Laicos.org

CADA DÍA CON DIOS

Julio 2002

Dom. Lun. Mar. Mie. Jue.  Vie Sáb
1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
14 15 16 17 18 19 20
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30 31



Otras Matutinas ¡CRISTO TRIUNFANTE! ¡MARANATA: EL SEÑOR VIENE!


1 de Julio UN SALVADOR QUE SIMPATIZA

Así que le envío con mayor solicitud, para que al verle de nuevo, os gocéis, y yo esté con menos tristeza.  Recibidle, pues, en el Señor, con todo gozo, y tened en estima a los que son como él; porque por la obra de Cristo estuvo próximo a la muerte.  Fil. 2: 28-30.

El apóstol Pablo, que había recibido muchas revelaciones del Señor, hizo frente a dificultades provenientes de diversas fuentes, y en medio de todos sus conflictos y vicisitudes no perdió su confianza en Dios.  Bajo la dirección especial del Espíritu Santo su juicio se purificó, refinó, elevó y santificó.  Las artimañas de los seres humanos y del enemigo lanzadas contra él, eran medios de disciplina y educación para él, y afirmó que de ese modo había logrado un conocimiento muy excelente, porque dependió del Señor Jesús.  "Y ciertamente -declaró-, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor"(Fil. 3: 8). ¡De qué manera enriquece este Evangelio el huerto del alma, disponiéndolo para que produzca los más preciosos frutos!. . .
Jesús siente todos los tormentos del pesar que experimentan los que están consagrados a su servicio, y que están haciendo su obra en medio de grandes dificultades.  Meditemos en el amor de Jesús para tener valor y fe.  El Señor vive y reina.  Habrá consejeros imprudentes que tratarán de confundirnos, pero miremos a Jesús y confiemos en él en todo momento.  Ha sido nuestro Ayudador y lo seguirá siendo. . .
A veces me siento muy perpleja porque no sé qué debo hacer, pero no me dejo deprimir.  He resuelto que la luz del sol, en la mayor medida posible, entre en mi vida.
La deuda en que he incurrido al tratar de ayudar a la causa de Dios a veces me preocupa.  Contraje deudas para tratar de impulsar la obra en Australia.  La publicación de El Deseado de Todas las Gentes implicó una inversión importante, y aún les estoy debiendo algo a las casas editoras. . .
La casa en que vivo actualmente la pagué con dinero prestado.  Estoy tan dispuesta a vender esta propiedad como lo estuve para comprarla.  No tengo morada en este mundo.  Cuando el Señor diga: "Ve, promueve la obra en otros lugares", alegremente iré. . .
Mi confianza es inquebrantable.  No estoy desanimada porque puedo aferrarme de la mano de Cristo.  Estemos siempre alegres, para que otros no se contagien de nosotros con el espíritu del desánimo (Carta 127, del 1 de julio de 1903, dirigida al pastor S. N. Haskell, un obrero que trabajó por largos años con la Hna. White). 192


2 de Julio "TODOS VOSOTROS SOIS HERMANOS"

Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey. 1 Ped. 5: 2, 3.

¿Quién le dio vida al hombre? ¿Quién le dio inteligencia? ¿No fue acaso Dios?  No se exalte por encima de sus hermanos el cristiano que depende de Dios hasta por su aliento.  No debiera dictarles condiciones, como si les hubiera dado vida e inteligencia, y por lo tanto todos tuvieran que responder ante él.
Se está manifestando entre vosotros un espíritu que Dios no va a tolerar.  Jamás los cristianos deben creer que son señores sobre la herencia del Señor.  No debería manifestarse entre los cristianos un espíritu que haga patrones de algunos y sirvientes de otros.  Este mandamiento de Dios lo prohibe: "Todos vosotros sois hermanos" (Mat. 23: 8).  Nadie debe creer que es dueño de las mentes y los talentos de sus hermanos.  No debe pensar que los demás se tienen que someter a sus órdenes.  Está sujeto a errar, a cometer equivocaciones, como todo ser humano.  No debe tratar de manejar los asuntos de acuerdo con sus ideas.
Quien ceda al espíritu de exaltación propia se pone bajo el dominio del enemigo.  Si los ministros del Evangelio no puedo concordar con todas sus ideas y conceptos, se aparta de ellos y habla en contra de ellos, para derramar el sarcasmo y la amargura de su corazón sobre los ministros y el ministerio.
Nada de esto lleva la marca del cielo.  Los cristianos deberían manifestar la ternura de Cristo, y lo harán si él mora en el corazón.  Verán a Jesús en sus hermanos.  Se consultarán bondadosamente.  Si los capítulos oscuros de la historia humana se escribieran de acuerdo con la verdad, cuánto de lo que aparecería en ellos podría halagar a los que ejercen tanta autoridad y se sienten competentes para ordenar a los demás lo que deben hacer.
Jesús nos ha dado ejemplo mediante su vida de pureza y perfecta santidad.  El ser más exaltado del cielo fue el más dispuesto a servir.  El más honrado se humilló para servir a los que un momento antes habían estado discutiendo acerca de quién iba a ser el mayor en su reino.
Tratar de lograr nuestras preferencias a costa de los demás es una experiencia muy cara (Carta 92, del 2 de julio de 1900, dirigida al Dr. J. H. Kellogg). 193
 



3 de Julio NO HAY LUGAR PARA EL ORGULLO

Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a otros, revestíos de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, y da gracia los humildes.  Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando  fuere tiempo. 1 Ped.  5 : 5, 6.

El Señor ha dado abundante evidencia de la veracidad de sus promesas y amenazas.  Su pueblo puede confiar en su Palabra. ¿Seguirán entonces, frente a la luz y la evidencia, una conducta de su propia lección, independiente de los medios establecidos por Dios?  Incluso los hombres buenos necesitan protección, no sea que se envanezcan de tal manera con las bendiciones que Dios les ha dado, que el aplauso y la alabanza de los mundanos sea para ellos un estímulo para ostentar su gran sabiduría y sus adquisiciones.
El Señor ve; el Señor sabe.  Ciertamente humillará todas esas aspiraciones, porque aborrece el orgullo, el egoísmo y la codicia.  Mientras más prospere la obra, menos correcto será que los hombres se exalten a sí mismos como si fueran ellos los que merecen alabanza.  Nuestra confianza debe estar puesta en Dios.  Le ha confiado a los hombres habilidades y acentos, para que puedan desempeñar una parte importante en su obra. Cuídense de exaltarse a sí mismos. . .
Ya llegará el momento de favorecer a Sion.  Dios ha provisto hombres y medios para que se haga su obra.  No dejará a su pueblo librado a la vergüenza, sino que terminará su obra.  Esta avanzará tal como él lo ha ordenado.  Nuestro pacto con Cristo une la majestad de un rey omnipotente con la bondad y la ternura de un pastor de ovejas.  Por favor, lea el capítulo 2 de Isaías.
Dios desea que los hombres comprendan qué espera de ellos.  Juzgará todo hombre que se interponga entre sus semejantes y Dios, para conducirlos por sendas que no han sido trazadas para los redimidos.  "Hace conocer todo esto desde tiempos antiguos" (Hech. 15: 18).  Ha ordenado que sus obras se presenten ante el mundo con perfiles nítidos, santos y sagrados.  El reino de Dios no es visible, sino que se manifiesta mediante la suave inspiración de su Palabra y la obra de su Espíritu en el alma.  En muchos lugares del mundo su obra habría progresado mucho más si el hombre no se hubiera interpuesto entre el pueblo y Dios, para hacer una obra que el Señor no ha señalado (Carta 93, del 3 de julio de 1900, dirigida al pastor G. A. Irwin, presidente en ese entonces de la Asociación General). 194



4 de Julio JESÚS NOS CUIDA

Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros. 1 Ped. 5: 7.

Le señalo la única protección segura e inefable.  Pida en nombre Cristo que Dios la cuide y la bendiga con sus queridos hijos.  Lo hará; promesa es segura.  Dios, su Padre Celestial, será como su esposo y estará su lado para aconsejarla, para conducirla y consolarla de acuerdo con sus necesidades.  Procure siempre la ayuda del Poderoso; su mano extendida capaz de salvar.
Por más difícil que sea su caso, no se deje dominar por el desánimo. Manténgase en guardia aunque le duela el corazón y amenace con quebrantarse; siga teniendo confianza y esperanza.  "Porque no aflige ni entristece voluntariamente a los hijos de los hombres" (Lam. 3: 33).  No se lamente.  Mantenga la esperanza, consérvese alegre en Dios, porque la mañana ya va a despuntar.
La paciente perseverancia en el bien hacer la llevará desde este mundo de dolor y contienda a la gloria y la honra de la vida eterna.  Si Dios mora en usted y está por encima de usted, no tiene nada que temer.  La Biblia una luz para los que están en tinieblas. Frente a la perspectiva de una inmortalidad bendita mantenida en reserva para los que perseveran hasta fin, encontrará un poder elevador y una fortaleza que va a necesitar para resistir el mal.  Manténgase firme en la hora de prueba y obtened finalmente una corona inmarcesible.
Necesita dirección de lo alto.  Confíe en el Señor con todo el corazón, y él nunca la va a defraudar.  Si le pide ayuda a Dios, no lo hará en vano. Para animarnos a tener confianza se acerca a nosotros por medio de su Santa Palabra y su Espíritu, y trata de lograrlo de mil maneras.  Pero en nada se deleita más que en recibir al débil que acude a él en procura de fortaleza.  Si quisiéramos encontrar corazón y voz para orar, ciertamente encontraría oídos para oír y un brazo para salvar.
No se conoce un solo caso en que Dios haya ocultado su rostro para no oír las súplicas de su pueblo.  Cuando todo otro recurso falló, él fue siempre un pronto auxilio en cada emergencia. ¡Quiera Dios bendecirla, querida alma pobre, sacudida y maltratada!  Aférrese de su mano; no la suelte.  La llevará a usted, a sus hijos y todas sus penas y pesares, si está dispuesta depositarlos sobre él (Carta 42, del 4 de julio de 1875, dirigida a una hermana que acababa de enviudar). 195



5 de Julio LA VERDAD TRIUNFARÁ

No andando con astucia, ni adulterando la palabra de Dios, sino por la manifestación de la verdad recomendándonos a toda conciencia humana delante de Dios. 2 Cor. 4: 2.

