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Dios nos Cuida

Junio

En los Lugares Celestiales

 
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Junio 1. APRENDIENDO DE DIOS MEDIANTE SUS OBRAS *

Bueno es Jehová para con todos, y sus misericordias sobre todas sus obras. Te alaben, oh Jehová, todas tus obras, y tus santos te bendigan. Sal. 145: 9 -10.

Nos gusta contemplar el carácter y el amor de Dios en sus obras creadas. ¡Qué evidencias ha dado a los hijos de los hombres tanto de su poder como de su amor paternal! Ha adornado los cielos y ha hecho grande y bella la tierra.

"¡Oh Jehová, Señor nuestro, cuán glorioso es tu nombre en toda la tierra!... Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú formaste, digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre, para que lo visites?" "Te alaben, oh Jehová, todas tus obras, y tus santos te bendigan" (Sal. 8:1, 3-4; 145:10).

Si nuestro mundo hubiese sido formado con una superficie perfectamente nivelada, la monotonía habría fatigado la vista y cansado los sentidos. Dios ha adornado nuestro mundo con grandes montañas, colinas, valles y cadenas de montañas. Las desnudas montañas de áspero granito, también las montañas adornadas con vegetación frondosa y siempre verde, y los valles con su serena hermosura hacen del mundo un espejo de la belleza. Por doquiera se manifiestan la bondad, la sabiduría y el poder de Dios. En montañas, rocas, colinas y valles veo la acción del poder divino. Nunca me siento solitaria mientras contemplo el gran escenario de la naturaleza. Viajando por planicies y montañas he tenido sentimientos de la más profunda reverencia y temor reverente al contemplar el precipicio que sobresalta y las alturas de las montañas revestidas de nieve.

Las montañas, colinas y valles debieran ser para nosotros como escuelas en las cuales estudiar el carácter de Dios en sus obras creadas. Las obras de Dios que podemos ver en las escenas siempre variadas: en montañas, colinas y valles, en árboles, arbustos y flores, en cada hoja y cada brizna de hierba, debieran enseñarnos una lección de la habilidad y del amor de Dios, y de su poder infinito.

Los que estudian la naturaleza no pueden sentirse solitarios. Aman las horas tranquilas de meditación pues sienten que son colocados en íntima comunión con Dios mientras descubren su poder en sus obras creadas. 162


Junio 2. NO PARA CONDENAR SINO PARA SALVAR *

Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. Juan 3:17.

Hay almas que están trémulas en sus dudas. Preguntan: "¿Cómo puedo saber que Dios se ha reconciliado conmigo? ¿Cómo puedo estar seguro de que me ama y perdona?" No depende de vosotros, queridos jóvenes, el que os justifiquéis con Dios. Jesús os invita a ir a él con todas vuestras cargas y perplejidades... Dice: "Venid a mí, aprended de mí, creed en mí". Acertad la promesa y la provisión que ha hecho Dios... Apartad vuestra vista del yo y contemplad a Jesús, porque el carácter del Padre es revelado en Cristo. La sangre de Cristo, en su permanente eficacia, es nuestra única eficacia; pues sólo mediante sus méritos tenemos perdón y paz.

El carácter de Dios, tal como se revela en Cristo, invita nuestra fe y amor; pues tenemos un Padre cuya misericordia y compasión no fallan. En cada paso de nuestra jornada hacia el cielo estará con nosotros para guiarnos en cada perplejidad, para ayudarnos en cada tentación.

Vuestra razón e imaginación deberían ser enternecidas por el poder de Cristo, para que reciban la impresión del molde de la belleza y la verdad. Hay grandes y preciosas verdades que demandan vuestra contemplación, a fin de que podáis tener un fundamento firme para vuestra fe teniendo un correcto conocimiento de Dios. Ojalá supiera el superficial y vano buscador de la verdad que el mundo por su sabiduría, no importa cuánta hubiera adquirido, no conoció a Dios.

Es propio procurar aprender todo lo posible de la naturaleza, pero no dejéis de llevar la vista de la naturaleza a Cristo para la representación completa del carácter del Dios viviente. Mediante la contemplación de Cristo, por medio de la conformidad con la semejanza divina, se expandirán vuestros conceptos del carácter divino y, se elevarán, refinarán y ennoblecerán vuestra mente y vuestro corazón. Que los jóvenes, apunten bien alto, sin confiar en la sabiduría humana, pero viviendo cada día como si vieran al Ser invisible y llevando a cabo su obra como si estuviesen en presencia de las inteligencias celestiales... El que depende constantemente de Dios con fe sencilla y confianza acompañada de oración, estará rodeado por los ángeles del cielo. Aquel que vive por la fe en Cristo, será fortalecido y sostenido, capacitado para pelear la buena batalla de la fe, y aferrarse de la vida eterna. 163


Junio 3. LA ELECCIÓN CELESTIAL *

Por lo cual, hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás. 2 Ped. 1:10.

Esta es la única elección de la cual habla la Biblia. Caídos en el pecado, podemos participar de la naturaleza divina y alcanzar un conocimiento muy superior a cualquier conocimiento científico. Participando de la carne y la sangre de nuestro Señor crucificado, ganaremos vida eterna. Leemos en el capítulo sexto de Juan:"El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna... El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida" (Juan 6: 54-63).

Nadie necesita perder la vida eterna. Todo el que elige diariamente aprender del Maestro celestial asegurará su vocación y elección. Humillemos nuestro corazón delante de Dios y continuemos conociendo a Aquel cuyo conocimiento correcto es vida eterna.

"Procurad hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás. Porque de esta manera os será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo" (2 Ped. 1: 10-11).

Aquí está vuestro certificado de seguro de vida. Esta no es una póliza de seguro cuyo valor algún otro puede recibir después de su muerte; es una póliza que le asegura a usted una vida que se mide con la vida de Dios: vida eterna. ¡Qué seguridad! ¡Qué esperanza! Revelemos siempre al mundo que estamos buscando una patria mejor, celestial. El cielo ha sido hecho para nosotros, y queremos una parte en él. No podemos permitir que nada nos separe de Dios y del cielo. En esta vida debemos ser participantes de la naturaleza divina. Hermanos y hermanas, tenéis sólo una vida que vivir. Que sea una vida de virtud, y esté oculta con Cristo en Dios. En unidad, hemos de ayudarnos mutuamente a ganar la perfección de carácter. Con este propósito, hemos de cesar en toda crítica. Adelante y siempre adelante podemos avanzar hacia la perfección, hasta que al fin nos sea suministrada una entrada abundante al reino celestial. 164


Junio 4. NUESTRO FUNDAMENTO SEGURO *

Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo. Y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas madera, heno, hojarasca, la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará. 1 Cor. 3: 11-13.

Así, como el fuego revela la diferencia entre el oro, la plata y las piedras preciosas, y la madera, el heno y la hojarasca, el día del juicio probará los caracteres, mostrando la diferencia entre los caracteres formados a semejanza de Cristo y los caracteres formados a semejanza del corazón egoísta. Todo rasgo egoísta y toda falsa religiosidad aparecerán tal cual son. El material sin valor será consumido; pero el oro de la fe verdadera, sencilla y humilde nunca perderá su valor...

Cada persona puede ser exactamente lo que haya escogido. El carácter no se obtiene recibiendo determinada educación. No se obtiene amasando riqueza o ganando honores mundanos. No se obtiene haciendo que otros peleen la batalla de la vida por nosotros. Debe buscárselo, debe trabajarse en procura de él, hay que pelear por él; y requiere un propósito, una voluntad, una determinación. Formar un carácter que Dios pueda aprobar requerirá un esfuerzo perseverante. Exigirá una resistencia continua a los poderes de la tinieblas... el tener nuestros nombres conservados en el libro de la vida. ¿No vale mucho más la pena tener nuestros nombres registrados en ese libro, inmortalizados entre los ángeles celestiales, que oírlos celebrar en alabanza a través de toda la tierra?

