Conflicto y Valor Junio 2004 por Elena White.

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1 de Junio FALSO ARREPENTIMIENTO   Año Bíblico Job 1, 2.
1 Sam. 15.
Por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová, el también te ha desechado para que no seas rey. (1 Sam. 15: 23).

Aterrorizado por la denuncia del profeta, Saúl reconoció su culpa, que antes había negado tercamente; pero siguió culpando al pueblo y declarando que había pecado por temor a él.

No era una tristeza causada por su pecado, sino más bien el temor a la pena, lo que movía al rey de Israel. . . se preocupaba principalmente de conservar su autoridad y retener la lealtad del pueblo. . . Cuando Samuel se volvió para marcharse, el rey, desesperado por el temor, trabó de su manto para detenerle, pero éste se rasgó en sus manos.  Declaró entonces el profeta: "Jehová ha desgarrado hoy de ti el reino de Israel, y lo ha dado a tu prójimo mejor que tú". . .

Saúl se vanaglorió de su ensalzamiento, y deshonró a Dios por su incredulidad y desobediencia.  Aunque al ser llamado a ocupar el trono era humilde y dudaba de su capacidad, el éxito le hizo confiar en sí mismo. . . Las ofrendas de los sacrificios no tenían en sí mismas valor alguno a los ojos de Dios.  Estaban destinadas a expresar, por parte del que las ofrecía, arrepentimiento del pecado y fe en Cristo, y a prometer obediencia futura a la ley de Dios.  Pero sin arrepentimiento, ni fe ni un corazón obediente, las ofrendas no tenían valor.  Cuando, violando directamente el mandamiento de Dios, Saúl se propuso presentar en sacrificio lo que Dios había dispuesto que fuese destruido, despreció abiertamente la autoridad divina.  El sacrificio hubiera sido un insulto para el Cielo.

No obstante conocer el relato del pecado de Saúl y sus resultados, ¿cuántos siguen una conducta parecida?  Mientras se niegan a creer y obedecer algún mandamiento del Señor, perseveran en ofrecer a Dios sus servicios religiosos formales.  No responde el Espíritu de Dios a tal servicio.  Por celosos que sean los hombres en su observancia de las ceremonias religiosas, el Señor no las puede aceptar si ellos persisten en violar deliberadamente uno de sus mandamientos (Patriarcas y Profetas, págs. 684-686, 688). 159


2 de Junio CASI AL BORDE DE LA LOCURA  Año Bíblico Job 35
1 Sam. 15: 24-35.
Y Samuel respondió Saúl: No volver desechaste la palabra de Jehová, y Jehová te ha para que no seas rey sobre Israel.  (1 Sam. 15: 26).

Cuando Saúl vio que Samuel no venia más para instruirlo, comprendió que el Señor le había rechazado a causa de su mala conducta, y desde entonces parecía que su carácter iba de un extremos a otro.  Sus sirvientes. . . muchas veces no osaban aproximarse a él, porque parecía loco, violento y ofensivo.  Frecuentemente se mostraba lleno de remordimientos.  Estaba melancólico y a menudo temeroso, a pesar de no haber ningún peligro. . . Siempre estaba lleno de ansiedad, no quería que se le molestase estando de mal humor y a veces no permitía que nadie se le aproximase. . . Con demente energía solía repetir proféticamente dichos contra sí mismo, aun en la presencia de sus gobernadores y del pueblo.

Los que eran testigos de esas extrañas exhibiciones de Saúl le recomendaron la música, por su influencia sedante sobre la mente cuando estaba así turbada.  Por la providencia de Dios, le informaron sobre las habilidades musicales de David. . .
Los hábiles arpegios de David sedaban el espíritu acongojado de Saúl.  La influencia de los sublimes acordes de la  que escuchaba, desvanece la melancolía que se  había posado sobre él, y llevaba su mente excitada a un estado más feliz y racional (Spiritual Gifts, tomo 4, págs. 77- 79).

Saúl perdió toda su fuerza porque falló en obedecer  los mandamientos de Dios, la regla de su vida.  Es terrible para un hombre poner su voluntad contra la voluntad específicamente revelada de Dios.  Todo el honor que un hombre pudiera recibir sobre el trono de un reino sería una pobre compensación a cambio de la pérdida del favor de Dios debida a un acto de deslealtad al cielo.  La desobediencia a los mandamientos de Dios sólo puede traer como resultado final el desastre y la deshonra.  Tan ciertamente como designó a Saúl para el gobierno de Israel, Dios ha dado a cada hombre su obra, y la lección práctica e importante que debemos aprender es llevar a cabo el trabajo que se nos ha encomendado de tal forma que podamos contemplar nuestra foja de servicio con gozo y no con dolor (SDA Bible Commentary, tomo 2, pág. 1018). 160


3 de Junio  LA ELECCIÓN DE DIOS  Año Bíblico Job 6, 7
1 Sam. 16: 1-13.
Dijo Jehová a Samuel. . . Llena tu cuerno de aceite, y ven, te enviaré a Isaí de Belén, porque de sus hijos me he provisto de rey. (1 Sam. 16: 1).

Cuando el sacrificio hubo terminado, y antes de participar del festín subsiguiente, Samuel inició su inspección profético de los bien parecidos hijos de Isaí.  Eliab era el mayor, y el que más se parecía a Saúl en estatura y hermosura.  Sus bellas facciones y su cuerpo bien desarrollado llamaron la atención del profeta.  Cuando Samuel miró su porte principesco, pensó ciertamente que era el hombre a quien Dios había escogido como sucesor de Saúl. . . Pero Jehová no miraba la apariencia exterior.  Eliab no temía al Señor.  Si se le hubiera llamado al trono, habría sido un soberano orgulloso y vigente. . .

Ninguna belleza exterior puede recomendar el alma a Dios. La sabiduría y la excelencia del carácter y de la conducta expresan la verdadera belleza del hombre; el valor intrínseco y la excelencia del corazón determinan que seamos aceptados por el Señor de los ejércitos. ¡Cuán profundamente debiéramos sentir esta verdad al juzgarnos a nosotros mismos y a los demás!  Del error de Samuel podemos aprender cuán vana es la estima que se basa en la hermosura del rostro o la nobleza de la estatura (Patriarcas y Profetas, págs. 692).

Los hermanos mayores entre quienes Samuel hubiera hecho la elección, no poseían las cualidades que Dios consideraba esenciales en un rey de su pueblo.  Orgullosos, egoístas, engreídos, fueron desechados para dar lugar al que consideraban despectivamente, aquel que había conservado la sencillez y sinceridad de su juventud, y quien, aunque pequeño a su propia vista, podía ser educado por Dios para llevar las responsabilidades del reino.  Del mismo modo hoy, en más de un niño al cual los padres pasarían por alto. Dios ve aptitudes superiores a las que revelan otros a quienes se cree promisorios.

Y en lo que se refiere a las posibilidades de la vida, ¿quién es capaz de decidir cuál es grande y cuál pequeña? ¡Cuántos obreros que ocupan lugares humildes en la vida, al crear factores de bendición para el mundo, han logrado resultados que los reyes envidiarían! (La Educación, pág. 259). 161


4 de Junio PREPARÁNDOSE PARA DIRIGIR  Año Bíblico Job 8-10
1 Sam. 17: 1-37.
Cuando venía un león, o un oso, y tomaba algún cordero de la manada, salía yo tras él, y lo hería, y lo libraba de su boca; y si se levantaba contra mí, yo le echaba mano de la quijada, y lo hería y lo mataba. (1 Sam. 17: 34, 35).

David crecía en favor ante Dios y los hombres.  Había sido educado en los caminos del Señor, y ahora dedicó su corazón más plenamente que nunca a hacer la voluntad de Dios.  Tenía nuevos temas en que pensar.  Había estado en la corte del rey, y había visto las responsabilidades reales.  Había descubierto algunas de las tentaciones que asediaban el alma de Saúl, y había penetrado en algunos de los misterios del carácter y el trato del primer rey de Israel.  Había visto la gloria real ensombrecida por una nube oscura de tristeza, y sabía que en su vida privada la casa de Saúl distaba mucho de tener felicidad.  Todas estas cosas provocaban inquietud en el que había sido ungido para ser rey de Israel. Pero cuando se sentía absorto en profunda meditación, y atribulado por pensamientos de ansiedad, echaba mano a su arpa y producía acordes que elevaban su mente al Autor de todo lo bueno, y se disipaban las nubes oscuras que parecían entenebrecer el horizonte del futuro.

Dios estaba enseñando a David lecciones de confianza. Como Moisés fue educado para su obra, así también el Señor preparaba al hijo de Isaí para hacerlo guía de su pueblo escogido.  En su cuidado de los rebaños, aprendía a apreciar en forma especial el cuidado que el gran Pastor tiene por las ovejas de su dehesa.

