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1 de JUNIO EL VERDADERO
CRISTIANO
El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel; y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto. Luc. 16: 10.
El verdadero cristiano es siervo de Cristo.
Su obra en favor de Cristo debe ser perfectamente bien hecha. No
debe permitir que nada desvíe su mente de su obra. Puede atender
como se debe otros asuntos, pero deben ocupar un segundo lugar, pues el
servicio de Cristo requiere todo su ser: el corazón, la mente, el
alma y la fuerza. El Señor no aceptará un corazón
dividido. Espera que hagamos lo mejor. Y nada que se haga fielmente
por él será insignificante a su vista. . .
Cada cual debe hacer la obra que Dios le
ha asignado. Deberíamos estar dispuestos a prestar pequeños
servicios, llevar a cabo las cosas que se deben hacer, que alguien las
debe hacer, aprovechando las pequeñas oportunidades. Si éstas
fueran las únicas que se nos presentan, aún así debemos
trabajar fielmente. Quien desperdicia horas, días y semanas
porque no está dispuesto a hacer el trabajo que tiene a mano, por
humilde que sea, tendrá que rendir cuenta a Dios por el tiempo mal
empleado. Si cree que se puede dar el lujo de no hacer nada, porque
no puede conseguir el sueldo que desea, deténgase a pensar que ese
día, precisamente ese día, es del Señor. Es
siervo del Señor. No debe perder el tiempo de Dios.
Piense más bien: "Voy a dedicar este tiempo a hacer algo, y voy
a dar todo lo que gane para el progreso de la obra de Dios. No voy
a permitir que se me considere haragán".
Cuando alguien ama a Dios por sobre todas
las cosas y a su prójimo como a sí mismo, no se va a detener
a averiguar si lo que puede hacer le va a proporcionar mucho o poco.
Hará el trabajo, y aceptará el sueldo que se le ofrezca.
No va a dar el mal ejemplo de rechazar un empleo porque no puede recibir
un sueldo tan bueno como a él le parece que debiera recibir.
El Señor juzga el carácter
de los hombres por los principios que aplican al tratar con sus semejantes.
Si en las transacciones comerciales comunes sus principios son deficientes,
lo mismo ocurrirá en su servicio espiritual en favor de Dios.
Esas hebras están entretejidas en toda su vida religiosa.
Si ustedes tienen demasiada dignidad para trabajar para sí mismos
por poca paga, entonces trabajen para el Maestro y den sus ganancias para
la tesorería del Señor. Den una ofrenda de gratitud
a Dios por conservarles la vida. Pero por ningún motivo deben
mantenerse ociosos (Manuscrito 20, del 1 de junio de 1896). 162
2 de JUNIO NUESTRO MAGNÁNIMO SEÑOR
Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas. Mat. 6: 24.
Está claramente escrito en el corazón
irregenerado y en el mundo caído: "Todos procuran lo suyo propio".
El egoísmo es la gran ley de nuestra naturaleza degenerada.
El egoísmo ocupa en el alma el lugar donde Cristo debería
estar entronizado. Pero el Señor requiere perfecta obediencia;
y si verdaderamente deseamos servirle, no habrá dudas en nuestra
mente acerca de si vamos a obedecer sus requerimientos o si vamos a dedicarnos
a nuestros intereses temporales.
El Señor de gloria no consultó
su conveniencia o su placer cuando dejó su alto puesto de comando
para convertirse en varón de dolores experimentado en quebranto,
para aceptar la ignominia y la muerte a fin de librar al hombre de las
consecuencias de su desobediencia. Jesús murió, no
para salvar al hombre en sus pecados, sino de sus pecados. Debemos
eliminar el error de nuestros caminos, tomar nuestra cruz y seguir a Cristo,
subyugar el yo y obedecer a Dios a cualquier costo.
Los que profesan servir a Dios, pero en realidad
sirven a las riquezas, recibirán su castigo. No se justificará
a nadie que desobedezca para lograr ganancias mundanales. Si Dios
tuviera que excusar a uno, tendría que excusar a todos. Los
que desprecian las expresas instrucciones de Dios para lograr ventajas
personales, están acumulando ayes para el futuro de sus vidas.
Cristo dijo: "¿No está escrito: Mi casa será llamada
casa de oración para todas las naciones? Mas vosotros la habéis
hecho cueva de ladrones" (Mar. 11: 17). El pueblo de Dios debería
investigar cuidadosamente si no ha hecho un mercado de la casa de Dios,
como los judíos de antaño.
Muchos han caído en el pecado de sacrificar
su religión por causa de las ganancias mundanales, conservando una
forma de piedad, pero con la mente puesta por completo en el logro de ventajas
temporales. Pero la ley de Dios debe ser considerada prioridad absoluta,
y debe ser obedecida tanto en el espíritu como en la letra.
Jesús, nuestro gran ejemplo, nos enseñó la estricta
obediencia mediante su vida y su muerte. Murió, el justo por
el injusto, el inocente por el culpable, para preservar el honor de la
ley de Dios, y al mismo tiempo impedir que el hombre pereciera totalmente.
. .
Dios no le ha quitado nada al hombre de lo
que puede promover su felicidad y asegurarle las riquezas eternas.
Ha revestido de belleza la tierra, y la ha provisto de todo lo necesario
para el bienestar del hombre durante su vida temporal (Sings of the Times,
del 2 de junio de 1887). 163
3 de JUNIO LA PUERTA SIGUE
ABIERTA
Porque Jehová da la sabiduría, y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia. Prov. 2: 6.
En un mundo como el nuestro, donde la verdad
y el error están tan entremezclados que es difícil distinguirlos,
es peligroso dejar de buscar sabiduría de lo alto. Los que quieren
prestar atención ahora mismo y volverse al Señor sin demora,
ubicándose sobre el verdadero fundamento, recibirán perdón.
Todo error está mezclado con algo de verdad y esta circunstancia
contribuye a que los engaños de Satanás sean más difíciles
de discernir. Pero cuando venga el tiempo de prueba se percibirá
la diferencia que hay entre la justicia de los justos y la maldad de los
malvados.
Todo error es pecado, y todo pecado tiene
su origen en Satanás. Los procedimientos equivocados han enceguecido
los ojos de hombres y mujeres y han anublado su facultad de percibir.
Necesitamos ahora mismo mantenernos en guardia en todo sentido. . .
Los habitantes del mundo, bajo la conducción
de Satanás, se están uniendo en atados listos para ser lanzados
al fuego. No tenemos tiempo, ni siquiera un momento que perder.
Los juicios de Dios ya están sobre la tierra, y los obstinados,
los que no se quieren dejar convencer por las amonestaciones que Dios envía,
serán unidos en atados listos para el fuego. Salgan los pastores
y los miembros de la iglesia a trabajar en la viña. Encontrarán
qué cosechar doquiera proclamen las olvidadas verdades de la Biblia.
Se necesitan misioneros, hombres y mujeres. Encontrarán gente
dispuesta a aceptar la verdad, dispuesta a ponerse al lado de su Maestro
con el fin de ganar almas para Cristo. . .
Multitudes serán reunidas en el alfolí.
Muchos de los que han conocido la verdad han corrompido su camino delante
de Dios y se han apartado de la fe. Las filas raleadas se llenarán
con aquellos a quienes Cristo se refiere cuando dice que acuden a la hora
undécima. Hay muchos con quienes el Espíritu de Dios
todavía está luchando.
El momento de los juicios destructivos de
Dios será la hora de la misericordia para los que no han tenido
la oportunidad de aprender la verdad. El Señor los contemplará
con ternura. Su corazón misericordioso se sentirá conmovido;
su brazo seguirá extendido para salvar, mientras se cierra la puerta
para los que no quieren entrar. Serán admitidos en grandes
cantidades los que en estos últimos días oigan acerca de
la verdad por primera vez (Carta 103, del 3 de junio de 1903, al pastor
Jorge B. Starr y Sra., obreros de mucha experiencia relacionados con la
Hna. White tanto en los Estados Unidos como en Australia). 164
Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas. 2 Tim. 4: 3, 4.
Antes de la primera venida de Cristo, y en
ocasión de ese acontecimiento, los maestros religiosos elucubraron
ideas extrañas tan íntimamente mezcladas con porciones de
verdad, que llegaron a tener un tremendo poder para engañar, y apartaron
a las almas de Dios, aunque seguían conservando aspecto de verdaderos
adoradores del Señor. Encontramos una situación similar en
el seno de la sociedad de estos últimos días. Los que se
apartan de la fe mezclan con su creencia diversas opiniones humanas. La
Biblia es objeto de crítica. ¿Difieren tanto los pastores
en su interpretación porque las Escrituras son inconsecuentes o
contradictorias? No, el problema consiste en que los hombres están
haciendo hoy lo que hicieron en el tiempo de Cristo, y están enseñando
los mandamientos de los hombres como si fueran doctrinas. Los maestros
religiosos se encuentran en la misma condición de los fariseos de
quienes Jesús dijo: "Erráis, ignorando las Escrituras y el
poder de Dios" (Mat. 22: 29). Se presumía que los mismos hombres
a quienes se dirigieron estas palabras debían enseñar las
Escrituras al pueblo e interpretarlas.
¿Son vagas e inconsecuentes las Escrituras?
