Conflicto y Valor Julio 2004 por Elena White.

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Índice

1 de Julio   UN CONTRATO CON DIOS  Año Bíblico Sal. 90-99
2 Crón. 1.
Salomón hijo de David fue afirmado en su reino, y Jehová su Dios estaba con él, y lo engrandeció sobremanera. (2 Crón. 1: 1).

La gloria verdadera de Salomón durante la primera parte de su reinado no estribaba en su sabiduría sobresaliente, sus riquezas fabulosas o su extenso poder y fama, sino en la honra que reportaba al nombre del Dios de Israel mediante el uso sabio que hacía de los dones del cielo (Profetas y Reyes, pág. 23).

Noble en juventud y en virilidad, amado de su Dios, Salomón se inició en un reinado que prometía gran prosperidad y honor.  Las naciones se maravillaban del conocimiento y de la perspicacia del hombre a quien Dios había dado sabiduría.  Pero el orgullo de la prosperidad lo separó de Dios.  Salomón se apartó del gozo de la comunión divina para buscar satisfacción en los placeres de los sentidos (La Educación, pág. 147).

Satanás bien sabía los resultados que traería la obediencia, y durante los primeros años del reinado de Salomón, años gloriosos a causa de la sabiduría, la beneficencia, y la rectitud del rey, trató de introducir influencias que insidiosamente debilitaran la lealtad de Salomón a los principios, y lo hicieran separarse de Dios (Fundamentals of Christian Education, pág. 498).

¿Cometió el Señor una equivocación al poner a Salomón en una posición de tan grande responsabilidad?  No. Dios lo preparó para llevar esas responsabilidades y le prometió gracia y fuerza a condición de la obediencia. . .

El Señor coloca a los hombres en puestos de responsabilidad, no para que realicen sus propios deseos, sino la voluntad del Señor.  Mientras ellos aprecien sus puros principios de gobierno, los bendecirá y fortalecerá, reconociéndolos como sus instrumentos.  Dios nunca abandona al que es leal a los principios (SDA Bible Commentary, tomo 3, pág. 1128).

El Señor le dijo a Salomón que si andaba en sus caminos, sus bendiciones le acompañarían y le sería dada sabiduría.  Pero Salomón falló en mantener su contrato con Dios.  Siguió los dictados de su propio corazón, y el Señor lo abandonó a sus propios impulsos.

En la actualidad cada uno tiene su parte que hacer: deberes que cumplir y responsabilidades que llevar.  Nadie puede hacer su parte en forma aceptable sin sabiduría de lo alto (Carta 104, 1902).



2 de Julio   COMO UN NIÑO PEQUEÑO Año Bíblico Sal. 100-105

1 Rey. 3: 4-15.
Y yo soy un niño pequeño. . . Da Pues a tu siervo un corazón inteligente, para juzgar a tu pueblo. (1 Rey. 3: 7, 9, VM).

El lenguaje de Salomón al orar a Dios ante el antiguo altar de Gabaón, revela su humildad y su intenso deseo de honrar a Dios.  Comprendía que sin la ayuda divina, estaba tan desamparado como un niñito para llevar las responsabilidades que le incumbían.  Sabía que carecía de discernimiento, y el sentido de su gran necesidad le indujo a solicitar sabiduría a Dios.  No había en su corazón aspiración egoísta por un conocimiento que le ensalzase sobre los demás.  Deseaba desempeñar fielmente los deberes que le incumbían, y eligió el don por medio del cual su reinado habría de glorificar a Dios.  Salomón no tuvo nunca más riqueza ni más sabiduría o verdadera grandeza que cuando confesó: "Yo soy un niño pequeño y no sé cómo me debo conducir".

Los que hoy ocupan puestos de confianza deben procurar aprender la lección enseñada por la oración de Salomón.  Cuanto más elevado sea el cargo que ocupe un hombre y mayor sea la responsabilidad que ha de llevar, más amplia será la influencia que ejerza y tanto más necesario será que confíe en Dios.  Debe recordar siempre que juntamente con el llamamiento a trabajar le llega la invitación a andar con circunspección delante de sus semejantes.  Debe conservar delante de Dios la actitud del que aprende.  Los cargos no dan santidad de carácter.  Honrando a Dios y obedeciendo sus mandamientos es como un hombre llega a ser realmente grande (Profetas y Reyes, págs. 20, 21).

Sería bueno que estudiáramos cuidadosamente la oración de Salomón, y consideráramos cada punto del cual dependía el recibimiento de las ricas bendiciones que el Señor estaba listo para darle (SDA Bible Commentary, tomo 2, págs. 1026).

 Dios acogió la oración de Salomón.  Y hoy escuchará y acogerá las oraciones de aquellos que con fe y humildad claman por ayuda.  Ciertamente contestará la ferviente oración de quien se prepara para el servicio.  Al responder, Dios dirá: Aquí estoy. ¿Qué puedo hacer por ti? . . . El que guió la mente de Salomón cuando así oraba, enseñará hoy a sus siervos cómo orar por lo que necesitan (Ibid.). 190



3 de Julio   SABIDURÍA A QUIEN LA PIDE  Año Bíblico Sal. 106-110
1 Rey. 3: 6-14.
Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente  sin reproche, y le será dada.  (Sant. 1: 5).

El Dios a quien servimos no hace acepción de personas.  El que dio a Salomón el espíritu de sabio discernimiento está dispuesto a impartir la misma bendición a sus hijos hoy. . . Cuando el que lleva responsabilidad desee sabiduría más que riqueza, poder o fama, no quedará chasqueado.  El tal aprenderá del gran Maestro no sólo lo que debe hacer, sino también el modo de hacerlo para recibir la aprobación divina.

Mientras permanezca consagrado, el hombre a quien Dios dotó de discernimiento y capacidad no manifestará avidez por los cargos elevados ni procurará gobernar o dominar.  Es necesario que haya hombres que lleven responsabilidad; pero en vez de contender por la supremacía, el verdadero conductor pedirá en oración un corazón comprensivo, para discernir entre el bien y el mal.

La senda de los hombres que han sido puestos como dirigentes no es fácil; pero ellos han de ver en cada dificultad una invitación a orar.  Nunca dejarán de consultar a la gran Fuente de toda sabiduría.  Fortalecidos e iluminados por el Artífice maestro, se verán capacitados para resistir firmemente las influencias profanas y para discernir entre lo correcto y lo erróneo, entre el bien y el mal.  Aprobarán lo que Dios aprueba y lucharán ardorosamente contra la introducción de principios erróneos en su causa.  Dios le dio a Salomón la sabiduría que él deseaba más que las riquezas, los honores o la larga vida.  Le concedió lo que había pedido: una mente despierta, un corazón grande y un espíritu tierno (Profetas y Reyes, págs. 21, 22).

Nuestras peticiones a Dios no debieran proceder de corazones llenos de aspiraciones egoístas.  Dios nos exhorta a elegir los dones que redundarán para la gloria de él.  Quiere que elijamos lo celestial en lugar de lo terrenal.  Abre de par en par ante nosotros las posibilidades y ventajas de un trato con el Cielo.  Alienta nuestras metas más altas, da seguridad a nuestros más selectos tesoros.  Aunque le sean arrebatadas las posesiones mundanales, el creyente se regocija en su tesoro celestial, cuyas riquezas no pueden perderse en ningún desastre terreno (SDA Bible Commentary, tomo 2, pág. 1026). 191



4 de Julio   EL MAS SABIO ENTRE LOS HOMBRES Año Bíblico Sal. 111-118

1 Rey. 4: 29-34.
También disertó sobre los árboles, desde el cedro del Líbano hasta el hisopo que nace en la pared.  Asimismo disertó sobre los animales, sobre las aves, sobre los reptiles y sobre los peces. (1 Rey. 4: 33).

El nombre de Jehová fue grandemente honrado durante la primera parte del reinado de Salomón. . . A medida que transcurrían los años y aumentaba la fama de Salomón, procuró él honrar a Dios incrementando su fortaleza mental y espiritual e impartiendo de continuo a otros las bendiciones que recibía.  Nadie comprendía mejor que él que el favor que Jehová le había dado poder, sabiduría y comprensión, y que esos dones le eran otorgados para que pudiese comunicar al mundo el conocimiento del Rey de reyes.

Salomón se interesó especialmente en la historia natural, pero sus investigaciones no se limitaron a un solo ramo del saber.  Mediante un estudio diligente de todas las cosas creadas, animadas e inanimadas, obtuvo un concepto claro del Creador.  En las fuerzas de la naturaleza, en el mundo mineral y animal, y en todo árbol, arbusto y flor, veía una revelación de la sabiduría de Dios, a quien conocía y amaba cada vez más a medida que se esforzaba por aprender.

La sabiduría que Dios inspiraba a Salomón se expresaba en cantos de alabanza y en muchos proverbios. . . En los proverbios de Salomón se expresan principios de una vida santa e intentos elevados; principios nacidos del cielo que llevan a la piedad; principios que deben regir cada acto de la vida.  Fue la amplia difusión de estos principios y el reconocimiento de Dios como Aquel a quien pertenece toda alabanza y honor, lo que hizo de los comienzos del reinado de Salomón una época de elevación moral tanto como de prosperidad material. . .