En las colinas solitarias y las hondonadas salvajes por donde vagaba David con sus rebaños  había fieras en acecho.  A menudo salía algún león de los bosquecillos que había al lado del Jordán, o algún oso, de su madriguera, en las colinas, y enfurecidos por el hambre venían a atacar los rebaños. De acuerdo con las costumbres de su tiempo, David sólo estaba armado de su honda y su cayado; pero no tardó en dar pruebas de su fuerza y su valor al proteger a los animales que custodiaba. . .

Su experiencia en estos asuntos probó el corazón de David y desarrolló en él valor, fortaleza y fe (Patriarcas y Profetas, págs. 697, 698). 162


5 de Junio LA JACTANCIA HUMANA  Año Bíblico Job 11-14
1 Sam. 17: 4-29.
Y añadió el Filisteo: Hoy yo he desafiado al campamento de Israel; dadme un hombre que pelee conmigo. (1 Sam. 17: 10).

Cuando Israel declaró la guerra a los filisteos, tres de los hijos de Isaí se unieron al ejército bajo las órdenes de Saúl; pero David permaneció en casa.  Después de algún tiempo, sin embargo, fue a visitar el campamento de Saúl.  Por orden de su padre debía llevar un mensaje y un regalo a sus hermanos mayores y averiguar si estaban sanos y salvos. . .  A medida que David se acercaba al ejército, oyó un alboroto, como si se estuviera por entablar una batalla. . .

Goliat, el campeón de los filisteos, salió, y con lenguaje ofensivo retó a duelo a Israel, y lo desafió a presentar de entre sus filas un hombre que pudiera enfrentársele en singular pelea (Patriarcas y Profetas, pág. 698).

Durante cuarenta días la hueste israelita había temblado ante el desafío arrogante del gigante filisteo.  Sus corazones decaían cuando miraban al enorme cuerpo, que medía seis codos y un palmo.  Llevaba en la cabeza un almete de metal, y estaba vestido de una coraza de planchas que pesaba cinco mil siclos y con grebas de metal en las piernas.  La cota estaba hecha de planchas de metal puestas la una sobre la otra, como las escamas de un pez, tan estrechamente juntadas que ningún dardo o saeta podía penetrar a través de la armadura.  A la espalda el gigante llevaba una jabalina o lanza enorme, también de bronce.  "El asta de su lanza era como un enjullo de telar, y tenía e hierro de su lanza seiscientos siclos de hierro; e iba su escudero delante de él" (Id., pág. 700).

Israel no desafió a Goliat, sino que Goliat hizo sus alardes de orgullo contra Dios y su pueblo.  El desafío, la jactancia y las quejas deben venir de los opositores de la verdad, quienes actúan como Goliat.  Pero no debiera verse a nadie con este espíritu entre aquellos a quienes Dios ha enviado a proclamar el último mensaje de advertencia a un mundo condenado.
Goliat confiaba en su armadura.  Aterrorizaba a los ejércitos de Israel con sus jactancias desafiantes, salvajes, mientras hacia un imponente despliegue de su armadura, que era su fuerza (Testimonies, tomo 3, págs. 218, 219). 163


6 de Junio CINCO PIEDRAS LISAS  Año Bíblico Job 15-17
1 Sam. 17: 28-37.
Añadió David: Jehová, que me ha librado de las garras del león y de las garras del oso, el también me librará de la mano de este filisteo. Y dijo Saúl a David: Ve, y Jehová esté contigo. (1 Sam. 17: 37).

Cuando David vio que todo Israel estaba amedrentado, y supo que el filisteo lanzaba su desafío día tras día, sin que se levantara un campeón que acallara al jactancioso, su espíritu se conmovió dentro de él.  Se encendió su celo para salvar el honor del Dios viviente y el crédito de su pueblo (Patriarcas y Profetas, pág. 698).

David, en su humildad y celo por Dios y por su pueblo, se ofreció para enfrentar a ese jactancioso.  Saúl accedió e hizo que su propia armadura real le fuera colocada a David.  Pero éste no consintió en usarla.  Se quitó la armadura del rey porque no la había probado.  Había probado a Dios y, al confiar en él, había obtenido victorias especiales.  Al ponerse la armadura de Saúl habría dado la impresión de ser un guerrero, cuando era solamente el pequeño David que cuidaba las ovejas.  No quería que se diera el crédito a la armadura de Saúl, porque su confianza estaba depositada en el Señor Dios de Israel (Testimonies, tomo 3, pág. 219).

Escogiendo cinco piedras lisas en el arroyo, las puso en su talega, y con su honda en la mano se aproximó al filisteo.  El gigante avanzó audazmente, esperando encontrarse con el más poderoso de los guerreros de Israel.  Su escudero iba delante de él, y parecía que nada podía resistirle.  Cuando se acercó a David, no vio sino un zagalillo, llamado mancebo a causa de su juventud.  El semblante de David era rosado de salud; y su cuerpo bien proporcionado, sin protección de armadura, se destacaba ventajosamente; no obstante, entre su figura juvenil y las macizas proporciones del filisteo, había un marcado contraste.

Goliat se llenó de asombro y de ira.  "¿Soy yo perro", exclamó, "para que vengas a mí con palos?" Y entonces soltó contra David las maldiciones y los insultos más terribles, en nombre de todos los dioses que conocía.  Gritó mofándose: "Ven a mi, y daré tu carne a las aves del cielo, y a las bestias del campo" (Patriarcas y Profetas, pág. 701). 164


7 de Junio UN RESULTADO SEGURO  Año Bíblico Job 18, 19
1 Sam. 17: 38-58.
Entonces dijo David al filisteo. . . yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado. (1 Sam. 17: 45).

Goliat insultó a David y lo maldijo en nombre de sus dioses.  Sentía que era un insulto a su dignidad que un imberbe mancebo, sin llevar siquiera armadura, le enfrentara. . . David no se irritó al ser tenido en menos, ni tembló ante sus terribles amenazas, sino que replicó: "Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado" (Testimonies, tomo 3, pág. 219).

Este discurso, pronunciado con voz clara y musical, resonó por los aires, y lo oyeron distintamente los millares que escuchaban, convocados para la guerra.  La ira de Goliat llegó al extremo.  Furiosamente, empujó hacia atrás el yelmo que le protegía la frente, y corrió para vengarse de su adversario. El hijo de Isaí se estaba preparando para recibir a su enemigo.  "Y aconteció que, como el filisteo se levantó para ir y llegarse contra David, David se dio prisa y corrió al combate contra el filisteo.  Y metiendo David su mano en el saco, tomó de allí una piedra, y tirósela con la honda, e hirió al filisteo en la frente: y la piedra quedó  hincada en la frente, y cayó en tierra sobre su rostro".

El asombro cundió entre las filas de los dos ejércitos.  Habían estado seguros de que David perecería; pero cuando la piedra cruzó el aire zumbando y dio de lleno en el blanco, vieron al poderoso guerrero temblar y extender las manos, como herido de una ceguera repentina.  El gigante se tambaleó y como una encina herida cayó al suelo.  David no se demoró un solo instante.  Se lanzó sobre el postrado filisteo y asió con las dos manos la pesada espada de Goliat.  Un momento antes el gigante se había jactado de que con ella separaría la cabeza de los hombros del joven, y daría su cuerpo a las aves del cielo.  Ahora el arma se elevó en el aire, y la cabeza del jactancioso rodó apartándose del tronco, y un grito de triunfo subió del campamento de Israel (Patriarcas y Profetas, págs. 701, 702). 165


8 de Junio NADIE QUE SE COMPADEZCA  Año Bíblico Job 20, 21

1 Sam. 22.
Todos vosotros [conspiráis] contra mí. . . y no [hay] entre vosotros quien se compadezca de mí. (1 Sam. 22: 8, VM).

El espíritu del mal estaba sobre Saúl.  Sentía que su condenación había sido sellada por el mensaje solemne de su exclusión del trono de Israel.  Su separación de los sencillos requerimientos de Dios estaba trayendo sus seguros resultados.  El no volvió ni se arrepintió y humilló su corazón delante de Dios, sino que lo abrió para recibir toda sugerencia del enemigo.  Prestó oído a todo testigo falso recibiendo ansiosamente cualquier cosa que empequeñeciera el carácter de David, esperando encontrar una excusa para manifestar su envidia y odio crecientes hacia el que había sido ungido para ocupar el trono de Israel.  Daba crédito a cada rumor, sin tener en cuenta lo inconsistente e irreconciliable que fuese con el carácter y las costumbres anteriores de David.

Cada evidencia de que el cuidado protector de Dios estaba sobre David parecía amargar y profundizar su único propósito fijo.  En contraste marcado aparecía el fracaso en llevar a cabo sus propios designios con el éxito del fugitivo en eludir su búsqueda, pero esto sólo hacía más inflexible y firme la determinación del rey.  No se cuidaba de ocultar sus propósitos hacia David, ni tenía escrúpulos en cuanto a los medios a emplear para llevar a cabo su propósito.

