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Domingo - Abril 15

Año Bíblico - Salmos 45-48

LA VIDA CRISTIANA NO SIEMPRE ES UNA VERDE PRADERA
"He aquí que yo estaré delante de ti allí sobre la peña en Horeb; y golpearás la peña, y saldrán de ella aguas, y beberá el pueblo. Y Moisés lo hizo así en presencia de los ancianos de Israel" (Exo. 17: 6).

    Aunque el camino sea escabroso hemos de confiar en el poder divino para conducirnos. La experiencia de los hijos de Israel cuando peregrinaban por el desierto tiene una lección para nosotros en este aspecto. "Toda la congregación de los hijos de Israel partió del desierto de Sin... conforme al mandamiento de Jehová, y acamparon en Refidim; y no había agua para que el pueblo bebiese"...
    El Señor, oculto en la columna de nube, los conducía, y por su expreso mandato acamparon en ese lugar. El General de los ejércitos del cielo sabía que en Refidim faltaba el agua, pero los condujo allí para probar la fe de ellos; pero ¡cuán indignos eran de que Dios confiara en ellos! Vez tras vez Dios se manifestó a ellos. Él había matado a los primogénitos de todas las familias de Egipto para liberarlos, y los había sacado de la cautividad con brazo poderoso; los había alimentado con comida de ángeles, y había hecho un pacto con ellos, de conducirlos a la tierra prometida. Pero ahora, cuando las dificultades asomaban delante de ellos, se rebelaron, desconfiaron de Dios y acusaron a Moisés de haberlos sacado a ellos y a sus hijos de Egipto sólo para que murieran de sed en el desierto. Por causa de la murmuración y falta de fe deshonraron a Dios y se colocaron en una posición en la que no podían apreciar las mercedes recibidas.
    Hoy muchos piensan que cuando comienzan su vida cristiana se encontrarán libres de toda necesidad y de toda dificultad. Pero todo aquel que toma su cruz y sigue a Cristo tiene un Refidim en su camino. La vida no está hecha de verdes prados ni de aguas de reposo. El desaliento nos alcanza; llegan las privaciones; se producen incidentes que nos ponen en dificultad. A medida que avanzamos en el sendero angosto haciendo, según creemos, lo mejor, encontramos pruebas dolorosas que nos asedian. Esto nos hace pensar que quizá hemos sido guiados por nuestra propia sabiduría lejos de Dios. Acusados por la conciencia, razonamos que si hubiéramos caminado con Dios nunca hubiésemos sufrido de este modo...
    Desde antaño el Señor condujo a su pueblo a Refidim, y puede escoger conducirnos a nosotros allí con el propósito de probar nuestra fidelidad y lealtad hacia él. En su misericordia, Dios no siempre nos coloca en los lugares más fáciles; pues si lo hiciera, por nuestra autosuficiencia olvidaríamos que el Señor es nuestro ayudador en tiempo de necesidad (Carta 24, 1896).


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Lunes - Abril 16

Año Bíblico - 1 Samuel 1-2 y Mateo 22

LA PUREZA DEBE CARACTERIZAR LA VIDA DE UN CRISTIANO
"Y Jehová dijo a Moisés: Vé al pueblo, y santifícalos hoy y mañana; y laven sus vestidos" (Exo. 19:10).

