
| Dom. | Lun. | Mar. | Mie. | Jue. | Vie | Sáb |
| 1 | 2 | |||||
| 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 |
| 10 | 11 | 12 | 13 | 14 | 15 | 16 |
| 17 | 18 | 19 | 20 | 21 | 22 | 23 |
| 24 | 25 | 26 | 27 | 28 | 29 | 30 |
Tú hablarás a los hijos de Israel, diciendo: En verdad vosotros guardaréis mis días de reposo[sábados]; porque es señal entre mí y vosotros por vuestras generaciones, para que sepáis que yo soy Jehová que os santifico. Exo. 31:13.
Cada cual busque al Señor por
sí mismo. La eternidad está delante de nosotros. No puede
permitirse dejar pasar un día más sin ponerse del lado del
Señor. ¿No hará la parte que Dios le ha asignado para
los momentos finales de la historia de esta tierra?
Es imposible dar una idea de la experiencia
del pueblo de Dios que estará vivo en la tierra cuando se unan las
angustias del pasado con la gloria celestial. Caminarán en medio
de la luz que procede del trono de Dios. Por medio de los ángeles
habrá comunicación constante entre el cielo y la tierra.
Y Satanás, rodeado de ángeles malos, pretenderá ser
Dios, obrará toda clase de milagros para engañar si fuera
posible aun a los escogidos. El pueblo de Dios no encontrará seguridad
en los milagros, porque Satanás puede falsificar cualquier milagro
que se logre hacer. El probado pueblo de Dios encontrará su seguridad
y su poder en la señal mencionada en Éxodo 31: 12-18. Deben
ponerse de parte de la Palabra de vida, es a saber, de un "Escrito está".
Es el único fundamento sobre el cual puede estar seguro. Los que
hayan violado su pacto con el Señor se encontrarán en aquel
día sin esperanza y sin Dios en el mundo.
Los adoradores de Dios se distinguirán
especialmente por su observancia del cuarto mandamiento, puesto que ésta
es la señal de su poder creador y el testimonio de su derecho a
recibir la reverencia y el homenaje de los hombres. Los malvados se distinguirán
por sus esfuerzos para derribar este monumento del Creador, para exaltar
el día instituido por Roma. Cuando el conflicto culmine, la cristiandad
estará dividida en dos grandes clases: los que guardan los mandamientos
de Dios y tienen la fe de Jesús, y los que adoran a la bestia y
a su imagen, y reciben su marca. . .
El pueblo de Dios tendrá que
enfrentar tremendas pruebas. El espíritu de la guerra está
conmoviendo las naciones de un extremo al otro de la tierra. Pero en el
medio del tiempo de angustia que está por venir, un tiempo de angustia
que no tendrá paralelo desde que existe nación, el pueblo
de Dios permanecerá inconmovible. Satanás y sus ángeles
no lo podrán destruir, porque ángeles sumamente fuertes los
protegerán (Carta 119, del 1 de marzo de 1904, dirigida a J. J.
Wessells). 70
Yo dije: Atenderé a mis caminos, para no pecar con mi lengua; guardaré mi boca con freno, en tanto que el impío esté delante de mí. Sal. 39: 1.
Hijos míos: Velen en oración,
y sean cada vez más cuidadosos con respecto a sus palabras y su
conducta. "Velad y orad para que no entréis en tentación".
Es poco prudente concederle al enemigo la más mínima ventaja.
Hijo mío: Sé caballeroso, y tu influencia sobre tus colaboradores
será mayor. Nunca hables imprudentemente. El respeto propio debe
impedirte caer en el enojo. Si nos respetamos a nosotros mismos al llevar
el yugo de Cristo, decuplicaremos nuestra influencia.
La naturaleza humana seguirá
siendo la misma, pero puede ser elevada y ennoblecida mediante su unión
con la naturaleza divina. Al participar de la naturaleza divina los hombres
y mujeres escapan a la corrupción que está en el mundo debido
a la concupiscencia.
La verdad debe ser practicada para que
sea un poder en el mundo. Cuando la verdad mora en el corazón, la
experiencia diaria es una revelación del poder dominante de la gracia
de Cristo. Nunca mantengan la verdad en el atrio exterior. El Espíritu
Santo debe estamparla en el alma. . .
Reverencien a Dios y a su posición
adquirida. Cuiden sus modales, porque son representantes de Cristo. Controlen
diligentemente sus palabras y trabajen con fervor para que los pecadores
se convenzan y se conviertan. Mantengan el corazón en comunión
con Dios por medio de la oración. Cuando se les dirijan palabras
duras, que no se ajusten a la verdad, no pierdan el dominio propio. Recuerden
que "la blanda respuesta quita la ira" (Prov. 15: 1), que el que se domina
a sí mismo es mayor que el que toma una ciudad.
El verdadero cristiano es caballero.
Los que están llenos de amor propio piensan que tienen el privilegio
de decir algunas cosas que mejor sería no mencionar. Menos palabras
y acciones más amables les ayudarían a ejercer una influencia
mejor. Dios afirma: "Porque por tus palabras serás condenado" (Mat.
12: 37). Todas nuestras palabras y acciones, buenas y malas, son examinadas
por Dios. ¡Qué solemne pensamiento! La Palabra de Dios nos
pide que no nos provoquemos a ira los unos a los otros. Pero hay una provocación
que se justifica.
Pablo escribe:. . . "Y considerémonos
unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras" (Heb. 10:
24) (Carta 38, del 2 de marzo de 1903, dirigida a Edson y Emma White).71
Y le respondió: Yo haré pasar todo mi bien delante de tu rostro, y proclamaré el nombre de Jehová delante de ti; y tendré misericordia del que tendré misericordia, y seré clemente para con el que seré clemente. Exo. 33: 19.
Mediante esta declaración el Señor
quiere enseñarnos que él requiere de su pueblo pureza de
carácter y una vida santa. Desea que se manifiesten en ellos, en
beneficio mutuo, la misericordia, la amabilidad y la tolerancia para que
su pueblo pueda demostrar que "la ley de Jehová es perfecta, que
convierte el alma". (Sal. 19: 7). El Señor está dispuesto
a revelarse a nosotros si nuestros corazones lo buscan y lo sirven. Siempre
desea impartir sus más ricas bendiciones a los que lo sirven con
puro corazón. Cristo será nuestro Maestro si abrimos nuestros
corazones a su instrucción y obedecemos su voz. . .
Es la voluntad de Dios que usted ejerza
una amplia influencia para el bien. ¿Ha resuelto ser un cristiano
decidido? Por lo tanto, no fracase ni se desanime. Tenga su obra una influencia
elevadora, para que pueda ser colaborador de Dios. El Señor quiere
que todos glorifiquemos su nombre.
Anoche me sentí muy preocupada
por la gran obra que tenemos que hacer. Exige la contribución de
todas las capacidades que el hombre puede poseer. ¿No ejercitará
usted todas sus facultades de tal modo que pueda mantener una perfecta
comunión con Jesucristo? Como padres y maestros debemos cooperar
con el Maestro divino. Debemos trabajar para restaurar en los seres humanos
el concepto de la obligación moral, que se ha perdido. Coopere ahora
cada padre con el plan divino, y así llegará a ser colaborador
de Dios.
Todas nuestras diversas capacidades
pertenecen a Dios. Nos ha comprado mediante el don de su Hijo unigénito,
y los que tienen el sentido de su obligación hacia Dios colaborarán
para cumplir el propósito divino. Los que tienen responsabilidades
en la obra de dar al mundo el mensaje del tercer ángel, tienen que
manifestar la firme determinación de lograr el progreso de la causa
de Dios. El corazón, el alma y la voz tienen que consagrarse a él
para que puedan alcanzar el más alto grado de excelencia: La semejanza
al carácter de Dios. Cada facultad, cada atributo que el Señor
nos ha dado debe ser empleado para elevar a nuestro prójimo (Carta
50, del 3 de marzo de 1909, dirigida a un médico). 72
Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no es de vosotros, pues es don de Dios. Efe. 2: 8.
Ni siquiera podemos producir nosotros
mismos nuestra fe; "es un don de Dios". La totalidad de nuestra salvación
proviene del don de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. ¡Cuánto
me alegro! Proviene de una fuente de la que no podemos dudar. El
es "el autor", pero, ¿se detiene allí? "El es el autor y
consumador de nuestra fe" (Heb. 12: 2). ¡Gracias a Dios! Nos ayuda
a cada paso del camino que tenemos que recorrer, si estamos dispuestos
a salvarnos de acuerdo con el plan señalado por Cristo, mediante
la obediencia a sus requerimientos. "Porque por gracia sois salvos por
medio de la fe; y esto no es de vosotros, pues es don de Dios". "Ocupaos
en vuestra salvación con temor y temblor" (Fil. 2: 12). ¿Qué
significa esto? ¿Es una contradicción? Veamos qué
dice al final: "Ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor,
porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el
hacer, por su buena voluntad" (Fil. 2: 12, 13). ¡Alabado sea Dios!
Ahora bien, ¿quién podría desanimarse? ¿Quién
podría desmayar? No se nos ha encargado a nosotros, frágiles
y débiles mortales que obremos nuestra salvación de acuerdo
con nuestros propios planes. Es Cristo quien obra en ustedes. Y éste
es el privilegio de cada hijo e hija de Adán. Pero debemos trabajar;
no debemos estar ociosos. Hemos sido puestos en este mundo para trabajar.
No estamos aquí para cruzarnos de brazos. (Manuscrito 18, del 4
de marzo de 1894, "Colaboradores de Dios").
