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COMENTARIOS DE ELENA DE WHITE SOBRE LA CIENCIA: SU VALOR Y SUS LIMITACIONES



"Dios es el autor de la ciencia. La investigación científica abre ante la mente vastos campos de pensamiento e información, capacitándonos para ver a Dios en sus obras creadas. La ignorancia puede intentar apoyar al escepticismo apelando a la ciencia; pero en vez de sostenerlo, la verdadera ciencia revela con nuevas evidencias la sabiduría y el poder de Dios. Debidamente entendida, la ciencia y la palabra escrita concuerdan, y cada una derrama luz sobre la otra. Juntamente nos conducen a Dios, enseñándonos algo de las leyes sabias y benéficas por medio de las cuales él obra." (Consejos para los maestros, 411).

"La ciencia abre nuevas maravillas ante nuestra vista, se remonta alto, y explora nuevas profundidades; pero de su búsqueda no trae nada que esté en conflicto con la divina revelación." (Patriarcas y profetas, 108)

"Cuanto más íntima sea nuestra relación con Dios, tanto más plenamente podremos comprender el valor de la verdadera ciencia; porque los atributos de Dios, según se ven en sus obras creadas, pueden ser apreciados mejor por aquel que tiene un conocimiento del Creador de todas las cosas, el Autor de toda verdad." (Consejos para los maestros, 37)



"La verdadera ciencia y la inspiración están en perfecta armonía. La falsa ciencia es algo independiente de Dios. Es ignorancia presuntuosa.

"Uno de los mayores males que ha acompañado a la búsqueda del conocimiento, a la investigación de la ciencia, es que aquellos que se ocupan en estas investigaciones pierden de vista con demasiada frecuencia el carácter divino de la religión pura y sin adulterar." (Mensajes para los jóvenes, 187-188)



"Se compara la Palabra de Dios con las supuestas enseñanzas de la ciencia, y se la hace aparecer como errónea e indigna de confianza. Así se siembran en las mentes juveniles semillas de dudas, que brotan en el tiempo de la tentación." (Palabras de vida del Gran Maestro, 23)

"Demasiado a menudo las mentes de los estudiantes están ocupadas por las teorías y especulaciones humanas, falsamente llamadas ciencia y filosofía." (Palabras de vida del Gran Maestro, 14).

"También hay peligros grandes en el estudio de la ciencia, según se acostumbra a encararlo. En las instituciones de enseñanza de cualquier nivel, desde el jardín de infantes hasta la universidad, se enseñan la teoría de la evolución y los errores que con ella se relacionan. Por eso, el estudio de la ciencia, que debería impartir un conocimiento de Dios, se halla tan mezclado con las especulaciones y teorías de los hombres, que inspira incredulidad." (La educación, 227)



"Cuando se consideran las oportunidades que tiene el hombre para investigar, cuando se considera cuán breve es su vida, cuán limitada su esfera de acción, cuán restringida su visión, cuán frecuentes y grandes son los errores de sus conclusiones, especialmente en lo que se refiere a los sucesos que se supone precedieron a la historia bíblica, cuán a menudo se revisan o desechan las supuestas deducciones de la ciencia, con qué prontitud se añaden o quitan millones de años al supuesto período del desarrollo de la tierra y cómo se contradicen las teorías presentadas por diferentes hombres de ciencia; cuando se considera esto, ¿consentiremos nosotros, por el privilegio de rastrear nuestra ascendencia a través de gérmenes, moluscos y monos, en desechar esa declaración de la Santa Escritura, tan grandiosa en su sencillez: 'Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó'?" (La educación, 130)

"Pero sin la historia bíblica, la geología no puede probar nada. Los que razonan con tanta seguridad acerca de sus descubrimientos, no tienen una noción adecuada del tamaño de los hombres, los animales y los árboles antediluvianos, ni de los grandes cambios que ocurrieron en aquel entonces. Los vestigios que se encuentran en la tierra dan evidencia de condiciones que en muchos respectos eran muy diferentes de las actuales; pero el tiempo en que estas condiciones imperaron sólo puede saberse mediante la Sagrada Escritura. En la historia del diluvio, la inspiración divina ha explicado lo que la geología sola jamás podría desentrañar." (Patriarcas y profetas, 103-104).



