Conflicto y Valor Abril 2004 por Elena White.

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  Índice


1 de Abril CRISIS EN ISRAEL Año Bíblico 2 Sam. 1-4.

Exo. 32: 1-6.
Hicieron becerro en Horeb, se postraron ante una imagen de fundición. Así cambiaron su gloria por la imagen de un buey que come hierba. (Sal. 106: 19, 20).

En ausencia de Moisés, el poder judicial había sido confiado a Aarón, y una enorme multitud se reunió alrededor de su tienda para presentarle esta exigencia: "Levántate, haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque a este Moisés. . . no sabemos qué le haya acontecido". La nube, dijeron ellos. . . se había posado permanentemente sobre el monte, y ya no dirigía más su peregrinación. . .

Para hacer frente a semejante crisis, hacía falta un hombre de firmeza, decisión, y ánimo imperturbable, un hombre que considerara el honor de Dios por sobre el favor popular, por sobre su seguridad personal y su misma vida. Pero el jefe provisorio de Israel no tenía ese carácter. Aarón reconvino débilmente al pueblo, y su vacilación y timidez en el momento crítico sólo sirvieron para hacerlos más decididos en su propósito. . . Algunos permanecieron fieles en su pacto con Dios; pero la mayor parte del pueblo se unió a la apostasía. . .

Aarón temió por su propia seguridad; y en vez de ponerse noblemente de parte del honor de Dios, cedió a las demandas de la multitud. . . Entregaron de buena gana sus adornos, con los cuales él fundió un becerro semejante a los dioses de Egipto. El pueblo exclamó: "Israel, éstos son tus dioses que te sacaron de la tierra de Egipto". Con vileza, Aarón permitió este insulto a Jehová. Y fue aún más lejos. Viendo la satisfacción con que se había recibido el becerro de oro, hizo construir un altar ante él e hizo proclamar: "Mañana será fiesta a Jehová". El anuncio fue proclamado por medio de trompetas de compañía en compañía por todo el campamento. . . Con el pretexto de celebrar una "fiesta a Jehová", se entregaron a la glotonería y la orgía licenciosa.

¡Cuán a menudo, en nuestros propios días, se disfraza el amor al placer bajo la "apariencia de piedad"! Una religión que permita a los hombres, mientras observan los ritos del culto, dedicarse a la satisfacción del egoísmo o la sensualidad, es tan agradable a las multitudes actuales como lo fue en los días de Israel. Y hay todavía Aarones dóciles que, mientras desempeñan cargos de autoridad en la iglesia, ceden a los deseos de los miembros no consagrados, y así los incitan al pecado (Patriarcas y Profetas, págs. 326-328). 98



2 de Abril  LE FALLO A SU HERMANO   Año Bíblico 2 Sam. 5-7

Exo. 32: 7-24.

Y dijo Moisés a Aarón: ¿Qué te ha hecho este Pueblo, que has traído sobre él tan gran pecado? (Exo. 32: 21).

Aarón trató de defenderse explicando los clamores del pueblo. . . Pero de nada le valieron sus excusas y subterfugios. . .

El hecho de que Aarón había sido bendecido y honrado más que el pueblo, hacía tanto más odioso su pecado. Fue Aarón, "El santo de Jehová" (Sal. 106: 16) el que había hecho el ídolo y anunciado la fiesta. Fue él, que había sido nombrado portavoz de Moisés y acerca de quien Dios mismo había manifestado: "Yo sé que él puede hablar bien" (Exo. 4: 14), el que no impidió a los idólatras que cumplieran su osado propósito contra el Cielo.

Fue Aarón, por medio de quien Dios había obrado y enviado juicios sobre los egipcios y sus dioses, el que sin inmutarse oyó proclamar ante la imagen fundida: "Estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto". Fue él, que presenció la gloria del Señor cuando estuvo con Moisés en el monte y que no había visto nada en ella de lo cual pudiese hacerse una imagen, el que trocó aquella gloria en la semejanza de un becerro. Fue él, a quien Dios había confiado el gobierno del pueblo en ausencia de Moisés, el que sancionó la rebelión del pueblo por lo cual "contra Aarón también se enojó Jehová en gran manera para destruirlo" (Deut. 9: 20). Pero en respuesta a la vehemente intercesión de Moisés, se le perdonó la vida; y porque se humilló y se arrepintió fue restituido al favor de Dios.

Si Aarón hubiera tenido valor para sostener lo recto, sin importarle las consecuencias, habría podido evitar aquella apostasía. Si hubiera mantenido inalterable su fidelidad a Dios, si hubiera recordado al pueblo los peligros del Sinaí y su pacto solemne con Dios, por el cual se habían comprometido a obedecer su ley, se habría impedido el mal. Pero su sumisión a los deseos del pueblo y la tranquila seguridad con la cual procedió a llevar a cabo los planes de ellos, los llevó a hundirse en el pecado más de lo que habían pensado. . .

De todos los pecados que Dios castigará, ninguno es más grave ante sus ojos que el de aquellos que animan a otros a cometer el mal (Patriarcas y Profetas, págs. 331-333). 99



3 de Abril  CARA A CARA  Año Bíblico  2 Sam. 8-10

Exo. 33: 1-17.

Y hablaba Jehová a Moisés cara a cara, como habla cualquiera a su compañero. (Exo. 33: 11).
 

Después de la transgresión de Israel, cuando éste se hizo el becerro de oro, Moisés volvió a interceder ante Dios en favor de su pueblo. . . Había aprendido por experiencia que a fin de tener influencia sobre el pueblo, debía tener primero poder con Dios. El Señor leyó la sinceridad y el propósito abnegado del corazón de su siervo, y condescendió en comunicarse con este débil mortal cara a cara, como un hombre habla con un amigo. Moisés se confió a Dios a sí mismo junto con todas sus cuitas, y abrió libremente su alma delante de él. El Señor no reprendió a su siervo sino que condescendió en escuchar sus súplicas. . .

La respuesta que recibió fue: "Mi rostro irá contigo, y te haré descansar". Pero Moisés no creía que podía conformarse con esto. Había ganado mucho, pero anhelaba acercarse más a Dios, y obtener mayor seguridad de su permanente presencia. Había llevado la carga de Israel; había soportado un peso abrumador de responsabilidad; cuando el pueblo pecaba, él sufría intenso remordimiento, como si él mismo fuese culpable; y ahora oprime su alma un sentimiento de los terribles resultados que se producirán si Dios abandona a los hijos de Israel a la dureza e impenitencia de su corazón. . . Moisés insiste en su petición con tanto fervor y sinceridad, que le llega la respuesta: "También haré esto que has dicho, por cuanto has hallado gracia en mis ojos, y te he conocido por tu nombre".

Al llegar a este punto esperaríamos que el profeta dejaría de interceder; pero no, envalentonado por su éxito, se atreve a acercarse más a Dios, con una santa familiaridad que supera casi nuestra comprensión. Hace luego una petición que ningún ser humano hizo antes: "Ruégote que me muestres tu gloria". ¡Qué petición de parte de un ser mortal finito! Pero, ¿es rechazado? ¿Le reprende Dios por su pretensión? No; oímos las misericordiosas palabras: "Yo haré pasar todo mi bien delante de tu rostro". . .

En la historia de Moisés podemos ver cuán íntima comunión con Dios puede gozar el hombre (Testimonios Selectos, tomo 3, págs. 383-385). 100



4 de Abril  FUEGO EXTRAÑO Año Bíblico 2 Sam. 11, 12.

Lev. 10: 1-11.

Nadab y Abiú, hijos de Aarón, tomaron cada uno su incensario, y pusieron en ellos fuego, sobre el cual pusieron incienso, y ofrecieron delante de Jehová fuego extraño, que él nunca les mandó. (Lev. 10: 1).

 Después de Moisés y de Aarón, Nadab y Abiú ocupaban la posición más elevada en Israel. Habían sido especialmente honrados por el Señor, y juntamente con los setenta ancianos se les había permitido contemplar su gloria en el monte. Pero su transgresión no debía disculparse ni considerarse con ligereza. Todo aquello hacía su pecado aún más grave. Por el hecho de que los hombres hayan recibido gran luz, y como los príncipes de Israel, hayan ascendido al monte, hayan gozado de la comunión con Dios y hayan morado en la luz de su gloria, no deben lisonjearse de que pueden después pecar impunemente; no deben creer que porque fueron así honrados, Dios no castigará estrictamente su iniquidad. Este es un engaño fatal. La gran luz y los privilegios otorgados demandan reciprocidad, que debe manifestarse en una virtud y santidad correspondientes a la luz recibida. Dios no aceptará nada menos que esto. Las grandes bendiciones o privilegios no debieran adormecer a los hombres en la seguridad o la negligencia. Nunca debieran dar licencia para pecar, ni debieran creer los favorecidos que Dios no será estricto con ellos. . .