Cristo enseñó la verdad
porque él era la verdad. Su propio pensamiento, su carácter,
la experiencia de su vida estaban implícitos en su enseñanza.
Lo mismo debe ocurrir con sus siervos. Los que quieran enseñar la
Palabra deberían apropiarse de ella mediante su experiencia personal.
Deben saber lo que significa que Cristo les sea hecho sabiduría,
justificación, santificación y redención. Al presentar
la Palabra de Dios a otros no debieran hacerlo como si se tratara de suposiciones
o posibilidades. Debieran decir con el apóstol Pedro: "Porque no
os hemos dado a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo
siguiendo fábulas artificiosas, sino como habiendo visto con nuestros
propios ojos su majestad" (2 Ped. 1:16 ) (Carta 86, del 4 de marzo de 1907,
dirigida a "Nuestras iglesias en las grandes ciudades"). 73
Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón: porque de él mana la vida. Prov. 4: 23.
Sin la completa purificación de
la vida, sin mansedumbre y humildad intelectual, los profesos seguidores
de Cristo no pueden honrarlo ante el mundo. Si la gracia de Cristo no se
manifiesta en sus vidas, nunca podrán ser admitidos en las mansiones
celestiales que él ha ido a preparar para los que lo aman. . .
Hay entre los miembros de nuestra iglesia
algunos que, mientras profesan andar en los caminos del Señor, están
incorporando a su profesión de fe los procedimientos y hábitos
de un yo no convertido, y en consecuencia están corrompiendo sus
caracteres. Tanta cosa frívola se introduce en la vida del hogar
y de la iglesia que se agravia al Espíritu de Cristo. Hay familias
enteras entre nosotros que, a menos que despierten de su somnolencia y
su indiferencia, se perderán, porque no se están convirtiendo
cada día. No entienden la ciencia divina de la verdadera santidad,
y por lo tanto no son vasos que el Maestro pueda usar. Han permitido que
Satanás tenga el gobierno y el control de sus palabras y acciones,
y no se dan cuenta de cuánto daño han hecho a las almas debido
a su exaltación propia. Han herido el corazón de Cristo al
dañar a los que han sido comprados con su sangre. Se me ha ordenado
decir a estos inconversos presuntos creyentes: "Cavad profundamente y poned
un sólido fundamento sobre la Roca que es Cristo Jesús. No
basta que habléis de la vida superior". . .
La futura vida eterna de cada persona
depende no de las palabras, no de la profesión de fe, sino de las
obras llevadas a cabo con mucho fervor. Necesitamos hacer un esfuerzo decidido
para guardar con toda diligencia nuestro corazón, mientras miramos
a Jesús, el Autor y Consumador de nuestra fe. Necesitamos vigilar
nuestra lengua incontrolada. Necesitamos estar atentos para descubrir las
oportunidades de hacer el bien, como lo hizo Jesús. Ministros del
Evangelio: Predicad a Cristo. Incorporad su gracia celestial a vuestras
vidas y pensamientos. Sed veraces, y manteneos bajo la disciplina de la
Palabra de Dios. Debemos ser salvos de acuerdo con el método señalado
por Dios. Debemos confiar en su consejo, y unirnos con él para hacer
sus obras. El corazón arrepentido siempre es sensible. Enseñad
a cada persona que pretende ser un hijo de Dios, que el carácter
bien edificado siempre está de acuerdo con el modelo divino (Carta
80, del 5 de marzo de 1907, dirigida a los miembros de las iglesias de
Australia). 74
He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo. Apoc. 3: 20.
Cuando el corazón se vacía
de su propia importancia, le abre la puerta a Cristo, porque reconoce su
llamada. Pero a menos que ustedes eliminen los escombros que mantienen
alejado al Señor Jesús, no podrá entrar, porque nunca
entra a la fuerza.
En las visiones que recibí de
noche, me encontraba dándoles un claro testimonio en el sentido
de que el Señor Jesús será hallado por todos los que
lo busquen de todo corazón y se acerquen a él por fe. Les
estaba dirigiendo la palabra con profundo fervor. Contesten la oración
de Cristo en favor de la unidad, y dejen a un lado las sospechas mediante
las cuales Satanás está tratando de desviarlos. Despidan
al enemigo, y entonces el Espíritu del Señor levantará
bandera contra él. . .
La prosperidad del alma depende del
sacrificio expiatorio de Cristo. Vino a este mundo para obtener nuestro
perdón. Nuestra primera obra consiste en luchar con todo fervor
para obtener bendiciones espirituales a fin de mantenernos fieles en medio
de los peligros de los últimos días, es decir, para que no
cedamos ni un centímetro a las argucias de Satanás. Es deber
de cada cual caminar por sendas rectas, no sea que el rengo se desvíe.
No tenemos tiempo que perder. La prosperidad del alma depende de la unidad
que Cristo rogó que existiera entre los que creen en él.
Deben ser uno con él así como él es uno con el Padre.
La desunión no es plan de Dios sino del artero enemigo.
Debemos cuidarnos de los que están
desmintiendo su experiencia espiritual pasada y que, por medio de artimañas
que tienen visos de verdad, podrían engañar si fuera posible
hasta a los escogidos. Nuestro Abogado en las cortes celestiales conoce
cada detalle de los planes engañosos de los que están haciendo
esta obra. Los que se están apartando de la fe están obrando
para minar la confianza de los demás, y lo han estado haciendo por
años. Nuestras advertencias provienen de Alguien que está
interesado en nosotros, porque ve nuestros peligros y está al tanto
de todas las artimañas de los que se oponen a su verdad. . .
Nuestro Intercesor en las cortes celestiales
purificará a su pueblo. Cristo perfeccionará a sus santos
(Carta 90, del 6 de marzo de 1906, dirigida a los hermanos reunidos en
consejo en Graysville, Tennessee). 75
7 de Marzo ABRAMOS LAS VENTANAS DEL ALMA
Buscad a Jehová y su poder; buscad su rostro continuamente. 1 Crón. 16: 11.
Ahora, justamente ahora tenemos la oportunidad
de abrir las ventanas del alma hacia el cielo y cerrar las ventanas que
están orientadas hacia la tierra. Ahora es el momento cuando cada
miembro de iglesia debe decir: "Cerraré mi corazón a todo
lo que estorbe mi comunión con Cristo, y abriré hacia el
cielo las ventanas de mi alma para comprender las cosas espirituales".
Los creyentes necesitan hablar con Dios
con respecto a su necesidad individual del Espíritu Santo.
La Palabra de Dios debe ser su seguridad. Todo el cielo nos está
invitando a recibir en nuestras vidas los brillantes rayos del sol de justicia.
Si hablamos de fe, esperanza y valor, nuestras almas se fortalecerán,
y aumentarán nuestra esperanza, nuestro valor y nuestra fe. Busquemos
el gran don del Sol de Justicia, para que por medio de nosotros pueda resplandecer
sobre los demás. Busquemos al Señor para aprender a hacer
sus obras en el mundo. Esto hará de nosotros prósperos misioneros,
capaces de ayudar a otros a lograr una experiencia llena de esperanza y
valor.
Al servir al Maestro no pasemos por
alto las cosas pequeñas. Cada ser humano tiene que bordar en la
trama de la vida, y si al final completa y perfecciona el modelo que se
le ha dado, cada hebra debe ser trabajada cuidadosa y fielmente. La gracia
de Cristo nos capacitará para bordar bien y diestramente. Cada día
debemos hacer esfuerzos diligentes para mejorar. Cada día debemos
emplear nuestra inteligencia cristiana para fortalecer al débil
y animar al desalentado. Cada alma tendrá que pasar por una gran
prueba. Entonces, ¿no trabajaremos, velaremos, oraremos y alabaremos
al Señor? Gracias a esto nuestra experiencia será sumamente
preciosa. Muchos creyentes han sufrido una gran pérdida porque no
han buscado fervientemente al Señor con una fe que no puede ser
negada.
Las palabras pronunciadas y las tareas
realizadas en forma sencilla, humilde y valerosa infundirán fe en
otros corazones. El Señor viene pronto, y el corazón natural
se debe convertir cada día. Debemos aprender a hablar con
la mansedumbre de Cristo; nuestras obras y nuestro espíritu deben
dar testimonio de que estamos sirviendo al Señor (Carta 54, del
7 de marzo de 1909, dirigida al pastor S. N. Haskell, presidente de una
asociación). 76
8 de Marzo LO QUE HACE EL AMOR
Alabaré a Jehová en mi vida; cantaré salmos a mi Dios mientras viva. Sal. 146: 2.
Por medio siglo he sido mensajera del
Señor, y mientras viva continuaré comunicando el mensaje
que Dios me da para su pueblo. No me adjudico gloria alguna. En mi juventud
el Señor me hizo su mensajera, para transmitir a su pueblo testimonios
de estímulo, amonestación y reprensión. Por sesenta
años he estado en comunicación con mensajeros celestiales,
y he estado aprendiendo constantemente con respecto a las cosas divinas
y al modo como Dios obra continuamente para atraer a las almas del error
de sus caminos a la luz de Dios.
Amo a Dios. Amo a Jesucristo, el Hijo
de Dios, y siento un profundo interés por cada ser humano que se
presenta como un hijo de Dios. Estoy decidida a ser una fiel mayordoma
mientras Dios me dé vida. No fallaré ni me desanimaré.
