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Dios nos Cuida Octubre

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1 Octubre LA NECESIDAD DE UNA REFORMA *

Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna...  en Cristo Jesús Señor nuestro. Rom. 6: 22-23.

Necesitamos estar convencidos de la malignidad de una enfermedad antes de sentir la necesidad de ser curados.  Aquellos que no captan la pecaminosidad del pecado no están en condiciones de apreciar el valor de la expiación y la necesidad de ser limpiados de todo pecado.  El pecador se mide a sí mismo por sí mismo y por aquellos que, como él, son pecadores.  No contempla la pureza y la santidad de Cristo.  Pero, cuando la ley de Dios impone convicción a su corazón, dice con Pablo: "Y yo sin la ley vivía en un tiempo; pero venido el mandamiento, el pecado revivió y yo morí"(Rom. 7: 9)...

Dios creó al hombre para su gloria.  No soportará, no puede soportar la presencia del pecado en su dominio.  Si en la iglesia hay individuos que están pecando voluntariamente contra Dios, hay que echar mano de todo medio posible para llevarlos al arrepentimiento.  Si no se hace esto se deshonra el nombre de Dios.  El es demasiado puro para aprobar la iniquidad...

El pecado de Adán podría ser considerado por las iglesias de hoy como un simple error, que debería ser perdonado inmediatamente y no pensarse más en él.  Pero la norma de Dios es elevada y su Palabra inmutable, y por eso todas las prácticas egoístas y codiciosas son una abominación ante su vista.  Los corazones de los creyentes necesitan ser purificados, santificados, refinados, ennoblecidos...
Miren hacia arriba, mis hermanos. ¿Ha perdido el Evangelio su poder para impresionarlos corazones? ¿Es debido a que la influencia regeneradora del Espíritu de Cristo ha muerto, que los corazones no son purificados, santificados y preparados por el Espíritu Santo?  No, la espada del Espíritu, la Palabra del Dios viviente, está todavía con nosotros; pero debe ser esgrimida con ahínco.  Usémosla como lo hicieron antaño los santos de Dios...

El Señor nos invita a realizar una reforma en nuestras vidas... Cuando la iglesia despierte, se harán cambios decididos.  Los hombres y las mujeres se convertirán y estarán de tal manera llenos del Espíritu de Dios que irán de país en país, de ciudad en ciudad, proclamando el mensaje de verdad.  Con los corazones rebosando de ferviente amor por las almas abrirán sus Biblias y presentarán la Palabra. 284


2 Octubre SOY UN HIJO DE DIOS *

Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.  Rom. 8: 17.

Recordemos continuamente que el manso y humilde Jesús tuvo el espíritu y la ambición de un conquistador.  Los vastos dominios sobre los cuales los potentados terrenales ejercen señorío no constituyen un escenario adecuado para el ejercicio de su gracia, la expresión de su amor y la manifestación de su gloria.  Quien ama al Señor Jesucristo en verdad y con sinceridad, amará a aquellos por los cuales Cristo murió para salvarlos, y aprovechará toda oportunidad de servir a Cristo en la persona de sus discípulos.

Debemos considerarnos hijos e hijas de Dios, obreros juntamente con Jesucristo, que vivimos con un propósito noble.  Somos representantes de Cristo en carácter y debemos servirle con afectos indivisos.  No solamente revelaremos que amamos a Dios, sino que, en armonía con su carácter santo, viviremos vidas puras y perfectas.  Debemos vivir la perfección puesto que al contemplar a Jesús vemos en él la encarnación de la perfección; y el gran Centro sobre el cual converge nuestra esperanza de vida y felicidad eterna nos conducirá a la unidad y a la armonía...

La vida que ahora vivimos debemos vivirla por la fe en Jesucristo.  Si somos seguidores de Cristo nuestras vidas no consistirán en pequeñas y superficiales acciones espasmódicas de acuerdo con las circunstancias y el ambiente: acciones intermitentes, que revelan que los sentimientos son el amo, indulgencia al dar rienda suelta a pequeñas irritaciones, una envidiosa búsqueda de faltas, celos y vanidad egoísta.  Estas cosas nos colocan a todos en discrepancia con la armoniosa vida de Jesucristo, y no podremos llegar a ser vencedores si retenemos estos defectos...

Cuando se vea expuesto a las diversas circunstancias de la vida, y se hablen palabras que están calculadas para zaherir y lastimar el alma, dígase a sí mismo: "Soy un hijo de Dios, un heredero con Cristo, un colaborador de Dios.  No debo tener, por lo tanto, una mente vulgar que se ofende fácilmente, no debo pensar siempre en mí, porque esto producirá un carácter falto de armonía.  Es indigno de mi noble vocación.  Mi Padre celestial me ha encomendado una obra, por lo tanto seré digno de su confianza". 285


3 Octubre SEGURIDAD INFALIBLE

Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad. Dan. 12: 3.

Muchos, muchísimos, serán terriblemente sorprendidos cuando el Señor venga súbitamente como ladrón en la noche.  Velemos y oremos, no sea que venga de repente y nos encuentre durmiendo...
La salvación de las almas debiera ser nuestro primer interés.  Me siento  perturbada cuando veo a muchos regocijándose en la prosperidad temporal, porque los que poseen el tesoro mundanal raramente buscan con fervor asegurarse el celestial.  Están en peligro de caer en tentación y trampa, y en muchas codicias necias y dañosas que hunden al hombre en la destrucción.  A los que buscan el tesoro celestial se les presenta una perspectiva más gozosa y animadora...

Necesitamos desarrollar una firme confianza en el "Así dice el Señor".  Cuando la tengamos, no confiaremos en los sentimientos ni seremos gobernados por ellos.  Dios nos pide que descansemos en su amor.  Es nuestro privilegio conocer la Palabra de Dios como guía confiable y probada, una seguridad infalible.  En este asunto pongámonos del lado de la fe.  Creamos, confiemos y expresémonos en términos de fe, de esperanza y valor.  Que la alabanza de Dios esté en nuestros corazones y en nuestros labios más a menudo.  "El que sacrifica alabanza me honrará" (Sal. 50: 23)...

Es nuestro privilegio descansar en una fe activa y viviente en Cristo como dador de la vida.  Es nuestro privilegio comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y conocer el amor de Dios que excede a todo conocimiento y ser llenos de toda la plenitud de Dios.  Contemplemos a Cristo como el Único en quien habita toda la plenitud.  Contemplándole como nuestro Salvador apreciaremos el valor de su gracia salvadora.  Debiéramos pensar en Jesús más de lo que lo hacemos.  Debiéramos permitir que su alabanza esté en nuestros corazones.  Debiéramos hablar del amor que se ha expresado tan abundantemente por nosotros.  Ciertamente tenemos toda razón para alabar a Dios con corazón, alma y cuerpo, diciendo: Alabaré al Señor por el gran amor con el cual me ha amado...
Ensalcen al Cristo del Calvario, elévenlo de tal forma que el mundo pueda contemplarlo.  Hablen de su bondad, canten de su amor y tribútenle el agradecimiento de sus corazones. 286


4 Octubre LOS PLANES DE DIOS SON PERFECTOS

Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa; porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios. Heb. 11: 9-10.

Jesús ascendió al Padre como representante de la raza humana, y Dios hará que aquellos que reflejan su imagen lo contemplen y compartan con él su gloria.  Hay hogares para los peregrinos de la tierra.  Hay mantos para los justos, coronas de gloria y palmas de victoria.  Las providencias de Dios que ahora nos producen perplejidad serán entonces aclaradas.  Las cosas difíciles de comprender encontrarán una explicación.  Los misterios de la gracia se abrirán delante de nosotros.  Donde nuestras mentes finitas descubrieron solamente confusión y propósitos frustrados, veremos la armonía más perfecta y hermosa.  Sabremos que un amor infinito ordenó las experiencias que nos parecieron más penosas y difíciles de sobrellevar.  Al comprender el tierno cuidado de quien hace que todas las cosas obren para nuestro bien, nos regocijaremos con un gozo indescriptible y pleno de gloria.

El dolor no puede existir en la atmósfera del cielo.  En el hogar de los redimidos no habrá lágrimas, cortejos fúnebres ni símbolos de luto.  "No dirá el morador: Estoy enfermo; al pueblo que more en ella le será perdonada la iniquidad" (Isa. 33: 24).  Una rica corriente de felicidad fluirá y se profundizará a medida que la eternidad transcurra.  Piensen en esto; díganselo a los que sufren y están tristes, y estimúlenlos a regocijarse en la esperanza. Cuanto más nos acerquemos a Jesús, tanto más claramente veremos la pureza y grandeza de su carácter, y menos inclinados nos sentiremos a exaltar al yo.  El contraste entre nuestros caracteres y el suyo conducirá a la humillación del alma y a un profundo escudriñamiento del corazón.  Cuanto más amemos a Jesús, más cabalmente nos humillaremos y nos olvidaremos del yo...

El manso de espíritu, el que es más puro y más semejante a un niño, será fortalecido para la batalla con poder por medio del Espíritu de Dios en el hombre interior...