En el tiempo de gracia que se nos concede aquí, cada uno de nosotros está construyendo un edificio que deberá pasar por la inspección del Juez de toda la tierra. Esta obra es la edificación de nuestros caracteres. Cada acto de nuestra vida es una piedra en ese edificio, cada una de nuestras facultades es un obrero, cada golpe que se da lo es para el bien o para el mal. Las palabras de inspiración nos advierten que seamos cuidadosos cómo construimos, para ver que nuestro fundamento es seguro. Si construimos sobre la roca sólida, obras puras, nobles y derechas, la estructura se levantará hermosa y simétrica, un templo adecuado para la morada interna del Espíritu Santo. 165
    


Junio 5. LA GENTE MAS FELIZ *

Me mostrarás la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra para siempre. Sal. 16: 11.

No penséis que cuando camináis con Cristo debéis andar en la sombra. Las personas más felices del mundo son las que confían en Jesús y ejecutan alegremente sus órdenes. De las vidas de los que lo siguen están ausentes el desasosiego y el malestar... Pueden encontrarse con pruebas y dificultades, pero sus vidas están llenas de gozo; porque Cristo camina a su lado y su presencia alumbra el sendero.

Cuando os levantáis de mañana, hacedlo con alabanzas a Dios en vuestros labios, y cuando vais a vuestro trabajo, id con una oración a Dios pidiendo ayuda...

Esperad una hoja del árbol de la vida. Esto os aliviará y os refrigerará y llenará vuestro corazón de paz y gozo. Poned vuestros pensamientos en el Salvador. Apartaos del tumulto del mundo y sentaos bajo la sombra de Cristo. Luego, entre el estrépito del trajín y el conflicto diarios, vuestra fuerza será renovada. Es positivamente necesario que a veces nos sentemos y pensemos en cómo el Salvador descendió del cielo, del trono de Dios, para mostrar a los seres humanos qué pueden llegar a ser si unen su debilidad con la fuerza divina. Habiendo obtenido el renuevo de la fuerza mediante la comunión con Dios, podremos seguir gozosos nuestro camino, alabándolo por el privilegio que nos da de llevar la luz del amor de Cristo a las vidas de los que nos rodean. Aquellos con quienes nos relacionamos serán beneficiados al entrar en la esfera de nuestra influencia...

Los seres celestiales están esperando para colaborar con los instrumentos humanos, para mostrar al mundo lo que los seres humanos pueden llegar a ser mediante la unión con lo divino. Los que consagren el cuerpo, el alma y el espíritu al servicio de Dios recibirán constantemente una nueva provisión de poder físico, mental y espiritual. Las provisiones inagotables del cielo están a su disposición. Cristo les da la vida de su vida. El Espíritu Santo dispone sus energías más elevadas para obrar en la mente y corazón. Por medio de la gracia que nos ha sido dada, podemos obtener victorias que, debido a nuestros defectos de carácter y la pequeñez de nuestra fe, pueden habernos parecido imposibles.

A todo aquel que se ofrece al Señor para servirle, sin reservarse nada, se le da poder para que logre resultados incalculables. 166


Junio 6. PIDÁMOSLE A DIOS *

Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Sant. 1: 5.

Es el privilegio de cada creyente hablar primero con Dios en su intimidad, y luego, como vocero de Dios, hablar con otros. Para tener algo que impartir, debemos recibir diariamente luz y bendiciones. Hombres y mujeres que tienen comunión con Dios, que tienen a Cristo morando en ellos, que están circundados de santa influencia porque colaboran con santos ángeles, son los que se necesitan en este tiempo. La causa necesita a los que tienen poder de trabajar con Cristo, poder de expresar el amor de Dios en palabras de ánimo y simpatía.

Cuando el creyente se inclina en súplica ante Dios, y en humildad y contrición ofrece su petición con labios no fingidos, pierde todo pensamiento egoísta. Su mente se llena del pensamiento de qué debe poseer para poder formar un carácter semejante a Cristo. El ora: "Señor, si debo ser un canal a través del cual tu amor debe fluir día tras día y hora tras hora, reclamo por la fe la gracia y el poder que tú has prometido". Se aferra firmemente de la promesa: "Si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios..., y le será dada".

¡Cuánto se agrada el Maestro con esta dependencia! ¡Cómo se deleita en oír la súplica ferviente e incesante!... Con gracia maravillosa y ennoblecedora el Señor santifica al humilde que ruega, dándole poder para cumplir con las más pesadas responsabilidades. Todo lo que se emprende se hace para el Señor, y esto eleva y santifica la petición más insignificante. Reviste de nueva dignidad cada palabra, cada acto, y une al más humilde obrero, al más pobre de los siervos de Dios... con el mayor de los ángeles de las cortes celestiales...

Los hijos y las hijas de Dios tienen que hacer una gran obra en el mundo. Deben aceptar la Palabra de Dios como su consejera y han de impartirla a otros. Deben hacer brillar la luz... En su conversación y en su comportamiento mostrarán que gozan de una conversión diaria a los principios de la verdad. Tales creyentes serán un espectáculo al mundo, a los ángeles y a los hombres, y Dios será glorificado en ellos. 167


Junio 7. NADA ES DEMASIADO PEQUEÑO *

Bueno es Jehová a los que en él esperan, al alma que le busca. Lam. 3: 25.

Hay pocos que realmente aprecian y aprovechan el precioso privilegio de la oración. Deberíamos ir a Jesús y contarle todas nuestras necesidades. Podemos llevarle nuestras cargas y problemas, pequeños y grandes. Todo lo que pueda causarnos dificultades, deberíamos llevarlo al Señor en oración.

Perdemos muchas preciosas bendiciones al dejar de llevar nuestras necesidades, problemas y pesares a nuestro Salvador. Él es el admirable Consejero. Vela sobre su iglesia con intenso interés, y con un corazón lleno de tierna simpatía. Entra en la profundidad de nuestras necesidades. Pero nuestros caminos no son siempre sus caminos. Él ve el resultado de cada acción y nos pide que confiemos con paciencia en su sabiduría, no en los supuestamente sabios planes de nuestra propia hechura.

No ceséis de orar. Si la respuesta se tarda, esperadla. Poned todos vuestros planes a los pies del Redentor. Asciendan vuestras oraciones importunas a Dios. Si es para la gloria de su nombre, oiréis las confortantes palabras: "Sea hecho conforme a tu palabra".

No podemos cansar a Cristo con fervientes súplicas. No dependemos de Dios tanto como debiéramos. Dejemos sin pronunciar toda palabra de queja. Hablemos de fe y de ánimo mientras esperamos a Dios... Tened temor de la duda para que no llegue a ser un hábito que destruya la fe. El proceder del Padre celestial puede parecernos oscuro, misterioso e inexplicable, sin embargo debemos confiar en él.

¡Oh, cuán precioso es Jesús para el alma que confía en él! Pero muchos caminan en tinieblas porque entierran su fe en la sombra de Satanás... Nunca, ni por un instante debemos permitir que Satanás piense que su poder para afligir y mortificar es mayor que el poder de Cristo para sostener y fortalecer...

Toda oración sincera que se eleva es mezclada con la eficacia de la sangre de Cristo. Si la respuesta tarda es porque Dios desea que mostremos una santa osadía en reclamar la palabra que él empeñó. Fiel es el que prometió. Nunca abandonará al alma que se entrega plenamente a él. 168


Junio 8. NUESTRO INTERCESOR PERSONAL *

¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. Rom. 8: 34.

El Señor Jesús es su intercesor personal... Repita una y otra ves, muchas veces, durante el día: "Jesús murió por mí. Me vio en peligro, expuesto a la destrucción, y derramó su vida por salvarme. El no contempla sin sentir compasión al alma postrada a sus pies como un temeroso suplicante, y no dejará de alzarme". El llegó a ser el Ahogado del hombre. Ha levantado a los que creen en él y ha puesto un tesoro de bendiciones a su disposición. Los hombres no pueden conceder una sola bendición a sus semejantes, no pueden quitar una sola mancha de pecado. Lo único que en verdad vale son los méritos y la justicia de Cristo, pero esto nos es acreditado con rica plenitud. Podemos acercarnos a Dios en cualquier momento. Al hacerlo él contesta: "Heme aquí'.

Cristo mismo se proclama nuestro Intercesor. El quisiera hacemos saber que se comprometió bondadosamente a ser nuestro Sustituto. El pone sus méritos en el incensario de oro para ofrecerlos con las oraciones de sus santos, de manera que éstas se mezclen con los fragantes méritos de Cristo y asciendan al Padre en la nube de incienso.

