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Domingo - Enero 14

Año Bíblico - Génesis 48-50

EL TRABAJO ERA NECESARIO INCLUSO EN EL EDÉN
"Mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comeriés; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás" (Gén. 2:17).

    Al crear a Adán y Eva el Señor se propuso que fueran seres activos y útiles. La santa pareja fue ubicada en el Paraíso rodeada de todo lo que fuera agradable a la vista y bueno para comer. Plantó para nuestros primeros padres un hermoso jardín en Edén. La tierra produjo toda clase de árboles majestuosos, para utilidad y adorno. Flores de raro encanto, de todos los tonos y matices, perfumaron el aire. Los alegres pájaros cantores, de variado plumaje, entonaron sus cánticos de alabanza al Creador.
    El paraíso deleitó los sentidos de la santa pareja, pero esto no era suficiente, necesitaban tener una actividad en la que pudieran emplear el maravilloso organismo humano. Aquel que los diseñó sabía qué sería bueno para ellos; y si la felicidad hubiera estado en no hacer nada, en su condición de santa inocencia, hubieran quedado sin empleo. Pero apenas fueron creados, Dios les señaló su labor. Habían de encontrar su empleo y felicidad en atender lo que Dios había creado y sus necesidades serían abundantemente satisfechas con los frutos del jardín.
    El trabajo mental y muscular es benéfico. Cada facultad de la mente y cada músculo del cuerpo tienen una función diferente, y todos deben ejercitarse a fin de desarrollarse y gozar de un vigor saludable. Cada rueda del mecanismo viviente debe ser utilizada. Todo el organismo debe ejercitarse constantemente para ser eficiente y cumplir el objetivo de su creación (Manuscrito 58, 1890).
    A Cristo se lo llama el segundo Adán. En una condición de pureza y santidad, en estrecha relación con Dios y siendo objeto del amor divino, Jesús comenzó donde el primer Adán se inició. Sin embargo, el primer Adán gozó en cada aspecto de una situación más favorable que la de Cristo. La maravillosa provisión provista en Edén para la santa pareja fue hecha por un Dios que los amaba. Todo en la naturaleza que los circuía era puro y sin mancha. Las frutas, las flores y los hermosos y encumbrados árboles abundaban en el Jardín del Edén. A Adán y Eva se les proveyó en abundancia de todo lo que necesitaban.
    Pero Satanás insinuó dudas en cuanto a la sabiduría divina... Eva cayó bajo la tentación y Adán aceptó el fruto prohibido de la mano de su esposa. El cayó ante la prueba más pequeña que el Señor dispuso para probar su obediencia y un diluvio de aflicciones se derramó sobre nuestro mundo... Por la desobediencia de un hombre muchos fueron hechos pecadores (Manuscrito 20, 1898).


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Lunes - Enero 15

Año Bíblico - Salmos 1-4 

LA TENTACIÓN A VECES SE DISFRAZA DE PLACER
"¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?" (Gén. 3:1).

    Para conseguir lo que quería sin ser advertido, Satanás escogió como medio a la serpiente, disfraz bien adecuado para su proyecto de engaño. La serpiente era en aquel entonces uno de los seres más inteligentes y bellos de la tierra. Tenía alas, y cuando volaba presentaba una apariencia deslumbradora, con el color y el brillo del oro bruñido. Posada en las cargadas ramas del árbol prohibido, mientras comía su delicioso fruto, cautivaba la atención y deleitaba la vista que la contemplaba. Así, en el huerto de paz, el destructor acechaba su presa.
    Los ángeles habían prevenido a Eva que tuviese cuidado de no separarse de su esposo mientras éste estaba ocupado en su trabajo cotidiano en el huerto; estando con él correría menos peligro de caer en tentación que estando sola. Pero distraída en sus agradables labores, inconscientemente se alejó del lado de su esposo. Al verse sola, tuvo un presentimiento del peligro, pero desechó sus temores, diciéndose a sí misma que tenía suficiente sabiduría y poder para comprender el mal y resistirlo. Desdeñando la advertencia de los ángeles muy pronto se encontró extasiada, mirando con curiosidad y admiración el árbol prohibido. El fruto era bello, y se preguntaba por qué Dios se lo había vedado.
    Esta fue la oportunidad de Satanás. Como discerniendo sus pensamientos, se dirigió a ella diciendo: "¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?" Eva quedó sorprendida y espantada al oír el eco de sus pensamientos... A la capciosa pregunta de Satanás, Eva contestó: "Del fruto de los árboles del huerto comemos; mas del fruto del árbol que esta en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, porque no muráis. Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; mas sabe Dios que el día que comiereis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como dioses sabiendo el bien y el mal"...
    Tal ha sido la labor que Satanás ha llevado adelante con gran éxito, desde los días de Adán hasta el presente. Tienta a los hombres a desconfiar del amor de Dios y a dudar de su sabiduría. Constantemente pugna por despertar en los seres humanos un espíritu de curiosidad irreverente, un inquieto e inquisitivo deseo de penetrar en los inescrutables secretos del poder y la sabiduría de Dios. En sus esfuerzos por escudriñar aquello que Dios tuvo a bien ocultarnos, muchos pasan por alto las verdades eternas que nos ha revelado y que son esenciales para nuestra salvación (Patriarcas y profetas, págs. 36-37).


