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Cada Día con Dios |
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Septiembre 1 EL CONFLICTO HA TERMINADO *
Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido. Mat. 5: 18.
Cuando Cristo inició su campaña, Satanás
le salió al encuentro y le disputó cada centímetro
de terreno, ejerciendo al máximo su poder para vencerlo. Muchas
cosas estaban implicadas en ese conflicto. Intereses vitales estaban en
juego. Los interrogantes que había que responder eran: "¿Es
imperfecta la ley de Dios y es necesario enmendarla o abrogarla? O, en
cambio, ¿es inmutable? ¿Es estable el gobierno de Dios, o
necesita algunas rectificaciones?" No sólo en presencia de los que
vivían en la ciudad de Dios había que responder a esas preguntas,
sino ante los habitantes de todo el universo celestial...
Desde el pesebre hasta la cruz Satanás persiguió
al Hijo de Dios. Las tentaciones se acumularon sobre él como una
tempestad. Pero cuanto más fiero era el conflicto, más se
familiarizaba con las tentaciones que asedian a los hombres, y más
preparado estaba para socorrer a los tentados.
La dureza de la prueba por la cual tuvo que pasar
Cristo guardaba proporción con el objeto que había que ganar
o perder mediante su éxito o su fracaso. No estaba en juego sólo
el interés de un mundo. Este planeta era el campo de batalla, pero
todos los mundos que Dios ha creado se verían afectados por el resultado
del conflicto... Satanás trató de causar la impresión
de que estaba trabajando por la libertad del universo. Incluso cuando Cristo
estaba en la cruz, el enemigo decidió imprimir a sus argumentos
tal alteración, tanto engaño, un carácter tan insidioso,
que todos se convencieran de que la ley de Dios es tiránica. Él
mismo trazó todo plan, ideó todo mal, encendió toda
mente para causar aflicción a Cristo. Él mismo instigó
las falsas acusaciones que se lanzaron contra Aquel que sólo había
obrado el bien. Él mismo inspiró los crueles actos que añadieron
sufrimientos al puro, santo e inocente Hijo de Dios.
Mediante su conducta, Satanás forjó
una cadena con la cual él mismo será encadenado. El universo
celestial será testigo de cuán justo es Dios al castigarlo.
El cielo mismo vio lo que el cielo hubiera llegado a ser, si Satanás
hubiera estado en él...
No sólo en las mentes de unas pocas criaturas
finitas que habitan este mundo, sino en las de todos los habitantes del
universo celestial, ha quedado establecida la inmutabilidad de la ley de
Dios. 254
Septiembre 2 INSTRUMENTOS DEL CIELO
Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables. 1 Ped. 3: 8.
Cuánta necesidad hay de cultivar la ternura
y la gentileza. Nadie debería avergonzarse por manifestar un espíritu
tierno y compasivo con los que yerran; porque los que piensan que no cometen
errores están muy lejos de no tener falta alguna delante de Dios.
Nadie piense que al manifestar compasión está haciendo algo
de lo cual se debería avergonzar...
Cuando sobreviene una crisis en la vida de un alma,
y alguien intenta aconsejarla, ese consejo sólo tendrá el
peso de la influencia para bien que pueda ejercer el ejemplo del consejero.
Es la vida consecuente, la revelación de un interés sincero
y cristiano por las almas en peligro, lo que le dará eficacia al
consejo para persuadir y lograr que dicha alma retorne a la senda segura.
Los que se apresuran a censurar a los demás, los que pronuncian
palabras que cortan y maltratan al alma herida, están haciendo la
obra de Satanás y cooperan con el príncipe de las tinieblas...
Recuerden las almas tentadas y probadas que cuando
cae sobre ellas el castigo, se debe a que el Señor los quiere salvar
de la muerte. Recuerden las almas que son reprendidas que "yo reprendo
y castigo a todos los que amo" (Apoc. 3: 19).
El instrumento humano, imbuido del Espíritu
de Cristo, velará por las almas como quien tiene que dar cuenta.
Estamos a las órdenes de Cristo y debemos comprender cuál
es nuestro deber y cumplirlo en el temor a Dios, con la mira puesta en
su gloria, y no ser infieles. No alberguemos pensamientos egoístas
ni sentimientos que silencien nuestros labios. Hablen sin temor. Con el
corazón lleno de ternura y amor por las almas, adviertan, exhorten
y supliquen.
No dejen de trabajar por las almas mientras haya
un rayo de esperanza. Hay palabras que pueden herir el corazón.
¡Oh! Sean cuidadosos entonces, y revístanse del amor y la
ternura de Jesús. El amor y la simpatía deben suavizar el
tono de la voz... Así como tratan a los demás, así
como juzgan a otros, así los tratará y juzgará el
Señor. Quien pretenda ser hijo de Dios debe poner en práctica
las lecciones de Cristo. Si cree que tiene que herir, siéntase obligado
a curar también. Siempre hay que comunicar la verdad con amor, con
el Espíritu de Cristo en el alma. 255
Septiembre 3 COMO CAUSAR PROFUNDA IMPRESIÓN
Entonces viendo el denuedo de Pedro y de Juan, y sabiendo que eran hombres sin letras y del vulgo, se maravillaban; y les reconocían que habían estado con Jesús. Hech. 4: 13.
Cuando Cristo estuvo en la tierra, no aconsejó
a los pescadores que dejaran sus redes y barcas y que fueran a los maestros
judíos con el fin de obtener una preparación para el ministerio
evangélico. "Andando Jesús junto al mar de Galilea, vio a
dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano,
que echaban la red en el mar; porque eran pescadores. Y les dijo: Venid
en pos de mí, y os haré pescadores de hombres. Ellos entonces,
dejando al instante las redes, le siguieron. Pasando de allí, vio
a otros dos hermanos, Jacobo hijo de Zebedeo, y Juan su hermano, en la
barca con Zebedeo su padre, que remendaban sus redes; y los llamó.
Y ellos. dejando al instante la barca y a su padre, le siguieron" (Mat.
4: 18-22).
Esta rápida obediencia, que no hace preguntas,
que no espera un salario, parece extraordinaria. Pero las palabras de Cristo
constituían una invitación que implicaba realmente todo lo
que él quería dar a entender. Sus palabras tenían
una influencia impelente. No contenían largas explicaciones, pero
lo que decía tenía una fuerza de atracción...
Cristo haría instrumentos de esos humildes
pescadores, al relacionarlos consigo mismo, para lograr que los hombres
abandonaran el servicio de Satanás y, al hacer de ellos creyentes
en Cristo, les enseñaría todo lo concerniente al reino de
Dios. Al hacer esta obra llegarían a ser sus ministros, pescadores
de hombres...
Cristo eligió lo insensato del mundo, a
los que éste consideraba indoctos e ignorantes, para confundir a
los sabios. Los discípulos no conocían las tradiciones de
los rabinos, pero con el ejemplo de Cristo, su Maestro, obtuvieron una
educación de primer orden, porque tenían ante sí un
Ejemplo divino. Cristo les fue presentando las verdades más elevadas.
A los que Dios emplea en su servicio, los prepara
a su manera con el fin de que lo sirvan. Los que predican a Cristo deben
aprender de él diariamente, para comprender el misterio de salvar
y servir a las almas por las cuales él murió... Deben seguir
su ejemplo en todo, para compartir con otros su tierna compasión,
y su decidida oposición a toda obra mala. 256
Septiembre 4 PARA LOS TEMEROSOS, DESFALLECIENTES Y DÉBILES
Confía en Jehová, y haz el bien; y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad. Sal. 37: 3.
¡Cuán dispuestos estamos a hablar de
nuestras dificultades y pruebas! Aparecen tantos problemas innecesarios,
nos explayamos en tantos temores, damos a conocer un cúmulo tan
grande de ansiedades que se podría suponer que no disponemos de
un Salvador amante y piadoso, listo para escuchar nuestras plegarias y
para ser nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.
Algunos están continuamente albergando temores
y cargándose de problemas. Cada día están rodeados
de las manifestaciones del amor de Dios, cada día gozan de las bondades
de su providencia, pero pasan por alto estas bendiciones. Sus mentes se
espacian continuamente en algo desagradable que temen pueda sobrevenir;
o pueda ser que exista realmente alguna dificultad que, aunque pequeña,
no les permite ver las muchas cosas que demandan su gratitud. Las dificultades
que encuentran, en lugar de conducirlos a Dios, la única fuente
de auxilio, los separarán de él, porque les sugieren inquietud
y los inducen a quejarse.
Hermanos y hermanas: ¿Hacemos bien en ser
tan incrédulos?... Jesús es nuestro amigo. Todo el cielo
está interesado en nuestro bienestar; y nuestra ansiedad y nuestro
temor entristecen al Santo Espíritu de Dios. No debemos permitir
que nos embarguen preocupaciones que sólo nos desgastan y nos cansan,
y que no nos ayudan a sobrellevar las dificultades. No debiéramos
dar lugar a esta desconfianza en Dios que nos induce a descuidar la preparación
necesaria para cumplir en el futuro el principal propósito de la
vida, como si nuestra felicidad dependiera de las cosas terrenales, y pudiéramos
lograrlas mientras ignoramos el hecho de que Dios controla todo.