¿Hay base para las opiniones divergentes y las diversas interpretaciones
y doctrinas que hallan eco en el mundo religioso? Si así fuera,
podríamos albergar dudas acerca de su origen divino, porque no es
la inspiración de Dios la que conduce a la gente a albergar diversas
opiniones. Los que intentan interpretar la Biblia, corrompen la Palabra
de Dios y tuercen el verdadero significado de la Escritura al tratar de
que armonice la verdad de Dios con las invenciones y doctrinas de los hombres.
Las Escrituras resultan pervertidas y son mal aplicadas, y las gemas de
verdad aparecen en el marco del error. Estos maestros están ciegos
y no pueden distinguir claramente cuál es el verdadero significado
de las Escrituras. . .
Jesús, que dio su vida para salvar
a los hombres, nos ha proporcionado advertencias acerca de lo que había
de ocurrir en los últimos días. Los discípulos acudieron
a él en privado para interrogarlo acerca del fin del mundo y Jesús
les dijo: "Mirad que nadie os engañe, porque vendrán muchos
en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán"
(Mat. 24: 4, 5) (Signs of the Times, del 4 de junio de 1894). 165
5 de JUNIO PREPARACIÓN
INDIVIDUAL
Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. Juan 13: 34.
Estas palabras no son de hombre, sino de nuestro
Redentor. ¡Y qué importante es que cumplamos la instrucción
que nos ha dado! Nada puede debilitar tanto la influencia de la iglesia
como la falta de amor. Cristo dice: "He aquí, yo os envío
como a ovejas en medio de lobos; sed, pues, prudentes como serpientes,
y sencillos como palomas" (Mat. 10: 16). Si hemos de enfrentar la oposición
de nuestros enemigos, representados por lobos, tengamos cuidado de no manifestar
el mismo espíritu entre nosotros.
El enemigo sabe muy bien que si no tenemos
amor mutuo, puede alcanzar su objetivo, y herir y debilitar la iglesia,
al provocar diferencias entre los hermanos. Los puede inducir a sospechar
el mal, a hablar del mal, a acusar, condenar, y aborrecerse. De esta manera
se deshonra la causa de Dios, se arroja baldón sobre el nombre de
Cristo, y se le hace un daño indecible a las almas de los hombres.
¡Cuán cuidadosos deberíamos
ser de que todas nuestras palabras y todos nuestros actos estén
en armonía con la sagrada verdad que Dios nos ha encomendado! La
gente del mundo nos está contemplando para ver qué influencia
ejerce nuestra fe sobre nuestros caracteres y nuestras vidas. Nos está
vigilando para ver si tiene un efecto santificador sobre nuestros corazones,
si nos estamos transformando a la semejanza de Cristo. Están alerta
para descubrir cada defecto en nuestras vidas, cada inconsecuencia en nuestros
actos. No les demos la oportunidad de arrojar baldón sobre nuestra
fe.
No es la oposición del mundo lo que
nos va a poner en mayor peligro; es el mal albergado en nuestro seno lo
que provoca nuestros más graves desastres. Es la vida carente de
consagración, de los medio convertidos, lo que atrasa la obra de
la verdad y arroja sombras sobre la iglesia de Dios. . .
El Señor quiere que cada uno de nosotros
se ubique donde nos pueda proporcionar su amor. Le ha fijado al hombre
un precio elevado y nos ha redimido mediante el sacrificio de su unigénito
Hijo, y por lo tanto debemos ver en nuestros semejantes a seres adquiridos
por la sangre de Cristo. Si nos amamos así los unos a los otros,
creceremos en el amor a Dios y a la verdad (Review and Herald, 5 de junio
de 1888). 166
Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, ni desmayes cuando eres reprendido por él; porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo. Heb. 12: 5, 6.
Cristo es nuestro ejemplo. Se lo sometió
a tribulaciones. Soportó el sufrimiento y se humilló
al asumir la humanidad. Cristo llevó sus cargas sin impaciencia,
sin incredulidad, sin quejarse. No por ser el divino Hijo de Dios
sintió menos el peso de sus pruebas. Usted no puede tener
un problema, una perplejidad o una dificultad que no haya ejercido la misma
presión sobre el Hijo de Dios; ni tampoco un pesar al cual su corazón
no se haya expuesto de igual manera. Sus sentimientos se resentían
tan fácilmente como los suyos. Sin embargo, la vida y el carácter
de Cristo fueron inmaculados. Su carácter estaba compuesto
de cualidades morales entre las cuales encontramos todo lo puro y todo
lo que es verdadero, todo lo amable y todo lo que es de buen nombre.
Dios nos ha dado un modelo perfecto y sin
falla. El propósito de Dios es hacer de usted un obrero capaz
y eficiente. La mente que él creó debe ser purificada,
elevada y ennoblecida. Si se permite que la mente se dedique a cosas
insignificantes, se debilitará como resultado de la acción
de leyes inmutables. Dios quiere que sus siervos amplíen la
esfera de sus pensamientos y planes de labor, y que pongan sus facultades
en contacto dinámico con lo grande, lo que eleva y ennoblece.
Esto le dará nuevos impulsos a las facultades intelectuales.
Sus pensamientos se ampliarán y enjaezarán sus energías
para emprender una tarea más amplia, más honda y más
grande, para nadar en aguas profundas y vastas, sin fondo ni orilla. .
.
Dios ve el corazón y el carácter
de los hombres cuando ellos mismos no se dan cuenta exacta de su propia
condición. El sabe que su obra y su causa sufrirán
si no se corrigen los errores que existen en ellos sin que los adviertan
y, por lo tanto, sin que los corrijan. Cristo nos llama sus siervos
si hacemos lo que nos manda. A cada cual se le asigna su esfera particular,
su lugar de trabajo, y Dios no requiere nada más ni nada menos,
tanto del más humilde como del más grande que el pleno cumplimiento
de su vocación. No nos pertenecemos a nosotros mismos.
Por gracia hemos llegado a ser siervos de Cristo. Hemos sido adquiridos
por la sangre del Hijo de Dios (Carta 16, del 6 de junio de 1875, al pastor
J. T. Butler, ex presidente de la Asociación General). 167
Ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad. Fil. 2: 12, 13.
Cada uno de nosotros tiene una obra que hacer
para su propia salvación, que debe cumplir todo lo requerido por
Dios. El Señor no hace nada aparte del instrumento por medio
del cual se debe hacer su obra. Su gracia basta para obrar en los
suyos y por medio de ellos en el cumplimiento de todas sus promesas, al
mismo tiempo que aquel a quien se confiere dicha gracia debe obedecer todos
sus mandamientos.
El resultado de los requerimientos divinos
consiste en lograr que su pueblo salga del mundo y se separe de él,
sin tener comunión alguna con las obras infructuosas de las tinieblas.
Sin santidad "nadie verá al Señor" (Heb. 12: 14). "Cualquiera,
pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye en enemigo de Dios"
(Sant. 4: 4).
Mientras el Señor obra en favor de
nosotros, debemos obrar en beneficio de nosotros mismos. Cuando el
Señor nos envía sus siervos con reprensiones, prevenciones
y advertencias, no debemos apartarnos ni rehusar recibir el mensaje porque
no proviene de hombres eruditos. No debemos decir: "No necesito este
mensaje". Todo mensaje que Dios les envía por medio de su
mensajero es para bien, para enseñarles en forma más perfecta
el camino de la salvación. ¿Qué otros medios tiene
Dios para comunicar su voluntad a los hombres fuera de los mensajeros que
él ha escogido? ¿No tienen temor de aceptar la porción
del mensaje que les agrada y rechazar la que se cruza con la senda de ustedes?
No deben expresar sus dudas. Son insinuaciones
de Satanás. Si no respetan las maneras y los medios que Dios
ha empleado para alcanzarlos, ¿han pensado qué medios puede
tener en reserva para llegar hasta ustedes? ¿No ha sido acaso un
tremendo error de ustedes criticar a los ministros de Dios, hablar livianamente
de aquellos a quienes el apóstol los ha intimado a tener en gran
estima por causa de su obra? ¿Rehusarán los hombres y las
mujeres de limitada experiencia recibir ayuda de parte de los instrumentos
que Dios ha establecido, es a saber, sus pastores?. . .
¿Qué clase de respeto piensan
ustedes que tendrán sus hijos por los mensajeros de Dios después
que se han arrogado el derecho de expresarse irrespetuosamente de esos
hombres como lo han hecho? (Manuscrito 37, del 7 de junio de 1887, "Cooperemos
con Dios"). 168
8 de JUNIO VAYAN HOY A TRABAJAR
El temor de Jehová es el principio de la sabiduría, y el conocimiento del Santísimo es la inteligencia. Prov. 9: 10.
A cada alma se le han confiado diversas capacidades.
Son talentos que deben perfeccionarse mediante el servicio fiel, de manera
que Cristo, en ocasión de su venida, pueda recibir lo suyo con usura.
Oímos hablar mucho de educación
superior en el sentido en que el mundo considera este asunto. Pero
los que no conocen la educación superior, tal como fue enseñada
y ejemplificada en la vida de Cristo, ignoran lo que es. La educación
superior implica conformidad con el plan de salvación. Implica
la experiencia de contemplar diariamente a Jesús y de colaborar
con Cristo para la salvación de los que perecen.
La ociosidad es pecado porque hay un mundo
por el cual trabajar. Cristo dio su vida para elevar a los degradados
y pecadores. Aunque era el Príncipe del cielo, vivió,
sufrió y murió bajo el abuso y la burla de los hombres caídos,
y todo esto con el fin de preparar mansiones en las cortes celestiales
para la familia humana. Cristo impartió instrucción
del orden más elevado. ¿Podemos imaginarnos una educación
superior a la que se puede obtener en cooperación con él?
