Conflicto y Valor Marzo 2004 por Elena White.

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  Índice


1 de  Marzo SIETE BREVES AÑOS  Año Bíblico Deut. 13-16
Gén. 29: 1-20.

Así sirvió Jacob por Raquel siete años; y le parecieron como pocos días, porque la amaba.  (Gén. 29: 20).

¡Qué diferencia entre su llegada [la de Jacob] y la del mensajero de Abrahán, casi cien años antes!  El servidor había venido con un séquito montado en camellos, y con ricos regalos de oro y plata; Jacob llegaba solo, con los pies lastimados, sin más posesión que su cayado.  Como el siervo de Abrahán, Jacob se detuvo cerca de un pozo, y fue allí donde conoció a Raquel, la hija menor de Labán. . . Aunque llegó sin herencia ni acompañamiento, pocas semanas bastaron para mostrar el valor de su diligencia y habilidad, y se le exhortó a quedarse.  Convinieron en que serviría a Labán siete años por la mano de Raquel.
En los tiempos antiguos era costumbre que el novio, antes de confirmar el compromiso del matrimonio, pagara al padre de su novia, según las circunstancias, cierta suma de dinero o su valor en otros efectos.  Esto se consideraba como garantía del matrimonio. . . Pero se hacían arreglos para probar a los que no tenían con que pagar la dote de la esposa.  Se les permitía trabajar para el padre cuya hija amaban, durante un tiempo, que variaba según la dote requerida.  Cuando el pretendiente era fiel en sus servicios, y se mostraba digno también en otros aspectos, recibía a la hija por esposa, y generalmente, la dote que el padre había recibido se la daba a ella el día de la boda. . .

Esta antigua costumbre, aunque muchas veces se prestaba al abuso, como en el caso de Labán, producía buenos resultados.  Cuando se pedía al pretendiente que trabajara para conseguir a su esposa, se evitaba un casamiento precipitado, y se le permitía probar la profundidad de sus afectos y su capacidad para mantener a su familia.  En nuestro tiempo, resultan muchos males de una conducta diferente.  Muchas veces ocurre que antes de casarse las personas tienen poca oportunidad de familiarizarse con sus mutuos temperamentos y costumbres; y en cuanto a la vida diaria, cuando unen sus intereses ante el altar, casi no se conocen.  Muchos descubren demasiado tarde que no se adaptan el uno al otro, y el resultado de su unión es una vida miserable (Patriarcas y Profetas, págs. 186, 187). 67


2 de Marzo UN ASUNTO DE VIDA O  MUERTE   Año Bíblico Deut. 17-19
Gén. 32.
Y dijo: Déjame, porque raya el alba.  Y Jacob le respondió: No te dejaré, si no me bendices.  (Gén. 32: 26).

En la crisis suprema de su vida, se apartó para orar.  Le dominaba un solo propósito: buscar la transformación de su carácter (El Discurso Maestro de Jesucristo, pág. 117).

Era una región solitaria y montañosa, madriguera de fieras y escondite de salteadores y asesinos.  Jacob, solo e indefenso, se inclinó a tierra profundamente acongojado. . . Con vehementes exclamaciones y lágrimas oró delante de Dios.
De pronto sintió una mano fuerte sobre él.  Creyó que un enemigo atentaba contra su vida, y trató de librarse de las manos de su agresor.  En las tinieblas los dos lucharon por predominar.  No se pronunció una sola palabra, pero Jacob desplegó todas sus energías y ni un momento cejó en sus esfuerzos.  Mientras así luchaba por su vida, el sentimiento de su culpa pesaba sobre su alma; sus pecados surgieron ante él, para alejarlo de Dios. Pero en su terrible aflicción recordaba las promesas del Señor, y su corazón exhalaba súplicas de misericordia.

La lucha duro hasta poco antes del amanecer, cuando el desconocido tocó el muslo de Jacob, dejándolo incapacitado en el acto.  Entonces reconoció el patriarca el carácter de su adversario.  Comprendió que había luchado con un mensajero celestial, y por eso sus esfuerzos casi sobrehumanos no habían obtenido la victoria.  Era Cristo, "el Ángel del pacto", el que se había revelado a Jacob.  El patriarca estaba imposibilitado y sufría el dolor más agudo, pero no aflojó su asidero. . .
El Ángel trató de librarse de él y le exhortó: "Déjame, que raya el alba"; pero Jacob contestó: "No te dejaré si no me bendices".  Si ésta hubiese sido una confianza jactanciosa y presumida, Jacob habría sido aniquilado en el acto; pero tenía la seguridad del que confiesa su propia indignidad, y sin embargo confía en la fidelidad del Dios que cumple su pacto (Patriarcas y Profetas, págs. 196, 197).

Por medio de la entrega del yo y la fe imperturbable, Jacob ganó aquello por lo cual había luchado en vano con sus propias fuerzas (El Discurso Maestro de Jesucristo, págs. 117, 118). 68


3 de Marzo EL TIEMPO DE LA ANGUSTIA DE JACOB Año Bíblico Deut. 20-22.
Jer. 32: 24-30.
¡Ah, cuán grande es aquel día! tanto, que no hay otro semejante a él; tiempo de angustia para Jacob; pero de ella será librado. (Jer. 30: 7).

Cuando Cristo acabe su obra mediadora en favor del hombre, entonces empezará ese tiempo de aflicción.  Entonces la suerte de cada alma habrá sido decidida, y ya no habrá sangre expiatoria para limpiarnos del pecado. . . Entonces el espíritu que reprime el mal se retirará de la tierra.  Como Jacob estuvo bajo la amenaza de muerte de su airado hermano, así también el pueblo de Dios estará en peligro de los impíos que tratarán de destruirlo.  Y como el patriarca luchó toda la noche pidiendo ser librado de la mano de Esaú, así clamarán los justos a Dios día y noche que los libre de los enemigos que los rodean. . .

Cuando en su angustia Jacob se asió del Ángel y le suplicó con lágrimas, el Mensajero celestial, para probar su fe, le recordó también su pecado y trató de librarse de él.  Pero Jacob no se dejó desviar.  Había aprendido que Dios es misericordioso, y se apoyó en su misericordia.  Se refirió a su arrepentimiento del pecado, y pidió liberación. Mientras repasaba su vida, casi fue impulsado a la desesperación; pero se aferró al Ángel, y con fervientes y agonizantes súplicas insistió en sus ruegos, hasta que prevaleció.

Tal será la experiencia del pueblo de Dios en su lucha final con los poderes del mal.  Dios probará la fe de sus seguidores, su constancia, y su confianza en el poder de él para librarlos.  Satanás se esforzará por aterrarlos con el pensamiento de que su situación no tiene esperanza; que sus pecados han sido demasiado grandes para alcanzar el perdón.  Tendrán un profundo sentimiento de sus faltas, y al examinar su vida, verán desvanecerse sus esperanzas.  Pero recordando la grandeza de la misericordia de Dios, y su propio arrepentimiento sincero, pedirán el cumplimiento de las promesas hechas por Cristo a los pecadores desamparados y arrepentidos.  Su fe no faltará porque sus oraciones no sean contestadas en seguida. Se asirán del poder de Dios, como Jacob se asió del Ángel, y el lenguaje de su alma será: "No te dejaré, si no me bendices" (Patriarcas y Profetas, págs. 199, 200). 69


4 de Marzo SE CONCEDE PODER Año Bíblico Deut. 23-25.
Gén. 32: 24-30.

Porque has luchado con Dios y con los hombres y has vencido.  (Gén. 32: 28).

Si Jacob no se hubiese arrepentido antes por su pecado consistente en tratar de conseguir la primogenitura mediante un engaño, Dios no habría podido oír su oración ni conservarle bondadosamente la vida.  Así será en el tiempo de angustia.  Si el pueblo de Dios tuviera pecados inconfesos que aparecieran ante ellos cuando los torturen el temor y la angustia, serían abrumados; la desesperación anularía su fe, y no podrían tener confianza en Dios para pedirle su liberación.  Pero aunque tengan un profundo sentido de su indignidad, no tendrán pecados ocultos que revelar.  Sus pecados habrán sido borrados por la sangre expiatoria de Cristo, y no los podrán recordar. . .

Todos los que traten de ocultar o excusar sus pecados, y permitan que permanezcan en los libros del cielo inconfesos y sin perdón, serán vencidos por Satanás.  Cuanto más elevada sea su profesión, y cuanto más honorable sea la posición que ocupen, tanto más grave será su conducta ante los ojos de Dios, y tanto más seguro será el triunfo del gran adversario.
Sin embargo, la historia de Jacob es una promesa de que Dios no desechará a los que fueron arrastrados al pecado, pero que se han vuelto al Señor con verdadero arrepentimiento.  Por la entrega de sí mismo y por su confiada fe, Jacob alcanzó lo que no había podido alcanzar con su propia fuerza.  Así el Señor enseñó a su siervo que sólo el poder y la gracia de Dios podían darle las bendiciones que anhelaba.  Así ocurrirá con los que vivan en los últimos días.  Cuando los peligros los rodeen, y la desesperación se apodere de su alma, deberán depender únicamente de los méritos de la expiación. . .  Nadie perecerá jamás mientras haga esto. . .

