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CADA DÍA CON DIOS

Noviembre

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Otras Matutinas ¡CRISTO TRIUNFANTE! ¡MARANATA: EL SEÑOR VIENE!


1 de  Noviembre CONOZCAMOS POR NOSOTROS MISMOS.

Con todo eso, aun de los gobernantes, muchos creyeron en él; pero a causa de los fariseos no lo confesaban, para no ser expulsados de la sinagoga. Porque amaban más la gloria de los hombres que la gloria de Dios. Juan 12: 42, 43.

Todavía mucha luz debe emanar de la ley de Dios y del Evangelio de justicia. Cuando se comprenda el verdadero carácter de este mensaje y se lo proclame con el poder del Espíritu, iluminará la tierra con su gloria. El gran asunto acerca del cual todos tendrán que tomar una decisión debe ser presentado a todas las naciones, todas las lenguas y todos los pueblos. La obra, mediante la cual se pondrá fin a la proclamación del mensaje del tercer ángel, estará acompañada de un poder que llevará los rayos del sol de justicia por todos los caminos y senderos de la vida, y muchos se decidirán a hacer de Dios su supremo Gobernante, y aceptarán su ley como la norma de su gobierno.
Muchos de los que pretenden creer en la verdad cambiarán de opinión en los momentos de peligro, y se pondrán de parte de los transgresores de la ley de Dios para evitar la persecución.  Habrá una profunda humillación de corazón delante de Dios por parte de los que quieran permanecer fieles y leales hasta el fin. Pero Satanás trabajará de tal manera sobre los elementos no consagrados de la mente humana, que muchos no aceptarán la verdad tal como Dios lo indica. . .
Existe definidamente el peligro de que muchos que profesan creer la verdad se hallen en una situación parecida a la de los judíos. Aceptan las ideas de los hombres con quienes se relacionan, no por haber adoptado concienzudamente sus doctrinas como verdad mediante el escudriñamiento de las Escrituras. Les suplico que pongan su confianza en Dios; no idolatren a nadie; no dependan de nadie. No permitan que el amor a un hombre los induzca a ubicarlo en puestos de responsabilidad que él no está en condiciones de desempeñar para gloria de Dios, porque el hombre es finito y sujeto a error, y sujeto además a ser manejado por sus propias opiniones y sentimientos. La estima y la justicia propias se están manifestando entre nosotros, y muchos caerán por causa de la incredulidad y la injusticia, debido a que la gracia de Cristo no gobierna el corazón. Siempre debemos estar escudriñando la verdad como si fuera un tesoro escondido... (Manuscrito 15, del 1 de noviembre de 1878, "Una invitación a estudiar la Palabra en forma más profunda"). 315



2 de Noviembre LO QUE HACE LA ORACIÓN

Acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe. Heb. 10: 22.

No puede haber verdadera oración sin verdadera fe. "Sin fe es imposible agradar a Dios" (Heb. 11: 6). La oración y la fe son los brazos por medio de los cuales el alma se abraza del amor infinito, y se toma de la mano del poder celestial. Dios no acepta hijos mudos, en lo que a su experiencia con respecto a la verdad se refiere. La fe es un poder activo y dinámico.  La fe en Cristo, cuando comienza a manifestarse, se revela mediante la oración y la alabanza. La oración es un alivio y un consuelo para el alma perturbada. El alma sincera y humilde que suplica ante el trono de la gracia, puede saber que está en comunión con Dios por medio de los instrumentos divinamente señalados, y tiene el privilegio de comprender qué es Dios para el creyente. Debemos entender cuáles son nuestras necesidades. Debemos tener hambre y sed de la vida en Cristo y por medio de Cristo. Entonces acudiremos a él con humildad y sinceridad, y nos otorgará la fe que obra por el amor y purifica el alma. . .
Cristo se entregó a sí mismo voluntaria y alegremente para cumplir el propósito de Dios "haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz" (Fil. 2: 8). En vista de que ha hecho todo esto, ¿nos costará mucho negarnos a nosotros mismos? ¿Evitaremos participar de los sufrimientos de Cristo? Su muerte debiera sacudir cada fibra de nuestro ser, disponiéndonos a consagrar a su obra todo lo que tenemos y somos.
Al pensar en lo que ha hecho por nosotros, nuestros corazones se debieran llenar de gratitud y amor, y debiéramos renunciar a todo egoísmo y pecado. ¿Qué deber podría dejar de cumplir el corazón, si toma en cuenta la influencia constructiva del amor a Dios y a Cristo? "Con Cristo estoy juntamente crucificado y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí" (Gál. 2: 20).
Relacionémonos con Dios mediante una obediencia señalada por la abnegación y el sacrificio.  La fe en Cristo siempre conduce a una obediencia voluntaria y alegre. Murió para redimirnos de toda iniquidad, y purificar para sí mismo un pueblo peculiar, celoso de buenas obras. Debe haber perfecta conformidad en pensamientos, palabras y obras, a la voluntad de Dios. El cielo es sólo para los que han purificado su alma mediante la obediencia a la verdad (Carta 301, del 2 de noviembre de 1904, dirigida al pastor S. N. Haskell y Sra.). 316



3 de Noviembre CRISTIANOS RESPLANDECIENTES

Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas.  (1 Tes. 5: 5).

Conocer a Dios implica confiar plenamente en él. ¡Oh, qué opiniones albergan los hombres acerca de Dios hoy día! Los hombres necesitan una restauración que los ponga en correcta relación con Dios y consigo mismos. Es tan difícil que los hombres aprecien sus propios motivos y juzguen correctamente su propio espíritu; es tan difícil que los hombres reconozcan francamente y con todo el corazón, como David: "He pecado; he manifestado un espíritu diferente del de Cristo".
Los hombres que han ejercido mayor poder en nuestro mundo han vivido a la luz reflejada por la luz del Calvario. Sus confesiones surgieron de corazones llenos de pesar por causa de sus errores y equivocaciones. No hicieron valer su bondad, su inteligencia y su habilidad delante de Dios. Dijeron en cambio: "No tengo nada que ofrecerte; sólo me aferro de tu cruz". . .
Los cristianos ciertamente se oponen a la ostentación. En la medida que lo son, se revisten de humildad, y esta gracia los convierte en una luz que contrasta con las tinieblas. Si somos cristianos no trataremos de conseguir que los hombres nos alaben y nos exalten, ni seremos inducidos a abandonar la obra por dinero o por alabanzas. Los cristianos no abandonarán su puesto de deber. . .
Jesús dice: "Vosotros sois la luz del mundo. . . Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos" (Mat. 5: 14, 16). Hay quienes observarán el ejemplo y sentirán la influencia de una vida cristiana consecuente. Jesús no induce al cristiano a que se esfuerce con el fin de resplandecer, sino que simplemente deje que su luz resplandezca sobre el mundo mediante rayos claros y distintos. No ocultemos la luz. No la escondamos pecaminosamente. No permitamos que la neblina y los miasmas del mundo la eclipsen. No la escondamos debajo de la cama o de un almud, sino pongámosla en un candelero para que alumbre a todos los que están en casa. No nos esforcemos para exaltarnos con el fin de resplandecer, ni nos escondamos en una cueva como Elías cuando se desanimó; en cambio, salgamos, pongámonos junto a Dios, y resplandezcamos.  Dios nos intima a resplandecer, para que la luz disipe las tinieblas morales del mundo. Seamos la sal que le da sabor a la vida de los hombres (Manuscrito 40, del 3 de noviembre de 1890, "La misión en Salamanca"). 317



4 de Noviembre COMO TESORO ESCONDIDO

Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así.  Hech. 17: 11.

Mi esposo, el pastor José Bates, el Hno. Pierce, el Hno. Edson, hombre inteligente, noble y leal, y muchos otros cuyos nombres ahora no recuerdo, se encontraban entre los que, después que pasó el tiempo [22 de octubre] en 1844, se dedicaron a buscar la verdad. Estos hombres se juntaban en nuestras importantes reuniones para escudriñar la verdad como si fuera un tesoro escondido.
Yo me reuní con ellos, y estudiamos y oramos fervientemente, porque sentíamos que debíamos aprender la verdad de Dios. A menudo nos quedábamos orando hasta tarde, y a veces la noche entera, para recibir luz y estudiar la Palabra. Al ayunar y orar recibíamos gran poder. Pero yo no podía comprender los razonamientos de los hermanos. Mi mente estaba cerrada, por así decirlo, y no podía entender lo que estábamos estudiando. Entonces el Espíritu de Dios descendía sobre mí y me llevaba en visión, y se me daba una clara explicación de los pasajes que habíamos estado estudiando, con instrucciones relativas a la actitud que debíamos asumir con respecto a la verdad y el deber.
Una línea de verdad que se extendía desde ese tiempo hasta el momento de entrar en la ciudad de Dios, aparecía nítidamente delante de mí, y yo daba a mis hermanos y hermanas la instrucción que a su vez el Señor me había dado. Ellos sabían que cuando yo no estaba en visión no podía entender esos asuntos, y aceptaban como luz del cielo las revelaciones que yo recibía. Así fueron firmemente establecidos los puntos principales de nuestra fe, tal como los sostenemos en la actualidad. Se definía claramente punto tras punto. . .
Todo el grupo de creyentes estaba unido en la verdad. Hubo quienes vinieron con doctrinas extrañas, pero nunca tuvimos temor de enfrentarlos. Nuestra experiencia fue maravillosamente consolidada por la revelación del Espíritu Santo. . .
Poco después del nacimiento de mi segundo hijo [1849], estuvimos sumamente perplejos con respecto a ciertos puntos de doctrina. Le pedí al Señor que desatara mi mente para poder comprender su Palabra. De repente me pareció estar envuelta por una luz clara y hermosa, y desde entonces las Escrituras han sido un libro abierto para mí (Manuscrito 135, del 4 de noviembre de 1903, "Cómo pusimos el fundamento de nuestra fe"). 318
 



5 de Noviembre SEAMOS TAN PERFECTOS COMO EL

Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto. (Mat. 5: 48).