En su juventud, Nadab y Abiú no habían sido educados para que desarrollaran hábitos de dominio propio. . . Los hábitos de complacencia propia, practicados durante mucho tiempo, los dominaban de tal manera que ni la responsabilidad del cargo más sagrado tenía poder para romperlos. No se les había enseñado a respetar la autoridad de su padre, y por eso no comprendían la necesidad de ser estrictos en su obediencia a los requisitos de Dios. La equivocada indulgencia de Aarón respecto a sus hijos, preparó a éstos para que fueran objeto del castigo divino.

Dios quiso enseñar al pueblo que debía acercarse a él con toda reverencia y veneración y exactamente como él indicaba. El Señor no puede aceptar una obediencia parcial. No bastaba que en el solemne tiempo del culto casi todo se hiciera como él había ordenado. . . Nadie se engañe a sí mismo con la creencia de que una parte de los mandamientos de Dios no es esencial, o que él aceptará un sustituto en reemplazo de lo que él ha ordenado (Patriarcas y Profetas, págs. 373- 375). 101



5 de Abril DEMASIADO BEBIDOS   Año Bíblico  2 Sam. 13, 14.

Lev. 10: 1-11.
El vino es escarnecedor, la sidra alborotadora, y cualquiera que por ellos yerra, no es sabio. (Prov. 20: 1).

Nunca hubieran cometido Nadab y Abiú su fatal pecado, si antes no se hubiesen intoxicado parcialmente bebiendo mucho vino. Sabían que era menester hacer la preparación más cuidadosa y solemne antes de presentarse en el santuario donde se manifestaba la presencia divina; pero debido a su intemperancia se habían descalificado para ejercer su santo oficio. Su mente se confundió y se embotaron sus percepciones morales, de tal manera que no pudieron discernir la diferencia que había entre lo sagrado y lo común.

A Aarón y a sus hijos sobrevivientes, se les dio la amonestación: ". . . no beberéis vino ni sidra. . . para poder discernir entre lo santo y lo profano, y entre lo inmundo y lo limpio". . . El consumo de bebidas alcohólicas tiene el efecto de debilitar el cuerpo, confundir la mente y degradar las facultades morales. Impide a los hombres comprender la santidad de las cosas sagradas y el rigor de los mandamientos de Dios. Todos los que ocupaban puestos de responsabilidad sagrada debían ser hombres estrictamente temperantes, para que tuviesen lucidez para diferenciar entre lo bueno y lo malo, firmeza de principios y sabiduría para administrar justicia y manifestar misericordia.

La misma obligación descansa sobre cada discípulo de Cristo. . . A la iglesia de Cristo de todas las edades se le dirige esta solemne y terrible advertencia: "Si alguno violare el Templo de Dios, Dios destruirá al tal: porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es" (1 Cor. 3: 17) (Patriarcas y Profetas, págs. 376, 377).

El caso de los hijos de Aarón ha sido registrado para beneficio del pueblo de Dios, y debería enseñar a los que especialmente se están preparando para la segunda venida de Cristo, que la complacencia de un apetito depravado destruye la sensibilidad del alma, y afecta tanto a los poderes de raciocinio que Dios ha dado al hombre, que las cosas espirituales y santas pierden su carácter sagrado. La desobediencia parece placentera en vez de excesivamente pecaminosa (I, pág. 132). 102



6 de Abril AMOR EQUIVOCADO  Año Bíblico 2 Sam. 15-17.

Exo. 4: 14-16, 27-31.
Envió a su siervo Moisés, y a Aarón, al cual escogió. (Sal. 105: 26).
Aarón era un hombre de disposición afable, a quien Dios eligió para estar junto a Moisés y hablar en su lugar. . .

Dios Podría haber elegido a Aarón como líder; pero el que conoce los corazones y comprende el carácter humano, sabía que Aarón era débil y no tenía el valor moral para ponerse de parte de la justicia bajo cualquier circunstancia, sin tomar en cuenta las consecuencias. El deseo de Aarón de ganar la buena voluntad de la gente, algunas veces lo llevó a cometer graves errores. . . Esa misma falta de firmeza en lo correcto dentro de su familia, causó la muerte de dos de sus hijos. . . Nadab y Abiú no tuvieron reverencia al mandato de Dios de usar fuego sagrado para quemar incienso en el incensario delante de él. . .

Aquí tenemos el resultado de una disciplina descuidada. Como los hijos de Aarón no habían sido enseñados a respetar y reverenciar las órdenes de su padre, como no respetaban la autoridad paterna, no comprenden la necesidad de ser estrictos en su obediencia a los requisitos de Dios. . . Contra la expresa orden de Dios, lo deshonraron ofreciéndole fuego común en vez del sagrado. Dios los castigó con su ira; salió fuego de su presencia y los destruyó.

Aarón soportó su inmenso dolor con paciencia y humilde sumisión. La pena y una agonía profunda lastimaban su alma. Era culpable del descuido de su deber. Era sacerdote del Dios alto, para hacer expiación por los pecados del pueblo. Era sacerdote de su familia, y sin embargo se había inclinado a pasar por alto la insensatez de sus hijos. Había descuidado su deber de disciplinarios y educarlos en la obediencia, la abnegación y la reverencia por la autoridad paterna. Por sus sentimientos de indulgencia equivocada, falló en moldear sus caracteres en la reverencia por las cosas eternas. Aarón no vio, así como muchos padres cristianos hoy día tampoco ven, que con su amor equivocado y su indulgencia hacia las culpas de sus hijos, los enfrentaría con el seguro desagrado de Dios. Su blanda reprensión, sin un ejercicio firme de la restricción paterna, y su benignidad imprudente hacia sus hijos, eran actos de extrema crueldad (Testimonies, tomo 3, págs. 293-295). 103



7 de Abril  ALMAS DESNUTRIDAS Año Bíblico 2 Sam. 18, 19.

Núm. 11: 4-35.
Bien pronto olvidaron sus obras, no esperaron su consejo. Se entregaron a un deseo desordenado en el desierto; y tentaron a Dios en la soledad. Y él les dio lo que pidieron; mas envió mortandad sobre ellos. (Sal. 106: 13-15).

Toda vez que su apetito era restringido, los israelitas se chasqueaban y murmuraban, quejándose de Moisés y Aarón, y de Dios (SDA Bible Commentary, tomo 1, pág. 1102).
Dios dio a los israelitas lo que no era para su mayor beneficio porque habían insistido en desearlo; no querían conformarse con las cosas que mejor podrían aprovecharles. Sus deseos rebeldes fueron satisfechos, pero se les dejó que sufrieran las consecuencias. Comieron desenfrenadamente y sus excesos fueron rápidamente castigados. . . Muchos fueron postrados por fiebres calcinantes, mientras que los más culpables de entre ellos fueron heridos apenas probaron los alimentos que habían codiciado (Patriarcas y Profetas, pág. 401).

Dios podría haberles suplido carne tan fácilmente como les proporcionaba maná; pero para su propio bien se les impuso una restricción. Dios se proponía suplirles alimentos más apropiados a sus necesidades que régimen estimulante al que muchos se habían acostumbrado en Egipto. Su apetito pervertido debía ser corregido y devuelto a una condición más saludable a fin de que pudieran hallar placer en el alimento que originalmente se proveyó para el hombre: los frutos de la tierra, que Dios dio a Adán y a Eva en el Edén. Por este motivo quedaron los israelitas en gran parte privados de alimentos de origen animal.

Satanás los tentó para que consideraran esta restricción como cruel e injusta. Les hizo codiciar las cosas prohibidas, porque vio que la complacencia desenfrenada del apetito tendería a producir sensualidad, y por estos medios le resultaría más fácil dominarlos. El autor de las enfermedades y las miserias asaltará a los hombres donde pueda alcanzar más éxito.

Mayormente por las tentaciones dirigidas al apetito, ha logrado inducir a los hombres a pecar desde la época en que indujo a Eva a comer el fruto prohibido, y por este mismo medio indujo a Israel a murmurar contra Dios. Porque favorece efectivamente a la satisfacción de las pasiones bajas, la intemperancia en el comer y en el beber prepara el camino para que los hombres menosprecien todas las obligaciones morales. Cuando la tentación los asalta, tienen muy poca fuerza de resistencia (Id., págs. 395, 396). 104



8 de Abril  DOS CONTRA UNO  Año Bíblico  2 Sam. 20, 21.

Núm. 12.
¿Por qué, pues, no tuvisteis temor de hablar contra mi siervo Moisés? (Núm. 12: 8, úp).

[María] ocupaba el segundo puesto después de Moisés Y Aarón en los afectos del pueblo y los honores otorgados por el Cielo. Pero el mismo mal que causó la primera discordia en el cielo, brotó en el corazón de esta mujer de Israel, y no faltó quien simpatizara con ella en su desafecto. . .

Si Aarón se hubiese mantenido firme de parte de lo recto, habría impedido el mal; pero en vez de mostrarle a María lo pecaminoso de su conducta, simpatizó con ella, prestó oídos a sus quejas, y así llegó a participar de sus celos (Patriarcas y Profetas, págs. 401, 403).

