[Domingo][Lunes][Martes][Miércoles][Jueves][Viernes][Sábado][Indice][Home][Escuela Sabática]

Domingo - Julio 1

Año Bíblico - 2 Crónicas 9-10 y Hechos 3

SE NECESITA CONSTANTE ORACIÓN PARA RESISTIR LAS ARTIMAÑAS DE SATANÁS
"Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y fue llevado por el Espíritu al desierto" (Luc. 4:1).

    En ocasión del bautismo de Cristo, se oyó una voz del cielo, que decía: "Este es mi Hijo amado, en el cual tengo contentamiento". Inmediatamente después de este episodio, Cristo fue al desierto de la tentación y comenzó allí un prolongado ayuno y, en medio de su debilidad, Satanás vino y lo tentó.
    ¿Por qué fue conducido Cristo al desierto para ser tentado al comienzo de su ministerio? Fue el Espíritu quien lo llevó. Por lo tanto, no fue porque lo necesitara personalmente, sino en nuestro favor, para vencer por nosotros. No fue movido por impulso. Fue guiado por el Espíritu y su humanidad fue probada como la de uno que habría de estar a la cabeza de la raza caída.
    Cristo había estado y estaba en perfecta armonía con el Padre. Iba a ser probado como representante de la raza humana. El Espíritu lo condujo al desierto para hacer frente al enemigo en un encuentro personal, con el fin de vencer a aquel que pretendía ser cabeza de los reinos del mundo.
    Cristo ayunó mientras estaba en el desierto, pero era indiferente al hambre. Cristo, en constante oración ante su Padre, a fin de prepararse para resistir al adversario, no sintió las angustias del hambre. Pasó el tiempo en ferviente oración, en comunión con Dios. Era como si hubiera estado en la presencia de su Padre. Buscaba fortaleza para enfrentar al enemigo, y obtener la seguridad de que recibiría gracia para llevar a cabo todo lo que había emprendido en favor de la humanidad. El pensamiento de la contienda que estaba ante él hizo que se olvidara de todo lo demás, y su alma fue alimentada con el pan de vida, así como serán alimentadas hoy aquellas almas tentadas que van a Dios en busca de ayuda. Comió de la verdad que debía dar al pueblo, como algo que tiene poder para liberarlos de las tentaciones de Satanás. Vio el quebrantamiento del poder de Satanás sobre los caídos y tentados. Se vio a sí mismo curando a los enfermos, consolando a los desesperanzados, reanimando a los abatidos y predicando el Evangelio a los pobres: haciendo la obra que Dios había diseñado para él; y no sintió ningún apremio del hambre hasta que terminaron los cuarenta días de su ayuno...
    Cristo estaba ahora en el desierto, los animales salvajes eran su única compañía y todo en derredor tendía a hacerle bien patente su humanidad. De pronto, un ángel se presentó ante él con la apariencia de uno de los ángeles que había visto no mucho antes, el cual se dirigió a él con estas palabras: "Si eres el Hijo de Dios". Esta era una insinuación de desconfianza. Sus palabras supuraban la amargura que había en la mente [de Satanás]. El matiz de su voz denotaba abierta incredulidad (Carta 159, 1903).


[Domingo][Lunes][Martes][Miércoles][Jueves][Viernes][Sábado][Indice][Home] [Escuela Sabática]

Lunes - Julio 2

Año Bíblico - 2 Crónicas 11-12 y Hechos 4

CRISTO REHUSÓ ARGUMENTAR CON SATANÁS
"Cuando el hombre fuerte armado guarda su palacio, en paz está lo que posee" (Luc. 11:21).

