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Conflicto y Valor Agosto  por Elena White.

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Índice

1º de agosto BRUJERÍA ANTIGUA Y MODERNA*  Año Biblico 2 Rey. 1: 2-17.
 

Y le dijo: Así ha dicho Jehová: Por cuanto enviaste mensajeros a consultar a Baal-zebub dios de Ecrón, ¿no hay Dios en Israel para consultar en su palabra?  No te levantarás, por tanto, del lecho en que estás, sino que de cierto morirás. (2 Rey. 1: 16).
 

Durante el reinado de su padre, Ocozías había presenciado las obras prodigiosas del Altísimo.  Había visto que Dios había dado al apóstata Israel terribles evidencias de cómo considera a los que desechan las obligaciones de su ley.  Ocozías había obrado como si esas pavorosas realidades fuesen cuentos ociosos.  En vez de humillar su corazón delante del Señor había seguido a Baal, y por fin se había atrevido a realizar su acto más audaz de impiedad. . .
Hoy los misterios del culto pagano han sido reemplazados por reuniones y sesiones secretas, por las oscuridades y los prodigios de los mediums espiritistas.  Las revelaciones de estos mediums son recibidas con avidez por miles que se niegan a aceptar la luz comunicada por la palabra de Dios o por su espíritu. . .
Los apóstoles de casi todas las formas de espiritismo aseveran tener el poder de curar. . . Y no son pocos, aun en esta era cristiana, los que se dirigen a tales curanderos en vez de confiar en  el poder del Dios viviente y en la capacidad de médicos bien preparados. . .
El rey de Israel, al apartarse de Dios para solicitar ayuda al peor enemigo de su pueblo, proclamó a los paganos que tenía más confianza en sus ídolos que en el Dios del cielo.  Asimismo le deshonran hoy hombres y mujeres cuando se apartan del Manantial de fuerza y sabiduría para pedir ayuda o consejo a las potestades de las tinieblas. . .
Los que se entregan al sortilegio de Satanás, pueden jactarse de haber recibido grandes beneficios; pero prueba esto que su conducta fue sabia o segura? ¿Qué representaría el que la vida fuese prolongada? ¿O que se obtuviesen ganancias temporales? ¿Puede haber al fin compensación por haber despreciado la voluntad de Dios?  Cualesquiera ganancias aparentes resultarían al fin en un pérdida irreparable.  No podemos quebrantar con impunidad una sola barrera que Dios haya erigido para proteger a su pueblo del poder de Satanás (Profetas y Reyes, págs. 155-158). 220


 

2 de agosto EL TRABAJO MAS A MANO*  1 Rey. 19: 19-21.

El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel. (Luc. 16: 10).
 

Dios había ordenado a Elías que ungiese a otro hombre para que fuese profeta en su lugar.  Le había dicho: "A Eliseo hijo de Safat. . . ungirás para que sea profeta en lugar de ti"; y en obediencia a la orden, Elías se fue en busca de Eliseo. . .
El padre de Eliseo era un agricultor rico, cuya familia se contaba entre los que no habían doblado la rodilla ante Baal en un tiempo de apostasía casi universal.  En su casa se honraba a Dios, y la obediencia a la fe del antiguo Israel era la norma de la vida diaria.  En tal ambiente habían transcurrido los primeros años de Eliseo.  En la quietud de la vida en el campo, bajo la enseñanza de Dios y de la naturaleza y gracias a la disciplina del trabajo útil, adquirió hábitos de sencillez y de obediencia a sus padres y a Dios que contribuyeron a hacerlo idóneo para el alto puesto que había de ocupar más tarde.
Llegó el llamamiento profético a Eliseo mientras que, con los criados de su padre, estaba arando en el campo.  Se había dedicado al trabajo que tenía más a mano.  Poseía capacidad para ser dirigente entre los hombres y la mansedumbre de quien está dispuesto a servir.  Dotado de un espíritu tranquilo y amable, era sin embargo enérgico y firme.  Manifestaba integridad y fidelidad, así como amor y temor de Dios; y en el humilde cumplimiento del trabajo diario adquirió fuerza de propósito y nobleza de carácter, mientras crecía constantemente en gracia y conocimiento.  Al cooperar con su padre en los deberes del hogar, aprendía a cooperar con Dios.
Por su fidelidad en las cosas pequeñas, Eliseo se estaba preparando para cumplir otros cometidos mayores.  Día tras día, por la experiencia práctica, adquiría idoneidad para una obra más amplia y elevada. . . Nadie puede saber lo que Dios se propone lograr con sus disciplinas; pero todos pueden estar seguros de que la fidelidad en las cosas pequeñas es evidencia de idoneidad para llevar responsabilidades mayores.  Cada acto de la vida es una revelación del carácter; y únicamente aquel que en los deberes pequeños demuestra ser "obrero que no tiene de qué avergonzarse" puede ser honrado por Dios con una invitación a prestar un servicio más elevado (Profetas y Reyes, págs. 162, 163). 221


3 de agosto ¿POR QUE ELISEO?*
1 Rey. 19: 19-21.
El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí. (Mat. 10: 37, 38).

Cuando Elías, divinamente dirigido en la búsqueda de un sucesor, pasó al lado del campo en el cual Eliseo estaba arando, echó sobre los hombros del joven el manto de la consagración. . . Era para él la señal de que Dios le llamaba a ser sucesor de Elías. . . Eliseo debía tener en cuenta el costo, decidir por sí mismo si quería aceptar o rechazar el llamamiento.  Si sus deseos se aferraban a su hogar y sus ventajas, quedaba libre para permanecer allí.  Pero el joven comprendió el significado del llamamiento. . .
Ni por todas las ventajas mundanales se habría privado de la oportunidad de llegar a ser mensajero de Dios, ni habría sacrificado el privilegio de estar asociado con su siervo. . .
Sin vacilación abandonó un hogar donde se le amaba, para acompañar al profeta en su vida incierta (Profetas y Reyes, págs. 164, 165).
Por no estar relacionados con alguna obra directamente religiosa, muchos consideran que su vida es inútil, que nada hacen para hacer progresar el reino de Dios. . . Porque sólo pueden servir en cosas pequeñas, se consideran justificados por no hacer nada.  En esto yerran.  Un hombre puede estar sirviendo activamente a Dios mientras se dedica a los deberes comunes de cada día; mientras derriba árboles, prepara la tierra, o sigue el arado.  La madre que educa a sus hijos para Cristo está tan ciertamente trabajando para Dios como el ministro en el púlpito.
Muchos sienten el anhelo de poseer algún talento especial con que hacer una obra maravillosa, mientras pierden de vista los deberes que tienen a mano, cuyo cumplimiento llenaría la vida de fragancia . . . El éxito no depende tanto del talento como de la energía y de la buena voluntad.  No es la posesión de talentos magníficos lo que nos habilita para prestar un servicio aceptable, sino el cumplimiento concienzudo de los deberes diarios, el espíritu contento, el interés sincero y sin afectación por el bienestar de los demás.  En la suerte más humilde puede hallarse verdadera excelencia.  Las tareas más comunes, realizadas con una fidelidad impregnada de amor, son hermosas a la vista de Dios (Id., págs. 163, 164). 222


4 de agosto TODO EN EL ALTAR*
Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios. (Luc. 9: 62).

No se nos pide a todos que sirvamos como sirvió Eliseo, ni somos todos invitados a vender cuanto tenemos. pero Dios nos pide que demos a su servicio el primer lugar en nuestra vida, que no dejemos transcurrir un día sin hacer algo que haga progresar su obra en la tierra.  El no espera de todos la misma clase de servicio.  Uno puede ser llamado al ministerio en una tierra extraña; a otro se le pedirá tal vez que dé de sus recursos para sostener la obra del Evangelio.  Dios acepta la ofrenda de cada uno.  Lo que resulta necesario es la consagración de la vida y de todos sus intereses.  Los que hagan esta consagración oirán el llamamiento celestial y le obedecerán. . .
Lo que al principio se requería de Eliseo no era una obra grande, pues los deberes comunes seguían constituyendo su disciplina.  Se dice que derramaba agua sobre las manos de Elías, su maestro.  Estaba dispuesto a hacer cualquier cosa que el Señor indicase, y a cada paso aprendía lecciones de humildad y servicio. . . La vida de Eliseo, después que se unió a Elías, no fue exenta de tentaciones.  Tuvo él muchas pruebas; pero en toda emergencia confió en Dios.  Estuvo tentado a recordar el hogar que había dejado, pero no prestó atención a esto.  Habiendo puesto la mano al arado,  estaba resuelto a no volver atrás, y a través de pruebas y tentaciones demostró que era fiel a su cometido. . .
Mientras Eliseo acompañaba al profeta. . . su fe y su resolución fueron probadas una vez más.  En Gilgal y también en Betel y en Jericó, el profeta le invitó a que se volviera atrás. . . Pero. . . no iba a dejarse desviar de su propósito. . . ". . .Y. . . Elías dijo a Eliseo: Pide lo que quieres que haga por ti, antes que sea quitado de contigo".
Eliseo no solicitó honores mundanales ni algún puesto elevado entre los grandes de la tierra.  Lo que él anhelaba era una gran medida del Espíritu que Dios había otorgado tan liberalmente al que estaba a punto de ser honrado por la traslación.  Sabía que nada que no fuese el Espíritu que había descansado sobre Elías podría hacerle idóneo para ocupar en Israel el lugar al cual Dios le había llamado; de modo que pidió: "Ruégote que tenga yo. . . una doble porción de tu espíritu" (Profetas y Reyes, págs. 165, 166, 168, 169). 223


5 de agosto EL SUCESOR DE ELÍAS*  2 Rey. 2: 1-15.