El Padre oye cada oración de sus hijos contritos. La voz de súplica de la tierra se une con la voz de nuestro Intercesor que implora en el cielo, cuya voz el Padre siempre oye. Asciendan, pues, continuamente a Dios nuestras oraciones. No suban ellas en el nombre de algún ser humano, sino en el nombre de Aquel que es nuestro Sustituto y Garantía. Cristo nos ha dado su nombre para que lo usemos. El dice: "Pedid en mi nombre"...

Jesús lo recibe y le da la bienvenida como su amigo personal. El lo ama y ha prometido abrir para usted todos los tesoros de su gracia para que sean suyos. Le dice: "En aquel día pediréis en mi nombre..., pues... habéis creído que yo salí de Dios" (Juan 16:26-27). Virtualmente está diciendo: Haced uso de mi nombre, y esto será vuestro pasaporte al corazón de mi Padre, y a todas las riquezas de su gracia. 169


Junio 9. ÁNGELES EN EL HOGAR *

Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos. En las manos te llevarán, para que tu pie no tropiece en piedra. Sal. 91:11-12.

Los ángeles de Dios están velando sobre nosotros. En esta tierra hay miles y decenas de miles de mensajeros celestiales enviados por el Padre para impedir que Satanás obtenga alguna ventaja sobre aquellos que se niegan a caminar en el sendero del mal. Y estos ángeles que guardan a los hijos de Dios en la tierra están en comunicación con el Padre en el cielo. "Mirad que no menospreciéis a uno de estos, pequeños -dijo Cristo- ; porque os digo que sus ángeles en los cielos ven siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos" (Mat. 18: 10).

Dificilmente nos damos cuenta de que hay ángeles a nuestro alrededor; y esos preciosos ángeles, que ministran a aquellos que serán herederos de salvación, nos están salvando de muchísimas tentaciones y dificultades. Toda la familia del cielo está interesada en las familias de la tierra; y cuán agradecidos deberíamos ser por este interés manifestado hacia nosotros día y noche.

Las palabras impacientes y poco bondadosas que pronunciamos en nuestros hogares son oídas por los ángeles; ¿queréis encontrar en los libros del cielo el registro de las palabras impacientes y apasionadas que habéis expresado en vuestra familia? La impaciencia trae al enemigo de Dios y del hombre a vuestra familia y echa a los ángeles de Dios. Si estáis viviendo en Cristo, y Cristo en vosotros, no podéis hablar palabras airadas. Padres y madres, os suplico por el amor de Cristo que seáis bondadosos, tiernos y pacientes en vuestros hogares. Entonces entrará la luz y la claridad del sol en vuestras casas y sentiréis que los rayos brillantes del Sol de justicia están realmente brillando en vuestros corazones.

La ausencia de las gracias del Espíritu de Dios deja al hogar lleno de tinieblas e infelicidad. Vuestro hogar debería ser un santuario bendito donde Dios pueda acudir y donde sus ángeles santos puedan ministraros. Si manifestáis impaciencia y aspereza el uno hacia el otro, los ángeles no podrán ser atraídos hacia vuestro hogar; pero donde moran el amor y la paz, estos seres celestiales se deleitan en venir y traer aun más de la santa influencia del hogar de arriba. 170


Junio 10. EL ACTO DE FE *

Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. Heb. 11:1.

La fe no es la base de nuestra salvación, pero es la gran bendición: el ojo que ve, el oído que oye, los pies que corren, la mano que aferra. Es el medio, no el fin. Si Cristo dio su vida para salvar a los pecadores, ¿por qué no habré yo de recibir esa bendición? Mi fe la aferra, y así mi fe es la certeza de las cosas que se esperan, la convicción de lo que no se ve. Así confiando y creyendo, tengo paz para con Dios por el Señor Jesucristo.

La fe, la fe salvadora... es el acto del alma por el cual el ser entero es entregado a la custodia y la dirección de Jesucristo. El mora en Cristo y Cristo mora en el alma por la fe suprema. El creyente confía su alma y su cuerpo a Dios, y puede decir con certeza: Cristo puede guardar lo que yo le he confiado para aquel día. Todos los que hagan esto serán salvados para vida eterna. Habrá una seguridad de que el alma está lavada en la sangre de Cristo y vestida de su justicia, y es preciosa a la vista de Jesús.

Recuerde que el ejercicio de la fe es el único medio de preservarla. Si usted se queda sentado siempre en una misma posición, sin moverse, sus músculos perderán su fuerza y sus miembros la capacidad de moverse. Lo mismo ocurre en cuanto a su experiencia religiosa. Debe tener fe en las promesas de Dios... La fe se perfeccionará en el ejercicio y en la actividad.

Es de la mayor importancia el que rodeemos al alma con la atmósfera de la fe. Cada día estamos decidiendo nuestro destino eterno en armonía con la atmósfera que rodea al alma. Somos individualmente responsables por la influencia que ejercemos, y nuestras palabras y acciones producirán resultados que no vemos.

Si Dios estaba dispuesto a salvar a Sodoma por amor a diez justos que vivieran en ella, ¿cuál no sería la influencia benéfica que podría ejercerse como resultado de la fidelidad del pueblo de Dios, si cada uno que profesa el nombre de Cristo estuviera igualmente vestido con su justicia? 171


Junio 11. UNA FE QUE OBRA *

Y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe. Fil. 3: 9.

Una cosa es leer y enseñar la Biblia, y otra cosa es tener mediante la práctica, injertados sus principios de vida y de santidad en el alma... "Por gracia sois salvos por medio de la fe" (Efe. 2: 8). La mente debería educarse para que ejerza la fe y no para que abrigue la duda, la suspicacia y los celos. Estamos demasiado inclinados a considerar los obstáculos como imposibles de superarse. El tener fe en las promesas de Dios, el avanzar por fe sin dejarse dominar por las circunstancias es una lección dura de aprender, y sin embargo es una necesidad impostergable para cada hijo de Dios el aprender esta lección. Debe cultivarse siempre la gracia de Dios mediante Cristo porque nos es dada como la única manera de acercarnos a Dios...

La fe mencionada en la Palabra de Dios exige una vida en la cual la fe en Cristo sea un principio activo y viviente. Es la voluntad de Dios que la fe en Cristo se perfeccione por las obras. El une la salvación y la vida eterna de los que creen con estas obras, y mediante éstas provee para que la luz de la verdad vaya a toda nación y pueblo. Este es el fruto de la operación del Espíritu, de Dios.

Mostramos nuestra fe en Dios obedeciendo sus órdenes. La fe siempre se expresa en palabras y acciones. Produce resultados prácticos, porque es un elemento vital de la existencia. La vida que está modelada por la fe desarrolla un propósito de avanzar, de ir adelante siguiendo las pisadas de Cristo.

Hemos sido tomados como piedras ásperas de la cantera del mundo por medio de la cuchilla de la verdad y colocados en el taller de Dios. Aquel que tiene una fe genuina en Cristo como su Salvador personal, encontrará que la verdad logra una obra definida para él. Su fe es una fe que obra... No podemos crear nuestra fe, pero podemos colaborar con Cristo en la tarea de promover el crecimiento y el triunfo de la fe.

La fe que obra por el amor y purifica el alma produce frutos de humildad, paciencia, tolerancia, longanimidad, paz, gozo y obediencia voluntaria. 172


Junio 12. NUESTRO EJEMPLO EN LA OBEDIENCIA *

Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas; el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca. 1 Ped. 2:21-22.

Ante nosotros está la maravillosa posibilidad de ser obedientes como Cristo a todos los principios de la ley de Dios. Pero somos extremadamente incapaces de alcanzar por nosotros mismos esa condición. Todo lo que es bueno en el hombre le llega mediante Cristo. La santidad que la Palabra de Dios dice que debemos tener antes de poder ser salvados es el resultado de la obra de la gracia divina cuando nos sometemos a la disciplina y a la influencia moderadora del Espíritu de verdad.

