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Dios nos Cuida Septiembre

       Cada Día con Dios

 

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Septiembre  1 EL CONFLICTO HA TERMINADO *

Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido. Mat. 5: 18.

Cuando Cristo inició su campaña, Satanás le salió al encuentro y le disputó cada centímetro de terreno, ejerciendo al máximo su poder para vencerlo. Muchas cosas estaban implicadas en ese conflicto. Intereses vitales estaban en juego. Los interrogantes que había que responder eran: "¿Es imperfecta la ley de Dios y es necesario enmendarla o abrogarla? O, en cambio, ¿es inmutable? ¿Es estable el gobierno de Dios, o necesita algunas rectificaciones?" No sólo en presencia de los que vivían en la ciudad de Dios había que responder a esas preguntas, sino ante los habitantes de todo el universo celestial...
Desde el pesebre hasta la cruz Satanás persiguió al Hijo de Dios. Las tentaciones se acumularon sobre él como una tempestad. Pero cuanto más fiero era el conflicto, más se familiarizaba con las tentaciones que asedian a los hombres, y más preparado estaba para socorrer a los tentados.
La dureza de la prueba por la cual tuvo que pasar Cristo guardaba proporción con el objeto que había que ganar o perder mediante su éxito o su fracaso. No estaba en juego sólo el interés de un mundo. Este planeta era el campo de batalla, pero todos los mundos que Dios ha creado se verían afectados por el resultado del conflicto... Satanás trató de causar la impresión de que estaba trabajando por la libertad del universo. Incluso cuando Cristo estaba en la cruz, el enemigo decidió imprimir a sus argumentos tal alteración, tanto engaño, un carácter tan insidioso, que todos se convencieran de que la ley de Dios es tiránica. Él mismo trazó todo plan, ideó todo mal, encendió toda mente para causar aflicción a Cristo. Él mismo instigó las falsas acusaciones que se lanzaron contra Aquel que sólo había obrado el bien. Él mismo inspiró los crueles actos que añadieron sufrimientos al puro, santo e inocente Hijo de Dios.
Mediante su conducta, Satanás forjó una cadena con la cual él mismo será encadenado. El universo celestial será testigo de cuán justo es Dios al castigarlo. El cielo mismo vio lo que el cielo hubiera llegado a ser, si Satanás hubiera estado en él...
No sólo en las mentes de unas pocas criaturas finitas que habitan este mundo, sino en las de todos los habitantes del universo celestial, ha quedado establecida la inmutabilidad de la ley de Dios. 254


Septiembre   2 INSTRUMENTOS DEL CIELO

Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables. 1 Ped. 3: 8.

Cuánta necesidad hay de cultivar la ternura y la gentileza. Nadie debería avergonzarse por manifestar un espíritu tierno y compasivo con los que yerran; porque los que piensan que no cometen errores están muy lejos de no tener falta alguna delante de Dios. Nadie piense que al manifestar compasión está haciendo algo de lo cual se debería avergonzar...
Cuando sobreviene una crisis en la vida de un alma, y alguien intenta aconsejarla, ese consejo sólo tendrá el peso de la influencia para bien que pueda ejercer el ejemplo del consejero. Es la vida consecuente, la revelación de un interés sincero y cristiano por las almas en peligro, lo que le dará eficacia al consejo para persuadir y lograr que dicha alma retorne a la senda segura. Los que se apresuran a censurar a los demás, los que pronuncian palabras que cortan y maltratan al alma herida, están haciendo la obra de Satanás y cooperan con el príncipe de las tinieblas...
Recuerden las almas tentadas y probadas que cuando cae sobre ellas el castigo, se debe a que el Señor los quiere salvar de la muerte. Recuerden las almas que son reprendidas que "yo reprendo y castigo a todos los que amo" (Apoc. 3: 19).
El instrumento humano, imbuido del Espíritu de Cristo, velará por las almas como quien tiene que dar cuenta. Estamos a las órdenes de Cristo y debemos comprender cuál es nuestro deber y cumplirlo en el temor a Dios, con la mira puesta en su gloria, y no ser infieles. No alberguemos pensamientos egoístas ni sentimientos que silencien nuestros labios. Hablen sin temor. Con el corazón lleno de ternura y amor por las almas, adviertan, exhorten y supliquen.
No dejen de trabajar por las almas mientras haya un rayo de esperanza. Hay palabras que pueden herir el corazón. ¡Oh! Sean cuidadosos entonces, y revístanse del amor y la ternura de Jesús. El amor y la simpatía deben suavizar el tono de la voz... Así como tratan a los demás, así como juzgan a otros, así los tratará y juzgará el Señor. Quien pretenda ser hijo de Dios debe poner en práctica las lecciones de Cristo. Si cree que tiene que herir, siéntase obligado a curar también. Siempre hay que comunicar la verdad con amor, con el Espíritu de Cristo en el alma. 255


Septiembre   3 COMO CAUSAR PROFUNDA IMPRESIÓN

Entonces viendo el denuedo de Pedro y de Juan, y sabiendo que eran hombres sin letras y del vulgo, se maravillaban; y les reconocían que habían estado con Jesús. Hech. 4: 13.

Cuando Cristo estuvo en la tierra, no aconsejó a los pescadores que dejaran sus redes y barcas y que fueran a los maestros judíos con el fin de obtener una preparación para el ministerio evangélico. "Andando Jesús junto al mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran pescadores. Y les dijo: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres. Ellos entonces, dejando al instante las redes, le siguieron. Pasando de allí, vio a otros dos hermanos, Jacobo hijo de Zebedeo, y Juan su hermano, en la barca con Zebedeo su padre, que remendaban sus redes; y los llamó. Y ellos. dejando al instante la barca y a su padre, le siguieron" (Mat. 4: 18-22).
Esta rápida obediencia, que no hace preguntas, que no espera un salario, parece extraordinaria. Pero las palabras de Cristo constituían una invitación que implicaba realmente todo lo que él quería dar a entender. Sus palabras tenían una influencia impelente. No contenían largas explicaciones, pero lo que decía tenía una fuerza de atracción...
Cristo haría instrumentos de esos humildes pescadores, al relacionarlos consigo mismo, para lograr que los hombres abandonaran el servicio de Satanás y, al hacer de ellos creyentes en Cristo, les enseñaría todo lo concerniente al reino de Dios. Al hacer esta obra llegarían a ser sus ministros, pescadores de hombres...
Cristo eligió lo insensato del mundo, a los que éste consideraba indoctos e ignorantes, para confundir a los sabios. Los discípulos no conocían las tradiciones de los rabinos, pero con el ejemplo de Cristo, su Maestro, obtuvieron una educación de primer orden, porque tenían ante sí un Ejemplo divino. Cristo les fue presentando las verdades más elevadas.
A los que Dios emplea en su servicio, los prepara a su manera con el fin de que lo sirvan. Los que predican a Cristo deben aprender de él diariamente, para comprender el misterio de salvar y servir a las almas por las cuales él murió... Deben seguir su ejemplo en todo, para compartir con otros su tierna compasión, y su decidida oposición a toda obra mala. 256


Septiembre  4 PARA LOS TEMEROSOS, DESFALLECIENTES Y DÉBILES

Confía en Jehová, y haz el bien; y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad. Sal. 37: 3.

¡Cuán dispuestos estamos a hablar de nuestras dificultades y pruebas! Aparecen tantos problemas innecesarios, nos explayamos en tantos temores, damos a conocer un cúmulo tan grande de ansiedades que se podría suponer que no disponemos de un Salvador amante y piadoso, listo para escuchar nuestras plegarias y para ser nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.
Algunos están continuamente albergando temores y cargándose de problemas. Cada día están rodeados de las manifestaciones del amor de Dios, cada día gozan de las bondades de su providencia, pero pasan por alto estas bendiciones. Sus mentes se espacian continuamente en algo desagradable que temen pueda sobrevenir; o pueda ser que exista realmente alguna dificultad que, aunque pequeña, no les permite ver las muchas cosas que demandan su gratitud. Las dificultades que encuentran, en lugar de conducirlos a Dios, la única fuente de auxilio, los separarán de él, porque les sugieren inquietud y los inducen a quejarse.
Hermanos y hermanas: ¿Hacemos bien en ser tan incrédulos?... Jesús es nuestro amigo. Todo el cielo está interesado en nuestro bienestar; y nuestra ansiedad y nuestro temor entristecen al Santo Espíritu de Dios. No debemos permitir que nos embarguen preocupaciones que sólo nos desgastan y nos cansan, y que no nos ayudan a sobrellevar las dificultades. No debiéramos dar lugar a esta desconfianza en Dios que nos induce a descuidar la preparación necesaria para cumplir en el futuro el principal propósito de la vida, como si nuestra felicidad dependiera de las cosas terrenales, y pudiéramos lograrlas mientras ignoramos el hecho de que Dios controla todo.
Los negocios pueden sumirlos en perplejidad; las perspectivas pueden ser cada vez más oscuras o incluso pueden enfrentar la amenaza de alguna pérdida financiera. Pero no se desanimen; depositen en Dios sus preocupaciones y permanezcan tranquilos y alegres. Comiencen cada día con una ferviente oración, sin olvidarse de alabar y dar gracias. Pidan sabiduría para administrar sus asuntos con discreción, para que no experimenten pérdidas ni desastres. Hagan todo lo posible para lograr resultados favorables. Jesús ha prometido ayuda divina, pero no sin el concurso del esfuerzo humano. 257


Septiembre 5  LA ÚNICA SEGURIDAD*

Tú hablarás a los hijos de Israel, diciendo: En verdad vosotros guardaréis mis días de reposo [sábado]; porque es señal entre mí y vosotros por vuestras generaciones, para que sepáis que yo soy Jehová que os santifico. Exo. 31: 13.

