante sus preguntas iluminó muchísimo
sus mentes. En esta visita a Jerusalén comprendió que ciertamente
era el Hijo de Dios, y que tenía ante sí una obra especial
que hacer.
Cuando su madre le dijo: "Hijo, ¿por qué nos has hecho
así? He aquí tu padre y yo te hemos buscado con angustia"
, él respondió: "¿Por qué me buscabais?" Entonces,
mientras la luz de la divinidad iluminaba su rostro, añadió
solemnemente: "¿No sabíais que en los negocios de mi Padre
me es necesario estar?" (Luc. 2: 48, 49). Y aunque después de regresar
a Nazaret estuvo sometido a sus padres, no perdió la noción
de su obra futura, es a saber, que debía trabajar para salvar a
los perdidos. Sabía que debía vigilar fielmente cada una
de sus facultades, para que Satanás no obtuviera la menor ventaja.
En todos sus actos debía ser el Hijo de Dios, para poder morar
entre los hombres como representante del Padre. Su obra consistía
en lograr que los demás también fueran hijos de Dios, y no
debía perder ninguna oportunidad de introducir la levadura en la
masa, para que otros jóvenes, y los de edad madura, pudieran ver
que no es conveniente descuidar la oportunidad de estar intelectualmente
calificados para ser colaboradores de Dios. Debía enseñar
a sus semejantes a trabajar hasta el máximo de sus posibilidades,
para llegar a ser lo que un día hubieran querido ser.
Los hermanos de Cristo no lo entendieron, porque no era como ellos.
Trabajaba para aliviar todo sufrimiento que veía, y siempre tenía
éxito. No tenía mucho dinero para dar, pero a menudo compartió
su humilde alimento con los que creía que estaban más necesitados
que él. Sus hermanos consideraban que su influencia contrarrestaba
demasiado la de ellos; porque cuando dirigían palabras duras a las
pobres almas degradadas que se relacionaban con ellos, Cristo en cambio
buscaba a esas mismas personas y les dirigía palabras de ánimo.
Y cuando en el círculo familiar no podía hacer más,
tan suave y discretamente como le era posible daba un vaso de agua fresca
a los pobres seres que estaba tratando de ayudar, y ponía su propio
alimento en sus manos (Manuscrito 22, del 20 de febrero de 1898, "Cristo,
el gran misionero"). 60
21 de Febrero OBTENGAMOS
FUERZA DE SU FORTALEZA
No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que
le obedezcáis en sus concupiscencias. Rom. 6: 12.
Aprenda constantemente de Jesús, aumente siempre su fe y crezca
en la gracia y en el conocimiento de la verdad. Estamos haciendo una gran
obra, y el Señor es nuestro ayudador y nuestro escudo. Los ángeles
de Dios están empeñados en esta obra de proclamar al mundo
el mensaje de amonestación. Nosotros mismos nada podemos hacer.
Sin el Espíritu del Señor somos tan débiles como el
agua. Nuestra fuerza consiste en ocultarnos en Jesús. Sea Cristo
el muy amado y señalado entre diez mil.
De nuevo le aconsejo que cuide la habitación que Dios le ha
concedido. No reine el pecado en su cuerpo mortal, y no malgaste las facultades
físicas que Dios le ha dado; conserve, en cambio, su vigor, y ponga
toda su confianza en un Salvador perfecto. Desea que alcance la victoria
que al final ostente una corona tachonada de joyas.
El cielo, el dulce cielo, es el hogar eterno de los santos. Allí
descansaremos pronto. Usemos, entonces, nuestras facultades, sin abusar
de ellas, a fin de que Dios pueda acrecentarlas y santificarlas para que
puedan prestar el servicio más elevado. Quiera el Señor acercarse
a usted. . . para darle una fuerte influencia que derribe el error,
la superstición y las obras de Satanás.
Podemos pedir a Dios grandes cosas y él nos las dará.
Seremos fuertes mediante su fortaleza. Sufrirá la oposición
del clero mientras viva a la altura de la elevada norma de la religión
de la Biblia y trate de presentarla a los demás. También
el desprecio y la burla, la calumnia y la falsedad lo seguirán.
Sus motivos, sus palabras y sus acciones serán mal entendidos, mal
representados y despreciados; pero si usted prosigue la obra sin hacer
caso de los malos tratos, si hace lo correcto, si es bondadoso y paciente,
humilde en espíritu, feliz en Dios, finalmente ejercerá una
buena influencia. Gozará de la simpatía de todos los honestos
y razonables.