Como corresponde a seres a quienes Jehová Dios ha concedido las facultades de la razón y la acción, debiéramos usarlas de acuerdo con el propósito divino. Dios quiere ser honrado y glorificado mediante la obra de sus manos. Todo ser humano tendrá que dar cuenta a Dios por la forma como ha empleado los talentos que él le confió. Tenemos la obligación de usar correctamente nuestras facultades a fin de que se nos considere aptos para la vida eterna en el reino de Dios. El Señor requiere perfección de todo hombre. Debemos ser perfectos en esta vida humana, como Dios lo es en su condición de Ser divino.
Dios proveyó todo lo necesario para el bien del hombre, y lo hizo apenas un poco menor que los ángeles. Adán desobedeció y acarreó con ello el pecado que ha recaído sobre toda su posteridad.  Pero Dios dio a su hijo unigénito para que redimiera a la raza culpable. Cristo asumió la naturaleza humana. Recorrió el mismo terreno donde Adán cayó, para ser probado como todos los seres humanos. Satanás vino como si fuera un ángel de luz para inducirlo a cometer un pecado, de ser posible, para lograr de ese modo que la raza humana quedara bajo el dominio del mal. Pero Cristo salió victorioso. Satanás fue derrotado y la humanidad fue puesta en terreno ventajoso.
Cuando el Padre dio a su Hijo para que muriera por nosotros, puso todos los tesoros del cielo a nuestra disposición. El pecado no tiene excusa. El Señor nos ha concedido todas las ventajas posibles a fin de que tengamos fuerza para resistir las tentaciones del enemigo. Si el hombre hubiera seguido el ejemplo de Cristo cuando se lo sometió a prueba, habría dado a sus hijos y nietos un ejemplo de pureza y justicia inquebrantable, y la especie humana no se habría deteriorado, sino que hubiese mejorado. . .
Muchos obran en nuestros días como si éste fuera un asunto de poca importancia. Pero si la familia humana, después de la caída de Adán, hubiera seguido el ejemplo de Cristo, cada padre y cada madre hubieran dejado a sus hijos un ejemplo en cuanto a cómo conducirse para cumplir la voluntad de Dios; entonces el mundo hubiera sido un Edén. La tierra, que actualmente es un desierto de pecado, se habría regocijado, y hubiera florecido como una rosa (Carta 143, del 5 de noviembre de 1900, dirigida al pastor McClure, ministro en California). 319



6 de Noviembre NO JUGUEMOS CON EL PECADO

Y Pedro le siguió de lejos hasta dentro del patio del sumo sacerdote; y estaba sentado con los alguaciles, calentándose al fuego. Mar. 14: 54.

Nadie se aventure a suponer que la misericordia de Dios lo abarca todo, para sentirse libre de pecar tanto como pueda, sin abandonar la esperanza de que finalmente Dios lo perdonará y lo salvará. Es sin duda una triste resolución seguir a Cristo tan lejos como sea posible, aventurándose a llegar tan cerca de los límites de la perdición como sea posible hacerlo, sin caer en ella.
Fue ciertamente un gran sacrificio el que hizo. Cristo en favor del hombre al morir por él en la cruz. ¿Qué estamos dispuestos nosotros a sacrificar por su amor? Cristo dice: "Si me amáis, guardad mis mandamientos" (Juan 14: 15); no se trata de seleccionar uno, dos o nueve, sino los diez; debemos guardar todos sus mandamientos. Juan, al referirse a los que pretenden amar a Dios sin obedecer sus requerimientos, dice lo siguiente: "El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él" (1 Juan 2: 4). . .
Jesús se encontraba entre los humildes de la tierra. No se ubicó junto a los eruditos rabinos o a los dirigentes. No se lo encontró entre los potentados de la tierra, sino entre los de baja condición. . .
Los ángeles del cielo no descendieron a la escuela de los profetas ni cantaron sus himnos en el templo o las sinagogas, sino que salieron al encuentro de seres humanos que eran lo suficientemente humildes como para recibir el mensaje. Cantaron las alegres nuevas del Salvador en las llanuras de Belén, mientras los grandes hombres, los dirigentes y los honorables quedaban en tinieblas, porque estaban perfectamente satisfechos con su situación y no sentían necesidad de una piedad mayor a la que   tenían. . .
Los grandes hombres, y los que profesan ser sumamente buenos, pueden llevar a cabo obras terribles impulsados por su fanatismo y por lo exaltado del cargo que ocupan, y vanagloriarse al mismo tiempo de que están sirviendo a Dios. No conviene confiar en ellos. Usted y yo necesitamos a toda costa la verdad bíblica. Como los nobles bereanos, tenemos que escudriñar cada día las Escrituras con ferviente oración, para conocer la verdad, y entonces obedecerla a toda costa sin hacer caso de la opinión de los hombres grandes o buenos (Carta 35, del 6 de noviembre de 1877. dirigida a Carolina Clough, una pariente no adventista). 320



7 de Noviembre EL CIELO EN EL CORAZÓN

Porque todo aquel que hace la voluntad de Dios, ése es mi hermano, y mi hermana, y mi madre. Mar. 3: 35.

Una fuente pura no puede dar origen a una corriente impura; tampoco el verdadero cristiano pronunciará palabras ofensivas, ni entrará en discusión con los que lo rodean. Cuando le entregamos el corazón a Dios, tenemos que luchar constantemente, porque debemos hacer frente al enemigo de toda justicia. Empleará todos los medios posibles para desanimarnos y derribarnos. El mundo se opone a Cristo y a su obra. Pero los que tratan de cumplir la voluntad de Dios tienen este consuelo: Están unidos con las más altas autoridades del cielo. Al confiar en Cristo, al avanzar paso a paso, los hijos de Dios obtendrán la victoria.
Si queremos tener un lugar en el mundo venidero, tenemos que someter nuestra voluntad a la de Dios. Tenemos que seguir la luz que ilumina nuestra senda. . .
Nadie piense que mientras vive en transgresión, podrá entrar por las puertas de la santa ciudad.  Aquellos que se encuentren en rebelión contra Dios cuando Cristo venga, no serán admitidos en las cortes celestiales. Ningún rebelde entrará en el cielo.
Cada día debemos prepararnos para el reino de gloria. La norma de Dios debe probar nuestros caracteres. Si pasamos la prueba, se nos dará un lugar entre los redimidos.
El cielo debe llenar nuestro corazón y nuestra vida diaria. Cristo es un todopoderoso ayudador, y los que lo siguen no andarán en tinieblas, sino que comprenderán los pensamientos del cielo.  Oirán la voz del verdadero Pastor y avanzarán por la senda de la obediencia.
Debemos escudriñar las Escrituras por nosotros mismos. Al escrutarlas como tesoro escondido, las verdades que encontremos nos darán fortaleza para resistir en el día de Dios. El Señor nos considera responsables por aquellos que nos rodean. Hay pecadores que salvar; almas que ganar. ¿Permitiremos que la iniquidad nos separe de Cristo y de la obra que nos ha encargado hacer?  Cada uno de nosotros diga: "No le fallaré al Salvador. No debe morir en vano por mí. Quiero alabarlo por toda la eternidad. Quiero llegar al cielo a cualquier costo".
¿Quieren ver ustedes al Rey en su hermosura? ¿Quieren estar de pie frente al trono blanco?  Entonces tienen que obedecer los mandamientos de Dios. . . (Manuscrito 31, del 7 de noviembre de 1886, "Sometamos nuestra voluntad a la de Dios".  Sermón pronunciado en Torre Pellice, Italia). 321



8 de Noviembre MAYORDOMOS DE LAS GRACIAS DE DIOS

Apacentando Moisés las ovejas de Jetro su suegro, sacerdote de Madián. Exo. 3: 1.