Ahora es el momento de trabajar. El
fin de todas las cosas se acerca; la noche viene cuando nadie puede obrar.
Esta noche está más próxima de lo que algunos suponen.
Exalten al Hombre del Calvario frente a los que viven en pecado.
Mediante la pluma y la voz trabajen para disipar las falsas ideas que han
tomado posesión de las mentes de los hombres con respecto a la educación
superior. A cada obrero Cristo ordena: "Vayan hoy a trabajar a mi
viña para gloria de mi nombre". Presenten ante un mundo cargado
de corrupción la bendición de la verdadera educación
superior. Cada creyente debe irradiar luz. Al cansado, cargado,
desanimado y perplejo se le debe señalar a Cristo, la fuente de
toda vida y fortaleza espiritual. . .
Busquen la educación superior que
es plena conformidad con la voluntad de Dios, y seguramente van a recibir
la recompensa que produce el aceptarla. Si a cada hora se ubican
ustedes donde pueden recibir las bendiciones de Dios, el nombre del Señor
será magnificado por medio de sus vidas (Carta 102, del 8 de junio
de 1909, a E. A. Sutherland y P. T. Magan, ex educadores en Battle Creek
y Berrien Springs, pero en ese momento maestros de la escuela de Madison,
Tennessee). 169
9 de JUNIO ADORNEMOS EL EVANGELIO
Del mandamiento de sus labios nunca me separé; guardé las palabras de su boca más que mi comida. Job 23: 12.
Sólo los que leen las Escrituras considerándolas
la voz de Dios que les habla, aprenden realmente. Tiemblan ante la
Palabra de Dios porque para ellos es una viviente realidad. Estudian
y escudriñan el tesoro escondido. Abren el entendimiento y
el corazón para recibir la gracia celestial y oran por ella, a fin
de lograr la preparación necesaria para la vida futura e inmortal.
Al recibir en la mano la antorcha celestial,
el hombre ve su propia flaqueza, su debilidad, su incapacidad para encontrar
justicia en sí mismo. No hay nada en él que lo pueda
recomendar a Dios. Ora para que el Espíritu Santo, el representante
de Cristo, sea su guía constante, que lo conduzca a toda verdad.
. .
Estar de acuerdo con la verdad solamente
no es la religión bíblica. . . Hay muchos cristianos cuyos
corazones están cubiertos por una armadura de justicia propia que
no pueden atravesar las flechas del Señor, agudas y verdaderas,
aunque sean disparadas por los ángeles. La verdad resbala
y el alma no recibe el impacto. Primeramente el hombre debe buscar
a Dios; entonces el Espíritu Santo tomará la preciosa verdad,
cuyo precio supera al de los rubíes, tal como procede de los labios
de Jesús, para llevarla, como poder viviente, al corazón
que obedece. La verdad recibida en el corazón se convierte
en un poder vivificante que despierta toda facultad. Es una divina
influencia que toca el corazón y crea la música celestial
que fluye de los labios en límpida acción de gracias y alabanza
pura.
¡Oh, qué puedo decir para despertar
la mente de los que profesan creer la verdad, para que puedan adornar el
Evangelio por medio de una fe que obra por el amor y purifica el alma!
Cristo los intima a que lo consideren el Iluminador de sus almas entenebrecidas.
. .
La curiosidad de los hombres los ha inducido
a buscar el árbol del conocimiento, y cuán a menudo piensan
que están cosechando frutos esenciales cuando en realidad, tal como
en el caso de Salomón, descubren que todo ello es vanidad de vanidades
en comparación con la ciencia de la verdadera santidad que les abrirá
los portales de la ciudad de Dios. . .
Todo ser humano debe ver que la obra más
grande, más importante de su vida, consiste en recibir la semejanza
divina, con el fin de preparar el carácter para la vida futura.
Debe apropiarse de las verdades celestiales para aplicarlas especialmente
en la vida práctica (Manuscrito 67, del 9 de junio de 1898, "Escudriñemos
las Escrituras"). 170
10 de JUNIO TIEMPO DE COSECHAR
Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos. La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz. Rom. 13: 11, 12.
Formamos parte de la gran tela de la humanidad,
y una influencia pasa de uno a otro, no sólo en la iglesia, pues
la familia del cielo y de la tierra se amalgaman a fin de que Cristo pueda
llegar a ser un poder en el mundo. Todas las joyas de la verdad concedidas
a los patriarcas y profetas que se han ido acumulando de era en era y de
generación en generación, deben reunirse ahora como la herencia
que se nos ha confiado.
Las sagradas influencias de las generaciones
del presente y del pasado constituyen un poderoso instrumento de Dios,
capaz de prevalecer, no contra carne y sangre, sino contra principados
y potestades, y malicias espirituales en los aires. El pueblo de
Dios de la actualidad tiene todos los privilegios y oportunidades de las
generaciones pasadas, y mucho más luz que le puede conferir más
poder para la obra de Dios, que el que han tenido las generaciones precedentes.
Estas ventajas requieren que se produzcan los correspondientes dividendos.
Nuestros esfuerzos para abrir el camino delante de los demás deben
estar en armonía con los tesoros celestiales que poseemos.
El Señor se acerca. Las inteligencias
celestiales, unidas con las influencias santificadas de la tierra, deben
proclamar el mensaje del tercer ángel y dar esta advertencia: "El
fin de todas las cosas se acerca". "Porque aún un poquito,
y el que ha de venir vendrá, y no tardará" (Heb. 10: 37).
Hay que preparar a un pueblo para que esté en pie en el día
del Señor, y para que, habiendo acabado todo pueda prevalecer.
Los que se apiñan en ciudades y pueblos están cometiendo
un grave error. Los que de esa manera dejan de ejercer su influencia
en forma más amplia, al no penetrar en nuevos territorios, para
llegar hasta los confines del mundo, están dejando de ocupar el
puesto que les señala su deber.
En su oración en favor de sus discípulos
poco antes de su ascensión, Cristo dijo: "Mas no ruego solamente
por éstos, sino también por los que han de creer en mí
por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, oh Padre,
en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros;
para que el mundo crea que tú me enviaste" (Juan 17: 20, 21). ¡Sean
escritas por el dedo de Dios sobre cada corazón estas benditas palabras!
(Manuscrito 7, del 10 de junio de 1891, "El servicio cristiano en la iglesia
viviente"). 171
11 de JUNIO ORACIÓN PERSEVERANTE
Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar. 1 Ped. 5: 8.
¡Qué astuto es el diablo contra
el cual tenemos que luchar! Sólo Cristo es suficientemente
poderoso y capaz de contrarrestar su poder; por lo tanto, debemos tener
a Jesús con nosotros cada momento. Estamos sumidos en un sopor,
como estúpidos, y no percibimos las artimañas, los lazos
y las trampas de Satanás, que tiende ante los pies de los incautos.
Por lo tanto, debemos saber cómo avanzar, para que cada movimiento
que hagamos sea hecho en Dios. El yo no se debe hacer oír.
La destrucción de las almas es la
tarea específica de Satanás y de sus colaboradores aquí
en la tierra. La salvación de las almas es la tarea de todos
los seguidores de Cristo, por débiles que sean. Cuando los
intereses egoístas [de alguien] tienen prioridad y la salvación
de las almas ocupa un segundo lugar, si es que lo ocupa, esa persona está
trabajando de parte de Satanás, porque precisamente sus pretensiones
son una trampa que induce a los demás a apartarse de la senda, para
que no le den el primer lugar al reino de Dios y su justicia. Satanás
les da el impulso inicial a todos esos obreros. La salvación
de las almas siempre debe ocupar el primer lugar, porque Satanás
es un león rugiente que busca a quién devorar. Debemos
arrebatar las almas que van por su senda. Debemos tener visión,
discernimiento y fe, y trabajar como para salvar a alguien que está
en peligro de perder la vida, teniendo en cuenta que cualquier descuido
de nuestra parte puede acarrear su muerte.
Quiera Dios enseñarnos a comprender
lo que es la obra misionera, y cómo podemos dedicarnos a ella.
Cada misionero debería pertenecer plenamente al Señor, y
avanzar con vigor para lograr la perfección del carácter
cristiano. La norma de la piedad debe ser puesta bien en alto.
Se debe sacrificar toda clase de idolatría. Hay que salvar
las almas, las preciosas almas. . .
Cierto hombre, cuando la Iglesia de Escocia
estaba tomando algunas decisiones que implicaban el abandono de algunos
principios de su fe, al dejar a un lado algunas de sus firmes normas, se
decidió a no ceder nunca ni en una jota ni en un tilde. Se
arrodilló delante de Dios y suplicó: "¡Dame Escocia,
si no, muero!" Su oración importuna fue escuchada. ¡Oh, si
se pudiera escuchar por todas partes la ferviente oración de fe:
Dame las almas sepultadas ahora debajo de la basura del error, si no, muero!
Traigámoslas al conocimiento de la verdad tal como lo es en Jesús
(Carta 20, del 11 de junio de 1883, dirigida a W. C. White). 172
12 de JUNIO EL CUIDADO DE DIOS POR SU IGLESIA
Mas os ruego, hermanos, que os fijéis en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que vosotros habéis aprendido, y que os apartéis de ellos. Rom. 16: 17.
