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CADA DÍA CON DIOS

Mayo
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Mayo 2002

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Otras Matutinas ¡CRISTO TRIUNFANTE!  ¡MARANATA: EL SEÑOR VIENE!


1 de Mayo LAS INVERSIONES DE ELENA DE WHITE

Vended lo que poseéis, y dad limosna; haceos bolsas que no se envejezcan, tesoro en los cielos que no se agote, donde ladrón no llega, ni polilla destruye.  Luc. 12: 33.

Todos estamos bien esta mañana.  Anoche me vinieron a ver el señor A y su señora.  Tuvimos una buena conversación.  Esta se refirió a las acciones bursátiles, y al hecho de que muchos se están enriqueciendo al invertir de ese modo su dinero.  Algunos también están perdiendo plata.  Por eso el Sr.  A. y su esposa discutían acerca de pérdidas y ganancias con las Hnas.  B y C.
-Ahora bien -dijo la Sra.  A.-, la Sra. de White debe decir algo.  Debe decirnos lo que piensa.  Todavía no ha dicho una palabra.
-Bien -dije yo lentamente-, hace muchos años que he estado invirtiendo en acciones y no he sufrido pérdida alguna.  He obtenido de vuelta todo el capital con altos intereses.
Todos me miraron sorprendidos.  La Hna.  C sonrió.  El Sr.  A me preguntó:
-¿Dónde ha invertido usted su dinero?
-En el banco del cielo.  He estado enviando mis tesoros por adelantado al cielo.  El dueño de este banco celestial me ha advertido diciéndome: "No te hagas tesoros en la tierra", y me advirtió de los peligros de grandes pérdidas en que podía incurrir; en cambio, me aconsejó de este modo: "No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan" (Mat. 6: 19).  Esta inversión es segura y rendirá ganancias inmensas.
-Y acumulará ganancias cada día que pase -afirmó la Sra.  A-.  Usted no necesita preocuparse con el alza y el descenso del valor de las acciones.  Es ganancia segura; no hay peligro de pérdidas. . .
Alabemos el nombre del Señor por la evidencia que tenemos diariamente de que nuestro tesoro está invertido en el cielo: Preciosa inversión.  Necesito cada día la seguridad de que Jesús es mío y yo soy de él (Carta 20, del 1 de mayo de 1876).
"A los ricos de este siglo manda. . . que sean ricos en buenas obras, dadivosos, generosos; atesorando para sí buen fundamento para lo porvenir, que echen mano de la vida eterna"  (1 Tim. 6: 17-19).  He aquí una inversión sabia y perfectamente segura; aquí se nos recomienda definidamente a cada uno que hagamos buenas obras.  He aquí ganancias valiosas.  No hay peligro de pérdida en ellas (Testimonies, tomo 1, pág. 693). 131


2 de Mayo TRIUNFOS POR MEDIO DE CRISTO

Y ahora, hermanos, os encomiendo a Dios, y a la palabra de su gracia, que tiene poder para sobreedificaros y daros herencia con todos los santificados.  Hech. 20: 32.

El conocimiento del camino del Señor está aumentando, y continuará en aumento.  La herejía y la superstición están vistiendo al mundo con las vestiduras de saco de la rebelión y la transgresión.  Publicaciones y novelas baratas de todas clases circulan como hojas de otoño, y las mentes de miles están tan enredadas con esa basura deleznable e irreligiosa que no hay lugar en la mente para una lectura sólida.  La Palabra de Dios y todo lo que elevaría al hombre de su degradación se trata con indiferencia.
Pero la Palabra de Dios contiene la verdad, y todos los que apoyan la verdad de Dios para este tiempo están haciendo una obra para la eternidad.  Los que aplican la Palabra de Dios a la mente y el corazón están definidamente poniéndose de parte de Dios y del universo del cielo.  Se pondrán corazón a corazón y mano a mano en defensa de lo santo y lo puro, de lo que soportará la prueba de los siglos.  Los que apoyen el error mediante las palabras, la pluma y la voz, y mediante la opresión de los que están relacionados con la verdad, están del otro lado, con el primer gran apóstata, y los hombres malvados que son sus instrumentos.  La Palabra afirma que estos "irán de mal en peor, engañando y siendo engañados".  Y en uno de estos dos lados estarán los hombres hasta el fin.
Todas nuestras facultades pertenecen a Dios.  Son suyas por creación y redención.  Dios ha dado a cada cual su medida de poder y espera que lo ponga del lado de la verdad.  Así resplandecerá.  El cristiano debe permanecer con un interés íntegro del lado del Señor.  "Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor" (1 Cor. 13: 13).  La fe contempla más allá de las dificultades desanimadoras y se aferra de lo invisible, de la Omnipotencia misma; por eso no se la puede derrotar.  La fe, la esperanza y el amor son hermanas, y su obra se combina perfectamente para resplandecer en medio de la oscuridad moral del mundo.  Hay que instruir a los niños y los jóvenes; al ignorante hay que enseñarle mediante paciente esfuerzo para que sepa qué es la verdad.  Hay que impartírsela línea sobre línea (Manuscrito 46, del 2 de mayo de 1897, "La exposición de tus palabras alumbra"). 132



3 de Mayo TRIUNFOS POR MEDIO DE CRISTO

Y ahora, hermanos, os encomiendo a Dios, y a la palabra de su gracia, que tiene poder para sobreedificaros y daros herencia con todos los santificados.  Hech. 20: 32.

El conocimiento del camino del Señor está aumentando, y continuará en aumento.  La herejía y la superstición están vistiendo al mundo con las vestiduras de saco de la rebelión y la transgresión.  Publicaciones y novelas baratas de todas clases circulan como hojas de otoño, y las mentes de miles están tan enredadas con esa basura deleznable e irreligiosa que no hay lugar en la mente para una lectura sólida.  La Palabra de Dios y todo lo que elevaría al hombre de su degradación se trata con indiferencia.
Pero la Palabra de Dios contiene la verdad, y todos los que apoyan la verdad de Dios para este tiempo están haciendo una obra para la eternidad.  Los que aplican la Palabra de Dios a la mente y el corazón están definidamente poniéndose de parte de Dios y del universo del cielo.  Se pondrán corazón a corazón y mano a mano en defensa de lo santo y lo puro, de lo que soportará la prueba de los siglos.  Los que apoyen el error mediante las palabras, la pluma y la voz, y mediante la opresión de los que están relacionados con la verdad, están del otro lado, con el primer gran apóstata, y los hombres malvados que son sus instrumentos.  La Palabra afirma que estos "irán de mal en peor, engañando y siendo engañados".  Y en uno de estos dos lados estarán los hombres hasta el fin.
Todas nuestras facultades pertenecen a Dios.  Son suyas por creación y redención.  Dios ha dado a cada cual su medida de poder y espera que lo ponga del lado de la verdad.  Así resplandecerá.  El cristiano debe permanecer con un interés íntegro del lado del Señor.  "Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor" (1 Cor. 13: 13).  La fe contempla más allá de las dificultades desanimadoras y se aferra de lo invisible, de la Omnipotencia misma; por eso no se la puede derrotar.  La fe, la esperanza y el amor son hermanas, y su obra se combina perfectamente para resplandecer en medio de la oscuridad moral del mundo.  Hay que instruir a los niños y los jóvenes; al ignorante hay que enseñarle mediante paciente esfuerzo para que sepa qué es la verdad.  Hay que impartírsela línea sobre línea (Manuscrito 46, del 2 de mayo de 1897, "La exposición de tus palabras alumbra"). 132



4 de Mayo LA BENDICIÓN DEL TRABAJO

Y que procuréis tener tranquilidad, y ocuparos en vuestros negocios, y trabajar con vuestras manos de la manera que os hemos mandado, a fin de que os conduzcáis honradamente para con los de afuera, y no tengáis necesidad de nada. 1 Tes. 4: 11, 12.

Muchos consideran el trabajo una maldición que se originó en el enemigo de las almas.  Esta es una idea equivocada.  Dios le dio el trabajo al hombre como bendición, para ocupar su mente, fortalecer su cuerpo y desarrollar sus facultades.  Adán trabajaba en el jardín del Edén y encontró el placer más elevado de su santa existencia en la actividad física y mental.  Cuando fue echado de su hermoso hogar como resultado de su desobediencia y fue obligado a luchar con un suelo rebelde para ganar su pan cotidiano, ese mismo trabajo fue un consuelo para su alma entristecida, una salvaguardia contra la tentación.
El trabajo razonable es indispensable tanto para la felicidad como para la prosperidad de nuestra raza.  Fortalece al débil, vuelve valiente al tímido, rico al pobre y feliz al desdichado.  Nuestros diversos cometidos están en proporción directa con nuestras diversas capacidades, y Dios espera los réditos correspondientes de los talentos que les ha concedido a sus siervos.  No es la grandeza de los talentos que se poseen lo que determina la recompensa, sino el modo como se los usa; el grado de lealtad que se aplica en el desempeño de los deberes de la vida, sean grandes o pequeños.
La ociosidad es una de las más grandes maldiciones que pueden recaer sobre el hombre, porque el vicio y el crimen siguen en su estela.  Satanás está al acecho, listo para sorprender y destruir a los que no están en guardia, cuya ociosidad le da la oportunidad de insinuárselas bajo algún disfraz atractivo.  Nunca tiene más éxito que cuando se acerca al hombre en sus momentos de ocio.
La mayor maldición que sigue a la riqueza es la idea tan corriente de que el trabajo es degradante.  "He aquí que esta fue la maldad de Sodoma tu hermana: soberbia, saciedad de pan, y abundancia de ociosidad tuvieron ella y sus hijas; y no fortaleció la mano del afligido y del menesteroso" (Eze. 16: 49).  Aquí se nos presentan, mediante las palabras de la Santa Escritura, los terribles resultados de la ociosidad.  Esta fue la causa de la ruina de ciudades de la llanura.  La ociosidad debilita la mente, degrada el alma y pervierte el entendimiento, al convertir en maldición lo que se dio como bendición (Signs of the Times, del 4 de mayo de 1882). 134



5 de Mayo DESEMBARACÉMONOS DEL PECADO

El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.  Prov. 28: 13.