He aquí os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados. (1 Cor. 15: 51, 52).

En el desierto, en la soledad y el desaliento, Elías había dicho que estaba cansado de la vida, y había rogado que se le dejase morir.  Pero en su misericordia el Señor no había hecho caso de sus palabras.  Elías tenía que realizar todavía una gran obra; y cuando esta obra estuviese hecha no iba a perecer en el desaliento y la soledad.  No le tocaría descender a la tumba, sino ascender con los ángeles de Dios a la presencia de su gloria.
"Y viéndolo Eliseo, clamaba: ¡Padre mío, padre mío, carro de Israel y su gente de a caballo!  Y nunca más le vio, y trabando de sus vestidos, rompiólos en dos partes.  Alzó luego el manto de Elías que se le había caído, y volvió, y paróse a la orilla del Jordán.  Y tomando el manto de Elías que se le había caído, hirió las aguas, y dijo: ¿Dónde está Jehová, el Dios de Elías?  Y así que hubo del mismo modo herido las aguas, apartáronse a uno y a otro lado, y pasó Eliseo.  Y viéndole los hijos de los profetas que estaban en Jericó de la otra parte, dijeron: El espíritu de Elías reposó sobre Eliseo.  Y viniéronle a recibir, e inclináronse a él hasta la tierra".
Cuando en su providencia el Señor ve conveniente retirar de su obra a aquellos a quienes dio sabiduría, sabe ayudar y fortalecer a sus sucesores, con tal que ellos esperen auxilio de él y anden en sus caminos.  Hasta pueden ser más sabios que sus predecesores; porque pueden sacar provecho de su experiencia y adquirir sabiduría de sus errores (Profetas y Reyes, págs. 170, 171).
Elías, el hombre de poder, había sido instrumento de Dios para vencer males gigantescos. . . Para suceder a Elías se necesitaba un hombre que, por medio de una instrucción cuidadosa y paciente, pudiese guiar a Israel por caminos seguros.  La educación que recibió Eliseo durante sus primeros años, bajo la dirección de Dios, lo preparó para esta obra. . .
Cada acto de la vida es una revelación del carácter, y solo aquel que en los pequeños deberes demuestra ser "obrero que no tiene de qué avergonzarse", será honrado por Dios con responsabilidades mayores (La Educación, pág. 57). 224


6 de agosto CONTAMINACIÓN Y PURIFICACIÓN*  2 Rey. 2: 19-22.

Y saliendo él a los manantiales de las aguas, echó dentro la sal, y dijo: Así ha dicho Jehová: Yo sané estas aguas y no habrá más en ellas muerte ni enfermedad. (2 Rey. 2: 21).

Al arrojar sal en el manantial amargo, Eliseo enseñó la lección espiritual que fue impartida siglos más tarde por el Salvador a sus discípulos cuando declaró: "Vosotros sois la sal de la tierra".  Al mezclarse la sal con las aguas contaminadas del manantial las purificó, y puso vida y bendición donde antes había habido maldición y muerte.  Cuando Dios compara sus hijos con la sal, quiere enseñarles que su propósito al hacerlos súbditos de su gracia es que lleguen a ser agentes para salvar a otros. . .
La sal debe mezclarse con la sustancia a la cual se añade; debe compenetrarla para conservarla.  Así también es por el trato personal como los hombres son alcanzados por el poder salvador del Evangelio.  No se salvan como muchedumbres, sino individualmente.  La influencia personal es un poder.  Debe obrar con la influencia de Cristo. . . y detener el progreso de la corrupción del mundo. . . Debe elevar y endulzar la vida y el carácter de los demás por el poder de un ejemplo puro unido con una fe y un amor fervientes. ..
El arroyo contaminado representa el alma que está separada de Dios. . . Por medio del pecado, queda desordenado todo el organismo humano, la mente se pervierte, la imaginación se corrompe; las facultades del alma se degradan.  Hay en el corazón ausencia de religión pura y santidad.  El poder convertidor de Dios no obró para transformar el carácter. . .
El corazón que recibe la palabra de Dios no es un estanque que se evapora. . . Es como un río que fluye constantemente, y a medida que avanza se va haciendo más hondo y más ancho, hasta que sus aguas vivificantes se extienden por toda la tierra. . . Así también sucede con el verdadero hijo de Dios.  la religión de Cristo se revela como principio vivificante, como una energía espiritual viva y activa que lo compenetra todo.  Cuando el corazón se abre a la influencia celestial de la verdad y del amor, estos principios vuelven a fluir como arroyos en el desierto, y hacen fructificar lo que antes parecía árido y sin vida (Profetas y Reyes, págs. 173-176). 225


7 de agosto LA IRRESPETUOSIDAD REPRENDIDA*  2 Rey. 2: 23-25.

Delante de las canas te levantarás, y honrarás el rostro del anciano, y de tu Dios tendrás temor.  Yo Jehová.  (Lev. 19: 32).

Eliseo era hombre de espíritu benigno y bondadoso; pero también podía ser severo, como lo demostró su conducta cuando, en camino a Betel, se burlaron de él los jóvenes impíos que habían salido de la ciudad.  Ellos habían oído hablar de la ascensión  de Elías, e hicieron de este acontecimiento solemne un motivo de burlas, diciendo a Eliseo: "¡Calvo, sube! ¡calvo, sube!". Al oír sus palabras de burla el profeta se dio vuelta, y bajo la inspiración del Todopoderoso pronunció una maldición sobre ellos.  El espantoso castigo que siguió provino de Dios. "Y salieron dos osos del monte, y despedazaron de ellos cuarenta y dos muchachos" (2 Rey. 2: 23, 24).
Si Eliseo hubiese pasado por alto las burlas, la turba hubiera continuado ridiculizándole, y en un tiempo de grave peligro nacional podría haber contrarrestado su misión destinada a instruir y salvar.  Este único caso de terrible severidad bastó para imponer respeto durante toda su vida.  Durante cincuenta años entró y salió por la puerta de Betel, para recorrer la tierra de ciudad en ciudad y pasar por entre muchedumbres de jóvenes ociosos, rudos y disolutos; pero nadie se burló de él ni de sus cualidades como profeta del Altísimo. . .
La reverencia, de la cual carecían los jóvenes que se burlaron de Eliseo, es una gracia que debe cultivarse con cuidado.  A todo niño se le debe enseñar a manifestar verdadera reverencia hacia Dios.  Nunca debe pronunciarse su nombre con liviandad o irreflexivamente.  Los ángeles se velan el rostro cuando lo pronuncian. ¡Con qué reverencia debiéramos emitirlo con nuestros labios, nosotros que somos seres caídos y pecaminosos! . . .
También la cortesía es una de las gracias del espíritu, y debe ser cultivada por todos.  Tiene el poder de subyugar las naturalezas que sin ella se endurecerían.  Los que profesan seguir a Cristo, y son al mismo tiempo toscos duros y descorteses, no han aprendido de Jesús.  Tal vez no se pueda dudar de su sinceridad ni de su integridad; pero la sinceridad e integridad no expiarán la falta de bondad y cortesía (Profetas y Reyes, págs. 177, 178). 226


8 de agosto MESA EN EL DESIERTO*  2 Rey. 4: 38-44.

He aquí el ojo de Jehová sobre los que le temen, sobre los que esperan en su misericordia, para librar sus almas de la muerte, y para darles vida en tiempo de hambre. (Sal. 33: 18,19).