No se deben minar las verdades fundamentales que el Señor nos ha revelado mediante tantas evidencias milagrosas. Se debe escuchar una voz que apoye definidamente la verdad, y contrarreste el escepticismo y las falacias que nos están llegando de parte del enemigo de la verdad. Se producirán reformas, y la obra de los principios de la verdad divina se manifestará mediante un crecimiento en la gracia, porque los instrumentos divinos son eficientes para iluminar y santificar el entendimiento humano.
La verdad tal como es en Jesús, tal como fue proclamada por él cuando se hallaba envuelto por la nube resplandeciente, es la misma verdad en nuestros días, y renovará ciertamente del mismo modo la mente de quien la reciba ahora así como lo hizo en lo pasado.  Cristo declaró: "Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantara de los muertos" (Luc. 16: 31).
Como pueblo, debemos preparar el camino del Señor, bajo la supervigilancia del Espíritu Santo, para la diseminación del Evangelio en toda su pureza.  La corriente de agua viva debe profundizarse y ampliarse a medida que avanza.  En todos los territorios, de lejos y de cerca, se llamará a hombres de detrás del arado y de las actividades comerciales más comunes y que más distraen la mente, para que sean educados junto a hombres de experiencia que comprenden la verdad.  Mediante las obras maravillosas de Dios, se moverán montañas de dificultades y se las arrojará al mar.  Trabajemos como quienes hemos experimentado el poder de la verdad.  .  .
Los que predican la verdad se esforzarán por demostrarla mediante una vida bien ordenada y una piadosa conversación.  Y al hacerlo, llegarán a ser poderosos para proclamar la verdad y darle la aplicación acertada que Dios le ha dado.  .  .
Se debe proclamar la invitación: "Hijo, ve hoy a trabajar a mi viña".  Cuando esta invitación sea aceptada, será oído y entendido el mensaje que significa tanto para los moradores de la tierra. Los hombres sabrán qué es la verdad. La obra avanzará cada vez más.  Y los notables acontecimientos de la providencia se verán y se reconocerán tanto en juicios como en bendiciones. La verdad arrebatará la victoria (Carta 230, del 5 de julio de 1906, a los ancianos de la Iglesia de Battle Creek, y a los pastores y médicos). 196



6 de Julio PREDIQUEMOS LA PALABRA

No llaméis conspiración a todas las cosas que este pueblo llama conspiración; ni temáis lo que ellos temen, ni tengáis miedo. Isa. 8: 12.

Nuestra obra consiste en predicar al mundo los mensajes del primero, segundo y tercer ángeles.  Al cumplir nuestros deberes, no debemos despreciar ni temer a nuestros enemigos.  Pero unirnos mediante compromisos con los que no participan de nuestra fe, es algo que Dios no aprueba.
Debemos tratar con amabilidad y cortesía a los que no quieren ser leales a Dios, pero jamás debemos unirnos en consejo con ellos con respecto a los intereses vitales de su obra, porque éste no es el proceder del Señor. Al poner nuestra confianza en Dios, debemos avanzar firmemente, para hacer su obra sin egoísmo, dependiendo humildemente de él, consagrándonos con todo lo que concierne a nuestro presente y nuestro futuro a su sabia providencia, conservando hasta el fin el principio de nuestra confianza, recordando que no recibimos las bendiciones del cielo porque somos dignos de ellas, sino porque Cristo es digno, y debido a nuestra aceptación, por fe en él, de la abundante gracia de Dios.
Oro para que mis hermanos comprendan que el mensaje del tercer ángel significa mucho para nosotros, y que la observancia del verdadero día de reposo será la señal que diferenciará a los que sirven a Dios de los que no lo sirven.  Despiértense los que se han sumido en la somnolencia y la indiferencia.  Se nos llama a ser santos, y deberíamos tener cuidado de no dar la impresión de que importa poco si conservamos o no las características peculiares de nuestra fe.  Sobre nosotros descansa la solemne obligación de asumir una actitud más decidida con respecto a la verdad y la justicia de la que hemos asumido en lo pasado.
La línea de demarcación entre los que guardan los mandamientos de Dios y los que no lo hacen se manifestará con claridad inconfundible.  Debemos honrar conscientemente a Dios, y usar con diligencia todos los medios posibles para mantener con él una relación que esté de acuerdo con su pacto, para que podamos recibir sus bendiciones tan esenciales para el pueblo que va a pasar por una prueba tan severa.  Dar la impresión de que nuestra fe, nuestra religión, no es un poder dominante en nuestras vidas, equivale a deshonrar a Dios en gran manera (Carta 128, del 6 de julio de 1902, a la junta de la Asociación General y a la Comisión Médico Misionera). 197


7 de Julio LOS FRUTOS DEL ARREPENTIMIENTO

¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque limpiáis lo de fuera del vaso y del plato, pero por dentro estáis llenos de robo y de injusticia. Mat. 23: 25.

Cuando Juan predicaba en el desierto de Judea y los fariseos y saduceos acudían para bautizarse, el intrépido predicador de la justicia les dijo: "¡Generación de víboras! ¿quién os enseñó a huir de la ira venidera?  Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento" (Mat. 3: 7, 8).  Al acudir a Juan, esos hombres no lo hacían por motivos rectos.  Sus principios y procedimientos eran corruptos; sin embargo, no se daban cuenta de su verdadera condición.  Llenos de orgullo y ambición, no vacilaban en echar mano de cualquier medio que los capacitara para exaltarse a sí mismos y fortalecer su influencia sobre la gente.  Y el bautismo administrado por este joven y popular maestro podría ayudarles, según les parecía, a cumplir esos designios con más éxito.
Sus motivos no estaban ocultos para Juan, quien los enfrentó con esta escrutadora pregunta: "¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera?" Si hubieran escuchado la voz de Dios que hablaba a sus corazones, habrían dado evidencias de ese hecho mediante frutos dignos de arrepentimiento.  Pero esos frutos no se veían.  Habían escuchado la amonestación como si fuera sólo la voz del hombre.  Se sentían encantados con el poder y la osadía con que hablaba Juan. pero la convicción del Espíritu de Dios no llegaba a sus corazones, y como resultado cierto de ello la palabra hablada no daba frutos para vida eterna.
Nadie está más lejos del reino de los cielos que los formalistas llenos de justicia propia, saturados tal vez de orgullo por causa de sus logros, mientras están totalmente desprovistos del Espíritu de Cristo, y están dominados por la envidia, los celos, y el amor a la alabanza y la popularidad.  Pertenecen a la clase a la cual Juan calificó de generación de víboras, hijos del maligno.  Sirven a la causa de Satanás con más eficiencia que el más vil de los libertinos, porque éste no disfraza su verdadero carácter, y se lo ve tal como es.
Nada menos que una vida enmendada: frutos dignos de arrepentimiento, cumplirá los requisitos divinos.  Sin esos frutos, nuestra profesión de fe carece de valor (Signs of the Times, 7 de julio de 1887). 198


8 de Julio VEN PRONTO, SEÑOR

Mas el fin de todas las cosas se acerca; sed, pues, sobrios, y velad en oración. 1 Ped. 4: 7.