Los negocios pueden sumirlos en perplejidad; las
perspectivas pueden ser cada vez más oscuras o incluso pueden enfrentar
la amenaza de alguna pérdida financiera. Pero no se desanimen; depositen
en Dios sus preocupaciones y permanezcan tranquilos y alegres. Comiencen
cada día con una ferviente oración, sin olvidarse de alabar
y dar gracias. Pidan sabiduría para administrar sus asuntos con
discreción, para que no experimenten pérdidas ni desastres.
Hagan todo lo posible para lograr resultados favorables. Jesús ha
prometido ayuda divina, pero no sin el concurso del esfuerzo humano. 257
Septiembre 5 LA ÚNICA SEGURIDAD*
Tú hablarás a los hijos de Israel, diciendo: En verdad vosotros guardaréis mis días de reposo [sábado]; porque es señal entre mí y vosotros por vuestras generaciones, para que sepáis que yo soy Jehová que os santifico. Exo. 31: 13.
Cada cual busque al Señor por sí mismo.
La eternidad está delante de nosotros, Usted no puede permitirse
dejar pasar un día más sin ponerse del lado del Señor.
¿No hará la parte que Dios le ha asignado para los momentos
finales de la historia de esta tierra?
Es imposible dar una idea de la experiencia del
pueblo de Dios que estará en la tierra cuando se unan las angustias
del pasado con la gloria celestial. Caminarán en medio de la luz
que procede del trono de Dios. Por medio de los ángeles habrá
comunicación constante entre el cielo y la tierra. Y Satanás,
rodeado de ángeles malos, pretenderá ser Dios, obrará
toda clase de milagros para engañar si fuera posible aun a los escogidos.
El pueblo de Dios no encontrará seguridad en los milagros, porque
Satanás puede falsificar cualquier milagro que se logre hacer. El
probado pueblo de Dios encontrará su seguridad y su poder en la
señal mencionada en Exodo 31: 12-18. Deben ponerse de parte de la
Palabra de vida, es a saber, de un "Escrito está". Es el único
fundamento sobre el cual puede estar seguro. Los que hayan violado su pacto
con el Señor se encontrarán en aquel día sin esperanza
y sin Dios en el mundo.
Los adoradores de Dios se distinguirán especialmente
por su observancia del cuarto mandamiento, puesto que ésta es la
señal de su poder creador y el testimonio de su derecho a recibir
la reverencia y el homenaje de los hombres. Los malvados se distinguirán
por sus esfuerzos para derribar este monumento del Creador, para exaltar
el día instituido por Roma. Cuando el conflicto culmine, la cristiandad
estará dividida en dos grandes clases: los que guardan los mandamientos
de Dios y tienen la fe de Jesús, y los que adoran a la bestia y
a su imagen, y reciben su marca...
El pueblo de Dios tendrá que enfrentar tremendas
pruebas. El espíritu de la guerra está conmoviendo las naciones
de un extremo al otro de la tierra. Pero en el medio del tiempo de angustia
que está por venir -un tiempo de angustia que no tendrá paralelo
desde que existe nación-, el pueblo de Dios permanecerá inconmovible.
Satanás y sus ángeles no lo podrán destruir, porque
ángeles sumamente fuertes los protegerán. 258
Septiembre 6 ABRAMOS LAS VENTANAS DEL ALMA
Buscad a Jehová y su poder; buscad su rostro continuamente. 1 Crón. 16: 11.
Ahora, justamente ahora, tenemos la oportunidad
de abrir las ventanas del alma hacia el cielo y cerrar las ventanas que
están orientadas hacia la tierra. Ahora es el momento cuando cada
miembro de iglesia debe decir: "Cerraré mi corazón a todo
lo que estorbe mi comunión con Cristo, y abriré hacia el
cielo las ventanas de mi alma para comprender las cosas espirituales".
Los creyentes necesitan hablar con Dios con respecto
a su necesidad individual del Espíritu Santo. La Palabra de Dios
debe ser su seguridad. Todo el cielo nos está invita
ndo a recibir en nuestras vidas los brillantes rayos del Sol de justicia. Si hablamos de fe, esperanza y valor, nuestras almas se fortalecerán, y aumentarán nuestra esperanza, nuestro valor y nuestra fe. Busquemos el gran don del Sol de justicia, para que por medio de nosotros pueda resplandecer sobre los demás. Busquemos al Señor para aprender a hacer sus obras en el mundo. Esto hará de nosotros prósperos misioneros, capaces de ayudar a otros a lograr una experiencia llena de esperanza y valor.
Al servir al Maestro no pasemos por alto las cosas pequeñas. Cada ser humano tiene una tela de la vida que tejer, y si al final completa y perfecciona el modelo que se le ha dado, cada hebra debe ser trabajada cuidadosa y fielmente. La gracia de Cristo nos capacitará para bordar bien y diestramente. Cada día debemos hacer esfuerzos diligentes para mejorar. Cada día debemos emplear nuestra inteligencia cristiana para fortalecer al débil y animar al desalentado. Cada alma tendrá que pasar por una gran prueba. Entonces, ¿no trabajaremos, velaremos, oraremos y alabaremos al Señor? Gracias a esto nuestra experiencia será sumamente preciosa. Muchos creyentes han sufrido una gran pérdida porque no han buscado fervientemente al Señor con una fe que no puede ser negada.
Las palabras pronunciadas y las tareas realizadas en forma sencilla, humilde y valerosa infundirán fe en otros corazones. El Señor viene pronto, y el corazón natural se debe convertir cada día. Debemos aprender a hablar con la mansedumbre de Cristo; nuestras obras y nuestro espíritu deben dar testimonio de que estamos sirviendo al Señor. 259
Septiembre 7 SEGUROS GRACIAS A NUESTRO SUSTITUTO *
El cual se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos del presente siglo malo, conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre. Gál. 1: 4.
Al dar su vida por la vida del mundo, Cristo
franqueó el abismo abierto por el pecado, para unir esta tierra
maldita con el universo celestial. Dios escogió este mundo para
que fuera el escenario de sus poderosas obras de gracia. Mientras la sentencia
condenatoria pendía sobre él a causa de la rebelión
de sus habitantes, mientras nubes de ira se iban acumulando debido a la
trasgresión de la ley de Dios, se escuchó una voz misteriosa
en el cielo que decía: "He aquí, vengo... El hacer tu voluntad,
Dios mío, me ha agradado" (Sal. 40: 7-8).
Nuestro sustituto y seguridad vino del cielo para
declarar que había traído con él el inmenso e incalculable
don de la vida eterna. Se ofrece perdón a todos los que quieran
volver a ser leales a la ley de Dios. Pero hay quienes rehúsan aceptar
un "Así dice Jehová". No reverencian ni respetan su ley.
Promulgan rigurosas leyes humanas que se oponen a un "Así dice Jehová",
y por precepto y ejemplo inducen a pecar tanto a hombres, como a mujeres
y niños. Exaltan las leyes humanas por encima de la ley divina.
Pero la condenación y la ira de Dios penden
sobre los desobedientes. Ya se están juntando las nubes de la justicia
de Dios. Por siglos y siglos se han estado acumulando los materiales destructivos,
y sin embargo sigue aumentando la apostasía, la rebelión
y la deslealtad contra Dios. El pueblo remanente de Dios, los que guardan
sus mandamientos, comprenderán las palabras de Daniel: "Muchos serán
limpios, y emblanquecidos y purificados; los impíos procederán
impíamente, y ninguno de los impíos entenderá, pero
los entendidos comprenderán" (Dan. 12: 10).
Satanás ha declarado que este mundo es su
territorio. Aquí está su trono, y considera suyos a todos
los que no quieren guardar los mandamientos de Dios y rechazan un claro
"Así dice Jehová". Están bajo el estandarte del enemigo,
porque hay sólo dos bandos en el mundo. Todos están bajo
el estandarte de los obedientes o bajo el de los desobedientes.
Jesús está enviando ahora su mensaje
a un mundo caído. Se complace en tomar elementos aparentemente sin
esperanza, que han sido instrumentos de Satanás, para someterlos
a la influencia de su gracia. Se regocija al librarlos de la ira que caerá
sobre los desobedientes. 260
Septiembre 8 EL FIADOR CELESTIAL *
Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Mat. 7: 7.
¡Oh, si cada cual conociera por experiencia
propia cuánto del descanso prometido por el cielo puede lograr el
alma ahora mismo mediante la oración sincera! Si alguien no ha aprendido
esta lección, es mejor que no trate de aprender ninguna de las otras
lecciones de la vida hasta que aprenda ésta en la escuela de Cristo.
