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 Ciencia y Revelación



Artículos de "The Signs of the Times,"1884


Ciencia

"El necio dice en su corazón, no hay Dios". Los intelectos más poderosos de la tierra no pueden comprender a Dios. Si él se revela a si mismo a todos los hombres, es velándose en misterio. Sus caminos son inescrutables. Los hombres están siempre buscando, siempre aprendiendo; y sin embargo siempre hay un infinito más allá. Si pudieran entender completamente los propósitos, la sabiduría, el amor y el carácter de Dios, no creerían en él como un ser infinito, ni le confiarían los intereses de sus almas. Si pudieran penetrar en él, ya no se elevaría supremo.

Hay hombres que piensan que han hecho maravillosos descubrimientos en la ciencia. Citan las opiniones de hombres instruidos como si las consideraran infalibles, y enseñan las deducciones de la ciencia como verdades que no pueden ser controvertidas. Y la Palabra de Dios, que se da como una lámpara a los pies del cansado viajero del mundo, es juzgada por esta norma, y pronunciada deficiente. La investigación científica que estos hombres han realizado, ha llegado a ser su trampa. Ha nublado sus mentes, y ellos se han deslizado hasta el escepticismo. Ellos tienen conciencia de poder; y en lugar de mirar a la Fuente de toda sabiduría, parece ser que triunfan con las nociones superficiales que pueden haber obtenido. Han exaltado su sabiduría humana en oposición a la sabiduría del gran y poderoso Dios, y se han atrevido a entrar en controversia con él. La Palabra de inspiración declara a estos hombres "necios".

Dios ha permitido que un raudal de luz se derramase sobre el mundo en descubrimientos de ciencia y arte; pero cuando los llamados hombres de ciencia hablan y escriben sobre estos temas desde un punto de vista meramente humano, con seguridad llegan a conclusiones erróneas. Las mentes más notables, si en sus investigaciones no son dirigidas por la Palabra de Dios, se confunden en sus esfuerzos por delinear las relaciones de la ciencia y la revelación. El Creador y sus obras están mas allá de su comprensión; y como no pueden explicar esto por leyes naturales, consideran la historia bíblica no fidedigna. Aquellos que dudan de la confiabilidad de los registros del Antiguo y Nuevo Testamentos, serán inducidos a dar un paso más, y a dudar de la existencia de Dios; y luego, habiendo perdido su ancla, se verán perdidos a su propia suerte para encallar finalmente en las rocas de la incredulidad. Moisés escribió bajo la dirección del Espíritu de Dios, y una correcta teoría de geología nunca reclamará descubrimientos que no puedan ser reconciliados con estas declaraciones. La idea sobre la cual muchos tropiezan, de que Dios no creó la materia cuando trajo el mundo a existencia, limita el poder del Santo de Israel.

Muchos, cuando se encuentran incapaces de medir al Creador y sus obras por su conocimiento imperfecto de la ciencia, dudan de la existencia de Dios y atribuyen poder infinito a la naturaleza. Estos han perdido la sencillez de la fe, y están lejos de Dios en mente y en espíritu. Debiera haber una fe establecida en la divinidad de la Santa Palabra de Dios. La Biblia no debe ser probada por las ideas científicas de los hombres, sino que es la ciencia la que debe ser confrontada a la prueba de esta norma inequívoca. Cuando la Biblia hace declaraciones de hechos en la naturaleza, la ciencia puede ser comparada con la palabra escrita, y una comprensión correcta de ambas, siempre comprobaran que están en armonía. Una no contradice a la otra. Toda verdad, ya sea en la naturaleza o en la revelación, coincide. La investigación científica abrirá a las mentes de los realmente sabios vastos campos de pensamiento e información. Ellos verán a Dios en sus obras, y lo alabarán. El será para ellos el primero y el mejor, y la mente estará centrada sobre El. Los escépticos, que leen la Biblia a fin de cavilar, por ignorancia reclaman encontrar decididas contradicciones entre la ciencia y la revelación. Pero la medida que el hombre hace de Dios nunca sera correcta. La mente no iluminada por el Espíritu de Dios siempre estará en oscuridad en relación con su poder.

Las cosas espirituales son discernidas espiritualmente. Aquellos que no tienen unión vital con Dios son llevados por un camino y otro; colocan las opiniones de los hombres al frente, y la Palabra de Dios por detrás. Se aferran a las afirmaciones humanas, de que el juicio contra el pecado es contrario al carácter benevolente de Dios, y, mientra viven de la infinita benevolencia, tratan de olvidar que hay una cosa tal como justicia infinita.