Como el Salvador de la humanidad, al cual simbolizaba, Eliseo combinaba en su ministerio entre los hombres la obra de curación con la de la enseñanza.  Con fidelidad e incansablemente, durante todas sus largas y eficaces labores, Eliseo se esforzó por hacer progresar la importante obra educativa que realizaban las escuelas de los profetas. . . Fue en ocasión de una de sus visitas a la escuela establecida en Gilgal cuando saneó una comida envenenada. . .
Fue también en Gilgal, mientras seguía habiendo escasez en la tierra, donde Eliseo alimentó a cien hombres con el presente que le trajo "un hombre de Baal-salisa. . . panes de primicias, veinte panes de cebada, y trigo nuevo en su espigas"
Cuánta condescendencia manifestó Cristo, mediante su mensajero, al realizar este milagro para satisfacer el hambre!  Repetidas veces desde entonces, aunque no siempre en forma tan notable y perceptible, ha obrado el Señor Jesús para suplir las necesidades humanas. . .
La gracia de Dios derramada sobre una porción pequeña es lo que la hace bastar para todos.  La mano de Dios puede multiplicarla cien veces.  Con sus recursos, puede extender una mesa en el desierto.  Por el toque de su mano, puede aumentar las provisiones escasas y hacerlas bastar para todos.  Fue su poder lo que multiplicó los panes y el cereal en las manos de los hijos de los profetas. . .
Cuando el Señor da a los hombres una obra que hacer, ellos no deben detenerse a preguntar si la orden es razonable ni cuál será el resultado probable de sus esfuerzos por obedecer.  La provisión que tienen en sus manos puede parecer corta para suplir la necesidad; pero en las manos del Señor resultará más que suficiente.  El siervo "lo puso delante de ellos, y comieron, y sobróles, conforme a la palabra de Jehová"...
El presente que se le ofrece con agradecimiento y con oración para que lo bendiga, lo multiplicará él como multiplicó la comida para los hijos de los profetas y para la cansada multitud (Profetas y Reyes, págs. 181-183). 227


9 de de agosto LA NIÑA CAUTIVA* 2 Rey.  5: 1-4.

Y de Siria habían salido bandas armadas, y habían llevado cautiva de la tierra de Israel a una muchacha, la cual servía a la mujer de Naamán. (2 Rey. 5: 2).

Aunque esclava, y muy lejos de su hogar, esa niña fue uno de los testigos de Dios, y cumplió inconscientemente el propósito para el cual Dios había escogido a Israel como su pueblo.  Mientras servía en aquel hogar pagano, sintió lástima de su amo; y recordando los admirables milagros de curación realizados por intermedio de Eliseo, dijo a su señor: "Si rogase mi señor al profeta que está en Samaria, él lo sanaría de su lepra".  Sabía que el poder del Cielo acompañaba a Eliseo y creía que Naamán podría ser curado por dicho poder.
La conducta de la niña cautiva en aquel hogar pagano constituye un testimonio categórico del poder que tiene la primera educación recibida en el hogar.  No hay cometido mayor que el que ha sido confiado a los padres en lo que se refiere al cuidado y la educación de sus hijos.  Los padres echan los fundamentos mismos de los hábitos y del carácter.  Su ejemplo y enseñanza son lo que decide mayormente la vida futura de sus hijos.
Felices son los padres cuya vida constituye un reflejo tan fiel de lo divino, que las promesas y las órdenes de Dios despiertan en el niño gratitud y reverencia; los padres. . . que, al enseñar al niño a amarlos, confiar en ellos y obedecerles, le enseñan a amar a su Padre celestial, a confiar en él y a obedecerle.  Los padres que imparten al niño un don tal le dotan de un tesoro más precioso que las riquezas de todos los siglos, un tesoro tan perdurable como la eternidad.
No sabemos en qué ramo de actividad serán llamados a servir nuestros hijos: Pasarán tal vez su vida dentro del círculo familiar; se dedicarán quizá a las vocaciones comunes de la vida, o irán a enseñar el Evangelio en las tierras paganas.  Pero todos por igual son llamados a ser misioneros para Dios, dispensadores de misericordia para el mundo (Profetas y Reyes, págs. 184, 185).
El que mandó. . . la pequeña israelita en auxilio de Naamán, el capitán sirio, también envía hoy, como representantes suyos, a hombres, mujeres y jóvenes, para que vayan a los que necesitan ayuda y dirección divinas (El Ministerio de Curación, pág. 375). 228


10 de agosto LOS CAMINOS DE DIOS*  2 Rey. 5: 5-14.

Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová.  Como son mas altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos. (Isa. 55: 8, 9).

Naamán el sirio consultó al profeta de Dios acerca de cómo podía curarse de una enfermedad repugnante: la lepra.  Se le ordenó ir y bañarse en el Jordán siete veces. ¿ Por qué no siguió inmediatamente las instrucciones de Elías, el profeta de Dios?. . . A causa de su mortificación y decepción tuvo un rapto de cólera, y furiosamente rehusó seguir el humilde procedimiento que le había señalado el profeta de Dios.  "He aquí", dijo, "yo decía para mí: Saldrá él luego  y estando en pie invocará el nombre de Jehová su Dios, y alzará su mano y tocará el lugar, y sanará la lepra.  Abana y Farfar, ríos de Damasco, ¿no son mejores que todas las aguas de Israel?  Si me lavare en ellos, ¿no seré también limpio?  Y se volvió, y se fue enojado".  Su criado dijo: "Padre mío, si el profeta te mandara alguna gran cosa, ¿no la harías? ¿Cuánto más, diciéndote: Lávate, y serás limpio?  Sí, ese gran hombre consideraba que estaba por debajo de su dignidad ir al humilde río Jordán y lavarse.  Los ríos que había mencionado y deseado se veían embellecidos por los árboles y sotos de sus riberas y había ídolos en esos sotos.  Muchos acudían a esos ríos para adorar las estatuas de sus dioses; por lo tanto, eso no hubiera significado ninguna humillación para él.  Pero el cumplimiento de las directivas específicas del profeta hubiera humillado su espíritu orgulloso y altivo.  La obediencia voluntaria traería el resultado deseado.  Se lavó y quedó sano (Testimonies, tomo 2, pág. 310).
Nuestros planes no son siempre los de Dios. . . En su amante cuidado e interés por nosotros, muchas veces Aquel que nos comprende mejor de lo que nos comprendemos a nosotros mismos, se niega a permitirnos que procuremos con egoísmo la satisfacción de nuestra ambición. . . Nos pide él que le cedamos muchas cosas; pero al hacerlo no nos despojamos más que de lo que nos impide avanzar hacia el cielo. . .
En la vida futura, se aclararán los misterios que aquí nos han preocupado y chasqueado.  Veremos que las oraciones que nos parecían desatendidas y las esperanzas defraudadas figuraron entre nuestras mayores bendiciones (El Ministerio de Curación, págs. 373, 376). 229


11 de agosto NINGÚN CARRO DE FUEGO*  2 Rey. 13: 14-20.

Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor.  Sí, dice el Espíritu, descansarán de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen. (Apoc. 14: 13).
No le tocó a Eliseo seguir a su maestro en un carro de fuego.  Dios permitió que le aquejase una enfermedad prolongada.  Durante las largas horas de debilidad y sufrimiento humanos, su fe se aferró a las promesas de Dios, y contemplaba constantemente en derredor suyo a los mensajeros celestiales de consuelo y paz.  Así como en las alturas de Dotán se había visto rodeado por las huestes del cielo, con los carros y los jinetes de fuego de Israel, estaba ahora consciente de la presencia de los ángeles que simpatizaban con él; y esto le sostenía.  Durante toda su vida había ejercitado una fe fuerte; y mientras progresaba en el conocimiento de las providencias y la bondad misericordiosa del Señor, su fe había madurado en una confianza permanente en su Dios; y cuando la muerte le llamó, estaba listo para entrar a descansar de sus labores. . .
Con el salmista, Eliseo pudo decir con toda confianza: "Empero Dios redimirá mi vida del poder de la sepultura, cuando me tomará".  Y con regocijo pudo testificar: "Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo".  "Yo en justicia veré tu rostro: seré saciado cuando despertare a tu semejanza" (Profetas y Reyes, pág. 197).
Cristo reclama como suyos a todos los que han creído en su nombre.  El poder vitalizador del Espíritu de Cristo que mora en el cuerpo mortal, vincula a cada alma creyente a Jesucristo.  Los que creen en Jesús son sagrados para su corazón, porque su vida está oculta con Cristo en Dios. . .
¡Qué mañana gloriosa será la de la resurrección! ¡Qué maravillosa escena ocurrirá cuando Cristo venga para ser admirado por los que creen!  Todos los que participaron de la humillación y los sufrimientos de Cristo también participarán de su gloria.  Mediante la resurrección de Cristo, cada santo creyente que duerma en Jesús surgirá triunfante de su prisión.  Los santos resucitados proclamarán: "¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?" (1 Cor. 15: 55) (Mensajes Selectos, tomo 2, págs. 309, 310). 230


12 de  agosto PROFETA RELUCTANTE*  Jon.

Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y pregona contra ella; porque ha subido su maldad delante de mí. (Jon. 1: 2).