El fin está cerca y debemos estar preparados para lo que tendremos que enfrentar.  Nuestras vidas deben estar escondidas con Cristo en Dios.  Necesitamos la educación del Espíritu Santo.
Tenemos el privilegio de estar alegres.  A veces me he sentido tentada a experimentar depresión de espíritu cuando veo cuán ciegos y equivocados están muchos de mis hermanos.  Me duele el corazón cuando pienso en los hombres que están desubicados, que han perdido su colocación.  Quiera el Señor disipar la nube de incertidumbre, para que la verdad y la justicia puedan prevalecer.  Apenas parece posible que el poder del engaño pueda ser tan fuerte.  Me dan lástima esos hombres, pero la impresión que han ejercido en otras mentes es tan fuerte que me hace temblar.  Enfrentamos un futuro tormentoso, pero tenemos con nosotros a Alguien que es poderoso para vencer.
A veces, cuando veo una nube en el cielo, exclamo involuntariamente: "Ven, Señor Jesús; ven pronto".  Tiempos como éste revelarán el carácter de cada cual.  Anhelo ver quebrantado el poder engañoso del enemigo.  Pero no permitamos que nuestra fe falle.  El único verdadero consuelo que encuentro consiste en mirar más allá del conflicto y contemplar el triunfo final, la gloria de Dios que refleja su resplandor sobre los vencedores.  La profecía señala con certeza el resultado final del conflicto, y por fe lo podemos ver. . .
El poder restrictivo del Espíritu de Dios se está retirando de la tierra.  Nuestra obra tiene que terminar pronto.  Deberíamos hacer todos los esfuerzos posibles para salvar a las almas de la muerte.  Dentro de poco el Señor Dios del cielo establecerá su reino, que no será destruido.  Ha llegado el momento de desarrollar un carácter puro y celestial.  La obra aumentará en fervor e intensidad hasta el mismo fin.  Necesitamos que nuestra fe aumente.  Debemos velar en oración.
Por semanas he avanzado como un carro cargado de gavillas, no porque tenga la menor duda con respecto a la obra que Dios me ha confiado, ni porque tenga el menor deseo de esquivar las responsabilidades que ha puesto sobre mí, sino porque mi corazón sufre por los que andan enceguecidos en el error, que han perdido su facultad de discernir, y que no pueden distinguir la verdad del error (Carta 226, del 8 de julio de 1906, dirigida al pastor G. I. Butler, relacionado por mucho tiempo con la Hna. White en la obra, y Presidente de la Unión del Sur). 199
 


9 de  Julio LEVANTARA BANDERA CONTRA EL ENEMIGO

Y temerán desde el occidente el nombre de Jehová, y  desde el nacimiento del sol su gloria; porque vendrá el enemigo como río, mas el Espíritu de Jehová levantará bandera contra él. Isa. 59: 19.

Dios desea que cada hombre comprenda su deber y acepte su invitación para trabajar como manda el Señor y no de acuerdo con sus propios designios.  Dios siempre recompensa la confianza de su pueblo.  El camino que conduce al trono de la misericordia siempre está abierto.  El Señor percibe las necesidades de su pueblo tan claramente en medio de las tinieblas de la noche que los rodea, como en el esplendor del medio día.  Procurar la ayuda del Altísimo en toda ocasión es nuestra seguridad.
Cuando Dios nos concede su protección y nos dice: "Sois colaboradores conmigo", estamos seguros aún en medio de los mayores peligros.  Cuando Satanás trata de engañar a los hijos de la fe, el Señor levanta bandera contra el enemigo en favor de los que están trabajando concienzudamente en armonía con él.  La bandera que levanta es su ley.  Los que obran con justicia tienen siempre un Amigo a su disposición para ayudarles.  En todo momento de necesidad, dificultad y perplejidad, está cerca de ellos.  Cuando están tentados, se presenta como su Defensor para decir: "Os voy a guiar.  Os voy a librar de la perplejidad y voy a ser un escudo para vosotros contra la maledicencia".
El Señor no ve como ve el hombre.  Aquellos a quienes él ama y honra más son a menudo objetos del escarnio y el desprecio del enemigo.  Quiere que aprendamos la lección de que no vamos a lograr éxito en la obra al seguir el criterio del mundo o los planes de los seres humanos . . .
La hipocresía y la falsedad no pueden estar junto a Dios.  Todo lo que viene a nuestras manos para hacer, se lleva a cabo a la vista de las inteligencias celestiales.  Todos los pensamientos de la mente, todas las aspiraciones del alma, están a la vista de Aquel a quien tenemos que dar cuenta.  Las victorias logradas por el alma no se miden por las apariencias exteriores o por las alabanzas de los hombres, sino mediante la bondad y la misericordia y una firme adhesión a la ley de Dios. . .
El pueblo del Señor está en peligro, de seguir las costumbres del mundo, a pesar de la gran luz que resplandece sobre su senda. . .
Seamos fieles a nuestros colores.  Levantemos el estandarte con la inscripción: "Los mandamientos de Dios y la fe de Jesús" (Carta 99, del 9 de julio de 1900, dirigida a un médico de Australia). 200


10 de Julio A DIOS SEA LA GLORIA

Entonces Jesús, llamándolos, dijo: Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad. Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo.   Mat. 20: 25-27.

Ningún ser humano se debe sentar en el sitial más elevado para aceptar la alabanza de los demás, olvidándose de que sus tesoros pertenecen a Dios.  Se promete la bendición del Señor a los que tienen hambre y sed de justicia, pero nada es más ofensivo que tener hambre y sed de la alabanza de los hombres.
Cuando el Señor pese en las balanzas del santuario las acciones de los que luchan por ocupar el primer lugar, y cuando vean cómo considera él tales contiendas, se humillarán junto a su estrado, avergonzados de su conducta.  No todos pueden ocupar el primer lugar; no todos pueden ser amos.  Caminen humildemente delante de Dios, y reconózcanlo como su amo.  Es una gran desgracia el que sean incapaces de percibir en los demás características más excelentes y facultades más útiles que las de ustedes mismos.
Si estamos dispuestos a participar de la naturaleza divina, Dios nos va a capacitar para que encontremos felicidad en la actividad, y descanso en el yugo de Cristo.  Si usamos correctamente las facultades que el Señor nos ha conferido, y oramos, esperamos, vigilamos y trabajamos, llevando el yugo de Cristo y aprendiendo cada día de él que es manso y humilde de corazón, gozaremos de gran alegría en nuestras vidas.
Si no fuera por los dones y bendiciones gratuitos de Dios, fracasaríamos para la eternidad.  Por lo tanto, nadie entone sus propias alabanzas, satisfaciéndose con su supuesta sabiduría.  Si sus talentos fueran el resultado de su propia creación, la alabanza propia tendría algo de lógica.  Pero el hombre no tiene nada que sea suyo.  No manifestemos nuestra falta de verdadera sabiduría al exaltarnos a nosotros mismos.  Inclinémonos humildemente a los pies del que nos ha dado nuestros talentos. . .
Todo talento debe ser empleado correctamente puesto que es un cometido sagrado.  Aquellos a quienes Dios ha hecho sus mayordomos tienen que escudriñar fervientemente las Escrituras para que puedan comunicar sus verdades a los demás, dirigiéndolos por la senda que ha sido trazada para los redimidos del Señor (Manuscrito 88, del 10 de julio de 1898, "La Parábola del Mayordomo"). 201


11 de Julio SAL ESPIRITUAL

Vosotros sois la sal de la tierra.  Mat. 5: 13.

Dios requiere de todos los que pretenden creer en la Biblia, la norma del carácter cristiano, que apliquen la semejanza a Cristo en todo su servicio, de manera que ni una sola partícula de sal pierda su cualidad preservadora.  Siempre se debe conservar la semejanza a Cristo.  La mente y el corazón se deben purificar de todo pecado, de toda falta de semejanza a Cristo.
Dios tiene deberes para todo aquel que está a su servicio, para todo miembro de iglesia.  Su pueblo debe poner el poder de la ley por encima del juicio humano.  Debe reafirmar la ley al poner todo su ser, cuerpo, alma y espíritu, en armonía con ella.
Dios abrirá el camino para que sus súbditos lleven a cabo actos abnegados en toda su relación con su prójimo, y en todas sus transacciones comerciales con el mundo.  Mediante sus actos de bondad y amor han de manifestar que se oponen a la codicia y al egoísmo, y que representan el reino de los cielos en nuestro mundo.  Mediante la abnegación, al sacrificar las ganancias que podrían obtener, evitarán el pecado, para que de acuerdo con las leyes del reino de Dios puedan representar la verdad en toda su belleza.
Pero si nuestras palabras y nuestros actos no reflejan la semejanza de Cristo, si el espíritu que albergamos no es servicial, si conservamos los antiguos y desagradables rasgos de carácter, y calculamos para sacar la mayor ventaja posible de una transacción comercial, en perjuicio de alguien; si, sin preocuparnos de que nuestro deber consiste en ayudarnos mutuamente, no nos importa si malogramos o destruimos las perspectivas de un hermano, somos como la sal que ha perdido su sabor: No es buena para nada, sólo sirve para ser pisoteada pues carece de valor.  Podremos obtener alguna ventaja para nosotros mismos, pero, ¿de qué le hemos servido al mundo?
¿Cómo podemos conservar las cualidades de carácter que nos hagan semejantes a la sal que no ha perdido su sabor? ¿Cómo podemos ejercer una influencia salvadora?  Si obedecemos al pie de la letra en cada actividad de la vida los claros mandamientos de Dios; si somos bondadosos, benévolos y generosos; si vemos las necesidades de la causa de Dios y tratamos de satisfacerlas; si llevamos a cabo la obra que hay que hacer para presentar la verdad tal como es en Jesús (Carta 79, del  11 de julio de 1901, dirigida a A. G. Daniells, recientemente elegido presidente de la Asociación General). 202


12 de Julio AMOR INCOMPARABLE

La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno.  Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como  también  a mí  me  has amado.  Juan 17: 22, 23.