¡Ojalá que en sus años ulteriores Salomón hubiera prestado atención a esas maravillosas palabras de sabiduría! ¡Ojalá que quien había declarado: "Los labios de los sabios esparcen sabiduría" (Prov. 15: 7) y había enseñado a los reyes de la tierra a tributar al Rey de reyes la alabanza que deseaban dar a un gobernante terrenal, no se hubiese atribuido con "boca perversa" y con "soberbia y. . . arrogancia" la gloria que pertenece sólo a Dios! (Profetas y Reyes, págs. 22-24). 192



5 de Julio   ¿CUAL SERÁ NUESTRO EPITAFIO? Año Bíblico Sal. 119

1 Rey. 3: 1; 11: 18.
Por lo cual, salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor.   (2 Cor. 6: 17).

Salomón se había congratulado de que su sabiduría y el poder de su ejemplo desviarían a sus esposas de la idolatría al culto del verdadero Dios, y que las alianzas así contraídas atraerían a las naciones de en derredor a la órbita de Israel. ¡Vana esperanza!  El error cometido por Salomón al considerarse bastante fuerte para resistir la influencia de asociaciones paganas fue fatal.  Lo fue también el engaño que le indujo a esperar que no obstante haber despreciado él la ley de Dios, otros podrían ser inducidos a reverenciar y obedecer sus sagrados preceptos (Profetas y Reyes, pág. 38).

Como el rey de Israel, muchos siguen sus deseos carnales y realizan casamientos no santificados.  Al igual que Salomón en su elevada posición, muchos, en su esfera limitada, se inician en la vida como en una mañana igualmente clara y promisoria.  Sin embargo, mediante un paso en falso irrevocable, dado en el casamiento, pierden sus almas y arrastran a otros a la ruina con ellos.  Como las esposas de Salomón desviaron su corazón de Dios a la idolatría, así los compañeros frívolos, que no tienen profundidad de principios, desvían los corazones de los que una vez eran nobles y fieles a la vanidad, a placeres corruptores, y al vicio descarado (SDA Bible Commentary, tomo 2, pág. 1031).

Que el triste recuerdo de la apostasía de Salomón sirva de advertencia a cada alma para que evite el mismo precipicio. . . El rey más grande que alguna vez empuñara un cetro, de quien se había dicho que era el amado de Dios, mediante afectos equivocados se contaminó y fue miserablemente abandonado por su Dios.  El gobernante más poderoso de la tierra había fracasado en gobernar sus propias pasiones.  Salomón pudo salvarse "así como por fuego", sin embargo su arrepentimiento no pudo quitar los lugares altos, ni demoler las piedras, que permanecían como evidencias de sus crímenes.  Deshonró a Dios, prefiriendo ser gobernado por la concupiscencia antes que ser participante de la naturaleza divina. ¿Qué legado dejó la vida de Salomón a aquellos que citarían su ejemplo para justificar sus propias malas acciones?

Debemos dejar una herencia de bien o de igual. ¿Serán nuestras vidas y nuestro ejemplo una bendición o una maldición? ¿Mirará la gente nuestras tumbas y dirá: "Me arruinó", o "Me salvó"? (Ibid.). 193


6 de Julio VENDIDO  Año Bíblico Sal. 120-134

Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro.  No podéis servir a Dios y a las riquezas.  (Mat. 6: 24).
Tan gradual fue la apostasía de Salomón que antes de que él se diera cuenta de ello, se había extraviado lejos de Dios.  Casi imperceptiblemente comenzó a confiar cada vez menos en la dirección y bendición divinas, y cada vez más en su propia fuerza. . .

Embargado por un deseo avasallador de superar en ostentación a las demás naciones, el rey pasó por alto la necesidad de adquirir belleza y perfección de carácter.  Al procurar glorificarse delante del mundo, perdió su honor e integridad. . .

El espíritu concienzudo y considerado que había señalado su trato con el pueblo durante la primera parte de su reinado, había cambiado.  Después de haber sido el gobernante más sabio y más misericordioso, degeneró en un tirano.  Antes había sido para el pueblo un guardián compasivo y temeroso de Dios; pero llegó a ser opresor y déspota (Profetas y Reyes, pág. 39).

Los hombres que manejan sumas de dinero deben aprender una lección de la historia de Salomón.  Los que viven en forma desahogada están en continuo peligro de pensar que el dinero y la posición les asegurarán el respeto ajeno, y no necesitan ser tan escrupulosos.  Pero la exaltación propia es sólo una burbuja. Al usar mal los talentos otorgados, Salomón apostató de Dios.  Cuando Dios da prosperidad a los hombres, ellos deben tener cuidado de no seguir las imaginaciones de sus propios corazones, no sea que hagan peligrar la simplicidad de su fe y malogren su experiencia religiosa (Manuscrito 40, 1898).

La lección que debemos sacar de la historia de esta vida pervertida es la necesidad de llevamos continuamente de los consejos de Dios, vigilar cuidadosamente la tendencia de nuestra conducta y reformar cada hábito que pueda alejarnos de Dios.  Nos enseña que se necesita gran prudencia, vigilancia y oración para mantener limpia la sencillez y pureza de nuestra fe.  Si queremos elevarnos hasta la más alta excelencia moral, y alcanzar la perfección del carácter religioso, ¡que discriminación tendremos que hacer al formar amistades y al elegir una compañía para la vidas! (SDA Bible Commentary, tomo 2, pág. 1031). 194


7 de Julio  RIQUEZAS VERDADERAS  Año Bíblico Sal. 135-139.

La bendición de Jehová es la que enriquece, y no añade tristeza con ella.  (Prov. 10: 22).

Muchos envidiaban la popularidad y la abundante gloria de Salomón, pensando que debía ser el más feliz de todos los hombres.  Pero en medio de toda esa gloria de ostentación artificial, el hombre envidiado era aquel al cual debía tenérsele mayor compasión.  Su semblante está triste por la desesperación.  Todo el esplendor que lo rodea se le antoja una burla de la pena y la angustia de sus pensamientos a medida que recuerda su vida malgastada en buscar la felicidad mediante la complacencia y la satisfacción egoísta de cada deseo (SDA Bible Commentary, tomo 2, pág. 1030).

El peligro acecha en medio de la prosperidad.  A través de los siglos, las riquezas y los honores han hecho peligrar la humildad y la espiritualidad.  No es la copa vacía la que nos cuesta llevar; es la que rebosa la que debe ser llevada con cuidado.  La aflicción y la adversidad pueden ocasionar pesar; pero es la prosperidad la que resulta más peligrosa para la vida espiritual.  A menos que el súbdito humano esté constantemente sometido a la voluntad de Dios, a menos que esté santificado por la verdad, la prosperidad despertará la inclinación natural a la presunción.

En el valle de la humillación, donde los hombres dependen de que Dios les enseñe y guíe cada uno de sus pasos, están comparativamente seguros.  Pero los hombres que están, por así decirlo, en un alto pináculo, y quienes, a causa de su posición, son considerados como poseedores de gran sabiduría, éstos son los que arrostran el peligro mayor.  A menos que tales hombres confíen en Dios, caerán.

Cuando quiera que se entreguen al orgullo y la ambición, su vida se mancilla, porque el orgullo, no sintiendo necesidad alguna, cierra su corazón a las bendiciones infinitas del Cielo.  El que procura glorificarse a sí mismo se encontrará destituido de la gracia de Dios, mediante cuya eficiencia se adquieren las riquezas más reales y los goces más satisfactorios.  Pero el que lo hace todo para Cristo, conocerá el cumplimiento de la promesa: "La bendición de Jehová es la que enriquece, y no añade tristeza con ella" (Profetas y Reyes, pág. 43).

Todos los pecados y excesos de Salomón pueden ser atribuidos a su gran error que consistió en dejar de confiar en Dios para tener sabiduría y andar en humildad delante de él (SDA Bible Commentary, tomo 2, pág. 1031). 195



8 de Julio  EN EL CRUCE DE LOS CAMINOS  Año Bíblico Sal. 140-144.

Y para oír la sabiduría de Salomón venían de todos los pueblos y de todos los reyes de la tierra, adonde había llegado la fama de su sabiduría. (1 Rey. 4: 34).

En los tiempos de Salomón, el reino de Israel se extendía desde Hamat en el norte hasta Egipto en el sur, y desde el mar Mediterráneo hasta el río Éufrates.  Por este territorio cruzaban muchos caminos naturales para el comercio del mundo, y las caravanas provenientes de tierras lejanas pasaban constantemente en un sentido y en otro.  Esto daba a Salomón y a su pueblo oportunidades favorables para revelar a hombres de todas las naciones el carácter del Rey de reyes y para enseñarles a reverenciarle y obedecerle. . .

Puesto a la cabeza de una nación que había sido establecida como faro para las naciones circundantes, Salomón debiera haber usado la sabiduría que Dios le había dado y el poder de su influencia para organizar y dirigir un gran movimiento destinado a iluminar a los que no conocían a Dios ni su verdad.  Se habría obtenido así que multitudes obedeciesen los preceptos divinos, Israel habría quedado protegido de los males practicados por los paganos, y el Señor de gloria habría sido honrado en gran manera.  Pero Salomón perdió de vista este elevado propósito.  No aprovechó sus magníficas oportunidades para iluminar a los que pasaban continuamente por su territorio o se detenían en las ciudades principales.

