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1
de Octubre SOIS INSTRUMENTOS DE DIOS
Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios. Juan 1: 12.
Cristo vino a la tierra para presentar una
norma verdadera y exaltada. Aunque el período dedicado a su
ministerio público fue corto, llevó a cabo todo lo que vino
a hacer. ¡Cuán impresionantes eran las verdades que enseñó,
cuán completa la obra de su vida! ¡Cuán espiritual
era el alimento que impartía diariamente al distribuir el pan de
vida a miles de almas hambrientas! Su vida consistía en un
viviente ministerio de la Palabra. Era la luz del mundo; señalaba
a los hombres el camino, la verdad y la vida. El mismo era el alimento
de ellos: El Pan de vida no prometió nada que no estuviera en condiciones
de cumplir. "Pedid -dijo-, y se os dará; buscad, y hallaréis;
llamad, y se os abrirá" (Mat. 7: 7).
Tal como podemos seguir el curso de una corriente
de agua viva por la línea de viviente verdor que produce, se podía
ver a Cristo mediante los hechos de misericordia que señalaban su
camino a cada paso. Por donde andaba irrumpía la salud y la
felicidad aparecía por donde él pasaba. Presentaba
con tal sencillez las palabras de vida eterna, que hasta un niño
las podía entender. Los hombres, las mujeres y los niños
quedaban tan impresionados con su manera de explicar las Escrituras, que
podían captar hasta la entonación de su voz, poner el mismo
énfasis sobre sus palabras, e imitar sus gestos. Los jóvenes
captaban su espíritu de servicio, y trataban de imitar sus modales
llenos de gracia en un intento de ayudar a los que veían que padecían
necesidad.
El ciego y el cojo se regocijaban en su presencia.
El rostro de Cristo era para muchos el primero que jamás habían
visto; sus palabras eran las primeras que habían penetrado en sus
oídos. Estas personas restauradas lo seguían hasta
donde les resultaba posible. Sus palabras, dirigidas a los ignorantes,
les abrían una fuente de vida. Les dispensaba generosa y continuamente
sus bendiciones. Los tesoros almacenados desde la eternidad, dados
por Cristo, eran los ricos dones del Señor al hombre.
La obra de Cristo en favor de la humanidad
todavía no ha terminado. Continúan en la actualidad.
Por medio de Juan afirma que a cuantos lo reciban, a los que creen en su
nombre, les dará la potestad de ser hijos de Dios (Manuscrito 79,
del 1 de octubre de 1906, "Dejad vuestras redes y seguidme"). 284
2 de Octubre SEAMOS SOLDADOS
DE LA GUARDIA DE DIOS
No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. Rom. 12: 2.
Debemos estar libres de las costumbres y las
servidumbres de la sociedad para que, cuando estén en juego los
principios de nuestra fe, no vacilemos en mostrar nuestros colores, aunque
se nos llame raros por hacerlo. Mantengan sensible la conciencia,
para que puedan escuchar el más débil susurro de la voz de
Aquel que habló como nadie lo hizo antes. Muestran los que
quieran llevar el yugo de Cristo una firmeza de propósito que los
induzca a hacer el bien por el bien mismo. Mantengan los ojos fijos
en Jesús, preguntándose a cada paso: "¿Es éste
el camino del Señor?" Dios no permitirá que nadie que haga
esto se convierta en el objeto de las tentaciones de Satanás.
Cuando surjan las perplejidades, como seguramente
va a ocurrir, acérquense a Dios y él se acercará a
ustedes. Y entonces, cuando el enemigo venga como río, el
Espíritu del Señor levantará bandera en favor de ustedes.
Aférrense a la idea de que hay una gran obra que hacer y que ni
la influencia, ni la oposición de nadie los podrá apartar
de la clara senda del deber. Entonces podrán decir con Nehemías:
"La mano de mi Dios está sobre mí" (véase Neh. 2:
18).
Cuando los hombres relacionados con la obra
de Dios permiten que se los compre y se los venda, cuando violan la verdad
para obtener el favor y la aprobación de otros hombres, Dios los
anota en su libro y considera que han traicionado sus sagrados cometidos.
Cada hombre debe mantener su independencia moral, resuelto a que su mente
sea sólo modelada por el Espíritu Santo. Dios pide
que los soldados de su guardia no estén dispuestos a repetir las
palabras de hombres que si estuvieran convertidos ejercerían una
buena influencia, pero que como no lo están no se puede depender
de ellos. Cuando se produzca la emergencia, esos hombres con toda
seguridad conducirán a la gente por sendas extraviadas. . .
No debemos recibir el molde del criterio
del mundo, ni tampoco acomodarnos al tipo que éste prescribe.
El pueblo de Dios escuchará conversaciones referentes a la aplicación
de planes y métodos equivocados. Se pronunciarán palabras
irreverentes. Algunos se burlarán de la religión.
Escuchen la voz de Dios: "Hijo mío, si los pecadores te quisieran
engañar, no consientas" (Prov. 1: 10) (Manuscrito 121, del 2 de
octubre de 1898, "Ejemplo de fidelidad"). 285
3 de Octubre EL PODER
DE LA GRACIA TRANSFORMADORA
Aconteció que estaba Jesús orando en un lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos. Luc. 11: 1.
Cada alma tiene el privilegio de presentar
al Señor sus propias necesidades particulares, y ofrecer su gratitud
individual por las bendiciones que recibe cada día. Pero las
numerosas oraciones largas y lánguidas que se ofrecen, en lugar
de ser una alegría para el Señor, son un peso. ¡Cuánto
necesitamos corazones limpios y convertidos! Necesitamos fortalecer
nuestra fe. "Pedid, y se os dará -prometió el Salvador-
; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá" (Mat. 7: 7).
Necesitamos educarnos para confiar en esta promesa, y para que la luz de
la gracia de Cristo aparezca en todo lo que hacemos. Necesitamos
aferrarnos de Cristo y no soltarlo hasta verificar que el poder de su gracia
transformadora se manifiesta en nosotros. Debemos tener fe en Cristo
si queremos reflejar el carácter divino.
Cristo revistió de humanidad su divinidad,
y vivió una vida de plegaria y abnegación, y de diaria lucha
contra la tentación, para poder ayudar a los que ésta asalta
en la actualidad. El es nuestra eficiencia y nuestro poder.
Desea que al apropiarnos de su gracia la humanidad participe de la naturaleza
divina. . . Cuando se estudia fielmente la Palabra de Dios, que se encuentra
en el Antiguo Testamento y en el Nuevo, y se la recibe en la vida, proporciona
sabiduría y vida espiritual. Hay que atesorar su Palabra como
algo sagrado. La fe en la Palabra de Dios y en el poder de Cristo
para transformar la vida, capacitará al creyente para hacer las
obras del Señor, y para vivir una vida de regocijo en Dios.
Una y otra vez se me ha instruido que le
diga al pueblo: "Tengan fe en Dios y confíen en él.
No dependan del hombre sujeto a error para que les diga cuál es
su deber". . .
Es correcto que los hermanos se aconsejen
mutuamente, pero cuando alguien les dice exactamente lo que tienen que
hacer, contesten diciendo que han elegido al Señor como su consejero.
Los que lo busquen humildemente descubrirán que su gracia basta.
. .
Nadie tiene el poder de reparar los defectos
del carácter. Debemos poner nuestra esperanza y nuestra confianza
en Alguien que es más que humano. Siempre debemos recordar
que el auxilio proviene del Poderoso. El Señor ha provisto
la ayuda necesaria para cada alma que quiera aceptarla (Carta 340, del
3 de octubre de 1907, para los obreros del sur de California). 286
4 de Octubre A CADA CUAL
SU OBRA
Porque el reino de los cielos es como un hombre que yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entrega sus bienes. Mat. 25: 14.
El tiempo de vida que tenemos es precioso,
y debiéramos considerar cada una de nuestras acciones. Se
nos ha concedido que podamos hacer uso de él, si así lo queremos,
con el debido espíritu, para cumplir una tarea que el Señor
aceptará como buena, y que perdurará por la eternidad.
Es algo tremendamente solemne vivir teniendo en vista la cuenta que tendremos
que rendir a Dios de nuestro tiempo, nuestros talentos y nuestra influencia.
Son cosas preciosas, talentos que no debemos sepultar, sino emplear.
No tenemos que ocultar nuestros talentos, dones confiados por Dios para
que los acrecentemos, para que aumenten en su servicio, de manera que en
ocasión de su venida los pueda recibir de vuelta con sus intereses.
Dios no ha llamado a nadie, en lo que se
refiere al empleo de los talentos que le ha confiado, a que se desentienda
de sus responsabilidades individuales para que otro haga en su lugar la
tarea que se le encomendó. Le ha dado a cada hombre su obra,
y cada cual es responsable ante el Señor por la forma como la hace.
El alma que acepta el gran cometido que Dios le ha confiado no puede traspasar
ese talento a otra persona. Nadie puede transferir su influencia
a otro, ni servir en su lugar, ni ser su mente ni su juicio.
Todos estamos al servicio de Dios.
El es nuestro Maestro y debemos apreciar y poner en práctica toda
lección que nos da. No se nos ha llamado a rendir cuenta de
nuestros talentos a los hombres, sino a Dios. Nuestra mente, nuestro
juicio, nuestro tacto, nuestra sabiduría, son todos dones de Dios
que él nos ha concedido para que los aumentemos, y es él
quien nos llamará a rendir cuentas por la forma como los hemos empleado.