Pero por meses mi alma ha pasado por
intensa agonía debido a los que han aceptado los sofismas de Satanás
[las enseñanzas panteístas; véase Testimonies, tomo
8, págs. 255-304], y las están comunicando a otras personas,
haciendo toda clase de interpretaciones a fin de destruir la confianza
en el mensaje evangélico para esta última generación,
y en la obra especial que Dios me ha confiado. Sé que el Señor
me ha dado esta obra, y no tengo por qué pedir disculpas por lo
que he hecho. En mi experiencia constantemente estoy recibiendo evidencias
del milagroso poder sustentador de Dios que se manifiesta sobre mi cuerpo
y mi alma, que he dedicado al Señor. No me pertenezco, he sido comprada
por precio, y tengo tanta seguridad de que el Señor obra en mi favor,
que no puedo hacer otra cosa sino confesar la abundancia de su gracia.
Amo al Señor; amo a mi Salvador, y mi vida está totalmente
en las manos de Dios. Mientras me sostenga, daré un decidido testimonio.
¿Por qué tendría
que quejarme? En muchas ocasiones el Señor me ha levantado de la
enfermedad, me ha sostenido tan maravillosamente que nunca podría
dudar. Tengo tantas evidencias inequívocas de sus bendiciones especiales,
que no podría dudar jamás. Me da facilidad de palabra para
presentar su verdad ante un gran número de personas (Carta 86, del
8 de marzo de 1906, dirigida al pastor G. I. Butler, presidente de la Unión
del Sur). 77
Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: Pan del cielo les dio a comer. Juan 6: 31.
La educación de los israelitas
incluía todos sus hábitos de vida. Todo lo concerniente a
su bienestar era objeto de la solicitud divina y estaba comprendido por
la ley de Dios. Debido a que Dios quería hacer de ellos sus representantes,
les proporcionó un estatuto especial. Se les dieron cuidadosas restricciones
relativas a su régimen alimentario. El consumo de carne fue casi
totalmente prohibido. El pueblo tenía que ser santo, y el Señor
sabía que el consumo de carne impediría su progreso espiritual.
Mediante un milagro misericordioso los alimentó con pan del cielo.
El alimento que se les proveyó era de tal naturaleza que promovía
la fuerza, tanto física, como mental y moral, y . . . la sabiduría
de la elección divina de sus alimentos fue justificada de tal manera
que no la pudieron contradecir. A pesar de las dificultades de la vida
en el desierto, no hubo ni un solo débil en todas sus tribus.
Si se hubiera dado a los israelitas
el régimen alimentario al cual estaban acostumbrados en Egipto,
habrían manifestado el mismo espíritu rebelde que vemos en
el mundo en la actualidad. En el régimen alimentario de los seres
humanos de esta época hay muchas cosas que el Señor no habría
permitido que comieran los hijos de Israel. La familia humana de la actualidad
es una ilustración de lo que hubieran sido los hijos de Israel si
Dios les hubiese permitido comer los alimentos de los egipcios, y seguir
sus hábitos y costumbres.
La historia de la vida de Israel en
el desierto fue registrada en beneficio del Israel de Dios hasta la consumación
de los siglos.
El relato de la forma como trató
Dios a los peregrinos mientras iban de un lugar a otro, mientras pasaban
hambre, sufrían sed y cansancio, y en las sorprendentes manifestaciones
de su poder para auxiliarlos, está lleno de amonestaciones para
su pueblo de la actualidad. Los diversos incidentes por los que pasaron
los hebreos constituyeron una escuela donde se prepararon para actuar en
su prometido hogar de Canaán. Dios quiere que su pueblo repase ahora,
con corazón humilde y espíritu abierto, las pruebas por las
cuales pasó el antiguo Israel, a fin de que pueda recibir instrucción
y prepararse para la Canaán celestial (Carta 44, del 9 de marzo
de 1903, dirigida al pastor J. A. Burden, gerente del Sanatorio de Sydney).
78
10 de Marzo LA NORMA DE LA JUSTICIA
Y el Dios de paz que resucitó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo. . . os haga aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad, haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él por Jesucristo. Heb. 13: 2.
Cuando se reúnan próximamente
para adorar y buscar al Señor, su única meta debiera ser
honrar a Aquel cuyos requerimientos son equidad y justicia. Su voluntad,
manifestada en su Palabra, debe ser cumplida al pie de la letra. La norma
de la justicia, revelada en las vidas de su pueblo, debe destacarlos. Debemos
mantener la mira puesta en la gloria de Dios, y tratar siempre de ser cristianos
en el más amplio sentido de la palabra.
Estas palabras fueron pronunciadas por
nuestro instructor: "Tienen que someterse a la dirección de Dios.
Aprendan a concordar los unos con los otros. Ámense como hermanos,
sean compasivos, sean corteses. Los mandamientos de Dios son justicia y
equidad. Todos sus obreros deben ser honrados como colaboradores de Dios.
"Los diversos intereses de la obra deben
ser atendidos con cuidado. De ahora en adelante las responsabilidades aumentarán
rápidamente. La voluntad de Dios: La perfecta norma de la justicia,
tendrá que manifestarse en la obra de ustedes. Comulguen a menudo
cada día con Dios, y escuchen la voz que dice: 'Estad quietos,
y conoced que yo soy Dios' (Sal. 46: 10). A medida que las responsabilidades
aumenten debido al progreso del mensaje, las tentaciones también
aumentarán. Cuando el volumen de la tarea que hay que realizar ejerza
presión sobre el alma, humillen sus corazones delante del Señor.
Hagan fielmente su parte en la obra, y permanezcan fieles a su responsabilidad
individual ante Dios. El no hace acepción de personas. El
que obra justicia, es justo.
"No murmuren, no se aflijan, no codicien,
no discutan -sigue diciendo nuestro instructor-. Cuando estén afligidos,
busquen al gran Médico. Necesitan regocijarse y humillarse delante
del Señor. Al manifestar un espíritu egoísta, los
hombres se vuelven estrechos de mente y miopes, y no pueden descubrir la
relación que existe entre la causa y el efecto. La Palabra de Señor
debe guiarlos en todas las cosas. 'Mas Jehová está en su
santo templo; calle delante de él toda la tierra' (Heb. 2: 20)".
. .
El Señor invita ahora a los hombres
elegidos para hacer su obra a fin de que se mantengan firmes, como un solo
hombre, para el progreso de la causa de Cristo (Carta 112, del 10 de marzo
de 1907, dirigida a los directores del Sanatorio de Nashville y de la Unión
del Sur). 79
11 de Marzo LA SIMPATÍA DEL CRISTIANO
Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros. Rom. 12: 10.
No podemos ser nosotros mismos la pauta
a la que se tienen que amoldar los demás. Manifestaremos una ternura
de corazón y un entusiasmo que brota del alma al promover la felicidad
de todos aquellos con quienes nos relacionamos. Debemos eliminar el yo
de nuestros planes y sentir la responsabilidad personal de actuar como
Cristo lo haría en circunstancias similares a las nuestras. Entonces
impresionaremos las mentes de los demás de tal modo que Dios sea
glorificado.
Como seguidores de Cristo debemos tratar
de causar las más favorables impresiones sobre las mentes de todos
los que se relacionan con nosotros acerca de la religión que profesamos,
y de inspirarles nobles pensamientos. Nuestra influencia, en algunos casos,
los beneficiará no sólo ahora, sino por toda la eternidad.
Si queremos enseñar a los demás,
nosotros mismos deberíamos aprender cada día las lecciones
de Cristo. Hay quienes no comprenden la santidad de la obra de Dios. Los
menos capaces, los jóvenes más alocados e indolentes, requieren
especialmente nuestra consideración y nuestras oraciones. Necesitamos
sabiduría especial para saber cómo ayudar a los que parecen
descuidados y desconsiderados. David dice: "Tu benignidad me ha engrandecido"
(2 Sam. 22: 36; Sal. 18: 35).
Al dedicarnos a ayudar a los demás,
podemos ganar preciosas victorias. Debemos consagrarnos con celo infatigable,
con ardiente fidelidad, con abnegación y con paciencia a la obra
de estimular a los que necesitan desarrollar su carácter. Las palabras
amables y animadoras harán maravillas. Hay muchos que, si
se hacen en su favor esfuerzos constantes y entusiastas, sin censuras ni
continuas reprimendas, se manifestarán susceptibles de mejorar.
. .
Debemos colaborar con el Señor
Jesús en la restauración de los ineficientes y equivocados,
para que adquieran inteligencia y sagrada pureza. Hemos sido llamados por
Dios para manifestar un interés incansable y paciente por la salvación
de los que necesitan que el Señor los pula. . .
Dios no negará sabiduría
a los que la busquen. Le da gracia a alguno, para que a su vez la imparta
a alguna otra alma necesitada (Carta 94, del 11 de marzo de 1905, dirigida
a la Hna. Josefina Gotzian, una viuda adventista dedicada a la filantropía).
80
12 de Marzo PIEDAD PERSONAL PRACTICA
Alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos. Efe. 1:18.
Reciba tanta luz el ojo del entendimiento
de ustedes, que les toque el corazón, y que el templo del alma se
llene de tal manera de misericordia divina y compasión por las almas
que perecen y que nunca han escuchado el mensaje, que ustedes se sientan
impulsados a realizar esfuerzos prácticos en favor de ellas. Si
tenemos los ojos tan abiertos a las necesidades de los campos necesitados
que nos rodean, nos sentiremos inclinados a dominar nuestras necesidades
imaginarias. Nuestra obra misionera debiera ser mucho más amplia.
Debe practicarse la abnegación y el sacrificio como no se lo ha
hecho todavía.
