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Dios nos Cuida Agosto

La Maravillosa Gracia de Dios

 
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Agosto  1 EL REINO DE DIOS EN EL CORAZÓN

He aquí el reino de Dios está entre vosotros.  Luc. 17: 21.

El gobierno bajo el cual Jesús vivía era corrompido y opresivo; por todos lados había abusos clamorosos: extorsión, intolerancia y crueldad insultante.  Sin embargo, el Salvador no intentó hacer reformas civiles, no atacó los abusos nacionales ni condenó a los enemigos nacionales.  No intervino en la autoridad ni en la administración de los que estaban en el poder. El que era nuestro ejemplo se mantuvo alejado de los gobiernos terrenales.  No porque fuese indiferente a los males de los hombres, sino porque el remedio no consistía en medidas simplemente humanas y externas.  Para ser eficiente, la cura debía alcanzar a los hombres individualmente, y debía regenerar el corazón.

Algunos de los fariseos habían venido a Jesús y le habían preguntado "cuándo había de venir el reino de Dios".  Habían pasado más de tres años desde que Juan el Bautista diera el mensaje que a manera de toque de trompeta había repercutido por el país: "Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado" (Mat. 3: 2).  Y sin embargo los fariseos no veían señal alguna del establecimiento del reino...
Jesús contestó: "El reino de Dios no vendrá con advertencia [manifestación exterior, VM], ni dirán: Helo aquí, o helo allí; porque he aquí el reino de Dios está entre vosotros".  No busquéis aquí o allí manifestaciones de poder terrenal que señalen su comienzo.

Las obras de Cristo no sólo declaraban que era el Mesías sino que manifestaban cómo iba a establecerse su reino... El reino de Dios no viene con manifestaciones externas.  Viene mediante la dulzura de la inspiración de su Palabra, la obra interior de su Espíritu, y la comunión del alma con Aquel que es su vida.  La mayor demostración de su poder se advierte en la naturaleza humana llevada a la perfección del carácter de Dios...
Cuando Dios dio a su Hijo a nuestro mundo, dotó a los seres humanos de riquezas imperecederas, en cuya comparación nada valen los tesoros humanos acumulados desde que el mundo es mundo.  Cristo vino a la tierra, y se presentó ante los hombres con el atesorado amor de la eternidad, y este es el tesoro que, por medio de nuestra unión con él, hemos de recibir para manifestarlo y distribuirlo. 223


Agosto   2 COMO LA LEVADURA

El reino de los cielos es semejante a la levadura que tomó una mujer, y escondió en tres medidas de harina, hasta que todo fue leudado.  Mat. 13: 33.

En la parábola del Salvador la levadura se usa para representar el reino de los cielos.  Ilustra el poder vivificante y asimilador de la gracia de Dios...

La gracia de Dios debe ser recibida por el pecador antes que pueda ser hecho apto para el reino de gloria.  Toda la cultura y la educación que el mundo puede dar, no podrán convertir a una criatura degradada por el pecado en un hijo del cielo.  La energía renovadora debe venir de Dios... Como la levadura, cuando se mezcla con la harina, obra desde adentro hacia afuera, tal ocurre con la renovación del corazón que la gracia de Dios produce para transformar la vida...

La levadura escondida en la harina trabaja en forma invisible para hacer que toda la masa se halle bajo el proceso del leudamiento; así la levadura de la verdad trabaja secreta, silenciosa, invariablemente para transformar el alma.  Las inclinaciones naturales son mitigadas y sometidas.  Nuevos pensamientos, nuevos sentimientos, nuevos motivos son implantados.  Se traza una nueva norma del carácter: la vida de Cristo.  La mente es cambiada; las facultades son despertadas para obrar en nuevas direcciones... La conciencia se despierta...

El corazón de aquel que recibe la gracia de Dios desborda de amor a Dios y a aquellos por los cuales Cristo murió.  El yo no lucha para ser reconocido... Es amable y considerado, humilde en la opinión que tiene de sí mismo, y sin embargo lleno de esperanza, y siempre confía en la misericordia y el amor de Dios...
La gracia de Cristo ha de dominar el genio y la voz.  Su obra se revelará en la cortesía y la tierna consideración mostradas por el hermano hacia el hermano, con palabras bondadosas y alentadoras. Existe una presencia angelical en el hogar.  La vida despide un dulce perfume que asciende a Dios como sagrado incienso.  El amor se manifiesta en la bondad, la gentileza, la tolerancia y la longanimidad.  El semblante cambia.  Cristo que habita en el corazón, brilla en el rostro de aquellos que le aman y guardan sus mandamientos... Y mientras se efectúan estos cambios, los ángeles rompen en himnos arrobadores, y Dios y Cristo se regocijan sobre las almas transformadas a la semejanza divina. 224


Agosto   3 EL MANTO REAL

Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos.  Apoc. 19: 8.

La parábola del vestido de bodas (Mat. 22: 1-14) representa una lección del más alto significado... El vestido de boda de la parábola representa el carácter puro y sin mancha que poseerán los verdaderos seguidores de Cristo... El lino fino, dice la Escritura, son "las acciones justas de los santos"  (Apoc. 19: 8).  Es la justicia de Cristo, su propio carácter sin mancha, que por la fe se imparte a todos los que lo reciben como Salvador personal.

La ropa blanca de la inocencia era llevada por nuestros primeros padres cuando fueron colocados por Dios en el santo Edén.  Ellos vivían en perfecta conformidad con la voluntad de Dios... Una hermosa y suave luz, la luz de Dios, envolvía a la santa pareja... Pero cuando entró el pecado, rompieron su relación con Dios, y la luz que los había circuido se apartó.  Desnudos y avergonzados, procuraron suplir la falta de los mantos celestiales cosiendo hojas de higuera para cubrirse.
No podemos proveernos por nuestra cuenta del ropaje de la justicia, porque el profeta dice: "Todas nuestras justicias [son] como trapo de inmundicia"  (Isa. 64: 6).  No hay nada en nosotros con qué cubrir el alma para que no se vea su desnudez.  Debemos recibir el ropaje de justicia tejido en el telar del cielo, el ropaje puro de la justicia de Cristo.

Dios ha hecho amplia provisión para que podamos comparecer perfectos en su gracia, sin que nos falte nada, aguardando la aparición de nuestro Señor. ¿Estás listo? ¿Estás ataviado con el vestido de bodas?  Esa vestimenta nunca cubrirá el engaño, ni la impureza, ni la corrupción, ni la hipocresía.  El ojo de Dios está sobre ti.  Discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.  Podemos ocultar nuestros pecados de los ojos de los hombres, pero no podemos ocultar nada de nuestro Hacedor.
Que a los jóvenes y niños pequeños se les enseñe a escoger por sí mismos el manto real tejido en el telar del cielo: el "lino fino, limpio y resplandeciente" que vestirán los santos de la tierra.  Este manto, el mismo carácter inmaculado de Cristo, se le ofrece gratuitamente a cada ser humano.  Pero todos los que lo reciban, lo recibirán y vestirán aquí. 225


Agosto    4 DIOS CON NOSOTROS

Y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros.  Mat. 1: 23.

Desde los días de la eternidad, el Señor Jesucristo era uno con el Padre; era "la imagen de Dios", la imagen de su grandeza y majestad, "el resplandor de su gloria".  Vino a nuestro mundo para manifestar esa gloria.  Vino a esta tierra oscurecida por el pecado para revelar la luz del amor de Dios, para ser "Dios con nosotros"...

Nuestro pequeño mundo es un libro de texto para el universo.  El maravilloso y misericordioso propósito de Dios, el misterio del amor redentor, es el tema en el cual "desean mirar los ángeles", y será su estudio a través de los siglos sin fin.  Tanto los redimidos como los seres que nunca cayeron hallarán en la cruz de Cristo su ciencia y su canción.  Se verá que la gloria que resplandece en el rostro de Jesús es la gloria del amor abnegado.  A la luz del Calvario, se verá que la ley del renunciamiento por amor es la ley de la vida para la tierra y el cielo; que el amor que "no busca lo suyo" tiene su fuente en el corazón de Dios...
Jesús podría haber permanecido al lado del Padre.  Podría haber conservado la gloria del cielo y el homenaje de los ángeles.  Pero prefirió devolver el cetro a las manos del Padre, y bajar del trono del universo, a fin de traer luz a los que estaban en tinieblas, y vida a los que perecían...

Este gran propósito había sido anunciado por medio de figuras y símbolos.  La zarza ardiente, en la cual Cristo apareció a Moisés, revelaba a Dios... El Dios que es todo misericordia velaba su gloria en una figura muy humilde, a fin de que Moisés pudiese mirarla y sobrevivir.  Así también en la columna de nube de día y la columna de fuego de noche, Dios se comunicaba con Israel, les revelaba su voluntad a los hombres, y les impartía su gracia.  La gloria de Dios estaba suavizada, y velada su majestad, a fin de que la débil visión de los hombres finitos pudiese contemplarla.  Así Cristo había de venir en "el cuerpo de la humillación nuestra" (Fil. 3: 21), "hecho semejante a los hombres"... Su gloria estaba velada, su grandeza y majestad ocultas, a fin de que pudiese acercarse a los hombres entristecidos y tentados. 226


Agosto    5 HIJOS E HIJAS ADOPTIVOS

Habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado.  Efe. 1: 5-6.