    Los hábitos personales indebidos se cuentan entre las causas más comunes de enfermedad. El orden y la limpieza son leyes del cielo. Cuando el Señor iba a promulgar su ley sobre el Monte Sinaí, le dio indicaciones bien estrictas a Moisés sobre este aspecto... Se determinó que hicieran de este modo pues, de lo contrario, al presentarse delante del Señor, estarían en condición de impureza. Dios es un Dios de orden y requiere orden y pureza en medio de su pueblo.
    Bajo ninguna circunstancia los hijos de Israel debían permitir alguna forma de impureza tanto en ellos como en sus vestiduras. Los que tenían alguna impureza debían permanecer fuera del campamento hasta la noche y luego se requería que se purificaran y lavaran sus ropas antes de regresar. Dios también les ordenó que mantuvieran sus terrenos libres de inmundicia, hasta una gran distancia del campamento...
    El Señor no espera menos de su pueblo ahora que en la antigüedad. Si la limpieza era tan necesaria para los que peregrinaron por el desierto, que estaban al aire libre en todo momento, no requiere ahora menos de nosotros, que vivimos en habitaciones cerradas, donde las impurezas son más evidentes y tienen una mayor influencia malsana.
    La ley moral, promulgada desde el Sinaí, no puede tener cabida en los corazones de personas con hábitos desordenados y sucios. Si los hijos de Israel no pudieron ni siquiera escuchar la proclamación dé esta santa ley sin purificarse ni lavar sus vestiduras, ¿cómo podrían sus preceptos escribirse en los corazones de quienes no mantienen la pulcritud en sus personas ni en sus hogares?. ..
    Han ocurrido violentas epidemias de fiebre en aldeas y ciudades que se consideraban perfectamente salubres, y resultaron en fallecimientos o constituciones destrozadas. En muchos casos las mismas casas de las víctimas de esas epidemias contenían los agentes de destrucción que transmitían a la atmósfera el veneno mortífero que había de ser inhalado por la familia y el vecindario...
    Cuando Lord Palmerston era primer ministro de Inglaterra, cierto clérigo escocés le solicitó que se estableciera un día de ayuno y oración para evitar el cólera. Y él respondió: "Limpien y desinfecten las calles y las casas, promuevan la limpieza y la salud entre los pobres y velen para que se les proporcione alimento bueno y saludable. Apliquen las medidas sanitarias adecuadas y, de este modo, no tendrán que ayunar y orar. Porque el Señor no escuchará vuestras súplicas en tanto que no se atiendan estas medidas preventivas que él ha establecido" (Manuscrito 58, 1890).


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Martes  - Abril 17

Año Bíblico - 1 Samuel 3-4

LA LEY DE DIOS NO FUE OTORGADA SÓLO PARA ISRAEL
"Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra. Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa" (Exo. 19:5,6).

    Dios se propuso hacer de la ocasión en que iba a pronunciar su ley una escena de imponente grandeza, en consonancia con el exaltado carácter de esa ley. . . Se hicieron los preparativos conforme al mandato; y obedeciendo otra orden posterior, Moisés mandó colocar una barrera alrededor del monte, para que ni las personas ni las bestias entraran al sagrado recinto...
    A la mañana del tercer día, cuando los ojos de todo el pueblo estaban vueltos hacia el monte, la cúspide se cubrió de una espesa nube que se fue tornando más negra y más densa, y descendió hasta que toda la montaña quedó envuelta en tinieblas y en pavoroso misterio. Entonces se escuchó un sonido como de trompeta, que llamaba al pueblo a encontrarse con Dios; y Moisés los condujo hasta el pie del monte. De la espesa obscuridad surgían vividos relámpagos, mientras el fragor de los truenos retumbaba en las alturas circundantes...
    Entonces los truenos cesaron; ya no se oyó la trompeta; y la tierra quedó quieta. Hubo un plazo de solemne silencio y entonces se oyó la voz de Dios. Rodeado, de un séquito de ángeles, el Señor, envuelto en espesa obscuridad, habló desde el monte y dio a conocer su ley.
    Jehová se reveló, no sólo en su tremenda majestad como juez y legislador, sino también como compasivo guardián de su pueblo: "Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de siervos". Aquel a quien ya conocían como su guía y libertador, quien los había sacado de Egipto abriéndoles un camino en la mar, derrotando a Faraón y a sus huestes, quien había demostrado que estaba por sobre los dioses de Egipto, era el que ahora proclamaba su ley.
    La ley no se proclamó en esa ocasión para beneficio exclusivo de los hebreos. Dios los honró haciéndolos guardianes y custodios de su ley; pero habían de tenerla como un santo legado para todo el mundo. Los preceptos del Decálogo se adaptan a toda la humanidad, y se dieron para la instrucción y el gobierno de todos. Son diez preceptos, breves, abarcantes, y autorizados, que incluyen los deberes del hombre hacia Dios y hacia sus semejantes; y todos se basan en el gran principio fundamental del amor (Patriarcas y profetas, págs. 311-313).