No era con el hombre David, que no le había hecho ningún daño, contra quien el rey estaba contendiendo. Estaba en controversia con el Rey del cielo; porque cuando se permite que Satanás dirija la mente para que no sea gobernada por Jehová, él la conducirá de acuerdo con su voluntad, hasta que el hombre que se encuentra así bajo su poder se convierte en un agente eficaz para llevar a cabo sus designios.  Tan amarga es la enemistad del gran originador de pecado contra los propósitos de Dios, tan terrible es su poder para el mal, que cuando los hombres cortan su conexión con Dios, Satanás influye sobre ellos y sus mentes son sujetadas cada vez más, hasta que desechan el temor de Dios y el respeto a los hombres, volviéndose atrevidos y enemigos declarados de Dios y su pueblo.  Dios odia todo pecado, y cuando el hombre rehúsa persistentemente todo el consejo del Cielo, se lo abandona a los engaños del enemigo (SDA Bible Commentary, tomo 2, pág. 1019). 166


9 de Junio MÚSICA EN UNA CUEVA  Año Bíblico Job 22-24

1 Sam. 22.
Mi vida está entre leones; estoy echado entre hijos de hombres que vomitan llamas.  (Sal. 57: 4).

¡Cuán preciosa y valiosa es la dulce influencia del Espíritu de Dios cuando llega a las almas deprimidas o desesperadas, anima a los de corazón desfalleciente, fortalece a los débiles e imparte valor y ayuda a los probados siervos del Señor! ¡Qué Dios tan bondadoso el nuestro, que trata tan suavemente a los descarriados, y muestra su paciencia y ternura en la adversidad, y cuando estamos abrumados de algún gran dolor!

Todo fracaso de los hijos de Dios se debe a la falta de fe. Cuando las sombras rodean el  alma, cuando necesitamos luz y
dirección, debemos mirar hacia el cielo; hay luz más allá de las tinieblas. David no debió desconfiar un solo momento de Dios. Tenía motivos para confiar en él: era el ungido del Señor, y en medio de los peligros había sido protegido por los ángeles de Dios; se le había armado de valor para que hiciera cosas maravillosas; y si tan sólo hubiera apartado su atención de la situación angustiosa en que se encontraba, y hubiera pensado en el poder y la majestad de Dios, habría estado en paz aun en medio de las sombras de muerte. . .

En las montañas de Judá, David buscó refugio de la persecución de Saúl.  Escapó sin tropiezo a la cueva de Adulam, sitio que, con una fuerza pequeña, podía defenderse de un ejército grande.  "Lo cual como oyeron sus hermanos y toda la casa de su padre, vinieron allí a él". . .

En la cueva de Adulam, la familia se hallaba unida por la simpatía y el afecto. El hijo de Isaí podía producir melodías con la voz y con su arpa mientras cantaba: "¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos igualmente en uno!" (Sal. 133: 1).  Había probado las amarguras de la desconfianza de sus propios hermanos; y la armonía que había reemplazado la discordia llenaba de regocijo el corazón del desterrado.  Allí fue donde David compuso el Salmo 57 (Patriarcas y Profetas, págs. 712, 713). 167



10 de Junio EL RESULTADO DE LA LOCURA  Año Bíblico Job 25-28
1 Sam. 22.
Y el rey dijo: Sin duda morirás, Ahimelec, tú y toda la casa de tu padre. (1 Sam. 22: 16).

No pueden los hombres alejarse del consejo de Dios, y retener la calma ni la sabiduría necesarias para obrar con justicia y discreción.  No hay locura tan temible ni tan desesperada y fútil, como la que consiste en seguir el juicio humano, sin dirección de la sabiduría de Dios.

Saúl había hecho preparativos para atrapar y capturar a David en la cueva de Adulam, y cuando descubrió que David había dejado ese refugio, el rey se enfureció mucho.  La huida de David era un misterio para Saúl.  Sólo podía explicársela por la sospecha de que había en su campamento traidores que habían puesto al hijo de Isaí al tanto de su proximidad y sus propósitos.

Afirmó Saúl a sus consejeros que se había tramado una conspiración contra él, y ofreciéndoles ricos presentes y puestos de honor, los sobornó para que le revelasen quiénes entre su pueblo habían tratado amistosamente a David.  Doeg, el idumeo, se hizo delator.  Movido por la ambición y la avaricia y por el odio al sacerdote, que había reprobado sus pecados, Doeg dio parte de la visita de David a Ahimelec, presentando el asunto en forma tal que se encendiera la ira de Saúl contra el hombre de Dios.  La palabra de aquella lengua perversa, encendida por el mismo infierno, despertó las peores pasiones del corazón de Saúl.  Loco de ira, declaró que debía perecer toda la familia del sacerdote.  Y el terrible decreto fue ejecutado.  No sólo se mató a Ahimelec, sino que también a los mismos miembros de la casa de su padre. . . les dio muerte, por orden del rey, la mano homicida de Doeg. . .

Esto era lo que Saúl podía hacer bajo el dominio de Satanás.  Cuando Dios declaró que la iniquidad de los amalecitas estaba rebasando, y le ordenó que los destruyera totalmente, Saúl se creyó demasiado compasivo para ejecutar la sentencia divina, y salvó lo que estaba dedicado a la destrucción; pero ahora, sin ningún mandamiento de Dios, bajo la dirección de Satanás, podía dar muerte a los sacerdotes del Señor, y llevar la ruina a los habitantes de Nob. Tal es la perversidad del corazón humano que ha rechazado la dirección de Dios (Patriarcas y Profetas, págs. 714- 715) . 168


11 de Junio UNA PAREJA DESPAREJA  Año Bíblico Job 29-31
1 Sam. 25: 2-17.
Engañosa es la gracia, y vana la hermosura; la mujer que teme a Jehová, ésa será alabada.  (Prov. 31: 30).
En el carácter de Abigail, la esposa de Nabal, tenemos una ilustración de lo que debe ser la mujer según la orden de Cristo, mientras que su esposo ilustra lo que un hombre puede llegar a ser al entregarse al dominio de Satanás (SDA Bible Commentary, tomo 2, pág. 1022).

Cuando David huía de Saúl, había acampado cerca de las posesiones de Nabal, y había protegido los rebaños y a los pastores de ese hombre. . . En un momento de necesidad, David envió mensajeros a Nabal con un mensaje cortés, pidiendo alimento para sí y sus hombres; Nabal contestó insolentemente, devolviendo mal por bien, y rehusando compartir su abundancia con sus prójimos.  Ningún mensaje pudo haber sido más respetuoso que el que David envió a ese hombre, pero Nabal acusó falsamente a David y a sus hombres a fin de justificarse en su egoísmo, y representó a David y sus seguidores como siervos fugitivos.  Cuando el mensajero volvió con ese insolente vituperio, David se indignó y decidió tomar una rápida venganza.  Uno de los jóvenes sirvientes de Nabal, temiendo los malos resultados que seguirían a la insolencia de su amo, fue y declaró el caso a su esposa, sabiendo que ella tenía un espíritu diferente del de su marido, y que era una mujer muy juiciosa. . .

Abigail comprendió que debía hacerse algo para impedir los resultados de la falta de Nabal, y que debía actuar inmediatamente tomando la responsabilidad sin el consejo de su esposo.  Sabia que sería inútil hablarle, porque recibiría su proposición tan sólo con insultos y desprecio.  Le recordaría a ella que él era quien mandaba en su casa, que ella era su esposa, y por lo tanto sujeta a él, y debía actuar como él dictara. . .

Sin su consentimiento, reunió provisiones a discreción para conciliar la ira de David; porque sabía que él estaba decidido a vengarse del insulto que había recibido. . . La conducta de Abigail frente a ese problema fue aprobada por Dios, y las circunstancias revelaron en ella un espíritu y un carácter nobles (Manuscrito 17, 1891). 169


12 de Junio CORTÉS REPRENSIÓN  Año Bíblico Job 32-34
1 Sam. 25: 18-35.
Y yo te ruego que perdones a tu sierva esta ofrenda; pues Jehová de cierto hará casa estable a mi señor, por cuanto mi señor pelea las batallas de Jehová, y mal no se ha hallado en ti en tus días. (1 Sam. 25: 28).

Abigail se dirigió respetuosamente a David, honrándolo y tratándolo con deferencia, y presento su caso elocuentemente y con éxito.  Aunque no excusó la insolencia de su esposo, rogó por su vida.  También dio muestras de ser no sólo juiciosa, sino piadosa, y que estaba al tanto de la intervención divina en la vida de David.  Declaró su firme fe, en el hecho de que David era el ungido de Jehová (Manuscrito 17, 1891).