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Martes  - Enero 16

Año Bíblico - Salmos 5-8

SATANÁS NOS INVITA A DEPENDER DEL YO
"Sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal" (Gén. 3:5).

    Al escuchar al tentador, nuestros primeros padres perdieron su hermoso hogar edénico. Satanás percibió que Eva estaba dispuesta a escuchar sus insinuaciones y en esta actitud entrevió su disposición a desconfiar de la palabra de Dios...
    Era la intención de Satanás lograr que la transgresión pareciera una bendición a los ojos de ellos y que en la prohibición de comer del fruto del árbol, Dios les estaba impidiendo alcanzar un gran bien. Si coméis, vuestros ojos serán abiertos, dijo, y seréis como dioses. Seréis iguales a Dios en conocimiento y poder...
    ¡Pero qué apertura fue aquélla! "Sabiendo el bien y el mal". Alcanzaron conocimiento, pero ¿qué clase de conocimiento? La maldición del pecado era el conocimiento que lograron. Eva codició lo que Dios había prohibido. Manifestó de este modo su desconfianza en Dios y en la bondad divina y abrigó el deseo de actuar en forma independiente, y obrar según su mejor parecer. Eva le ofreció el fruto a Adán y se transformó en su tentadora. Sería una diosa. Se transformaría en su propio código legal. Así no reconocería restricción alguna. Pero aquello que aparentaba ser un pecadillo insignificante, la constituyó en una transgresora de la ley de Dios...
    El Señor Jesús vino a este mundo y sufrió las tentaciones del mismo enemigo. Recorrió la misma senda en la que Adán tropezó, pero permaneció fiel. Resistió los embates del demonio y en beneficio de la humanidad entera se alzó como Conquistador. El universo celestial logró triunfar. Satanás fue a Cristo con sus falaces tentaciones a fin de inducirlo a cuestionar los planes y la ley de Dios y lograr que asumiera una posición independiente, pero todos sus intentos fracasaron. Cristo no entró en controversia con Satanás. Antes bien, confrontó al enemigo del Cielo con la Palabra de Dios, "Escrito está".
    "No sois vuestros", "por precio fuisteis comprados". Y qué precio pagó el Cielo por nosotros, ¡Cristo dio su vida para salvar al mundo de la muerte!... Todo aquel que se une a Cristo se apartará del mundo. No ingresara al mundo por su propia elección. Ni se vinculará con nada que lo ponga en el camino de la tentación. No será educado según los lineamientos mundanales. Por el contrario, preferirá acudir a la escuela de Cristo y aprender del gran Maestro que invita a todos diciendo: "Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar" (Manuscrito 21, 1898).


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Miércoles - Enero 17

Año Bíblico - Exodo 1-4

EL PELIGRO DEL CONOCIMIENTO FALSIFICADO
"Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella" (Gén 3:6).