Jacob prevaleció, porque fue perseverante y decidido. . .  Este es el tiempo en que debemos aprender la lección de la oración que prevalece y de la fe inquebrantable.  Las mayores victorias de la iglesia de Cristo o del cristiano no son las que se ganan mediante el talento o la educación, la riqueza o el favor de los hombres.  Son las victorias que se alcanzan en la cámara de audiencia con Dios, cuando la fe fervorosa y agonizante se ase del poderoso brazo de la omnipotencia (Patriarcas y Profetas, págs. 200-202). 70


5 de Marzo REUNIÓN Año Bíblico Deut. 26-28.
Gén. 33: 1-16.

Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.  (Efe. 4: 32).

Mientras Jacob luchaba con el Ángel, otro mensajero celestial fue enviado a Esaú.  En un sueño éste vio a su hermano desterrado durante veinte años de la casa de su padre; presenció el dolor que sentiría al saber que su madre había muerto; le vio rodeado de las huestes de Dios.  Esaú relató este sueño a sus soldados, con la orden de que no hicieran daño alguno a Jacob, porque el Dios de su padre estaba con él.

Por fin las dos compañías se acercaron una a la otra, el jefe del desierto al frente de sus guerreros, y Jacob con sus mujeres e hijos, acompañado de pastores y siervas, y seguido de una larga hilera de rebaños y manadas.  Apoyado en su cayado, el patriarca avanzó al encuentro de la tropa de soldados.  Estaba pálido e imposibilitado por la reciente lucha, y caminaba lenta y penosamente, deteniéndose a cada paso; pero su cara estaba iluminada de alegría y paz.

Al ver a su hermano cojo y doliente, "Esaú corrió a su encuentro, y abrazóle, y echóse sobre su cuello, y le besó; y lloraron" (Gén. 33: 4).  Hasta los corazones de los rudos soldados de Esaú fueron conmovidos, cuando presenciaron esta escena.  A pesar de que él les había relatado su sueño no podían explicarse el cambio que se había efectuado en su jefe.  Aunque vieron la flaqueza del patriarca, lejos estuvieron de pensar que esa debilidad se había trocado en su fuerza.

En la noche angustiosa pasada a orillas del Jaboc, cuando la muerte parecía inminente, Jacob había comprendido lo vano que es el auxilio humano, lo mal fundada que está toda confianza en el poder del hombre.  Vio que su única ayuda había de venir de Aquel contra quien había pecado tan gravemente.  Desamparado e indigno, invocó la divina promesa de misericordia hacia el pecador arrepentido.  Aquella promesa era su garantía de que Dios le perdonaría y aceptaría.  Los cielos y la tierra habrían de perecer antes de que aquella palabra faltase, y esto fue lo que le sostuvo durante aquella horrible lucha (Patriarcas y Profetas, págs. 198, 199). 71


6 de Marzo CAMINOS DIFERENTES Año Bíblico Deut. 29-31

Gén. 35: 27-29.
El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que desobedece al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.  (Juan 3: 36).

Jacob y Esaú se encontraron junto al lecho de muerte de su padre.  En otro tiempo, el hijo mayor había esperado este acontecimiento como una ocasión para vengarse; pero desde entonces sus sentimientos habían cambiado considerablemente.  Y Jacob, muy contento con las bendiciones espirituales de la primogenitura, renunció en favor de su hermano mayor a la herencia de las riquezas del padre, la única herencia que Esaú había buscado y avalorado. . .

Esaú y Jacob habían sido instruidos igualmente en el conocimiento de Dios, y los dos pudieron andar según sus mandamientos y recibir su favor; pero no hicieron la misma elección.  Tomaron diferentes caminos, y sus sendas se habían de apartar cada vez más una de otra.

No hubo una elección arbitraria de parte de Dios, por la cual Esaú fuera excluido de las bendiciones de la salvación.  Los dones de su gracia mediante Cristo son gratuitos para todos.  No hay elección, excepto la propia, por la cual alguien haya de perecer. . . Es elegida toda alma que labre su propia salvación con temor y temblor.  Es elegido el que se ponga la armadura y pelee la buena batalla de la fe.  Es elegido el que vele en oración, el que escudriñe las Escrituras, y huya de la tentación.  Es elegido el que tenga fe continuamente, y el que obedezca a cada palabra que sale de la boca de Dios.  Las medidas tomadas para la redención se ofrecen gratuitamente a todos, pero los resultados de la redención serán únicamente para los que hayan cumplido las condiciones.

Esaú había menospreciado las bendiciones del pacto.  Había preferido los bienes temporales a los espirituales, y obtuvo lo que deseaba.  Se separó del pueblo de Dios por su propia elección. Jacob había elegido la herencia de la fe. Había tratado de lograrla mediante la astucia, la traición y el engaño; pero Dios permitió que su pecado produjera su corrección. . .
Los elementos más bajos de su carácter habían sido consumidos en la hornaza, y el oro verdadero se purificó, hasta que la fe de Abrahán e Isaac apareció en Jacob con toda nitidez (Patriarcas y Profetas, págs. 206-208). 72


7 de Marzo UN HOGAR EN CONFLICTO  Año Bíblico Deut. 32-34.
Gén. 37: 1-11.

Y viendo sus hermanos que su padre lo amaba más que a todos sus hermanos, le aborrecían.  (Gén. 37: 4).

El pecado de Jacob y la serie de sucesos que había acarreado no dejaron de ejercer su influencia para el mal, y ella produjo amargo fruto en el carácter y la vida de sus hijos.  Cuando estos hijos llegaron a la virilidad cometieron graves faltas.  Las consecuencias de la poligamia se revelaron en la familia.  Este terrible mal tiende a secar las fuentes mismas del amor, y su influencia debilita los vínculos más sagrados.  Los celos de las varias madres habían amargado la relación familiar; los niños eran contenciosos y contrarios a la dirección, y la vida del padre fue nublada por la ansiedad y el dolor.

Sin embargo, hubo uno de carácter muy diferente; a saber el hijo mayor de Raquel, José, cuya rara hermosura personal no parecía sino reflejar la hermosura de su espíritu y su corazón. Puro, activo y alegre, el joven reveló también seriedad y firmeza moral.  Escuchaba las enseñanzas de su padre y se deleitaba en obedecer a Dios. . . Habiendo muerto su madre, sus afectos se aferraron más estrechamente a su padre, y el corazón de Jacob estaba ligado a este hijo de su vejez.  "Amaba. . . a José más que a todos sus hijos".

Pero hasta este cariño había de ser motivo de pena y dolor.   Imprudentemente Jacob dejó ver su predilección por José, y esto motivo los celos de los demás hijos. . . El imprudente regalo que Jacob hizo a José de una costosa túnica. . . suscitó la sospecha de que pensaba preferir a los mayores para dar la primogenitura al hijo de Raquel.  Su malicia aumentó aún más cuando el joven les contó un día un sueño que había tenido. . .

En aquel momento en que el joven estaba delante de el ellos, iluminado su hermoso semblante por el Espíritu de la inspiración, sus hermanos no pudieron reprimir su admiración; pero no quisieron dejar sus malos caminos, y sintieron odio hacia la pureza que reprendía sus pecados.  El mismo espíritu que animara a Caín, se encendió en sus corazones (Patriarcas y Profetas, págs. 208-210). 73


8 de Marzo UNA DECISIÓN INSPIRADA Año Bíblico Jos. 1-4.
Gén. 37: 12-36.
Rama fructífera es José, rama fructífera junto a una fuente cuyos vástagos se extienden sobre el muro. (Gén. 49: 22).

José consideraba el haber sido vendido y llevado a Egipto como la peor calamidad que podría haberle sucedido; sin embargo, sintió la necesidad de confiar en Dios como nunca la había sentido antes, cuando estaba protegido por el amor de su padre (SDA Bible Commentary, tomo 1, pág. 1096).

Cuando la caravana marchaba hacia el sur, hacia las fronteras de Canaán, el joven pudo divisar a lo lejos las colinas entre las cuales se hallaban las tiendas de su padre.  Lloró amargamente al pensar en la soledad y el dolor de aquel padre amoroso.  Nuevamente recordó la escena de Dotán.  Vio a sus airados hermanos y sintió sus miradas furiosas dirigidas hacia él.  Las punzantes e injuriosas palabras con que habían contestado a sus súplicas angustiosas resonaban aún en sus oídos.  Con el corazón palpitante pensaba en qué le reservaría el porvenir. ¡Qué cambio de condición! ¡De hijo tiernamente querido había pasado a ser esclavo menospreciado y desamparado! . . .

Pero, en la providencia de Dios, aun esto debía ser una bendición para él.  Aprendió en pocas horas, lo que de otra manera le hubiera requerido muchos años.  Por fuerte y tierno que hubiera sido el cariño de su padre, le había hecho daño por su parcialidad y complacencia.  Aquella preferencia poco juiciosa había enfurecido a sus hermanos, y los había inducido a llevar a cabo el cruel acto que lo alejaba ahora de su hogar.  Sus efectos se manifestaban también en su propio carácter.  En él se habían fomentado defectos que ahora debía corregir. . .

