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Domingo - Julio 22

Año Bíblico - Salmos 89-92

NUESTRA INFLUENCIA ES UN PODER PARA BIEN O PARA MAL
"Y tú irás hasta el fin, y reposarás, y te levantarás para recibir tu heredad al fin de los días" (Dan. 12:13).

    La obra de los representantes de Cristo debe ser similar a la de su Redentor, Deben comunicar lo que es celestial y divino. No deben contemplarse ellos mismos ni confiar en el yo. No deben hacer una evaluación demasiado alta de sus propios esfuerzos, pues cuando vean que otros no consideran sus labores de tanto valor como ellos mismos las estiman, llegan a sentir que no vale la pena seguir trabajando. Pero ésta es la obra del enemigo. No vivimos para los hombres sino para Dios...
    Los verdaderos cristianos tendrán una experiencia como la de Cristo en el desierto de la tentación, especialmente quienes participen en la tarea de rescatar almas de los ardides de Satanás. Enfrentarán los ataques del enemigo de toda justicia y, al igual que Cristo venció, ellos también han de vencer por su gracia. Los cristianos no debieran sentir que están abandonados de Dios por estar sujetos a tentaciones. Si permanecen inconmovibles ante las tentaciones, Satanás los dejará y los ángeles acudirán a ministrar en favor de ellos como lo hicieron con Jesús. No hay consuelo que se asemeje al que disfrutan los cristianos cuando luego de sufrir con paciencia la tentación, Satanás ha sido derrotado. Han testificado de Jesús, confiando plenamente en la Palabra de Dios, "Escrito está", y así han resistido cada avance de Satanás y, luego de ponerlo en retirada, han alcanzado la victoria.
    No despreciemos a ninguna persona porque haya sido severamente tentada y las olas hayan llegado hasta su cabeza. Debemos recordar que Jesús fue duramente tentado en todo punto así como nosotros somos tentados, por eso él puede socorrer a quienes padecen tentación...
    Todos ejercemos una influencia personal, y nuestras palabras y acciones dejan una impresión indeleble. Es nuestro deber vivir, no para el yo, sino para el bien de otros; no para ser manejados por nuestros sentimientos, sino para tener en cuenta que nuestra influencia es un poder para el bien o para el mal. O somos una luz que estimula o una tempestad que destruye...
    La ley de Dios requiere que nos amemos unos a otros así como nos amamos a nosotros mismos. Entonces todo poder y acción de la mente se orientará hacia ese objetivo: hacer todo el bien que sea posible... ¡Cuán placentero es para el Dador de los dones que los retengamos y manifestemos su poder a otros! Estos dones son el nexo entre Dios y los seres humanos y revelan el espíritu de Cristo y los atributos del cielo. El poder de la santidad --la que se ve sin que provoque jactancia-- habla en forma más elocuente que el mejor de los sermones. Habla de Dios y revela a hombres y mujeres su deber de un modo más poderoso que las palabras (Carta 39, 1887).


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Lunes - Julio 23

Año Bíblico - Nehemías 1-2 y Hechos 22

HEMOS DE VIVIR POR LA PALABRA DE DIOS
"Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia" (Mat. 3:17).