. .
La vida de cada persona está llena
de tentaciones, y sólo por fe en Jesucristo recibiremos gracia para
el oportuno socorro. Cada obrero tiene una vida que vivir, un carácter
que formar. Cada período de la vida ofrece oportunidades especiales
para trabajar, a medida que pasan los años, y hay que usar cada
año que pasa para mejorar al máximo la capacidad humana.
Esto, con la ayuda de los instrumentos divinos, producirá mejoría,
se avanzará hacia adelante y hacia arriba, a medida que adelantamos
paso a paso por la senda segura que conduce al cielo (Manuscrito 28, del
4 de octubre de 1896, "A los que tienen interés en publicar el Discurso
Maestro"). 287
Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley? Mat. 22: 36.
El amor a Dios sobre todas las cosas y el
amor al prójimo son los dos grandes brazos de los cuales dependen
la ley y los profetas. Un buen árbol produce buen fruto.
La manifestación del amor mutuo es la evidencia del amor de Cristo.
El amor abnegado por los que nos rodean se encuentra entre las más
brillantes evidencias de la verdadera religión. Cada día,
mediante ella, se testifica en favor de Cristo ante el mundo.
Hay que subyugar y dominar los apetitos y
las pasiones, para que los nervios puedan estar en calma y el cerebro esté
en condiciones de percibir claramente el deber. Esto se puede lograr
por medio de la gracia divina. El Evangelio de Cristo es la voz del
deber y la voz de Dios.
Lo que significa la desobediencia se echa
de ver en la historia de Satanás, que por causa de ella fue expulsado
del cielo. Los mayores talentos y los dones más elevados que
se podía otorgar a un ser creado se le concedieron a Lucifer, el
querubín cubridor. Antes de su caída era un ser glorioso,
que ocupaba un puesto próximo al de Cristo, pero trató de
ser igual a Dios y acarreó sobre sí mismo una ruina inexorable.
Frente a esta lección ocultémonos
en Cristo. El es la fuente de toda sabiduría, toda inteligencia
y todo poder. Veamos en la cruz de Cristo la única garantía
de nuestra salvación. Consideremos al Salvador que dio su
vida por nosotros, para que podamos ser cristianos. Los que luchan
por vivir una vida cristiana están combatiendo contra las mentiras
del diablo. ¿Podemos dudar acerca del resultado de este conflicto?
Dios vive, Dios reina y cada día hace milagros. "Los que son
de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos" (Gál.
5: 24). Ante el mundo y el universo celestial dan evidencia de que
están tratando de vivir estas palabras: "Todo lo que es verdadero,
todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que
es de buen nombre. . . en esto pensad" (Fil. 4: 8).
El amor, el gozo, la paz, la paciencia, la
benignidad, la bondad, la fe, la mansedumbre, la templanza, son los frutos
del árbol cristiano (Carta 21, del 5 de octubre de 1901, dirigida
a un evangelista de Nueva York). 288
6 de Octubre PREPARÉMONOS
PARA ACTUAR EN EL CIELO
Aprendan éstos primero a ser piadosos para con su propia familia. 1 Tim. 5: 4.
Es la costumbre de muchos miembros de la familia,
tanto padres como hijos, asumir una actitud más agradable cuando
están en compañía de otras personas que cuando se
encuentran en su propio hogar. Este no es el plan trazado por Dios para
padres e hijos. Conserven algunas de sus sonrisas, cumplidos y actos de
cortesía para el círculo del hogar. Deben tratar de ser tiernos,
considerados y amables para manifestar cortesía cristiana en la
casa. Hay que cultivar el espíritu lleno de gracia de la religión
del hogar. . .
Cristo jamás pronunció una
palabra dura y poco amable. Cuando sus compañeros lo tentaban, desanimaba
al enemigo con un Salmo o alguna palabra de las Escrituras. No tengan vergüenza
de aprender de Cristo. El los invita con estas palabras: "Llevad mi yugo
sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón;
y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil,
y ligera mi carga" (Mat. 11: 29, 30). Cuando tengan que enfrentar la provocación
y se sientan tentados a airarse, tomen en cuenta que al manifestar ese
espíritu no están llevando el yugo de Cristo, que implica
obediencia, dominio propio y servicio.
Padres e hijos: Recordad que los verdaderos
seguidores de Cristo harán de su hogar, tanto como resulte posible,
una representación del hogar celestial, porque al hacerlo serán
colaboradores de Cristo en la aplicación de las leyes de su reino.
Lean la oración que Cristo enseñó a sus discípulos.
Vivan esa plegaria. Es todo un sermón para los que quieran ponerlo
en práctica. Tenemos algo que pedirle a Jesús. Tenemos grandes
necesidades que sólo él puede suplir. La oración que
Jesús enseñó a sus discípulos las abarca todas.
Necesitamos perdón; pero sólo lo recibiremos si estamos dispuestos
a perdonar a los demás.
Cristo nos invita a que tengamos confianza
en él. Por nosotros mismos nada podemos hacer. No podemos ser amables,
veraces, corteses y abnegados sin el auxilio del Espíritu Santo.
. . Estudiemos la vida de Cristo y practiquemos en el hogar lo que sabemos
nos será necesario en la vida celestial, cuando gocemos del compañerismo
de la familia celestial. En el círculo del hogar aquí podemos
practicar los modales que vamos a poner en práctica en el seno de
la familia celestial (Manuscrito 125, del 6 de octubre de 1898, "La educación
en el hogar"). 289
7 de Octubre PODER PARA
VENCER
Sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros. 1 Ped. 3: 15.
Los tiempos en que vivimos requieren que dispongamos
de colaboradores de alma íntegra. El carácter práctico
de las doctrinas que profesamos impresionarán los corazones, porque
los mensajeros celestiales colaboran con el obrero cuya fe y cuyas obras
están bien complementadas. Quien tenga una relación
vital con Jesucristo tendrá un testimonio que dar en favor del Maestro.
"Vosotros sois mis amigos -dijo Cristo-, si hacéis lo que yo os
mando" (Juan 15: 14).
Todos los que verdaderamente sean amigos
de Cristo harán sus obras. Estamos sumamente inclinados a manifestar
los rasgos de carácter no santificados y carentes de conversión
en el gobierno de nuestras familias y en la iglesia, y esos rasgos influyen
para que nuestras palabras, nuestros modales y nuestro espíritu
no sólo sean una ofensa para el hogar, sino para la iglesia y el
universo celestial. Dios lo califica de espíritu perverso.
Si todos pudieran ver cómo considera
Dios esa disposición egoísta y mezquina, se despreciarían
a sí mismos y harían esfuerzos decididos para apartarse de
todo acto desagradable. La idea de que los hombres pueden unirse con la
familia de Dios sin modificar en esta vida todos esos desagradables rasgos
de carácter, es el mayor de los engaños.
El poder para vencer depende, no de las circunstancias,
no de nadie que viva en la actualidad, por erudito que sea, sino del pronto
auxilio que Dios proporciona. La verdad no es algo que se pueda mantener
envasado para usarla sólo en ocasiones especiales. Si la verdad
mora en el corazón, quien la reciba manifestará esa fe que
obra por el amor y purifica el alma. Los principios permanentes grabados
en el corazón se manifestarán en todo tiempo y en toda oportunidad.
Todo nuestro éxito y nuestra eficiencia
residen en Cristo. Continuamente debemos mirar más allá de
toda ayuda terrenal, más allá del mayor poder humano, más
allá de los apóstoles. Nuestra fe debe estar puesta directamente
en Cristo mismo. Afirmó: "Separados de mí nada podéis
hacer" (Juan 15: 5). "Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el
pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece
en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí"
(Juan 15: 4) (Manuscrito 114, del 7 de octubre de 1897, "A los fieles en
Jesucristo"). 290
8 de Octubre PONED LA
MIRA EN EL CIELO
Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria. Col. 3: 2-4.
Debemos tener un concepto más amplio
del Salvador, como "Señor y Cristo". "Todo poder" se le ha dado
para que a su vez lo dé a los que creen en su nombre. Apenas reconocemos
su derecho a nuestro homenaje y obediencia, y a nuestra creciente fe en
él. . .
"Vestíos, pues, como escogidos de
Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad,
de humildad, de mansedumbre, de paciencia; soportándoos unos a otros,
y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro.
De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo
vosotros. Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo
perfecto. Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo
fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos. La palabra de Cristo
more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos
unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros
corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales"
(Col. 3:12-16). . .
Sométase a la disciplina de Cristo.
Déjese conducir por su Palabra. Preste atención a esta instrucción
suya: "Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy
manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras
almas" (Mat. 11: 29).
Insto a las iglesias en todas partes que
hagan una obra cabal, teniendo, en vista la eternidad, mediante la confesión
y el abandono del pecado. "Todas las cosas que pertenecen a la vida y a
la piedad nos han sido dadas por su divino poder" (2 Ped. l: 3). ¿Qué
significa esto? "Mediante el conocimiento de aquel que nos llamó
por su gloria y excelencia" ( Ibid). "Nosotros todos, mirando a cara descubierta
como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria
en gloria" (2 Cor. 3: 18).