Ni María ni Aarón fueron consultados en el nombramiento de los setenta ancianos, y esto despertó sus celos contra Moisés. Durante la visita de Jetro, mientras los israelitas iban hacia el Sinaí, la pronta aceptación por Moisés de los consejos de su suegro hizo temer a Aarón y María que la influencia que ejercía sobre el gran caudillo superase a la propia. En la organización del consejo de los ancianos creyeron que tanto su posición como su autoridad habían sido menospreciados. . .

"Y dijeron: ¿Solamente por Moisés ha hablado Jehová? ¿no ha hablado también por nosotros? Creyéndose igualmente favorecidos por Dios, pensaron que tenían derecho a la misma posición y autoridad que Moisés. . .
Dios había escogido a Moisés y le había investido de su Espíritu; y por su murmuración María y Aarón se habían hecho culpables de deslealtad no sólo hacia el que fuera designado como su jefe sino también hacia Dios mismo. . .
El que impuso a ciertos hombres la pesada carga de ser dirigentes y maestros de su pueblo, hará a éste responsable de la manera en que trate a sus siervos. Hemos de honrar a quienes Dios honró. El castigo que cayó sobre María debe servir de reprensión para todos los que, cediendo a los celos, murmuren contra aquellos sobre quienes Dios puso la pesada carga de su obra (Id., págs. 401, 404, 406). 105



9 de Abril UNA DE LAS PEORES CARACTERÍSTICAS SATÁNICAS  Año Bíblico 2 Sam. 22-24.

Núm. 12.
Cruel es la ira, e impetuoso el furor; mas ¿quién podrá sostenerse delante de la envidia? (Prov. 27: 4).

Moisés soportó sus acusaciones [de María y Aarón] en silencio paciente y sin queja. Fue la experiencia que adquiriera durante los muchos años de trabajo y espera en Madián, el espíritu de humildad y longanimidad que cultivara allí, lo que preparó a Moisés para arrostrar con paciencia la incredulidad y la murmuración del pueblo, y el orgullo y la envidia de los que hubieran debido ser sus asistentes firmes y resueltos. "Y aquel varón Moisés era muy manso, más que todos los hombres que había sobre la tierra", y por este motivo Dios le otorgó más de su sabiduría y dirección que a todos los demás. Dice la Escritura: "Encaminará a los humildes por el juicio, y enseñará a los mansos su carrera " (Sal. 25: 9). Los mansos son dirigidos por el Señor, porque son dóciles y dispuestos a recibir instrucción. . .

"Entonces Jehová descendió en la columna de la nube, y púsose a la puerta del tabernáculo, y llamó a Aarón y a María". . . Entonces el furor de Jehová se encendió en ellos; y fuese. La nube desapareció del tabernáculo como señal del desagrado de Dios, y María fue castigada. Quedó "leprosa como la nieve". . . Entonces, humillado hasta el polvo el orgullo de ambos, Aarón confesó el pecado que habían cometido e imploró al Señor que no dejara perecer a su hermana por aquel azote repugnante y fatal. En respuesta a las oraciones de Moisés, se limpió la lepra de María. Sin embargo, ella fue excluida del campo durante siete días. . .

Esta manifestación del desagrado del Señor tenía por objeto advertir a todo Israel que pusiera coto al creciente espíritu de descontento y de insubordinación. Si el descontento y la envidia de María no hubiesen recibido una señalada reprensión, habrían resultado en grandes males. La envidia es una de las peores características satánicas que puedan existir en el corazón humano, y es una de las más funestas en sus consecuencias. Dice el sabio: "Cruel es la ira, e impetuoso el furor; mas, ¿quién parará delante de la envidia?" (Prov. 27: 4). Fue la envidia la que causó la primera discordia en el cielo, y el albergarla ha obrado males indecibles entre los hombres. "Porque donde hay envidia y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa" (Sant. 3: 16) (Patriarcas y Profetas, págs. 403-405). 106



10 de Abril UN INFORME CONTRADICTORIO   Año Bíblico 1 Rey. 1, 2.

Núm. 13: 1-3, 17-14: 10.
Y hablaron mal entre los hijos de Israel, de la tierra que habían reconocido. (Núm. 13: 32).

El Señor ordenó a Moisés que enviara hombres a explorar la tierra de Canaán, que él daría a los hijos de Israel. . . Después de haber alabado la fertilidad de la tierra, todos excepto dos hablaron en forma muy desalentadora acerca de su capacidad para poseerla. . . A medida que el pueblo escuchaba ese informe, expresaba su desilusión con amargos reproches y lamentos. No guardaron para reflexionar y razonar que Dios, que los había traído hasta allí, les daría ciertamente la tierra. . .

Caleb se apresuró en adelantarse, y su voz clara y resonante se escuchó sobre el clamor de la multitud. Se opuso a la opinión cobarde de sus compañeros de exploración, que habían debilitado la fe y el ánimo de todo Israel. Llamó la atención del pueblo que acalló por un momento su lamento para escucharlo. . . Pero mientras hablaba, los espías desleales lo interrumpieron, gritando: "No podremos subir contra aquel pueblo, porque es más fuerte que nosotros".

Esos hombres, al seguir su mala conducta, endurecieron sus corazones contra Dios, contra Moisés y Aarón y contra Caleb y Josué. Cada paso que avanzaban por esa dirección incorrecta los afirmaba en su propósito de desalentar cualquier intento de poseer la tierra de Canaán. Distorsionaron la verdad a fin de llevar a cabo su funesto propósito. Dijeron que el clima era insalubre y toda la gente de estatura gigante. . .

Este no era solamente un informe malo, sino además mentiroso. Era contradictorio; si la tierra era insalubre y devoraba a sus habitantes, ¿cómo era posible que éstos tuvieran proporciones tan grandes? Cuando hombres que ocupan posiciones de responsabilidad se entregan a la incredulidad, no hay límites al avance que realizarán en la maldad. . . Si sólo los dos hombres hubieran traído el mal informe, y los otros diez los hubieran alentado a poseer la tierra en el nombre de Jehová, ellos todavía hubiesen seguido el consejo de los dos en oposición a los diez, a causa de su perversa incredulidad (Testimonies, tomo 4, págs. 148-151). 107



11 de Abril¿POR QUE ESPERAR? Año Bíblico  l Rey. 3, 4.

Núm. 13: 30-14: 10.
Subamos luego, y tomemos posesión de ella; porque más podremos nosotros que ellos. (Núm. 13: 30).

Fue la fe de Caleb en Dios la que le infundió valor, la que. . . le permitió ponerse firme y resueltamente de parte de la verdad. De la misma fuente excelsa, el poderoso General de los ejércitos del cielo, todo verdadero soldado de la cruz de Cristo debiera recibir fuerza y valor para vencer los obstáculos que frecuentemente parecen insalvables. . . Los que quieran cumplir su deber deben estar listos para hablar las palabras que Dios les indica, y no palabras de duda, desaliento y desesperación (Testimonies, tomo 5, pág. 378).

Mientras los que dudan hablan de imposibilidades, mientras tiemblan ante el pensamiento de altos muros y fuertes gigantes, que los fieles Calebs, que tienen "otro espíritu", pasen al frente. La verdad de Dios, que trae salvación, se anunciará a la gente si los ministros y creyentes profesos no ponen una valla en su camino, como lo hicieron los espías desleales (Id., pág. 380).

En esta obra deben emplearse agentes humanos. Deben intensificarse el celo y la energía; los talentos que se están herrumbrando a causa de la inacción deben ser usados con poder en el servicio. La voz que dice: "Espera, no permitas que te impongan cargas", es la voz de los espías cobardes. Hacen falta Calebs que se apresuren a pasar al frente, jefes en Israel que con palabras valientes presenten un informe enérgico a favor de la acción inmediata. Cuando el pueblo egoísta, amante de lo fácil, presa de pánico, temeroso de altos gigantes y de muros inaccesibles, clame por la retirada, que la voz de los Calebs se escuche, aun cuando los cobardes permanezcan con sus piedras en las manos, listos a derribarlos por su fiel testimonio (Id., págs. 378-383).

Se llama a los fieles Calebs en un momento cuando los incrédulos desprecian la Palabra de Dios. Entonces es cuando han de permanecer firmes en el puesto del deber, sin ostentación y sin vacilar a causa de los vituperios. Los espías incrédulos estaban listos para destruir a Caleb. Este vio las piedras en las manos de los que habían llevado un informe falso, pero no se atemorizó; tenía un mensaje y lo daría. Aquellos que hoy son fieles a Dios manifestarán ese mismo espíritu (Mensajes Selectos, tomo 2, pág. 423). 108



12 de Abril REBELIÓN EN EL CAMPAMENTO Año Bíblico 1 Rey. 5, 6.

Núm. 16.
Atrevidos y contumaces, no temen decir mal de las Potestades superiores. (2 Ped. 2: 10).

Es casi imposible a los hombres infligir a Dios mayor insulto que el que consiste en menospreciar y rechazar los instrumentos que él quiere emplear para salvarlos. . .