    Cuando Cristo, luego de su bautismo, se arrodilló a orillas del Jordán, hubo una luz esplendente que descendió como una paloma de oro bruñido y lo iluminó, en tanto que desde el cielo se escuchó una voz que dijo: "Este es mi Hijo amado, en quien tengo contentamiento". Hemos leído estas palabras sin haber tomado en cuenta su significado. Pareciera que no entendemos el valor que tienen para nosotros. Nos dicen que somos aceptados en el Amado. Cristo extiende su brazo humano para circuir a la raza caída, en tanto que con su brazo divino se aferra al trono del Altísimo uniendo así la tierra y el cielo; a los seres humanos caídos y finitos con el Dios infinito. Y esta tierra, que se divorció del cielo se reconcilia con él. Una comunicación se abrió con el cielo por medio de Jesucristo por la que la raza humana, que había caído, es conducida nuevamente al favor divino. Aquí Jesús pasó por el desierto de la tentación y fue objeto de una prueba muchísimo más severa que la experimentada por Adán y Eva en el Jardín del Edén...
    Si Adán y Eva hubieran vivido por cada palabra que sale de la boca de Dios, nunca hubieran caído, nunca hubieran perdido el derecho al árbol de la vida. Todo el que vive por cada palabra que procede de la boca del Señor ahora será conducido de regreso al Edén...
    Hay felicidad, esperanza y paz para los desanimados. No podemos permitirnos dedicar las habilidades que Dios nos dio a los asuntos comunes de la vida. Necesitamos una fe que se aferré de la promesa que nos presenta el Evangelio...
    Piense en un mundo que perece porque no prestó atención a las cosas que no se ven. Las cosas que son eternas no parecen tener ningún encanto para ellos, sólo los atraen las cosas de esta tierra. Pero, ¿de dónde vienen las habilidades y conocimientos que ustedes poseen? ¿Acaso los han fabricado ustedes? No. Vienen del Dios del cielo y él se los reclamará de nuevo...
    Veo atractivos inigualables en Jesús. Nunca hablo de ninguna prueba que no pueda soportar o de algún acto abnegado que no pueda realizar. Contemplo a Uno que murió por mí y que no habría de hacerlo en vano. He puesto mi vida en relación con Dios. No estoy reflexionando en lo que el mundo dirá de mí, sino que mi reflexión es: Señor, ¿cómo puedo complacerte? ¿Cómo he de realizar mi misión en el mundo?
    Si hemos de ser vencedores, habrá batallas que pelear y descubriremos que la carne lucha contra el espíritu y el espíritu contra la carne. Está en nosotros decir quién triunfará (Manuscrito 16, 1886).


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Martes  - Julio 24

Año Bíblico - Nehemías 3-4 y Hechos 23

JESÚS NOS DIO EL EJEMPLO DE CÓMO PODEMOS VENCER A SATANÁS
"Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia. A fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra" (2 Tim. 3:16, 17).

    En el desierto, Cristo enfrentó y derrotó las grandes tentaciones que asaltarían al hombre. Su triunfo sobre el apetito, la presunción y el mundo nos demuestra cómo podemos vencer. Satanás ha derrotado a millones tentándolos a la complacencia del apetito y condujo a muchos a claudicar ante los pecados de la presunción. Hay muchos que profesan ser seguidores de Cristo, reclamando por fe que se los aliste en la contienda contra toda clase de maldad; aunque movidos por apenas un pensamiento, se zambullen en escenas de tentación que requerirían un milagro para sacarlos de allí sin mancha. La meditación y la oración los hubieran preservado y conducido a evitar posiciones peligrosas en las que se han colocado y que le han dado ventajas a Satanás sobre ellos.
    Las promesas de Dios no son para que las reclamemos imprudentemente con el fin de protegernos mientras corremos temerariamente hacia el peligro, violando las leyes de la naturaleza, o desentendiéndonos de la prudencia y del juicio que Dios nos ha dado. Esto no sería una fe genuina, sino presunción. A Cristo le fueron presentados los tronos y reinos mundanales y toda la gloria de ellos. Nunca han de asaltarnos tentaciones tan poderosas como las que afligieron al Señor.
    Satanás acude a nosotros con honores mundanos, riquezas y los placeres de la vida. Estas tentaciones son variadas, para adaptarlas a hombres de toda categoría y condición, con el propósito de tentarlos y alejarlos de Dios, para que se sirvan ellos mismos más que a su Creador. "Todo esto te daré, si postrado me adorares", le dijo Satanás a Cristo. Y Satanás le dice al hombre: "Todo esto te daré". "Todo este dinero, toda esta tierra, todo este poder, y honor, y riquezas te daré"; y el hombre queda encantado, engañado, y traidoramente arrastrado a su ruina. Si nos entregamos a la mundanalidad del corazón y de la vida, Satanás estará satisfecho.
    El Salvador derrotó al artero enemigo demostrándonos así cómo podemos vencer. El nos dio su ejemplo: rechazar a Satanás con las Escrituras. Jesús pudo haber recurrido a su poder divino o haber empleado sus propias palabras, pero su ejemplo no hubiese sido útil para nosotros. Cristo sólo empleó las Escrituras. Cuán importante es que la Palabra de Dios sea estudiada y obedecida con integridad, para que ante una emergencia estemos capacitados "para toda buena obra" y fortalecidos para enfrentar al enemigo (Carta 1a, 1872).