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Miércoles - Abril 18

Año Bíblico - 1 Samuel 5-6 y Mateo 23

LA REBELIÓN ESTABLECIDA ES INCURABLE
"Se acercaron entonces a Aarón y le dijeron: Levántate, haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque a este Moisés, el varón que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido" (Exo. 32:1).

    Todos tienen la libertad de escoger entre tomar posición con los rebeldes o participar con quienes están de parte de Dios y de la verdad, los que han trabajado con tenacidad, fidelidad y abnegación en esta gran causa, y habiendo padecido pruebas y reproches han librado con valor las batallas del Señor.
    La rebelión establecida es incurable. Primero se originó en el cielo con el ángel más próximo en jerarquía a Jesucristo. Este ser celestial tan enaltecido tuvo simpatizantes que se unieron a él en su rebelión. Él, Satanás, el gran rebelde, fue expulsado entonces del cielo y todos sus rebeldes simpatizantes compartieron su suerte. Desde entonces su obra especial ha sido incitar a la rebelión a todos aquellos a quienes ha podido controlar.
    Dijo el ángel: "La rebelión continuará hasta el tiempo de la finalización de la obra del mensaje del tercer ángel. No se maravillen, ni se desanimen. El que ha vencido al dirigente de la rebelión es el que está a la cabeza de esta gran obra. Aunque Satanás manifestase júbilo y pudiera parecer triunfante por un tiempo, el gran Conquistador ha puesto sus ojos sobre él y no le permitirá ir más allá de los límites que le ha impuesto. Se le permitió asumir poderes por un tiempo a fin de revelar a los de corazón verdadero, de probar al fiel, de desarrollar lo que es espurio y separarlos del que posea corazón puro. A su tiempo los rebeldes serán separados de los leales y fieles, porque la verdad ha reunido a seres de todo tipo".
    Entonces me fue mostrado el peregrinaje de los hijos de Israel. La rebelión fue un hecho común en la experiencia del Israel antiguo. Moisés se había apartado de ellos sólo por cuarenta días, y ese fue el tiempo suficiente para que se gestara una de las más grandes defecciones de Dios, quien les había mostrado favores especiales y cuya voz se había escuchado desde el Monte Sinaí. En medio de gran solemnidad Dios promulgó los Diez Mandamientos a los oídos del pueblo, lo cual los indujo a suplicar a Moisés, con temor y temblor, que el Eterno no volviera a hablarles otra vez, sino que él recibiese el mensaje y lo comunicara luego a ellos. Forjaron entonces un becerro y se apartaron de Dios, sumiéndose en la bajeza de la idolatría, esa que consiste en adorar la obra de sus propias manos (Manuscrito 1, 1865).


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Jueves - Abril 19

Año Bíblico - 1 Samuel 7-8

MOISÉS FUE UN EJEMPLO DE HUMILDAD GENUINA
"Que perdones ahora su pecado, y si no, ráeme ahora de tu libro que has escrito" (Exo. 32: 32).