¡Oh, qué amor, qué amor incomparable!  Los caídos seres humanos pueden llegar a estar tan íntimamente unidos con Cristo que sean glorificados con él.  Han seguido sus pisadas en esta tierra, trabajando como él por las almas por las cuales murió, y cuando venga a buscar a los suyos entrarán en su gozo, y se sentarán junto a su mesa en su reino.  "Donde yo estuviera -dice él-, allí también estará mi servidor" (Juan 12: 26). . .
¡Qué maravilloso pensamiento es que nosotros, pobres y caídos pecadores, podemos llegar a ser uno con Cristo, participantes de su naturaleza divina, refinados, purificados y glorificados!  Podemos vencer y sentarnos con Cristo.  Seremos hechos a su imagen.  Nos ama, y nos ayudará.  Debemos ser pasivos en sus manos.
Tenemos su promesa.  Disponemos de los títulos de propiedad en el reino de gloria.  Jamás fueron redactados títulos de propiedad tan estrictamente de acuerdo con la ley, o más cuidadosamente firmados, que los que le dan derecho al pueblo de Dios a las mansiones celestiales.  "No se turbe vuestro corazón -dice Cristo-; creéis en Dios; creed también en mí.  En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparara lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis" (Juan 14: 1-3). . .
Todos los que quieren pueden acogerse a las promesas del pacto.  Enorme es el precio que se pagó por nuestra redención: La sangre del unigénito Hijo de Dios.  Cristo fue puesto a prueba mediante aguda aflicción.  Su naturaleza humana fue probada al máximo.  Cargó con la pena de muerte que merecía la transgresión del hombre.  Se convirtió en la garantía y el sustituto del pecador.  Es capaz de mostrar el fruto de sus sufrimientos y su muerte mediante su resurrección de entre los muertos.  Desde el sepulcro abierto de José resuena esta proclama: "Yo soy la resurrección y la vida.  Los que creen en mí, y hacen las obras de justicia que yo hago, son justificados, santificados, emblanquecidos y probados.  Han obtenido piedad y vida eterna" (Carta 144, del 12 de julio de 1903, dirigida a Edson White). 203


13 de Julio LA IMPORTANCIA DEL TRABAJO MANUAL

Porque os acordáis, hermanos, de nuestro trabajo y fatiga; como trabajando de noche y de día, para no ser gravosos a ninguno de vosotros, os predicamos el evangelio de Dios.    1 Tes. 2: 9.

Aunque Pablo se sentó como diligente alumno a los pies de Gamaliel, también aprendió un oficio.  Era un educado fabricante de tiendas.  Era costumbre entre los judíos, tanto ricos como pobres, preparar a sus hijos e hijas en un empleo útil, de manera que si sobrevenían circunstancias adversas no necesitaban depender de los demás, sino que disponían de capacidad y preparación a fin de proveer lo necesario para la satisfacción de sus propias necesidades.  Debían ser instruidos en algún ramo literario, pero también debían ser preparados para desempeñar un oficio.  Se consideraba que esto era parte indispensable de su educación.
El testimonio de Pablo y Aquila nos revela que su ocupación consistía en hacer tiendas.  Mientras predicaban el Evangelio, Pablo y sus compañeros se dedicaban a su oficio de fabricantes de tiendas, y al hacerlo podían impartir un conocimiento más cabal de Cristo a sus oyentes.  Trabajaban a fin de obtener dinero para ganarse la vida. . .
En Corinto [Pablo] vivió y trabajó con Aquila y Priscila y les dio instrucción más definida acerca de la verdad.  El gran apóstol no estaba avergonzado de su trabajo ni le tenía miedo, y no trató el asunto como si de alguna manera rebajara su labor en el ministerio. . .
La costumbre de sostener a hombres y mujeres que permanecen ociosos mediante donativos o dinero proveniente de la iglesia, promueve hábitos pecaminosos y debiera ser evitada concienzudamente.  Todo hombre, mujer y niño deberían ser educados para desempeñar tareas prácticas y útiles.  Todos deberían aprender algún oficio.  Este podría ser fabricar tiendas o cualquier otro trabajo; pero todos deberían ser educados para usar los miembros de su cuerpo con algún propósito, y Dios está dispuesto a aumentar la adaptabilidad de los que quieran desarrollar hábitos de trabajo.
Si un hombre goza de buena salud física y dispone de bienes, de manera que no necesita emplearse para ganarse la vida, debería trabajar para obtener medios que le permitan promover el progreso de la causa y la obra de Dios. No deben ser "perezosos" sino "fervientes en espíritu, sirviendo al Señor" (Rom. 12: 11).  Dios bendecirá a todos los que ejerzan influencia en este sentido sobre los demás (Manuscrito 93, del 13 de julio de 1899). 204


14 de Julio FE PERFECTA

Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia.  Prov. 3: 5.

Dios nos es un pronto auxilio en nuestras tribulaciones.  Si está dispuesto a poner su confianza en él, hará pasar su bien delante de usted; lo guiará mediante su consejo.  Su Santo Espíritu, sus providencias, las enseñanzas de su Palabra, todos serán medios para instruirlo y guiarlo en el camino del Señor.  Su promesa para usted es: "No te desampararé, ni te dejaré" (Heb. 13: 5).  Por lo tanto puede decir con humildad, pero con firme confianza: "Este Dios será mi Dios para siempre".
Se me ha instruido que le diga: "No confíe en el yo, sino en Dios".  Esta es la medida mediante la cual se nos juzga a la vista del cielo: Nuestra fe en Dios.  Trate honestamente de hacer las obras de Dios.  Conserve siempre la sencillez de la verdadera piedad: "El que peca contra mí, defrauda su alma" (Prov. 8: 36).  Estudie las Escrituras, porque nada como esto afirmará su fe en Dios y su creencia en la verdad.  Si está dispuesto a tener fe en Dios, no dejará de lograr la victoria.
No hable acerca de pruebas y desánimos.  Aparte la vista de esas cosas y fíjela en Cristo.  "He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo" (Juan 1: 29).  Ha sido comprado con su sangre.  No defraude al que dio su vida para que pudiera vencer.  Fue tentado en todo como usted y yo lo somos, y a fin de resistir pasó noches enteras en oración y en comunión con su Padre.  Cristo no dejó este mundo hasta que cada alma pudiera vivir una vida de perfecta fe y obediencia, y pudiera tener un carácter perfecto.
Cristo ha hecho posible para usted que viva su vida.  Tiene sus preciosas palabras en la Biblia; crea en ellas, ponga en práctica sus enseñanzas.  Nunca ponga en duda la Palabra de Dios.  Si usted recibe esta Palabra en su vida, lo refinará y santificará, y aumentará sus posibilidades de servir.  Usted tiene el privilegio de ayudar a los que lo necesitan, de dirigir palabras de ánimo a los desanimados.  Recuerde que debe manifestar ante el mundo la luz de la gloria de Dios (Carta 206,  el 14 de julio de 1908, un testimonio personal). 205


15 de Julio FANATISMO INSENSATO

No atendiendo a fábulas judaicas, ni a mandamientos de hombres que se apartan de la verdad.  Tito 1: 14.

Me han llegado cartas para consultarme con respecto a las enseñanzas de algunos que dicen que no se debe matar nada que tenga vida, ni siquiera los insectos, por molestos que sean. ¿Es posible que haya alguien que pretenda que Dios le ha dado este mensaje para el pueblo?  El Señor jamás le ha dado a nadie semejante mensaje.
La gente necesita que se la ilumine con respecto a lo que es la verdad.  Estos asuntos marginales que surgen de vez en cuando son como heno, madera y hojarasca comparados con la verdad para estos últimos días.
Se presentan charlas ociosas como si fueran verdades importantes, y para algunos son pruebas de discipulado.  Se han dado mensajes acerca de la crueldad que implica el dar muerte a animales para usar su carne como alimento.  Esos mensajes son verdaderos, pero a partir de ellos algunos han llegado a la conclusión que no se debería matar ningún insecto.  De esa manera se han suscitado controversias y se han desviado las mentes de la verdad presente.
Dios no le ha dicho a nadie que es pecado matar los insectos que malogran nuestra paz y nuestro descanso.  En todas sus enseñanzas Cristo no dio un mensaje de esta naturaleza, y sus discípulos deben enseñar sólo lo que él mandó.
Quiero decir a mis hermanos y hermanas: "Sigan de cerca la instrucción que se encuentra en la Palabra de Dios.  Mediten en las ricas verdades de las Escrituras.  Sólo de ese modo podrán lograr unidad en Cristo.  No dediquen tiempo a discutir si hay que matar insectos o no.  Jesús no les ha confiado esa responsabilidad. "¿Qué tiene que ver la paja con el trigo?" (Jer. 23: 28).  Se deben estudiar los atributos de Cristo, y se lo debe procurar con profundo interés para que cada creyente esté completo en él, y revele la belleza de su carácter.  No tenemos tiempo para charlas vanas e insensatas.  Meditemos en las solemnes y sagradas verdades para este tiempo. . .
Dios quiere que los hombres y mujeres piensen con sobriedad y sencillez de corazón.  Deben ascender a niveles cada vez más altos, de manera que puedan contemplar un horizonte cada vez más amplio.  Al mirar a Jesús, deben ser transformados a su imagen.  Deben dedicar su tiempo a escudriñar las profundas y eternas verdades del Cielo (Carta 82, del 15 de julio de 1901, dirigida a "Mis queridos hermanos y hermanas"). 206


16 de Julio COMAMOS PARA VIVIR

Hijo mío, está atento a mis palabras; inclina tu oído a mis razones. . . Porque son vida a los que las hallan, y medicina a todo su cuerpo. Prov. 4: 20, 22.