Abigail insinuó el curso que David debía seguir.  Debía librar las batallas del Señor.  No debía  procurar vengarse por los agravios personales, aun cuando se le perseguía como a un traidor. . . Estas palabras sólo pudieron brotar de los labios de una persona que participaba de la sabiduría de lo Alto.  La piedad de Abigail, como la fragancia de una flor, se expresaba inconscientemente en su semblante, sus palabras y sus acciones.  El Espíritu del Hijo de Dios moraba en su alma.  Su palabra, sazonada de gracia, y henchida de bondad y de paz, derramaba una influencia celestial. Impulsos mejores se apoderaron de David, y tembló al pensar en lo que pudiera haber resultado de su propósito temerario. . .

Una vida cristiana consagrada derrama siempre luz, con suelo y paz.  Se caracteriza por la pureza, el tino, la sencillez y el deseo de servir a los semejantes.  Está dominada por ese amor desinteresado que santifica la influencia.  Está henchida del Espíritu de Cristo, y doquiera vaya quien la posee deja una huella de luz.

Abigail era sabia para aconsejar y reprender.  La ira de David se disipó bajo el poder de su influencia y razonamiento. . .
Con corazón humilde recibió la reprensión. . . Le dio las gracias y la bendijo por haberle aconsejado tan rectamente.  Son muchos los que, cuando se les reprende, se creen dignos de alabanza si reciben el reproche sin impacientarse; pero ¡cuán pocos aceptan la reprensión con gratitud de corazón, y bendicen a los que tratan de evitarles que sigan un sendero malo! (Patriarcas y Profetas, págs. 724, 725). 170



13 de Junio VENGANZA DIVINA  Año Bíblico Job 35-37
1 Sam. 25: 36-39.
No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor.  (Rom. 12: 19).

Aunque Nabal había desatendido al grupo necesitado compuesto por David y sus hombres, esa misma noche ofreció una fiesta dispendioso para sí mismo y sus amigos bulliciosos, y se excedió en comer y beber hasta hundirse en un estupor de borracho (Manuscrito 17, 1891).

A Nabal no le preocupaba gastar una cantidad exorbitante de su fortuna en complacerse y glorificarse a sí mismo; pero le parecía un sacrificio demasiado penoso compensar a los que habían sido como un muro para sus rebaños y manadas con algo que no afectaría mayormente su presupuesto.  Nabal era como el hombre rico de la parábola.  Tenía sólo un pensamiento: usar los dones misericordiosos de Dios para complacer sus egolátricos apetitos sensuales. No tenía un pensamiento de gratitud para el Dador.  No era rico para con Dios porque el tesoro eternal no le atraía.  El pensamiento absorbente de su vida era la riqueza presente, la ganancia presente.  Eso era su dios (SDA Bible Commentary, tomo 2 págs. 1021, 1022).

Nabal era un cobarde; y cuando se dio cuenta de cuán cerca su tontería le había llevado de una muerte repentina, quedó como herido de un ataque de parálisis.  Temeroso de que David continuase con su propósito de venganza, se llenó de horror, y cayó en una condición de insensibilidad inconsciente.  Diez días después falleció. La vida que Dios le había dado, sólo había sido una maldición para el mundo.  En medio de su alegría y regocijo, Dios le había dicho, como le dijo al rico de la parábola: "Esta noche vuelven a pedir tu alma" (Luc. 12: 20) (Patriarcas y Profetas, pág. 725).

Cuando David se enteró de la muerte de Nabal, agradeció a Dios que había tomado la venganza en sus propias manos.
Había sido alejado del mal, y el Señor había devuelto la maldad del impío sobre su propia cabeza. Al observar en este incidente la forma en que trató Dios con Nabal y David, los hombres pueden sentirse alentados a poner sus casos en las manos de Dios, que en el momento apropiado él arreglará las cosas (SDA Bible Commentary, tomo 2, pág. 1022). 171


14 de Junio DIOS NO CONTESTO  Año Bíblico Job 38-42
1 Sam. 28: 3-25.
Jehová no le respondió ni por sueños, ni por Urim, ni por profetas. (1 Sam. 28: 6).

Nunca se apartó el Señor de un alma que acudiera a él con sinceridad y humildad. ¿Por qué dejó a Saúl sin contestación?  Por sus propios actos, el rey había desechado los beneficios de todos los métodos de interrogar a Dios.  Había rechazado el consejo de Samuel el profeta; había desterrado a David, el escogido de Dios; había dado muerte a los sacerdotes de Jehová.

 Habiendo ahuyentado por sus pasados al Espíritu de gracia, ¿podía acaso recibir contestación del Señor mediante sueños y revelaciones?  Saúl no se volvió a Dios con humildad y arrepentimiento.  Lo que él buscaba no era el perdón de su pecado ni la reconciliación con Dios, sino que se le librara de sus enemigos.  Por su propia obstinación y rebelión, se había separado de Dios.  No podía retornar a él sino por medio del arrepentimiento y de la contrición; pero el monarca orgulloso, en su angustia y desesperación, decidió solicitar ayuda de otra fuente. . . Se le dijo al rey que una mujer que tenía espíritu de adivinación vivía oculta en Endor. . . Disfrazándose, Saúl salió protegido por las sombras de la noche con sólo dos acompañantes, para buscar el retiro de la pitonisa. . .

¡Cuán terrible es la servidumbre del que se entrega al dominio del peor de los tiranos, a saber, él mismo!  La confianza en Dios, y la obediencia a su voluntad, eran las únicas condiciones bajo las cuales Saúl podía ser rey de Israel.  Si hubiera cumplido con estas condiciones durante todo su reinado, su reino habría estado seguro; Dios habría sido su guía, el Omnipotente su escudo.  Dios había soportado mucho tiempo a Saúl; y aunque su rebelión y su obstinación casi habían acallado la voz divina en su alma, aún tenía oportunidad de arrepentirse.  Pero cuando en su peligro se apartó de Dios para obtener luz de una aliada de Satanás, cortó el último vínculo que le ataba a su Creador. . .

Al consultar aquel espíritu de las tinieblas, Saúl se había destruido.  Oprimido por los horrores de la desesperación, le iba a resultar imposible inspirar ánimo a su ejército.  Separado de la Fuente de fortaleza, no podía dirigir la mente de Israel para que buscara y mirara a Dios como su ayudador.  De esta manera la predicción del mal iba a labrar su propio cumplimiento. (Patriarcas y Profetas, págs. 732, 733, 736). 172


15 de Junio ESE NO ES SAMUEL  Año Bíblico Sal. 1-9
1 Sam. 28: 3-25.
Porque los que viven saben que han de morir; pero los muertos nada saben, ni tienen más paga; porque su memoria es puesta en olvido.  (Ecl. 9: 5).

Cuando Saúl inquirió por Samuel, el Señor no lo hizo aparecer ante Saúl.  El no vio nada.  A Satanás no se le permitió molestar el descanso de Samuel en la tumba y traerlo en realidad a la pitonisa de Endor.  Dios no le da a Satanás el poder de resucitar a los muertos.  Pero los ángeles de Satanás toman la forma de amigos muertos, y hablan y actúan como ellos para poder llevar a cabo mejor su obra de engaño.  Satanás conocía bien a Samuel, y sabia cómo representarlo frente a la pitonisa de Endor, y pronunciar correctamente el destino de Saúl y de sus hijos.

Satanás aparecerá en forma razonable a cuantos pueda engañar, y se congraciará con ellos, conduciéndolos casi imperceptiblemente lejos de Dios.  Los pone bajo su dominio, primero con cautela, hasta que sus percepciones se entorpecen.  Luego hará insinuaciones más osadas, hasta que pueda llevarlos a cometer casi cualquier clase de crímenes.  Cuando los tiene completamente en su trampa, entonces quiere que comprendan dónde se encuentran, y se alegra ante su confusión, como en el caso de Saúl.  Este había permitido que Satanás hiciera de él un cautivo complaciente, y ahora Satanás ponía delante de Saúl una descripción correcta de su destino.  Al darle una declaración acertada de su fin mediante la mujer de Endor, Satanás abría un camino para que los israelitas fuesen instruidos por su astucia satánica, a fin de que, en su rebelión contra Dios, aprendiesen de él y así rompiesen el último eslabón que los unía a Dios.

Saúl sabía que con ese último acto de consultar a la pitonisa de Endor, cortaba el último lazo que lo sostenía a Dios.  Sabía que si antes no se había separado voluntariamente de Dios, ese acto sellaba esa separación y la hacía definitiva.  Había hecho un acuerdo con la muerte, un pacto con el infierno.  La copa de su iniquidad estaba llena (SDA Bible Commentary, tomo 2, págs. 1022, 1023).173


16 de Junio LOS SECRETOS DE DIOS  Año Bíblico Sal. 10-17
1 Sam. 28: 3-25.
No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad.  (Hech. 1: 7).