Moisés dedicó cuarenta años de su vida a pastorear ovejas, para prepararse con el fin de conocerse a sí mismo y purificarse mediante la abnegación, para que el Señor pudiera cumplir su voluntad en él. Jesús no quiere que sus obreros sean meras máquinas, en lo que a intelectualidad o a sentimiento se refiere. Ambas cosas son necesarias para la obra, pero Dios quiere purificar de defectos estos elementos del carácter humano, no meramente por hablar de la voluntad de Dios, sino por hacerla. "El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá. . . la doctrina" (Juan 7: 17). El Señor estaba preparando a Moisés. Lo sometió a un largo proceso de entrenamiento mental, para que fuera el Capitán de los ejércitos de Israel.
Los hombres señalados por Dios recibirán inspiración, pero no de ninguno que tenga un alto concepto de su superioridad mental. Porque todo hombre a quien Dios use para hacer su voluntad, debe tener un humilde concepto de sí mismo, y debe buscar la luz con fervor perseverante. Dios no quiere que nadie se convierta en un novato, se sumerja en una humildad voluntaria y se incapacite cada vez más. El Señor invita a todos aquellos con quienes trabaja a que se esfuercen mentalmente al máximo, y que oren, esperen y crean al máximo también.
Muchos, como Moisés, han tenido que desaprender bastante para aprender precisamente las lecciones que necesitaban. Moisés tuvo que prepararse mediante la más severa disciplina mental y moral, y Dios trabajó con él antes que estuviera en condiciones de educar la mente y el corazón de los demás. Había recibido su instrucción en la corte egipcia. No se escatimó nada para prepararlo con el fin de que llegara a ser un general de los ejércitos de Egipto. Las falsas teorías de los idólatras egipcios habían penetrado en su mente, y no se podía desembarazar fácilmente de las influencias que lo rodeaban y de las cosas que veía. Eso mismo ocurre con los que reciben una preparación incorrecta en cualquier ramo de trabajo. Toda la idólatra basura de la tradición pagana tuvo que desaparecer, porción tras porción, punto por punto, de la mente de Moisés. . .
Dios lo ha hecho todo por nosotros. ¿Qué hemos hecho nosotros por él? ¿Seremos fieles mayordomos de su gracia? (Manuscrito 45, del 8 de noviembre de 1890. Diario. Escrito en Sands [ahora Stanley], Virginia). 322



9 de  Noviembre SIGAMOS CONOCIENDO AL SEÑOR

Señor, ¿qué quieres que yo haga? Hech. 9: 6.

Los que luchan para vencer serán perseguidos por las tentaciones del enemigo. Satanás tratará de que se aparten de los principios que deben mantener, para alcanzar la elevada norma que Dios les ha fijado. El enemigo se regocija cuando puede inducir a las almas a seguir ideas equivocadas, hasta que sus nombres sean borrados del libro de la vida y anotados entre los de los injustos.  Sólo podremos vencer en la forma como Cristo lo hizo: Al obedecer de todo corazón cada mandamiento de Dios. La verdadera religión consiste en obedecer todos los mandamientos de Dios.
Toda alma que sea finalmente salvada, debe someter sus propios planes y avanzar por donde Jesús indica. El entendimiento debe ser sometido a Cristo para que lo limpie, lo refine y lo purifique.  Eso siempre debe ocurrir cuando recibimos correctamente las enseñanzas de Cristo. ¡Oh, cuánto más íntimamente necesitamos conocerlo! Necesitamos conocer sus propósitos y cumplir su voluntad mientras decimos de todo corazón: "Señor, ¿qué quieres que yo haga?". . .
El hijo de Dios debe tratar de alcanzar cada vez mayores alturas. Debe confesar todo pecado, para que debido a su ejemplo otros se sientan inducidos a confesarlos también y recibir la fe que obra por el amor y purifica el alma. Debe estar constantemente en guardia, sin detenerse nunca, sin volver atrás, siempre avanzando hacia la elevada vocación de Dios en Cristo. . .
Debemos recordar siempre el hecho de que el tiempo es corto. La iniquidad abunda por todas partes. Los justos son como luces en el mundo. Por medio de ellos la gloria de Dios debe manifestarse a éste. Recuerden siempre los solemnes acontecimientos del futuro: El gran juicio investigador y la venida de Cristo. Ustedes y sus hijos deben prepararse para ese día. . .
Prosigan cada día conociendo al Señor, regocijándose en el hecho de que tienen el privilegio de decir en ocasión de su venida, mientras permanezcan de pie con los fieles que lo esperan: "He aquí, éste es nuestro Dios, le hemos esperado, y nos salvará;. . . nos gozaremos y nos alegraremos en su salvación" (Isa. 25: 9) (Carta 92, del 9 de noviembre de 1911, dirigida a un matrimonio). 323



10 de Noviembre El CIELO ESTA ABIERTO ANTE NOSOTROS

Y tomó de las piedras de aquel paraje y puso a su cabecera, y se acostó en aquel lugar. Y soñó. Gén 28: 11, 12.

Jacob estaba afligido porque había cometido un error en su vida. Fue arrojado a lo más profundo.  Solo, cansado, desanimado, torturado por el recuerdo de sus pasados errores, y abrumado por el temor del futuro, se puso a descansar y usó una piedra como almohada. Si Jacob hubiera tenido la conciencia limpia, su corazón hubiera sido fuerte en Dios. Pero sabía que las perplejidades, los temores y las pruebas que estaba pasando eran consecuencias de sus pecados.  Este pensamiento le amargaba la vida. Jacob se había arrepentido, pero no se sentía bien con lo que había hecho. Sólo por medio de la tribulación y el sufrimiento físico y mental podía hallar el camino que había de conducirlo de nuevo al favor de Dios.
Se acostó triste, con el corazón agobiado, arrepentido y temeroso. Esperaba que nuevas pruebas le sobrevendrían a la mañana siguiente mientras avanzara fatigado por su camino.
No había amigos cerca para dirigir a Jacob palabras de consuelo, nadie a quien decirle que se había arrepentido sinceramente, y que había hecho todo lo posible. Pero el ojo de Dios estaba sobre su siervo. Envió a sus ángeles para que le mostraran una luminosa escalera que ascendía desde la tierra hasta las alturas de los cielos, y a los ángeles de Dios que ascendían y descendían por aquella gloriosa escalera, que le mostraba a Jacob la relación que existe entre estos dos mundos, y el intercambio que continuamente se está produciendo entre ellos. Cuando Jacob se despertó sus dificultades no habían desaparecido del todo, pero tenía tal confianza en Dios que se sintió consolado. Con humilde y cordial gratitud adoró a su Salvador y lo honró en forma especial mediante su almohada de piedra.
¡Oh, la maravillosa condescendencia de Dios! Siempre está listo a salir a nuestro encuentro, aún en medio de nuestras debilidades, para animarnos con su presencia, cuando hemos hecho todo lo que está de nuestra parte para entregarnos plenamente a él. El cielo está abierto para el hombre.  Dios será instado a hacer todas estas cosas por nosotros. El futuro te puede parecer sombrío, pero Dios vive. . .
Derribemos toda barrera y permitamos que nuestro Salvador entre en nuestro corazón. El yo debe morir. Entrega tu voluntad y muere al yo ahora, ahora mismo, y deja que Dios abra camino delante de ti (Carta 29, del 10 de noviembre de 1879, dirigida a Edson White). 324



11 de Noviembre TODA VERDAD PROCEDE DE CRISTO

Nadie que enciende una luz la cubre con una vasija, ni la pone debajo de la cama, sino que la pone en un candelero para que los que entran vean la luz. Luc. 8: 16.

No debemos seguir a los seres humanos. Cristo es nuestro Conductor. En todo momento, en todo lugar, en toda necesidad, descubriremos que él es un pronto auxilio para nosotros. Puesto que hay quienes profesan ser cristianos y que deshonran a Cristo mediante sus pensamientos, palabras y hechos, debemos dar una evidencia más definida que nunca de nuestra perfecta relación con él.  Debemos avanzar iluminados por la luz de su rostro. Podemos demostrar que Cristo es luz, y que en él no hay tinieblas. Si queremos dejarnos guiar por él, nos llevará desde las profundidades del pecado hasta las más elevadas alturas de la gracia. No debemos oscurecer nuestras vidas al hablar de nuestras propias imperfecciones o las de los demás. Debemos ser luces en el Señor, en el pleno sentido de la palabra.
De Cristo procede toda verdad. Sin Cristo, la ciencia desvía y la filosofía es insensatez. Los que se hallan separados del Salvador propondrán teorías que se originan en el impío enemigo. La vida de Cristo contrasta con toda falsa ciencia, toda teoría errónea y todo método que desvía.
Surgirán profesos seguidores de Cristo con teorías que no se fundan en la Palabra de Dios.  Debemos mantener en alto el estandarte que lleva esta inscripción: "Los mandamientos de Dios y la fe de Jesús". Debemos conservar hasta el mismo fin la confianza que tuvimos al principio.  Nadie se atreva a diluir la verdad mezclándola con sofismas. Nadie trate de derribar el fundamento de nuestra fe, o de malograr el modelo que se nos ha dado, mediante la introducción en el tejido de hebras de fabricación humana. Ni una sola hebra de panteísmo se debe introducir en la trama.  El sensualismo, ruinoso para el alma y el cuerpo, es siempre el resultado de la introducción de estas hebras en la trama.
"Pero nosotros, que somos del día, seamos sobrios, habiéndonos vestido con la coraza de fe y de amor, y con la esperanza de salvación como yelmo. Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo, quien murió por nosotros para que ya sea que velemos, o que durmamos, vivamos juntamente con él. Por lo cual, animaos unos a otros, y edificaos unos a otros, así como lo hacéis" (1 Tes. 5: 8) (Carta 249, del 11 de noviembre de 1903, dirigida a P. T. Magan y E. A. Sutherland, educadores que desempeñaron un papel importante en la fundación del Colegio Misionero Emanuel). 325



12 de Noviembre A TODO EL MUNDO

Y a los hijos de los extranjeros que sigan a Jehová para servirle, y que amen el nombre de Jehová para ser sus siervos. . . yo los llevaré a mi santo monte, y los recrearé en mi casa de oración. Isa. 56: 6, 7.