El espíritu misionero que Dios había implantado en el corazón de Salomón y en el de todos los verdaderos israelitas fue reemplazado por un espíritu de mercantilismo.  Las oportunidades ofrecidas por el trato con muchas naciones fueron utilizadas para el engrandecimiento personal. . .
En esta época nuestra, las oportunidades para tratar con hombres y mujeres de todas clases y de muchas nacionalidades son aún mayores que en los días de Israel. Las avenidas de tránsito se han multiplicado mil veces.  Como Cristo, los mensajeros del Altísimo deben situarse hoy en esas grandes avenidas, donde pueden encontrarse con las multitudes que pasan de todas partes del mundo.  Ocultándose en Dios, como lo hacia él, deben sembrar la semilla del Evangelio, presentar a otros las verdades preciosas de la Santa Escritura, que echarán raíces profundas en las mentes y los corazones y brotarán para vida eterna (Profetas y Reyes, págs. 51-54). 196



9 de Julio  TARDÍO DESPERTAR  Año Bíblico Sal. 145-150.

Ecl.

Miré yo luego todas las obras que habían hecho mis manos, y el trabajo que tomé para hacerlas; y he aquí, todo era vanidad y aflicción de espíritu, y sin provecho debajo del sol. (Ecl. 2: 11).

Por su propia amarga experiencia, Salomón aprendió cuán vacía es una vida dedicada a buscar las cosas terrenales como el bien más elevado.  Erigió altares a los dioses paganos, pero fue tan sólo para comprobar cuán vana es su promesa de dar descanso al espíritu.  Pensamientos lóbregos le acosaban día y noche.  Para él ya no había gozo en la vida ni paz espiritual, y el futuro se le anunciaba sombrío y desesperado.

Sin embargo, el Señor no le abandonó.  Mediante mensajes de reprensión y castigos severos,
procuró despertar al rey y hacerle comprender cuán pecaminosa era su conducta. . . A la postre, el Señor envió a Salomón, mediante un profeta, este mensaje sorprendente: "Por cuanto ha habido esto en ti, y no has guardado mi pacto y mis estatutos que yo te mandé, romperé el reino de ti, y lo entregaré a tu siervo.  Empero no lo haré en tus días, por amor a David tu padre: romperélo de la mano de tu hijo".

Despertando como de un sueño al oír esta sentencia de juicio pronunciada contra él y su casa, Salomón sintió los reproches de su conciencia y empezó a ver lo que verdaderamente significaba su locura.  Afligido en su espíritu, y teniendo la mente y el cuerpo debilitados, se apartó cansado y sediento de las cisternas rotas de la tierra, para beber nuevamente en la fuente de la vida. . . No podía esperar que escaparía a los resultados agostadores del pecado; no podría nunca librar su espíritu de todo recuerdo de la conducta egoísta que había seguido; pero se esforzaría fervientemente por disuadir a otros de entregarse a la insensatez. . .

El verdadero penitente no echa al olvido sus pecados pasados.  No se deja embargar, tan pronto como ha obtenido paz, por la despreocupación acerca de los errores que cometió. Piensa en aquellos que fueron inducidos al mal por su conducta, y procura de toda manera posible hacerlos volver a la senda de la verdad.  Cuanto mayor sea la claridad de la luz en la cual entró, tanto más intenso es su deseo de encauzar los pies de los demás en el camino recto (Profetas y Reyes, págs. 56, 57). 197



10 Julio  LA VOZ DE LA EXPERIENCIA Año Bíblico Sal. 145-150.

Alégrate, joven, en tu juventud, y tome placer tu corazón en los días de tu adolescencia; y anda en los caminos de tu corazón y en la vista de tus ojos; pero sabe, que sobre todas estas cosas te juzgará Dios. (Ecl. 11: 9).

La lección que debe enseñarnos la vida de Salomón tiene un sentido moral especial en relación con la vida de los ancianos, de los que ya no están escalando la montaña sino descendiendo y enfrentando al sol que se pone.  Esperamos ver defectos en los caracteres de los jóvenes que no están impulsados por el amor y la fe en Jesucristo.  Vemos a la juventud vacilando entre lo correcto y lo incorrecto, entre principios inamovibles y la casi abrumadora corriente del mal que los está llevando a la ruina.  Pero de los de edad madura esperamos cosas mejores.  Esperamos que tengan el carácter asentado, que estén firmes en los principios y que no estén en peligro de ser contaminados.  Pero el caso de Salomón está delante de nosotros como una luz de advertencia.  Cuando tú, anciano peregrino que has peleado las batallas de la vida, pienses que estás firme, mira que no caigas.  El carácter de Salomón, por naturaleza valiente, firme y decidido, ahora débil y vacilante, como temblaba cual junco al viento bajo el poder de la tentación!  El recio y viejo cedro del Líbano, el robusto roble de Basán, cómo se inclinaba frente a la ráfaga de la tentación! ¡Qué lección la de velar continuamente en oración para todos los que desean salvar su alma! Qué advertencia para guardar por siempre la gracia de Cristo en el corazón, para luchar contra las corrupciones internas y las tentaciones externas! (SDA Bible Commentary, tomo 2, págs. 1031, 1032).

Que nadie se aventure en el pecado como él lo hizo, con la esperanza de que también podrá recobrarse.  Puede darse rienda suelta al pecado sólo a riesgo de pérdidas infinitas.  Pero ninguno que haya caído necesita entregarse a la desesperación.  Hombres de edad, antaño honrados por Dios, pueden haber corrompido su alma, sacrificando la virtud en aras de la concupiscencia; pero aún hay esperanza para ellos si se arrepienten, abandonan el pecado y se vuelven a Dios.

El mal uso de nobles talentos en el caso de Salomón debiera ser una advertencia para todos.  Solamente la piedad es verdadera grandeza (Carta 8b, 1891). 198



11 de Julio  HABILIDAD NO SANTIFICADA  Año Bíblico Prov. 4-7.

Y acabó Hiram la obra que hacía al rey Salomón para la casa de Dios. (2 Crón. 4: 11, úp).

Hombres escogidos fueron capacitados especialmente por Dios con habilidades y sabiduría para la construcción del tabernáculo del desierto. . . Los descendientes de esos hombres heredaron una gran parte de la habilidad concedida a sus antepasados. . . Por un tiempo estos hombres permanecieron humildes y desinteresados; pero en forma gradual, casi imperceptiblemente perdieron su asidero en Dios y en su verdad.  Comenzaron a pedir sueldos más altos a causa de su habilidad superior. En algunos casos su pedido fue concedido, pero muy a menudo los que pedían sueldos más elevados encontraron empleo en las naciones circundantes. . . Salomón buscó entre esos apóstatas un supervisor para que dirigiera la construcción del templo en el monte Moria. . .

Este contramaestre, Hiram-abi, era un descendiente, por la línea materna, de Aholiab, a quien, cientos de años antes, Dios había concedido sabiduría especial para la construcción del tabernáculo.  De este modo, al frente de la compañía de obreros de Salomón, se había colocado a un hombre no santificado, que pedía una remuneración superior debido a su habilidad excepcional. . . La influencia perjudicial puesta en marcha al emplear a este hombre de espíritu codicioso, compenetró todas las ramas del servicio del Señor, y se extendió por todo el reino de Salomón.  En todos lados podía verse la extravagancia y la corrupción.  Los pobres eran oprimidos por los ricos; el espíritu de abnegación en el servicio de Dios casi había desaparecido.
Esto constituye una lección importantísima para el pueblo de Dios de la actualidad: una lección que muchos tardan en aprender. . . Los que pretenden ser seguidores del Maestro de los obreros, y que entran a su servicio como colaboradores con Dios, deben poner en su obra la exactitud y la habilidad, el tacto y la sabiduría, que el Dios de perfección requirió en la edificación del santuario terrenal.  Y ahora, tal como en aquel tiempo y en los días del ministerio terrenal de Cristo, la devoción a Dios y el espíritu de sacrificio deberían considerarse como los primeros requisitos de un servicio aceptable (Mensajes Selectos, tomo 2, págs. 198-200). 199


12 de Julio  LA ALABANZA,  A QUIEN CORRESPONDE  Año Bíblico Prov. 8-11.
1 Rey. 10: 1-13.

Jehová tu Dios sea bendito, que se agradó de ti para ponerte en el trono de Israel; porque Jehová ha amado siempre a Israel  te ha puesto por rey, para que hagas derecho y justicia. (1 Rey. 10: 9).

Uno mayor que Salomón había diseñado el templo, y en ese diseño se revelaron la sabiduría y la gloria de Dios.  Los que no sabían esto admiraban y alababan naturalmente a Salomón como arquitecto y constructor; pero el rey no se atribuyó ningún mérito por la concepción ni por la construcción.

Así sucedió cuando la reina de Seba vino a visitar a Salomón.  Habiendo oído hablar de su sabiduría y del magnífico templo que había construido, resolvió "probarle con preguntas" y conocer por su cuenta sus renombradas obras.  Acompañada por un séquito de sirvientes y de camellos que llevaban "especias, y oro en grande abundancia, y piedras preciosas", hizo el largo viaje a Jerusalén.  "Y como vino a Salomón, propúsole todo lo que en su corazón tenía".  Conversó con él de los misterios de la naturaleza; y Salomón la instruyó acerca del Dios de la naturaleza, del gran Creador, que mora en lo más alto de los cielos, y lo rige todo.  "Salomón le declaró todas sus palabras: ninguna cosa quedó que Salomón no le declarase".