Cada cual busque al Señor por sí mismo. La eternidad está delante de nosotros, Usted no puede permitirse dejar pasar un día más sin ponerse del lado del Señor. ¿No hará la parte que Dios le ha asignado para los momentos finales de la historia de esta tierra?
Es imposible dar una idea de la experiencia del pueblo de Dios que estará en la tierra cuando se unan las angustias del pasado con la gloria celestial. Caminarán en medio de la luz que procede del trono de Dios. Por medio de los ángeles habrá comunicación constante entre el cielo y la tierra. Y Satanás, rodeado de ángeles malos, pretenderá ser Dios, obrará toda clase de milagros para engañar si fuera posible aun a los escogidos. El pueblo de Dios no encontrará seguridad en los milagros, porque Satanás puede falsificar cualquier milagro que se logre hacer. El probado pueblo de Dios encontrará su seguridad y su poder en la señal mencionada en Exodo 31: 12-18. Deben ponerse de parte de la Palabra de vida, es a saber, de un "Escrito está". Es el único fundamento sobre el cual puede estar seguro. Los que hayan violado su pacto con el Señor se encontrarán en aquel día sin esperanza y sin Dios en el mundo.
Los adoradores de Dios se distinguirán especialmente por su observancia del cuarto mandamiento, puesto que ésta es la señal de su poder creador y el testimonio de su derecho a recibir la reverencia y el homenaje de los hombres. Los malvados se distinguirán por sus esfuerzos para derribar este monumento del Creador, para exaltar el día instituido por Roma. Cuando el conflicto culmine, la cristiandad estará dividida en dos grandes clases: los que guardan los mandamientos de Dios y tienen la fe de Jesús, y los que adoran a la bestia y a su imagen, y reciben su marca...
El pueblo de Dios tendrá que enfrentar tremendas pruebas. El espíritu de la guerra está conmoviendo las naciones de un extremo al otro de la tierra. Pero en el medio del tiempo de angustia que está por venir -un tiempo de angustia que no tendrá paralelo desde que existe nación-, el pueblo de Dios permanecerá inconmovible. Satanás y sus ángeles no lo podrán destruir, porque ángeles sumamente fuertes los protegerán. 258


Septiembre    6 ABRAMOS LAS VENTANAS DEL ALMA

Buscad a Jehová y su poder; buscad su rostro continuamente. 1 Crón. 16: 11.

 Ahora, justamente ahora, tenemos la oportunidad de abrir las ventanas del alma hacia el cielo y cerrar las ventanas que están orientadas hacia la tierra. Ahora es el momento cuando cada miembro de iglesia debe decir: "Cerraré mi corazón a todo lo que estorbe mi comunión con Cristo, y abriré hacia el cielo las ventanas de mi alma para comprender las cosas espirituales".
Los creyentes necesitan hablar con Dios con respecto a su necesidad individual del Espíritu Santo. La Palabra de Dios debe ser su seguridad. Todo el cielo nos está invita
 

ndo a recibir en nuestras vidas los brillantes rayos del Sol de justicia. Si hablamos de fe, esperanza y valor, nuestras almas se fortalecerán, y aumentarán nuestra esperanza, nuestro valor y nuestra fe. Busquemos el gran don del Sol de justicia, para que por medio de nosotros pueda resplandecer sobre los demás. Busquemos al Señor para aprender a hacer sus obras en el mundo. Esto hará de nosotros prósperos misioneros, capaces de ayudar a otros a lograr una experiencia llena de esperanza y valor.

 Al servir al Maestro no pasemos por alto las cosas pequeñas. Cada ser humano tiene una tela de la vida que tejer, y si al final completa y perfecciona el modelo que se le ha dado, cada hebra debe ser trabajada cuidadosa y fielmente. La gracia de Cristo nos capacitará para bordar bien y diestramente. Cada día debemos hacer esfuerzos diligentes para mejorar. Cada día debemos emplear nuestra inteligencia cristiana para fortalecer al débil y animar al desalentado. Cada alma tendrá que pasar por una gran prueba. Entonces, ¿no trabajaremos, velaremos, oraremos y alabaremos al Señor? Gracias a esto nuestra experiencia será sumamente preciosa. Muchos creyentes han sufrido una gran pérdida porque no han buscado fervientemente al Señor con una fe que no puede ser negada.

 Las palabras pronunciadas y las tareas realizadas en forma sencilla, humilde y valerosa infundirán fe en otros corazones. El Señor viene pronto, y el corazón natural se debe convertir cada día. Debemos aprender a hablar con la mansedumbre de Cristo; nuestras obras y nuestro espíritu deben dar testimonio de que estamos sirviendo al Señor. 259


Septiembre   7 SEGUROS GRACIAS A NUESTRO SUSTITUTO *

 El cual se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos del presente siglo malo, conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre. Gál. 1: 4.

 Al dar su vida por la vida del mundo, Cristo franqueó el abismo abierto por el pecado, para unir esta tierra maldita con el universo celestial. Dios escogió este mundo para que fuera el escenario de sus poderosas obras de gracia. Mientras la sentencia condenatoria pendía sobre él a causa de la rebelión de sus habitantes, mientras nubes de ira se iban acumulando debido a la trasgresión de la ley de Dios, se escuchó una voz misteriosa en el cielo que decía: "He aquí, vengo... El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado" (Sal. 40: 7-8).
Nuestro sustituto y seguridad vino del cielo para declarar que había traído con él el inmenso e incalculable don de la vida eterna. Se ofrece perdón a todos los que quieran volver a ser leales a la ley de Dios. Pero hay quienes rehúsan aceptar un "Así dice Jehová". No reverencian ni respetan su ley. Promulgan rigurosas leyes humanas que se oponen a un "Así dice Jehová", y por precepto y ejemplo inducen a pecar tanto a hombres, como a mujeres y niños. Exaltan las leyes humanas por encima de la ley divina.
Pero la condenación y la ira de Dios penden sobre los desobedientes. Ya se están juntando las nubes de la justicia de Dios. Por siglos y siglos se han estado acumulando los materiales destructivos, y sin embargo sigue aumentando la apostasía, la rebelión y la deslealtad contra Dios. El pueblo remanente de Dios, los que guardan sus mandamientos, comprenderán las palabras de Daniel: "Muchos serán limpios, y emblanquecidos y purificados; los impíos procederán impíamente, y ninguno de los impíos entenderá, pero los entendidos comprenderán" (Dan. 12: 10).
Satanás ha declarado que este mundo es su territorio. Aquí está su trono, y considera suyos a todos los que no quieren guardar los mandamientos de Dios y rechazan un claro "Así dice Jehová". Están bajo el estandarte del enemigo, porque hay sólo dos bandos en el mundo. Todos están bajo el estandarte de los obedientes o bajo el de los desobedientes.
Jesús está enviando ahora su mensaje a un mundo caído. Se complace en tomar elementos aparentemente sin esperanza, que han sido instrumentos de Satanás, para someterlos a la influencia de su gracia. Se regocija al librarlos de la ira que caerá sobre los desobedientes. 260


Septiembre   8 EL FIADOR CELESTIAL *

Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Mat. 7: 7.