"La falsa ciencia es uno de los agentes de los cuales se valió Satanás en los atrios celestiales, y lo usa todavía hoy. Las falsas afirmaciones que presentó a los ángeles y sus teorías científicas sutiles sedujeron a muchos de ellos y los desviaron de su lealtad." (Joyas de los testimonios, tomo 3, 268)

"La especulación filosófica y la investigación científica que no reconocen a Dios están haciendo escépticos por miles. En las escuelas de hoy día se enseñan con empeño y se explican detenidamente las conclusiones a que han llegado hombres instruidos, como resultado de sus investigaciones científicas; de lo que resulta evidente que si estos hombres instruidos tienen razón, la Biblia no la tiene. El escepticismo tiene atractivos para la humana inteligencia. La juventud ve en él una independencia que cautiva la imaginación, y es víctima del engaño. Satanás triunfa." (Consejos para los maestros, 365)



"Separados de Cristo somos todavía incapaces de interpretar correctamente el lenguaje de la naturaleza. La lección más difícil y humillante que el hombre ha tenido que aprender es la de su propia ineficiencia al depender de la sabiduría humana y el completo fracaso de sus esfuerzos para leer correctamente la naturaleza. Por sí mismo él no puede interpretar la naturaleza sin colocarla por encima de Dios. Se encuentra en una situación similar a la de los atenienses, quienes, entre medio de sus altares dedicados a la adoración de la naturaleza, tenían uno con la escritura: "al dios no conocido." Dios era realmente desconocido para ellos. Es desconocido para todos aquellos que, sin la conducción del divino Maestro, se dedican al estudio de la naturaleza. Con seguridad llegarán a conclusiones erróneas...

"Dios ha permitido que un raudal de luz se derrame sobre el mundo en los descubrimientos de la ciencia y el arte; pero cuando los profesos hombres de ciencia razonan sobre estos temas desde un punto de vista meramente humano, de seguro que errarán. Las más grandes mentes, si no son guiadas por la palabra de Dios, se confunden en sus intentos por investigar la relación de la ciencia y la revelación. El Creador y sus obras están más allá de su comprensión; y debido a que esto no puede explicarse por las leyes naturales, se considera la historia bíblica como no confiable.

"Aquellos que cuestionan la confiabilidad de los registros de las Escrituras han dejado ir su ancla y son golpeados por las rocas de la infidelidad. Cuando se encuentran incapaces de medir al Creador y sus obras por su propio conocimiento imperfecto de la ciencia, cuestionan la existencia de Dios y atribuyen a la naturaleza poder infinito.

"En la verdadera ciencia no puede haber nada contrario a las enseñanzas de la palabra de Dios, porque ambas tienen el mismo autor. Una comprensión correcta de ellas siempre probará que las dos están en armonía. La verdad, tanto en la naturaleza como en la revelación, es armoniosa consigo misma en todas sus manifestaciones. Pero la mente no iluminada por el Espíritu de Dios siempre estará en oscuridad con respecto a su poder. Esta es la razón de porqué las ideas humanas con respecto a la ciencia tan a menudo contradicen las enseñanzas de la Palabra de Dios. (Testimonies for the Church, tomo 8, 255-258)

"El que estudie más profundamente los misterios de la naturaleza, comprenderá más plenamente su propia ignorancia y su debilidad. Comprenderá que hay profundidades y alturas que no pueden alcanzar, secretos que no pueden penetrar, vastos campos de verdad que están delante de él sin explorar. Estará dispuesto a decir con Newton: 'Me parece que yo mismo he sido como un niño que busca guijarros y conchas a la orilla del mar, mientras el gran océano de la verdad se hallaba inexplorado delante de mí'. (La Educación, 133).





DECLARACIONES DE ELENA DE WHITE SOBRE GEOLOGÍA Y CIENCIAS DE LA TIERRA



Introducción

Cuando el Instituto de Geociencia organizó la excursión geológica en 1966, se le pidió al Patrimonio White que recopilara para el estudio del grupo, las declaraciones de Elena de White que tratasen sobre el tema de geología. Se proveyeron copias de una simple compilación de 34 páginas.