"Y cuando la reina de Seba vio toda la sabiduría de Salomón, y la casa que había edificado. . . quedóse enajenada".  Reconoció: "Verdad es lo que oí en mi tierra de tus cosas y de tu sabiduría; mas yo no lo creía, hasta que he venido, y mis ojos han visto, que ni aun la mitad fue lo que se me dijo: es mayor tu sabiduría y bien que la fama que yo había oído.  Bienaventurado tus varones, dichosos estos tus siervos, que están continuamente delante de ti, y oyen tu sabiduría".
Al llegar al fin de su visita, la reina había sido cabalmente enseñada por Salomón con respecto a la fuente de su sabiduría y prosperidad, y ella se sintió constreñida, no a ensalzar al agente humano, sino a exclamar: "Jehová tu Dios sea bendito, que se agradó de ti para ponerte en el trono de Israel; porque Jehová ha amado siempre a Israel, y te ha puesto por rey, para que hagas derecho y justicia".  Tal era la impresión que Dios quería que recibiesen todos los pueblos (Profetas y Reyes, págs. 48, 49). 200



13 de Julio  MONUMENTOS VERGONZOSOS  Año Bíblico Prov. 12-15.

Hay un mal que he visto debajo del sol, a manera de error emanado del príncipe: la necedad está colocada en grandes alturas. (Ecl. 10: 5, 6).

En los días del rey Josías podía verse una extraña apariencia frente al templo de Dios.  Coronando la cima del Monte de los Olivos, atisbando por sobre los bosquecillos de arrayanes y olivos, había ídolos gigantescos e indignos. Josías dio orden de que esos ídolos fuesen destruidos.  Así se hizo, y los fragmentos rotos rodaron por el cauce del Cedrón.  Los altares fueron reducidos a una masa de escombros.

Pero más de un adorador devoto se preguntaba: Cómo surgió esa estructura al lado opuesto del valle de Josafat, confrontando  impíamente al templo de Dios?  No podía evadirse la sincera respuesta: El constructor fue Salomón, el rey más grande que alguna vez empuñara un cetro.  Esos ídolos daban testimonio de que el que había sido honrado y aplaudido como el más sabio entre los reyes, se había convertido en una ruina humillante. . .

Su carácter antes noble, valiente y leal a Dios y a la justicia, se deterioró.  Sus gastos exorbitantes para la complacencia egoísta lo convirtieron en instrumento de los proyectos de Satanás.  Su conciencia se endureció.  Su actuación como juez cambió de la equidad y la justicia a la tiranía y la opresión. . . Salomón trató de unir la luz con las tinieblas, Cristo con Belial, la pureza con la impureza.  Pero en vez de convertir los idólatras a la verdad, los sentimientos paganos se incorporaron a su religión.  Se volvió un apóstata (Manuscrito 47, 1898).

Las señales de la apostasía de Salomón permanecieron durante siglos después de él.  En los días de Cristo, los adoradores del templo podían ver, justo frente a ellos, el Monte de la Ofensa, y recordar que el constructor de su rico y glorioso templo, el más renombrado de todos los reyes se había separado de Dios, y había levantado altares a ídolos paganos; que el gobernante más poderoso de la tierra había fracasado en gobernar su propio espíritu.  Salomón murió arrepentido; pero las señales de su triste separación de Dios no pudieron ser borradas del Monte de la Ofensa con su arrepentimiento y sus lágrimas.  Las paredes derruidas y las columnas quebradas fueron silenciosos testigos durante mil años de la apostasía del rey más grande que ocupara alguna vez un trono terrenal (SDA Bible Commentary, tomo 2, págs. 1032, 1033). 201



14 de Julio  TODO ISRAEL CON EL  Año Bíblico Prov. 16-19.

 2 Crón. 12.
Cuando Roboam había consolidado el reino, dejó la ley de Jehová y todo Israel con él. (2 Crón. 12: 1).

El despilfarro cometido por Salomón durante su apostasía le había inducido a imponer al pueblo contribuciones gravosas y a exigirle muchos servicios. . . Si Roboam y sus inexpertos consejeros hubiesen comprendido la voluntad divina con referencia a Israel, habrían escuchado al pueblo cuando pidió reformas decididas en la administración del gobierno.  Pero durante la hora oportuna, en la asamblea de Siquem, no razonaron de la causa al efecto. . .

La pluma inspirada nos ha dejado la triste constancia de que el sucesor de Salomón no ejerció una influencia enérgica en favor de la lealtad a Jehová.  A pesar de ser por naturaleza de una voluntad fuerte y egoísta, lleno de fe en sí mismo y propenso a la idolatría, si hubiese puesto toda su confianza en Dios habría adquirido fuerza de carácter, fe constante y sumisión a los requerimientos divinos.  Pero con el transcurso del tiempo, el rey puso su confianza en el poder de su cargo y en las fortalezas que había creado.  Poco a poco fue cediendo a las debilidades que había heredado, hasta poner su influencia por completo del lado de la idolatría. . .

¡Cuán tristes y rebosantes de significado son las palabras "y con él todo Israel"!  El pueblo al cual Dios había escogido para que se destacase como luz de las naciones circundantes, se apartaba de la Fuente de su fuerza y procuraba ser como las naciones que le rodeaban.  Así como con Salomón, sucedió con Roboam: la influencia del mal ejemplo extravió a muchos.  Y lo mismo sucede hoy en mayor o menor grado con todo aquel que se dedica a hacer el mal: no se limita al tal la influencia del mal proceder.  Nadie vive para sí.  Nadie perece solo en su iniquidad.  Toda vida es una luz que alumbra y alegra la senda ajena, o una influencia sombría y desoladora que lleva hacia la desesperación y la ruina.  Conducimos a otros hacia arriba, a la felicidad y la vida inmortal, o hacia abajo, a la tristeza y a la muerte eterna.  Y si por nuestras acciones fortalecemos o ponemos en actividad las potencias que tienen para el mal los que nos rodean, compartimos su pecado (Profetas y Reyes, págs. 65, 66, 68, 69). 202



15 de Julio  LA MANO PARALIZADA  Año Bíblico Prov. 20-24.

1 Rey. 13: 1-6.
Mas la mano que había extendido contra él, se le secó, y no la pudo enderezar. (1 Rey. 13: 4, úp).

Jeroboam se llenó de un espíritu de desafío contra Dios, e intentó hacer violencia a aquel que había comunicado el mensaje.  "Extendiendo su mano desde el altar", clamó con ira: "Prendedle!" Su acto impetuoso fue castigado con presteza.  La mano extendida contra el mensajero de Jehová quedó repentinamente inerte y desecada, de modo que no pudo retraerla.
Aterrorizado, el rey suplicó al profeta que intercediera con Dios en favor suyo. . . "Y el varón de Dios oró a la faz de Jehová, y la mano del  rey se le recuperó, y tornóse como antes".

Vano había  sido el esfuerzo de Jeroboam por impartir solemnidad a la dedicación de un altar extraño, cuyo respeto habría hecho despreciar el culto de Jehová en el templo de Jerusalén. El mensaje del profeta debiera haber inducido al rey de Israel a arrepentirse y a renunciar a sus malos  propósitos, que desviaban al pueblo de la adoración que debía tributar al Dios verdadero.  Pero el rey endureció su corazón, y resolvió cumplir su propia voluntad. . .

El Señor procura salvar, no destruir.  Se deleita en rescatar a los pecadores.  "Vivo yo, dice el Señor Jehová, que no quiero la muerte del impío" (Eze. 33: 11).  Mediante amonestaciones y súplicas, ruega a los extraviados que cesen de obrar mal, para retornar a él y vivir.  Da a sus mensajeros escogidos una santa osadía, para que quienes los oigan teman y sean inducidos a arrepentirse. Con cuánta firmeza reprendió al rey el hombre de Dios!  Y esta firmeza era esencial; ya que de ninguna otra manera podían encararse los males existentes.  El Señor dio audacia a su siervo, para que hiciese una impresión permanente en quienes lo oyesen.  Nunca deben temer los rostros humanos los mensajeros del Señor, sino que han de destacarse sin vacilar en apoyo de lo justo.  Mientras ponen su confianza en Dios, no necesitan temer; porque el que los comisiona les asegura también su cuidado protector (Profetas y Reyes, págs. 75, 76). 203



16 de Julio  ASA CONFIÓ EN DIOS  Año Bíblico Prov. 25-27.

2 Cor. 14.
Y clamó Asa a Jehová su Dios, y dijo: Oh Jehová, para ti no hay diferencia alguna en dar ayuda al poderoso o al que no tiene fuerzas!  Ayúdanos, oh Jehová Dios nuestro; Porque en ti nos apoyamos, y en tu nombre venimos contra este ejército.  Oh Jehová, tú eres nuestro Dios; no prevalezca contra ti el hombre. (2 Crón. 14: 11).

La fe de Asa se vio muy probada cuando "Zera etíope con un ejército de mil millares, y trescientos carros" invadió su reino.  En esa crisis, Asa no confió en las "ciudades fuertes" que había construido en Judá, con muros dotados de "torres, puertas, y barras", ni en los hombres "diestros".  El rey confiaba en Jehová de los ejércitos. . . Mientras disponía a sus fuerzas en orden de batalla, solicitó la ayuda de Dios.