Nuestro Dios es una ayuda siempre presente en tiempo de necesidad.  Conoce los pensamientos más secretos de nuestros corazones y todas las intenciones y los propósitos que abrigan nuestras almas.  Cuando estamos en perplejidad, aun antes que le contemos nuestras angustias, él está tomando las providencias para nuestra liberación. 287


5  Octubre CRISTO VIVIÓ UNA VIDA DE HUMILDE OBEDIENCIA

Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia; y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen.   Heb. 5: 8-9.

Cristo vino a nuestro mundo y vivió en un hogar de aldeanos.  Vistió las mejores ropas que sus padres pudieron proveerle, pero fueron ropas de campesino, Anduvo por ásperos senderos y escaló las pronunciadas laderas de las colinas y montañas.  Cuando caminaba por las calles estaba aparentemente solo, porque los ojos humanos no podían contemplar a sus asistentes celestiales.  Aprendió el oficio de carpintero, para poder señalar como honorable y ennoblecedora toda labor honesta realizada por los que trabajan con la mira puesta en la gloria de Dios...

Cristo, el Señor de toda la tierra, fue un humilde artesano.  No fue comprendido, y se lo trató con desdén y desprecio.  Pero había recibido su comisión y autoridad del poder más elevado, del Soberano del cielo.  Los ángeles fueron sus servidores, porque Cristo estaba ocupado en los negocios de su Padre tanto cuando trabajaba junto al banco de carpintero como cuando realizaba milagros para las multitudes.  Pero ocultó el secreto de la vista del mundo.  No antepuso títulos elevados a su nombre a fin de que su posición fuera comprendida, sino que vivió la ley real de Dios.  Su obra comenzó al ennoblecer el humilde oficio del artesano que debía esforzarse por lograr su pan cotidiano... Si la vida de Cristo hubiera transcurrido entre los grandes y los ricos, el mundo de los que debían trabajar duramente se habría visto privado de la inspiración que el Señor quería que tuviera.

La vida de Cristo fue mansa y humilde.  Eligió esa vida a fin de poder ayudar a la familia humana.  No se colocó sobre un trono como el Comandante de toda la tierra.  Dejó a un lado su manto real, se quitó la corona regia para ser uno de los componentes de la familia humana.  No tomó sobre sí la naturaleza de los ángeles.  Su obra no fue el oficio sacerdotal de acuerdo con las designaciones de los hombres.  Era imposible para éstos comprender su exaltada posición a menos que el Espíritu Santo la hiciera conocer.  En nuestro favor revistió su divinidad con humanidad y descendió del trono real.  Renunció a su posición de Comandante de las cortes celestiales... De esta manera, ocultó su gloria bajo la apariencia de la humanidad para poder tocar a la humanidad con su poder divino y transformador. 288 


6 Octubre EL MINISTERIO DE LOS ÁNGELES

Y oró Eliseo, y dijo: Te ruego, oh Jehová, que abras sus ojos para que vea.  Entonces Jehová abrió los ojos del criado, y miró; y he aquí que el monte estaba lleno de gente de a caballo, y de carros de fuego alrededor de Eliseo. 2 Rey. 6: 17.

¡Cuán pocos consideran la obra de los agentes invisibles!  Los hombres desempeñan su parte en favor de Dios o de Satanás; del Príncipe de la luz o del príncipe de las tinieblas.  Todo el cielo está intensamente interesado en los seres humanos que parecen estar llenos de actividad, pero que no dedican pensamiento alguno a las cosas invisibles.  Sus pensamientos no se centran en la Palabra de Dios y en sus instrucciones.  Si se compenetraran de las Sagradas Escrituras, se asombrarían al comprender que hay agentes invisibles, tanto buenos como malos, que observan cada palabra y acción.  Están presentes en toda reunión donde se realizan transacciones comerciales, en concilios y en reuniones dedicadas a la adoración a Dios.  Hay más oyentes en esas asambleas públicas que los que pueden ser vistos con los ojos, y todo hombre tiene una obra para hacer.  Estos instrumentos invisibles colaboran con Dios o con Satanás, y actúan más poderosa y constantemente de lo que lo hace el hombre...

Esos seres son ángeles ministradores que frecuentemente se presentan bajo la forma de seres humanos.  Como si fueran extraños, conversan con quienes están ocupados en la obra de Dios.  En lugares solitarios han sido compañeros de un viajero en peligro.  En barcos sacudidos por la tempestad, ángeles bajo la forma humana han dirigido palabras de ánimo para disipar el temor e inspirar esperanza en la hora de peligro, y los pasajeros pensaron que se trataba de alguno de ellos con quien no habían hablado antes.
Muchos, bajo diferentes circunstancias, han escuchado las voces de los habitantes de otros mundos que vinieron a desempeñar una parte en esta vida.  Estos seres han hablado en asambleas; han realizado obras que hubiera sido imposible que las hicieran instrumentos humanos.  Vez tras vez se desempeñaron como generales de ejércitos.  Fueron enviados para eliminar pestilencias.  Comieron en las mesas de familias humildes.  A menudo se presentaron como viajeros cansados que necesitaban abrigo para pasar la noche.
Necesitamos comprender mejor de lo que lo hemos hecho la obra de estos visitantes angelicales. 289


7 Octubre PODEMOS VENCER COMO CRISTO VENCIÓ *

Fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.  Heb. 4: 15.

Cristo asumió la humanidad a un costo infinito mediante un proceso penoso y misterioso tanto para los ángeles como para los hombres.  Ocultando su divinidad y dejando a un lado su gloria, nació como un niño de Belén.  En carne humana vivió la ley de Dios, a fin de condenar el pecado en la carne, y confirmar ante las inteligencias celestiales que la ley fue establecida para proporcionar vida y asegurar la felicidad, la paz y el bien eterno de todos los que obedecen...

Este es el misterio de la piedad, que alguien igual al Padre revistiera su dignidad con humanidad, y colocando a un lado toda la gloria correspondiente a su oficio como Comandante del cielo, descendiera paso a paso en el sendero de la humillación, soportando un oprobio cada vez mayor.  Sin pecado ni contaminación, compareció ante el tribunal para ser juzgado, para que su caso fuera investigado y sentenciado por la misma nación a la cual había venido a librar de la esclavitud.  Se rechazó y condenó al Señor de la gloria, y aún más, se escupió sobre él. Manifestando desprecio por lo que consideraban ser pretensiones, hubo hombres que lo golpearon en el rostro...

Pilato declaró a Cristo inocente, manifestando que no había encontrado falta en él.  Con todo, a fin de agradar a los judíos, ordenó que lo azotaran y entonces lo entregó, lastimado y sangrante, para sufrir la cruel muerte por crucifixión.  La Majestad del cielo fue conducida como cordero al matadero, y entre burlas, escarnio y acusaciones ridículas y falsas, fue clavado en la cruz.  La multitud, en cuyos corazones el sentimiento de humanidad parecía haber muerto, trató de agravar los crueles sufrimientos del Hijo de Dios mediante injurias.  Pero así como una oveja permanece muda delante de sus trasquiladores, de la misma manera él no abrió su boca.  Estaba dando su vida por la vida del mundo, para que todo aquel que creyera en él no pereciera...

Cristo cargó sobre sí los pecados del mundo entero.  Soportó nuestro castigo, la ira de Dios contra la transgresión.  Su prueba implicó la tremenda tentación de pensar que Dios lo había abandonado.  Su alma se sintió torturada por el peso del horror de una gran oscuridad... No podría haber sido tentado en todas las cosas como el hombre es tentado si no hubiera existido la posibilidad de que cayera.  Fue un agente libre, puesto a prueba, tal como lo fue Adán y como lo es el hombre. 290


8 Octubre ESFORZÁNDONOS POR LA SANTIFICACIÓN *

Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas.  Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete. Apoc. 3: 18-19.

Nuestra conciencia debe ser purificada de obras muertas a fin de servir al Dios viviente.  La santificación significa amor perfecto, obediencia perfecta, conformidad plena con la voluntad de Dios.  Si nuestras vidas están en armonía con la vida de Dios, si nuestras vidas son semejantes a la vida de Cristo mediante la santificación de la mente, el alma y el cuerpo, nuestro ejemplo tendrá una influencia poderosa sobre el mundo.  No somos perfectos, pero es nuestro privilegio separarnos de los enredos con el yo y el pecado, y avanzar hacia la perfección...

Al alcance de todo aquel que tiene fe verdadera hay grandes posibilidades, logros elevados y santos. ¿No ungiremos nuestros ojos con el colirio celestial a fin de poder discernir las cosas maravillosas colocadas delante de nosotros? ¿Por qué no avanzamos hacia adelante y hacia arriba, con fervorosa perseverancia, cumpliendo esta oración del Señor, a fin de alcanzar la norma de la santidad?...
Al Señor no le agrada vernos espiritualmente débiles.  "Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo"  (2 Cor. 4: 6).  Tenemos que enfrentar conflictos y pruebas pero no necesitamos fracasar ni desanimarnos...