Antes de que se pusieran los fundamentos de la tierra se estableció el pacto de que todos los que fueran obedientes, todos los que por medio de la abundante gracia provista llegaran a ser santos en carácter y sin mancha delante de Dios para apropiarse de esa gracia, fueran hijos de Dios.
Lo debemos todo a la gracia, gracia gratuita, gracia soberana.  Gracia en el pacto ordenó nuestra adopción.  Gracia en el Salvador efectuó nuestra redención, nuestra regeneración y nuestra adopción a la posición de herederos con Cristo.

Al creer plenamente que somos suyos por adopción, podremos tener un goce anticipado del cielo... Estamos cerca de él y podemos mantener una dulce comunión con él.  Logramos vislumbres de su ternura y compasión, y nuestros corazones se quebrantan y se ablandan al contemplar el amor que nos ha sido dado.  Sentimos ciertamente que Cristo mora en el alma.  Habitamos en él, y nos sentimos en casa con Jesús... Sentimos y comprendemos el amor de Dios, y reposamos en su amor.  No hay lengua que pueda describirlo; está más allá del conocimiento.  Somos uno con Cristo, nuestra vida está escondida con Cristo en Dios.  Tenemos la seguridad de que cuando él, que es nuestra vida, aparezca, nosotros también apareceremos con él en gloria.  Con fuerte confianza podemos llamar a Dios nuestro Padre.
Todos los que han nacido en la familia celestial son en un sentido especial los hermanos de nuestro Señor.  El amor de Cristo liga a los miembros de su familia, y dondequiera que se hace manifiesto este amor se revela la filiación divina...

El amor hacia el hombre es la manifestación terrenal del amor hacia Dios.  El rey de gloria vino a ser uno con nosotros a fin de implantar este amor y hacernos hijos de una misma familia.  Y cuando se cumplan las palabras que pronunció al partir: "Que os améis unos a otros, como yo os he amado" (Juan 15: 12), cuando amemos al mundo como él lo amó, entonces se habrá cumplido su misión para con nosotros.  Estaremos listos para el cielo, porque lo tendremos en nuestro corazón. 227


Agosto    6 LAS BENDICIONES PRODUCTO DE LA OBEDIENCIA

El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, y tu ley está en medio de mi corazón.  Sal. 40: 8.

¡Qué Dios es el nuestro!  El gobierna sobre su reino con diligencia y cuidado; y en derredor de sus súbditos ha erigido una valla: los Diez Mandamientos, para preservarlos de los resultados de la transgresión. Al requerir que se obedezcan las leyes de su reino, Dios da a su pueblo salud y felicidad, paz y gozo. Les enseña que la perfección del carácter que él desea puede alcanzarse únicamente familiarizándose con su Palabra.

El verdadero buscador, que lucha para ser semejante a Jesús en palabra, vida y carácter, contemplará a su Redentor y, al observarlo, será transformado a su imagen, porque anhela tener la misma disposición y la misma mente que hubo en Cristo Jesús... Tiene anhelos de Dios.  La historia de su Redentor, el inconmensurable sacrificio que él realizó, llega a estar pleno de significado para él. Cristo, la majestad del cielo, se hizo pobre, para que nosotros, por su pobreza, llegáramos a ser ricos; no ricos solamente en dotes, sino ricos en logros.

Estas son las riquezas que Cristo fervientemente anhela que sus seguidores posean. Cuando el verdadero buscador de la verdad lee la Palabra y abre su mente para recibir la Palabra, anhela la verdad con todo su corazón.  El amor, la piedad, la ternura, la cortesía, la amabilidad cristiana, que serán los elementos característicos de las mansiones celestiales que Cristo ha ido a preparar para los que le aman, toman posesión de su alma.  Su propósito es firme.  Está determinado a colocarse del lado de la justicia.  La verdad se ha abierto camino a su corazón, y está implantada allí por el Espíritu Santo, quien es la verdad.  Cuando la verdad toma posesión del corazón, el hombre da una evidencia segura de esto convirtiéndose en un mayordomo de la gracia de Cristo.

Cada mayordomo tiene su propia obra específica que debe hacer para promover el reino de Dios... Los talentos del habla, la memoria, la influencia, las propiedades, deben amontonarse para la gloria de Dios y la promoción de su reino.  El bendecirá el uso debido de esos dones. 228


Agosto    7 EN EL LUGAR SANTÍSIMO

Jehová esta en su santo templo; calle delante de él toda la tierra. Hab. 2: 20.

Vi un trono, y sobre él se sentaban el Padre y el Hijo.  Me fijé en el rostro de Jesús y admiré su hermosa persona.  No pude contemplar la persona del Padre, pues le cubría una nube de gloriosa luz.  Pregunté a Jesús si su Padre tenía forma como él.  Dijo que la tenía, pero que yo no podía contemplarla, porque dijo: "Si llegases a contemplar la gloria de su persona, dejarías de existir"...

Vi al Padre levantarse del trono, y en un carro de llamas entró en el lugar santísimo, al interior del velo, y se sentó... Después de eso, un carro de nubes, cuyas ruedas eran como llamas de fuego, llegó rodeado de ángeles, adonde estaba Jesús.  El entró en el carro y fue llevado al lugar santísimo, donde el Padre estaba sentado.  Allí contemplé a Jesús, el gran Sumo Sacerdote, de pie delante del Padre.

Dos hermosos querubines estaban de pie en cada extremo del arca con las alas desplegadas sobre ella, y tocándose una a otra por encima de la cabeza de Jesús, de pie ante el propiciatorio.  Estaban los querubines cara a cara, pero mirando hacia el arca, en representación de toda la hueste angélica que contemplaba con interés la ley de Dios.  Entre los querubines había un incensario de oro, y cuando las oraciones de los santos, ofrecidas con fe, subían a Jesús y él las presentaba a su Padre, una nube fragante subía del incienso a manera de humo de bellísimos colores.  Encima del sitio donde estaba Jesús ante el arca, había una brillantísima gloria que no pude mirar.  Parecía el trono de Dios.

Nuestro crucificado Señor implora por nosotros en presencia del Padre ante el trono de la gracia.  Podemos invocar su sacrificio expiatorio para nuestro perdón, justificación y santificación.  El Cordero inmolado es nuestra única esperanza.  Nuestra fe lo contempla, se aferra de él como del único que puede salvar hasta lo sumo, y la fragancia de la ofrenda toda suficiente es aceptada por el Padre.  La gloria de Cristo está implícita en nuestro buen éxito.  Tiene un interés común por toda la humanidad.  Es nuestro simpatizante Salvador. 229


Agosto    8 FUENTE DE COMPASIÓN Y MISERICORDIA

Tu trono, oh Dios, es eterno y para siempre; cetro de justicia es el cetro de tu reino.  Sal. 45: 6.

Aunque ascendió a la presencia de Dios y comparte el trono del universo, Jesús no ha perdido nada de su naturaleza compasiva.  Hoy el mismo tierno y simpatizante corazón está abierto a todos los pesares de la humanidad.  Hoy las manos que fueron horadadas se extienden para bendecir abundantemente a su pueblo que está en el mundo...

En todas nuestras pruebas, tenemos un Ayudador que nunca nos falta.  El no nos deja solos para que luchemos con la tentación, batallemos contra el mal, y seamos finalmente aplastados por las cargas y tristezas.  Aunque ahora esté oculto para los ojos mortales, el oído de la fe puede oír su voz que dice: No temas; yo estoy contigo.  Yo soy "el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos" (Apoc. 1: 18).

Los que expulsan la iniquidad de sus corazones y extienden las manos en ferviente súplica a Dios, recibirán la ayuda que sólo Dios puede darles.  Se ha pagado un rescate por las almas de los hombres, para que pudieran tener la oportunidad de escapar de la esclavitud del pecado y obtener perdón, pureza y el cielo.  Los que frecuentan el trono de la gracia, para ofrecer peticiones sinceras y fervientes en procura de sabiduría y poder divinos, no dejarán de ser siervos de Cristo activos y útiles.  Puede ser que no posean grandes talentos, pero con humildad de corazón y firme confianza en Jesús podrán hacer una buena obra al traer almas a Cristo...