En todas las épocas del mundo ha habido
hombres que han creído que tenían una obra que hacer para
el Señor sin tomar en cuenta para nada a los que el Señor
ya estaba usando. Su aplicación de las Escrituras no es correcta
pues las tuercen para que apoyen sus propias ideas. Cualesquiera
sean las pretensiones de los que se apartan del cuerpo de la iglesia para
proclamar teorías de su propia invención, están al
servicio de Satanás para poner en marcha un nuevo procedimiento
con el fin de desviar a las almas de la verdad para este tiempo.
Tengan cuidado de los que se levantan con
la gran responsabilidad de denunciar a la iglesia. Los elegidos que
están de pie para hacer frente a las tormentas de la oposición
del mundo, y están levantando los pisoteados mandamientos de Dios
para exaltarlos como santos y honorables, son ciertamente la luz del mundo.
¿Cómo se permiten juzgarlos estos mortales y llamar ramera
a la iglesia, Babilonia, cueva de ladrones, habitación de toda ave
sucia y aborrecible, morada de demonios, que da de beber a las naciones
el vino de su fornicación, que se confedera con los reyes y grandes
de la tierra, que se enriquece gracias a la abundancia de sus delicias,
para proclamar que sus pecados han llegado hasta el cielo y que sus iniquidades
han venido en memoria delante de Dios? ¿Es este el mensaje que le
tenemos que dar a los adventistas del séptimo día? ¡Les
digo que no! Dios no le ha confiado a nadie tal mensaje. Humillen
esos hombres sus corazones delante de Dios, y con verdadera contrición
arrepiéntanse por haberse puesto siquiera por un instante al lado
del acusador de los hermanos que los acusa delante de Dios de día
y de noche. . .
Les digo, mis hermanos, que el Señor
tiene un cuerpo organizado por medio del cual obra. Puede haber más
de media docena de Judas entre ellos; puede haber algún Pedro apresurado
que al ser sometido a prueba sea capaz de negar a su Señor; puede
haber personas como Juan, a quien Jesús amaba, pero con tal celo
que pueden estar dispuestos a destruir vidas humanas clamando que descienda
fuego del cielo para vengar un insulto dirigido a Cristo y a la verdad.
Pero el gran Maestro trata de dar lecciones y de instruir para corregir
estos males (Manuscrito 21, del 12 de junio de 1893). 173
13 de JUNIO EL ESPÍRITU SUSTENTADOR
Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, ahondéis para toda buena obra. 2 Cor. 9: 8.
Nos * (Elena G. de White estaba colaborando
con una campaña de evangelización en San José, California.)
levantamos a las cinco y desayunamos a las seis y media; entonces los hombres
llevan el grupo a la carpa y dedican hora y media al estudio de la Biblia
y a conversar, para comparar los incidentes acaecidos el día anterior,
y ser instruidos con respecto a los hábitos de orden que deben cultivar
y a la necesidad de vencer cada defecto de carácter. Esta
es una escuela que todos necesitan bastante.
Los L son muchachos
con buen espíritu, pero tienen grandes deficiencias: falta de orden,
descuido de los más simples deberes en el mantenimiento de sus cosas,
y dejan sus tareas sin hacer. Ha llegado el momento de que obtengan
una preparación adecuada para la obra, o que la dejen para dedicarse
a esa parte de su educación que no ha recibido atención hasta
ahora, hasta que logren desarrollar un carácter bien equilibrado.
Mientras eso no ocurra, jamás estarán listos para salir solos
y hacer algo. Todos necesitamos más del Espíritu de
Dios, una fe más ferviente, más constante, sincera oración
para percibir las graves imperfecciones de nuestras mejores obras, y nuestra
total incapacidad para alcanzar por nosotros mismos la norma divina.
¡Oh, cuán grande es la obra
de salvar almas! ¡Cuán pocos lo perciben! ¡Cuán
pocos están haciendo todo lo posible a fin de ganar almas para Cristo!
Satanás está trabajando con todo su poder: con perseverancia,
con diligencia, incansablemente, mientras muchos que profesan la verdad
están dormidos, sin hacer nada para salvar almas, sin siquiera vivir
las verdades que profesan. Un testimonio fragmentario no puede alcanzar
a la gente. Tenemos que alcanzarla por medio de Dios. Debemos
ser dúctiles en las manos del Señor, para que él nos
modele como el alfarero lo hace con la arcilla. La gracia del Cielo
es suficiente para cada hora de conflicto, para cada hora de prueba.
Aferrémonos más firmemente de Dios. Su Espíritu
nos ayudará, su Espíritu nos fortalecerá y sostendrá.
Al acercarnos más al Señor,
seremos conscientes de nuestra propia insignificancia, y aprenderemos a
depender más de Jesucristo y entonces obtendremos claras evidencias
de su amor. Veremos la bondad y la misericordia de Dios manifestada
en la obra de su providencia (Carta 21, del 13 de junio de 1883, dirigida
a W. C. White). 174
14 de JUNIO PROTEJAMOS LAS PUERTAS
Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán. Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; mas volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas. Sal. 126: 5, 6.
Muchas veces nosotros [Santiago y Elena White]
nos sentimos desilusionados en nuestras expectativas pero, cuando vemos
que el Señor colabora con nuestros esfuerzos, y las almas acuden
a Cristo, nos olvidamos del cansancio, las desilusiones y las pruebas que
enfrentamos en relación con esta obra, y nos sentimos honrados porque
Dios nos permite tener una parte en ella. Tuvimos algunas reuniones
de oración muy preciosas con algunas personas que estaban muy desanimadas
y casi desesperadas [en un congreso celebrado en Iowa]. Nos regocijamos
con ellos cuando la luz resplandeció en las entenebrecidas cámaras
del alma. Ciertamente el Señor animó nuestros corazones
y nos fortaleció para nuestra gran obra. . .
Asciendan sus oraciones, hijos míos
[Edson y Emma] hasta el cielo en nuestro favor, para que Dios traiga al
conocimiento de la verdad las almas que están en las tinieblas del
error. En cada página de la Palabra de Dios resplandece luz
preciosa. Es nuestra consejera. Cuando estudiamos sus páginas
con el ferviente deseo de saber cuál es nuestro deber, los ángeles
están junto a nosotros para impresionar la mente y fortalecer la
imaginación de manera que percibamos las cosas sagradas reveladas
en la Palabra de Dios.
Debemos someter a la prueba de la voluntad
revelada de Dios todo pensamiento, toda palabra y todo acto. En cada
caso debemos preguntarnos: "¿Agradará esto a Dios? ¿Estará
esto de acuerdo con las enseñanzas de su Palabra?" Y cuando no estemos
bien seguros de cuál es nuestro deber, nuestro corazón natural
nos pedirá que seamos complacientes para seguir nuestra propia inclinación.
Pero sigamos siempre esta conducta segura, por más abnegación
que implique. . .
Querido hijo Edson: Guarda celosamente tus
pensamientos. Conserva bien fortificadas todas las avenidas que conducen
a tu corazón. Debes poner barras en su puerta cuando se aproxime
Satanás. Si eres vigilante en un punto mientras descuidas
los otros, de nada te valdrá. La negligencia y el descuido
de un solo centinela ponen en peligro todo el ejército. El
descuido de una sola de las sendas que conduce a la fortaleza puede implicar
la caída de la ciudad. . . Hay peligros delante de nosotros que
tenemos que enfrentar, y nuestra única seguridad se halla en Dios
(Carta 32, del 14 de junio de 1876, dirigida a Edson y Emma White). 175
15 de JUNIO LA HERENCIA INMORTAL
Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente. Tito 2: 11, 12.
Los ángeles de Dios no desean alcanzar
un conocimiento más elevado que el conocimiento de la voluntad de
Dios; y su mayor delicia consiste en cumplir la perfecta voluntad del Padre
celestial. El hombre caído tiene el privilegio de comprender
la voluntad de Dios. Mientras se nos concede un tiempo de prueba
deberíamos ejercer nuestras facultades al máximo, para lograr
todo lo posible, y mientras tratamos de lograr un elevado desarrollo intelectual,
deberíamos comprender nuestra dependencia de Dios, porque sin su
gracia nuestros esfuerzos no producirán beneficios duraderos.
Seremos vencedores por medio de la gracia de Cristo; por los méritos
de su sangre seremos contados entre aquellos cuyos nombres no serán
borrados del libro de la vida. Los que logren la victoria finalmente
vivirán una vida que se equipara con la de Dios y se ceñirán
la corona del vencedor. Puesto que nos aguarda esta grande y eterna
recompensa, deberíamos correr con paciencia la carrera, mirando
a Jesús, el autor y consumador de nuestra fe.
No vacilamos en decirles que para obtener
la herencia inmortal y el tesoro eterno, tienen que vencer en esta vida
de pruebas. Todo lo que mancha y contamina el alma debe desaparecer,
debe ser limpiado del corazón. Debemos saber lo que significa
participar de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción
que está en el mundo por causa de la concupiscencia. ¿Están
dispuestos a combatir contra los deseos de la carne? ¿Están
listos para luchar contra el enemigo de Dios y el hombre? Satanás
está decidido a esclavizar toda alma de ser posible; porque está
empeñado en un juego desesperado para arrebatarle a Cristo y a la
vida eterna las almas de los hombres. ¿Le permitirán que
les arrebate las gracias del Espíritu de Dios para implantar en
ustedes su propia naturaleza corrupta? ¿O aceptarán la gran
provisión de la salvación, y por los méritos del infinito
sacrificio hecho en favor de ustedes llegar a ser participantes de la naturaleza
divina? Dios dio a su Hijo unigénito para que por medio de
su vergüenza, sufrimiento y muerte, ustedes pudieran tener gloria,
honor e inmortalidad (Signs of the Times, 15 de junio de 1891). 176
16 de JUNIO LA MARAVILLA DE LA CRUZ
Sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación. 1 Ped. 1: 18, 19.