Opiniones erróneas, a las cuales se ha llegado por causa de una educación defectuosa en el hogar, han sido transmitidas a los hijos, y a los hijos de los hijos, de manera que se han fomentado hábitos de complacencia del apetito que han causado la ruina de la salud de miles de personas.  Nuestros sanatorios deben ser lugares adecuados para dar una educación correcta acerca de asuntos que tienen que ver con la vida y la salud. Los hábitos referentes a la alimentación deberían ser cuidadosamente vigilados, para que nadie se enferme por la complacencia del apetito. Al Señor no le gusta que su pueblo, adquirido mediante el sacrificio de su Hijo amado, se dañe irresponsablemente mediante la aplicación de erróneos hábitos de vida. . .
Si somos creyentes en Jesucristo, deberíamos tratar de saber cómo se puede mantener la mente despejada y activa, de manera que no se pierda ni un tilde de nuestra influencia. Deberíamos tratar de ser colaboradores de Dios mediante la conservación del organismo en tal condición que pueda prestar un servicio perfecto. Es mal negocio, ciertamente, maltratar el aparato digestivo, del cual depende en tan amplia medida la felicidad de todo el ser. Cuando el estómago anda mal, la mente también anda mal, y la energía nerviosa del cerebro se debilita. Por lo tanto, es deber religioso de toda alma aprender la ciencia del sano vivir, tener presente el asunto del régimen alimentarlo, y tratar concienzudamente la cuestión.
El apóstol Pablo declara que no somos nuestros, pues hemos sido adquiridos mediante un precio.  Si realmente amamos al que dio su vida por nosotros, asumiremos la solemne obligación de evitar la enfermedad. . .
El poder de la tentación a ceder ante el apetito pervertido puede ser medido solamente por lo que Jesús sufrió durante su largo ayuno en el desierto. Cristo sabía que para llevar adelante el plan de salvación tenía que comenzar la obra de la redención exactamente donde se había iniciado la ruina. La caída de Adán se produjo con respecto al apetito. Cristo inició la obra de la redención justamente donde la ruina había comenzado. Lo mismo ocurre en nuestro caso. Debemos comenzar la obra de la redención exactamente donde se siente en forma más aguda la obra de la degeneración (Carta 218, del 16 de julio de 1908, dirigida a un presidente de asociación). 207


17 de Julio UNA VIDA SEMEJANTE A LA SUYA

Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.  Mat. 5: 16.

La influencia de la verdad en el alma se echará de ver mediante una vida llena de circunspección.  No existirán ni conducta liviana ni indebida familiaridad. Si todos los que pretenden ser hijos de Dios albergaran un espíritu de bondad y amor, sin pensamientos indignos ni atención indebida, y dedicaran las facultades que Dios les dio para difundir la verdad, y tratar de ganar almas, ¡de qué manera brillaría esa luz resplandeciente y constante sobre el mundo!
Si creemos que sólo Cristo puede salvar a las almas mediante su gracia incomparable, cuán ferviente debería ser cada cual para exaltar a Cristo, para orar tanto como él lo hizo, y mediante una fe viva pedir tanto en su nombre que al fin reciba respuesta, y esté dispuesto a consumirse y a que lo consuman con el fin de ganar almas para el Señor. Abran la puerta del corazón a su Espíritu y su gracia todos los que profesen ser cristianos; entonces la paz de Cristo gobernará de tal manera el corazón y se manifestará de tal modo en sus caracteres que no habrá discordia, ni contienda, ni emulación, ni morderse, ni devorarse mutuamente, ni lucha por la supremacía. Se hará un esfuerzo muy grande y ferviente para vivir la vida de Cristo. . .
Jesús era cortés y benévolo. Fue obediente a todos los mandamientos de su Padre, y lo hizo sin discusión y sin consultar ni a la conveniencia ni a sus intereses personales. . .
El Redentor del mundo nos habla; escuchemos lo que dice: "Bienaventurados los que lavan sus ropas [los que guardan sus mandamientos], para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas en la ciudad" (Apoc. 22: 14). Entonces los que descubren los requerimientos de Dios en su Palabra y no los cumplen, y en cambio excusan su negligencia o voluntario desprecio de los requisitos divinos, dan testimonio por medio de su conducta de que no se encuentran comprendidos entre los que han de recibir el cumplimiento de la bendita promesa si cumplen la condición de obedecer. No se contarán entre los que tendrán derecho al árbol de la vida, sino que estarán entre los transgresores voluntarios de la ley de Dios a quienes Jesús dice: "Apartaos de mí todos vosotros, hacedores de maldad" (Luc. 13: 27) (Manuscrito 15, del 17 de julio de 1885, "La influencia de los obreros no consagrados"). 208


18 de Julio TALENTOS CONFIADOS PARA SERVIR

Así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros.  De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe.  Rom. 12: 5, 6.

Dios ha confiado talentos a cada ser humano. A cada cual le ha dado su obra. No puede haber ociosos en su viña. Todos tienen que hacer para el Maestro una obra diligente, sagrada y solemne.  A cada cual se le confía un trabajo y nadie tiene excusas para no hacerlo. Llegará el día del ajuste final de cuentas, cuando el Señor convoque a sus siervos.  El Pastor principal es el Juez, e ilustra los grandes principios que van a regular los procedimientos del ajuste de cuentas con sus siervos justificados por la fe y juzgados por sus obras. La fe obra por el amor y purifica el alma de contaminación moral a fin de que pueda ser un templo para el Señor.
Los talentos confiados no son monopolio de unos pocos favoritos ubicados por encima de sus semejantes en lo que se refiere a educación y capacidad intelectual. Los talentos son habilitaciones concedidas individualmente a cada miembro de la familia del Señor, desde el más humilde y oscuro hasta el que ocupa el más elevado cargo de confianza. Los dones concedidos están proporcionados a nuestras diversas habilidades, y todos deben usarlos para gloria de Dios. El cristiano debe aumentar la utilidad de esos talentos porque al usarlos se capacita más para comerciar con los bienes de su Señor y para acumular ganancias mediante ese comercio. Tanto la luz de la verdad como toda ventaja espiritual son dones de Dios. Deben ser apreciadas y han de ejercer influencia sobre la mente y el carácter. Debemos devolver al Señor la ganancia correspondiente, de acuerdo con los dones que se nos han confiado.
Hemos sido elegidos por gracia para ser siervos del Señor. Ser siervos significa ser obreros que tienen preocupaciones, llevan cargas y asumen responsabilidades. Unidos con Cristo mediante una fe viviente, por su gracia somos colaboradores de Dios. . . Debemos comprender que no estamos administrando nuestros bienes, sino el capital que el Maestro nos ha confiado para que lo invirtamos y obtengamos ganancia como sabios mayordomos de los bienes de nuestro Señor, de manera que podamos devolverle su inversión con usura. No podemos almacenar los bienes del Señor sin hacer nada con ellos; así lo hizo el siervo negligente con su talento y perdió su alma (Manuscrito 81, del 18 de julio de 1893). 209


19 de Julio UN PRONTO AUXILIO

Jehová es bueno, fortaleza en el día de la angustia; y conoce a los que en él confían. Nah. 1: 7.

Tenemos ricas promesas en la Palabra de Dios, si sólo creemos y confiamos en él. Estamos en peligro de confiar en nuestros pobres esfuerzos humanos, sin poner nuestra confianza en Dios.  Todos los que tengan algo que hacer en esta gran preparación de la obra de Dios para estos últimos días, deberían acercarse al Señor. Cuando Dios envía a sus obreros para que cumplan un cometido especial, ha prometido que será uno con ellos si están dispuestos a ser uno con él. Pero si se apartan de Dios, y tratan de hacer la obra mediante sus propias fuerzas, enfrentarán dificultades y desánimo a cada paso. Aquí tenemos la promesa de que al trabajar para el Señor él estará a nuestra diestra para ayudarnos y trabajar con nosotros.
Sería la mayor insensatez del mundo si alguno se acreditara el éxito que podemos tener. Mientras más humildemente caminemos con Dios, más se manifestará él para ayudarnos. El Señor nunca quiso enviar a sus siervos a fin de que trabajaran para él frente a la oposición de Satanás y los ángeles impíos sin proporcionarles ayuda divina. La razón por la cual no tenemos más éxito en la obra consiste en que dependemos de nuestros propios esfuerzos en lugar de confiar en la ayuda que Dios nos quiere dar. Tenemos el privilegio de sentir nuestra debilidad, nuestra indignidad, y entonces solicitar la ayuda que Dios ha provisto para nosotros. Podemos recurrir a la Palabra en medio de nuestra angustia, y mientras sentimos el peso de las almas sobre nosotros, podemos decir: "¡Aquí, Señor: Tú lo has prometido y yo creo en tu Palabra!"
Debemos aprender a acudir a nuestro Padre Celestial tal como un niño lo hace con sus padres terrenales. Nos dice: "¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente?  Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?" (Mat. 7: 9-11). . .
Aunque cada obrero de Dios debe cultivar sus facultades al máximo posible, no debe poner su confianza en ellas. Hagan de ustedes mismos todo lo que sea posible hacer, pero confíen el resto al Señor (Manuscrito 8, del 19 de julio de 1886, "Venzamos el yo"). 210


20 de Julio COMAMOS PARA ADQUIRIR FUERZAS

¡Bienaventurada tú, tierra, cuando tu rey es hijo de nobles, y tus príncipes comen a su hora, para reponer sus fuerzas y no para beber!  Ecl. 10: 17.