¡Oh, si cada cual conociera por experiencia propia cuánto del descanso prometido por el cielo puede lograr el alma ahora mismo mediante la oración sincera! Si alguien no ha aprendido esta lección, es mejor que no trate de aprender ninguna de las otras lecciones de la vida hasta que aprenda ésta en la escuela de Cristo.
Como cristianos necesitamos una experiencia nueva y viva cada día. Necesitamos aprender a confiar en Jesús, a creer en él y a hacer de él nuestro confidente en todo. Jacob, que era un hombre con defectos y debilidades, llegó a ser un príncipe de Dios por medio de la fe y la oración. El Señor es omnipotente. El hombre es finito. Al conversar con Dios le podemos confiar las cosas más secretas del alma, porque él lo sabe todo, pero no al hombre...
No se descuide ni se separe de la Fuente de su fortaleza. Vigile sus pensamientos y palabras, y en todas las cosas que quiera hacer, trate de glorificar a Dios. Mientras más nos acerquemos al pie de la cruz, más claramente veremos el incomparable encanto de Jesús y el amor sin igual que él ha manifestado por el hombre caído...
No permita que las presiones del trabajo lo separen de Dios, porque si alguna vez necesita consejo, buen juicio e ideas claras, eso ocurre cuando tiene mucho trabajo entre manos. Entonces necesita usted dedicar tiempo a la oración, para tener más fe y una confianza inquebrantable en el consejo del Médico jefe. Pídale que le ayude. Cuando sus tareas lleguen a un punto crítico, ore más.
¡Oh, qué tema para considerar es el hecho de que el hombre, depravado y perdido en su condición natural, puede ser renovado y salvado por la misericordiosa ayuda que Cristo le da por medio del Evangelio! El amor de Jesús en el alma expulsará al enemigo que está tratando de tomar posesión del hombre. Cada prueba soportada con paciencia, cada bendición recibida con gratitud, cada tentación fielmente resistida, hará de usted un hombre fuerte en Jesucristo...
Aférrese del poder de lo alto. Aun Jesús, cuando se preparaba para hacer frente a una gran prueba, acudía a la soledad de las montañas y pasaba la noche orando a su Padre. 261


Septiembre    9 VIVAMOS LA NUEVA VIDA

Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas. Mat. 7: 12.

Cristo vino a enseñarnos no solamente lo que debemos saber y creer, sino también lo que debemos hacer al relacionarnos con Dios y nuestro prójimo. La regla de oro de la justicia requiere que hagamos con los demás lo que quisiéramos que nos hicieran a nosotros: "Han sido adquiridos con la sangre del Salvador; han sido comprados por precio".
En toda nuestra relación con nuestros prójimos, ya sean creyentes o no, debemos tratarlos como Cristo los trataría en nuestro lugar. Si es para nuestro bien presente y eterno obedecer la ley de Dios, será para su bien presente y eterno que lo hagan también. Nuestra meta más alta debe consistir en que seamos para ellos obreros médico-misioneros de acuerdo con la orden de Cristo...
Todos los que entren por las puertas de perla en la ciudad de Dios, deberán haber manifestado a Cristo en todas sus actividades. Esto es lo que los convierte en mensajeros de Cristo, en sus testigos. Deben dar un testimonio claro y definido contra todo mal proceder, y señalar al Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. El da poder, a todos los que lo reciben, de ser hijos de Dios.
La regeneración es la única senda por medio de la cual podemos llegar a la ciudad santa. Es angosta, y estrecha la puerta de entrada, pero por ella debemos guiar a hombres, mujeres y niños, enseñándoles que para ser salvos deben tener un nuevo corazón y un nuevo espíritu. Los antiguos rasgos de carácter hereditarios deben ser vencidos. Los deseos naturales del alma deben cambiar. Se debe renunciar a todo engaño, toda falsificación y toda maledicencia. Hay que vivir una vida nueva, que hace de hombres y mujeres seres semejantes a Cristo. Debemos nadar, por así decirlo, contra la corriente del mal.
El camino que conduce al cielo es angosto, cercado por la ley divina de Jehová. Los que lo siguen deben negarse constantemente a sí mismos. Deben obedecer las enseñanzas de Cristo... No confiemos en el hombre, sino en Jesucristo, que murió para que pudiéramos obtener ,justicia. 262


Septiembre    10 LOS FUNDAMENTOS DE LA SALVACIÓN

Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor, andad como hijos de luz. Efe. 5: 8.

El que mandó que la luz resplandeciera en medio de las tinieblas, arroja luz sobre la mente de todos los que quieran considerarlo como corresponde, amándolo supremamente, y manifestando una fe y una confianza inquebrantables en él. Su luz alumbra las cámaras de la mente y el templo del alma. El corazón se llena con la luz del conocimiento de la gloria que brilla en el rostro de Jesucristo. Y con esa luz viene el discernimiento espiritual. . .
Al ceder voluntariamente a la evidencia de la verdad, y al caminar en la luz que alumbran nuestra senda, recibimos aún más luz. Mediante el poder de la manifestación de la gloria divina, constantemente progresamos en nuestra comprensión espiritual...
El conocimiento de la verdad que tenía Cristo era directo, positivo, sin sombras. Mientras más conozca el hombre a Jesucristo, más cuidadoso será para tratar con respeto, cortesía y corrección a sus semejantes. Ha aprendido de Cristo y sigue su ejemplo en palabra y acción. Por fe está unido con Cristo. "Nosotros somos colaboradores de Dios" (1 Cor. 3: 9).
Cristo oró para que se manifestara unidad entre sus seguidores. Esta unidad es la evidencia que debe convencer al mundo de que Dios envió a su Hijo para salvar a los pecadores. Servimos a Cristo al manifestar un amor mutuo verdadero, puro y santo. Los que han sido elegidos para relacionarse con las instituciones del Señor, deben ser hombres consagrados, abnegados, con espíritu de sacrificio, que vivan no para complacerse a sí mismos, sino al Maestro. Estos son los hombres que honrarán las instituciones del Señor.
Un conocimiento de Dios y de Cristo es positivamente esencial para la salvación. Perdemos mucho cada día si no aprendemos más de la mansedumbre y la humildad de Cristo. Los que aprenden de Cristo obtienen la educación más elevada. Por medio de la fe y la dependencia de la gracia salvadora de Cristo, crecen en conocimiento y sabiduría. Aman y alaban al Señor ..
Los que lleguen a ser salvos deben preocuparse en esta vida de que cada día reciban la gracia de Dios, no para atesorarla con egoísmo, sino para impartirla a fin de que sea bendición para los que se relacionan con ellos, para ayudarlos a educarse en las cosas espirituales. 263


Septiembre    11 VIVOS PARA DIOS

A cualquiera, pues, que me confíese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mí Padre que está en los cielos. Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos. Mat. 10: 32-33.

¿Cómo es esto? ¿Estamos confesando a Cristo cada día en nuestra vida? ¿Lo confesamos mediante nuestra vestimenta, al ataviarnos con adornos sencillos y modestos? ¿Es nuestro arreglo el de un espíritu tranquilo y apacible que es de gran valor a la vista de Dios? ¿Estamos tratando de promover la causa del Maestro? ¿Es definido el límite que existe entre ustedes y el mundo, o están intentando seguir las modas de esta época degenerada? ¿No hay diferencia entre ustedes y los mundanos?...
Si somos cristianos, seguiremos a Cristo, aunque la senda por la que tengamos que caminar no concuerde con nuestras inclinaciones naturales. No vale la pena que yo les diga que no deben usar esto o aquello, porque si el amor a estas cosas vanas está en el corazón de ustedes, el abandono de estos adornos será lo mismo que cortarle las hojas a un árbol. Las inclinaciones del corazón natural volverán por sus fueros. Ustedes deben tener su propia conciencia.
¡Oh, si nos acordáramos que Cristo se hizo pobre para que por su pobreza llegáramos a ser ricos! ¿No trataríamos de honrar su nombre y promover su causa? Debemos permanecer en él como los pámpanos permanecen en la vid. Jesús dice: "Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer... En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos" (Juan 15: 5, 8).
Si cumpliéramos esta orden de nuestro Señor, la situación de nuestras iglesias sería completamente distinta, y sabríamos qué significa la obra íntima del Espíritu de Dios. Lo que necesitamos es que el hacha esté puesta junto a la raíz del árbol. Queremos morir al mundo, morir al yo y vivir para Dios. Nuestra vida debe estar escondida con Cristo en Dios, de manera que cuando él aparezca, nosotros también podamos aparecer con él en gloria. Necesitamos acercarnos a Cristo para que los hombres puedan saber que hemos estado con él y hemos aprendido de él... Mantengan sus ojos puestos en Cristo. Con humildad tratemos de acercarnos a Dios. Mediante las palabras, la conducta y la vida, confesemos a Cristo. 264


Septiembre    12 EL CRISTIANO COMPASIVO

Porque viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí. Juan 14: 30.

