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| Índice |
1º
de agosto BRUJERÍA ANTIGUA Y MODERNA* Año Biblico 2
Rey. 1: 2-17.
Y le dijo: Así ha dicho Jehová:
Por cuanto enviaste mensajeros a consultar a Baal-zebub dios de Ecrón,
¿no hay Dios en Israel para consultar en su palabra? No te
levantarás, por tanto, del lecho en que estás, sino que de
cierto morirás. (2 Rey. 1: 16).
Durante el reinado de su padre, Ocozías había
presenciado las obras prodigiosas del Altísimo. Había
visto que Dios había dado al apóstata Israel terribles evidencias
de cómo considera a los que desechan las obligaciones de su ley.
Ocozías había obrado como si esas pavorosas realidades fuesen
cuentos ociosos. En vez de humillar su corazón delante del
Señor había seguido a Baal, y por fin se había atrevido
a realizar su acto más audaz de impiedad. . .
Hoy los misterios del culto pagano han sido reemplazados
por reuniones y sesiones secretas, por las oscuridades y los prodigios
de los mediums espiritistas. Las revelaciones de estos mediums son
recibidas con avidez por miles que se niegan a aceptar la luz comunicada
por la palabra de Dios o por su espíritu. . .
Los apóstoles de casi todas las formas de
espiritismo aseveran tener el poder de curar. . . Y no son pocos, aun en
esta era cristiana, los que se dirigen a tales curanderos en vez de confiar
en el poder del Dios viviente y en la capacidad de médicos
bien preparados. . .
El rey de Israel, al apartarse de Dios para solicitar
ayuda al peor enemigo de su pueblo, proclamó a los paganos que tenía
más confianza en sus ídolos que en el Dios del cielo.
Asimismo le deshonran hoy hombres y mujeres cuando se apartan del Manantial
de fuerza y sabiduría para pedir ayuda o consejo a las potestades
de las tinieblas. . .
Los que se entregan al sortilegio de Satanás,
pueden jactarse de haber recibido grandes beneficios; pero prueba esto
que su conducta fue sabia o segura? ¿Qué representaría
el que la vida fuese prolongada? ¿O que se obtuviesen ganancias
temporales? ¿Puede haber al fin compensación por haber despreciado
la voluntad de Dios? Cualesquiera ganancias aparentes resultarían
al fin en un pérdida irreparable. No podemos quebrantar con
impunidad una sola barrera que Dios haya erigido para proteger a su pueblo
del poder de Satanás (Profetas y Reyes, págs. 155-158). 220
2 de agosto EL TRABAJO MAS A MANO* 1 Rey. 19: 19-21.
El que es fiel en lo muy poco, también en
lo más es fiel. (Luc. 16: 10).
Dios había ordenado a Elías que ungiese
a otro hombre para que fuese profeta en su lugar. Le había
dicho: "A Eliseo hijo de Safat. . . ungirás para que sea profeta
en lugar de ti"; y en obediencia a la orden, Elías se fue en busca
de Eliseo. . .
El padre de Eliseo era un agricultor rico, cuya
familia se contaba entre los que no habían doblado la rodilla ante
Baal en un tiempo de apostasía casi universal. En su casa
se honraba a Dios, y la obediencia a la fe del antiguo Israel era la norma
de la vida diaria. En tal ambiente habían transcurrido los
primeros años de Eliseo. En la quietud de la vida en el campo,
bajo la enseñanza de Dios y de la naturaleza y gracias a la disciplina
del trabajo útil, adquirió hábitos de sencillez y
de obediencia a sus padres y a Dios que contribuyeron a hacerlo idóneo
para el alto puesto que había de ocupar más tarde.
Llegó el llamamiento profético a
Eliseo mientras que, con los criados de su padre, estaba arando en el campo.
Se había dedicado al trabajo que tenía más a mano.
Poseía capacidad para ser dirigente entre los hombres y la mansedumbre
de quien está dispuesto a servir. Dotado de un espíritu
tranquilo y amable, era sin embargo enérgico y firme. Manifestaba
integridad y fidelidad, así como amor y temor de Dios; y en el humilde
cumplimiento del trabajo diario adquirió fuerza de propósito
y nobleza de carácter, mientras crecía constantemente en
gracia y conocimiento. Al cooperar con su padre en los deberes del
hogar, aprendía a cooperar con Dios.
Por su fidelidad en las cosas pequeñas,
Eliseo se estaba preparando para cumplir otros cometidos mayores.
Día tras día, por la experiencia práctica, adquiría
idoneidad para una obra más amplia y elevada. . . Nadie puede saber
lo que Dios se propone lograr con sus disciplinas; pero todos pueden estar
seguros de que la fidelidad en las cosas pequeñas es evidencia de
idoneidad para llevar responsabilidades mayores. Cada acto de la
vida es una revelación del carácter; y únicamente
aquel que en los deberes pequeños demuestra ser "obrero que no tiene
de qué avergonzarse" puede ser honrado por Dios con una invitación
a prestar un servicio más elevado (Profetas y Reyes, págs.
162, 163). 221
3 de agosto ¿POR QUE ELISEO?*
1 Rey. 19: 19-21.
El que ama a padre o madre más que a mí,
no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí,
no es digno de mí; y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí,
no es digno de mí. (Mat. 10: 37, 38).
Cuando Elías, divinamente dirigido en la
búsqueda de un sucesor, pasó al lado del campo en el cual
Eliseo estaba arando, echó sobre los hombros del joven el manto
de la consagración. . . Era para él la señal de que
Dios le llamaba a ser sucesor de Elías. . . Eliseo debía
tener en cuenta el costo, decidir por sí mismo si quería
aceptar o rechazar el llamamiento. Si sus deseos se aferraban a su
hogar y sus ventajas, quedaba libre para permanecer allí.
Pero el joven comprendió el significado del llamamiento. . .
Ni por todas las ventajas mundanales se habría
privado de la oportunidad de llegar a ser mensajero de Dios, ni habría
sacrificado el privilegio de estar asociado con su siervo. . .
Sin vacilación abandonó un hogar
donde se le amaba, para acompañar al profeta en su vida incierta
(Profetas y Reyes, págs. 164, 165).
Por no estar relacionados con alguna obra directamente
religiosa, muchos consideran que su vida es inútil, que nada hacen
para hacer progresar el reino de Dios. . . Porque sólo pueden servir
en cosas pequeñas, se consideran justificados por no hacer nada.
En esto yerran. Un hombre puede estar sirviendo activamente a Dios
mientras se dedica a los deberes comunes de cada día; mientras derriba
árboles, prepara la tierra, o sigue el arado. La madre que
educa a sus hijos para Cristo está tan ciertamente trabajando para
Dios como el ministro en el púlpito.
Muchos sienten el anhelo de poseer algún
talento especial con que hacer una obra maravillosa, mientras pierden de
vista los deberes que tienen a mano, cuyo cumplimiento llenaría
la vida de fragancia . . . El éxito no depende tanto del talento
como de la energía y de la buena voluntad. No es la posesión
de talentos magníficos lo que nos habilita para prestar un servicio
aceptable, sino el cumplimiento concienzudo de los deberes diarios, el
espíritu contento, el interés sincero y sin afectación
por el bienestar de los demás. En la suerte más humilde
puede hallarse verdadera excelencia. Las tareas más comunes,
realizadas con una fidelidad impregnada de amor, son hermosas a la vista
de Dios (Id., págs. 163, 164). 222
4 de agosto TODO EN EL ALTAR*
Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia
atrás, es apto para el reino de Dios. (Luc. 9: 62).
No se nos pide a todos que sirvamos como sirvió
Eliseo, ni somos todos invitados a vender cuanto tenemos. pero Dios nos
pide que demos a su servicio el primer lugar en nuestra vida, que no dejemos
transcurrir un día sin hacer algo que haga progresar su obra en
la tierra. El no espera de todos la misma clase de servicio.
Uno puede ser llamado al ministerio en una tierra extraña; a otro
se le pedirá tal vez que dé de sus recursos para sostener
la obra del Evangelio. Dios acepta la ofrenda de cada uno.
Lo que resulta necesario es la consagración de la vida y de todos
sus intereses. Los que hagan esta consagración oirán
el llamamiento celestial y le obedecerán. . .
Lo que al principio se requería de Eliseo
no era una obra grande, pues los deberes comunes seguían constituyendo
su disciplina. Se dice que derramaba agua sobre las manos de Elías,
su maestro. Estaba dispuesto a hacer cualquier cosa que el Señor
indicase, y a cada paso aprendía lecciones de humildad y servicio.
. . La vida de Eliseo, después que se unió a Elías,
no fue exenta de tentaciones. Tuvo él muchas pruebas; pero
en toda emergencia confió en Dios. Estuvo tentado a recordar
el hogar que había dejado, pero no prestó atención
a esto. Habiendo puesto la mano al arado, estaba resuelto a
no volver atrás, y a través de pruebas y tentaciones demostró
que era fiel a su cometido. . .
Mientras Eliseo acompañaba al profeta. .
. su fe y su resolución fueron probadas una vez más.
En Gilgal y también en Betel y en Jericó, el profeta le invitó
a que se volviera atrás. . . Pero. . . no iba a dejarse desviar
de su propósito. . . ". . .Y. . . Elías dijo a Eliseo: Pide
lo que quieres que haga por ti, antes que sea quitado de contigo".