Este fue un buen día para la gente
de Iowa. Nuestra reunión terminó recién cerca
de la una. . . El precioso don de la salvación y la redención
para todos aquellos que lo quieran aceptar parecía tan maravilloso,
tan por encima de nuestra imaginación, que las palabras eran inadecuadas
y no podían describir las infinitas bendiciones puestas a nuestro
alcance por el Redentor del mundo. Su grandeza descendió al
nivel de nuestra debilidad.
¡Jesús, precioso Salvador!
Podemos estudiar el amor del Padre al dar a su querido Hijo para que muriera
por este mundo caído. Cuando estudiamos ese inefable amor
a la luz de la cruz del Calvario, nos llenamos de admiración y asombro.
Vemos la misericordia, la ternura y el perdón armoniosamente entretejidos
con la justicia, la dignidad y el poder. Jesús invita al pecador
a que lo mire y viva. "He hallado un rescate" le dice. La cruz
del Calvario es el puente que se tiende sobre el abismo que abrió
el pecado. Las almas arrepentidos y creyentes pueden ver a un Padre
perdonador que nos reconcilia consigo mismo por medio de la cruz del Calvario.
El conocimiento de Cristo pone de manifiesto
las profundidades del pecado y su carácter ofensivo, mientras por
la fe vemos la corriente purificadora, la sangre de Cristo que lava toda
mancha de pecado. Esta salvación no es apreciada ni siquiera
a medias. No se considera de valor infinito la salvación que
se nos ofrece por medio de la sangre de Jesús. Por la fe debemos
aceptar plenamente este don como el gran obsequio de Dios otorgado por
medio de Jesucristo. . .
¿Por qué somos tan fríos?
¿Por qué somos mundanos? ¿Por qué somos tan
descuidados? ¿Por qué no arde el amor de Jesús sobre
el altar de nuestros corazones? El llevó la carga de nuestros
pecados y pesares; ¿por qué no tenemos más fe? ¿Por
qué no confiamos y lo recibimos todo, por la fe, de la mano que
fue clavada a la cruz a fin de ser poderosa para salvar? ¿Por qué
no podemos confiar en ese amor que se nos ha manifestado en un sacrificio
tan infinito para que pudiéramos vivir?
Miremos por fe la cruz. Miremos y vivamos.
Este será nuestro estudio y nuestra canción por toda la eternidad
(Carta 6, del 16 de junio de 1881, dirigida a Edson y Emma White). 177
Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. 2 Cor. 12: 9.
Dormí muy poco la noche pasada.
Traté de mirar a Jesús, de ponerme en las manos del gran
Médico. El ha dicho: "Bástate mi gracia". La
gracia de Cristo induce a los hombres a pronunciar palabras acertadas en
todas circunstancias. El sufrimiento físico no excusa las
acciones anticristianas.
Durante estas horas de insomnio, el tema
de la victoria era el motivo central de mis pensamientos. "Al que
venciere -declara el Señor-, le daré que se siente conmigo
en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre
en su trono" (Apoc. 3: 21).
Hay quienes siempre presentan excusas por
andar de acuerdo con los consejos del enemigo. Hay quienes piensan
que porque padecen una debilidad física, tienen el privilegio de
pronunciar palabras mezquinas y actuar de manera antipática.
Pero, ¿acaso no ha hecho provisión Jesús para que
los tales venzan la tentación? ¿Han de ser desagradecidos
e impíos por causa de las pruebas y las aflicciones? ¿No
son acaso los rayos de la justicia de Cristo lo suficientemente luminosos
como para disipar las sombras de Satanás?
Se afirma que la gracia de Dios es suficiente
para contrarrestar todos los males y las pruebas contra los cuales tienen
que luchar los seres humanos. ¿Podrá carecer de poder entonces
contra las debilidades físicas? ¿Retrocederá la gracia
divina mientras Satanás ocupa el campo y mantiene sus víctimas
bajo el poder de sus malos atributos?
¡Oh, cuán precioso es Jesús
para el alma que confía en el! Pero muchos andan en tinieblas
porque sepultan su fe en las sombras de Satanás. No han hecho
lo que podían hacer por medio de la gracia de Jesús.
No hablan acerca de la fe, la esperanza y el valor. Jamás
deberíamos permitirle a Satanás que crea que su poder para
perturbar y molestar es mayor que el poder de Cristo para sostener y fortalecer.
Hay que "orar siempre y no desmayar" (Luc.
18: 1). Toda oración sincera que se ofrece a Dios va mezclada
con la eficacia de la sangre de Cristo. Si la respuesta se demora,
se debe a que Dios desea que manifestemos una santa osadía al reclamar
el cumplimiento de la palabra empeñada por Dios. Fiel es el
que prometió (Manuscrito 19, del 17 de junio de 1892). 178
18 de JUNIO FIDELIDAD EN EL SERVICIO
Quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente. 1 Ped. 2: 23.
Espero que no se impacienten con la crítica
ni con los que buscan faltas; pero si eso viene, tengan en cuenta que ustedes
no son perfectos, que es posible que se cometan errores, y que muchas faltas
cometidas en el curso de la vida pueden dar ocasión a la sospecha,
aunque los mismos que critican cometan errores similares. Muchos
no piensan en esto, y como resultado de ello son inclementes con los demás,
los juzgan comparándolos consigo mismos, como si tuvieran las mismas
o peores debilidades. Sin embargo, individualmente, deberíamos
tener una conducta que estuviera por encima de toda represalia.
Deberíamos manifestar mucha sabiduría
mientras avanzamos, haciendo nuestro trabajo con fidelidad, sin desviarnos
ni a la derecha ni a la izquierda, para avanzar rectamente, con la mirada
puesta en la gloria de Dios. La fortaleza de carácter no se
revela tanto mediante los sentimientos que manifestamos a causa de la injusticia
o los malos tratos, sino que el dominio propio y el firme control ejercido
sobre una emoción fuerte manifiestan fortaleza de carácter
y el espíritu de Jesús. El vencedor recibirá
el fruto del árbol de la vida que se encuentra en medio del paraíso
de Dios: Es la recompensa que se dará al vencedor, al cristiano
trabajador y abnegado, que pelea la buena batalla de la fe. Deberíamos
estar luchando noblemente para alcanzar la victoria. A todos los
que combaten legalmente se les concederá la gracia de Cristo.
Ahora bien, querido hijo mío [Edson],
preocúpate lo menos posible de lo que la gente dice. Déjalos
que digan lo que quieran, pero no permitas que ni en palabras ni en hechos
se manifieste en ti el yo. El Señor quiere que sigas una línea
de conducta que permita que te considere digno de confianza. Tienes
habilidades que te capacitan para hacer el bien a los demás si no
permites que los impulsos te arrastren. Si das evidencia de que tienes
un firme apoyo en Dios, obtendrás respeto y confianza, y entonces
podrás ejercer una influencia favorable al bien. Permitirás
que tu luz resplandezca con los mayores beneficios. Tratarás
de representar a Jesús. Sabes que nuestro Salvador fue maltratado,
pero que no tomó represalias. Fue despreciado y rechazado
por los hombres; ¿cómo pueden sus seguidores esperar algo
mejor en esta vida? (Carta 99, del 18 de junio de 1886, dirigida a Edson
y Emma White). 179
19 de JUNIO CADA MIEMBRO DEBE SER UN MISIONERO
Dice: Poco es para mi que tú seas mi siervo para levantar
las tribus de Jacob, y para que restaures el remanente de Israel; también
te di por luz de las naciones, para que seas mi salvación hasta
lo postrero de la tierra.
Isa. 49: 6.
Martes de mañana, 19 de junio.
Acabo de ver la hora; son las dos en punto. Me vestí, busqué
al Señor, y ahora trato de escribir unas pocas palabras para que
salgan con el correo al África esta mañana. Quiera
el Señor ayudarme a escribir cada línea. . .
Lea Isaías 49. No puedo escribir
todo el capítulo. Léalo cuidadosa y solemnemente. ¡Qué
palabras son éstas! "Y me dijo: Mi siervo eres, oh Israel, porque
en ti me gloriaré" (vers. 3). Cuántos, después
de hacer todo lo posible, en medio de las circunstancias más difíciles,
sufriendo por la falta de elementos y medios, están listos para
decir, con las palabras de las Escrituras: "Por demás he trabajado,
en vano y sin provecho he consumido mis fuerzas; pero mi causa está
delante de Jehová, y mi recompensa con mi Dios" (vers. 4).
Se deben dar todas las amonestaciones.
La verdad, la verdad bíblica debe ser proclamada en nuestros grandes
congresos, y las iglesias deben oír. Entonces tienen la oportunidad
de hacerlo. No todos querrán oír. Muchos se oponen
a todo lo que implique abnegación. No están dispuestos
a aceptar el sábado. En Éxodo 31: 12-18 se señala
claramente y en forma definida lo que Dios espera de su pueblo, y la consecuencia
cierta de su rechazamiento es la muerte. A pesar de ello, muchos
no querrán obedecer porque la verdad implica abnegación y
sacrificio.