Sólo Dios y Cristo saben cuánto
costaron las almas de los hombres. Por causa de nosotros el Hijo de Dios
se hizo pobre, para que mediante su pobreza pudiéramos ser enriquecidos
con los tesoros eternos. Su amor no tiene parangón (Carta 318, del
8 de octubre de 1907, dirigida al pastor O. A. Olsen, presidente de la
Unión Australasiana). 291
9 de Octubre IMITEMOS
EL MODELO
Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús. Efe. 2: 4-6.
Donde se encuentra el Espíritu de Dios,
hallamos humildad, paciencia, bondad y tolerancia; hallamos ternura de
alma, y una dulzura que sabe a Cristo. Pero estos frutos no se manifiestan
en los inconversos. Mientras más necesitan humillarse delante de
Dios, menos comprenden su verdadera situación, y más confianza
propia ostentan. Mientras más pretenden ser dirigidos por Dios,
más insoportables resultan para los que los rodean, más incapaces
de recibir reprensión, más impacientes y discutidores, y
menos sensibles a su necesidad de consejo. En lugar de ser humildes y amables,
asequibles, llenos de misericordia, amor y buenos frutos, son exigentes
y tiranos. En lugar de ser rápidos para oír y lentos para
hablar, son lentos para oír y rápidos para hablar.
No están dispuestos a aprender de
nadie. Su carácter es fogoso y vehemente. Hay una determinación
y una fiereza que se echan de ver en su mismo aspecto y su talante. Hablan
y actúan como si estuviera dispuestos a sacarle la obra a Dios de
las manos, y a juzgar por sí mismos a todos los que creen que están
equivocados.
El verdadero discípulo tratará
de imitar el Modelo. El amor de Cristo lo conducirá a la perfecta
obediencia. Tratará de hacer la voluntad de Dios en la tierra, así
como se hace en el cielo. Aquel cuyo corazón todavía está
contaminado por el pecado, no puede ser celoso para hacer buenas obras;
no es cuidadoso para abstenerse del mal; no ejerce vigilancia sobre sus
propios motivos y su conducta, ni dominio sobre su lengua desenfrenada,
ni cuidado para someter el yo y llevar la cruz de Cristo. Esas pobres almas
engañadas no guardan los cuatro primeros mandamientos del Decálogo,
que definen el deber del hombre hacia Dios, ni los últimos seis
que señalan su deber hacia su prójimo.
Los frutos del Espíritu, que gobiernan
el corazón y controlan la vida son: amor, gozo, paz, paciencia,
benignidad, entrañas de misericordia y humildad de mente. Los verdaderos
creyentes andan de acuerdo con el Espíritu y éste mora en
ellos (Manuscrito 1, del 9 de octubre de 1878, "Dificultades en la Iglesia").
292
10 de Octubre EL BANQUETE
DE LA PALABRA DE DIOS
Yo soy el pan vivo que descendió del cielo. . . y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo. Juan 6: 51.
La única seguridad para cualquiera
de nosotros consiste en poner firmemente nuestro pie sobre la Palabra de
Dios y estudiar las Escrituras, para hacer de ellas nuestra constante meditación.
Díganle a la gente que no acepten las opiniones de nadie con respecto
a los Testimonios, sino que los lean y los estudien por sí mismos,
y entonces verificarán que concuerdan con la verdad. La Palabra
de Dios es la verdad. Acerca del hombre bueno el salmista afirma: "En la
ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día
y de noche" (Sal. l: 2). Quien aplique la mente y el corazón a esta
tarea obtendrá una experiencia sólida y valiosa. El Espíritu
Santo está en la Palabra de Dios. Aquí encontramos el elemento
viviente e inmortal presentado en forma tan definida en el sexto capítulo
de Juan. . .
Creamos en la Palabra de Dios. Quien se alimente
de ese modo del Pan del cielo, y se nutra así todos los días,
sabrá qué significan las palabras: "No necesita que nadie
le enseñe". Disponemos de lecciones puras procedentes de los labios
de nuestro Dueño, que nos ha comprado por el precio de su propia
sangre. La preciosa Palabra de Dios es un fundamento sólido sobre
el cual podemos construir. Cuando aparezcan los hombres con sus suposiciones,
díganles que el gran Maestro les ha dejado su Palabra, que es de
incalculable valor, y que ha enviado un Consolador en su propio nombre,
es a saber, el Espíritu Santo. "El os enseñará todas
las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho" (Juan 14:
26).
Aquí se nos presenta un rico banquete,
del cual pueden participar todos los que creen que Cristo es su Salvador
personal. Es el árbol de la vida para todos los que sigan alimentándose
de él. . .
Todos los que estudian estas preciosas declaraciones
recibirán gran consuelo. Si desean participar del banquete de la
Palabra de Dios, obtendrán una experiencia del más alto valor.
Verán que en comparación con la Palabra de Dios, la del hombre
es como paja con respecto al trigo.
La Palabra de Dios me dice que sus promesas
son para mí y para cada hijo del Señor. El banquete está
servido, delante de nosotros. Se nos invita a alimentarnos de la Palabra
de Dios, que fortalecerá músculos y tendones (Carta 132,
del 10 de octubre de 1900, dirigida al pastor S. N. Haskell y Sra.). 293
11 de Octubre LA PRIMERA
ESCUELA DEL NIÑO
Y todos tus hijos serán enseñados por Jehová; y se multiplicará la paz de tus hijos. (Isa. 54: 13).
Es deber de ustedes, padres, hacer todo lo
posible para cumplir el propósito de Dios para sus hijos tal como
aparece en su Palabra. Cuando el Señor comprueba que ustedes son
sinceros y fervientes en la lucha para salvar las almas de los niños,
les dará gracia y poder que los capacitarán para cumplir
esa tarea.
El Señor ha dado a su pueblo gran
luz en su Palabra, pero esa luz sólo beneficia al creyente que practica
la verdad y que purifica su alma mediante la obediencia. ¿Ha de
triunfar siempre Satanás porque los padres representan mal a Dios
al seguir planes mundanos y al no manifestar el poder de Cristo que purifica
el corazón? Toda la iglesia sufre cuando los hijos de una
familia son ingobernables. Cristo viene pronto. Nuestras escuelas deben
alcanzar la elevada norma que implica la dependencia de los principios
bíblicos.
Los padres necesitan una comprensión
más profunda de lo que significa ser semejantes a Cristo.
Necesitan comprender la importancia de trabajar por la salvación
de sus hijos. Dios requiere de ellos una consagración mayor de la
que han manifestado jamás. A menos que experimente muchas reformas,
la escuela no va a cumplir su misión.
El hogar es la primera escuela del niño.
Dios hará responsables a los padres que no disciplinan a sus hijos
de acuerdo con sus instrucciones. Los padres deben buscar fervorosamente
a Dios, y obedecerlo sin reticencias, y deben exigir obediencia a sus hijos,
y después asegurar su futura salvación mandándolos
a la escuela [de iglesia] y a la escuela sabática. Dios requiere
que ustedes hagan en el hogar la obra que no han hecho. Practiquen en el
hogar la temperancia en todas las cosas. Y apoyen al maestro que está
tratando de brindar a sus hijos una verdadera educación. . .
La luz que procede de la cruz del Calvario
pone de manifiesto la obra que se debe hacer con fervor y vigilancia hasta
el fin del tiempo (Carta 134, del 11 de octubre de 1901, dirigida a los
maestros y alumnos de la escuela de Healdsburg). 294
12 de Octubre NO DESPRECIEMOS
LA CRUZ
¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo? 2 Cor. 6: 15.
En la última visión que se me
dio, se me mostró que ustedes estaban ansiosos de que sus hijos
recibieran tanta religión como para que ésta hiciera de ellos
niños agradables para todos, que nadie pudiera censurar. La influencia
restrictiva del Espíritu de Dios los ha afectado muy poco. . .
Los que profesamos ser siervos de Cristo
no debiéramos servir más al mundo, ni mantener relación
con los que rechazan las verdades que consideramos sagradas. Se me señaló
1 Juan 2: 6: "El que dice que permanece en él, debe andar como él
anduvo". "Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano
no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así
tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid,
vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, yo en él,
éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis
hacer" (Juan 15: 4, 5). . .
Ustedes no pueden medirse de acuerdo con
el mundo o las opiniones de los demás. Su única seguridad
consiste en comparar su situación con la que habría sido
si su camino se hubiera dirigido permanentemente hacia arriba desde que
profesaron ser seguidores de Cristo. Dios está examinando el carácter
moral de ustedes. Se los está pesando en la balanza del santuario
y, si la espiritualidad de ustedes no concuerda con los beneficios y los
privilegios que se les han concedido, serán hallados faltos. La
senda de ustedes debería haber sido cada vez más luminosa
y debieran haber dado mucho más fruto para la gloria de Dios.
Ustedes padecen necesidades; sin embargo,
están tan despreocupados y satisfechos como si la nube los guiara
de día y la columna de fuego de noche como señales del favor
de Dios. Consideran que forman parte del pueblo escogido y peculiar
del Señor, y sin embargo no tienen manifestaciones o evidencias
del poder del Altísimo para salvar hasta lo sumo. No se han apartado
del mundo como Dios requiere que lo haga su pueblo. . .