Por un manto babilónico y un miserable tesoro de oro y plata, Acán consintió en venderse al mal, para acarrear sobre su alma la maldición de Dios, malograr su acceso a una rica posesión en Canaán y perder toda posibilidad de participar en el futuro de la herencia inmortal en la tierra nueva.
Tan grande fue su osadía y testarudez que hasta el último momento Josué temió que sostuviera su inocencia, para obtener la simpatía de la congregación e induciría a deshonrar a Dios.  No habría confesado si no hubiera esperado que al hacerlo podía evitar las consecuencias de su delito.  Esta esperanza le sugirió su aparente sinceridad al reconocer su falta y al dar los detalles relativos a su pecado.  De esa manera confesarán los culpables sus pecados cuando comparezcan condenados y sin esperanzas ante el tribunal de Dios, cuando cada caso hay sido decidido para vida o para muerte.  Las confesiones hechas entonces serán demasiado tardías para salvar al pecador.
Hay muchos profesos cristianos cuyas confesiones son semejantes a la de Acán.  Desean, en general, reconocer su indignidad, pero no quieren confesar los pecados que gravitan sobre su conciencia, y que han contribuido a que Dios esté enojado con su pueblo.  Así muchos ocultan pecados de egoísmo, abuso, deshonestidad hacia Dios y su prójimo, pecados en el seno de la familia, y muchos otros que corresponde confesar en público.
El arrepentimiento genuino proviene de una comprensión del carácter ofensivo de pecado.  Estas confesiones generales no son el fruto de una verdadera contrición ante Dios.  Dejan que el pecador, lleno de un espíritu de complacencia propia, siga adelante como en lo pasado, hasta que su conciencia se endurece, y las amonestaciones que antes lo alarmaban apenas producen una impresión de peligro, y después de un tiempo su conducta pecaminosa les parece normal.  Demasiado tarde sus pecados los alcanzarán, en el día cuando no puedan ser expiados ni con sacrificios ni con ofrendas.  Hay una enorme diferencia entre admitir ciertos hechos después de haber sido probados, y la confesión de pecados conocidos solamente por nosotros y Dios (Signs of the Times, 5 de mayo de 1881). 135


6 de Mayo LOS FUNDAMENTOS DE LA SALVACIÓN

Porque en otro tiempo érais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz.  Efe. 5: 8.

El que mandó que la luz resplandeciera en medio de las tinieblas, arroja luz sobre la mente de todos los que quieran considerarlo como corresponde, amándolo supremamente, y manifestando una fe y una confianza inquebrantables en él.  Su luz alumbra las cámaras de la mente y el templo del alma.  El corazón se llena con la luz del conocimiento de la gloria que brilla en el rostro de Jesucristo.  Y con esa luz viene el discernimiento  espiritual. . .
Al ceder voluntariamente a la evidencia de la verdad, y al caminar en la luz que alumbra nuestra senda, recibimos aún más luz.  Mediante el poder de la manifestación de la gloria divina, progresa constantemente nuestra comprensión espiritual. . .
El conocimiento de la verdad que tenía Cristo era directo, positivo, sin sombras.  Mientras más conozca el hombre a Jesucristo, más cuidadoso será para tratar con respeto, cortesía y corrección a sus semejantes.  Ha aprendido de Cristo y sigue su ejemplo en palabra y acción.  Por fe está unido con Cristo.  "Nosotros somos colaboradores de Dios" (1 Cor. 3: 9).
Cristo oró para que se manifestara unidad entre sus seguidores.  Esta unidad es la evidencia que debe convencer al mundo de que Dios envió a su Hijo para salvar a los pecadores.  Servimos a Cristo al manifestar un amor mutuo verdadero, puro y santo. Los que han sido elegidos para relacionarse con las instituciones del Señor, deben ser hombres consagrados, abnegados, con espíritu de sacrificio, que vivan no para complacerse a sí mismos, sino al Maestro.  Estos son los hombres que honrarán las instituciones del Señor.
Un conocimiento de Dios y de Cristo es positivamente esencial para la salvación.  Perdemos mucho cada día si no aprendemos más de la mansedumbre y la humildad de Cristo.  Los que aprenden de Cristo obtienen la educación más elevada.  Por medio de la fe y la dependencia de la gracia salvadora de Cristo, crecen en conocimiento y sabiduría.  Aman y alaban al Señor. . .
Los que lleguen a ser salvos deben preocuparse en esta vida de que cada día reciban la gracia de Dios, no para atesorarla con egoísmo, sino para impartirla a fin de que sea bendición para los que se relacionan con ellos, para ayudarlos a educarse en las cosas espirituales (Carta 191, del 6 de mayo de 1901, dirigida a W. L. Hoover). 136


7 de Mayo UNA RECETA PARA TENER BUENA SALUD.

Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios. 1 Cor. 10: 31.

El Señor no quiere que sus mensajeros presenten las hermosas verdades de la reforma sanitaria de manera que susciten prejuicios en las mentes del público.  Nadie ponga obstáculos en el camino de los que están en las tinieblas de la ignorancia.  Presenten los principios de la temperancia en su forma más atractiva. Los que abogan por la reforma sanitaria deben luchar fervorosamente para hacer de ella todo lo que pretenden que es.
El asunto del régimen alimentario debiera ser estudiado cuidadosamente.  Necesitamos conocimiento y buen criterio, a fin de actuar con sabiduría en este asunto.  Las leyes de la naturaleza no deben ser resistidas, sino obedecidas.  La salud debería recibir cuidadosa atención.  Algunos se abstienen escrupulosamente de consumir alimentos impropios, pero al mismo tiempo dejan de comer los alimentos que proveen los elementos necesarios para el apropiado sustento del cuerpo.  Nunca demos un testimonio contrario a la reforma sanitaria al dejar de proporcionar el alimento sano y sabroso que debe tomar el lugar de los artículos alimentarlos nocivos que hemos descartado.
Mucho tacto y discreción se deben emplear al preparar los alimentos que deben ocupar el lugar de lo que ha sido el régimen alimentario de muchas familias.  Esta obra requiere tanto fe como sinceridad de propósito, y esfuerzo o mancomunado de parte de todos, no sea que desacreditemos la causa de la reforma sanitaria.  Todos somos seres humanos y debemos obtener alimentos sabrosos y saludables.  Los que no saben cómo cocinar higiénicamente deberían aprender a reunir buenos ingredientes de manera que pudieran preparar platos apetitosos. . .
Avancemos con inteligencia en el plan de simplificar nuestro régimen alimentario.  En la providencia de Dios, cada país produce alimentos que contienen los elementos nutritivos necesarios para la alimentación del organismo.  Se pueden hacer con ellos platos saludables y apetitosos.
Sin recurrir constantemente a la imaginación, nadie podrá sobresalir jamás en el arte de cocinar en forma saludable.  Pero todos aquellos cuyos corazones están abiertos a las impresiones y sugestiones del gran Maestro, crecerán en conocimiento y destreza.  Aprenderán muchas cosas, y también serán capaces de enseñar a otros, porque Cristo les dará habilidades y entendimiento (Carta 177, del 7 de mayo de 1901, dirigida a los hermanos de la Asociación de Iowa). 137


8 de Mayo PREPARACIÓN PARA LA TRASLACIÓN.

Porque ¿quién te distingue? ¿o qué tienes que no hayas recibido?  Y si lo recibiste, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido? 1 Cor. 4: 7.