En la rebelión de Coré se ve en pequeña escala el desarrollo del espíritu que llevó a Satanás a rebelarse en el cielo. El orgullo y la ambición indujeron a Lucifer a quejarse contra el gobierno de Dios, y a procurar derrotar el orden que había sido establecido en el cielo. Desde su caída se ha propuesto inculcar el mismo espíritu de envidia y descontento, la misma ambición de cargos y honores en las mentes humanas. Así obró en el ánimo de Coré, Datán y Abiram, para hacerles desear ser enaltecidos, y para incitar en ellos envidia, desconfianza y rebelión. Satanás les hizo rechazar a Dios como su jefe, al inducirles a desechar a los hombres escogidos por el Señor. No obstante, mientras que, murmurando contra Moisés y Aarón, blasfemaban contra Dios, se hallaban tan seducidos que se creían justos, y consideraban a los que habían reprendido fielmente su pecado como inspirados por Satanás.

¿No subsisten aún los mismos males básicos que ocasionaron la ruina de Coré? Abundan el orgullo y la ambición y cuando se abrigan estas tendencias, abren la puerta a la envidia y la lucha por la supremacía; el alma se aparta de Dios, e inconscientemente es arrastrada a las filas de Satanás. . . Mientras procuran destruir la confianza del pueblo en los hombres designados por Dios, creen estar realmente ocupados en una buena obra y prestando servicio a Dios. . .

Al ceder al pecado, los hombres dan a Satanás acceso a sus mentes, y avanzan de una etapa de la maldad a otra. Al rechazar la luz, la mente se oscurece y el corazón se endurece de tal manera que les resulta más fácil dar el siguiente paso en el pecado y rechazar una luz aún más clara hasta que por fin sus hábitos de hacer el mal se hacen permanentes. El pecado pierde para ellos su carácter inicuo (Patriarcas y Profetas, págs. 425, 427, 428). 109



13 de Abril PERDIÓ LA PACIENCIA  Año Bíblico 1 Rey. 7, 8.

Núm. 20: 1-13.
Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna. (Sant. 1: 4).

A pesar de ser Moisés el hombre más manso sobre la tierra, en una ocasión atrajo sobre sí mismo el desagrado de Dios. Los inmerecidos reproches del pueblo que caían sobre él lo llevaron a olvidar por un momento que su murmuración no era contra él sino contra Dios; y en lugar de afligirse porque se insultaba al Espíritu de Dios, se irritó, ofendido, y en forma obstinada e impaciente golpeó la roca dos veces, diciendo: "¡Oíd ahora, rebeldes! ¿Os hemos de hacer salir aguas de esta peña?"

Moisés reveló gran debilidad frente al pueblo. Mostró una notoria falta de dominio propio, un espíritu similar al que poseían los murmuradores. Debiera haber sido un ejemplo de indulgencia y paciencia ante la multitud, lista para excusar sus propios errores, descontento y murmuraciones irrazonables a causa de esa exhibición de mal proceder de su parte. El pecado mayor consistió en tomar el lugar de Dios. La posición de honor que Moisés había ocupado hasta ese momento no disminuía su culpa, sino que la magnificaba grandemente. Allí estaba, caído, un hombre hasta entonces intachable. Muchos, en un caso similar, pretenderían que su propio pecado fuese pasado por alto a causa de su larga vida de inconmovible fidelidad. Pero no: era algo más serio el que un hombre que había sido honrado por Dios mostrara debilidad de carácter al exhibir un arranque de cólera, que el haber hecho lo mismo ocupando una posición de menos responsabilidad. Moisés era representante de Cristo, ¡pero cuán tristemente lo desfiguró! Moisés había pecado, y su fidelidad pasada no podía expiar su pecado presente. . . Moisés y Aarón debían morir sin entrar en Canaán, sujetos al mismo castigo que recayó sobre aquellos que se encontraban en una posición más humilde. Se inclinaron en sumisión, aunque con inefable angustia de corazón; pero su amor a Dios y su confianza en él permanecieron inconmovibles. . .Pocos comprenden la pecaminosidad del pecado. . . Los casos de Moisés y Aarón. . . muestran que no es seguro pecar de palabra, de pensamiento o de hecho (Testimonies, tomo 4, págs. 370, 371). 110



14 de Abril NO HAY EXCUSA PARA EL PECADO Año Bíblico 1 Rey. 9, l0.

Núm. 20: 1-13.
También le irritaron en las aguas de Meriba; y le fue mal a Moisés por causa de ellos, Porque hicieron rebelar a su espíritu, y habló precipitadamente con sus labios. (Sal. 106: 32, 33).

Si Moisés y Aarón se hubieran tenido en alta estima o si hubieran dado rienda suelta a un espíritu apasionado frente a la amonestación y reprensión divinas, su culpa habría sido mucho mayor. Pero no se les podía acusar de haber pecado intencionada y deliberadamente; habían sido vencidos por una tentación repentina, y su contrición fue inmediata y de todo corazón. El Señor aceptó su arrepentimiento, aun que, a causa del daño que su pecado pudiera ocasionar entre el pueblo, no podía remitir el castigo. . .

Dios había perdonado al pueblo transgresiones mayores; pero no podía tratar el pecado de los caudillos como el de los acaudillados. Había honrado a Moisés por sobre todos los hombres de la tierra. . . El hecho de que Moisés había gozado de grandes luces y conocimientos, agravaba tanto más su pecado. La fidelidad de tiempos pasados no expiará una sola mala acción. Cuanto mayores sean las luces y los privilegios otorgados al hombre, tanto mayor será su responsabilidad, tanto más graves sus fracasos y faltas, y tanto mayor su castigo.

Según el juicio humano, Moisés no era culpable de un gran crimen; su pecado era una falta común. . . Pero si Dios trató tan severamente este pecado en su siervo más fiel y honrado, no lo disculpará ciertamente en otros. . . Todos los que profesan la vida piadosa tienen la más sagrada obligación de guardar su espíritu y de dominarse ante las mayores provocaciones.

 Las cargas impuestas a Moisés eran muy grandes; pocos hombres fueron jamás probados tan severamente como lo fue él; sin embargo, ello no excusó su pecado, Dios proveyó ampliamente en favor de sus hijos; y si ellos confían en su poder, nunca serán juguete de las circunstancias. Ni aun las mayores tentaciones pueden excusar el pecado. Por intensa que sea la presión ejercida sobre el alma, la transgresión es siempre un acto nuestro.

No puede la tierra ni el infierno obligar a nadie a que haga el mal. Satanás nos ataca en nuestros puntos débiles, pero no es preciso que nos venza. Por severo o inesperado que sea el asalto, Dios ha provisto ayuda para nosotros, y mediante su poder podemos ser vencedores (Patriarcas y Profetas, pág. 443, 445, 446). 111



15 de Abril DESDE LA TUMBA A LA GLORIA Año Bíblico 1 Rey. 11, 12.

Deut. 3: 23-28, 34.
Y oré a Jehová en aquel tiempo, diciendo. . . Pase yo, te ruego, y vea aquella tierra buena que está más allá del Jordán, aquel buen monte, y el Líbano. Pero Jehová se había enojado contra mí a causa de vosotros, por lo cual no me escuchó; y me dijo Jehová: Basta, no me hables más de este asunto. (Deut. 3: 23, 25, 26).

Nunca, hasta que se ejemplificaron en el sacrificio de Cristo, se manifestaron la justicia y el amor de Dios más señaladamente que en sus relaciones con Moisés. Dios le vedó la entrada a Canaán para enseñar una lección que nunca debía olvidarse; a saber, que él exige una obediencia estricta y que los hombres deben cuidar de no atribuirse la gloria que pertenece a su Creador. No podía conceder a Moisés lo que pidiera al rogar que le dejara participar en la herencia de Israel; pero no olvidó ni abandonó a su siervo. El Dios del cielo comprendía los sufrimientos que Moisés había soportado; había observado todos los actos de su fiel servicio a través de los largos años de conflicto y prueba. En la cumbre de Pisga, Dios llamó a Moisés a una herencia infinitamente más gloriosa que la Canaán terrenal.

En el monte de la transfiguración, Moisés estuvo presente con Elías, quien había sido trasladado. Fueron enviados como portadores de la luz y la gloria del Padre para su Hijo. Y así se cumplió por fin la oración que elevara Moisés tantos siglos antes. Estaba en el "buen monte", dentro de la heredad de su pueblo. . .

Moisés fue un tipo o figura de Cristo. . . Dios tuvo a bien disciplinar a Moisés en la escuela de la aflicción y la pobreza, antes de que estuviera preparado para conducir las huestes de Israel hacia la Canaán terrenal. El Israel de Dios, que viaja hacia la Canaán celestial, tiene un Capitán que no necesitó enseñanzas humanas que le prepararan para su misión de conductor divino; no obstante fue perfeccionado por el sufrimiento; "Porque en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados". . . Nuestro Redentor no manifestó las imperfecciones ni las debilidades humanas; pero murió a fin de obtener nuestro derecho a entrar en la tierra prometida.