Dios es honrado sólo cuando los que profesan creer en él son amoldados a su imagen.  Debemos representar ante el mundo la belleza de la santidad, porque nunca entraremos a través de las puertas de la ciudad de Dios hasta que perfeccionemos un carácter como el de Cristo.  Si nosotros, con confianza en Dios, nos esforzamos por lograr la santificación, la recibiremos.  Entonces, como testigos de Cristo, daremos a conocer lo que la gracia de Dios ha producido en nosotros.

Lo que puede causarnos más desasosiego es la falta de certidumbre.  La aceptación de las bendiciones de Dios trae justicia y paz.  El fruto de la justicia es quietud y seguridad para siempre.  Debemos tener la sencillez y sinceridad de Dios.  Debemos tener esa sabiduría que desciende de lo alto.  Nuestra experiencia cristiana debe ser animada por medio de la piedad e impulsada por la vida divina. 291


9 Octubre EL AMOR DE CRISTO UNE LOS CORAZONES *

Con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor. Efe. 4: 29.

Dios es amor.  El amor del Padre y del Hijo es atributo de cada creyente.  La Palabra de Dios es el canal a través del cual el amor divino llega al hombre.  La verdad de Dios es el medio por el cual se alcanza el intelecto humano.  Se da el Espíritu Santo al instrumento humano que trabaja en cooperación con los instrumentos divinos.  Transforma la mente y el carácter, capacitando al hombre para poder contemplar a Aquel que es invisible.  El amor perfecto solamente puede ser gozado mediante la aceptación de la verdad y la recepción del Espíritu Santo...

Cristo oró para que sus discípulos pudieran darse cuenta de la importancia del amor que él había expresado al dar su vida por el mundo.  Anheló que comprendieran algo en relación con su sacrificio infinito.  Si ellos hubieran entendido más plenamente su amor abnegado, nunca se habrían trabado en lucha y desunión.
Insto a todos los que pretenden creer la verdad presente que practiquen esa verdad.  Si lo hacen, tendrán una influencia más fuerte y poderosa para el bien.  El mundo verá que el amor expresado por los creyentes es el principio central controlador en los seguidores de Cristo.  Un amor como el de Cristo une corazón con corazón.  La verdad atrae a los hombres entre sí.  Introduce armonía y unidad en todos los que tienen una fe ferviente y viva en el Salvador.  Es el plan de Cristo que aquellos que creen en él se desarrollen y lleguen a ser fuertes al unirse el uno con el otro...

Aunque un grupo de cristianos que actúan en una iglesia no tienen todos los mismos talentos, sin embargo, cada uno tiene el deber de trabajar.  Los talentos difieren, pero a cada hombre se asigna su tarea.  Todos deben depender de Cristo en Dios.  Él es la Cabeza gloriosa de todos los niveles y clases de personas que se asocian mediante la fe en la Palabra de Dios.  Vinculados por una creencia común en los principios celestiales, todos dependen del Autor y Consumador de su fe.  Él es quien creó los principios que producen unidad universal, amor universal.  Sus seguidores debieran meditar en su amor.  No debieran contentarse con alcanzar un nivel inferior al que está colocado delante de Dios.  Si se viven los principios del cristianismo, éstos producirán armonía universal y perfecta paz. 292


10 Octubre COSAS QUE NO CONOCES *

Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.  Jer. 33: 3.

No siempre nos damos cuenta de que la santificación, que tan fervorosamente deseamos y por la cual oramos tan fervientemente, se produce mediante la verdad, y por la providencia de Dios, en la manera que menos esperamos.  Cuando buscamos gozo, he aquí tristeza.  Cuando esperamos paz, frecuentemente tenemos desconfianza y duda debido a que nos encontramos sumergidos en tribulaciones que no podemos evitar.  En estas pruebas estamos recibiendo las respuestas a nuestras oraciones.  A fin de ser purificados, el fuego de la aflicción debe encenderse sobre nosotros, y nuestra voluntad debe ser puesta en conformidad con la voluntad de Dios...

Las oraciones en las que pedimos semejanza a la imagen de Cristo pueden no ser contestadas exactamente como quisiéramos.  Puede ocurrir que seamos examinados y probados, porque Dios puede ver que lo mejor es colocarnos bajo una disciplina que es esencial para nosotros antes que seamos súbditos idóneos de las bendiciones que anhelamos.  No debiéramos desanimarnos ni dar lugar a la duda ni pensar que nuestras oraciones no han sido advertidas.  Debemos descansar más seguramente sobre Cristo y dejar nuestro caso con Dios para que él responda nuestras oraciones en la forma que crea más conveniente.  Dios no ha prometido otorgar sus bendiciones a través de los medios que nosotros establecemos.  Dios es demasiado sabio para equivocarse y demasiado solícito por nuestro bien como para permitirnos elegir por nosotros mismos.

Los planes de Dios son siempre los mejores aunque no siempre podamos discernirlos.  La perfección del carácter puede obtenerse solamente mediante trabajo, conflicto y abnegación...
Cuán inestimablemente preciosos son los dones de Dios -las gracias de su Espíritu- y cómo debiéramos desechar la idea de huir del proceso de examen y prueba, no importa cuán penoso o humillante nos resulte.  ¡Qué fácil sería el camino al cielo si no fuera por la abnegación o la cruz! ¡Cómo correrían los mundanos por ese camino y cómo lo transitarían en innumerable cantidad los hipócritas!  Gracias a Dios por la cruz, por la abnegación.  La ignominia y la vergüenza que nuestro Salvador soportó por nosotros no es de ningún modo demasiado humillante para los que son salvados por su sangre. 293


11 Octubre NUESTRA GUÍA ES LA PALABRA DE DIOS

Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino. Sal. 119: 105.

"Dejad de hacer el mal; aprended a hacer el bien".  Esta es la lección que todos debiéramos aprender día tras día.  Nuestra preparación personal está en primer lugar.  La influencia que ejerce una vida de estricta integridad constituirá una enseñanza continua para otros.  Los que son controlados y guiados por los principios morales y religiosos claramente establecidos en la Palabra de Dios, caminaban en armonía con la mente y la voluntad de Dios, quien es demasiado sabio para equivocarse y demasiado bueno para hacernos daño.

Si usted quiere caminar sabiamente, transite en los caminos de los mandamientos de Dios.  Mantenga la Palabra de Dios a su alcance, al alcance de su mano.  Esta Palabra es tan clara que nadie tiene por qué extraviarse a menos que permita que sus tendencias heredadas y cultivadas lo lleven a hacer el mal.  Su Redentor enfrentó los arteros ataques con las palabras: "Escrito está", y con el mandato imperativo: "Vete, Satanás".  Le aconsejo que con mansedumbre reciba la Palabra injertada, que es capaz de salvar su alma.  La Palabra de Dios es su refugio.  Es una torre de fortaleza, en la que puede refugiarse y estar seguro...
El investigador ferviente y sincero de la verdad no confundirá la verdad con el error... El error es falsedad y engaño.  Los que participan de él deben sufrir las consecuencias, como ocurrió con Adán y Eva en el Edén.  Es privilegio de todos escudriñar la verdad con oración y ávido interés.  La verdad es el árbol de vida, cuyas hojas pueden ser comidas por la familia humana para vivir.  Los que tratan de interpretar la Palabra de acuerdo con sus propias ideas, los que la leen ajustándola a sus propias opiniones, nunca verán la verdad y morirán en sus pecados.  Los que comen del árbol prohibido aceptan los engaños de Satanás en lugar del "así dijo el Señor", y a menos que se arrepientan, nunca ganaran esa vida que se mide con la vida de Dios...
Estamos viviendo en medio de los solemnes acontecimientos del juicio.  Nuestras almas debieran estar llenas de temor reverente, porque estamos continuamente en la presencia de Dios.  Cada uno debe decidir por sí mismo si obedecerá y vivirá o desobedecerá y perecerá.
Para los que obedecen, la Palabra de Dios es el árbol de la vida.  Es la palabra de salvación, que se recibe para vida eterna. 294


12 Octubre CRISTO DEMANDA UNIDAD

Para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste.  Juan 17: 21.

Todos necesitamos la ayuda que podemos recibir de otros.  Dios obrará en otras mentes además de las nuestras.  Los diversos dones entregados a diferentes individuos deben combinarse para "perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo"  (Efe. 4: 12)...
El Señor Jesús sanará nuestras flaquezas y debilidades.  Somos pertenencia suya.  Somos suyos por creación y por redención.  Todos debemos estar unidos a él.  Es la única Fuente de sanidad.  Todo poder restaurador procede de él... No confiemos en nosotros mismos, sino en Jesús.

Siempre habrá obstáculos delante de nosotros pero hemos de seguir a nuestro Líder y enfrentar nuestras dificultades en forma unida, tomados de la mano.  Hay un solo camino al cielo.  Debemos caminar en las huellas de Jesús, haciendo sus obras en la misma forma en que él hizo las obras de su Padre.  Debemos estudiar sus caminos, no los caminos del hombre; debemos obedecer su voluntad, no la nuestra; debemos caminar cuidadosamente.  No se adelanten a Cristo.  No hagan ningún movimiento sin consultar a su Comandante.  Pidan humildemente en oración y recibirán.  El es "el camino, y la verdad, y la vida"  (Juan 14: 6).