A pesar de lo impía que Nínive había llegado a ser, no estaba completamente entregada al mal.  El que  "vio a todos los hijos de los hombres" (Sal. 33: 13). . . percibió que en aquella ciudad muchos procuraban algo mejor y superior. . . Dios se les reveló en forma inequívoca, para inducirlos, si era posible, a arrepentirse.
El instrumento escogido para esta obra fue el profeta Jonás. . . Si el profeta hubiese obedecido sin vacilación, se habría ahorrado muchas experiencias amargas, y habría recibido abundantes bendiciones.  Sin embargo, el Señor no abandonó a Jonás en su hora de desesperación.  Mediante una serie de pruebas y providencias extrañas, debía revivir la confianza del profeta en Dios y en su poder infinito para salvar. . .
Una vez más se encargó al siervo de Dios que fuera a dar la advertencia a Nínive. . . Al entrar Jonás en la ciudad, comenzó en seguida a pregonarle el mensaje: "De aquí a cuarenta días Nínive será destruida".  Iba de una calle a la otra, dejando oír la nota de advertencia.
El mensaje no fue dado en vano.  El clamor que se elevó en las calles de la ciudad impía se transmitió de unos labios a otros, hasta que todos los habitantes hubieron oído el anuncio sorprendente.  El Espíritu de Dios hizo penetrar el mensaje en todos los corazones, e indujo a multitudes a temblar por sus pecados, y a arrepentirse en profunda humillación. . . Su condenación fue evitada; el Dios de Israel fue exaltado y honrado en todo el mundo pagano, y su ley fue reverenciada.  Nínive no debía caer hasta muchos años más tarde, presa de las naciones circundantes, porque se olvidó de Dios y manifestó un orgullo jactancioso. . .
Esto constituye una lección para los mensajeros que Dios envía hoy, cuando las ciudades de las naciones necesitan tan ciertamente conocer los atributos y propósitos del verdadero Dios, como los ninivitas de antaño. . . La única ciudad que subsistirá es aquella cuyo artífice y constructor es Dios. . . El Señor Jesús invita a los hombres a luchar con ambición santificada para obtener la herencia inmortal (Profetas y Reyes, págs. 198, 199, 201, 202, 204, 205). 231


13 de agosto HAY UN LIMITE*

Porque he aquí que Jehová sale de su lugar para castigar al morador de la tierra por su maldad contra él; y la tierra descubrirá la sangre derramada sobre ella, y no encubrirá ya más a sus muertos. (Isa. 26: 21).

Nuestro Dios es un Dios de misericordia.  Trata a los transgresores de su ley con longanimidad y tierna compasión. . . pero existe un punto más allá del cual se agota la paciencia divina y se han de manifestar con las ciudades, enviando misericordiosamente amonestaciones para salvarlos de la ira divina; pero llegará el momento en que ya no se oirán las súplicas de misericordia. . .
Está muy cerca el momento en que habrá en el mundo una tristeza que ningún bálsamo humano podrá disipar.  Se está retirando el Espíritu de Dios.  Se siguen unos a otros en rápida sucesión los desastres por mar y tierra. ¡Con cuánta frecuencia oímos hablar de terremotos y ciclones, así como de la destrucción producida por incendios e inundaciones, con gran pérdida de vidas y propiedades!  Aparentemente estas calamidades son estallidos caprichosos de las fuerzas desorganizadas y desordenadas de la naturaleza, completamente fuera del dominio humano; pero en todas ellas puede leerse el propósito de Dios.  Se cuentan entre los instrumentos por medio de los cuales él procura despertar en hombres y mujeres un sentido de peligro que corren.
Los mensajeros de Dios en las grandes ciudades no deben desalentarse por la impiedad, la injusticia y la depravación que son llamados a arrostrar mientras tratan de proclamar las gratas nuevas de salvación. . . En toda ciudad, por muy llena que esté de violencia y de crímenes, hay muchos que con la debida enseñanza pueden aprender a seguir a Jesús. . . El mensaje de Dios para los habitantes de la tierra hoy es: "Por tanto, también vosotros estad apercibidos; porque el Hijo del Hombre ha de venir a la hora que no pensáis". . . Nos hallamos en el mismo umbral de la crisis de los siglos. . .
Se está preparando la tempestad de la ira de Dios; y sólo subsistirán los que respondan a las indicaciones de la misericordia, como lo hicieron los habitantes de Nínive bajo la predicación de Jonás, y sean santificados por la obediencia a las leyes del Gobernante divino.  Solo los justos serán escondidos con Cristo en Dios hasta que pase la desolación (Profetas y Reyes, págs. 205-208). 232


14 de agosto "ENVÍAME A MI"*  Isa. 6: 1-10.

Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros?  Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí. (Isa. 6: 8).

Fue en circunstancias difíciles y desalentadoras cuando Isaías, aún joven, fue llamado a la misión profética.  El desastre amenazaba a su país.  Por haber transgredido la ley de Dios, los habitantes de Judá habían perdido todo derecho a su protección, y las fuerzas asirias estaban por subir contra el reino de Judá.  Pero el peligro de sus enemigos no era la mayor dificultad.  Era la perversidad del pueblo lo que asumía al siervo del Señor en el más profundo desaliento.  Por su apostasía y rebelión, dicho pueblo estaba atrayendo sobre si los juicios de Dios.  El joven profeta había sido llamado a darle un mensaje de amonestación, y sabía que encontraría una resistencia obstinada. . . Su tarea le parecía casi desesperada. . .
Tales eran los pensamientos que se agolpaban en su mente mientras estaba debajo del pórtico del santo templo.  De repente, la puerta y el velo interior del templo parecieron alzarse o retraerse, y se le permitió mirar adentro, al lugar santísimo, donde ni siquiera los pies del profeta podían penetrar.  Se alzó delante de él una visión de Jehová sentado sobre un trono alto y elevado, mientras que su séquito llenaba el templo.  A cada lado del trono se cernían los serafines, que volaban con dos alas, mientras que con otras dos velaban su rostro en adoración, y con otras dos cubrían sus pies. . .
Nunca antes había comprendido Isaías la grandeza de Jehová o su perfecta santidad; y le parecía que debido a su fragilidad e indignidad humanas debía perecer en aquella presencia divina.  "¡Ay de mí! exclamó que soy muerto; que siendo hombre inmundo de labios y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos".  Pero se le acercó un serafín con el fin de hacerle idóneo para su gran misión.  Un carbón ardiente del altar tocó sus labios mientras se le dirigían las palabras: "He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado".  Y cuando se oyó la voz de Dios que decía: "¿ A quién enviaré, y quién nos irá?" Isaías respondió con plena confianza: "Heme aquí, envíame a mi". . . El profeta había sido fortalecido para la obra que tenía delante de sí (Joyas de los Testimonios, tomo 2, págs. 348, 349). 233


15 de agosto ¿HUMILDAD VERDADERA O FALSA?*
Y el uno daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos, toda la tierra está llena de su gloria. (Isa. 6: 3).

Esos seres santos cantaban la alabanza y la gloria a Dios con labios no contaminados por el pecado.  El contraste entre la pobre alabanza que [Isaías] había estado acostumbrado a dar al Creador y las fervientes alabanzas de los serafines, sorprendía y humillaba al profeta. . .
Mientras escuchaba el canto de los ángeles. . . la gloria, el poder infinito y la majestad insuperable del Señor pasaron ante sus ojos e impresionaron su alma.  A la luz de ese resplandor sin igual que manifestó todo lo que el profeta podía soportar en cuanto a revelación del carácter divino, su propia contaminación interior se le presentó con pasmosa claridad.  Sus propias palabras le parecían viles.
Así cuando al siervo de Dios se le es permitido contemplar la gloria de Dios en el cielo que se revela a la humanidad, y percibe en un grado [aunque sea] mínimo la pureza del santo de Israel hará confesiones pasmosas de la contaminación de su alma más que jactancias orgullosas de su santidad. Con profunda humildad Isaías exclamó: "Ay de mi que soy perdido! porque soy hombre de labios inmundos". No se trata aquí de  la humildad forzada y del servil reproche de sí mismo cuyo despliegue pareciera que muchos consideran una virtud. Este dudoso remedio de la humildad es impulsado por corazones llenos de orgullo y estima propia.  Muchos de los que se desmerecen a sí mismos de palabra, se sentirían decepcionados si ese proceder no suscitara expresiones de alabanza y aprecio de parte de los demás.  Pero la convicción del profeta era genuina (SDA Bible Commentary, tomo 4, pág. 1040).
Los serafines que se encuentran delante del trono están tan llenos de temor reverente al contemplar la gloria de Dios, que ni por un instante se miran a sí mismos con complacencia propia, admirándose a sí mismos o el uno al otro.
Su alabanza y gloria son para Jehová de los ejércitos. . .
Estan plenamente satisfechos al glorificar a Dios, y en su presencia bajo su sonrisa de aprobación, no tienen ningún otro deseo.  Sus mayores ambiciones están plenamente logradas al llevar la imagen de Dios, al estar a su servicio y al adorarlo (Ibid.). 234


16 de  de agosto EL CARBÓN ENCENDIDO*  Isa. 6: 1-10.

Y voló hacia mí uno de los serafines, teniendo en su mano un carbón encendido, tomado del altar con unas tenazas; y tocando con el sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado. (Isa. 6: 6, 7).