Eliseo no solicitó honores mundanales ni
algún puesto elevado entre los grandes de la tierra. Lo que
él anhelaba era una gran medida del Espíritu que Dios había
otorgado tan liberalmente al que estaba a punto de ser honrado por la traslación.
Sabía que nada que no fuese el Espíritu que había
descansado sobre Elías podría hacerle idóneo para
ocupar en Israel el lugar al cual Dios le había llamado; de modo
que pidió: "Ruégote que tenga yo. . . una doble porción
de tu espíritu" (Profetas y Reyes, págs. 165, 166, 168, 169).
223
5 de agosto EL SUCESOR DE ELÍAS* 2 Rey. 2: 1-15.
He aquí os digo un misterio: No todos
dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir
y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta,
y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos
transformados. (1 Cor. 15: 51, 52).
En el desierto, en la soledad y el desaliento,
Elías había dicho que estaba cansado de la vida, y había
rogado que se le dejase morir. Pero en su misericordia el Señor
no había hecho caso de sus palabras. Elías tenía
que realizar todavía una gran obra; y cuando esta obra estuviese
hecha no iba a perecer en el desaliento y la soledad. No le tocaría
descender a la tumba, sino ascender con los ángeles de Dios a la
presencia de su gloria.
"Y viéndolo Eliseo, clamaba: ¡Padre
mío, padre mío, carro de Israel y su gente de a caballo!
Y nunca más le vio, y trabando de sus vestidos, rompiólos
en dos partes. Alzó luego el manto de Elías que se
le había caído, y volvió, y paróse a la orilla
del Jordán. Y tomando el manto de Elías que se le había
caído, hirió las aguas, y dijo: ¿Dónde está
Jehová, el Dios de Elías? Y así que hubo del
mismo modo herido las aguas, apartáronse a uno y a otro lado, y
pasó Eliseo. Y viéndole los hijos de los profetas que
estaban en Jericó de la otra parte, dijeron: El espíritu
de Elías reposó sobre Eliseo. Y viniéronle a
recibir, e inclináronse a él hasta la tierra".
Cuando en su providencia el Señor ve
conveniente retirar de su obra a aquellos a quienes dio sabiduría,
sabe ayudar y fortalecer a sus sucesores, con tal que ellos esperen auxilio
de él y anden en sus caminos. Hasta pueden ser más
sabios que sus predecesores; porque pueden sacar provecho de su experiencia
y adquirir sabiduría de sus errores (Profetas y Reyes, págs.
170, 171).
Elías, el hombre de poder, había
sido instrumento de Dios para vencer males gigantescos. . . Para suceder
a Elías se necesitaba un hombre que, por medio de una instrucción
cuidadosa y paciente, pudiese guiar a Israel por caminos seguros.
La educación que recibió Eliseo durante sus primeros años,
bajo la dirección de Dios, lo preparó para esta obra. . .
Cada acto de la vida es una revelación
del carácter, y solo aquel que en los pequeños deberes demuestra
ser "obrero que no tiene de qué avergonzarse", será honrado
por Dios con responsabilidades mayores (La Educación, pág.
57). 224
6 de agosto CONTAMINACIÓN
Y PURIFICACIÓN* 2 Rey. 2: 19-22.
Y saliendo él a los manantiales de las aguas,
echó dentro la sal, y dijo: Así ha dicho Jehová: Yo
sané estas aguas y no habrá más en ellas muerte ni
enfermedad. (2 Rey. 2: 21).
Al arrojar sal en el manantial amargo, Eliseo enseñó
la lección espiritual que fue impartida siglos más tarde
por el Salvador a sus discípulos cuando declaró: "Vosotros
sois la sal de la tierra". Al mezclarse la sal con las aguas contaminadas
del manantial las purificó, y puso vida y bendición donde
antes había habido maldición y muerte. Cuando Dios
compara sus hijos con la sal, quiere enseñarles que su propósito
al hacerlos súbditos de su gracia es que lleguen a ser agentes para
salvar a otros. . .
La sal debe mezclarse con la sustancia a la cual
se añade; debe compenetrarla para conservarla. Así
también es por el trato personal como los hombres son alcanzados
por el poder salvador del Evangelio. No se salvan como muchedumbres,
sino individualmente. La influencia personal es un poder. Debe
obrar con la influencia de Cristo. . . y detener el progreso de la corrupción
del mundo. . . Debe elevar y endulzar la vida y el carácter de los
demás por el poder de un ejemplo puro unido con una fe y un amor
fervientes. ..
El arroyo contaminado representa el alma que está
separada de Dios. . . Por medio del pecado, queda desordenado todo el organismo
humano, la mente se pervierte, la imaginación se corrompe; las facultades
del alma se degradan. Hay en el corazón ausencia de religión
pura y santidad. El poder convertidor de Dios no obró para
transformar el carácter. . .
El corazón que recibe la palabra de Dios
no es un estanque que se evapora. . . Es como un río que fluye constantemente,
y a medida que avanza se va haciendo más hondo y más ancho,
hasta que sus aguas vivificantes se extienden por toda la tierra. . . Así
también sucede con el verdadero hijo de Dios. la religión
de Cristo se revela como principio vivificante, como una energía
espiritual viva y activa que lo compenetra todo. Cuando el corazón
se abre a la influencia celestial de la verdad y del amor, estos principios
vuelven a fluir como arroyos en el desierto, y hacen fructificar lo que
antes parecía árido y sin vida (Profetas y Reyes, págs.
173-176). 225
7 de agosto LA IRRESPETUOSIDAD
REPRENDIDA* 2 Rey. 2: 23-25.
Delante de las canas te levantarás, y honrarás
el rostro del anciano, y de tu Dios tendrás temor. Yo Jehová.
(Lev. 19: 32).
Eliseo era hombre de espíritu benigno y
bondadoso; pero también podía ser severo, como lo demostró
su conducta cuando, en camino a Betel, se burlaron de él los jóvenes
impíos que habían salido de la ciudad. Ellos habían
oído hablar de la ascensión de Elías, e hicieron
de este acontecimiento solemne un motivo de burlas, diciendo a Eliseo:
"¡Calvo, sube! ¡calvo, sube!". Al oír sus palabras de
burla el profeta se dio vuelta, y bajo la inspiración del Todopoderoso
pronunció una maldición sobre ellos. El espantoso castigo
que siguió provino de Dios. "Y salieron dos osos del monte, y despedazaron
de ellos cuarenta y dos muchachos" (2 Rey. 2: 23, 24).
Si Eliseo hubiese pasado por alto las burlas, la
turba hubiera continuado ridiculizándole, y en un tiempo de grave
peligro nacional podría haber contrarrestado su misión destinada
a instruir y salvar. Este único caso de terrible severidad
bastó para imponer respeto durante toda su vida. Durante cincuenta
años entró y salió por la puerta de Betel, para recorrer
la tierra de ciudad en ciudad y pasar por entre muchedumbres de jóvenes
ociosos, rudos y disolutos; pero nadie se burló de él ni
de sus cualidades como profeta del Altísimo. . .
La reverencia, de la cual carecían los jóvenes
que se burlaron de Eliseo, es una gracia que debe cultivarse con cuidado.
A todo niño se le debe enseñar a manifestar verdadera reverencia
hacia Dios. Nunca debe pronunciarse su nombre con liviandad o irreflexivamente.
Los ángeles se velan el rostro cuando lo pronuncian. ¡Con
qué reverencia debiéramos emitirlo con nuestros labios, nosotros
que somos seres caídos y pecaminosos! . . .
También la cortesía es una de las
gracias del espíritu, y debe ser cultivada por todos. Tiene
el poder de subyugar las naturalezas que sin ella se endurecerían.
Los que profesan seguir a Cristo, y son al mismo tiempo toscos duros y
descorteses, no han aprendido de Jesús. Tal vez no se pueda
dudar de su sinceridad ni de su integridad; pero la sinceridad e integridad
no expiarán la falta de bondad y cortesía (Profetas y Reyes,
págs. 177, 178). 226
8 de agosto MESA EN EL DESIERTO* 2 Rey. 4: 38-44.
He aquí el ojo de Jehová sobre los
que le temen, sobre los que esperan en su misericordia, para librar sus
almas de la muerte, y para darles vida en tiempo de hambre. (Sal. 33: 18,19).
Como el Salvador de la humanidad, al cual simbolizaba,
Eliseo combinaba en su ministerio entre los hombres la obra de curación
con la de la enseñanza. Con fidelidad e incansablemente, durante
todas sus largas y eficaces labores, Eliseo se esforzó por hacer
progresar la importante obra educativa que realizaban las escuelas de los
profetas. . . Fue en ocasión de una de sus visitas a la escuela
establecida en Gilgal cuando saneó una comida envenenada. . .
Fue también en Gilgal, mientras seguía
habiendo escasez en la tierra, donde Eliseo alimentó a cien hombres
con el presente que le trajo "un hombre de Baal-salisa. . . panes de primicias,
veinte panes de cebada, y trigo nuevo en su espigas"
Cuánta condescendencia manifestó
Cristo, mediante su mensajero, al realizar este milagro para satisfacer
el hambre! Repetidas veces desde entonces, aunque no siempre en forma
tan notable y perceptible, ha obrado el Señor Jesús para
suplir las necesidades humanas. . .