Numerosos pastores no querrán oír
ni convencerse. No querrán entrar en el santuario de la verdad
para recibir su conocimiento por medio de la Palabra. En cambio,
le arrebatarán a la gente la clave del conocimiento al pervertir
las Escrituras, y al torcer el verdadero significado de la Palabra de Dios.
Por lo tanto, cada paso que se dé a fin de alcanzar a la gente para
salvarla de la perdición, el error y la desobediencia, requiere
que se libre una batalla dura y permanente. Pero, ¿nos dará
respiro? No. Levanten el estandarte. Erijan monumentos a la
verdad de Dios en todos los lugares donde sea posible hacerlo. Trabajen
en nuevos territorios y se lograrán conversiones. Algunos
que no se deciden en seguida colaborarán con el progreso de la obra
con sus medios y su simpatía, y se pondrán del lado del Señor.
. . Dios tendrá representantes en todo lugar y en todas partes del
mundo (Carta 86, del 19 de junio de 1900, dirigida al pastor A. G. Daniells).
180
Alabad a Dios en su santuario; alabadle en la magnificencia de su firmamento. Alabadle por sus proezas; alabadle conforme a la muchedumbre de su grandeza. . . Todo lo que respira alabe a JAH. Aleluya. Sal. 150: 1, 2, 6.
Ayer a las diez llegamos a este lugar: East
Portland, Oregon. Al salir de Walla Walla el martes de mañana,
los vehículos se detuvieron veinte minutos en Multnomah Falls, como
generalmente lo hacen. Casi todos los abandonaron para ascender la
montaña a fin de disfrutar de una vista de este paisaje maravillosamente
bello y grandioso. . .
Habían colocado peldaños de
madera en el sendero; después éste ascendía zigzagueando,
y al final había más peldaños todavía.
Esto se repitió muchas veces hasta que llegamos a un rústico
puente que nos permitía trasponer un pequeño abismo sobre
la primera cascada. La cascada mayor está por encima de ésta
y se llama el Velo de la Novia. El punto desde el cual se despeña
el agua está a unos 300 metros de altura. El agua que desciende
se estrella contra las rocas sobresalientes y se disemina en forma de una
hermosa niebla. Es una vista encantadora.
Me hubiera gustado pasar el día entero
en este lugar rodeado de tan hermosos paisajes. Pero estamos agradecidos
por los pocos momentos que pudimos contemplar este paisaje tan bello y
grandioso, a pesar de que tuvimos que hacer un difícil escalamiento
para verlo desde el puente construido con este propósito. . .
Me vinieron a la mente las palabras del salmista
cuando invita a todo lo que tiene aliento que alabe al Señor, para
que la creación animada e inanimada se una en un coro de alabanza
y gratitud a Dios. Su invitación a las cosas insensibles e
irracionales es la reprensión mas fuerte que se pueda dar a los
que han sido bendecidos con el don de la inteligencia, si sus almas no
se conmueven ante la majestad y la gloria de Dios, y sus labios no las
proclaman.
"Alabadle, sol y luna; alabadle, vosotras
todas, lucientes estrellas. . . Alabad a Jehová desde la tierra,
los monstruos marinos y todos los abismos; el fuego y el granizo, la nieve
y el vapor, el viento de tempestad que ejecuta su palabra" (Sal. 148: 3-8).
Todos estos instrumentos de Dios en la naturaleza reciben la intimación
de ofrendar su tributo de alabanza al Altísimo. Y, ¿quién
entre las criaturas de Dios guardará silencio cuando cada estrella
en su órbita, cada brisa que acaricia la tierra, y cada nube que
oscurece el firmamento, cada lluvia pasajera y cada rayo de sol tributan
alabanzas al Dios que reina en los cielos? (Manuscrito 9, del 20 de junio
de 1884, "Visita a Multnomah Falls"). 181
Y les decía: La mies a la verdad es mucha, mas los obreros pocos; por tanto, rogad al Señor de la mies que envíe obreros a su mies. Luc. 10: 2.
No he podido cabalgar últimamente debido
a problemas en la cadera y la columna vertebral, y durante el viaje [a
casa desde el Colegio de Healdsburg] me cansé mucho. Pero estoy
muy agradecida a mi Padre celestial porque me fortalece.
Ultimamente los hermanos han celebrado reuniones
al aire libre en Calistoga [California]. . . La siguiente serie se celebrará
en Santa Elena si se encuentra un lugar adecuado. Queremos hacer
todo lo posible para advertir a los que nos rodean acerca del próximo
regreso del Salvador. Creo que vamos a hacer mucho bien si llevamos
a cabo esta tarea. Mi corazón se conmueve por los que están
en tinieblas, por los que no conocen la verdad . . .
Espero visitar pronto el Hogar para Soldados
de Yountville. Durante varios meses un grupo de obreros ha ido allá
para celebrar, sábado por medio, servicios de canto. Al principio
sólo unos pocos asistían, pero en la actualidad entre 75
y cien están presentes cada vez. De vez en cuando se da una
charla de treinta minutos acerca de un tema bíblico. En una
de las reuniones celebradas hace pocas semanas, se les preguntó
a los soldados si les gustaría tener un corto estudio bíblico
después del servicio de canto. Alrededor de una docena asintió.
Pero cuando llegó el momento de dar el estudio, más de cincuenta
estuvieron presentes. los obreros llevan impresos con ellos, y cuando se
les pregunta a los soldados si los quisieran recibir, sus rostros se iluminan
y sus manos se extienden para recibir los libros y periódicos.
El sábado pasado un hombre de aspecto
inteligente le dijo en ese hogar a uno de nuestros hermanos: "Antes que
ustedes vinieran a cantar para nosotros, yo dedicaba la mayor parte del
día a beber y a perderlo con mis compañeros. Pero desde
que ustedes vienen aquí, he encontrado una manera mejor de emplear
el tiempo. He dejado de beber y dedico mi tiempo libre a la lectura
de El Deseado de Todas las Gentes. . ."
Esperamos que continúe esta obra en
favor de los soldados. Varios de ellos están interesados,
y los encargados del Hogar reconocen la buena obra que se ha hecho.
Creo firmemente que algunos de esos ancianos, tal vez muchos, lleguen a
salvarse. Deseo que nuestros hermanos vean las numerosas puertas
que se están abriendo delante de ellos (Carta 112, del 21 de junio
de 1903, dirigida al pastor J. A. Burden y Sra. mientras trabajaban en
Australia). 182
Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros. 1 Ped. 1: 3, 4.
La religión de Jesucristo es algo más
que hablar. La justicia de Cristo consiste en acciones rectas y buenas
obras impulsadas por motivos puros y generosos. La justicia exterior,
sin el adorno interior, no vale nada. "Este es el mensaje que hemos
oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas
tinieblas en él. Si decimos que tenemos comunión con
él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad;
pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión
unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado"
(1 Juan 1: 5-7). Si no poseemos la luz y el amor de Dios, no somos
sus hijos. Si no juntamos con Cristo, derramamos. Todos ejercemos
influencia, y esta influencia es decisiva en el destino de los demás
para su bien presente y futuro, o para su eterna perdición.
Todos tenemos que aprender lecciones en la
escuela de Cristo a fin de perfeccionar caracteres cristianos y mantener
unidad con Jesús. El Señor le dijo a sus discípulos:
"Si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis
en el reino de los cielos" (Mat. 18: 3). Les explicó el significado
de esto. No quería que fueran como niños en cuanto
a la comprensión, sino a la malicia. Los niñitos no
manifiestan sentimientos de superioridad ni se sienten aristócratas.
Son sencillos y naturales en su aspecto. Cristo quiere que sus seguidores
cultiven modales carentes de afectación, para que todo su comportamiento
sea humilde y semejante al de él. Nos ha asignado el deber
de vivir en favor de los demás. Vino a este mundo desde las
reales cortes del cielo para manifestar el gran interés que tenía
por el hombre, y el precio infinito pagado por la redención de éste
revela que es de tan gran valor que Cristo pudo sacrificar sus riquezas,
su honor y las cortes reales, para librarlo de la degradación del
pecado.
Si la majestad del cielo pudo hacer tanto
para poner en evidencia su amor por el hombre, ¿qué no debería
éste estar dispuesto a hacer por los demás, para ayudarles
a salir del pozo del sufrimiento y las tinieblas?(Review and Herald, del
22 de junio de 1886). 183
23 de JUNIO EL TRATO DE DIOS CON LOS HOMBRES
Hermanos míos amados, oíd: ¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que le aman? Sant. 2: 5.
En la parábola del rico y Lázaro
el gran Maestro levanta el telón y nos muestra que Dios es el fundamento
de toda fe, de toda bondad y de toda misericordia.
Los judíos pretendían ser descendientes
de Abrahán, pero al no hacer las obras de este patriarca demostraban
que no eran sus verdaderos hijos. Sólo se reconoce como verdaderos
descendientes suyos a los que están espiritualmente en armonía
con él. Cristo reconoció que el mendigo [Lázaro]
podía ser recibido por Abrahán en la intimidad de su amistad,
aunque perteneciera a una clase considerada inferior por los hombres.