Cuando tengamos la perspectiva correcta del poder, grandeza y majestad de Dios, y de la debilidad del hombre, despreciaremos la presunción de sabiduría hecha por los así llamados grandes hombres de la tierra, que no poseen nada de la nobleza del Cielo en sus caracteres. No hay nada por lo cual los hombres debieran ser alabados o exaltados. No hay razón por la cual las opiniones de los instruídos, debieran ser confiadas, cuando se disponen a medir las cosas divinas con propias concepciones pervertidas. Aquellos que sirven a Dios son los únicos cuya opinión y ejemplo es seguro seguir. Un corazón santificado aumenta e intensifica los poderes mentales. Una fe viva en Dios imparte energía; da paz y reposo de espíritu, y fuerza y nobleza de carácter.

Los hombres de ciencia piensan que en sus concepciones aumentadas pueden comprender la sabiduría de Dios, lo que él ha hecho o puede hacer. La idea de que él tiene límites y está restringido por sus propias leyes prevalece grandemente. Los hombres niegan o ignoran su existencia, o piensan explicar todas las cosas, aún las operaciones de su Espíritu sobre el corazón humano, por leyes naturales; y ya no reverencian su Nombre, ni temen su poder. Mientra piensan que están ganando todo, están persiguiendo burbujas, y perdiendo preciosas oportunidades de relacionarse con Dios. No creen en lo sobrenatural, sin darse cuenta que el Autor de las leyes naturales puede obrar por encima de ellas. Niegan los reclamos de Dios, y son negligentes con los intereses de sus propias almas; pero su existencia, su carácter, sus leyes, son hechos que el razonamiento de hombres de los más altos logros no pueden derrocar.

La pluma inspirada, así describe el poder y majestad de Dios: "¿Quién midió las aguas en el hueco de su mano y los cielo con su palmo, con tres dedos juntó el polvo de la tierra, y pesó los montes con balanza y con pesas los collados? ... He aquí que las naciones le son como la gota de agua que cae del cubo, y como menudo polvo en las balanzas le son estimadas; he aquí que hace desaparecer las islas como polvo. Ni el Líbano bastará para el fuego, ni todos sus animales para el sacrificio. Como nada son todas las naciones delante de él; y en su comparación serán estimadas en menos que nada, y que lo que no es.... El que está sentado sobre el círculo de la tierra, cuyos moradores son como langostas; él extiende los cielos como una cortina, los despliega como una tienda para morar" ( Isaías 40:12, 15-17, 22)

La naturaleza es un poder, pero el Dios de la naturaleza es un poder sin límites. Las obras interpretan su carácter. Aquellos que la juzgan por sus obras, y no por las teorías de grandes hombres, verán su presencia en todo. Ellos ven su sonrisa en la alegre luz del sol, y su amor y cuidado al hombre en los ricos campos de otoño. Aún los adornos de la tierra, como se ven en el pasto de verde vivo, las hermosas flores de todos los matices, y los elevados y variados árboles de la floresta, testifican del tierno y amoroso cuidado de nuestro Dios, y su deseo de hacernos sus hijos felices.

El poder del gran Dios será empleado en el bien de aquellos que le temen. Escuchen las palabras del profeta: "¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual creó los confines de la tierra? No desfallece, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance. El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan en Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán." ( Isaías 40: 28-31)

En la Palabra de Dios se plantean muchas preguntas que los más profundos estudiosos nunca pueden contestar. Se llama la atención a estos temas para mostrarnos cuántas cosas hay, aún entre las más comunes de la vida diaria, que las mentes finitas, con toda su alardeada sabiduría, no pueden nunca comprender totalmente.

Todos los sistemas de filosofía inventados por el hombre han llevado a confusión y vergüenza cuando Dios no ha sido reconocido y honrado. Perder la fe en Dios es terrible. La prosperidad no puede ser una gran bendición a naciones o individuos, una vez que la fe en su Palabra se ha perdido. Nada es verdaderamente grande salvo aquello que es de tendencias eternales. La verdad, la justicia, la misericordia, la pureza, y el amor de Dios, son imperecederos. Cuando los hombres poseen éstas cualidades, son traídos a una cercana relación con Dios, y son candidatos para la más alta exaltación a la que la raza humana puede aspirar. Ellos serán indiferentes a la alabanza humana, y superiores al desánimo, cansancio, lucha de lenguas, y peleas por la supremacía.

Aquél cuya alma está llena del Espíritu de Dios aprenderá la lección de la confianza crédula. Tomando la palabra escrita como su concejera y guía, encontrará en la ciencia una ayuda para entender a Dios, pero no se volverá exaltado, hasta llegar, en su ciego orgullo propio, a ser una necio en sus ideas de Dios (Signs of the Times, Marzo 13, 1884).