La gracia de Dios derramada sobre una porción
pequeña es lo que la hace bastar para todos. La mano de Dios
puede multiplicarla cien veces. Con sus recursos, puede extender
una mesa en el desierto. Por el toque de su mano, puede aumentar
las provisiones escasas y hacerlas bastar para todos. Fue su poder
lo que multiplicó los panes y el cereal en las manos de los hijos
de los profetas. . .
Cuando el Señor da a los hombres una obra
que hacer, ellos no deben detenerse a preguntar si la orden es razonable
ni cuál será el resultado probable de sus esfuerzos por obedecer.
La provisión que tienen en sus manos puede parecer corta para suplir
la necesidad; pero en las manos del Señor resultará más
que suficiente. El siervo "lo puso delante de ellos, y comieron,
y sobróles, conforme a la palabra de Jehová"...
El presente que se le ofrece con agradecimiento
y con oración para que lo bendiga, lo multiplicará él
como multiplicó la comida para los hijos de los profetas y para
la cansada multitud (Profetas y Reyes, págs. 181-183). 227
9 de de agosto LA NIÑA
CAUTIVA* 2 Rey. 5: 1-4.
Y de Siria habían salido bandas armadas,
y habían llevado cautiva de la tierra de Israel a una muchacha,
la cual servía a la mujer de Naamán. (2 Rey. 5: 2).
Aunque esclava, y muy lejos de su hogar, esa niña
fue uno de los testigos de Dios, y cumplió inconscientemente el
propósito para el cual Dios había escogido a Israel como
su pueblo. Mientras servía en aquel hogar pagano, sintió
lástima de su amo; y recordando los admirables milagros de curación
realizados por intermedio de Eliseo, dijo a su señor: "Si rogase
mi señor al profeta que está en Samaria, él lo sanaría
de su lepra". Sabía que el poder del Cielo acompañaba
a Eliseo y creía que Naamán podría ser curado por
dicho poder.
La conducta de la niña cautiva en aquel
hogar pagano constituye un testimonio categórico del poder que tiene
la primera educación recibida en el hogar. No hay cometido
mayor que el que ha sido confiado a los padres en lo que se refiere al
cuidado y la educación de sus hijos. Los padres echan los
fundamentos mismos de los hábitos y del carácter. Su
ejemplo y enseñanza son lo que decide mayormente la vida futura
de sus hijos.
Felices son los padres cuya vida constituye un
reflejo tan fiel de lo divino, que las promesas y las órdenes de
Dios despiertan en el niño gratitud y reverencia; los padres. .
. que, al enseñar al niño a amarlos, confiar en ellos y obedecerles,
le enseñan a amar a su Padre celestial, a confiar en él y
a obedecerle. Los padres que imparten al niño un don tal le
dotan de un tesoro más precioso que las riquezas de todos los siglos,
un tesoro tan perdurable como la eternidad.
No sabemos en qué ramo de actividad serán
llamados a servir nuestros hijos: Pasarán tal vez su vida dentro
del círculo familiar; se dedicarán quizá a las vocaciones
comunes de la vida, o irán a enseñar el Evangelio en las
tierras paganas. Pero todos por igual son llamados a ser misioneros
para Dios, dispensadores de misericordia para el mundo (Profetas y Reyes,
págs. 184, 185).
El que mandó. . . la pequeña israelita
en auxilio de Naamán, el capitán sirio, también envía
hoy, como representantes suyos, a hombres, mujeres y jóvenes, para
que vayan a los que necesitan ayuda y dirección divinas (El Ministerio
de Curación, pág. 375). 228
10 de agosto LOS CAMINOS DE
DIOS* 2 Rey. 5: 5-14.
Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos,
ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son mas
altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos
que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.
(Isa. 55: 8, 9).
Naamán el sirio consultó al profeta
de Dios acerca de cómo podía curarse de una enfermedad repugnante:
la lepra. Se le ordenó ir y bañarse en el Jordán
siete veces. ¿ Por qué no siguió inmediatamente las
instrucciones de Elías, el profeta de Dios?. . . A causa de su mortificación
y decepción tuvo un rapto de cólera, y furiosamente rehusó
seguir el humilde procedimiento que le había señalado el
profeta de Dios. "He aquí", dijo, "yo decía para mí:
Saldrá él luego y estando en pie invocará el
nombre de Jehová su Dios, y alzará su mano y tocará
el lugar, y sanará la lepra. Abana y Farfar, ríos de
Damasco, ¿no son mejores que todas las aguas de Israel? Si
me lavare en ellos, ¿no seré también limpio?
Y se volvió, y se fue enojado". Su criado dijo: "Padre mío,
si el profeta te mandara alguna gran cosa, ¿no la harías?
¿Cuánto más, diciéndote: Lávate, y serás
limpio? Sí, ese gran hombre consideraba que estaba por debajo
de su dignidad ir al humilde río Jordán y lavarse.
Los ríos que había mencionado y deseado se veían embellecidos
por los árboles y sotos de sus riberas y había ídolos
en esos sotos. Muchos acudían a esos ríos para adorar
las estatuas de sus dioses; por lo tanto, eso no hubiera significado ninguna
humillación para él. Pero el cumplimiento de las directivas
específicas del profeta hubiera humillado su espíritu orgulloso
y altivo. La obediencia voluntaria traería el resultado deseado.
Se lavó y quedó sano (Testimonies, tomo 2, pág. 310).
Nuestros planes no son siempre los de Dios. . .
En su amante cuidado e interés por nosotros, muchas veces Aquel
que nos comprende mejor de lo que nos comprendemos a nosotros mismos, se
niega a permitirnos que procuremos con egoísmo la satisfacción
de nuestra ambición. . . Nos pide él que le cedamos muchas
cosas; pero al hacerlo no nos despojamos más que de lo que nos impide
avanzar hacia el cielo. . .
En la vida futura, se aclararán los misterios
que aquí nos han preocupado y chasqueado. Veremos que las
oraciones que nos parecían desatendidas y las esperanzas defraudadas
figuraron entre nuestras mayores bendiciones (El Ministerio de Curación,
págs. 373, 376). 229
11 de agosto NINGÚN CARRO
DE FUEGO* 2 Rey. 13: 14-20.
Bienaventurados de aquí en adelante los
muertos que mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu,
descansarán de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen.
(Apoc. 14: 13).
No le tocó a Eliseo seguir a su maestro
en un carro de fuego. Dios permitió que le aquejase una enfermedad
prolongada. Durante las largas horas de debilidad y sufrimiento humanos,
su fe se aferró a las promesas de Dios, y contemplaba constantemente
en derredor suyo a los mensajeros celestiales de consuelo y paz.
Así como en las alturas de Dotán se había visto rodeado
por las huestes del cielo, con los carros y los jinetes de fuego de Israel,
estaba ahora consciente de la presencia de los ángeles que simpatizaban
con él; y esto le sostenía. Durante toda su vida había
ejercitado una fe fuerte; y mientras progresaba en el conocimiento de las
providencias y la bondad misericordiosa del Señor, su fe había
madurado en una confianza permanente en su Dios; y cuando la muerte le
llamó, estaba listo para entrar a descansar de sus labores. . .
Con el salmista, Eliseo pudo decir con toda confianza:
"Empero Dios redimirá mi vida del poder de la sepultura, cuando
me tomará". Y con regocijo pudo testificar: "Yo sé
que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo".
"Yo en justicia veré tu rostro: seré saciado cuando despertare
a tu semejanza" (Profetas y Reyes, pág. 197).
Cristo reclama como suyos a todos los que han creído
en su nombre. El poder vitalizador del Espíritu de Cristo
que mora en el cuerpo mortal, vincula a cada alma creyente a Jesucristo.
Los que creen en Jesús son sagrados para su corazón, porque
su vida está oculta con Cristo en Dios. . .
¡Qué mañana gloriosa será
la de la resurrección! ¡Qué maravillosa escena ocurrirá
cuando Cristo venga para ser admirado por los que creen! Todos los
que participaron de la humillación y los sufrimientos de Cristo
también participarán de su gloria. Mediante la resurrección
de Cristo, cada santo creyente que duerma en Jesús surgirá
triunfante de su prisión. Los santos resucitados proclamarán:
"¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde,
oh sepulcro, tu victoria?" (1 Cor. 15: 55) (Mensajes Selectos, tomo 2,
págs. 309, 310). 230
12 de agosto PROFETA RELUCTANTE* Jon.
Levántate y ve a Nínive, aquella
gran ciudad, y pregona contra ella; porque ha subido su maldad delante
de mí. (Jon. 1: 2).
A pesar de lo impía que Nínive había
llegado a ser, no estaba completamente entregada al mal. El que
"vio a todos los hijos de los hombres" (Sal. 33: 13). . . percibió
que en aquella ciudad muchos procuraban algo mejor y superior. . . Dios
se les reveló en forma inequívoca, para inducirlos, si era
posible, a arrepentirse.
El instrumento escogido para esta obra fue el profeta
Jonás. . . Si el profeta hubiese obedecido sin vacilación,
se habría ahorrado muchas experiencias amargas, y habría
recibido abundantes bendiciones. Sin embargo, el Señor no
abandonó a Jonás en su hora de desesperación.
Mediante una serie de pruebas y providencias extrañas, debía
revivir la confianza del profeta en Dios y en su poder infinito para salvar.
. .