"Moisés a la verdad fue fiel sobre toda su casa, como siervo. . . mas Cristo como hijo, sobre su casa; la cual casa somos nosotros, si hasta el cabo retuviéramos firme la confianza Y la gloria de la esperanza"(Heb. 3: 5, 6) (Patriarcas y Profetas, págs. 512, 513). 112



16 de Abril   PROFECÍA POR PRECIO Año Bíblico 1 Rey. 13, 14.
Núm. 22.
Han dejado el camino recto, y se han extraviado siguiendo el camino de Balaam hijo de Beor, el cual amó el premio de la maldad. (2 Ped. 2: 15).

Balaam había sido una vez hombre bueno y profeta de Dios; pero había apostatado, y se había entregado a la avaricia: no obstante, aún profesaba servir fielmente al Altísimo. No ignoraba la obra de Dios en favor de Israel; y cuando los mensajeros le dieron su recado, sabía muy bien que debía rehusar los presentes de Balac, y despedir a los embajadores. Pero se aventuró a jugar con la tentación, pidió a los mensajeros que se quedaran aquella noche con él, y les dijo que no podía darles una contestación decisiva antes de consultar al Señor. Balaam sabía que su maldición no podía perjudicar en manera alguna a los israelitas. Dios estaba de parte de ellos; y siempre que le fuesen fieles, ningún poder terrenal o infernal adverso podría prevalecer contra ellos. Pero halagaron su orgullo las palabras de los embajadores: "El que tú bendijeres, será bendito, y el que maldijeres, será maldito". El soborno de los regalos costosos y de la exaltación en perspectiva excitaron su codicia. Ávidamente aceptó los tesoros ofrecidos, y luego, aunque profesando obedecer estrictamente a la voluntad de Dios, trató de cumplir los deseos de Balac. . .

El pecado de la avaricia que, según la declaración divina, es idolatría, le hacía buscar ventajas temporales, y por ese solo defecto, Satanás llegó a dominarlo por completo. Esto ocasionó su ruina. El tentador ofrece siempre ganancia y honores mundanos para apartar a los hombres del servicio de Dios. Les dice que sus escrúpulos excesivos les impiden alcanzar prosperidad. Así muchos se dejan desviar de la senda de una estricta integridad. Después de cometer una mala acción les resulta más fácil cometer otra, y se vuelven cada vez más presuntuosos. Una vez que se hayan entregado al dominio de la codicia y a la ambición de poder se atreverán a hacer las cosas más terribles. Muchos se lisonjean creyendo que por un tiempo pueden apartarse de la probidad estricta. . . y que después de haber logrado su fin, podrán cambiar de conducta cuando quieran. Los tales se enredan en los lazos de Satanás, de los que rara vez escapan (Patriarcas y Profetas, págs. 468, 469). 113



17 de Abril DEBER O DESEO Año Bíblico 1 Rey. 15, 16.

Núm. 22.
Sino que desechasteis todo consejo mío y mi reprensión no quisisteis. (Prov. 1: 25).

Durante la noche el ángel de Dios vino a Balaam con el mensaje: "No vayas con ellos, ni maldigas al pueblo; porque es bendito". . .

Por segunda vez Balaam fue probado. En su respuesta a las peticiones de los embajadores hizo alarde de tener mucha conciencia y probidad, y les aseguró que ninguna cantidad de oro y de plata podía persuadirle a obrar contra la voluntad de Dios. Pero anhelaba acceder al ruego del rey; y aunque ya se le había comunicado la voluntad de Dios en forma definitiva, rogó a los mensajeros que se quedaran, para que pudiese consultar otra vez a Dios, como si el Infinito fuera un hombre sujeto a la persuasión.

Durante la noche se le apareció el Señor a Balaam y le dijo: "Si vinieren a llamarte hombres, levántate y ve con ellos; empero harás lo que yo te dijere". Hasta ese punto le permitiría el Señor a Balaam que hiciera su propia voluntad, ya que se empeñaba en ello. No procuraba hacer la voluntad de Dios, sino que decidía su conducta y luego se esforzaba por obtener la sanción del Señor.

Son millares hoy los que siguen una conducta parecida. No tendrían dificultad en comprender su deber, si éste armonizara con sus inclinaciones. Lo hallan claramente expuesto en la Biblia, o lisa y llanamente indicado por las circunstancias y la razón. Pero porque estas evidencias contrarían sus deseos e inclinaciones, con frecuencia las hacen a un lado y pretenden acudir a Dios para saber cuál es su deber. Aparentan tener una conciencia escrupulosa y en fervientes y largas oraciones piden ser iluminados. Pero Dios no tolera que los hombres se burlen de él. A menudo permite a tales personas que sigan sus propios deseos y que sufran las consecuencias. . .

Cuando uno ve claramente su deber, no procura ir presuntuosamente a Dios para rogarle que le dispense de cumplirlo. Más bien debe ir con espíritu humilde y sumiso, pedir fortaleza divina y sabiduría para hacer lo que le exige (Patriarcas y Profetas, págs. 468-470). 114



18 de Abril CARACTERES MUY PARECIDOS Año Bíblico 1 Rey. 17-19.

Núm. 23.
Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee. (Luc. 12: 15).

La maldición que no se le permitió a Balaam pronunciar contra el pueblo de Dios, él al fin consiguió atraerla sobre dicho pueblo arrastrándolo al pecado (El Conflicto de los Siglos, pág. 584).

Balaam presenció el éxito de su plan diabólico. Vio como caía la maldición de Dios sobre su pueblo y cómo millares eran víctimas de sus juicios; pero la justicia divina que castigó el pecado de Israel no dejó escapar a los tentadores. En la guerra de Israel contra los madianitas, Balaam fue muerto. . .

La suerte de Balaam se asemejó a la de Judas, y los caracteres de ambos son muy parecidos. Trataron de reunir el servicio de Dios y el de Mamón, y fracasaron completamente. Balaam reconocía al verdadero Dios y profesaba servirle; Judas creía en Cristo como el Mesías y se unió a sus discípulos. Pero Balaam esperaba usar el servicio de Jehová como escalera para alcanzar riquezas y honores mundanos; al fracasar en esto, tropezó, cayó y se perdió. Judas esperaba que su unión con Cristo le asegurase riquezas y elevación en aquel reino terrestre que, según creía, el Mesías estaba por establecer. El fracaso de sus esperanzas le empujó a la apostasía y a la perdición. Tanto Balaam como Judas recibieron mucha iluminación espiritual y ambos gozaron de grandes prerrogativas; pero un solo pecado que ellos abrigaban en su corazón, envenenó todo su carácter y causó su destrucción. . .

Un solo pecado que se conserve irá depravando el carácter, y sujetará al mal deseo todas sus facultades más nobles. La eliminación de una sola salvaguardia de la conciencia, la gratificación de un solo hábito pernicioso, una sola negligencia con respecto a los altos requerimientos del deber, quebrantan las defensas del alma y abren el camino a Satanás para que entre y nos extravíe. El único procedimiento seguro consiste en elevar diariamente con corazón sincero la oración que ofrecía David: "Sustenta mis pasos en tus caminos, porque mis pies no resbalen" (Sal. 17: 5) (Patriarcas y Profetas, págs. 481, 482).
115



19 de Abril  PECADOS QUE DEJAN MARCAS  Año Bíblico 1 Reyes 20,21.

Núm. 25; 31: 16.
Porque el mandamiento es lámpara, y la enseñanza es luz, y camino de vida las reprensiones que te instruyen, para que te guarden de la mala mujer, de la blandura de la lengua de la mujer extraña. (Prov. 6: 23, 24).

La licencia fue el crimen que atrajo los castigos de Dios sobre Israel. La audacia de las mujeres para enredar las almas no terminó en Baal-peor. A pesar del castigo que vino sobre los pecadores de Israel, el mismo crimen se repitió varias veces. Satanás trabajó muy diligentemente buscando la ruina completa de Israel. Con el consejo de Balaam, Balac puso la trampa. Los israelitas hubieran hecho frente con valor a sus enemigos en la batalla, y los hubieran rechazado, saliendo vencedores; pero cuando las mujeres llamaron su atención, buscando su compañía, y los engañaron mediante sus encantos, no resistieron la tentación. Fueron invitados a fiestas idólatras, y el exceso de vino oscureció más aún su mente ofuscada. Perdieron su poder de dominio propio, así como su lealtad a la ley de Dios. Sus sentidos estaban tan ofuscados con el vino, y sus pasiones no santificadas habían tomado tanta fuerza venciendo toda barrera, que provocaron la tentación a asistir a esas fiestas idólatras. Esos hombres valientes que nunca habían vacilado en la batalla, no protegieron sus almas para resistir la tentación de complacer sus pasiones más bajas. . . Primeramente mancharon su conciencia con la lujuria, y luego se apartaron de Dios aún más mediante la idolatría, mostrando de esta forma desprecio por el Dios de Israel.