Miles tienen, falsos conceptos de Dios y sus atributos... Dios es un Dios de verdad. Justicia y misericordia son los atributos de su trono. Es un Dios de amor, de piedad y tierna compasión.  Así está representado en su Hijo, nuestro Salvador.  Es un Dios de paciencia y longanimidad.  Si el Ser a quien adoramos y cuyo carácter tratamos de asimilar tiene estas características, estamos adorando al verdadero Dios.
Si seguimos a Cristo, sus méritos, que nos son imputados, ascienden ante el Padre como dulce perfume.  Y las gracias del carácter de nuestro Salvador, implantadas en nuestros corazones, esparcirán a nuestro alrededor una preciosa fragancia. 230


Agosto    9 PARA ATRAERNOS A DIOS

Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia. Jer. 31: 3.

El Señor de la vida y la gloria vistió su divinidad de humanidad para mostrar al hombre que Dios, mediante el don de Cristo, quiere unirnos con él.  Sin estar en comunión con Dios, a nadie le es posible ser feliz.  El hombre caído ha de aprender que nuestro Padre celestial no puede estar satisfecho hasta que su amor circunde al pecador arrepentido, transformado por los méritos del inmaculado Cordero de Dios.

A este fin tiende la obra de todos los seres celestiales.  Tienen que trabajar, bajo las órdenes de su General, para la restauración de aquellos que por la transgresión se han separado de su Padre celestial.  Se ha ideado un plan por el cual se revelarán al mundo la maravillosa gracia y el amor infinito de Cristo.  El amor de Dios se revela en el precio infinito pagado por el Hijo de Dios para el rescate del hombre.  Este glorioso plan de redención es amplio en sus provisiones para salvar al mundo entero. El hombre pecador y caído puede ser hecho completo en Jesús mediante el perdón del pecado y la justicia imputada de Cristo.

En todos los actos llenos de gracia que Jesús realizó, trató de imprimir en los hombres los atributos paternales y benévolos de Dios... Jesús quiere que comprendamos el amor del Padre, y trata de acercarnos a él presentándonos su gracia paterna.  Quiere que todo el campo de nuestra visión esté lleno de la perfección del carácter de Dios... Solamente al vivir entre los hombres podía revelar la misericordia, la compasión y el amor de su Padre celestial; porque sólo mediante actos de bondad podía manifestar la gracia de Dios.

Cristo vino para manifestar el amor de Dios al mundo, para atraer el corazón de los hombres hacia él... El primer paso hacia la salvación es responder a la atracción del amor de Cristo... Cristo atrae a los hombres mediante la manifestación de su amor para que puedan comprender el gozo del perdón, la paz de Dios.  Sí responden a su atracción, entregando su corazón a la gracia divina, los guiará paso tras paso a un conocimiento pleno de Dios, y esto es vida eterna. 231


Agosto    10 LAS CLÁUSULAS DEL PACTO

Si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos. Exo. 19: 5.

En el principio Dios dio su ley a la humanidad como medio de alcanzar felicidad y vida eterna.
Los Diez Mandamientos, harás, no harás, son diez promesas seguras para nosotros si prestamos obediencia a la ley que gobierna el universo.  "Si me amáis, guardad mis mandamientos" (Juan 14: 15). He aquí la suma y la sustancia de la ley de Dios.  Las bases de la salvación para cada hijo e hija de Adán se encuentran bosquejadas aquí...

La ley de los diez preceptos del mayor amor que se le pueda presentar al hombre, es la voz de Dios procedente del cielo que formula al alma esta promesa: "Haz esto y no estarás bajo el dominio y la dirección de Satanás".  No hay puntos negativos en esa ley, aunque así lo parezca.  Es HAZ y vivirás.
La condición para alcanzar la vida eterna es ahora exactamente la misma de siempre, tal cual era en el paraíso antes de la caída de nuestros primeros padres: perfecta obediencia a la ley de Dios, perfecta justicia.  Si la vida eterna se concediera con alguna condición inferior a ésta, peligraría la felicidad de todo el universo. Se le abriría la puerta al pecado con todo su séquito de dolor y miseria para siempre.
Cristo no disminuye las exigencias de la ley. En un lenguaje inconfundible, presenta la obediencia a ella como la condición de la vida eterna: la misma condición que se requería de Adán antes de su caída... El requisito que se ha de llenar bajo el pacto de la gracia es tan amplio como el que se exigía en el Edén: la armonía con la ley de Dios, que es santa, justa y buena.

La norma de carácter presentada en el Antiguo Testamento es la misma que se presenta en el Nuevo Testamento.  No es una medida o norma que no podamos alcanzar. Cada mandato o precepto que Dios da, tiene como base la promesa más positiva.  Dios ha hecho provisión para que podamos llegar a ser semejantes a él, y cumplirá esto en favor de todos aquellos que no interpongan una voluntad perversa y frustren así su gracia. 232


Agosto    11 ESCRITA EN EL CORAZÓN

Después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón... perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado. Jer. 31: 33-34.

La misma ley que fue grabada en tablas de piedra es escrita por el Espíritu Santo sobre las tablas del corazón.  En vez de tratar de establecer nuestra propia justicia, aceptamos la justicia de Cristo.  Su sangre expía nuestros pecados.  Su obediencia es aceptada en nuestro favor.  Entonces el corazón renovado por el Espíritu Santo producirá los frutos del Espíritu.  Mediante la gracia de Cristo viviremos obedeciendo la ley de Dios escrita en nuestro corazón.  Al poseer el Espíritu de Cristo, andaremos como él anduvo.

Hay dos errores contra los cuales los hijos de Dios, particularmente los que apenas han comenzado a confiar en su gracia, deben especialmente guardarse.  El primero... es el de fijarse en sus propias obras, confiando en alguna cosa que puedan hacer, para ponerse en armonía con Dios.  El que está procurando llegar a ser santo mediante sus propios esfuerzos por guardar la ley, está procurando una imposibilidad...
El error opuesto y no menos peligroso es que la fe en Cristo exime a los hombres de guardar la ley de Dios; que puesto que solamente por la fe somos hechos participantes de la gracia de Cristo, nuestras obras no tienen nada que ver con nuestra redención... Si la ley está escrita en el corazón, ¿no modelará la vida?... En vez de que la fe exima al hombre de la obediencia, es la fe, y sólo ella, la que lo hace participante de la gracia de Cristo y lo capacita para obedecerlo...

Donde no sólo hay una creencia en la Palabra de Dios, sino una sumisión de la voluntad a él; donde se le da a él el corazón y los afectos se fijan en él, allí hay fe, fe que obra por el amor y purifica el alma.  Mediante esta fe, el corazón se renueva conforme a la imagen de Dios.  Y el corazón que en su estado carnal no se sujeta a la ley de Dios, ni tampoco puede, se deleita después en sus santos preceptos, diciendo con el salmista: "¡Oh, cuánto amo yo tu ley!  Todo el día es ella mi meditación" (Sal. 119: 97).  Y la justicia de la ley se cumple en nosotros, los que no andamos "conforme a la carne, sino conforme al Espíritu" (Rom. 8: 1). 233


Agosto    12 EL ETERNO COMPROMISO DE DIOS

Se acordó para siempre de su pacto; de la palabra que mandó para mil generaciones. Sal. 105: 8.

Dios respalda toda promesa que ha hecho. Con la Biblia en la mano, decid: "He hecho como tú dijiste. Presento tu promesa: ´Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá  (Mat. 7: 7)"...
El arco iris que rodea el trono nos asegura que Dios es fiel; que en él no hay mudanza ni sombra de variación.  Hemos pecado contra él y no merecemos su favor; sin embargo, él mismo pone en nuestros labios la más admirable de las súplicas: "Por amor de tu nombre no nos deseches, ni deshonres tu glorioso trono; acuérdate, no invalides tu pacto con nosotros" (Jer. 14: 21).  El se ha comprometido a prestar oído a nuestro clamor cuando acudimos a él y confesamos nuestra indignidad y pecado.  El honor de su trono nos garantiza el cumplimiento de su palabra.

A todo aquel que se ofrece a sí mismo al Señor para servir, sin reservarse nada, se le da poder para lograr resultados inconmensurables. El Señor Dios se ha obligado por un eterno compromiso a suplir poder y gracia a todo aquel que sea santificado por medio de la obediencia a la verdad.
Nehemías se acercó a la presencia del Rey de reyes, y ganó para sí un poder que puede desviar los corazones como se desvían las aguas de los ríos. [Véase Neh. caps. 1 y 2.]

La facultad de orar como oró Nehemías en el momento de su necesidad es un recurso del cual dispone el cristiano en circunstancias en que otras formas de oración pueden resultar imposibles.  Los que trabajan en las tareas de la vida, apremiados y casi abrumados de perplejidad, pueden elevar a Dios una petición para ser guiados divinamente... En momentos de dificultad o peligro repentino, el corazón puede clamar por ayuda a Aquel que se ha comprometido a acudir en auxilio de sus fieles creyentes cuando quiera que le invoquen.  En toda circunstancia y condición, el alma cargada de pesar y cuidados, o fieramente asaltada por la tentación, puede hallar seguridad, apoyo y socorro en el amor y el poder inagotables de un Dios que guarda su pacto. 234


Agosto    13 SOLEDAD INDESCRIPTIBLE

He pisado yo solo el lagar, y de los pueblos nadie había conmigo. Isa. 63: 3.