    [Satanás] ridiculizó la idea de que Cristo, la Majestad del cielo, fuera abandonado en el desierto para padecer hambre. ¿Así trataba Dios a su Hijo? ¿Habría de dejarlo en el desierto con los animales salvajes, sin comida, sin compañeros, sin comodidades? Insinuó así que Dios nunca quiso que su Hijo se encontrase en semejante condición...
    Las palabras del cielo: "Este es mi Hijo amado, en quien tengo contentamiento", aún sonaban en los oídos de Satanás. Pero estaba decidido a lograr que Cristo dudara de este testimonio. Esas palabras de Dios acreditaban su misión divina... Y el propósito de Satanás era hacerle dudar de estas palabras. Satanás sabía que la victoria en todo el conflicto sería suya, si lograba sacudir la confianza de Cristo en Dios. Así podría vencer a Jesús. Tenía la esperanza de que bajo la presión del abatimiento y el hambre extrema, Cristo perdiera la fe en su Padre e hiciese un milagro en beneficio propio. De haber hecho esto, todo el plan de la salvación se habría desbaratado.
    Y Cristo, el Hijo de Dios, le dijo:" Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios". Se le había advertido que no debía entrar en argumentaciones con Satanás. Y, aunque lo reconoció desde el principio, no entró en controversia con él. Fortalecido por el recuerdo de las palabras del cielo, descansó en el amor de su Padre. No habría de parlamentar con la tentación.
    Satanás tentó al primer Adán en el Edén, y Adán discutió con el enemigo dándole así una ventaja. Satanás ejerció su poder hipnótico sobre Adán y Eva, y se esforzó por ejercer ese poder sobre Cristo. Pero después que fueron citadas las palabras de las Escrituras, Satanás supo que ya no tendría la oportunidad de triunfar.
    Satanás se acercó a Cristo esperanzado en lograr la victoria. Creyó que tenía todas las ventajas sobre él. Pero fue derrotado por la mansedumbre y humildad del Salvador y por su completa confianza en la Palabra de Dios. Manso, humilde y aparentemente indefenso, Cristo era mucho más poderoso que el hombre fuerte armado. ¡Oh, cuánto se afanó Satanás para hacerle pecar contra Dios! Pero todos sus esfuerzos por lograr que Cristo abandonara su lealtad a Dios, fracasaron.
    Nuestro Salvador podía recibir la 'revelación celestial sin enaltecerse... El enemigo es sutil y muy osado, pero no es invencible. Es como un hombre fuerte y armado, pero si nos mantenemos cerca del Capitán de nuestra salvación, y usamos las armas que él nos proporciona, saldremos victoriosos (Carta 159, 1903).


[Domingo][Lunes][Martes][Miércoles][Jueves][Viernes][Sábado][Indice][Home] [Escuela Sabática]

Martes  - Julio 3

Año Bíblico - 2 Crónicas 13-14 y Hechos 5

NINGUNA TENTACIÓN PUDO INDUCIR AL SALVADOR A PECAR
"Mas del Hijo dice: Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo; cetro de equidad es el cetro de tu reino" (Heb. 1: 8).

    En el desierto Cristo soportó pruebas que los seres humanos no pueden comprender. Allí Cristo se enfrentó cara a cara con el poder sutil de Satanás, el ángel caído. El enemigo perseguía el mismo propósito con el Salvador que con Adán y Eva en Edén. Comenzó cuestionando la soberanía de Cristo. Si eres el Hijo de Dios, le dijo, dame evidencias de que lo eres...
    Bien sabía Satanás quién era Cristo, pues cuando el Salvador visitó Gadara, los malos espíritus que afligían a aquellos endemoniados, exclamaron: "¿Qué tienes con nosotros, Jesús hijo de Dios? ¿Has venido acá para atormentarnos antes de tiempo?" A medida que Cristo pasaba por la prueba del segundo Adán, la belleza de su carácter resplandecía a través de su representación humana. Satanás podía entrever a través de su humanidad la gloria y la pureza del santo Ser con quien estuvo asociado en los atrios celestiales. Al contemplar a Cristo, vino a su memoria una semblanza de lo que él había sido entonces. En aquel tiempo gozaba de belleza y santidad. La exaltación propia lo condujo a colocarse por encima de Cristo. Pero fracasó. ¿Podría ahora ejecutar su plan sobre la debilitada humanidad de Cristo? Sabía que si podía inducir a Cristo a ceder en forma mínima en la lealtad que manifestaba a su Padre, llegaría a someter a todo el mundo bajo su poder y podría gobernar como sólo él en su naturaleza espiritual cambiada, podría hacerlo. Pero Satanás estaba tratando de vencer al Señor del cielo y todos los esfuerzos del tentador eran inútiles. Cuando Satanás comprendió que no lograría la victoria, se despertó en él un odio maligno...
    Entonces Satanás llevó a Cristo hasta el pináculo del templo y lo incitó a arrojarse... De este modo, intentó que cometiera un pecado de presunción. Le recordó el ministerio de los ángeles. Pero ninguna tentación lograría que el Salvador aceptara el desafío del enemigo...
    El adversario parecía tener el poder de llevar a Cristo donde le placiera, pues luego lo condujo hasta lo alto de un monte y allí desplegó ante él la gloria de todos los reinos del mundo... Entonces la divinidad fulguró a través de la humanidad y los ángeles caídos contemplaron al Jesús glorificado, decir: "Vete, Satanás..."
    Como Comandante de las huestes celestiales, Cristo estaba acostumbrado a ser objeto de la asistencia angélica. Y en cualquier instante de su vida terrenal pudo solicitar al Padre la presencia de doce legiones de emisarios celestiales. Pero ninguna lisonja ni ninguna tentación lo habrían de conducir a reclamar sus prerrogativas divinas, ni lo apartarían de la senda que Dios le había trazado (Carta 7, 1900).