Una vez más se encargó al siervo
de Dios que fuera a dar la advertencia a Nínive. . . Al entrar Jonás
en la ciudad, comenzó en seguida a pregonarle el mensaje: "De aquí
a cuarenta días Nínive será destruida". Iba
de una calle a la otra, dejando oír la nota de advertencia.
El mensaje no fue dado en vano. El clamor
que se elevó en las calles de la ciudad impía se transmitió
de unos labios a otros, hasta que todos los habitantes hubieron oído
el anuncio sorprendente. El Espíritu de Dios hizo penetrar
el mensaje en todos los corazones, e indujo a multitudes a temblar por
sus pecados, y a arrepentirse en profunda humillación. . . Su condenación
fue evitada; el Dios de Israel fue exaltado y honrado en todo el mundo
pagano, y su ley fue reverenciada. Nínive no debía
caer hasta muchos años más tarde, presa de las naciones circundantes,
porque se olvidó de Dios y manifestó un orgullo jactancioso.
. .
Esto constituye una lección para los mensajeros
que Dios envía hoy, cuando las ciudades de las naciones necesitan
tan ciertamente conocer los atributos y propósitos del verdadero
Dios, como los ninivitas de antaño. . . La única ciudad que
subsistirá es aquella cuyo artífice y constructor es Dios.
. . El Señor Jesús invita a los hombres a luchar con ambición
santificada para obtener la herencia inmortal (Profetas y Reyes, págs.
198, 199, 201, 202, 204, 205). 231
13 de agosto HAY UN LIMITE*
Porque he aquí que Jehová sale de
su lugar para castigar al morador de la tierra por su maldad contra él;
y la tierra descubrirá la sangre derramada sobre ella, y no encubrirá
ya más a sus muertos. (Isa. 26: 21).
Nuestro Dios es un Dios de misericordia.
Trata a los transgresores de su ley con longanimidad y tierna compasión.
. . pero existe un punto más allá del cual se agota la paciencia
divina y se han de manifestar con las ciudades, enviando misericordiosamente
amonestaciones para salvarlos de la ira divina; pero llegará el
momento en que ya no se oirán las súplicas de misericordia.
. .
Está muy cerca el momento en que habrá
en el mundo una tristeza que ningún bálsamo humano podrá
disipar. Se está retirando el Espíritu de Dios.
Se siguen unos a otros en rápida sucesión los desastres por
mar y tierra. ¡Con cuánta frecuencia oímos hablar de
terremotos y ciclones, así como de la destrucción producida
por incendios e inundaciones, con gran pérdida de vidas y propiedades!
Aparentemente estas calamidades son estallidos caprichosos de las fuerzas
desorganizadas y desordenadas de la naturaleza, completamente fuera del
dominio humano; pero en todas ellas puede leerse el propósito de
Dios. Se cuentan entre los instrumentos por medio de los cuales él
procura despertar en hombres y mujeres un sentido de peligro que corren.
Los mensajeros de Dios en las grandes ciudades
no deben desalentarse por la impiedad, la injusticia y la depravación
que son llamados a arrostrar mientras tratan de proclamar las gratas nuevas
de salvación. . . En toda ciudad, por muy llena que esté
de violencia y de crímenes, hay muchos que con la debida enseñanza
pueden aprender a seguir a Jesús. . . El mensaje de Dios para los
habitantes de la tierra hoy es: "Por tanto, también vosotros estad
apercibidos; porque el Hijo del Hombre ha de venir a la hora que no pensáis".
. . Nos hallamos en el mismo umbral de la crisis de los siglos. . .
Se está preparando la tempestad de la ira
de Dios; y sólo subsistirán los que respondan a las indicaciones
de la misericordia, como lo hicieron los habitantes de Nínive bajo
la predicación de Jonás, y sean santificados por la obediencia
a las leyes del Gobernante divino. Solo los justos serán escondidos
con Cristo en Dios hasta que pase la desolación (Profetas y Reyes,
págs. 205-208). 232
14 de agosto "ENVÍAME
A MI"* Isa. 6: 1-10.
Después oí la voz del Señor,
que decía: ¿A quién enviaré, y quién
irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí,
envíame a mí. (Isa. 6: 8).
Fue en circunstancias difíciles y desalentadoras
cuando Isaías, aún joven, fue llamado a la misión
profética. El desastre amenazaba a su país. Por
haber transgredido la ley de Dios, los habitantes de Judá habían
perdido todo derecho a su protección, y las fuerzas asirias estaban
por subir contra el reino de Judá. Pero el peligro de sus
enemigos no era la mayor dificultad. Era la perversidad del pueblo
lo que asumía al siervo del Señor en el más profundo
desaliento. Por su apostasía y rebelión, dicho pueblo
estaba atrayendo sobre si los juicios de Dios. El joven profeta había
sido llamado a darle un mensaje de amonestación, y sabía
que encontraría una resistencia obstinada. . . Su tarea le parecía
casi desesperada. . .
Tales eran los pensamientos que se agolpaban en
su mente mientras estaba debajo del pórtico del santo templo.
De repente, la puerta y el velo interior del templo parecieron alzarse
o retraerse, y se le permitió mirar adentro, al lugar santísimo,
donde ni siquiera los pies del profeta podían penetrar. Se
alzó delante de él una visión de Jehová sentado
sobre un trono alto y elevado, mientras que su séquito llenaba el
templo. A cada lado del trono se cernían los serafines, que
volaban con dos alas, mientras que con otras dos velaban su rostro en adoración,
y con otras dos cubrían sus pies. . .
Nunca antes había comprendido Isaías
la grandeza de Jehová o su perfecta santidad; y le parecía
que debido a su fragilidad e indignidad humanas debía perecer en
aquella presencia divina. "¡Ay de mí! exclamó
que soy muerto; que siendo hombre inmundo de labios y habitando en medio
de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová
de los ejércitos". Pero se le acercó un serafín
con el fin de hacerle idóneo para su gran misión. Un
carbón ardiente del altar tocó sus labios mientras se le
dirigían las palabras: "He aquí que esto tocó tus
labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado". Y cuando se oyó
la voz de Dios que decía: "¿ A quién enviaré,
y quién nos irá?" Isaías respondió con plena
confianza: "Heme aquí, envíame a mi". . . El profeta había
sido fortalecido para la obra que tenía delante de sí (Joyas
de los Testimonios, tomo 2, págs. 348, 349). 233
15 de agosto ¿HUMILDAD
VERDADERA O FALSA?*
Y el uno daba voces, diciendo: Santo, santo, santo,
Jehová de los ejércitos, toda la tierra está llena
de su gloria. (Isa. 6: 3).
Esos seres santos cantaban la alabanza y la gloria
a Dios con labios no contaminados por el pecado. El contraste entre
la pobre alabanza que [Isaías] había estado acostumbrado
a dar al Creador y las fervientes alabanzas de los serafines, sorprendía
y humillaba al profeta. . .
Mientras escuchaba el canto de los ángeles.
. . la gloria, el poder infinito y la majestad insuperable del Señor
pasaron ante sus ojos e impresionaron su alma. A la luz de ese resplandor
sin igual que manifestó todo lo que el profeta podía soportar
en cuanto a revelación del carácter divino, su propia contaminación
interior se le presentó con pasmosa claridad. Sus propias
palabras le parecían viles.
Así cuando al siervo de Dios se le es permitido
contemplar la gloria de Dios en el cielo que se revela a la humanidad,
y percibe en un grado [aunque sea] mínimo la pureza del santo de
Israel hará confesiones pasmosas de la contaminación de su
alma más que jactancias orgullosas de su santidad. Con profunda
humildad Isaías exclamó: "Ay de mi que soy perdido! porque
soy hombre de labios inmundos". No se trata aquí de la humildad
forzada y del servil reproche de sí mismo cuyo despliegue pareciera
que muchos consideran una virtud. Este dudoso remedio de la humildad es
impulsado por corazones llenos de orgullo y estima propia. Muchos
de los que se desmerecen a sí mismos de palabra, se sentirían
decepcionados si ese proceder no suscitara expresiones de alabanza y aprecio
de parte de los demás. Pero la convicción del profeta
era genuina (SDA Bible Commentary, tomo 4, pág. 1040).
Los serafines que se encuentran delante del trono
están tan llenos de temor reverente al contemplar la gloria de Dios,
que ni por un instante se miran a sí mismos con complacencia propia,
admirándose a sí mismos o el uno al otro.
Su alabanza y gloria son para Jehová de
los ejércitos. . .
Estan plenamente satisfechos al glorificar a Dios,
y en su presencia bajo su sonrisa de aprobación, no tienen ningún
otro deseo. Sus mayores ambiciones están plenamente logradas
al llevar la imagen de Dios, al estar a su servicio y al adorarlo (Ibid.).
234
16 de de agosto EL CARBÓN
ENCENDIDO* Isa. 6: 1-10.
Y voló hacia mí uno de los serafines,
teniendo en su mano un carbón encendido, tomado del altar con unas
tenazas; y tocando con el sobre mi boca, dijo: He aquí que esto
tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado. (Isa.
6: 6, 7).
Isaías había denunciado el pecado
de otros, pero ahora se ve él mismo expuesto a la misma condenación
que había pronunciado sobre otros. Se había sentido
satisfecho con las ceremonias frías y sin vida, en su adoración
de Dios. No se había dado cuenta de ello hasta que tuvo esa
visión del Señor. Cuán pequeños parecían
ahora su sabiduría y talentos a medida que miraba la santidad y
majestad del santuario. ¡Cuán indigno era! ¡Cuán
incompetente para el servicio sagrado! . . .