Afírmese en la Palabra de vida; la tempestad de la oposición
se disipará gracias a su propia furia y por fin se calmará.
El clamor se extinguirá. . . La armonía de verdad será
vista, sentida y obedecida por los honestos y temerosos de Dios (Carta
16, del 21 de febrero de 1879, dirigida al pastor J. G. Matteson, obrero
de avanzada en Dinamarca). 61
22 de Febrero DONDE
TU QUIERAS, SEÑOR
No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme,
cualquiera que sea mi situación. Fil. 4: 11.
Se ha apoderado de mi mente el pensamiento de que si no se producen
cambios en mi salud física, no es lo mejor que relacione este hecho
con mis dolores ni con mis horas de insomnio. Así, pues, pasa un
día tras otro y mi experiencia sigue igual. Los dolores reumáticos
han invadido todo mi cuerpo. No tengo apetito ni me agrada comer, y cuando
me siento por un instante, sufro muchos dolores cuando me quiero levantar.
Mis miembros no me quieren obedecer, y si los muevo sufro mucho dolor.
He pensado mucho acerca de que el Señor no me envió a
este país [Australia]. A veces tengo la seguridad de que la voluntad
de Dios era que permaneciera en California, en mi propio hogar, y que escribiera
en la medida de mis posibilidades acerca de la vida de Cristo. Pero de
una cosa estoy segura: la gente de este país necesita ayuda. Y temo
que hubiera sido egoísmo de mi parte, o amor a la comodidad, si
hubiera rehusado venir a Australia.
Durante mi vida he tratado de hacer lo que no estaba de acuerdo con
mi inclinación, porque Cristo, nuestro modelo, no vivió para
agradarse a sí mismo. Muchas veces he pensado que a un alto costo
había conseguido un lugar para retirarme a descansar, donde pudiera
escribir acerca de la vida de Cristo. Pero recibí una ferviente
invitación de un lugar donde se necesitaba ayuda, y se me solicitó
que diera mi testimonio en las iglesias. No me atreví a decir no.
Inmediatamente respondí que haría todo lo posible de acuerdo
con la fuerza que Dios me diera. Después de cumplir esta tarea en
medio de mi debilidad, otros deberes en Battle Creek requirieron mi colaboración,
lo que me obligó a trabajar de día y de noche, y a orar mucho
en las horas de la noche cuando no podía dormir.
Cuando fui a California creía verdaderamente que podría
quedarme allí todo el invierno, pero muchos expresaron la opinión
de que era el momento de ir a Australia. No me atreví a quedarme,
sino que fui, de acuerdo con la opinión y la luz de mis hermanos.
Entonces, cuando llegué a Australia, asumí las responsabilidades
y trabajé como hasta ahora lo he hecho (Diario, Manuscrito 29, del
22 de febrero de 1892, escrito en Melbourne, Australia). 62
23 de Febrero NADA
QUE TEMER
Confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándolos
a que permaneciesen en la fe, y diciéndoles: Es necesario que a
través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios. Hech.
14: 22.
Dios quiere que confiemos en él y gocemos de su bondad. Cada
día él despliega sus planes ante nosotros, y debemos tener
los ojos y la percepción necesarios para captar éstas cosas.
Por grande y gloriosa que sea la plena y perfecta victoria sobre el mal
que hemos de experimentar en el cielo, no todo ha de quedar para el momento
de la liberación final. Dios quiere que algo ocurra también
en nuestra vida presente. Necesitamos cultivar diariamente la fe en un
Salvador actual. Al confiar en un poder exterior y que está por
encima de nosotros mismos, al ejercer fe en un apoyo y un poder invisibles,
que aguarda las demandas del necesitado y dependiente, podemos confiar
tanto en medio de las nubes como a plena luz del sol, mientras cantamos
por la liberación y el gozo de su amor que podemos experimentar
ahora mismo. La vida que ahora vivimos debe ser vivida por fe en el Hijo
de Dios.