Para que el hombre pueda obtener esa vida que se mide con la de Dios, el Señor desbarata sus ambiciosos proyectos mundanos que, si se permite que anublen su mente, lo inhabilitarán para participar del mundo del futuro.
Dios nos está probando a todos.  Nos confió talentos para ver si seremos plenamente desinteresados en el uso que hacemos de ellos.  Nos dice claramente: "El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel; y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto" (Luc. 16: 10).  "Y  si en lo ajeno no fuisteis fieles, ¿quién os dará lo que es vuestro?" (Luc. 16: 12).
Recordemos que vamos a ser juzgados por las leyes del reino de Cristo.  No somos dueños de nosotros mismos para hacer lo que nos plazca.  Hemos sido comprados por precio y las leyes del reino de Cristo, los diez santos preceptos, nos presentan la norma que debemos alcanzar.  Dios es celoso de su ley.  Prueba a cada hombre para ver si obedecerá o no.
El hombre pecó y la muerte es la paga del pecado.  Cristo llevó el castigo y consiguió para el hombre un tiempo de prueba.  En él estamos viviendo ahora.  Se nos ha dado la oportunidad de probar que somos de valor a la vista del que dio a su Hijo unigénito para que no nos perdiéramos, sino que tuviésemos vida eterna.
Uno es nuestro Maestro, es a saber, Cristo.  Debemos recordar que somos su herencia comprada con sangre. La voluntad de Dios debe llegar a ser la nuestra.  Se nos han confiado dones físicos, mentales y espirituales.  En la Biblia se da a conocer plenamente la voluntad del Señor.  Dios espera que cada hombre use sus dones de tal modo que le den un mayor conocimiento de las cosas divinas, y lo capaciten para progresar, para que cada vez sea más refinado, noble y puro.
En este mundo los seres humanos deben prepararse para ocupar su lugar entre la nobleza del cielo.  En este mundo deben prepararse para la traslación a las cortes de arriba.  Los que emprendan esta tarea tal como lo indica la Biblia, llegarán a ser ejemplo, por medio de la gracia de Cristo, de lo que deben ser los que entren por las puertas en la ciudad (Carta 80, del 8 de mayo de 1903, dirigida al Dr. J. H. Kellogg). 138


9 de Mayo UN SUEÑO ADMONITORIO.

¡Ay del que da de beber a su prójimo! ¡Ay de ti, que le acercas tu hiel, y le embriagas para mirar su desnudez!  Hab. 2: 15.

Soñaba que me preguntaba por qué usted* estaba tan a menudo tan lejos de su hogar y su familia, de la casa de Dios los sábados y de las reuniones de oración.  En cierto momento me encontraba a bordo de su barco.  Allí había hombres alegres, que conversaban y se reían, decían chistes y jugaban a las cartas.  Usted estaba con ellos.  Vi la mesa preparada con cierta clase de alimentos adecuada para satisfacer el apetito pervertido de los miembros del grupo.  Escuché que pedían licor.
Miré asombrada al escuchar su voz, .............. .................., un presunto discípulo de Cristo, que supuestamente espera su aparición y se está preparando para ella y que decía: "Aquí, caballeros".  Colocaron delante de ellos vinos de distintos tipos y participaron de ellos y usted bebió con ellos. . .
El joven que me ha explicado tantas veces mis sueños le habló y dijo:
-¡Comiendo y bebiendo con los borrachos!. . . ¿Quién compró estas botellas de bebida?
Yo las compré -contestó usted- porque no puedo conseguir compañeros para salir conmigo a navegar, a menos que complazca su apetito en este sentido.
Esta es suficiente evidencia de que usted no está complaciendo a Dios, y que se está poniendo en el terreno de Satanás, para que lo tiente.  Está haciendo un terrible sacrificio al dar satisfacción a su amor desorbitado por salir a navegar. . .
Después de ese sueño tuve otro.  Soñaba que usted estaba fumando de nuevo.  Pensé en esos hábitos miserables, que una vez usted venció, y que los ha adoptado de nuevo; usted está retrocediendo paso a paso rumbo a la oscuridad, para vender su alma por muy bajo precio. . .
Le advierto, como una madre lo haría con su hijo, que evite lo que pone en peligro su condición moral, lo que puede provocar su desgracia se cultiva apetitos pervertidos. . . Le envío estas pocas páginas como embajadora de Cristo.  Cuídese de no despreciar la amonestación que se le ha dado.  Con amor, Elena G. de White (Carta 5, del 9 de mayo de 1877). 139


10 de Mayo VIVOS PARA DIOS.

A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos.  Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos.  Mat. 10: 32, 33.

¿Cómo es esto? ¿Estamos confesando a Cristo cada día en nuestra vida? ¿Lo confesamos mediante nuestra vestimenta, al ataviarnos con adornos sencillos y modestos? ¿Es nuestro arreglo el de un espíritu tranquilo y apacible que es de gran valor a la vista de Dios? ¿Estamos tratando de promover la causa del Maestro? ¿Es definido el límite que existe entre ustedes y el mundo, o están intentando seguir las modas de esta época degenerada? ¿No hay diferencia entre ustedes y los mundanos? ¿Obra en ustedes el mismo espíritu que obra en los hijos de desobediencia?
Si somos cristianos, seguiremos a Cristo, aunque la senda por la que tengamos que caminar no concuerde con nuestras inclinaciones naturales. No vale la pena que yo les diga que no deben usar esto o aquello, porque si el amor a estas cosas vanas está en el corazón de ustedes, el abandono de estos adornos será lo mismo que cortarle las hojas a un árbol.  Las inclinaciones del corazón natural volverán por sus fueros.  Ustedes deben tener su propia conciencia.
¡Oh, si nos acordáramos que Cristo se hizo pobre para que por su pobreza llegáramos a ser ricos! ¿No trataríamos de honrar su nombre y promover su causa?  Debemos permanecer en él como los pámpanos permanecen en la vid.  Jesús dice: "Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. . . En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos" (Juan 15: 5, 8).
Si cumpliéramos esta orden de nuestro Señor, la situación de nuestras iglesias sería completamente distinta, y sabríamos qué significa la obra íntima del Espíritu de Dios.  Lo que necesitamos es que el hacha esté puesta junto a la raíz del árbol.  Queremos morir al mundo, morir al yo y vivir para Dios.  Nuestra vida debe estar escondida con Cristo en Dios, de manera que cuando él aparezca nosotros también podamos aparecer con él en gloria.  Necesitamos acercarnos a Cristo para que los hombres puedan saber que hemos estado con él y hemos aprendido de él. . . Mantengan sus ojos puestos en Cristo.  Con humildad tratemos de acercarnos a Dios.  Mediante las palabras, la conducta y la vida, confesemos a Cristo (Review and Herald, del 10 de mayo de 1892). 140


11 de Mayo EL CAMINO, LA VERDAD Y LA VIDA.

Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.  Juan 15: 7.

Hay quienes se ubican por encima de la sencillez de Jesucristo, suponiendo que deben hacer algo grande para hacer las obras de Dios. Cosas de naturaleza temporal absorben la atención de otros, y dedican muy poco tiempo o meditación a las realidades eternas.  Agotados por las preocupaciones que apartan sus mentes de las cosas espirituales, no encuentran tiempo para estar en comunión con Dios.  Constantemente se hacen esta pregunta: "¿De dónde puedo sacar tiempo para estudiar y poner en práctica la Palabra de Dios?"
Cristo conoce las dificultades que prueban a cada alma y dice: "Permaneced en mí, y yo en vosotros.  Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.  Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer" (Juan 15: 4, 5).
Nuestro primer deber, y el más grande de todos, es saber que permanecemos en Cristo.  El debe hacer la obra.  Debemos intentar saber "qué dice el Señor", sometiendo nuestras vidas a su gobierno.  Cuando el Espíritu de Cristo mora en nosotros, todo cambia.  Sólo el Salvador puede darnos el descanso y la paz que tanto necesitamos.  Y en cada invitación que nos hace para buscar al Señor a fin de que lo encontremos, nos está llamando para que moremos en él.  Esta invitación no consiste solamente en que vayamos a él, sino que permanezcamos en él.  El Espíritu de Dios nos impulsa a acudir. Cuando tenemos ese descanso y esa paz, nuestras preocupaciones diarias no nos inducirán a ser ordinarios, toscos y descorteses.  No seguiremos más nuestro propio camino y nuestra voluntad.  Desearemos hacer la voluntad de Dios, morando en Cristo como los pámpanos se hallan unidos en la vid.
Cristo dice de sí mismo que es "el camino, la verdad y la vida".  Se dice que el camino al cielo es una senda angosta, trazada para que los redimidos anden por ella.  Pero la verdad ilumina esta senda. . .
Para nosotros la salvación significa una entrega total del espíritu, el alma y el cuerpo. . . La única esperanza para el pecador es dejar de pecar.  Así su voluntad estará en armonía con la voluntad de Cristo.  Su alma será puesta en comunión con Dios (Manuscrito 73, del 11 de mayo de 1899, "Morad en Mí"). 141


12 de Mayo PIDA,  CREA,  RECLAME.

Los labios mentirosos son abominación a Jehová; pero los que hacen verdad son su contentamiento.  Prov. 12: 22.