Mediante todos sus hábitos de vida el Salvador dio un ejemplo de lo que Dios espera que sea su iglesia en la tierra. Dile esto a la gente. Cristo quiere presentar su iglesia ante el Padre sin mancha ni arruga.
Los primeros años de la vida del Salvador fueron años de pobreza. Los días de su niñez los pasó trabajando. Al trabajar en el banco del carpintero, al asumir las responsabilidades que recaían sobre él como miembro de la familia, a menudo se cansaba. Vivía en una era corrompida. Sin embargo, el mal que lo rodeaba no lo contaminó, ni influyeron sobre él los caracteres de aquellos que eran de personalidad artificial y malvada. En los amplios campos y en medio de los paisajes de la naturaleza, encontraba descanso del trabajo y alimento para su vida espiritual. Al mirar más allá de la superficie, logró acumular un conocimiento de los misterios de la naturaleza que lo llenaba de paz y alegría.
Durante los años de su ministerio público, el Salvador sufrió constantemente el escrutinio de hombres arteros e hipócritas. Continuamente iban espías tras él para tratar de captar algo de sus labios con el fin de usarlo para suscitar prejuicios en su contra. Una y otra vez trataron de que pareciera culpable o que estaba en el error. Hubo oportunidades cuando tendieron trampas delante de él presentándole preguntas cuyas respuestas esperaban usar para provocar su condenación por parte del pueblo. Pero en cada caso se vieron obligados a retirarse confundidos; sus acciones aparecieron en su verdadero carácter como resultado de las respuestas de Cristo. Los discursos del Salvador presentaban la verdad con poder ante las multitudes que lo escuchaban. Hasta los hombres enviados a espiar sus actos se vieron obligados a volver para dar este informe a los que los mandaron: "¡Jamás hombre alguno ha hablado como este hombre!" (Juan 7: 46)...
Tu conversación sea llena de gracia, porque Cristo escucha las palabras que pronuncias. La compasión esté presente en todo lo que dices: entonces se manifestará en ti el carácter de Cristo. Los modales de Jesús eran amables y discretos. Nosotros, como sus seguidores, debemos participar de su naturaleza. Cada día debemos aprender del gran Maestro, para que la atmósfera que rodea el alma se llene de vida espiritual. 265


Septiembre  13 RENDICIÓN INCONDICIONAL

Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí. Gál. 2: 20.

Dios no aceptará nada menos que una rendición incondicional. Los cristianos medio convertidos y pecadores nunca entrarán en el cielo. Allí no encontrarían felicidad; porque no saben nada de los principios elevados y santos que gobiernan a los miembros de la familia real.
El verdadero cristiano mantiene las ventanas del alma orientadas hacia el cielo. Vive en comunión con Jesús. Su voluntad está de acuerdo con la de Cristo. Su mayor deseo consiste en asemejarse cada vez más al Señor...
Debemos luchar ferviente e incansablemente para alcanzar el ideal de Dios para nosotros. No debemos hacerlo a título de penitencia, sino como la única manera de lograr la verdadera felicidad. El único modo de conseguir paz y alegría consiste en mantener una relación viviente con el que dio su vida por nosotros, que murió para que pudiéramos vivir, y que vive para unir su poder con los esfuerzos de los que están luchando para lograr la victoria.
La santidad consiste en estar permanentemente de acuerdo con Dios. ¿No lucharemos para ser lo que Cristo tanto desea que seamos, es a saber, cristianos en hechos y en verdad, para que el mundo pueda ver en nuestras vidas una revelación del poder salvador de la verdad? Este mundo es nuestra escuela preparatoria. Mientras estemos aquí tendremos que enfrentar pruebas y dificultades. El enemigo de Dios tratará continuamente de apartarnos de nuestra lealtad al Señor. Pero mientras nos aferremos al que se entregó por nosotros, estaremos seguros.
El abrazo de Cristo abarca a todo el mundo. Murió en la cruz para destruir al que tenía el poder de la muerte, y para erradicar el pecado de toda alma creyente. Nos invita a ofrecernos en el altar del servicio como holocausto viviente. Debemos consagrar sin reservas a Dios todo lo que tenemos y somos.
En esta escuela primaria de la tierra debemos aprender las lecciones que nos han de preparar para ingresar en la escuela superior, donde nuestra educación proseguirá bajo la dirección personal de Cristo. Entonces él nos explicará el significado de su Palabra. 266


Septiembre    14 PUNTO DE VISTA

Así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella... a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha. Efe. 5: 25, 27.

Llevamos el nombre de cristianos. Seamos fieles a ese nombre. Ser cristianos significa ser semejantes a Cristo. Significa seguir a Cristo en abnegación, llevando en alto su estandarte de amor, honrándolo por medio de palabras y actos desinteresados. En la vida del verdadero cristiano el yo no existe: está muerto. No hubo egoísmo en la vida que Cristo vivió en esta tierra. Aunque asumió nuestra naturaleza, vivió una vida plenamente dedicada al bien de los demás...
Los seguidores de Cristo deben ser puros y leales en palabras y en hechos. En Este mundo, un mundo de iniquidad y corrupción, los cristianos deben manifestar los atributos de Cristo. Todo lo que hagan y digan debe estar libre de egoísmo. Cristo desea presentarnos ante el Padre "sin mancha ni arruga ni cosa semejante", purificados por su gracia y llevando su semejanza.
Por su gran amor, Cristo se entregó a sí mismo por nosotros. Lo hizo para satisfacer las necesidades de las almas que luchan contra el mal. Debemos entregarnos a él. Cuando esta entrega es completa, Cristo puede terminar la obra que comenzó en nuestro favor al entregarse a sí mismo. Entonces nos puede restaurar totalmente.
Cristo se entregó a sí mismo por la redención de la especie, para que todos los que creen en él puedan tener vida eterna. Todos los que aprecien este gran sacrificio reciben del Salvador el más precioso de todos los dones: un corazón limpio. Obtienen una experiencia más valiosa que el oro, o la plata o las piedras preciosas. Se sientan con Cristo en lugares celestiales, para gozar en comunión con él la alegría y la paz que sólo él puede dar. Lo aman con el corazón, la mente, el alma y las fuerzas, pues comprenden que son su herencia adquirida con sangre. Su visión espiritual no esta distorsionada por los procedimientos y los propósitos mundanos. Son uno con Cristo así como él es uno con el Padre.
¿No creen acaso que Cristo valora a los que viven plenamente para él? ¿No creen que visita a los que como el amado Juan se encuentran en dificultades por su causa? El acude junto a sus fieles, y tiene comunión con ellos para animarlos y fortalecerles. 267


Septiembre  15 LA VERDAD TRIUNFARA

No andando con astucia, ni adulterando la palabra de Dios, sino por la manifestación de la verdad recomendándonos a toda conciencia humana delante de Dios. 2 Cor. 4: 2

No se deben minar las verdades fundamentales que el Señor nos ha revelado mediante tantas evidencias milagrosas. Se debe escuchar una voz que apoye definidamente la verdad, y contrarreste el escepticismo y las falacias que nos están llegando de parte del enemigo de la verdad. Se producirán reformas, y la obra de los principios de la verdad divina se manifestará mediante un crecimiento en la gracia, porque los instrumentos divinos son eficientes para iluminar y santificar el entendimiento humano.
La verdad tal como es en Jesús, tal como fue proclamada por él cuando se hallaba envuelto por la nube resplandeciente, es la misma verdad en nuestros días, y renovará ciertamente del mismo modo la mente de quien la reciba ahora, así como lo hizo en lo pasado. Cristo declaró: "Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantara de los muertos. (Luc. 16: 31).
Como pueblo, debemos preparar el camino del Señor, bajo la dirección predominante del Espíritu Santo, para la diseminación del Evangelio en toda su pureza. La corriente de agua viva debe profundizarse y ampliarse a medida que avanza. En todos los territorios, de lejos y de cerca, se llamará a hombres de detrás del arado y de las actividades comerciales más comunes y que más distraen la mente, para que sean educados junto a hombres de experiencia que comprenden la verdad. Mediante las obras maravillosas de Dios, se moverán montañas de dificultades y se las arrojará al mar. Trabajemos como quienes hemos experimentado el poder de la verdad...
Los que predican la verdad se esforzarán por demostrarla mediante una vida ordenada y una piadosa conversación. Y al hacerlo, llegarán a ser poderosos para proclamar la verdad y darle la aplicación acertada que Dios le ha dado...
Se debe proclamar la invitación: "Hijo, ve hoy a trabajar a mi viña". Cuando esta invitación sea aceptada, será oído y entendido el mensaje que significa tanto para los moradores de la tierra. Los hombres sabrán qué es la verdad. La obra avanzará cada vez más. Y los notables acontecimientos de la Providencia se verán y se reconocerán tanto en juicios como en bendiciones. La verdad arrebatará la victoria. 268


Septiembre    16 AMOR INCOMPARABLE *

La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado. Juan 17: 22-23.