Los ejércitos oponentes se hallaban frente a frente. Era un momento de prueba para los que servían al Señor. ¿Habían confesado todo pecado? ¿Tenían los hombres de Judá plena confianza en que el poder de Dios podía librarlos?  En esto pensaban los caudillos.  Desde todo punto de vista humano, el gran ejército de Egipto habría de arrasar cuanto se le opusiera.  Pero en tiempo de paz, Asa no se había dedicado a las diversiones y al placer, sino que se había preparado para cualquier emergencia.  Tenía un ejército adiestrado para el conflicto.  Se había esforzado por inducir a su pueblo a hacer la paz con Dios, y llegado el momento, su fe en Aquel en quien confiaba no vaciló, aun cuando tenía menos soldados que el enemigo.

Habiendo buscado al Señor en los días de prosperidad, el rey podía confiar en él en el día de la adversidad.  Sus peticiones demostraron que no desconocía el poder admirable de su Dios. . .La de Asa es una oración que bien puede elevar todo creyente cristiano. . . En el conflicto de la vida, debemos hacer frente a los agentes malos que se han desplegado contra la justicia.  Nuestra esperanza no se concentra en el hombre, sino en el Dios vivo con la plena seguridad de la fe, podemos contar con que él unirá su omnipotencia a los esfuerzos de los instrumentos humanos, para gloria de su nombre.  Revestidos de la armadura de su justicia, podemos obtener la victoria contra todo enemigo (Profetas y Reyes, págs. 81, 82). 204



17 de Julio  LA INFLUENCIA NEFASTA DE JEZABEL  Año Bíblico Prov. 28-31.

1 Rey. 21.
A la verdad ninguno fue como Acab, que se vendió para hacer lo malo ante los ojos de Jehová; porque Jezabel su mujer lo incitaba. (1 Rey. 21: 25).

Acab carecía de fuerza moral.  Su casamiento con una mujer idólatra, de un carácter decidido y temperamento positivo, fue desastroso para él y para la nación.  Como no tenía principios ni elevada norma de conducta, su carácter fue modelado con facilidad por el espíritu resuelto de Jezabel. . .

Bajo la influencia agostadora del gobierno de Acab, Israel se alejó mucho del Dios vivo, y corrompió sus caminos delante de él. . . La oscura sombra de la apostasía cubría todo el país.  Por todas partes podían verse imágenes de Baal y Astarté.  Se multiplicaban los templos y los bosquecillos consagrados a los ídolos, y en ellos se adoraban las obras de manos humanas.  El aire estaba contaminado por el humo de los sacrificios ofrecidos a los dioses falsos.  Las colinas y los valles repercutían con los clamores de embriaguez emitidos por un sacerdocio pagano que ofrecía sacrificios al sol, la luna y las estrellas.

Mediante la influencia de Jezabel y sus sacerdotes impíos, se enseñaba al pueblo que los ídolos que se habían levantado eran divinidades que gobernaban por su poder místico los elementos de la tierra, el fuego y el agua.  Todas las bendiciones del cielo: los arroyos y corrientes de aguas vivas, el suave rocío, las lluvias que refrescaban la tierra y hacían fructificar abundantemente los campos, se atribuían al favor de Baal y Astarté, en vez del Dador de todo don perfecto.  El pueblo olvidaba que las colinas y los valles, los ríos y los manantiales, estaban en las manos del Dios vivo; y que éste regía el sol, las nubes del cielo y todos los poderes de la naturaleza. . .
En su ciega locura, prefirió rechazar a Dios y su culto (Profetas y Reyes, págs. 84, 85).

Cuán pocos comprenden el poder de una mujer no consagrada. . . Si Acab se hubiera llevado del consejo del Cielo, Dios hubiera estado con él.  Pero Acab no lo hizo.  Se casó con una mujer entregada a la idolatría. Jezabel tuvo más poder que Dios sobre el rey.  Lo condujo a la idolatría, y con él al pueblo (SDA Bible Commentary, tomo 2, pág. 1033). 205



18 de Julio  UNA VOZ EN EL DESIERTO Año Bíblico Ecl. 1-4

1 Rey. 17: 17.
Entonces Elías tisbita. . . dijo a Acab: Vive Jehová Dios de Israel, en cuya presencia estoy, que no habrá lluvia ni rocío en estos años, sino por mi palabra. (1 Rey. 17: 1).

Entre las montañas de Galaad, al oriente del Jordán, moraba en los días de Acab un hombre de
fe y oración cuyo ministerio intrépido estaba destinado a detener la rápida extensión de la apostasía en Israel.  Alejado de toda ciudad de renombre y sin ocupar un puesto elevado en la vida, Elías el tisbita inició sin embargo su misión confiando en el propósito que Dios tenía de preparar el camino delante de él y darle abundante éxito.  La palabra de fe y de poder estaba en sus labios, y consagraba toda su vida a la obra de reforma.  La suya era la voz de quien clama en el desierto para reprender el pecado y rechazar la marea del mal.  Y aunque se presentó al pueblo para reprender el pecado, su mensaje ofrecía el bálsamo de Galaad a las almas enfermas de pecado que deseaban ser sanadas. . .

A Elías fue confiada la misión de comunicar a Acab el mensaje relativo al juicio del cielo.  El no procuró ser mensajero del Señor; la palabra del Señor le fue confiada.  Y lleno de celo por el honor de la causa de Dios, no vaciló en obedecer la orden divina, aun cuando obedecer era como buscar una presta destrucción a manos del rey impío. . .

Fue tan solo por su fe poderosa en el poder infalible de la palabra de Dios como Elías entregó su mensaje.  Si no le hubiese dominado una confianza implícita en Aquel a quien servía, nunca habría comparecido ante Acab.  Mientras se dirigía a Samaria, Elías había pasado al lado de arroyos inagotables, colinas verdeantes, bosques imponentes que parecían inalcanzables para la sequía.  Todo lo que se veía estaba revestido de belleza.  El profeta podría haberse preguntado como iban a secarse los arroyos que nunca habían cesado de fluir  y  como podrían ser quemados por la sequía aquellos valles y colinas.  Pero no dio cabida a la incredulidad.  Creía firmemente que Dios iba a humillar al apóstata Israel, y que los castigos  inducirían a éste a arrepentirse.  El decreto del Cielo había sido dado; no podía la palabra de Dios dejar de cumplirse; y con riesgo de su vida Elías cumplió intrépidamente su comisión (Profetas y Reyes, págs. 87-89). 206



19 de Julio  COMPARTIENDO SU BOCADO Año Bíblico Ecl. 5-8.
1 Rey. 17: 8-16.

Elías le dijo: No tengas temor; ve, haz como has dicho; pero hazme a mí primero de ello una pequeña torta cocida debajo de la ceniza, y tráemela; y después harás para ti y Para tu hijo.  Porque Jehová Dios de Israel ha dicho así: la harina de la tinaja no escaseará, ni el aceite de la vasija disminuirá, hasta el día en que Jehová haga llover sobre la faz de la tierra. (1 Rey. 17: 13, 14).

Esa mujer no era Israelita Nunca había gozado de los privilegios y bendiciones que había disfrutado el pueblo escogido por Dios, pero creía en el verdadero Dios, y había  andado en toda la luz que resplandecía en su  sobre su senda. De modo que cuando no hubo seguridad para Elías en la tierra de Israel, Dios le envió a  aquella mujer para que hallase asilo en su casa . . .

En ese hogar azotado por la pobreza, el hambre apremiaba; y la escasa pitanza parecía a punto de agotarse.  la llegada de Elías en el mismo día en que la viuda temía verse obligada a renunciar a la lucha para sustentar su vida, probó hasta lo sumo la fe de ella en el poder del Dios viviente para proveerle lo que necesitaba.  Pero aun en su extrema necesidad, reveló su  fe
cumpliendo la petición del forastero que solicitaba compartir con ella su último bocado. . .

No podría haberse exigido mayor prueba de fe.  Hasta entonces la viuda había tratado a todos los forasteros con bondad y generosidad.  En ese momento, sin tener en cuenta los sufrimientos que pudiesen resultar para ella y su hijo, y confiando en que el Dios de Israel supliría todas sus necesidades, dio esta prueba suprema de hospitalidad. . .La viuda de Sarepta compartió su poco alimento con Elías; y en pago, fue preservada su vida y la de su hijo.  Y a todos los que, en tiempo de prueba y escasez, dan simpatía y ayuda a otros más menesterosos.  Dios ha prometido una gran bendición (Profetas y Reyes, págs. 94-96).

El Dios que cuidó de Elías en tiempo de hambre, no pasará por alto a ninguno de sus hijos abnegados.  El que ha contado los cabellos de sus cabezas, lo cuidará, y en los días de hambre serán saciados.  Mientras los inicuos perezcan a su alrededor por falta de pan, su pan y su agua estarán seguros (Testimonies, tomo 1, págs. 173, 174). 207



20 de Julio  "MAS BIENAVENTURADO ES DAR"  Año Bíblico Ecl. 9-12.

1 Rey. 17: 8-24.

Mi Dios, pues suplirá  todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús. (Fil. 4: 19).

Leamos la historia de la viuda de Sarepta.  A esta mujer que vivía en tierra pagana Dios envió a su siervo en tiempo de hambre para que le pidiese alimento. . . Admirable fue la hospitalidad manifestada al profeta de Dios por esta mujer fenicia, y admirablemente fueron recompensadas su fe y generosidad. . .

Dios no ha cambiado.  Su poder no es menor hoy que en los días de Elías. . . A sus fieles siervos de hoy como a sus primeros discípulos, se aplican las palabras de Cristo: "El que os recibe a vosotros, a mí recibe; y el que a mí recibe, recibe al que me envió".  Ningún acto de bondad hecho en su nombre dejará de ser reconocido y recompensado.  Y en el mismo tierno reconocimiento Cristo incluye aun a los más débiles y humildes de la familia de Dios.  "Y cualquiera que diere a uno de estos pequeñitos -los que son como niños en su fe y conocimiento- un vaso de agua fría solamente, en nombre de discípulo, de cierto os digo, que no perderá su recompensa".