Al trabajar activamente para suplir
las necesidades de la causa de Dios, ponemos nuestras almas en contacto
con la Fuente de todo poder. Pero nadie albergue la idea que los que han
aceptado la verdad estarán más empeñados en impartir
que en recibir. Los gastos espirituales de ustedes no deben superar las
entradas. Una cosa es esencial para la otra. Si descuidamos la primera,
también descuidaremos la segunda. Los siervos de Dios más
activos e interesantes de toda época han sido los que han tenido
una piedad práctica más viva. Sus necesidades espirituales
fueron satisfechas por la Fuente inagotable de poder para que pudieran
impartirla a los demás. Cuando tengamos la mira puesta en la gloria
de Dios, cultivaremos la piedad personal.
Existe el peligro de que nuestra actividad
religiosa pierda en profundidad lo que gana en superficialidad. Existe
el peligro de que nuestros obreros dependan de instrumentos humanos, de
equipos y de grandes preparativos para la obra y pierdan la firmeza de
su fe en Dios, de manera que hagan un gran despliegue de prosperidad, mientras
descuidan la obra que hay que hacer en el corazón. La filantropía,
por mucho que se la practique, no puede ocupar el lugar de la piedad personal.
Hay peligros por todos lados, y necesitamos depender constantemente de
Dios, para que su Espíritu Santo purifique nuestros corazones, los
dote de abnegación y los disponga a escuchar rápidamente
las órdenes que proceden de lo alto. . .
No hay nada insignificante en la obra
de Dios, y la fidelidad con que se la hace, más que la cantidad
hecha, determina la recompensa de cada cual (Manuscrito 25, del 12 de marzo
de 1899, "Lealtad en la obra de Dios"). 81
13 de Marzo ALUMBREMOS LA SENDA
Haced todo sin murmuraciones y contiendas, para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo. Fil. 2: 14, 15.
Los cristianos deben impartir luz, sosteniendo
la Palabra de vida. El apóstol los exhorta a alcanzar los más
elevados niveles de piedad. El mundo no se convencerá por lo que
enseña el púlpito, sino por lo que vive la iglesia. La senda
que conduce al cielo es sombría o luminosa en la misma proporción
como la iglesia difunde la luz, ya sea en forma brillante y definida, o
ya sea en forma dubitativa y espasmódica. El predicador desde el
púlpito presenta la teoría del Evangelio, pero la piedad
práctica de la iglesia pone en evidencia el poder de la verdad,
revela su verdadero valor.
El Evangelio es un sistema de verdades
prácticas destinado a obrar grandes cambios en el carácter
de los seres humanos. Si no obra una transformación en la vida,
las costumbres y los métodos, no es la verdad para los que pretenden
creer en ella. El hombre debe ser santificado por la verdad. Dice Jesús:
"Tu Palabra es verdad" (Juan 17: 17). A menos que la verdad de Dios eleve
al hombre por encima de su depravación, sus hábitos intemperantes
libertinos, y lo capacite para reflejar la imagen de Dios, está
perdido.
Las vidas de ustedes, mis hermanos y
hermanas, deben tener de aquí en adelante un modelo diferente del
que han tenido hasta ahora, y deben constituir la demostración a
la vista del cielo y la tierra de que ustedes son luces en el mundo, que
ponen en alto la Palabra de vida. La piedad de los miembros de la iglesia
constituye la norma del Evangelio para el mundo. Por lo tanto, cada miembro
de la iglesia de Santa Clara cumpla bien con su deber, porque ustedes son
colaboradores de Dios. El ejemplo de ustedes debe estar en armonía
con el gran Modelo.
Háganlo todo sin murmuraciones
ni contiendas, sin quejas ni envidias. No repitan ni crean la calumnia
que lanzó contra Dios el hombre que recibió un solo talento:
"Porque tuve miedo de ti, por cuanto eres hombre severo, que tomas lo que
no pusiste, y siegas lo que no sembraste" (Luc. 19: 21). Esta parábola
representa a los numerosos creyentes que manejan su piedad de manera que
alcance la norma más baja posible siempre que puedan escapar de
la perdición (Carta 14, del 13 de marzo de 1885, dirigida a la Iglesia
de Santa Clara, Nevada). 82
14 de Marzo LAS BENDICIONES DE LA PRIMOGENITURA
Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos. Sal. 32: 8.
Es tanto el privilegio de cada miembro
de la iglesia conocer por medio de la Palabra la voluntad de Dios con respecto
a su conducta, como lo es para el presidente de la asociación o
para cualquier otra persona que ocupe un cargo de confianza. Buscarán
al Señor todos los que desean ser instruidos, iluminados y modelados
por el Espíritu Santo. Dios está listo para comunicarse
con su pueblo. . .
Cada cual debe tratar de conocer la
Palabra de Dios por sí mismo mediante ferviente oración,
y cumplirla. Solamente cuando pone su confianza en Dios cada día,
y no en el brazo de carne, obtendrá el alma la experiencia necesaria
para responder esta oración de Cristo: "Y esta empero es la vida
eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo
a quien has enviado" (Juan 17: 3). Esta es la lección que
se da a cada alma que ha comenzado el nuevo año. En todas
las preocupaciones temporales de ustedes, en todos los cuidados y ansiedades,
esperen en el Señor. No confíen en príncipes,
ni en hijos de hombres porque ocupan cargos de confianza. El Señor
ha unido los corazones de ustedes con el de él. Si lo aman, y han
sido aceptados en su servicio, lleven al Señor todas sus cargas,
públicas y privadas, y esperen en él. Tendrán
entonces una experiencia individual, una convicción de su presencia
y su disposición a escuchar las oraciones de ustedes en demanda
de sabiduría e instrucción, que les dará seguridad
y confianza en la buena voluntad del Señor para socorrerlos en sus
perplejidades. . .
Quiere que se regocijen y lo alaben
cada día por el privilegio que les concede mediante las palabras
de Cristo: "Venid a mí todos los que estáis trabajados y
cargados, y yo os haré descansar" (Mat. 11: 28). . . Extiendan sus
casos delante del Señor, y no importa cuáles sean sus ansiedades
y pruebas, el espíritu de ustedes se fortalecerá para resistirlos.
Se abrirá el camino delante de ustedes para librarlos de las ataduras
y dificultades. No necesitan ir al pueblo vecino o a los confines
de la tierra para saber qué hacer. Confíen en Dios
como su permanente Ayudador, como el que es capaz de dirigir todas las
cosas puesto que sabe qué es lo mejor (Manuscrito 15, del 14 de
marzo de 1897, "Necesaria experiencia individual"). 83
15 de Marzo EL CRISTIANO CORTES
Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo. Efe. 4: 32.
Necesitamos albergar amor en nuestros
corazones. No debiéramos estar dispuestos a pensar mal de
nuestros hermanos. Debiéramos interpretar en la forma más
leve posible lo que hacen o lo que dicen. Debemos ser cristianos en el
sentido bíblico del término: "Habiendo purificado vuestras
almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para
el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente,
de corazón puro" (1 Ped. 1: 22).
No debemos ser descuidados con respecto
a nuestra propia salvación. "Examinaos a vosotros mismos si estáis
en la fe; probaos a vosotros mismos" (2 Cor. 13: 5).
No debemos ser indiferentes. Debemos
examinar el verdadero carácter de nuestros pensamientos, sentimientos,
manera de ser, propósitos, palabras y acciones. No estaremos seguros
a menos que combatamos constantemente y con éxito contra nuestras
propias corrupciones pecaminosas.
Debemos asegurarnos de que somos un
ejemplo de santidad cristiana, de que estamos en la fe. A menos que
escudriñemos diligentemente nuestros corazones a la luz de la Palabra
de Dios, el amor a nosotros mismos nos inducirá a tener una opinión
propia mucho más elevada de lo que debería ser. No
debemos ser tan celosos en nuestros esfuerzos para corregir a los demás,
que descuidemos nuestras propias almas. No necesitamos manifestar tanto
celo por nuestros hermanos que descuidemos la obra que se necesita hacer
en nuestro propio beneficio. Los errores de los demás de ningún
modo corregirán los nuestros. Tenemos una obra que hacer por
nosotros mismos, que de ninguna manera debemos descuidar. . .
Si estamos llenos de la misericordia
y el amor de Dios, su efecto se manifestará en los demás.
No tenemos nada de qué jactarnos. Todo nos lo ha dado un generoso
Salvador, Debemos cuidar con diligencia nuestras propias almas. Debemos
andar en humildad. No queremos revestirnos con el manto de la guerra,
sino con las vestimentas de la paz y la justicia. Quiera el Señor
enseñarnos a llevar su yugo y su carga. Todo en esta causa
y en esta obra debe ser llevado a cabo con un espíritu bondadoso
y conciliador. Siempre podemos ser corteses, y nunca debiéramos
temer el serio demasiado. Debemos practicar la buena voluntad hacia
todos los hombres (Carta 11, del 15 de marzo de 1880, dirigida a un administrador
de la Asociación General). 84
16 de Marzo SEGUROS GRACIAS A NUESTRO SUSTITUTO
El cual se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos del presente siglo malo, conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre. Gál. 1: 4.
Al dar su vida por la vida del mundo,
Cristo franqueó el abismo abierto por el pecado, para unir esta
tierra maldita con el universo celestial. Dios escogió este
mundo para que fuera el escenario de sus poderosas obras de gracia.
Mientras la sentencia condenatoria pendía sobre él a causa
de la rebelión de sus habitantes, mientras nubes de ira se iban
acumulando debido a la transgresión de la ley de Dios, se escuchó
una voz misteriosa en el cielo que decía: "He aquí, vengo.
. . El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado" (Sal. 40: 7,
8).