!Oh, qué amor, qué amor incomparable! Los caídos seres humanos pueden llegar a estar tan íntimamente unidos con Cristo que sean glorificados con él. Han seguido sus pisadas en esta tierra, trabajando como él por las almas por las cuales murió, y cuando venga a buscar a los suyos entrarán en su gozo, y se sentarán junto a su mesa en su reino. "Donde yo estuviera -dice él-, allí también estará mi servidor" (Juan 12: 26)...
¡Qué maravilloso pensamiento es que nosotros, pobres y caídos pecadores, podemos llegar a ser uno con Cristo, participantes de su naturaleza divina, refinados, purificados y glorificados! Podemos vencer y sentarnos con Cristo. Seremos hechos a su imagen. Nos ama, y nos ayudará. Debemos ser pasivos en sus manos.
Tenemos su promesa. Disponemos de los títulos de propiedad en el reino de gloria. Jamás fueron redactados títulos de propiedad tan estrictamente de acuerdo con la ley, o más cuidadosamente firmados, que los que le dan derecho al pueblo de Dios a las mansiones celestiales. "No se turbe vuestro corazón -dice Cristo-; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparara lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis" (Juan 14: 1-3)...
Todos los que quieren pueden acogerse a las promesas del pacto. Enorme es el precio que se pagó por nuestra redención: la sangre del unigénito Hijo de Dios. Cristo fue puesto a prueba mediante aguda aflicción. Su naturaleza humana fue probada al máximo. Cargó con la pena de muerte que merecía la transgresión del hombre. Se convirtió en la garantía y el sustituto del pecador. Es capaz de mostrar el fruto de sus sufrimientos y su muerte mediante su resurrección de entre los muertos. Desde el sepulcro abierto de José resuena esta proclama: "Yo soy la resurrección y la vida. Los que creen en mí, y hacen las obras de justicia que yo hago, son justificados, santificados, emblanquecidos y probados. Han obtenido piedad y vida eterna". 269


Septiembre    17 UN PRONTO AUXILIO

Jehová es bueno, fortaleza en el día de la angustia; y conoce a los que en él confían. Nah. 1: 7.

Tenemos ricas promesas en la Palabra de Dios, si sólo creemos y confiamos en él. Estamos en peligro de confiar en nuestros pobres esfuerzos humanos, y no poner nuestra confianza en Dios. Todos los que tengan algo que hacer en esta gran preparación de la obra de Dios para estos últimos días, deberían acercarse al Señor. Cuando Dios envía a sus obreros para que cumplan un cometido especial, ha prometido que será uno con ellos si están dispuestos a ser uno con él. Pero si se apartan de Dios, y tratan de hacer la obra mediante sus propias fuerzas, enfrentarán dificultades y desánimo a cada paso. Aquí tenemos la promesa de que al trabajar para el Señor él estará a nuestra diestra para ayudarnos y trabajar con nosotros.
Sería la mayor insensatez del mundo si alguno se acreditara el éxito que podemos tener. Mientras más humildemente caminemos con Dios, más se manifestará él para ayudarnos. El Señor nunca quiso enviar a sus siervos a fin de que trabajaran para él frente a la oposición de Satanás y los ángeles impíos sin proporcionarles ayuda divina. La razón por la cual no tenemos más éxito en la obra consiste en que dependemos de nuestros propios esfuerzos en lugar de confiar en la ayuda que Dios nos quiere dar. Tenemos el privilegio de sentir nuestra debilidad, nuestra indignidad, y entonces solicitar la ayuda que Dios ha provisto para nosotros. Podemos recurrir a la Palabra en medio de nuestra angustia, y mientras sentimos el peso de las almas sobre nosotros, podemos decir: "¡Aquí, Señor: Tú lo has prometido y yo creo en tu Palabra!"
Debemos aprender a acudir a nuestro Padre celestial tal como un niño lo hace con sus padres terrenales. Nos dice: "¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?" (Mat. 7: 9-11)...
Aunque cada obrero de Dios debe cultivar sus facultades al máximo posible, no debe poner su confianza en ellas. Hagan de ustedes mismos todo lo que sea posible hacer, pero confíen el resto al Señor. 270


Septiembre    18  EL DIVINO SUSTITUTO *

Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él. 2 Cor. 5: 21.

"A otros salvó, a sí mismo no se puede salvar" (Mar. 15: 31). Precisamente porque Cristo no se quiso salvar, el pecador tiene esperanza del perdón y el favor de Dios. Si al tratar de salvar al pecador Cristo hubiera fallado o se hubiera desanimado, habría concluido la última esperanza de cada hijo e hija de Adán. Toda la vida de Cristo estuvo señalada por la abnegación y el sacrificio, y la razón por la cual hay tan pocos cristianos a carta cabal se debe a que la complacencia propia ocupa el lugar de la abnegación y el sacrificio.
¡Oh, qué ansias tenía Cristo de salvar a los perdidos! El cuerpo crucificado en la cruz no claudicó de su divinidad, de su poder de salvar por medio del sacrificio humano a todos los que aceptaran su justicia. Al morir en la cruz, transfirió la culpa de la persona del transgresor a la del divino Sustituto si aquél ejercía fe en él como su Redentor personal. Los pecados de un mundo culpable, que en figura se presentan de color carmesí, fueron imputados al divino Representante...
La divinidad hacía su obra mientras la humanidad sufría el odio y la represalia de un pueblo que odiaba a Dios porque Cristo se había presentado como Hijo del Altísimo. Sólo él pudo responder al pobre y sufrido ladrón. Sólo él era libre para extender la garantía en favor del culpable criminal. El Redentor a punto de morir vio que el ladrón era mucho menos culpable que los que lo habían condenado a muerte, mucho menos culpable que los sacerdotes, escribas y dirigentes que habían tomado parte activa en reclamar la muerte del Hijo de Dios.
¡Qué fe tenía aquel ladrón que estaba por morir en la cruz! Aceptó a Cristo cuando en apariencia era totalmente imposible que fuera el Hijo de Dios, el Redentor del mundo. En la oración del pobre ladrón se escuchaba una nota diferente de la que estaba resonando por todas partes: era una nota de fe que llegó hasta Cristo. La fe del condenado era dulce música para los oídos de Jesús. Escuchó la alegre nota de la redención y la salvación en medio de su agonía. Dios fue glorificado en su Hijo y por medio de él. 271


Septiembre    19 CULTIVEMOS LA TERNURA EN EL HOGAR *

Y ante todo, tened entre vosotros ferviente amor; porque el amor cubrirá multitud de pecados. 1 Ped. 4: 8.

El joven que acudió a Jesús le preguntó acerca de qué podía hacer para heredar la vida eterna. Jesús le dijo que guardara los mandamientos y enumeró varios preceptos de la ley. El joven replicó: "Todo esto lo he guardado desde mi juventud. ¿Qué más me falta?" (Mat. 19: 20). Los cuatro primeros mandamientos señalan el deber del hombre de amar a Dios sobre todas las cosas, y los últimos seis presentan el requisito de amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. ¿Cuántos lo están haciendo verdadera y sinceramente, y de todo corazón?
El Señor vendrá pronto, pero, ¿estamos cumpliendo los deberes que nos impone la justicia? El amor es la base de la piedad. Nadie ama a Dios, no importa cuán religioso pretenda ser, a menos que ame desinteresadamente a su hermano. Puesto que Dios nos amó antes que nosotros lo amáramos a él, amaremos a todos aquellos por quienes Cristo murió. No dejaremos que esa alma que está en gran peligro y padece mucha necesidad se vaya sin amonestar, sin que trabajemos ni nos preocupemos por ella. No abandonaremos a los que yerran, ni seremos criticones ni exigentes, ni los dejaremos para que se hundan en mayor desgracia y desánimo, ni que caigan en el campo de batalla de Satanás, porque Dios nos tratará tal como trata a nuestros hermanos o a los miembros menores de la familia del Señor.
Cultiven la ternura del corazón; rodeen su vida de hogar con la atmósfera del amor. El espíritu que ha prevalecido por mucho tiempo en la iglesia ofende a Dios. Pero todos los que se han sentido libres de condenar, descorazonar y desanimar a su prójimo, todos los que han dejado de manifestar ternura, bondad, simpatía y compasión a los tentados y probados, verificarán por experiencia propia que se los llevará al terreno donde otros ya pasaron, y sufrirán ellos mismos las consecuencias de su dureza de corazón. Padecerán lo que otros han sufrido por causa de su falta de simpatía, hasta que aborrezcan la dureza de su corazón y abran la puerta para que Jesús pueda entrar.
El poder de Dios, que es capaz de convertir, debe entrar en cada alma que tiene alguna relación con la obra y la causa del Señor, para que cada cual sea lleno del amor y la compasión de Cristo, pues en caso contrario algunos nunca verán el reino de los cielos. 272