La pobreza no necesita privarnos de manifestar hospitalidad.  Hemos de impartir lo que tenemos.  Hay quienes luchan para ganarse la vida, quienes tienen grandes dificultades para suplir sus necesidades; pero aman a Jesús en la persona de sus santos, y están listos para mostrar hospitalidad a creyentes e incrédulos, y tratan de hacer provechosas sus visitas.  En la mesa y en el culto de la familia, dan la bienvenida a los huéspedes.  El momento de oración impresiona a aquellos que reciben la hospitalidad, y aun una visita puede significar la salvación de un alma de la muerte.  El Señor toma nota diciendo: "Te lo pagaré". . .

"No con sólo pan vivirá el hombre", y a medida que nosotros impartimos a otros de nuestro alimento temporal, debemos impartir también esperanza, valor y amor cristianos. . . Y se nos asegura que "poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia; a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo que basta, abundéis para toda buena obra" (2 Cor. 9: 8) (Joyas de los Testimonios, tomo 2, págs. 572-574). 208


21 de Julio  ELÍAS ANTE ACAB  Año Bíblico Cant. 1-4.

1 Rey. 18: 1-20.

Y él  respondió: yo no he turbado a Israel, sino tú y la casa de tu padre, dejando los mandamientos de Jehová, y siguiendo a los baales. (1 Rey. 18: 18).

Durante los largos años de sequía y hambre, Elías rogó fervientemente que el corazón de Israel se tornase de la idolatría a la obediencia a Dios.  Pacientemente aguardaba el profeta mientras que la mano del Señor apremiaba gravosamente la tierra castigada. . .

Al fin, "pasados muchos días", esta palabra del Señor fue dirigida a Elías: "Ve, muéstrate a Acab, y yo daré lluvia sobre la haz de la tierra". . .

Este [Elías] y el rey se hallan por fin frente a frente.  Aunque Acab rebosa de odio apasionado, en la presencia de Elías parece carecer de virilidad y de poder.  En las primeras palabras que alcanza a balbucir: "Eres tú el que alborotas a Israel?" revela inconscientemente los sentimientos más íntimos de su corazón.  Acab sabía que se debía a la palabra de Dios que los cielos se hubiesen vuelto como bronce, y sin embargo procuraba culpar al profeta de los gravosos castigos que apremiaban la tierra. . .

De pie, y consciente de su inocencia delante de Acab, Elías no intenta disculparse ni halagar al rey.  Tampoco procura eludir la ira del rey dándole la buena noticia de que la sequía casi terminó.  No tiene por qué disculparse.  Lleno de indignación y del ardiente anhelo de ver honrar a Dios, devuelve a Acab su imputación, declarando intrépidamente al rey que son sus pecados y los de sus padres, lo que atrajo sobre Israel esta terrible calamidad. . .

Hoy también es necesario que se eleve una reprensión severa; porque graves pecados han separado al pueblo de su Dios. . . Los suaves sermones que se predican con tanta frecuencia no hacen impresión duradera; la trompeta no deja oír un sonido certero.  Los corazones de los hombres no son conmovidos por las claras y agudas verdades de la Palabra de Dios. . .
Dios llama a hombres como Elías, Natán y Juan el Bautista, hombres que darán su mensaje con fidelidad, irrespectivamente de las consecuencias; hombres que dirán la verdad con valor, aun cuando ello exija el sacrificio de todo lo que tienen (Profetas y Reyes, págs. 97, 100, 102-104). 209



22 de Julio  LOS HÉROES DE DIOS Año Bíblico Cant.  5-8.

1 Rey. 18: 21-40.

Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos? Si Jehová es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de él. (1 Rey. 18: 21).

En medio de la apostasía general, Elías no trató de ocultar el hecho de que servía al Dios del cielo.  Los profetas de Baal eran cuatrocientos cincuenta, sus sacerdotes cuatrocientos, y sus adoradores se contaban por miles; a pesar de ello Elías no aparentó estar del lado popular.  Abiertamente, permaneció solo. . .

Con claros acentos como de trompeta, Elías se dirigió a la multitud: "Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos?" . . . Donde se encuentran los Elías de hoy? (Testimonies, tomo 5, págs. 526, 527).

Dios quería que su honor fuese exaltado como supremo ante los hombres, y que sus consejos fuesen confirmados a la vista del pueblo.  El testimonio del profeta Elías sobre el monte Carmelo constituye un ejemplo de alguien que se puso completamente de parte de Dios y de su obra en la tierra. . . "Sea hoy manifiesto que tú eres Dios en Israel", ora, "y que yo soy tu siervo, y que por mandato tuyo he hecho todas estas cosas.  Respóndeme, Jehová", ruega, "respóndeme".
Su celo por la gloria de Dios y su profundo amor por la casa de Israel presentan lecciones para la instrucción de todos los que permanecen hoy como representantes de la obra de Dios en la tierra (SDA Bible Commentary, tomo 2, pág. 1034).

Nada se gana con la cobardía o el temor de que se sepa que somos un pueblo que guarda los mandamientos de Dios.  El ocultar nuestra luz, como si nos avergonzáramos de nuestra fe, redundará solo en desastre.  Dios nos dejará en nuestra propia debilidad.  No permita el Señor que rehusemos hacer brillar nuestra luz en cualquier lugar al cual nos llame.  Si nos aventuramos a avanzar por nosotros mismos, siguiendo nuestras propias ideas, nuestros propios planes, dejando a Jesús detrás, no podemos esperar obtener fortaleza, valor o fuerza espiritual.  Dios ha tenido héroes morales,  y los tiene ahora: los que no se avergüenzan de ser su pueblo peculiar.  Sus planes y su voluntad están subordinados a la ley de Dios.  El amor de Jesús los ha conducido a encararse con sus propias vidas.  Su trabajo ha consistido en tomar la luz de la Palabra de Dios y dejarla brillar con rayos claros y firmes sobre el mundo (Testimonies, tomo 5, págs. 527, 528).210



23 de Julio  IDOLATRÍA ANTIGUA Y MODERNA  Año Bíblico Isa. 1-4.

1 Rey. 17.

No tendrás dioses ajenos delante de mí. (Exo. 20: 3).

Aunque en forma diferente, la idolatría existe en el mundo cristiano de hoy tan ciertamente como existió entre el antiguo Israel en tiempos de Elías.  El Dios de muchos así llamados sabios, filósofos, poetas, políticos, periodistas -el Dios de los círculos selectos y a la moda, de muchos colegios y universidades y hasta de muchos centros de teología- no es mucho mejor que Baal, el dios-sol de los fenicios.

Ninguno de los errores aceptados por el mundo cristiano ataca más atrevidamente la autoridad de Dios. . . ninguno es de tan perniciosos resultados como la doctrina moderna que tanto cunde, de que la ley de Dios ya no es más de carácter obligatorio para los hombres (El Conflicto de los Siglos, págs. 640, 641).

La Biblia está al alcance de todos, pero pocos son los que la aceptan verdaderamente por guía de la vida.  La incredulidad predomina de modo alarmante, no solo en el mundo sino también en la iglesia.  Muchos han llegado al punto de negar doctrinas que son el fundamento mismo de la fe cristiana.  Los grandes hechos de la creación como los presentan los escritores inspirados, la caída del hombre, la expiación y el carácter perpetuo de la ley de Dios son en realidad rechazados entera o parcialmente por gran número de los que profesan ser cristianos.  Miles de personas que se envanecen de su sabiduría y de su espíritu independiente, consideran como una debilidad el tener fe implícita en la Biblia; piensan que es prueba de talento superior y científico argumentar con las Sagradas Escrituras y espiritualizar y eliminar sus más importantes verdades.  Muchos ministros enseñan a sus congregaciones y muchos profesores y doctores dicen a sus estudiantes que la ley de Dios ha sido cambiada o abrogada, y a los que tienen los requerimientos de ella por válidos y dignos de ser obedecidos literalmente, se los considera como merecedores tan sólo de burla y desprecio, (Id., págs. 639, 640).

El último gran conflicto entre la verdad y el error no es más que la última batalla de la controversia que se viene desarrollando desde hace tanto tiempo con respecto a la ley de Dios.  En esta batalla estamos entrando ahora (Id., pág. 639). 211



24 de Julio  ESPERA EN DIOS  Año Bíblico Isa 5-7.

1 Rey. 18: 41-46.

Entonces Elías dijo a Acab: Sube, come y bebe; porque una lluvia grande se oye. (1 Rey. 18: 41).

El que Elías pudiese invitar confiadamente a Acab a que se preparase para la lluvia no se debía a que hubiese evidencias externas de que estaba por llover.  El profeta no veía nubes en los cielos; ni oía truenos.  Expresó simplemente las palabras que el Espíritu del Señor le movía a decir en respuesta a su propia fe poderosa. . . Habiendo hecho todo lo que estaba a su alcance, sabía que el Cielo otorgaría libremente las bendiciones predichas.  El mismo Dios que había mandado la sequía había prometido abundancia de lluvia como recompensa del proceder correcto; y ahora Elías aguardaba que se derramase la lluvia prometida.  En actitud humilde, "su rostro entre las rodillas", suplicó a Dios en favor del penitente Israel. . .