La visión dada a Isaías representa
la condición de los hijos de Dios en los últimos días.
Tienen el privilegio de ver por fe la obra que se está desarrollando
en el santuario celestial. "Y el templo de Dios fue abierto en el
cielo, y el arca de su pacto se veía en el templo". Mientras
miran por fe en el lugar santísimo, y ven la obra de Cristo en el
santuario celestial, perciben que son un pueblo de labios impuros, un pueblo
cuyos labios a menudo han hablado vanidad y cuyos talentos no han sido
santificados y empleados para la gloria de Dios. Con razón
podrían entregarse al desaliento al comparar su propia debilidad
e indignidad con la pureza y hermosura del carácter de Cristo.
Pero hay esperanza para ellos si, como Isaías, reciben el sello
que el Señor quiere que se imprima sobre el corazón y si
humillan su alma delante de Dios. El arco de la promesa está
sobre el trono y la obra realizada a favor de Isaías se realizará
en ellos. Dios responderá las peticiones provenientes del
corazón contrito (SDA Bible Commentary, tomo 4, pág. 1139).
Queremos que el carbón encendido sacado
del altar se coloque sobre nuestros labios. Queremos oír las
palabras: "Es quitada tu culpa, y limpio tu pecado" (Ibid.).
El carbón encendido es símbolo de
purificación. Si toca los labios, ninguna palabra impura saldrá
de ellos (Id., pág. 1141). 235
17 de agosto BLANCOS COMO LA
NIEVE* Isa. 6: 1-10.
Porque así dijo el Alto y Sublime, el que
habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura
y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para
hacer vivir el Espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón
de los quebrantados. (Isa. 57: 15).
En la visión que recibió Isaías
en el atrio del templo, se le presentó claramente el carácter
del Dios de Israel. Se le había aparecido en gran majestad
"el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo";
sin embargo se le hizo comprender la naturaleza compasiva de su Señor.
. .
Al contemplar a su Dios, el profeta. . . recibió
no sólo una visión de su propia indignidad, sino que penetró
en su corazón humillado la seguridad de un perdón completo
y gratuito, y se levantó transformado. Había visto
a su Señor. Había obtenido una vislumbre de la hermosura
del carácter divino. Podía atestiguar la transformación
que se realizó en él por la contemplación del amor
infinito. Se sintió inspirado desde entonces por el deseo
ardiente de ver al errante Israel libertado de la carga y penalidad del
pecado. Preguntó el profeta: "¿Para qué habéis
de ser castigados aún?" "Venid luego, dirá Jehová,
y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve
serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán
a ser como blanca lana". "Lavad, limpiaos; quitad la iniquidad de
vuestras obras de ante mis ojos; dejad de hacer lo malo: aprended a hacer
bien" (Isa. 1: 5, 18, 16, 17). El Señor a quien aseveraban
servir, pero cuyo carácter no habían comprendido, les fue
presentado como el gran Médico de la enfermedad espiritual. . .
El corazón lleno de amor infinito se conduele
de aquellos que se sienten imposibilitados para librarse de las trampas
de Satanás; y les ofrece misericordiosamente fortalecerles a fin
de que puedan vivir para él. Les dice: "No temas, que yo soy
contigo; no desmayes, que yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré,
siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia". . .
¿Escogiste tú, lector, tu propio
camino? ¿Te has extraviado lejos de Dios? ¿Has procurado
alimentarte con los frutos de la transgresión tan sólo para
hallar que se tornan cenizas en tus labios?. . . Vuelve a la casa de tu
Padre. El te invita diciendo: "Tórnate a mí, porque
yo te redimí". "Venid a mí; oíd y vivirá
vuestra alma . . . " (Isa. 44: 22; 55:3) (Profetas y Reyes, págs.
233-236). 236
18 de agosto PARA TODOS SIN
DISTINCIÓN*
Vendrán príncipes de Egipto; Etiopía
se apresurará a extender sus manos hacia Dios. (Sal. 68: 31).
Durante todo su ministerio, Isaías testificó
claramente acerca del propósito de Dios en favor de los paganos.
Otros profetas habían mencionado el plan divino, pero no siempre
se había comprendido su lenguaje. A Isaías le tocó
presentar claramente a Judá la verdad de que entre el Israel de
Dios iban a contarse muchos que no eran descendientes de Abrahán
según la carne. Esta enseñanza no armonizaba con la
teología de su época; y sin embargo proclamó intrépidamente
los mensajes que Dios le daba, e infundió esperanza a muchos corazones
que anhelaban las bendiciones espirituales prometidas a la simiente de
Abrahán.
Con frecuencia los israelitas parecían no
poder o no querer comprender el propósito de Dios en favor de los
paganos. Sin embargo, este propósito era lo que había hecho
de ellos un pueblo separado, y los había establecido como nación
independiente entre los pueblos de la tierra. Abrahán, su
padre, a quien se diera por primera vez la promesa del pacto, había
sido llamado a salir de su parentela hacia regiones lejanas, para que pudiese
comunicar la luz a los paganos. Aunque la promesa que le fuera hecha
incluía una posteridad tan numerosa como la arena del mar, no eran
motivos egoístas los que iban a impulsarle como fundador de una
gran nación. . . Jehová declaró: "Bendecirte he, y
engrandeceré tu nombre. serán benditas en ti todas las familias
de la tierra". . .
Dios no reconoce distinción por causa de
nacionalidad, raza , casta. . . Cristo vino para derribar el muro de separación,
para abrir todos los departamentos de los atrios del templo, a fin de que
toda alma tuviese libre acceso a Dios. Su amor es tan amplio, tan
profundo y completo, que lo compenetra todo. Arrebata de la influencia
satánica a aquellos que fueron engañados por sus seducciones,
y los coloca al alcance del trono de Dios, al que rodea el arco iris de
la promesa. En Cristo no hay judío ni griego, ni esclavo ni
hombre libre (Profetas y Reyes, págs. 272-274). 237
19 de agosto JEREMÍAS,
EL PORTAVOZ DE DIOS*
Bueno es esperar en silencio la salvación
de Jehová. (Lam. 3: 26).
Entre los que habían esperado que se
produjese un despertar espiritual permanente como resultado de la reforma
realizada bajo la dirección de Josías, se contaba Jeremías,
llamado por Dios al cargo profético mientras era todavía
joven. . .
En el joven Jeremías, Dios veía
alguien que sería fiel a su cometido, y que se destacaría
en favor de lo recto contra gran oposición. . . El Señor
ordenó a su mensajero escogido: "No digas soy niño; porque
a todo lo que te enviare irás tú, y dirás todo lo
que te mandaré, No temas delante de ellos, porque contigo soy para
librarte". . .
Durante cuarenta años iba a destacarse
Jeremías delante de la nación como testigo por la verdad
y la justicia. En un tiempo de apostasía sin igual, iba a
representar en su vida y carácter el culto del único
Dios verdadero. Durante los terribles sitios que iba a sufrir Jerusalén,
sería el portavoz de Jehová (Profetas y Reyes, págs:
299, 300).
Siendo de naturaleza tímida y sosegada,
Jeremías anhelaba la paz y la tranquilidad de una vida retraída,
en la cual no necesitase presenciar la continua impenitencia de su amada
nación. Su corazón quedaba desgarrado por la angustia
que le ocasionaba la ruina producida por el pecado. . .
Lo experimentado por Jeremías durante
su juventud y también durante los años ulteriores de su ministerio,
le enseñó la lección de que el "hombre no es señor
de su camino, ni del hombre que camina es ordenar sus pasos". Aprendió
a orar así: "Castígame, oh Jehová, mas con juicio;
no con tu furor, porque no me aniquiles" (Jer. 10: 23, 24).
Cuando fue llamado a beber la copa de la tribulación
y la tristeza, y cuando en sus sufrimientos se sentía tentado a
decir: "Pereció mi fortaleza, y mi esperanza de Jehová",
recordaba las providencias de Dios en su favor, y exclamaba triunfantemente:
"Es por la misericordia de Jehová que no somos consumidos, porque
nunca decayeron sus misericordias. . . Mi parte es Jehová, dijo
mi alma; por tanto en él esperaré" (Lam. 3: 18, 22-24) (Id.,
págs. 309, 310). 238
20 de agosto LOS RECABITAS* Jer. 35: 1-19.
Y dijo Jeremías a la familia de los recabitas.
. . Por cuanto obedecisteis al mandamiento de Jonadab vuestro padre, y
guardasteis todos sus mandamientos. . . por tanto, así ha dicho
Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: No faltará
de Jonadab hijo de Recab un varón que esta en mi presencia todos
los días. (Jer. 35: 18, 19).
Dios ordenó a Jeremías que reuniera
a los recabitas en la casa del Señor, en uno de los aposentos, que
pusiese vino delante de ellos y los invitase a beber. Jeremías hizo
como el Señor le ordenó. "Mas ellos dijeron: No beberemos
vino porque Jonadab hijo de Recab nuestro padre nos ordeno diciendo: No
beberéis jamás vino vosotros ni vuestros hijos".