Durante su niñez, su juventud y su edad viril, Jesús anduvo solo.  En su pureza y fidelidad, pisó solo el lagar, y ninguno del pueblo estuvo con él.  Llevó el espantoso peso de la responsabilidad de salvar a los hombres.  Sabía que a menos que hubiese un cambio definido en los principios y los propósitos de la familia humana, todos se perderían.  Era esto lo que pesaba sobre su alma, y nadie podía apreciar esa carga que descansaba sobre Él.

Durante toda su vida, su madre y sus hermanos no comprendieron su misión.  Ni aun sus discípulos lo comprendieron.  Había morado en la luz eterna, siendo uno con Dios, pero debía pasar en la soledad su vida terrenal.  Como uno de nosotros, debía llevar la carga de nuestra culpabilidad y desgracia.  El Ser sin pecado debía sentir la vergüenza del pecado.  El amante de la paz debía habitar con la disensión, la verdad debía morar con la mentira, la pureza con la vileza.  Todo el pecado, la discordia y la contaminadora concupiscencia de la transgresión torturaban su espíritu.

Debía hollar la senda y llevar la carga solo.  Sobre Aquel que había depuesto su gloria y aceptado la debilidad de la humanidad, debía descansar la redención del mundo.  El lo veía y sentía todo, pero su propósito permanecía firme.  De su brazo dependía la salvación de la especie caída, y extendió su mano para asir la mano del Amor omnipotente.

La soledad de Cristo, separado de las cortes celestiales, viviendo la vida de los seres humanos, nunca fue comprendida ni apreciada por sus discípulos como debiera haberlo sido... Cuando ya no estaba con ellos y se sintieron en verdad como ovejas sin pastor, empezaron a ver cómo hubieran podido hacerle atenciones que hubieran infundido alegría a su corazón...

La misma necesidad es evidente en nuestro mundo de hoy.  Son pocos los que aprecian todo lo que Cristo es para ellos. Si lo hicieran, expresarían el gran amor de María, ofrendarían libremente el ungüento, y no lo considerarían un derroche (ver Mat. 26: 6-13).  Nada tendrían por demasiado costoso para darlo a Cristo, ningún acto de abnegación o sacrificio personal les parecería demasiado grande para soportarlo por amor a él. 235


Agosto    14 LOS PECADOS DEL MUNDO

Él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Isa. 53: 5.

Algunos tienen opiniones limitadas acerca de la expiación. Piensan que Cristo sufrió tan sólo una pequeña parte de la penalidad de la ley de Dios; suponen que, aunque el amado Hijo soportó la ira de Dios, él tenía, a través de sus dolorosos sufrimientos, la evidencia del amor y la aceptación del Padre; que los portales de la tumba se iluminaron delante de él con radiante esperanza, y que tenía evidencias constantes de su gloria futura. Este es un gran error.  La más punzante angustia de Cristo provenía de que él comprendía el desagrado de su Padre.  La agonía que esto le causaba era tan intensa que el hombre puede apreciarla tan sólo débilmente.

Para muchos, la historia de la condescendencia, la humillación y el sacrificio de nuestro Señor, no despierta interés más profundo... que la historia de la muerte de los mártires de Jesús.  Muchos sufrieron la muerte por torturas lentas; otros murieron crucificados. ¿En qué difiere de estas muertes la del amado Hijo de Dios?... Si los sufrimientos de Cristo consistieron solamente en dolor físico, entonces su muerte no fue más dolorosa que la de algunos mártires. Pero el dolor corporal fue tan sólo una pequeña parte de la agonía que sufrió el amado Hijo de Dios. Los pecados del mundo pesaban sobre él, así como la sensación de la ira de su Padre, mientras sufría la penalidad de la ley transgredida.  Fue esto lo que abrumó su alma divina...
El inocente Varón que sufría en el Calvario comprendió y sintió plena y hondamente la separación que el pecado produce entre Dios y el hombre.  Fue oprimido por las potestades de las tinieblas. Ni un solo rayo de luz iluminó las perspectivas del futuro para él... Fue en aquella terrible hora de tinieblas, en que el rostro de su Padre se ocultó mientras lo rodeaban legiones de ángeles malignos y los pecados del mundo estaban sobre él, cuando sus labios profirieron estas palabras: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?"...

En comparación con la empresa de la vida eterna, todo lo demás se hunde en la insignificancia. 236


Agosto  15 ¡TAN COSTOSO Y SIN EMBARGO GRATUITO!

Por la  justicia de uno vino a todos  los hombres  la justificación de vida.   Rom. 5: 18.

El dinero no puede comprarla, ni el intelecto discernirla, ni el poder mandarla; mas Dios concede generosamente su gracia a todos los que quieran aceptarla.  Pero los hombres deben sentir su necesidad y, renunciando a toda dependencia propia, aceptar la salvación como un don.  Los que entren en el cielo no escalarán sus muros mediante su propia justicia, ni se abrirán sus portales para ellos como consecuencia de costosas ofrendas de oro o plata, sino que obtendrán entrada en las mansiones de la casa del Padre por medio de los méritos de la cruz de Cristo.

Para el hombre pecador, el más grande consuelo, la mayor causa de regocijo, es que el cielo ha dado a Jesús para que sea el Salvador del pecador... Se ofreció para recorrer el terreno donde Adán tropezó y cayó; para hacer frente al tentador en el campo de batalla, y para vencerlo en favor del hombre.  Contempladlo en el desierto de la tentación.  Ayunó durante cuarenta días y cuarenta noches, soportando los más fieros embates de los poderes de las tinieblas.  Pisó "solo el lagar, y de los pueblos nadie"  hubo a su lado (Isa. 63: 3).  No fue para sí mismo, sino para quebrantar la cadena que mantenía a la raza humana esclavizada a Satanás.

Así como Cristo en su humanidad buscaba fuerza de su Padre para poder soportar la prueba y la tentación, también debemos hacerlo nosotros.  Debemos seguir el ejemplo del inmaculado Hijo de Dios.  Necesitamos diariamente ayuda, gracia y poder de la Fuente de todo poder.  Debemos echar nuestras impotentes almas sobre el Único que está pronto a ayudarnos en todo momento de necesidad.  Demasiado a menudo nos olvidamos del Señor. Cedemos a nuestros impulsos y perdemos las victorias que deberíamos ganar.
Si somos vencidos, no dilatemos en arrepentirnos y en aceptar el perdón que nos pondrá en posición ventajosa.  Si nos arrepentimos y creemos, será nuestro el poder purificador de Dios.  Su gracia salvadora se ofrece gratuitamente.  Su perdón se otorga a todos los que quieran recibirlo... Con cada pecador que se arrepiente, los ángeles de Dios se regocijan con cantos de gozo.  Ni un pecador necesita perderse.  El don de la gracia redentora es pleno y gratuito. 237


Agosto    16 UN CONSOLADOR SEMEJANTE A JESÚS

Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuere, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré. Juan 16: 7.

El Consolador que Cristo prometió enviar después de su ascensión al cielo, es el Espíritu en toda la plenitud de la Divinidad, que pone de manifiesto el poder de la gracia divina a todos los que reciben a Cristo y creen en él como Salvador personal.

El Espíritu Santo mora con el obrero consagrado de Dios dondequiera que esté.  Las palabras habladas a los discípulos son también para nosotros.  El Consolador es tanto nuestro como de ellos.

No hay consolador como Cristo, tan tierno y tan leal.  Se conmueve con los sentimientos de nuestras debilidades.  Su Espíritu habla al corazón.  Las circunstancias pueden separamos de nuestros amigos; el amplio e inquieto océano puede agitarse entre nosotros y ellos.  Aunque exista su sincera amistad, quizá no puedan demostrarla haciendo para nosotros lo que recibiríamos con gratitud.  Pero ninguna circunstancia ni distancia puede separarnos del Consolador celestial.  Doquiera estemos, doquiera vayamos, siempre está allí.  Alguien que está en el lugar de Cristo para actuar por él.  Siempre está a nuestra diestra para dirigirnos palabras suaves y amables; para asistirnos, animamos, apoyarnos y consolarnos.  La influencia del Espíritu Santo es la vida de Cristo en el alma.  Ese Espíritu obra en, y por medio de todo aquel que recibe a Cristo.  Aquellos en quienes habita este Espíritu revelan sus frutos: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe.