Seis veces el siervo volvió diciendo que no había señal de lluvia en los cielos que parecían de bronce.  Sin desanimarse, Elías le envió nuevamente; y esta vez el siervo regresó con la noticia: "Yo veo una pequeña nube como la palma de la mano de un hombre, que sube de la mar".
Esto bastaba.  Elías no aguardó que los cielos se ennegreciesen.  En esa pequeña nube, vio por fe una lluvia abundante y de acuerdo con esa fe obró. . . Mientras oraba, su fe se aferraba a las promesas del Cielo; y perseveró en su oración hasta que sus peticiones fueron contestadas.  No aguardó hasta tener la plena evidencia de que Dios le había oído, sino que estaba dispuesto a aventurarlo todo al notar la menor señal del favor divino.  Y sin embargo, lo que él pudo hacer bajo la dirección de Dios, todos pueden hacerlo en su esfera de actividad mientras sirven a Dios. . .
Una fe tal es lo que se necesita en el mundo hoy, una fe que se aferre a las promesas de la Palabra de Dios, y se niegue a renunciar a ellas antes que el Cielo oiga. . .

Con la fe perseverante de Jacob, con la persistencia inflexible de Elías, podemos presentar nuestras peticiones al Padre, solicitando todo lo que ha prometido.  El honor de su trono está empeñado en el cumplimiento de su palabra (Profetas y Reyes, págs. 114-116). 212



25 de Julio  VACIADOS DEL YO  Año Bíblico Isa. 8-10.
1 Rey. 18: 41-46.

Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras  y oró fervientemente para que no lloviese, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses.  Y otra vez oró, y el cielo dio lluvia, y la tierra produjo su fruto. (Sant. 5: 17, 18).

Se nos presentan lecciones importantes en la experiencia de Elías. Cuando sobre el monte Carmelo ofreció la oración pidiendo lluvia, su fe fue probada, pero perseveró en presentar su pedido a Dios... Si, desalentado, hubiera abandonado a la sexta vez, su oración no hubiera sido contestada pero perseveró hasta que llegó la respuesta.  Tenemos un Dios cuyo oído no está cerrado a nuestras peticiones, y si ponemos a prueba su palabra, él honrará nuestra fe.  Quiere que todos nuestros intereses estén entrelazados con los suyos, y entonces podrá bendecirnos sin peligro, porque ya no nos atribuiremos la gloria cuando llegue la bendición; sino que daremos a Dios toda la alabanza.  Dios no siempre contesta nuestras oraciones la primera vez que le rogamos, porque si lo hiciera, pensaríamos que tenemos derecho a todas las bendiciones y favores que nos concede.  En vez de escudriñar nuestros corazones para ver si acariciamos algún mal o nos complacemos en algún pecado, nos volveríamos descuidados y fallaríamos en comprender nuestra dependencia de él, y nuestra necesidad de su ayuda.

Elías se humilló hasta que estuvo en condiciones de no atribuirse a sí mismo la gloria.  Esta es la condición por la cual el Señor escucha la oración, porque entonces daremos a él la alabanza.  La costumbre de alabar a los hombres da como resultado un gran mal.  Uno alaba al otro, y de esta forma los hombres llegan a creer que la gloria y la honra les pertenecen.  Cuando ensalzáis a un hombre, estáis poniendo una trampa para su alma, y hacéis justamente lo que Satanás quiere que hagáis. . . Solamente Dios es digno de ser glorificado (SDA Bible Commentary, tomo 2, págs. 1034, 1035).

A medida que [Elías] escudriñaba su corazón, parecía disminuirse más y más, tanto en su propia estima como a la vista de Dios.  Le parecía que no valía nada, y que Dios lo era todo; y cuando alcanzó el punto de renunciar a sí mismo, mientras se aferraba al Salvador como su única fuerza y justicia, la respuesta llegó (Id., pág. 1035). 213



26 de Julio ABRUMADO POR EL DESANIMO   Año Bíblico Isa. 11-14.

1 Rey. 19: 1-8.

Y vino y se sentó debajo de un enebro; y deseando morirse, dijo: Basta ya, oh Jehová, quítame la vida, pues no soy yo mejor que mis padres. (1 Rey. 19: 4).

Parecería que, después de haber manifestado valor tan indómito y de haber triunfado tan completamente sobre el rey, los sacerdotes y el pueblo, Elías ya no podría ceder al desaliento ni verse acobardado por la timidez.  Pero el que había sido bendecido con tantas evidencias del cuidado amante de Dios, no estaba exento de las debilidades humanas, y en esa hora sombría le abandonaron su fe y su valor. . . Sí hubiese permanecido donde estaba, si hubiese hecho de Dios su refugio y fortaleza y quedado firme por la verdad, habría sido protegido de todo daño.  El Señor le habría dado otra señalada victoria enviando sus castigos contra Jezabel. . .

A todos nos tocan a veces momentos de intensa desilusión y profundo desaliento, días en que nos embarga la tristeza y es difícil creer que Dios sigue siendo el bondadoso benefactor de sus hijos terrenales; días en que las dificultades acosan al alma, en que la muerte parece preferible a la vida.  Entonces es cuando muchos pierden su confianza en Dios. . . Si en tales momentos pudiésemos discernir con percepción espiritual el significado de las providencias de Dios, veríamos ángeles que procuran salvarnos de nosotros mismos y luchan para asentar nuestros pies en un fundamento más firme que las colinas eternas; y nuestro ser se compenetraría de una nueva fe y una nueva vida. . .

Para los desalentados hay un remedio seguro en la fe, la oración y el trabajo.  La fe y la actividad impartirán una seguridad y una satisfacción que aumentarán de día en día. . . En los días más sombríos, cuando en apariencia hay más peligro, no temáis.  Tened fe en Dios.  El conoce vuestra necesidad.  Tiene toda potestad.  Su compasión y amor infinitos son incansables. . . Y otorgará a sus fieles siervos la medida de eficiencia que su necesidad exige.

¿Desamparó Dios a Elías en su hora de prueba? ¡Oh, no! Amaba a su siervo, tanto cuando Elías se sentía abandonado de Dios y de los hombres como cuando, en respuesta a su oración, el fuego descendió del cielo e iluminó la cumbre de la montaña (Profetas y Reyes, págs. 117-119 ,121). 214



27 de Julio   ¿QUE HACES AQUÍ? Año Bíblico Isa. 15-19.

1 Rey. 19: 8-18.

Y allí se metió en una cueva, donde pasó la noche.  Y vino a él palabra de Jehová, el cual le dijo: Qué haces aquí, Elías? (1 Rey. 19: 9).

Aunque el lugar del monte Horeb al cual Elías se había retirado era un sitio oculto para los hombres, era conocido por Dios; y el profeta cansado y desalentado, no fue abandonado para que luchase solo con las potestades de las tinieblas que le apremiaban. . .Dios preguntó a su siervo: "¿Qué haces aquí, Elías?" Te mandé al arroyo Querit, y después a la viuda de Sarepta.  Te ordené que volvieses a Israel y te presentases ante los sacerdotes idólatras en el monte Carmelo; luego te ceñí de fortaleza para guiar el carro del rey hasta la puerta de Jezreel. ¿Pero quién te mandó huir apresuradamente al desierto?  ¿Qué tienes que hacer aquí?. . .

Mucho depende de la actividad incesante de los que son fieles y leales; y por esta razón Satanás hace cuanto puede para impedir que el propósito divino sea realizado mediante los obedientes.  Induce a algunos a olvidar su alta y santa misión y a hallar satisfacción en los placeres de esta vida. . . A otros los induce a huir de su deber, desalentados por la oposición o la persecución. . . A todo hijo de Dios cuya voz el enemigo de las almas ha logrado silenciar, se le dirige la pregunta: "¿Qué haces aquí?" Te ordené que fueses a todo el mundo y predicases el Evangelio, a fin de preparar a un pueblo para el día de Dios. ¿Por qué estás aquí? ¿Quién te envió?. . .

A las familias, tanto como a los individuos, se pregunta: "¿Qué haces aquí?" En muchas iglesias hay familias bien instruidas en las verdades de la Palabra de Dios, que podrían  ampliar la esfera de su influencia trasladándose a lugares donde se necesita el ministerio que ellas son capaces de cumplir.  Dios invita a las familias cristianas para que vayan a los lugares oscuros de la tierra, a trabajar sabia y perseverantemente en favor de aquellos que están rodeados de lobreguez espiritual. . . Por amor a las ventajas mundanales, o con el fin de adquirir conocimientos científicos, hay hombres que están dispuestos a aventurarse en regiones pestilentes, y a soportar penurias y privaciones. ¿Dónde están los que quieren hacer lo mismo con el afán de hablar a otros del Salvador? (Profetas y Reyes, págs. 123, 126-127). 215



28 de Julio  SE NECESITAN ELÍAS HOY  Año Bíblico Isa. 20-23.

1 Rey. 19: 8-18.

Y yo haré que queden en Israel siete mil, cuyas rodillas no se doblaron ante Baal, y cuyas bocas no lo besaron. (1 Rey. 19: 18).

Elías había pensado que él era el único que adoraba al verdadero Dios en Israel; pero el que lee en todos los corazones reveló al profeta que eran muchos los que a través de los largos años de apostasía le habían permanecido fieles. . .