Domingo][Lunes][Martes][Miércoles][Jueves][Viernes][Sábado][Indice][Home] [Escuela Sabática]

Miércoles - Julio 4

Año Bíblico - 2 Crónicas 15-16 y Hechos 6

CRISTO DEMOSTRÓ QUE PODEMOS OBSERVAR LOS MANDAMIENTOS
"Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres hijo de Dios, dí que estas piedras se conviertan en pan" (Mat. 4: 3).

    Si su naturaleza divina no se hubiese revestido con el ropaje de la humanidad, Cristo no hubiera podido asociarse con la raza caída ni hubiese llegado a ser su Redentor. Era necesario que él conociera el poder de todas nuestras tentaciones, que pasara por todas las penurias y aflicciones por las que nosotros debemos pasar, a fin de ser realmente un Salvador... Satanás, el poderoso enemigo quien fuera expulsado del cielo, por mucho tiempo ha reclamado dominio sobre la tierra y Cristo ha venido a derrotarlo, a fin de que podamos, por la gracia divina, lograr la victoria sobre el enemigo de nuestras almas. A la cabeza de la humanidad, Cristo por su perfecta obediencia le demostró al universo que los seres humanos podrían observar los mandamientos de Dios.
    En toda circunstancia --ya fuera en la prosperidad o en la adversidad, recibido o rechazado, en un banquete matrimonial o padeciendo las aflicciones del hambre-- Cristo permaneció fiel a cada precepto de la ley de Dios y forjó para nuestro ejemplo una vida perfecta. El soportó cada aflicción que soportan los pobres y los oprimidos. Sin cometer pecado padeció el cansancio y el hambre. Comprendió cada incomodidad que nos pueda afligir. Desde la infancia hasta la edad adulta sobrellevó la prueba de la obediencia.
    Cuando Jesús fue conducido al desierto para ser tentado, fue llevado por el Espíritu de Dios. El no invitó a la tentación. Fue al desierto para estar solo, para contemplar su misión y su obra. Por el ayuno y la oración, debía fortalecerse para andar en la senda manchada de sangre que iba a recorrer. Pero Satanás sabía que el Salvador había ido al desierto, y pensó que ésa era la mejor ocasión para atacarlo. Débil y extenuado por el hambre, agotado y macilento, preso de la agonía mental, Cristo se encontraba "desfigurado de los hombres su parecer, y su hermosura más que la de los hijos de los hombres". Entonces llegó la oportunidad de Satanás, quien supuso que ahora podría vencer a Cristo.
    La primera tentación fue dirigida al apetito. Como en respuesta a sus oraciones se presentó ante el Salvador uno con la apariencia de un ángel del cielo. Afirmó haber sido enviado por Dios para darle a conocer a Cristo que debía poner fin al ayuno. Cuando Satanás se presentó ante él, el Salvador desfallecía de hambre y anhelaba algún alimento. Señalando algunas piedras esparcidas por el desierto y que tenían la semblanza de panes, el tentador le dijo: "Si eres hijo de Dios, dí que estas piedras se conviertan en pan" (Manuscrito 155, 1902).


[Domingo][Lunes][Martes][Miércoles][Jueves][Viernes][Sábado][Indice][Home] [Escuela Sabática]

Jueves - Julio 5

Año Bíblico - Salmos 81-84

JESÚS ENFRENTÓ LA TENTACIÓN CON LAS ESCRITURAS
"El respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios" (Mat. 4: 4).