Hay que llevar las alegres nuevas de la salvación a los que todavía no las han oído. Satanás está decidido a presentar una falsa imagen del pueblo de Dios ante el mundo. Se complace cuando manifiestan defectos en sus vidas, o cuando conservan rasgos objetabas de carácter. Emplea estos rasgos en su servicio. Trata de que el pueblo de Dios se mantenga en un constante estado de incertidumbre, mediante falsas teorías y falsas ciencias. Trata de engañarles como a Adán y Eva.  Intentará inducirlos a apartarse de Dios, su verdadero Consejero, para que acepten sus sofismas espiritistas. Mediante esos sofismas, revestidos con un manto de luz, trata de engañar de ser posible a los mismos escogidos.
Muchos ceden a sus tentaciones, y el tiempo y la influencia de los siervos de Dios, que se debieran emplear para dar a conocer a los incrédulos la verdad para este tiempo, se usan para recuperar a los profesos creyentes de las redes de Satanás. Así se ponen obstáculos en el camino para que la verdad no pueda avanzar. No es fácil limpiar el camino del Rey mientras los hombres confían en sí mismos y ponen carne por su brazo.
A todos los que quieran hacer justicia y juicio, apartando su mano de todo mal, se les hace esta promesa: "Yo les daré lugar en mi casa y dentro de mis muros, y nombre mejor que el de hijos e hijas; nombre perpetuo les daré, que nunca perecerá" (Isa. 56: 5).
El pueblo de Dios no se debe concentrar en un solo lugar. La palabra del Señor para ellos es: "Te extenderás a la mano derecha y a la mano izquierda" (Isa. 54: 3). Tienen que establecerse en todas partes. Tienen que proclamar la verdad para este tiempo en todo lugar.  Aquellos en cuyos corazones ha resplandecido la luz, deben recordar que son obreros de Dios, sus testigos. Servirlo y honrarlo debe ser su ciencia. Deben invitar a otros para que guarden sus mandamientos y vivan. La obediencia a la ley de Dios es el asunto que ha de probar al mundo. . .
Hay que proclamar la verdad a todo pueblo, nación y tribu. Ha llegado el tiempo de realizar una obra agresiva en las ciudades, y en todos los territorios descuidados, donde no se ha trabajado (Carta 263, del 12 de noviembre de 1903, dirigida a los médicos y las enfermeras). 326



13 de Noviembre NO HAY TIEMPO PARA CONTIENDAS

Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida.  Rom. 5: 18.

En mucho del servicio que supuestamente se hace para el Señor, se manifiesta la emulación y la exaltación propia. Dios aborrece la hipocresía. Cuando los hombres y las mujeres reciben el bautismo del Espíritu Santo, confiesan sus pecados y se les concede perdón, que significa justificación. Pero la sabiduría de los seres humanos que no se han arrepentido, que no se han humillado, no es digna de confianza, porque son ciegos con respecto al significado de la justicia y la santificación que se obtienen por medio de la verdad. Cuando se despoje a los hombres de su justicia propia, verán su pobreza espiritual. Entonces se aproximarán a ese estado de bondad fraternal que pondrá de manifiesto que están en simpatía con Cristo. Podrán apreciar el carácter elevado de la obra de las misiones cristianas.
Muchos se satisfacen fácilmente ofreciendo al Señor insignificantes actos de servicio. Su cristianismo es débil. Cristo se dio a sí mismo por los pecadores. ¡De cuánta ansiedad de salvación por las almas nos debiéramos llenar cuando vemos a los seres humanos que perecen en el pecado!  Esas almas han sido compradas por precio.
La muerte del Hijo de Dios en la cruz del Calvario indica cuál es su valor. Día tras día están decidiendo un asunto de vida o muerte, es a saber, si van a recibir la vida perdurable o la eterna destrucción. No obstante, los hombres y las mujeres que profesan servir al Señor, se conforman con ocupar su tiempo y su atención en asuntos de poca importancia. Se conforman con discrepar los unos con los otros. Si estuvieran consagrados a la obra del Maestro, no estarían discutiendo y contendiendo como si fueran una familia de chicos mal educados. Cada mano debiera estar dedicada al servicio. Cada cual debiera estar ocupando su puesto, para trabajar con alma y vida como misioneros de la cruz de Cristo. El espíritu de Jesús moraría en el corazón de los obreros, y se llevarían a cabo obras de justicia. Los obreros entremezclarían con su servicio la simpatía y las oraciones de una iglesia reavivada. Recibirían sus órdenes de Cristo, y no tendrían tiempo para contiendas y discusiones (Carta 173, del 13 de noviembre de 1902, dirigida a los que están reunidos en el Concilio en Battle Creek). 327



14 de Noviembre SEA CRISTO VUESTRA LUZ

Mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna. Juan 4: 14.

Dios invita a todos los que han estado bebiendo del agua de la vida que conduzcan a otros a esa misma fuente. . . "Yo Jesús he enviado a mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana" (Apoc. 22: 16). Cristo debe ser su luz. Cristo debe ser su suficiencia y su poder. Cristo es la raíz y sostiene cada rama mediante su poder. . .
Cada alma convertida tiene una obra que hacer. Debemos recibir gracia para dispensarla gratuitamente. Debemos permitir que alumbre la luz que proviene de la estrella resplandeciente de la mañana, para que esa luz resplandezca mediante obras de abnegación y sacrificio, siguiendo el ejemplo que Cristo nos ha dado mediante su propia vida y su carácter. Debemos recibir de la raíz esa savia que nos capacitará para llevar mucho fruto. Toda alma que haya escuchado la divina invitación debe comunicar el mensaje desde la colina hasta el valle, diciendo a todos aquellos que se relacionan con ella: "Ven". . .
El amor de Jesús en el corazón siempre se manifestará mediante una tierna compasión por las almas de aquellos por quienes pagó tan alto precio: "No amemos de palabra ni de lengua, sino  de hecho y en verdad. Y en esto conocemos que somos de la verdad, y aseguramos nuestros corazones delante de él. . . Y cualquiera cosa que pidiéremos la recibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de él"  (1 Juan 3: 18, 19, 22). El cristiano carente de amor no existe.
Cada verdadero creyente capta los rayos de la Estrella matutina, y transmite su luz a los que se hallan en tinieblas. No sólo resplandecen en medio de las tinieblas de su propio vecindario, sino que como iglesia envían la luz a las regiones distantes. El Señor espera que cada cual cumpla su deber. Todo el que se une con la iglesia debe unirse a Cristo también para difundir los rayos de la Estrella matutina, y debe convertirse en la luz del mundo. Cristo y su pueblo serán copartícipes en la gran tarea de salvar a la humanidad (Manuscrito 51, del 14 de noviembre de 1894). 328



15 de Noviembre VENTAJAS PRESENTES Y BENEFICIOS FUTUROS

Puesto los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.  Heb. 12: 2.

Siempre debiéramos albergar sentimientos de gratitud por los que nos han hecho favores en momentos de necesidad.  Pero esos sentimientos que con tanta prontitud expresamos ante la amabilidad y el desinterés de nuestros amigos, debiera hallar su contrapartida para agradecer el amor y la compasión de nuestro bondadoso Amigo celestial. . . La amistad manifestada por el más cercano y querido pariente o amigo, es tan insignificante si la comparamos con la revelación de Jesucristo, que se reduce a una manifestación muda e inexpresiva. . .
Permítanme llevarlos al escenario de la crucifixión y mostrarles al Hijo de Dios mientras muere en lugar de ustedes. ¿No despierta sentimientos de gratitud el espectáculo de la cruz de Cristo? ¿No disipa la frialdad y la indiferencia que endurecen los sentidos hacia el sacrificio realizado en nuestro favor? ¡Oh! ¿Por qué la cruz de Cristo no despierta nuestra gratitud ni nos induce a obedecerlo alegremente?. . .
Satanás, el adversario de las almas, trabaja constantemente con sus argucias y encantamientos, para adormecer los sentidos y anestesiar los sentimientos que tienen que ver con nuestros más altos intereses.  Para todas las cosas insignificantes de la vida los afectos ejercen plena libertad, pero para los intereses eternos están trabados, atados, como si lo fuera por cuerdas mágicas. . .
Hay muchos que padecen privaciones y se someten a grandes sacrificios para emprender algo que les promete ventajas en el futuro.  Cambian la comodidad del presente por una futura ganancia, pero aquí Jesús nos presenta la vida eterna como recompensa de la obediencia, y si las cosas insignificantes de las ganancias terrenales pueden ser sacrificadas para obtener cosas mejores en el futuro, con cuánta mayor razón podemos sacrificar la comodidad, el placer y las actuales ventajas que nos ofrece el mundo, por las incomparables riquezas y la gloria de la futura vida inmortal.  No permitamos que el hechizo de los encantos terrenales aparte nuestros afectos de Dios, y endurezca nuestro corazón para los intereses eternos.  Miremos las cosas que no se ven.  Entronicemos a Jesús en el corazón.  Amémoslo con todo el alma (Carta 15 a, del 15 de noviembre de 1871, dirigida a Edson y Emma White, cuando él tenía 22 años y ella 23). 329



16 de Noviembre NUESTRO REFUGIO Y FORTALEZA

Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. . . Jehová de los ejércitos está con nosotros.  Sal. 46: 1, 11.