Entonces sus pensamientos se dirigieron al Dios de su padre.  En su niñez se le había enseñado a amarle y temerle.  A menudo, en la tienda de su padre, había escuchado la historia de la visión que Jacob había presenciado cuando huyó de su casa desterrado y fugitivo. . . Su alma se conmovió y tomó la alta resolución de mostrarse fiel a Dios y de obrar en cualquier circunstancia como convenía a un súbdito del Rey de los cielos.  Serviría al Señor con corazón íntegro; afrontaría con toda fortaleza las pruebas que le deparara su suerte, y cumpliría todo deber con fidelidad.  La experiencia de ese día fue el punto decisivo en la vida de José.  Su terrible calamidad le transformó de un niño mimado que era en un hombre reflexivo, valiente y sereno (Patriarcas y Profetas, págs. 214, 215). 74



9 de Marzo UNA SOCIEDAD BENDECIDA Año Bíblico Jos. 5-8.
Gén. 39: 1-6.
Mas Jehová estaba con José, y fue varón próspero. . . Y vio su amo que Jehová estaba con el, y que todo lo que él hacía, Jehová lo hacía prosperar en su mano.  (Gén. 39: 2, 3).

Al llegar a Egipto, José fue vendido a Potifar, jefe de la guardia real, a cuyo servicio permaneció durante diez años.  Allí estuvo expuesto a tentaciones extraordinarias.  Estaba en medio de la idolatría.  La adoración de dioses falsos estaba rodeada de toda la pompa de la realeza, sostenida por la riqueza y la cultura de la nación más altamente civilizada de aquel entonces.  No obstante, José conservó su sencillez y fidelidad a Dios.  Las escenas y la seducción del vicio le circundaban por todas partes, pero él permaneció como quien no veía ni oía.  No permitió que sus pensamientos se detuvieran en asuntos prohibidos.  El deseo de ganarse el favor de los egipcios no pudo inducirle a ocultar sus principios.  Si hubiera tratado de hacer esto, habría sido vencido por la tentación; pero no se avergonzó de la religión de sus padres, y no hizo ningún esfuerzo por esconder el hecho de que adoraba a Jehová. . .  La confianza de Potifar en José aumentaba diariamente, y por fin le ascendió a mayordomo, con dominio completo sobre todas sus posesiones. . .

La notable prosperidad que acompañaba a todo lo que se encargara a José no era resultado de un milagro directo, sino que su industria, su interés y su energía fueron coronados con la bendición divina.  José atribuyó su éxito al favor de Dios, y hasta su amo idólatra aceptó eso como el secreto de su sin igual prosperidad.  Sin embargo, sin sus esfuerzos constantes y bien dirigidos, nunca habría podido alcanzar tal éxito.  Dios fue glorificado por la fidelidad de su siervo.  Era el propósito divino que por la pureza y la rectitud, el creyente en Dios apareciera en marcado contraste con los idólatras, para que así la luz de la gracia celestial brillase en medio de las tinieblas del paganismo.

La dulzura y la fidelidad de José cautivaron el corazón del jefe de la guardia real, que llegó a considerarlo más como un hijo que como un esclavo.  El joven entró en contacto con hombres de alta posición y de sabiduría, y adquirió conocimientos de las ciencias, los idiomas y los negocios; educación necesaria para quien sería más tarde primer ministro de Egipto (Patriarcas y Profetas, págs. 215-216). 75



10 de Marzo ¿COMO HARÍA ESTO? Año Bíblico Jos. 9-13.
Gén. 39: 7-12.
¿Cómo, pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios?  (Gén. 39: 9).

Resulta siempre un período crítico en la vida de un hombre joven el separarse de las influencias y sabios consejos del hogar y pasar por nuevos escenarios y pruebas angustiosas.  Pero si no se coloca por voluntad propia en esas situaciones de peligro, alejándose así del dominio de los padres; si por causas ajenas a sí mismo es colocado en situaciones angustiosas y se aferra a Dios buscando la fuerza para soportarlas -atesorando el amor de Dios en su corazón- será guardado de sucumbir a la tentación por el poder de Dios que lo puso en esa situación de prueba.  Dios lo protegerá de ser corrompido por la fuerte tentación.  Dios estuvo con José en su nuevo hogar.  Este anduvo por la senda del deber, sufriendo el mal pero sin hacer el mal.  Al poner en práctica sus principios religiosos en todo lo que hacía, el amor y la protección de Dios lo acompañaron (Carta 3, 1879, pág. 7).

La fe e integridad de José habían de acrisolarse mediante pruebas de fuego.  La esposa de su amo trató de seducir al joven a que violara la ley de Dios.  Hasta entonces había permanecido sin mancharse con la maldad que abundaba en aquella tierra pagana; pero ¿cómo enfrentaría esta tentación, tan repentina, tan fuerte, tan seductora?  José sabía muy bien cuál sería el resultado de su resistencia.  Por un lado había encubrimiento, favor y premios; por el otro, desgracia, prisión, y posiblemente la muerte.  Toda su vida futura dependía de la decisión de ese momento. ¿Triunfarían los buenos principios? ¿Se mantendría fiel a Dios?  Los ángeles presenciaban la escena con indecible ansiedad.

La contestación de José revela el poder de los principios religiosos.  No quiso traicionar la confianza de su amo terrenal, y cualesquiera que fueran las consecuencias, sería fiel a su Amo celestial.  Bajo el ojo escudriñador de Dios y de los santos ángeles, muchos se toman libertades de las que no se harían culpables en presencia de sus semejantes.  Pero José pensó primeramente en Dios.  "¿Cómo, pues, haría yo este gran mal, y pecaría contra Dios?" dijo él.

Si abrigáramos habitualmente la idea de que Dios ve y oye todo lo que hacemos y decimos, y que conserva un fiel registro de nuestras palabras y acciones, a las que deberemos hacer frente en el día final, temeríamos pecar (Patriarcas y Profetas, págs. 216, 217). 76


11 de Marzo APRENDIZAJE EN LA PRISIÓN Año Bíblico  Jos. 14-17.
Gén. 39: 13-23.
Afligieron sus pies con grillos; en cárcel fue puesta su persona.  Hasta la hora que se cumplió su palabra, el dicho de Jehová le probó.  (Sal. 105: 18, 19).

La fiel integridad de José lo condujo a la pérdida de su reputación y su libertad.  Esta es la prueba más severa a la que están sujetos los virtuosos y temerosos de Dios: el vicio parece prosperar mientras que la virtud es pisoteada en el polvo. . . La religión de José preservó la dulzura de su temperamento y sus sentimientos de cálida y fuerte simpatía hacia la humanidad, no obstante todas sus pruebas. . . Apenas se incorpora a la vida de presión, saca a relucir todo el fulgor de sus principios cristianos en ejercicio activo; comienza a ser útil a los demás. . . Está gozoso, porque es un caballero cristiano.  Dios lo estaba preparando bajo esta disciplina para una posición de gran responsabilidad, honor, y utilidad, y él estaba ansioso de aprender; bondadosamente aprendió las lecciones que el Señor le enseñó.  Aprendió a soportar el yugo en su juventud.  Aprendió a gobernar aprendiendo primero a obedecer (SDA Bible Commentary, tomo 1, pág. 1097).

El verdadero carácter de José resplandeció aun en la oscuridad del calabozo. Mantuvo firmes su fe y su paciencia; los años de su fiel servicio habían sido compensados de la manera más cruel; no obstante, esto no le volvió sombrío ni desconfiado.  Tenía la paz que emana de una inocencia consciente, y confió su caso a Dios. . . Encontró una obra que hacer, aun en la prisión.

Dios le estaba preparando en la escuela de la aflicción, para que fuera de mayor utilidad, y no rehusó someterse a la disciplina que necesitaba.  En la cárcel, presenciando los resultados de la opresión y la tiranía, y los efectos del crimen, aprendió lecciones de justicia, simpatía y misericordia que le prepararon para ejercer el poder con sabiduría y compasión. . . Fue la obra que ejecutó en la prisión, la integridad de su vida diaria, y su simpatía hacia los que estaban en dificultad y congoja, lo que le abrió paso hacia la prosperidad y los honores futuros.  Cada rayo de luz que derramamos sobre los demás se refleja sobre nosotros mismos.  Toda palabra bondadosa y compasiva que se diga a los angustiados, todo acto que tienda a aliviar a los oprimidos, y toda dádiva que se otorgue a los necesitados, si son impulsados por motivos sanos, resultarán en bendiciones para el dador (Patriarcas y Profetas, pág. 218). 77


12 de Marzo SIEMPRE EL MISMO Año Bíblico Jos. 18-21.
Gén. 41: 1-43.
¿Has visto hombre solícito en su trabajo?  Delante de los reyes estará; no estará delante de los de baja condición.  (Prov. 22: 29).

Desde el calabozo, José fue exaltado a la posición de gobernante de toda la tierra de Egipto.  Era un puesto honorable; sin embargo, estaba lleno de dificultades y riesgos. Uno no puede ocupar un puesto elevado sin exponerse al peligro. Así como la tempestad deja incólume a la humilde flor del valle mientras desarraiga al majestuoso árbol de la cumbre de la montaña, así los que han mantenido su integridad en la vida humilde pueden ser arrastrados al abismo por las tentaciones que acosan al éxito y al honor mundanos.  Pero el carácter de José soportó la prueba tanto de la adversidad como de la prosperidad.  Manifestó en el palacio de Faraón la misma fidelidad hacia Dios que había demostrado en su celda de prisionero.  Era aún extranjero en tierra pagana, separado de su parentela que adoraba a Dios; pero creía plenamente que la mano divina había guiado sus pasos, y confiando siempre en Dios, cumplía fielmente los deberes de su puesto.  Mediante José la atención del rey y de los grandes de Egipto fue dirigida hacia el verdadero Dios; y a pesar de que siguieron adhiriéndose a la idolatría, aprendieron a respetar los principios revelados en la vida y el carácter del adorador de Jehová.