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Miércoles - Julio 25

Año Bíblico - Nehemías 5-6 y Hechos 24

NUESTRO SALVADOR FUE TENTADO EN TODO COMO LO SOMOS NOSOTROS
"¿O forzará alguien mi fortaleza? Haga conmigo paz; sí haga paz conmigo" (Isa. 27: 5).

    Imagina que estás en lugar de Cristo en el desierto. No escuchas ninguna voz humana, sino que te encuentras rodeado por demonios bajo la falsa representación de ángeles del cielo, quienes te plantean del modo más seductor y atractivo una serie de arteras insinuaciones en contra del Señor, como lo hizo antes con nuestros primeros padres. El poder de su sofistería es más engañoso y artero al socavar tu confianza en Dios y destruir tu fe. Mantiene tu mente en constante tensión con el propósito de conseguir una pista de la que pueda sacar ventaja con el fin de atraerte a una controversia, como si leyera tus pensamientos no expresados, así como hizo con Eva.
    Él no pudo obtener de Cristo una sola palabra que lo condujera en esta dirección. La expresión, "Escrito está", fue repetida punto por punto a medida que probó al Señor. Pero de los labios de Cristo sólo salieron sus propias palabras que había inspirado a los santos hombres del pasado... En la gran escena del conflicto de nuestro Señor en el desierto, aparentemente bajo el poder de Satanás y sus ángeles, ¿era él capaz, en su naturaleza humana, de ceder a estas tentaciones?...
    Como Dios que era, no podía ser tentado; pero como hombre, podía serlo y con mucha fuerza, y podía ceder a las tentaciones. Su naturaleza humana pasó por la misma prueba por la cual pasaron Adán y Eva. Su naturaleza [de Cristo] humana era creada; ni aun poseía las facultades de los ángeles. Era humana, idéntica a la nuestra. Estaba pasando por el terreno donde Adán cayó. Él estaba en el lugar donde, si resistía la prueba en favor de la raza caída, redimiría en nuestra propia humanidad la caída y el fracaso desgraciados de Adán.
    Él tenía un cuerpo humano y una mente humana. Él era hueso de nuestro hueso y carne de nuestra carne... Estuvo sujeto a la pobreza desde el mismo momento en que entró en el mundo. Estuvo bajo los chascos y las pruebas en su propio hogar, entre sus hermanos. No estaba rodeado, como en las cortes celestiales, de caracteres puros y hermosos. Estuvo rodeado de dificultades. Vino a nuestro mundo a mantener un carácter puro e impecable, y a refutar la mentira de Satanás de que no era posible que los seres humanos guardaran la ley de Dios...
    Si llegamos a ser partícipes de la naturaleza divina podemos ser puros, santos e inmaculados. La Deidad no se hizo humana, ni lo humano se hizo divino por la unión de estas dos naturalezas. Cristo no poseía la misma deslealtad pecaminosa, corrupta y caída que nosotros poseemos, pues entonces él no podría haber sido una ofrenda perfecta (Manuscrito 94, 1893).


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Jueves - Julio 26

Año Bíblico - Nehemías 7-9 y Hechos 25

AL FIN PODREMOS CONTEMPLAR AL REY EN SU HERMOSURA
"El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios" (Apoc. 2: 7).