Como cristianos necesitamos una experiencia nueva
y viva cada día. Necesitamos aprender a confiar en Jesús,
a creer en él y a hacer de él nuestro confidente en todo.
Jacob, que era un hombre con defectos y debilidades, llegó a ser
un príncipe de Dios por medio de la fe y la oración. El Señor
es omnipotente. El hombre es finito. Al conversar con Dios le podemos confiar
las cosas más secretas del alma, porque él lo sabe todo,
pero no al hombre...
No se descuide ni se separe de la Fuente de su
fortaleza. Vigile sus pensamientos y palabras, y en todas las cosas que
quiera hacer, trate de glorificar a Dios. Mientras más nos acerquemos
al pie de la cruz, más claramente veremos el incomparable encanto
de Jesús y el amor sin igual que él ha manifestado por el
hombre caído...
No permita que las presiones del trabajo lo separen
de Dios, porque si alguna vez necesita consejo, buen juicio e ideas claras,
eso ocurre cuando tiene mucho trabajo entre manos. Entonces necesita usted
dedicar tiempo a la oración, para tener más fe y una confianza
inquebrantable en el consejo del Médico jefe. Pídale que
le ayude. Cuando sus tareas lleguen a un punto crítico, ore más.
¡Oh, qué tema para considerar es el
hecho de que el hombre, depravado y perdido en su condición natural,
puede ser renovado y salvado por la misericordiosa ayuda que Cristo le
da por medio del Evangelio! El amor de Jesús en el alma expulsará
al enemigo que está tratando de tomar posesión del hombre.
Cada prueba soportada con paciencia, cada bendición recibida con
gratitud, cada tentación fielmente resistida, hará de usted
un hombre fuerte en Jesucristo...
Aférrese del poder de lo alto. Aun Jesús,
cuando se preparaba para hacer frente a una gran prueba, acudía
a la soledad de las montañas y pasaba la noche orando a su Padre.
261
Septiembre 9 VIVAMOS LA NUEVA VIDA
Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas. Mat. 7: 12.
Cristo vino a enseñarnos no solamente lo
que debemos saber y creer, sino también lo que debemos hacer al
relacionarnos con Dios y nuestro prójimo. La regla de oro de la
justicia requiere que hagamos con los demás lo que quisiéramos
que nos hicieran a nosotros: "Han sido adquiridos con la sangre del Salvador;
han sido comprados por precio".
En toda nuestra relación con nuestros prójimos,
ya sean creyentes o no, debemos tratarlos como Cristo los trataría
en nuestro lugar. Si es para nuestro bien presente y eterno obedecer la
ley de Dios, será para su bien presente y eterno que lo hagan también.
Nuestra meta más alta debe consistir en que seamos para ellos obreros
médico-misioneros de acuerdo con la orden de Cristo...
Todos los que entren por las puertas de perla en
la ciudad de Dios, deberán haber manifestado a Cristo en todas sus
actividades. Esto es lo que los convierte en mensajeros de Cristo, en sus
testigos. Deben dar un testimonio claro y definido contra todo mal proceder,
y señalar al Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. El da
poder, a todos los que lo reciben, de ser hijos de Dios.
La regeneración es la única senda
por medio de la cual podemos llegar a la ciudad santa. Es angosta, y estrecha
la puerta de entrada, pero por ella debemos guiar a hombres, mujeres y
niños, enseñándoles que para ser salvos deben tener
un nuevo corazón y un nuevo espíritu. Los antiguos rasgos
de carácter hereditarios deben ser vencidos. Los deseos naturales
del alma deben cambiar. Se debe renunciar a todo engaño, toda falsificación
y toda maledicencia. Hay que vivir una vida nueva, que hace de hombres
y mujeres seres semejantes a Cristo. Debemos nadar, por así decirlo,
contra la corriente del mal.
El camino que conduce al cielo es angosto, cercado
por la ley divina de Jehová. Los que lo siguen deben negarse constantemente
a sí mismos. Deben obedecer las enseñanzas de Cristo... No
confiemos en el hombre, sino en Jesucristo, que murió para que pudiéramos
obtener ,justicia. 262
Septiembre 10 LOS FUNDAMENTOS DE LA SALVACIÓN
Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor, andad como hijos de luz. Efe. 5: 8.
El que mandó que la luz resplandeciera en
medio de las tinieblas, arroja luz sobre la mente de todos los que quieran
considerarlo como corresponde, amándolo supremamente, y manifestando
una fe y una confianza inquebrantables en él. Su luz alumbra las
cámaras de la mente y el templo del alma. El corazón se llena
con la luz del conocimiento de la gloria que brilla en el rostro de Jesucristo.
Y con esa luz viene el discernimiento espiritual. . .
Al ceder voluntariamente a la evidencia de la verdad,
y al caminar en la luz que alumbran nuestra senda, recibimos aún
más luz. Mediante el poder de la manifestación de la gloria
divina, constantemente progresamos en nuestra comprensión espiritual...
El conocimiento de la verdad que tenía Cristo
era directo, positivo, sin sombras. Mientras más conozca el hombre
a Jesucristo, más cuidadoso será para tratar con respeto,
cortesía y corrección a sus semejantes. Ha aprendido de Cristo
y sigue su ejemplo en palabra y acción. Por fe está unido
con Cristo. "Nosotros somos colaboradores de Dios" (1 Cor. 3: 9).
Cristo oró para que se manifestara unidad
entre sus seguidores. Esta unidad es la evidencia que debe convencer al
mundo de que Dios envió a su Hijo para salvar a los pecadores. Servimos
a Cristo al manifestar un amor mutuo verdadero, puro y santo. Los que han
sido elegidos para relacionarse con las instituciones del Señor,
deben ser hombres consagrados, abnegados, con espíritu de sacrificio,
que vivan no para complacerse a sí mismos, sino al Maestro. Estos
son los hombres que honrarán las instituciones del Señor.
Un conocimiento de Dios y de Cristo es positivamente
esencial para la salvación. Perdemos mucho cada día si no
aprendemos más de la mansedumbre y la humildad de Cristo. Los que
aprenden de Cristo obtienen la educación más elevada. Por
medio de la fe y la dependencia de la gracia salvadora de Cristo, crecen
en conocimiento y sabiduría. Aman y alaban al Señor ..
Los que lleguen a ser salvos deben preocuparse
en esta vida de que cada día reciban la gracia de Dios, no para
atesorarla con egoísmo, sino para impartirla a fin de que sea bendición
para los que se relacionan con ellos, para ayudarlos a educarse en las
cosas espirituales. 263
A cualquiera, pues, que me confíese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mí Padre que está en los cielos. Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos. Mat. 10: 32-33.
¿Cómo es esto? ¿Estamos confesando
a Cristo cada día en nuestra vida? ¿Lo confesamos mediante
nuestra vestimenta, al ataviarnos con adornos sencillos y modestos? ¿Es
nuestro arreglo el de un espíritu tranquilo y apacible que es de
gran valor a la vista de Dios? ¿Estamos tratando de promover la
causa del Maestro? ¿Es definido el límite que existe entre
ustedes y el mundo, o están intentando seguir las modas de esta
época degenerada? ¿No hay diferencia entre ustedes y los
mundanos?...
Si somos cristianos, seguiremos a Cristo, aunque
la senda por la que tengamos que caminar no concuerde con nuestras inclinaciones
naturales. No vale la pena que yo les diga que no deben usar esto o aquello,
porque si el amor a estas cosas vanas está en el corazón
de ustedes, el abandono de estos adornos será lo mismo que cortarle
las hojas a un árbol. Las inclinaciones del corazón natural
volverán por sus fueros. Ustedes deben tener su propia conciencia.
¡Oh, si nos acordáramos que Cristo
se hizo pobre para que por su pobreza llegáramos a ser ricos! ¿No
trataríamos de honrar su nombre y promover su causa? Debemos permanecer
en él como los pámpanos permanecen en la vid. Jesús
dice: "Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en
mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados
de mí nada podéis hacer... En esto es glorificado mi Padre,
en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos"
(Juan 15: 5, 8).
Si cumpliéramos esta orden de nuestro Señor,
la situación de nuestras iglesias sería completamente distinta,
y sabríamos qué significa la obra íntima del Espíritu
de Dios. Lo que necesitamos es que el hacha esté puesta junto a
la raíz del árbol. Queremos morir al mundo, morir al yo y
vivir para Dios. Nuestra vida debe estar escondida con Cristo en Dios,
de manera que cuando él aparezca, nosotros también podamos
aparecer con él en gloria. Necesitamos acercarnos a Cristo para
que los hombres puedan saber que hemos estado con él y hemos aprendido
de él... Mantengan sus ojos puestos en Cristo. Con humildad tratemos
de acercarnos a Dios. Mediante las palabras, la conducta y la vida, confesemos
a Cristo. 264
Septiembre 12 EL CRISTIANO COMPASIVO
Porque viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí. Juan 14: 30.