Nuestro sustituto y seguridad vino del
cielo para declarar que había traído con él el inmenso
e incalculable don de la vida eterna. Se ofrece perdón a todos
los que quieran volver a ser leales a la ley de Dios. Pero hay quienes
rehusan aceptar un "Así dice Jehová". No reverencian
ni respetan su ley. Promulgan rigurosas leyes humanas que se oponen
a un "Así dice Jehová", y por precepto y ejemplo inducen
a pecar tanto a hombres, como a mujeres y niños. Exaltan las
leyes humanas por encima de la ley divina.
Pero la condenación y la ira
de Dios penden sobre los desobedientes. Ya se están juntando
las nubes de la justicia de Dios. Por siglos y siglos se han estado
acumulando los materiales destructivos, y sin embargo sigue aumentando
la apostasía, la rebelión y la deslealtad contra Dios.
El pueblo remanente de Dios, los que guardan sus mandamientos, comprenderán
las palabras de Daniel: "Muchos serán limpios, y emblanquecidos
y purificados; los impíos procederán impíamente, y
ninguno de los impíos entenderá, pero los entendidos comprenderán"
(Dan. 12: 10).
Satanás ha declarado que este
mundo es su territorio. Aquí está su trono, y considera
suyos a todos los que no quieren guardar los mandamientos de Dios y rechazan
un claro "Así dice Jehová". Están bajo el estandarte
del enemigo, porque hay sólo dos bandos en el mundo. Todos
están bajo el estandarte de los obedientes o bajo el de los desobedientes.
Jesús está enviando ahora
su mensaje a un mundo caído. Se complace en tomar elementos
aparentemente sin esperanza que han sido instrumentos de Satanás,
para someterlos a la influencia de su gracia. Se regocija al librarlos
de la ira que caerá sobre los desobedientes (Manuscrito 41, del
16 de marzo de 1898, "La medida del amor de Dios"). 85
Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios. 1 Ped. 4: 10.
Cuántos dones de Dios han sido
mal usados, porque los que los recibieron no tenían el fervor que
produce el amor de Cristo en el alma. Hay gran necesidad de que cada
cual haga lo mejor posible. Hay quienes habrían usado sabiamente
los talentos recibidos si se los hubiera dejado luchar solos y depender
de sus posibilidades. Pero llegaron a poseer bienes y perdieron el
incentivo necesario para cultivar sus talentos y hacer todo lo posible
a fin de comunicar lo que tenían. La abundancia de dinero
impidió que cumplieran fielmente su mayordomía.
Todos los que pretenden ser cristianos
deben administrar sabiamente los bienes de Dios. El Señor
está haciendo un inventario del dinero que les ha prestado y de
los privilegios espirituales que les ha concedido. ¿No harán
ustedes, como administradores, un cuidadoso inventario? ¿No quisieran
verificar si están empleando con economía todo lo que Dios
les ha confiado o si están malgastando en forma egoísta los
bienes del Señor con propósitos de ostentación? ¡Si
todo lo que se gasta sin necesidad se depositara en la tesorería
del cielo!
Dios no sólo le da dinero a sus
administradores. La capacidad de impartir también es un don.
¿Qué dones del Señor están compartiendo ustedes
mediante sus palabras y su tierna simpatía? ¿Están
permitiendo que su dinero pase a las filas del enemigo para arruinar a
los que quiere complacer? Por lo tanto, repito, el conocimiento de
la verdad es un talento. Hay muchas almas que moran en las tinieblas
y que podrían ser iluminadas por las fieles palabras de ustedes.
Hay corazones hambrientos de simpatía que perecen lejos de Dios.
La simpatía de ustedes los puede ayudar. . .
La primera obra de todo cristiano consiste
en escudriñar las Escrituras con ferviente oración, para
poder tener esa fe que obra por el amor y purifica el alma de todo vestigio
de egoísmo.
Si se recibe la verdad en el corazón,
obra como la buena levadura, hasta que cada facultad humana se somete a
la voluntad de Dios. Entonces, tal como el sol, no podrán dejar
de resplandecer (Manuscrito 42, del 17 de marzo de 1898, "A cada hombre
su obra"). 86
18 de Marzo EL PRECIO DEL PECADO
Todo lo hizo hermoso en su tiempo. Ecl. 3: 11.
Dios desea que veamos la hermosura natural
del mundo. Desea que la veamos y eduquemos a nuestros hijos para
que vean que es una expresión del amor de Dios por el hombre.
Hay una voz que les habla a ustedes, padres, para ablandar y subyugar sus
corazones. Recuerden siempre al que hizo el cielo y la tierra, al
que revistió el mundo con esa alfombra de terciopelo verde, que
nos ha dado los encumbrados árboles recubiertos de su verde follaje.
Pero en lugar de alabar a Dios, que hizo todas estas cosas, los seres humanos
hablan de las cosas hechas por el hombre, y piensan en sus hermosas casas
y en sus ropas tan ricamente adornadas. Todo esto requiere tiempo
y dinero. ¡Y eso significa almas!
Dios nos ha dado dinero a fin de que
lo empleemos para su gloria. ¡Oh, si se pudiera descorrer el velo
y si sólo pudiéramos tener una vislumbre del amor de Dios
que sobrepuja todo entendimiento! Apenas me atrevo a referirme a
la gloria que nos espera. ¿A quienes? A cada alma que haya
sido probada y que tenga la mira puesta en la gloria de Dios, que sea leal
a la verdad del cielo. El honor, la gloria y los aplausos del mundo
no valen nada para nosotros.
¿Qué pasa con el alma
que ha aceptado a Jesucristo como su Salvador personal? El amor fluye
del corazón divino al del creyente. ¿Qué hace entonces
ese corazón? Se dedica a servir a Dios y a guardar sus mandamientos
para que no se lo encuentre en la condición de Adán y Eva
después de la transgresión. No podemos permitir esto.
No podemos darnos el lujo de pecar. El pecado es realmente muy caro.
. .
Queremos entrar por las puertas de la
ciudad eterna. Cuando se abran las puertas de perla, desearemos escuchar
la bienvenida. Queremos que ciña nuestra frente la corona
de gloria inmortal. Queremos recibir la túnica tejida en el
telar del cielo, tan blanca que no hay blanqueador en la tierra que pueda
lograr su pureza. Queremos ver al Rey en su hermosura y contemplar
sus incomparables encantos. . . Les ruego que depositen sus tesoros en
el cielo. Líbrense de todo lo que confunda la mente y les
impida establecer la diferencia que existe entre lo sagrado y lo común
(Manuscrito 20, del 18 de marzo de 1894, "El cuidado del Padre por sus
hijos"). 87
19 de Marzo DECISIONES Y ACTOS
Quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados. 1 Ped. 2: 24.
Gracias a que Cristo sufrió el
castigo en su propio cuerpo sobre la cruz, el hombre dispone de una segunda
oportunidad. Si quiere, puede volver a ser leal. Pero si no
quiere obedecer los mandamientos de Dios, si rechaza las amonestaciones
y los mensajes del Señor, para aceptar más bien las palabras
seductoras pronunciadas por los que se hacen eco del engañador,
su ignorancia es voluntaria, y la condenación de Dios está
sobre él. Elige la desobediencia porque la obediencia significa
llevar la cruz y practicar la abnegación, y seguir a Cristo en la
senda de la obediencia.
La mente natural se inclina hacia el
placer y la complacencia propia, y es el plan de Satanás proveer
estas cosas en abundancia para que la excitación domine a los hombres
y no les dé tiempo para considerar esta pregunta: "¿En qué
condición está mi alma?" El amor a los placeres es contagioso.
. .
La capacidad de gozar de las riquezas
de la gloria aumentará con el deseo que tengamos de poseerlas. ¿Cómo
podremos aumentar nuestro aprecio por Dios y las cosas celestiales a menos
que sea en esta vida? Si permitimos que las exigencias y los cuidados
de este mundo absorban todo nuestro tiempo y toda nuestra atención,
nuestras facultades espirituales se debilitarán y morirán
por falta de ejercicio. En una mente totalmente entregada a las cosas
terrenales, está cerrado todo intersticio por medio del cual se
podría filtrar la luz del cielo. En ese caso no se puede sentir
el efecto de la gracia transformadora de Dios sobre la mente y el carácter.
Se ignoran y se descuidan los talentos que se podrían usar. ¿Cómo
se puede responder, entonces, cuando se oye esta invitación: "Venid,
que ya todo está preparado" (Luc. 14: 17)? ¿Cómo es
posible que un hombre reciba está alabanza: "Bien, buen siervo
fiel" cuando ha sido desobediente, desagradecido e impío?
Ha educado su mente para descartar los claros requerimientos de Dios y
para sentir disgusto por lo religioso. Ama las cosas de la tierra más
que las celestiales.
La obediencia a los mandamientos de
Dios dará como resultado que nuestros nombres sean inscriptos en
el Libro de la Vida del Cordero. "Porque somos hechos participantes
de Cristo" (Heb. 3: 14) (Manuscrito 28, del 19 de marzo de 1899, "No penséis
que he venido para abrogar la ley"). 88
20 de Marzo EL REMEDIO PARA LA RUINA
Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo me es crucificado a mí y yo al mundo. Gál. 6: 14.
Miremos la cruz del Calvario. Es
la garantía de amor ilimitado, de la inconmensurable misericordia
del Padre celestial. ¡Oh, si todos se arrepintieran e hicieran sus
primeras obras! Cuando los miembros de las iglesias lo hagan, amarán
a Dios sobre todas las cosas y a su prójimo como a sí mismos.