Isaías había denunciado el pecado de otros, pero ahora se ve él mismo expuesto a la misma condenación que había pronunciado sobre otros.  Se había sentido satisfecho con las ceremonias frías y sin vida, en su adoración de Dios.  No se había dado cuenta de ello hasta que tuvo esa visión del Señor.  Cuán pequeños parecían ahora su sabiduría y talentos a medida que miraba la santidad y majestad del santuario. ¡Cuán indigno era! ¡Cuán incompetente para el servicio sagrado! . . .
La visión dada a Isaías representa la condición de los hijos de Dios en los últimos días.  Tienen el privilegio de ver por fe la obra que se está desarrollando en el santuario celestial.  "Y el templo de Dios fue abierto en el cielo, y el arca de su pacto se veía en el templo".  Mientras miran por fe en el lugar santísimo, y ven la obra de Cristo en el santuario celestial, perciben que son un pueblo de labios impuros, un pueblo cuyos labios a menudo han hablado vanidad y cuyos talentos no han sido santificados y empleados para la gloria de Dios.  Con razón podrían entregarse al desaliento al comparar su propia debilidad e indignidad con la pureza y hermosura del carácter de Cristo.  Pero hay esperanza para ellos si, como Isaías, reciben el sello que el Señor quiere que se imprima sobre el corazón y si humillan su alma delante de Dios.  El arco de la promesa está sobre el trono y la obra realizada a favor de Isaías se realizará en ellos.  Dios responderá las peticiones provenientes del corazón contrito (SDA Bible Commentary, tomo 4, pág. 1139).
Queremos que el carbón encendido sacado del altar se coloque sobre nuestros labios.  Queremos oír las palabras: "Es quitada tu culpa, y limpio tu pecado" (Ibid.).
El carbón encendido es símbolo de purificación.  Si toca los labios, ninguna palabra impura saldrá de ellos (Id., pág. 1141). 235


17 de agosto BLANCOS COMO LA NIEVE*  Isa. 6: 1-10.

Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el Espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados. (Isa. 57: 15).


En la visión que recibió Isaías en el atrio del templo, se le presentó claramente el carácter del Dios de Israel.  Se le había aparecido en gran majestad "el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo"; sin embargo se le hizo comprender la naturaleza compasiva de su Señor. . .
Al contemplar a su Dios, el profeta. . . recibió no sólo una visión de su propia indignidad, sino que penetró en su corazón humillado la seguridad de un perdón completo y gratuito, y se levantó transformado.  Había visto a su Señor.  Había obtenido una vislumbre de la hermosura del carácter divino.  Podía atestiguar la transformación que se realizó en él por la contemplación del amor infinito.  Se sintió inspirado desde entonces por el deseo ardiente de ver al errante Israel libertado de la carga y penalidad del pecado.  Preguntó el profeta: "¿Para qué habéis de ser castigados aún?" "Venid luego, dirá Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana".  "Lavad, limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de ante mis ojos; dejad de hacer lo malo: aprended a hacer bien" (Isa. 1: 5, 18, 16, 17).  El Señor a quien aseveraban servir, pero cuyo carácter no habían comprendido, les fue presentado como el gran Médico de la enfermedad espiritual. . .
El corazón lleno de amor infinito se conduele de aquellos que se sienten imposibilitados para librarse de las trampas de Satanás; y les ofrece misericordiosamente fortalecerles a fin de que puedan vivir para él.  Les dice: "No temas, que yo soy contigo; no desmayes, que yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia". . .
¿Escogiste tú, lector, tu propio camino? ¿Te has extraviado lejos de Dios? ¿Has procurado alimentarte con los frutos de la transgresión tan sólo para hallar que se tornan cenizas en tus labios?. . . Vuelve a la casa de tu Padre.  El te invita diciendo: "Tórnate a mí, porque yo te redimí".  "Venid a mí; oíd y vivirá vuestra alma . . . " (Isa. 44: 22; 55:3) (Profetas y Reyes, págs. 233-236). 236


18 de agosto PARA TODOS SIN DISTINCIÓN*

Vendrán príncipes de Egipto; Etiopía se apresurará a extender sus manos hacia Dios. (Sal. 68: 31).

Durante todo su ministerio, Isaías testificó claramente acerca del propósito de Dios en favor de los paganos. Otros profetas habían mencionado el plan divino, pero no siempre se había comprendido su lenguaje.  A Isaías le tocó presentar claramente a Judá la verdad de que entre el Israel de Dios iban a contarse muchos que no eran descendientes de Abrahán según la carne.  Esta enseñanza no armonizaba con la teología de su época; y sin embargo proclamó intrépidamente los mensajes que Dios le daba, e infundió esperanza a muchos corazones que anhelaban las bendiciones espirituales prometidas a la simiente de Abrahán.
Con frecuencia los israelitas parecían no poder o no querer comprender el propósito de Dios en favor de los paganos. Sin embargo, este propósito era lo que había hecho de ellos un pueblo separado, y los había establecido como nación independiente entre los pueblos de la tierra.  Abrahán, su padre, a quien se diera por primera vez la promesa del pacto, había sido llamado a salir de su parentela hacia regiones lejanas, para que pudiese comunicar la luz a los paganos.  Aunque la promesa que le fuera hecha incluía una posteridad tan numerosa como la arena del mar, no eran motivos egoístas los que iban a impulsarle como fundador de una gran nación. . . Jehová declaró: "Bendecirte he, y engrandeceré tu nombre. serán benditas en ti todas las familias de la tierra". . .
Dios no reconoce distinción por causa de nacionalidad, raza , casta. . . Cristo vino para derribar el muro de separación, para abrir todos los departamentos de los atrios del templo, a fin de que toda alma tuviese libre acceso a Dios.  Su amor es tan amplio, tan profundo y completo, que lo compenetra todo.  Arrebata de la influencia satánica a aquellos que fueron engañados por sus seducciones, y los coloca al alcance del trono de Dios, al que rodea el arco iris de la promesa.  En Cristo no hay judío ni griego, ni esclavo ni hombre libre (Profetas y Reyes, págs. 272-274). 237


19 de agosto JEREMÍAS, EL PORTAVOZ DE DIOS*

Bueno es esperar en silencio la salvación de Jehová. (Lam. 3: 26).

Entre los que habían esperado que se produjese un despertar espiritual permanente como resultado de la reforma realizada bajo la dirección de Josías, se contaba Jeremías, llamado por Dios al cargo profético mientras era todavía joven. . .
En el joven Jeremías, Dios veía alguien que sería fiel a su cometido, y que se destacaría en favor de lo recto contra gran oposición. . . El Señor ordenó a su mensajero escogido: "No digas soy niño; porque a todo lo que te enviare irás tú, y dirás todo lo que te mandaré, No temas delante de ellos, porque contigo soy para librarte". . .
Durante cuarenta años iba a destacarse Jeremías delante de la nación como testigo por la verdad y la justicia.  En un tiempo de apostasía sin igual, iba a representar en su vida  y carácter el culto del único Dios verdadero.  Durante los terribles sitios que iba a sufrir Jerusalén, sería el portavoz de Jehová (Profetas y Reyes, págs: 299, 300).
Siendo de naturaleza tímida y sosegada, Jeremías anhelaba la paz y la tranquilidad de una vida retraída, en la cual no necesitase presenciar la continua impenitencia de su amada nación.  Su corazón quedaba desgarrado por la angustia que le ocasionaba la ruina producida por el pecado. . .
Lo experimentado por Jeremías durante su juventud y también durante los años ulteriores de su ministerio, le enseñó la lección de que el "hombre no es señor de su camino, ni del hombre que camina es ordenar sus pasos".  Aprendió a orar así: "Castígame, oh Jehová, mas con juicio; no con tu furor, porque no me aniquiles" (Jer. 10: 23, 24).
Cuando fue llamado a beber la copa de la tribulación y la tristeza, y cuando en sus sufrimientos se sentía tentado a decir: "Pereció mi fortaleza, y mi esperanza de Jehová", recordaba las providencias de Dios en su favor, y exclamaba triunfantemente: "Es por la misericordia de Jehová que no somos consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. . . Mi parte es Jehová, dijo mi alma; por tanto en él esperaré" (Lam. 3: 18, 22-24) (Id., págs. 309, 310). 238


20 de agosto LOS RECABITAS*  Jer. 35: 1-19.

Y dijo Jeremías a la familia de los recabitas. . . Por cuanto obedecisteis al mandamiento de Jonadab vuestro padre, y guardasteis todos sus mandamientos. . . por tanto, así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: No faltará de Jonadab hijo de Recab un varón que esta en mi presencia todos los días. (Jer. 35: 18, 19).