    Aunque se presentó [Satanás] como ángel de luz, delataban su carácter estas primeras palabras: "Si eres Hijo de Dios". En ellas se insinuaba la desconfianza. Si Jesús hubiese hecho lo que Satanás sugería, habría aceptado la duda. Si la confianza de Cristo en Dios podía ser quebrantada, Satanás sabía que obtendría la victoria en todo el conflicto. Esperaba que bajo el imperio de la desesperación y el hambre extrema, Cristo perdería la fe en su Padre, y obraría un milagro en su propio favor.
    No sin lucha pudo Jesús escuchar en silencio al supremo engañador. Pero el Hijo de Dios no había de probar su divinidad a Satanás. Jesús hizo frente a Satanás con las palabras de la Escritura. "Escrito está --dijo--: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios". En toda tentación, el arma de su lucha fue la Palabra de Dios.
    Cuando Cristo dijo al tentador: "No sólo de pan vivirá el hombre, sino con toda palabra que sale de la boca de Dios," repitió las palabras que más de catorce siglos antes había dicho a Israel. Las mismas palabras se han escrito para nuestra admonición. Hemos de estar en comunión con Uno que da vida, Uno que mantiene en movimiento el corazón y regula los latidos del pulso. Dios le da el hálito de vida a cada miembro de su gran familia aquí en la tierra. El merece nuestra sincera reverencia y ferviente devoción. Cuando reflexionamos en lo que ha hecho por nosotros, ¿qué otra cosa podemos hacer sino amarlo? El Señor ha dado a su Hijo en propiciación por el pecado, para que podamos estar en terreno de ventaja con Dios.
    Si el mundo reconociera la apelación del Señor, no veríamos ni escucharíamos acerca de los pavorosos pecados que ahora son tan comunes; tampoco leeríamos acerca de los asesinatos, de la maldad, ni de la tiranía que narran los periódicos diariamente. Al igual que los antediluvianos, los habitantes del mundo casi han olvidado por completo a Dios y su ley (Manuscrito 155, 1902).
    Cuando Satanás logra que su astucia fructifique en las mentes humanas, las influencias engañosas son recibidas como si procedieran del cielo. Si se da entrada a sus engaños, muchas almas serán entrampadas antes de percibir que tales cosas no proceden de Dios sino del enemigo de toda justicia... Satanás obra hoy con estratagemas engañosas para cautivar a los seres humanos mediante teorías falsas. La advertencia de que seamos cuidadosos a fin de no permitirle que se introduzca, llega a través del tiempo hasta nuestros días (Manuscrito 37, 1903).


[Domingo][Lunes][Martes][Miércoles][Jueves][Viernes][Sábado][Indice][Home] [Escuela Sabática]

Viernes - Julio 6

Año Bíblico - 2 Crónicas 17-18 y Hechos 7

LA MISIÓN DE CRISTO SÓLO PUDO CUMPLIRSE POR EL PADECIMIENTO
"Entonces el diablo le llevó a la santa ciudad, y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, y, en sus manos te sostendrán, para que no tropieces con tu pie en piedra" (Mat. 4: 5, 6).

    La segunda tentación fue dirigida a la presunción... Satanás supone ahora que ha encontrado a Jesús en su propio terreno. El astuto enemigo pronuncia palabras que salieron de la boca del Señor. Evidencia que está familiarizado con las Escrituras. Sin embargo, cuando cita la promesa, "A sus ángeles mandará acerca de ti", omite las palabras, "para que te guarden en todos tus caminos", lo cual se refiere a los caminos que Dios escoge. Pero Jesús se negó a apartarse del camino de la obediencia. No quería obligar a la Providencia a acudir en su auxilio, y dejar de dar al hombre un ejemplo de confianza y sumisión. Nunca realizó un milagro en beneficio propio. Sus obras admirables fueron todas hechas para beneficio de otros. Jesús le dijo a Satanás: "Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios". El Señor ha de proteger a todos los que andan en la senda de la obediencia, pero si nos apartamos de ella para aventurarnos en terreno de Satanás, allí seguramente caeremos...
    Jesús salió victorioso de la segunda tentación, y ahora Satanás se manifestó en su verdadero carácter, afirmando ser el dios de este mundo. Colocando a Jesús sobre una alta montaña, hizo desfilar delante de él, en vista panorámica, todos los reinos del mundo en toda su gloria. Los ojos de Jesús, hasta poco tiempo antes afectados por una visión de lobreguez y desolación, contemplaban ahora una escena de insuperable belleza y prosperidad. Entonces se oyó la voz del tentador: "A ti te daré toda esta potestad, y la gloria de ellos; porque a mí es entregada, y a quien quiero la doy. Si tú postrado me adorares, todos serán tuyos".
    La misión de Cristo podía cumplirse únicamente por medio de padecimientos. Le esperaba una vida de tristeza, penurias, conflictos, y una muerte ignominiosa. Cristo podía librarse del espantoso porvenir reconociendo la supremacía de Satanás. Pero hacerlo hubiera sido renunciar a la victoria del gran conflicto. Cristo declaró al tentador: "Vete, Satanás, que escrito está: Al Señor tu Dios adorarás y a él solo servirás". La divinidad fulguró a través de la humanidad doliente. Satanás no tuvo poder para resistir la orden. Retorciéndose de humillación e ira, se vio obligado a retirarse de la presencia del Redentor del mundo (Manuscrito 155, 1902).