¿Cómo pudo José dar tal ejemplo de firmeza de carácter, rectitud y sabiduría?  En sus primeros años había seguido el deber antes que su inclinación; y la integridad, la confianza sencilla y la disposición noble del joven fructificaron en las acciones del hombre.  Una vida sencilla y pura había favorecido el desarrollo vigoroso de las facultades tanto físicas como intelectuales.  La comunión con Dios mediante sus obras y la contemplación de las grandes verdades confiadas a los herederos de la fe habían elevado y ennoblecido su naturaleza espiritual al ampliar y fortalecer su mente como ningún otro estudio pudo haberlo hecho.  La atención fiel al deber en toda posición, desde la más baja hasta la más elevada, había educado todas sus facultades para el más alto servicio.  El que vive de acuerdo con la voluntad del Creador adquiere con ello el desarrollo más positivo y noble de su carácter (Patriarcas y Profetas, págs. 222, 223). 78



13 de Marzo TODOS EN EL PLAN DE DIOS Año Bíblico Jos. 22-24.

He aquí que el temor del Señor es la sabiduría, y el apartarse del mal, la inteligencia. (Job 28: 28).

La vida llena de altibajos de José no era obra de la casualidad; estaba ordenada por la Providencia. ¿Pero cómo se capacitó para dejar un registro tal de firmeza de carácter, rectitud y sabiduría?  Eso era el resultado de la cuidadosa educación recibida en sus primeros años. José consultaba al deber antes que la inclinación, y la pureza y confianza sencilla del joven trajeron frutos en las acciones del hombre.  Los talentos más brillantes carecen de valor a menos que sean utilizados; los hábitos de trabajo, la fuerza de carácter y las buenas cualidades mentales no son accidentales.  Dios da oportunidades; el éxito depende del uso que hagamos de ellas.  Hay que discernir prontamente las oportunidades de la Providencia y aferrarías con anhelo (Testimonies, tomo 5, pág. 321).

No sólo para el reino de Egipto, sino para todas las naciones relacionadas con ese poderoso reino, se manifestó Dios por medio de José.  Quiso hacerle portaluz para todos los pueblos, y le colocó en el segundo puesto después del trono, en el mayor imperio del mundo, a fin de que la iluminación celestial pudiese extenderse lejos y cerca (Joyas de los Testimonios, tomo 2, pág. 477).

Pocos se dan cuenta de la influencia de las cosas pequeñas de la vida en el desarrollo del carácter.  Ninguna tarea que debamos cumplir es realmente pequeña. Las variadas circunstancias que afrontamos día tras día están concebidas para probar nuestra fidelidad, y han de capacitarnos para mayores responsabilidades.  Adhiriéndose a los principios rectos en las transacciones ordinarias de la vida, la mente se acostumbra a mantener las demandas del deber por encima del placer y de las inclinaciones propias. Las mentes disciplinadas en esta forma no vacilan entre el bien y el mal, como la caña que tiembla movida por el viento; son fieles al deber porque han desarrollado hábitos de lealtad y veracidad.  Mediante la fidelidad en lo mínimo, adquieren fuerza para ser fieles en asuntos mayores.  Un carácter recto es de mucho más valor que el oro de Ofir.  Sin él nadie puede elevarse a un cargo honorable.  Pero el carácter no se hereda.  No se puede comprar.  La excelencia moral y las buenas cualidades mentales no son el resultado de la casualidad.  Los dones más preciosos carecen de valor a menos que sean aprovechados (Patriarcas y Profetas, págs. 223, 224).79


14 de Marzo COMO CRISTO Año Bíblico Juec. 1-3.

Le causaron amargura, le asaetearon, y le aborrecieron los arqueros; mas su arco se mantuvo poderoso.  (Gén. 49: 23, 24).

La vida de José ilustra la vida de Cristo.  Fue la envidia la que impulsó a los hermanos de José a venderlo como esclavo.

Esperaban impedir que llegase a ser superior a ellos. Y cuando fue llevado a Egipto, se vanagloriaron de que ya no serían molestados con sus sueños y de que habían eliminado toda posibilidad de que éstos se cumplieran.  Pero su proceder fue contrarrestado por Dios y él lo hizo servir para cumplir el mismo acontecimiento que trataban de impedir.  De la misma manera los sacerdotes y dirigentes judíos sintieron celos de Cristo y temieron que desviaría de ellos la atención del pueblo.  Le dieron muerte para impedir que llegase a ser rey, pero al obrar así provocaron ese mismo resultado.

Mediante su servidumbre en Egipto, José se convirtió en el salvador de la familia de su padre.  No obstante, este hecho no aminoró la culpa de sus hermanos.  Asimismo la crucifixión de Cristo por sus enemigos le hizo Redentor de la humanidad, Salvador de la raza perdida y soberano de todo el mundo; pero el crimen de sus asesinos fue tan execrable como si la mano providencial de Dios no hubiese dirigido los acontecimientos para su propia gloria y para bien de los hombres.

Así como José fue vendido a los paganos por sus propios hermanos, Cristo fue vendido a sus enemigos más enconados por uno de sus discípulos.  José fue acusado falsamente y arrojado a una prisión por su virtud; asimismo Cristo fue menospreciado y rechazado porque su vida recta y abnegada reprendía el pecado: y aunque no fue culpable de mal alguno, fue condenado por el testimonio de testigos falsos. La paciencia y la mansedumbre de José bajo la injusticia y la opresión, el perdón que otorgó espontáneamente y su noble benevolencia para con sus hermanos inhumanos, representan la paciencia sin quejas del Salvador en medio de la malicia y el abuso de los impíos, y su perdón que otorgó no sólo a sus asesinos, sino también a todos los que se alleguen a él confesando sus pecados y buscando perdón (Patriarcas y Profetas, págs. 244, 245).

El que recibe a Cristo mediante la fe viviente. . . lleva consigo la atmósfera del cielo, que es la gracia de Dios, un tesoro que el mundo no puede comprar (SDA Bible Commentary, tomo 1, pág. 1097). 80


15 de Marzo UNA MADRE ESCLAVA Año Bíblico Juec. 4, 5.
Exo. 2: 1-10.

Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él. (Prov. 22: 6).

Jocabed era mujer y esclava.  Su destino en la vida era humilde y su carga pesada.  Sin embargo, el mundo no ha recibido beneficios mayores mediante ninguna otra mujer, con excepción de María de Nazaret.  Sabiendo que su hijo había de pasar pronto de su cuidado al de aquellos que no conocían a Dios, se esforzó con más fervor aún para unir su alma con el cielo (La Educación, pág. 58).

Trató de inculcarle la reverencia a Dios y el amor a la verdad y a la justicia, y oró fervorosamente que fuese preservado de toda influencia corruptora.  Le mostró la insensatez y el pecado de la idolatría, y desde muy temprana edad le enseñó a postrarse y orar al Dios viviente, el único que podía oírle y ayudarle en toda emergencia.

La madre retuvo a Moisés tanto tiempo como pudo, pero se vio obligada a entregarlo cuando tenía como doce años de edad.  De su humilde cabaña fue llevado al palacio real, y la hija de Faraón lo prohijó.  Pero en Moisés no se borraron las impresiones que había recibido en su niñez.  No podía olvidar las lecciones que aprendió junto a su madre.  Le fueron un escudo contra el orgullo, la incredulidad y los vicios que florecían en medio del esplendor de la corte.

¡Cuán extensa en sus resultados fue la influencia de aquella sola mujer hebrea, a pesar de ser una esclava desterrada! Toda la vida de Moisés y la gran misión que cumplió como caudillo de Israel dan fe de la importancia de la obra de una madre piadosa.  Ninguna otra tarea se puede igualar a ésta.  En un grado sumo, la madre modela con sus manos el destino de sus hijos.  Influye en las mentes y en los caracteres, y obra no sólo para el presente sino también para la eternidad.  Siembra la semilla que germinará y dará fruto, ya sea para bien o para mal.  La madre no tiene que pintar una forma bella sobre un lienzo, ni cincelarla en un mármol, sino que tiene que grabar la imagen divina en el alma humana. . .

Comprenda toda madre que su tiempo no tiene precio; su obra ha de probarse en el solemne día de la rendición de cuentas (Patriarcas y Profetas, págs. 249, 250). 81


16 de Marzo UNA MADRE ESCLAVA Año Bíblico Juec. 6-8

Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado. (Heb. 11: 24, 25).

Moisés recibió en las escuelas de Egipto la más elevada educación civil y militar.  Dotado de grandes atractivos personales, de formas y estatura nobles, de mente cultivada y porte principesco, y renombrado como jefe militar, llegó a ser el orgullo de la nación (La Educación, pág. 58).

De conformidad con las leyes de Egipto, todos los que ocupaban el trono de los Faraones debían llegar a ser miembros de la casta sacerdotal; y Moisés, como presunto heredero, debía ser iniciado en los misterios de la religión nacional. . . Pero aunque era celoso e incansable estudiante, no pudieron inducirle a la adoración de los dioses.  Fue amenazado con la pérdida de la corona, y se le advirtió que sería desheredado por la princesa si insistía en su apego a la fe hebrea.  Pero permaneció inconmovible en su determinación de no rendir homenaje a otro Dios que el Hacedor del cielo y de la tierra. . .