Dios ordenó a Jeremías que reuniera a los recabitas en la casa del Señor, en uno de los aposentos, que pusiese vino delante de ellos y los invitase a beber. Jeremías hizo como el Señor le ordenó.  "Mas ellos dijeron: No beberemos vino porque Jonadab hijo de Recab nuestro padre nos ordeno diciendo: No beberéis jamás vino vosotros ni vuestros hijos".
"Y vino palabra de Jehová a Jeremías, diciendo. Ve y di a los varones de Judá, y a los moradores de Jerusalén: ¿No aprenderéis a obedecer mis palabras? dice Jehová. Fue firme la palabra de Jonadab hijo de  Recab, el cual mandó a sus hijos que no bebiesen vino, y no lo han bebido hasta hoy, por obedecer al mandamiento de su padre".  Aquí Dios contrasta la obediencia de los recabitas con la desobediencia y rebelión de su pueblo, que no recibía sus palabras de reprensión y advertencia. . . Se alabó a los recabitas por su obediencia pronta y gustosa, mientras que el pueblo de Dios rehusaba ser reprobado por sus profetas (Testimonies, tomo 4, págs. 174, 175).
Si los requerimientos de un padre bueno y sabio, que recurrió a los medios mejores y más eficaces para proteger a su posteridad de los males de la intemperancia, eran dignos de ser obedecidos estrictamente, la autoridad de Dios debe tenerse ciertamente en reverencia tanto mayor por cuanto él es más santo que el hombre.  Nuestro Creador y nuestro Comandante, infinito en poder, terrible en el juicio, procura por todos los medios inducir a los hombres a ver sus pecados y a arrepentirse de ellos.  Por boca de sus siervos, predice los peligros de la desobediencia; deja oír la nota de advertencia, y reprende fielmente el pecado.  Sus hijos conservan la prosperidad tan sólo por su misericordia, y gracias al cuidado vigilante de instrumentos escogidos.  El no puede sostener y guardar a un pueblo que rechaza sus consejos y desprecia sus reprensiones.  Demorará tal vez por un tiempo sus castigos; pero no puede detener su mano para siempre (Profetas y Reyes, pág. 314). 239


21 de agosto EL HONOR DE JEHOVÁ VINDICADO*  2 Crón. 32: 1-23.

Con él está el brazo de carne, mas con nosotros está Jehová nuestro Dios para ayudarnos y pelear nuestras batallas.  Y el pueblo tuvo confianza en las palabras de Ezequías rey de Judá. (2 Crón. 32: 8).


Ezequías había continuado pagando tributo a Asiria de acuerdo con el trato hecho con Acaz.  Mientras tanto el rey "tuvo su consejo con sus príncipes y con sus valerosos", y había hecho todo lo posible para la defensa de su reino. . .
Llegó finalmente la crisis que se esperaba desde hacía mucho.  Las fuerzas de Asiria, avanzando de un triunfo a otro, se hicieron presentes en Judea. . . Dios era ahora la única esperanza de Judá.  Este se veía cortado de toda ayuda que pudiera prestarle Egipto, y no había otra nación cercana para extenderle una mano amistosa. . . Senaquerib escribió "letras en que blasfemaba a Jehová el Dios de Israel, y hablaba contra él, diciendo: Como los dioses de las gentes de los países no pudieron librar su pueblo de mis manos, tampoco el Dios de Ezequías librará al suyo de mis manos". . .
Cuando el rey de Judá recibió la carta desafiante, la llevó al templo, y extendiéndola "delante de Jehová" oró con fe enérgica pidiendo ayuda al Cielo para que las naciones de la tierra supiesen que todavía vivía y reinaba el Dios de los hebreos.  Estaba en juego el honor de Jehová; y él solo podía librarlos. . .
No se dejó a Ezequías sin esperanza.  Isaías le mandó palabra diciendo: "Así ha dicho Jehová, Dios de Israel: lo que me rogaste acerca de Senaquerib rey de Asiria, he oído. . . ". Esa misma noche se produjo la liberación.  "Salió el ángel de Jehová, e hirió en el campo de los asirios ciento ochenta y cinco mil". . .
El Dios de los hebreos había prevalecido contra el orgulloso asirio.  El honor de Jehová había quedado vindicado en ojos de las naciones circundantes.  En Jerusalén el corazón del pueblo se llenó de santo gozo.  Sus fervorosas súplicas por liberación habían sido acompañadas de la confesión de sus pecados y de muchas lágrimas.  En su gran necesidad, habían confiado plenamente en el poder de Dios para salvarlos, y él no los había abandonado (Profetas y Reyes, págs. 260, 261, 263-267). 240


22 de agosto CURACIÓN DIVINA*  2 Rey. 20: 1-11; Isa 38: 1-8.

Te ruego, oh Jehová, te ruego que hagas memoria de que he andado delante de ti en verdad y con íntegro corazón, y que he hecho las cosas que te agradan. Y lloró Ezequías con gran lloro. (2 Rey. 20: 3).

En medio de su próspero reinado, el rey Ezequías se vio repentinamente aquejado de una enfermedad fatal.  Estaba " enfermo para morir", y no había remedio para su caso en el poder humano.  Parecía perdido el último vestigio de esperanza cuando el profeta Isaías se presentó ante él con el mensaje: "Jehová dice así: Ordena tu casa, porque tú morirás, y no vivirás".
La perspectiva parecía sombría en absoluto; y sin embargo podía el rey orar todavía a Aquel que había sido hasta entonces su "amparo y fortaleza", su "pronto auxilio en las tribulaciones" (Sal. 46: 1). Así que "volvió él su rostro a la pared, y oró a Jehová . . . ".
Aquel cuyas "compasiones nunca se acaban" oyó la oración de su siervo.  "Y antes que Isaías saliese hasta la mitad del patio, fue palabra de Jehová a Isaías, diciendo: Vuelve, y di a Ezequías, príncipe de mi pueblo: Así  dice Jehová, el  Dios de David tu padre: Yo he oído tu oración, y he visto  tus  lágrimas: he aquí  yo te sano. . . " El profeta volvió  gozosamente con palabras de promesa y de esperanza.  Ordenó que se pusiese una masa de higos sobre la parte enferma, y comunicó al rey el mensaje referente a la misericordia de Dios y su cuidado protector (Profetas y Reyes, págs. 252, 253).
Los que buscan la salud por medio de la oración no deben dejar de hacer uso de los remedios puestos a su alcance.  Hacer uso de los agentes curativos que Dios ha suministrado para aliviar el dolor y para ayudar a la naturaleza en su obra restauradora no es negar nuestra fe. . . Dios nos ha facultado para que conozcamos las leyes de la vida.  Este conocimiento ha sido puesto a nuestro alcance para que lo usemos.  Debemos aprovechar toda facilidad para la restauración de la salud, sacando todas las ventajas posibles y trabajando en armonía con las leyes naturales.  Cuando hemos orado por la curación del enfermo, podemos trabajar con energía tanto mayor, dando gracias a Dios por el privilegio de cooperar con él y pidiéndole que bendiga los medios de curación que él mismo dispuso (El Ministerio de Curación, pág. 177). 241


23 de agosto ¿QUE HAN VISTO?*  2 Rey. 20: 1-19.

Dijo entonces: ¿Qué han visto en tu casa?  Y dijo Ezequías: Todo lo que hay en mi casa han visto, y ninguna cosa hay en mis tesoros que no les haya mostrado. (Isa. 39: 4).

La visita de los embajadores a Ezequías estaba destinada a probar su gratitud y devoción. . . Si Ezequías hubiese aprovechado la oportunidad que se le concedía para atestiguar el poder, la bondad y la compasión del Dios de Israel, el informe de los embajadores habría sido como una luz a través de las tinieblas.  Pero él se engrandeció a sí mismo más que a Jehová de los ejércitos.  "Ezequías no pagó conforme al bien que le había sido hecho: antes se enalteció su corazón. . .".
El relato de cómo Ezequías no fue fiel a su cometido en ocasión de la visita de los embajadores contiene una lección importante para todos.  Necesitamos hablar mucho más de los capítulos preciosos de nuestra experiencia, de la misericordia y bondad de Dios, de las profundidades incomparables del amor del Salvador.  Cuando la mente y el corazón rebosen de amor hacia Dios no resultará difícil  impartir lo que encierra la vida espiritual.  Entonces grandes pensamientos, nobles aspiraciones, claras percepciones de la verdad, propósitos abnegados y anhelos de piedad y santidad hallarán expresión en palabras que revelen el carácter de lo atesorado en el corazón.
Aquellos con quienes nos asociamos día tras día necesitan nuestra ayuda, nuestra dirección.  Pueden hallarse en tal condición mental que una palabra pronunciada en sazón será como un clavo puesto en lugar seguro.  Puede ser que mañana algunas de esas almas se hallen donde no se las pueda alcanzar. ¿Qué influencia ejercemos sobre esos compañeros de viaje? (Profetas y Reyes, págs. 256, 257).
¿Qué han visto tus amigos y conocidos en tu casa?  En vez de revelar los tesoros de la gracia de Cristo, ¿estás desplegando aquellas cosas que perecerán con el uso? ¿O comunicas algún nuevo pensamiento sobre el carácter y la obra de Cristo a aquellos con quienes te pones en contacto?. . . ¡Ojalá aquellos por los cuales Dios ha hecho maravillas mostraran su alabanza y hablaran de sus obras poderosas!  Pero, ¡cuán a menudo aquellos para los cuales Dios obra son como Ezequías y se olvidan del Dador de todas sus bendiciones! (Signs of the Times, 1-10-1892). 242


24 de agosto LA FE Y LAS PROMESAS DE DIOS*  Hab.

He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece; mas el justo por su fe vivirá. (Hab. 2: 4).