    Después que los hijos de Israel hubieron escuchado en el Sinaí la promulgación de los Diez Mandamientos, se sumieron en la idolatría y el Señor se airó con ellos. Y le dijo a Moisés: "Déjame... que los consuma; y de ti yo haré una gran nación". Pero no ocurrió de este modo, pues el hombre que había aprendido a buscar a las ovejas en el desierto; que había padecido el frío y las tormentas sin dejar que una sola oveja pereciera, no habría de abandonar a su pueblo. Apeló fervientemente a Dios para que no los abandonara, sino que perdonara su transgresión... Y su ferviente intercesión prevaleció.
    Moisés dijo: "Si tu presencia no ha de ir conmigo, no nos saques de aquí". El no tenía confianza alguna en sí mismo. Su lema era: El Dios de Israel es mi fortaleza y mi dirección. No admitió adoración como lo habían hecho los soberanos de otras naciones. Repetidas veces les dijo a los hijos de Israel que sólo era lo que el Dios de Israel había hecho de él. En todas las batallas en las que habían alcanzado la victoria, les aconsejó que no reclamaran el triunfo para ellos mismos, porque el Dios de Israel era quien había vencido por ellos.
    Cuando el Señor le dijo a Moisés: "Mi presencia irá contigo", podríamos pensar que este poderoso hombre de Dios se sintió satisfecho. Pero no fue así. Con insistencia suplicó: "Te ruego que me muestres tu gloria". ¿Acaso Dios lo reprendió por su presunción?... El Señor tomó a ese gigante de la fe y lo colocó en la hendidura de una roca y allí le reveló su gloria...
    Cuando Moisés volvió y se reencontró con su pueblo casi no pudieron contemplar su semblante porque había estado en comunión con Dios, y su rostro reflejaba la gloria que Dios le había revelado. "La piel de su rostro resplandecía". Cuando habló con el pueblo no tuvo otra alternativa que cubrir su rostro con un velo.
    No son las personas llenas de ostentación, pompa e incredulidad las que son grandes delante del Señor, sino las que son humildes y fieles. A fin de contestar las oraciones, el Señor desea que su pueblo alcance una experiencia individual. Cuanto más estrecha sea la relación con Jesús, más cerca estarán de su hermosura y de su vida, y tanto más humilde será la opinión que tengan de sí mismos. Cuanto menos estimen el yo, tanto mayor ha de ser la visión que tengan de la gloria y de la majestad de Dios. Cuando los hombres se proclamen puros y santos, no podrá haber mayor evidencia de que no lo son (Manuscrito 36, 1885).


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Viernes - Abril 20

Año Bíblico - 1 Samuel 9-10 y Mateo 24

DIOS NOS INVITA ATENER UN VALOR SANTO AL ACERCARNOS A ÉL
"El entonces dijo: Te ruego que me muestres tu gloría" (Exo. 33:18).

    Todos los que ocupan puestos de responsabilidad deben darse cuenta de que primero deben tener poder con Dios, a fin de que puedan tener poder con los hombres... Dios escucha los ruegos de sus obreros abnegados que trabajan para hacer progresar su causa y hasta ha condescendido en hablar cara a cara con débiles mortales. El Señor escucha no sólo en forma paciente, sino con aprobación, las oraciones importunas de quienes realmente anhelan su ayuda.
    Su siervo [de Dios] Moisés era consciente de su indignidad para llevar a cabo la gran obra a la cual Dios lo había llamado y suplicó con un fervor casi presuntuoso que la presencia del Señor lo acompañara. En vez de recibir un reproche, la respuesta que recibió fue: "Mi rostro irá contigo, y te haré descansar". Se aseguraba así que todas sus cuitas descansaban en el Señor. Pero la mente del patriarca estaba tan cargada por el peso de las responsabilidades que recaían sobre él que se aproximó aún más a Dios y solicitó algo más. Y la respuesta del Señor fue: "También haré esto que has dicho, por cuanto has hallado gracia en mis ojos, y te he conocido por tu nombre".
    Alentado por el éxito, Moisés se aventura aún más y despliega una santa familiaridad que supera nuestra pobre y finita comprensión humana. El siervo del Señor se había acercado más y más por medio de la oración a Dios, y hace ahora una petición que ningún ser humano se había atrevido a hacer antes: "Ruégote que me muestres tu gloria". Pero, ¿fue rechazado? ¿Lo reprendió Dios por su pretensión? A la tercera vez la respuesta divina fue: "Yo haré pasar todo mi bien delante de tu rostro". Dios le prometió a Moisés mostrarle tanto de la gloria divina como pudiera soportar su estado mortal actual.
    ¡Oh maravilla de condescendencia divina! Esa mano que hizo los mundos toma a este hombre de poderosa fe y lo oculta en la hendedura de la peña, mientras la gloria de Dios y toda su benignidad pasan delante de él...
    El intelecto más brillante, el estudio más fervoroso, la más alta elocuencia, nunca podrán sustituir la sabiduría y el poder de Dios en aquellos que llevan responsabilidades en relación con su causa... Dios ha hecho provisión para que el hombre tenga toda la ayuda que solamente él puede dar. Si el hombre permite que su trabajo lo apremie, empuje y confunda, de manera que no tenga tiempo para el pensamiento devocional ni para la oración, cometerá errores. Si Cristo no levanta el estandarte contra Satanás, el enemigo vencerá a los que están empeñados en la obra importante para este tiempo (Manuscrito 6, 1879).