Las leyes de la salud deben ser obedecidas. Es importante que los órganos de la digestión no estén sobrecargados. Hay muchos que mantienen el estómago trabajando continuamente. No le dan la oportunidad de recuperar sus fuerzas, y como resultado pueden tener desórdenes digestivos.
No se debería comer entre horas, y a lo menos deberían pasar cinco entre las comidas. La indigestión es el resultado de ingerir alimentos antes que los órganos hayan tenido tiempo de terminar su tarea con la comida anterior. . .
Tres comidas diarias bastan, y dos. son aún mejor que tres. Durante los últimos treinta años he tomado sólo dos comidas diarias. La somnolencia que sufre la gente se debe a menudo al exceso de alimentos, y por ingerirlo en forma irregular. La dispepsia produce desánimo, y si alguien padece esa dolencia actuará en forma anticristiano aunque profese ser cristiano.
Hay quienes pretenden que el apetito es una guía suficiente. Sin embargo, alguien podría caer en el hábito de comer muchas veces por día, pero eso no sería lo mejor. Tal hábito podría provocar una enfermedad, porque los órganos digestivos estarían sobrecargados.
Practiquen la reforma sanitaria y no permitan que nada los aparte de la senda recta. No se desanimen; por el contrario, apliquen su fuerza de voluntad para someter el apetito a un propósito digno. . .
Dios encargó a Adán que cuidara y labrase el jardín del Edén, y le dijo lo siguiente acerca de todos los árboles y plantas que dan semilla: "Os serán para comer" (Gén. 1: 29; véase Gén. 3: 18). Más tarde se permitió la ingestión de carne como una de las consecuencias de la caída. Antes del diluvio no se hizo provisión para el consumo de alimentos de origen animal. . .
Traten de eliminar la carne por seis meses y verifiquen si no se produce una mejoría. Les pido que lo hagan en seguida. Santifiquen su imaginación. Despierten la mente y la conciencia, y eleven todo el ser. Guárdense de tener demasiada simpatía por sí mismos. Sean heroicos. Decídanse a vencer el apetito pervertido (Carta 208, del 20 de julio de 1905, dirigida a un médico y a su esposa). 211


21 de Julio ASÍ ALUMBRE VUESTRA LUZ

Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.  Hech. 1: 8.

Mi corazón sintió regocijo al ver entre los conversos [de Willis, Míchigan] tantos jóvenes de ambos sexos con corazones suavizados y subyugados por el amor de Jesús, que reconocían la buena obra llevada a cabo por Dios en sus corazones. Fue realmente una preciosa ocasión.  "Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación" (Rom. 10: 10). . .
Es esencial que los que acaban de aceptar la fe tengan un sentido de su obligación hacia Dios, que los ha llamado a conocer la verdad, y ha llenado sus corazones con su sagrada paz, para que puedan ejercer una influencia santificadora sobre todos aquellos con quienes se relacionan.  "Vosotros sois mis testigos, dice Jehová" (Isa. 43: 10). A cada cual Dios le ha confiado una tarea: Dar a conocer su salvación al mundo.
En la religión verdadera no hay egoísmo ni exclusividad. El Evangelio de Cristo es expansivo y agresivo. Se lo describe como la sal de la tierra, como la levadura transformadora, como la luz que alumbra en lugar oscuro. Es imposible que alguien retenga el amor y el favor de Dios, y disfrute de comunión con él, y no sienta responsabilidad por las almas por las cuales Cristo murió, que se encuentran en el error y las tinieblas, y que perecen en sus pecados. Si los que profesan ser seguidores de Cristo no resplandecen como luminarias en el mundo, el poder vital los abandonará y se volverán fríos y sin la semejanza de Cristo. El embrujo de la indiferencia se apoderará de ellos, junto con una mortal pereza espiritual, que los convertirá en cadáveres en lugar de representantes vivientes de Jesús.
Todos debemos levantar la cruz, y asumir con modestia, humildad y sencillez intelectual los deberes que Dios nos asigna, para realizar esfuerzos personales en favor de los que nos rodean y que necesitan auxilio y luz. Todos los que acepten estos deberes gozarán de una experiencia rica y variada, sus propios corazones irradiarán fervor, y serán fortalecidos y estimulados para hacer esfuerzos renovados y perseverantes con el fin de obrar su propia salvación con temor y temblor, porque Dios es quien obra en ellos tanto el querer como el hacer según su buena voluntad (Review and Herald, 21 de julio de 1891). 212


22 de Julio UNA PUERTA ABIERTA

Mas él conoce mi camino; me probará, y saldré como oro. Job 23: 10.

Con frecuencia la mejor evidencia que podemos tener de que nos hallamos en la senda recta consiste en que el menor de los progresos nos cuesta esfuerzo y que las tinieblas envuelven nuestra senda. De acuerdo con mi experiencia, las más elevadas cumbres de fe se pueden alcanzar sólo a través de tinieblas y nubes. . .
No es conveniente que alberguemos dudas y temores, porque crecen cuando las contemplamos y hablamos acerca de ellos. Creo mejor extender la mano y aferrarme de la de Cristo, tal como lo hizo el discípulo que se hundía en el tormentoso mar. Quiero cumplir mi tarea con fidelidad, de manera que cuando tenga que comparecer delante del gran trono blanco y se me ordene responder por lo que he hecho en el cuerpo (todo lo cual está escrito en el libro), que yo pueda ver almas de pie para dar testimonio de que las amonesté y les rogué que contemplaran al Cordero de Dios que quita los pecados del mundo.
¡Oh! ¿Habrá almas allí entonces, salvadas por mi ministerio? Por medio de Cristo le presentaré a la gente una puerta abierta: "He aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar" (Apoc. 3: 8).
La ciudad de Dios con todos sus atractivos dice: "Ven". Si mediante una vida santa, mediante nuestros ruegos, oraciones y amonestaciones podemos señalar la vía de escape a los pecadores e inducirlos a concentrar su atención en los portales celestiales abiertos para recibirlos; si pueden ver por la fe que el acceso a la vida es una puerta abierta, lo habremos ganado todo. Los atractivos terrenales se disiparán, lo celestial prevalecerá y atraerá al alma con sus encantos. . .
Lo que nos impide perfeccionar un carácter cristiano se encuentra dentro de nosotros mismos.  Jesús lo puede eliminar. La cruz que quiere que llevemos nos fortalecerá más de lo que nos va a consumir, y eliminará nuestras pesadas cargas para conferirnos la de Cristo, que es liviana. Al cumplir nuestro deber enfrentaremos conflictos y pruebas. Cristo nos ha llamado a participar de la gloria y la virtud. La vida que preparó para que la siguiéramos, por medio de su sufrimiento y su muerte, nunca nos hubiera costado ni una pena ni un pesar si nunca la hubiéramos abandonado.  Cada acto de abnegación que realizamos y cada sacrificio que hacemos para seguir a Cristo, son los pasos que da la oveja perdida para regresar al redil (Carta 7, del 22 de julio de 1877, dirigida a Edson y Emma White). 213


23 de Julio ¿CONOCES A TU SEÑOR?

El que cree en el Hijo de Dios, tiene el testimonio en sí mismo; el que no cree a Dios, le ha hecho mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo. Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida. 1 Juan 5: 10-12.

Aunque conocemos a Cristo en cierto sentido, es decir, que es el Salvador del mundo, es mucho más que eso. Debemos tener un conocimiento de Cristo Jesús y una experiencia en él, un conocimiento experimental de Cristo, qué es él para nosotros y qué somos nosotros para él. Esta es la experiencia que todos necesitamos. Ahora bien, yo no la puedo tener por ninguno de ustedes, ni ustedes la pueden tener por mi. La obra que se debe hacer en nuestro favor se cumplirá gracias a la manifestación del Santo Espíritu de Dios sobre las mentes y los corazones humanos.  El corazón debe ser purificado y santificado.
No les necesito decir a ustedes que esto es así, porque lo saben. Ninguno de nosotros necesita dudar acerca de dónde estamos, o pensar: "Me gustaría saber dónde estoy delante de Dios", sino que mediante una fe viviente debemos desaparecer en Dios, y cuando lo hagamos, su vida resplandecerá en nosotros. No hay la más mínima necesidad de que nos mantengamos en un estado de ineficiencia y frialdad. ¿Qué ocurre con nosotros? "Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada". Le será dada. No hay "si" ni "tal vez" aquí. "Pero pida con fe, no dudando nada" (Sant. 1: 5, 6).
Oren, pidan sabiduría, fortaleza y eficiencia a Dios, y crean que ya las tienen. Pero tal vez, inmediatamente después de la oración, les parecerá que la infernal sombra de Satanás aparece justamente sobre la senda de ustedes, de manera que no puedan ver lo que hay más allá. ¿Qué es eso? Pues que el diablo quiere oscurecer la fe de ustedes. Pero no necesitan aceptar tal cosa. ¿Debe ser el sentimiento nuestro criterio, o la Palabra del Dios viviente? ¿Debemos sepultar nuestra fe en una nube? Eso es lo que Satanás quiere que hagamos. . .
A veces esa nube ha descendido sobre mí, pero yo sé que Dios está a mi lado siempre. . . "Pida con fe, no dudando nada". No acepten ni la más mínima insinuación del diablo. No debe haber duda, "porque el que duda es semejante a la onda del mar" (Sant. 1: 6) (Manuscrito 93 a, del 23 de julio de 1899). 214


24 de Julio SEMBREMOS SOBRE TODAS LAS AGUAS

Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los cielos se ha acercado. . . No os proveáis de oro, ni plata, ni cobre en vuestros cintos; ni de alforja para el camino, ni de dos túnicas, ni de calzado, ni de bordón; porque el obrero es digno de su alimento. Mat. 10: 7, 9, 10.