El pueblo de Dios lucha constantemente para
conservar su carácter santo y peculiar, y en ninguna situación
o circunstancia debe evitar la cruz de Cristo ni ponerla a un lado (Carta
9, del 12 de octubre de 1861, un testimonio personal). 295
13 de Octubre EL DIVINO
REFINADOR
Y volveré mi mano contra ti, y limpiaré hasta lo más puro tus escorias, y quitaré toda tu impureza. Isa. l: 25.
Seremos probados de todas maneras hasta que
toda la escoria y el metal vil desaparezcan, y sólo quede oro puro.
Hay una obra que hacer en su favor. Tiene que ser profundamente humilde,
y combatir contra el yo y una voluntad insumisa, porque en caso contrario
ciertamente caerá en la trampa del enemigo.
Algunos a quienes les gusta oír y
decir cosas nuevas lo han ofendido y lo han herido, y usted mentalmente
ha censurado a los que no lo merecen y ha alimentado sospechas de aquellos
en quienes podía confiar sin duda alguna. Cuando asuma la actitud
debida, su corazón se entrelazará fuertemente con el de sus
hermanos y hermanas, y el de ellos se unirá con el suyo; pero usted
se ha estado apartando de sus hermanos, y el problema en realidad está
en usted mismo: No quiere ni que se lo guíe ni que se lo instruya.
Las tinieblas y las nubes se están agolpando sobre usted.
Satanás quiere tomarlo para zarandearlo como a trigo. Lo está
observando ansiosamente para verlo caer y regocijarse con su caída.
Dios desea que su iglesia esté más
separada del mundo en lo que se refiere a la indumentaria de lo que usted
cree. Está instruyendo constantemente a su pueblo para que huya
del orgullo manifestado en la apariencia personal, y del amor al yo, pero
usted está trabajando directamente en contra del Espíritu
de Dios en este asunto, y por lo tanto anda en tinieblas y se ha ubicado
en el campo del enemigo.
Vi que Dios lo ama. El buen Pastor lo ha
cuidado con ternura y lo ha preservado en medio de aflicciones y sufrimientos;
no obstante, usted debe someter su voluntad y su juicio, y debe estar dispuesto
a aprender. Nadie, absolutamente nadie puede ir solo al cielo. El Señor
tiene un pueblo al que guía e instruye. Los que forman parte de
él deben estar sujetos los unos a los otros. Si alguien quiere ir
solo al cielo, separado de los demás, descubrirá que ha elegido
la senda equivocada que no conduce a la vida. . .
He tratado de escribirle acerca de este asunto
tal como me ha sido presentado. Mi oración es que usted lo vea así
y que haga una obra cierta y completa teniendo en vista la eternidad (Carta
19, del 13 de octubre de 1861, un testimonio personal). 296
Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala. Ecl. 12: 14.
El Señor pronto vendrá en las
nubes de los cielos con poder y grande gloria. ¿No hay acaso suficientes
elementos implícitos en las verdades que giran en torno de este
acontecimiento, y en la preparación esencial para él que
nos hagan pensar solemnemente en nuestro deber? Debemos presentar este
asunto delante de la gente en forma definida y clara. "Cuando el Hijo del
hombre venga en su gloria. . . serán reunidas delante de él
todas las naciones" (Mat. 25: 31, 32).
Presente la verdad que se necesita en cada
iglesia como un medio para alcanzar un fin y ese fin es el juicio, con
sus eternas decisiones y recompensas. Dios pagará a cada cual según
hayan sido sus obras. "De éstos también profetizó
Enoc, séptimo desde Adán, diciendo: He aquí, vino
el Señor con sus santas decenas de millares, para hacer juicio contra
todos" (Jud. 14, 15). Y Salomón, cuando extendió su
invitación y formuló su declaración como pregonero
de justicia, presentó de este modo las perspectivas del juicio venidero:
"El fin de todo discurso oído es éste: Teme a Dios, y guarda
sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. Porque Dios
traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta,
sea buena o sea mala" (Ecl. 12: 13, 14).
Tenemos abundancia de importantes y solemnes
verdades de la Palabra de Dios que proclamar, sin necesidad de que la mente
imagine y trace teorías basadas en la vanidad humana para presentarlas
a la grey de Dios como si fueran verdades probatorias. ¿Qué
es la paja comparada con el trigo?
El juicio final es un acontecimiento sumamente
solemne y terrible. Se desarrollará delante del universo entero.
El Padre ha delegado todo el juicio en el Señor Jesús. El
será quien declare la recompensa que recibirán los que hayan
sido leales a la ley de Jehová. Dios será honrado y su gobierno
reivindicado y glorificado, y ello en presencia de los habitantes de los
mundos no caídos. El gobierno de Dios será reivindicado
y exaltado en la mayor medida posible. No se trata del juicio de una persona
o de una nación, sino de todo el mundo. ¡Oh, qué cambio
se producirá entonces en el entendimiento de todos los seres creados!
Allí se percibirá el valor de la vida eterna (Carta 131,
del 14 de octubre de 1900, dirigida al pastor A. G. Daniells). 297
15 de Octubre OCTUBRE
LA COMISIÓN DIVINA
Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Mat. 28: 18, 19.
A Cristo, y sólo a él, se le
da derecho y autoridad sobre todas las cosas. Los que pongan su confianza
en él, y mantengan su profesión de fe firme hasta el fin,
serán protegidos. Como discípulos de Cristo, como colaboradores
suyos, debiéramos actuar íntimamente unidos. Algunos se convierten
a la verdad de una manera, y a otros se los puede alcanzar mediante la
aplicación de un método diferente. Por eso los obreros deben
trabajar, unos en una forma, otros en otra, pero íntimamente unidos.
A cada cual se le asigna su tarea.
Los que critican a sus compañeros
de labor abren una puerta por la cual puede entrar el enemigo. ¿Puede
haber algo más triste que ver a un hermano que trabaja en contra
de su hermano, que manifiesta sospechas y dudas acerca de la sinceridad
del otro? Hay lugar para que todos empleemos los talentos que Dios nos
ha concedido. Todos estamos trabajando con el único propósito
de inspirar fe en la Palabra divina. Por lo tanto, cada cual administre
su lengua y obre de tal modo que pueda estar en armonía con los
que trabajan con el mismo fin. . .
Asegúrense aquellos a quienes se ha
confiado la tarea de enseñar la Palabra de Dios, que están
bajo el dominio del que afirmó: "Toda potestad me es dada en el
cielo y en la tierra". Su comisión a sus discípulos incluye
las siguientes palabras: "Enseñándoles que guarden todas
las cosas que os he mandado" (vers. 20). Nadie está autorizado para
considerar que su propia opinión es la norma a la cual se tienen
que someter todos los demás. . .
El glorioso Evangelio, el mensaje del amor
redentor de Dios, debe llegar a toda la gente, y se debe manifestar en
el corazón de los obreros. El tema de la gracia salvadora es un
antídoto para la aspereza de espíritu. El amor de Cristo
en el corazón se manifestará mediante una obra ferviente
en favor de la salvación de las almas . .
Sea presentado el Evangelio como la Palabra
de Dios para vida y salvación. El Evangelio será ensalzado
mediante la manifestación de un espíritu que obra por amor.
"¡Cuán hermosos son sobre los montes los pies del que trae
alegres nuevas, del que anuncia la paz" (Isa. 52: 7) (Carta 318, del 15
de octubre de 1906, dirigida a los hermanos y hermanas de Nashville y Madison).
298
16 de Octubre SIN ORGULLO
NI ESTIMA PROPIA
Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él. Col. 2: 6.
Cuando nuestros corazones estén santificados
por la verdad, estarán unidos al de Cristo. El apóstol nos
dice: "Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo
Jesús" (Fil. 2: 5). ¿Están el egoísmo y la
exaltación propia tratando de entrar en las almas de ustedes? Contemplen
a Jesús, el Salvador. Mediten en su humillación. Era el comandante
de las huestes celestiales, pero depuso su corona y su mano real, y revistió
su divinidad con humanidad, para que la humanidad se pusiera en contacto
con la humanidad, y la divinidad se aferrara de la divinidad. Por causa
del hombre caído, se humilló.
Hay quienes. . . han estado andando en su
propia luz. Hay quienes han estado dispuestos a descubrir el mal y a hablar
acerca de él, pero no han elogiado el bien que han visto en sus
hermanos. Los que están listos para hablar y pensar acerca del mal
que ven en sus hermanos, maltratan a Cristo en la persona de sus santos.
Hieren el corazón de Cristo, y ponen sus propias almas en tela de
juicio. . .
¿Quién de entre nosotros se
ha vaciado de orgullo y estima propia? ¿Quién entre nosotros
es en realidad tan fervoroso como Jacob, que luchó con el ángel
con toda la energía de su ser? Jacob combatió con todas sus
fuerzas, porque suponía que estaba luchando con un impío
adversario, pero el Señor, con el divino toque de su dedo, logró
que la lucha cesara. Jacob se dio cuenta de que era el Señor. Entonces,
quebrantado, se abrazó del ángel y le rogó: "¡Bendíceme!"
Entonces el ángel dijo: "Déjame, porque raya el alba".
Entonces le tocó el turno a Jacob
de expresarse, y añadió: "No te dejaré, si no me bendices.
Y el varón le dijo: ¿Cuál es tu nombre? Y él
respondió: Jacob. Y el varón le dijo: No se dirá más
tu nombre Jacob, sino Israel; porque has luchado con Dios y con los hombres,
y has vencido. Entonces Jacob le preguntó, y dijo: Declárame
ahora tu nombre. Y el varón respondió: ¿Por que me
preguntas por mi nombre? Y lo bendijo allí. Y llamó Jacob
el nombre de aquel lugar, Peniel; porque dijo: Vi a Dios cara a cara, y
fue librada mi alma" (Gén. 32: 26-30).