La vida del cristiano es una extraña mezcla de dolores y placeres,
frustraciones y esperanzas, temores y confianza. Se siente sumamente
insatisfecho consigo mismo, puesto que su propio corazón se agita
tremendamente, impulsado por pasiones avasalladoras, que ceden ante el
remordimiento, el pesar y el arrepentimiento, que a su vez dan lugar a
un sentimiento de paz e íntimo regocijo, porque sabe, cuando su
fe se aferra de las promesas reveladas en la Palabra de Dios, que cuenta
con el amor perdonador y la paciencia infinita del Salvador, a quien trata
de introducir en su vida y de incorporar a su carácter.
Son estas revelaciones, estos descubrimientos de la bondad de Dios,
los que le dan humildad al alma y la inducen a clamar con gratitud: "Y
ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí" (Gál. 2:20). Tenemos
razón para sentirnos reconfortados. Tremendas pruebas procedentes
del exterior pueden asediar al alma donde mora Jesús. Volvamos a
él para recibir el consuelo que él ha provisto para nosotros
en su Palabra. Las fuentes terrenales de esperanza y consuelo nos podrán
fallar, pero las fuentes superiores, alimentadas por el río de Dios,
están llenas y nunca se agotan. Dios quiere que usted aparte sus
ojos de la causa de su aflicción, y que los fije en el dueño
de su alma, de su cuerpo y de su espíritu. El es el amante del alma.
Sabe cuánto vale. Es la vida verdadera y nosotros somos los pámpanos.
. . (Carta 10, del 23 de febrero de 1887, al Dr. J. H. Kellogg). 63
24 de Febrero COMO
PODEMOS LIBRARNOS DE LA CULPA
Deje el impío su camino, y el hombre inicuo su pensamiento,
y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia,
y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar. Isa. 55: 7.
Mi querida hermana: Tengo evidencias de que Dios la ama, y que ese precioso
Salvador que se dio a sí mismo para que usted pudiera salvarse no
la rechaza porque ha sido tentada y ha sido vencida en su debilidad. No
permita que su preocupación la separe de los brazos del amante Jesús;
por el contrario, entréguese a él con confianza y fe. La
ama, la cuida, la bendice y le dará su paz y su gracia. Le está
diciendo, "Tus pecados te son perdonados" (Luc. 5: 23). Le aseguro que
Jesús nos ama aunque erremos y caigamos en la trampa del pecado.
Nos perdona hasta lo sumo. Reciba en su alma la dulce promesa de Dios.
. .
Aparte su vista de su desdicha y diríjala a la perfección
de Cristo. No podemos crear nuestra propia justicia. Cristo tiene en sus
manos los puros mantos de la justicia, y nos cubrirá con ellos.
Pronunciará dulces palabras de perdón, llenas de sus promesas.
Y presenta a las almas sedientas las fuentes de aguas vivas, en las cuales
nos podemos refrescar. Nos pide que acudamos a él con todas nuestras
cargas, todos nuestros pesares, y hallaremos descanso. Por eso debemos
creer. . . que nos perdona, y debemos mostrar nuestra fe al descansar en
su amor. . .
El sentimiento de culpa debe ser depositado a los pies de la cruz del
Calvario. La sensación de nuestra pecaminosidad ha contaminado las
fuentes de la vida y de la verdadera felicidad. Pero Jesús dice:
"Depositadlo todo en mí; yo tomaré vuestro pecado y os daré
paz. No destruyáis por más tiempo vuestra propia dignidad
porque os he comprado con el precio de mi propia sangre. Sois míos;
fortaleceré vuestras voluntades debilitadas; disiparé vuestro
remordimiento". Entonces vuelva su corazón agradecido, que tiembla
de incertidumbre, y aférrese de la esperanza que se le propone.
Dios acepta su quebrado y contrito corazón. Le ofrece ampliamente
su perdón. Le ofrece adoptarla en el seno de su familia, y ayudarla
con su gracia en su debilidad, y el amante Jesús la guiará
paso a paso, con tal que usted ponga su mano en la de él y le permita
que la guíe.
Busque las preciosas promesas de Dios. Si Satanás la asedia
con sus amenazas, apártese de ellas y aférrese de las promesas.
. . Quiera el Señor bendecir, en beneficio de su alma, estas pocas
palabras que me ha inducido a escribirle (Carta 38, del 24 de febrero de
1887). 64
25 de Febrero CONFÍE
Y OBEDEZCA
Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía
en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta
de Jehová. . . Bendito el varón que confía en Jehová,
y cuya confianza es Jehová. Jer. 17: 5, 7.