Tengo una obra que hacer y por la gracia de Dios la haré.  Mi única ansiedad tiene que ver con los que se sienten más inclinados a creer una mentira que una verdad. ¿Qué puedo hacer por ellos? ¿Qué puedo hacer para que no inventen mentiras ni las amen después de haberlas inventado?  Todo lo que puedo hacer es presentarles a Jesús, el precioso Salvador, para que sea su Modelo.  Si aman a Jesús, serán puros, inocentes, incontaminados.  Se rodearán de una atmósfera de fe y no de duda, escepticismo e incredulidad.  Hablarán de Jesús, del cielo, de los deberes del cristiano, de la lucha de éste y de cómo resistir con éxito los poderes de Satanás.  No serán semejantes a los buitres que devoran lo que suponen son los defectos de los demás.
¡Oh, si Jesús se les manifestara! ¡Oh, si les gustara meditar en sus incomparables encantos! ¡Oh, si sus corazones aprendieran su amor!  Entonces no ignoraríamos las artimañas de Satanás.  Nuestras armas se volverían contra nuestros más mortales enemigos.  Veríamos por fe que los ojos puros de los ángeles celestiales están fijos en nosotros, con amor, para verificar la calidad de nuestra devoción.  También veríamos por fe a Satanás que vigila cada traspié que damos, todo lo que pueda usar en contra de nosotros, para aprovecharse de nuestra falta de unión y de amor, para señalar nuestros caminos torcidos, y para acusarnos con entusiasmo y alegría delante de los ángeles de Dios. . .
Si bien es cierto que somos incapaces de hacer frente a las obras del pecado y de Satanás, se nos ha proporcionado ayuda.  Pida y recibirá.  Dos o tres pueden reclamar el cumplimiento de la promesa; si piden algo en su nombre, él lo hará. . .
¡Oh, mi hermano!  No se sienta tan independiente como para no pedir ayuda al Único que puede darle el auxilio que necesita para romper los lazos de Satanás.  Debe ser vigilante, celoso, fiel y sincero, humilde y confiado, lleno de ternura y compasión. . .
Comience la obra en su propio corazón y entonces, con ese corazón bautizado por el Espíritu de Cristo, conduzca a sus hijos al Cordero de Dios (Carta 11, del 12 de mayo de 1883, dirigida a un hermano de California). 142


13 de Mayo AMAR PARA OBEDECER. Escuche este devocional. Presione el parlante...

Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. Juan 15: 10.

Cristo le da suma importancia a la obediencia de su pueblo a los mandamientos de Dios.  Deben tener un conocimiento inteligente de ellos, y aplicarlos a su vida diaria.  El hombre no puede guardar los mandamientos de Dios a menos que esté en Cristo y Cristo en él.  Y no es posible que esté en Cristo si tiene la luz de sus mandamientos y pasa por alto el menor de ellos.  Mediante su firme y voluntaria obediencia a su Palabra, dan evidencia de su amor por el Enviado de Dios.
El no guardar los mandamientos de Dios implica no amarlo.  Nadie guardará la ley de Dios a menos que ame al Unigénito del Padre. Y con no menos seguridad, si alguien lo ama, expresará su amor mediante su obediencia.  Todos los que amen a Cristo serán amados por el Padre, y él se les manifestará.  En todas sus emergencias y perplejidades tendrán el auxilio de Jesucristo.
Que Cristo se les manifestara y que al mismo tiempo fuera invisible para el mundo, era un misterio para los discípulos.  No podían entender las palabras de Cristo en su sentido espiritual.  Estaban pensando en una manifestación externa y visible.  No podían entender el hecho de que podían gozar de la presencia de Cristo mientras éste fuera invisible para el mundo.  No podían entender el significado de una manifestación espiritual.
El gran Maestro anhelaba proporcionar a los discípulos todo el ánimo y el consuelo posibles porque habrían de ser duramente probados.  Pero les resultaba difícil entender sus palabras.  Todavía tenían que aprender que la vida espiritual interior,  perfumada por la amante obediencia, les iba a proporcionar el poder espiritual que necesitaban. . .
La misma imagen de Dios debe ser impresa en la humanidad y reflejada por ella.  El viejo corazón debe ser vivificado por el amor divino y resplandecer gracias a él: Un amor que pulse al unísono con el amor que el Redentor ha manifestado por él. . .
Mientras el pueblo de Dios no experimente pruebas, su fe nunca será conocida, ni tampoco la fortaleza del ancla que mantiene segura la barca de la humanidad (Manuscrito 44, del 13 de mayo de 1897, "Representantes de Cristo"). 143


14 de Mayo EL CRISTIANO COMPASIVO Escuche este devocional. Presione el parlante...

Porque viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí.  Juan 14: 30.

Mediante todos sus hábitos de vida el Salvador dio un ejemplo de lo que Dios espera que sea su iglesia en la tierra.  Dile esto a la gente.  Cristo quiere presentar su iglesia ante el Padre sin mancha ni arruga.
Los primeros años de la vida del Salvador fueron años de pobreza.  Los días de su niñez los pasó trabajando. Al trabajar en el banco del carpintero, al asumir las responsabilidades que recaían sobre él como miembro de la familia, a menudo se cansaba.  Vivía en una era corrompida.  Sin embargo, el mal que lo rodeaba no lo contaminó, ni influyeron sobre su carácter los de personalidad artificial y malvada. En los amplios campos y en medio de los paisajes de la naturaleza encontraba descanso del trabajo y alimento para su vida espiritual.  Al mirar más allá de la superficie, logró acumular un conocimiento de los misterios de la naturaleza que lo llenaba de paz y alegría.
Durante los años de su ministerio público, el Salvador sufrió constantemente el escrutinio de hombres arteros e hipócritas.  Continuamente iban espías tras él para tratar de captar algo de sus labios con el fin de usarlo para suscitar prejuicios en su contra.  Una y otra vez trataron de que pareciera culpable o que estaba en el error.  Hubo oportunidades cuando tendieron trampas delante de él mediante preguntas que le formulaban cuyas respuestas esperaban provocaran su condenación por parte del pueblo.  Pero en cada caso se vieron obligados a retirarse confundidos; sus acciones aparecieron en su verdadero carácter como resultado de las respuestas de Cristo.  Los discursos del Salvador presentaban la verdad con poder ante las multitudes que lo escuchaban.  Hasta los hombres enviados a espiar sus actos se vieron obligados a volver para dar este informe a los que los mandaron: "¡Jamás hombre alguno ha hablado como este hombre!" (Juan 7: 46). . .
Tu conversación sea llena de gracia, porque Cristo escucha las palabras que pronuncias.  La compasión esté presente en todo lo que dices; entonces se manifestará en ti el carácter de Cristo.  Los modales de Jesús eran amables y discretos.  Nosotros, como sus seguidores, debemos participar de su naturaleza.  Cada día debemos aprender del gran Maestro, para que la atmósfera que rodea el alma se llene de vida espiritual (Carta 158, del 14 de mayo de 1908, dirigida a Edson White). 144


15 de Mayo PASO A PASO Escuche este devocional. Presione el parlante...

Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré: entra en el gozo de tu señor.  Mat. 25: 21.

¡Oh, cuántos están aguardando la oportunidad de realizar una tarea grande y abnegada, al mismo tiempo que no prestan atención a las pequeñas dificultades que Dios les envía todos los días para probarlos.  Son estas pequeñas cosas de la vida las que desarrollan el espíritu de hombres y mujeres, y determinan el carácter.  No se pueden descuidar estas nimiedades y esperar al mismo tiempo que el hombre esté listo para soportar las pruebas más duras cuando por fin les sobrevengan. . .
El edificio del carácter de ustedes de ninguna manera está terminado.  Cada día se añade a la estructura un ladrillo malo o bueno.  Están edificando en forma torcida, o lo están haciendo con exactitud y corrección a fin de que llegue a ser un hermoso templo para Dios.  Por lo tanto, no esperen grandes oportunidades mientras descuidan las pequeñas ocasiones de llevar a cabo pequeños actos de bondad.  Mediante las palabras, el tono de la voz, los gestos, las miradas, pueden representar el Espíritu de Jesús.  El que deje de hacer estas pequeñas cosas, y al mismo tiempo se vanagloría de que está listo para hacer maravillas por el Maestro, está en peligro de fracasar completamente.
La vida no está hecha de grandes sacrificios y maravillosas realizaciones, sino de cosas pequeñas.  La amabilidad, el amor y la cortesía son las características del cristiano. . . Ustedes necesitan admirar las preciosas cualidades que existían en el carácter de Jesús.  Al relacionarnos los unos con los otros, recordemos siempre que hay capítulos en la experiencia de los demás que están sellados para los ojos mortales.  Hay tristes historias escritas en los libros del cielo que están celosamente guardadas de los ojos indiscretos.  Allí se registran largas y arduas batallas en medio de circunstancias difíciles en el seno de los mismos hogares, que día tras día minan el valor, la fe, la confianza, hasta que la misma virilidad parece que se va a desmoronar.  Pero Jesús lo sabe todo y nunca lo olvida.  Para los tales, las palabras amables y afectuosas son como la sonrisa de los ángeles.  El apretón de manos de un amigo, fuerte y bondadoso, vale más que el oro y la plata.  Le ayuda a recuperar su hombría (Carta 16, del 15 de mayo de 1886, a dos médicos del Sanatorio de Santa Elena). 145


16 de Mayo RENDICIÓN INCONDICIONAL Escuche este devocional. Presione el parlante...

Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.  Gál. 2: 20.