La pitonisa de Endor había pactado con Satanás entregarse por completo a su dirección; él realizaría maravillas y milagros para ella y le revelaría las cosas más secretas, si se sometía sin reservas al dominio de su majestad satánica.  Ella lo había hecho (SDA Bible Commentary, tomo 2, pág. 1022).

Al predecir la perdición de Saúl por medio de la pitonisa de Endor, Satanás quería entrampar al pueblo de Israel. Esperaba que dicho pueblo llegaría a tener confianza en la pitonisa, y se vería inducido a consultarla.  Así se apartaría de Dios como su consejero, y se colocaría bajo la dirección de Satanás. La seducción por medio de la cual el espiritismo atrae a las multitudes es su supuesto poder de descorrer el velo del futuro y revelar a los hombres lo que Dios ocultó.  Dios nos reveló en su Palabra los grandes acontecimientos del porvenir, todo lo que es esencial que sepamos, y nos ha dado una guía segura para nuestros pie en medio de los peligros; pero Satanás quiere destruir la confianza y la fe los hombres en Dios, dejarlos descontentos de su condición en la vida, e inducirles a procurar el conocimiento de lo que Dios sabiamente les vedó y a menospreciar lo que les reveló en su santa Palabra.

Muchos se agitan cuando no pueden saber qué resultará en definitiva de los asuntos.  No pueden soportar la incertidumbre, y su impaciencia rehúsan esperar para ver la salvación de Dios.  Los males que presienten casi los enloquecen. Ceden a sus sentimientos de rebelión, y corren de aquí para allá en dolor apasionado, procurando entender lo que no se ha revelado.  Si tan sólo confiaran en Dios y velaran en oración, hallarían consuelo divino. Su espíritu sería calmado por la comunión con Dios.  Los cansados y trabajados hallarían descanso para sus almas, con sólo ir a Jesús; pero cuando descuidan los medios que Dios dispuso para su consuelo, y recurren a otras fuentes, con la esperanza de averiguar lo que Dios vedó, cometen el error de Saúl, y con ello sólo adquieren un conocimiento del mal (Patriarcas y Profetas, págs. 742, 743). 174


17 de Junio UN SUICIDA  Año Bíblico Sal. 18-22
1 Sam. 31: 1-6.
La justicia del perfecto enderezará su camino; mas el impío por su impiedad caerá.  (Prov. 11: 5).

En las llanuras de Sunem y en las laderas del monte Gilboa, los ejércitos de Israel y las huestes filisteas se trabaron en mortal combate.  Aunque la temible escena de la cueva de Endor había ahuyentado toda esperanza de su corazón, Saúl luchó con valor desesperado por su trono y por su reino.  Pero fue en vano.  "Los de Israel huyeron delante de los filisteos, y cayeron muertos en el monte de Gilboa".  Tres hijos valerosos del rey perecieron a su lado.  Los arqueros apremiaban más y más a Saúl.  Habían visto a sus soldados caer en derredor suyo, y a sus nobles hijos abatidos por la espada.  Herido él mismo, ya no podía pelear ni huir.  Le era imposible escapar, y resuelto a no ser capturado vivo por los filisteos, ordenó a su escudero: "Saca tu espada, y pásame con ella".  Cuando el hombre se negó a levantar la mano contra el ungido del Señor, Saúl se quitó él mismo la vida dejándose caer sobre su propia espada.  Así pereció el primer rey de Israel cargando su alma con la culpa del suicidio (Patriarcas y Profetas, págs. 736, 737).

Siguiendo los dictados de Satanás, Saúl apresuró el mismo resultado que con habilidad no santificada, estaba tratando de impedir.

El consejo del Señor había sido despreciado una y otra vez por el rey rebelde, y el Señor lo había abandonado a la insensatez de su propia sabiduría.  La influencia del Espíritu de Dios lo hubiera contenido de seguir la impía conducta que había elegido, que a su tiempo produjo su ruina.  Dios odia todo pecado, y cuando el hombre rehúsa persistentemente todo el consejo del Cielo, es abandonado al engaño del enemigo para ser arrastrado por sus propias pasiones, y seducido (SDA Bible Commentary, tomo 2, pág. 1019).

El primer rey de Israel resultó un fracaso, porque puso su voluntad sobre la voluntad de Dios.   Mediante el profeta Samuel, el Señor instruyó a Saúl que como rey de Israel su curso de acción debía estar regido por la más estricta integridad.  Entonces Dios bendeciría su gobierno con prosperidad.

Pero Saúl se negó a hacer de la obediencia a Dios su primera consideración, y de los principios del cielo el gobierno de su conducta. Murió en medio de la deshonra y la desesperación (Id., pág. 1017). 175


18 de Junio LLANTO POR UN AMIGO  Año Bíblico Sal. 23-30
2 Sam. 1: 13-27.
¡Cómo han caído los valientes, han perecido las armas de guerra! (2 Sam. 1: 27).

Dos veces había tenido David a Saúl en su poder; pero cuando se le exhortó a que le diera muerte, se negó a levantar la mano contra el que había sido consagrado por orden de Dios para gobernar a Israel. . .

El dolor de David por la muerte de Saúl era sincero y profundo; y revelaba la generosidad de una naturaleza noble.  No se alegró de la caída de su enemigo.  El obstáculo que había impedido su ascensión al trono de Israel había sido eliminado, pero no se regocijó por ello.  La muerte había borrado por completo todo recuerdo de la desconfianza y crueldad de Saúl, y de su historia David recordaba sólo lo que era regio y noble.  El nombre de Saúl iba vinculado con el de Jonatán, cuya amistad había sido tan sincera y tan desinteresada (Patriarcas y Profetas, págs. 752, 753).

Jonatán, que por nacimiento era heredero del trono, sabía que había sido privado de él por decreto divino; fue el más tierno y fiel amigo de David, su rival, y lo protegió a riesgo de su vida; fue fiel a su padre durante los días sombríos de la decadencia de su poder, y cayó al fin a su lado. El nombre de Jonatán está atesorado en el cielo, y en la tierra es un testimonio de la existencia y del poder del amor abnegado (La Educación, págs. 151, 152).

El canto en que David derramó los sentimientos de su corazón, llegó a ser un tesoro para la nación, y para el pueblo de Dios en las generaciones sucesivas:
"¡Cómo han caído los valientes en medio de la batalla!
¡Jonatán, muerto en tus alturas!
Angustia tengo por ti, hermano mío Jonatán,
Que me fuiste muy dulce.
Más maravilloso me fue tu amor, que el amor de las mujeres.
¡Cómo han caído los valientes,
Y perecieron las armas de guerra!"
(Patriarcas y Profetas, pág. 753). 176



19 de Junio SU ULTIMO ERROR  Año Bíblico Sal. 31-35
2 Sam. 6: 1-11.
Uza extendió su mano al arca de Dios, y la sostuvo; porque los bueyes tropezaban.  Y el furor de Jehová se encendió contra Uza, y lo hirió allí Dios por aquella temeridad, y cayó allí muerto junto al arca de Dios. (2 Sam. 6: 6, 7).

La suerte de Uza fue un castigo divino por la violación de un mandamiento muy explícito.  Por medio de Moisés el Señor había dado instrucciones especiales acerca de cómo transportar el arca.  Sólo los sacerdotes, descendientes de Aarón, podían tocarla, o aun mirarla descubierta. . . Los sacerdotes habían de cubrir el arca, y luego los coatitas debían levantarla mediante los palos que pasaban por los anillos de cada lado del arca, y que nunca se quitaban.  A los hijos de Gersón y de Merari, que tenían a su cargo las cortinas y las tablas y los pilares del tabernáculo, Moisés les dio carretas y bueyes para que transportaran en éstas lo que se les había encomendado a ellos.  "Y a los hijos de Coat no dio; porque llevaban sobre sí en los hombros el servicio del santuario" (Núm. 7: 9).  Así al traer el arca de Quiriat-jearim se habían pasado por alto en forma directa e inexcusable las instrucciones del Señor. . .

Los filisteos, que no conocían la ley de Dios, habían puesto el arca sobre una carreta cuando la devolvieron a Israel, y el Señor aceptó el esfuerzo que ellos habían hecho.  Pero los israelitas tenían en sus manos una declaración precisa de lo que Dios quería en estos asuntos, y al descuidar estas instrucciones deshonraban a Dios.

Uza incurrió en la culpa mayor de presunción.  Al transgredir la ley de Dios había aminorado su sentido de la santidad de ella, y con sus pecados inconfesos, a pesar de la prohibición divina, había presumido tocar el símbolo de la presencia de Dios.  Dios no puede aceptar una obediencia parcial ni una conducta negligente con respecto a sus mandamientos.  Mediante el castigo infligido a Uza, quiso hacer comprender a todo Israel cuán importante es dar estricta obediencia a sus requisitos.  Así la muerte de ese solo hombre, al inducir al pueblo a arrepentirse, había de evitar la necesidad de aplicar castigo a miles (Patriarcas y Profetas, págs. 763 765). 177


20 de Junio SATANÁS TRABAJA OCULTAMENTE  Año Bíblico Sal. 36-39
2 Sam. 11.
Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las
tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. (Efe. 6: 12).