Aconsejo a la gente que busque al Señor
con mucho fervor (Manuscrito 187, del 16 de octubre de 1888). 299
17 de Octubre RELIGIÓN
DE LABIOS
Y si dieres tu pan al hambriento, y saciares al alma afligida, en las tinieblas nacerá tu luz, y tu oscuridad será como el mediodía. Isa. 58: 10.
Cierta opinión espuria se está
diseminando ahora por todas partes con respecto al amor de Jesús,
es a saber, que debemos permanecer en su amor, y que todo lo que necesitamos
es tener fe en él. Pero esas almas deben ser instruidas de tal modo
que lleguen a saber que cuando el amor de Jesús se halla en el corazón,
nos inducirá a la humildad de vida y a la obediencia a todos sus
mandamientos. "El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos,
el tal es mentiroso, y la verdad no está en él" ( 1 Juan
2: 4). El amor de Jesús que no pasa de los labios no salvará
a nadie, y será en cambio un gran engaño.
Algunos de los que pretenden amar a Jesús
son engañadores, y su religión es sólo de labios.
No transforma el carácter. No pone de manifiesto la obra interior
de la gracia. Los tales no dan evidencia de que hayan aprendido jamás
en la escuela de Cristo las lecciones de mansedumbre y de humildad de corazón.
No revelan por medio de su vida o su carácter que están llevando
el yugo de Cristo ni sus cargas. No están alcanzando la norma que
Dios les da por medio de su Palabra, sino meramente una norma humana. Su
vida no es pura como la de Cristo. No están siendo refinados ni
ennoblecidos por su Espíritu. No conocen el camino de la verdad,
y se cuentan entre los que dirán en aquel día: "¡Señor,
Señor, ábrenos! Enseñamos en las calles. Hemos
hecho maravillas". Pero Cristo les dirá: "Nunca os conocí;
apartaos de mí, hacedores de maldad" (Mat. 7: 23).
Los que rechazan la verdad de la Biblia lo
hacen con el pretexto de amar a Jesús. Los que aman a Jesús
manifestarán su amor siendo hijos obedientes. Serán hacedores
de la Palabra, y no meros oidores. No andarán diciendo continuamente:
"Todo lo que tenemos que hacer es creer en Jesús". Esto es verdad
cuando se lo entiende en su pleno sentido; pero ellos no comprenden, no
aceptan ese pleno sentido. Creer en Jesús significa aceptarlo como
Redentor, como Modelo. Todos los que aman a Jesús deben seguir
su ejemplo. Deben relacionarse con Jesús tan íntimamente
como el pámpano con la vid viviente. Moran en Jesús y él
en ellos, y son hacedores de su Palabra, participantes de la naturaleza
divina (Manuscrito 26, del 17 de octubre de 1885, "Primera visita a Suecia").
300
18 de Octubre PENSEMOS
EN ESTAS COSAS
Porque Jehová conoce el camino de los justos; mas la senda de los malos perecerá. Sal. 1: 6.
Si la mente está educada para contemplar
las cosas celestiales, el apetito no se debiera satisfacer con lo barato
y lo común. Debemos recordar que el Señor está preparado
para hacer grandes cosas por nosotros, pero nosotros debemos estar preparados
para recibirlas vaciando el corazón de toda suficiencia propia y
de toda confianza personal. Sólo el Señor debe ser exaltado.
"Yo honraré a los que me honran" dice él (1 Sam. 2: 30).
No necesitamos preocuparnos de que nos reconozcas,, porque "el Señor
sabe quiénes son los suyos". Los que no confían en sí
mismos, sino que consideran como precaución su propia obra, son
aquellos a quienes el Señor revelará su gloria. Emplearán
mejor las bendiciones que reciban. Todos los que beban de las puras corrientes
del Líbano verán que el agua de la vida manará de
ellos con fuerza que no se puede reprimir. . .
El Señor sabe que si miramos al hombre
y confiamos en él, nos estamos apoyando en un brazo de carne. Nos
invita a que pongamos nuestra confianza en él. Su poder es ilimitado.
Mediten en el Señor Jesús, en sus méritos y su amor,
y no traten de buscar defectos ni hablar acerca de las equivocaciones cometidas
por los demás. Recuerden las cosas dignas de reconocimiento y alabanza;
y si son agudos para descubrir errores en los demás, sean más
agudos todavía para reconocer lo que está bien hecho y alabarlo.
Si se someten a la autocrítica, encontrarán en ustedes cosas
tan objetables como las que ven en los demás. Trabajemos, entonces,
constantemente, para fortalecernos los unos a los otros en la santísima
fe.
En su carta a los Filipenses Pablo dice:
"Pablo y Timoteo, siervos de Jesucristo, a todos los santos en Cristo Jesús
que están en Filipos, con los obispos y diáconos: Gracia
y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.
Doy gracias a mi Dios siempre que me acuerdo de vosotros, siempre en todas
mis oraciones rogando con gozo por todos vosotros, por vuestra comunión
en el evangelio, desde el primer día hasta ahora; estando persuadido
de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará
hasta el día de Jesucristo" (Fil. 1: 1-6). Sea éste el espíritu
de todos nosotros (Diario, Manuscrito 187, del 18 de octubre de 1898).
301
Respondió Jesús y le dijo: Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva. Juan 4: 10.
Este mensaje es para nosotros tan ciertamente
como lo fue para la mujer de Samaria. Viene resonando a través de
los siglos: "Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te
dice: Dame de beber; tu le pedirías, y él te daría
agua viva". Graben esto en sus mentes. Cada alma debe llegar a comprender
su necesidad espiritual. . .
¡Cuántos hay que no conocen
el don de Dios! Hablan de la verdad, del cielo y la religión, de
la fe, pero no conocen nada de esto. No tienen un conocimiento experimental
de lo que significa la fe, de lo que es confiar en Dios, y de lo que es
beber diariamente del agua de vida.
Puede ser que haya alguien. . . que tenga
sed del agua de vida y que diga: "¡Oh, si pudiera encontrarla! Miro
a la derecha y no está allí; miro a la izquierda y no la
encuentro. Miro hacia adelante y hacia atrás y no puedo encontrar
a mi Salvador". ¿Quieren saber cómo encontrarlo? Acudan
a él tan necesitados y desvalidos como están, con la sencillez
de un niñito, con la confianza que éste tiene en sus padres,
y pídanle al Salvador que se compadezca de ustedes en su gran necesidad.
Díganle que necesitan el agua de la salvación. . .
A menos que bebamos del agua que Cristo da,
no podremos mejorar nuestra situación ni la de los que nos rodean.
Sólo si recibimos esa gracia que Jesucristo puede dar y que anhela
concedernos, se podrán satisfacer las necesidades de las almas que
están por perecer. . .
Ésta mujer no conocía a Cristo,
no porque fuera samaritana, porque él había venido a salvar
tanto a los samaritanos como a los judíos. Para Jesús no
hay casta ni pueblo escogido. Vino a quitar el pecado del mundo. Está
dispuesto a hacer esto por todos, judíos o gentiles, y esto lo debe
hacer por nosotros antes que podamos entrar en el cielo. Debemos permitirle
que quite nuestros pecados porque en él no los hay. El es quien
carga con nuestros pecados (Manuscrito 18, del 19 de octubre de 1895).
302
20 de Octubre COMO ENFRENTAR
LA AFLICCIÓN
Estimada es a los ojos de Jehová la muerte de sus santos. sal. 116: 15.
No puedo entrar en detalles acerca de la enfermedad
de mi esposo. Van a encontrar impreso el informe correspondiente. Se me
dijo que no estaba muy bien. El doctor me dijo que me haría bien
verlo. Me llevaron a su habitación, y en cuanto lo vi dije: "¡Mi
esposo se muere!" Su rostro manifestaba el inconfundible signo de la muerte.
¡Oh, qué mal me sentí! Me arrodillé junto a
su cama. Oré fervorosamente implorando que no muriera. . .
Me quedé con él toda la noche,
y al día siguiente al mediodía tuvo un escalofrío,
y de allí en adelante ya no sintió nada más. Sencillamente
se durmió, sin dolor, sin sufrimiento, con la gracia de un niño,
y exhaló su último suspiro. . .
Telegrafiamos a Guillermo y a María
para que vinieran. . . Llegaron una semana después de su muerte;
también vino Juan White [el hermano de Jaime White, pastor metodista].
Juan White dijo: "Elena, siento mucho verte
tan débil. Vas a tener una prueba muy dura mañana en el funeral.
Dios te ayude, querida hermana, en esta ocasión". Yo le dije: "Hermano
Juan, tú no me conoces. Mientras más dura sea la prueba,
más fortaleza tendré. No me voy a entregar a explosiones
de pesar si mi corazón se quebranta. Sirvo a Dios no por impulso,
sino inteligentemente. . . El espera de mí una sumisión completa
e inconmovible. El pesar indebido le desagrada. He tomado mi cruz y voy
a seguir al Señor plenamente. No me voy a abandonar al pesar. No
me voy a entregar a un estado de morbidez y melancolía. No me voy
a quejar de las providencias de Dios, ni voy a murmurar. Jesús es
mi Salvador. El vive. Nunca me dejará ni me abandonará".