El interés por el tema ha llevado a repetir las copias hasta que la distribución alcanzó a miles de copias.

Mientras que se realizaban planes para la excursión geológica de 1976, pareció oportuno incrementar en algunas áreas el material ya compilado. Dentro de los temas introducidos en este trabajo ampliado hay una declaración de Elena de White que aparece en Christian Temperance and Bible Hygiene, publicada en 1890, la cual hace referencia a la transgresión del hombre "Por más de 6000 años". Esta declaración al no haber sido indexada fue pasada por alto en la compilación de 1966.

Algo destacable en la presente edición, que consideramos que será apreciado es el hecho de que en cada sección los temas aparecen en forma cronológica.

Confiamos en que este trabajo, nuevo y ampliado, pueda seguir siendo útil.

Arturo L. White (Secretario, Patrimonio de Elena de White, Washington, D.C.)

Junio 29, 1976.



1. La declaración básica de 1864

Infidelidad disfrazada

Fui entonces llevada hacia atrás a la creación y se me mostró que la primera semana, en la cual Dios realizó la obra de la creación en seis días y descansó en el séptimo, fue igual que cualquier otra semana. El gran Dios en sus días de creación y día de descanso, midió el primer ciclo como un ejemplo para las semanas sucesivas hasta el fin del tiempo.

"Estas son las generaciones de los cielos y la tierra cuando fueron creados". Dios nos da los resultados de su obra al final de cada día literal. Cada día era contado por él una generación, porque cada día él generó o produjo alguna nueva porción de su obra. En el séptimo día de la primera semana Dios reposó de su obra, y luego bendijo el día de su descanso y lo apartó para el uso del hombre. El ciclo semanal de siete días literales, seis para trabajar, y el séptimo para reposar, que ha sido preservado y traído a través de la historia bíblica, se originó en los grandes hechos de los primeros siete días.

Cuando Dios pronunció su ley en voz audible desde el Sinaí, introdujo el Sábado diciendo: "Acordarte has del día de reposo para santificarlo". Luego El declara definidamente qué debe ser hecho en los seis días, y qué no debe ser hecho en el séptimo día. Luego al dar la razón para así observar la semana, el los señala hacia atrás a su ejemplo de los primeros siete días de tiempo. "Porque en seis días hizo Dios los cielos y la tierra, la mar y todas las cosas que en ellos hay, y reposó al séptimo día, por tanto Jehová bendijo el día de reposó y lo santificó". Esta razón se presenta hermosa y enérgica cuando comprendemos que el registro de la creación se refiere a días literales. Los primeros seis días de cada semana son dados al hombre a fin de trabajar, porque Dios empleó el mismo período de la primera semana en la obra de la creación. El séptimo día ha reservado por Dios como un día de descanso, en conmemoración de su descanso durante el séptimo período de tiempo luego de haber realizado El la obra de la creación en seis días.

Pero la suposición infiel, de que los eventos de la primera semana requirieron siete largos, indefinidos períodos para su logro, ataca directamente el fundamento del Sábado del cuarto mandamiento. Convierte en indefinido y oscuro aquello que Dios ha hecho muy claro. Es la peor clase de incredulidad; porque en muchos que profesan creer el registro de la creación, es incredulidad disfrazada. Culpa a Dios con ordenar a los hombres observar la semana de siete días literales en conmemoración de siete períodos indefinidos que es distinto del método que El usa en relación con los mortales y es un ataque a su sabiduría.

Los geólogos incrédulos alegan que el mundo es mucho más viejo que lo que el registro bíblico dice. Rechazan el registro bíblico a causa de aquellas cosas que para ellos son evidencias que en la misma tierra se encuentran, de que el mundo ha existido miles y miles de años. Y muchos que profesan creer en el registro bíblico no saben como explicar las maravillosas cosas que son encontradas en la tierra, con la idea de que la semana de la creación fue solamente de siete días literales, y que el mundo tiene ahora alrededor de seis mil años de vida. Estos, para librarse de dificultades arrojadas en su camino por geólogos incrédulos, adoptan la postura de que los seis días de la creación fueron seis largos e indefinidos períodos, y que el día de descanso de Dios fue otro período indefinido; dejando sin sentido el cuarto mandamiento de la Santa ley de Dios. Algunos ansiosamente reciben esta posición porque destruye la fuerza del cuarto mandamiento, y sienten una liberación de los reclamos de éste sobre ellos. Tienen ideas limitadas del tamaño de los hombres, animales y árboles antediluvianos, y de los grandes cambios que en esa época tuvieron lugar en la tierra.