La Biblia tiene poco que decir en alabanza de los hombres.  Dedica poco espacio a relatar las virtudes hasta de los mejores hombres que jamás hayan vivido.  Este silencio no deja de tener su propósito y su lección.  Todas las buenas cualidades que poseen los hombres son dones de Dios; realizan sus buenas acciones por la gracia de Dios manifestada en Cristo.  Como lo deben todo a Dios, la gloria de cuanto son y hacen le pertenece sólo a él; ellos no son sino instrumentos en sus manos.

Además, según todas las lecciones de la historia bíblica, es peligroso alabar o ensalzar a los hombres; pero si uno llega a perder de vista su total dependencia de Dios, y a confiar en su propia fortaleza, caerá seguramente. . .

Es imposible que nosotros, con nuestra propia fortaleza sostengamos el conflicto; y todo lo que aleje a nuestra mente de Dios, todo lo que induzca al ensalzamiento o a la dependencia de sí, prepara seguramente nuestra caída.  El tenor de la Biblia está destinado a inculcarnos desconfianza en el poder humano y a fomentar nuestra confianza en el poder divino.

El espíritu de confianza y ensalzamiento de sí fue el que preparó la caída de David.  La adulación y las sutiles seducciones del poder y del lujo, no dejaron de tener su efecto sobre él.  También las relaciones con las naciones vecinas ejercieron en él una influencia maléfica.  Según las costumbres que prevalecían entre los soberanos orientales de aquel entonces, los crímenes que no se toleraban en los súbditos quedaban impunes cuando se trataba del rey; el monarca no estaba obligado a ejercer el mismo dominio de sí que el súbdito.  Todo esto tendía a aminorar en David el sentido de la perversidad excesiva del pecado.  Y en vez de confiar humilde en el poder de Dios, comenzó a confiar en su propia fuerza y sabiduría.

Tan pronto como Satanás pueda separar el alma de Dios, la única fuente de fortaleza, procurará despertar los deseos impíos de la naturaleza carnal del hombre.  La obra del enemigo no es abrupta; al principio no es repentina ni sorpresivo; consiste en minar secretamente las fortalezas de los principios (Patriarcas y Profetas, págs. 775, 776). 178


21 de Junio UN PECADO CONDUCE A OTRO  Año Bíblico Sal. 40-45
2 Sam. 11.
Mas esto que David había hecho, fue desagradable ante los ojos de Jehová. (2 Sam. 11: 27).

Cuando él estaba cómodo, tranquilo y seguro de sí mismo, se separó de Dios, cedió a las tentaciones de Satanás, y atrajo sobre su alma la mancha de la culpabilidad.  El hombre designado por el Cielo como caudillo de la nación, el escogido por Dios para ejecutar su ley, violó sus preceptos.  Por sus actos el que debía castigar a los malhechores, les fortaleció las manos.
En medio de los peligros de su juventud, David, consciente de su integridad, podía confiar su caso a Dios.  La mano del Señor le había guiado y hecho pasar sano y salvo por infinidad de trampas tendidas a sus pies.  Pero ahora, culpable y sin arrepentimiento, no pidió ayuda ni dirección al Cielo, sino que buscó la manera de desenredarse de los peligros en que el pecado le había envuelto.  Betsabé, cuya hermosura fatal había resultado ser una trampa para el rey, era la esposa de Urías el heteo, uno de los oficiales más valientes y más fieles de David.  Nadie podía prever cuál sería el resultado si se llegase a descubrir el crimen. . .

Todo esfuerzo de David para ocultar su culpabilidad resultó fútil. . . En su desesperación se apresuró a agregar un asesinato a su adulterio.  El que había logrado la destrucción de Saúl, trataba ahora de llevar a David también a la ruina.  Aunque las tentaciones eran distintas, ambas se asemejaban en cuanto a conducir a la transgresión de la ley de Dios. . .

Urías fue hecho portador de su propia sentencia de muerte.  El rey envió por su medio una carta a Joab, en la cual ordenaba: "Poned a Urías delante de la fuerza de la batalla, y desamparadle, para que sea herido y muera". Joab, ya manchado con la culpa de un asesinato protervo, no vaciló en obedecer las instrucciones del rey, y Urías cayó herido por la espada de los hijos de Amón. . .

Aquel que antes tenía tan sensible la conciencia y alto el sentimiento del honor que no le permitían, ni aun cuando corría peligro de perder su propia vida, levantar la mano contra el ungido del Señor, se había rebajado tanto que podía agraviar y asesinar a uno de sus más valientes y fieles soldados, y esperar gozar tranquilamente el premio de su pecado. ¡Ay! ¡Cuánto se había envilecido el oro fino! ¡Cómo había cambiado el oro más puro! (Patriarcas y Profetas, págs. 776, 778).179


22 de Junio UN REY AMONESTADO  Año Bíblico Sal. 46-50

2 Sam. 12: 1-14.
Entonces dijo Natán a David: Tú eres aquel hombre. (2 Sam. 12: 7).

Con el transcurso del tiempo se fue conociendo el pecado de David para con Betsabé, y se despertó la sospecha de que él había planeado la muerte de Urías.  Esto redundó en deshonor para el Señor.  El había favorecido y ensalzado a David, y el pecado de éste representaba mal el carácter de Dios, y echaba oprobio sobre su nombre.  Tendía a rebajar las normas de la piedad en Israel, a aminorar en muchas mentes el aborrecimiento del pecado, mientras que envalentonaba en la transgresión a los que no amaban ni temían a Dios.  El profeta Natán recibió órdenes de llevar un mensaje de reprensión a David.  Era un mensaje terrible en su severidad.  A pocos soberanos se les podría haber dirigido una reprensión sin que el mensajero perdiese la vida.  Natán transmitió la sentencia divina sin vacilación, aunque con tal sabiduría celestial que despertó la simpatía y la conciencia del rey y le indujo a que con sus labios emitiera su propia sentencia de muerte. . .

Como David, los culpables pueden procurar que su crimen quede oculto para los hombres; pueden tratar de sepultar la acción perversa para siempre, a fin de que el ojo humano no la vea ni lo sepa la inteligencia humana; pero "todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta" (Heb. 4: 13) (Patriarcas y Profetas, págs. 779, 780).

La parábola de la cordera relatada por el profeta Natán al rey David debiera ser estudiada por todos. . . Mientras seguía su camino de complacencia propia y transgresión de los mandamientos, le fue presentada la parábola del hombre rico que sacó a uno pobre su única cordera.  Pero el rey estaba tan plenamente envuelto en su vestidura de pecado, que no comprendió que él era el pecador.  Cayó en la trampa, y. . . dictó la sentencia de muerte para otro hombre, según suponía, condenándolo a muerte. . .

Esta experiencia fue muy penosa para David, pero también muy benéfica.  De no haber sido por el espejo que Natán sostuvo delante de él, en el cual reconoció tan claramente su propia semejanza, no hubiera llegado a la convicción de su pecado atroz, y la ruina lo habría alcanzado.  La convicción de su culpa fue la salvación de su alma.  Se vio bajo otra luz, como el Señor lo veía, y a lo largo del resto de su vida se arrepintió de su pecado (SDA Bible Commentary, tomo 2, pág. 1023). 180


23 de Junio EL CAMINO DEL PECADO ES DURO  Año Bíblico Sal. 51-55
2 Sam. 12: 1-14.
Con este asunto hiciste blasfemar a los enemigos de Jehová. (2 Sam. 12: 14).

A través de las generaciones sucesivas, los incrédulos han señalado el carácter de David y la mancha negra que lleva, y han exclamado en son de triunfo y burla: "¡He aquí el hombre según el corazón de Dios!" Así se ha echado oprobio sobre la religión; Dios y su Palabra han sido blasfemados; muchas almas se han endurecido en la incredulidad, y muchos, bajo un manto de piedad, se han envalentonado en el pecado.

Pero la historia de David no suministra motivos por tolerar el pecado.  David fue llamado hombre según el corazón de Dios cuando andaba de acuerdo con su consejo.  Cuando pecó, dejó de serlo hasta que, por arrepentimiento, hubo vuelto al Señor. ..
.
Aunque David se arrepintió de su pecado, y fue perdonado y aceptado por el Señor, cosechó la funesta mies de la siembra que él mismo había sembrado. . . En su propia casa se debilitó su autoridad y su derecho a que sus hijos le respetasen y obedeciesen.  Cierto sentido de su culpabilidad le hacía guardar silencio cuando debiera haber condenado el pecado; y debilitaba su brazo para ejecutar justicia en su casa. . .