Lean y estudien cuidadosamente la oración que Cristo elevó justamente antes de su enjuiciamiento, y que se registra en el capítulo 17 de San Juan.  Sigan sus enseñanzas y obtendrán la unidad.  Nuestra única esperanza de alcanzar el cielo está en ser uno con Cristo.  Entonces, y a través de Cristo, lograremos la unidad.  Ninguno es llamado a caminar solo.  En Cristo salen a luz la vida y la inmortalidad.  El abrió el camino al reino de los cielos a los que creen en él, pero no asigna a nadie un sendero diferente de aquel que todos deben transitar.  Demanda unidad y debemos tener unidad.  Dios nos pide que sumerjamos nuestro yo en Cristo.  Para el hombre natural esto no es fácil.  Pero mediante el poder de la encarnación de Cristo -Dios manifestado en la carne- la fortaleza de Dios se revela en bondad y belleza.  "A todos los que le recibieron... les dio potestad de ser hechos hijos de Dios"  (Juan 1: 12).  Mediante este poder podemos vencer nuestras malas tendencias y modificar así nuestras disposiciones imperfectas, de tal manera que la voluntad de Dios pueda cumplirse en nosotros. 295


13 Octubre ¿ESTA PREPARÁNDOSE PARA EL CIELO?

Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman.  1 Cor. 2: 9.

Qué obra tenemos por delante.  Necesitamos una fe mayor en Cristo y en el Padre.  Ciertamente, debemos tenerla, de otro modo seremos contados entre los no creyentes.  Vemos grandes oportunidades y una gran cantidad de trabajo por realizar.  Deseamos que el Espíritu Santo nos santifique.  No podemos permitirnos el lujo de errar el blanco del galardón del supremo llamamiento en Cristo Jesús...
Unidos con la Fuente de todo poder, perseverando en el deber, aumentando la comprensión del amor de Dios demostrado en Cristo Jesús, llegarán a ser uno con Cristo, hasta que sean perfeccionados con Cristo en Dios.

Las glorias que esperan a los fieles vencedores están por encima de cualquier descripción.  El Señor los honrará y exaltará grandemente.  Crecerán como el cedro y su entendimiento sin duda irá en aumento.  Y a medida que vayan avanzando en las etapas del conocimiento, sus expectativas quedarán por debajo de la realidad.  "Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman" (1 Cor. 2: 9).  Nuestra tarea ahora es alistarnos para aquellas mansiones que Dios está preparando para los que lo aman y guardan sus mandamientos...
El tiempo es corto.  Use el poco tiempo que tiene para su bien presente y eterno por medio del servicio cristiano activo, haciendo todo el bien posible.  Redima el tiempo que ha perdido; busque primero el reino de Dios y su justicia.  Entonces tendrá algo para impartir en buenas obras, en una influencia alegre y consagrada...

¿Qué preparación ha hecho usted para el futuro mundo eterno?... Usted desea algo más elevado y mejor de lo que tiene actualmente.  Debe ejercer una influencia consciente e inconsciente en favor del bien.  Dios merece algo mejor de usted como súbdito, que lo que usted le ha dado.  Considere cuidadosamente esto: ¿Se encuentra bajo la bandera del Príncipe Emanuel o bajo la bandera negra del príncipe de las tinieblas?  Sobre usted descansa la obligación de devolver la influencia y el dinero que le ha sido prestado por el Señor para el avance de su causa y para glorificar su nombre.
El Señor lo llama: "Dame, hijo mío. tu corazón"  (Prov. 23: 26). 296


14 Octubre CRISTO INTERCEDE POR NOSOTROS

Tenemos tal sumo sacerdote, el cual se sentó a la diestra de trono de la Majestad en los cielos, ministro del santuario, y de aquel verdadero tabernáculo que levantó el Señor, y no el hombre.  Heb. 8: 1-2.

El ojo natural no puede nunca contemplar la gracia y la belleza de Cristo.  La iluminación interior, obra del Espíritu Santo, que revela al alma su real impotencia, su condición desesperada, desprovista de la misericordia y el perdón del que cargó con el pecado -de la total suficiencia de Cristo-, es lo único que puede capacitar al hombre para discernir la infinita misericordia, el inconmensurable amor, la benevolencia y la gloria de Jesús.

Jamás vino alguien al mundo con un mensaje de gracia, de infinita compasión y de amor inefable como el de nuestro Salvador; y nunca recibió alguien un tratamiento tal de manos del hombre caído.  "No sois vuestros;... habéis sido comprados por precio". (Véase 1 Cor. 6: 19-20) Somos de Cristo por creación, somos suyos por redención.  Él es el único ser sin pecado que soportó por nosotros el sufrimiento, la vergonzosa humillación y el rechazo...

Por lo tanto, ¿cómo deberían conducirse delante del universo celestial aquellos que han llegado a ser nuevas criaturas en Cristo, salvados por sus méritos? ¿Se quejarán? ¿Se acusarán el uno al otro? ¿No sería mucho más apropiado manifestar un espíritu manso y sumiso?  "Aprended de mí  -dijo el gran Maestro-, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga" (Mat. 11: 29-30). ¿Revelaremos este espíritu en nuestros caracteres? ¿Llevaremos su yugo, sostendremos sus cargas?...

Si todos pudieran ver a Cristo delante del trono, esperando sus oraciones, anhelando que le entreguen su voluntad, que cesen en la rebelión y que retornen a su alianza con Dios, orarían al Padre con profundo arrepentimiento, pidiéndole perdón por la transgresión de su ley y por la influencia que ejercieron al hacer que otros la despreciaran.  Las confederaciones del ejército del enemigo triunfan por la dilación de ellos. ¿Continuarán aún por más tiempo bajo la condenación de la ley o permanecerán en el bando de Cristo para ayudar con su influencia y experiencia personal a la raza traicionada y rebelde? ¿Llegarán a ser colaboradores con Cristo, quien intercede personalmente en su favor ante el Padre?. 297


15 Octubre LA MANO DE DIOS EN EL TIMÓN

Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. Efe. 6: 10.

El futuro está delante de nosotros y ocultan hechos imprevistos que cambiarán el estado actual de las cosas del mundo.  La lujuria y la codicia están luchando para lograr la supremacía.  Se ejercerán opresión y odio con propósitos destructivos.  Inspirados por un poder maligno, los instrumentos de Satanás obrarán activamente para cumplir su voluntad.  "Los impíos procederán impíamente, y ninguno de los impíos entenderá, pero los entendidos comprenderán" (Dan. 12: 10).  Cada alma verdaderamente convertida se revestirá con toda la armadura de Dios y enfrentará con bravura al enemigo invisible.  Los siervos de Dios
comprenderán la necesidad de participar de la naturaleza divina...

Vivimos en tiempos de peligro.  Nuestra única seguridad está en caminar en las huellas de Cristo y llevar su yugo.  Tiempos turbulentos están delante de nosotros.  En muchos casos los amigos se enemistarán.  Sin causa alguna, los hombres llegarán a ser nuestros enemigos.  Los motivos del pueblo de Dios serán tergiversados no solamente por el mundo, sino también por los propios hermanos.  Los siervos del Señor serán colocados en situaciones difíciles.  A fin de justificar la conducta egoísta e injusta de los hombres, se hará una montaña de una insignificancia.

La obra que los hombres han hecho fielmente será desacreditada y desestimada, debido a que sus esfuerzos no son acompañados por una aparente prosperidad.  Por medio de tergiversaciones estos hombres serán vestidos con los oscuros ropajes de la deshonestidad debido a que circunstancias que están más allá de su control, confundieron su obra.  Se los señalará como hombres en quienes no se puede confiar.  Y esto lo harán los miembros de la iglesia.  Los siervos de Dios deben armarse con la mente de Cristo.  No deben esperar que escaparán del insulto y la tergiversación.  Se los tildará de excéntricos y fanáticos.  Pero nadie debe desanimarse.  La mano de Dios está sobre el timón de su providencia, guiando su obra para la gloria de su nombre.

Dios exhorta a su pueblo a ser una brillante luz en el mundo; una luz que brille en medio de las tinieblas del pecado.  Vivir la vida del Dador de la vida tiene su recompensa.  El anduvo haciendo bienes.  Esto es lo que hará todo verdadero seguidor de Cristo, imbuido de un sentido sagrado de lealtad a Dios y de deber hacia sus prójimos. 298


16 Octubre PERMITAN QUE DIOS OBRE EN USTEDES

Y el Dios de paz...  os haga aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad, haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él por Jesucristo; al cual sea la gloria por los siglos de los siglos.  Amén.  Heb. 13: 20-21.

Estudiando la Palabra de Dios y practicando sus preceptos en todas sus transacciones comerciales, los hombres pueden discernir claramente el espíritu que controla las acciones.  En lugar de seguir los impulsos humanos y la inclinación natural, pueden aprender, mediante un estudio diligente, los principios que debieran controlar a los hijos e hijas de Adán.