Moisés estaba capacitado para destacarse entre los grandes de la tierra, para brillar en las cortes del reino más glorioso, y para empuñar el centro de su poder.  Su grandeza intelectual lo distingue entre los grandes de todas las edades, y no tiene par como historiador, poeta, filósofo, general y legislador.  Con el mundo a su alcance, tuvo fuerza moral para rehusar las halagüeñas perspectivas de riqueza, grandeza y fama. . .

Moisés había sido instruido tocante al galardón final que será dado a los humildes y obedientes siervos de Dios, y en comparación con el cual la ganancia mundanal se hundía en su propia insignificancia.  El magnífico palacio de Faraón y el trono del monarca fueron ofrecidos a Moisés para seducirle; pero él sabía que los placeres pecaminosos que hacen a los hombres olvidarse de Dios imperaban en sus cortes señoriales.  Vio más allá del esplendoroso palacio, más allá de la corona de un monarca, los altos honores que se otorgarán a los santos del Altísimo en un reino que no tendrá mancha de pecado.  Vio por la fe una corona imperecedera que el Rey del cielo colocará en la frente del vencedor (Patriarcas y Profetas, págs. 251, 252). 82


17 de Marzo LA FALSA SABIDURÍA DEL HOMBRE Año Bíblico Juec. 9, 10.
Exo. 2: 11-15.
Y fue enseñado Moisés en toda la sabiduría de los egipcios; y era poderoso en sus palabras y obras.  (Hech. 7: 22).

Moisés suponía que su educación en la sabiduría de Egipto lo había capacitado completamente para sacar a los hijos de Israel de la esclavitud. ¿No estaba acaso instruido en todo lo que debía saber un general de ejército? ¿No había tenido las mayores ventajas de las mejores escuelas del reino?  Sí; él sentía que podía liberarlos.  Primeramente se ocupó en tratar de ganar el favor de su propio pueblo haciéndole justicia.  Mató a un egipcio que oprimía a uno de sus hermanos.  Al hacer esto, manifestó el espíritu de aquel que es homicida desde el principio, y probó que no era digno de representar al Dios de misericordia, amor y ternura.  Su primer intento se convirtió en un fracaso miserable.  Como muchos otros, inmediatamente perdió su confianza en
Dios y dio la espalda a la obra que se le había encomendado.
Huyó de la ira del Faraón.  Llegó a la conclusión de que a causa de su error. . . Dios no le permitiría tener parte alguna en la obra de liberar a su pueblo de su cruel esclavitud.  Pero el Señor permitió que sucedieran estas cosas para poder enseñarle la bondad, benevolencia y paciencia que todo obrero del Señor necesita tener. . .

Estando Moisés en las mismas cumbres de su gloria humana, el Señor permitió que revelara la necedad de la sabiduría del hombre, la debilidad de la fuerza humana, para hacerle comprender su completa impotencia y su ineficiencia sin el sostén del Señor Jesús (Fundamentals of Christian Education, págs. 342, 344).

Al dar muerte al egipcio, Moisés había caído en el mismo error que cometieron tan a menudo sus antepasados; es decir, había intentado realizar por sí mismo lo que Dios había prometido hacer.  Dios no se proponía libertar a su pueblo mediante la guerra, como pensó Moisés, sino por su propio gran poder, para que la gloria fuese atribuida solo a él. No obstante, aun de este acto apresurado se valió el Señor para cumplir sus propósitos.  Moisés no estaba preparado para su gran obra.  Aún tenía que aprender la misma lección de fe que se les había enseñado a Abrahán y a Jacob, es decir, a no depender, para el cumplimiento de las promesas de Dios, de la fuerza y sabiduría humanas, sino del poder divino (Patriarcas y Profetas, pág. 253). 83


18 de Marzo LA UNIVERSIDAD DE DIOS Año Bíblico Jueces 11. 12.

Porque la sabiduría de este mundo es insensatez para con Dios; pues escrito está:  El prende a los sabios en la astucia de ellos. (1 Cor. 3: 19).

En sus esfuerzos por prepararse para ser colaboradores de Dios, frecuentemente los hombres se colocan en situaciones que los inhabilitan para ser moldeados y plasmados como el Señor quisiera.  De esta forma, como sucedió con Moisés, no se les encuentra la semejanza divina.  Al someterse a la disciplina de Dios, Moisés se convirtió en un vaso santificado a través del cual pudo trabajar el Señor.  No vaciló en cambiar su camino por el camino del Señor, aunque llevara por senderos extraños, aún no trillados. . .

No fueron las enseñanzas de las escuelas de Egipto las que capacitaron a Moisés para triunfar sobre sus enemigos, sino una fe permanente, una fe firme, una fe que no fallaba frente a las más angustiosas circunstancias. . . Moisés actuaba como viendo al invisible.

Dios no busca hombres de educación perfecta. . . El Señor quiere hombres que aprecien el privilegio de ser obreros suyos, que lo honren con una obediencia absoluta a sus requerimientos sin tener en cuenta teorías previamente inculcadas.

Muchos que buscan eficiencia para la elevada obra de Dios perfeccionando su educación en las escuelas de los hombres, encontrarán que han fallado en aprender las lecciones más importantes que el Señor quiere enseñarles.  Al descuidar someterse a los llamados del Espíritu Santo, al no vivir en obediencia a todos los requerimientos de Dios, su eficiencia espiritual se ha debilitado. . . Al ausentarse de la escuela de Cristo, han olvidado el sonido de la voz del Maestro, y él no puede dirigir su rumbo.  Los hombres pueden adquirir todo el conocimiento que un maestro humano imparta; pero Dios requiere de ellos una sabiduría aún mayor.  Como Moisés, deben aprender mansedumbre, humildad de corazón, y desconfianza de sí mismos.

Nuestro propio Salvador, soportando la prueba por la humanidad, reconoció que por sí solo no podía hacer nada.  Debemos también aprender que no hay fuerza en la humanidad sola.

El hombre llega a ser eficiente solamente cuando es hecho participante de la naturaleza divina (Fundamentals of  Christian Education, págs. 345-347). 84



19 de Marzo DE MAS VALOR Año Bíblico Jueces 13-16.

Teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón.  (Heb. 11: 26).

Moisés había estudiado.  Estaba compenetrado de toda la ciencia de los egipcios, pero éste no era el único requisito que necesitaba para prepararse para su obra.  Por la providencia de Dios, debía aprender a tener paciencia, a dominar sus pasiones.  En la escuela de la abnegación y de las privaciones iba a recibir una educación que le resultaría de sumo provecho.  Estas pruebas lo prepararían para dispensar un cuidado paternal a todos los que necesitasen su ayuda. Ningún conocimiento, estudio o erudición podía reemplazar esa experiencia de las pruebas para alguien que debía velar por las almas como quien tiene que rendir cuenta. Al realizar el trabajo de un humilde pastor, al olvidarse de sí mismo e interesarse por el rebaño puesto a su cuidado, iba a prepararse para la obra más exaltada dada alguna vez a los mortales, la de ser pastor de las ovejas del prado de Jehová.

Los que temen a Dios en el mundo deben estar en comunión con él.  Cristo es el educador más perfecto que alguna vez conoció el mundo.  Para Moisés fue más valioso recibir su sabiduría y conocimiento que todas las enseñanzas de los egipcios. .
La fe de Moisés lo condujo a contemplar las cosas invisibles, eternas.  Dejó las espléndidas atracciones de la vida de la corte porque allí estaba el pecado.  Abandonó lo aparentemente bueno que estaba a su alcance y que lo conducía solamente a la ruina y a la destrucción.  Para él tenían valor las atracciones reales, eternas.  Los sacrificios hechos por Moisés no eran realmente sacrificios.  Perdía un bien aparente, presente, halagüeño, para obtener el bien seguro, de lo alto, inmortal.

Moisés soportó el vituperio de Cristo, considerándolo de más valor que todas las riquezas de Egipto.  Creyó lo que Dios le había dicho y no pudo ser desviado de su integridad por ninguno de los vituperios del mundo.  Caminó por la tierra como libre hombre de Dios. . . Miró a las cosas invisibles y no vaciló.  Sentía la atracción de la recompensa, y así puede suceder con nosotros.  Era amigo de Dios (Testimonies, tomo 4, págs. 343, 345). 85


20 de Marzo VIENDO AL INVISIBLE Año Bíblico Juec. 17-19.

Por la fe dejó a Egipto, no temiendo la ira del rey; porque se sostuvo como viendo al Invisible.  (Heb. 11: 27).

Moisés tenía un profundo sentido de la presencia personal de Dios.  No miraba solamente a través de los siglos esperando que Cristo se manifestase en la carne, sino que veía a Cristo de una manera especial acompañando a los hijos de Israel en todos sus viajes.  Dios era real para él, siempre presente en sus pensamientos.  Cuando se le interpretaba erróneamente, cuando estaba llamado a arrostrar peligros y soportar insultos por amor de Cristo, los sufría sin represalias.  Moisés creía en Dios, como en Aquel a quien necesitaba, y quien le ayudaría por causa de su necesidad.  Dios era para él un auxilio presente.
Mucha de la fe que vemos es meramente nominal; escasea la fe verdadera, confiada y perseverante.  Moisés realizó en su propia experiencia la promesa de que Dios será galardonador de aquellos que le buscan diligentemente.  Tenía respeto por la recompensa del galardón.  En esto hay otro punto de la fe que deseamos estudiar:  Dios recompensará al hombre de fe y obediencia.  Si esta fe penetra en la experiencia de la vida, habilitará a cada uno de los que temen y aman a Dios para soportar pruebas.  Moisés estaba lleno de confianza en Dios, porque tenía una fe que se apropiaba sus promesas.  Necesitaba ayuda, oraba por ella, se aferraba a ella por la fe, y entretejía en su experiencia la creencia de que Dios le cuidaba.  Creía que Dios regía su vida en particular.  Veía y reconocía a Dios en todo detalle de su vida, y sentía que estaba bajo el ojo del que lo ve todo, que pesa los motivos y prueba el corazón.