[Domingo][Lunes][Martes][Miércoles][Jueves][Viernes][Sábado][Indice][Home] [Escuela Sabática]

Sábado - Julio 7

Año Bíblico - 2 Crónicas 19-20 y Hechos 8

EL REDENTOR RECIBIÓ CONSUELO LUEGO DE SOPORTAR LA PRUEBA
"El diablo entonces le dejó; y he aquí vinieron ángeles y le servían" (Mat. 4:11).

    Después que el enemigo hubo huido, Jesús cayó exhausto al suelo. Había soportado la prueba, mas ahora desmayaba en el campo de batalla. ¿Qué mano hubo allí para sostener su cabeza? ¿Quién le ofrecería cuidado y atención para que pudiera recuperar sus fuerzas? ¿Sería abandonado a su suerte luego de haber conquistado la victoria? Oh, no; los ángeles del cielo habían contemplado el conflicto con enorme interés y ahora acudieron a atender al Hijo de Dios, mientras estaba postrado como moribundo. Fue fortalecido con alimentos y consolado por un mensaje del amor de su Padre, así como por la seguridad de que todo el cielo había triunfado en su victoria. Y así regresó del desierto para proclamar con poder su mensaje de misericordia y salvación.
    ¿Qué habría ocurrido si Satanás hubiera logrado la victoria? ¿Cuál sería nuestra esperanza? Cristo vino a revelar a los mundos no caídos, a los ángeles y a la raza humana, que en la ley de Dios no hay restricción que no podamos obedecer. Vino a representar a Dios en la humanidad. Cumplió cada uno de los requerimientos que se nos pide obedecer (Manuscrito 155, 1902).
    En sus conflictos con Satanás, la familia humana dispone de toda la ayuda que tuvo Cristo. No necesitamos ser vencidos. Podemos ser más que vencedores, mediante Aquel que nos ha amado y ha dado su vida por nosotros... En su humanidad, el Hijo de Dios luchó con las mismísimas terribles y aparentemente abrumadoras tentaciones que asaltan al hombre: tentaciones a complacer el apetito, a aventurarse atrevidamente donde Dios no nos conduce, y a adorar al dios de este mundo, a sacrificar una eternidad de bienaventuranza por los placeres fascinadores de esta vida. Cada uno será tentado, pero declara la Palabra que no seremos tentados más allá de lo que podamos soportar. Podemos resistir y vencer al astuto enemigo.
    Cada alma tiene un cielo que ganar y un infierno que evitar. Y los seres angelicales siempre están dispuestos a venir en ayuda del alma probada y tentada. Él, el Hijo del Dios infinito, soportó la prueba y la aflicción en nuestro lugar. Delante de cada alma se levanta vividamente la cruz del Calvario. Cuando sean juzgados los casos de todos, ellos [los perdidos] serán entregados para sufrir por haber despreciado a Dios, por no haber tomado en cuenta el honor divino y por su desobediencia, nadie tendrá una excusa, nadie necesitará haber perecido. Dependió de su propia elección quién habría de ser su príncipe, Cristo o Satanás. Toda la ayuda que recibió Cristo la puede recibir cada hombre en la gran prueba (Carta 116, 1899).


[Domingo][Lunes][Martes][Miércoles][Jueves][Viernes][Sábado][Indice][Home] [Escuela Sabática]

Favor firme nuestro libro de Invitados
Firme nuestro libro de invitados
Vea nuestro Libro de invitados
Guestbook by Lpage

 ¿Le gustó este sitio? Recomiéndelo a un amigo o colega con Recommend-It (tm)
[Home] [Escuela Sabática] [Programa de radio]



Usted es el visitante número . ¡Gracias por venir!


Sus comentarios

... Oídme, Judá y moradores de Jerusalén. Creed en  Jehová vuestro Dios, y estaréis seguros; creed a sus  profetas, y seréis prosperados. II Crónicas 20:20

¿Desea poner a su iglesia en Internet  completamente GRATIS? Visite Christweb.
WebSiervo: Christian Gutiérrez