Mediante todos sus hábitos de vida el Salvador
dio un ejemplo de lo que Dios espera que sea su iglesia en la tierra. Dile
esto a la gente. Cristo quiere presentar su iglesia ante el Padre sin mancha
ni arruga.
Los primeros años de la vida del Salvador
fueron años de pobreza. Los días de su niñez los pasó
trabajando. Al trabajar en el banco del carpintero, al asumir las responsabilidades
que recaían sobre él como miembro de la familia, a menudo
se cansaba. Vivía en una era corrompida. Sin embargo, el mal que
lo rodeaba no lo contaminó, ni influyeron sobre él los caracteres
de aquellos que eran de personalidad artificial y malvada. En los amplios
campos y en medio de los paisajes de la naturaleza, encontraba descanso
del trabajo y alimento para su vida espiritual. Al mirar más allá
de la superficie, logró acumular un conocimiento de los misterios
de la naturaleza que lo llenaba de paz y alegría.
Durante los años de su ministerio público,
el Salvador sufrió constantemente el escrutinio de hombres arteros
e hipócritas. Continuamente iban espías tras él para
tratar de captar algo de sus labios con el fin de usarlo para suscitar
prejuicios en su contra. Una y otra vez trataron de que pareciera culpable
o que estaba en el error. Hubo oportunidades cuando tendieron trampas delante
de él presentándole preguntas cuyas respuestas esperaban
usar para provocar su condenación por parte del pueblo. Pero en
cada caso se vieron obligados a retirarse confundidos; sus acciones aparecieron
en su verdadero carácter como resultado de las respuestas de Cristo.
Los discursos del Salvador presentaban la verdad con poder ante las multitudes
que lo escuchaban. Hasta los hombres enviados a espiar sus actos se vieron
obligados a volver para dar este informe a los que los mandaron: "¡Jamás
hombre alguno ha hablado como este hombre!" (Juan 7: 46)...
Tu conversación sea llena de gracia, porque
Cristo escucha las palabras que pronuncias. La compasión esté
presente en todo lo que dices: entonces se manifestará en ti el
carácter de Cristo. Los modales de Jesús eran amables y discretos.
Nosotros, como sus seguidores, debemos participar de su naturaleza. Cada
día debemos aprender del gran Maestro, para que la atmósfera
que rodea el alma se llene de vida espiritual. 265
Septiembre 13 RENDICIÓN INCONDICIONAL
Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí. Gál. 2: 20.
Dios no aceptará nada menos que una rendición
incondicional. Los cristianos medio convertidos y pecadores nunca entrarán
en el cielo. Allí no encontrarían felicidad; porque no saben
nada de los principios elevados y santos que gobiernan a los miembros de
la familia real.
El verdadero cristiano mantiene las ventanas del
alma orientadas hacia el cielo. Vive en comunión con Jesús.
Su voluntad está de acuerdo con la de Cristo. Su mayor deseo consiste
en asemejarse cada vez más al Señor...
Debemos luchar ferviente e incansablemente para
alcanzar el ideal de Dios para nosotros. No debemos hacerlo a título
de penitencia, sino como la única manera de lograr la verdadera
felicidad. El único modo de conseguir paz y alegría consiste
en mantener una relación viviente con el que dio su vida por nosotros,
que murió para que pudiéramos vivir, y que vive para unir
su poder con los esfuerzos de los que están luchando para lograr
la victoria.
La santidad consiste en estar permanentemente de
acuerdo con Dios. ¿No lucharemos para ser lo que Cristo tanto desea
que seamos, es a saber, cristianos en hechos y en verdad, para que el mundo
pueda ver en nuestras vidas una revelación del poder salvador de
la verdad? Este mundo es nuestra escuela preparatoria. Mientras estemos
aquí tendremos que enfrentar pruebas y dificultades. El enemigo
de Dios tratará continuamente de apartarnos de nuestra lealtad al
Señor. Pero mientras nos aferremos al que se entregó por
nosotros, estaremos seguros.
El abrazo de Cristo abarca a todo el mundo. Murió
en la cruz para destruir al que tenía el poder de la muerte, y para
erradicar el pecado de toda alma creyente. Nos invita a ofrecernos en el
altar del servicio como holocausto viviente. Debemos consagrar sin reservas
a Dios todo lo que tenemos y somos.
En esta escuela primaria de la tierra debemos aprender
las lecciones que nos han de preparar para ingresar en la escuela superior,
donde nuestra educación proseguirá bajo la dirección
personal de Cristo. Entonces él nos explicará el significado
de su Palabra. 266
Así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella... a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha. Efe. 5: 25, 27.
Llevamos el nombre de cristianos. Seamos fieles
a ese nombre. Ser cristianos significa ser semejantes a Cristo. Significa
seguir a Cristo en abnegación, llevando en alto su estandarte de
amor, honrándolo por medio de palabras y actos desinteresados. En
la vida del verdadero cristiano el yo no existe: está muerto. No
hubo egoísmo en la vida que Cristo vivió en esta tierra.
Aunque asumió nuestra naturaleza, vivió una vida plenamente
dedicada al bien de los demás...
Los seguidores de Cristo deben ser puros y leales
en palabras y en hechos. En Este mundo, un mundo de iniquidad y corrupción,
los cristianos deben manifestar los atributos de Cristo. Todo lo que hagan
y digan debe estar libre de egoísmo. Cristo desea presentarnos ante
el Padre "sin mancha ni arruga ni cosa semejante", purificados por su gracia
y llevando su semejanza.
Por su gran amor, Cristo se entregó a sí
mismo por nosotros. Lo hizo para satisfacer las necesidades de las almas
que luchan contra el mal. Debemos entregarnos a él. Cuando esta
entrega es completa, Cristo puede terminar la obra que comenzó en
nuestro favor al entregarse a sí mismo. Entonces nos puede restaurar
totalmente.
Cristo se entregó a sí mismo por
la redención de la especie, para que todos los que creen en él
puedan tener vida eterna. Todos los que aprecien este gran sacrificio reciben
del Salvador el más precioso de todos los dones: un corazón
limpio. Obtienen una experiencia más valiosa que el oro, o la plata
o las piedras preciosas. Se sientan con Cristo en lugares celestiales,
para gozar en comunión con él la alegría y la paz
que sólo él puede dar. Lo aman con el corazón, la
mente, el alma y las fuerzas, pues comprenden que son su herencia adquirida
con sangre. Su visión espiritual no esta distorsionada por los procedimientos
y los propósitos mundanos. Son uno con Cristo así como él
es uno con el Padre.
¿No creen acaso que Cristo valora a los
que viven plenamente para él? ¿No creen que visita a los
que como el amado Juan se encuentran en dificultades por su causa? El acude
junto a sus fieles, y tiene comunión con ellos para animarlos y
fortalecerles. 267
Septiembre 15 LA VERDAD TRIUNFARA
No andando con astucia, ni adulterando la palabra de Dios, sino por la manifestación de la verdad recomendándonos a toda conciencia humana delante de Dios. 2 Cor. 4: 2
No se deben minar las verdades fundamentales que
el Señor nos ha revelado mediante tantas evidencias milagrosas.
Se debe escuchar una voz que apoye definidamente la verdad, y contrarreste
el escepticismo y las falacias que nos están llegando de parte del
enemigo de la verdad. Se producirán reformas, y la obra de los principios
de la verdad divina se manifestará mediante un crecimiento en la
gracia, porque los instrumentos divinos son eficientes para iluminar y
santificar el entendimiento humano.
La verdad tal como es en Jesús, tal como
fue proclamada por él cuando se hallaba envuelto por la nube resplandeciente,
es la misma verdad en nuestros días, y renovará ciertamente
del mismo modo la mente de quien la reciba ahora, así como lo hizo
en lo pasado. Cristo declaró: "Si no oyen a Moisés y a los
profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantara de los
muertos. (Luc. 16: 31).
Como pueblo, debemos preparar el camino del Señor,
bajo la dirección predominante del Espíritu Santo, para la
diseminación del Evangelio en toda su pureza. La corriente de agua
viva debe profundizarse y ampliarse a medida que avanza. En todos los territorios,
de lejos y de cerca, se llamará a hombres de detrás del arado
y de las actividades comerciales más comunes y que más distraen
la mente, para que sean educados junto a hombres de experiencia que comprenden
la verdad. Mediante las obras maravillosas de Dios, se moverán montañas
de dificultades y se las arrojará al mar. Trabajemos como quienes
hemos experimentado el poder de la verdad...
Los que predican la verdad se esforzarán
por demostrarla mediante una vida ordenada y una piadosa conversación.
Y al hacerlo, llegarán a ser poderosos para proclamar la verdad
y darle la aplicación acertada que Dios le ha dado...
Se debe proclamar la invitación: "Hijo,
ve hoy a trabajar a mi viña". Cuando esta invitación sea
aceptada, será oído y entendido el mensaje que significa
tanto para los moradores de la tierra. Los hombres sabrán qué
es la verdad. La obra avanzará cada vez más. Y los notables
acontecimientos de la Providencia se verán y se reconocerán
tanto en juicios como en bendiciones. La verdad arrebatará la victoria.