Septiembre    20   ECHEN MANO DE LA FORTALEZA DIVINA *
Entonces hablaste en visión a tu santo, y dijiste: He puesto el socorro sobre uno que es poderoso. Sal. 89: 19.
El Señor los ama. El Señor es tierno y compasivo. Su promesa es la siguiente: "Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros" (Sant. 4: 8). Cuando el enemigo se aproxime como una inundación, el Espíritu del Señor levantará bandera contra él y en favor de ustedes. Recuerden que Jesucristo es nuestra esperanza. En medio de las circunstancias tristes y desanimadoras que les pueden sobrevenir en cualquier momento, Cristo les dice: "Haga[n] conmigo paz; sí, haga[n] paz conmigo" (Isa. 27: 5).
La tarea de ustedes consiste en echar mano de la fortaleza que es tan firme como el trono eterno. Crean en Dios. Confíen en él. Manténganse alegres en toda circunstancia. Aunque sufran pruebas, sepan que Cristo padeció estas aflicciones en favor de su herencia. Nada es tan querido para Dios como su iglesia. El Señor mira el corazón. Sabe quiénes son los suyos. Probará a toda alma viviente. "Muchos serán limpios, y emblanquecidos y purificados; los impíos procederán impíamente, y ninguno de los impíos entenderá, pero los entendidos comprenderán" (Dan. 12: 10).
Entonen himnos de alabanza y gratitud los que aman a Dios y obedecen su Palabra, en lugar de pronunciar acusaciones, de criticar y murmurar. El Señor bendecirá a los pacificadores.
Confíen en el Señor. No permitan que los depriman ni los sentimientos, ni los discursos, ni las actitudes de ningún ser humano. Tengan cuidado que ni sus palabras ni sus actos les den a los demás la ventaja de herirlos. Mantengan la vista fija en Jesús. Él es la fortaleza de ustedes. Al contemplarlo, se transformarán a su semejanza; será la salud del rostro de ustedes, y su Dios.
La iglesia los necesita, y ustedes necesitan suavizar y someter sus propios sentimientos por causa de Cristo. El quiere que su Santo Espíritu obre en ustedes. Entonces estarán en condiciones de impartir vida y consuelo a la iglesia. Elijan bien sus palabras de manera que sean una bendición para ella. No se aflijan por las inconsecuencias de los demás. Preocúpense de ustedes mismos, y sean consecuentes en todo. 273


Septiembre    21 EN EL MUNDO, PERO SIN SER DEL MUNDO *

¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios. Sant. 4: 4.

El gran día del Señor está cerca. Cuando Cristo aparezca en las nubes de los cielos, los que no lo han buscado de todo corazón, los que han permitido que se los engañe, ciertamente perecerán. Nuestra única seguridad consiste en ser hallados en Cristo por medio del arrepentimiento y la confesión y debido a que nuestros pecados han sido borrados. Los que quieran buscar hoy al Señor fervientemente, dispuestos a humillar sus corazones ante él, y a abandonar sus pecados, serán preparados para formar parte de la familia real y ver al Rey en su hermosura, por medio de la santificación de la verdad...
Cualquiera sea su nivel de educación, sólo el que comprende su responsabilidad ante Dios, y se deja conducir por el Espíritu Santo, puede ser un maestro eficiente o tener éxito en ganar para Dios a los que se encuentran bajo su influencia. ¿Se podrá reconocer como dirigentes en las instituciones de Dios a los que no prestan atención al consejo divino? De ninguna manera. ¿Cómo se puede considerar guías seguros a los que manifiestan un espíritu de incredulidad y que, mediante sus palabras y su carácter, dejan de poner en evidencia una verdadera piedad?
"De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos" (Mat. 18: 3).
El yo tiene que ser sometido al yugo de Cristo. El gran Maestro invita a todos a aprender de él... "El Hijo del Hombre ha venido para salvar lo que se había perdido" (Mat. 18: 11). Pero los que quieran ser salvados deben estar dispuestos a hacerlo de acuerdo con el método del Señor, y no con el propio. La gratuita gracia de Dios es la única esperanza del hombre. Dios se interesa en cada uno de nosotros...
Hemos sido invitados a ser el pueblo especial del Señor en un sentido mucho más elevado de lo que muchos comprenden. El mundo yace en maldad y el pueblo de Dios tiene que salir de él y mantenerse separado. Tiene que estar libre de las costumbres y los hábitos mundanos. No debe concordar con los sentimientos del mundo; por el contrario, los suyos deben ser distintos, como pueblo peculiar del Señor que es, manifestando fervor en todos sus servicios. No tiene que comulgar con las obras de las tinieblas. 274


Septiembre    22 LA GRACIA DIVINA ES NUESTRA MAYOR NECESIDAD *

Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme. 1 Cor. 9: 16.

La conversión genuina nos pone cada día en comunión con Dios. Habrá tentaciones que enfrentar y una fuerte tendencia a apartarnos de Dios para sumirnos en nuestra antigua indiferencia y en un pecaminoso olvido del Señor. No hay corazón humano que pueda permanecer fuerte desprovisto de la gracia divina. Nadie podrá seguir siendo convertido a menos que se cuide y que el Maestro lo cuide. A menos que el corazón se aferre firmemente de Dios, y Dios se aferre firmemente de él, asumirá confianza propia y se exaltará, y ciertamente tropezará y caerá. El poder de Dios recibido por fe era la confianza de Pablo. "Ya no vivo yo -declaró con humildad-, mas vive Cristo en mí" (Gál. 2: 20). "Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado" (1 Cor. 9: 26-27).
Pablo tenía constantemente el temor de que sus malas inclinaciones lograran la supremacía. Por eso estaba continuamente combatiendo y resistiendo firmemente los apetitos y pasiones que trataban de manifestarse. Si el gran apóstol temblaba al considerar sus debilidades, ¿con qué razón nos vamos a sentir nosotros confiados y dispuestos a vanagloriarnos?...
Nuestra única defensa segura contra los pecados que nos asedian es la oración, la oración de cada día y de cada hora. No debemos estar un día llenos de celo para sumirnos el siguiente en la negligencia, sino como resultado de la vigilancia y el fervor debemos revitalizarnos gracias a nuestra comunión con Dios. La oración es necesaria, y no debiéramos esperar que se manifiesten los sentimientos sino orar, fervorosamente, ya sea que sintamos algo o que no sintamos nada. El cielo está abierto para recibir nuestras oraciones. La oración es el canal que conduce hasta el trono de Dios nuestra gratitud y los ardientes deseos de nuestra alma por recibir la bendición divina, y que nos llega en retribución como la lluvia refrescante de la gracia divina... ¡Oh, cuánto deseo que dediquemos más tiempo a permanecer sobre nuestras rodillas, y menos a planificar por nosotros mismos y a pensar que podemos hacer grandes cosas! 275


Septiembre    23 EL BANQUETE DE LA PALABRA DE DIOS *

Yo soy el pan vivo que descendió del cielo... y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo. Juan 6: 51.