Efraín no envidiaría a Judá, y éste no ofendería
a Efraín. Las disensiones desaparecerán y el áspero
ruido de la contienda no se escuchará más dentro de los límites
de Israel.
Por medio de la gracia abundantemente
proporcionada por Dios, todos tratarán de contestar la oración
de Cristo, es decir, que sus discípulos sean unidos, como él
y su Padre están unidos. La paz, el amor, la misericordia
y la benevolencia serán los permanentes principios del alma.
El amor de Cristo será el tema de toda lengua, y el Testigo verdadero
no podrá decir más: "Tengo contra ti, que has dejado tu primer
amor" (Apoc. 2: 4). El pueblo de Dios permanecerá en Cristo,
el amor de Jesús se manifestará, y un solo Espíritu
animará a todos los corazones, regenerándolos y renovándolos
a la imagen de Cristo, amoldándolos a todos por igual.
Como ramas vivientes de la vid verdadera,
todos estaremos unidos a Cristo, la Cabeza viviente. Jesús
morará en cada corazón, para guiar, consolar, santificar,
y para presentar al mundo la unidad de sus seguidores, para dar testimonio
de ese modo que la iglesia remanente posee las credenciales del cielo.
Mediante la unidad de la iglesia de Cristo se probará que Dios envió
al mundo a su Hijo unigénito. . .
Las obras no pueden ser para nosotros
el precio que pagamos para entrar al cielo. La única ofrenda
que se hizo alcanza para todos los creyentes. El amor de Cristo proporcionará
nueva vida a los creyentes. Quien beba aquí del agua de la
fuente de vida, será saciado en el reino con el nuevo vino.
La fe en Cristo será el medio por el cual el debido espíritu
y los motivos acertados obrarán en el creyente, y del que mira a
Jesús procederán toda bondad y toda actitud celestial, puesto
que él es autor y consumador de su fe. Miremos a Dios, no
a los hombres. El Señor es nuestro Padre celestial que está
dispuesto a soportar con paciencia nuestras debilidades y que las perdona
y las sana (Review and Herald, del 20 de marzo de 1894). 89
21 de Marzo CONTRICIÓN, CONFESIÓN Y COOPERACIÓN
Si confesamos nuestras pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiamos de toda maldad. 1 Juan 1: 9.
Vendrán las tentaciones del enemigo;
pero, ¿le daremos la ventaja de quebrantar todas las barreras al
ceder aunque sea en una jota a los más estrictos principios de integridad?
Si cedemos en lo más mínimo, lanzará sobre nosotros
una tentación tras otra, hasta que vayamos directamente en contra
de las claras afirmaciones de la Palabra de Dios, para seguir los planes
y hacer la voluntad de Satanás. Este y su confederación
de ángeles malignos están siempre alerta para ver por qué
medios pueden engañar y arruinar a las almas que se han enrolado
bajo la bandera ensangrentada del Príncipe Emanuel. Corrieron
bien por un tiempo, probaron y vieron que el Señor es bueno; pero
cuando cayeron en el pecado anduvieron en tinieblas. Cuando cayeron
en tentación deben de haber dejado de mirar a Jesús, el autor
y consumador de nuestra fe. Pero al confesar sus pecados, crean que
la Palabra de Dios no falla, sino que el que ha prometido es fiel.
Es tanto su deber creer que Dios cumple su palabra y perdona sus pecados,
como confesarlos. Deben ejercer fe en Dios puesto que hará
exactamente lo que ha prometido en su Palabra, y perdonará todas
sus transgresiones.
¿Cómo podemos saber verdaderamente
que el Señor es nuestro Redentor, que perdona nuestros pecados,
y comprobar que dispone de santidad, gracia y amor en nuestro beneficio?
¡Oh, debemos creer sin reservas en su Palabra, con espíritu
contrito y obediente! No hay necesidad de que andemos contrastados
y arrepintiéndonos siempre, como si anduviéramos bajo una
nube de constante condenación. Crea en la Palabra de Dios,
mire constantemente a Jesús, medite en sus virtudes y su misericordia,
y surgirá en su corazón un odio incontenible hacia el mal.
Se contará entre los que tienen hambre y sed de justicia.
Mientras más de cerca examinemos a Jesús, más claramente
veremos nuestros propios defectos de carácter.
Al ver nuestras faltas, confesémoslas
a Jesús, y con el alma verdaderamente contrita cooperaremos con
el poder divino del Espíritu Santo para vencer todo mal. Si
confesamos nuestros pecados, debemos creer que son perdonados, porque la
promesa es positiva (Review and Herald, del 21 de marzo de 1912). 90
22 de Marzo PRUEBA Y PERFECCIÓN
Si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén. 1 Ped. 4: 11.
Todas las diversas facultades que los
hombres poseen, cuerpo, alma y espíritu, se las da Dios para que
puedan ser educadas y disciplinadas, y logren alcanzar el más alto
grado posible de excelencia. El instrumento humano debe cooperar
con el propósito divino, y al hacerlo el hombre llega a ser colaborador
de Dios. Toda facultad, todo atributo que el Señor nos ha
dado, debe ser empleado para glorificar su nombre. Debemos cooperar
con el Maestro para restaurar la imagen moral de Dios en el hombre, y al
llevar el yugo de Cristo, al aprender diariamente la mansedumbre y la humildad
de Jesús, él nos puede usar de manera que seamos una bendición
para nuestros semejantes.
Al ser enseñado el hombre primeramente
por Cristo, y al guardar después su mente y su alma, ello cumplirá
un propósito santo, puesto que elevará sus pensamientos hacia
lo puro y lo que ennoblece, y despertará devoción y gratitud
en el alma de sus semejantes por medio de sus palabras y su ejemplo.
Al actuar de este modo será colaborador de Dios. No empleará
los dones que se le han confiado para exaltarse a sí mismo o para
buscar la alabanza de los hombres, sino para exaltar a Dios, para inspirar
las mentes, no para meditar en la gloria que van a alcanzar, sino en cómo
pueden ser una bendición para sus semejantes e instrumentos eficaces
para inducir a las almas a contemplar las cosas divinas. Debe enseñar
a otros, por precepto y ejemplo, a caminar en las pisadas de Cristo.
Entonces su propia mente estará equilibrada, y sus talentos serán
considerados dones de Dios para ser empleados en su gran plan, con el fin
de ayudar en todo lo posible. Al actuar en armonía con el
gran plan de Dios, encontrará el lugar que el Señor le ha
señalado. Logrará la perfección del carácter
de Cristo mediante la gracia que Dios le dé. Debido a que
la gracia de Dios lo eleva, está preparado, gracias a la transformación
de su propio carácter, para elevar por precepto y ejemplo a sus
semejantes. . .
Esta vida de prueba se le concede a
los hombres para que logren la perfección que ha de constituir el
carácter de todos los salvados. La ley de Dios es un reflejo
de su carácter (Carta 46, el 22 de mayo de 1900, dirigida a Daniel
Steed, un creyente australiano). 91
23 de Marzo ¡CUANTA SOLICITUD!
Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Efe. 6: 11.
Tiempos tempestuosos se agolpan delante
de nosotros. La tierra está corrompida y su corrupción
aumentará. Pero ustedes pueden tener perfecta confianza en
Cristo. A pesar de la violencia, el crimen y el robo, hay un Dios
que es el Rey del universo. Somos sus hijos; no estamos sujetos a
un destino caprichoso. Tenemos, sí, tienen ustedes, al leer
las palabras de aliento pronunciadas por Cristo, la sagrada promesa que
renovará las fuentes de la esperanza. Pueden regocijarse en
un Salvador viviente. Es nuestro Señor que ha resucitado.
Sus promesas son para todos los que quieran recibirlo.
Las lecciones divinas de la Palabra
de Dios nos demuestran que el hombre, en su totalidad, debe ser tratado
respetuosamente. Las facultades de la mente, las fuertes pasiones,
no deben ser aplastadas como enemigos, sino sometidas al dominio de Cristo,
enjaezadas para su servicio. Revestidos de toda la armadura, debemos
combatir por la verdad y la justicia. Todas nuestras facultades deben
ser consagradas a los fines más puros.
Cristo vino a redimir a la humanidad.
Está interesado en todas nuestras acciones. Desea amoldarnos
de acuerdo con la semejanza divina. No descansará hasta que
cada caso haya sido decidido. Se me ha permitido apreciar su solicitud,
y el gran amor con que nos ha amado. No tengo duda con respecto a
la dirección de su providencia en el curso de la historia de nuestra
causa. Sería tan culpable como los hijos de Israel si no aprendiera
las lecciones que se desprenden de las reprensiones que Dios les dio.
La desobediencia debe ser y será castigada a menos que los hombres
y mujeres se vuelvan de sus transgresiones y pecados y conviertan sus puntos
más débiles en los más fuertes por medio de continua
vigilancia. La oscuridad se convertirá en luz por medio de
la obediencia. . .
Cristo ha dado el mensaje, lleno de
las bendiciones de su poder. Vino a redimir a la humanidad, y continuará
enviando mensaje tras mensaje para salvar a su rebaño de los engaños
de Satanás. No cesará de enviar sus mensajes hasta
que el universo redimido esté en paz (Carta 100, del 23 de marzo
de 1906, dirigida al Hno. Stephen Belden y su esposa, ancianos obreros
de sostén propio). 92
24 de Marzo EL CRISTIANO CONSECUENTE
Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él. . . Pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. 1 Juan 1: 5, 7.