Cerca del fin de la historia de este mundo, Satanás trabajará con todos sus poderes de la misma manera y con las mismas tentaciones que usó para tentar al antiguo Israel justamente antes que entrara en la tierra Prometida. Preparará trampas para aquellos que dicen guardar los mandamientos de Dios, y que están casi al borde de la Canaán celestial. Usará sus poderes a fin de atrapar las almas, y hacer caer al pueblo profeso de Dios en sus puntos más débiles. . .
Ahora, el deber del pueblo que guarda los mandamientos de Dios es velar y orar, escudriñar las Escrituras diligentemente, atesorar la Palabra de Dios en el corazón para no Pecar contra él con pensamientos de idolatría y prácticas deshonrosas, corrompiendo así la iglesia de Dios (Review and Herald, 17-5-1887). 116



20 de Abril  LA ÚNICA MANERA DE VENCER  Año Bíblico 1 Rey. 22; 2 Rey. 1.

Jos. 1: 1-9.
Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. (Jos. 1: 8).

Si los hombres caminan en el sendero que Dios les ha señalado, tendrán un consejero cuya sabiduría está por encima de toda sabiduría humana. Josué era un general sabio porque Dios era su guía. La primera espada que Josué usó fue la espada del Espíritu, la Palabra de Dios. . .
Debido a que Josué tendría que hacer frente a las influencias más fuertes que se levantarían en contra de sus principios de justicia, el Señor misericordiosamente le encomendó que no se apartara ni a diestra ni a siniestra. Debía seguir un camino de estricta integridad. . . Si no hubiera habido peligro delante de Josué, Dios no le hubiera repetido una y otra vez que fuese valiente. Pero en medio de todas sus inquietudes, Josué tenía su Dios para guiarle.
No hay mayor engaño para un hombre que suponer que en cualquier dificultad puede encontrar un guía mejor que Dios, un consejero más sabio en cualquier emergencia, una defensa más fuerte bajo cualquier circunstancia (SDA Bible Commentary, tomo 2, pág. 993).

El Señor tiene una gran obra para ser hecha en este mundo. La obra de Dios ha sido dada a cada hombre para que la realice. Pero el hombre no debe hacer del hombre su guía, para que no sea conducido por el mal camino; esto es siempre inseguro. Mientras la religión de la Biblia incluye los principios de la actividad en el servicio, al mismo tiempo está la necesidad de pedir sabiduría diariamente de la Fuente de toda sabiduría. ¿Cuál fue la victoria de Josué? Meditarás en la Palabra de Dios de día y de noche. La palabra del Señor llegó a Josué precisamente antes que pasara el Jordán. . . Este era el secreto de la victoria de Josué. Hizo de Dios su guía (Ibid.).

Los que ocupan cargos de consejeros debieran ser hombres generosos, hombres de fe, hombres de oración, hombres que busquen diligentemente luz e inteligencia para comprender cuál es la mejor manera de desempeñar su cometido. Josué, el dirigente de Israel, escudriñó diligentemente los libros en los cuales Moisés había anotado fielmente las instrucciones impartidas por Dios. . . para no actuar imprudentemente (Id., págs. 993, 994). 117



21 de Abril  EL ALIADO INVISIBLE  Año Bíblico 2 Rey. 2, 3.

Jos. 5: 13-15.
Estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé. (Jos. 1: 5).

Estudiad cuidadosamente la experiencia de Israel en sus viajes a Canaán. Necesitamos mantener el corazón y la mente disciplinados, refrescando la memoria con las lecciones que el Señor enseñó a su antiguo pueblo. Entonces las enseñanzas de su Palabra serán para nosotros interesantes e imponentes, como él concibió que lo serían para ellos (SDA Bible Commentary, tomo 2, pág. 994).

Cuando Josué salió antes de la toma de Jericó, apareció frente a él un guerrero completamente equipado para la batalla. Y Josué preguntó: "¿Eres de los nuestros, o de nuestros enemigos?", y él contestó: "Como Príncipe del ejército de Jehová he venido ahora". Si los ojos de Josué se hubieran abierto como los de Eliseo en Dotán, y hubiera podido soportar la visión, hubiera visto a los ángeles del Señor acampados alrededor de los hijos de Israel; porque el disciplinado ejército del cielo había venido a pelear por el pueblo de Dios, y el Príncipe del ejército de Jehová estaba allí para dirigirlo. Cuando Jericó cayó, ninguna mano humana tocó los muros de la ciudad, porque los ángeles del Señor derribaron las fortificaciones, y penetraron en la fortaleza del enemigo. No fue Israel, sino el Príncipe del ejército de Jehová quien tomó Jericó. Pero Israel tuvo que hacer su parte para mostrar su fe en el Capitán de su salvación.

Hay batallas que pelear cada día. En cada alma se combate una gran guerra entre el príncipe de las tinieblas y el Príncipe de vida... Como agentes de Dios debéis someteros a él, para que planee, dirija y pelee la batalla por vosotros, con vuestra cooperación. El Príncipe de vida está al frente de su obra. El debe estar con vosotros en la batalla diaria con el yo para que podáis permanecer firmes a los principios; para que cuando las pasiones luchen por la supremacía, puedan ser doblegadas por la gracia de Cristo; para que seáis más que vencedores mediante Aquel que nos amó. Jesús ha estado sobre la tierra. Conoce el poder de cada tentación. Sabe cómo enfrentar cada emergencia, y cómo conduciros a través de cada sendero de peligro. Entonces, ¿por qué no confiar en él? (Id., págs. 994, 995). 118



22 de Abril SOLAMENTE DIOS PODÍA HACERLO  Año Bíblico 2 Rey. 4, 5.

Jos. 6.
Todo el pueblo gritaría a gran voz; y el muro de la ciudad caerá. (Jos. 6: 5).

En la toma de Jericó, el poderoso General de los ejércitos planeó la batalla con tanta sencillez que ningún ser humano pudo atribuirse la gloria. Ninguna mano humana debía derribar los muros de la ciudad, no fuera que el hombre se atribuyera la gloria de la victoria. También hoy, ningún ser humano debe atribuirse la gloria del trabajo que lleve a cabo. Sólo el Señor debe ser magnificado. ¡Oh, si los hombres comprendieran la necesidad de buscar a Dios para recibir instrucciones! (SDA Bible Commentary, tomo 2, pág. 995).

El Señor guió a sus ejércitos hacia la ciudad condenada; ninguna mano humana se alzó contra ella; las huestes del cielo derribaron sus muros para que sólo el nombre de Dios pudiera tener la gloria. Era aquella la ciudad orgullosa cuyos poderosos baluartes habían aterrorizado a los espías incrédulos. Ahora con la captura de Jericó, Dios mostró a los hebreos que si hubieran confiado en él, sus padres podrían haber poseído la ciudad cuarenta años antes (Ibid.).

La debilidad de los hombres encontrará fuerza y ayuda sobrenaturales en cada conflicto severo para realizar las hazañas de la Omnipotencia, y la perseverancia en la fe y la perfecta confianza en Dios asegurarán el éxito. Mientras la antigua confederación del mal está organizada contra ellos, él les manda que sean valientes y fuertes y que luchen valerosamente porque tienen un cielo que ganar, y tienen en sus filas a Alguien que es más que un ángel, el poderoso General de los ejércitos que conduce los ejércitos del cielo. En ocasión de la toma de Jericó, ninguno de los ejércitos de Israel pudo alabarse de haber usado su fuerza finita para derribar los muros de la ciudad, sino que el Príncipe del ejército de Jehová planeó esa batalla con la mayor sencillez, para que el Señor solo recibiera la gloria y el hombre no se exaltara a sí mismo. Dios nos ha prometido todo poder; porque la promesa es para vosotros y vuestros hijos, y para todos los que están muy distantes, tantos como el Señor llame (Id., págs. 995, 996).

Debe haber una fe y una confianza continuas en el Capitán de nuestra salvación. Debemos obedecer sus órdenes. Las paredes de Jericó cayeron como resultado de obedecer órdenes (Id., pág. 996). 119



23 de  Abril  EL PECADO DE UN HOMBRE  Año Bíblico  2 Rey. 6-8.

Jos. 6: 17-19; 7.
Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora. (Heb. 13: 5).

Acán había albergado la codicia y el engaño en su corazón, hasta que sus percepciones del pecado se oscurecieron, y fue víctima fácil de la tentación. Los que se aventuran a acariciar una vez un pecado conocido caerán más fácilmente la segunda vez. La primera transgresión abre el camino al tentador, quien gradualmente destruye toda resistencia y toma posesión completa de la ciudadela del alma. Acán había escuchado las advertencias frecuentemente repetidas contra el pecado de la codicia. La ley de Dios, clara y positiva, había prohibido el robo y todo engaño, pero él continuó acariciando el pecado. Como no fue descubierto y reprendido abiertamente, se hizo más osado; las advertencias tuvieron cada vez menos efecto en él, hasta que su alma estuvo sujetada por cadenas de oscuridad (SDA Bible Commentary, tomo 2, pág. 997).

Por el pecado de un hombre, vergüenza, derrota y muerte cayeron sobre Israel. Se les retiró la protección que había cubierto sus cabezas en el tiempo de la batalla. Los diversos pecados que profesos cristianos acarician y practican traen el enojo de Dios sobre la iglesia. . .