La única seguridad para cualquiera de nosotros consiste en plantar firmemente nuestros pies sobre la Palabra de Dios y estudiar las Escrituras, para hacer de ellas nuestra constante meditación. Díganle a la gente que no acepten las opiniones de nadie con respecto a los Testimonios, sino que los lean y los estudien por sí mismos, y entonces verificarán que concuerdan con la verdad. La Palabra de Dios es la verdad. Acerca del hombre bueno el salmista afirma: "En la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche" (Sal. 1: 2). Quien aplique la mente y el corazón a esta tarea obtendrá una experiencia sólida y valiosa. El Espíritu Santo está en la Palabra de Dios. Aquí encontramos el elemento viviente e inmortal presentado en forma tan definida en el sexto capítulo de Juan...
Creamos en la Palabra de Dios. Quien se alimente de ese modo del Pan del cielo, y se nutra así todos los días, sabrá qué significan las palabras: "No necesita que nadie le enseñe". Disponemos de lecciones puras procedentes de los labios de nuestro Dueño, que nos ha comprado por el precio de su propia sangre. La preciosa Palabra de Dios es un fundamento sólido sobre el cual podemos construir. Cuando aparezcan los hombres con sus suposiciones, díganles que el gran Maestro les ha dejado su Palabra, que es de incalculable valor, y que ha enviado un Consolador en su propio nombre, es a saber, el Espíritu Santo. "El os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho" (Juan 14: 26).
Aquí se nos presenta un rico banquete, del cual pueden participar todos los que creen que Cristo es su Salvador personal. Es el árbol de la vida para todos los que sigan alimentándose de él...
Todos los que estudian estas preciosas declaraciones recibirán gran consuelo. Si desean participar del banquete de la Palabra de Dios, obtendrán una experiencia del más alto valor. Verán que en comparación con la Palabra de Dios, la del hombre es como paja con respecto al trigo.
La Palabra de Dios me dice que sus promesas son para mí y para cada hijo del Señor. El banquete está servido delante de nosotros. Se nos invita a alimentarnos de la Palabra de Dios, que fortalecerá músculos y tendones espirituales. 276


Septiembre    24  LA BATALLA FINAL *
He aquí, yo vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela, y guarda sus ropas, para que no ande desnudo, y vean su vergüenza. Apoc. 16: 15.
Un terrible conflicto está delante de nosotros. Nos acercamos a la batalla del gran día del Dios todopoderoso. Lo que está bajo control ahora, entonces quedará suelto. El ángel de la misericordia está plegando sus alas, preparándose para retirarse del trono de oro, para dejar el mundo bajo el dominio de Satanás, el rey que éste se ha escogido, asesino y destructor desde el principio.
Los principados y potestades de la tierra están en amarga revuelta contra el Dios del cielo. Están llenos de odio contra todos los que sirven a Dios, y pronto, muy pronto, se librará la última gran batalla entre el bien y el mal. La tierra será el campo del combate: el escenario del final conflicto y de la victoria final. Aquí, donde por tanto tiempo Satanás ha dirigido a los hombres contra Dios, la rebelión será extirpada para siempre.
Cristo vino a esta tierra en forma humana para poder ser el Capitán de nuestra salvación, de manera que no fuéramos vencidos por el poder de Satanás. Y cuando parecía que el enemigo estaba ganando victorias señaladas contra la justicia, Dios estaba obrando con misericordia y poder para contrarrestar sus designios.
Decidido a borrar la imagen de Dios en el hombre, Satanás trabaja con intenso esfuerzo para ocultar al Señor. No obra abiertamente, sino en secreto, mezclando lo humano con lo divino, lo espurio con lo genuino, para tratar de introducir confusión y calamidades. Pero la misericordia divina se manifiesta con poder proporcional para contrarrestar esa obra impía, y para desenmascarar los ocultos propósitos del enemigo. El pueblo de Dios ha de dar un decidido testimonio en favor de la verdad, por medio de la pluma y la voz, para poner en evidencia los propósitos del Señor. Ha de proclamar de lugar en lugar el mensaje de la Palabra de Dios, para que los hombres y mujeres puedan comprender la verdad...
Hay una consistencia innegable en la sana doctrina. No es un vapor que se disipa. La luz debe emanar de la Palabra de Dios. El Señor invita a su pueblo para que se acerque a él. Nadie debe interponerse entre él y su pueblo. Cristo está llamando a la puerta del corazón para solicitar entrada. ¿Lo dejarán entrar ustedes? 277


Septiembre    25   LO QUE HACE LA ORACIÓN *

Acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe. Heb. 10: 22

No puede haber verdadera oración sin verdadera fe. "Sin fe es imposible agradar a Dios" (Heb. 11: 6). La oración y la fe son los brazos por medio de los cuales el alma se abraza del amor infinito, y se toma de la mano del poder celestial. Dios no acepta hijos mudos, en lo que a su experiencia con respecto a la verdad se refiere. La fe es un poder activo y dinámico. La fe en Cristo. cuando comienza a manifestarse, se revela mediante la oración y la alabanza. La oración es un alivio y un consuelo para el alma perturbada. El alma sincera y humilde que suplica ante el trono de la gracia, puede saber que está en comunión con Dios por medio de los instrumentos divinamente señalados, y tiene el privilegio de comprender qué es Dios para el creyente. Debemos entender cuáles son nuestras necesidades. Debemos tener hambre y sed de la vida en Cristo y por medio de Cristo. Entonces acudiremos a él con humildad y sinceridad, y nos otorgará la fe que obra por el amor y purifica el alma...
Cristo se entregó a sí mismo voluntaria y alegremente para cumplir el propósito de Dios "haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz" (Fil. 2: 8). En vista de que ha hecho todo esto, ¿nos costará mucho negarnos a nosotros mismos? ¿Evitaremos participar de los sufrimientos de Cristo? Su muerte debiera sacudir cada fibra de nuestro ser, disponiéndonos a consagrar a su obra todo lo que tenemos y somos.
Al pensar en lo que ha hecho por nosotros, nuestros corazones se debieran llenar de gratitud y amor, y debiéramos renunciar a todo egoísmo y pecado. ¿Qué deber podría dejar de cumplir el corazón, si toma en cuenta la influencia constrictiva del amor a Dios y a Cristo? "Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí" (Gál. 2: 20).
Relacionémonos con Dios mediante una obediencia señalada por la abnegación y el sacrificio. La fe en Cristo siempre conduce a una obediencia voluntaria y alegre. Murió para redimirnos de toda iniquidad, y purificar para sí mismo un pueblo peculiar, celoso de buenas obras. Debe haber perfecta conformidad en pensamientos, palabras y obras, a la voluntad de Dios. El cielo es sólo para los que han purificado su alma mediante la obediencia a la verdad. 278


Septiembre   26 VENTAJAS PRESENTES Y BENEFICIOS FUTUROS *

Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. Heb. 12: 2.

Siempre debiéramos albergar sentimientos de gratitud por los que nos han hecho favores en momentos de necesidad. Pero esos sentimientos que con tanta prontitud expresamos ante la amabilidad y el desinterés de nuestros amigos, debieran responder al amor Y la compasión de nuestro bondadoso Amigo celestial... La amistad manifestada por el más cercano y querido pariente o amigo, es tan insignificante si la comparamos con la revelación de Jesucristo, que se reduce a una manifestación muda e inexpresiva...
Permítanme llevarlos al escenario de la crucifixión y mostrarles al Hijo de Dios mientras muere en lugar de ustedes. ¿No despierta sentimientos de gratitud el espectáculo de la cruz de Cristo? ¿No disipa la frialdad y la indiferencia que endurecen los sentidos hacia el sacrificio realizado en nuestro favor?...
Satanás, el adversario de las almas, trabaja constantemente con sus argucias y encantamientos, para adormecer los sentidos y anestesiar los sentimientos que tienen que ver con nuestros más altos intereses. Para todas las cosas insignificantes de la vida los afectos ejercen plena libertad, pero para los intereses eternos están trabados, atados, como si lo fuera por cuerdas mágicas...
Hay muchos que padecen privaciones y se someten a grandes sacrificios para emprender algo que les promete ventajas en el futuro. Cambian la comodidad del presente por una futura ganancia, pero aquí Jesús nos presenta la vida eterna como recompensa de la obediencia, y si las cosas insignificantes de las ganancias terrenales pueden ser sacrificadas para obtener cosas mejores en el futuro, con cuánta mayor razón podemos sacrificar la comodidad, el placer y las actuales ventajas que nos ofrece el mundo, por las incomparables riquezas y la gloria de la futura vida inmortal. No permitamos que el hechizo de los encantos terrenales aparte nuestros afectos de Dios, y endurezca nuestro corazón para los intereses eternos. Miremos las cosas que no se ven. Entronicemos a Jesús en el corazón. Amémoslo con toda el alma. 279


Septiembre    27 EL ESPÍRITU SANTO, EL MAYOR DE LOS DONES *

Y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Fil. 2: 8.