    Hay un conocimiento espurio, es el conocimiento del bien y del mal que se introdujo en este mundo por las argucias de Satanás. La búsqueda de este conocimiento la impulsan los deseos pecaminosos y los objetivos profanos. Se apetecen sus lecciones, pero muchos no se convencerán de que hubiera sido mejor no haberlas aprendido...
    En la práctica educativa al igual que en las demás, el egoísmo, los objetivos mundanales, son peligrosos para el alma. En la línea educativa se presentan muchas ideas que no proceden de lo Alto, del que habita en la eternidad, sino que proceden de quienes han hecho del estudio erudito un ídolo y adoran la ciencia que divorcia a Dios de la educación. Sin embargo, como estos errores están revestidos por un ropaje atractivo, muchos les dan la bienvenida...
    Es bueno conocer las ciencias. No obstante la adquisición de este conocimiento es la ambición de un gran sector de quienes son infieles y que no tienen idea alguna de cómo han de emplear sus hallazgos. El mundo esta lleno de hombres y mujeres que no sienten obligación alguna para con Dios por los dones que les fueron conferidos... Están ávidos de alcanzar distinciones. Y el objetivo de sus vidas es alcanzar los lugares más encumbrados...
    Hay personas a las que Dios las ha investido de capacidades excepcionales. Son pensadores profundos, enérgicos e íntegros. Pero, muchos de ellos quieren alcanzar fines egoístas, sin considerar la honra y la gloria de Dios. Algunos de ellos han visto la luz de la verdad, pero como exaltaron su honra y no pusieron a Dios como lo primero, lo último y lo mejor en cada una de sus actividades, se alejaron de la verdad de la Biblia y vagan por los senderos del escepticismo y la infidelidad.
    Cuando los detienen la aflicción o los castigos divinos, indagan por las sendas antiguas y la niebla del escepticismo se desvanece de sus mentes. Algunos se arrepienten, regresan al primer amor y se encaminan por las sendas establecidas para que los rescatados por el Señor anduviesen en ellas... Una vez que se produce este cambio asombroso, los pensamientos son dirigidos por el Espíritu de Dios hacia nuevos horizontes, el carácter se transforma y las más profundas aspiraciones del alma se proyectan hacia las cosas celestiales... La gracia que Cristo imparte hace posible que los hombres y las mujeres superen las tentaciones de Satanás. Esta gracia los conduce a la cruz de Jesús y los transforma en obreros activos, devotos y leales, consagrados a la tarea de hacer avanzar la verdad del cielo (Manuscrito 51, 1900).


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Jueves - Enero 18

Año Bíblico - Exodo 5-7

IMPORTANCIA DE COMPARAR EL EDÉN CON EL GETSEMANÍ
"Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos" (Rom. 5:19).

    Ha de meditarse cuídadosamente sobre la vida de Cristo, y estudiarla constantemente con el deseo de entender la razón por la cual tuvo que venir. Sólo podemos formular nuestras conclusiones mediante el escudriñamiento de las Escrituras, tal como Cristo nos ha ordenado hacerlo cuando dice, "ellas son las que dan testimonio de mí". Podemos encontrar mediante la investigación de la Palabra las virtudes de la obediencia en contraste con la pecaminosidad de la desobediencia. "Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos".
    El jardín del Edén, con su sucia mancha de desobediencia, ha de estudiarse cuidadosamente, y compararse con el jardín del Getsemaní, donde el Redentor del mundo sufrió una agonía sobrehumana cuando los pecados del mundo entero pesaban sobre él. Escucha la oración del unigénito Hijo de Dios: "Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú". Y la segunda vez que elevó su oración, dijo: "Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú".
    La tercera vez que oró, pronunció las mismas palabras. Aquí la misteriosa copa tembló en las manos del Hijo de Dios. ¿Enjugaría el sudor de sangre de su rostro agonizante para abandonar a la raza humana? El lamento, la miseria y la ruina de un mundo caído proyectaban su horrible imagen ante él.
    "Y estando en agonía, oraba más intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra". "Y se apareció un ángel del cielo para fortalecerle". El conflicto ha terminado. Jesús aceptó honrar a su Padre al hacer su voluntad y cargar sobre sí la maldición, la consecuencia de la transgresión de la humanidad. Fue obediente hasta la muerte y muerte de cruz. Esto era lo que estaba implícito en la desobediencia de Adán y esto es lo que la obediencia del Hijo de Dios significa para nosotros...
    La felicidad de los seres humanos se encuentra en obedecer las leyes de Dios. En la obediencia a la ley de Dios los seres humanos encuentran resguardo y protección contra el mal. Ninguno que se aleje de los específicos requerimientos de Dios y establezca su propia norma, será feliz ni gozará de seguridad alguna (Manuscrito 1, 1892).


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Viernes - Enero 19

Año Bíblico - Exodo 8-10

LAS CONSECUENCIAS DEL PECADO
"Y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto" (Gén. 3:8).