Como los judíos de los días de Cristo, muchos hoy escuchan
y creen, pero no están dispuestos a subir a la plataforma de la
obediencia y aceptar la verdad tal como es en Jesús. Temen perder
ciertas ventajas mundanales. Mentalmente están de acuerdo con la
verdad, pero la obediencia implica llevar la cruz de la abnegación
y el sacrificio, y dejar de confiar en el hombre y poner carne por su brazo;
por eso se apartan de la cruz. Podrían sentarse a los pies de Jesús
para aprender diariamente de él y saber exactamente qué es
la vida eterna, pero no están dispuestos a hacerlo.
Toda persona salvada debe someter sus propios planes, sus proyectos
ambiciosos, que implican glorificación propia, y debe seguir la
dirección de Cristo. Se debe someter la mente a Cristo para que
él la limpie, la purifique y la refine. Esto ocurrirá cada
vez que se acepten debidamente las enseñanzas del Señor Jesús.
Es difícil que el yo muera cada día, aunque la admirable
historia de la gracia de Dios se presente con toda la riqueza de su amor,
que él revela a las almas necesitadas.
¡Oh, cuánto necesitamos conocer más íntimamente
al Señor Jesús! Necesitamos comprender su voluntad y llevar
a cabo sus propósitos, diciendo de todo corazón: "Señor,
¿qué quieres que haga?" ¡Cuánto deseo ver nuestras
iglesias en una condición diferente de la de ahora, es decir, que
agravian al Espíritu Santo cada día con su tibia vida religiosa,
que no es ni fría ni caliente! . . .
¡Oh, cuánto sería honrado y glorificado Cristo
ante los hombres y mujeres irreligiosos y mundanos si sus seguidores fueran
lo que pretenden ser, es a saber, verdaderos cristianos a quienes el amor
de Cristo los constriña a darlo a conocer ante un mundo idólatra,
poniendo de manifiesto el marcado contraste que existe entre los que sirven
a Dios y los que no lo sirven!. . . Tenemos que hablar a otros del amor
de Cristo, y para hacerlo debemos saber por experiencia qué significa
tener ese amor en el corazón. Todos encontrarían abundantes
oportunidades para trabajar, si quisieran aprovechar las oportunidades
que se les presentan (Carta 35, del 25 de febrero de 1903, dirigida a la
Hna. L. M. Hall, una fiel obrera y por muchos años jefa de
enfermeras del Sanatorio de Battle Creek). 65
26 de Febrero EL
SECRETO DE LA SANTIFICACIÓN
Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese
la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación
del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo. 2 Cor. 4:
6.
Cristo nos encarga que brillemos como luces en el mundo, y que lo hagamos
reflejando la luz de Dios que resplandece en el rostro de Jesucristo. ¿Quién
entre nosotros lo está haciendo? ¿Brillan nuestras vidas
con esa luz admirable? Dios espera que cada uno de nosotros refleje su
imagen ante el mundo. Se nos guía paso a paso para que progresemos.
Hemos caminado y trabajado por fe, y necesitamos disciplinarnos para soportar
tribulaciones como buenos soldados de Jesucristo.
Necesitamos mentes fuertes y buenas que no se desanimen fácilmente,
mentes educadas para enfrentar las dificultades que se presentarán,
mentes dispuestas a luchar y solucionar arduos problemas. Debemos enarbolar
el estandarte de la verdad en los pueblos y ciudades de las inmediaciones.
Debemos ver qué hay que hacer y hacerlo en el amor y el temor de
Dios. Cuando hayamos avanzado tanto como podamos por fe, entonces el Señor
obrará en nuestro favor.
Es Dios quien nos inspiró para que comenzáramos esta
obra. Hemos avanzado paso a paso, orando, creyendo y trabajando. Dios es
el Autor de nuestra fe, y cuando cada uno de nosotros hace individualmente
su parte, él perfecciona la obra, para glorificar su propio nombre
cuando ésta termine. El Señor inspira a sus obreros consagrados
para que trabajen, no de acuerdo con lo que ven, sino como el Señor
ve las cosas.
