Conflicto y Valor  Mayo 2004 por Elena White.

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1 de Mayo DEMASIADOS SOLDADOS  Año Bíblico 1 Crón. 1-3.
Juec. 7: 1-3.

Y Jehová dijo a Gedeón: El pueblo que está contigo es mucho para que yo entregue a los madianitas en su mano, no sea que se alabe Israel contra mí, diciendo: Mi mano me ha salvado. (Juec. 7: 2).

Se había hecho ley en Israel que antes de que el ejército saliera a la batalla, se le hiciese la siguiente proclamación: "¿Quién ha edificado casa nueva, y no la ha estrenado?  Vaya, y vuélvase a su casa, porque quizá no muera en la batalla, y otro alguno la estrene. ¿Y quién ha plantado viña, y no ha hecho común uso de ella? Vaya, y vuélvase a su casa, porque quizá no muera en la batalla, y otro alguno la goce. ¿Y quién se ha desposado con mujer, y no la ha tomado?  Vaya, y vuélvase a su casa, porque quizá no muera en la batalla, y alguno otro la tome". Y además los oficiales debían decir al pueblo: "¿Quién es hombre medroso y tierno de corazón? Vaya, y vuélvase a su casa, y no apoque el corazón de sus hermanos, como su corazón" (Deut. 20: 5-8).

Debido a que el número de sus soldados era muy pequeño en comparación con los del enemigo, Gedeón se había abstenido de hacer la proclamación de costumbre. Se llenó de asombro al oír que su ejército era demasiado grande. Pero el Señor veía el orgullo y la incredulidad que había en el corazón de su pueblo. Incitado por las conmovedoras exhortaciones de Gedeón, se había alistado de buena gana; Pero muchos se llenaron de temor al ver las multitudes de los madianitas.  No obstante, si Israel hubiera triunfado, aquellos mismos miedosos se habrían atribuido la gloria en vez de adjudicarle la victoria a Dios.

Gedeón obedeció las instrucciones del Señor, y con el corazón oprimido vio marcharse para sus hogares a veintidós mil hombres, o sea más de las dos terceras partes de su ejército (Patriarcas y Profetas, págs. 591, 592).

El Señor está ansioso de hacer grandes cosas para nosotros. No obtendremos la victoria porque seamos un pueblo numeroso, sino mediante la entrega completa del alma a Jesús.  Debemos avanzar con  su fuerza, confiando en el poderoso Dios de Israel.  Hay una lección para nosotros en el ejército de Gedeón. . . El Señor tiene ahora el mismo anhelo de trabajar a través de esfuerzos humanos y de realizar grandes cosas mediante débiles instrumentos (SDA Bible Comentary, tomo 2, pág. 1003). 128


2 de Mayo  AUN DEMASIADOS  Año Bíblico 1 Crón. 4-6.
Juec. 7: 4-23.

Y Jehová dijo a Gedeón: Aún es mucho el pueblo; llévalos a las aguas, y allí te los probaré; y del que yo te diga: Vaya éste contigo, irá contigo; mas de cualquiera que yo te diga: Este no vaya contigo, el tal no irá. (Juec. 7: 4).

El pueblo, esperando atacar inmediatamente al enemigo, fue conducido a la orilla del agua.

Algunos tomaron apresuradamente un poco de agua en la mano, y la sorbieron mientras caminaban; pero casi todos se hincaron, y bebieron a sus anchas de la superficie del arroyo, Aquellos que tomaron el agua en la mano no fueron sino trescientos entre diez mil; no obstante, fueron elegidos, y al resto se les permitió volver a sus hogares.

El carácter se prueba a menudo por los medios más sencillos. Los que en un momento de peligro se empeñaban en suplir sus propias necesidades, no eran hombres en quienes se podía confiar en una emergencia. El Señor no tiene en su obra cabida para los indolentes y para los que suelen complacer el apetito. Escogió a los hombres que no permitieron que sus propias necesidades les hicieran demorar el cumplimiento del deber. No sólo poseían valor y dominio de sí mismos los trescientos hombres elegidos, sino que eran también hombres de fe. No los había contaminado la idolatría. Dios podía dirigirlos, y por su medio librar a Israel. El éxito no depende del número.  Tanto puede Dios libertar por medio de pocos como de muchos. No le honra tanto el gran número como el carácter de quienes le sirven (Patriarcas y Profetas, págs. 592, 593).

Todos los que quieran ser soldados de la cruz de Cristo, deben cubrirse con la armadura y prepararse para el conflicto. No debieran intimidarse por las amenazas o aterrorizarse por los peligros. Deben ser cautelosos en el peligro, y sin embargo firmes y valientes  al enfrentar al adversario y presentar batalla por Dios. La consagración del seguidor  de Cristo debe ser completa. Padre, madre, esposa, hijos, casas, tierras, todo debe ser dejado en segundo lugar por la obra y la causa de Dios. Debe estar dispuesto a soportar pacientemente, con alegría, con gozo, todo lo que sea llamado a sufrir por la providencia de Dios. Su recompensa final será compartir con Cristo el trono de gloria inmortal (SDA Bible Comentary, tomo 2 pág. 1003). 129


3 de Mayo INDUCIDOS AL ERROR  Año Bíblico 1 Crón. 7-9.
Juec. 8: 22-27.

Y Gedeón hizo. . . un efod. . . y fue tropezadero a Gedeón y a su casa. (Juec. 8: 27).

En su gratitud porque lo había librado de los madianitas, el pueblo de Israel propuso a Gedeón que se hiciera rey, y que el trono quedara asegurado para sus descendientes. Esta propuesta era una violación categórica de los principios teocráticos. Dios era rey de Israel, y poner a un hombre en el trono sería rechazar a su Soberano divino. Gedeón reconocía este hecho; y su contestación demuestra cuán fieles y nobles eran sus móviles. Declaró: "No seré señor sobre vosotros, ni mi hijo os señoreará: Jehová será vuestro Señor".

Pero Gedeón se dejó extraviar por otro error que acarreó el desastre sobre su casa y sobre todo Israel. Es frecuente que la época de inactividad que sigue a una gran lucha entrañe más riesgos que el propio período de conflicto.  A tales peligros se vio expuesto Gedeón. Un espíritu de inquietud se había apoderado de él. Hasta entonces se había contentado con cumplir las instrucciones que Dios le daba; pero ahora, en vez de esperar la dirección divina, empezó a hacer planes por su cuenta. Siempre que los ejércitos del Señor hayan ganado una victoria señalada, Satanás redoblará sus esfuerzos para destruir la obra de Dios. . .

Por el hecho de que se le había mandado que ofreciera un sacrificio sobre la roca donde el ángel se le había aparecido, Gedeón concluyó que se le había designado para que oficiara como sacerdote. Sin esperar la aprobación divina, decidió proveerse de un lugar apropiado e instituir un sistema de culto semejante al que se practicaba en el tabernáculo. Gracias a la intensidad del sentimiento popular, no encontró dificultad alguna para realizar su proyecto (Patriarcas y Profetas, págs. 597, 598).

Los que se encuentran en las posiciones más altas pueden desviarse, especialmente si sienten  que no hay peligro. Los más sabios se equivocan; los más fuertes se cansan. . . Es un pensamiento solemne saber que la eliminación  de una sola salvaguardia de la conciencia, el fracaso es cumplir una sola buena resolución, la formación de un solo hábito pernicioso pueden producir no sólo nuestras propias ruinas, sino la ruina de quienes hayan puestos  su confianza en nosotros. Nuestra única seguridad  está en seguir los pasos del Maestro que indican  el camino, confiar sin reservas en la protección de Aquel que dice: "Sígueme" (SDA Bible Comentary, tomo 2, págs. 1004,1005). 130


4 de Mayo ANTES QUE EL NIÑO LLEGUE  Año Bíblico 1 Crón. 10-12.
Juec. 13.

Aquel varón de Dios. . . nos enseñe lo que hayamos de hacer con el niño que ha de nacer. (Juec. 13: 8).

Dios mismo se apareció a la esposa de Manoa y le dijo que tendría un hijo, el cual sería un gran hombre y libraría a Israel. Entonces le dio instrucciones especiales en cuanto a la dieta. . . Consideremos esto como una instrucción dada a cada madre en nuestro mundo. Si queréis que vuestros hijos tengan mentes bien equilibradas, debéis ser temperantes. Mantened firmes y sanos vuestro propio corazón y sentimientos para poder impartir a vuestros hijos una mente y un cuerpo sanos (Manuscrito 18, 1887).

Sí, cada madre puede comprender su deber. Puede saber que el carácter de sus hijos dependerá más de sus hábitos anteriores a su nacimiento y de sus esfuerzos personales después del nacimiento, que de las ventajas o desventajas exteriores. . . La madre que es una maestra adecuada para sus hijos debe, antes que nazcan, formar hábitos de abnegación y dominio propio; porque les transmite sus propias cualidades; sus rasgos de carácter fuertes o débiles (Consejos sobre el Régimen Alimenticio, pág. 257).

Habrá malos consejeros que dirán a la madre que le es necesario satisfacer todo deseo e impulso; pero semejante enseñanza es falsa y perversa. La madre se halla por orden de Dios mismo bajo la obligación más solemne de ejercer dominio propio.

Tanto los padres como las madres están comprendidos en esta responsabilidad. Ambos padres transmiten a sus hijos sus propias características, mentales y físicas, su temperamento y sus apetitos (Patriarcas y Profetas, pág. 604).