La obediencia del hombre puede ser hecha perfecta sólo por el incienso de la justicia de Cristo que llena de fragancia divina cada acto de verdadera obediencia. La parte del cristiano consiste en perseverar en la tarea de vencer toda falta. Debe orar constantemente al Salvador para que sane las dolencias de su alma enferma. No tiene la sabiduría y la fuerza sin las cuales no puede vencer. Estas pertenecen al Señor quien las concede a aquellos que con humildad y contrición lo buscan pidiendo ayuda. 

La obra de transformación que lleva de la profanidad a la santidad es una obra continua. Día tras día Dios labora por la santificación del hombre, y el hombre ha de colaborar con él haciendo esfuerzos perseverantes en el cultivo de hábitos correctos.

Dios hará más que cumplir las más elevadas expectativas de los que confían en él. Desea que recordemos que si somos humildes y contritos estaremos donde él puede y quiere manifestarse a nosotros. Se complace cuando le presentamos sus mercedes y bendiciones del pasado como una razón por la cual debe concedernos bendiciones mayores y más abundantes. Es honrado cuando lo amamos y damos testimonio de la sinceridad de nuestro amor guardando sus mandamientos... No hay nada tan grande y poderoso como el amor de Dios por los que son sus hijos. 173


Junio 13. LA CULTURA MAS ELEVADA *

Bienaventurado el hombre que halla la sabiduría, y que obtiene la inteligencia. Prov. 3:13.

El temor del Señor es el principio de la sabiduría, y el hombre que accede a ser modelado y plasmado a la semejanza divina, es el ejemplar más noble de la obra de Dios...

El conocimiento experimental de la verdadera piedad, en la consagración y el servicio diarios a Dios, asegura la cultura más elevada de la mente, el alma y el cuerpo... La recepción del poder divino honrará nuestros sinceros esfuerzos en busca de sabiduría para el uso concienzudo de nuestras facultades más elevadas para honra de Dios y bendición de nuestros semejantes. Como estas facultades son derivadas de Dios y no autocreadas, deberían ser apreciadas como talentos de Dios para ser empleados en su servicio.

Las facultades mentales que el cielo nos da deben ser tratadas como los poderes más elevados para gobernar el reino del cuerpo. Los apetitos y las pasiones naturales deben ser puestos bajo el control de la conciencia y los afectos espirituales...

La religión de Jesucristo nunca degrada a quien la recibe, nunca lo hace rudo o torpe, descortés o presumido, apasionado o duro de corazón. Al contrario, refina el gusto, santifica el juicio, purifica y ennoblece los pensamientos llevándolos en cautividad a Jesucristo.

El ideal de Dios para sus hijos excede el más elevado pensamiento humano. El Dios viviente ha dado en su santa ley un trasunto de su carácter. El mayor Maestro que el mundo haya conocido alguna vez es Jesucristo. ¿Y cuál es la norma que ha dado para que la alcancen todos los que creen en él? "Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los ciclos es perfecto" (Mat. 5:48). Así como Dios es perfecto en su elevada esfera de acción, el hombre puede ser perfecto en su esfera humana. El ideal del carácter cristiano es la semejanza con Cristo. Ante nosotros se abre una senda de progreso continuo. Tenemos un objeto que alcanzar, una norma que lograr la cual incluye todo lo que es bueno, puro, noble y elevado. Debe haber una lucha continua y progreso constante hacia adelante y hacia arriba, hacia la perfección de carácter. 174


Junio 14. CRISTO EN TODOS NUESTROS PENSAMIENTOS *

Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno. Sal. 139:23-24.

Pocos se dan cuenta que es un deber ejercer control sobre los pensamientos y la imaginación. Es difícil mantener la mente no disciplinada fija en temas provechosos. Pero si los pensamientos no son empleados en forma apropiada, la religión no puede florecer en el alma. La mente debe estar ocupada en cosas sagradas y eternas, o acariciará pensamientos triviales y superficiales. Deben disciplinarse las facultades tanto intelectuales como morales, porque así se fortalecerán y mejorarán por el ejercicio.

Para comprender correctamente este asunto debemos recordar que nuestros corazones son depravados por naturaleza y que somos incapaces por nosotros mismos de seguir un camino correcto. Solamente podremos ganar la victoria por la gracia de Dios combinada con nuestro mayor esfuerzo. El intelecto, tanto como el corazón, debe consagrarse al servicio de Dios. El tiene derecho sobre todo lo que hay de nosotros.

Pocos creen que la humanidad esté tan hundida o que sea tan plenamente mala, tan desesperadamente opuesta a Dios como lo es... Cuando la mente no está bajo la influencia directa del Espíritu de Dios, Satanás puede moldearla a su voluntad. Depravará todas las facultades racionales que pueda controlar. El se opone completamente a Dios en sus gustos, puntos de vista, preferencias, aversiones, elección de las cosas y propósitos; no hay gusto por las cosas que Dios ama o aprueba, sino un deleite en aquellas cosas que él desprecia...

Si Cristo mora en el corazón, estará en todos nuestros pensamientos. Nuestros pensamientos más profundos serán de él, de su amor, su pureza. El llenará todas las cámaras de nuestra mente. Nuestros afectos se centrarán en Jesús. Todas nuestras esperanzas y expectativas estarán relacionadas con él. El gozo más elevado del alma consistirá en vivir la vida presente con fe en el Hijo de Dios, aguardando y amando su advenimiento. El será la corona de nuestro gozo. Nuestros corazones reposarán en su amor.

Aquellos que han entrenado la mente para deleitarse en ejercicios espirituales son los que pueden ser trasladados sin ser anonadados por la pureza y la gloria trascendente del cielo. 175


Junio 15. EL ORO DEL CARÁCTER CRISTIANO *

De más estima es el buen nombre que las muchas riquezas, y la buena fama más que la plata y el oro. Prov. 22:1.

Los hombres pueden aspirar al renombre, Pueden desear poseer un nombre grande. Para algunos la suma de su ambición consiste en la posesión de casas, terrenos y abundancia de dinero, las cosas que los harán grandes a la vista del mundo. Desean colocarse en un lugar desde el cual puedan mirar hacia abajo con un aire de superioridad a los que son pobres. Todo esto es construir sobre la arena, y su casa caerá de improviso. La superioridad en la escala social no constituye la verdadera grandeza. Lo que no aumenta el valor del alma no tiene verdadero valor en sí mismo. Lo único que vale la pena alcanzar es la grandeza de alma a la vista del cielo. Quizá nunca conozcáis la verdadera y elevada naturaleza de vuestro trabajo. Sólo podéis medir el valor de vuestro propio ser por el de la Vida que fue dada para salvar a todos los que quieran recibirla.

Todo hombre tendrá una estimación de su propio valor cuando llegue a ser colaborador de Cristo, cuando haga la obra que Cristo hizo, llenando el mundo de la justicia de Cristo, cumpliendo un cometido del Altísimo... El cometido dado a los discípulos se da a todos los que están relacionados con Cristo. Deben hacer cualquier sacrificio por el gozo de ver salvadas a las almas que están pereciendo sin Cristo...

El honor más elevado que pueda conferirse a seres humanos, ya sean jóvenes o ancianos, ricos o pobres, es permitirles levantar a los oprimidos y consolar a los débiles. El mundo está lleno de dolientes. Id y predicad el Evangelio a los pobres; sanad a los enfermos. Esta es la obra que debe hacerse en relación con el mensaje evangélico... Los colaboradores de Dios deben llenar el espacio que ocupan en el mundo con el amor de Jesús... El amor de Cristo en el corazón se expresa en las acciones. Si el amor por Cristo está empañado, el amor por aquellos por quienes Cristo murió se degenerará...

Las riquezas verdaderas son la fe y el amor genuinos. Estas completan el carácter en Cristo. Si hubiese más fe, una fe sencilla y confiada en Jesús, habría amor, amor puro, el cual es el oro del carácter cristiano. 176


Junio 16. PALABRAS BONDADOSAS Y AMABLES *

Jehová el Señor me dio lengua de sabios, para saber hablar palabras al cansado; despertará mañana tras mañana, despertará mi oído para que oiga como los sabios. Isa. 50: 4.