268
Septiembre 16 AMOR INCOMPARABLE *
La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado. Juan 17: 22-23.
!Oh, qué amor, qué amor incomparable!
Los caídos seres humanos pueden llegar a estar tan íntimamente
unidos con Cristo que sean glorificados con él. Han seguido sus
pisadas en esta tierra, trabajando como él por las almas por las
cuales murió, y cuando venga a buscar a los suyos entrarán
en su gozo, y se sentarán junto a su mesa en su reino. "Donde yo
estuviera -dice él-, allí también estará mi
servidor" (Juan 12: 26)...
¡Qué maravilloso pensamiento es que
nosotros, pobres y caídos pecadores, podemos llegar a ser uno con
Cristo, participantes de su naturaleza divina, refinados, purificados y
glorificados! Podemos vencer y sentarnos con Cristo. Seremos hechos a su
imagen. Nos ama, y nos ayudará. Debemos ser pasivos en sus manos.
Tenemos su promesa. Disponemos de los títulos
de propiedad en el reino de gloria. Jamás fueron redactados títulos
de propiedad tan estrictamente de acuerdo con la ley, o más cuidadosamente
firmados, que los que le dan derecho al pueblo de Dios a las mansiones
celestiales. "No se turbe vuestro corazón -dice Cristo-; creéis
en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas
moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues,
a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparara lugar, vendré
otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy,
vosotros también estéis" (Juan 14: 1-3)...
Todos los que quieren pueden acogerse a las promesas
del pacto. Enorme es el precio que se pagó por nuestra redención:
la sangre del unigénito Hijo de Dios. Cristo fue puesto a prueba
mediante aguda aflicción. Su naturaleza humana fue probada al máximo.
Cargó con la pena de muerte que merecía la transgresión
del hombre. Se convirtió en la garantía y el sustituto del
pecador. Es capaz de mostrar el fruto de sus sufrimientos y su muerte mediante
su resurrección de entre los muertos. Desde el sepulcro abierto
de José resuena esta proclama: "Yo soy la resurrección y
la vida. Los que creen en mí, y hacen las obras de justicia que
yo hago, son justificados, santificados, emblanquecidos y probados. Han
obtenido piedad y vida eterna". 269
Septiembre 17 UN PRONTO AUXILIO
Jehová es bueno, fortaleza en el día de la angustia; y conoce a los que en él confían. Nah. 1: 7.
Tenemos ricas promesas en la Palabra de Dios, si
sólo creemos y confiamos en él. Estamos en peligro de confiar
en nuestros pobres esfuerzos humanos, y no poner nuestra confianza en Dios.
Todos los que tengan algo que hacer en esta gran preparación de
la obra de Dios para estos últimos días, deberían
acercarse al Señor. Cuando Dios envía a sus obreros para
que cumplan un cometido especial, ha prometido que será uno con
ellos si están dispuestos a ser uno con él. Pero si se apartan
de Dios, y tratan de hacer la obra mediante sus propias fuerzas, enfrentarán
dificultades y desánimo a cada paso. Aquí tenemos la promesa
de que al trabajar para el Señor él estará a nuestra
diestra para ayudarnos y trabajar con nosotros.
Sería la mayor insensatez del mundo si alguno
se acreditara el éxito que podemos tener. Mientras más humildemente
caminemos con Dios, más se manifestará él para ayudarnos.
El Señor nunca quiso enviar a sus siervos a fin de que trabajaran
para él frente a la oposición de Satanás y los ángeles
impíos sin proporcionarles ayuda divina. La razón por la
cual no tenemos más éxito en la obra consiste en que dependemos
de nuestros propios esfuerzos en lugar de confiar en la ayuda que Dios
nos quiere dar. Tenemos el privilegio de sentir nuestra debilidad, nuestra
indignidad, y entonces solicitar la ayuda que Dios ha provisto para nosotros.
Podemos recurrir a la Palabra en medio de nuestra angustia, y mientras
sentimos el peso de las almas sobre nosotros, podemos decir: "¡Aquí,
Señor: Tú lo has prometido y yo creo en tu Palabra!"
Debemos aprender a acudir a nuestro Padre celestial
tal como un niño lo hace con sus padres terrenales. Nos dice: "¿Qué
hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una
piedra? ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente?
Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas
a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está
en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?" (Mat. 7: 9-11)...
Aunque cada obrero de Dios debe cultivar sus facultades
al máximo posible, no debe poner su confianza en ellas. Hagan de
ustedes mismos todo lo que sea posible hacer, pero confíen el resto
al Señor. 270
Septiembre 18 EL DIVINO SUSTITUTO *
Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él. 2 Cor. 5: 21.
"A otros salvó, a sí mismo no se puede
salvar" (Mar. 15: 31). Precisamente porque Cristo no se quiso salvar, el
pecador tiene esperanza del perdón y el favor de Dios. Si al tratar
de salvar al pecador Cristo hubiera fallado o se hubiera desanimado, habría
concluido la última esperanza de cada hijo e hija de Adán.
Toda la vida de Cristo estuvo señalada por la abnegación
y el sacrificio, y la razón por la cual hay tan pocos cristianos
a carta cabal se debe a que la complacencia propia ocupa el lugar de la
abnegación y el sacrificio.
¡Oh, qué ansias tenía Cristo
de salvar a los perdidos! El cuerpo crucificado en la cruz no claudicó
de su divinidad, de su poder de salvar por medio del sacrificio humano
a todos los que aceptaran su justicia. Al morir en la cruz, transfirió
la culpa de la persona del transgresor a la del divino Sustituto si aquél
ejercía fe en él como su Redentor personal. Los pecados de
un mundo culpable, que en figura se presentan de color carmesí,
fueron imputados al divino Representante...
La divinidad hacía su obra mientras la humanidad
sufría el odio y la represalia de un pueblo que odiaba a Dios porque
Cristo se había presentado como Hijo del Altísimo. Sólo
él pudo responder al pobre y sufrido ladrón. Sólo
él era libre para extender la garantía en favor del culpable
criminal. El Redentor a punto de morir vio que el ladrón era mucho
menos culpable que los que lo habían condenado a muerte, mucho menos
culpable que los sacerdotes, escribas y dirigentes que habían tomado
parte activa en reclamar la muerte del Hijo de Dios.
¡Qué fe tenía aquel ladrón
que estaba por morir en la cruz! Aceptó a Cristo cuando en apariencia
era totalmente imposible que fuera el Hijo de Dios, el Redentor del mundo.
En la oración del pobre ladrón se escuchaba una nota diferente
de la que estaba resonando por todas partes: era una nota de fe que llegó
hasta Cristo. La fe del condenado era dulce música para los oídos
de Jesús. Escuchó la alegre nota de la redención y
la salvación en medio de su agonía. Dios fue glorificado
en su Hijo y por medio de él. 271
Septiembre 19 CULTIVEMOS LA TERNURA EN EL HOGAR *
Y ante todo, tened entre vosotros ferviente amor; porque el amor cubrirá multitud de pecados. 1 Ped. 4: 8.
El joven que acudió a Jesús le preguntó
acerca de qué podía hacer para heredar la vida eterna. Jesús
le dijo que guardara los mandamientos y enumeró varios preceptos
de la ley. El joven replicó: "Todo esto lo he guardado desde mi
juventud. ¿Qué más me falta?" (Mat. 19: 20). Los cuatro
primeros mandamientos señalan el deber del hombre de amar a Dios
sobre todas las cosas, y los últimos seis presentan el requisito
de amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. ¿Cuántos
lo están haciendo verdadera y sinceramente, y de todo corazón?
El Señor vendrá pronto, pero, ¿estamos
cumpliendo los deberes que nos impone la justicia? El amor es la base de
la piedad. Nadie ama a Dios, no importa cuán religioso pretenda
ser, a menos que ame desinteresadamente a su hermano. Puesto que Dios nos
amó antes que nosotros lo amáramos a él, amaremos
a todos aquellos por quienes Cristo murió. No dejaremos que esa
alma que está en gran peligro y padece mucha necesidad se vaya sin
amonestar, sin que trabajemos ni nos preocupemos por ella. No abandonaremos
a los que yerran, ni seremos criticones ni exigentes, ni los dejaremos
para que se hundan en mayor desgracia y desánimo, ni que caigan
en el campo de batalla de Satanás, porque Dios nos tratará
tal como trata a nuestros hermanos o a los miembros menores de la familia
del Señor.
Cultiven la ternura del corazón; rodeen
su vida de hogar con la atmósfera del amor. El espíritu que
ha prevalecido por mucho tiempo en la iglesia ofende a Dios. Pero todos
los que se han sentido libres de condenar, descorazonar y desanimar a su
prójimo, todos los que han dejado de manifestar ternura, bondad,
simpatía y compasión a los tentados y probados, verificarán
por experiencia propia que se los llevará al terreno donde otros
ya pasaron, y sufrirán ellos mismos las consecuencias de su dureza
de corazón. Padecerán lo que otros han sufrido por causa
de su falta de simpatía, hasta que aborrezcan la dureza de su corazón
y abran la puerta para que Jesús pueda entrar.