Muchos hacen de la temperancia un asunto de broma. Afirman que el Señor no se interesa en cosas minúsculas como nuestra comida y bebida. Pero si al Señor no le importaran estas cosas, no se le habría revelado a la esposa de Manoa, dándole instrucciones definidas y ordenándole dos veces que cuidara de cumplirlas (La Temperancia, pág. 208).

Muchos padres creen que el efecto de las influencias prenatales es cosa de poca monta; pero el Cielo no las considera así. . . Al hablar a la madre hebrea, Dios se dirige a todas las madres de todos los tiempos (El Ministerio de Curación, pág. 288). 131


5 de Mayo  COMPROMISO Año Bíblico 1 Crón. 13-16
Juec. 14.

No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia?  (2 Cor. 6: 14).

Como. . . estaba cerca de la región de los filisteos, Sansón trabó amistades entre ellos. Así se crearon en su juventud intimidades cuya influencia entenebreció toda su vida. Una joven que vivía en la ciudad filistea de Timnat conquistó los afectos de Sansón, y él decidió hacerla su esposa. La única contestación que dio a sus padres temerosos de Dios, que trataban de disuadirle de su propósito, fue: "Esta agradó a mis ojos". Los padres cedieron por fin a sus deseos, y la boda se efectuó.

Precisamente cuando llegaba a la edad viril, cuando debía cumplir su misión divina, el momento en que más fiel a Dios debiera haber sido, Sansón se emparentó con los enemigos de Israel. No se preguntó si al unirse con el objeto de su elección podría glorificar mejor a Dios o si se estaba colocando en una posición  que no le permitiría cumplir el propósito que debía alcanzar su vida. A  todos los que tratan primero de honrarle a él, Dios les ha prometido sabiduría; pero no existe promesa para los que se obstinan en satisfacer sus propios deseos. . .

El cristianismo debiera tener una influencia dominadora sobre la relación matrimonial; pero con demasiada frecuencia los móviles que conducen a esta unión no se ajustan a los principios cristianos. Satanás está constantemente tratando de fortalecer su poderío sobre el pueblo de Dios induciéndolo a aliarse con sus súbditos; y para lograr esto, trata de despertar pasiones impuras en el corazón. . .

En el festín de su boda Sansón se relacionó familiarmente con los que odiaban al Dios de Israel.  Quienquiera que voluntariamente entabla relaciones tales se verá en la necesidad de amoldarse, hasta cierto grado, a los hábitos y costumbres de sus compañeros. Pasar el tiempo así es peor que malgastarlo. Se despiertan y fomentan pensamientos, y se pronuncian palabras, que tienden a quebrantar los baluartes de los buenos principios y a debilitar la ciudadela del alma (Patriarcas y Profetas, págs. 606, 607). 132


6 de Mayo PODEROSA CRIATURA  Año Bíblico 1 Crón. 17-20.
Juec. 15.

Y él comenzará a salvar a Israel de mano de los filisteos. (Juec. 13: 5).

La promesa de Dios de que por medio de Sansón comenzaría "a salvar a Israel de manos de los filisteos" se cumplió; pero ¡cuán sombría y terrible es la historia de esa vida que habría podido alabar a Dios y dar gloria a la nación!  Si Sansón hubiera sido fiel a su vocación divina, se le habría honrado y ensalzado, y el propósito de Dios se habría cumplido. Pero él cedió a la tentación y no fue fiel a su cometido, y su misión se cumplió en la derrota, la servidumbre y la muerte.

Físicamente, fue Sansón el hombre más fuerte de la tierra; pero en lo que respecta al dominio de sí mismo, la integridad y la firmeza, fue uno de los más débiles. Muchos consideran erróneamente las pasiones fuertes como equivalentes de un carácter fuerte; pero lo cierto es que el que se deja dominar por sus pasiones es un hombre débil. La verdadera grandeza de un hombre se mide por el poder de las emociones que él domina, y no por las que le dominan a él.

El cuidado providencial de Dios había asistido a Sansón, para que pudiera prepararse y realizar la obra para la cual había sido llamado. Al principio mismo de la vida se vio rodeado de condiciones favorables para el desarrollo de su fuerza física, vigor intelectual y pureza moral.

Pero bajo la influencia de amistades y relaciones impías, abandonó aquella confianza en Dios
que es la única seguridad del hombre, y fue arrebatado por la marea del mal. Los que mientras cumplen su deber son sometidos a pruebas pueden tener la seguridad de que Dios los guardará; pero si los hombres se colocan voluntariamente bajo el poder de la tentación, caerán tarde o temprano.

Aquellos mismos a quienes Dios quiere usar como sus instrumentos para una obra especial son los que con todo su poder Satanás procura extraviar. Nos ataca en nuestros puntos débiles y obra por medio de los defectos de nuestro carácter para obtener el dominio de todo nuestro ser, pues sabe que si conservamos estos defectos él tendrá éxito. Pero nadie necesita ser vencido. No se le deja solo al hombre para que venza el poder del mal mediante sus débiles esfuerzos. Hay ayuda puesta a su disposición, y ella será dada a toda alma que realmente la desee (Patriarcas y Profetas, págs. 612, 613). 133


7 de Mayo ¿CUAL ES EL SECRETO?  Año Bíblico 1 Crón. 21-24.
Juec. 16: 4-14.

Y Dalila dijo a Sansón: Yo te ruego que me declares en qué consiste tu gran fuerza. (Juec. 16: 6).

Después de su victoria, hicieron los israelitas juez a Sansón, y gobernó a Israel durante veinte años. Pero un mal paso prepara el camino para otro. . . Continuó buscando los placeres sensuales que le atraían hacia la ruina. "Después de esto aconteció que se enamoró de una mujer en el valle de Sorec", a poca distancia de donde había nacido él. Ella se llamaba Dalila, "la consumidora". . . Los filisteos observaban cuidadosamente los movimientos de su enemigo, y cuando él se envileció por esta nueva unión decidieron obtener su ruina por medio de Dalila.

Una embajada compuesta por uno de los hombres principales de cada provincia filistea fue enviada al valle de Sorec. No se atrevían a prenderle mientras estaba en posesión de su gran fuerza, pero tenían el propósito de averiguar, si posible fuera, el secreto de su poder. Por consiguiente sobornaron a Dalila para que lo descubriera y se lo revelara a ellos.

Al verse Sansón acosado por las preguntas de la traidora, la engañó diciéndole que las debilidades de otros hombres le sobrevendrían si se pusieran en práctica ciertos procedimientos. Cuando ella hizo la prueba, se descubrió el engaño. Entonces le acusó de haberle mentido y le dijo: "¿Cómo dices, Yo te amo, pues que tu corazón no está conmigo?". . . Tres veces tuvo Sansón la más clara manifestación de que los filisteos se habían aliado con su hechicera para destruirle; pero cuando ella fracasaba en su propósito hacía de ello un asunto de broma, y él ciegamente desterraba todo temor (Patriarcas y Profetas, págs. 608-610).

Al relacionarse con esta seductora, el juez de Israel malgastó horas preciosas que debieran haber sido sagradamente dedicadas al bienestar de su pueblo. Pero las pasiones deslumbrantes que hacen débil al más fuerte, habían obtenido el dominio de su razón y de su conciencia (SDA Bible Commentary, tomo 2, pág. 1007).

La infatuación de Sansón parece casi increíble. Al comienzo no estaba tan dominado como para revelar su secreto; pero había entrado deliberadamente en la red del seductor de las almas, y sus mallas lo estaban aprisionando con cada paso que daba (Ibid.). 134


8 de Mayo ESTE ES EL SECRETO  Año Bíblico 1 Crón. 25-27.
Juec. 16: 15-23.

Pero él no sabía que Jehová ya se había apartado de él. (Juec. 16: 20).

Día tras día Dalila le fue instando con sus palabras hasta "que su alma fue reducida a mortal angustia". Sin embargo, una fuerza sutil le sujetaba al lado de ella. Vencido por último, Sansón le dio a conocer el secreto: "Nunca a mi cabeza llegó navaja; porque soy nazareo de Dios desde el vientre de mi madre. Si fuere rapado, mi fuerza se apartará de mí, y seré debilitado, y como todos los hombres". En seguida envió Dalila un mensajero a los señores de los filisteos, para instarles a venir sin tardanza alguna. Mientras el guerrero dormía, se le cortaron las espesas trenzas de la cabeza. Luego, como lo había hecho tres veces antes, ella gritó: "Sansón, los filisteos sobre ti!" Despertándose repentinamente, quiso hacer uso de su fuerza como en otras ocasiones, y destruirlos; pero sus brazos impotentes se negaron a obedecerle, y entonces se dio cuenta de "que Jehová ya se había de él apartado". Cuando se lo hubo rapado, Dalila empezó a molestarle y a causarle dolor para probar su fuerza; pues los filisteos no se atrevían a aproximársele hasta que estuvieran plenamente convencidos de que su fuerza había desaparecido. Entonces le prendieron, y habiéndole sacado los ojos, lo llevaron a Gaza. Allí quedó atado con cadenas y grillos en la cárcel y condenado a trabajos forzados.