Miraba a Dios, y confiaba en que él le daría fuerza para vencer toda tentación. . . La presencia de Dios bastaba para hacerle atravesar las situaciones más penosas en las cuales un hombre pudiera ser colocado.

Moisés no pensaba simplemente en Dios; le veía.  Dios era la constante visión que había delante de él; nunca perdía de vista su rostro.  Veía a Jesús como su Salvador, y creía que los méritos del Salvador le serían imputados.  Esta fe no era para Moisés una suposición; era una realidad.  Esa es la clase de fe que necesitamos: la fe que soportará la prueba. ¡Oh cuántas veces cedemos a la tentación porque no mantenemos nuestros ojos puestos en Jesús! (Joyas de los Testimonios, tomo 2, págs. 267, 268). 86


21 de Marzo APRENDIENDO Y DESAPRENDIENDO Año Bíblico Juec. 20, 21.
Exo. 2: 15-3: 1.

Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.  (Sant. 1: 5).

Moisés pasó cuarenta años en los desiertos de Madián, como pastor de ovejas.  Aparentemente apartado para siempre de la misión de su vida, recibió la disciplina esencial para su realización (La Educación, pág. 59).

Moisés había aprendido muchas cosas que debía olvidar. Las influencias que le habían rodeado en Egipto, el amor a su madre adoptiva, su propia elevada posición como nieto del rey, el libertinaje que reinaba por doquiera, el refinamiento, la sutileza y el misticismo de una falsa religión, el esplendor del culto idólatra, la solemne grandeza de la arquitectura y de la escultura; todo esto había dejado una profunda impresión en su mente entonces en desarrollo, y hasta cierto punto había amoldado sus hábitos y su carácter.

El tiempo, el cambio de ambiente y la comunión con Dios podían hacer desaparecer estas impresiones.  Exigiría de parte de Moisés mismo casi una lucha a muerte renunciar al error y aceptar la verdad; pero Dios sería su ayudador cuando el conflicto fuese demasiado severo para sus fuerzas humanas...

Para recibir ayuda de Dios, el hombre debe reconocer su debilidad y deficiencia; debe esforzarse por realizar el gran cambio que ha de verificarse en él. . . Muchos no llegan a la posición que podrían ocupar porque esperan que Dios haga por ellos lo que él les ha dado poder para hacer por sí mismos. . .

Enclaustrado dentro de los baluartes que formaban las montañas, Moisés estaba solo con Dios.  Los magníficos templos de Egipto ya no le impresionaban con su falsedad y superstición.  En la solemne grandeza de las colinas sempiternas percibía la majestad del Altísimo, y por contraste, comprendía cuán impotentes e insignificantes eran los dioses de Egipto.  Por doquiera veía escrito el nombre del Creador.  Moisés parecía encontrarse ante su presencia, eclipsado por su poder.  Allí fueron barridos su orgullo y su confianza propia.  En la austera sencillez de su vida del desierto, desaparecieron los resultados de la comodidad y el lujo de Egipto.  Moisés llegó a ser paciente, reverente y humilde, "muy manso, más que todos los hombres que había sobre la tierra" (Núm. 12: 3), y sin embargo, era fuerte en su fe en el poderoso Dios de Jacob (Patriarcas y Profetas, págs. 234, 255). 87


22 de Marzo DIOS LO ENVIÓ Año Bíblico Rut
Exo. 3: 7-16.
Ven, por tanto, ahora, y te enviaré a Faraón, para que saques de Egipto a mi pueblo, los hijos de Israel. (Exo. 3: 10).

La época de la liberación de Israel había llegado.  Pero el propósito de Dios había de cumplirse de tal manera que mostrara la insignificancia del orgullo humano.  El libertador había de ir adelante como humilde pastor con sólo un cayado en la mano; pero Dios haría de ese cayado el símbolo de su poder. . .

El mandato divino halló a Moisés sin confianza en sí mismo, tardo para hablar y tímido.  Estaba abrumado con el sentimiento de su incapacidad para ser el portavoz de Dios ante Israel.  Pero una vez aceptada la tarea, la emprendió de todo corazón, poniendo toda su confianza en el Señor. . .

Dios bendijo su pronta obediencia, y llegó a ser elocuente, confiado, sereno y apto para la mayor obra  jamás dada a hombre alguno.  Este es un ejemplo de lo que hace Dios para fortalecer el carácter de los que confían plenamente en él, y sin reserva alguna cumplen sus mandatos.

El hombre obtiene poder y eficiencia cuando acepta las responsabilidades que Dios deposita en él, y procura con toda su alma la manera de capacitarse para cumplirlas bien.

Por humilde que sea su posición o por limitada que sea su habilidad, el tal logrará verdadera grandeza si, confiando en la fortaleza divina, procura realizar su obra con fidelidad. . .

Mientras se alejaba de Madián, Moisés tuvo una terrible y sorprendente manifestación del desagrado del Señor.  Se le apareció un ángel en forma amenazadora, como si fuera a destruirle inmediatamente.  No le dio ninguna explicación; pero Moisés recordó que. . . había dejado de cumplir el rito de la circuncisión en su hijo menor. . . En su misión ante Faraón, Moisés iba a exponerse a un gran peligro; su vida podría conservarse solo mediante la protección de los santos ángeles.  Pero no estaría seguro mientras tuviera un deber conocido sin cumplir, pues los ángeles de Dios no podrían escudarle.
En el tiempo de la angustia que vendrá inmediatamente antes de la venida de Cristo, los justos serán resguardados por el ministerio de los santos ángeles; pero no habrá seguridad para el transgresor de la ley de Dios.  Los ángeles no podrán entonces proteger a los que estén menospreciando uno de los preceptos divinos (Patriarcas y Profetas, págs. 256, 260, 261). 88


23 de Marzo "¿QUIEN ES JEHOVÁ?" Año Bíblico 1 Sam. 1-3.
Exo. 7-11.

No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare eso también segará.  (Gál. 6: 7).

Faraón sembró obstinación, y cosechó obstinación.  El mismo puso esa semilla en el suelo.  De parte de Dios no había más necesidad de interferir con algún nuevo poder en su crecimiento de la necesidad que hay de que interfiera en el crecimiento de un grano de maíz.  Todo lo que se requiere es dejar que la semilla germine y crezca dando fruto según su especie.  La cosecha revela la clase de semilla que se ha sembrado (SDA Bible Commentary, tomo 1, pág. 1100).

Faraón vio al Espíritu de Dios obrando poderosamente; vio los milagros realizados por el Señor mediante su siervo; pero rehusó obedecer la orden de Dios.  El rey rebelde había preguntado orgullosamente: "¿Quién es Jehová, para que yo oiga su voz y deje ir a Israel? . . ." [Exo. 5: 2].  Y a medida que los juicios de Dios caían con más poder sobre él, más persistía en su necia resistencia.  Al rechazar la luz del cielo, su corazón se endureció y se hizo insensible.  La providencia de Dios estaba revelando su poder, y estas manifestaciones, al no ser aceptadas, eran el medio de endurecer el corazón de Faraón hacia una luz mayor.  Los que exaltan sus propias ideas por sobre la voluntad claramente especificada de Dios, están diciendo como lo hizo Faraón: "¿Quién es Jehová para que yo oiga su voz?".  Cada rechazo de la luz endurece el corazón y oscurece el entendimiento y de esta manera los hombres encuentran más y más difícil distinguir entre lo correcto y lo incorrecto y se vuelven más audaces en resistir la voluntad de Dios (Ibid.).

El que cedió una vez a la tentación cederá con más facilidad la segunda vez.  Toda repetición del pecado aminora la fuerza para resistir, ciega los ojos y ahoga la convicción.  Toda simiente de complacencia propia que se siembre dará fruto.  Dios no obra milagros para impedir la cosecha. . . El que manifiesta una temeridad incrédula e indiferencia hacia la verdad divina, no cosecha sino lo que sembró.  Es así como las multitudes escuchan con obstinada indiferencia las verdades que una vez conmovieron sus almas.  Sembraron descuido y resistencia a la verdad, y eso es lo que recogen (Patriarcas y Profetas, pág. 274). 89


24 de Marzo ENDURECIMIENTO DEL CORAZÓN Año Bíblico 1 Sam. 4-6.
Exo. 7-11.

Pero Jehová endureció el corazón de Faraón, y este no dejó ir a los hijos de Israel.  (Exo. 10: 20).

¿Cómo endurece el Señor los corazones de los hombres?  De la misma manera en que fue endurecido el corazón de Faraón.  Dios envió a este rey un mensaje de advertencia y misericordia, pero él se negó a reconocer al Dios del cielo y no quiso obedecer sus mandamientos.  Preguntó: "¿Quién es Jehová, para que yo oiga su voz?"