La fe no es el fundamento de nuestra salvación, sino la gran bendición: el ojo que ve, el oído que escucha, los pies que corren, la mano que se aferra.  El medio, no el fin. . .
Se nos asegura que si cada día entregamos nuestra voluntad a Dios, se cumplirá esta promesa: "Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia" (Juan 1: 16).  Toda revelación de la gracia de Cristo en nuestro favor, es para nosotros.  Debemos revelarlo en nuestras vidas, en nuestros pensamientos, palabras y acciones.  No perdamos la oportunidad de hablar acerca de Jesucristo, y de actuar de acuerdo con su voluntad.  Debemos manifestar la misericordia, el amor y el poder de Cristo, el poder que nos ha dado. . .
Si no fuera por el poder que hemos recibido de Cristo, no tendríamos fuerza.  Pero Jesús dispone de toda potestad.  "Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.  Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo" (Mat. 28: 18-20).
Este es nuestro poder, nuestro consuelo.  No tenemos fuerzas por nosotros mismos.  Pero él dice: "Yo estoy con vosotros todos los días", ayudándoles a cumplir sus deberes, guiándolos, consolándolos, santificándolos y sosteniéndolos; dándoles éxito al pronunciar palabras que atraerán la atención de los demás sobre Cristo, y despertando en sus mentes el deseo de comprender la esperanza y el significado de la verdad, para llevarlos de las tinieblas a la luz, y del poder del pecado a Dios.
Es maravilloso que los seres humanos puedan comunicar la Palabra de Dios con palabras sencillas de consuelo y ánimo.  El Señor empleará los instrumentos más humildes para sembrar la semilla de la verdad, para que broten y den fruto, porque aquellos en cuyo corazón fueron sembradas necesitan ayuda.  Un pensamiento bondadoso, una palabra amable, resultan eficaces gracias al que dijo: "He aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo" (Carta 239, del 16 de noviembre dé 1905, dirigida a J. A. Burden, gerente del Sanatorio de Loma Linda).  330



17 de Noviembre NUESTRA TAREA ESPECIAL

Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven.  Y el que oye, diga: Ven.  Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente. Apoc. 22: 17.

El Señor le ha dado a su iglesia una tarea especial, un servicio personal que hacer.  Dios podría haber enviado ángeles para trabajar en la tarea de reformar ala humanidad, pero no lo hizo.  La humanidad debe ponerse en contacto con la humanidad. . .
Hay que recibir la comisión de Cristo y ponerla en práctica.  Debemos salir con fe, orando fervientemente para tener la presencia del que dijo: "He aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo" (Mat. 28: 30).  Con la promesa de tal compañía somos culpables de gran incredulidad y mucha desobediencia si no queremos llevar la cruz de la abnegación y el sacrificio... Al comunicar la luz que ha penetrado en nuestras almas, el Espíritu Santo nos da más luz todavía, y nuestros corazones se llenan con la preciosa alegría del Señor. . .
Tenemos que presentar a la gente un Salvador crucificado y resucitado.  Todos los que han acudido a Jesús para obtener perdón, han descubierto que estaba listo para tomar sus pecados y para imputarles su justicia.  Los que han acudido a Cristo y se han convertido verdaderamente, anhelarán salvar las almas que están sin el Señor.  Quien ama a Dios sobre todas las cosas y a su prójimo como a sí mismo, no se puede conformar sin hacer nada.
Dios usará hombres humildes para que sean sus instrumentos.  Aunque tengan un solo talento, si lo ponen a trabajar, producirá ganancia.  La gran falla de la iglesia es que la obra de salvar almas es tan limitada, que se avanza rumbo al reino con mucha lentitud.  Una iglesia apóstata es consecuencia directa de una iglesia egoísta, que no usa sus talentos en la obra de colaborar con Jesús para restaurar la imagen moral de Dios en el hombre.  Tenemos que servir a toda criatura.  Se nos confiere la responsabilidad de trabajar por todos, por nuestros amigos, por nuestros conocidos, por todos aquellos que están ligados al mundo y alejados de Dios.  Los aparentemente amables y simpáticos deben estar abarcados por nuestras labores.  La verdad es tanto para ellos como para nosotros, y debemos decirles: "Vengan" (Manuscrito 123, del 17 de noviembre de 1897, "La comisión de Cristo"). 331



18 de Noviembre DIOS AMA LO HERMOSO

Pero hágase todo decentemente y con orden. 1 Cor. 14: 40.

No se glorifica a Dios cuando aquellos a quienes ha llamado de las tinieblas a su luz admirable son desaliñados, sucios y descuidados.  Tenemos que copiar el Modelo divino en lo que a orden y limpieza se refiere, y si el cielo es deseable y atractivo quiero que el lugar donde moro sea atractivo en su sencillez y su orden.  Todos debemos tomar en cuenta que la prolijidad, la limpieza y el orden deben prevalecer entre los que aman y temen a Dios, porque de esa manera estamos dando testimonio de nuestra fe.
Estamos causando impresión sobre los que nos observan.  Nuestra relación con Dios aumentará nuestro deseo de que nuestros hogares y los lugares que frecuentamos siempre estén limpios.  Los árboles frutales y ornamentales, las flores que cultivamos alrededor de nuestra casa, producen más dividendos de los que nos imaginamos.
El Señor es amante de lo bello, porque él hizo los árboles encumbrados, las hojas de la hierba, los hermosos arbustos, las delicadas flores, y todas estas cosas ejercen una influencia suavizante y subyugadora sobre los que las contemplan y, a medida que encantan sus sentidos, involuntariamente apartan su atención de la naturaleza, para concentrarla en el Dios de la naturaleza. ¿No le agradeceremos al Señor por preocuparse de brindarnos esta manifestación de su amor en la variedad de hermosas flores que crecen en su encanto natural? ¿No haremos exactamente lo que Jesús nos dijo que hiciéramos, es a saber: "Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; pero os digo, que ni aún Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos"? (Mat. 6: 28, 29).  Aquí el Señor establece un contraste entre lo artificial y lo natural. . .
Yo invierto ciertas sumas de dinero para tener a la vista algunas de las cosas preciosas de Dios, y para que el lugar donde vivo esté rodeado de todo lo que sea saludable.  Lo hago para que todos los que nos observan puedan ver que nosotros, por causa de nuestra fe, no descendemos al nivel de lo vulgar, ni somos desprolijos ni desaliñados. . .
Todos los que los observan deben ver que porque creen que el Señor viene pronto, se están preparando para un cielo puro y santo, y lo están haciendo aquí mismo, mediante la pureza, la limpieza y la santidad.  Si así lo hacen se sentirán en casa cuando se los invite a las mansiones celestiales. . . (Manuscrito 28, del 18 de noviembre de 1889, "Un sueño significativo"). 332



19 de Noviembre LA ALEGRÍA GLORIFICA A DIOS

Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.  Col. 3: 17.

Doquiera haya un corazón del cual no irradie la luz del cielo, habrá una soledad en la cual Cristo no puede morar.  Al lado de cada alma se encuentra la presencia de un ángel.  Se me ha instruido en el sentido de que, con el don de Cristo, se le dieron a este mundo todos los tesoros del cielo.  Nada quedó en reserva.  Si el hombre no abre la puerta de su corazón a Cristo Jesús para entrar en comunión con él, los agentes satánicos lo harán.
Debe haber abundancia de alegría para gloria de Dios.  Si está presente la influencia suavizante y subyugadora de la gracia de Cristo, siempre se pronunciarán palabras agradables.  Si alguien se equivoca, converse con esa persona a solas.  No se exprese con vehemencia; por el contrario, modere su voz.  Quien ocupa un cargo de importancia como mayordomo de Dios, debiera ejercer especial cuidado para no irritar a nadie mediante sus palabras y actos.  Debiera dirigirse en forma agradable a cada obrero, y no debiera manifestar ni irritabilidad ni amargura.
Sean mucho más cuidadosos en sus palabras y actos los que ocupan cargos de confianza, y ello más aún mientras mayor sea la responsabilidad de su cargo en relación con sus colaboradores, porque los que están relacionados con la obra de Dios sólo pueden complacerlo si hablan con amabilidad.  Toda palabra pronunciada sin la debida meditación e inadvertidamente, debiera ser retirada de inmediato.  Si quien habla se olvida de hacerlo, o no le causa pesar su falta de cuidado, alguien imbuido del espíritu de Cristo debiera recordarle que debe pedir disculpas, porque debemos tener presente que, como cristianos que pretendemos trabajar unidos, no debemos actuar como los pecadores, cuyas palabras y obras pecaminosas los condenarán finalmente, a menos que se arrepientan. . .
Los cristianos deben amarse los unos a los otros así como Cristo los amó.  En torno de la manifestación de este amor gira el reconocimiento del mundo de la verdad del Evangelio.  Por esto oró Jesús en su última plegaria. Los cristianos no deben actuar como niños mal educados.  Los que pretenden ser hijos de Dios deben dar evidencia ante el mundo que han dejado atrás la conducta pueril de su vida de inconversos (Carta 179, del 19 de noviembre de 1902, dirigida a C. P. Bollman, director del Southern Watchman, publicado en Nashville, Tennessee). 333



20 de Noviembre UN ANTICIPO DEL CIELO

Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas.  Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas. Apoc. 21: 5.