Cada cristiano debería ser lo que Cristo fue en su vida en esta tierra. El es nuestro ejemplo, no solamente en su pureza inmaculada, sino en su paciencia, cortesía y disposición amigable. Era firme como una roca en lo que atañía a la verdad y al deber, pero era invariablemente bondadoso y cortés... Su vida fue una perfecta ilustración de la verdadera cortesía. Tenía siempre una mirada amable y una palabra de consuelo para los necesitados y los oprimidos.

Su presencia llevaba una atmósfera más pura al hogar y su vida era como levadura que obraba entre los elementos de la sociedad. Inocente y sin contaminación caminaba entre los indiferentes, los rudos, los descorteses; entre los injustos publicanos, los impíos samaritanos, los soldados paganos, los rudos campesinos y la multitud heterogéneo.

Hablaba una palabra de simpatía aquí, una palabra allá, al ver a los hombres cansados y obligados a llevar pesadas cargas. Compartía sus cargas y les repetía las lecciones que había aprendido de la naturaleza, del amor, de la misericordia y de la bondad de Dios. Trataba de inspirar esperanza en los más rudos y poco promisorios, poniendo ante ellos la seguridad de que podían llegar a ser sin tacha y sin culpa, alcanzando un carácter que los haría aparecer como hijos de Dios...

Jesús se sentó como huésped honrado en la mesa de los publicanos, mostrando por su simpatía y benevolencia que reconocía la dignidad de la humanidad, y los hombres anhelaban llegar a ser dignos de su confianza. Sus palabras caían sobre sus almas sedientas con poder bendito y vivificante. Se despertaban nuevos impulsos y se abría la posibilidad de una vida nueva ante esos parias de la sociedad...

La religión de Jesús ablanda todo lo que haya de duro y áspero en el temperamento, y suaviza las asperezas y las agudezas de los modales. Esta es la religión que hace las palabras amables y el comportamiento atractivo... Un cristiano bondadoso y cortés es el argumento más poderoso en favor del Evangelio. 177


Junio 17. LA PRUEBA DEL APETITO *

Sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado. 1 Cor. 9: 27.

Después de su bautismo, el Hijo de Dios fue al desierto funesto donde sería tentado por el diablo. Por cerca de seis semanas soportó las agonías del hambre... Conoció el poder del apetito sobre el hombre, y en beneficio del hombre pecaminoso soportó la prueba más dura posible en este punto. Allí se ganó una victoria que pocos pueden apreciar. El poder dominador del apetito depravado y el ignominioso pecado de complacerlo sólo pueden entenderse por la longitud del ayuno que nuestro Salvador soportó para quebrantar su poder...

La intemperancia está en la base de todos los males morales conocidos del hombre. Cristo comenzó la obra de redención en el mismo lugar donde había comenzado la ruina. La caída de nuestros primeros padres se debió a la complacencia del apetito. En la redención, la negación del apetito fue la primera obra de Cristo.

El Hijo de Dios vio que el hombre no podía por sí mismo vencer esta poderosa tentación... Vino a la tierra para unir su poder divino con nuestros esfuerzos humanos, para que mediante la tuerza y el poder moral que él imparte podamos vencer por nosotros mismos. ¡Oh! qué incomparable humillación para el Rey de gloria venir a este mundo para soportar los dolores del hambre y las fieras tentaciones de un artero enemigo para poder ganar una victoria infinita para el hombre. Aquí está el amor sin paralelo. Sin embargo, esta gran humillación es apenas oscuramente comprendida por aquellos para quienes fue hecha...

No fueron sólo los corrosivos dolores del hambre lo que hicieron los sufrimientos de nuestro Redentor tan indeciblemente severos. Fue el sentido de culpa que había resultado de la indulgencia del apetito, que había traído un mal tan terrible al mundo, lo que hacía una presión tan pesada sobre su alma divina...

Con la naturaleza del hombre y con la terrible carga de los pecados pesando sobre él, nuestro Redentor hizo frente al poder de Satanás en esta gran tentación inicial que pone en peligro las almas de los hombres. Si el hombre podía vencer esta tentación, podía triunfar en cualquier otro punto. 178


Junio 18. MANTENIENDO VIVO EL AMOR *

Casadas, estad sujetas a vuestros maridos, como conviene en el Señor. Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas. Col. 3: 18-19.

Cuántos sinsabores y qué marea de ayes e infelicidad se evitaría si los hombres, y también las mujeres, siguieran cultivando la consideración, la atención y las bondadosas palabras de aprecio y las pequeñas cortesías que mantuvo encendido el amor y que ellos consideraban necesarias para conquistar a los compañeros de su elección. Si el marido y la mujer siguieran cultivando esas atenciones que alimentan el amor, serían felices en la compañía mutua y tendrían una influencia santificadora sobre sus familiares. Tendrían en ellos mismos un pequeño mundo de felicidad y no desearían salir de ese mundo a buscar nuevas atracciones y nuevos objetos de amor...

Muchas mujeres anhelan palabras de amor y ternura y las atenciones y las cortesías comunes que les deben sus maridos, quienes las han elegido como compañeras de la vida... Son estas pequeñas atenciones y cortesías lo que hacen la suma de la felicidad de la vida...

Si conserváramos la ternura del corazón en nuestras familias, si hubiera una noble y generosa deferencia hacia los gustos y las opiniones mutuas, si la esposa buscara oportunidades de expresar su amor en actos de cortesía hacia su esposo, si éste manifestara la misma consideración y bondadosos miramientos hacia la esposa, los hijos participarían del mismo espíritu. La influencia penetraría el hogar, y ¡qué marea de miseria se evitaría en las familias!...

Cada pareja que une sus intereses de la vida debería tratar de hacer la vida del otro tan feliz como sea posible. Lo que apreciamos tratamos de conservarlo y de hacerlo más valioso, si podemos. En el contrato matrimonial los hombres y las mujeres han realizado un convenio, una inversión para toda la vida, y por lo tanto deberían hacer todo lo posible por controlar sus expresiones de impaciencia y de mal humor, con más cuidado aún del que ponían antes de su casamiento, porque ahora su destinó está unido durante toda la vida como esposo y esposa, y cada uno es valorado en proporción exacta a la cantidad de esfuerzo esmerado que dedica a retener y mantener fresco el amor tan ansiosamente buscado y atesorado antes del matrimonio. 179


Junio 19. LA VOZ DEL DEBER *

Todo lo que te viniera a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas. Ecl. 9: 10.

La voz del deber es la voz de Dios: un guía innato dado por el cielo. Ya sea placentero o no, debemos realizar la tarea que se ha puesto directamente en nuestro camino. Si el Señor deseara que lleváramos un mensaje a Nínive, no le agradaría que fuéramos a Jope o a Capernaúm. Dios tiene razones para enviarnos al lugar hacia el cual nuestros pies son dirigidos...

Las zorras pequeñas son las que echan a perder las viñas; las pequeñas negligencias, las pequeñas deficiencias, las pequeñas faltas de honradez, las pequeñas desviaciones de los principios, [son] las que enceguecen el alma y la separan de Dios.

Las pequeñas cosas de la vida son las que desarrollan el espíritu y determinan el carácter. Aquellos que descuidan las cosas pequeñas no están preparados para sobrellevar duras pruebas cuando éstas les sobrevengan. Recordad que la edificación del carácter no finaliza mientras no termina la vida. Cada día se coloca un buen o un mal ladrillo en su estructura. Lo mismo podéis edificar en mala forma, o con exactitud y corrección levantar un hermoso templo para Dios. Por lo tanto, al buscar hacer grandes cosas, no desperdiciéis las pequeñas oportunidades que os llegan cada día. Aquel que desprecia las cosas pequeñas, y no obstante se ilusiona de que está listo para hacer cosas maravillosas para el Maestro, está en peligro de perderlo todo. La vida no está hecha de grandes sacrificios o de maravillosas proezas, sino de cosas pequeñas.

Todo lo que le venga a la mano para realizar, hágalo con [todas] sus fuerzas. Realice su tarea gozosamente con cantos de alabanzas. Si tiene un registro limpio en los libros del cielo, nunca se enfadará ni irritará. Haga que su oración diaria sea: "Señor, ayúdame a hacer lo mejor que pueda. Enséñame cómo realizar mejor mi trabajo. Dame energía y gozo. Ayúdame a participar [con otros] en el servicio del amante ministerio del Salvador".