El Señor le dio evidencia de su poder realizando señales y milagros delante de él.  El gran YO SOY familiarizó a Faraón con sus obras maravillosas, mostrándole que era el gobernante de cielo y tierra, pero el rey eligió desafiar al Dios del cielo.  No consintió en humillar su empecinado corazón ni aun delante del Rey de reyes, para poder recibir la luz; estaba determinado a seguir su propio camino, llevando hasta lo último su rebelión.  Eligió hacer su propia voluntad, y puso a un lado el mandato de Dios, y la misma evidencia de que Jehová estaba sobre todos los dioses de las naciones, sobre todos los sabios y magos, sólo sirvió para cegar su mente y endurecer su corazón.

Si Faraón hubiera aceptado la evidencia del poder de Dios dada en la primera plaga, se hubiera ahorrado todos los juicios que siguieron.  Pero su marcada tozudez pedía aún mayores demostraciones del poder de Dios, y las plagas cayeron una tras otra hasta que finalmente fue llamado a mirar el rostro sin vida de su propio primogénito y de los de su raza, mientras que los hijos de Israel, a quienes él tenía como esclavos, no sufrieron daño de las plagas, ni fueron tocados por el ángel destructor.  Dios mostró sobre quiénes descansaba su favor, quiénes constituían su pueblo (Carta 31, 1891).

Cada evidencia adicional del poder de Dios que el monarca egipcio resistía, lo conducía a desafiar a Dios con más fuerza y persistencia. . .  Este caso es una ilustración clara del pecado contra el Espíritu Santo.  "Todo lo que el hombre sembrare, eso también segará".  Gradualmente el Señor retiró su Espíritu.  Al quitar su poder refrenador, el rey quedó a merced del peor de los tiranos: el yo (SDA Bible Commentary, tomo 1, pág. 1100). 90


25 de Marzo ¡AL FIN LIBRE! Año Bíblico 1 Sam. 7-10.
Exo. 12: 29-42.

Sacó a su pueblo con gozo; con júbilo a sus escogidos. (Sal. 105: 43).

Con los lomos ceñidos, las sandalias calzadas, y el bordón en la mano, el pueblo de Israel permanecía en silencio reverente, y sin embargo expectante, aguardando que el mandato real les ordenara ponerse en marcha.  Antes de llegar la mañana, ya estaban en camino. . . Aquel día completó la historia revelada a Abrahán en visión profética siglos antes: "Ten por cierto que tu simiente será peregrina en tierra no suya, y servirá a los de allí, y serán por ellos afligidos cuatrocientos años.  Mas también a la gente a quien servirán, juzgaré yo; y después de esto saldrán con grande riqueza" (Patriarcas y Profetas, págs. 286, 287).
Al sacar a Israel de Egipto, Dios manifestó nuevamente su poder y misericordia.  Las obras maravillosas realizadas al librarlos del cautiverio y la forma en que los trató en su viaje por el desierto, no fueron únicamente para el beneficio de Israel.  Habían de ser una lección objetiva para las naciones circunvecinas.  El Señor se reveló a sí mismo como un Dios que estaba por encima de toda autoridad y grandeza humanas.  Las señales y maravillas que realizó en favor de su pueblo mostraban su poder sobre la naturaleza y sobre los más encumbrados adoradores de ella.

Dios pasó por la orgullosa tierra de Egipto así como pasará por la tierra en los últimos días.  Con fuego y tempestad, terremoto y muerte, el gran YO SOY redimió a su pueblo.  Lo sacó de la tierra de esclavitud.  Lo guió a través de "un desierto grande y espantoso, de serpientes ardientes, y de escorpiones, y de sed" (Deut. 8: 15).  Les sacó agua de "la roca del pedernal" y los alimentó con "trigo de los cielos" (Sal. 78: 24).  "Porque -como le dijo a Moisés- la parte de Jehová es su pueblo; Jacob la cuerda de su heredad.  Hallólo en tierra de desierto, y en desierto horrible y yermo; trájolo alrededor, instruyólo, guardólo como la niña de su ojo.  Como el águila despierta su nidada, revolotea sobre sus pollos, extiende sus alas, los toma, los lleva sobre sus plumas: Jehová solo le guió, que no hubo con él dios ajeno" (Deut. 32: 9-12).  Así los sacó para él, para que pudieran morar bajo la sombra del Altísimo (Palabras de Vida del Gran Maestro, págs. 269, 270). 91



26 de Marzo NUBE Y FUEGO Año Bíblico 1 Sam. 11-13.
Exo. 13: 20-23.

Extendió una nube por cubierta, y fuego para alumbrar la noche.  (Sal. 105: 39).

Y Jehová iba delante de ellos de día en una columna de nube, para guiarlos por el camino; y de noche en una columna de fuego para alumbrarles. . . El estandarte de su invisible caudillo estaba siempre con ellos.  Durante el día la nube dirigía su camino, o se extendía como un dosel sobre la hueste.  Servía de protección contra el calcinante sol, y con su sombra y humedad daba grata frescura en el abrasado y sediento desierto.  A la noche se convertía en una columna de fuego, que iluminaba el campamento, y les aseguraba constantemente que la divina presencia estaba con ellos.

En uno de los pasajes más hermosos y consoladores de la profecía de Isaías, se hace referencia a la columna de nube y de fuego para indicar cómo custodiará Dios a su pueblo en la gran lucha final con los poderes del mal: "Y criará Jehová sobre toda la morada del monte de Sión y sobre los lugares de sus convocaciones, nube y oscuridad de día, y de noche resplandor de fuego que eche llamas: porque sobre toda gloria habrá cobertura.  Y habrá sombrajo para sombra contra el calor del día, para acogida y escondedero contra el turbión y contra el aguacero" (Isa. 4: 5, 6) (Patriarcas y Profetas, págs. 287, 288).
En el tiempo de prueba que nos espera, Dios pondrá garantía de seguridad sobre todos aquellos que hayan guardado la palabra de su paciencia.  Cristo dirá a sus fieles:"Anda, pueblo mío, éntrate en tus aposentos, cierra tras ti tus puertas; escóndete un poquito, por un momento, en tanto que pasa la ira" (Isa. 26: 20).  El León de Judá, tan temible para los que rechazan su gracia, será el Cordero de Dios para los obedientes y fieles.  La columna de nube que significa ira y terror para el transgresor de la ley de Dios, será luz, misericordia y liberación para los que hayan guardado sus mandamientos.  El fuerte brazo que hiera a los rebeldes, será fuerte para librar a los leales.  Cada fiel será ciertamente recogido.  "Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán sus escogidos de los cuatro vientos, de un cabo del cielo hasta el otro" (Mat. 24: 31) (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 11). 92


27 de Marzo UN SENDERO SEGURO  Año Bíblico 1 Sam. 14-16.
Exo. 14.

Entonces Jehová dijo a Moisés: ¿Por que clamas a mí? di a los hijos de Israel que marchen.  (Exo. 14: 15).

En su providencia Dios mandó a los hebreos que se detuvieran frente a la montaña junto al mar, a fin de manifestar su poder al liberarlos y humillar señaladamente el orgullo de sus opresores.  Hubiera podido salvarlos de cualquier otra forma, pero escogió este procedimiento para acrisolar la fe del pueblo y fortalecer su confianza en él.  El pueblo estaba cansado y atemorizado; sin embargo, si hubieran retrocedido cuando Moisés les ordenó avanzar, Dios no les habría abierto el camino.  Fue por la fe como "pasaron el mar Bermejo como por tierra seca" (Heb. 11: 29).  Al avanzar hasta el agua misma, demostraron creer la palabra de Dios dicha por Moisés.  Hicieron todo lo que estaba a su alcance, y entonces el Poderoso de Israel dividió la mar para abrir sendero para sus pies.

En esto se enseña una gran lección para todos los tiempos.  A menudo la vida cristiana está acosada de peligros, y se hace difícil cumplir el deber.  La imaginación concibe la ruina inminente delante, y la esclavitud o la muerte detrás.  No obstante la voz de Dios dice claramente: "Avanza".  Debemos obedecer este mandato aunque nuestros ojos no puedan penetrar las tinieblas, y aunque sintamos las olas frías a nuestros pies.  Los obstáculos que impiden nuestro progreso no desaparecerán jamás ante un espíritu que se detiene y duda.  Los que postergan la obediencia hasta que toda sombra de incertidumbre desaparezca y no haya ningún riesgo de fracaso o derrota no obedecerán nunca.  La incredulidad nos susurra: "Esperemos que se quiten los obstáculos y podamos ver claramente nuestro camino"; pero la fe nos impele valientemente a avanzar esperándolo todo y creyéndolo todo.

La nube que fue una muralla de tinieblas para los egipcios, fue para los hebreos un gran torrente de luz, que iluminó todo el campamento, derramando claridad sobre su sendero.  Así las obras de la Providencia acarrean a los incrédulos tinieblas y desesperación, mientras que para el alma creyente están llenas de luz y paz.  El sendero por el cual Dios dirige nuestros pasos puede pasar por el desierto o por el mar, pero es un sendero seguro (Patriarcas y Profetas, págs. 294, 295). 93


28 de Marzo EL CÁNTICO DE MOISÉS Y DEL CORDERO Año Bíblico 1 Sam. 17-19.
 Exo. 15.
Jehová es mi fortaleza y mi cántico, y ha sido mi salvación. Este es mi Dios y lo alabaré; Dios de mi padre y lo enalteceré.  (Exo. 15: 2).