¡Cuán grande era el cambio para el que había sido juez y campeón de Israel, al verse ahora débil, ciego, encarcelado, rebajado a los menesteres más viles!  Poco a poco había violado las condiciones de su sagrada vocación. Dios había tenido mucha paciencia con él; pero cuando se entregó de tal manera al poder del pecado que traicionó su secreto, el Señor se apartó de él y le abandonó. No había virtud alguna en sus cabellos largos, sino que eran una señal de su lealtad a Dios; y cuando sacrificó ese símbolo para satisfacer su pasión, perdió también las bendiciones que representaba (Patriarcas y Profetas, págs. 610, 611).

Si la cabeza de Sansón hubiese sido rapada sin culpa de su parte, su fuerza hubiera permanecido.  Pero su conducta había mostrado tanto desprecio por el favor y la autoridad de Dios que era como si él mismo desdeñosamente se hubiese cortado las guedejas de la cabeza. Por eso Dios dejó que soportara los resultados de su propio extravío (SDA Bible Commentary, tomo 2, pág. 1007). 135



9 de Mayo UNA COSECHA SEGURA  Año Bíblico 1 Crón. 28, 29.

Hijo mío, si los pecadores te quisieran engañar, no consientas. (Prov. 1: 10).

Sansón tuvo, en el momento de peligro, la misma fuente de fuerza que tuvo José.  Pudo elegir entre el bien y el mal de acuerdo con su deseo. Pero en vez de asirse de la fuerza de Dios, permitió que lo dominaran las pasiones salvajes de su naturaleza. Las facultades de razonamiento estaban pervertidas, la moral corrompida. Dios había llamado a Sansón a una posición de gran responsabilidad, honor y utilidad; pero debía aprender a gobernar aprendiendo primero a obedecer las leyes de Dios. José tenía libre albedrío. El bien y el mal estaban delante de él. Podía elegir el camino de la pureza, la santidad y el honor, o el camino de la inmoralidad y la degradación. Eligió el camino correcto, y Dios lo aprobó. Sansón, bajo tentaciones similares que él mismo había buscado, dio rienda suelta a la pasión. Descubrió que el camino que había elegido terminaba en vergüenza, desastre y muerte. ¡Qué contraste con la historia de José! (SDA Bible Commentary, tomo 2, pág. 1007).

El Señor en su Palabra ha dado instrucciones precisas a su pueblo de no unirse con los que no tienen su amor y temor delante de ellos. Tales compañeros rara vez estarán satisfechos con el amor y el respeto que con justicia les correspondan. Constantemente buscarán obtener de la esposa o el esposo temerosos de Dios algún favor que involucro un desprecio de los requerimientos divinos. Para un hombre piadoso y para la iglesia a la cual pertenezca, una esposa mundana o un amigo mundano es un espía en el terreno, que buscará toda oportunidad de traicionar al siervo de Cristo, y exponerlo al ataque del enemigo (Id., pág. 1006).

La historia de Sansón encierra una lección para aquellos cuyos caracteres aún no están formados, que todavía no han entrado en la etapa activa de la vida. Los jóvenes que ingresen en nuestros colegios y escuelas encontraran allí todo tipo de mentalidades. Si desean diversión y tonterías, si buscan rehuir a los buenos y unirse con los malos, tienen la oportunidad de hacerlo. El pecado y la justicia están frente a ellos y deben elegir por sí mismos. Pero recuerden que "todo lo que el hombre sembrare, eso también segará" (Id., pág. 1007). 136



10 de Mayo DIOS LO RECORDÓ  Año Bíblico 2 Crón. 1-4.
Juec. 16: 24-31.

Entonces clamó Sansón a Jehová, y dijo: Señor Jehová, acuérdate ahora de mí. (Juec. 16: 28).

En el sufrimiento y la humillación, mientras era juguete de los filisteos, Sansón aprendió más que nunca antes acerca de sus debilidades; y sus aflicciones le llevaron al arrepentimiento. A medida que el pelo crecía, le volvía gradualmente su fuerza; pero sus enemigos, considerándole como un prisionero encadenado e impotente, no sentían aprensión alguna.

Los filisteos atribulan su victoria a sus dioses; y regocijándose, desafiaban al Dios de Israel. Se decidió hacer una fiesta en honor de Dagón el dios pez, "protector del mar". De todos los pueblos y campos de la llanura filistea, se congregaron la gente y sus señores. Muchedumbre de adoradores llenaban el gran templo y las galerías alrededor del techo. Era una ocasión de festividad y regocijo. Resaltó la pompa de los sacrificios, seguidos de música y banqueteo.

Entonces, como trofeo culminante del poder de Dagón, se hizo traer a Sansón. Grandes gritos de regocijo saludaron su aparición. El pueblo y los príncipes se burlaron de su condición miserable y adoraron al dios que había vencido "al destruidor de nuestra tierra". Después de un rato, como si estuviese cansado, Sansón pidió permiso para descansar apoyándose contra las dos columnas centrales que sostenían el techo del templo. Elevó entonces en silencio la siguiente oración: "Señor Jehová, acuérdate de mi, y esfuérzame, te ruego, solamente esta vez, oh Dios, para que de una vez tome venganza de los filisteos". Con estas palabras abrazó las columnas con sus poderosos brazos; y diciendo: "Muera yo con los filisteos", se inclinó; y cayó el techo, matando de un solo golpe a toda la vasta multitud que estaba allí. "Y fueron muchos más los que de ellos mató muriendo, que los que había muerto en su vida".

El ídolo y sus adoradores, los sacerdotes y los campesinos, los guerreros y los nobles, quedaron sepultados juntos debajo de las ruinas del templo de Dagón. Y entre ellos estaba el cuerpo gigantesco de aquel a quien Dios había escogido para que libertase a su pueblo (Patriarcas y Profetas, págs. 611, 612).

La contienda, en vez de ser entre Sansón y los filisteos, era ahora entre Jehová y Dagón, y de esta forma el Señor hizo valer su poder omnipotente y su autoridad suprema (SDA Bible Commentary, tomo 2, págs. 1007, 1008). 137


11 de Mayo ELLA MANTUVO SU PROMESA  Año Bíblico 2 Crón. 5-7.
1 Sam. 1: 1-18.

Yo lo dedicaré a Jehová todos los días de su vida. (1 Sam. 1: 11).

Elcana, un levita del monte de Efraín, era hombre rico y de mucha influencia, que amaba y temía al Señor. Su esposa, Ana, era una mujer de piedad fervorosa. De carácter amable y modesto, se distinguía por una seriedad profunda y una fe muy grande.

A esta piadosa pareja le había sido negada la bendición tan vehementemente deseada por todo hebreo. Su hogar no conocía la alegría de las voces infantiles; y el deseo de perpetuar su nombre había llevado al marido a contraer un segundo matrimonio, como hicieron muchos otros. Pero este paso, inspirado por la falta de fe en Dios, no significó felicidad. Se agregaron hijos e hijas a la casa; pero se había mancillado el gozo y la belleza de la institución sagrada de Dios, y se había quebrantado la paz de la familia. Penina, la nueva esposa, era celosa e intolerante, y se conducía con mucho orgullo e insolencia. Para Ana, toda esperanza parecía estar destruida, y la vida le parecía una carga pesada; no obstante, soportaba la prueba con mansedumbre y sin queja alguna. . .

Confió a Dios la carga que ella no podía compartir con ningún amigo terrenal. Fervorosamente pidió que él le quitase su oprobio, y que le otorgase el precioso regalo de un hijo para criarlo y educarlo para él. Hizo un  solemne  voto,  a  saber,  que  si  le  concedía lo  que  pedía, dedicaría su  hijo  a Dios  desde  su nacimiento. . .

Le fue otorgado a Ana lo que había pedido; recibió el regalo por el cual había suplicado con tanto fervor. Cuando miró al niño lo llamó Samuel, "demandado de Dios" (Patriarcas y Profetas, págs. 614-616).

Tan pronto como el niño tuvo suficiente edad para ser separado de su madre, cumplió ella su voto. Amaba a su pequeñuelo con toda la devoción de que es capaz un corazón de madre; día tras día, mientras observaba su crecimiento, y escuchaba su parloteo infantil, aumentaba cada vez más su afecto hacia él; era su único hijo, el don especial del Cielo; pero lo había recibido como un tesoro consagrado a Dios, y no quería privar al Dador de lo que le pertenecía. La fe fortaleció el corazón de la madre, y no cedió a las exigencias del afecto natural (SDA Bible Commentary, tomo 2, pág. 1008). 138


12 de Mayo PROPIEDAD DE DIOS  Año Bíblico 2 Crón. 8, 9.
1 Sam. 1: 19-28.

Yo, pues, lo dedico también a Jehová. (1 Sam. 1: 28).

De Silo, Ana regresó quedamente a su hogar en Ramataim, dejando al niño Samuel para que, bajo la instrucción del sumo sacerdote, se le educase en el servicio de la casa de Dios. Desde que el niño diera sus primeras muestras de inteligencia, la madre le había enseñado a amar y reverenciar a Dios, y a considerarse a sí mismo como del Señor. Por medio de todos los objetos familiares que le rodeaban, ella había tratado de dirigir sus pensamientos hacia el Creador.

Cuando se separó de su hijo no cesó la solicitud de la madre fiel por el niño. Era el tema de las oraciones diarias de ella. Todos los años le hacía con sus propias manos un manto para su servicio; y cuando subía a Silo a adorar con su marido, entregaba al niño ese recordatorio de su amor. Mientras la madre tejía cada una de las fibras de la pequeña prenda rogaba a Dios que su hijo fuese puro, noble y leal. No pedía para él grandeza terrenal, sino que solicitaba fervorosamente que pudiese alcanzar la grandeza que el Cielo aprecia, que honrara a Dios y beneficiara a sus conciudadanos.