Necesitamos fortalecer nuestras almas con esperanza, la hermana gemela
de la fe. Los obreros de Dios deben vivir en perfecta sumisión a
la voluntad de Dios. Existe el peligro de que obremos en contra de la voluntad
de Dios; porque el hombre quiere obrar a su modo, suponiendo que es la
mejor forma de cumplir los propósitos del Señor. Pero no
podemos actuar a nuestro gusto y manera. Dios debe obrar en nosotros, por
nosotros y por medio de nosotros. Debemos ser en las manos de Dios como
la arcilla en las del alfarero, para que él nos modele de acuerdo
con la semejanza divina.
Nuestros corazones necesitan ser plenamente consagrados a Dios. No
tratemos de hacer las cosas a nuestro modo. Dios nos ha dado su verdad
para santificar, refinar y ennoblecer plenamente al hombre. "Pues la voluntad
de Dios" con respecto a vosotros, dijo, "es vuestra santificación"
(1 Tes. 4: 3) (Manuscrito 70, del 26 de febrero de 1899, "Colaboradores
de Dios"). 66
27 de Febrero PENSEMOS
CORRECTAMENTE
Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed
sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando
Jesucristo sea manifestado. 1 Ped. 1:13.
Hay que encauzar los pensamientos. Ciña los lomos de su entendimiento
para que obre en la debida dirección. y de acuerdo con un plan bien
trazado; entonces cada paso implicará progreso, y no perderá
tiempo ni esfuerzo en seguir ideas vagas y planes confusos. Debemos considerar
el propósito de la vida, y mantener siempre en vista un objetivo
valioso. Cada día hay que encauzar los pensamientos y mantenerlos
bien orientados, como la brújula al polo. Todos debieran tener metas
y propósitos, y acto seguido gobernar sus pensamientos y actos para
que cumplan esos propósitos. Hay que dirigir los pensamientos. Debe
tener firmeza de propósito para llevar a cabo lo que usted quiere
emprender.
Sólo usted, y nadie más puede controlar sus pensamientos.
En la lucha por alcanzar la norma más alta, el éxito o el
fracaso dependerán mucho de su carácter y de la forma como
estén encauzados sus pensamientos. Si éstos están
bien dirigidos, como Dios quiere que los estén cada día,
se espaciarán en los temas que nos van a ayudar a aumentar nuestra
devoción. Si los pensamientos son correctos, entonces, como resultado
de ello, las palabras también serán correctas; las acciones
serán de tal naturaleza que producirán alegría, consuelo
y descanso a las almas. . .
Los que actúan sin pensar y sin la debida consideración,
carecen de sabiduría. Hacen esfuerzos intermitentes, dan un golpe
por aquí y otro por allá, emprenden esto y aquello, pero
no llegan a ninguna parte. Se asemejan a la vid cuyos pámpanos que
no tienen apoyo se extravían por todas partes y se aferran de cualquier
objeto que encuentran a su paso. Pero para que la vida pueda servir de
algo habrá que arrancar esos zarcillos de aquello a lo que se han
adherido, y habrá que ayudarlos a entrelazarse con lo que les dará
gracia y belleza. . .
El estudioso que siempre está dispuesto a aprender encontrará
nueva luz, nuevas ideas, nuevas joyas de verdad que asimilará con
rapidez. Piensa; las leyes de la mente requieren que piense. El intelecto
humano se expande, se fortalece y se agudiza cuando se lo exige. La mente
debe estar en actividad porque en caso contrario divagará. Morirá
de inanición a menos que tenga temas frescos en qué pensar.
Si no piensa mucho, ciertamente perderá hasta la facultad de pensar
(Carta 33, del 27 de febrero de 1886, dirigida a un pastor de Europa).
67
28 de Febrero SUBPASTORES
Como pastor apacentará su rebaño; en su brazo llevará
los corderos, y en su seno los llevará; pastoreará suavemente
a las recién paridas. Isa. 40: 11.
En la creación visible, la sabiduría divina se manifiesta
en una infinita variedad de procesos. La uniformidad no es la regla que
se sigue en el reino de la naturaleza, ni es tampoco la regla que se sigue
en el reino de la gracia. Dios obra de diferentes maneras para lograr un
propósito: La salvación de la almas. El misericordioso Redentor
emplea distintos métodos para tratar con diferentes mentes. La transformación
del corazón se consigue mediante uno u otro proceso. . .
No todos son guiados al Señor precisamente de la misma manera.