Cada corazón debería albergar
simpatía humana. Es un atributo de Dios y nunca se la debería
descartar. "Todos vosotros sois hermanos" (Mat. 23: 8). Dios ha depositado
sobre los hombres la responsabilidad de brindar simpatía a sus semejantes,
de ayudar al necesitado, al herido y al maltratado. Muchos se desmoralizan
por causa de su propia conducta, pero, ¿qué miembro de la
familia humana puede comprender, como Dios, la causa de su miseria?
Existen actualmente en el mundo muchas personas
heridas, muchos corazones tristes que necesitan alivio. El Señor
tiene medios para iluminar la vida de estos desconsolados. Cada uno
de nosotros puede poner a trabajar sus talentos al disipar las nubes, al
permitir que penetre la luz del sol de la esperanza y la fe en el que "de
tal manera amó. . . al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito,
para que todo aquel que en él cree no se pierda, mas tenga vida
eterna" (Juan 3: 16).
Dios nos muestra que llegará el momento
cuando se invertirá la situación del rico que no depende
de Dios y del pobre que sí depende de él. Los que carecen
de los bienes de este mundo, pero que son pacientes y sufridos, y confían
en Dios, serán exaltados un día por encima de muchos que
ocupan los más elevados cargos que este mundo puede ofrecer.
Dios no trata con nosotros como lo hace el
hombre. Dio a su Hijo con inmenso sacrificio para lograr que entremos
a su servicio, y con él nos dio todo el cielo. Lo hizo para
mostrarnos cuánto valor asigna a los seres que creó (Manuscrito
81, del 23 de junio de 1898, "El rico y Lázaro"). 184
24 de JUNIO UN GUÍA EN MEDIO DE LA PERPLEJIDAD
Entonces tus oídos oirán a tus espaldas palabra que diga: Este es el camino, andad por él; y no echéis a la mano derecha, ni tampoco torzáis a la mano izquierda. Isa. 30: 21.
Tú [Edson] necesitas un Consejero que
no pueda errar; Alguien a quien la maledicencia no llene de prejuicios;
Alguien cuyo criterio no se distorsione debido a las ideas estrechas.
Se abre una senda a tu lado; pero si es la senda que debes recorrer, o
debes evitarla, es algo que no puedes decidir y nadie te puede ayudar.
Otra senda se cierra delante de ti; y no hay nadie suficientemente sabio
para decidir si sólo ha sido cerrada para que vayas en otra dirección,
o para probar la firmeza de tus propósitos. Por eso necesitas
un Guía, un Poder invisible para los ojos mortales, que pueda juzgar
los motivos, propósitos e intenciones de tu corazón, a fin
de señalar tus caminos. La Estrella del Oriente te conducirá
a cada paso con tal de que quieras seguirla.
Nunca estás solo. Nunca puedes
estar en un lugar en donde no haya nadie que se interese en ti. Nuestro
Padre celestial dio a su Hijo para que muriera por ti. La cruz del
Calvario da testimonio de que él se interesa profundamente en tu
bienestar, porque eres adquisición del Hijo de Dios. . .
Si comprendes qué es lo recto y lo
haces, todo estará bien. Si solicitas la ayuda de Dios, no
pedirá en vano. El Señor está actuando de muchas
maneras para lograr que confíes de todo corazón en él.
En nada se deleita más que en que deposites tus cargas, acudas a
él en procura de luz y fortaleza, y ha prometido que entonces hallarás
descanso para tu alma. Si tienes corazón y voz para orar,
con toda seguridad te va a escuchar, y extenderá su brazo desde
el cielo para salvarte. Hay un Dios que escucha la oración,
y cuando todos los otros recursos fallan, él es tu refugio, tu constante
auxilio en las tribulaciones. . .
Si acudes a Dios con corazón humilde
y creyente para buscar dirección en medio de tu perplejidad, tendrás
el privilegio de depositar tu caso en sus manos. El cielo y la tierra
pasarán, pero sus promesas no fallarán. Pide que Dios
cumpla su palabra. Creíste en sus promesas cuando sólo
tenías tres años. Revela ahora la sencillez de un niño
y acude al Señor con fe inquebrantable. Confía en el
Señor con todo tu corazón, y tu confianza nunca será
defraudada, nunca se volverá contra ti. Piensa en Jacob cuando
elevaba su súplica a Dios en la llanura de Penuel. Su oración
fue escuchada y contestada, y obtuvo una gran victoria (Carta 2, del 24
de junio de 1886, dirigida a Edson y Emma White). 185
¿O ignoráis que vuestro Cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios. 1 Cor. 6: 19, 20.
Los primeros predicadores del Evangelio fueron
enviados para dar este mensaje: "El reino de los cielos se ha acercado"
(Mat. 10: 7). Este es el mensaje que debemos dar hoy. Tenemos
que recordar que la obra de alcanzar a las almas no se puede reducir a
un solo método. La obra evangélica médico misionera
debe recibir promoción, no de acuerdo con las indicaciones de un
solo hombre, sino de acuerdo con las de Cristo. Todo lo que se haga
debe llevar el sello del Espíritu Santo. Debemos trabajar
como Cristo, de acuerdo con las mismas ideas prácticas. Entonces
estaremos seguros.
La comisión divina no necesita reformas.
El método que usó Cristo para presentar la verdad no se puede
mejorar. El obrero que trata de introducir diversos procedimientos
con el fin de atraer a los de mentalidad mundana, suponiendo que de ese
modo va a evitar las objeciones que ellos puedan presentar para aceptar
la cruz, debilita su influencia. Preservemos la sencillez de la piedad.
La bendición del Señor no descansa sobre el ministro cuyos
discursos llevan la marca de la mundanalidad. En cambio, bendice
las palabras del que alberga la sencillez de la verdadera justicia.
Nuestra obra debe ser práctica.
Debemos recordar que los hombres tienen un cuerpo y un alma que salvar.
Nuestra tarea abarca mucho más que ponernos de pie delante de la
gente para predicarle. Tenemos que atender las debilidades físicas
de los que se ponen en contacto con nosotros. Debemos presentarles
los principios de la reforma sanitaria e impresionar a nuestros oyentes
con el pensamiento de que tienen que hacer su parte para conservar la buena
salud.
Se debe preservar la salud del cuerpo para
que el alma también se mantenga sana. La condición
del cuerpo afecta a la del alma. Quien desee tener fortaleza física
y espiritual, debe educar su apetito en forma correcta. Debe tener
cuidado de no recargar el alma al exigir demasiado a las facultades físicas
y espirituales. La fiel adhesión a los principios rectos referentes
a la alimentación, la bebida y la indumentaria, es un deber que
Dios ha impuesto a los seres humanos (Carta 123, del 25 de junio de 1903,
dirigida a Edson y Emma White). 186
26 de JUNIO LA OBRA DEL ESPÍRITU
El reino de Dios no vendrá con advertencia, ni dirán: Helo aquí, o helo allí; porque he aquí el reino de Dios está entre vosotros. Luc. 17: 20, 21.
El reino de los cielos se puede sentir, pero
no se puede ver. La obra que realiza interiormente el Espíritu
de Dios se puede comparar con la de la levadura. . . Cristo ilustra lo
que es el corazón humano por medio de esta parábola.
La levadura de la verdad, al obrar interiormente, se revelará en
la vida. El corazón debe ser purificado de toda inmundicia;
el hombre debe estar preparado y debe tener rasgos de carácter que
lo capaciten para servir al Señor en cualquier ramo de la obra.
El proceso mediante el cual la levadura transforma la masa en cuyo interior
se encuentra, es invisible, pero su influencia continúa hasta que
ésta se convierte en pan. De ese modo el Espíritu de
Dios debe producir un cambio radical. No se proporcionan facultades
nuevas al individuo, sino que se opera un cambio total en el empleo de
ellas. Las inclinaciones naturales se suavizan y se someten.
Se implantan nuevos pensamientos, nuevos sentimientos y nuevos motivos.
Pero aunque cada facultad se regenera, el hombre no pierde su identidad.
. .
Las Escrituras constituyen el gran instrumento
que obra esta transformación. Cristo oró: "Santifícalos
en tu verdad; tu Palabra es verdad" (Juan 17: 17). Somos colaboradores
de Dios en esta gran obra. El instrumento divino necesita la cooperación
del instrumento humano. . .
La masa en cuyo interior se ha colocado la
levadura representa el corazón del que cree en Jesús y lo
recibe. Cristo manifiesta en lo exterior los principios que sólo
él puede implantar en el interior del ser. El mundo considera
un misterio insoluble a esta clase de seres humanos. El hombre egoísta
y amante del dinero vive para comer y beber y gozar de los bienes de este
mundo. Pero no tiene en vista la eternidad. No toma en cuenta
el mundo eterno. En cambio, los que reciben y creen la verdad tienen
esa fe que obra por el amor y purifica el alma de todo lo sensual.
El mundo no los puede conocer, porque tienen en cuenta las realidades eternas.
Un poder motivador obra interiormente para transformar el carácter.
Una influencia que impulsa, recibida del cielo, obra como la levadura escondida
en la masa. El amor de Jesús se introduce en el corazón
con su poder redentor para controlar todo el ser: el alma, el cuerpo y
el espíritu (Manuscrito 82, del 26 de junio de 1898, "La levadura
de la verdad"). 187
27 de JUNIO EL PODER DE LA ORACIÓN
El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. 2 Ped. 3: 9.