Considere cada deber, por humilde que sea, como sagrado porque es parte del ministerio divino... Lleve a Cristo en todo lo que haga. Entonces sus vidas se llenarán de brillo y gratitud. Harán lo mejor posible, marchando hacia adelante alegremente en el servicio del Señor, sus corazones llenos con su gozo. 180


Junio 20. EL VIVIR PARA OTROS *

El Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos. Mat. 20:28.

No debemos vivir para nosotros mismos. Cristo vino a este mundo para vivir por otros: no para ser servido sino para servir. Si os esforzáis para vivir como él vivió, estaréis diciendo al mundo: "Contemplad al Hombre del Calvario". Por precepto y por ejemplo estaréis conduciendo a otros en el camino de la rectitud.

El pecado más difundido que nos separa de Dios y provoca tantos trastornos espirituales contagiosos, es el egoísmo. No se puede volver al Señor excepto mediante la abnegación. Por nosotros mismos no podemos hacer nada; pero si Dios nos fortalece, podemos vivir para hacer bien a otros, y de esta manera rehuir el mal del egoísmo. No necesitamos ir a tierras paganas para manifestar nuestros deseos de consagrarlo todo a Dios en una vida útil y abnegada. Debemos hacer esto en el círculo del hogar, en la iglesia, entre aquellos con quienes tratamos y con aquellos con quienes hacemos negocios. En las mismas vocaciones comunes de la vida es donde se ha de negar el yo y mantenerlo en sujeción.

Pablo podía decir: "Cada día muero" (1 Cor. 15: 31). Es esa muerte diaria del yo en las pequeñas transacciones de la vida lo que nos hace vencedores. Debemos olvidar el yo por el deseo de hacer el bien a otros. Con muchos hay una decidida carencia de amor por otros. En vez de cumplir su deber fielmente, buscan más bien su propio placer

Dios impone positivamente a todos sus seguidores el deber de beneficiar a otros con su influencia y recursos... Al obrar por los demás, se experimentará una dulce satisfacción, una paz íntima que será suficiente recompensa... Esto les proporcionará algo más que una recompensa terrenal; porque todo cumplimiento fiel y abnegado del deber es notado por los ángeles, y resplandece en el registro de la vida. En el cielo nadie pensará en sí mismo, ni buscará su propio placer; pero todos, a causa de un amor puro y genuino, buscarán la felicidad de los seres celestiales a su alrededor.

Si deseamos disfrutar de la sociedad celestial en la tierra renovada, debemos ser gobernados aquí por los principios celestiales. 181


Junio 21. NINGUNO ESTA LIBRE DE LA TENTACIÓN *

Que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero. En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas. 1 Ped. 1:5-6.

No pensemos que la vida cristiana está exenta de la tentación. Las tentaciones vendrán sobre cada cristiano. El cristiano y el que no acepta a Cristo como su guía tendrán pruebas. La diferencia está en que el último está sirviendo a un tirano, haciendo sus viles tareas, mientras que el cristiano está sirviendo a Aquel que murió para darle vida eterna. No consideremos la prueba como algo extraño, sino como el medio por el cual somos purificados y fortalecidos. "Tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas", Santiago amonesta, "sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia" (Sant. 1: 2-3)

En la vida futura comprenderemos las cosas que aquí nos dejaron grandemente perplejos. Nos daremos cuenta qué poderoso ayudador tuvimos y cómo los ángeles de Dios fueron comisionados para guardarnos a medida que seguíamos el consejo de la Palabra de Dios.

A todos aquellos que lo reciben, Cristo les dará poder para llegar a ser hijos de Dios. El es una ayuda presente en todo tiempo de necesidad. Avergoncémonos de nuestra fe vacilante. Aquellos que son vencidos sólo pueden culparse a sí mismos por su fracaso al resistir al enemigo. Todos los que deseen pueden venir a Cristo y encontrar la ayuda que necesitan.

Está entre vosotros el poderoso Consejero de los siglos, invitándoos a colocar vuestra confianza en él. ¿Nos alejaremos de él hacia los indecisos seres humanos que están tan enteramente necesitados de Dios como nosotros?... ¿No hemos sido culpables de esperar tan poco que ni hemos pedido lo que Dios está anhelando dar?

"De las misericordias de Jehová haré memoria, de las alabanzas de Jehová, conforme a todo lo que Jehová nos ha dado, y de la grandeza de sus beneficios hacia la casa de Israel... Porque dijo: Ciertamente mi pueblo son, hijos que no mienten; y fue su Salvador. En toda angustia de ellos él fue angustiado, y el ángel de su faz los salvó..." (Isa. 63:7-9). 182


Junio 22. FORTALEZA PARA HOY * 

Y meteré en el fuego a la tercera parte, y los fundiré como se funde la plata, y los probaré como se prueba el oro. Él invocará mi nombre, y yo le oiré, y diré: Pueblo mío; y él dirá: Jehová es mi Dios. Zac. 13-9.

Por la prueba el Señor examina la fortaleza de sus hijos. ¿Está fuerte el corazón para soportar? ¿Está la conciencia libre de ofensa? ¿Tolera el Espíritu el testimonio de nuestro espíritu de que nosotros somos los hijos de Dios? Esto averigua el Señor probándonos. En el horno de la aflicción nos purifica de toda escoria. Nos envía pruebas, no para causar dolor innecesario, sino para llevarnos a contemplarle, para fortalecer nuestra paciencia, para enseñarnos que si no nos rebelamos, sino ponemos nuestra confianza en él, veremos su salvación...

El amor de Cristo por sus hijos es tan fuerte como tierno. Es un amor más fuerte que la muerte, pues él murió por nosotros. Es un amor más verdadero que el de una madre por sus hijos. El amor de la madre puede cambiar, pero el amor de Cristo es inmutable. "Por lo cual estoy seguro -dice Pablo- de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro" (Rom. 8: 38-39).

En cada prueba tenemos consolación eficaz. ¿No se conmueve nuestro Salvador al comprender nuestras debilidades? ¿No ha sido tentado en todo como nosotros? ¿Y no nos ha invitado a llevarle cada prueba y perplejidad? Entonces no nos aflijamos por las cargas de mañana. Valerosa y alegremente llevemos las cargas de hoy. Hoy tenemos que tener confianza y fe. No estamos invitados a vivir más que un día a la vez. Quien da fortaleza para hoy, dará fortaleza para mañana...

Nada hiere tanto el alma como los agudos dardos de la incredulidad. Cuando la prueba viene, como indudablemente vendrá, no os angustiéis o lamentéis. El silencio en el alma hace más clara la voz de Dios. "Luego se alegran, porque se apaciguaron" (Sal. 107:30). Recordad que debajo de vosotros están los brazos eternos. "Guarda silencio ante Jehová, y espera en él" (Sal. 37:7). Él os está guiando a un refugio de experiencias benignas. 183


Junio 23. MIEMBROS DE LA FAMILIA DE DIOS *

Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo. Efe. 2:19-20.

El Señor Jesús está realizando experimentos en los corazones humanos por medio de la manifestación de su misericordia y abundante gracia. Está realizando transformaciones tan sorprendentes que Satanás... se detiene para mirarlas como una fortaleza inexpugnable ante sus sofismas y engaños. Son para él un misterio incomprensible. Los ángeles de Dios... contemplan con asombro y gozo cómo hombres caídos, una vez hijos de la ira, están desarrollando por la enseñanza de Cristo, caracteres a la semejanza divina, para ser hijos e hijas de Dios, para desempeñar una parte importante en las ocupaciones del cielo.

El Señor ha provisto a su iglesia de capacidades y bendiciones para que presente ante el mundo una imagen de su propia suficiencia, y para que su iglesia sea completa en él, una constante representación de otro mundo, el mundo eterno, regido por leyes superiores a las terrenas. Su iglesia ha de ser un templo erigido a la semejanza divina...