Pablo, el gran apóstol de los gentiles, aprendió el oficio de fabricante de tiendas. Ese oficio tenía diversas categorías más altas y más bajas. Pablo había aprendido el oficio de más elevada categoría, pero también podía trabajar en las otras si las circunstancias así lo requerían.
Los griegos de la costa eran comerciantes avezados. Se habían educado para ser muy hábiles en el comercio, y creían que el lucro era piedad, y que la habilidad para adquirir ganancias, ya fuera de buena o de mala manera, era razón de más para que se los honrara. Pablo conocía sus costumbres, y no quería darles la más mínima oportunidad de decir que él y sus colaboradores predicaban para ser sostenidos por el Evangelio.
Aunque era perfectamente correcto que fuera mantenido de esa manera (porque "el obrero es digno de su salario"), vio que si así lo hacía su influencia sobre sus colaboradores y sobre aquellos a quienes predicaba no iba a ser la mejor. Pablo temía que si vivía de la predicación del Evangelio se hubiera podido sospechar que sus motivos eran egoístas. . . Debía mostrar que estaba dispuesto a dedicarse a cualquier labor útil. No quería que hubiera la menor excusa para restarle méritos a la obra del Evangelio mediante la imputación de motivos egoístas a los predicadores de la Palabra.  No quería que los astutos griegos tuvieran la menor ocasión de malograr la influencia de los siervos de Dios.
Pablo razonaba de esta manera: "¿Cómo puedo enseñar los mandamientos, que requieren de mí que ame a Dios con todo el corazón, el alma, la fuerza y el entendimiento, y a mi prójimo como a mí mismo, si doy pie para que se piense que me amo más que a mi prójimo o a mi Dios, que practico los hábitos de los griegos, manipulando astutamente por medio de mi oficio para obtener ganancias en lugar de seguir los principios del Evangelio?". ¿Cómo podía conducir gente a Cristo si les sacaba todo lo que podía? Pablo resolvió que no les daría a esos agudos, criticones e inescrupulosos comerciantes la menor ocasión de suponer que los siervos de Dios estaban trabajando con astucia para aplicar los mismos métodos deshonestos de ellos (Manuscrito 97, del 24 de julio de 1899, "El Pastor y el trabajo físico"). 215


25 de Julio ¿ESTAMOS EDIFICANDO SOBRE LA ROCA?

Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo. 1 Cor. 3: 11.

Mientras la gente estaba sentada en la ladera de la colina para escuchar las palabras de Cristo, podía ver los valles y las cañadas por medio de los cuales las corrientes de agua descendían desde las montañas en procura del mar. Durante el verano a menudo estas corrientes desaparecían completamente para dejar sólo un canal seco y polvoriento. Pero cuando las tormentas y ventiscas se desataban sobre las colinas, los arroyos se convertían en torrentes fieros y rugientes, que a menudo se salían de cauce, para llevarse por delante todo lo que se cruzaba ante su paso arrollador. A menudo, entonces, las cabañas levantadas por los campesinos en la pradera, aparentemente fuera de peligro, también eran arrasadas. Pero en las alturas de la colina había casas edificadas sobre la roca, y muchas de ellas habían resistido las tempestades por mil años.  Para construir esas casas había que trabajar y vencer grandes dificultades. Era difícil llegar a ellas, y su ubicación parecía menos accesible que las de la pradera. Pero estaban edificadas sobre la roca, y el viento, la avenida y la tempestad las sacudían en vano.
Los que obedecen las palabras de Cristo están edificando sobre la roca, y cuando venga la tempestad su casa no será derribada. Lograrán vida eterna por fe en Cristo Jesús. Los que oyen sus palabras pero no las hacen, están edificando sobre un fundamento incierto, que es arena, y la calamidad los arrasará.
Si Adán y Eva hubieran escuchado las palabras que Dios les habló en el principio, no habrían caído de su estado original. Nuestro Salvador hizo frente a tentaciones más poderosas y más terribles que las de Adán, y su única arma está al alcance de todos nosotros: La Palabra de Dios.  Cuando Satanás vino a Cristo en medio de su debilidad, y le dijo que satisficiera su apetito mediante la conversión de las piedras en pan, para probar de ese modo que era el Hijo de Dios, Cristo contestó: "Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios" (Mat. 4: 4). . .
Enfrentaremos falsas doctrinas de todo tipo, y a menos que sepamos lo que Cristo ha dicho, y sigamos sus instrucciones, seremos desviados (Manuscrito 27, del 25 de julio de 1886, "Edifiquemos sobre la roca"). 216


26 de Julio CONFORME A VUESTRA FE

Entonces les tocó los ojos, diciendo: Conforme a vuestra fe os sea hecho. Mat. 9: 29.

Es nuestro deber, como hijos de Dios, hablar acerca de la fe y no de la duda. Debemos tener esperanza y alegría en el Señor. No debemos concentrar nuestra mirada en el lado oscuro de las circunstancias, sino que debemos mirar hacia lo alto, y creer en Aquel a quien el Señor dio al mundo para salvarnos de nuestros pecados. Cristo lleva a cabo nuestra salvación al inspirarnos a tener fe en nuestros corazones y creer en la verdad. La verdad libera; y aquellos a quienes el Hijo libera, ciertamente son libres. Tratemos de honrar a Dios mediante la revelación de una confianza que crezca constantemente en la seguridad que él acepta a cada alma que lo sirve con sinceridad.
Somos hijos de Dios, y debemos ser conducidos por él  Si aprendemos las lecciones relativas a la bondad, la paciencia y la ternura de Jesús, seremos una bendición para todos aquellos con quienes nos relacionemos. Dios quiere que nos consolemos con sus promesas, y que lo alabemos mucho más de lo que lo hacemos. "El que sacrifica alabanza me honrará" (Sal. 50: 23).  Aprendamos a expresar gratitud a Dios por su maravillosa condescendencia y su amor por la humanidad.
El unigénito Hijo de Dios se dispuso a dejar las cortes celestiales y venir a este mundo para vivir en medio de gente desagradecida que no quería aceptar su misericordia y su gracia. Aceptó vivir una vida de pobreza, y soportar sufrimientos y tentaciones. Fue varón de dolores, experimentado en quebranto. La Palabra declara: "Como que escondimos de él el rostro" (Isa. 53: 3). Uno de sus discípulos, Pedro, lo negó, y Judas lo traicionó. La gente que vino a bendecir lo rechazó. Lo sometieron a la vergüenza y le causaron indecibles sufrimientos. Le pusieron una corona de espinas que traspasó sus santas sienes. Lo azotaron y lo clavaron a la cruz. No obstante, en medio de todo esto, ni una sola palabra de queja se escapó de sus labios. . .
Cristo soportó todos esos sufrimientos para obtener el derecho de conferir justicia eterna a todos los que creyeran en él. ¡Oh, cuando pienso en esto, llego a la conclusión de que jamás debería brotar de mis labios la menor queja! . . .
Cuando pasemos por dificultades, consideremos cuánto le costó la salvación al Dios del universo (Carta 232, del 26 de julio de 1908, dirigida al Hno. Hare y Sra., obreros en los estados del sur). 217


27 de Julio HOMBRES PEQUEÑOS: GRANDES TEMAS

¿Faltará la nieve del Líbano de la piedra del campo? ¿Faltarán las aguas frías que corren de lejanas tierras?  Jer. 18: 14.

No queremos beber de las aguas turbias de valle. No necesitamos los sofismas corruptos de la infidelidad. Debido a que tantos están listos a ceder a la duda, crece la osadía de los infieles.  Quiera Dios ayudarnos para que podamos beber de las puras corrientes que fluyen del trono de Dios. Podemos beber de ellas continuamente. Y si tienen sed de conocimiento, hay abundancia de él allí. . .
Muchos creen que son maravillosamente sabios porque comprenden los razonamientos de los autores incrédulos, pero oportunamente van a descubrir que están edificando sobre arena. No están construyendo sobre la roca sólida. Cuando venga la tormenta de la persecución y la prueba, y se lleve por delante su fundamento, descubrirán que no tienen dónde mantenerse en pie. Lo que necesitamos es conservar firmemente unidas nuestras almas a la Roca eterna. . .
El Hno. [Alfredo S.] Hutchins cabalgaba cierta vez en Vermont y se encontró con un abogado.
-Bien -dijo el abogado-, entiendo que usted es adventista.
-Sí, es verdad.
-Bien -añadió él-, usted no es nada más que un hombre pequeño.
-Sí, lo sé -respondió el Hno.  Hutchins-, pero estamos presentando temas muy grandes. Mediante el estudio de esos temas tan importantes estamos tratando de llevar la verdad a la gente.
Esto es lo que necesitamos: Los grandes temas que harán que los hombres sean sabios para la salvación.
Tan pronto como ustedes comiencen a pensar que son hombres grandes, tan grandes que pueden comprender y captar todo lo que hay de precioso en las obras de los autores infieles, y que pueden descartar lo vil que hay en ellos, son mas sabios de lo conveniente. . . El diablo está al lado de ustedes, y sus ángeles malvados también. El demonio es mucho más hábil que ustedes, y ustedes no pueden ver dónde los está llevando. Entremezclará con tanta astucia sus pensamientos con los de esos escritores, que les será imposible distinguir el error que contienen. . .
Si quieren ser sabios a los ojos de Dios, acudan a la cruz del calvario; reciban la inspiración que da, y el nombre de ustedes será inscripto entre los sabios que edificaron su casa sobre la roca (Manuscrito 86, del 27 de julio de 1891, "Una charla para maestros"). 218



28 de Julio LA RECOMPENSA DE LA FIDELIDAD

Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día.  Luc. 21: 34.