El poder de Dios, que es capaz de convertir, debe
entrar en cada alma que tiene alguna relación con la obra y la causa
del Señor, para que cada cual sea lleno del amor y la compasión
de Cristo, pues en caso contrario algunos nunca verán el reino de
los cielos. 272
Septiembre
20 ECHEN MANO DE LA FORTALEZA
DIVINA *
Entonces hablaste en visión a tu santo,
y dijiste: He puesto el socorro sobre uno que es poderoso. Sal. 89: 19.
El Señor los ama. El Señor es tierno
y compasivo. Su promesa es la siguiente: "Acercaos a Dios, y él
se acercará a vosotros" (Sant. 4: 8). Cuando el enemigo se aproxime
como una inundación, el Espíritu del Señor levantará
bandera contra él y en favor de ustedes. Recuerden que Jesucristo
es nuestra esperanza. En medio de las circunstancias tristes y desanimadoras
que les pueden sobrevenir en cualquier momento, Cristo les dice: "Haga[n]
conmigo paz; sí, haga[n] paz conmigo" (Isa. 27: 5).
La tarea de ustedes consiste en echar mano de la
fortaleza que es tan firme como el trono eterno. Crean en Dios. Confíen
en él. Manténganse alegres en toda circunstancia. Aunque
sufran pruebas, sepan que Cristo padeció estas aflicciones en favor
de su herencia. Nada es tan querido para Dios como su iglesia. El Señor
mira el corazón. Sabe quiénes son los suyos. Probará
a toda alma viviente. "Muchos serán limpios, y emblanquecidos y
purificados; los impíos procederán impíamente, y ninguno
de los impíos entenderá, pero los entendidos comprenderán"
(Dan. 12: 10).
Entonen himnos de alabanza y gratitud los que aman
a Dios y obedecen su Palabra, en lugar de pronunciar acusaciones, de criticar
y murmurar. El Señor bendecirá a los pacificadores.
Confíen en el Señor. No permitan
que los depriman ni los sentimientos, ni los discursos, ni las actitudes
de ningún ser humano. Tengan cuidado que ni sus palabras ni sus
actos les den a los demás la ventaja de herirlos. Mantengan la vista
fija en Jesús. Él es la fortaleza de ustedes. Al contemplarlo,
se transformarán a su semejanza; será la salud del rostro
de ustedes, y su Dios.
La iglesia los necesita, y ustedes necesitan suavizar
y someter sus propios sentimientos por causa de Cristo. El quiere que su
Santo Espíritu obre en ustedes. Entonces estarán en condiciones
de impartir vida y consuelo a la iglesia. Elijan bien sus palabras de manera
que sean una bendición para ella. No se aflijan por las inconsecuencias
de los demás. Preocúpense de ustedes mismos, y sean consecuentes
en todo. 273
Septiembre 21 EN EL MUNDO, PERO SIN SER DEL MUNDO *
¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios. Sant. 4: 4.
El gran día del Señor está
cerca. Cuando Cristo aparezca en las nubes de los cielos, los que no lo
han buscado de todo corazón, los que han permitido que se los engañe,
ciertamente perecerán. Nuestra única seguridad consiste en
ser hallados en Cristo por medio del arrepentimiento y la confesión
y debido a que nuestros pecados han sido borrados. Los que quieran buscar
hoy al Señor fervientemente, dispuestos a humillar sus corazones
ante él, y a abandonar sus pecados, serán preparados para
formar parte de la familia real y ver al Rey en su hermosura, por medio
de la santificación de la verdad...
Cualquiera sea su nivel de educación, sólo
el que comprende su responsabilidad ante Dios, y se deja conducir por el
Espíritu Santo, puede ser un maestro eficiente o tener éxito
en ganar para Dios a los que se encuentran bajo su influencia. ¿Se
podrá reconocer como dirigentes en las instituciones de Dios a los
que no prestan atención al consejo divino? De ninguna manera. ¿Cómo
se puede considerar guías seguros a los que manifiestan un espíritu
de incredulidad y que, mediante sus palabras y su carácter, dejan
de poner en evidencia una verdadera piedad?
"De cierto os digo, que si no os volvéis
y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de
los cielos" (Mat. 18: 3).
El yo tiene que ser sometido al yugo de Cristo.
El gran Maestro invita a todos a aprender de él... "El Hijo del
Hombre ha venido para salvar lo que se había perdido" (Mat. 18:
11). Pero los que quieran ser salvados deben estar dispuestos a hacerlo
de acuerdo con el método del Señor, y no con el propio. La
gratuita gracia de Dios es la única esperanza del hombre. Dios se
interesa en cada uno de nosotros...
Hemos sido invitados a ser el pueblo especial del
Señor en un sentido mucho más elevado de lo que muchos comprenden.
El mundo yace en maldad y el pueblo de Dios tiene que salir de él
y mantenerse separado. Tiene que estar libre de las costumbres y los hábitos
mundanos. No debe concordar con los sentimientos del mundo; por el contrario,
los suyos deben ser distintos, como pueblo peculiar del Señor que
es, manifestando fervor en todos sus servicios. No tiene que comulgar con
las obras de las tinieblas. 274
Septiembre 22 LA GRACIA DIVINA ES NUESTRA MAYOR NECESIDAD *
Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme. 1 Cor. 9: 16.
La conversión genuina nos pone cada día
en comunión con Dios. Habrá tentaciones que enfrentar y una
fuerte tendencia a apartarnos de Dios para sumirnos en nuestra antigua
indiferencia y en un pecaminoso olvido del Señor. No hay corazón
humano que pueda permanecer fuerte desprovisto de la gracia divina. Nadie
podrá seguir siendo convertido a menos que se cuide y que el Maestro
lo cuide. A menos que el corazón se aferre firmemente de Dios, y
Dios se aferre firmemente de él, asumirá confianza propia
y se exaltará, y ciertamente tropezará y caerá. El
poder de Dios recibido por fe era la confianza de Pablo. "Ya no vivo yo
-declaró con humildad-, mas vive Cristo en mí" (Gál.
2: 20). "Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura;
de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, sino que golpeo mi
cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para
otros, yo mismo venga a ser eliminado" (1 Cor. 9: 26-27).
Pablo tenía constantemente el temor de que
sus malas inclinaciones lograran la supremacía. Por eso estaba continuamente
combatiendo y resistiendo firmemente los apetitos y pasiones que trataban
de manifestarse. Si el gran apóstol temblaba al considerar sus debilidades,
¿con qué razón nos vamos a sentir nosotros confiados
y dispuestos a vanagloriarnos?...
Nuestra única defensa segura contra los
pecados que nos asedian es la oración, la oración de cada
día y de cada hora. No debemos estar un día llenos de celo
para sumirnos el siguiente en la negligencia, sino como resultado de la
vigilancia y el fervor debemos revitalizarnos gracias a nuestra comunión
con Dios. La oración es necesaria, y no debiéramos esperar
que se manifiesten los sentimientos sino orar, fervorosamente, ya sea que
sintamos algo o que no sintamos nada. El cielo está abierto para
recibir nuestras oraciones. La oración es el canal que conduce hasta
el trono de Dios nuestra gratitud y los ardientes deseos de nuestra alma
por recibir la bendición divina, y que nos llega en retribución
como la lluvia refrescante de la gracia divina... ¡Oh, cuánto
deseo que dediquemos más tiempo a permanecer sobre nuestras rodillas,
y menos a planificar por nosotros mismos y a pensar que podemos hacer grandes
cosas! 275
Septiembre 23 EL BANQUETE DE LA PALABRA DE DIOS *
Yo soy el pan vivo que descendió del cielo... y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo. Juan 6: 51.
La única seguridad para cualquiera de nosotros
consiste en plantar firmemente nuestros pies sobre la Palabra de Dios y
estudiar las Escrituras, para hacer de ellas nuestra constante meditación.
Díganle a la gente que no acepten las opiniones de nadie con respecto
a los Testimonios, sino que los lean y los estudien por sí mismos,
y entonces verificarán que concuerdan con la verdad. La Palabra
de Dios es la verdad. Acerca del hombre bueno el salmista afirma: "En la
ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día
y de noche" (Sal. 1: 2). Quien aplique la mente y el corazón a esta
tarea obtendrá una experiencia sólida y valiosa. El Espíritu
Santo está en la Palabra de Dios. Aquí encontramos el elemento
viviente e inmortal presentado en forma tan definida en el sexto capítulo
de Juan...