En la reunión de esta mañana, al escuchar los testimonios que se dieron aquí, mientras se cantaba el último himno, me olvidé de mí misma.  Mi mente se dirigió a la otra orilla, al momento cuando se celebre una gran reunión en la ciudad de Dios alrededor del gran trono blanco, y los redimidos entonen himnos de triunfo, victoria y alabanza a Dios y al Cordero.  En ese momento mismo, ese pensamiento produjo en mí un sentimiento tan solemne y tan dulce, que conmovió mi corazón y no pude evitar las lágrimas. ¡Oh, cuán felices seremos cuando nos reunamos junto al trono, revestidos de las túnicas blancas de la justicia de Cristo!  No habrá más pesar ni separación, sino que moraremos en paz, felicidad y gloria por las edades sin fin de la eternidad. ¡Qué grupo de gente feliz seremos!
Consideremos ahora que tenemos los mismos privilegios aquí.  Cuando tomamos en cuenta el infinito sacrificio que hizo nuestro Salvador para que pudiéramos llegar a ser hijos de Dios y miembros de la familia real, cuando pensamos en esa exaltación, cuando meditamos en que todos estos privilegios serán nuestros y pueden ser nuestros cada día, que podemos disponer de las prerrogativas que les corresponden a los hijos e hijas de Dios, ¿cómo puede quejarse alguien? ¿Cómo puede alguien murmurar? ¿Cómo pueden hallarse esas cosas en nuestro corazón?
Debiéramos ser la gente más agradecida de la tierra.  Nuestra felicidad depende de nuestra fe y nuestra confianza en Dios.  Y además, cuando pensamos en la esperanza y la fe que tenemos, que se proyectan hasta el mundo venidero; cuando meditamos en el hecho de que perdurarán por las edades sin fin de la eternidad, quisiera saber cómo nos sentimos con respecto a las súplicas que se han presentado esta noche. . . Tengo la impresión de que ha llegado el momento cuando Dios suscitará hombres que emprendan esta tarea.
Si hay algo que yo puedo hacer en favor de esta obra, lo haré.  Hay muchos que están dispuestos a dar su dinero, pero no a entregarse a sí mismos. ¿Por qué no encontramos más personas dispuestas a consagrarse a esta obra? (Manuscrito 5, del 20 de noviembre de 1883, "Sermón pronunciado por la Hna.  White en la última reunión matutina del Congreso de la Asociación General celebrado en Battle Creek, Míchigan, en esa fecha"). 334



21 de Noviembre PREPARÉMONOS PARA LA INMORTALIDAD

Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe. 1 Juan 5: 4.

En el mejor de los casos, el tiempo de que disponemos aquí es corto, y todos los movimientos que hacemos debieran estar dedicados al fortalecimiento y al progreso de la causa de Dios. . . Clama a Dios: "Conviérteme hasta lo más profundo de mi alma".  Ruega al Señor que te otorgue el poder transformador de su gracia.  Aférrate de tu Salvador como Jacob, hasta que el Altísimo te muestre no solamente cómo eres tú mismo, sino que te revele quién es él, y puedas ver en Jesús tu fortaleza y tu apoyo, un resplandor y un poder que nunca has experimentado antes. . . Si por la fe te aferras tenazmente de las promesas, triunfarás.  Esta es la victoria que vence al mundo, nuestra fe.
Mientras seas leal a ti mismo, ningún poder adverso de la tierra o del infierno podrá destruir tu paz o interrumpir tu comunión con Dios.  Si temes al Señor, no necesitas caminar en medio de la incertidumbre.  Si lo complaces, obtendrás todo lo que necesita tu alma.  Estas fueron las palabras de un notable cristiano: "No le temo a nada en el universo, salvo el no saber en qué consiste mi deber, o dejar de hacerlo".
Sean estas palabras tu lema: "Levántate para servir a Jesús, aunque requiera sacrificio y abnegación".  Levántate para servir a Jesús en cualquier lugar.  Lleva a cabo tu obra como si pudieras ver a través del velo, y como si el ojo de Dios estuviera directamente sobre ti, para tomar nota de cada uno de tus actos.
Te ha adquirido con su propia sangre y, cuando necesites su ayuda, invócalo y la tendrás.  Entonces Jesús estará a tu lado.  Sea tu corta e incierta vida una constante preparación para tu vida futura e inmortal.  Se permite que la tentación nos asedie para poner en evidencia nuestro verdadero carácter, y para que eliminemos nuestros defectos.  Continuamente nos asaltan tentaciones a pecar, disfrazadas a propósito para engañar a las almas y conducirlas a la ruina.  Satanás está tratando continuamente de transformarse en un ángel de luz, y siempre está completando para privar a Dios de su gloria mediante la destrucción de las almas. . . Confía tu alma indefensa a Dios.  Sigue la luz que te da el cielo (Carta 42, del 21 de noviembre de 1879, dirigida a Edson White). 335
 



22 de Noviembre COMO MANTENER VIVO EL AMOR

Dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.  Someteos unos a otros en el temor de Dios.  Efe.  5: 20, 21.

Cuántos problemas, sufrimientos e infelicidad se economizarían los seres humanos, si continuaran cultivando la consideración y la atención, si siguieran pronunciando las palabras amables y de aprecio, y si siguieran prodigándose esas insignificantes manifestaciones de cortesía que mantienen vivo el amor, y que creían eran necesarias para conquistar a su compañero o compañera.  Si el esposo y la esposa continuaran cultivando esas atenciones que nutren el amor, serían mutuamente felices, y ejercerían una influencia santificadora sobre sus familias.  Dispondrían de un pequeño mundo de felicidad, y no alentarían el deseo de salir de ese mundo para encontrar nuevas atracciones ni nuevos objetos que amar. . .
Si en el seno de nuestras familias conserváramos tierno el corazón; si se manifestara una noble y generosa diferencia por los gustos y las opiniones de cada cual; si la esposa buscara oportunidades de expresar su amor por su esposo mediante actos corteses; y el marido manifestara la misma amable consideración hacia su esposa, los hijos participarían del mismo espíritu.  Esta influencia impregnaría todo el hogar, y ¡cuánta miseria evitarían las familias!  Los hombres no andarían recorriendo hogares para encontrar felicidad, y las mujeres no desfallecerían por falta de amor, ni perderían el ánimo ni la dignidad para convertirse en inválidas de por vida.  Se nos ha concedido sólo una existencia, y mediante cuidados, trabajo y dominio propio se la puede hacer soportable, placentera y hasta feliz.
Cada pareja que une los intereses de su vida debiera hacer tan feliz como sea posible la vida del otro.  Tratemos de preservar y aumentar el valor de lo que apreciamos, siempre que sea posible.  Cuando un hombre y una mujer se casan celebran un contrato y hacen una inversión para toda la vida, y debieran hacer todo lo posible para dominar sus palabras de impaciencia y queja, con más cuidado aún que antes de casarse, porque ahora sus destinos están unidos de por vida, y a cada cual se lo valorará en exacta proporción con la cantidad de trabajo y esfuerzo invertidos para conservar y mantener fresco ese amor que tan anhelosamente buscaron, y que tanto apreciaron antes de casarse (Carta 27, del 22 de noviembre de 1872, dirigida al Hno.  Burton, uno de los primeros miembros de iglesia de San Francisco, California). 336



23 de Noviembre FÁBULAS POR ARTE COMPUESTAS

Y él dijo: Hasta dos mil trescientas tardes y mañanas; luego el santuario será purificado. Dan. 8: 14.