Querido amigo cristiano: Deténgase a pensar. Está trabajando con el dinero de su Señor y, ¿qué uso le está dando? Usted puede permitir que su mente se llene de transacciones comerciales y de los cuidados de esta vida, pero no puede llevar nada de eso al otro mundo. Este tipo de educación, que usted está recibiendo, no servirá para nada allá. Por lo tanto, ¿por qué no usa sus talentos para edificar el reino de Cristo? ¿Por qué no dedica al servicio de Dios el tacto, las habilidades y la energía que le han dado tanto éxito en los negocios? Las obras de este mundo serán destruidas. ¿No sería mejor que dedicara algo de sus facultades mentales a la causa de Dios, para edificar donde su obra perdura y donde no sufra pérdidas?
La constante preocupación de nuestros corazones debería ser: ¿Qué puedo hacer para salvar las almas por las cuales Cristo murió? Alrededor de mí hay almas preciosas, sumidas en la maldad, que van a perecer a menos que alguien trabaje por su salvación. ¿Qué puedo hacer para alcanzar a esas almas errantes, para llevarlas a la gloriosa ciudad de Dios, y presentarías delante de trono diciendo: "Aquí estoy yo y los hijos que me diste"?
Algunos pueden excusarse diciendo: "No tengo experiencia en este trabajo; he usado mis habilidades solamente en las cosas de esta vida".  Pues bien, ustedes tienen que decidir si van a continuar dedicando su tiempo y sus fuerzas a intereses mundanales, o si los van a usar en la causa de Dios. A ninguno de nosotros se nos va a obligar a prestar este servicio. Si decidimos dedicar nuestras facultades a asuntos mundanales, nada nos lo podrá impedir. Pero, ¿por qué insistimos en depositar nuestros tesoros aquí en lugar de hacerlo en el cielo? Supongamos que ustedes se decidieran a cambiar el orden de las cosas, y a depositar una parte de sus tesoros en el cielo. ¿No se regocijarían acaso si lo recibieran intacto de vuelta en lo futuro?. . .
Dios le ha asignado a cada cual su tarea.  La segunda muerte será la porción de los que no trabajan, y entonces se escucharán las terribles palabras: "Apartaos de mí, hacedores de maldad" (Mat. 7: 23). Pero los siervos fieles no perderán su recompensa. Obtendrán la vida eterna y el "bien, buen siervo y fiel" (Mat. 25: 23) descenderá como dulce música hasta sus oídos (Signs of the Times, 28 de julio de 1887). 219


29 de Julio PROMESA DE DIOS A LOS PADRES

Sean nuestros hijos como plantas crecidas en su juventud, nuestras hijas como esquinas labradas como las de un palacio.  Sal. 144: 12.

Hemos sido extraídos como piedras toscas de la cantera del mundo por el pico de la verdad, para ser colocados en la vitrina de Dios. Quien tenga una fe genuina en Cristo como su Salvador personal, descubrirá que la verdad lleva a cabo una obra definida en su favor. Su fe es una fe activa, y la fe obra por el amor y purifica el alma. Jesús pagó nuestro rescate; dio su propia vida para que los que crean en él no se pierdan, mas tengan vida eterna. Los que reciban la verdad por la fe darán testimonio de la calidad de su fe. Mejorarán constantemente, al mirar a Jesús, Autor y Consumador de nuestra fe. No podemos producir fe, pero podemos colaborar con Cristo para promover el desarrollo y el triunfo de la fe. . .
La obra de Cristo en el corazón no destruye las facultades del ser humano. Cristo dirige, fortalece, ennoblece y santifica las virtudes del alma. Al relacionarnos personalmente con él, nos capacitamos para representar su carácter ante el mundo. Jesús dice: "Más todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios" (Juan 1: 12). Y de nuevo: "Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia" (Juan 1: 16).
Se debe manifestar a Cristo en el círculo del hogar. Los padres y madres tienen una pesada responsabilidad, porque se les ha encargado dar lecciones correctas a sus hijos. Tienen que hablarles con bondad, ser pacientes con ellos, velar en oración suplicándole al Señor que modele y conforme los corazones de sus hijos. Pero mientras lo hacen, hagan su parte los padres y madres, al presentar a sus retoños un vívido ejemplo del Modelo divino. Dios no aceptará una obra mal hecha. Los hijos son herencia de Dios, y los ángeles del cielo están vigilando para ver si los padres y los hijos colaboran con él en la edificación del carácter de acuerdo con el modelo divino (Manuscrito 32, del 29 de julio de 1894, "Reunión en Seven Hills"). 220



30 de  Julio SE NOS PROMETE FORTALEZA PARA CADA DÍA

Por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia. 2 Ped. 1: 4.

Anhelo disponer de fortaleza física y salud, de una mente despejada, para poder ofrecer a Dios un servicio aceptable. "No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé" (Juan 15: 16).
La Palabra está llena de preciosas promesas. Dispondré de buena vista, tendré fortaleza mental, recibiré claridad de concepción y la inspiración del Espíritu Santo porque lo pido en el nombre de Jesús. ¡Precioso Salvador! Dio su vida por mí. "¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos! Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero? ¿O quién le dio a él primero,  para que le fuese recompensado? Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén" (Rom. 11: 33-36).
Deseo ardientemente los beneficios que todos podemos recibir por fe. Ahora tenemos la oportunidad de ocultar nuestra vida con Cristo en Dios. Cada momento de que disponemos es precioso. Tenemos que emplear en el servicio de Dios los valiosos talentos que nos ha concedido.  "¿O ignoráis que. . . no sois vuestros?  Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios" (1 Cor. 6: 19, 20).
Sí, somos la herencia adquirida con sangre por el Señor. "Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios" (1 Cor. 10: 31). Dios requiere esto de todos los que lleguen a formar parte de su familia en el reino de los cielos. Todo egoísmo debe ser vencido. Debemos ser leales a Dios, fieles como el acero a sus mandamientos. Los seres humanos formulan leyes y son muy celosos en su aplicación. Al mismo tiempo violan la ley superior del más poderoso de los soberanos. Tratan de considerarla nula y sin valor. Exaltan lo humano sobre lo divino. "¿No había de castigar esto? dijo Jehová" (Jer. 5: 9). Sí, Dios pagará a cada cual de acuerdo con sus obras (Manuscrito 70, del 30 de julio de 1897). 221



31 de  Julio COMO HACER FRENTE A LA OPOSICIÓN

Oh Timoteo, guarda lo que se te ha encomendado, evitando las profanas pláticas sobre cosas vanas, y los argumentos de la falsamente llamada ciencia, la cual profesando algunos, se desviaron de la fe. 1 Tim. 6: 20, 21.

En nuestra obra en favor de Dios tendremos que hacer frente a mucha oposición. Los judíos trataron de que la gente no creyera en Cristo echando mano de la falsedad y el engaño. En la actualidad los falsos maestros recurrirán a cualquier medio para impedir que la gente obtenga un conocimiento de la verdad. Hay quienes aman más el error que la verdad, porque ésta se opone a sus inclinaciones y a su conducta. No quieren arrepentirse ni convertirse, aunque la evidencia en favor de la verdad sea clara y convincente. No quieren escudriñar las Escrituras para ver si estas cosas son así. Hay una cruz que levantar, pero no están dispuestos a negarse a sí mismos. Dios les pide que guarden el sábado, pero no quieren abandonar sus costumbres. . .
Una obra grande y solemne se extiende delante del pueblo de Dios. Tiene que acercarse a Cristo mediante la abnegación y el sacrificio, con el solo objeto de dar el mensaje de misericordia a todo el mundo. Algunos trabajarán de una manera y otros de otra, de acuerdo con la dirección de Dios.  Pero todos deben luchar juntos, tratando de llevar la obra a su total conclusión. Los siervos de Dios deben trabajar para él por medio de la pluma y la voz. Hay que traducir la palabra impresa, llena de la verdad, a distintos idiomas. Hay que predicar el Evangelio a todos los pueblos. . .
Las mentes no consagradas pondrán obstáculos en el camino de los obreros de Dios, como lo han hecho en lo pasado. Pero no se detengan para discutir ni crear situaciones desagradables. Si se les impide actuar de una manera, estén preparados para honrar a Dios al actuar aprovechando las posibilidades que queden abiertas. En su debido momento desaparecerán los obstáculos que ahora parecen insuperables. Dios los puede eliminar de la manera más inesperada cuando ve que si lo hace su nombre será glorificado. . .
Vendrán pruebas, porque muchos no obran en armonía con Dios. Asegúrense de que ustedes caminan delante de él con mansedumbre y humildad. Puede ser que se los malinterprete, y eso ocurrirá, pero los maledicentes tendrán que avergonzarse si ustedes manifiestan constantemente la dulzura del carácter de Cristo (Carta 193, del 31 de julio de 1901, dirigida a "Mis queridos hijos"). 222



Otras Matutinas ¡CRISTO TRIUNFANTE! ¡MARANATA: EL SEÑOR VIENE!



Última actualización 31 de Mayo  2,002