Es privilegio del cristiano relacionarse
con la Fuente de la luz, y por medio de esa relación viviente llegar
a ser la luz del mundo. Los verdaderos seguidores de Cristo andarán
en la luz como él está en luz, y por lo tanto no avanzarán
por caminos inciertos, ni tropezarán en medio de la oscuridad.
El gran Maestro está tratando de que sus oyentes comprendan la bendición
que pueden llegar a ser para el mundo, al compararlos con el sol naciente
que dispersa la niebla y disipa la oscuridad. La aurora cede su lugar
al día. El sol que dora, matiza y glorifica el cielo con sus
haces de luz, es un símbolo de la vida cristiana. Así
como el sol es luz, vida y bendición para todo ser viviente, los
cristianos deberían ser la luz del mundo mediante sus buenas obras,
su alegría y su valor. Así como la luz del sol aleja
las sombras de la noche para derramar su gloria por valles y colinas, el
cristiano debe reflejar el Sol de justicia que resplandece en él.
Ante la vida consecuente de los verdaderos
seguidores de Cristo, la ignorancia, la superstición y la oscuridad
desaparecerán, así como el sol disipa las sombras de la noche.
De la misma manera los discípulos de Jesús irán a
los lugares tenebrosos de la tierra, para diseminar la luz de la verdad
hasta que la senda de los que se hallan en tinieblas sea iluminada por
la luz de la verdad.
¡Qué contraste establece
con esto la vida del profeso hijo de Dios que es como la sal sin sabor!
No tiene una relación viviente con Dios y se asemeja a la sal desvanecida,
que Cristo dice que no sirve para nada, sino para ser arrojada y pisoteada
por los hombres, porque ya no tiene la facultad de conservar. Así
es la vida del profeso seguidor de Cristo si no tiene una relación
viviente con el Señor. Estos profesos creyentes, carentes
de sol, son sombras y oscuridad. . .
Cada manifestación de duda fortalece
la incredulidad. Cada pensamiento y palabra de esperanza, valor,
luz y amor, fortalece la fe y fortifica el alma para resistir en medio
de la oscuridad moral que existe en el mundo. Los que hablan acerca
de la fe tendrán fe, y los que hablan acerca del desánimo
tendrán desánimo. Nos transformamos de acuerdo con
lo que contemplamos (Carta 16, del 24 de marzo de 1880, a un administrador
de la Asociación General). 93
25 de Marzo HAZ UN BALANCE DE TUS PRUEBAS
Examinadlo todo; retened lo bueno. 1 Tes. 5: 21.
Hermanos: Debemos cavar profundamente
en la mina de la verdad. Podemos examinar ciertos asuntos personalmente
y con otros, siempre y cuando lo hagamos con el debido espíritu;
pero demasiado a menudo el yo toma la delantera, y tan pronto como comienza
la investigación se manifiesta un espíritu anticristiano.
Esto es justamente lo que deleita a Satanás; pero debemos venir
con corazón humilde para saber por nosotros mismos qué es
la verdad.
Se aproxima el momento cuando seremos
separados y esparcidos, y cada cual tendrá que sostenerse sin el
privilegio de la comunión con los que comparten su preciosa fe.
¿Cómo podrán prevalecer a menos que Dios esté
a su lado y sepan que los está guiando y dirigiendo? Cada
vez que nos reunimos para estudiar la verdad bíblica, el Maestro
está con nosotros. El Señor no permite ni un solo instante
que el barco sea gobernado por pilotos ignorantes. Podemos recibir
las órdenes del Capitán de nuestra salvación. . .
Si un hermano enseña errores,
los que ocupan cargos de responsabilidad deben saberlo; y si está
enseñando la verdad, deben ponerse de su parte. Todos debiéramos
saber qué se enseña entre nosotros, porque si es la verdad,
necesitamos conocerla. Los maestros de escuela sabática necesitan
conocerla, y cada alumno de la escuela sabática debe comprenderla.
Todos tenemos la obligación de saber lo que Dios nos envía.
Nos ha proporcionado pautas para probar toda doctrina: "¡A la ley
y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les
ha amanecido" (Isa. 8: 20). Pero si pasa esta prueba, no permitan
que el prejuicio les impida aceptar una doctrina probada sólo porque
ésta no concuerda con sus ideas.
No se aferren de cualquier objeción,
por pequeña que sea, ni la agranden tanto como se pueda, ni la guarden
para usarla en el futuro. Nadie ha dicho que encontraremos la perfección
en las investigaciones de los hombres, pero esto sé: Nuestras iglesias
están agonizando por falta de enseñanza acerca del tema de
la justificación por la fe en Cristo, y verdades semejantes.
No importa por medio de quién
nos llegue la luz, debiéramos abrir las puertas de nuestros corazones
para recibirla con la mansedumbre de Cristo (Review and Herald, del 25
de marzo de 1890). 94
26 de Marzo SEPARÉMONOS DEL PECADO
Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Col. 3: 1, 2.
Los requerimientos de Dios nos han sido
presentados con toda claridad, y la pregunta que tenemos que contestar
es ésta: ¿Deseamos cumplirlos? ¿Aceptaremos las condiciones
que nos presenta su Palabra, es a saber, la separación del mundo?
Esto no es obra de un momento ni de un día. No se consigue
sólo por arrodillarse ante el altar familiar, ni por ofrecer un
servicio de labios solamente, ni por la exhortación pública
ni la oración. Es una obra que abarca la vida entera.
Nuestra consagración a Dios debe ser un principio viviente, entrelazado
con la vida, y que nos conduzca a la abnegación y el sacrificio.
Debiera ser el fundamento de todos nuestros pensamientos y el resorte de
toda acción. Esto nos elevará por encima del mundo,
y nos separará de sus influencias contaminadoras.
Todas nuestras acciones están
afectadas por nuestra experiencia religiosa, y si ésta se funda
en Dios y comprendemos el misterio de la piedad; si cada día recibimos
el poder del mundo venidero, y tenemos comunión Dios, y estamos
íntimamente relacionados con el Espíritu; si cada día
nos aferramos más firmemente de la vida superior, y nos acercamos
más y más al costado herido del Redentor, incorporaremos
a nuestras vidas principios santos y elevados. Entonces será
tan natural para nosotros tratar de ser puros, santos y separados del mundo,
como lo es para los ángeles de gloria ejecutar la misión
de amor que se les ha asignado para salvar a los mortales de la influencia
corruptora del mundo. Todo el que entre por las puertas de perlas
de la ciudad de Dios será hacedor de la Palabra. Será
participante de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción
que hay en el mundo a causa de la concupiscencia. Es nuestro privilegio
comprender la plenitud que se logra por medio de Cristo, y recibir la bendición
dispuesta por su intermedio. Se ha hecho amplia provisión
para que podamos elevarnos de las profundidades de la tierra, y para que
nuestros afectos se dirijan a Dios y a las cosas celestiales.
¿Nos incapacitará esta
separación del mundo en obediencia a la ley divina para hacer la
obra que el Señor nos encomendó? ¿Nos impedirá
hacer el bien a los que nos rodean? No; mientras más firmemente
nos aferremos del cielo, mayor será nuestro poder y nuestra utilidad
en el mundo (Manuscrito 1, del 26 de marzo de 1896, "Diligencia en la obra
de preparación" ). 95
27 de Marzo FIRMES EN LA SALVACIÓN
Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. Efe. 6: 10.
Si ustedes están íntimamente
relacionados con Jesucristo, la Fuente de luz y sabiduría, pueden
llegar a ser hombres y mujeres fuertes en el Señor. Estamos
tan inclinados a conformarnos sin una evidencia especial de nuestra proximidad
a Dios, que fracasamos donde debiéramos triunfar. Jesús
ha hecho todas las provisiones necesarias para que no solamente creamos
una verdad impopular, sino para que tengamos gozo en él. La
verdad y la fe obran por el amor, y purifican el alma.
Surge ahora esta pregunta: ¿Están
progresando ustedes en el conocimiento de la verdad? ¿Tienen una
relación viviente con Jesucristo? Abrahán la tuvo,
y conversó con los ángeles y les pudo pedir un favor.
Moisés tuvo una relación viviente con Dios y su petición
más ferviente fue ver la gloria de Dios. "Muéstrame
tu gloria", fue su petición. El Señor no lo reprendió
por ello; no fue presuntuoso al tratar de saber más acerca de Dios
y su gloria. Por lo contrario, vemos a este hombre de fe vigorosa
oculto en la hendidura de la roca, y la mano de Dios puesta sobre ella;
entonces le mostró su gloria.
Nuestra fe y nuestra experiencia carecen
del suficiente fervor. . . Espero que ninguno de ustedes se quede conforme
simplemente porque cree en la verdad. Mientras haya un alma que salvar
en el mundo, es necesario que acudan a la Fuente de toda luz y todo poder
para salvar a esas almas. A ustedes no les importa que su experiencia
tenga un molde terrenal y mundano. Hay almas que se pueden salvar
o perder, y necesitan asimilar mucho más de Jesús en sus
vidas, caracteres y experiencias. Pueden ser de ayuda y bendición
mutuas si son fieles donde están, y si sienten que son representantes
de Dios en la tierra. . .
No permitan que la verdad, por tanto
repetirla, se convierta en algo que no proporcione ningún beneficio
especial; por el contrario, permitamos que nos capacite cada día
más para participar de la sociedad de los ángeles celestiales
en el reino de Dios (Manuscrito 19 a, del 27 de marzo de 1886, "Lecciones
de la vida de Abrahán"). 96
28 de Marzo SU PERMANENTE PRESENCIA
Me mostrarás la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra para siempre. Sal. 16: 11.