En el futuro tendremos que ejercer gran vigilancia.  No debiera haber insensatez espiritual entre el pueblo de Dios.  Los malos espíritus están trabajando activamente para tratar de dominar las mentes de los seres humanos.  Los hombres se están uniendo en gavillas, listos para que los consuma el fuego de los últimos días. Los que no acepten a Cristo en su justicia, aceptarán los sofismas que están invadiendo el mundo.  Los cristianos deben ser sobrios y velar, para resistir firmemente a su adversario el diablo, que anda alrededor como león rugiente buscando a quién devorar.
Los hombres harán milagros bajo la influencia de los malos espíritus.  Enfermarán a la gente mediante sus encantamientos, y después la inducirán a creer que los enfermos fueron sanados en forma milagrosa.  Satanás ha hecho esto vez tras vez.
Dios será el santuario de su pueblo, si obedece su Palabra y cree en las sencillas verdades evangélicas que Cristo proclamó cuando estuvo en este mundo, y las proclaman a su vez.  Ahora necesitamos orar como nunca antes.  Estamos viviendo en el gran día de la expiación, y debemos confesar nuestros pecados después de arrepentirnos cabalmente.  Debemos ejercer todas nuestras capacidades para librarnos de los hombres impíos e irrazonables.  Satanás desciende como un hermoso ángel, y presenta encantadoras escenas delante de los ojos de los que han pervertido sus caminos en presencia del Señor, y que no pueden ver lo que son ni saben lo que necesitan.  El enemigo ha descendido con gran poder, con todo engaño de iniquidad en los que perecen.  Dios llama al arrepentimiento y a la reconversión. . .
Cuando las vidas de los miembros del pueblo de Dios sean purificadas de su contaminación moral y espiritual, cuando sus ojos reciban el colirio celestial, se darán cuenta de que son pobres, miserables, ciegos y desnudos.  Vendrán a la fuente abierta para Judá y Jerusalén, y aplicarán la sangre de Cristo a sus almas pobres y enfermas de pecado.  Quiera Dios que no se demoren más para asegurarse los privilegios que ha concedido a todos los que lo aman y guardan sus mandamientos (Carta 259, del 23 de noviembre de 1903, dirigida a la Sra.  L. M. Hall, amiga íntima de la Hna. White, y por muchos años jefa de enfermeras del Sanatorio de Battle Creek). 337



24 de Noviembre HONESTIDAD EN LOS NEGOCIOS

En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor. Rom. 12: 11.

Los siervos de Dios están más o menos obligados a mantener relación con los mundanos mediante sus transacciones comerciales, pero debieran comprar y vender con la idea que el ojo de Dios está sobre ellos.  No deben usar balanzas ni pesas falsas, porque tales cosas son abominación a Jehová.  En toda transacción comercial el cristiano debe ser exactamente lo que quiere que sus hermanos crean que es.  Su conducta está modelada por principios fundamentales.  No practica artimañas porque no tiene nada que ocultar ni que cubrir.  Podrá ser criticado y probado, pero su integridad inquebrantable resplandecerá como oro puro.  Es una bendición para todos los que se relacionan con él, porque su palabra es digna de confianza.  Es una persona que no se aprovecha de su prójimo, es amigo y benefactor de todos, y sus semejantes confían en sus consejos. . .
El hombre verdaderamente honesto nunca aprovechará la debilidad o la incompetencia de los demás para alcanzar sus propios propósitos.  Acepta un precio razonable por lo que vende.  Si los artículos que vende son defectuosos, lo comunica francamente a su hermano o a su vecino, aunque al hacerlo perjudique sus propios intereses económicos.
En todos los detalles de la vida hay que practicar los más estrictos principios de honestidad.  No son los principios que gobiernan el mundo, porque Satanás, disimulador, mentiroso y opresor, es su amo, y sus súbditos lo siguen y llevan a cabo sus propósitos.  Pero los cristianos sirven a otro Maestro, y sus acciones deben estar de acuerdo con la voluntad de Dios, al margen de toda ganancia egoísta.  El apartarse de la perfecta honestidad en los negocios puede parecer a algunos cosa de poca monta, pero nuestro Salvador no lo considera así.  Sus palabras acerca de esto son explícitas: "El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel" (Luc. 16: 10). . .
En el mundo cristiano de hoy se practica el fraude en escala alarmante.  El pueblo de Dios, que guarda sus mandamientos, debiera mostrar que está por encima de todas estas cosas.  Los procedimientos deshonestos que mancillan el trato del hombre con sus semejantes, nunca debieran ser puestos en práctica por los que profesan creer en la verdad presente (Carta 3, del 24 de noviembre de 1878, dirigida al Hno. O, colportor que se dedicaba a transacciones dudosas). 338
 



25 de Noviembre APRESUREMOS LA VENIDA DE JESÚS
Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios! 2 Ped. 3: 11, 12.

Me encontraba en Inglaterra en ocasión del jubileo de la reina*. Su figura aparecía en todas las ventanas, impresa en papel, sobre vidrio, y en toda suerte de cosas.  Se hizo todo lo posible para que estuviera presente en la memoria y los pensamientos del pueblo. ¡Qué desfiles!  Se gastaron en esa ocasión miles y miles de dólares.  La gente pagaba cantidad de dólares para lograr un lugar en una ventana con el propósito de ver el desfile.  Se pagaban 200 ó 300 dólares por un lugar junto a una ventana para ver a la reina.
Yo me encontraba en Londres cuando se manifestó todo este despliegue de entusiasmo.  Me entristeció. . . Tenían derecho a hacerlo, pero pensé: "Aquí estamos esperando que el Señor venga en las nubes de los cielos. ¿Lo recordamos?  Si realmente creemos en Jesús, y en su venida, si estamos morando en Cristo, no nos quejaremos por cada pequeña cruz que tengamos que llevar.  Pensaremos en lo que Cristo, nuestro Salvador, ha hecho por nosotros.  Al contemplar la cruz del Calvario, las pequeñas ofensas que se nos han inferido, desaparecerán. ¿Por qué, como cristianos, no exaltamos al Hombre del Calvario?  Cristo depuso su manto de gloria y se hizo pobre por nosotros.  Era rico, pero se hizo pobre para que por su pobreza fuéramos enriquecidos".
Este sacrificio no nos valdrá de nada a menos que nos aferremos de Cristo por la fe.  Por nosotros mismos no somos justos en absoluto.  Todas las profecías indican que el fin de todas las cosas está cerca.  Pongamos nuestros corazones en armonía con Dios. . .
Hay vida más allá.  La eternidad existe.  Es una vida de felicidad.  La muerte no puede entrar allá.  No habrá miasmas contaminantes allá.  No habrá ni enfermedad, ni dolor ni pesar. ¿No quisieran estar allá?  Las calles están pavimentadas con oro y podrán ver al Rey en su hermosura.  Yo quiero estar allá.  Quiero ver al Rey en su majestad.  No induzcamos a la gente a creer que pueden ir allá llevando sus pecados.  Sus caracteres tienen que cambiar aquí.  Tenemos que aprender a entonar los himnos de la redención aquí si alguna vez los hemos de entonar en el cielo.  Entonemos alabanzas a la bondad de Dios.  Hablemos de su poder (Sermón, Manuscrito 20, del 25 de noviembre de 1888). 339



26 de Noviembre LA ESCUELA DE AQUÍ Y LA DEL MAS ALLÁ

Crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y exponiéndole a vituperio.  Heb. 6: 6.

Cada cual debe atender la invitación: "Venid a mí. . . y yo os haré descansar" (Mat.          11: 28). . . El Señor Jesús ha pagado su inscripción.  Todo lo que tiene que hacer es aprender de él.  La cortesía cristiana que se estila en la escuela superior debe ser puesta en práctica en esta escuela inferior, tanto por los ancianos como por los jóvenes.
Todos los que aprenden en la escuela de Cristo están siendo enseñados por agentes celestiales, y nunca deben olvidar que son un espectáculo para el mundo, los ángeles y los hombres.  Tienen que representar a Cristo.  Deben ayudarse mutuamente para ser dignos de admisión en la escuela superior.  Tienen que ayudarse a ser puros y nobles, y a tener una idea correcta de lo que significa ser hijos de Dios.  Tienen que pronunciar palabras de ánimo.  Tienen que levantar las manos cansadas y fortalecer las rodillas vacilantes.  En todo corazón deben inscribirse estas palabras como por medio de un diamante: "A nada temo, salvo no saber en qué consiste mi deber, o dejar de hacerlo".  Vivimos en una época cuando debiéramos buscar al Señor fervorosamente. . .
Los seres humanos podemos crucificar de nuevo al Señor de muchas maneras, y someterlo a oprobio.  El culto de los negocios mundanos confunde de tal modo la mente que Satanás se introduce subrepticiamente y logra penetrar en ella en forma insidiosa.  Dispone de muchas teorías para desviar a los que están predispuestos.  Los conceptos erróneos acerca de Dios que sostiene el mundo son escepticismo disfrazado, y le preparan el camino al ateísmo.  Muchos a menudo hieren el corazón de Cristo mediante sus palabras apresuradas y sus acciones egoístas.  De ese modo Satanás trabaja sin descanso para inducirlos a la deslealtad.  Cuando logra dominar las mentes, causa en ellas impresiones duraderas.  Y las realidades eternas se desvanecen.
El dominio propio, las palabras de amor y ternura, honran al Salvador.  Los que pronuncian palabras bondadosas y amables, palabras pacificadoras, serán ricamente recompensados.  Somos los ministros designados por Cristo, y debemos permitir que su Espíritu resplandezca mediante la mansedumbre y la humildad que hemos aprendido de él (Carta 257, del 26 de noviembre de 1903, dirigida al Dr. J. H. Kellogg). 340



27 de Noviembre RECETA PARA LA SALUD

¡Bienaventurada tú, tierra, cuando tu rey es hijo de nobles, y tus príncipes comen a su hora, para reponer sus fuerzas y no para beber!  Ecl. 10: 17.