La influencia que más debe temer la iglesia no es la de los opositores abiertos, infieles y blasfemos, sino la de los miembros profesos de Cristo que son inconsecuentes. Estos son los que impiden la llegada de las bendiciones del Dios de Israel y traen debilidad a la iglesia, una mancha que no es fácil de quitar.

El cristianismo no es sólo para ser lucido el sábado y desplegado en el templo; es para cada día de la semana y para cada lugar. Sus exigencias deben reconocerse en el taller, en el hogar, y en las transacciones comerciales con los hermanos y con el mundo. . .

Es mejor morir que pecar; mejor padecer necesidad que defraudar; mejor tener hambre que mentir. Que todos los que sean tentados enfrenten a Satanás con las palabras: "Bienaventurado todo aquel que teme a Jehová, que anda en sus caminos. Cuando comieres el trabajo de tus manos, bienaventurado serás, y te irá bien" (Sal. 128: 1, 2) (Testimonies, tomo 4, págs. 493, 495).120



24 de Abril NO PODEMOS OCULTARNOS DE DIOS  Año Bíblico 2 Rey. 9-11.

Jos. 7.
Ni estaré más con vosotros, si no destruyereis el anatema de en medio de vosotros. (Jos. 7: 12, úp).

El pecado de un hombre causó la derrota de Israel ante el enemigo. Se necesitaba algo más que oración. Debían levantarse y purificar el campamento de Israel (Manuscrito 12, 1893, pág. 2).

¿Habéis considerado por qué todos los que estaban relacionados con Acán también recibieron el castigo de Dios? Porque no habían sido disciplinados y educados según las instrucciones dadas en la gran norma de la ley de Dios. Los padres de Acán habían educado a su hijo de tal forma que éste se sentía libre de desobedecer la palabra del Señor; los principios que le habían inculcado en su vida lo llevaron a tratar a sus hijos en una forma tal que ellos también estaban corrompidos. . . El castigo. . . revela el hecho de que todos estaban implicados en la transgresión (SDA Bible Commentary, tomo 2, pág. 998).

La historia de Acán enseña la solemne lección de que por el pecado de un hombre, el desagrado de Dios recaerá sobre un pueblo o una nación hasta que la transgresión sea descubierta y castigada. El pecado es corruptor por naturaleza. Un hombre infectado de esa lepra mortal puede transmitir la mancha miles. Los que ocupan posiciones de responsabilidad como guardianes del pueblo, traicionan la confianza depositada en ellos si no son fieles en buscar, descubrir y reprender el pecado. . .

El amor de Dios nunca inducirá a disminuir la importancia del pecado; nunca cubrirá o excusará un mal no confesado. . . [La ley de Dios] tiene que ver con todos nuestros actos, pensamientos y sentimientos. Nos sigue, y penetra hasta llegar al motivo secreto que impulsa cada uno de nuestros actos. A causa de la complacencia en el pecado, los hombres son llevados a considerar livianamente la ley de Dios. Muchos ocultan sus transgresiones de la vista de sus semejantes, y se hacen la ilusión de que Dios no será estricto en señalar la iniquidad. Pero su ley es la gran norma de justicia, y cada acto de la vida debe compararse con ella en aquel día cuando Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala. La pureza del corazón conducirá a la pureza de la vida. Todas las excusas para el pecado son vanas. ¿Quién puede defender al pecador cuando Dios testifica contra él? (Id., págs. 996, 997). 121



25 de Abril  ¡DEMASIADO TARDE!  Año Bíblico 2 Rey. 12-14.

Jos. 7.
El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia. (Prov. 28: 13).

Acán reconoció su culpabilidad, pero lo hizo cuando ya era muy tarde para que su confesión le beneficiara. Había visto los ejércitos de Israel regresar de Hai derrotados y desalentados; pero no se había adelantado a confesar su pecado. Había visto a Josué y a los ancianos de Israel postrarse en tierra con indecible congoja. Si hubiera hecho su confesión entonces, habría dado cierta prueba de verdadero arrepentimiento; pero siguió guardando silencio. Había escuchado la proclamación de que se había cometido un gran delito, y hasta había oído definir claramente su carácter. Pero sus labios quedaron sellados. Luego se realizó la solemne investigación. ¡Cómo se estremeció de terror su alma cuando vio que se señalaba a su tribu, luego su familia y finalmente su casa! Pero ni aún entonces dejó oír su confesión, hasta que el dedo de Dios le tocó, por así decirlo. Entonces cuando su pecado ya no pudo ocultarse, reconoció la verdad. ¡Cuán a menudo se hacen semejantes confesiones!

Hay una enorme diferencia entre admitir los hechos una vez probados, y confesar los pecados que sólo nosotros y Dios conocemos. Acán no hubiera confesado su pecado si con ello no hubiera esperado evitar las consecuencias. Pero su confesión sólo sirvió para demostrar que su castigo era justo. No se había arrepentido en verdad de su pecado; no había sentido contrición, ni cambiado de propósito, ni aborrecía lo malo.

Así también formularán sus confesiones los culpables cuando estén delante del tribunal de Dios, después que cada caso haya sido decidido para la vida o para la muerte. . . Cuando se abran los registros del cielo, el Juez no declarará con palabras su culpa a los hombres, sino que le bastará con lanzar una mirada penetrante, que evocará vívidamente toda acción y toda transacción de la vida, en la memoria del obrador de iniquidad. La persona no tendrá que ser buscada. . . sino que sus propios labios confesarán su vergüenza. Los pecados ocultos al conocimiento de los hombres serán entonces proclamados al mundo entero (Patriarcas y Profetas, págs. 532, 533).

Si tenéis pecados que confesar, no perdáis tiempo. Los momentos son de oro. "Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad" (1 Juan 1: 9) (Mensajes Selectos, tomo 1, pág. 414). 122



26 de Abril EL PRECIO DE UNA MENTIRA  Año Bíblico 2 Rey, 15-17.

Jos. 9, 10.
Los labios mentirosos son abominación a Jehová; pero los que hacen verdad son su contentamiento. (Prov. 12: 22).

De Siquem los israelitas volvieron a su campamento de Gilgal. Allí los visitó poco después una embajada extraña, que deseaba pactar un trato con ellos. Los embajadores manifestaron que venían de tierras lejanas, cosa que parecía confirmar su apariencia. Llevaban ropas viejas y raídas; sus sandalias estaban recosidas; sus provisiones de boca estaban mohosas, y sus odres, rasgados y remendados, como si se los hubiera reparado apresuradamente durante el viaje. . .

Estas explicaciones prevalecieron... " Y Josué hizo paz con ellos, y concertó con ellos que les dejaría la vida: también los príncipes de la congregación les juraron". Así se concertó la alianza...

Pero les hubiera salido mejor a los gabaonitas si hubieran tratado honradamente con Israel. Aunque su misión a Jehová les permitió conservar la vida, su engaño sólo les reportó deshonra y servidumbre. Dios había estatuido que todos los que renunciaran al paganismo, y se unieran con los israelitas, habían de participar de las bendiciones del pacto. Quedaban incluidos en la expresión "el extranjero que peregrina entre vosotros", y con pocas excepciones esta clase había de gozar iguales favores y privilegios que Israel. El mandamiento de Dios fue: "Y cuando el extranjero more contigo en vuestra tierra, no le oprimiréis. Como a un natural de vosotros tendréis al extranjero que peregrinare entre vosotros; y ámalo como a ti mismo" (Lev. 19: 33, 34). . .

Tales eran las condiciones en las cuales los gabaonitas podrían haber sido recibidos de no haber medido el engaño al cual habían recurrido. Ser hechos leñadores y aguadores por todas las generaciones no era poca humillación para aquellos ciudadanos de una ciudad real, donde todos los hombres eran "fuertes". Pero habían adoptado el manto de la pobreza con fines de engaño, y les quedó como insignia de servidumbre perpetua. A través de todas las generaciones, esta servidumbre iba a atestiguar el aborrecimiento en que Dios tiene la mentira (Patriarcas y Profetas, págs, 539-542). 123



27 de Abril  "DAME ESTE MONTE"  Año Bíblico 2 Rey. 18, 19.

Jos. 14.
Todavía estoy tan fuerte como el día que Moisés me envió. . .Dame, pues, ahora este monte. (Jos. 14: 11, 12).

Antes que comenzara la distribución de la tierra, Caleb, acompañado de los jefes de su tribu, presentó una petición especial. Con excepción de Josué, era Caleb el hombre más anciano de Israel. Ambos habían sido entre los espías los únicos que trajeron un buen informe acerca de la tierra de promisión, y animaron al pueblo a que subiera y la poseyera en nombre del Señor. Caleb le recordó ahora a Josué la promesa que se hizo entonces como galardón por su fidelidad: "¡Ciertamente la tierra que ha pisado tu pie ha de ser herencia tuya y de tus hijos para siempre! por cuanto has seguido cumplidamente a Jehová mi Dios". Por consiguiente solicitó que se le diera Hebrón como posesión...