El Espíritu Santo siempre mora con los que buscan la perfección del carácter cristiano.  El Espíritu Santo proporciona la pureza de motivos que sostiene al alma creyente, que lucha en toda emergencia y frente a toda tentación.  El Espíritu Santo sostiene al creyente en medio del odio del mundo, la hostilidad de los parientes, el desengaño, el descubrimiento de la imperfección, y las equivocaciones de la vida.  La victoria es segura para los que miran al Autor y Consumador de nuestra fe... El llevó nuestros pecados, para que por medio de él, pudiéramos tener excelencia moral y alcanzar la perfección del carácter cristiano. 238


Agosto    17 UN PODER VIVIFICADOR Y PURIFICANTE

Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí.  Sal. 51: 10.

El Señor purifica el corazón de la misma manera como nosotros ventilamos una habitación.  No cerramos las puertas y las ventanas e introducimos alguna sustancia purificadora en ella; sino que la abrimos ampliamente y dejamos que entre la atmósfera purificadora del cielo... Las ventanas del impulso, del sentimiento, deben abrirse hacia el cielo, y el polvo del egoísmo y de lo terreno debe ser expulsado.  La gracia de Dios debe invadir las cámaras de la mente, la imaginación debe contemplar temas celestiales, y todo factor de la naturaleza debe ser purificado y vitalizado por el Espíritu de Dios.

El que vive conforme a los principios de la religión bíblica, no será hallado débil en poder moral.  Bajo la influencia ennoblecedora del Espíritu Santo, los gustos e inclinaciones se volverán puros y santos.  Nada se posesiona tan fuertemente de los afectos, nada penetra tan hondamente en los motivos más profundos de la acción, nada ejerce tan potente influencia sobre la vida, ni da tan grande firmeza y estabilidad al carácter como la religión de Cristo.  Impulsa a su seguidor siempre hacia arriba, inspirándole nobles propósitos, enseñándole dignidad de porte e impartiendo conveniente dignidad a toda acción.

La iglesia es el objeto del más tierno amor y cuidado de Dios.  Si los miembros se lo permiten, revelará su carácter por medio de ellos.  El les dice: "Vosotros sois la luz del mundo" (Mat. 5: 14).  Los que caminan y conversan con Dios practican la mansedumbre de Cristo.  En sus vidas, la paciencia, la mansedumbre y el dominio propio están unidos al santo fervor y a la diligencia.  A medida que avanzan hacia el cielo, se borran los rasgos duros de su carácter y se deja ver la santidad.  El Santo Espíritu, lleno de gracia y poder, obra en la mente y el corazón.

El corazón en el cual Cristo hace su morada será vivificado, purificado, guiado y gobernado por el Espíritu Santo, y el agente humano hará enérgicos esfuerzos para poner su carácter en armonía con Dios.  Evitará todo lo que sea contrario a la voluntad revelada y a la opinión de Dios. 239


Agosto    18 LA LLUVIA TARDÍA

Pedid a Jehová lluvia en la estación tardía, Jehová hará relámpagos, y os dará lluvia abundante, y hierba verde en el campo a cada uno.  Zac. 10: 1.

Bajo la figura de la lluvia temprana y tardía que cae en los países orientales al tiempo de la siembra y la cosecha, los profetas hebreos predijeron el derramamiento de la gracia espiritual en una medida extraordinaria sobre la iglesia de Dios.  El derramamiento del Espíritu en los días de los apóstoles fue el comienzo de la lluvia temprana, y gloriosos fueron los resultados... Pero cerca del fin de la siega de la tierra, se promete una concesión especial de gracia espiritual, para preparar a la iglesia para la venida del Hijo del hombre.  Este derramamiento del Espíritu se compara con la caída de la lluvia tardía; y en procura de este poder adicional, los cristianos han de elevar sus peticiones al Señor de la mies "en la estación tardía".

Así como Cristo fue glorificado en el día de Pentecostés, será glorificado de nuevo al terminar la obra del Evangelio, cuando ha de preparar a un pueblo que soportará la prueba definitiva en el conflicto final de la gran controversia.

Se verá a muchos... corriendo de un lado a otro constreñidos por el Espíritu de Dios para llevar la luz a los demás.  La verdad, la Palabra de Dios, es como fuego en sus huesos, que los llena del ardiente deseo de iluminar a los que se hallan en tinieblas.  Muchos, aun entre los indoctos, proclaman ahora las palabras del Señor.  El Espíritu Santo impulsa a los niños a salir y presentar el mensaje del cielo.  El Espíritu se derrama sobre todos los que ceden a su influencia y... proclamarán la verdad con el poder del Espíritu.
Pero a menos que los miembros de la iglesia de Dios hoy tengan una relación viva con la fuente de todo crecimiento espiritual, no estarán listos para el tiempo de la siega.  A menos que mantengan sus lámparas aparejadas y ardiendo, no recibirán la gracia adicional en tiempo de necesidad especial.
La gracia divina se necesita al comienzo, se necesita gracia divina a cada paso de avance, y sólo la gracia divina puede completar la obra.  No hay lugar para el descanso en una actitud descuidada... Por medio de la oración y la fe hemos continuamente de buscar más del Espíritu. 240


Agosto    19 TOMA TIEMPO

Yo Jehová la guardo, cada momento la regaré; la guardaré de noche y de día, para que nadie la dañe.  Isa. 27: 3.

La mente de un hombre o de una mujer no desciende en forma abrupta de la pureza y la santidad a la depravación, la corrupción y el crimen.  Toma tiempo transformar de lo humano a lo divino, o degradar a los que han sido formados a la imagen de Dios al nivel de lo brutal o lo satánico.  Por contemplar nos transformamos.  Aunque formado a la imagen de su Hacedor, el hombre puede educar su mente de tal manera que el pecado que una vez le pareció repugnante le resulte placentero.  Al dejar de velar y orar, abandona la guardia de la ciudadela: el corazón... Se debe mantener una guerra constante contra la mente carnal; y debemos ser ayudados por la influencia refinadora de la gracia de Dios, que atraerá la mente hacia lo alto y la habituará a meditar en las cosas puras y santas.

El carácter no se adquiere por casualidad.  No queda determinado por un arranque temperamental, por un paso en la dirección equivocada. Es la repetición del acto lo que lo convierte en hábito y moldea el carácter para el bien o para el mal.  Los caracteres rectos pueden formarse únicamente mediante el esfuerzo perseverante e incansable, utilizando para la gloria de Dios cada talento y capacidad que él ha dado.
Dios espera que edifiquemos nuestros caracteres de acuerdo con la norma que él nos ha dado.  Debemos colocar ladrillo sobre ladrillo, añadiendo gracia sobre gracia, descubriendo nuestros puntos débiles y corrigiéndolos de acuerdo con la dirección dada.

Dios nos da fortaleza, razonamiento y tiempo, a fin de que edifiquemos caracteres que él pueda aprobar.  Quiere que cada uno de sus hijos edifique un carácter noble, realizando obras puras y nobles, para que al final pueda presentar una estructura simétrica, un hermoso templo, honrado por el hombre y Dios...
El que quiera transformarse en un hermoso edificio para el Señor, debe cultivar cada facultad de su ser.  Únicamente empleando debidamente los talentos es posible desarrollar armoniosamente el carácter.  De esa forma introducimos en el fundamento aquello que se representa en la Palabra como oro, plata, piedras preciosas: material que resistirá la prueba del fuego purificador de Dios. 241


Agosto    20 ¿LOGRAREMOS LA PERFECCIÓN AHORA?

Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.  Mat. 5: 48.

Cuando Dios dio a su Hijo al mundo hizo posible para hombres y mujeres que fueran perfectos por el empleo de cada facultad de su ser para gloria de Dios.  Les dio en Cristo las riquezas de su gracia, y un conocimiento de su voluntad.  Al vaciarse de sí mismos y al aprender a andar en humildad, confiando en la dirección de Dios, los hombres serían capacitados para cumplir el elevado propósito de Dios para ellos.
La perfección del carácter se basa en lo que Cristo es para nosotros.  Si dependemos constantemente de los méritos de nuestro Salvador, y seguimos en sus pisadas, seremos como él, puros e incontaminados.
Nuestro Salvador no requiere lo imposible de ninguna alma.  No espera nada de sus discípulos para lo cual no esté dispuesto a darles gracia y fortaleza a fin de que puedan realizarlo.  No les pediría que fueran perfectos, si junto con su orden no les concediera toda perfección de gracia a aquellos sobre los que confiere un privilegio tan elevado y santo...

Nuestra obra es esforzamos para alcanzar, en nuestra esfera de acción, la perfección que Cristo en su vida terrenal alcanzó en cada aspecto del carácter.  El es nuestro ejemplo.  En todas las cosas, hemos de esforzarnos para honrar a Dios en carácter... Debemos depender completamente del poder que ha prometido darnos.