Los seres humanos no deben definir arbitraria y estrechamente las características
de la obra que Dios realiza en las mentes. Alguien puede lograr con facilidad
fortaleza y discernimiento espiritual, mientras otro tiene que luchar "con
una espina en la carne" (2 Cor. 12: 7), y en ciertos momentos está
listo, aparentemente, para lanzarse al precipicio. Pero, ¿quién
puede decir que Dios no sigue amando y teniendo en cuenta como su hijo
al que está tan terriblemente acosado y que su mano no se sigue
extendiendo para salvarlo?
El Pastor celestial sabe donde encontrar los corderos que están
descarriados. El los traerá al redil. Invita a pastores y laicos
a que asuman su responsabilidad y que se unan con él en esta obra.
Es deber especial de los cristianos buscar y salvar a los perdidos. Los
pastores y los laicos tienen que animar y ayudar a los que, cuando están
sumamente acosados por la tentación, no saben qué camino
tomar. Hermano mío: Por la gracia de Dios usted puede llegar a ser
capaz de traer de nuevo al redil a los que andan errantes.
Como en los días de Elías, cuando Dios tenía siete
mil que no habían doblado sus rodillas ante Baal, hoy tiene muchos
en el mundo que están caminando de acuerdo con la luz que han recibido.
Tiene en reserva un firmamento de escogidos que todavía resplandecerán
en medio de la oscuridad. En los lugares donde solamente se podría
esperar que hubiera cardos y espinas, aparecerán árboles
cargados de frutos de justicia. En tales lugares habrá quienes rindan
frutos más dulces al Señor que los que viven en lugares más
favorecidos. Esparcirán a su alrededor la fragancia de su gracia
a medida que florezcan en los lugares menos promisorios (Carta 39, del
28 de febrero de 1903, dirigida J. Wessells). 68
29 de Febrero EN
SUS PASOS
Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas
obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos
en ellas. Efe. 2:10.
El Señor no acepta el servicio de los que viven una vida ineficaz,
que no hacen nada. Ejercen una influencia que aleja de Cristo. La abnegación
y la nobleza de propósito caracterizaron la vida del Maestro. Desde
el comienzo hasta el fin de su ministerio terrenal anduvo haciendo el bien.
En su vida no se manifestó el pecado. El egoísmo no mancilló
palabra o acto suyo. "¿Quién de vosotros me redarguye de
pecado?" (Juan 8: 46) preguntó a los fariseos, sabiendo que no encontrarían
nada de que acusarlo. Y durante su juicio, Pilato declaró enfáticamente:
"Yo no hallo en él ningún delito" (Juan 18: 38).
Cristo afirma que así como él vivió, nosotros
tenemos que vivir también. "Si alguno quiere venir en pos de mí
-dijo-: niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame"
(Mar. 8: 34). Sus huellas conducen a la senda del sacrificio.
En el transcurso de nuestra vida se nos presentan muchas oportunidades
de servir. Alrededor de nosotros hay puertas abiertas que conducen al servicio.
Mediante el uso correcto del talento del habla podemos hacer mucho para
el Maestro. Las palabras ejercen una influencia benéfica cuando
están contrapesadas por la ternura y la simpatía de Cristo.
El dinero, la influencia, el tacto, el tiempo y la energía, son
talentos que se nos han confiado a fin de que seamos más útiles
para los que nos rodean, y para que honremos más a nuestro Creador.
Muchos creen que sería un privilegio visitar los lugares donde
Cristo vivió en la tierra, caminar por donde él anduvo, contemplar
el lago desde donde le gustaba enseñar, y los valles y colinas que
tan frecuentemente contempló; pero no necesitamos ir a Palestina
para seguir las huellas de Jesús. Las vamos a encontrar junto al
lecho del enfermo, en los tugurios de los pobres, en las atestadas callejuelas
de la gran ciudad, y en todo lugar donde haya corazones humanos que necesitan
consuelo.
Todos pueden encontrar algo que hacer. "Porque a los pobres siempre
los tendréis con vosotros" (Juan 12: 8), dice Jesús, y nadie
necesita creer que no hay lugar donde no se pueda trabajar para él.
. . La regla de vida de Cristo, que ha de servir de norma en el juicio
para todos es: "Todas las cosas que queráis que los hombres hagan
con vosotros, así también haced vosotros con ellos" (Mat.
7: 12) (Review and Herald, 29 de febrero de 1912). 69