Cristo ha dado a la iglesia amplias facilidades, para que él pudiera recibir una gran recompensa de gloria de su posesión redimida y comprada. La iglesia, al ser dotada de la justicia de Cristo, se convierte en el repositorio del Señor, en el cual la riqueza de su misericordia, su amor, su gracia, ha de aparecer en su plena y final manifestación. La declaración de su oración intercesora, de que el amor del Padre es tan grande hacia nosotros como hacia él mismo, el Hijo unigénito, y que nosotros estaremos con él donde él está, hechos uno con Cristo y el Padre para siempre, es una maravilla para la hueste angelical y constituye su gran gozo. El don de su Espíritu Santo, rico, completo y abundante, ha de ser para su iglesia como un muro de fuego que la circunde, contra el cual no prevalezcan las potencias del infierno. En su inmaculada pureza y perfección impecable, Cristo mira a sus hijos como la recompensa de sus sufrimientos, su humillación y su amor, y el suplemento de su gloria: Cristo, el gran centro del cual irradia toda gloria. 184


Junio 24. TENED SIEMPRE PRESENTE VUESTRA ELEVADA VOCACIÓN *

Por esto, yo no dejaré de recordaros siempre estas cosas, aunque vosotros las sepáis, y estéis confirmados en la verdad presente. 2 Ped. 1: 12.

No importa cuánto tiempo podemos haber estado viajando en el camino de la vida eterna, necesitamos a menudo recordar las mercedes que nuestro Padre celestial manifiesta hacia nosotros, y obtener esperanza y valor de las promesas de su Palabra... Pedro reconoció el valor de la vigilancia constante en la vida cristiana y se sintió impelido por el Espíritu Santo a impresionar a los creyentes con la importancia de ejercitar gran cuidado en la vida diaria...

"Recordaros siempre". ¡Oh, si tan sólo mantuviéramos en nuestros pensamientos las cosas que atañen a nuestro bienestar eterno, no nos ocuparíamos de ninguna conversación trivial o vana! La obra de toda nuestra vida está delante de nosotros. Nos corresponde ser cuidadosos en la tarea de asegurar nuestra vocación y nuestra elección, obedeciendo los sencillos conocimientos contenidos en la santa Palabra de Dios...

Hay muchas cosas erróneas que permitimos que pasen inadvertidas cuando por nuestra piadosa conversación podemos establecer un ejemplo de bien hacer, que podría ser un constante reproche para los perversos. No podemos permitir que nuestro ejemplo parezca que sanciona la maldad. Hay un cielo que ganar y un infierno que evitar. En las iglesias con muchos miembros... existe el peligro de rebajar las normas. Cuando muchos se congregan, algunos están más expuestos a volverse descuidados e indiferentes qué si ellos estuvieran aislados y tuvieran que valerse por sí mismos. Pero aun bajo circunstancias adversas, podemos velar en oración y establecer un ejemplo de una conducta piadosa, que será un poderoso testimonio de justicia.

El Señor desea que seamos fervorosos. No podemos permitimos el hablar palabras que puedan desanimar a nuestros compañeros de peregrinaje, en la senda cristiana. Cristo ha dado su vida para que podamos vivir con él en gloria...

Ahora nos estamos preparando para la vida eterna futura, y pronto, si somos fieles, veremos las puertas de la ciudad de nuestro Dios girar sobre sus brillantes goznes para que las naciones que han guardado la verdad puedan entrar a poseer su herencia eterna. 185


Junio 25. NUESTRA MISIÓN EN EL MUNDO *

Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo. Juan 17. 18.

La separación del mundo, en obediencia a la orden divina, ¿nos inhabilitará para la obra que el Señor nos ha dejado? ¿Nos estorbará de hacer el bien en nuestro derredor? No. Cuanto más firme sea nuestro asidero en el cielo, tanto mayor será nuestro poder para ser útiles. Debemos estudiar el Modelo, para que el espíritu que habitó en Cristo pueda morar en nosotros. Al Salvador no se lo halló entre los eminentes y honorables del mundo. No empleó su tiempo entre los que buscaban su propia comodidad y deleite. Trabajó para ayudar a los que necesitaban ayuda, para salvar a los perdidos y a los que perecían, para levantar a los caídos, para romper el yugo de opresión de los que estaban en cautiverio, para sanar a los afligidos y hablar palabras de simpatía y consolación a los angustiados y tristes. Se nos pide que sigamos este ejemplo. Cuanto más participemos del espíritu de Cristo, tanto más buscaremos hacer por nuestros semejantes. Bendeciremos al necesitado y confortaremos al afligido... 

El tiempo de gracia está por finalizar... El enemigo está jugando el juego de la vida por cada alma. Trabaja para quitar de nosotros todo lo que sea de naturaleza espiritual, y en lugar de las gracias preciosas de Cristo, desea amontonar en nuestros corazones los rasgos malignos de la naturaleza carnal: el odio, las críticas, los celos, el amor al mundo, el apego al yo, el amor a los placeres y la soberbia de la vida. Necesitamos fortalecernos contra el enemigo que se aproxima, que obra con toda clase de engaño de iniquidad para los que se pierden; porque, a no ser que velemos en oración, estos males entrarán en el corazón y desarraigarán todo lo que es bueno.

¡Cuán grande es la responsabilidad depositada sobre los discípulos de Cristo! ¡Cuán imperativo el deber de reflejar la luz del cielo sobre un mundo envuelto en tinieblas! Cuanto más cerrada sea la oscuridad circundante, tanto más potente debiera ser la luz de la fe y el ejemplo cristianos. 186


Junio 26. EL ARGUMENTO MAS PODEROSO *

Yo, yo Jehová, y fuera de mí no hay quien salve... Vosotros, pues, sois mis testigos, dice Jehová, que yo soy Dios. Isa. 43: 11-12.

De sus seguidores genuinos el Señor dice: "Este pueblo he creado para mí; mis alabanzas publicará" (Isa. 43:21). Ellos son mis testigos, mis representantes escogidos en un mundo apóstata...

Dios pide nuestra cooperación. Sus demandas son razonables... Cuando tomamos el nombre de Cristo, nos comprometemos a representarlo. Para que seamos leales a nuestro voto, Cristo debe ser formado en nosotros como la esperanza de gloria. La vida diaria debe llegar a ser más y más semejante a la vida de Cristo. Debemos ser cristianos en hecho y en verdad. Cristo no comulga con el fingimiento. Él dará la bienvenida a las cortes celestiales sólo a aquellos cuyo cristianismo sea genuino. La vida de los profesos cristianos que no viven la vida de Cristo es una burla a la religión.

Dios no nos pide que compremos su favor mediante algún costoso sacrificio. Únicamente pide el servicio de un corazón humilde y contrito que ha aceptado su don gratuito con gozo y gratitud. Quien recibe a Cristo como su Salvador personal es poseedor de la salvación provista por Cristo. Y nunca olvidará que así como recibió gratuitamente, gratuitamente ha de impartir.

¿Comprendéis vuestro valor a la vista de Dios? El dice: Sois colaboradores juntamente conmigo. ¿Estáis permitiendo que vuestra luz brille en rayos claros para un mundo caído? ¿Estáis buscando ejercitar toda facultad y todo poder que Dios os ha dado? Tal vez no seáis ministros, pero podéis ser testigos. Puede ser que no seáis oradores elocuentes, pero podéis ser elocuentes en vivir a Cristo y en dejar que vuestra luz brille ante los hombres. Un cristiano verdadero y amante es el argumento más poderoso que se puede ofrecer en favor de la verdad de la Biblia. Un hombre tal es el representante de Cristo. Su vida es la evidencia más convincente que puede darse del poder de la gracia divina. Cuando el pueblo de Dios introduzca la justicia de Cristo en la vida diaria, los pecadores se convertirán y se ganarán victorias sobre el enemigo. 187


Junio 27. NUESTRAS OBLIGACIONES HACIA LOS POBRES *

Porque tuve hambre, y me disteis de comer, tuve sed, y me disteis de beber, fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí. Mat. 25: 35-36.

Aunque el mundo necesita simpatía, aunque necesita las oraciones y la ayuda del pueblo de Dios, aunque necesita ver a Cristo en la vida de los que le siguen, los hijos de Dios necesitan igualmente oportunidades que atraigan sus simpatías, hagan eficaces sus oraciones y desarrollen en ellos un carácter semejante al Modelo divino.