En el tiempo en que Josías empezó a reinar, y durante muchos años antes, los de corazón fiel que quedaban en Judá  se preguntaban si las promesas que  Dios había hecho al antiguo Israel se iban a cumplir alguna vez. . .
Estas preguntas llenas de ansiedad fueron expresadas por el profeta Habacuc.  Considerando la situación de los fieles en su tiempo, dio voz a la preocupación de su corazón en esta pregunta: "¿Hasta cuándo, oh Jehová, clamaré, y no oirás?. . .". Y luego, como su fe se extendía hasta más allá de las perspectivas penosas del futuro inmediato y confiaba en las preciosas promesas que revelan el amor de Dios hacia sus hijos que manifiestan confianza, el profeta añadió: "No moriremos".  Con esta declaración de fe, entregó su caso y el de todo israelita creyente, en las manos de un Dios compasivo. . .
La fe que fortaleció a Habacuc y a todos los santos y justos de aquellos tiempos de prueba intensa, era la misma fe que sostiene al pueblo de Dios hoy.  En las horas más sombrías, en las circunstancias más amedrentadoras, el creyente puede afirmar su alma en la fuente de toda luz y poder.  Día tras día, por la fe en Dios, puede renovar su esperanza y valor.  "El justo en su fe vivirá". . .
Debemos apreciar y cultivar la fe acerca de la cual testificaron los profetas y los apóstoles, la fe que echa mano de las promesas de Dios y aguarda la liberación que ha de venir en el tiempo y de la manera que él señaló. La segura palabra profética tendrá su cumplimiento final en el glorioso advenimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, como Rey de reyes y Señor de señores. . . Con el profeta que procuró alentar a Judá en un tiempo de apostasía sin parangón, declaremos con confianza: "Jehová está en su santo templo: calle delante de él toda la tierra".  Recordemos siempre el mensaje animador: "Aunque la visión tardará aún por tiempo, mas al fin hablará, y no mentirá: Aunque se tardare, espéralo, que sin duda vendrá" (Profetas y Reyes, págs. 283-286). 243


25 de agosto DEMASIADO BORRACHO PARA PENSAR*   Est. 1: 1-12.

Estando el corazón del rey alegre del vino, mandó. . . que trajesen a la reina Vasti a la presencia del rey con la corona regia, para mostrar a los pueblos y a los príncipes su belleza; porque era hermosa. (Est. 1: 10, 11).

Cuando llegó esta orden del rey, Vasti no la cumplió porque sabía que se había usado mucho vino y que Asuero estaba bajo la influencia del licor embriagante.  Por respeto a su marido y a sí misma, decidió no dejar su lugar a la cabeza de las mujeres de la corte (SDA Bible Commentary, tomo 3, pág. 1139).
El rey envió por la reina cuando ya no era él mismo, cuando su razón había sido destronada por la ingestión de bebida, a fin de que los hombres presentes en la fiesta, embrutecidos por el vino, pudiesen mirar su belleza.  Ella actuó en armonía con una conciencia pura.
Vasti rehusó obedecer la orden del rey, pensando que cuando volviera a razonar alabaría su forma de actuar.  Pero el rey tenía malos consejeros.  Arguyeron que esto sería un poder en mano de las mujeres que redundaría en su propio perjuicio (Ibid.).
No importa cuán alta sea su posición, los hombres están sujetos a Dios.  El gran poder ejercido por los reyes a menudo conduce a extremos en la exaltación del yo.  Los juramentos indignos hechos para instaurar leyes que desconozcan las leyes superiores de Dios, conducen a grandes injusticias.
Excesos tales como el que se describe en el primer capítulo de Ester, no glorifican a Dios.  Pero el Señor cumple su voluntad mediante hombres que están no obstante extraviando a otros.  Si Dios no extendiera su mano refrenadora, extrañas exhibiciones se verían.  Pero Dios impresiona mentes humanas para cumplir su propósito, aun cuando la que es usada persista en las malas prácticas.  El Señor realiza sus planes mediante hombres que no reconocen sus lecciones de sabiduría.  En su mano está el corazón de cada gobernante de la tierra y puede dirigirlo hacia donde quiera, así como dirige las aguas del río (lbid.). 244


26 de agosto PARA ESTA HORA* Est. 3-7.
¿Y quién sabe si para esta hora has llegado al reino? (Est. 4: 14, úp).

Se designó un día en el cual los judíos debían ser muertos y su propiedad confiscada.  Poco comprendía el rey los resultados abarcantes que habrían acompañado la ejecución completa de este decreto.  Satanás mismo, instigador oculto del plan, estaba procurando quitar de la tierra a los que conservaban el conocimiento del Dios verdadero. . . El decreto de los medos y persas no podía revocarse; aparentemente no quedaba esperanza alguna y todos los israelitas estaban condenados a morir.
Pero las maquinaciones del enemigo fueron derrotadas por un Poder que reina sobre los hijos de los hombres.  En la providencia de Dios, la joven judía Ester, quien temía al Altísimo, había sido hecha reina de los dominios medo-persas.  Mardoqueo era pariente cercano de ella.  En su necesidad extrema, decidió apelar a Jerjes en favor de su pueblo.  Ester iba a presentarse a él como intercesora.  Dijo Mardoqueo: "¿Y quién sabe si para esta hora te han hecho llegar al reino?"
La crisis que arrostró Ester exigía presta y fervorosa acción; pero tanto ella como Mardoqueo se daban cuenta de que a menos que Dios obrase poderosamente en su favor, de nada valdrían sus propios esfuerzos.  De manera que Ester tomó tiempo para comulgar con Dios, fuente de su fuerza.  Indicó a Mardoqueo: "Ve, y junta a todos los judíos que se hallan en Susán, y ayunad por mí. . . yo también con mis doncellas ayunaré igualmente, y así entraré al rey, aunque no sea conforme a la ley; y si perezco, que perezca" (Profetas y Reyes, págs. 442, 443).
A toda casa y toda escuela, a todo padre, maestro y niño sobre los cuales ha brillado la luz del Evangelio, se hace en esta crisis la pregunta hecha a Ester en aquella crisis decisiva de la historia de Israel: "¿Quién sabe si para esta hora te han hecho llegar al reino?" (La Educación, pág. 256). 245


27 de agosto LOS DECRETOS DE LOS HOMBRES CONTRA LOS DE DIOS*  Est. 3.

Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer; y se fue a hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo.  (Apoc. 12: 17).

Mediante la reina Ester, el Señor llevó a cabo una gran liberación de su pueblo.  En un momento cuando parecía que ningún poder podía salvarlo, Ester y las mujeres que la acompañaban, mediante el ayuno, la oración y la acción inmediata, enfrentaron el problema y trajeron salvación a su pueblo (SDA Bible Commentary, tomo 3, pág. 1140).
Los momentos penosos que vivió el pueblo de Dios en tiempos de Ester no caracterizan sólo a esa época. . . El mismo espíritu que en siglos pasados indujo a los hombres a perseguir la iglesia verdadera, los inducirá en el futuro a seguir una conducta similar para con aquellos que se mantienen leales a Dios. . . El decreto que se promulgará finalmente contra el pueblo remanente de Dios será muy semejante al que promulgó Asuero contra los judíos.  Hoy los enemigos de la verdadera iglesia ven en el pequeño grupo que observa el mandamiento del sábado, un Mardoqueo a la puerta.  La reverencia que el pueblo de Dios manifiesta hacia su ley, es  una reprensión constante  para aquellos  que han desechado  el temor del Señor y  pisotean su sábado. . . Hombres encumbrados y célebres se unirán con los inicuos y los viles para concertarse contra el pueblo de Dios.  Las riquezas, el genio y la educación se combinarán para cubrirlo de desprecio.  Gobernantes, ministros y miembros de la iglesia, llenos de un espíritu perseguidor, conspirarán contra ellos.
De viva voz y por la pluma, mediante jactancias, amenazas y el ridículo, procurarán destruir su fe.  Por calumnias y apelando a la ira, algunos despertarán las pasiones del pueblo.  No pudiendo presentar un "Así dicen las Escrituras" contra los que defienden el día de reposo bíblico, recurrirán a decretos opresivos para suplir la falta.  A fin de obtener popularidad y apoyo, los legisladores cederán a la demanda por leyes dominicales. Pero los que temen a Dios no pueden aceptar una institución que viola un precepto del Decálogo.  En este campo de batalla se peleará el último gran conflicto en la controversia entre la verdad y el error.  Y no se nos deja en la duda en cuanto al resultado.  Hoy, como en los días de Ester y Mardoqueo, el Señor vindicará su verdad y a su pueblo (Profetas y Reyes, págs. 444, 445). 246


28 de agosto CUATRO MUCHACHOS EN BABILONIA*  Dan 1: 1-15.

A estos cuatro muchachos Dios les dio conocimiento e inteligencia en todas las letras y ciencias. (Dan. 1: 17).