¡Cuán grande fue la recompensa de Ana! ¡Y cuánto alienta a ser fiel el ejemplo de ella!  A toda madre se le confían oportunidades de valor inestimable e intereses infinitamente valiosos. El humilde conjunto de deberes que las mujeres han llegado a considerar como una tarea tediosa debiera ser mirado como una obra noble y grandiosa. La madre tiene el privilegio de beneficiar al mundo por su influencia, y al hacerlo impartirá gozo a su propio corazón. A través de luces y sombras, puede trazar sendas rectas para los pies de sus hijos, que los llevarán a las gloriosas alturas celestiales. Pero sólo cuando ella procura seguir en su propia vida el camino de las enseñanzas de Cristo, puede la madre tener la esperanza de formar el carácter de sus niños de acuerdo con el modelo divino. El mundo rebosa de influencias corruptoras. Las modas y las costumbres ejercen sobre los jóvenes una influencia poderosa. Si la madre no cumple su deber de instruir, guiar y refrenar a sus hijos, éstos aceptarán naturalmente lo malo y se apartarán de lo bueno. Acudan todas las madres a menudo a su Salvador con la oración: "¿Qué orden se tendrá con el niño, y qué ha de hacer?" Cumpla ella las instrucciones que Dios dio en su Palabra, y le dará sabiduría a medida que la necesite (Patriarcas y Profetas, págs. 617, 618). 139



13 de  Mayo COMO EL PADRE, TAL EL HIJO Año Bíblico 2 Crón. 10-13.

Guarda, hijo mío, el mandamiento de tu padre, y no dejes la enseñanza de tu madre. (Prov. 6: 20).

Los hijos serán en gran medida lo que sean sus padres. Las condiciones físicas de éstos, sus disposiciones y apetitos, sus aptitudes intelectuales y morales, se reproducen, en mayor o menor grado en sus hijos.

Cuanto más nobles sean los propósitos que animen a los padres, cuanto más elevadas sus dotes intelectuales y morales, cuanto más desarrolladas sus facultades físicas, mejor será el equipo que para la vida den a sus hijos. Cultivando en sí mismos las mejores prendas, los padres influyen en la formación de la sociedad de mañana y en el ennoblecimiento de las futuras generaciones.

Los padres y las madres deben comprender su responsabilidad. El mundo está lleno de trampas para los jóvenes. . . No pueden discernir los peligros ocultos o el fin temible de la senda que a ellos les parece camino de la felicidad. . .

Deben preparar al niño desde antes de su nacimiento para predisponerlo a pelear con éxito las batallas contra el mal. . .

Esta responsabilidad recae principalmente sobre la madre, que con su sangre vital nutre al niño y forma su armazón física, le comunica también influencias intelectuales y espirituales que tienden a formar la inteligencia y el carácter. . .

Ana, la mujer que oraba, abnegada y movida por la inspiración celestial, dio a luz a Samuel, el niño instruido por el Cielo, el juez incorruptible, el fundador de las escuelas sagradas de Israel (El Ministerio de Curación, págs. 287, 288).

Ojalá cada madre pudiera comprender cuán grandes son sus deberes y sus responsabilidades, y cuán grande será la recompensa de su fidelidad. La influencia diaria de la madre sobre sus hijos los prepara para la vida o la muerte eternas. La madre ejerce en su hogar un poder más decisivo que el ministro en el púlpito, o el rey en su trono (SDA Bible Commentary, tomo 2, págs. 1008, 1009). 140


14 de Mayo UN EJEMPLO PELIGROSO  Año Bíblico 2 Crón. 14-16.
1 Sam. 2: 22-36.

No oyeron la voz de su padre. (1 Sam. 2: 25).

Elí era sacerdote y juez de Israel. Ocupaba los puestos más altos y de mayor responsabilidad entre el pueblo de Dios. Como hombre escogido divinamente para las sagradas obligaciones del sacerdocio, y puesto sobre todo el país como la autoridad judicial más elevada, se le consideraba como un ejemplo, y ejercía una gran influencia sobre las tribus de Israel. Pero aunque había sido nombrado para que gobernara al pueblo, no regía bien su propia casa. . . Amaba tanto la paz y la comodidad, que no ejercía su autoridad para corregir los malos hábitos ni las pasiones de sus hijos. Antes que contender con ellos, o castigarlos, prefería someterse a la voluntad de ellos, y les cedía en todo. En vez de considerar la educación de sus hijos como una de sus responsabilidades más importantes, trataba el asunto como si tuviera muy poca importancia.
El sacerdote y juez de Israel no había sido dejado en las tinieblas con respecto a la obligación de refrenar y disciplinar a los hijos que Dios había confiado a su cuidado. Pero Elí se sustrajo a estas obligaciones, porque significaban contrariar la voluntad de sus hijos, y le imponían la necesidad de castigarlos y de negarles ciertas cosas. . .

La maldición de la transgresión era patente en la corrupción y la impiedad que distinguían la conducta de sus hijos. No apreciaban debidamente el carácter de Dios ni la santidad de su ley.

El servicio de él era para ellos una cosa común. Desde su niñez se habían acostumbrado al santuario y su servicio; pero en vez de volverse más reverentes, habían perdido todo sentido de su santidad y significado. El padre no había corregido la falta de respeto que manifestaban hacia su propia autoridad, ni había refrenado su irreverencia por los servicios solemnes del santuario; y cuando llegaron a la edad viril estaban llenos de los frutos mortíferos del escepticismo y la rebelión. . .

No hay maldición más grande en una casa que la de permitir a los niños que hagan su propia voluntad. Cuando los padres acceden a todos los deseos de sus hijos y les permiten participar en cosas que reconocen perjudiciales, los hijos pierden pronto todo respeto por sus padres, toda consideración por la autoridad de Dios o del hombre, y son llevados cautivos de la voluntad de Satanás (Patriarcas y Profetas, págs. 621, 622, 626). 141



15 de Mayo SIN FRENO  Año Bíblico 2 Crón. 17-20.
1 Sam. 2: 22.

Y le mostraré que yo juzgaré su casa para siempre, por la iniquidad que él sabe; porque sus hijos han blasfemado a Dios y él no los ha estorbado. (1 Sam.  3: 13).

Elí era un hombre bueno, de conducta pura, pero demasiado indulgentes. Incurrió en el desagrado de Dios porque no fortaleció los puntos débiles de su carácter. No quería herir los sentimientos de nadie y no tenía el valor moral de reprender y condenar el pecado.

Amaba la pureza y la justicia; pero no tenía la fuerza moral suficiente para suprimir el mal.  Amaba la paz y la armonía, y se volvió cada vez más insensible respecto a la impureza y el crimen. Elí era amable, afectuoso y de buen corazón, y tenía verdadero interés en el servicio de Dios y la prosperidad de su causa. Era un hombre de poder en la oración. Nunca se rebeló contra las palabras de Dios. Pero le faltaba algo: no tenía la disposición de carácter para condenar el pecado y cumplir la justicia contra el pecador de tal manera que Dios pudiera confiar en él para mantener a Israel puro. No agregó a su fe el valor y el poder para decir No en el momento y en el lugar adecuados (Testimonies, tomo 4, págs. 516, 517).

Elí estaba familiarizado con la verdad divina. Sabía qué clase de caracteres Dios aprueba, y cuáles condena. Sin embargo permitió que sus hijos crecieran con pasiones desenfrenadas, apetitos pervertidos y conducta corrompida.

Elí había educado a sus hijos en la ley de Dios, y les había dado un buen ejemplo con su propia vida; pero no terminaba allí su deber. Dios le exigía, como padre y como sacerdote, que los refrenara para que no siguieran su propia voluntad perversa. En esto había fallado (SDA Bible Commentary, tomo 2, pág. 1009).

Aquellos que no tienen suficiente valor para reprender el mal, o que por indolencia o falta de interés no hacen esfuerzos fervientes para purificar la familia o la iglesia de Dios, son considerados responsables del mal que resulte de su descuido del deber. Somos tan responsables de los males que hubiéramos podido impedir en otros por el ejercicio de la autoridad paternal o pastoral, como si hubiésemos cometido los tales hechos nosotros mismos (Patriarcas y Profetas, pág. 625). 142


16 de  Mayo EL JUICIO POSTERGADO  Año Bíblico 2 Crón. 21-23.
1 Sam. 2: 22-36.

Aquel día yo cumpliré contra Elí todas las cosas que he dicho sobre su casa, desde el principio hasta el fin. (1 Sam. 3: 12).

Elí había cometido un grave error al permitir que sus hijos asumieran los cargos sagrados. Al disculpar la conducta de ellos con este o aquel pretexto, quedó ciego con respecto a sus pecados; pero por último llegaron a tal punto que ya no pudo desviar más los ojos de los delitos de sus hijos. El pueblo se quejaba de sus actos de violencia, y el sumo sacerdote sintió pesar y angustia.  No osó callar por más tiempo. Pero sus hijos se habían criado pensando sólo en sí mismos, y ahora no respetaban a nadie. Veían la angustia de su padre, pero sus corazones endurecidos no se conmovían. Oían sus benignas amonestaciones, pero no se dejaban impresionar, ni quisieron cambiar su mal camino cuando fueron advertidos de las consecuencias de su pecado. Si Elí hubiera tratado con justicia a sus hijos impíos, habrían sido destituidos del sacerdocio y castigados con la muerte (Patriarcas y Profetas, págs. 623, 624).