Dios no aceptará nada menos que una rendición incondicional.  Los cristianos medio convertidos y pecadores nunca entrarán en el cielo.  Allí no encontrarían felicidad; porque no saben nada de los principios elevados y santos que gobiernan a los miembros de la familia real.
El verdadero cristiano mantiene las ventanas del alma orientadas hacia el cielo.  Vive en comunión con Jesús.  Su voluntad está de acuerdo con la de Cristo.  Su mayor deseo consiste en asemejarse cada vez más al Señor. . .
Debemos luchar ferviente e incansablemente para alcanzar el ideal de Dios para nosotros.  No debemos hacerlo a título de penitencia, sino como la única manera de lograr la verdadera felicidad.  El único modo de conseguir paz y alegría consiste en mantener una relación viviente con el que dio su vida por nosotros, que murió para que pudiéramos vivir, y que vive para unir su poder con los esfuerzos de los que están luchando para lograr la victoria.
La santidad consiste en estar permanentemente de acuerdo con Dios. ¿No lucharemos para ser lo que Cristo tanto desea que seamos, es a saber, cristianos en hechos y en verdad, para que el mundo pueda ver en nuestras vidas una revelación del poder salvador de la verdad?  Este mundo es nuestra escuela preparatoria.  Mientras estemos aquí tendremos que enfrentar pruebas y dificultades.  El enemigo de Dios tratará continuamente de apartarnos de nuestra lealtad al Señor.  Pero mientras nos aferremos al que se entregó por nosotros, estaremos seguros.
El abrazo de Cristo abarca a todo el mundo.  Murió en la cruz para destruir al que tenía el poder de la muerte, y para erradicar el pecado de toda alma creyente.  Nos invita a ofrecernos en el altar del servicio como holocausto viviente.  Debemos consagrar sin reservas a Dios todo lo que tenemos y somos.
En esta escuela primaria de la tierra debemos aprender las lecciones que nos han de preparar para ingresar en la escuela superior, donde nuestra educación proseguirá bajo la dirección personal de Cristo.  Entonces nos explicará el significado de su Palabra. ¿No obraremos nosotros, en los pocos días de prueba que nos quedan, como hombres y mujeres que buscan vida en el reino de Dios y una eternidad llena de bendiciones? (Review and Herald, del 16 de mayo de 1907). 146


17 de Mayo SANTIDAD DE CORAZÓN Escuche este devocional. Presione el parlante...

Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo.  Jer. 31: 33.

Cuando la ley de Dios está escrita en el corazón, se manifiesta mediante una vida pura y santa.  Los mandamientos de Dios no son letra muerta.  Son espíritu y son vida, y someten la imaginación y hasta los pensamientos a la voluntad de Cristo.  El corazón en el cual estén escritos será guardado con toda diligencia porque de él mana la vida.  Todos los que amen a Jesús y guarden sus mandamientos tratarán de evitar hasta la misma apariencia del mal, no porque estén obligados a hacerlo, sino porque estarán copiando un modelo puro y sentirán aversión por todo lo que no esté de acuerdo con la ley escrita en sus corazones.  No manifestarán suficiencia propia, sino que confiarán en Dios, el único que puede librarlos del pecado y la impureza.  La atmósfera que los rodee será pura; no contaminarán sus propias almas ni la de los demás.  Se complacerán en obrar con justicia, en amar misericordia y en humillarse para andar con Dios.
El peligro que acecha a los que viven en estos últimos días es la ausencia de religión pura, la falta de santidad de corazón.  No han aceptado el poder convertidor de Dios para que transforme sus caracteres.  Profesan creer las sagradas verdades, tal como la nación judía, pero al no poner en práctica la verdad, ignoran tanto las Escrituras como el poder de Dios.  El poder y la influencia de la ley de Dios están en torno de ellos, pero no dentro de sus almas, para renovarlos en verdadera santidad. . .
Dios desea que quien enseña la Biblia debe ser en su carácter y su vida familiar un ejemplo de los principios de la verdad que está enseñando a sus semejantes.
Lo que un hombre es, tiene más influencia que lo que dice.  La vida tranquila, consecuente y piadosa, es una epístola viviente, conocida y leída por todos los hombres.  Alguien puede hablar y escribir como un ángel, pero sus procedimientos pueden parecerse a los de un demonio. . . El verdadero carácter no es algo que se forma desde afuera, o con lo que uno se reviste, sino que es algo que irradia desde adentro.  Si la verdadera bondad, la pureza, la mansedumbre, la humildad y la equidad moran en el corazón, ese hecho se reflejará en el carácter, y tal carácter estará lleno de poder (Review and Herald, del 17 de mayo de 1887). 147


18 de Mayo FIDELIDAD A LA FAMILIA DEL PADRE Escuche este devocional. Presione el parlante...

Para que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se preocupen los unos por los otros. . . Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular. 1 Cor. 12: 25, 27.

En Cristo todos somos miembros de una familia. Dios es nuestro Padre, y desea que nos interesemos en los miembros de la familia, no de vez en cuando, sino mediante un interés decidido y permanente.  Como pámpanos de la vid, obtenemos alimentos de la misma fuente, y mediante nuestra obediencia voluntaria llegamos a ser uno con Cristo.
Si un miembro de la familia de Cristo cae en tentación, los otros miembros deben cuidarlo con profundo interés, tratando de detener los pies que se están desviando por sendas falsas para ganarlo a fin de que viva una vida pura y santa.  Dios requiere este servicio de cada miembro de su iglesia. (Véase 1 Cor. 12: 12-27.)
Algunos, porque no reciben ni imparten luz, no gozan de una experiencia espiritual genuina.  A menudo los sorprenden tentaciones que les sobrevienen en forma tan fascinante que no las reconocen como engaños del malvado enemigo.  Cuán importante es entonces que obtengan la experiencia que necesitan.  Los miembros de la familia del Señor deben ser prudentes y vigilantes y hacer todo lo posible para salvar a sus hermanos más débiles de las disimuladas redes de Satanás.
Esta es obra misionera, y es tan útil para los que la hacen como para los que reciben sus beneficios.  El amable interés que manifestamos en el círculo del hogar, las palabras de simpatía que dirigimos a nuestros hermanos y hermanas, nos preparan para trabajar por los miembros de la familia del Señor, con quienes, si permanecemos leales a Cristo, viviremos por la eternidad.
"Sé fiel hasta la muerte -dice Cristo-, y yo te daré la corona de la vida" (Apoc. 2: 10).  Por lo tanto, ¡con cuánto cuidado debieran proteger a sus hermanos y hermanas los miembros de la familia del Señor!  Háganse amigos de ellos. Si son pobres, y necesitan alimento y ropa, atiendan tanto sus necesidades temporales como espirituales.  Así serán una doble bendición para ellos. . .
Con cuánta ternura debiéramos tratar a los que están luchando por obtener la corona de la vida.  El que haya ayudado a un alma en necesidad con amor y ternura, puede necesitar en otra ocasión palabras compasivas de esperanza y ánimo (Manuscrito 63, del 18 de mayo de 1898, "Obra misionera"). 148


19 de Mayo LA OBEDIENCIA ES SANTIFICACIÓN Escuche este devocional. Presione el parlante...

Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante.  Efe. 5: 2.

En toda la plenitud de su divinidad, con toda la gloria de su humanidad inmaculada, Cristo se dio a sí mismo libremente por nosotros como un sacrificio pleno, y todo el que acude a él debiera aceptarlo como si fuera la única persona por quien se pagó ese precio.  Así como en Adán todos mueren, en Cristo todos serán vivificados, porque los obedientes resucitarán para inmortalidad, y los transgresores saldrán de entre los muertos para sufrir la muerte, el castigo que les aplica la ley que transgredieron.
La obediencia a la ley de Dios es santificación.  Hay muchos que tienen ideas erróneas con respecto a esta obra que se realiza en el alma, pero Jesús oró para que sus discípulos pudieran ser santificados por medio de la verdad y añadió: "Tu palabra es verdad".  La santificación no es una obra instantánea sino progresiva, así como la obediencia es permanente.  Mientras Satanás lance sus tentaciones contra nosotros, tendremos que librar una y otra vez la batalla para vencernos a nosotros mismos; pero mediante la obediencia, la verdad santificará al alma.  Los que sean leales a la verdad, vencerán por los méritos de Cristo toda debilidad de carácter que los haya inducido a recibir el molde de las diversas circunstancias de la vida.
Muchos han creído que no pueden pecar porque están santificados, pero ésta es una trampa engañosa del maligno.  Existe el constante peligro de que caigamos en pecado, y por eso Cristo nos ha advertido que debemos velar y orar para que no caigamos en tentación.  Si somos conscientes de la debilidad de nuestro yo, no manifestaremos confianza propia ni seremos temerarios frente al peligro, sino que sentiremos la necesidad de buscar la Fuente de nuestra fortaleza, que es Jesús, nuestra justicia. Vendremos arrepentidos y contritos, con la desesperada sensación de nuestra finita debilidad, para aprender que cada día debemos requerir los méritos de la sangre de Cristo, a fin de que podamos ser vasos preparados para que el Maestro los pueda usar.  Al depender de este modo de Dios, no se nos encontrará combatiendo contra la verdad, sino que siempre estaremos en condiciones de ponernos de parte de lo recto.  Debemos aferrarnos a las enseñanzas de la Biblia, y no seguir las costumbres y las tradiciones del mundo, ni los dichos ni las obras de los hombres (Signs of the Times, 19 de mayo de 1890, "Obediencia y Santificación"). 149


20 de Mayo NO RECHACEMOS LA VERDAD Escuche este devocional. Presione el parlante...

Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados. Heb. 10: 26.