Este mundo es nuestra escuela, una escuela
de disciplina y preparación. Estamos aquí para formar
caracteres semejantes al de Cristo, y para adquirir los hábitos
y el idioma de la vida superior. Las influencias que se oponen al
bien abundan en todos lados. La evolución del pecado ha llegado
a tales niveles de abundancia y profundidad, y ha llegado a ser tan abominable
para Dios, que pronto se levantará en su majestad para sacudir terriblemente
la tierra. Tan astutos son los planes del enemigo, tan aparentemente
correctos los resultados que producen, que los débiles en la fe
no pueden discernir sus engaños. Caerán en las trampas
preparadas por Satanás, quien obra por medio de instrumentos humanos
para engañar si fuera posible aun a los escogidos. Solamente
los que están íntimamente relacionados con Dios serán
capaces de descubrir las falsedades y las intrigas del enemigo.
¡Piensen en la gloria que espera
a los que venzan! Verán el rostro de Aquel en cuya presencia hay
plenitud de gozo y delicias a su diestra para siempre. . .
Me siento muy triste al pensar cuán
pocos hay que han experimentado la profunda bendición de estar en
comunión con un Salvador que ha resucitado y ascendido al cielo.
Los hombres del mundo luchan por la supremacía. Los seguidores
de Dios nunca pierden de vista a Cristo y preguntan: ¿Es éste
el camino del Señor? El santo anhelo de vivir la vida de Cristo
debe llenar nuestros corazones. En él reside la plenitud de
la Divinidad corporalmente. En él están escondidos
todos los tesoros de la sabiduría y el conocimiento.
¡Oh, si nuestros hermanos pudieran
comprender las ventajas que tendrían si miraran siempre a Jesús!
"Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo
la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en
la misma imagen, como por el Espíritu del Señor" (2 Cor.
3: 18). El es nuestra Alfa y nuestra Omega. Al ponernos íntimamente
a su lado y al mantener comunión con él, llegaremos a ser
semejantes a él. Por medio del poder transformador del Espíritu
de Cristo cambia nuestro corazón y nuestra vida. Sus palabras
son grabadas en las tablas del alma, y somos sus testigos para representarlo
en la vida diaria (Carta 47, del 28 de marzo de 1903, dirigida a F. C.
Gilbert, un pastor judío que trabajaba en favor de su propio pueblo).
97
29 de Marzo DEMOS DE LO QUE HEMOS RECIBIDO
El alma generosa será prosperada; y el que saciare, él también será saciado. Prov. 11: 25.
La generosidad es una de las virtudes
que nos infunde el Espíritu Santo, y cuando el profeso pueblo de
Dios priva de al Señor de los diezmos y las ofrendas experimenta
una pérdida espiritual. El Señor no recompensa la mezquindad.
Invita a su pueblo a que lo honre con sus bienes y con las primicias de
todos sus frutos.
No se puede trazar una regla para cada
caso, porque si así lo hiciéramos, muchas veces desanimaríamos
al dador. Hay que tomar en cuenta las circunstancias en que se encuentran
algunos, y que Dios permite por alguna razón. El Señor
espera que el hombre dé de lo que tiene, y no de lo que no tiene.
Para algunos la décima parte de sus entradas no sería la
proporción adecuada de lo que debería dar al Señor,
mientras que para otros sería perfectamente aceptable.
¡Cuántos están perdiendo
ricas bendiciones y se están convirtiendo en enanos espirituales
porque privan al Señor de lo que le pertenece! El enemigo de Dios
y el hombre obra constantemente para desviar los tesoros que pertenecen
a Dios, para deleite, honra y gloria del ser humano. Los hombres
dicen: Las necesidades de mi familia requieren que compre esto y aquello,
y la casa se llena de comodidades tales como muebles, ropas y manjares.
No ponen límite a sus deseos cuando, si lo hicieran, recibirían
bendiciones ellos mismos y para sus familiares.
Dios nos ha hecho sus mayordomos, colaboradores
suyos en la gran obra de promover el progreso de su reino en la tierra.
Podemos seguir la conducta del mayordomo infiel, y al hacerlo así
perder los más preciosos privilegios jamás concedidos a los
hombres. Por miles de años ha obrado Dios por medio de instrumentos
humanos, pero a su arbitrio puede dejar de lado al egoísta, al amante
del dinero y al codicioso. Puede darle impulso a su obra sin nuestra
participación. Pero, ¿quién entre nosotros se
sentiría complacido si el Señor lo hiciera?. . .
Dios lee cada pensamiento del corazón,
cada impulso de la mente no estamos dispuestos a dar generosamente, nos
estamos burlando de él (Manuscrito 47, del 29 de marzo de 1899,
"Dios ama al dador alegre"). 98
No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos. Zac. 4: 6.
No debemos pensar que porque somos una
luz pequeñita, no necesitamos preocuparnos si resplandecemos o no.
El gran valor de nuestra luz reside en la persistencia con que resplandece
en medio de las tinieblas morales del mundo, y en hacerlo no para complacernos
y glorificamos a nosotros mismos, sino para honrar a Dios con todo lo que
tenemos. Si estamos sirviendo a Dios, y nuestra obra corresponde
con las capacidades que Dios nos ha dado, eso es todo lo que él
espera de nosotros. . .
Sabemos que las lámparas que
nos alumbran no tienen luz propia. No se pueden llenar por su propia
cuenta. Por eso los santos enviados por Dios deben vaciar el dorado
aceite en los tubos de oro. Y cuando se les aplica el fuego celestial,
comienzan a arder y a resplandecer. Nuestros corazones no pueden
dar luz mientras no estén vitalmente conectados con el cielo.
Sólo eso los puede hacer arder constantemente con un amor santo
y abnegado por Jesús, y por todos aquellos que han sido adquiridos
por su sangre, y a menos que estemos recibiendo constantemente el dorado
aceite, la llama se extinguirá. A menos que el amor de Dios
sea un principio permanente en nuestros corazones, nuestra luz desaparecerá.
. .
Satanás y sus ángeles
confederados señalan a los que profesan ser hijos de Dios, pero
que debido a su disposición y a sus actos ponen de manifiesto que
son semejantes a los apóstatas, y se burlan de Cristo. ¿Hasta
cuándo crucificaremos de nuevo al Hijo de Dios, de manera que Dios
se avergüence de llamarnos hijos? ¿No ha llegado acaso el tiempo
de que dejemos a un lado las puerilidades?. . .
El dorado aceite que los mensajeros
celestiales vacían en los tubos de oro para llevarlos a la fuente
de oro, es lo que produce una luz permanente, brillante y resplandeciente.
El amor de Dios, comunicado continuamente al instrumento humano, hace de
él una luz brillante y resplandeciente para el Señor.
Entonces puede comunicar luz y verdad a todos los que están en las
tinieblas del error y el pecado. El dorado aceite no es producto
de la habilidad humana. Es el poder invisible de los mensajeros celestiales
que están frente al trono de Dios, para ponerse en comunicación
con todos los que están en tinieblas a fin de que puedan esparcir
la luz del cielo. Este aceite dorado, símbolo del amor, fluye
libremente en los corazones de los que están unidos a Dios por la
fe (Manuscrito 27, del 30 de marzo de 1897, "La iglesia es el depósito
de la verdad"). 99
Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia de Cristo. 2 Cor. 10: 4, 5.
Al tratar con hombres irrazonables y
malvados, los que creen en la verdad deben tener cuidado de no descender
a la misma altura y no usar las mismas armas satánicas que emplean
sus enemigos, es decir, no deben dar rienda suelta a sus fuertes sentimientos
personales, no sea que al hacerlo susciten contra sí mismos y contra
la obra que el Señor les ha confiado una enemistad apasionada y
amarga. Mantengamos en alto a Cristo. Somos colaboradores de
Dios. Se nos han proporcionado poderosas armas espirituales para
derribar las fortalezas del enemigo. De ningún modo debemos
representar mal nuestra fe introduciendo elementos anticristianos en nuestra
obra. Debemos exaltar la ley de Dios como el medio de unirnos con
Jesucristo y con todos los que guardan sus mandamientos. También
debemos manifestar amor por las almas por las cuales Cristo murió.
Nuestra fe debe ser un poder que tiene en Cristo su origen. Y la
Biblia, su Palabra, debe hacernos sabios para la salvación.
Penetre en el alma la justicia de Cristo
con su influencia vivificadora, y entonces podremos cantar porque él
ha perdonado todas nuestras iniquidades. Ustedes dicen: "Estoy muy
enfermo espiritualmente". El gran Médico los llama para que
acudan a él a fin de sanarlos. El sana todas nuestras enfermedades.
Las peores de esas enfermedades son la envidia, los celos, la desconfianza,
la maledicencia, el deseo de seguir planes que se oponen a la obra de Dios.
Las vidas de todos debieran ser santas, pero como están llenos de
depravación, los hombres caen fácilmente en las tentaciones
de Satanás. Pero si Cristo mora en sus corazones, ustedes
pueden decir que ha redimido sus vidas de la destrucción.
Nos corona de bondades y misericordias. Entonces, haya himnos de
alabanza en nuestros labios y nuestro corazón. Meditemos en
lo que Cristo sufrió por nosotros. En lugar de escudriñar
para encontrar algo de qué acusar a los demás y condenarlos,
agradezcamos al Señor porque nos perdona. Contristamos a Cristo
cuando criticamos y acusamos, porque ésta es la obra de Satanás.
Saquemos agua de las fuentes de la Salvación y alabemos al Señor
(Manuscrito 46, del 31 de marzo de 1898, "La obra en favor del pueblo de
Dios"). 100
There have been Thanks!!
Welcome!