Los que señalando el ejemplo de David, tratan de aminorar la culpa de sus propios pecados, debieran aprender de las lecciones del relato bíblico que el camino de la transgresión es duro.  Aunque, como David, se volvieran de sus caminos impíos, los resultados del pecado, aun en esta vida, serán amargos y difíciles de soportar (Patriarcas y Profetas, págs. 782, 783).

Un hombre incurre en pecado al perjudicar a un semejante, pero su culpa principal es el pecado que ha cometido contra el Señor, y la mala influencia de su ejemplo sobre otros.  El hijo sincero de Dios no toma a la ligera ninguno de sus requerimientos (SDA Bible Commentary, tomo 3, pág. 1147).

Dios quiso que la historia de la caída de David sirviera como una advertencia de que aun aquellos a quienes él ha bendecido y favorecido grandemente no han de sentirse seguros ni tampoco descuidar el velar y orar.  Así ha resultado para los que con humildad han procurado aprender lo que Dios quiso enseñar con esta lección (Patriarcas y Profetas, pág. 783). 181


24 de Junio BELLEZA SUPERFICIAL  Año Bíblico Sal. 56-61
2 Sam. 14: 25-15: 30.
Mas tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí; mi gloria, y el que levanta mi cabeza.  (Sal. 3: 3).

David, que recordaba siempre su propia transgresión de la ley de Dios, parecía estar moralmente paralizado; se revelaba débil e irresoluto mientras que antes de su pecado había sido valeroso y decidido.  Había disminuido su influencia con el pueblo y todo esto favorecía los designios de su hijo desnaturalizado. . .

Y mientras que el rey se inclinaba cada vez más al deseo de retraimiento y soledad, Absalón buscaba con halagos el favor popular. . . Día tras día, se podía ver a ese hombre de semblante noble a la puerta de la ciudad, donde una multitud de suplicantes aguardaba para presentarle sus agravios en procura de que fuesen reparados.  Absalón se rozaba con ellos, oía sus agravios, y expresaba cuánto simpatizaba con ellos por sus sufrimientos y cuánto lamentaba la falta de eficiencia del gobierno (Patriarcas y Profetas, pág. 790).

Mediante su belleza notable, don de gentes, y bondad fingida, astutamente robó los corazones del pueblo.  No poseía caridad en el corazón, sino que era ambicioso y, como lo muestra su historia, era capaz de echar mano de la intriga y del crimen para obtener el reino.  Hubiese devuelto el amor y la bondad de su padre quitándole la vida.  Fue proclamado rey en Hebrón por sus seguidores y los condujo en persecución de su padre (Spiritual Gifts, tomo 4, pág. 89).

Con humildad y dolor, David salió por la puerta de Jerusalén, alejado de su trono de su palacio y del arca de Dios, por la insurrección de su hijo amado.  El pueblo le seguía en larga y triste procesión como un séquito fúnebre (Patriarcas y Profetas, pág. 792).

Muchos que no ven como Dios ve, sino que toman las cosas desde el punto de vista del hombre, podrían razonar, que el descontento de David era legítimo y que la sinceridad de su pasado arrepentimiento debiera haberle exceptuado del presente juicio. . . David no formuló quejas.  Su salmo más elocuente lo cantó cuando subía el Monte de los Olivos, llorando y descalzo, humillado en espíritu, abnegado y generoso, sumiso y resignado (Carta 6, 1880). 182


25 de Junio GRANDEZA EN LA HUMILLACIÓN  Año Bíblico Sal. 62-67
Aunque more en tinieblas, Jehová será mi luz.  La ira de Jehová soportaré, porque pequé contra él, hasta que juzgue mi causa y haga mi justicia. (Miq. 7: 8, 9).

La conciencia le estaba diciendo verdades amargas y humillantes a David.  Mientras que sus súbditos fieles se preguntaban el porqué de este repentino cambio de fortuna, éste no era un misterio para el rey.  A menudo había tenido presentimientos de una hora como ésta.  Se había sorprendido de que Dios hubiera soportado durante tanto tiempo sus pecados y hubiera dilatado la retribución que merecía.  Y ahora en su precipitada y triste huida, con los pies descalzos, y habiendo trocado su manto real por saco y ceniza, y mientras los lamentos de los que le seguían despertaban los ecos de las colinas, pensó en su amada capital, en el sitio que había sido escenario de su pecado, y al recordar las bondades y la paciencia de Dios, no quedó del todo sin esperanza. . .

Más de un obrador de iniquidad ha excusado su propio pecado señalando la caída de David; pero ¡cuán pocos son los que manifiestan la penitencia y la humildad de David! ¡Cuán pocos soportarían la reprensión y la retribución con la paciencia y la fortaleza que él manifestó!  El había confesado su pecado, y durante muchos años había procurado cumplir su deber como fiel siervo de Dios; había trabajado por la edificación de su reino, y éste había alcanzado bajo su gobierno una fortaleza y una prosperidad nunca logradas antes.  Había reunido enormes cantidades de material para la construcción de la casa de Dios; y ahora, ¿iba a ser barrido todo el trabajo de su vida? ¿Debían los resultados de muchos años de labor consagrada, la obra del genio, de la devoción y del buen gobierno, pasar a las manos de su hijo traidor y temerario, que no consideraba el honor de Dios ni la prosperidad de Israel? ¡Cuán natural hubiera parecido que David murmurase contra Dios en esta gran aflicción!

Pero él vio en su propio pecado la causa de su dificultad. . . Y el Señor no abandonó a David.  Este capítulo de su experiencia cuando, sufriendo los insultos más crueles y los agravios más severos, se muestra humilde, desinteresado, generoso y sumiso, es uno de los más nobles de toda su historia.  Jamás fue el gobernante de Israel más verdaderamente grande a los ojos del Cielo que en esta hora de más profunda humillación exterior (Patriarcas y Profetas, págs. 797, 798). 183



26 de Junio EL ERROR DE UN HOMBRE SABIO  Año Bíblico Sal. 68-71
2 Sam. 16: 15-17: 24.
Jehová había ordenado que el acertado consejo de Ahitofel se frustrara, para que Jehová hiciese venir el mal sobre Absalón. (2 Sam. 17: 14).

Ahitofel manifestó insistentemente a Absalón la necesidad de obrar inmediatamente contra David. . . Este proyecto fue aprobado por los consejeros del rey. Si se lo hubiese puesto en práctica, David habría sido muerto seguramente, a menos que el Señor se hubiese interpuesto directamente para salvarlo.  Pero una sabiduría aún más alta que la del renombrado Ahitofel dirigía los acontecimientos. . .

A Husai no se le había llamado al concilio, y no quiso intervenir sin que se lo pidieran, por temor de que se sospechara de él como espía; pero después que se hubo dispersado la asamblea, Absalón que tenía en alto aprecio el juicio del consejero de su padre, le sometió el plan de Ahitofel.  Husai vio que, de seguirse el plan propuesto, David estaría perdido.  Y dijo: "El consejo que ha dado esta vez Ahitofel no es bueno". . . Sugirió luego un plan atrayente para una naturaleza vana, egoísta y aficionada a hacer ostentación de poder. . .

"Entonces Absalón y todos los de Israel dijeron: El consejo de Husai Arquita es mejor que el consejo de Ahitofel".  Pero hubo uno que no fue engañado, y que previó claramente el resultado de este error fatal de Absalón.

Ahitofel sabía que la causa de los rebeldes estaba perdida.  Y sabía que cualquiera que fuese la suerte del príncipe, no había esperanza para el consejero que había instigado sus mayores crímenes.  Ahitofel había animado a Absalón en la rebelión; le había aconsejado que cometiera las maldades más abominables, en deshonra de su padre; había aconsejado que se matara a David, y había proyectado cómo lograrlo; había eliminado para siempre la última posibilidad de que él mismo se reconciliara con el rey; y ahora otro le era preferido, aun por el mismo Absalón.  Celoso, airado y desesperado, "levantóse y fuese a su casa en su ciudad; y después de disponer acerca de su casa, ahorcóse y murió".  Tal fue el resultado de la sabiduría de uno que, no obstante sus grandes talentos, no tuvo a Dios como su consejero (Patriarcas y Profetas, págs. 800-802). 184



27 de Junio UN MONUMENTO DE PIEDRAS  Año Bíblico Sal. 72-77
2 Sam. 18: 1-18.
Tomando después a Absalón, le echaron en un gran hoyo en el bosque, y levantaron sobre él un montón muy grande de piedras. (2 Sam. 18: 17).

David y toda su compañía de guerreros y estadistas, ancianos y jóvenes, mujeres y niños, cruzaron el profundo y caudaloso río de corriente rápida. . . El consejo de Husai había logrado su objeto, al proporcionar a David la oportunidad de escapar; pero no se podía refrenar mucho tiempo al príncipe temerario e impetuoso; y pronto emprendió la persecución de su padre. . .