Jesús no reveló cualidades ni ejerció facultades que los hombres no pudieran tener por la fe en él.  Su perfecta humanidad es lo que todos sus seguidores pueden poseer si quieren vivir sometidos a Dios como él vivió.
Nuestro Salvador es un Salvador para la perfección del hombre en su totalidad.  No es Dios sólo de una parte del ser.  La gracia de Cristo obra para disciplinar toda la textura humana.  El la hizo toda.  El lo ha redimido todo.  Ha hecho participante de la naturaleza divina a la mente, la energía, el cuerpo y el alma, y todos son su posesión adquirida.  Hay que servirle con toda la mente, el corazón, el alma y las fuerzas.  Entonces el Señor será glorificado en sus santos incluso en las cosas comunes y temporales con las que se relacionan.  "Santidad al Señor" será la inscripción colocada sobre ellos. 242
 


Agosto    21 AGUARDA A QUE PIDAMOS

Pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido. Juan 16: 24.

La oración es el medio ordenado por el cielo para tener éxito en el conflicto con el pecado y desarrollar el carácter cristiano.  Las influencias divinas que vienen en respuesta a la oración de fe, efectuarán en el alma del suplicante todo lo que pide.  Podemos pedir perdón por el pecado, el Espíritu Santo, un temperamento semejante al de Cristo, sabiduría y poder para realizar su obra, o cualquier otro don que él ha prometido; y la promesa es: "Se os dará".

Jesús es nuestro ayudador; debemos vencer en él y mediante él.  La gracia de Cristo está esperando que la pidáis... El os dará gracia y fortaleza a medida que la necesitéis y se la pidáis... La religión de Cristo atará y restringirá toda pasión no santificada, estimulará hacia la energía, hacia la disciplina propia y el trabajo, aun en las cuestiones hogareñas de la vida diaria, y nos conducirá a aprender economía, tacto, abnegación y a soportar aun las privaciones sin murmurar.  El Espíritu de Cristo en el corazón será revelado en el carácter, en el que desarrollará cualidades nobles y capacidades. "Bástate mi gracia" (2 Cor. 12: 9) dice Cristo.
Haced cuanto podáis para que haya una comunión continua entre Jesús y vuestra alma... Debemos también orar en el círculo de nuestra familia; y sobre todo no descuidar la oración privada, porque ésta es la vida del alma.  Es imposible que el alma florezca cuando se descuida la oración.  La sola oración pública o con la familia no es suficiente.  En medio de la soledad abrid vuestra alma al ojo penetrante de Dios.  La oración secreta sólo debe ser oída por el que escudriña los corazones: Dios.  Ningún oído curioso debe recibir el peso de tales peticiones.  En la oración privada el alma está libre de las influencias del ambiente, libre de excitación... Por una fe sencilla y tranquila el alma se mantiene en comunión con Dios y recoge los rayos de la luz divina para fortalecerse y sostenerse en la lucha contra Satanás...

Orad en vuestro gabinete; y al ir a vuestro trabajo cotidiano, levantad a menudo vuestro corazón a Dios.  De este modo anduvo Enoc con Dios.  Esas oraciones silenciosas llegan como precioso incienso al trono de la gracia.  Satanás no puede vencer a aquel cuyo corazón está así apoyado en Dios. 243


Agosto    22 REFUERZOS DE ÁNGELES

He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo.  Luc. 10: 19.

El hombre caído es el cautivo legítimo de Satanás.  La misión de Cristo consistió en rescatarlo del poder de su gran adversario.  El hombre se inclina por naturaleza a seguir las sugestiones de Satanás, y no puede resistir con éxito a un enemigo tan terrible, a menos que Cristo, el poderoso Vencedor, more en él, guíe sus deseos y lo fortalezca.  Sólo Dios puede limitar el poder de Satanás... Satanás conoce mejor que los hijos de Dios el poder que ellos pueden tener sobre él cuando su fuerza está en Cristo.  Cuando el más débil creyente en la verdad solicita humildemente ayuda al poderoso Vencedor, confiando firmemente en Cristo, puede repeler con éxito a Satanás y toda su hueste.

Satanás llamará en su ayuda legiones de sus ángeles para oponerse a los progresos hasta de un alma, y si fuese posible, la arrebataría de las manos de Cristo... Pero si el que está en peligro persevera, y en  su impotencia se aferra a los méritos de la sangre de Cristo, nuestro Salvador escucha la ferviente oración de fe, y envía refuerzos de ángeles poderosos en fortaleza para que lo libren.  Satanás no puede soportar que se recurra a su poderoso rival, porque teme y tiembla ante su fuerza y majestad.  Al sonido de la oración ferviente, toda la hueste de Satanás tiembla.

Sólo la amante compasión de Cristo, su divina gracia, su poder omnipotente pueden capacitarnos para desbaratar al implacable enemigo y someter nuestros propios corazones rebeldes. ¿Cuál es nuestra fuerza? El gozo del Señor.  Que el amor de Cristo llene nuestros corazones y estaremos preparados para recibir el poder que él tiene para nosotros...

Al contemplar a Cristo con el propósito de llegar a ser semejante a él, el buscador de la verdad ve la perfección de los principios de la ley de Dios, y ya no se satisface con nada que no sea la perfección... Debe librar una batalla contra los rasgos que Satanás ha estado fortaleciendo para poder emplearlos... El Salvador lo fortalecerá y lo ayudará cuando se acerque suplicando gracia y eficiencia. 244


Agosto    23 LA INFLUENCIA DEL CRISTIANO

Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros.  Efe. 3: 20.

El Señor está esperando para manifestar por medio de su pueblo su gracia y su poder.  Pero requiere de los que se han alistado a su servicio que mantengan la mente siempre dirigida hacia él.  Cada día debieran disponer de tiempo para leer la Palabra de Dios y para orar...
Debemos caminar y hablar con Dios individualmente; entonces la sagrada influencia del Evangelio de Cristo en todo lo que tiene de precioso aparecerá en nuestras vidas.

Hay en la vida tranquila y consecuente de un cristiano puro y verdadero una elocuencia mucho más poderosa que la de las palabras.  Lo que un hombre es tiene más influencia que lo que dice.
Los emisarios enviados a Jesús volvieron diciendo que nadie había hablado antes como él.  Pero esto se debía a que jamás hombre alguno había vivido como él.  De haber sido su vida diferente de lo que fue, no hubiera hablado como habló.  Sus palabras llevaban consigo un poder que convencía porque procedían de un corazón puro y santo, lleno de amor y simpatía, de benevolencia y de verdad.

Nuestro carácter y experiencia determinan nuestra influencia en los demás.  Para convencer a otros del poder de la gracia de Cristo, tenemos que conocer ese poder en nuestro corazón y nuestra vida.  El Evangelio que presentamos para la salvación de las almas debe ser el Evangelio que salva nuestra propia alma.  Sólo mediante una fe viva en Cristo como Salvador personal nos resulta posible hacer sentir nuestra influencia en un mundo escéptico.  Si queremos sacar pecadores de la corriente impetuosa, nuestros pies deben estar afirmados en la Roca: Cristo Jesús.

El símbolo del cristianismo no es una señal exterior, ni tampoco una cruz o una corona que se lleven puestas, sino que es aquello que revela la unión del hombre con Dios.  Por el poder de la gracia divina manifestada en la transformación del carácter, el mundo ha de convencerse de que Dios envió a su Hijo para que fuese su Redentor.  Ninguna otra influencia que pueda rodear el alma humana ejerce tanto poder sobre ella como la de una vida abnegada.  El argumento más poderoso en favor del Evangelio es un cristiano amante y amable. 245


Agosto    24 CONDICIONES DEL CRECIMIENTO

Esto pido en oración, que vuestro amor abunde aun más y más en ciencia y en todo conocimiento, para que... seáis .. llenos de frutos de justicia que son por medio de Jesucristo, para gloria y alabanza de Dios.  Fil. 1: 9-11.

Donde hay vida, habrá crecimiento y fructificación, pero a menos que crezcamos en la gracia, nuestra espiritualidad se empequeñecerá, será enfermiza, estéril.  Sólo mediante el crecimiento y la fructificación podemos cumplir el propósito de Dios para nosotros.  Cristo dijo:"En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto" (Juan 15: 8). A fin de llevar mucho fruto, debemos aprovechar al máximo nuestros privilegios.  Debemos usar cada oportunidad que se nos concede para fortalecernos.
A cada ser humano le ha sido preparado un carácter puro y noble con todas sus majestuosas posibilidades.  Pero hay muchos que no tienen un anhelo ferviente de tal carácter.  No están dispuestos a apartarse del mal para poder tener el bien... Descuidan el aferrarse de las bendiciones que los pondrían en armonía con Dios... No pueden crecer.

La dadivosidad es uno de los planes divinos para el crecimiento.  El cristiano ha de ganar fortaleza fortaleciendo a otros.  "El alma generosa será prosperada; y el que saciare, él también será saciado" (Prov. 11: 25). Esta no es meramente una promesa.  Es una ley divina, una ley por la cual Dios establece que los arroyos de benevolencia fluyan continuamente de vuelta hacia su fuente, como las aguas de lo profundo se mantienen en constante circulación.  En el cumplimiento de esta ley encontramos el secreto del crecimiento espiritual...