Daniel y sus compañeros gozaban de los beneficios de una educación y un adiestramiento correctos recibidos en sus primeros años, pero estas ventajas solas no habrían bastado para hacer de ellos lo que fueron.  Llegó el tiempo en que debían actuar por sí mismos, cuando su futuro dependía de su propio curso de acción. Resolvieron ser fieles a las lecciones que recibieron en la infancia (Mensajes para los Jóvenes, pág. 241).
¡Qué vocación la de estos nobles hebreos!  Al despedirse del hogar de su infancia, difícilmente soñaron con el elevado destino que les esperaba. Su naturaleza fiel y firme se entregó a la dirección divina para que Dios pudiese cumplir su propósito por medio de ellos (La Educación, págs. 53, 54).
Daniel y sus compañeros fueron aparentemente más favorecidos en su juventud por la suerte, en Babilonia, que José en los primeros años de su vida en Egipto; sin embargo, fueron sometidos a pruebas de carácter apenas menos severas.  De su hogar relativamente sencillo de Judea, estos jóvenes de linaje real fueron transportados a la ciudad más magnífica, a la corte del más grande monarca, y fueron escogidos para ser educados para el servicio especial del rey.  En esa corte corrompida y lujosa estaban rodeados de fuertes tentaciones. . . La orden de que se les sirviera la comida de la mesa real, era una expresión del favor del rey, y del interés que tenía por su bienestar.  Pero como una porción era ofrecida a los ídolos, la comida de la mesa del rey era consagrada a la idolatría; y si los jóvenes participaban de ella, se iba a considerar que rendían homenaje a los dioses falsos (Id., págs. 51, 52).
La historia de Daniel y sus jóvenes compañeros ha sido registrada en las páginas de la Palabra inspirada para beneficio de los jóvenes de todas las épocas posteriores.  Mediante la crónica de su fidelidad a los principios de la temperancia, Dios habla hoy a los jóvenes de ambos sexos, mandándoles que reúnan los preciosos rayos de luz que él les ha dado en cuanto al asunto de la temperancia cristiana y se coloquen en la debida relación para con las leyes de la salud (Mensajes para los jóvenes, pág. 241). 247


29 de agosto LA FUENTE DE SABIDURÍA*  Dan. 1: 17-21.

Y Jehová te de entendimiento y prudencia, para que cuando gobiernes a Israel, guardes la ley de Jehová tu Dios. (1 Crón. 22: 12).
 
Al adquirir la sabiduría de los babilonios, Daniel y sus compañeros tuvieron mucho más éxito que los demás estudiantes; pero su saber no les llegó por casualidad. . . Se relacionaron con la Fuente de toda sabiduría, e hicieron del conocimiento de Dios el fundamento de su educación.  Con fe, oraron por sabiduría y vivieron de acuerdo con sus oraciones.  Se colocaron donde Dios podía bendecirlos.  Evitaron lo que habría debilitado sus facultades, y aprovecharon toda oportunidad para familiarizarse con todos los ramos del saber.  Siguieron las reglas de la vida que no podían menos que darles fuerza intelectual.  Procuraron adquirir conocimiento con un propósito: el de poder honrar a Dios. . . A fin de destacarse como representantes de la religión verdadera en medio de las falsas religiones del paganismo, necesitaban tener un intelecto claro y perfeccionar un carácter cristiano.  Y Dios mismo fue su Maestro.  Orando constantemente, estudiando concienzudamente y manteniéndose en relación con el Invisible, anduvieron con Dios como lo hizo Enoc.
En cualquier ramo de trabajo, el verdadero éxito no es resultado de la casualidad ni del destino.  Es el desarrollo de las providencias de Dios, la recompensa de la fe y de la discreción, de la virtud y de la perseverancia.  Las bellas cualidades mentales y un tono moral elevado no son resultado de la casualidad.  Dios da las oportunidades; el éxito depende del uso que se haga de ellas.
Su gracia nos es dada para obrar en nosotros el querer y el hacer, nunca para reemplazar nuestro esfuerzo.  Así como el Señor cooperó con Daniel y sus compañeros, cooperará con todos los que se esfuercen por hacer su voluntad.  Mediante el impartimiento de su espíritu fortalecerá todo propósito fiel, toda resolución noble.  Los que anden en la senda de la obediencia encontrarán muchos obstáculos.  Pueden ligarlos al mundo influencias poderosas y sutiles, pero el Señor puede inutilizar todo agente que obre para derrotar a sus escogidos; en su fuerza pueden ellos vencer toda tentación y toda dificultad (Profetas y  Reyes, págs. 356, 357). 248


30 de agosto NINGUNA COMPONENDA*  Dan. 1: 17-21.

Yo honraré a los que me honran. (1 Sam. 2: 30).

Las vicisitudes de Daniel y sus compañeros son un ejemplo del triunfo de los principios sobre la tentación de complacer el apetito.  Nos muestran que, mediante los principios religiosos, los jóvenes pueden triunfar sobre la concupiscencia de la carne y permanecer leales a los requerimientos de Dios, aunque les cueste un gran sacrificio.
¿Qué hubiera sucedido si Daniel y sus compañeros hubiesen entrado en componendas con los oficiales paganos y cedido a la presión de la ocasión, bebiendo y comiendo como acostumbraban los babilonios?  Abandonar los principios en esa sola ocasión hubiera debilitado su sentido de lo correcto y su aborrecimiento de lo malo.  La complacencia del apetito hubiera requerido el sacrificio de vigor físico, claridad de intelecto y poder espiritual.  Un paso equivocado probablemente hubiera conducido a otros hasta que, interrumpida su conexión con el Cielo, la tentación los hubiera arrastrado. . .
Mientras Daniel se aferraba a su Dios con confianza inamovible, el espíritu del poder profético venía sobre él.   Mientras el hombre le enseñaba los deberes de la vida cortesana, Dios le enseñaba a leer los misterios de las edades futuras y a presentar mediante imágenes y similitudes, las cosas maravillosas que sucederían en los últimos días (Youth's Instructor, 25-6-1903).
Dios dispuso que el hombre debiera estar progresando continuamente, alcanzando diariamente un punto más alto en la escala de la excelencia.  El nos ayudará, si buscamos ayudarnos.  Nuestra esperanza de felicidad en dos mundos depende de nuestro progreso en uno.  A cada momento debemos resguardarnos del primer paso hacia la intemperancia.
Querido joven, Dios te llama a hacer un trabajo que mediante su gracia puedes realizar. . . Que la pureza de tus gustos, tu apetito y tus hábitos puedan compararse a los de Daniel.  Dios te recompensará dándote serenidad, una mente despejada, plena capacidad de juicio y profundidad de percepción.  Los jóvenes de hoy cuyos principios sean firmes e inquebrantables, serán bendecidos con salud de cuerpo, mente y alma (Id., 9-7-1903). 249



31 de agosto agosto TESTIFICANDO*  Dan. 1.

Sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado. (1 Cor. 9: 27).

Así como Dios llamó a Daniel para que testificase por él en Babilonia, nos llama hoy a nosotros para que seamos sus testigos en el mundo.  Tanto en los asuntos menores como en los mayores de la vida, desea que revelemos a los hombres los principios de su reino.  Muchos están aguardando que se les dé algo grande que hacer mientras desperdician diariamente las oportunidades que tienen de ser fieles a Dios.  Diariamente dejan de cumplir con todo el corazón los deberes pequeños de la vida. . .
En la vida del verdadero cristiano, no hay cosas que no sean esenciales; a la vista del Omnipotente todo deber es importante.  El Señor mide con exactitud toda posibilidad de servir.  Las capacidades que no se usan se tienen en cuenta tanto como las que se usan.  Seremos juzgados por lo que debiéramos haber hecho y no hicimos porque no usamos nuestras facultades para glorificar a Dios.
Un carácter noble no es el resultado de la casualidad; no se debe a favores o dones especiales de la Providencia.  Es resultado de la disciplina propia, de la sujeción de la naturaleza inferior a la superior, de la entrega del yo al servicio de Dios y de los hombres. . .
El cuerpo es un medio muy importante de desarrollar la mente y el alma para la edificación del carácter.  De ahí que el adversario de las almas encauce sus tentaciones para debilitar y degradar las facultades físicas. . .
El cuerpo debe ser puesto en sujeción a las facultades superiores del ser.  Las pasiones deben ser controladas por la voluntad, que debe estar a su vez bajo el control de Dios.  La facultad regia de la razón, santificada por la gracia divina, debe regir la vida.  El poder intelectual, el vigor físico y la longevidad dependen de leyes inmutables.  Mediante la obediencia a esas leyes, el hombre puede ser vencedor de sí mismo, vencedor de sus propias inclinaciones, vencedor de. . . los "gobernadores de estas tinieblas" y de las "malicias espirituales en los aires" (Profetas y Reyes, págs. 358, 359). 250

 
 


 

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CONFLICTO Y VALOR DIOS NOS CUIDA 
CADA DÍA CON DIOS ¡CRISTO TRIUNFANTE!
¡MARANATA: EL SEÑOR VIENE!


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Última actualización 02/01/2011