La fiesta celebrada en casa de Simón atrajo a muchos judíos porque sabían que Cristo estaba allí.  Y vinieron no solamente para ver a Jesús, sino a Lázaro, a quien había resucitado.  La resurrección de Lázaro fue el milagro culminante de la vida de Cristo. la nación judía había recibido su última prueba.  Lázaro había sido resucitado de entre los muertos para dar testimonio en favor de Cristo.
Muchos pensaron que Lázaro tendría un maravilloso incidente que relatar.  Estaban sorprendidos de que no les dijera nada.  Pero Lázaro no tenía nada que decir.  La pluma que movió la inspiración nos ha dado luz acerca de este punto: "Los muertos nada saben. . . su amor y su odio. . . fenecieron ya" (Ecl. 9: 5, 6).
Pero Lázaro tenía un maravilloso testimonio que dar con respecto a la obra de Cristo.  Era un testimonio viviente del poder divino.  Con seguridad y poder declaró que Cristo era Hijo de Dios, e interrogaba a la gente acerca de lo que podría ganar si daban muerte a Cristo.
Los sacerdotes recibieron evidencias contundentes de la divinidad de Cristo.  Pero estaban decididos íntimamente a resistir toda luz, y cerraron las cámaras de la mente para que la luz no pudiera entrar.
El honor atribuido a Jesús exasperaba a los escribas y fariseos. Se consultaron acerca de la posibilidad de dar muerte a Lázaro también, "porque a causa de él muchos de los judíos se apartaban y creían en Jesús" (Juan 12: 11).  El testimonio de Lázaro era tan claro y convincente que los sacerdotes no podían resistir sus argumentos. . . Por lo tanto trazaron planes para dar muerte a Lázaro. . . Resolvieron eliminar a Lázaro en secreto, para que de ese modo la muerte de Cristo tuviera menos publicidad.  Argumentaban que el fin justificaría los medios, pero que no invitarían a sus concilios ni a Nicodemo ni a José de Arimatea, para que no se opusieran a sus designios asesinos.
No tenían acusación alguna que lanzar contra Lázaro; no obstante, en lugar de admitir evidencias que no se podían negar, complotaron para matarlo.  Así harán los hombres cuando se separen de Dios.  Cuando la incredulidad toma posesión de la mente, el corazón se endurece y no hay nada que lo pueda ablandar (Manuscrito 47, de 20 de mayo de 1887, "Judas"). 150


21 de Mayo UNIDAD CON CRISTO

Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo...  Así que, si alguno se limpia de estas cosas, será instrumento para honra, santificado, útil al Señor, y dispuesto para toda buena obra. 2 Tim. 2: 19, 21.

La unidad con Cristo depende de la renovación de la mente por el Espíritu Santo.  De ese modo somos fortalecidos para caminar en novedad de vida, habiendo recibido de Cristo el perdón de nuestros pecados.  Quien tenga la fe que obra por el amor y purifica el alma, es un vaso limpio, santificado y preparado para ser usado por el Maestro.  El yo está muerto. . .
Toda desunión, todos los pensamientos, palabras y actos egoístas, son el fruto de la obra de un espíritu impío sobre las mentes.  Bajo la influencia de este espíritu se pronuncian palabras que no revelan al Salvador.  Cristo, la esperanza de gloria, no se forma interiormente.  Los que viven de esa manera son pecadores, aunque estén disfrazados de santos. . .
Los que reciben a Cristo son mansos y humildes de corazón.  Cristo abre en sus corazones una fuente de agua viva que surge para vida eterna y que refrigera el alma de los demás.  Las vidas de los que se alimentan del pan de vida y beben el agua de la salvación son purificadas por la gracia de Dios. . .
Estudiemos todos la Palabra.  Nadie agobie su alma con tantas responsabilidades que no pueda estudiar las preciosas lecciones que Cristo ha dado. . .
La Palabra de Dios es apenas medio comprendida.  Si cada cual proclamara un ayuno para su propia alma, para estudiar la Palabra de Dios con ferviente oración y leer sólo los libros que pudieran ayudarle a obtener un conocimiento más claro de ella, el pueblo de Dios tendría más salud y fortaleza espiritual, más conocimiento y comprensión espiritual de lo que ahora manifiesta.  Necesitamos buscar a Dios de manera que sea precioso para nuestras almas.  Necesitamos que sea siempre nuestro huésped y compañero para no apartarnos nunca de él.
Es privilegio de cada alma ser una con Cristo en Dios.  Pero para lograrlo debemos ser mansos y humildes, dispuestos a aprender y ser obedientes. ¿No formaremos parte de los que consideran su deber conseguir, mediante la oración ferviente y la práctica de la fidelidad, la fe que obra por el amor y purifica el alma? (Carta 75, del 21 de mayo de 1900, dirigida al pastor G. A. Irwin, presidente de la Asociación General). 151


22 de Mayo EL PROCESO PURIFICADOR

Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados.  Heb. 2: 18.

Estoy despierta a las doce de la noche para escribir las instrucciones que se me han dado. . .
Estas fueron las palabras que escuché: "Yo soy la luz del mundo.  Encended la luz de vuestras almas con la sabiduría de los seres humanos, y vuestra luz se convertirá en tinieblas.  Buscad sabiduría, y seréis guiados por un consejo infalible.  Todo hijo de Dios tiene el privilegio de disponer de esta orientación.  Pedid, y recibiréis; pero pedid con fe, creyendo.  Pedid lo que esté de acuerdo en la Palabra de Dios.  Al creer, recibiréis".
Cristo es la fuente de nuestra fortaleza.  Estudiemos sus enseñanzas.  Al dar a su Hijo Unigénito para que viviera en nuestro mundo sujeto a la tentación a fin de que pudiera enseñarnos a vencer, el Padre hizo amplia provisión para que no seamos llevados cautivos por el enemigo.  Al enfrentar al adversario caído, Cristo venció en favor de la humanidad.  Fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero resistió con la fortaleza de la divinidad, para que pudiera socorrernos cuando seamos tentados.
Al participar de su naturaleza divina debemos aprender a discernir las tentaciones de Satanás y, mediante la fortaleza de su gracia, vencer la corrupción que existe en el mundo por causa de la concupiscencia.  El que antes fue un pecador ser humano, puede ser refinado y purificado por medio de los méritos impartidos de Cristo, y comparecer delante de sus semejantes como colaborador de Dios.  Al que busca a Dios con sinceridad, se le impartirá seguramente la naturaleza divina, y con toda certidumbre se le adjudicará la compasión de Cristo. . .
Satanás está tratando por todos los medios de desviar las almas. ¿Qué podemos hacer?  Creamos que el Señor está dispuesto a elevar y fortalecer al débil.
Usted encontrará su mayor fortaleza al meditar en las cosas espirituales.  Revele en su vida la santificación de la verdad de la Palabra de Dios.  Permita que este medio refine y ennoblezca el alma.  El Señor quiere que sus ministros y siervos caminen humildemente en su presencia: "Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga" (Mat. 11: 29, 30)  (Carta 166, del 22 de mayo de 1908, dirigida a W. W. Prescott, director de la Review and Herald). 152


23 de Mayo ASEGUREMOS NUESTRA HERENCIA

Como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquéllos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno. Jud. 7.

Las perspectivas de nuestro mundo son ciertamente alarmantes.  Dios está retirando su Espíritu de las ciudades impías, que han llegado a ser semejantes a las del mundo antediluviano y a Sodoma y Gomorra.  Los habitantes de esas ciudades han sido sometidos a prueba.  Hemos llegado al momento cuando Dios está por castigar a los presuntuosos malhechores que rehúsan guardar sus mandamientos y desprecian sus mensajes de advertencia.  El que es paciente con los que obran mal, le da a todos la oportunidad de buscarlo y de humillar sus corazones delante de él.
Todos tienen oportunidad de venir a Cristo y convertirse para que él los pueda sanar.  Pero llegará el momento cuando no se ofrecerá más misericordia.  Las costosas mansiones, maravillas arquitectónicas, serán destruidas sin previo aviso cuando el Señor vea que sus ocupantes han traspasado los límites del perdón.  La destrucción causada por el fuego en los imponentes edificios que se suponen son a prueba de incendios, es una ilustración de cómo, en un momento, los edificios de la tierra caerán en ruinas.
El capítulo 24 de Mateo nos presenta un resumen de lo que ha de sobrevenir al mundo.  Vivimos en medio de los peligros de los últimos días.  Los que perecen en el pecado deben recibir la advertencia.  El Señor invita a todos aquellos a quienes ha confiado medios financieros a fin de que sean su mano ayudadora invirtiendo su dinero para el progreso de su obra.  Nuestro dinero es un tesoro que el Señor nos ha prestado, y debe ser invertido en la tarea de dar al mundo el último mensaje de misericordia. . .
El que considera las cosas terrenales como el mayor bien, el que dedica su vida al esfuerzo de obtener riquezas mundanales, ciertamente está haciendo una pobre inversión. Cuando sea demasiado tarde verá que aquello en que confía se desmorona en el polvo.  Sólo mediante la abnegación, mediante el sacrificio de las riquezas terrenales, se pueden obtener las riquezas eternas. El cristiano entra en el reino de los cielos por medio de mucha tribulación.  Constantemente debe librar la buena batalla, y no deponer sus armas hasta que Cristo le dé reposo.  Sólo al dar a Jesús todo lo que tiene puede asegurarse la herencia que durará por toda la eternidad (Carta 90, del 23 de mayo de 1902, al Hno.  Johnson, un laico). 153


24 de Mayo CELO POR LA VERDAD

Y Jehová va delante de ti, él estará contigo, no te dejará, ni te desamparará; no temas ni te intimides.  Deut. 31: 8.