Una sola noche les había traído completa liberación del más terrible peligro.  Aquella vasta y desamparada muchedumbre de esclavos no acostumbrados a la batalla, de mujeres, niños y ganado, que tenían el mar frente a ellos y los poderosos ejércitos de Egipto a sus espaldas, habían visto una senda abierta a través de las aguas, y sus enemigos derrotados en el momento en que esperaban el triunfo.  Jehová solo los había libertado, y a él elevaron con fervor sus corazones agradecidos.  Sus emociones encontraron expresión en cantos de alabanza. El Espíritu de Dios se posó sobre Moisés, el cual dirigió al pueblo en un triunfante himno de acción de gracias, el más antiguo y uno de los más sublimes que el hombre conoce. . .

Ese canto no pertenece sólo al pueblo judío.  Indica la futura destrucción de todos los enemigos de la justicia, y señala la victoria final del Israel de Dios.  El profeta de Patmos vio la multitud vestida de blanco, "los que habían alcanzado la victoria", que estaban sobre "un mar de vidrio mezclado con fuego", "teniendo las arpas de Dios".  "Y cantan el cántico de Moisés siervo de Dios, y el cántico del Cordero" (Apoc. 15: 2, 3) . . .

Al libertar nuestras almas de la esclavitud del pecado, Dios ha obrado para nosotros una liberación todavía mayor que la de los hebreos ante el mar Rojo.  Como la hueste hebrea, nosotros debemos alabar al Señor con nuestro corazón, nuestra alma, y nuestra voz por "sus maravillas para con los hijos de los hombres" (Sal. 107: 8). Los que meditan en las grandes misericordias de Dios, y no olvidan sus dones menores, se llenan de felicidad y cantan en sus corazones al Señor.  Las bendiciones diarias que recibimos de la mano de Dios, y sobre todo, la muerte de Jesús para poner la felicidad y el cielo a nuestro alcance, debieran ser objeto de constante gratitud. . .

Todos los habitantes del cielo se unen para alabar a Dios.  Aprendamos el canto de los ángeles ahora, para que podamos cantarlo cuando nos unamos a sus huestes resplandecientes (Patriarcas y Profetas, págs. 292-294). 94


29 de  Marzo  QUEJÁNDOSE NUEVAMENTE Año Bíblico 1 Sam. 20-23
Exo. 16: 1-21.

Y toda la congregación de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y Aarón en el desierto. (Exo. 16: 2).

Muchos recuerdan a los israelitas de antaño, y se maravillan de su incredulidad y murmuración, creyendo que ellos no habrían sido tan ingratos; pero cuando se prueba su fe, aun en las menores dificultades, no manifiestan más fe o paciencia que los antiguos israelitas (Patriarcas y Profetas, pág. 299).

El Señor les había prometido ser su Dios, hacerlos su pueblo, y guiarlos a una tierra grande y buena; pero siempre estaban dispuestos a desmayar ante cada obstáculo que encontraban en su marcha hacia aquel lugar. . . Olvidaron su amarga servidumbre en Egipto. Olvidaron las bondades y el poder que Dios había manifestado en su favor al liberarlos de la esclavitud. Olvidaron cómo sus hijos se habían salvado cuando el ángel exterminador dio muerte a todos los primogénitos de Egipto. Olvidaron la gran demostración del poder divino en el mar Rojo. Olvidaron que mientras ellos habían cruzado con felicidad el sendero abierto especialmente para ellos, los ejércitos enemigos, al intentar perseguirlos, se habían hundido en las aguas del mar. Veían y sentían tan sólo las incomodidades y pruebas que estaban soportando, y en lugar de decir: "Dios ha hecho grandes cosas con nosotros, ya que habiendo sido esclavos, nos hace una nación grande", hablaban de las durezas del camino, y se preguntaban cuándo terminaría su tedioso peregrinaje.

La historia de la vida de Israel en el desierto fue escrita para beneficio del Israel de Dios hasta el fin del tiempo. El relato de cómo trató Dios a los peregrinos en todas sus idas y venidas por el desierto, en su exposición al hambre, a la sed y al cansancio, y en las destacadas manifestaciones de su poder para aliviarlos, está lleno de advertencias e instrucciones para su pueblo de todas las edades.  Las variadas experiencias de los hebreos eran una escuela destinada a prepararlos para su prometido hogar en Canaán. Dios quiere que su pueblo de estos días repase con corazón humilde y espíritu dócil las pruebas a través de las cuales el Israel antiguo tuvo que pasar, para que le ayuden en su preparación para la Canaán celestial (Id., págs. 298, 299). 95



30 de  Marzo LAS MANOS HACIA EL CIELO Año Bíblico 1 Sam. 24-27
Exo. 17: 8-16.

Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas, sin ira ni contienda. (1 Tim. 2: 8).

A causa de la desobediencia del pueblo de Israel y de su alejamiento de Dios, se le permitió frecuentar lugares apartados donde sufrió la adversidad: Se les permitió a sus enemigos hacerle la guerra y humillarlo para conducirlo a buscar a Dios en su tribulación y dolor. . .
Cuando Israel fue atacado por los amalecitas, Moisés ordenó a Josué que peleara con sus enemigos (Testimonies, tomo 2, págs. 106, 107).

Moisés, Aarón y Hur se situaron en una colina que dominaba el campo de batalla. Con los brazos extendidos hacia el cielo, y con la vara de Dios en su diestra, Moisés oró por el éxito de los ejércitos de Israel. Mientras proseguía la batalla, se notó que siempre que sus manos estaban levantadas, Israel triunfaba; pero cuando las bajaba, el enemigo prevalecía. Cuando Moisés se fatigó, Aarón y Hur sostuvieron sus manos hasta que, al ponerse el sol, el enemigo huyó.

Al sostener Aarón y Hur las manos de Moisés, mostraron al pueblo que su deber era apoyarlo en su ardua labor mientras recibía las palabras de Dios para transmitírselas a ellos.  Y lo que hizo Moisés también fue muy significativo, pues les demostró que su destino estaba en las manos de Dios; mientras el pueblo confiara en el Señor, él combatiría por ellos y dominarla a sus enemigos; pero cuando no se apoyaran en él, cuando confiaran en su propia fortaleza, entonces serían aún más débiles que los que no tenían el conocimiento de Dios, y sus enemigos triunfarían sobre ellos.

Como los hebreos triunfaban cuando Moisés elevaba las manos al cielo e intercedía por ellos, así también triunfará el Israel de Dios cuando mediante la fe se apoye en la fortaleza de su poderoso Ayudador. No obstante, el poder divino ha de combinarse con el esfuerzo humano. Moisés no creyó que Dios vencería a sus enemigos mientras Israel permaneciese inactivo. Mientras el gran jefe imploraba al Señor, Josué y sus valientes soldados estaban haciendo cuanto podían para rechazar a los enemigos de Israel y de Dios (Patriarcas y Profetas, págs. 305, 306). 96



31 de  DOS MANOS PARA DIOS Año Bíblico 1 Sam. 28-31
Exo. 31: 1-11.

Así, pues, nosotros, como colaboradores suyos, os exhortamos también a que no recibáis en vano la gracia de Dios. (2 Cor. 6: 1).

El Señor dio una lección importante a su pueblo de todas las épocas cuando, en el monte, dio instrucciones a Moisés acerca de la edificación del tabernáculo. Se requirió en esa obra perfección en todo detalle. Moisés era eficiente en todo el saber de los egipcios; tenía un conocimiento de Dios, y sus propósitos le habían sido revelados en visión; pero no sabía grabar ni bordar.

Israel había estado sujeto a servidumbre todos los días que pasó en Egipto; aunque había entre ellos hombres ingeniosos, no habían sido instruidos en las artes singulares que eran necesarias para la edificación del tabernáculo. Sabían hacer ladrillos, pero no labrar el oro o la plata. ¿Cómo había de realizarse el trabajo? . . .

Entonces Dios mismo le explicó cómo debía hacerse el trabajo.  Designó por nombre a las personas que deseaba hicieran ciertas labores. Bezaleel tenía que ser el arquitecto. Era hombre de la tribu de Judá, a la cual Dios se deleitaba en honrar. . .
"Y he aquí que yo he puesto con él a Aholiab, hijo de Ahisamac, de la tribu de Dan: y he puesto sabiduría en el ánimo de todo sabio de corazón, para que hagan todo lo que te he mandado" (Consejos para los Maestros, págs. 48, 49).

Entre la multitud había egipcios, que habían actuado como inspectores de ese trabajo y sabían muy bien cómo debía ser hecho. Pero la obra no dependía de ellos. El Señor se unió a agentes humanos, dándoles sabiduría para trabajar habilidosamente (SDA Bible Commentary, tomo 1, pág. 1108).

La habilidad en las artes comunes es un don de Dios. El provee el don y también la sabiduría para usar el don correctamente (Carta 60, 1907).

A fin de que el tabernáculo terrenal pudiese representar al celestial, debía ser perfecto en todas sus partes, y en todo minucioso detalle, como el modelo de los cielos. Así también ha de suceder con el carácter de los que serán finalmente aceptados a la vista del cielo (Consejos para los Maestros, pág. 49).

Que los obreros manuales que están hoy al servicio de Dios oren a él por sabiduría y discernimiento profundo para que puedan hacer su trabajo perfectamente (SDA Bible Comentary, tomo 1, pág. 1108). 97



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Última actualización 13/03/2004