Lo que pedía que le fue otorgado inmediatamente. A ningún otro podía confiarse con más seguridad la conquista de esa fortaleza de gigantes. . . La fe de Caleb era en esa época la misma que tenía cuando su testimonio contradijo el informe desfavorable de los espías. El había creído en la promesa de Dios, de que pondría su pueblo en posesión de la tierra de Canaán, y en esto había seguido fielmente al Señor. Había sobrellevado con su pueblo la larga peregrinación por el desierto, y compartido las desilusiones y las cargas de los culpables; no obstante, no se quejó de esto, sino que ensalzó la misericordia de Dios que le había guardado en el desierto cuando sus hermanos eran eliminados. . . El valiente y viejo guerrero deseaba dar al pueblo un ejemplo que honrara a Dios, y alentar a las tribus para que subyugaran completamente la tierra que sus padres habían considerado inconquistable.

Caleb obtuvo la heredad que su corazón había anhelado durante cuarenta años, y confiado en que Dios le acompañaba, "echó de allí tres hijos de Anac"...

Los cobardes rebeldes habían perecido en el desierto; pero los espías íntegros comieron de las uvas de Escol. A cada uno se le dio de acuerdo con su fe. Los incrédulos habían visto sus temores cumplidos. No obstante la promesa de Dios, habían dicho que era imposible heredar la tierra de Canaán, y no la poseyeron. Pero los que confiaron en Dios y no consideraron tanto las dificultades que se habían de encontrar como la fuerza de su ayudador todopoderoso, entraron en la buena tierra (Patriarcas y Profetas, págs. 546-549). 124



28 de Abril  CARROS HERRADOS  Año Bíblico 2 Rey. 20, 21.

Jos. 17: 14-17.
Y los hijos de José hablaron a Josué diciendo: ¿Por qué nos has dado por heredad una sola suerte y una sola parte? (Jos. 17: 14).

Otra reclamación tocante a la repartición de la tierra reveló un espíritu muy diferente del de Caleb. La presencia de Manasés. Basándose en la superioridad de su número, estas tribus exigieron una porción doble de territorio. La que les había tocado en suerte era la más rica de la tierra e incluía la fértil llanura de Sarón; pero muchas de las ciudades principales del valle estaban aún en poder de los cananeos, y las tribus, rehuyendo al trabajo y el peligro que significaba conquistar sus posesiones, deseaban una porción adicional del territorio ya conquistado. La tribu de Efraín era una de las más grandes de Israel, y a ella pertenecía el mismo Josué. "¿Por que me has dado por heredad una sola suerte y una sola parte, siendo yo un pueblo tan grande?" Pero no lograron que el jefe inflexible se apartara de la estricta justicia.
Su respuesta fue: " Si eres pueblo tan grande, sube tu al monte, y corta para ti allí en la tierra del ferezeo y de los gigantes, pues que el monte de Efraín es angosto para ti".

La contestación de ellos demostró el verdadero motivo de su queja: les hacía falta fe y valor para desalojar a los cananeos. "No bastará a nosotros este monte -dijeron-: y todos los cananeos que habitan la tierra de la campiña, tienen carros herrados".

El poder del Dios de Israel había sido prometido a su pueblo, y si los efraimitas hubieran tenido el valor y la fe de Caleb, ningún enemigo podría oponérseles. Josué encaró firmemente el deseo manifiesto de ellos de evitar los trabajos y los peligros. Les dijo: " Tu eres gran pueblo, y tienes gran fuerza; no tendrás una sola suerte; mas aquel monte será tuyo; que bosque es, y tu lo cortarás, y serán tuyos sus términos: porque tu echarás al cananeo, aunque tenga carros herrados, y aunque sea fuerte". Así sus propios argumentos fueron esgrimidos contra ellos. Siendo ellos un gran pueblo, como alegaban serlo, tenían plena capacidad para abrirse camino, como sus hermanos. Con la ayuda de Dios, no necesitaban temer los carros herrados (Patriarcas y Profetas, págs. 549, 550). 125



29 de Abril  "QUE YO Y MI CASA. . ."  Año Bíblico 2 rey. 22, 23.

Jos. 24.
Escogeos hoy a quién sirváis. (Jos. 24: 15).

Al percatarse Josué de que los achaques de la vejez le invadían sigilosamente y que pronto su obra terminaría, se llenó de ansiedad por el futuro de su pueblo. Con interés más que paternal se dirigió a ellos cuando estuvieron reunidos una vez más alrededor de su anciano jefe. . .

Por indicación de Josué se había traído el arca de Silo. Era una ocasión muy solemne, y este símbolo de la presencia de Dios iba a profundizar la impresión que él deseaba hacer sobre el pueblo. Después de exponer la bondad de Dios hacia Israel, los invitó en el nombre de Jehová a que decidieran a quién querían servir. El culto de lo ídolos seguía practicándose hasta cierto punto, en secreto, y Josué trató ahora de inducirlos a hacer una decisión que desterrara ahora de inducirlos a hacer una decisión que desterrara este pecado de Israel. . . Josué deseaba lograr que sirvieran a Dios, no a la fuerza sino, voluntariamente. . .

"Que yo y mi casa -dijo Josué- serviremos a Jehová". El mismo santo celo que inspiraba el corazón del jefe se comunicó al pueblo. sus exhortaciones le arrancaron esta respuesta espontánea: "Nunca tal acontezca, que dejemos a Jehová por servir a otros dioses". . . Josué trató de hacer que sus oyentes pesaran muy bien sus palabras, y que desistieran de hacer votos para cuyo cumplimiento no estaban preparados. Con profundo fervor repitieron esta declaración: "No, antes Jehová serviremos". Consintiendo solemnemente en atestiguar contra sí mismos que habían escogido a Jehová, una vez más reiteraron su promesa de lealtad: "A Jehová nuestro Dios serviremos, y a su voz obedeceremos". . .

La obra de Josué en favor de Israel había terminado. Había cumplido "siguiendo a Jehová", y en el libro de Dios se lo llamó "el siervo de Jehová". El testimonio más noble que se da a cerca de su carácter como caudillo del pueblo es la historia de la generación que disfrutó de sus labores. "Y sirvió Israel a Jehová todo el tiempo de Josué, y todo el tiempo de los ancianos que vinieron después de Josué" (Patriarcas y Profetas. 559, 561-563). 126



30 de Abril  ¿NO TE ENVÍO YO?  Año Bíblico 2 Rey. 24, 25.

Juec. 6: 1-23.
Y mirándole Jehová, le dijo: Ve con esta tu fuerza. . . ¿No te envío yo? (Juec. 6: 14).

A Gedeón llamó. . . el Señor para libertar a su pueblo. Estaba entonces ocupado en trillar su trigo. Había ocultado una pequeña cantidad de cereal, y no atreviéndose a trillarlo en la era ordinaria, había recurrido a un sitio cercano al lagar, pues como faltaba mucho para que las uvas estuviesen maduras, los viñedos recibían poca atención. Mientras Gedeón trabajaba en secreto y en silencio, pensaba con tristeza en las condiciones de Israel, y consideraba cómo se podría hacer para sacudir el yugo opresor de su pueblo.

De repente "el ángel de Jehová se le apareció" y le dirigió estas palabras: "Jehová es contigo, varón esforzado".

"Ah, Señor mío -fue su respuesta-, si Jehová es con nosotros, ¿por qué nos ha sobrevenido todo esto? ¿Y dónde están todas sus maravillas, que nuestros padres nos han contado, diciendo: No nos sacó Jehová de Egipto? y ahora Jehová nos ha desamparado, y nos ha entregado en manos de los madianitas".

El mensajero celestial le respondió: "Ve con esta tu fortaleza, y salvarás a Israel de la mano de los madianitas. ¿No te envió yo?" (Patriarcas y Profetas, pág. 589).

Gedeón sintió profundamente su propia insuficiencia para la gran obra que se encontraba delante de él. . . El Señor no siempre elige hombres con talentos muy grandes para su obra, sino que selecciona a los que podrá usar mejor. Personas que podrían realizar un buen trabajo para el Señor pueden ser dejadas por un tiempo en la oscuridad, aparentemente ignoradas y sin ser empleadas por su Maestro, Pero si cumplen fielmente los deberes de su humilde posición, poniendo buena voluntad al trabajar y sacrificarse por él, a su tiempo él les confiará mayores responsabilidades.

Antes del honor, está la humildad. El Señor puede usar con más eficacia a los que son conscientes de su propia indignidad e ineficacia. Les enseñará a ejercitar el valor que proviene de la fe. Los hará fuertes uniendo la debilidad de ellos a su poder, y sabios uniendo la ignorancia de ellos con su sabiduría (SDA Bible Commentary, tomo 2, pág. 1003). 127



Vea nuestra sección sobre Elena G. de White.


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CONFLICTO Y VALOR AÑO 2004  DIOS NOS CUIDA Año 2003
CADA DÍA CON DIOS AÑO 2002 ¡CRISTO TRIUNFANTE!AÑO 2001
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Web siervo: Christian GutiérrezÚltima actualización :11/07/2009 06:28 PM