Nada en este mundo, ni los favores o placeres terrenales, puede ocupar el lugar de la presencia y el favor de Dios.  Sin él como nuestro amigo y nuestra porción, ciertamente estamos solos.  Podemos tener muchos otros amigos, pero jamás podrán ser para nosotros lo que es Cristo.
Los que desean encontrar perdón para sus pasadas transgresiones deben acudir a Cristo tal como están y decirle: "Señor, aunque he sido comprado por precio y soy propiedad tuya, en lo pasado no he querido entregarme a ti.  Ahora reconozco que no me pertenezco y que no puedo hacer conmigo mismo lo que me complace.  Tómame como estoy, una criatura pobre y pecadora, y límpiame de todo pecado y pon mi pecado sobre ti mismo.  No lo merezco, pero tú eres el único que me puede salvar.  Quita mi pecado y dame tu justicia.  No quiero vivir en pecado un sólo día más.  Impárteme tu justicia y guárdame de toda transgresión de tu santa ley".
No limite usted al Santo de Israel.  Albergue el deseo de ver más manifestaciones de su amor, para que pueda lograr que otros adquieran el conocimiento de su bondad. . .
El Señor ha prometido mediante la garantía de su gloriosa perfección que los que lo busquen con humildad de corazón, confesando sus pecados, descubrirán que es precioso para sus almas.  Pero los que no quieren obedecer, por temor de desagradar a sus amigos terrenales, no pueden ser amigos de Dios.
Obedezca, obedezca por causa de Cristo y por causa de su propia alma.  Obedezca lo que su conciencia le dice que es verdad.  Acepte la gracia y la justicia de Cristo.  Dios lo está invitando tiernamente con estas palabras: "Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.  Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga"  (Mat. 11: 28-30).  Si rechaza la invitación al arrepentimiento, a la libertad del pecado, el gran día de Dios lo encontrará sin esperanza, desamparado, desobediente y transgresor de su ley.  No podrá darle entonces un lugar en su reino.  Dios le ayude a acudir ahora mismo, es mi oración (Carta 80, del 24 de mayo de 1900, a un hermano de Australia). 154


25 de Mayo A SU SOMBRA

Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo.  Efe. 4: 11, 12.

El Señor no ha calificado a ninguno de nosotros para que lleve solo la carga de la obra.  Ha relacionado para que se reúnan hombres de criterios diferentes, a fin de que se aconsejen y se ayuden mutuamente.  De esa manera la falta de experiencia y capacidad de uno es suplida por la experiencia y la capacidad del otro.  Debiéramos estudiar cuidadosamente las instrucciones que se dan en Corintios y Efesios con respecto a nuestra relación mutua como miembros del cuerpo de Cristo. . .
En tu obra, Edson, debes tener en cuenta la relación que cada obrero tiene con los otros obreros vinculados con la causa de Dios.  Debes recordar que los otros, tanto como tú mismo, tienen una tarea que cumplir en relación con esta causa.  No deberías cerrar tu mente al consejo de los demás.  En tus planes para el progreso de la obra, tu mente debe amalgamarse con la de otros. . .
Estamos relacionados con el servicio y la causa de Dios, y debemos comprender individualmente que formamos parte de un gran todo.  Debemos buscar sabiduría de Dios, para aprender lo que significa tener un espíritu alerta y vigilante, y acudir al Salvador cuando estamos cansados y deprimidos.  Confía en Dios, no sólo en el juicio del hombre.
Debes aprender a dejar de lado tu voluntad y tu manera de ver las cosas, y recibir luz de aquellos a quienes Dios ha hecho sus ayudantes y ha designado como tus colaboradores.  Acude a Cristo para recibir alivio.  Aférrate de él.  Persevera lo suficiente como para someter tu voluntad a la de Dios.  Muchos están demasiado apurados para orar.  Con pasos apresurados avanzan a la sombra de la amante presencia de Cristo, para detenerse tal vez unos pocos momentos en el sagrado recinto, pero sin esperar su consejo. . .
Concentra tus pensamientos en el Salvador.  Apártate del bullicio del mundo y siéntate a la sombra de Cristo.  Tienes que hacerlo para recibir las ricas bendiciones que espera concederte.  Dedica tus pensamientos a cosas elevadas y santas.  Entonces, en medio de la actividad del trabajo y el conflicto diario, se renovará tu fortaleza espiritual (Carta 80, del 25 de mayo de 1902, dirigida a Edson White, que en ese entonces estaba dedicado a trabajar entre la gente de color de los estados del sur). 155


26 de Mayo RECLAMEMOS LOS PRIVILEGIOS

Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.  Mat. 7: 13, 14.

Hagan todo lo posible, y las puertas se abrirán delante de ustedes.  Cada momento es precioso.  Hay que convencer a las almas alejadas de Cristo para que se aferren de la esperanza del Evangelio. . .
No debemos vivir en este mundo para complacernos.  Cada día de nuestra vida tenemos que hacer una obra austera y ferviente.  Miramos por fe las cosas invisibles, y al hacerlo perdemos de vista las pruebas y dificultades del camino.  El cielo es nuestro hogar.  No podemos correr el riesgo de perder la esperanza que hemos albergado por tanto tiempo, de ver a Jesús tal como es, y de ser hechos semejantes a él.  Espero que ustedes cuiden sus pisadas.  Vivan la vida de oración y fe, y obtengan la inmarcesible corona de gloria.
No hay otro método por medio del cual se pueda salvar ninguno de nosotros fuera del ideado por el Redentor.  Por medio de su vida terrenal nos ha dado ilustraciones prácticas de abnegación y sacrificio, con la idea de mostrarnos lo que quiere que seamos.  "Porque he descendido del cielo - dice Cristo-, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió" (Juan 6: 38).
No podemos ser cristianos mientras vivimos para complacernos.  Si seguimos al Maestro, debemos entrar por la puerta estrecha de la abnegación.  Para muchos de los que profesan piedad, esta puerta de la abnegación es demasiado estrecha.  Quieren una senda más fácil y están tratando de ascender por otro camino.  No quieren seguir en las huellas de nuestro Redentor.  A los tales Cristo llama ladrones y robadores.  Toman el nombre de cristianos, que no les corresponde, porque no representan en su vida la vida de Cristo.  Invocan los privilegios que pertenecen a los hijos de Dios, en circunstancias que nada tienen que ver con él.  Viven vidas egoístas sobre la tierra y no hacen la obra que debieran haber hecho en favor de la verdad y la salvación de las almas.  Es triste el destino de estas personas que se engañan a sí mismas.  Nunca verán el cielo porque no están dispuestas a participar de la vergüenza y el reproche que Jesús sufrió por ellas (Carta 30, del 26 de mayo de 1874, dirigida a sus hijos). 156


27 de Mayo REGOCIJAOS EN EL SEÑOR

Porque por fe andamos, no por vista. 2 Cor. 5: 7.

Tengo la cabeza cansada esta mañana.  Neblinas y nubes envuelven mi mente, pero no voy a aceptar la insinuación del enemigo de que desconfíe del Señor.  Ha llegado el momento de librar la buena batalla de la fe.  Ha llegado la ocasión cuando necesito la fe firme que obra por el amor y purifica mi alma.  Busco al Señor con mucho fervor. . .
Asa recibió el mensaje del profeta del Señor: "Jehová estará con vosotros, si vosotros estuvierais con él; y si le buscaréis, será hallado de vosotros; mas si le dejaréis, él también os dejará" (2 Crón. 15: 2. Compárese con Jer. 29: 11-13).  Mi corazón se eleva mediante la fe.  La fe no es sentimiento; la fe no es vista.  "Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve" (Heb. 11: 1).
Hablé en el salón de los recabitas sobre Filipenses 4: 4-7.  "Regocijaos en el Señor siempre.  Otra vez digo: ¡Regocijaos!  Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres.  El Señor está cerca.  Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracia.  Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús".  Creo que la promesa es para mí y me he apropiado de ella personalmente.  La promesa en sí misma no tiene valor a menos que yo crea que el que la hizo es suficientemente capaz de cumplirla y que posee poder infinito para hacer lo que ha dicho.
El mensaje que el Señor me dio es de fe. No podemos deshonrar más a Dios que si desconfiamos de su Palabra.  Los sentimientos no son dignos de confianza, en absoluto.  Una religión que se alimenta y sobrevive gracias a las emociones, carece de valor.  La Palabra de Dios es el fundamento sobre el cual nuestras esperanzas pueden descansar seguras, y en la confianza que tenemos en la Palabra de Dios nos afirmamos, fortalecemos, establecemos, y nos aferramos a la Roca eterna.  Entonces la oración de Pablo recibirá respuesta:
"Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual, para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios" (Col. 1: 9, 10)  (Diario, Manuscrito 80, del 27 de mayo de 1893). 157



28 de Mayo CRISTO EN NOSOTROS

El que dice que está en la luz, y aborrece a su hermano, está todavía en tinieblas.  El que ama a su hermano, permanece en la luz, y en él no hay tropiezo. 1 Juan 2: 9, 10.