La Biblia es el Libro Guía que debe resolver los muchos problemas difíciles que aparecen en las mentes dominadas por el egoísmo.  Es un reflejo de la sabiduría de Dios, y no solamente proporciona principios grandes e importantes, sino que también provee lecciones prácticas para la vida y la conducta del hombre en su relación con su prójimo.  Da detalles precisos que determinan nuestra relación con Dios y del uno para con el otro.  Es una revelación completa de los atributos y de la voluntad de Dios en la persona de Jesucristo, y en ella se especifica la obligación del instrumento humano de rendir a Dios un servicio de todo corazón, y de preguntarse a cada paso: "¿Es éste el camino del Señor?"...

La voluntad de Dios expresada en su Palabra debe ser introducida hasta lo más recóndito del alma.  Si así lo queremos, Dios identificará su voluntad con todos nuestros pensamientos y propósitos, armonizando de tal manera nuestros corazones y mentes con su Palabra, que cuando obedezcamos su voluntad estaremos tan sólo ejecutando nuestros propios impulsos.  Los tales no poseerán una disposición no santificada y egoísta, lista para llevar a cabo sus propios deseos, sino que manifestarán un celo ferviente y decidido por la gloria de Dios.  No querrán hacer nada con sus propias fuerzas, y se guardarán estrictamente contra el peligro de promover el yo.

Todos los que quieran perfeccionar el carácter cristiano deberán llevar el yugo de Cristo.  Si han de sentarse en los lugares celestiales con Cristo Jesús, deben aprender de él mientras estén sobre esta tierra.  Nuestra naturaleza necesita disciplina.  Debe conformarse a la naturaleza de Jesús, a fin de que él pueda cumplir el bien que quiere hacer por todos aquellos que se someten para ser modelados, mediante la entrega de su naturaleza a su autoridad.  El gran Maestro se unirá en yugo con toda alma que esté dispuesta a llevar el yugo suyo. 299


17 Octubre EL INCONMENSURABLE AMOR DE CRISTO

Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro. Rom. 8: 38-39.

Cristo podría haberse apartado de nosotros a causa de nuestra culpabilidad.  Pero en vez de hacerlo, vino y habitó entre nosotros, lleno de toda la plenitud de la Deidad, para ser uno con nosotros, a fin de que por medio de su gracia pudiéramos obtener la perfección.  Por medio de una muerte de vergüenza y sufrimiento pagó el rescate del hombre. ¡Qué amor abnegado!  Descendió de la excelsitud, revistió su divinidad con humanidad, y fue bajando paso a paso a las profundidades mismas de la humillación.  No hay sonda que pueda medir la profundidad de este amor.

Cristo nos mostró cuánto puede amar Dios y cuánto sufrió nuestro Redentor para asegurar nuestra completa restauración.  Desea que sus hijos revelen su carácter y ejerzan su influencia a fin de que otras mentes puedan ser puestas en armonía con su mente.

Cristo, nuestro Salvador, en quien moraba la perfección absoluta, fue hecho pecado en favor de la raza caída.  No cometió falta alguna, pero llevó el terrible peso de la culpabilidad de todo el mundo.  Llegó a ser nuestra propiciación, a fin de que todos los que lo recibieran pudieran llegar a ser hijos de Dios.  Se levantó la cruz para salvar al hombre.  La elevación de Cristo sobre la cruz fue el medio ideado por el cielo para despertar en el alma arrepentida el sentido de la pecaminosidad del pecado.  Mediante la cruz, Cristo trata de atraer a todos a sí mismo.  Murió como la única esperanza de salvación para los que, por causa del pecado, estaban en la hiel de amargura.  Mediante la obra del Espíritu Santo había de introducirse un nuevo principio de poder mental y espiritual en el hombre, para que, mediante la asociación con la divinidad, llegara a ser uno con Dios...

Me asombro de que quienes profesan ser cristianos no echan mano de los recursos divinos; de que no ven con más claridad la cruz como el medio de misericordia y perdón, el medio de poner al corazón orgulloso y egoísta del hombre en contacto directo con el Espíritu Santo a fin de que las riquezas de Cristo puedan ser derramadas en la mente, y el instrumento humano sea adornado con las gracias del Espíritu y que Cristo pueda ser ensalzado en aquellos que no lo conocen. 300


18 Octubre VIVAMOS  POR PRINCIPIOS

¡Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación. Sal. 119: 97.

Que los que hablan de principios, como si ellos bajo ninguna circunstancia se desviarían de los mismos, se aseguren de que comprenden los principios delineados en la Palabra de Dios para nuestra guía.  Hay algunos que siguen principios falsos.  Su concepto de éstos es engañoso.  Ajustarse a principios correctos significa poner en práctica fielmente los primeros cuatro y los últimos seis mandamientos.  En obediencia a estos mandatos divinos comemos la carne y bebemos la sangre de Cristo, apropiándonos de todo lo que incluye la expiación llevada a cabo en el Calvario. Cristo permanecerá al lado de todos los que lo reciban como Salvador.  A ellos les dará poder para convertirse en hijos de Dios.  "Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad" (Juan 1: 14).
El que se menciona aquí como el Verbo es el Hijo de Dios, el Comandante de las cortes celestiales y el que vino a este mundo para revelar los asuntos celestiales a los seres humanos caídos. Él es el camino, la verdad y la vida.  Es el Verbo que estuvo con Dios antes que el mundo fuese.  Al revestir su divinidad de humanidad. llegó a poseer ambas naturalezas, la divina y la humana...

Comenzó su existencia terrenal como lo hacen los seres humanos, llegando a este mundo como un bebé indefenso.  Y mientras estuvo aquí, vivió la vida que todo ser humano puede vivir si recibe el don excelso que el Señor proveyó para nuestro mundo al enviar a su Hijo a cumplir el plan de salvación.
Cristo soportó la pena del pecado, el golpe de la justicia divina, para que los seres humanos no fuesen abandonados a perecer.  El sufrió en su cuerpo la sentencia pronunciada contra los pecadores.  Esta es la ciencia de la salvación, la que puede ser escudriñada sin peligro, y será beneficioso que nos esforcemos por entenderla...

Quienes persistan en la transgresión serán juzgados según su rechazo de la luz.  Escogen estar del lado del príncipe de las tinieblas para convertirse en su mano ayudadora.  Él, si fuese posible, engañaría aun a los escogidos.  Rehusan la maravillosa dádiva del cielo, y aunque profesen la justicia y hablen de "apego a los principios", están al mismo tiempo siguiendo normas opuestas a las nobles normas del cielo, y enseñan a otros a poner en práctica los mismos principios corruptores. 301


19 Octubre NUESTRA DOCTRINA SOBRE EL  SANTUARIO

Hasta dos mil trescientas tardes y mañanas; luego el santuario será purificado. Dan. 8: 14.

Mis hermanos, ubíquense en el puesto que el Señor les asigna.  Apártense de los que, después de haber recibido luz reiteradamente, se colocan del lado opuesto... Emprendan el trabajo que nos ha sido encomendado.  Con la Palabra de Dios como su mensaje., estén de pie en la plataforma de la verdad y proclamen el pronto regreso de Cristo.  La verdad, la verdad eterna, prevalecerá.
Durante más de medio siglo [desde 1844] los temas principales de la verdad presente han sido cuestionados y combatidos.  Se han presentado nuevas teorías como verdaderas, las cuales no constituían la verdad, y el Espíritu de Dios reveló su error.  Cuando los grandes pilares de nuestra fe fueron presentados, el Espíritu Santo dio testimonio de ellos, especialmente en lo concerniente a las verdades de la cuestión del Santuario.  Una y otra vez el Espíritu Santo apoyó en forma notable la predicación de esta doctrina.  Pero hoy, como en el pasado, algunos serán impulsados a elaborar nuevas teorías y a negar las verdades a las cuales el Espíritu de Dios ha dado su aprobación.

Cualquier hombre que procure presentar teorías que nos apartarían de la luz que nos ha llegado acerca del ministerio en el Santuario celestial, no debería ser aceptado como maestro.  La verdadera comprensión del tema del Santuario significa mucho para nosotros como pueblo.  Cuando buscamos fervientemente al Señor para recibir luz sobre este asunto, la luz vino.  En visión se me mostró una escena tal del Santuario celestial y del ministerio relacionado con el Lugar Santo, que por muchos días no pude hablar de ello.
Por la luz que el Señor me ha otorgado sé que debería haber un reavivamiento de los mensajes que se han dado en el pasado, porque los hombres procurarán introducir nuevas teorías y tratarán de probar que éstas son bíblicas.  En cambio son errores que, si se les da cabida, socavarán la fe en la verdad.  No debemos aceptar estas suposiciones y hacerlas circular como si fueran verdad...

Siempre existirán los que buscan algo nuevo, los que exageran y fuerzan la Palabra de Dios para obligarla a fundamentar sus ideas y teorías.  Hermanos, tomemos las cosas que Dios nos ha concedido y las que su Espíritu nos ha enseñado en verdad y creamos en ellas, abandonando esas especulaciones que su Espíritu no ha aprobado. 302


20 Octubre COMAMOS LAS HOJAS DEL ÁRBOL DE LA VIDA

En medio de la calle de la ciudad, y a uno y otro lado del río, estaba el árbol de la vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones.  Apoc. 22: 2.