Son muchas las lecciones que se pueden sacar de lo que experimentó Elías durante aquellos días de desaliento y derrota aparente, y son lecciones inestimables para los siervos de Dios en esta época, que se distingue por una desviación general de lo correcto.  La apostasía que prevalece hoy es similar a la que se extendió en Israel en tiempos del profeta.  Multitudes siguen hoy a Baal al exaltar lo humano sobre lo divino, al alabar a los dirigentes populares, al rendir culto a Mamón y al colocar las enseñanzas de la ciencia sobre las verdades de la revelación.  La duda y la incredulidad están ejerciendo su influencia nefasta sobre las mentes y los corazones, y muchos están reemplazando los oráculos de Dios por las teorías de los hombres.  Se enseña públicamente que hemos llegado a un tiempo en que la razón humana debe ser exaltada sobre las enseñanzas de la Palabra.  La ley de Dios, divina norma de la justicia, se declara anulada.  El enemigo de toda verdad está obrando con poder engañoso para inducir a hombres y mujeres a poner las instituciones humanas donde Dios debiera estar, y a olvidar lo que fue ordenado para la felicidad y salvación de la humanidad.

Sin embargo, esta apostasía, por extensa que haya llegado a ser, no es universal.  No todos los habitantes del mundo son inicuos y pecaminosos.  No todos se han decidido en favor del enemigo.  Dios tiene a muchos. . . que esperan contra toda esperanza que Jesús vendrá pronto para acabar con el reinado del pecado y de la muerte. . . Los tales necesitan la ayuda personal de quienes han aprendido a conocer a Dios y el poder de su Palabra. . . Mientras los que comprenden la verdad bíblica procuren descubrir a los hombres y mujeres que anhelan luz, los ángeles de Dios los acompañarán. . . Muchos cesarán de tributar homenaje a las instituciones humanas, y se pondrán intrépidamente de parte de Dios y de su ley (Profetas y Reyes, págs. 125, 126).216



29 de  Julio EN MOMENTOS DE DEBILIDAD  Año Bíblico Isa. 24-26.

1 Rey. 19: 8-18.

El respondió: He sentido un vivo celo por Jehová Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares, y han matado a espada a tus profetas; y sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida. (1 Rey. 19: 14).

Si, en circunstancias penosas, hombres de poder espiritual, apremiados más de lo que pueden soportar, se desalientan y abaten; si a veces no ven nada deseable en la vida, esto no es cosa extraña o nueva.  Recuerden los tales que uno de los profetas más poderosos huyó por su vida ante la ira de una mujer enfurecida. . . Los que, mientras dedican las energías de su vida a una labor abnegada, se sienten tentados a ceder al abatimiento y la desconfianza, pueden cobrar valor de lo que experimentó Elías. . .

Es en el momento de mayor debilidad cuando Satanás asalta al alma con sus más fieras tentaciones. . . El que había mantenido su confianza en Jehová a través de los años de sequía y hambre; el que había estado intrépidamente frente a Acab; el que durante el día de prueba había estado en el Carmelo delante de toda la nación como único testigo del Dios verdadero, en un momento de cansancio permitió que el temor de la muerte venciese su fe en Dios. . .

Cuando estamos rodeados de dudas y las circunstancias nos dejan perplejos, o nos afligen la pobreza y la angustia, Satanás procura hacer vacilar nuestra confianza en Jehová. . . Pero Dios comprende, y sigue manifestando compasión y amor.  Lee los motivos y los propósitos del corazón.  Aguardar con paciencia, confiar cuando todo parece sombrío, es la lección que necesitan aprender los dirigentes de la obra de Dios.  El Cielo no los desamparará en el día de su adversidad.  No hay nada que parezca más impotente que el alma que siente su insignificancia y confía plenamente en Dios, y en realidad no hay nada que sea más invencible.
No sólo es para los hombres que ocupan puestos de gran responsabilidad la lección de lo que experimentó Elías al aprender de nuevo a confiar en Dios en la hora de prueba.  El que fue la fortaleza de Elías es poderoso para sostener a cada hijo suyo que lucha, por débil que sea., Espera de cada uno que manifieste lealtad, y a cada uno concede poder según su necesidad (Profetas y Reyes, págs. 127-129). 217



30 de  Julio LA BATALLA ES DE DIOS  Año Bíblico Isa. 27-29.

2 Crón. 20: 1-30.

¡Oh Dios nuestro! ¿no los juzgarás tú?  Porque en nosotros no hay fuerza contra tan grande multitud que viene contra nosotros; no sabemos qué hacer, y a ti volvemos nuestros ojos. (2 Crón. 20: 12).

Hacia el final del reinado de Josafat, el reino de Judá fue invadido por un ejército ante cuyo avance los habitantes de la tierra tenían motivo para temblar. . . Josafat era hombre de valor.  Durante años había fortalecido sus ejércitos y sus ciudades.  Estaba bien preparado para arrostrar casi cualquier enemigo; sin embargo en esta crisis no confió en los brazos carnales.  No era mediante ejércitos disciplinados ni ciudades amuralladas, sino por una fe viva en el Dios de Israel, como podía esperar la victoria sobre estos paganos que se jactaban de poder humillar a Judá a la vista de las naciones.

"Entonces él tuvo temor; y puso Josafat su rostro para consultar a Jehová, e hizo pregonar ayuno a todo Judá.  Y juntáronse los de Judá para pedir socorro a Jehová; y también de todas las ciudades de Judá vinieron a pedir a Jehová".  De pie en el atrio del templo frente al pueblo, Josafat derramó su alma en oración, invocando las promesas de Dios y confesando la incapacidad de Israel. . .

Con confianza, podía Josafat decir al Señor: "A ti volvemos nuestros ojos".  Durante años había enseñado al pueblo a confiar en aquel que en siglos pasados había intervenido tan a menudo para salvar a sus escogidos de la destrucción completa; y ahora, cuando peligraba el reino, Josafat no estaba solo.  "Todo Judá estaba en pie delante de Jehová, con sus niños, y sus mujeres, y sus hijos".  Unidos, ayunaron y oraron; unidos, suplicaron al Señor que confundiese a sus enemigos, a fin de que el nombre de Jehová fuese glorificado. . .

Dios fue la fortaleza de Judá en esta crisis, y es hoy la fortaleza de su pueblo.  No hemos de confiar en príncipes, ni poner a los hombres en lugar de Dios.  Debemos recordar que los seres humanos son sujetos a errar, y que Aquel que tiene todo el poder es nuestra fuerte torre de defensa.  En toda emergencia, debemos reconocer que la batalla es suya.  Sus recursos son ilimitados, y las imposibilidades aparentes harán tanto mayor la victoria (Profetas y Reyes, págs. 146-148, 150). 218



31 de  Julio CANTO DE BATALLA Año Bíblico Isa. 30-33.

2 Crón 20: 22-30.

Y habido consejo con el Pueblo, puso a algunos que cantasen y alabasen a Jehová, vestidos de ornamentos sagrados, mientras salía la gente armada, y que dijesen: Glorificad a Jehová, porque su misericordia es para siempre. (2 Crón. 20: 21).

Era una manera singular de ir a pelear contra el ejército enemigo, eso de alabar a Jehová con cantos y ensalzar al Dios de Israel.  Tal era su canto de batalla. Poseían la hermosura de la santidad.  Si hoy se alabase más a Dios, aumentarían constantemente la esperanza, el valor y la fe. ¿No fortalecería esto las manos de los soldados valientes que hoy defienden la verdad? (Profetas y Reyes, pág. 149).

Alabaron a Dios por la victoria, y cuatro días después el ejército regresó a Jerusalén cargado con los despojos de sus enemigos, entonando alabanzas por la victoria obtenida (Hijos e Hijas de Dios, pág. 201).

Cuando apreciemos más profundamente la misericordia y la longanimidad de Dios, lo alabaremos más en lugar de quejarnos.  Hablaremos de la amante vigilancia del Señor, de la tierna compasión del buen Pastor.  El idioma del corazón no serán la murmuración y la queja egoísta.  La alabanza, como una corriente clara y que fluye, brotará de los verdaderos creyentes en Dios. . .

¿Por qué no despertamos la voz del himno espiritual en los días de nuestro peregrinaje?... Necesitamos estudiar la Palabra de Dios, necesitamos meditar y orar.  Entonces tendremos visión espiritual para discernir los atrios interiores del templo celestial. Percibiremos los acordes de acción de gracia entonados por el coro celestial alrededor del trono.  Cuando Sión se levante y resplandezca, su luz será más penetrante, y se escucharán himnos de alabanza y gratitud en la asamblea de los santos.  Las pequeñas desilusiones y dificultades se perderán de vista (Id., pág. 200).

El Señor es nuestro ayudador... Nadie confió jamás en Dios.  Nunca chasquea a quienes ponen su confianza en él.  Si tan sólo hiciéramos la obra que el Señor quisiera que hiciésemos, siguiendo las pisadas de Jesús, nuestros corazones se convertirían en arpas sagradas, y cada uno de sus acordes emitiría alabanza y acción de gracias a Aquel que fue enviado por Dios a quitar el pecado del mundo (Sons and Daughters of God, pág. 198). 219



Vea nuestra sección sobre Elena G. de White.


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CONFLICTO Y VALOR AÑO 2004  DIOS NOS CUIDA Año 2003
CADA DÍA CON DIOS AÑO 2002 ¡CRISTO TRIUNFANTE!AÑO 2001
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Última actualización 11/07/2004