    Adán no consideró todas las consecuencias de su desobediencia. No desafió con su mente a Dios, ni habló contra el Altísimo; simplemente actuó en forma opuesta al expreso mandato divino. Cuántos actúan hoy de la misma manera y la culpa de ellos es de mayor magnitud pues cuentan con la experiencia de la desobediencia de Adán y de sus terribles consecuencias que los advierten del peligro de transgredir la ley de Dios. Por lo tanto, disponen de mucha luz sobre este tema y no tienen excusa alguna por su culpabilidad de negar a Dios y desobedecer su autoridad...
    Adán se rindió a la tentación, y como tenemos tan claramente delante de nosotros el asunto del pecado y sus consecuencias, podemos leer de causa a efecto y ver que no es la magnitud del acto lo que constituye el pecado sino la desobediencia a la voluntad expresa de Dios, lo que es una negación virtual de Dios, un rechazo de las leyes de su gobierno...
    Cuando se erigen las leyes del yo, la voluntad se torna suprema, y toda vez que se presenta la elevada y santa voluntad de Dios para ser obedecida, respetada y honrada, la voluntad humana se inclina a actuar según sus propios designios, a seguir sus impulsos y se plantea así una controversia entre el agente humano y el Divino.
    La caída de nuestros primeros padres rompió la cadena áurea de la obediencia implícita de la voluntad humana a la divina. La obediencia ya no ha sido considerada como una necesidad absoluta. Los seres humanos siguen sus propios pensamientos de los cuales dijo el Señor -refiriéndose a los habitantes del mundo antiguo- que eran de continuo solamente el mal. Jesús dijo: "He guardado los mandamientos de mi Padre". ¿Cómo? Como un hombre. "He venido para hacer tu voluntad, oh Dios". Y ante las acusaciones de los judíos se irguió con la pureza, virtud y santidad de su carácter, y los desafió: "¿Quién de vosotros me redarguye de pecado?"
    No debemos servir a Dios como si no fuéramos humanos, sino según nuestra naturaleza redimida por el Hijo de Dios; por la justicia de Cristo seremos perdonados y estaremos en pie ante el Señor como si nunca hubiésemos pecado. Nunca tendremos las fuerzas necesarias si nos inclinamos a pensar qué habríamos hecho si fuéramos ángeles. Hemos de volvernos con fe a Jesucristo y manifestar nuestro amor a Dios obedeciendo sus mandamientos (Manuscrito 1, 1892).


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Sábado - Enero 20

Año Bíblico - Exodo 11-13

LAS CONSECUENCIAS DE OPONERSE A LOS PLANES DE DIOS
"Entonces Jehová Dios dijo a la mujer: ¿Qué es lo que has hecho? Y dijo la mujer: La serpiente me engañó, y comí" (Gen. 3:13).

    El propósito de Dios era repoblar el cielo con la familia humana, si hubiera demostrado obediencia a cada palabra divina. Adán había de ser probado para ver si iba a ser obediente, como los ángeles leales, o desobediente. Si hubiera soportado la prueba, habría instruido a sus hijos solamente en un sendero de lealtad. Su mente y sus pensamientos habrían sido como la mente y los pensamientos de Dios...
    Satanás, el príncipe caído, tuvo celos de Dios. Por medio de sutilezas, astucia y engaños, estaba decidido a derrotar el propósito divino. Se acercó a Eva no bajo la forma de un ángel, sino como una serpiente sutil, astuta y engañosa. Y le habló con una voz que parecía provenir de la serpiente... Mientras Eva lo escuchaba, las advertencias que Dios le había hecho se esfumaron de su mente. Ella cedió a la tentación, y al tentar a Adán, él también olvidó las advertencias de Dios. Así él creyó a las palabras del enemigo de Dios...
    La mentira de Satanás a Eva: "No moriréis", ha resonado a través de los siglos, de generación en generación. Así fue como Satanás tentó a nuestros primeros padres, y del mismo modo nos tienta hoy...
    Adán y Eva fueron expulsados del Edén y un ángel con una espada de fuego guardó el camino hacia el árbol de la vida a fin de que la desleal y desobediente pareja no tuviera acceso a él e inmortalizara de este modo la transgresión. Observa este punto. El Señor no concedió al Adán caído y desobediente la misma confianza que depositó en el Adán leal y puro que vivía de toda palabra que sale de la boca de Dios...
    Los ojos de Adán y Eva fueron realmente abiertos, pero ¿para qué? Para ver su propia vergüenza y ruina, para comprender que el ropaje de luz celestial que los había protegido ya no los rodeaba como una salvaguardia. Sus ojos se abrieron para ver que su desnudez era el fruto de la transgresión...
    Todos aquellos que en estos días permitan que Satanás los utilice como instrumentos para conducir a otros a ignorar los mandamientos de Dios, están bajo la maldición del Cielo. Nuestra única seguridad se encuentra en manifestar una fe indivisa en un "Así dice el Señor". Esta es la declaración de la verdad. Los que se aparten de la verdad por cualquier motivo, por grande que fuera su sabiduría y reputación, y se aventuren a recorrer una senda de su propia elección, estarán siguiendo a un falso líder y él los conducirá por sendas extraviadas (Carta 91, 1900).


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WebSiervo: Christian Gutiérrez