"Y vino palabra de Jehová a Jeremías,
diciendo. Ve y di a los varones de Judá, y a los moradores de Jerusalén:
¿No aprenderéis a obedecer mis palabras? dice Jehová.
Fue firme la palabra de Jonadab hijo de Recab, el cual mandó
a sus hijos que no bebiesen vino, y no lo han bebido hasta hoy, por obedecer
al mandamiento de su padre". Aquí Dios contrasta la obediencia
de los recabitas con la desobediencia y rebelión de su pueblo, que
no recibía sus palabras de reprensión y advertencia. . .
Se alabó a los recabitas por su obediencia pronta y gustosa, mientras
que el pueblo de Dios rehusaba ser reprobado por sus profetas (Testimonies,
tomo 4, págs. 174, 175).
Si los requerimientos de un padre bueno y sabio,
que recurrió a los medios mejores y más eficaces para proteger
a su posteridad de los males de la intemperancia, eran dignos de ser obedecidos
estrictamente, la autoridad de Dios debe tenerse ciertamente en reverencia
tanto mayor por cuanto él es más santo que el hombre.
Nuestro Creador y nuestro Comandante, infinito en poder, terrible en el
juicio, procura por todos los medios inducir a los hombres a ver sus pecados
y a arrepentirse de ellos. Por boca de sus siervos, predice los peligros
de la desobediencia; deja oír la nota de advertencia, y reprende
fielmente el pecado. Sus hijos conservan la prosperidad tan sólo
por su misericordia, y gracias al cuidado vigilante de instrumentos escogidos.
El no puede sostener y guardar a un pueblo que rechaza sus consejos y desprecia
sus reprensiones. Demorará tal vez por un tiempo sus castigos;
pero no puede detener su mano para siempre (Profetas y Reyes, pág.
314). 239
21 de agosto EL HONOR DE JEHOVÁ
VINDICADO* 2 Crón. 32: 1-23.
Con él está el brazo de carne, mas
con nosotros está Jehová nuestro Dios para ayudarnos y pelear
nuestras batallas. Y el pueblo tuvo confianza en las palabras de
Ezequías rey de Judá. (2 Crón. 32: 8).
Ezequías había continuado pagando
tributo a Asiria de acuerdo con el trato hecho con Acaz. Mientras
tanto el rey "tuvo su consejo con sus príncipes y con sus valerosos",
y había hecho todo lo posible para la defensa de su reino. . .
Llegó finalmente la crisis que se esperaba
desde hacía mucho. Las fuerzas de Asiria, avanzando de un
triunfo a otro, se hicieron presentes en Judea. . . Dios era ahora la única
esperanza de Judá. Este se veía cortado de toda ayuda
que pudiera prestarle Egipto, y no había otra nación cercana
para extenderle una mano amistosa. . . Senaquerib escribió "letras
en que blasfemaba a Jehová el Dios de Israel, y hablaba contra él,
diciendo: Como los dioses de las gentes de los países no pudieron
librar su pueblo de mis manos, tampoco el Dios de Ezequías librará
al suyo de mis manos". . .
Cuando el rey de Judá recibió la
carta desafiante, la llevó al templo, y extendiéndola "delante
de Jehová" oró con fe enérgica pidiendo ayuda al Cielo
para que las naciones de la tierra supiesen que todavía vivía
y reinaba el Dios de los hebreos. Estaba en juego el honor de Jehová;
y él solo podía librarlos. . .
No se dejó a Ezequías sin esperanza.
Isaías le mandó palabra diciendo: "Así ha dicho Jehová,
Dios de Israel: lo que me rogaste acerca de Senaquerib rey de Asiria, he
oído. . . ". Esa misma noche se produjo la liberación.
"Salió el ángel de Jehová, e hirió en el campo
de los asirios ciento ochenta y cinco mil". . .
El Dios de los hebreos había prevalecido
contra el orgulloso asirio. El honor de Jehová había
quedado vindicado en ojos de las naciones circundantes. En Jerusalén
el corazón del pueblo se llenó de santo gozo. Sus fervorosas
súplicas por liberación habían sido acompañadas
de la confesión de sus pecados y de muchas lágrimas.
En su gran necesidad, habían confiado plenamente en el poder de
Dios para salvarlos, y él no los había abandonado (Profetas
y Reyes, págs. 260, 261, 263-267). 240
22 de agosto CURACIÓN
DIVINA* 2 Rey. 20: 1-11; Isa 38: 1-8.
Te ruego, oh Jehová, te ruego que hagas
memoria de que he andado delante de ti en verdad y con íntegro corazón,
y que he hecho las cosas que te agradan. Y lloró Ezequías
con gran lloro. (2 Rey. 20: 3).
En medio de su próspero reinado, el rey
Ezequías se vio repentinamente aquejado de una enfermedad fatal.
Estaba " enfermo para morir", y no había remedio para su caso en
el poder humano. Parecía perdido el último vestigio
de esperanza cuando el profeta Isaías se presentó ante él
con el mensaje: "Jehová dice así: Ordena tu casa, porque
tú morirás, y no vivirás".
La perspectiva parecía sombría en
absoluto; y sin embargo podía el rey orar todavía a Aquel
que había sido hasta entonces su "amparo y fortaleza", su "pronto
auxilio en las tribulaciones" (Sal. 46: 1). Así que "volvió
él su rostro a la pared, y oró a Jehová . . . ".
Aquel cuyas "compasiones nunca se acaban" oyó
la oración de su siervo. "Y antes que Isaías saliese
hasta la mitad del patio, fue palabra de Jehová a Isaías,
diciendo: Vuelve, y di a Ezequías, príncipe de mi pueblo:
Así dice Jehová, el Dios de David tu padre: Yo
he oído tu oración, y he visto tus lágrimas:
he aquí yo te sano. . . " El profeta volvió gozosamente
con palabras de promesa y de esperanza. Ordenó que se pusiese
una masa de higos sobre la parte enferma, y comunicó al rey el mensaje
referente a la misericordia de Dios y su cuidado protector (Profetas y
Reyes, págs. 252, 253).
Los que buscan la salud por medio de la oración
no deben dejar de hacer uso de los remedios puestos a su alcance.
Hacer uso de los agentes curativos que Dios ha suministrado para aliviar
el dolor y para ayudar a la naturaleza en su obra restauradora no es negar
nuestra fe. . . Dios nos ha facultado para que conozcamos las leyes de
la vida. Este conocimiento ha sido puesto a nuestro alcance para
que lo usemos. Debemos aprovechar toda facilidad para la restauración
de la salud, sacando todas las ventajas posibles y trabajando en armonía
con las leyes naturales. Cuando hemos orado por la curación
del enfermo, podemos trabajar con energía tanto mayor, dando gracias
a Dios por el privilegio de cooperar con él y pidiéndole
que bendiga los medios de curación que él mismo dispuso (El
Ministerio de Curación, pág. 177). 241
23 de agosto ¿QUE HAN
VISTO?* 2 Rey. 20: 1-19.
Dijo entonces: ¿Qué han visto en
tu casa? Y dijo Ezequías: Todo lo que hay en mi casa han visto,
y ninguna cosa hay en mis tesoros que no les haya mostrado. (Isa. 39: 4).
La visita de los embajadores a Ezequías
estaba destinada a probar su gratitud y devoción. . . Si Ezequías
hubiese aprovechado la oportunidad que se le concedía para atestiguar
el poder, la bondad y la compasión del Dios de Israel, el informe
de los embajadores habría sido como una luz a través de las
tinieblas. Pero él se engrandeció a sí mismo
más que a Jehová de los ejércitos. "Ezequías
no pagó conforme al bien que le había sido hecho: antes se
enalteció su corazón. . .".
El relato de cómo Ezequías no fue
fiel a su cometido en ocasión de la visita de los embajadores contiene
una lección importante para todos. Necesitamos hablar mucho
más de los capítulos preciosos de nuestra experiencia, de
la misericordia y bondad de Dios, de las profundidades incomparables del
amor del Salvador. Cuando la mente y el corazón rebosen de
amor hacia Dios no resultará difícil impartir lo que
encierra la vida espiritual. Entonces grandes pensamientos, nobles
aspiraciones, claras percepciones de la verdad, propósitos abnegados
y anhelos de piedad y santidad hallarán expresión en palabras
que revelen el carácter de lo atesorado en el corazón.
Aquellos con quienes nos asociamos día tras
día necesitan nuestra ayuda, nuestra dirección. Pueden
hallarse en tal condición mental que una palabra pronunciada en
sazón será como un clavo puesto en lugar seguro. Puede
ser que mañana algunas de esas almas se hallen donde no se las pueda
alcanzar. ¿Qué influencia ejercemos sobre esos compañeros
de viaje? (Profetas y Reyes, págs. 256, 257).
¿Qué han visto tus amigos y conocidos
en tu casa? En vez de revelar los tesoros de la gracia de Cristo,
¿estás desplegando aquellas cosas que perecerán con
el uso? ¿O comunicas algún nuevo pensamiento sobre el carácter
y la obra de Cristo a aquellos con quienes te pones en contacto?. . . ¡Ojalá
aquellos por los cuales Dios ha hecho maravillas mostraran su alabanza
y hablaran de sus obras poderosas! Pero, ¡cuán a menudo
aquellos para los cuales Dios obra son como Ezequías y se olvidan
del Dador de todas sus bendiciones! (Signs of the Times, 1-10-1892). 242
24 de agosto LA FE Y LAS PROMESAS
DE DIOS* Hab.