Año tras año el Señor había postergado los castigos con que le amenazaba. Mucho pudo haberse hecho en aquellos años para redimir los fracasos del pasado; pero el anciano sacerdote no tomó medidas eficaces para corregir los males que estaban contaminando el santuario de Jehová y llevando a la ruina a millares de Israel. Por el hecho de que Dios tuviera paciencia, Ofni y Finees endurecieron su corazón y se envalentonaron en la transgresión. Elí hizo conocer a toda la nación los mensajes de reproche que habían sido dirigidos a su casa. Así esperaba contrarrestar, hasta cierto punto, la influencia maléfica de su negligencia anterior. Pero las advertencias fueron menospreciadas por el pueblo, como lo habían sido por los sacerdotes (Id., págs. 630, 631).

Dios condena la negligencia que se solaza en el pecado y el crimen, y la insensibilidad que es lenta para detectar su funesta presencia en las familias de cristianos profesos. El hace responsables a los padres en alto grado por las faltas y necedades de sus hijos. Dios visitó con su maldición no sólo a los hijos de Elí, sino a Elí mismo, y este terrible ejemplo debiera ser una advertencia para los padres de nuestros días (Testimonies, tomo 4, pág. 200). 143


17 de Mayo UN PADRE APOCADO  Año Bíblico 2 Crón. 24, 25.
 1 Sam. 2: 22-36.

La iniquidad de la casa de Elí no será expiada jamás, ni con sacrificios ni con ofrendas. (1 Sam. 3: 14).

Elí no administró su casa de acuerdo con los reglamentos que Dios dio para el gobierno de la familia. Siguió su propio juicio. . . Muchos están cometiendo ahora un error semejante. Creen conocer una manera mejor de educar a sus hijos que la indicada por Dios en su Palabra.  Fomentan tendencias malas en ellos y se excusan diciendo: "Son demasiado jóvenes para ser castigados. Esperemos que sean mayores, y se pueda razonar con ellos". En esta forma se permite que los malos hábitos se fortalezcan hasta convertirse en una segunda naturaleza. Los niños crecen sin freno, con rasgos de carácter que serán una maldición para ellos durante toda su vida, y que propenderán a reproducirse en otros (Patriarcas y Profetas, págs. 625, 626).

En contraste con la historia de la fidelidad de Abrahán, y las palabras de alabanza dichas acerca de él, está el relato que nos habla de Elí, quien mantuvo a sus hijos en el cargo mientras estaban cometiendo grandes iniquidades. Aquí hay una lección para todos los padres. . . El mal, sin freno, fue tolerado por Elí. El resultado fue un pecado que no sería expiado jamás, ni con sacrificios ni con ofrendas (Carta 144, 1906).

Mientras algunos yerran por el lado de la indebida severidad, Elí se fue al otro extremo. . . Pasó por alto sus faltas cuando eran niños, y las excusó en los días de su juventud. Las órdenes de los padres no eran tenidas en cuenta, y el padre no exigía obediencia.

Los hijos vieron que podían tomar las riendas y aprovecharon la oportunidad. A medida que crecían en edad, iban perdiendo todo respeto por su padre apocado. Continuaron en el pecado sin frenos. El los reconvenía, pero sus palabras eran desoídas. Cometían diariamente pecados obscenos y crímenes repugnantes, hasta que el Señor mismo visitó con juicio a los transgresores de su ley. . .

El mismo Señor decretó que por los pecados de los hijos de Elí no se haría jamás expiación mediante sacrificio u ofrenda. ¡Cuán grande, cuán lamentable, fue su caída! Hombres sobre los que descansaban responsabilidades sagradas, proscriptos, excluidos de la ley de misericordia por un Dios justo y santo (SDA Bible Commentary, tomo 2, pág. 1009,1010).144


18 de Mayo LAS GENERACIONES UNIDAS  Año Bíblico 2 Crón. 26-28.
 1 Sam. 3.

El joven Samuel ministraba a Jehová en presencia de Elí. (1 Sam. 3: 1).

Aunque era muy joven cuando se le trajo a servir en el tabernáculo, Samuel tenía ya entonces algunos deberes que cumplir en el servicio de Dios, según su capacidad. Eran al principio muy humildes, y no siempre agradables; pero los desempeñaba lo mejor que podía, con corazón dispuesto. . .

Si se les enseñara a los niños a considerar el humilde ciclo de deberes diarios como la conducta que el Señor les ha trazado, como una escuela en la cual han de prepararse para prestar un servicio fiel y eficiente, ¡cuánto más agradable y honorable les parecería su trabajo! El cumplimiento de todo deber como para el Señor rodea de un encanto especial aun los menesteres más humildes, y vincula a los que trabajan en la tierra con los seres santos que hacen la voluntad de Dios en el cielo (Patriarcas y Profetas, págs. 619, 620).

La vida de Samuel desde su temprana niñez había sido una vida de piedad y devoción. Había sido puesto bajo el cuidado de Elí en su juventud, y la amabilidad de su carácter le granjeó el cálido afecto del anciano sacerdote. Era bondadoso, generoso, diligente, obediente, y respetuoso. El contraste entre la vida del joven Samuel y la de los hijos del sacerdote era muy marcado, y Elí hallaba reposo, consuelo y bendición en la presencia de su pupilo. Era cosa singular que entre el principal magistrado de la nación y un simple niño existiera tan cálido afecto, Samuel era servicial y afectuoso y ningún padre amó alguna vez a su hijo más tiernamente que Elí a ese joven. A medida que los achaques de la vejez le sobrevenían a Elí, sentía más profundamente la conducta desanimadora, temeraria, licenciosa de sus propios hijos, y buscaba consuelo y sostén en Samuel.

Cuán conmovedor es ver a la juventud y la vejez confiando la una en la otra, a los jóvenes buscando consejo y sabiduría en los ancianos, a los ancianos buscando ayuda y simpatía en los jóvenes. Así debiera ser. Dios quisiera que los jóvenes poseyesen tales cualidades de carácter, que encontraran deleite en la amistad de los ancianos, para que puedan estar unidos por los fuertes lazos del cariño con aquellos que se están aproximando a los bordes del sepulcro (SDA Bible Commentary, tomo 2, pág. 1021). 145



19 de Mayo REAVIVAMIENTO Año Bíblico 2 Crón. 29-31.
1 Sam. 7.

Contra Jehová hemos pecado. . . No ceses de clamar por nosotros a Jehová nuestro Dios. (1 Sam. 7: 6, 8).

Samuel visitaba las ciudades y aldeas de todo el país, procurando hacer volver el corazón del pueblo al Dios de sus padres; y sus esfuerzos no quedaron sin buenos resultados. Después de sufrir la opresión de sus enemigos durante veinte años, "toda la casa de Israel lamentaba en pos de Jehová". Samuel les aconsejó: "Si de todo vuestro corazón os volvéis a Jehová, quitad los dioses ajenos y a Astarot de entre vosotros, y preparad vuestro corazón a Jehová, y a sólo él servid".  Aquí vemos que la piedad práctica, la religión del corazón, era enseñada en los días de Samuel como lo fue por Cristo cuando estuvo en la tierra. Sin la gracia de Cristo, de nada le valían al Israel de antaño las formas externas de la religión. Tampoco valen para el Israel moderno.

Es hoy muy necesario que la verdadera religión del corazón reviva como sucedió en el antiguo Israel. El arrepentimiento es el primer paso que debe dar todo aquel que quiera volver a Dios.  Nadie puede hacer esta obra por otro. Individualmente debemos humillar nuestras almas ante Dios, y apartar nuestros ídolos. Cuando hayamos hecho todo lo que podamos, el Señor nos manifestará su salvación. . .

Se reunió una gran asamblea en Mizpa. Allí se celebró un ayuno solemne. Con profunda humillación, el pueblo confesó sus pecados; y en testimonio de su resolución de obedecer las instrucciones que había oído, invistió a Samuel con la autoridad de juez. . .

Mientras Samuel estaba ofreciendo un cordero en holocausto, los filisteos se acercaron para dar batalla. . . Una tempestad terrible se desató sobre el ejército que avanzaba, y por la tierra quedaron sembrados los cadáveres de guerreros poderosos. Los israelitas habían permanecido quietos, en silencioso asombro, temblando de esperanza y de temor. Cuando presenciaron la matanza de sus enemigos, se dieron cuenta de que Dios había aceptado su arrepentimiento. . .
Para las naciones así como para los individuos, el camino de la obediencia a Dios es el sendero de la seguridad y de la felicidad, mientras que, por otro lado, el de la transgresión conduce tan sólo al desastre y la derrota (Patriarcas y Profetas, págs. 640, 641). 146



20 de Mayo COMO TODAS LAS NACIONES  Año Bíblico 2 Crón. 32, 33.
1 Sam. 8.

No, sino que habrá rey sobre nosotros; y nosotros seremos también como todas las naciones. (1 Sam. 8: 19, 20).