    Si abrigamos un espíritu de conflicto con alguien, salgamos y hablemos del amor de Cristo a las almas que necesitan un testimonio en favor de la verdad. Hablemos de la hermosura de Cristo y el espíritu maligno que ha estado en el corazón se apartará. Necesitamos experimentar la victoria sobre el enemigo y aferramos de Uno que es poderoso. No podemos permitirnos la pérdida de la vida eterna.
    Debo decirles que el cielo es un bien que debemos buscar, algo por lo que hemos de orar y trabajar. A menos que se consagren a Dios nuestros rasgos de carácter, no podremos entrar al cielo...
    No gasten tiempo en controversias con quienes plantean objeciones, pues el enemigo habrá de sugerir a otras mentes suficientes falacias para que ocupen su tiempo en combatirlas. Vuestra fortaleza ha de mantenerse en lo afirmativo. Cuando el diablo enfrentó a Cristo en el desierto, el Señor no entró en controversia con él. Satanás tentó al Señor para que hiciera el milagro de hacer pan. Si Cristo lo hubiera hecho le habría dado al enemigo suficiente ventaja pues, de este modo, Satanás habría desplegado evidencias similares de su poder...
    Por lo tanto, hoy, si alguien les planteara objeciones a la verdad e intentara provocarlos, no pierdan la calma. Manténganse en la afirmativa. Afirmen la verdad, "Así dice el Señor", y permítanme decirles que muy pronto el enemigo deseará huir de la presencia de ustedes...
    Dejemos la contienda en que nos puso el enemigo. Comencemos a trabajar seriamente en superar nuestras tendencias al mal, heredadas y cultivadas. Imploremos fervientemente al Señor que quite de nosotros la malévola propensión a encontrar errores y en su lugar nos conceda la vida y el amor de Cristo...
    Tenemos un cielo que ganar y Cristo desea que lo logremos. El murió para que podamos alcanzarlo. Cada alma que ha ser salva en el reino de Dios, le tributará la gloria a él y no a ningún ser humano. Cristo abre los portales dorados y nos invita a entrar...
    Y debemos entrar en el cielo aquí abajo o nunca entraremos en el cielo más allá. Aquí en la tierra debemos comenzar a vivir la vida de Cristo y entonces habrá un cielo para usted y habrá un cielo para quienes están asociados a usted. Entonces sentirá el deseo de ayudar a otros, de levantar a los abatidos y desanimados. Y, al fin, verá al Rey en su hermosura, contemplará su encanto incomparable y con dorada arpa, saturará las esferas celestial de hermosa música y de cánticos al Cordero (Manuscrito 97, 1906).


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Viernes - Julio 27

Año Bíblico - Nehemías 10-11 y Hechos 26

CON LA AYUDA DIVINA PODREMOS VENCER A SATANÁS
"Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo" (1 Cor. 15: 57).

    Es a un costo inmenso que hemos puesto en terreno ventajoso el hecho de ser liberados de la esclavitud del pecado que provocó la caída de Adán... No podremos entender el valor del alma humana hasta que comprendamos el gran sacrificio que se hizo en el Calvario para redimirla. El pecado de Adán en el Edén sumió a la raza humana en la miseria y la desesperación. Pero en el plan de la salvación, se proporcionó un camino para que todos puedan escapar si cumplen con los requerimientos. En virtud del sacrificio del Hijo de Dios se concedió una segunda prueba. Tenemos una batalla que pelear de la que podemos salir victoriosos por los méritos de la sangre de Cristo.
    Dios vio que era imposible que por nuestras propias fuerzas lográramos la victoria en la contienda. Desde la Caída la raza humana ha experimentado un debilitamiento en cada generación sucesiva, por lo que sin la ayuda de Cristo no podremos resistir el mal de la intemperancia. Cuán agradecidos debiéramos estar de contar con un Salvador que aceptó deponer las investiduras reales de su manto y su trono para revestir de humanidad su divinidad y llegar a ser un Varón de dolores, experimentado en quebrantos.
    Cuando Jesús fue bautizado por la mano de Juan... el Espíritu de Dios, como una paloma de oro bruñido, rodeó al precioso Salvador y una voz del cielo dijo: "Este es mi Hijo amado, en el cual tengo contentamiento"... Después del bautismo de Jesús en el Jordán, fue conducido por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo. Cristo comenzó la obra de redención en el preciso lugar donde comenzó la ruina [de la raza humana], y el futuro bienestar del mundo depende de la batalla librada por el Príncipe de la vida en el desierto. Gracias a Dios que él salió victorioso en el mismo terreno en que Adán fue derrotado y redimió su desgraciado fracaso. Satanás se retiró del campo de batalla derrotado. Esta victoria nos garantiza que por la ayuda divina podemos salir victoriosos en nuestro conflicto con el enemigo...
    Satanás consideró que todo poder de este planeta caído estaba en sus manos. Pero en Cristo encontró a alguien capaz de resistir sus tentaciones. Las palabras de Cristo son: "Viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí"... Ahora la pregunta es, ¿tomaremos ventaja de la situación y saldremos más que vencedores por medio de aquel que nos amó? (Manuscrito 26, 1887).