[Al día siguiente] después
que [Urías] Smith hubo terminado su oración fúnebre,
yo deseé ardientemente decir algo para que todos supieran que tenía
la esperanza cristiana y que ella me estaba sosteniendo en esta hora de
aflicción, pero temí que no me iba a ser posible mantenerme
en pie. Finalmente decidí hacer la prueba y el Señor me sostuvo.
El doctor [J. H. Kellogg] estaba junto a mí para "sostenerme", según
dijo, en caso de que cayera. . . pero dije con claridad todo lo que tenía
que decir. . .
Me sentí agradecida a Dios de que
no me haya dejado buscar consuelo en la amistad del mundo (Carta 9, del
20 de octubre de 1881, dirigida a "Mis queridos hermanos"). 303
21 de Octubre CANALES
DE BENDICIÓN
Bienaventurados aquellos siervos a los cuales su Señor, cuando venga, halle velando. (Luc. 12: 37.)
Los que están verdaderamente convertidos
son llamados a hacer una obra que requiere dinero y consagración.
Las obligaciones que asumimos cuando nuestros nombres figuran en el registro
de la iglesia nos hacen responsables de trabajar para Dios al máximo
de nuestras posibilidades. El quiere un servicio indiviso, la devoción
total del corazón, el alma, la mente y la fuerza. Cristo nos ha
dado la oportunidad de trabajar en la iglesia para que podamos dedicar
todas nuestras capacidades, y aumentarlas, en un servicio consagrado por
la salvación de los demás. Todo lo que no alcance esta norma
implicará oposición a la obra. Hay sólo dos lugares
en el universo donde podemos depositar nuestros tesoros: en el almacén
de Dios, o en el de Satanás. Y todo lo que no se dedique al servicio
de Dios se cuenta como si estuviera del lado de Satanás, para fortalecer
su causa.
El propósito de Dios es que los medios
que se nos han confiado sean empleados para edificar su reino. Se confían
sus bienes a sus mayordomos, para que éstos negocien cuidadosamente
con ellos, y le produzcan réditos en la salvación de almas
para la vida eterna. Y estas almas a su vez se convertirán en mayordomos
de la verdad, para cooperar con los intereses del reino de Dios. . .
Doquiera haya vida en los súbditos
del reino de Dios, habrá aumento y crecimiento; habrá un
constante intercambio: Se da, se acepta y se devuelve al Señor lo
suyo. Dios obra por medio de todo verdadero creyente, y la luz y la bendición
recibidas se dan de vuelta mediante la obra que realiza el creyente. Al
dar de lo que ha recibido, aumenta su capacidad de recibir. Al impartir
los dones celestiales, da lugar para que frescas corrientes de gracia y
verdad, procedentes de la fuente viva, penetren en su alma. Dispone de
más luz, de mayor conocimiento y más grandes bendiciones.
Esta obra, que concierne a cada miembro de iglesia, implica la vida y el
crecimiento de la iglesia.
Aquél cuya vida consiste en recibir
siempre y no dar jamás, pronto pierde la bendición. Si la
verdad no fluye de él en dirección de los demás, pierde
la capacidad de recibir. Debemos impartir los bienes del cielo si queremos
recibir bendiciones frescas. . . Si los hombres quieren ser canales por
medio de los cuales fluyan las bendiciones de Dios en dirección
de los demás, el Señor los mantendrá bien provistos
(Manuscrito 139, del 21 de octubre de 1898, "Llamamiento en favor de las
misiones"). 304
Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos! (Fil. 4: 4).
Es privilegio de todos los que tienen parte
en algún ramo de la obra de Dios, saber que sus pecados están
perdonados, y regocijarse en la seguridad de una vida superior en las cortes
celestiales. Esta esperanza es más preciosa que el oro, la plata
y las piedras preciosas. Manténganla siempre brillante, y
traten de compartirla con los demás. Al saber que Dios les sonríe,
sus corazones se llenarán de gozo y de paz.
Presten atención a esta invitación
de Cristo tan llena de gracia: "Venid a mí todos los que estáis
trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre
vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón;
y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil,
y ligera mi carga" (Mat. 11: 28-30).
Busquemos todos ese reposo prometido por
Cristo. Deben revelar al mundo la verdad de sus palabras. Deben demostrar
que al llevar el yugo de Cristo se obtiene genuina felicidad.
No deshonren a Dios al dudar de sus palabras.
Si creen en él, colaborará con sus esfuerzos, y unidos con
él podrán hacer una obra aceptable. Por medio de su justicia
impartida podrán escapar de la corrupción que existe en el
mundo debido a la concupiscencia.
"Regocijaos en el Señor siempre. Otra
vez digo: ¡Regocijaos!" ¡Oh, si pudiéramos escuchar
más alabanzas a Dios procedentes de corazones agradecidos! Necesitamos
cristianos que vivan constantemente a plena luz del sol, y que en toda
circunstancia alaben al Señor. Con toda la esperanza y la seguridad
que hallamos en las promesas de Cristo, ¿cómo podemos ser
infelices?
No hay excusa ni justificación para
que el cristiano esté descontento. Nunca causen la impresión
de que están desilusionados con la senda que Cristo les ha trazado.
Nuestros caracteres deben concordar con la
imagen de Cristo. Debemos someternos a la ley de Dios en hechos y en verdad.
Entonces podrá demostrar por medio de nosotros las bendiciones que
se reciben cuando se obedecen los principios de su Palabra. El Rey del
cielo está dispuesto a reconocer al alma más humilde que
le sirve aquí (Carta 299, del 22 de octubre de 1905, dirigida a
los colaboradores del Sanatorio de Paradise Valley). 305
23 de Octubre QUE HACER
CON LA DEPRESIÓN
¿Por qué te abates, oh alma mía, y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios. Sal. 43: 5.
En visiones de la noche yo estaba conversando
con usted. Le estaba diciendo. . . "No ceda a la depresión; en cambio,
dé la bienvenida en su corazón a la influencia del Espíritu
Santo, que le dará consuelo y paz".
Estoy orando para que el Señor se
le manifieste como un Consolador personal. Hay que mantener abiertos los
ojos del alma para reconocer las grandes misericordias de nuestro Padre
celestial. Jesús es una luz que brilla y resplandece. Permita
que sus brillantes rayos iluminen su mente y su corazón. No se olvide
de dar gracias. "El que sacrifica alabanza me honrará" (Sal. 50:
23). Contémplelo y preséntele todas sus necesidades. ¿Hay
algo demasiado difícil para el Señor? Es el gran Médico.
Puede curar el alma y el cuerpo, y quiere que usted se aferre de él
por fe. Comprende plenamente las necesidades que implica su caso. Es un
pronto auxilio en las tribulaciones. Y le agrada que le manifestemos gratitud.
Cristo es la luz del mundo. "Mas a vosotros
los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en
sus alas traerá salvación" (Mal. 4: 2). Resplandezca
la luz de su paz en su alma. Se preocupa tiernamente por usted, y debiera
alabarlo con el corazón, el alma y la voz. Puede agradarlo
manifestando un espíritu alegre. No permita que ni una sola nube
de desánimo y desagrado oculte la luz de su presencia.
Al reconocer su luz usted va a vencer. Puede
aumentar su fe al ejercitar su voz en alabanzas a Dios. Al corazón
que lo reconoce, le promete: "Yo soy. . .la estrella resplandeciente de
la mañana" (Apoc. 22: 16).
Si quiere obtener preciosas victorias, contemple
la luz que difunde el Sol de justicia. Hable de esperanza, fe y gratitud
a Dios. Sea alegre; tenga esperanza en Cristo. Edúquese para alabarlo.
Este es el gran remedio para las enfermedades del alma y del cuerpo. "Porque
aún he de alabarle, salvación mía y Dios mío"
(Sal. 42: 11; 43: 5) (Carta 322, del 23 de octubre de 1906, dirigida a
la esposa de un obrero de Australia). 306
24 de Octubre HAGAMOS
DESAPARECER EL YO
Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza. Rom. 5: 3, 4.
La experiencia obtenida en el horno de fuego
y aflicción vale más que los inconvenientes y los dolores
que causa. Las oraciones que usted ofreció en su soledad,
cansancio y prueba, fueron contestadas por Dios en la medida que usted
lo podía soportar. No tenía usted un concepto claro
y correcto acerca de sus hermanos, ni tampoco se veía usted mismo
en forma correcta. Pero en su providencia Dios contestó las oraciones
ofrecidas por usted en su angustia, para salvarlo y para que su propio
nombre fuera glorificado.
Al no conocerse a sí mismo, usted
pidió cosas que no eran para su bien. Dios escucha sus oraciones
sinceras, pero la bendición concedida es muy diferente a la que
usted esperaba. En su providencia Dios decidió ponerlo más
directamente en relación con su iglesia, para que confiara menos
en si mismo y más en aquellos a quienes él está guiando
para el progreso de su obra.
Dios mismo lo ha conducido en medio de estrecheces.
Su propósito es que la tribulación produzca paciencia en
usted, la paciencia experiencia, y la experiencia esperanza. Las pruebas
que permitió le sobrevinieran tenían el propósito
de que por medio de ellas usted gustara los apacibles frutos de la justicia.
. .