Para proporcionar estas oportunidades, Dios colocó entre nosotros a los pobres, los infortunados, los enfermos y los dolientes. Son el legado de Cristo a su iglesia, y han de ser cuidados como él los cuidaría. De esta manera, Dios elimina la escoria y purifica el oro, dándonos la cultura del corazón y del carácter que necesitamos.

El Señor podría llevar a cabo su obra sin nuestra cooperación. No depende de nuestro dinero, nuestro tiempo, nuestro trabajo. Pero la iglesia es muy preciosa a su vista. Es el estuche que contiene sus joyas, el aprisco que encierra su rebaño, y anhela verla sin mancha, tacha ni cosa semejante. Siente por ella anhelos de amor indecible. Esta es la razón por la cual nos ha dado oportunidades de trabajar para él, y acepta nuestras labores como prueba de nuestro amor y lealtad.

Al poner entre nosotros los pobres y los dolientes, el Señor nos prueba para revelarnos lo que hay en nuestros corazones. La cultura de la mente y el corazón se lleva a cabo con más facilidad cuando experimentamos una tierna simpatía por los demás, la que nos impulsa a ofrecerles nuestros recursos y privilegios para aliviar sus necesidades...

Las buenas obras nos cuestan un sacrificio, pero es en este mismo sacrificio que proveen disciplina. Estas obligaciones nos producen conflicto con sentimientos y propensiones naturales, y al cumplirlas ganamos victoria tras victoria sobre los rasgos objetables de nuestros caracteres.

El mundo se convencerá no tanto por lo que el púlpito enseña como por lo que la iglesia vive. El predicador anuncia la teoría del Evangelio, pero la piedad práctica de la iglesia demuestra su poder. 188


Junio 28. UNA OBRA DE PREPARACIÓN *

Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo. Fil. 1: 6.

Una seria obra de preparación ha de ser hecha por los adventistas del séptimo día si desean permanecer firmes en las angustiosas pruebas que tienen ante ellos. Si se mantienen leales a Dios en la confusión y la tentación de los últimos días, deben buscar al Señor con humildad de corazón para obtener sabiduría a fin de resistir los engaños de enemigo.

Siempre hemos de tener presente el solemne pensamiento pronto regreso del Señor, en vista de ello reconocer la obra individual que debe hacerse. Mediante la ayuda del Espíritu Santo hemos de resistir las inclinaciones naturales y las tendencias al mal, y desarraigar de la vida todo elemento que no se asemeje a Cristo. Así prepararemos nuestros corazones para la recepción de la bendición de Dios, la que nos impartirá gracia y nos pondrá en armonía con la fe de Jesús. Para esa obra de preparación se le han concedido a este pueblo grandes ventajas en la luz que se le ha otorgado, en los mensajes de advertencia e instrucción, enviados por medio de la operación del Espíritu de Dios.

Debido al creciente poder de las tentaciones de Satanás, los tiempos en que vivimos están llenos de peligro para los hijos de Dios, y necesitamos aprender continuamente del gran Maestro, para que podamos dar cada paso con seguridad y rectitud. Escenas extraordinarias se presentan ante nosotros, y en este tiempo se ha de evidenciar un testimonio viviente en la vida del profeso pueblo de Dios, para que el mundo pueda ver que en esta época en que el mal reina por doquiera, hay aún un pueblo que pone a un lado su voluntad y busca hacer la voluntad de Dios, un pueblo en cuyo corazón y vida está escrita la ley de Dios. Nos esperan fuertes tentaciones y pruebas severas. El pueblo de Dios que guarda los mandamientos debe prepararse para este tiempo de prueba, mediante una experiencia más profunda en las cosas de Dios y un conocimiento práctico de la justicia de Cristo... Las palabras "Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano" no fueron habladas sólo para los no creyentes, sino para los miembros de iglesia.

Permitid que vuestras vidas diarias den testimonio de la fe que profesáis. 189


Junio 29. SI CRISTO VINIERA HOY *

Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre. Luc. 21: 36.

Cristo nos ordena que velemos para que seamos tenidos por dignos de escapar de las cosas que han de sobrevenir en la tierra. Es de la mayor importancia que atendamos esta advertencia. El enemigo de toda justicia sigue tras nuestros pasos, procurando llevarnos al olvido de Dios.

Debiéramos llenarnos de gozo al pensar en la inminente venida de Cristo. Para los que la amen, él vendrá sin pecado para salvación. Pero si nuestra mente está llena de pensamientos relacionados con cosas terrenales, no podemos aguardar con gozo su venida.

"Si supiera que Cristo vendrá dentro de pocos años", dice uno, "viviría en una forma diferente". Pero si sólo creemos que ha de venir, viviremos tan fielmente como si supiéramos que ha de aparecer dentro de pocos años. No podemos ver el fin desde el principio, pero Cristo ha provisto suficiente ayuda para cada día del año.

Todo lo que tenemos que hacer se refiere al día de hoy. Hoy hemos de ser fieles a nuestro cometido. Hoy hemos de amar a Dios con todo el corazón y a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Hoy, hemos de resistir las tentaciones del enemigo y obtener el triunfo mediante la gracia de Cristo. Así estaremos velando y esperando la venida de Cristo. Debiéramos vivir cada día como si fuera el último de nuestra existencia en esta tierra. Si supiéramos que Cristo viene mañana, ¿no diríamos hoy todas las palabras bondadosas y realizaríamos todos los actos abnegados que pudiéramos? Deberíamos ser pacientes, gentiles y extremadamente fervorosos, y hacer todo lo posible por ganar almas para Cristo...

Os exhorto a que apartéis vuestros pensamientos de las cosas mundanas y los centréis en las cosas eternas. Cristo ha puesto la vida eterna a vuestro alcance y ha prometido daros ayuda en todo tiempo de necesidad... Nunca debemos estar satisfechos con los logros presentes. Si ponemos mente y corazón en la obra de alcanzar el ideal de Dios para nosotros, si acudimos a Cristo, el poderoso ayudador, por auxilio, nos dará la verdadera ayuda que necesitamos. Nos otorgará el poder necesario que nos permitirá ser victoriosos en la batalla contra el mal. 190


Junio 30. JUNTO AL ÁRBOL DE LA VIDA *

Y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación. Apoc. 5: 9.

¿Esperamos llegar al cielo al fin y unirnos al coro celestial? Como descendimos a la tumba así saldremos, en cuanto concierne al carácter... Ahora es el momento de lavar nuestras ropas y emblanquecerlas en la sangre del Cordero...

Juan vio el trono de Dios rodeado de una compañía y preguntó: ¿Quiénes son éstos? La respuesta fue: "Son los que... han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero" (Apoc. 7:14). Cristo los lleva a las fuentes de aguas vivas, y allí está el árbol de la vida y el precioso Salvador. Se nos presenta aquí una vida que se mide con la vida de Dios. Allí no hay dolor, pena, enfermedad o muerte. Todo es paz, armonía y amor...

Ahora es el momento de recibir gracia, fortaleza y poder para combinarlos con nuestros esfuerzos humanos a fin de que podamos formar caracteres para la vida eterna. Cuando hagamos esto, descubriremos que los ángeles de Dios nos ministrarán, y seremos herederos de Dios y coherederos de Cristo. Y cuando suene la última trompeta, y los muertos sean llamados de su prisión y transformados en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, se colocarán las coronas de gloria inmortal sobre la cabeza de los vencedores. Las puertas perlinas se abrirán para dejar entrar a las naciones que han guardado la verdad. El conflicto ha terminado.

"Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo" (Mat. 25:34). ¿Deseamos esta bendición? Yo sí, y creo que vosotros también. Dios os ayude para librar las batallas de esta vida, ganar diariamente la victoria y al fin estar entre los que arrojarán sus coronas a los pies de Jesús, pulsarán las arpas de oro y llenarán el cielo con la música más dulce. Quiero que améis a mi Jesús. Dad a Jesús lo que él ha comprado con su propia sangre. No rechacéis a mi Salvador, porque él pagó un precio infinito por vosotros. Veo en Jesús encantos incomparables, y deseo que vosotros veáis estos encantos. 191

Otros Devocionales (Matutinas) Publicados.
 

CADA DÍA CON DIOS ¡CRISTO TRIUNFANTE!
¡MARANATA: EL SEÑOR VIENE!