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Sábado - Julio 28

Año Bíblico - Nehemías 12-13 y Hechos 27

¿ESTAMOS PREPARADOS PARA EL REGRESO DE CRISTO?
"En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció" (Juan 1:10).

    El mundo pudo soportar a su Redentor sólo durante los pocos años que estuvo con ellos en la tierra, pero tan pronto comenzó su misión buscaron deshacerse de él... La pregunta que cada uno se tiene que hacer, es: ¿Estoy preparado para la venida del Hijo del Hombre? Si usted ha aceptado a su Salvador por la fe; si se ha arrepentido de sus pecados, entonces usted es aceptado por Dios de tal modo que si Cristo viniera, usted se encontraría con él en paz...
    Notemos los pasos que el Hijo del Hombre tuvo que dar con el propósito de efectuar el plan de la salvación. Dejó a un lado el trono de la realeza y su manto regio; descendió y revistió su divinidad con las vestimentas de la humanidad y consintió en venir a este mundo. Este mundo, precisamente éste, habría de ser el campo de batalla donde Cristo y Satanás, el príncipe de este mundo, entablarían un conflicto. Y la pregunta que necesita hacerse, es: ¿cómo podría Dios de ser justo y consistente con su ley y a la vez justificar al pecador? Esto sólo se posibilitaría mediante el sacrificio del Hijo de Dios...
    Era difícil desarraigar el afecto que los ángeles del cielo sentían por Satanás. Él sostuvo que la ley de Dios era contraria a las inteligencias celestiales, y así el conflicto entre Cristo y Satanás se inició entonces en el cielo y extendió por la tierra hasta nuestros días. Este conflicto entre Cristo y Satanás no sólo fue contemplado por las inteligencias celestiales, sino también por todos los mundos creados por Dios. Aquí es donde se levanta el poder que afirma tener el derecho a cambiar los tiempos y la ley: es el hombre de pecado. Pero, ¿tiene él autoridad para cambiar los tiempos y la ley? No. La ley ha sido escrita en tablas de piedra, esculpidas por el dedo divino y colocada en el templo de Dios en el cielo. Esta gran norma moral ha de ser el criterio por el cual todo ser humano, tanto vivos como muertos, serán juzgados...
    Cristo fue al desierto de la tentación a sobrellevar su prueba más severa; fue tentado en todos los puntos en que Adán fue tentado y pasó por el mismo terreno en que Adán tropezó y cayó... Cristo debía estar ahora donde Adán estuvo, cargando su humanidad y venciendo en beneficio de la raza humana donde antes Adán cayó. Y Cristo resistió la prueba en cada punto; la resistió en el aspecto de los apetitos... Fue tentado en el terreno de la ambición y la presunción y derrotó al enemigo en estos puntos... El Salvador del mundo predominó y alcanzó la victoria en cada aspecto en que fue probado (Manuscrito 11, 1886).


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WebSiervo: Christian Gutiérrez