Dios lo dirigió a través de
aflicciones y pruebas para que pudiera manifestar una confianza más
perfecta en él y su poder, y para que pensara menos en su propio
juicio. Usted es capaz de soportar mejor la adversidad que la prosperidad.
El abarcante ojo de Jehová descubrió en usted mucha escoria
que usted creía era oro demasiado valioso para desprenderse de él.
El poder del enemigo sobre usted ha sido a veces bien directo y muy fuerte.
Su voluntad debe concordar con la de Dios,
pues en caso contrario usted caerá en graves tentaciones. Vi que
cuando usted trabaja con la mira puesta en Dios, y pone el yo fuera de
su vista, puede recibir fortaleza de Dios que le dará acceso a los
corazones. . .
Usted no es siempre amable ni considerado
con los sentimientos de los demás y produce innecesariamente problemas
y situaciones desagradables. Si hay más amor en sus labores, si
hay más amabilidad y simpatía, tendrá acceso a los
corazones y ganará almas para Cristo y la verdad (Carta 54, del
24 de octubre de 1874, dirigida a uno de los primeros pastores adventistas).
307
25 de Octubre LA IMPORTANCIA
DE LA RELIGIÓN EN EL HOGAR
Y otra vez: Yo confiaré en él. Y de nuevo: He aquí, yo y los hijos que Dios me dio. Heb. 2: 13.
Se necesita una vigilancia constante, una
diaria conversión, para que nuestros rasgos individuales de carácter
puedan ser plenamente santificados. Tenemos que eliminar de todas nuestras
facultades la escoria del pecado, y debemos educarlas para el servicio.
Hay muchos que mientras profesan ser siervos de Dios y aguardar el pronto
regreso de Cristo, no están teniendo la experiencia que todos debemos
tener para presentarnos sin mácula delante de Dios. Se están
equivocando en la tarea de edificar el carácter. Continuar cometiendo
esos errores es costoso, porque impiden el progreso en la vida divina.
Nuestras obligaciones religiosas comienzan
cuando servimos a Dios fielmente en el hogar. Se me ha instado a
que dé testimonio fervoroso a los padres, tanto en público
como en privado, para que dediquen todos sus esfuerzos con el fin de prestar
un servicio santificado a Cristo. Se me ha instruido que hable decididamente
a nuestro pueblo acerca de la necesidad de ser imbuidos con el Espíritu
de Dios. El Espíritu enseñará a los creyentes a trabajar
en armonía con Cristo cuando quiera y dondequiera se ofrezca la
oportunidad. A medida que se me presentaban las diferentes familias de
nuestro pueblo, se me ha mostrado la gran necesidad que tienen del poder
convertidor de Dios. . .
La religión en el hogar es de vital
importancia. Sobre los padres y las madres descansa en amplia medida la
responsabilidad por la clase de carácter que desarrollan sus hijos.
. . Si los padres enseñan a sus hijos a conducirse con los principios
de la Palabra de Dios, inconscientemente esos niños enseñarán
a otros lo que significa ser cristianos. Mantengan los padres verdadera
dignidad cristiana delante de sus hijos, y recibirán gran ayuda
en la tarea de promover el reino de Cristo.
El apóstol Pablo, al describir a los
hijos que viven en estos últimos días, declaró que
serían "desobedientes a los padres, ingratos, impíos" (2
Tim. 3: 2). Es importante que los padres comprendan la tendencia de la
época, y que trabajen incansablemente para educar a sus hijos de
manera que se mantengan separados de estas cosas, preparándolos,
al enseñarles a amar y a imitar la vida de Cristo, para ocupar un
lugar en la vida futura y santa (Carta 90, del 25 de octubre de 1901, dirigida
al pastor S. N. Haskell y Sra.). 308
26 de Octubre LA BATALLA
FINAL
He aquí, yo vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela, y guarda sus ropas, para que no ande desnudo, y vean su vergüenza. Apoc. 16: 15.
Un terrible conflicto está delante
de nosotros. Nos acercarnos a la batalla del gran día del Dios todopoderoso.
Lo que está bajo control ahora, entonces quedará suelto,
El ángel de la misericordia está plegando sus alas, preparándose
para retirarse del trono de oro, para dejar el mundo bajo el dominio de
Satanás, el rey que éste se ha escogido, asesino y destructor
desde el mismo principio.
Los principados y potestades de la tierra
están en amarga revuelta contra el Dios del cielo. Están
llenos de odio contra todos los que sirven a Dios, y pronto, muy pronto,
se librará la última gran batalla entre el bien y el mal.
La tierra será el campo del combate: El escenario del final conflicto
y de la victoria final. Aquí, donde por tanto tiempo Satanás
ha dirigido a los hombres contra Dios, la rebelión será extirpada
para siempre.
Cristo vino a esta tierra en forma humana
para poder ser el Capitán de nuestra salvación, de manera
que no fuéramos vencidos por el poder de Satanás. Y cuando
parecía que el enemigo estaba ganando victorias señaladas
contra la justicia, Dios estaba obrando con misericordia y poder para contrarrestar
sus designios.
Decidido a borrar la imagen de Dios en el
hombre, Satanás trabaja con intenso esfuerzo para ocultar al Señor.
No obra abiertamente, sino en secreto, mezclando lo humano con lo divino,
lo espurio con lo genuino, para tratar de introducir confusión y
calamidades. Pero la misericordia divina se manifiesta con poder proporcional
para contrarrestar esa obra impía, y para desenmascarar los ocultos
propósitos del enemigo. El pueblo de Dios ha de dar un decidido
testimonio en favor de la verdad, por medio de la pluma y la voz, para
poner en evidencia los propósitos del Señor. Ha de proclamar
de lugar en lugar el mensaje de la Palabra de Dios, para que los hombres
y mujeres puedan comprender la verdad. . .
Hay una consistencia innegable en la sana
doctrina. No es un vapor que se disipa. La luz debe emanar de la Palabra
de Dios. El Señor invita a su pueblo para que se acerque a él.
Nadie debe interponerse entre él y su pueblo. Cristo está
llamando a la puerta del corazón para solicitar entrada. ¿Lo
dejarán entrar ustedes? (Carta 153, del 26 de octubre de 1901, dirigida
a los hermanos de Australia). 309
27 de Octubre ESTAMOS
EN EL TERRENO DEL ENEMIGO
Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojada a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él. Apoc. 12: 9.
A medida que el pueblo de Dios manifieste
su determinación a seguir la luz que el Señor le ha concedido,
el enemigo desplegará todo su poder para desanimarlo. Pero no debe
ceder por causa de las dificultades que surjan al tratar de seguir el consejo
de Dios. El Señor nos ha dado una obra que hacer, y si llenamos
sus requisitos, nos va a bendecir. . .
El enemigo trabaja activamente, como lo podrá
verificar al viajar por su territorio para abrir la Palabra de Dios a la
gente. A medida que el último mensaje de misericordia sea proclamado
por labios humanos, Satanás tratará de abrirse paso hacia
el frente. Pero no puede resistir a Cristo A medida que presentemos a la
gente las verdades que ponen de manifiesto lo maligno de sus engaños,
se encenderá su ira, y hará todo lo posible por obstaculizar
nuestros esfuerzos. Pero siga presentando el "Así dice Jehová",
recordando que Dios es su Ayudador. No ceda ante el enemigo. . .
Satanás fue una vez el ángel
más glorioso de la corte celestial. Pero permitió que el
afán de supremacía se posesionara de él, y fue expulsado
del cielo. Descendió a esta tierra y se dedicó con gran celo
a fomentar el comercio. Y a menos que permanezcamos leales, junto al príncipe
Emanuel, caeremos en sus trampas. . .
En el futuro ocurrirán cosas extrañas.
Se lo digo para que no se sorprenda cuando acontezcan. Todos necesitamos
mantener una íntima relación con el Señor. El fin
está mucho más cerca de lo que estaba cuando creímos
primero. . .
Bajo la dirección de Satanás
hay hombres en la actualidad que están haciendo todo lo posible
para sumir al mundo en un conflicto comercial. De ese modo Satanás
está tratando de crear tal estado de cosas que el mundo caiga en
la incivilización. Desea que ocurran cosas extrañas que Dios,
demasiado sabio para errar, no ha ordenado. Pero el Señor, sí,
nuestro Dios, será el Gobernante de los cielos y la tierra. Si los
hombres y mujeres cumplen sus requerimientos, se verá que él
es el Gobernante que cumple su divina voluntad (Carta 114, del 27 de octubre
de 1910, dirigida al pastor A. G. Daniells, presidente de la Asociación
General). 310
28 de Octubre FE COMO
LA DE UN NIÑO
Y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Mat. 18: 3.
Jesús es nuestro mejor amigo. Vivamos
cada día por fe en el Hijo de Dios. Pórtate de tal modo que
Dios te pueda aprobar. Entonces vas a ser una bendición para los
demás. . . No abandones la fe humilde ni la confianza de tu infancia.
Cuando estabas enfermo, tu primer pedido era éste: "Papá,
mamá, oren para que el Señor me sane y perdone mis pecados".
Cuando orábamos por ti, tú también hacías una
oración sencilla, y le agradecías al Señor porque
te había escuchado y contestado, y con perfecta confianza decías:
"Voy a mejorar. El Señor me ha bendecido". Dormías
en perfecta paz, con la confianza que los santos ángeles guardaban
tu lecho.