¿Debemos esperar hasta que seamos trasladados para comer de las hojas del árbol de la vida?  El que recibe en su corazón las palabras de Cristo sabe qué significa comer de las hojas del árbol de vida...
La sabiduría que proviene de Dios es el pan de vida.  Son las hojas del árbol de la vida las que se usan para la sanidad de las naciones.  La corriente de vida espiritual estremece el alma cuando las palabras de Cristo se creen y se ponen en práctica.  Así es como somos hechos uno con Cristo.  La experiencia débil y enfermiza se vuelve fuerte.  Significa la vida eterna para nosotros, si mantenemos nuestra confianza firme desde el comienzo hasta el final.

Toda verdad ha de recibirse como la vida de Jesús.  Ella nos purifica de toda impureza y prepara el alma para la presencia de Jesús.  Cristo, la esperanza de gloria, se forma en el interior...
Es fundamental que los que aseguran guardar los mandamientos de Dios posean un conocimiento inteligente de las Escrituras.  De ese modo aprendemos a negar el yo y a ser estrictamente honestos con Dios al usar sus beneficios.  A fin de que pudiéramos comprender la voluntad divina, Dios nos dio la Biblia.  No podemos obedecer sus mandamientos antes que sepamos que existen.

Los padres no tienen excusa si fracasan en obtener una comprensión clara de la voluntad de Dios para poder obedecer las leyes del reino.  Sólo así pueden guiar a sus hijos al cielo.  Mis hermanos y hermanas, es deber de ustedes conocer los requerimientos de Dios. ¿Cómo pueden educar a sus hijos en las cosas de Dios, a menos que sepan primeramente qué está bien y qué está mal, a menos que se den cuenta de que la que influencia significa vida eterna y la desobediencia muerte eterna?

Comprender la voluntad de Dios debe ser la tarea de nuestra vida.  Solamente al hacer esto podremos instruir a nuestros hijos correctamente.  Cada palabra y acción de ustedes ha de estar de acuerdo con la voluntad del Señor, independientemente de las opiniones y prácticas de quienes rehusan obedecer a Dios. 303


21 Octubre SOLO UNA LUZ PARA ILUMINAR LA SENDA

Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto.  Prov. 4: 18.

El amor de Cristo en el corazón, que revela por medio de la vida su maravilloso poder, es el mayor milagro que puede realizarse ante el mundo caído y contencioso.  Tratemos de obrar este milagro, no con nuestro propio poder sino en el nombre del Señor Jesucristo, de quien somos y a quien servimos.  Llenémonos de Cristo, y el poder milagroso de su gracia será tan plenamente revelado en la transformación del carácter que el mundo se convencerá de que Dios envió a su Hijo al mundo para que los hombres sean como ángeles en carácter y vida.

Los que verdaderamente creen en Cristo se sientan junto a él en los lugares celestiales.  Aceptemos la insignia del cristianismo.  No es un distintivo externo, no es usar una cruz o una corona, sino algo que revela la unión del hombre con Dios.  Despojémonos "del viejo hombre con sus hechos, y...[revistámonos] del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno"  (Col. 3: 9-10). la belleza de la santidad se revela a medida que los cristianos se unen, fusionándose en el amor de Cristo.

"Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne, y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura.  Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió.  Y considerémonos unos á otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuando veis que aquel día se acerca" (Heb. 10: 19-25).
Existe sólo una verdadera religión, sólo un camino al cielo, sólo una luz para iluminar la senda a medida que los peregrinos avanzan de prisa.  En tanto prosigamos en el conocimiento del Señor, reconoceremos a cada paso que Cristo es la "Luz del mundo", que él es "el Camino, la Verdad, y la Vida"; y veremos que la senda por la que nos pide que transitemos es "como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto" (Prov. 4: 18)...

Cuán bendecido, cuán doblemente bendecido, es el hogar en el cual el padre, la madre y los hijos están consagrados al servicio de Cristo. 304


22 Octubre    CRISTO TIENE PODER PARA NOSOTROS

Y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad. Col. 2: 10.

Hemos de vivir bajo los rayos templados y suaves del Sol de justicia.  Nada sino su amorosa compasión, su gracia divina, su excelso poder, pueden capacitarnos para frustrar al implacable enemigo y dominar la oposición del corazón humano. ¿Cuál es nuestra fortaleza? El gozo del Señor.  Dejemos que el amor enternecedor de Cristo colme el corazón y seamos suavizados y subyugados, preparados para recibir el poder que él tiene para nosotros.

Agradezcamos a Dios todos los días por las bendiciones que nos da.  Si el agente humano se humilla ante Dios, reconociendo cuán impropio es abrigar sentimientos de autosuficiencia, reconociendo su total incapacidad para hacer la obra que es necesario realizar a fin de que su alma sea purificada, desechando su propia justicia, Cristo grabará su propia imagen en su alma.  Aplicará su mano a la tarea de crearlo de nuevo, y la continuará hasta que esté "completo en él".

Cristo nunca descuidará la obra que se ha dejado en sus manos.  Inspirará al discípulo resuelto con un sentido de la perversidad, de la condición mancillada por el pecado, de la depravación del corazón sobre el cual él está trabajando.  El verdadero penitente ha aprendido la inutilidad de la autosuficiencia.  Mirando a Jesús, comparando su carácter defectuoso con el carácter perfecto del Salvador, puede decir: en mi mano nada traigo; Simplemente a tu cruz me aferro...

Contemplando a Cristo..., el escudriñador de la verdad ve la perfección de los principios de la ley de Dios, y nada más que la perfección lo satisface.  Ocultando su vida en la vida de Cristo, comprende que la santidad de la ley divina se revela en el carácter de Cristo, y cada vez se esfuerza más fervientemente por ser como él.  En cualquier momento puede presentarse una guerra, puesto que el tentador ve que está perdiendo a uno de sus súbditos.  Debe librarse una batalla con los atributos que Satanás ha estado fortaleciendo para su propio uso.

El agente humano ve con qué tiene que luchar: un extraño poder que se opone a la idea de alcanzar la perfección que Cristo presenta.  Pero con Cristo hay poder salvador, que obtendrá la victoria por él en el conflicto.  El Salvador lo fortalecerá y lo ayudará cuando se acerque suplicando gracia y eficiencia. 305


23 Octubre AYUDA PROMETIDA PARA EL CONFLICTO

Ahora, así dice Jehová, Creador tuyo, oh Jacob y Formador tuyo, oh Israel: No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú.  Isa. 43: 1.

Todo obstáculo para la redención del pueblo de Dios ha de ser erradicado abriendo la Palabra de Dios y presentando un simple "Así dice el Señor".  La verdadera luz ha de resplandecer, puesto que tinieblas cubren la tierra y densa oscuridad a los pueblos.  La verdad del Dios viviente debe aparecer en marcado contraste con el error.  Proclamen las buenas nuevas: Tenemos un Salvador que dio su vida para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
Aparecerán trabas para impedir el progreso de la obra del Señor, pero no teman.  A la omnipotencia del Rey de reyes, nuestro Dios -observador del pacto-, une la bondad y el cuidado de un tierno pastor.  Nada puede obstruir su camino.  Su poder es absoluto y es la garantía inamovible del cumplimiento de sus promesas a su pueblo...

La iglesia de Cristo es el instrumento de Dios para la proclamación de la verdad.  Está autorizada por él para efectuar una labor especial, y si es fiel a Dios y obediente a todos sus mandamientos, morará en ella la excelencia del poder divino.  Si honra al Señor Dios de Israel ningún poder podrá oponérsele.  Si mantiene su fidelidad, las fuerzas del enemigo ya no podrán subyugarla más de lo que puede la paja resistir al remolino de viento.

Se halla ante la iglesia el amanecer de un día glorioso y brillante si se viste con el manto de la justicia de Cristo, apartándose de toda alianza con el mundo.  Los miembros de la iglesia necesitan ahora confesar sus errores y unirse.  Mis hermanos y hermanas, no permitan que nada se introduzca y los separe entre sí y de Dios.  No hablen de diferencias de opiniones sino únanse en el amor de la verdad según es en Cristo Jesús.  Acudan a Dios e imploren por la sangre derramada del Salvador como razón para recibir ayuda en la contienda contra el mal.  Les aseguro que no suplicarán en vano.  A medida que se acerquen a Dios, con sincera contrición y en total certidumbre de fe, el enemigo que procura destruirlos será vencido.
Regresen al Señor, prisioneros de la esperanza.  Procuren la fortaleza de Dios, del Dios vivo.  Muestren una fe humilde y firme en su poder y en su disposición para salvar.  De Cristo está fluyendo el torrente viviente de salvación. 306


24 Octubre EL SERVICIO A DIOS COMIENZA EN LA TIERRA

Para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo. 1 Ped. 1: 7.

"Y no habrá más maldición".  En todas partes podemos ver las consecuencias de la maldición.  Alabemos al Señor porque en la Tierra Nueva "no habrá más maldición; y el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán"  (Apoc. 22: 3).  Algunos saben muy poco acerca del significado del verdadero servicio.  Los cantantes que van a actuar en un espectáculo dedican tiempo para practicar, para familiarizarse con la música y la letra.  Para que aprendamos a servir al Señor en el cielo, debemos participar en su servicio ahora, para ir conociéndolo y para aprender a ser siervos fieles...