Es una maravilla para mí que Dios soporte
por tanto tiempo la perversidad de los hijos de los hombres, que tolere
su desobediencia y los deje vivir, mientras abusan de su misericordia,
y levantan falso testimonio contra él mediante declaraciones por
demás impías. Pero los caminos de Dios no son los nuestros,
y no deberíamos maravillarnos por su amante paciencia, su tierna
piedad y su infinita compasión, porque nos ha dado evidencias indubitables
de que es tal como lo señala su carácter: Tardo para la ira,
y que manifiesta misericordia para miles de los que lo aman y guardan sus
mandamientos.
Ciertamente me siento agradecida por la dulce
paz de que disfruto esta mañana. Descansé bien anoche
y me siento inclinada a depositar mi alma en el Señor. No
me dejará ni me abandonará. . .
Las almas perecen en sus pecados por
todas partes. Mi alma se conmueve por ellas. Anhelo despertarlas
de su letargo mortal. ¡Oh, cuántos jamás han recibido
la advertencia ni han oído la verdad, mientras súplicas,
amonestaciones y oraciones caen en los oídos de otros que no prestan
atención, sino que rechazan los privilegios y las oportunidades
que podrían brindarles salvación si las aprovecharan.
Pareciera que están cubiertos por una caparazón de hielo.
Pero nuestros propios corazones deben poseer el calor del fuego divino;
nuestros propios esfuerzos y ejemplo cristiano deberían ser fervientes
y poderosos.
Las obligaciones que descansan sobre nosotros
no son insignificantes. Nuestro sentido de dependencia nos debe acercar
a Dios; nuestro concepto del deber que debemos llevar a cabo nos debe inducir
a esforzarnos, combinando nuestros esfuerzos con ferviente oración,
con obras, con fe y con oración constante. ¡Poder! ¡Poder!
¡Nuestro gran clamor consiste en solicitar poder sin medida!
Nos espera. Sólo tenemos que obtenerlo, confiar en la Palabra
de Dios, obrar por fe, confiar firmemente en las promesas y luchar para
obtener los dones de la gracia de Dios. La erudición no es
esencial, el genio no es necesario, la elocuencia puede faltar, pero Dios
escucha las oraciones del corazón humilde y contrito, y cuando él
escucha no hay obstáculos que puedan impedir la marcha. El
poder de Dios nos hará eficientes (Carta 35, del 27 de junio de
1878, dirigida a su esposo, que en ese entonces era presidente de la Asociación
General). 188
28 de JUNIO LUMBRERA
A MI CAMINO
La exposición de tus palabras alumbra; hace entender a los simples. . . Ordena mis pasos con tu palabra, y ninguna iniquidad se enseñoree de mí. Sal 119: 130, 133.
Vi a un ángel de Dios de pie a su lado
señalándole hacia lo alto. Ese ángel sirvió
a sus padres y le ha ofrecido su protección, pero a menudo usted
se ha apartado de él para seguir sus propios caminos. De ese
modo, se ha separado de Dios. . .
Feliz el hombre que descubre por sí
mismo que la Palabra de Dios es lámpara a sus pies y lumbrera su
camino: Una luz que resplandece en los lugares tenebrosos. Es la
guía celestial del hombre. Pero hay tantos, ¡oh, tantos!
que no tienen otro guía fuera de las opiniones de los hombres finitos,
los prejuicios, las pasiones o sus propios cambiantes sentimientos.
Sus mentes se hallan en un estado de excitación e incertidumbre.
Padecen constantemente de fiebre mental.
Si siguiera a Cristo, la Palabra de Dios
sería para usted una columna de nube de día y una columna
de fuego de noche. Pero usted no ha hecho de la honra de Dios el
primer objeto de la obra de su vida. Tiene la Biblia. Estúdiela
por si mismo. Las enseñanzas de la guía divina no deben
ser ignoradas ni pervertidas. La mente divina guiará a los
que deseen ser conducidos. La verdad es la verdad, e iluminará
a los que la busquen con corazón humilde. El error es error,
y no importa cuanta filosofía mundana se le pueda añadir,
no lo convertirá en verdad.
"Habéis sido comprados por precio;
glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu,
los cuales son de Dios" (1 Cor. 6: 20). ¿Qué requiere el
Señor de su herencia adquirida con sangre? La santificación
de todo el ser: una pureza semejante a la de Cristo, perfecta conformidad
con la voluntad del Señor. ¿En qué consiste la belleza
del alma? En la presencia de la gracia de Aquel que dio su vida para
redimir a los hombres y las mujeres de la muerte eterna. . .
No hay súplicas más tiernas,
no hay lecciones más claras, no hay mandamientos tan poderosos y
protectores, ni promesas tan plenas como las que señalan al pecador
la Fuente abierta para lavar la culpa del alma humana (Carta 207, del 28
de junio de 1904, dirigida a un conocido de Battle Creek). 189
Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo. Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos. Hech. 4: 11, 12.
Cuando tantos de los seguidores de Cristo
lo dejaron, y el Salvador les preguntó a los doce: "¿Queréis
acaso iros también vosotros?" Simón Pedro contestó:
"Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras
de vida eterna" (Juan 6: 67, 68). El corazón de Cristo se
llenaba de pesar cuando veía que alguien se apartaba de él,
porque sabía que la fe en su nombre y su misión es la única
esperanza del hombre. El alejamiento de sus seguidores era una humillación
para él. ¡Oh, cuán poco saben los seres humanos del
pesar que llenaba el corazón de amor infinito cuando tales cosas
ocurrían!
Nadie en el mundo jamás anheló
con tanto fervor que se lo apreciara y que se le brindara amistad como
Cristo. Tenía hambre de simpatía. Su corazón
estaba lleno de un deseo ardiente de que los seres humanos apreciaran el
don de Dios al mundo, y lo honraran creyendo en sus palabras y alabándolo.
"Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito,
para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida
eterna" (Juan 3: 16).
Cuán tristes eran sus palabras: "¿Queréis
acaso iros también vosotros?" Tocaron el corazón de todos
los discípulos menos el de uno. Este era Judas. Sólo
tenía corazón para el dinero. Su mayor deseo consistía
en ser el más importante.
Bien podían decir los discípulos:
"Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras
de vida eterna". Piensen en lo que era Cristo: El Hijo del Altísimo,
pero al mismo tiempo varón de dolores y experimentado en quebrantos.
¿Hemos recibido la bendición que produce el confiar en él
con todo el corazón, y honrarlo manifestándole siempre amor
y devoción? Cristo anhela cosechar frutos que calmen el ansia
que experimenta su alma en nuestro favor. Desea que llevemos "mucho
fruto".
Mantengamos abierto el corazón a su
amor. "¿Qué aprovechará al hombre si ganare todo el
mundo, y perdiere su alma?" (Mar. 8: 36). ¡Oh, cuando podamos
expresar con comprensión las palabras de Pedro: "Señor ¿a
quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna", recibiremos
maravillosas bendiciones! (Carta 171, del 29 de junio de 1905, dirigida
a Edson y Emma White). 190
30 de JUNIO ACTITUDES
Y AMBICIONES CRISTIANAS
Os he escrito a vosotros, jóvenes, porque sois fuertes, y la palabra de Dios permanece en vosotros, y habéis vencido al maligno. No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. 1 Juan 2: 14, 15.
Mi corazón se conmueve dentro de mí
cuando veo y percibo cuán poco tiempo nos queda para trabajar.
Nunca me ha parecido como ahora que tan grandes resultados dependen de
nosotros como pueblo. Nunca ha habido una época como ahora
cuando se necesitó que jóvenes de toda edad y país
hicieran fervorosamente la obra que hay que hacer.
La sociedad espera algo de la juventud de
hoy. Los hombres que han permanecido en el frente de batalla, llevando
la responsabilidad en medio del calor del día, abandonarán
el escenario de la vida activa. ¿Dónde se encuentran los
jóvenes que ocuparán su lugar cuando estos sabios instructores
consejeros no puedan asumir más responsabilidades? Estos deberes
tienen que recaer sobre los jóvenes. Cuán importante
es, entonces, que los jóvenes se estén educando, porque sobre
ellos recaerán estos deberes.
Prepárate, hijo mío [Guillermo],
para desempeñar tus deberes con incorruptible fidelidad. Me
gustaría poder impresionar a los jóvenes con lo que pueden
llegar a ser y hacer si pudieran comprender lo que Dios espera de ellos.
Les ha dado talentos, no para que se estanquen en la indolencia, sino para
que los fortalezcan y los eleven mediante acciones nobles . . .
Hay que formar el carácter.
Es la obra de la vida entera. Es una obra que requiere meditación.
El buen juicio se debe ejercer; los hábitos de trabajo y perseverancia
se deben consolidar. Considera con meditación y oración
qué clase de carácter te gustaría poseer delante del
mundo. . Otras personas te pueden animar en tu trabajo, pero jamás
podrán hacer tu tarea personal de vencer la tentación.
No puedes ser honrado ni veraz, trabajador y virtuoso en lugar de ellos,
ni ellos tampoco lo pueden ser en tu lugar. En cierto sentido debes
permanecer solo para librar tus propias batallas. Pero no estarás
solo, porque tendrás a Jesús y a los ángeles de Dios
para que te ayuden. No obstante pocos alcanzan el nivel que podrían
en cuanto a excelencia de carácter, porque no se fijan un blanco
suficientemente elevado. La prosperidad y la felicidad jamás
son el fruto de la generación espontánea. Son el resultado
del trabajo, el fruto de mucho cultivo (Carta 22, del 30 de junio de 1875,
dirigida a su hijo W. C. White, cuando tenía veinte años).
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