La exaltación de Cristo será directamente proporcional a su humillación. Para poder ser el Salvador, el Redentor, tenía que pasar primero por el sacrificio. ¡Qué misterios encontramos en la piedad de Cristo! Después de magnificar la ley y engrandecerla, al aceptar sus condiciones para salvar a un mundo de la ruina, Cristo se apresuró a ir al cielo para perfeccionar su obra y cumplir su misión al enviar el Espíritu Santo a sus discípulos. De ese modo aseguró a sus creyentes que no los había olvidado, aunque se encontrara ahora en la presencia de Dios, donde hay plenitud de gozo para siempre.
El Espíritu Santo debía descender sobre los que amaban a Cristo en este mundo. De ese modo se los capacitaría, por medio de la glorificación de Aquel que era su cabeza, para recibir todo don necesario para el cumplimiento de su misión. El Dador de la vida poseía no sólo las llaves de la muerte, sino un cielo lleno de ricas bendiciones. Todo el poder del cielo y de la tierra estaba a su disposición, y al tomar su lugar en las cortes celestiales podía prodigar esas bendiciones a todos los que lo recibieran. Cristo dijo a sus discípulos: "Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuese, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré" (Juan 16: 7). Este era el mayor de los dones. El Espíritu Santo descendió como el tesoro más precioso que el hombre podía recibir. La iglesia fue bautizada con el poder del Espíritu. Los discípulos fueron preparados para salir y proclamar a Cristo primero en Jerusalén, donde se había llevado a cabo la vergonzosa obra de deshonrar al verdadero Rey, y a partir de allí debían ir hasta los confines de la tierra...
¡Cuán plenas y amplias son las bendiciones que se derraman sobre los que quieren acudir a Dios en nombre de su Hijo! Si están dispuestos a cumplir las condiciones señaladas en su Palabra, les abrirá las ventanas de los cielos y derramará sobre ellos bendición hasta que sobreabunde... Si el pueblo de Dios está dispuesto a santificarse mediante la obediencia a sus preceptos, el Señor obrará en su medio. Regenerará las almas humildes y contritas para que sus caracteres sean puros y santos. 280


Septiembre    28 LA FILOSOFÍA DEL SEÑOR *

¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido. Isa. 8: 20.

La filosofía del Señor, claramente bosquejada en su Palabra, debe ser la regla de nuestra vida. Todo el ser debe estar bajo la dirección de Aquel que conoce el fin desde el principio. La Biblia y sólo la Biblia debe ser nuestra guía. Debemos seguir y obedecer los principios vivificadores del cielo, no sólo nuestras inclinaciones. La sabiduría y el poder de Dios, al obrar sobre el corazón susceptible, pone la mente y el carácter, en armonía con las leyes y los requerimientos del cielo. Cada uno de nosotros debe estar sometido a la dirección del Espíritu Santo para comunicar al mundo los grandes hechos relativos a la verdad y la justicia...
Se nos intima a que toquemos alarma para que el pueblo oiga. Los vigías no deben fallar ahora. Deben velar y orar, para poder tener una clara noción de sus obligaciones hacia Aquel que, aunque era el unigénito de Dios, vino a este mundo para librar a hombres y mujeres de la dirección de Satanás.
Debemos instruir y guiar a las almas para que vean en Cristo su ejemplo, y comprendan sus obligaciones hacia Aquel a quien pertenecen por creación y por redención. El es Dueño de todo hombre, mujer y niño que viene a este mundo. Llegó a serlo cuando pagó el precio de la redención. Si los seres humanos caídos quieren llegar a ser hijos e hijas de Dios mediante su obediencia voluntaria, serán uno con Cristo. El Salvador los ha comprado al dar su vida para pagar la deuda del pecado... Los que están verdaderamente convertidos revelarán la gracia salvadora de Cristo al trabajar por esas almas enceguecidas por Satanás. Los obreros de Dios deben manifestar mediante su propia vida el poder de la verdad y la justicia. El mundo pronto tendrá que comparecer delante del gran Legislador para responder por el quebrantamiento de su ley...
Tenemos que enarbolar el estandarte que lleva esta inscripción: "Los mandamientos de Dios y la fe de Jesús". Este es el gran asunto. No lo perdamos de vista. Debemos luchar para despertar a los miembros de la iglesia y a los que no hacen profesión de fe, para que vean los requerimientos de la ley del cielo y los obedezcan. Tenemos que magnificar la ley y engrandecerla. Tenemos que despertar a los que están sumidos en un sopor espiritual. 281


Septiembre  29 CUANDO LA VERDAD CONTROLA LA VIDA *

El que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida. Juan 8: 12.

El Señor Jesús asumió la forma del hombre pecador, y revistió su divinidad con humanidad. Pero era santo, tal como Dios es santo. Si no hubiera sido sin mancha de pecado, no podría haber sido el Salvador de la humanidad. Era el Portador del pecado; no necesitaba expiación. Puesto que era uno con Dios en pureza y santidad de carácter, podía presentarse como propiciación por los pecados de todo el mundo.
Cristo es la luz del mundo. Por medio de él la luz resplandece entre las tinieblas morales. Si no fuera la luz, las tinieblas no se notarían, porque la luz las pone de manifiesto. Mientras más clara es la luz, más nítidamente se percibe el contraste que existe entre la luz y las tinieblas. Si eliminamos la luz, todo lo que queda es tinieblas.
Cristo ha declarado cuál es su posición. "El que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida". Es la estrella resplandeciente de la mañana. Es el Sol de justicia, el resplandor de la gloria del Padre. Es la "luz verdadera, que alumbra a todo hombre" que viene a este mundo (Juan 1: 9). Como médico, vino a restaurar en el hombre la imagen moral de Dios, que se había perdido debido a la trasgresión.
Cuando Cristo mora en el alma por la fe, hace del que lo ama una luz para el Señor. Es verdad que muchos de los que dicen que creen la verdad sólo tienen una fe nominal. No son hacedores de la Palabra. Profesan creer, pero su profesión de fe no los convierte...
Cuando Cristo mora en el corazón, su presencia es evidente. Mediante palabras y actos buenos y agradables, manifiestan el espíritu de Cristo. Ponen en evidencia suavidad de carácter. No hay ira, ni testarudez ni malas sospechas. No hay odio en el corazón porque... los demás no aceptan ni aprecian... sus ideas y métodos...
Cuando la verdad controla la vida, hay pureza y liberación del pecado. La gloria y la plenitud del plan evangélico se cumplen en la vida. La luz de la verdad irradia desde el templo del alma. El entendimiento se aferra de Cristo. 282


Septiembre    30 CAMINEMOS EN LAS HUELLAS DE JESÚS *

A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad. Mat. 25: 15.

Estudiemos las instrucciones que se encuentran en Mateo 25: 14-46. Comparemos esas instrucciones con el registro de nuestra vida. Cada cual debe dejar a un lado la vanagloria...
Caminemos en las huellas de Cristo con toda la humildad de la fe verdadera. Pongamos a un lado la confianza propia, consagrándonos al Salvador día tras día y hora tras hora, para recibir e impartir constantemente su gracia. Ruego a los que profesan creer en Cristo que caminen humildemente delante de Dios. El orgullo y la exaltación propia lo ofenden. "Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame" (Mat. 16: 24). Sólo a los que obedecen esta orden reconocerá él como sus creyentes. "A todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios" (Juan 1: 12-13).
"Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros" (vers. 14). ¡Qué maravillosa condescendencia! El Príncipe del cielo, el Comandante de las huestes celestiales, abandonó su elevada posición, depuso su atuendo real y su corona, y revistió su divinidad de humanidad para convertirse en Maestro divino de todos los hombres, y para vivir entre los hombres una vida libre de egoísmo y pecado, con el fin de dar un ejemplo de lo que podrían llegar a ser mediante su gracia.
"Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros( y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre) lleno de gracia y de verdad" (vers. 14). Alabemos a Dios por esta maravillosa declaración. Las posibilidades que presenta nos parecen demasiado grandes para que las podamos entender, y nos avergüenzan por nuestra debilidad y nuestra incredulidad. Alabo a Dios porque por fe puedo ver a mi Salvador. Mi alma se apropia de ese gran don. Nuestra única esperanza en esta vida consiste en levantar la mano de la fe para estrechar la mano extendida para salvar. "He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo" (Juan 1: 29). Si quisiéramos apartar nuestra vista del yo para enfocarla en Jesús, con el fin de hacer de él nuestro Guía, el mundo vería en nuestras iglesias un poder que ahora no ve. 283


Otros Devocionales (Matutinas) Publicados.
 
 

CADA DÍA CON DIOS

¡CRISTO TRIUNFANTE!

¡MARANATA: EL SEÑOR VIENE! AÑO 2000



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Última actualización27/06/2015