Es nuestro privilegio comprender la bendita Palabra de Dios.  Hemos caído, es cierto, pero no permaneceremos siempre en el pecado.  Se nos ha colocado en terreno ventajoso.  El Señor Dios del cielo "de tal manera amó... al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna" (Juan 3: 16).  ¡Qué preciosa esperanza tenemos en Cristo!...

Sobrevendrán tentaciones.  Pero cuando Satanás arroja su sombra infernal ante nosotros, debemos atravesar por fe las tinieblas hacia la Luz de la vida; hacia el que no sólo creó al hombre, sino que lo redimió por su propia sangre.  Somos propiedad estimada de Cristo.  Con fe viva debemos colaborar con él en nuestra propia salvación.  Quienes descansan en Cristo Jesús nunca están inquietos o ansiosos.  El Señor es totalmente sincero cuando nos invita a entregarle la custodia de nuestras almas, como a un fiel Creador.
Los que mantengan su fe firme hasta el fin saldrán del horno de prueba como oro fino siete veces purificado.  Acerca de esta obra, el profeta Isaías declara: "Haré más precioso que el oro fino al varón, y más que el oro de Ofir al hombre" (Isa. 13: 12).  Cuando estén en dificultades, recuerden que la fe probada en el horno de la aflicción es más preciosa que el oro purificado en el fuego.  Recuerden que hay uno que vela en todo momento, para ver cuándo la última partícula de impureza es erradicada de su carácter. 307


25 Octubre EL SIGNIFICADO DE LA COMUNIÓN CON DIOS

Lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo. 1 Juan 1: 3.

La comunión con Dios es la vida del alma.  No es algo que no podamos entender, o que podamos adornar con hermosas palabras, sino algo que nos da la genuina experiencia que le otorga a nuestras palabras el valor real.  La comunión con Dios nos brinda una experiencia diaria que en verdad hace que nuestro gozo sea completo.

Los que tienen esa unión con Cristo lo manifestarán en espíritu, en palabras y en obras.  La profesión no es nada a menos que de palabra y de hecho se revele el buen fruto.  La unidad, comunión de unos con otros y con Cristo: ése es el fruto que lleva cada pámpano de la vid viviente.  El alma purificada, nacida de nuevo, tiene un testimonio claro y distinto para dar...

Conocer a Dios significa, en el sentido bíblico del término, ser uno con él en corazón y mente, conociéndolo por experiencia propia, manteniendo una comunión reverente con él como Redentor.  Sólo a través de una sincera obediencia puede obtenerse esa comunión.  Donde ésta falta, el corazón no es en ningún sentido un templo de Dios, sino que es dirigido por el enemigo, que está llevando a cabo sus propios propósitos por medio del agente humano.  Dicho individuo, cualesquiera sean su profesión y sus pretensiones, no es un templo del Espíritu Santo.

La experiencia se perfecciona llevando frutos.  El que no da buenos frutos en palabras y en hechos, en la fortaleza de un principio elevado, ennoblecedor, es un mal árbol.  El fruto que éste lleva es desabrido para Dios.  El conocimiento de Cristo que profesa es una falsedad, un engaño...
Por la luz que Dios me ha otorgado, sé que el mayor peligro de los hombres se encuentra en el autoengaño.  Satanás está aguardando su oportunidad.  Vendrá a los hombres en forma humana, y les hablará las palabras más fascinantes.  Los acosará con las mismas tentaciones con que acosó a Cristo.  A menos que sus mentes y corazones estén llenos del amor puro, desinteresado y santificado que Cristo reveló, caerán presa del poder de Satanás, y realizarán, dirán y escribirán cosas extrañas, para engañar, si fuese posible, a los mismos escogidos. 308


26 Octubre EL CIELO: EL VERANO DEL CRISTIANO

Aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo. Tito 2: 13.

Cristo pronto vendrá por segunda vez.  De ello deberíamos conversar frecuentemente.  Debería ser el pensamiento predominante en nuestras mentes.  Vendrá con poder y gran gloria, y todo ojo lo verá.  Todos los santos ángeles lo acompañarían.  Acerca de esta compañía, Juan escribe: "Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los seres vivientes, y de los ancianos; y su número era millones de millones" (Apoc. 5: 11).

La trompeta aún no ha sonado.  Quienes han descendido a la tumba todavía no han exclamado: "¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?" (1 Cor. 15: 55).  Los justos muertos aún no han sido arrebatados con los santos vivos para encontrarse con su Señor en el aire.  Pero se aproxima el tiempo en que las palabras pronunciadas por el apóstol Pablo se cumplirán: "Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.  Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor" (1 Tes. 4: 16-17).

Para ser semejantes al Salvador, debemos ser transformados (véase Fil. 3: 20-21).  Ahora es el tiempo de introducir en nuestra vida diaria las virtudes de la vida de Cristo.  No hay tiempo que perder...
Todos los que deseen pueden ser vencedores.  Esforcémonos fervientemente por alcanzar el nivel que se nos indica.  Cristo conoce nuestras debilidades, y podemos recurrir a él diariamente en busca de ayuda.  No es necesario que obtengamos fortaleza con un mes de anticipación.  Hemos de triunfar día a día.
Esta tierra es el lugar de preparación para el cielo.  El tiempo que pasamos aquí es el invierno del cristiano.  Los vientos fríos de la aflicción soplan sobre nosotros, y las olas de los problemas nos arrollan.  Pero en un futuro cercano, cuando Cristo venga, las penas y los lamentos habrán desaparecido para siempre.  Entonces será el verano del cristiano.  Todas las pruebas habrán concluido, y no habrá más enfermedad ni muerte.  "Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron" (Apoc. 21: 4). 309


27 Octubre     BENDITA SEGURIDAD

No te desampararé, ni te dejaré. Heb. 13: 5.

Tenemos sólo una vida para vivir, y por medio de nuestra comunión diaria con Dios, y por los méritos de nuestro Señor Jesucristo, tenemos apoyo constante al hacer las cosas que representarán a Cristo ante el mundo.  Podemos no disponer de todas las comodidades que algunos tienen en cuanto a facilidades y bienes materiales, pero tenemos la bendita seguridad que Cristo dio a sus discípulos... Les dijo: "No se turbe vuestro corazón: creéis en Dios, creed también en mí.  En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros.  Y si me fuere y os preparara lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis" (Juan 14: 1-3.)

¡Benditas palabras! Podemos recibir a Cristo en nuestros corazones, y será para nosotros esperanza, valor y gracia sustentadora.  El Señor desea que confiemos completamente en él.  Entonces, en la sencillez de nuestra fe, creeremos que Cristo hará por nosotros todo lo que ha prometido.  Acudan todos al Salvador con la completa seguridad de que hará todo lo que ha prometido.
No hay mejor manera de agradar al Salvador que teniendo fe en sus promesas.  Su misericordia puede llegar a ti, y tus oraciones llegarán a él.  Nada puede interrumpir esta línea de comunicación.  Debemos aprender a llevar todas nuestras perplejidades a Jesucristo, porque él nos ayudará, escuchará nuestros pedidos.  Podemos acudir a él, sin ninguna duda, en completa seguridad de fe, porque él es el camino viviente...

Cuanto más insistimos en las peticiones que hacemos llegar a su trono, tanto más seguros estamos de recibir constantemente la abundante gracia de nuestro Señor Jesucristo.  Tú no fortaleces el camino que recorres por [tener] fe.  Pero creces en fuerza y seguridad porque tienes un Guía a tu lado...
Confía, entonces, en el Señor Jesús para que te guíe paso a paso en el sendero recto.  Puedes obtener seguridad y fuerza en cada paso que das, porque puedes tener la seguridad de que tu mano está en la suya.  Puedes "correr y no cansarte", puedes "caminar y no desmayar", porque puedes ver por fe que tienes tu mano en la de Cristo.  No te hundirás en el desaliento, porque a medida que sigas conociendo al Señor, confiando en él, tendrás la seguridad de que Aquel que nunca abandona a quienes confían plenamente en él, es tu constante Ayudador. 310


28 Octubre DEJEMOS EL YO EN LAS MANOS DE DIOS

Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre. Juan 10: 29.

Debemos elevarnos a un grado más alto en el tema de la fe.  Tenemos tan poca fe.  La Palabra de Dios es nuestro respaldo.  Debemos tomarla, creyendo sencillamente cada palabra.  Con esta seguridad podemos pedir grandes cosas, y de acuerdo con nuestra fe nos serán concedidas... Si humillamos nuestros corazones delante de Dios; si buscamos morar en Cristo, tendremos una experiencia más santa y elevada...
La verdadera fe consiste en hacer precisamente las cosas que Dios ha ordenado, no las que no ha mandado.  Los frutos de la fe son la justicia, la verdad y la misericordia.  Necesitamos caminar a la luz de la ley de Dios; y entonces las buenas obras serán el fruto de nuestra fe, los resultados de un corazón renovado cada día...
De ninguna manera debemos convertir el yo en nuestro dios.  Dios se dio a sí mismo para morir por nosotros, a fin de purificarnos de toda iniquidad.  El Señor llevará a cabo esta obra de perfección en nosotros si le permitimos que nos controle...