He aquí que aquel cuya alma no es recta,
se enorgullece; mas el justo por su fe vivirá. (Hab. 2: 4).
En el tiempo en que Josías empezó
a reinar, y durante muchos años antes, los de corazón fiel
que quedaban en Judá se preguntaban si las promesas que
Dios había hecho al antiguo Israel se iban a cumplir alguna vez.
. .
Estas preguntas llenas de ansiedad fueron expresadas
por el profeta Habacuc. Considerando la situación de los fieles
en su tiempo, dio voz a la preocupación de su corazón en
esta pregunta: "¿Hasta cuándo, oh Jehová, clamaré,
y no oirás?. . .". Y luego, como su fe se extendía hasta
más allá de las perspectivas penosas del futuro inmediato
y confiaba en las preciosas promesas que revelan el amor de Dios hacia
sus hijos que manifiestan confianza, el profeta añadió: "No
moriremos". Con esta declaración de fe, entregó su
caso y el de todo israelita creyente, en las manos de un Dios compasivo.
. .
La fe que fortaleció a Habacuc y a todos
los santos y justos de aquellos tiempos de prueba intensa, era la misma
fe que sostiene al pueblo de Dios hoy. En las horas más sombrías,
en las circunstancias más amedrentadoras, el creyente puede afirmar
su alma en la fuente de toda luz y poder. Día tras día,
por la fe en Dios, puede renovar su esperanza y valor. "El justo
en su fe vivirá". . .
Debemos apreciar y cultivar la fe acerca de la
cual testificaron los profetas y los apóstoles, la fe que echa mano
de las promesas de Dios y aguarda la liberación que ha de venir
en el tiempo y de la manera que él señaló. La segura
palabra profética tendrá su cumplimiento final en el glorioso
advenimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, como Rey de
reyes y Señor de señores. . . Con el profeta que procuró
alentar a Judá en un tiempo de apostasía sin parangón,
declaremos con confianza: "Jehová está en su santo templo:
calle delante de él toda la tierra". Recordemos siempre el
mensaje animador: "Aunque la visión tardará aún por
tiempo, mas al fin hablará, y no mentirá: Aunque se tardare,
espéralo, que sin duda vendrá" (Profetas y Reyes, págs.
283-286). 243
25 de agosto DEMASIADO BORRACHO
PARA PENSAR* Est. 1: 1-12.
Estando el corazón del rey alegre del vino,
mandó. . . que trajesen a la reina Vasti a la presencia del rey
con la corona regia, para mostrar a los pueblos y a los príncipes
su belleza; porque era hermosa. (Est. 1: 10, 11).
Cuando llegó esta orden del rey, Vasti no
la cumplió porque sabía que se había usado mucho vino
y que Asuero estaba bajo la influencia del licor embriagante. Por
respeto a su marido y a sí misma, decidió no dejar su lugar
a la cabeza de las mujeres de la corte (SDA Bible Commentary, tomo 3, pág.
1139).
El rey envió por la reina cuando ya no era
él mismo, cuando su razón había sido destronada por
la ingestión de bebida, a fin de que los hombres presentes en la
fiesta, embrutecidos por el vino, pudiesen mirar su belleza. Ella
actuó en armonía con una conciencia pura.
Vasti rehusó obedecer la orden del rey,
pensando que cuando volviera a razonar alabaría su forma de actuar.
Pero el rey tenía malos consejeros. Arguyeron que esto sería
un poder en mano de las mujeres que redundaría en su propio perjuicio
(Ibid.).
No importa cuán alta sea su posición,
los hombres están sujetos a Dios. El gran poder ejercido por
los reyes a menudo conduce a extremos en la exaltación del yo.
Los juramentos indignos hechos para instaurar leyes que desconozcan las
leyes superiores de Dios, conducen a grandes injusticias.
Excesos tales como el que se describe en el primer
capítulo de Ester, no glorifican a Dios. Pero el Señor
cumple su voluntad mediante hombres que están no obstante extraviando
a otros. Si Dios no extendiera su mano refrenadora, extrañas
exhibiciones se verían. Pero Dios impresiona mentes humanas
para cumplir su propósito, aun cuando la que es usada persista en
las malas prácticas. El Señor realiza sus planes mediante
hombres que no reconocen sus lecciones de sabiduría. En su
mano está el corazón de cada gobernante de la tierra y puede
dirigirlo hacia donde quiera, así como dirige las aguas del río
(lbid.). 244
26 de agosto PARA ESTA HORA*
Est. 3-7.
¿Y quién sabe si para esta hora has
llegado al reino? (Est. 4: 14, úp).
Se designó un día en el cual los
judíos debían ser muertos y su propiedad confiscada.
Poco comprendía el rey los resultados abarcantes que habrían
acompañado la ejecución completa de este decreto. Satanás
mismo, instigador oculto del plan, estaba procurando quitar de la tierra
a los que conservaban el conocimiento del Dios verdadero. . . El decreto
de los medos y persas no podía revocarse; aparentemente no quedaba
esperanza alguna y todos los israelitas estaban condenados a morir.
Pero las maquinaciones del enemigo fueron derrotadas
por un Poder que reina sobre los hijos de los hombres. En la providencia
de Dios, la joven judía Ester, quien temía al Altísimo,
había sido hecha reina de los dominios medo-persas. Mardoqueo
era pariente cercano de ella. En su necesidad extrema, decidió
apelar a Jerjes en favor de su pueblo. Ester iba a presentarse a
él como intercesora. Dijo Mardoqueo: "¿Y quién
sabe si para esta hora te han hecho llegar al reino?"
La crisis que arrostró Ester exigía
presta y fervorosa acción; pero tanto ella como Mardoqueo se daban
cuenta de que a menos que Dios obrase poderosamente en su favor, de nada
valdrían sus propios esfuerzos. De manera que Ester tomó
tiempo para comulgar con Dios, fuente de su fuerza. Indicó
a Mardoqueo: "Ve, y junta a todos los judíos que se hallan en Susán,
y ayunad por mí. . . yo también con mis doncellas ayunaré
igualmente, y así entraré al rey, aunque no sea conforme
a la ley; y si perezco, que perezca" (Profetas y Reyes, págs. 442,
443).
A toda casa y toda escuela, a todo padre, maestro
y niño sobre los cuales ha brillado la luz del Evangelio, se hace
en esta crisis la pregunta hecha a Ester en aquella crisis decisiva de
la historia de Israel: "¿Quién sabe si para esta hora te
han hecho llegar al reino?" (La Educación, pág. 256). 245
27 de agosto LOS DECRETOS DE
LOS HOMBRES CONTRA LOS DE DIOS* Est. 3.
Entonces el dragón se llenó de ira
contra la mujer; y se fue a hacer guerra contra el resto de la descendencia
de ella, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio
de Jesucristo. (Apoc. 12: 17).
Mediante la reina Ester, el Señor llevó
a cabo una gran liberación de su pueblo. En un momento cuando
parecía que ningún poder podía salvarlo, Ester y las
mujeres que la acompañaban, mediante el ayuno, la oración
y la acción inmediata, enfrentaron el problema y trajeron salvación
a su pueblo (SDA Bible Commentary, tomo 3, pág. 1140).
Los momentos penosos que vivió el pueblo
de Dios en tiempos de Ester no caracterizan sólo a esa época.
. . El mismo espíritu que en siglos pasados indujo a los hombres
a perseguir la iglesia verdadera, los inducirá en el futuro a seguir
una conducta similar para con aquellos que se mantienen leales a Dios.
. . El decreto que se promulgará finalmente contra el pueblo remanente
de Dios será muy semejante al que promulgó Asuero contra
los judíos. Hoy los enemigos de la verdadera iglesia ven en
el pequeño grupo que observa el mandamiento del sábado, un
Mardoqueo a la puerta. La reverencia que el pueblo de Dios manifiesta
hacia su ley, es una reprensión constante para aquellos
que han desechado el temor del Señor y pisotean su sábado.
. . Hombres encumbrados y célebres se unirán con los inicuos
y los viles para concertarse contra el pueblo de Dios. Las riquezas,
el genio y la educación se combinarán para cubrirlo de desprecio.
Gobernantes, ministros y miembros de la iglesia, llenos de un espíritu
perseguidor, conspirarán contra ellos.
De viva voz y por la pluma, mediante jactancias,
amenazas y el ridículo, procurarán destruir su fe.
Por calumnias y apelando a la ira, algunos despertarán las pasiones
del pueblo. No pudiendo presentar un "Así dicen las Escrituras"
contra los que defienden el día de reposo bíblico, recurrirán
a decretos opresivos para suplir la falta. A fin de obtener popularidad
y apoyo, los legisladores cederán a la demanda por leyes dominicales.
Pero los que temen a Dios no pueden aceptar una institución que
viola un precepto del Decálogo. En este campo de batalla se
peleará el último gran conflicto en la controversia entre
la verdad y el error. Y no se nos deja en la duda en cuanto al resultado.
Hoy, como en los días de Ester y Mardoqueo, el Señor vindicará
su verdad y a su pueblo (Profetas y Reyes, págs. 444, 445). 246
28 de agosto CUATRO MUCHACHOS
EN BABILONIA* Dan 1: 1-15.
A estos cuatro muchachos Dios les dio conocimiento
e inteligencia en todas las letras y ciencias. (Dan. 1: 17).