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Sábado - Abril 21

Año Bíblico - 1 Samuel 11-12

OBSERVADORES CELESTIALES TESTIFICAN DE CADA PALABRA PRONUNCIADA
"Y dijeron: ¿Solamente por Moisés ha hablado Jehová? ¿No ha hablado también por nosotros? Y lo oyó Jehová" (Núm. 12: 2).

    Aarón y María se molestaron con Moisés por causa de su matrimonio... Creían que Moisés los miraba como si fueran inferiores; como que debieran ocupar un segundo lugar. Y este estado emocional era el que Satanás quería producir. Tenía el plan de llevar adelante la obra que había iniciado en el cielo... Satanás no puede tocar ni nuestra mente, ni nuestro intelecto, ni las facultades de raciocinio; pero sí puede hacer cosas que atrapen la atención de nuestros ojos y que armonicen con los sutiles propósitos de su obra... Aarón y María llegaron a armonizar en pensamiento. En una conversación que mantuvieron se preguntaron: "Solamente por Moisés ha hablado Jehová? ¿No ha hablado también por nosotros?" Y observa lo que dice a continuación: "Y lo oyó Jehová".
    El Señor escucha muchas cosas que los seres humanos decimos y advierte la corriente de maldad que se inicia con intensa actividad por medio de palabras que hablaron en secreto. Si las personas consideraran que siempre hay un Testigo invisible que escucha cada palabra que pronuncian, aún en la cámara secreta, habría pocas comunicaciones privadas que surgieran de los labios humanos e influyeran en las mentes de los otros con sus ideas y sugerencias perversas que proclaman las tentaciones del gran impostor... Cada persona en sus conversaciones privadas destinadas a captar simpatías, debiera recordar estas palabras: "Y lo oyó Jehová".
    Había Uno que podía vindicar a Moisés. Escuchen su testimonio; son palabras que recorriendo el tiempo llegan hasta nuestro tiempo, indicando que la mente de Dios no está en armonía con los pensamientos de quienes no han buscado la santidad. "Y aquel varón Moisés era muy manso, más que todos los hombres que había sobre la tierra... Entonces Jehová descendió en la columna de nube, y se puso a la puerta del tabernáculo y llamó a Aarón y a María; y salieron ambos.
    "Y él les dijo: Oíd ahora mis palabras. Cuando haya entre vosotros profeta de Jehová, le apareceré en visión, en sueños hablaré con él. No así a mi siervo Moisés, que es fiel en toda mi casa. Cara a cara hablaré con él... Y la nube se apartó del tabernáculo, y he aquí que María estaba leprosa como la nieve..."
    Siendo honrados por su participación en la obra, Aarón y María creyeron que eran iguales a Moisés, y que constituían una parte esencial de todo ese proceso. Sintieron que también se les debía dar crédito y que Moisés no era merecedor de todos los honores. Que todo agente humano considere que en cualquier puesto que el Señor lo haya colocado debe poner toda su confianza en Dios (Carta 7, 1894).


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WebSiervo: Christian Gutiérrez