Si acudimos a Dios con fe, nos recibirá y nos dará fortaleza para ascender hasta la perfección.  Si vigilamos cada palabra y acto, para no hacer nada que deshonre a Aquel que ha confiado en nosotros, si mejoramos cada oportunidad que se nos concede, creceremos hasta llegar a la plena estatura de hombres y mujeres en Cristo.
Cristianos, ¿se revela Cristo en nosotros? ¿Estamos haciendo todo lo que está a nuestro alcance para ganar un cuerpo que no se enferma fácilmente, una mente que mira más allá de sí misma a la causa y efecto de cada movimiento, que puede luchar con problemas difíciles y conquistarlos, una voluntad que es firme para resistir el mal y defender lo correcto? ¿Estamos crucificando el yo? ¿Estamos creciendo para llegar a la plena estatura de hombres y mujeres en Cristo, preparándonos para soportar incomodidades como buenos soldados de la cruz? 246


Agosto    25 EN BONDAD

Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia. Col. 3: 12.

Que la ley de bondad esté sobre vuestros labios y el aceite de la gracia en vuestro corazón.  Esto producirá maravillosos resultados.  Seréis tiernos, simpatizantes, corteses.  Necesitáis todas estas gracias.  El Espíritu Santo debe ser recibido e implantado en vuestros caracteres; entonces será como un fuego santo, que producirá incienso que se elevará hacia Dios, no de labios condenatorios, sino como bálsamo para las almas de los hombres.  Vuestro rostro reflejará la imagen de lo divino... Al contemplar el carácter de Cristo os transformaréis a su imagen.  La gracia de Cristo solamente puede cambiar vuestro corazón y entonces reflejaréis la imagen del Señor Jesús.  Dios nos pide que seamos semejantes a él, a saber, puros, santos y sin contaminación.  Debemos llevar la imagen divina.

El Señor Jesús es nuestro único ayudador.  Por medio de su gracia aprenderemos a cultivar el amor, a educarnos a nosotros mismos para hablar bondadosa y tiernamente.  Por medio de su gracia nuestros modales fríos y ásperos serán transformados.  La ley de bondad estará en nuestros labios, y los que están bajo la preciosa influencia del Espíritu Santo no considerarán evidencia de debilidad llorar con los que lloran, y regocijarse con los que se regocijan.  Debemos cultivar las excelencias celestiales del carácter.  Debemos aprender qué significa manifestar buena voluntad hacia todos los hombres, el sincero deseo de ser un rayo de sol y no una sombra en la vida de los demás.

Aprovechad toda ocasión de trabajar por aquellos que os rodean y compartid con ellos vuestros afectos.  Las palabras amables, las miradas de simpatía, las expresiones de aprecio serían para muchos de los que luchan a solas como un vaso de agua fresca para el sediento...
Vivid en el resplandor del amor del Salvador.  Entonces vuestra influencia beneficiará al mundo.  Que el Espíritu de Cristo os controle.  Que la ley de la bondad esté siempre en vuestros labios.  La indulgencia y el altruismo caracterizan las palabras y acciones de aquellos que han nacido de nuevo para vivir una vida nueva en Cristo. 247
 


Agosto   26 UNA RECETA DIVINA

El nombre de nuestro Señor Jesucristo sea glorificado en vosotros, y vosotros en él, por la gracia de nuestro Dios y del Señor Jesucristo. 2 Tes. 1: 12.

Muchos anhelan crecer en la gracia; oran al respecto, y se sorprenden de que sus oraciones no reciban respuesta.  El Señor les ha encomendado una obra que los ayudará a crecer. ¿De qué vale orar cuando hay que efectuar cierta obra?  Lo que interesa es lo siguiente: ¿Se afanan por salvar las almas por quienes Cristo murió?  El crecimiento espiritual depende del hecho de que transmitamos a los demás la luz que Dios nos ha dado a nosotros.  Tendréis que empeñar vuestros mejores pensamientos en labor activa para hacer el bien, y solamente el bien, en la familia, en la iglesia y el vecindario.

En vez de afligiros con la idea de que no estáis creciendo en gracia, cumplid cada obligación que se os presente, llevad el peso de las almas en vuestro corazón, y tratad de salvar a los perdidos por todos los medios imaginables.  Sed bondadosos, corteses y compasivos; hablad con humildad de la bendita esperanza; hablad del amor de Jesús; dad a conocer su bondad, su misericordia y justicia; dejad de preocuparos y pensar si crecéis o no.  Las plantas no crecen nutridas por algún esfuerzo consciente... La planta no se angustia constantemente acerca de su crecimiento. No hace más que crecer bajo la vigilancia divina.
Si consagráramos corazón y mente al servicio de Dios, e hiciéramos la obra que él nos encomendó y siguiéramos las huellas de Jesús, nuestros corazones se convertirían en arpas sagradas, y todas sus cuerdas vibrarían para elevar alabanzas y acciones de gracias en honor del Cordero enviado por Dios para quitar el pecado del mundo...

El Señor Jesús es nuestra fortaleza y felicidad; es el gran depósito del cual los hombres pueden sacar fortaleza en cualquier ocasión.  Al analizarlo, al hablar con él, nos ponemos cada vez en mejores condiciones de contemplarlo: al apropiarnos de su gracia y recibir las bendiciones que nos prodiga, tenemos algo con lo que podemos ayudar a los demás.  Llenos de gratitud, comunicamos a otros las bendiciones que nos han sido dadas libremente.  Recibiendo e impartiendo así, crecemos en gracia. 248


Agosto    27 UNIÓN CON CRISTO
Vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne. Rom. 13: 14.
Dios emplea diversos instrumentos para salvar a los hombres.  Les habla por medio de su Palabra y de sus ministros, y por medio de su Espíritu les envía mensajes de amonestación, reprensión e instrucción.  Estos medios tienen como propósito iluminar el entendimiento de la gente, para revelarle su deber y sus pecados, y las bendiciones que pueden recibir; para despertar en ellos una sensación de necesidad espiritual a fin de que puedan ir a Cristo y encontrar en él la gracia que necesitan...
Todo individuo, por decisión propia, se aparta de Cristo al no albergar su Espíritu y seguir su ejemplo, o entra en una unión personal con Cristo por la renuncia propia, la fe y la obediencia. Cada uno de nosotros debe elegir por sí mismo a Cristo, puesto que él nos eligió primero.  Esta unión con Cristo debe ser realizada por aquellos que están naturalmente enemistados con él.  Es ésta una relación de total dependencia, en la que debe entrar un corazón orgulloso.  Es una obra minuciosa y muchos de los que profesan ser seguidores de Cristo no saben nada de ella.  Nominalmente aceptan al Salvador, pero no como el único gobernante de sus corazones...

Renunciar a su propia voluntad, tal vez a los objetos preferidos de afecto y empeño, requiere un esfuerzo, y muchos vacilan, abandonan y retroceden.  Pero esta batalla debe ser librada por cada corazón verdaderamente convertido.  Debemos luchar con las tentaciones externas e internas.  Debemos obtener la victoria sobre el yo, crucificando los afectos y las concupiscencias; y entonces comienza la unión del alma con Cristo... Después que esta unión se ha producido, se la puede conservar sólo mediante esfuerzo permanente, ferviente y penoso.  Cristo ejerce su poder para preservar y guardar este sagrado vínculo, y el pecador dependiente e indefenso debe hacer su parte con incansable energía, o en caso contrario, Satanás, mediante su poder cruel y astuto, lo separará de Cristo...

Vuestro nacimiento, vuestra reputación, vuestra riqueza, vuestros talentos, vuestras virtudes, vuestra piedad, vuestra filantropía,... no formarán un lazo de unidad entre vuestra alma y Cristo.  Vuestra conexión con la iglesia... no será de alguna consecuencia a menos que creáis en Cristo.  No basta creer acerca de él.  Debéis creer en él.  Debéis descansar plenamente en su gracia salvadora. 249


Agosto    28 ¡ALABADO SEA DIOS!

De las misericordias de Jehová haré memoria, de las alabanzas de Jehová, conforme a todo lo que Jehová nos ha dado, y de la grandeza de sus beneficios hacia la casa de Israel.  Isa. 63: 7.

Cuando un sentimiento de la benignidad de Dios refrigere constantemente el alma, se reflejará en el rostro mediante una expresión de paz y gozo.  Se manifestará en palabras y en obras.  Y el generoso Espíritu Santo de Cristo, al obrar sobre el corazón, comunicará a la vida una influencia convertidora sobre los demás.

¿No tenemos razones para hablar de la bondad de Dios y de su poder?  Cuando nuestros amigos son bondadosos con nosotros, consideramos que es un privilegio agradecerles por su bondad. ¡Cuánto mayor debería ser nuestro gozo por agradecer al Amigo que nos ha dado todo bien y don perfecto!  Cultivemos, pues, en cada iglesia el agradecimiento a Dios.  Eduquemos nuestros labios para alabar a Dios en el círculo de la familia... Nuestras dádivas y ofrendas deben declarar nuestra gratitud por los favores que recibimos diariamente.  En todo deberíamos revelar el gozo del Señor y dar a conocer el mensaje de la gracia salvadora de Dios.