Creamos en la Palabra de Dios. Quien se alimente
de ese modo del Pan del cielo, y se nutra así todos los días,
sabrá qué significan las palabras: "No necesita que nadie
le enseñe". Disponemos de lecciones puras procedentes de los labios
de nuestro Dueño, que nos ha comprado por el precio de su propia
sangre. La preciosa Palabra de Dios es un fundamento sólido sobre
el cual podemos construir. Cuando aparezcan los hombres con sus suposiciones,
díganles que el gran Maestro les ha dejado su Palabra, que es de
incalculable valor, y que ha enviado un Consolador en su propio nombre,
es a saber, el Espíritu Santo. "El os enseñará todas
las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho" (Juan 14:
26).
Aquí se nos presenta un rico banquete, del
cual pueden participar todos los que creen que Cristo es su Salvador personal.
Es el árbol de la vida para todos los que sigan alimentándose
de él...
Todos los que estudian estas preciosas declaraciones
recibirán gran consuelo. Si desean participar del banquete de la
Palabra de Dios, obtendrán una experiencia del más alto valor.
Verán que en comparación con la Palabra de Dios, la del hombre
es como paja con respecto al trigo.
La Palabra de Dios me dice que sus promesas son
para mí y para cada hijo del Señor. El banquete está
servido delante de nosotros. Se nos invita a alimentarnos de la Palabra
de Dios, que fortalecerá músculos y tendones espirituales.
276
Septiembre
24 LA BATALLA FINAL *
He aquí, yo vengo como ladrón. Bienaventurado
el que vela, y guarda sus ropas, para que no ande desnudo, y vean su vergüenza.
Apoc. 16: 15.
Un terrible conflicto está delante de nosotros.
Nos acercamos a la batalla del gran día del Dios todopoderoso. Lo
que está bajo control ahora, entonces quedará suelto. El
ángel de la misericordia está plegando sus alas, preparándose
para retirarse del trono de oro, para dejar el mundo bajo el dominio de
Satanás, el rey que éste se ha escogido, asesino y destructor
desde el principio.
Los principados y potestades de la tierra están
en amarga revuelta contra el Dios del cielo. Están llenos de odio
contra todos los que sirven a Dios, y pronto, muy pronto, se librará
la última gran batalla entre el bien y el mal. La tierra será
el campo del combate: el escenario del final conflicto y de la victoria
final. Aquí, donde por tanto tiempo Satanás ha dirigido a
los hombres contra Dios, la rebelión será extirpada para
siempre.
Cristo vino a esta tierra en forma humana para
poder ser el Capitán de nuestra salvación, de manera que
no fuéramos vencidos por el poder de Satanás. Y cuando parecía
que el enemigo estaba ganando victorias señaladas contra la justicia,
Dios estaba obrando con misericordia y poder para contrarrestar sus designios.
Decidido a borrar la imagen de Dios en el hombre,
Satanás trabaja con intenso esfuerzo para ocultar al Señor.
No obra abiertamente, sino en secreto, mezclando lo humano con lo divino,
lo espurio con lo genuino, para tratar de introducir confusión y
calamidades. Pero la misericordia divina se manifiesta con poder proporcional
para contrarrestar esa obra impía, y para desenmascarar los ocultos
propósitos del enemigo. El pueblo de Dios ha de dar un decidido
testimonio en favor de la verdad, por medio de la pluma y la voz, para
poner en evidencia los propósitos del Señor. Ha de proclamar
de lugar en lugar el mensaje de la Palabra de Dios, para que los hombres
y mujeres puedan comprender la verdad...
Hay una consistencia innegable en la sana doctrina.
No es un vapor que se disipa. La luz debe emanar de la Palabra de Dios.
El Señor invita a su pueblo para que se acerque a él. Nadie
debe interponerse entre él y su pueblo. Cristo está llamando
a la puerta del corazón para solicitar entrada. ¿Lo dejarán
entrar ustedes? 277
Septiembre 25 LO QUE HACE LA ORACIÓN *
Acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe. Heb. 10: 22
No puede haber verdadera oración sin verdadera
fe. "Sin fe es imposible agradar a Dios" (Heb. 11: 6). La oración
y la fe son los brazos por medio de los cuales el alma se abraza del amor
infinito, y se toma de la mano del poder celestial. Dios no acepta hijos
mudos, en lo que a su experiencia con respecto a la verdad se refiere.
La fe es un poder activo y dinámico. La fe en Cristo. cuando comienza
a manifestarse, se revela mediante la oración y la alabanza. La
oración es un alivio y un consuelo para el alma perturbada. El alma
sincera y humilde que suplica ante el trono de la gracia, puede saber que
está en comunión con Dios por medio de los instrumentos divinamente
señalados, y tiene el privilegio de comprender qué es Dios
para el creyente. Debemos entender cuáles son nuestras necesidades.
Debemos tener hambre y sed de la vida en Cristo y por medio de Cristo.
Entonces acudiremos a él con humildad y sinceridad, y nos otorgará
la fe que obra por el amor y purifica el alma...
Cristo se entregó a sí mismo voluntaria
y alegremente para cumplir el propósito de Dios "haciéndose
obediente hasta la muerte, y muerte de cruz" (Fil. 2: 8). En vista de que
ha hecho todo esto, ¿nos costará mucho negarnos a nosotros
mismos? ¿Evitaremos participar de los sufrimientos de Cristo? Su
muerte debiera sacudir cada fibra de nuestro ser, disponiéndonos
a consagrar a su obra todo lo que tenemos y somos.
Al pensar en lo que ha hecho por nosotros, nuestros
corazones se debieran llenar de gratitud y amor, y debiéramos renunciar
a todo egoísmo y pecado. ¿Qué deber podría
dejar de cumplir el corazón, si toma en cuenta la influencia constrictiva
del amor a Dios y a Cristo? "Con Cristo estoy juntamente crucificado, y
ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la
carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó
a sí mismo por mí" (Gál. 2: 20).
Relacionémonos con Dios mediante una obediencia
señalada por la abnegación y el sacrificio. La fe en Cristo
siempre conduce a una obediencia voluntaria y alegre. Murió para
redimirnos de toda iniquidad, y purificar para sí mismo un pueblo
peculiar, celoso de buenas obras. Debe haber perfecta conformidad en pensamientos,
palabras y obras, a la voluntad de Dios. El cielo es sólo para los
que han purificado su alma mediante la obediencia a la verdad. 278
Septiembre 26 VENTAJAS PRESENTES Y BENEFICIOS FUTUROS *
Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. Heb. 12: 2.
Siempre debiéramos albergar sentimientos
de gratitud por los que nos han hecho favores en momentos de necesidad.
Pero esos sentimientos que con tanta prontitud expresamos ante la amabilidad
y el desinterés de nuestros amigos, debieran responder al amor Y
la compasión de nuestro bondadoso Amigo celestial... La amistad
manifestada por el más cercano y querido pariente o amigo, es tan
insignificante si la comparamos con la revelación de Jesucristo,
que se reduce a una manifestación muda e inexpresiva...
Permítanme llevarlos al escenario de la
crucifixión y mostrarles al Hijo de Dios mientras muere en lugar
de ustedes. ¿No despierta sentimientos de gratitud el espectáculo
de la cruz de Cristo? ¿No disipa la frialdad y la indiferencia que
endurecen los sentidos hacia el sacrificio realizado en nuestro favor?...
Satanás, el adversario de las almas, trabaja
constantemente con sus argucias y encantamientos, para adormecer los sentidos
y anestesiar los sentimientos que tienen que ver con nuestros más
altos intereses. Para todas las cosas insignificantes de la vida los afectos
ejercen plena libertad, pero para los intereses eternos están trabados,
atados, como si lo fuera por cuerdas mágicas...
Hay muchos que padecen privaciones y se someten
a grandes sacrificios para emprender algo que les promete ventajas en el
futuro. Cambian la comodidad del presente por una futura ganancia, pero
aquí Jesús nos presenta la vida eterna como recompensa de
la obediencia, y si las cosas insignificantes de las ganancias terrenales
pueden ser sacrificadas para obtener cosas mejores en el futuro, con cuánta
mayor razón podemos sacrificar la comodidad, el placer y las actuales
ventajas que nos ofrece el mundo, por las incomparables riquezas y la gloria
de la futura vida inmortal. No permitamos que el hechizo de los encantos
terrenales aparte nuestros afectos de Dios, y endurezca nuestro corazón
para los intereses eternos. Miremos las cosas que no se ven. Entronicemos
a Jesús en el corazón. Amémoslo con toda el alma.
279
Septiembre 27 EL ESPÍRITU SANTO, EL MAYOR DE LOS DONES *
Y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Fil. 2: 8.
La exaltación de Cristo será directamente
proporcional a su humillación. Para poder ser el Salvador, el Redentor,
tenía que pasar primero por el sacrificio. ¡Qué misterios
encontramos en la piedad de Cristo! Después de magnificar la ley
y engrandecerla, al aceptar sus condiciones para salvar a un mundo de la
ruina, Cristo se apresuró a ir al cielo para perfeccionar su obra
y cumplir su misión al enviar el Espíritu Santo a sus discípulos.