Los hebreos exigieron un rey a Samuel, como lo tenían todas las naciones a su alrededor. Al preferir un monarca despótico al gobierno sabio y benigno del mismo Dios, mediante la jurisdicción de sus profetas, mostraron una gran falta de fe en Dios y de confianza en su providencia para levantarles gobernantes que los dirigieran y gobernaran. Al ser los hijos de Israel el pueblo peculiar de Dios, tenían una forma de gobierno esencialmente diferente del de todas las naciones que los rodeaban. Dios les había dado estatutos y leyes, había elegido a sus gobernantes, y el pueblo debía obedecer en el Señor a esos dirigentes. Se debía consultar al Señor en todos los casos de dificultad o gran perplejidad. Exigir un rey significaba una separación rebelde de Dios, su guía especial. El sabía que un rey no sería lo mejor para su pueblo escogido. . . Si tenían un rey de corazón altivo y enemistado con Dios, los alejaría del Señor, haciendo que se rebelaran en contra de él. El Señor sabía que nadie podía, sin exaltarse, ocupar el puesto de rey y recibir los honores generalmente dados a un rey. [Los israelitas] pensaban que sus caminos eran correctos a sus ojos, mientras que al mismo tiempo estaban pecando contra Dios (Spiritual Gifts, tomo 4, págs. 65, 66).

Dios había separado a los israelitas de todas las demás gentes, para hacer de ellos su propio tesoro. Pero ellos, despreciando este alto honor desearon ansiosamente imitar el ejemplo de los paganos. Y aún hoy subsiste entre los profesos hijos de Dios el deseo de amoldarse a las prácticas y costumbres mundanas. Cuando se apartan del Señor, se vuelven codiciosos de las ganancias y los honores del mundo. Los cristianos están constantemente tratando de imitar las prácticas de los que adoran al dios de este mundo. Muchos alegan que al unirse con los mundanos y amoldarse a sus costumbres se verán en situación de ejercer una influencia poderosa sobre los impíos. Pero todos los que se conducen así se separan con ello de la Fuente de toda fortaleza. Haciéndose amigos del mundo, son enemigos de Dios (Patriarcas y Profetas, págs. 657, 658). 147


21 de Mayo NINGUNA DISCULPA QUE HACER  Año Bíblico 2 Crón. 34-36.
1 Sam. 12.

Y él les dijo: Jehová es testigo contra vosotros, y su ungido también es testigo en este día, que no habéis hallado cosa alguna en mi mano. (1 Sam. 12: 5).

El anhelo insatisfecho de poder y ostentación mundanos es tan difícil de curar ahora como en los días de Samuel. Los cristianos se esfuerzan por construir como construye el mundo, vestirse como se viste el mundo, imitar las costumbres y prácticas de los que adoran solamente al dios de este mundo. Las instrucciones de la Palabra de Dios, los consejos y amonestaciones de sus siervos, y aun las advertencias enviadas directamente desde su trono, parecen impotentes para vencer esta indigna ambición. Cuando el corazón está alejado de Dios, casi cualquier pretexto es suficiente para justificar un desconocimiento de su autoridad (SDA Bible Commentary, tomo 2, pág. 1013).

Rara vez se aprecia a los hombres más útiles. Con frecuencia los que han trabajado más activa y abnegadamente por su prójimo y que han sido instrumentos para obtener los mayores resultados, reciben como pago ingratitud y desdén. Cuando estos hombres se ven dejados a un lado y sus consejos desdeñados y despreciados, pueden sentir que están soportando una gran injusticia.  Pero aprendan del ejemplo de Samuel a no justificarse o vindicarse por sí mismos, a menos que el Espíritu de Dios los impulse claramente a un curso de acción tal (Ibid.).

El honor tributado al que concluye su obra es de mucho más valor que el aplauso y las congratulaciones que reciben los que apenas están comenzando sus deberes y que aún deben ser probados (Id., pág. 1014).

¿Cuántos hombres que hayan ocupado una posición de responsabilidad como la de ser jueces, pueden decir al jubilarse, refiriéndose a su integridad: "Quién de vosotros me convence de pecado? ¿Quién puede probar que me he apartado de la justicia para aceptar sobornos? Nunca he manchado mi reputación de hombre que hace juicio y justicia". ¿Quién hoy en día puede decir lo que dijo Samuel cuando se estaba despidiendo del pueblo de Israel, porque estaban decididos a tener un rey?. . . ¡Valiente, noble juez!  Pero es algo triste que un hombre completamente íntegro deba humillarse a hacer él mismo su propia defensa (Id., pág. 1014). 148


22 de Mayo LA ELECCIÓN DEL PUEBLO  Año Bíblico Esd. 1-3.
1 Sam. 9: 1, 2, 15-10: 1.

Ahora, pues, he aquí el rey que habéis elegido, el cual pedisteis. (1 Sam. 12: 13).

En Saúl Dios había dado a los israelitas un rey según el corazón de ellos. . . Bien parecido, de estatura noble y de porte principesco, tenía una apariencia en un todo de acuerdo con el concepto que ellos tenían de la dignidad real; y su valor personal y su pericia en la dirección de los ejércitos eran las cualidades que ellos consideraban como las mejor calculadas para obtener el respeto y el honor de otras naciones.

Les interesaba muy poco que su rey tuviera las cualidades superiores que eran las únicas capaces de habilitarle para gobernar con justicia y equidad. No pidieron un hombre que tuviera verdadera nobleza de carácter, y que amara y temiera a Dios. No buscaron el consejo de Dios acerca de las cualidades que su gobernante debía tener para que ellos pudieran conservar su carácter distintivo y santo como pueblo escogido del Señor. No buscaron el camino de Dios, sino el propio. Por lo tanto, Dios les dio un rey como lo querían, uno cuyo carácter reflejaba el de ellos mismos. El corazón de ellos no se sometía a Dios, y su rey tampoco era subyugado por la gracia divina. Bajo el gobierno de este rey, iban a obtener la experiencia necesaria para que pudieran ver su error, y volver a ser leales a Dios.

Sin embargo, habiendo el Señor encargado a Saúl la responsabilidad del reino, no le abandonó ni le dejó solo. Hizo que el Espíritu Santo se posara en Saúl para que le revelara su propia debilidad y su necesidad de la gracia divina; y si Saúl hubiera fiado en Dios, el Señor habría estado con él.  Mientras la voluntad de Saúl fue dominada por la voluntad de Dios, mientras cedió a la disciplina de su Espíritu, Dios pudo coronar sus esfuerzos de éxito. Pero cuando Saúl escogió obrar independientemente de Dios, el Señor no pudo ya ser su guía, y se vio obligado a hacerle a un lado. Entonces llamó a su trono a un "varón según su corazón" (1 Sam. 13: 14), no a uno que no tuviera faltas en su carácter, sino a uno que, en vez de confiar en sí mismo, dependería de Dios, y sería guiado por su Espíritu; que, cuando pecara, se sometería a la reprensión y la corrección (Patriarcas y Profetas, págs. 689, 690). 149


23 de  Mayo LAS CUALIDADES NO FALTAN  Año Bíblico Esd. 4-6.
 1 Sam. 9: 1, 2.

Entre los hijos de Israel no había otro más hermoso que él. (1 Sam. 9: 2).

Las cualidades personales del futuro monarca eran tales que halagaban el orgullo que había impulsado el corazón del pueblo a desear un rey. . . De porte noble y digno, en la flor de la vida, bien parecido y alto, parecía nacido para mandar. Sin embargo, a pesar de estos atractivos exteriores, Saúl carecía de las cualidades superiores que constituyen la verdadera sabiduría. No había aprendido en su juventud a dominar sus pasiones impetuosas y temerarias; jamás había sentido el poder renovador de la gracia divina (Patriarcas y Profetas, págs. 659, 660).

El Señor no dejó que Saúl fuera colocado en una posición de responsabilidad sin la iluminación divina. Iba a desempeñar nuevos deberes, y el Espíritu del Señor vino sobre él. El resultado fue que se convirtió en un hombre nuevo. El Señor dio a Saúl un nuevo espíritu, otros pensamientos, otras metas y deseos distintos de los que había tenido previamente. Esta iluminación, con el conocimiento espiritual de Dios, que lo colocaba en situación ventajosa, debía sujetar su voluntad a la voluntad de Jehová (SDA Bible Commentary, tomo 2, pág. 1013).
Saúl tenía mente e influencia capaces de gobernar un reino, si sus facultades hubiesen estado sometidas al dominio de Dios, pero los mismos dones que lo capacitaban para hacer el bien podían ser usados por Satanás al ser rendidos a su poder, y le permitirían ejercer amplia influencia para el mal. [Saúl] podía ser más cabalmente vengativo, perjudicial y decidido en perseguir sus designios impíos que otros hombres, a causa de las superiores facultades mentales y efectivas que le habían sido entregadas por Dios (Ibid.).

Confiando en su propia fuerza y juicio, Saúl actuaría impulsivamente, cometiendo graves errores.  Pero si permanecía humilde, tratando constantemente de ser guiado por la sabiduría divina, y avanzando a medida que la providencia de Dios abría el camino, podría cumplir los deberes de su alto cargo con éxito y honor. Bajo la influencia de la gracia divina, toda buena cualidad se hubiera fortalecido, mientras los rasgos malos progresivamente hubieran perdido su poder. Esta es la obra que el Señor promete hacer por los que se consagran a él (Id., págs. 1016, 1017). 150


24 de Mayo ADELANTÁNDOSE A DIOS  Año Bíblico Esd. 7-10.
1 Sam. 13: 1-16.

Y él esperó siete días, conforme al plazo que Samuel había dicho; pero Samuel no venía a Gilgal, y el pueblo se le desertaba. (1 Sam. 13: 8).