David declara: "Amo a Jehová, pues ha oído mi voz y mis súplicas; porque ha inclinado a mí su oído; por tanto, le invocaré en todos mis días" (Sal. 116: 12).  La bondad de Dios al escuchar y responder nuestras oraciones nos pone bajo la imponente obligación de expresar nuestro agradecimiento por los favores que se nos han concedido.  Debemos alabar a Dios mucho más de lo que lo hacemos.  Las bendiciones recibidas en respuesta a la oración deberían ser rápidamente reconocidas...

Contristamos al Espíritu de Cristo mediante nuestras quejas y murmuraciones.  No debiéramos deshonrar a Dios mediante la fúnebre relación de pruebas que nos parecen opresivas.  Todas las pruebas aceptadas como medios para perfeccionar nuestros caracteres producirán regocijo.  Toda la vida religiosa será elevadora, ennoblecedora, y poseerá la fragancia de las palabras buenas y las buenas obras.
Reine la paz de Dios en vuestra alma.  Entonces tendréis fuerzas para soportar todos los sufrimientos, y os gozaréis en el hecho de que poseéis gracia para resistir.  Alabad al Señor; proclamad su bondad; hablad de su poder.  Dulcificada la atmósfera que rodea vuestra alma... Alabad con alma, voz y corazón al que sostiene vuestra vida, vuestro Salvador y vuestro Dios. 250
 


Agosto  29 MIENTRAS ESPERAMOS

 Estén ceñidos vuestras lomos, y vuestras lámparas encendidas; y vosotros sed semejantes a hombres que aguardan a que su señor regrese.  Luc. 12: 35-36.

Ahora es el momento de prepararnos para la venida de nuestro Señor.  La preparación para salir a su encuentro no puede lograrse en un momento.  En preparación para esta solemne escena, debiéramos esperar en actitud vigilante y velar, combinando todo ello con trabajo ferviente.  Así glorifican a Dios sus hijos.  En medio de las agitadas escenas de la vida, se oirán sus voces pronunciando palabras de ánimo, fe y esperanza.  Todo lo que tienen y son está consagrado al servicio del Maestro...

Cristo nos dice cuándo será introducido el día de su reino.  No nos dice que todo el mundo será convertido, sino que "será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin" (Mat. 24: 14).  Al dar el Evangelio al mundo, tenemos la posibilidad de apresurar la venida del día de Dios.  Si la iglesia de Cristo hubiera llevado a cabo la obra señalada tal como el Señor lo mandó, todo el mundo ya hubiera sido amonestado y el Señor Jesús hubiera venido a la tierra en poder y gran gloria.

Gran poder debe asistir al mensaje de la segunda aparición de Cristo. No debemos descansar hasta ver muchas almas convertidas a la bendita esperanza del regreso del Señor.  En los días de los apóstoles el mensaje que ellos llevaron produjo una verdadera obra, convirtiendo las almas de los ídolos para servir al Dios viviente.  La obra que tenemos que realizar hoy es igualmente real, y la verdad es igualmente verdadera; sólo que ahora debemos dar el mensaje con mucho más fervor ya que la venida del Señor está más cerca... El mensaje para este tiempo es positivo, sencillo y de la más profunda importancia.  Debemos obrar como hombres y mujeres que lo creemos.  Esperar, vigilar, trabajar, orar, amonestar al mundo: he aquí nuestra obra.

Me he sentido profundamente impresionada por las escenas que recientemente han pasado ante mí en horas de la noche.  Parecía que un gran  movimiento -un reavivamiento- se producía en muchos lugares.  Nuestros hermanos estrechaban filas en respuesta al llamado.  Hermanos míos, el Señor nos está hablando. ¿No escucharemos su voz? ¿No acondicionaremos nuestras lámparas, y actuaremos como hombres que están esperando que su Señor venga? 251


Agosto    30 ¡QUE RECOMPENSA!

 Si permaneciera la obra de alguno...   recibirá recompensa. 1Cor. 3: 14.

Gloriosa será la recompensa concedida cuando los fieles obreros se reúnan en derredor del trono de Dios y del Cordero. Cuando, en su estado mortal, Juan contempló la gloria de Dios, cayó como muerto; no pudo soportar la visión.  Pero cuando los hijos de Dios hayan recibido la inmortalidad, lo verán "como él es" (1 Juan 3: 2).  Estarán delante del trono, aceptos en el Amado.  Todos sus pecados habrán sido borrados, todas sus transgresiones expiadas.  Entonces podrán mirar sin velo la gloria del trono de Dios.  Habrán participado con Cristo en sus sufrimientos, habrán trabajado con él en el plan de la salvación, y participarán con él del gozo de ver las almas salvadas en el reino de Dios, para alabar allí a Dios durante toda la eternidad...

En aquel día los redimidos resplandecerán en la gloria del Padre y del Hijo.  Tocando sus arpas de oro, los ángeles darán la bienvenida al Rey y a los trofeos de su victoria... Se elevará un canto de triunfo que llenará todo el cielo. Cristo habrá vencido. Entrará en los atrios celestiales acompañado por sus redimidos, testimonios de que su misión de sufrimiento y sacrificio no fue en vano...

Hay mansiones para los peregrinos de la tierra. Hay vestiduras, coronas de gloria y palmas de victoria para los justos. Todo lo que nos dejó perplejos en las providencias de Dios quedará aclarado en el mundo venidero.  Las cosas difíciles de entender hallarán entonces su explicación.  Los misterios de la gracia nos serán revelados.  Donde nuestras mentes finitas discernían solamente confusión y promesas quebrantadas, veremos la más perfecta y hermosa armonía.  Sabremos que el amor infinito ordenó los incidentes que nos parecieron más penosos.  A medida que comprendamos el tierno cuidado de Aquel que hace que todas las cosas obren conjuntamente para nuestro bien, nos regocijaremos con gozo inefable y rebosante de gloria.
Os ruego que os preparéis para la venida de Cristo en las nubes de los cielos... Preparaos para el juicio, para que cuando Cristo venga para ser admirado por todos los que creen, podáis estar entre aquellos que lo recibirán en paz. 252



Agosto    31 ¡MIRAD HACIA ARRIBA!

 Consolaos, consolaos, pueblo mío, dice vuestro Dios.  Hablad al corazón de Jerusalén; decidle a voces que su tiempo es ya cumplido, que su pecado es perdonado.  Isa. 40: 1-2.

En los días más sombríos de su largo conflicto con el mal, le fueron dadas a la iglesia de Dios revelaciones del propósito eterno de Jehová.  Se permitió a sus hijos que mirasen más allá de las pruebas presentes hacia los triunfos futuros, al tiempo cuando, habiendo terminado la lucha, los redimidos entrarán en posesión de la tierra prometida.  Estas visiones de gloria futura, cuyas escenas fueron dibujadas por la mano de Dios, deben ser apreciadas por su iglesia hoy, cuando se está acercando rápidamente el fin de la controversia secular y se han de cumplir en toda su plenitud las bendiciones prometidas.

A nosotros que estamos a punto de ver su cumplimiento, ¡de cuánto significado, de cuán vivo interés, son estos delineamientos de las cosas por venir, acontecimientos por los cuales, desde que nuestros primeros padres dieron la espalda al Edén, los hijos de Dios han estado velando y aguardando, anhelando y orando!

Compañeros de peregrinación, estamos todavía entre las sombras y la agitación de las actividades terrenales; pero pronto aparecerá nuestro Salvador para traer liberación y descanso. Contemplemos por la fe el bienaventurado más allá, tal como lo describió la mano de Dios.  El que murió por los pecados del mundo está abriendo de par en par las puertas del Paraíso a todos los que creen en él.  Pronto habrá terminado la batalla y se habrá ganado la victoria.  Pronto veremos a Aquel en quien se cifran nuestras esperanzas de vida eterna.  En su presencia las pruebas y los sufrimientos de esta vida resultarán insignificantes.  De lo que existió antes "no habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento" (Isa. 65: 17).  "No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene grande galardón; porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa.  Porque aún un poquito, y el que ha de venir vendrá, y no tardará' (Heb. 10: 35-37). "Israel será salvo... con salvación eterna; no os avergonzaréis ni os afrentaréis, por todos los siglos' (Isa. 45: 17).

Alcemos los ojos y dejemos que nuestra fe aumente de continuo.  Dejemos que esta fe nos guíe a lo largo de la senda estrecha que ha de llevarnos por las puertas de la ciudad al gran más allá, al amplio e ilimitado futuro de gloria que espera a los redimidos. 253



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¡MARANATA: EL SEÑOR VIENE!






Última actualización 27/06/2015