Anoche soñé que un grupito se reunía para celebrar una reunión religiosa.  Vino uno que se sentó en un rincón oscuro para no llamar demasiado la atención.  No se respiraba una atmósfera de libertad.  El Espíritu del Señor no estaba libre.  El anciano de la iglesia formuló algunas declaraciones.  Parecía que estaba tratando de herir a alguien.  Vi tristeza en el rostro del extranjero.  Era evidente que el amor de Jesús no moraba en los corazones de los que pretendían creer la verdad, y se manifestó entonces, como seguro resultado, una ausencia del Espíritu de Cristo y una gran necesidad del amor de Dios y del amor al prójimo tanto en pensamientos como en sentimientos.  La reunión no fue un refrigerio espiritual para nadie.
Cuando la reunión estaba por terminar, el extranjero se levantó, y con la voz saturada de pesar y con lágrimas, les dijo que padecían de una gran necesidad del amor de Jesús, tanto en el alma como en su propia experiencia, amor que está presente en gran medida en cada corazón donde mora Cristo.  Todo corazón renovado por el Espíritu de Dios no sólo amará al Señor sino a su hermano, y si éste se equivoca, si yerra, debe ser tratado de acuerdo con el plan evangélico.  Todos los pasos que se den deben seguir las indicaciones de la Palabra de Dios.  "Vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado" (Gál. 6: 1).  Dijo el extranjero: "¿No recuerdan acaso la oración que elevó Cristo justamente antes de dejar a sus discípulos para su larga y angustiosa batalla en el jardín del Getsemaní, antes de su traición, su juicio y su crucifixión?" (Véase Juan 17:15-23). . .
Tengan cuidado de cómo tratan la herencia adquirida por la sangre de Cristo.  Habrá necesidad de reprobar clara y fielmente toda mala acción, pero el que asuma esa tarea debe estar seguro de que él mismo no está separado de Cristo por sus malas obras.  Debe ser espiritual y restaurar a esa persona con espíritu de mansedumbre. . .
El Espíritu y el carácter de Cristo se manifiestan en los escogidos de Dios mediante su conversación celestial, su mansedumbre y su conducta intachable.  Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios (Diario, Manuscrito 32, del 28 de mayo de 1887, "Visita a Alemania"). 158


29 de Mayo REVERENCIA POR LA CAUSA

Que guarden el misterio de la fe con limpia conciencia. 1 Tim. 3: 9.

Alabo al Señor esta mañana por la paz de que disfruto.  Hay reposo perfecto en mí en el Señor.  Confío en su amor. ¿Por qué no habríamos de descansar en el amor de Dios, la seguridad de su Palabra? ¿Qué dijo Jesús?  "Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.  Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga" (Mat. 11: 28-30).  Entonces acudamos; no perdamos ni un momento los que creemos en Jesucristo, sino vengamos.
Todos los que se aferran de sí mismos, como si tuvieran miedo de que después de todo el Señor Jesús no quiere decir lo que dice, deshonran muchísimo a Dios. ¿Acaso cuando nos apartamos de Jesús nuestras acciones no dicen: "No creo que el Señor Jesús quiera decir esto"?  Ustedes no tratan a sus amigos humanos con tanta duda y desconfianza.  Si ellos los respetan, cuando les hacen una promesa, ustedes no dicen: "No tengo fe; no puedo creer en ninguna de sus promesas.  Lo siento mucho, pero no puedo creer en su palabra".
Mediante sus actos ustedes le dicen esto mismo a Dios. . . Siempre que han acudido al Señor han hallado descanso, pero comienzan a indagar, a mirarse a sí mismos, a tenerse lástima.  Pongan fin inmediatamente a todo eso.  Sáquense del cuello el yugo que ustedes mismos han fabricado y que les pesa tantísimo, y tomen el yugo de Cristo, que él mismo dice es fácil, y su carga, que él mismo dice es liviana. . .
El Espíritu Santo es el Consolador, su Consolador. ¿Ha dejado de hacer su parte en la obra el Espíritu Santo?  Si así fuera, no habría nada de qué acusarlos.  Pero la promesa es segura y firme.  Cuando ustedes dicen que no tienen fe en Dios lo hacen mentiroso y manifiestan que no tienen confianza en la obra del Espíritu Santo que está siempre listo a ayudarnos en nuestras debilidades.  El está siempre aguardando junto a la puerta, siempre golpeando para que se lo deje entrar.  Déjenlo entrar.  Todo lo que tienen que hacer es poner su voluntad de parte del Señor.  Necesitan la promesa, pero tienen que tener una confianza perfecta en el Ser infinito que la respalda.  Digan: "Soy del Señor.  Creo".  Expulsen toda duda del alma.  Tengan fe en Dios.  El los ama.  Jamás se permitan dudar o desconfiar de él (Diario, Manuscrito 80, del 29 de mayo de 1893). 159



30 de Mayo PUNTO DE VISTA

Así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella. . . a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha.  Efe. 5: 25, 27.

llevamos el nombre de cristianos.  Seamos fieles a ese nombre.  Ser cristianos significa ser semejantes a Cristo.  Significa seguir a Cristo en la abnegación, llevando en alto su estandarte de amor, honrándolo por medio de palabras y actos abnegados.  En la vida del verdadero cristiano el yo no existe: está muerto.  No hubo egoísmo en la vida que Cristo vivió en esta tierra.  Aunque asumió nuestra naturaleza, vivió una vida plenamente dedicada al bien de los demás. . .
Los seguidores de Cristo deben ser puros y leales en palabras y en hechos.  En este mundo, un mundo de iniquidad y corrupción, los cristianos deben manifestar los atributos de Cristo.  Todo lo que hagan y digan debe estar libre de egoísmo.  Cristo desea presentarlos ante el Padre "sin mancha, ni arruga ni cosa semejante", purificados por su gracia y llevando su semejanza.
/Por su gran amor, Cristo se entregó a sí mismo por nosotros.  Lo hizo para satisfacer las necesidades de las almas que luchan contra el mal.  Debemos entregarnos a él.  Cuando esta entrega es completa, Cristo puede terminar la obra que comenzó en nuestro favor al entregarse a sí mismo.  Entonces nos puede restaurar totalmente.
Cristo se entregó a sí mismo por la redención de la especie, para que todos los que creen en él puedan tener vida eterna.  Todos los que aprecien este gran sacrificio reciben del Salvador el más precioso de todos los dones: Un corazón limpio.  Obtienen una experiencia más valiosa que el oro, o la plata o las piedras preciosas.  Se sientan con Cristo en lugares celestiales, para gozar en comunión con él la alegría y la paz que sólo él puede dar.  Lo aman con el corazón, la mente, el alma y las fuerzas, pues comprenden que son su herencia adquirida con sangre.  Su visión espiritual no está distorsionada por los procedimientos y los propósitos mundanos.  Son uno con Cristo así como él es uno con el Padre.
¿No creen acaso que Cristo valora a los que viven plenamente para él? ¿No creen que visita a los que como el amado Juan se encuentran en dificultades por su causa?  El acude junto a sus fieles, y tiene comunión con ellos para animarlos y fortalecerles (Review and Herald, 30 de mayo de 1907). 160



31 de Mayo NUESTROS ÁNGELES GUARDIANES

Porque has puesto a Jehová, que es mí esperanza, al Altísimo por tu habitación, no te sobrevendrá mal, ni plaga tocará tu morada.  Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos. Sal. 91: 9-11.

Los ángeles tienen el encargo de proteger cada familia.  Cada cual está al cuidado de un ángel santo.  Estos ángeles son invisibles, pero a veces permiten que su luz resplandezca tan nítidamente que se los puede reconocer.  Creo que éste es el caso en la revelación que usted tuvo.  Esta manifestación le enseña que el Señor la ama y que sus ángeles la están protegiendo.  Usted está siendo protegida por el poder de Dios.
Muchas cosas semejantes van a ocurrir.  Esta manifestación de luz se le dio para animarla, tal como usted lo ha dicho, a hacer el bien.  Usted ha tenido una vislumbre de la luz de Dios, y ello debiera animar mucho su corazón, infundiéndole agradecimiento.  Todos nosotros debiéramos estar siempre agradecidos por la verdad de que los ángeles celestiales nos están cuidando constantemente.  Muchos, si hubieran visto la luz que usted vio, se habrían regocijado y estarían agradecidos.
Cuando usted escudriña las Escrituras, tratando de ser buena y de hacer lo correcto, los ángeles que la acompañan se regocijan.  Los ángeles del cielo acuden de una manera muy especial para asistir a los que responden a la evidencia de la verdad y tratan de obedecerla.  Y si no siempre se los ve, usted debe recordar que siempre están presentes; sólo que su vista natural no es lo suficientemente fuerte como para percibir esa luz. . .
El gran problema de todos nosotros es que no dedicamos tiempo a pensar que seres celestiales están cerca de nosotros para ayudarnos cada vez que queremos hacer lo recto.  La luz celestial ha estado muy cerca de usted.  Se le ha dado evidencia de que el Señor la ama y se preocupa por usted.  Anímese, y sienta que recibe fortaleza y gracia para realizar todo el bien que es capaz de hacer. . .
Gracias a Dios, su corazón ha sido vivificado, porque ha tenido el privilegio de ver algunos rayos de luz de los mensajeros celestiales.  Usted puede ver cuánto puede hacer para ayudar a su madre y a los otro miembros de su familia.  Un cristiano es alguien que cada día aprende de Cristo, asume los pequeños deberes de la vida y lleva las cargas de los demás.  Así se mantendrá unida a Cristo (Carta 82, del 31 de mayo de 1900, dirigida a Elsie Atkim, una joven miembro de iglesia de Australia). 161


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Websiervo: Christian Gutiérrez
Última actualización 29 de Abril  2,002