Hasta el segundo año del reinado de Saúl no se hizo esfuerzo alguno por subyugar a los filisteos.  El primer golpe fue dado por Jonatán, el hijo del rey, que atacó y venció la fortaleza de Gabaa.  Los filisteos exasperados por la derrota que habían sufrido, se dispusieron a atacar con celeridad a Israel. Saúl mandó entonces proclamar la guerra. . .

Antes que hubiera expirado el plazo señalado por el profeta, se impacientó por la tardanza, y se dejó desalentar por las circunstancias difíciles que le rodeaban. . .

Había llegado la hora de la prueba para Saúl. Debía él demostrar si quería o no depender de Dios y esperar con paciencia en conformidad con su mandamiento, revelando así si era hombre en quien Dios podía confiar como soberano de su pueblo en estrecheces, o si iba a vacilar y revelarse indigno de la sagrada responsabilidad que había recaído en él (Patriarcas y Profetas, págs. 669- 671).

Al retener a Samuel, Dios se proponía que el corazón de Saúl se mostrase tal cual era, para que los demás pudieran saber lo que haría en una emergencia. Se lo estaba sometiendo a una prueba, pero Saúl no obedeció las órdenes. Pensó que no tenía importancia [que fuera Samuel u otro] quien se acercaba a Dios, o la forma de hacerlo, y lleno de energía y complacencia propia, se adelantó para realizar el oficio sagrado.

El Señor tiene sus instrumentos designados; si éstos no son reconocidos y respetados por los que están relacionados con su obra, si los hombres se sienten libres de ignorar los requerimientos de Dios, no deben ser dejados en posiciones de responsabilidad. Ellos no escucharían consejos, ni las órdenes de Dios dadas mediante sus instrumentos escogidos. Como Saúl, se apresurarían a realizar una obra que nunca les fue asignada, y los errores que cometerían al seguir su propio juicio humano colocarían al Israel de Dios fuera del alcance de la revelación de su Dirigente (SDA Bible Commentary, tomo 2, pág. 1014). 151


25 de Mayo HALLADO FALTO  Año Bíblico Neh. 1-4.
1 Sam. 13. 1-16.

Y cuando él acababa de ofrecer el holocausto, he aquí Samuel que venía; y Saúl salió a recibirle, para saludarle. (1 Sam. 13:10).

Dios había ordenado que sólo los que habían sido consagrados para el servicio divino podían presentarle los sacrificios. Pero Saúl mandó: "Traedme holocaustos y sacrificios pacíficos", y así como estaba, equipado con su armadura y sus armas de guerra, se acercó al altar y ofreció el sacrificio delante de  Dios. . . Si Saúl hubiera cumplido las condiciones bajo las cuales se prometió la ayuda divina, el Señor habría librado maravillosamente a Israel mediante los pocos que permanecieran fieles al rey. Pero Saúl estaba tan satisfecho de sí mismo y de su obra, que fue al encuentro del profeta como quien merecía alabanza y no desaprobación (Patriarcas y Profetas, págs. 671, 672).

Saúl trató de justificar su propia conducta y culpó al profeta en vez de condenarse a sí mismo.  Hoy hay muchos que siguen una conducta similar. Como Saúl, están ciegos ante sus errores.  Cuando el Señor quiere corregirlos, reciben el reproche como un insulto y encuentran fallas en el que trae el mensaje divino.

Si Saúl hubiese estado ansioso de ver y confesar su error, esta amarga experiencia hubiera sido una salvaguardia para el futuro. Hubiera evitado las faltas que posteriormente atrajeron la reprobación divina. Pero como le parecía que se lo estaba condenando injustamente, con toda seguridad estaría dispuesto a cometer otra vez el mismo pecado.

El Señor quiere que su pueblo, bajo todas las circunstancias, manifieste una confianza absoluta en él. Aunque no podamos siempre comprender las formas de actuar de su providencia, debiéramos esperar con paciencia y humildad hasta que él vea conveniente aclarárnoslas (SDA Bible Commentary, tomo 2, págs. 1014, 1015).

La transgresión de Saúl mostró que era indigno de que se le confiaran responsabilidades sagradas. . . Si hubiera soportado pacientemente la prueba divina, se le hubiera confirmado la corona a él y a su casa. De hecho, precisamente para eso Samuel había venido a Gilgal. Pero Saúl había sido pesado en la balanza y hallado falto. Debía ser quitado para dejar el lugar a alguien que considerara como sagrados el honor y la autoridad divinos (Id., pág. 1015). 152



26 de Mayo  LA HORA DEL VALOR  Año Bíblico Neh. 5-8.
1 Sam. 14: 1-17.

Dijo, pues, Jonatán a su paje de armas: Ven, pasemos a la guarnición de estos incircuncisos; quizá haga algo Jehová por nosotros, pues no es difícil para Jehová salvar con muchos o con pocos. (1 Sam. 14: 6).

A causa del pecado de presunción cometido por Saúl al prestar su sacrificio, el Señor no quiso darle el honor de vencer a los filisteos. Jonatán, el hijo del rey, hombre que temía al Señor, fue escogido como el instrumento que había de liberar a Israel. Movido por un impulso divino, propuso a su escudero que hicieran un ataque secreto contra el campamento del enemigo. . .
Juntos se retiraron secretamente del campamento, no fuese que sus propósitos encontraran oposición. Después de orar con fervor al Guía de sus padres, convinieron en una señal por medio de la cual determinarían su modo de proceder. . . Al aproximarse al fuerte filisteo, fueron vistos por sus enemigos, quienes exclamaron en tono insultante: "He aquí los hebreos, que salen de las cavernas en que se habían escondido", y los desafiaron diciéndoles: "Subid a nosotros, y os haremos saber una cosa", con lo cual querían decir que castigarían a los dos israelitas por su atrevimiento. Este reto era la señal que Jonatán y su compañero habían convenido en aceptar como testimonio de que el Señor daría éxito a su empresa. Desapareciendo entonces de la vista de los filisteos, y escogiendo un sendero secreto y difícil, los guerreros se dirigieron a la cumbre de una peña que había sido considerada inaccesible, y que no estaba muy resguardada.

Penetraron así en el campamento del enemigo, y mataron a los centinelas, que, abrumados por la sorpresa y el temor, no ofrecieron resistencia alguna.

Los ángeles del cielo escudaron a Jonatán y a su acompañante; pelearon a su lado, y los filisteos sucumbieron delante de ellos (Patriarcas y Profetas, págs. 674, 675).

Estos dos hombres dieron evidencia de que estaban actuando bajo la influencia y el mandato de Alguien superior a un general humano. De acuerdo con las apariencias externas, esta aventura era temeraria, y contraria a todas las reglas militares. Pero el acto de Jonatán no se llevó a cabo a base de arrojo humano. No dependía de lo que él con su escudero pudieran hacer; era el instrumento que Dios empleó en favor de su pueblo Israel (Hijos e Hijas de Dios, pág. 210). 153



27 de Mayo EL VERDADERO REY  Año Bíblico Neh. 9- 11.
1 Sam. 14: 24-46.

Cualquiera que coma pan antes de caer la noche, antes que haya tomado venganza de mis enemigos, sea maldito. (1 Sam. 14: 24).

La orden de no comer fue motivada por una ambición egoísta, y demostraba que el rey era indiferente a las necesidades de su pueblo cuando ellas contrariaban su deseo de ensalzamiento propio. Y al confirmar esta prohibición mediante un juramento solemne, demostró Saúl que era profano a la vez que temerario. Las palabras mismas de la maldición atestiguan que el celo de Saúl era en favor suyo, y no para la gloria de Dios. Declaró que su propósito no era "que el Señor fuese vengado de sus enemigos", sino "que haya tomado venganza de mis enemigos". . .

Durante la batalla, Jonatán, que nada sabía del mandamiento del rey, lo violó inadvertidamente al comer un poco de miel mientras pasaba por el bosque. Saúl lo supo por la noche. Había declarado que la violación de su edicto sería castigada con la muerte. Aunque Jonatán no se había hecho culpable de un pecado voluntario, a pesar de que Dios le había preservado la vida milagrosamente y había obrado la liberación por medio de él, el rey declaró que la sentencia debía ejecutarse.  Perdonar la vida a su hijo habría sido de parte de Saúl reconocer tácitamente que había pecado al hacer un voto tan temerario. Habría humillado su orgullo personal. "Así me haga Dios -fue la terrible sentencia- y así me añada, que sin duda morirás, Jonatán". . .

Hacia poco que, en Gilgal, Saúl había pretendido oficiar como sacerdote, contrariando el mandamiento de Dios. Cuando Samuel le reprendió, se obstinó en justificarse. Ahora que se había desobedecido a su propio mandato, a pesar de que era un desacierto y había sido violado por ignorancia, el rey y padre sentenció a muerte a su propio hijo.

El pueblo se negó a permitir que la sentencia fuese ejecutada. Desafiando la ira del rey, declaró: "¿Ha pues de morir Jonatán, el que ha hecho esta salud grande en Israel?  No será así. Vive Jehová que no ha de caer un cabello de su cabeza en tierra, pues que ha obrado hoy con Dios". El orgulloso monarca no se atrevió a menospreciar este veredicto unánime, y así se salvó la vida de Jonatán (Patriarcas y Profetas, págs. 676, 677). 154


28 de Mayo ACCIÓN RECIPROCA  Año Bíblico Neh. 12, 13.
1 Sam. 14: 36-46.

Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido. (Mat. 7: 2).

Saúl no pudo menos que reconocer que su hijo le era preferido tanto por el pueblo como por el Señor.  La salvación de Jonatán constituyó un reproche severo para la temeridad del rey. Presintió que sus maldiciones recaerían sobre su propia cabeza.  No prosiguió ya la guerra contra los filisteos, sino que regresó a su pueblo, melancólico y descontento.

Los que están más dispuestos a excusarse o justificarse en el pecado son a menudo los más severos para juzgar y condenar a los demás.  Muchos, como Saúl, atraen sobre sí el desagrado de Dios, pero rechazan los consejos y menosprecian las reprensiones.  Aun cuando están convencidos de que el Señor no está con ellos, se niegan a ver en sí mismos la causa de su dificultad.  Albergan un espíritu orgulloso y jactancioso, mientras se entregan a juzgar y reconvenir cruel y severamente a otros que son mejores que ellos. . .

A menudo los que procuran ensalzarse se ven puestos en situaciones que revelan su carácter.  Así pasó en el caso de Saúl.  Su conducta convenció al pueblo de que apreciaba el honor y la autoridad reales más que la justicia, la misericordia o la benevolencia.  Así fue inducido a ver el error que había cometido al rechazar la forma de gobierno que Dios le había dado.  El pueblo había renunciado al profeta piadoso, cuyas oraciones habían traído grandes bendiciones, por un rey que en su celo ciego había impetrado una maldición sobre ellos.

Si los hombres de Israel no hubieran intervenido para salvar la vida de Jonatán, su libertador habría perecido por decreto del rey. ¡Con qué dudas y vacilaciones debe haber seguido aquel pueblo desde entonces la dirección de Saúl! ¡Cuán amargo les habrá sido pensar que había sido colocado en el trono por decisión de ellos mismos!  El Señor soporta por mucho tiempo los extravíos de los hombres, y a todos les otorga la oportunidad de ver y abandonar sus pecados; pero aun cuando parecería que hace prosperar a los que menosprecian su voluntad y pasan por alto sus advertencias, pondrá oportuna y seguramente de manifiesto la insensatez de ellos (Patriarcas y Profetas, págs. 677, 678). 155


29 de Mayo PROBADO OTRA VEZ  Año Bíblico Est. 1-4.
1 Sam. 15.

Ve, pues, y hiere a Amalec, y destruye todo lo que tiene, y no te apiades de él. (1 Sam. 15: 3).

El Señor envió a su siervo con otro mensaje para Saúl.  Por la obediencia podía probar todavía que era fiel a Dios y digno de ir a la cabeza de Israel.  Samuel fue adonde estaba el rey, y le entregó el mensaje del Señor. . .

Los amalecitas fueron los primeros que guerrearon contra Israel en el desierto; y a causa de este pecado, juntamente con la manera en que desafiaban a Dios y se envilecieron por la idolatría, el Señor, por medio de Moisés, había pronunciado sentencia contra ellos. . . Durante cuatrocientos años se había postergado la ejecución de esta sentencia; pero los amalecitas no se habían apartado de sus pecados.  El Señor sabía que esta gente impía raería, si fuese posible, su pueblo y su culto de la tierra.  Ahora había llegado la hora en que debía ejecutarse la tan diferida sentencia.

La paciencia de Dios hacia los impíos envalentona a los hombres en la transgresión; pero el hecho de que su castigo se demore no lo hará menos seguro ni menos terrible. . . Aunque no se deleita en la venganza, ejecutará su juicio contra los transgresores de su ley.  Se ve forzado a ello, para salvar a los habitantes de la tierra de la depravación y la ruina total.  Para salvar a algunos, debe eliminar a los que se han empedernido en el pecado. . .

Mediante terribles actos de justicia vindicará la autoridad de su ley pisoteada.  El mismo hecho de que le repugna ejecutar la justicia, atestigua la enormidad de los pecados que exigen sus juicios, y la severidad de la retribución que espera al transgresor.

Pero aun mientras Dios ejecuta su justicia, recuerda la misericordia. Los amalecitas debían ser destruidos, pero los cineos, que moraban entre ellos, se habían de salvar.

Este pueblo, aunque no estaba enteramente libre de idolatría, adoraba a Dios, y manifestaba amistad hacia Israel.  De esta tribu procedía el cuñado de Moisés, Hobab, quien había acompañado a los israelitas en sus viajes por el desierto, y por su conocimiento del país les había prestado valiosos servicios (Patriarcas y Profetas, págs. 679-681). 156



30 de Mayo  NO ERA DE CONFIANZA  Año Bíblico Est. 5-7
1 Sam. 15.

Y Saúl y el pueblo perdonaron a Agag, y a lo mejor de las ovejas y del ganado mayor, y de los animales engordados, de los carneros y de todo lo bueno, y no lo quisieron destruir. (1 Sam. 15: 9).

Desde que los filisteos fueron derrotados en Micmas, Saúl había guerreado contra Moab, Amón y Edom, como también contra los amalecitas y los filisteos; y dondequiera que dirigiera sus armas, ganaba nuevas victorias.  Al recibir la orden de ir contra los amalecitas, en seguida proclamó la guerra.  A su autoridad de rey se agregó la del profeta, y al ser convocados para la batalla, todos los hombres de Israel acudieron a su estandarte.

Esta expedición no se había de emprender con un objeto de engrandecimiento personal; los israelitas no habían de recibir ni el honor de la conquista ni los despojos de sus enemigos.  Debían emprender aquella guerra únicamente como un acto de obediencia a Dios, con el propósito de ejecutar el juicio de él contra los amalecitas.  Dios quería que todas las naciones contemplaran la suerte funesta de aquel pueblo que había desafiado su soberanía, y que notaran cómo era destruido por el pueblo mismo que habían menospreciado. . .

La victoria contra los amalecitas fue la más brillante que Saúl jamás ganara, y sirvió para reanimar el orgullo de su corazón, que era su mayor peligro.  El edicto divino que condenaba a los enemigos de Dios a la destrucción total, no fue sino parcialmente cumplido.  Con la ambición de realzar el honor de su regreso triunfal con la presencia de un cautivo real, Saúl se aventuró a imitar las costumbres de las naciones vecinas, y por eso, salvó a Agag, el feroz y belicoso rey de los amalecitas.  El pueblo se reservó lo mejor de los rebaños, manadas y bestias de carga, disculpando su pecado con la excusa de que guardaba el ganado para ofrecerlo como sacrificio al Señor.  Pero su objeto era usar estos animales meramente como sustitutos, para economizar su propio ganado.

A Saúl se le había sometido ahora a la prueba final.  Su presuntuoso desprecio de la voluntad de Dios, al revelar su resolución de gobernar como monarca independiente, demostró que no se le podía confiar el poder real como vicegerente del Señor (Patriarcas y Profeta, págs. 681, 682). 157



31 de  Mayo EL BALIDO DE LAS OVEJAS Año Bíblico Est. 8-10
 1 Sam. 15.

Me pesa haber puesto por rey a Saúl, porque se ha vuelto de en pos de mí, y no ha cumplido mis palabras.  (1 Sam. 15: 11).

Mientras Saúl y su ejército volvían a sus hogares entusiasmados por la victoria, había profunda angustia en la casa de Samuel el profeta.  Este había recibido del Señor un mensaje que denunciaba el procedimiento del rey. . . El profeta se afligió profundamente por la conducta del rey rebelde, y lloró y oró toda la noche pidiendo que se revocara la terrible sentencia.

El arrepentimiento de Dios no es como el del hombre.  "El Vencedor de Israel no mentirá, ni se arrepentirá: porque no es hombre que se arrepienta".  El arrepentimiento del hombre implica un cambio de parecer.  El arrepentimiento de Dios implica un cambio de circunstancias y relaciones.  El hombre puede cambiar su relación hacia Dios al cumplir las condiciones que le devolverán el favor divino, o puede, por su propia acción, colocarse fuera de la condición favorecedora; pero el Señor es el mismo "ayer, y hoy, y por los siglos" (Heb. 13: 8).  La desobediencia de Saúl cambió su relación para con Dios; pero quedaron sin alteración las condiciones para ser aceptado por Dios: los requerimientos de Dios seguían siendo los mismos; pues en él "no hay mudanza, ni sombra de variación" (Sant. 1: 17).

Con corazón adolorido salió el profeta la siguiente mañana al encuentro del rey descarriado.  Samuel abrigaba la esperanza de que Saúl, al reflexionar, reconociera su pecado, y por el arrepentimiento y humillación, fuese restaurado al favor divino.  Pero cuando se ha dado el primer paso en el sendero de la trasgresión, el camino se vuelve fácil.  Saúl, envilecido por su desobediencia, vino al encuentro de Samuel con una mentira en los labios.  Exclamó: "Bendito seas tú de Jehová; yo he cumplido la palabra de Jehová".

Los ruidos que oía el profeta desmentían la declaración del rey desobediente (Patriarcas y Profetas, Págs. 682, 683).

Saúl negaba su pecado aún mientras el mugido de los bueyes y el balido de las ovejas estaban publicando su culpa (Carta 12a, 1893). 158



Vea nuestra sección sobre Elena G. de White.


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CONFLICTO Y VALOR AÑO 2004  DIOS NOS CUIDA Año 2003
CADA DÍA CON DIOS AÑO 2002 ¡CRISTO TRIUNFANTE!AÑO 2001
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Última actualización 10/05/2004