Coma a intervalos regulares.  Mediante sus hábitos erróneos relativos a la alimentación, usted se está preparando para sufrir en el futuro.  No es siempre prudente aceptar invitaciones para comer, aun de sus hermanos y amigos, que quieren hacer ante usted un despliegue de muchas clases de platos.  Usted sabe que puede ingerir dos o tres clases de alimentos por comida, sin perjudicar su aparato digestivo.
Cuando se lo invite a comer, descarte la gran variedad de alimentos que sus anfitriones ponen ante usted.  Tiene que hacerlo si quiere ser un centinela fiel.  Cuando se nos sirve alimento que, si lo comemos, recarga nuestros órganos digestivos con horas de duro trabajo, no debemos aceptarlo, y si lo comemos, no culpemos de los resultados a los que lo pusieron delante de nosotros.  Dios espera que resolvamos comer sólo lo que no cause trastornos al aparato digestivo.
A veces no combinan los distintos alimentos que llegan al estómago, y como resultado de ello fermentan.  Esto provoca muchos trastornos estomacales.  Aliméntese con comida sana y a intervalos regulares.  No llene el estómago con una gran variedad de alimentos en una sola comida.
No me atrevo a decirle a usted ni a nadie que sólo deben tomar dos comidas por día, pero sí puedo decir que no hay que poner demasiada comida en el estómago en una sola ocasión, porque si se lo hace no podrá realizar correctamente su tarea.  Para muchos tres comidas por día son mejor que dos.
Durante treinta años sólo he comido dos veces por día, y no he comido nada entre comidas.  Sé por experiencia personal que es posible tomar dos comidas diarias de manera que esto sea perfectamente conveniente.  Pero nadie debe hacer de su propio caso un criterio para los demás.  Cada cual debe estudiar cuidadosamente su organismo, para saber cómo tratarlo inteligentemente, y para asegurarse de que la intemperancia en el comer no destruye sus fuerzas vitales.  Cada cual debiera saber por sí mismo cómo cuidar apropiadamente la máquina humana, porque nadie más lo puede hacer por él (Carta 324, del 27 de noviembre de 1905, dirigida al pastor W. W. Simpson, evangelista en Los Ángeles, California). 341



28 de Noviembre EL ESPÍRITU SANTO, EL MAYOR DE LOS DONES

Y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.  Fil. 2: 8.

La exaltación de Cristo será directamente proporcional a su humillación.  Para poder ser el Salvador, el Redentor, tenía que pasar primero por el sacrificio. ¡Qué misterios encontramos en la piedad de Cristo!  Después de magnificar la ley y engrandecerla, al aceptar sus condiciones para salvar a un mundo de la ruina, Cristo se apresuró a ir al cielo para perfeccionar su obra y cumplir su misión al enviar el Espíritu Santo a sus discípulos.  De ese modo aseguró a sus creyentes que no los había olvidado, aunque se encontrara ahora en la presencia de Dios, donde hay plenitud de gozo para siempre.
El Espíritu Santo debía descender sobre los que amaban a Cristo en este mundo.  De ese modo se los capacitaría, por medio de la glorificación de Aquel que era su cabeza, para recibir todo don necesario para el cumplimiento de su misión.  El Dador de la vida poseía no sólo las llaves de la muerte, sino un cielo lleno de ricas bendiciones.  Todo el poder del cielo y de la tierra estaba a su disposición, y al tomar su lugar en las cortes celestiales podía prodigar esas bendiciones a todos los que lo recibieran.  Cristo dijo a sus discípulos: "Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuese, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré" (Juan 16: 7).  Este era el mayor de los dones.  El Espíritu Santo descendió como el tesoro más precioso que el hombre podía aceptar.  La iglesia recibió el bautismo del poder del Espíritu.  Los discípulos fueron preparados para salir y proclamar a Cristo primero en Jerusalén, donde se había llevado a cabo la vergonzosa obra de deshonrar al verdadero Rey, y a partir de allí debían ir hasta los confines de la tierra. . .
¡Cuán plenas y amplias son las bendiciones que se derraman sobre los que quieren acudir a Dios en nombre de su Hijo!  Si están dispuestos a cumplir las condiciones señaladas en su Palabra, les abrirá las ventanas de los cielos y derramará sobre ellos bendición hasta que sobreabunde. . . Si el pueblo de Dios está dispuesto a santificarse mediante la obediencia a sus preceptos, el Señor obrará en su medio.  Regenerará las almas humildes y contritas para que sus caracteres sean puros y santos (Manuscrito 128, del 28 de noviembre de 1897, "El único verdadero Mediador"). 342



29 de Noviembre EL MINISTERIO DE LOS ÁNGELES SANTOS

¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación?  Heb. 1: 14.

El Señor no deja en tinieblas a los que siguen la luz que les ha dado, sino que envía sus ángeles para que se comuniquen con ellos.  Cornelio vivía de acuerdo con las instrucciones dadas en las Escrituras del Antiguo Testamento, y el Señor envió un mensajero para decirle lo que tenía que hacer.
Dios pudo haber dado a Cornelio todas sus instrucciones por medio de un ángel, pero ése no era su plan.  Su propósito consistía en ponerlo en relación con los que habían estado recibiendo conocimiento de lo Alto, y cuya tarea consistía en compartirlo con los que estaban buscando luz.  Así obra siempre Dios con su pueblo.
"Envía, pues, ahora hombres a Jope -dijo el ángel-, y haz venir a Simón, el que tiene por sobrenombre Pedro.  Este posa en casa de cierto Simón curtidor, que tiene su casa junto al mar; él te dirá lo que es necesario que hagas" (Hech. 10: 5, 6).
Cornelio obedeció la instrucción que se le dio.  Se unió a la iglesia y se convirtió en un útil e influyente colaborador de Dios.
Este caso debiera darnos consuelo y fortalecernos.  Estudien los que están al servicio de Dios la íntima relación que existe entre el cielo y la tierra.  Los instrumentos celestiales y terrenales deben unirse en la gran tarea de comunicar la luz a los que se hallan en tinieblas.
Los ángeles celestiales tienen que traernos bendiciones, y a nuestra vez nosotros debemos impartirlas a nuestros semejantes.
Nótense las palabras de encomio referentes a Cornelio: "Tus oraciones y tus limosnas han subido para memoria delante de Dios" (Hech. 10: 4).  El cielo reconocía su fidelidad.  Dios vio que era un hombre a quien se podían confiar más luz y mayores responsabilidades, porque había usado adecuadamente los talentos que se le concedieron.  Debiéramos considerar nuestra mayordomía como una sagrada responsabilidad.  Debemos negociar diligentemente con los talentos que se nos han conferido.  Al hacerlo, Dios reconocerá nuestra fidelidad, y nos concederá mayores habilidades para servir.
Dios está procurando preparar a su pueblo para que lleve fruto para su gloria (Manuscrito 67, del 29 de noviembre de 1900, "Palabras de instrucción para la iglesia"). 343
 



30 de  Noviembre CONVERSIÓN DIARIA
El peso falso es abominación a Jehová; mas la pesa cabal le agrada. Prov. 11: 1.

Necesitamos experimentar una reconversión diaria.  Si se han aprovechado en sus transacciones comerciales, de tal manera que el Señor califique de injustas sus acciones, deben arreglar esos asuntos antes que Dios los considere honestos y justos. Nuestro pueblo en todas partes necesita corregir estos asuntos. . . Cuando emprendan esa tarea de reajuste y de enderezar las cosas delante de Dios, los ángeles del cielo colaborarán con ustedes y les darán discernimiento para que descubran dónde han abordado los asuntos en forma incorrecta.
Cristo y sus ángeles están observando la tarea que ustedes hacen.  Están midiendo cada acto.  Representen sus vidas al manso y humilde Jesús.  Traten de hacer las cosas como Cristo las haría si estuviera en su lugar.  No permitan que haya discrepancia entre su medida y la divina con respecto a la estricta integridad.  Ciertamente los principios puros deben gobernar la vida de cada alma que sea declarada justa en el día de Dios.
Muchas transacciones que se llevan a cabo en el ámbito comercial se consideran justas y honestas por parte de los mundanos, pero Dios las condena.  Los hombres trazan planes que consideran correctos, pero que no están de acuerdo con los principios verdaderos y carentes de egoísmo que Cristo ha trazado en su Palabra. . . Pero la aprobación del mundo nunca convertirá en justa una acción injusta, y el error lo seguirá siendo delante del universo celestial hasta que nos arrepintamos de él y lo abandonamos.
El Señor no puede bendecir a los hombres que se corrompen mediante transacciones injustas, ya sea con sus hermanos o con los mundanos.  Los que hacen tales cosas pierden su espiritualidad; se ponen fríos y formales y se convierten en egoístas.  Justifican sus errores pasados mediante teorías de su propia invención que se oponen a los principios de la Palabra de Dios.
El principio que debiera caracterizar toda transacción comercial ha sido claramente trazado por Cristo: "Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas" (Mat. 7: 12). . . (Carta 164, del 30 de noviembre de 1909, dirigida a los obreros de Washington y Mountain View). 344


 


Última actualización 1 de Oct  2,002