Huesos de hombres y animales son encontrados en la tierra, en montañas y valles, comprobando que hombres y bestias mucho más grandes vivieron una vez sobre la tierra. Se me mostró que animales muy grandes y poderosos que ahora no existen, existían antes del diluvio. Se encuentran a veces instrumentos de guerra; también madera petrificada. A causa de que los huesos de seres humanos y de animales encontrados en la tierra, son mucho más grandes que aquellos de hombres y animales que ahora viven o que han existido por muchas generaciones en el pasado, algunos concluyen que el mundo es más antiguo de lo que tenemos registrado en la Escritura, y que estaba poblado mucho antes del registro de la creación por una raza de seres vastamente superior en tamaño a los hombres que ahora están sobre la tierra.

Me ha sido mostrado que sin la historia bíblica, la geología no puede probar nada. Reliquias encontradas en la tierra dan evidencia de un estado diferente de cosas en muchos aspectos del presente. Pero la época de su existencia, y por cuanto tiempo estas cosas han estado en la tierra, son solamente comprendidas por la historia bíblica. Puede ser inocente especular más allá de la historia bíblica, si nuestras teorías no contradicen los hechos encontrados en las Sagradas Escrituras. Pero cuando los hombres dejan a un lado la Palabra de Dios en relación a la historia de la creación, y buscan explicar sus obras creadoras de acuerdo con principios naturales, flotan en un océano de incertidumbre ilimitada. Justamente como Dios llevó a cabo la obra de creación en seis días literales nunca ha sido revelado a los mortales. Sus obras creadoras son tan incomprensibles como su existencia.

"Grande es Jehová, y digno de ser en gran manera alabado, y su grandeza es inescrutable". [Sal. 143:3]

"Que hace cosas grandes que sobrepujan todo escrutinio, y maravilloso que no tiene cuento". [Job 5:9]

"El cual hace cosas grandes e inescrutables, que no tienen cuenta". [Job 9:10]

"Truena Dios maravillosamente con su voz; El hace cosas grandes que no podemos comprender". [Job 37:5]

"¡Oh, la profundidad de las riquezas, así de la sabiduría como de la ciencia de Dios! ¡cuán inescrutables son sus juicios, e investigables sus caminos! Porque ¿quién ha conocido la mente del Señor? ¿Quién ha sido su consejero?" [Romanos 11:33-34]

La Palabra de Dios es dada como una lámpara para nuestros pies, y una luz para nuestro camino. Aquéllos que dan la espalda a su palabra, y quieren por su propia ciega filosofía, explicar los maravillosos misterios de Jehová, se tropezarán en la oscuridad. Una guía ha sido dada a los mortales por la cual pueden seguir a Jehová y sus obras tan lejos como sea para su bien. La inspiración, al darnos la historia del diluvio ha explicado misterios maravillosos, que la geología, independientemente de la inspiración, nunca podría explicarlos.

Ha sido obra especial de Satanás guiar al hombre caído a rebelarse contra el gobierno de Dios, y ha tenido demasiado éxito en sus esfuerzos. Ha tratado de oscurecer la ley de Dios, que es muy clara en sí misma. Ha manifestado un odio especial contra el cuarto precepto del decálogo, porque define al Dios viviente, el hacedor de los cielos y la tierra. Los preceptos mas claros de Jehová son dejados de lados para recibir fábulas infieles.

El hombre será dejado sin excusa. Dios le ha dado suficiente evidencia sobre la cual basar la fe si él desea creer. En los últimos días la tierra será desprovista de verdadera fe. Sobre la misma pretensión, la Palabra de Dios será considerada indigna de confianza, mientras el razonamiento humano será aceptado, aunque sea en oposición con los claros hechos de la Escritura. Los hombres buscarán explicar mediante causas naturales la obra de la creación, aquello que Dios nunca ha revelado. Pero la ciencia humana no puede investigar los secretos del Dios del cielo, y explicar las estupendas obras de la creación, como tampoco puede mostrar cómo Dios llegó a existir.