Vuelve a ser niño. Deposita todas
tus cargas y pesares en Aquel que solamente puede dar descanso al fatigado
corazón y paz al alma perturbada. Si quieres aprender de nuevo el
precioso secreto de la felicidad en esta vida, y cómo lograr la
vida futura e inmortal, ten la seguridad de que tienes que volver a ser
niño en lo que se refiere a la confianza, la obediencia y el amor.
Si quieres cumplir tu deber con valentía y sin embargo con regocijo,
como un feliz hijo de Dios, derramarás rayos de luz sobre los demás.
Te encargo, puesto que lo sabes, que mires
a Dios con fe sencilla, como la que tenías en tu infancia, para
decirle: "Padre, estoy cansado; dame descanso. Une mi ignorancia con tu
sabiduría, mi debilidad con tu fortaleza, mi fragilidad con tu poder
perdurable. Escúdame con tu mano protectora durante los conflictos
de la vida. Sálvame del adversario vigilante que sigue mis pisadas".
. .
Nuestra única seguridad ahora consiste
en vivir una vida de fe y buenas obras. Tu Padre celestial está
al tanto de todos tus problemas. Conoce todas tus debilidades. Será
tu pronto auxilio en las tribulaciones, y no va a privar de ningún
bien a los que le temen y lo aman. El temor de Jehová es el principio
de la sabiduría. Nuestro compasivo Salvador nunca será indiferente
a ningún dolor o pesar que aflija a sus hijos. . .
Ya sea que pierdas o ganes, ya sea que estés
en prosperidad o en adversidad, hágate todo ello más semejante
a Jesús, el Modelo divino. Tu felicidad estará asegurada
si conservas una confianza semejante a la de un niño, albergando
siempre la belleza y la amabilidad de un espíritu humilde y tranquilo
(Carta 56, del 28 de octubre de 1874, dirigida a Edson White). 311
29 de Octubre CRISTIANOS
DIRIGIDOS POR EL ESPÍRITU
La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; el testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo. Sal. 19: 7.
En esta época de conflictos, muchos
de aquellos sobre quienes resplandece nítidamente la luz de la vida
del abnegado Salvador, no vivirán de acuerdo con los principios
del cielo. Desean presentar un testimonio diferente del de Cristo. Para
contrarrestar la influencia de esos hombres, debemos enarbolar el estandarte
cristiano, porque muchos se han apartado de los principios de Cristo. La
verdad y la justicia han perdido su pleno significado para ellos. . .
Cuando el Espíritu Santo obre en las
mentes humanas, se manifestará en las iglesias una norma más
elevada en el lenguaje, el ministerio y la espiritualidad que lo que por
ahora se puede ver. Entonces nuestros hermanos serán refrigerados
por el agua de vida, y los obreros, al trabajar a las órdenes de
la misma Cabeza, nuestro Señor Jesucristo, revelarán a su
Maestro mediante sus palabras, su espíritu y toda forma de servicio,
y se animarán mutuamente para realizar la grandiosa tarea final
en que se hallan ocupados. Habrá un saludable aumento de la unidad
y el amor, que dará testimonio al mundo entero de que Dios ha enviado
a su Hijo para nuestra redención. Se podará la vid, y se
obtendrán muchos frutos. Los pámpanos que no produzcan el
precioso fruto del Espíritu, es a saber, palabras y actos semejantes
a los de Cristo, serán separados de la cepa madre. La verdad divina
será exaltada y, al alumbrar como una lámpara encendida,
la comprenderemos más y más plenamente aún.
Los que sostengan la verdad en justicia se
levantarán y se calzarán las sandalias del Evangelio.
Sus pies, calzados con el apresto del Evangelio de paz, no avanzarán
por sendas torcidas por las cuales el rengo se pueda desviar.
Dios quiere que todo hombre sea libre y siga
las indicaciones de la Palabra. En cada uno de sus movimientos los seguidores
de Cristo deben manifestar su consideración por los principios cristianos:
Amar a Dios sobre todas las cosas y a su prójimo como a ellos mismos;
arrojando luz y bendición sobre la senda de los que se hallan en
tinieblas; consolando a los desanimados; endulzando las aguas amargas en
lugar de dar hiel como bebida a sus compañeros de peregrinación.
. . Nuestro cristianismo debe ser puro y debe crecer. En las cortes del
cielo se nos debe declarar completos en Cristo (Manuscrito 83, del 29 de
octubre de 1902, "Cristo, nuestro ejemplo en la obra médico misionera").
312
30 de Octubre SATANÁS
NO HA MUERTO
No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. Juan 17: 15.
Satanás no ha muerto ni está
paralítico, y prepara poco a poco las mentes para que se llenen
de su espíritu, para que trabajen de la misma manera como él
lo hace contra los que desempeñan responsabilidades en la obra de
Dios para estos últimos días. En el futuro las hazañas
de Satanás se van a llevar a cabo con más poder que antes.
Ha aprendido mucho, y está lleno de argucias científicas
para anular la obra que está bajo la supervisión de Aquel
que fue a la isla de Patmos con el fin de enseñar a Juan y darle
instrucciones para las iglesias. . .
Se empleará toda artimaña ingeniosa,
se aprovechará todo método posible con el fin de inducir
a los hombres a vivir en el error, para que la verdad no haga la obra que
Dios quiere que lleve a cabo, es a saber, preparar a un pueblo, mediante
la santificación del Espíritu, para que se mantenga firme
como una roca a los principios. . .
Hay quienes no quieren humillar sus corazones
delante del Señor, ni quieren andar rectamente. Ocultan sus
verdaderos propósitos, y se mantienen en comunión con el
ángel caído, que ama y practica la mentira. El enemigo pone
su espíritu en los hombres a quienes puede usar para engañar
a los que están en la penumbra. . .
"Deteneos y maravillaos; ofuscaos y cegaos;
embriagaos y no de vino; tambalead, y no de sidra. Porque Jehová
derramó sobre vosotros espíritu de sueño, y cerró
lo ojos de vuestros profetas, y puso velo sobre las cabezas de vuestros
videntes" (Isa. 29: 9, 10). Tinieblas espirituales se extienden sobre muchos
que suponen son el pueblo que va a ser exaltado. Su fe religiosa es exactamente
la que se describe en este texto. Bajo su influencia, no pueden andar derechos.
. . Son elucubradores de teorías científicas, y los que podrían
haber contrarrestado su acción por disponer de una visión
espiritual más clara, son engañados y están sosteniendo
una obra impía.
Los acontecimientos de estos últimos
días pronto se producirán. Cuando estos engaños espiritistas
se manifiesten como lo que realmente son, es a saber, la obra misteriosa
de los malos espíritus, los que hayan tomado parte en ellos serán
como hombres que han perdido el juicio (Carta 311, del 30 de octubre de
1905, dirigida a los hermanos Daniells y Prescott, y a sus asociados).
313
31 de Octubre DESCANSEMOS
EN EL SEÑOR
Joven fui, y he envejecido, y no he visto justo desamparado, ni su descendencia que mendigue pan. Sal. 37: 25.
Siento muchísimo que esté enferma
y sufriendo. Aférrese de Aquel a quien ha amado y servido todos
estos años. Dio su propia vida por el mundo y ama a todos los que
confían en él. Simpatiza con los que sufren bajo la depresión
y la enfermedad. Siente todo espasmo de angustia que experimentan sus amados.
Descanse en sus brazos, y sepa que es su Salvador, su mejor Amigo, que
nunca la dejará ni la abandonará. Usted ha dependido de él
durante tantos años; por eso su alma puede descansar en esperanza.
Usted se levantará con otros fieles
que han creído en él, para alabarlo con voz de triunfo. Todo
lo que se espera que haga es que descanse en su amor. No se aflija. Jesús
la ama, y ahora que está débil y sufre, la lleva en sus brazos,
como un padre amante a su hijita. Confíe en Aquel en quien ha creído.
¿Acaso no la ha amado y cuidado durante toda su vida? Descanse,
pues, en las preciosas promesas que le ha dado.
El gran plan de misericordia puesto en marcha
por el Señor desde el principio del tiempo, tiene como propósito
que cada alma afligida confíe en su amor. Su seguridad en este momento,
cuando la duda tortura su mente, no consiste en confiar en sus sentimientos,
sino en el Dios viviente. Todo lo que le pide es que confíe en él,
lo reconozca como su fiel Salvador, que la ama, y que le ha perdonado todas
sus equivocaciones.
Se me ha instruido que le diga que él
le ha perdonado todos sus pecados y la ha revestido con su manto de justicia.
Todo lo que requiere de usted ahora es que descanse en su amor. El la está
aguardando. Usted ha librado las batallas del Señor Jesucristo,
ha guardado la fe; por lo tanto, le está guardada la corona de vida,
para que sea su recompensa en aquel día cuando se dará vida
e inmortalidad a todos los que han guardado la fe y no han negado el nombre
del Salvador.
El hecho de que su mente esté envuelta
en nubes no es evidencia de que Cristo no sea su precioso Salvador. No
porque los achaques de la edad hayan descendido sobre usted deja de considerarla
su hija. . . Descanse en el amor de Cristo, hermana mía. . . Confíe
en quien le ayudó en lo pasado y eche mano de la fe (Carta 299,
del 31 de octubre de 1904, dirigida "A mi querida hermana anciana", Hna.
Hare). 314