La Ciencia y la Biblia en la Educación

El fundamento de toda verdadera educación es el conocimiento de Dios. Muchos padres que hacen grandes sacrificios para educar a sus hijos, parecen pensar que un intelecto bien entrenado es más esencial que el conocimiento de Dios y de su verdad. Ellos descuidan enseñar a sus hijos en la educación y admonición del Señor, y actúan como si supusieran que esta importante lección que debe ser impresa en las mentes jóvenes es el deber de regular la vida por los principios de la palabra de Dios.

Padres y maestros debieran poner primero a Dios. La influencia de su espíritu purifica el corazón, y estimula el intelecto. Si el temor de Dios es convertido en la base de la educación, el resultado será un carácter bien desarrollado y simétrico, que no está empequeñecido ni torcido. Se debiera tomar precaución para mantener constantemente ante la mente el hecho de que somos dependientes de Dios, y que le debemos obediencia voluntaria y un servicio de amor por la vida. El verdadero objeto de la educación es hacernos aptos para este servicio desarrollando y trayendo el activo en cada facultad que poseemos. Satanás desea destruir este objetivo. El es el gran enemigo de Dios, y es su constante ideal guiar a las almas lejos de su alianza con el Rey del Cielo. El entrenaría las mentes de tal forma que los hombres y mujeres emplearan su influencia del lado del error y la corrupción moral, en lugar de usar sus talentos en el servicio de Dios, para salvar sus almas y servir a la sociedad. Su objetivo se alcanza efectivamente, cuando, pervirtiendo sus ideas de educación, el tiene éxito en colocar a padres y maestros de su lado; porque una educación equivocada a menudo introduce a la mente en el camino de la incredulidad.

Las conclusiones a las que han llegado hombres instruídos como resultado de sus investigaciones científica son cuidadosamente enseñadas y detalladamente explicadas; dándose claramente la impresión de que si estos hombres están instruídos están en lo cierto, la Biblia no puede estarlo. Estos filósofos nos harían creer que el hombre, la obra que coronó la creación, vino evolucionando lentamente desde el estado salvaje, y que antes aún, había evolucionado de la raza de bestias. Están tan concentrados en excluir a Dios de la soberanía del universo, que denigran al hombre y lo defraudan de la dignidad de su origen. La naturaleza es exaltada por encima del Dios de la naturaleza ;ella es idolatrada, mientras su Creador es sepultado y escondido de la vista por la falsamente llamada ciencia.

Las especulaciones frías y filosóficas con la cual Dios no es reconocido, son una verdadera injuria. Las espinas del escepticismo están disfrazadas; el florecimiento y verdor de la ciencia y la filosofía las oculta y hace atractivas. El escepticismo es atractivo a la mente humana. Los jóvenes ven en el una independencia que cautiva la imaginación, y son engañados. Satanás triunfa; es justamente lo que el quería que sucediera. El nutre cada semilla de duda que es sembrada en los corazones jóvenes. El hace que crezca y lleve fruto, y pronto se obtiene una abundante cosecha de incredulidad. Los maestros que siembran estas dudas no guían la mente a través de la neblina de incredulidad a la fe en la Palabra Inspirada. Pero la ignorancia de Dios, de su poder, de su infinidad, de su majestad, es la razón real por las que hay personas incrédulas en el mundo.

Muchos enseñan que la materia posee poder vital. Sostienen que cierta propiedades son impartidas por la materia, y que luego es dejado para que actúe a través de su poder inherente; y que las operaciones de la naturaleza son llevadas a cabo en armonía con leyes fijas, en las que Dios mismo no puede interferir. Esta es falsa ciencia y en la Palabra de Dios no hay nada que pueda sostenerla. La naturaleza no actúa por si misma; es la sierva de su Creador. Dios no anula sus leyes ni trabaja contrariamente a ellas; sino que las está continuamente usando como sus instrumentos. La naturaleza testifica de una Inteligencia, una Presencia, una Agencia Activa, que trabaja en, a través , sobre sus leyes. Existe en la naturaleza la obra continua del Padre y del Hijo. Dijo Cristo: " Mi Padre hasta ahora obra, y yo obro".

Dios ha terminado su obra creadora, pero su energía es aún empleada sosteniendo los objetos de su creación. El pulso late y una respiración sigue a otra, no ha causa de que el mecanismo que una vez ha sido puesto en movimiento continúa su obra por su propia energía inherente; sino que cada respiración, cada palpitación el corazón, constituye una evidencia continua del siempre presente cuidado de El quienes vivimos y tenemos nuestro ser. No es por poder inherente que año tras año la tierra produce sus frutos y continúa su movimiento alrededor del sol. la mano de Dios guía planetas, y los mantiene en posición en su marcha ordenada a través de los cielos. Es a través de su poder que la vegetación florece, que las hojas aparecen y las flores se abren. Su palabra controla los elementos, y por él los valles se llenan de frutos. el cubre los cielos con nubes, y apresta la lluvia para la tierra; él "hace crecer la hierba sobre los montes". "El da nieve como lana, y derrama la escarcha como ceniza". "Al dar su voz, hay un tumulto de agua en los cielos; eleva también los vapores desdelos extremos de la tierra; hace los relámpagos para la lluvia, y saca de sus tesoros el viento."