"Las cosas secretas pertenecen al Señor nuestro Dios; pero las que son reveladas pertenecen a nosotros y nuestros hijos para siempre" [Deut. 29:29]. Hombres que profesan ser ministros de Dios, alzan sus voces contra la investigación de la profecía, y le dicen a la gente que las profecías especialmente de Daniel y Juan, son oscuras, y que no podemos comprenderlas. Pero algunos de los mismos hombres que se oponen a la investigación de la profecía porque es oscura, ansiosamente reciben las teorías de geólogos, que están en contradicción con el registro mosaico. Pero si la voluntad revelada de Dios es tan difícil de comprender, ciertamente los hombres no debieran descansar su fe sobre meras suposiciones relacionadas con aquello que no ha sido revelado. Los caminos de Dios no son como los nuestros, ni sus pensamientos como nuestros pensamientos. La ciencia humana nunca puede dar cuenta de sus obras maravillosas. Dios ordenó las cosa de tal manera que hombres, bestias, y árboles, muchas veces más grandes que aquéllos que ahora viven sobre la tierra, y otras cosas, fueran sepultadas en la tierra en el momento del diluvio, y estuvieron allí preservados para evidenciar al hombre que los habitantes del viejo mundo perecieron por un diluvio. Dios planeó que el descubrimiento de estas cosas en la tierra, estableciera la fe de hombres en la historia inspirada. Pero los hombres, con su vano razonamiento hacen uso equivocado de estas cosas que Dios ha designado para que los guiaran a exaltarle. Ellos caen en el mismo error que la gente antediluviana-- aquellas cosas que Dios les dio como beneficio, ellos las convirtieron en maldición, usándolas en forma equivocada. (Traducido de Spiritual Gifts [Battle Creek, Mich.: Prensa a vapor de la Asociación Publicadora de los Adventistas del Séptimo Día, 1864], vol. 3, pp. 90-96. Reimpreso en Signs of the Times, 5:90, Marzo 20, 1879, y en Spirit of Prophecy [Battle Creek, Mich.: Review and Herald, 1884], vol. 4, pp. 85-89.)

Prefacio

Battle Creek, Julio de 1864.

Al presentar éste, mi tercer pequeño volumen, al público, me conforto con la convicción de que el Señor me ha hecho su humilde instrumento al esparcir algunos rayos de preciosa luz sobre el pasado. La historia sagrada relacionada con los santos hombres de antaño, es breve. La inspiración se ha ocupado escasamente de exaltar los hechos nobles y las vidas santas de los fieles. Por ejemplo, la vida del justo Enoc se sintetiza en estas palabras: "Y Enoc caminó con Dios, y no fue más, porque se lo llevó Dios."

Por otro lado, los errores, pecados y apostasías viles de algunos, que habían sido siervos consagrados y favorecidos de Dios, se tratan en la historia sagrada largamente, como una advertencia para las siguientes generaciones. La infidelidad se ha fijado sobre la triste historia de la apostasía, que ocupa un espacio tan grande en el Antiguo Testamento, y ha engañado a muchos con la baja insinuación de que los hombres de la Biblia, sin distinción, eran hombres malos, y aún blasfemando han afirmado que las Sagradas Escrituras sancionan el crimen.

Desde que los grandes actos de fe, conectados con la historia de los hombres santos del pasado, me han sido abiertos en visión; y también, el importante hecho de que Dios en ningún lugar ha considerado ligeramente el pecado del apóstata, he estado más convencida que nunca que la ignorancia de estos hechos, y la astuta ventaja tomada de esta ignorancia por algunos que saben mejor, son los grandes baluartes de la infidelidad. Si lo que yo he escrito sobre estos puntos ayuda a alguna mente, que Dios sea alabado.

Cuando comencé a escribir, pensé colocarlo todo en este volumen, pero me veo obligada a cerrar la historia de los Hebreos, tomar los casos de Saúl, David, Salomón y otros, y tratar sobre el tema de la salud, en otro volumen. (Spiritual Gift, volumen 3, pp. iii-iv)
 


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