La obra de justificación no puede ser realizada a menos que ejercitemos una fe implícita... Por medio de la unión con él, por medio de la fe viviente, tenemos el privilegio de gozar de la virtud y la eficacia de su mediación.  En consecuencia, somos crucificados, muertos y resucitados con Cristo, para caminar en novedad de vida con él.

No debemos sostenernos con nuestras propias manos.  Debemos abandonar el yo en las manos de Dios... Nuestra falta de fe es la razón por la cual no hemos visto más del poder de Dios.  Ejercitamos más fe en nuestras propias obras que en la obra de Dios por nosotros.  Dios dispuso que se hiciera todo lo posible para que pudiéramos estar corazón con corazón, mente con mente, hombro con hombro.  La falta de amor y confianza entre nosotros debilita nuestra fe en Dios.

Necesitamos orar como nunca hemos orado por el bautismo del Espíritu Santo, porque, si hubo alguna vez un tiempo cuando necesitamos ese bautismo, es ahora.  No hay nada que el Señor nos haya dicho más frecuentemente que nos concedería, ni nada por lo que su nombre sería más glorificado al dárnoslo, que el Espíritu Santo.  Cuando participemos de este Espíritu, los hombres y las mujeres nacerán de nuevo... Las almas que una vez estuvieron perdidas, serán encontradas y traídas de regreso. 311


29 Octubre QUE SIGNIFICA PERFECCIÓN CRISTIANA

Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.  Fil. 4: 13.

¿Qué requiere Dios?  Perfección; nada menos que la perfección.  Pero si hemos de ser perfectos, no pondremos nuestra confianza en el yo.  Diariamente necesitamos comprender que no debemos confiar en nosotros mismos.  Necesitamos aferrarnos con fe firme de las promesas de Dios.  Necesitamos implorar la ayuda del Espíritu Santo, conscientes de nuestra impotencia.  Entonces, cuando el Espíritu Santo obre, no daremos la gloria al yo.  El Espíritu tomará nuestro corazón bajo su cuidado, haciendo que le lleguen los brillantes rayos del Sol de justicia. Debemos ser guardados por el poder de Dios mediante la fe.
Cuando estemos diariamente bajo el control del Espíritu de Dios, seremos el pueblo que guarda los mandamientos. Podemos mostrar al mundo que la obediencia de los mandamientos de Dios trae recompensa en esta vida y también felicidad eterna en la vida futura. A pesar de nuestra profesión de fe, el Señor, que pesa nuestras acciones, no ve sino una representación imperfecta de Cristo. El ha declarado que una condición tal no puede glorificarlo.

Significa mucho entregar la custodia del alma a Dios. Significa que hemos de vivir y caminar por fe, no confiando y glorificando al yo, sino mirando a Jesús, nuestro Abogado, el Autor y Consumador de nuestra fe. El Espíritu Santo hará su obra sobre el corazón contrito, pero nunca podrá obrar sobre un alma presumida y autosuficiente. Una persona tal tratará de mejorar por su propia sabiduría. Se interpone así entre su alma y el Espíritu Santo, y le impide obrar...

El Espíritu Santo desea cooperar con todos los que le reciban y estén dispuestos a ser enseñados por él. Los que se aferran de la verdad y son santificados mediante ella, están tan unidos a Cristo que pueden representarlo en palabra y acción. Están revestidos de Jesús y poseen un poder que los capacita para revelar la verdad a otros. Quiera el Espíritu Santo hablar a los corazones de los integrantes del pueblo de Dios para que sus palabras puedan ser tan escogidas como el oro, al dar el pan de vida a quienes están en transgresión y pecado...

Es la voluntad de Dios que las bendiciones otorgadas al hombre sean dadas en plenitud. Él hizo provisión para que toda dificultad pueda ser superada, para que cada necesidad pueda ser suplida mediante su Espíritu. Es su designio que el hombre perfeccione un carácter cristiano. 312


30 Octubre RESPLANDECER CON BRILLO VIVIENTE

Y serán para mí especial tesoro, ha dicho Jehová de los ejércitos, en el día en que yo actúe; y los perdonaré, como el hombre que perdona a su hijo que le sirve. Mal. 3: 17.

Los cristianos son las gemas de Cristo, comprados a un precio infinito. Deben resplandecer brillantemente para él, reflejando la luz de su hermosura. Y han de recordar siempre que todo el lustre que posee el carácter cristiano proviene del Sol de justicia. El lustre de las joyas de Cristo depende del pulido que reciban. Dios no nos obliga a ser pulidos. Se nos deja en libertad de elegir ser pulidos o permanecer sin pulir. Pero todo el que sea declarado digno de un lugar en el templo de Dios debe someterse al proceso del pulimento. Debe dar su consentimiento para que se corten los bordes ásperos de su carácter, a fin de que pueda ser simétrico y hermoso, idóneo para representar la perfección del carácter de Cristo.
Se deshonra al Señor cuando su pueblo no vive en la luz del Sol de justicia ni refleja más luz que la de los guijarros comunes. Se lo deshonra cuando el servicio que se le presta está empañado con la lepra del egoísmo.

El divino Artífice dedica poco tiempo al material sin valor. Solamente pule las joyas preciosas para que sean dignas de un palacio. Con el martillo y el cincel elimina los bordes ásperos, preparándonos para ocupar un lugar en el templo de Dios. El proceso es severo y doloroso.  Lastima el orgullo humano. Cristo corta profundamente en la experiencia que el hombre, en su autosuficiencia, considera como completa, y elimina el enaltecimiento propio del carácter. Quita las superficies excedentes, y aplicando la piedra a la rueda esmeril, la presiona a fin de que toda aspereza sea desgastada. Entonces, sosteniendo la joya ante la luz, el Maestro contempla en ella un reflejo de su propia imagen y la declara digna de un lugar en su templo.
¡Bienaventurada sea la experiencia, aunque severa, que da nuevo valor a la piedra, capacitándola para brillar con un resplandor viviente!

[El Señor] tiene obreros a los cuales llama de la pobreza y la oscuridad. Ocupados en los deberes cotidianos de la vida, y vestidos con ropas comunes, son considerados como de poco valor por los hombres. Pero Cristo ve en ellos posibilidades infinitas, y en sus manos llegarán a ser joyas preciosas, que resplandecerán brillantemente en el reino de Dios. 313



31 Octubre SOMOS OBJETO DEL AMOR INFINITO

Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo. Efe. 2: 4-5.

El corazón que se rinda a la sabia disciplina de Dios, habrá de confiar en cada manifestación de su providencia... La tentación procurará desalentarnos, pero, ¿qué se logra al ceder a la tentación? ¿Obtendrá, acaso, el alma algo mejor murmurando y quejándose de aquello que es la única fuente de poder? ¿Está el ancla echada dentro del velo? ¿Soportaremos la enfermedad? ¿Cuál será nuestro testimonio en los instantes finales de la vida, cuando los labios estén temblorosos por la muerte? ¡El ancla está firme! Yo sé que mi Redentor vive...

Oh Jesús precioso, amoroso, longánime, clemente ¡cuánto te adora mi alma! ¡Que un alma pobre, indigna, contaminada por el pecado pueda estar de pie delante del Dios santo, perfecta en justicia, sólo lo debemos a quien es nuestro Sustituto y Garantía! Maravíllense los cielos y asómbrese la tierra, que la raza caída sea objeto de su infinito amor y gozo. El Creador se regocija por ellos con cánticos celestiales, mientras el hombre que fuera contaminado por el pecado, ha venido a ser limpio por la justicia de Cristo, para presentarse ante el Padre libre de mácula pecaminosa; sin "mancha ni arruga ni cosa semejante" (Efe. 5: 27). "¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica"  (Rom. 8: 33).

Que toda alma débil y sacudida por la tempestad de las pruebas pueda anclarse en Jesucristo, y no centrarse tanto en sí misma como para pensar sólo en sus pequeños fracasos y en la interrupción de sus planes y esperanzas. ¿Acaso el plan de salvación no lo abarca todo? Si es el Dios infinito que me justifica, "¿quién es el que condenará? Cristo es el que murió" (Rom. 8: 34). ¡El es quien, al morir por el hombre, demostró que lo ama tanto como para morir por él! La ley condena al pecador y nos lleva hasta Cristo. Dios es quien justifica y perdona.

Satanás nos acusará y pedirá destruirnos, pero es Dios quien abrirá la puerta al refugio. Y es Dios el que justifica a quien traspasa el umbral de esa puerta. Entonces, si Dios es por nosotros, ¿quién podrá estar contra nosotros? ¡Oh, qué verdad gloriosa, brillante! ¿Por qué los hombres no pueden discernirla?...
Dios vive y reina. Todos los salvados deben luchar virilmente como soldados de Jesucristo; entonces sus nombres serán registrados en los libros del cielo como fieles y verdaderos. 314



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¡MARANATA: EL SEÑOR VIENE!


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Última actualización27/06/2015