Daniel y sus compañeros gozaban de los beneficios
de una educación y un adiestramiento correctos recibidos en sus
primeros años, pero estas ventajas solas no habrían bastado
para hacer de ellos lo que fueron. Llegó el tiempo en que
debían actuar por sí mismos, cuando su futuro dependía
de su propio curso de acción. Resolvieron ser fieles a las lecciones
que recibieron en la infancia (Mensajes para los Jóvenes, pág.
241).
¡Qué vocación la de estos nobles
hebreos! Al despedirse del hogar de su infancia, difícilmente
soñaron con el elevado destino que les esperaba. Su naturaleza fiel
y firme se entregó a la dirección divina para que Dios pudiese
cumplir su propósito por medio de ellos (La Educación, págs.
53, 54).
Daniel y sus compañeros fueron aparentemente
más favorecidos en su juventud por la suerte, en Babilonia, que
José en los primeros años de su vida en Egipto; sin embargo,
fueron sometidos a pruebas de carácter apenas menos severas.
De su hogar relativamente sencillo de Judea, estos jóvenes de linaje
real fueron transportados a la ciudad más magnífica, a la
corte del más grande monarca, y fueron escogidos para ser educados
para el servicio especial del rey. En esa corte corrompida y lujosa
estaban rodeados de fuertes tentaciones. . . La orden de que se les sirviera
la comida de la mesa real, era una expresión del favor del rey,
y del interés que tenía por su bienestar. Pero como
una porción era ofrecida a los ídolos, la comida de la mesa
del rey era consagrada a la idolatría; y si los jóvenes participaban
de ella, se iba a considerar que rendían homenaje a los dioses falsos
(Id., págs. 51, 52).
La historia de Daniel y sus jóvenes compañeros
ha sido registrada en las páginas de la Palabra inspirada para beneficio
de los jóvenes de todas las épocas posteriores. Mediante
la crónica de su fidelidad a los principios de la temperancia, Dios
habla hoy a los jóvenes de ambos sexos, mandándoles que reúnan
los preciosos rayos de luz que él les ha dado en cuanto al asunto
de la temperancia cristiana y se coloquen en la debida relación
para con las leyes de la salud (Mensajes para los jóvenes, pág.
241). 247
29 de agosto LA FUENTE DE SABIDURÍA* Dan. 1: 17-21.
Y Jehová te de entendimiento y prudencia,
para que cuando gobiernes a Israel, guardes la ley de Jehová tu
Dios. (1 Crón. 22: 12).
Al adquirir la sabiduría de los babilonios,
Daniel y sus compañeros tuvieron mucho más éxito que
los demás estudiantes; pero su saber no les llegó por casualidad.
. . Se relacionaron con la Fuente de toda sabiduría, e hicieron
del conocimiento de Dios el fundamento de su educación. Con
fe, oraron por sabiduría y vivieron de acuerdo con sus oraciones.
Se colocaron donde Dios podía bendecirlos. Evitaron lo que
habría debilitado sus facultades, y aprovecharon toda oportunidad
para familiarizarse con todos los ramos del saber. Siguieron las
reglas de la vida que no podían menos que darles fuerza intelectual.
Procuraron adquirir conocimiento con un propósito: el de poder honrar
a Dios. . . A fin de destacarse como representantes de la religión
verdadera en medio de las falsas religiones del paganismo, necesitaban
tener un intelecto claro y perfeccionar un carácter cristiano.
Y Dios mismo fue su Maestro. Orando constantemente, estudiando concienzudamente
y manteniéndose en relación con el Invisible, anduvieron
con Dios como lo hizo Enoc.
En cualquier ramo de trabajo, el verdadero éxito
no es resultado de la casualidad ni del destino. Es el desarrollo
de las providencias de Dios, la recompensa de la fe y de la discreción,
de la virtud y de la perseverancia. Las bellas cualidades mentales
y un tono moral elevado no son resultado de la casualidad. Dios da
las oportunidades; el éxito depende del uso que se haga de ellas.
Su gracia nos es dada para obrar en nosotros
el querer y el hacer, nunca para reemplazar nuestro esfuerzo. Así
como el Señor cooperó con Daniel y sus compañeros,
cooperará con todos los que se esfuercen por hacer su voluntad.
Mediante el impartimiento de su espíritu fortalecerá todo
propósito fiel, toda resolución noble. Los que anden
en la senda de la obediencia encontrarán muchos obstáculos.
Pueden ligarlos al mundo influencias poderosas y sutiles, pero el Señor
puede inutilizar todo agente que obre para derrotar a sus escogidos; en
su fuerza pueden ellos vencer toda tentación y toda dificultad (Profetas
y Reyes, págs. 356, 357). 248
30 de agosto NINGUNA COMPONENDA* Dan. 1: 17-21.
Yo honraré a los que me honran. (1 Sam.
2: 30).
Las vicisitudes de Daniel y sus compañeros
son un ejemplo del triunfo de los principios sobre la tentación
de complacer el apetito. Nos muestran que, mediante los principios
religiosos, los jóvenes pueden triunfar sobre la concupiscencia
de la carne y permanecer leales a los requerimientos de Dios, aunque les
cueste un gran sacrificio.
¿Qué hubiera sucedido si Daniel y
sus compañeros hubiesen entrado en componendas con los oficiales
paganos y cedido a la presión de la ocasión, bebiendo y comiendo
como acostumbraban los babilonios? Abandonar los principios en esa
sola ocasión hubiera debilitado su sentido de lo correcto y su aborrecimiento
de lo malo. La complacencia del apetito hubiera requerido el sacrificio
de vigor físico, claridad de intelecto y poder espiritual.
Un paso equivocado probablemente hubiera conducido a otros hasta que, interrumpida
su conexión con el Cielo, la tentación los hubiera arrastrado.
. .
Mientras Daniel se aferraba a su Dios con confianza
inamovible, el espíritu del poder profético venía
sobre él. Mientras el hombre le enseñaba los
deberes de la vida cortesana, Dios le enseñaba a leer los misterios
de las edades futuras y a presentar mediante imágenes y similitudes,
las cosas maravillosas que sucederían en los últimos días
(Youth's Instructor, 25-6-1903).
Dios dispuso que el hombre debiera estar progresando
continuamente, alcanzando diariamente un punto más alto en la escala
de la excelencia. El nos ayudará, si buscamos ayudarnos.
Nuestra esperanza de felicidad en dos mundos depende de nuestro progreso
en uno. A cada momento debemos resguardarnos del primer paso hacia
la intemperancia.
Querido joven, Dios te llama a hacer un trabajo
que mediante su gracia puedes realizar. . . Que la pureza de tus gustos,
tu apetito y tus hábitos puedan compararse a los de Daniel.
Dios te recompensará dándote serenidad, una mente despejada,
plena capacidad de juicio y profundidad de percepción. Los
jóvenes de hoy cuyos principios sean firmes e inquebrantables, serán
bendecidos con salud de cuerpo, mente y alma (Id., 9-7-1903). 249
31 de agosto agosto TESTIFICANDO* Dan. 1.
Sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre,
no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado.
(1 Cor. 9: 27).
Así como Dios llamó a Daniel para
que testificase por él en Babilonia, nos llama hoy a nosotros para
que seamos sus testigos en el mundo. Tanto en los asuntos menores
como en los mayores de la vida, desea que revelemos a los hombres los principios
de su reino. Muchos están aguardando que se les dé
algo grande que hacer mientras desperdician diariamente las oportunidades
que tienen de ser fieles a Dios. Diariamente dejan de cumplir con
todo el corazón los deberes pequeños de la vida. . .
En la vida del verdadero cristiano, no hay cosas
que no sean esenciales; a la vista del Omnipotente todo deber es importante.
El Señor mide con exactitud toda posibilidad de servir. Las
capacidades que no se usan se tienen en cuenta tanto como las que se usan.
Seremos juzgados por lo que debiéramos haber hecho y no hicimos
porque no usamos nuestras facultades para glorificar a Dios.
Un carácter noble no es el resultado
de la casualidad; no se debe a favores o dones especiales de la Providencia.
Es resultado de la disciplina propia, de la sujeción de la naturaleza
inferior a la superior, de la entrega del yo al servicio de Dios y de los
hombres. . .
El cuerpo es un medio muy importante de desarrollar
la mente y el alma para la edificación del carácter.
De ahí que el adversario de las almas encauce sus tentaciones para
debilitar y degradar las facultades físicas. . .
El cuerpo debe ser puesto en sujeción
a las facultades superiores del ser. Las pasiones deben ser controladas
por la voluntad, que debe estar a su vez bajo el control de Dios.
La facultad regia de la razón, santificada por la gracia divina,
debe regir la vida. El poder intelectual, el vigor físico
y la longevidad dependen de leyes inmutables. Mediante la obediencia
a esas leyes, el hombre puede ser vencedor de sí mismo, vencedor
de sus propias inclinaciones, vencedor de. . . los "gobernadores de estas
tinieblas" y de las "malicias espirituales en los aires" (Profetas y Reyes,
págs. 358, 359). 250
Vea nuestra sección sobre Elena G. de White.
| CONFLICTO Y VALOR | DIOS NOS CUIDA |
| CADA DÍA CON DIOS | ¡CRISTO TRIUNFANTE! |
| ¡MARANATA: EL SEÑOR VIENE! |