La batalla se riñó en un bosque cercano al Jordán, donde las grandes fuerzas del ejército de Absalón no eran sino una desventaja para él.  Entre las espesuras y los pantanos del bosque, estas tropas indisciplinadas se confundieron y se volvieron ingobernables. . . Viendo Absalón que la jornada estaba perdida, se dio vuelta para huir, pero se le trabó la cabeza entre dos ramas de un árbol muy extendido, y su mula, saliéndose de debajo de él, le dejó suspendido inerme, y presa fácil para sus enemigos.  En esta condición lo encontró un soldado, que por no disgustar al rey, le perdonó la vida, pero informó a Joab de lo que había visto. Joab no se dejó refrenar por ningún escrúpulo.  El había tratado amistosamente a Absalón, y obtenido dos veces una reconciliación con David, pero su confianza había sido traicionada vergonzosamente.  De no haber obtenido Absalón ventajas por la intercesión de Joab, esta rebelión, con todos sus horrores, no habría ocurrido.  Ahora estaba en la mano de Joab destruir de un solo golpe al instigador de toda esta maldad.  "Y tomando tres dardos en sus manos, hincólos en el corazón de Absalón. . ."

Así perecieron los causantes de la rebelión de Israel.  Ahitofel había muerto por su propia mano.  Absalón, el de aspecto principesco, cuya hermosura gloriosa había sido el orgullo de Israel, había sido abatido en pleno vigor de la juventud, su cadáver arrojado a un hoyo y cubierto de un montón de piedras, en señal de oprobio eterno.  Durante su vida Absalón se había construido un monumento costoso en el valle del rey, pero el único monumento que marcó su tumba fue aquel montón de piedras en el desierto (Patriarcas y Profetas, págs. 803-805). 185


28 de Junio MAS QUE DINERO  Año Bíblico Sal. 78-80
1 Crón. 29: 1-14.
Y se alegró el pueblo por haber contribuido voluntariamente; porque de todo corazón ofrecieron a Jehová voluntariamente. (1 Crón. 29: 9).

Desde los mismos comienzos del reinado de David, uno de sus planes favoritos había sido el de erigir un templo a Jehová.  A pesar de que no se le había permitido llevar a cabo este propósito, no había dejado de manifestar celo y fervor por esa idea. Había suplido una gran abundancia de los materiales más costosos: oro, plata, piedras de ónix y de distintos colores; mármol y las maderas más preciosas.  Y ahora estos tesoros de valor incalculable, reunidos por David, debían ser entregados a otros; pues otras manos que las suyas iban a construir la casa para el arca, símbolo de la presencia de Dios.

Viendo que su fin se acercaba, el rey hizo llamar a los príncipes de Israel y a hombres representativos de todas las partes del reino, para que recibieran este legado en calidad de depositarios.  Deseaba hacerles su última recomendación antes de morir y obtener su acuerdo y su apoyo en favor de esta gran obra que había de llevarse a cabo. . .

Y preguntó a la congregación que había traído sus ofrendas voluntarias: "¿Quién quiere hacer hoy ofrenda a Jehová?" La asamblea respondió con buena voluntad. . .

Con el interés más profundo el rey había reunido aquellos preciosos materiales para la construcción y para el embellecimiento del templo.  Había compuesto los himnos gloriosos que en los años venideros habrían de resonar por sus atrios.  Ahora su corazón se regocijaba en Dios, al ver cómo los principales de los padres y los caudillos de Israel responden tan noblemente a su solicitud, y se ofrecían para llevar a cabo la obra importante que les esperaba. . .

Todo lo que el hombre recibe de la bondad de Dios sigue perteneciendo al Señor.  Todo lo que Dios ha otorgado, en las cosas valiosas y bellas de la tierra, ha sido puesto en las manos de los hombres para probarlos, para sondear la profundidad de su amor hacia él y del aprecio en que tienen sus favores.  Ya se trate de tesoros o de dones del intelecto, han de depositarse como ofrenda voluntaria a los pies de Jesús y el dador ha de decir como David: "Todo es tuyo, y lo recibido de tu mano te damos" (Patriarcas y Profetas, págs. 812-814, 816). 186


29 de  Junio ENVEJECER AIROSAMENTE  Año Bíblico Sal. 81-85
No  deseches en el tiempo de la vejez; cuando mi fuerza se acabare, no me desampares. (Sal. 71: 9).

David rogó al Señor que no lo desamparara en su vejez. ¿Y por qué oró así?  Observó que la mayoría de los ancianos a su alrededor eran desdichados porque los rasgos desafortunados de su carácter empeoraban con la edad.  Si habían sido por naturaleza avaros y codiciosos, lo eran en forma mucho más desagradable en los años maduros.  Si habían sido celosos, irritables e impacientes, manifestaban especialmente esos defectos cuando ancianos (SDA Bible Commentary, tomo 3, pág. 1148).

David sentía gran angustia al ver que los reyes y los nobles que parecían haber temido a Dios mientras gozaban de la fuerza de su virilidad se ponían celosos de sus mejores amigos y parientes cuando llegaban a viejos. Temían de continuo que fuesen motivos egoístas los que inducían a sus amigos a manifestar interés por ellos.  Escuchaban las sugestiones y los consejos engañosos de los extraños respecto a aquellos en quienes debieran haber confiado.  Sus celos irrefrenados ardían a veces como llamas, porque no todos concordaban con su juicio decrépito.  Su avaricia era horrible.  A menudo pensaban que sus propios hijos y deudos deseaban que muriesen para reemplazarlos, poseer sus riquezas y recibir los homenajes que se les concedían.  Y algunos estaban de tal manera dominados por sus sentimientos celosos y codiciosos que llegaban hasta a matar a sus propios hijos.

David notaba que aunque había sido recta la vida de algunos mientras disfrutaban de la fuerza de la virilidad, al sobrevenirles la vejez parecían perder el dominio propio.  Satanás intervenía y guiaba su mente, volviéndolos inquietos y descontentos. . .
David quedó profundamente conmovido; y se angustiaba al pensar en su propia vejez.  Temía que Dios le abandonase y que, al ser tan desdichado como otras personas ancianas cuya conducta había notado, quedara expuesto al oprobio de los enemigos del Señor.  Sintiendo esta preocupación, rogó fervientemente: "No me deseches en el tiempo de la vejez; cuando mi fuerza se acabare, no me desampares" (Joyas de los Testimonios, tomo 1, págs. 172, 173). 187



30 de  Junio LAS ULTIMAS PALABRAS  Año Bíblico Sal. 86-89
2 Sam. 23: 1-5.
Estas son las palabras postreras de David.  (2 Sam. 23: 1.)

Las "postreras palabras" de David que hayan sido registradas, constituyen un canto que expresa confianza, principios elevados y fe imperecedera:
"Dijo David hijo de Isaí,
Dijo aquel varón que fue levantado alto,
El ungido del Dios de Jacob,
El suave en cánticos de Israel:
El Espíritu de Jehová ha hablado por mí. . .
El señoreador de los hombres será justo,
Señoreador en temor de Dios.
Será como la luz de la mañana cuando sale el sol,
De la mañana sin nubes;
Cuando la hierba de la tierra brota por medio del resplandor después de la lluvia.
No así mi casa para con Dios:
Sin embargo él ha hecho conmigo pacto perpetuo,
Ordenado en todas las cosas, y será guardado;
Bien que toda esta mi salud, y todo mi deseo
No lo haga él florecer todavía.'

Grande había sido la caída de David; y profundo fue su arrepentimiento; ardiente su amor, y enérgica su fe.  Mucho le había sido perdonado, y por consiguiente él amaba mucho (Luc. 7: 47).

Los salmos de David pasan por toda la gama de la experiencia humana, desde las profundidades del sentimiento de culpabilidad y condenación de sí hasta la fe más sublime y la más exaltada comunión con Dios.  La historia de su vida muestra que el pecado no puede traer sino vergüenza y aflicción, pero que el amor de Dios y su misericordia pueden alcanzar hasta las más hondas profundidades, que la fe elevará el alma arrepentida hasta hacerle compartir la adopción de los hijos de Dios.  De todas las promesas que contiene su Palabra, es uno de los testimonios más poderosos en favor de la fidelidad, la justicia y la misericordia del pacto de Dios. . .

Gloriosas fueron las promesas hechas a David y a su casa. Eran promesas que señalaban hacia el futuro, hacia las edades eternas, y encontraron la plenitud de su cumplimiento en Cristo (Patriarcas y Profetas, págs. 817, 818). 188



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CONFLICTO Y VALOR AÑO 2004  DIOS NOS CUIDA Año 2003
CADA DÍA CON DIOS AÑO 2002 ¡CRISTO TRIUNFANTE!AÑO 2001
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Última actualización 11/07/2004