De ese modo aseguró a sus creyentes que no los había olvidado,
aunque se encontrara ahora en la presencia de Dios, donde hay plenitud
de gozo para siempre.
El Espíritu Santo debía descender
sobre los que amaban a Cristo en este mundo. De ese modo se los capacitaría,
por medio de la glorificación de Aquel que era su cabeza, para recibir
todo don necesario para el cumplimiento de su misión. El Dador de
la vida poseía no sólo las llaves de la muerte, sino un cielo
lleno de ricas bendiciones. Todo el poder del cielo y de la tierra estaba
a su disposición, y al tomar su lugar en las cortes celestiales
podía prodigar esas bendiciones a todos los que lo recibieran. Cristo
dijo a sus discípulos: "Os conviene que yo me vaya; porque si no
me fuese, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere,
os lo enviaré" (Juan 16: 7). Este era el mayor de los dones. El
Espíritu Santo descendió como el tesoro más precioso
que el hombre podía recibir. La iglesia fue bautizada con el poder
del Espíritu. Los discípulos fueron preparados para salir
y proclamar a Cristo primero en Jerusalén, donde se había
llevado a cabo la vergonzosa obra de deshonrar al verdadero Rey, y a partir
de allí debían ir hasta los confines de la tierra...
¡Cuán plenas y amplias son las bendiciones
que se derraman sobre los que quieren acudir a Dios en nombre de su Hijo!
Si están dispuestos a cumplir las condiciones señaladas en
su Palabra, les abrirá las ventanas de los cielos y derramará
sobre ellos bendición hasta que sobreabunde... Si el pueblo de Dios
está dispuesto a santificarse mediante la obediencia a sus preceptos,
el Señor obrará en su medio. Regenerará las almas
humildes y contritas para que sus caracteres sean puros y santos. 280
Septiembre 28 LA FILOSOFÍA DEL SEÑOR *
¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido. Isa. 8: 20.
La filosofía del Señor, claramente
bosquejada en su Palabra, debe ser la regla de nuestra vida. Todo el ser
debe estar bajo la dirección de Aquel que conoce el fin desde el
principio. La Biblia y sólo la Biblia debe ser nuestra guía.
Debemos seguir y obedecer los principios vivificadores del cielo, no sólo
nuestras inclinaciones. La sabiduría y el poder de Dios, al obrar
sobre el corazón susceptible, pone la mente y el carácter,
en armonía con las leyes y los requerimientos del cielo. Cada uno
de nosotros debe estar sometido a la dirección del Espíritu
Santo para comunicar al mundo los grandes hechos relativos a la verdad
y la justicia...
Se nos intima a que toquemos alarma para que el
pueblo oiga. Los vigías no deben fallar ahora. Deben velar y orar,
para poder tener una clara noción de sus obligaciones hacia Aquel
que, aunque era el unigénito de Dios, vino a este mundo para librar
a hombres y mujeres de la dirección de Satanás.
Debemos instruir y guiar a las almas para que vean
en Cristo su ejemplo, y comprendan sus obligaciones hacia Aquel a quien
pertenecen por creación y por redención. El es Dueño
de todo hombre, mujer y niño que viene a este mundo. Llegó
a serlo cuando pagó el precio de la redención. Si los seres
humanos caídos quieren llegar a ser hijos e hijas de Dios mediante
su obediencia voluntaria, serán uno con Cristo. El Salvador los
ha comprado al dar su vida para pagar la deuda del pecado... Los que están
verdaderamente convertidos revelarán la gracia salvadora de Cristo
al trabajar por esas almas enceguecidas por Satanás. Los obreros
de Dios deben manifestar mediante su propia vida el poder de la verdad
y la justicia. El mundo pronto tendrá que comparecer delante del
gran Legislador para responder por el quebrantamiento de su ley...
Tenemos que enarbolar el estandarte que lleva esta
inscripción: "Los mandamientos de Dios y la fe de Jesús".
Este es el gran asunto. No lo perdamos de vista. Debemos luchar para despertar
a los miembros de la iglesia y a los que no hacen profesión de fe,
para que vean los requerimientos de la ley del cielo y los obedezcan. Tenemos
que magnificar la ley y engrandecerla. Tenemos que despertar a los que
están sumidos en un sopor espiritual. 281
Septiembre 29 CUANDO LA VERDAD CONTROLA LA VIDA *
El que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida. Juan 8: 12.
El Señor Jesús asumió la forma
del hombre pecador, y revistió su divinidad con humanidad. Pero
era santo, tal como Dios es santo. Si no hubiera sido sin mancha de pecado,
no podría haber sido el Salvador de la humanidad. Era el Portador
del pecado; no necesitaba expiación. Puesto que era uno con Dios
en pureza y santidad de carácter, podía presentarse como
propiciación por los pecados de todo el mundo.
Cristo es la luz del mundo. Por medio de él
la luz resplandece entre las tinieblas morales. Si no fuera la luz, las
tinieblas no se notarían, porque la luz las pone de manifiesto.
Mientras más clara es la luz, más nítidamente se percibe
el contraste que existe entre la luz y las tinieblas. Si eliminamos la
luz, todo lo que queda es tinieblas.
Cristo ha declarado cuál es su posición.
"El que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá
la luz de la vida". Es la estrella resplandeciente de la mañana.
Es el Sol de justicia, el resplandor de la gloria del Padre. Es la "luz
verdadera, que alumbra a todo hombre" que viene a este mundo (Juan 1: 9).
Como médico, vino a restaurar en el hombre la imagen moral de Dios,
que se había perdido debido a la trasgresión.
Cuando Cristo mora en el alma por la fe, hace del
que lo ama una luz para el Señor. Es verdad que muchos de los que
dicen que creen la verdad sólo tienen una fe nominal. No son hacedores
de la Palabra. Profesan creer, pero su profesión de fe no los convierte...
Cuando Cristo mora en el corazón, su presencia
es evidente. Mediante palabras y actos buenos y agradables, manifiestan
el espíritu de Cristo. Ponen en evidencia suavidad de carácter.
No hay ira, ni testarudez ni malas sospechas. No hay odio en el corazón
porque... los demás no aceptan ni aprecian... sus ideas y métodos...
Cuando la verdad controla la vida, hay pureza y
liberación del pecado. La gloria y la plenitud del plan evangélico
se cumplen en la vida. La luz de la verdad irradia desde el templo del
alma. El entendimiento se aferra de Cristo. 282
Septiembre 30 CAMINEMOS EN LAS HUELLAS DE JESÚS *
A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad. Mat. 25: 15.
Estudiemos las instrucciones que se encuentran en
Mateo 25: 14-46. Comparemos esas instrucciones con el registro de nuestra
vida. Cada cual debe dejar a un lado la vanagloria...
Caminemos en las huellas de Cristo con toda la
humildad de la fe verdadera. Pongamos a un lado la confianza propia, consagrándonos
al Salvador día tras día y hora tras hora, para recibir e
impartir constantemente su gracia. Ruego a los que profesan creer en Cristo
que caminen humildemente delante de Dios. El orgullo y la exaltación
propia lo ofenden. "Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese
a sí mismo, y tome su cruz, y sígame" (Mat. 16: 24). Sólo
a los que obedecen esta orden reconocerá él como sus creyentes.
"A todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad
de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni
de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios" (Juan
1: 12-13).
"Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó
entre nosotros" (vers. 14). ¡Qué maravillosa condescendencia!
El Príncipe del cielo, el Comandante de las huestes celestiales,
abandonó su elevada posición, depuso su atuendo real y su
corona, y revistió su divinidad de humanidad para convertirse en
Maestro divino de todos los hombres, y para vivir entre los hombres una
vida libre de egoísmo y pecado, con el fin de dar un ejemplo de
lo que podrían llegar a ser mediante su gracia.
"Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó
entre nosotros( y vimos su gloria, gloria como del unigénito del
Padre) lleno de gracia y de verdad" (vers. 14). Alabemos a Dios por esta
maravillosa declaración. Las posibilidades que presenta nos parecen
demasiado grandes para que las podamos entender, y nos avergüenzan
por nuestra debilidad y nuestra incredulidad. Alabo a Dios porque por fe
puedo ver a mi Salvador. Mi alma se apropia de ese gran don. Nuestra única
esperanza en esta vida consiste en levantar la mano de la fe para estrechar
la mano extendida para salvar. "He aquí el Cordero de Dios, que
quita el pecado del mundo" (Juan 1: 29). Si quisiéramos apartar
nuestra vista del yo para enfocarla en Jesús, con el fin de hacer
de él nuestro Guía, el mundo vería en nuestras iglesias
un poder que ahora no ve. 283
Otros Devocionales (Matutinas) Publicados.
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CADA DÍA CON DIOS AÑO 2002 |
¡CRISTO TRIUNFANTE!AÑO 2001 |
|
¡MARANATA: EL SEÑOR VIENE! AÑO 2000 |