Los padres y maestros debieran buscar impresionar las mentes con la belleza de la verdad. Debieran darse cuenta de que la seguridad de los jóvenes depende de la combinación de la cultura religiosa con la educación general, a fin de que escapen de la trampa del conocimiento no santificado. ¿Quienes y qué son los hombres de instrucción, que las mentes y caracteres de los jóvenes deben ser moldeados por sus ideas? Ellos no están conectados con la gran fuente de sabiduría; y aunque no nieguen abiertamente a Dios, por lo menos pierden al visión de su agencia directa en las operaciones de la naturaleza. Pero su cuidado está sobre todas las obras de sus manos. Nada es demasiado grande para ser dirigido por él; nada demasiado pequeño para escapar de su atención. Dios es el fundamento de todas las cosas. Toda verdadera ciencia está en armonía con sus obras; toda verdadera educación lleva a la obediencia de su gobierno. La ciencia abre nuevas mara villas a nuestros ojos; llega muy arriba y explora nuevas profundidades; pero no trae nada de su investigación que entra en conflicto con la revelación divina. Mediante apelaciones de la ciencia, la ignorancia puede buscar sostener puntos de vista falsos acerca Dios; pero el libro de la naturaleza y la palabra escrita no están en desacuerdo; cada uno derrama su luz sobre el otro. Correctamente comprendimos, ellos nos relacionan con Dios y su carácter enseñandonos algo de las sabias y benéficas leyes a través de las cuales el obra. Somos así guiados a adorar su nombre santo, y a tener una confianza inteligente en su palabra.

La Biblia debiera ser leída diariamente. es la norma correcta del bien y el mal y del principio moral. Una vida de devoción a Dios es el mejor escudo para los jóvenes contra las tentaciones a las cuales son expuestos mientras adquieren su educación. la primera consideración debiera ser honrar a Dios; la segunda ser fiel a la humanidad; realizando los deberes y llevando las cargas con firmeza y valor. Un esfuerzo ferviente e incansable, unido con un fuerte propósito y una eterna confianza en Dios, ayudarán en cada emergencia, y calificarán para una vida útil. Una vida tal es una serie de triunfos, no siempre vistos y comprendidos, pero de largo alcance hacia el futuro, cuando veamos como somos vistos y conozcamos como somos conocidos.

Si trabajamos en armonía con el espíritu de Dios, veremos su salvación. La educación iniciada aquí no será concluída en esta vida; continuará a través de toda la eternidad, progresando siempre, nunca completándose. Día tras día las maravillosas obras de Dios, las evidencias de su poder milagroso de crear y sustentar el universo, se abrirán ante la mente en nueva belleza y grandeza. En la luz que brilla desde el trono, misterios desaparecerán, y el alma será llena de admiración por la sencillez de las cosas que nunca antes fueron comprendidas. (Signs of the Times, Marzo 20, 1884.)

Las doctrinas erróneas son peligrosas

Dice el apóstol Judas, "Amados míos, poniendo yo todo empeño en escribiros respecto de nuestra común salvación, me veo en la necesidad de escribiros, exhortándoos que contendáis con tesón por la fe que una vez fue entregada a los santos." (VM)los apóstoles y sus colaboradores en la iglesia Cristiana primitiva estaban constantemente obligados a enfrentar herejías, que eran traídas por falsos maestros al mismo seno de la iglesia. Estos maestros son representantes no viniendo abiertamente, sino infiltrandose inadvertidos, con un movimiento deslizante como una serpiente. Ellos seguían sus propios caminos perniciosos, pero no estaban satisfechos sin llevar a otros consigo. Ellos no tenían un eslabón que los conectaba con la verdad, sino que enseñaba un conjunto desunido de ideas, sostenidas por un pasaje de las escrituras aquí y otro allá. Estas escrituras desconectadas eran tejidas juntas formando una tela de falsedad que atacaba a los presumido , y engañaba a aquéllos que, escudriñando las escrituras por sí mismos no se habían reafirmado en la verdad para ese tiempo.

Satanás trabajó a través de estos falsos maestros. Bajo una profesión de consideración por la verdad, disfrazaron sus propósitos bajos, por que sus corazones estaban corruptos. Si hubieran llegando desacreditando la fe en Cristo, hubieran sido rechazados inmediatamente; pero profesando creer en él, ganaron la confianza de algunos, y sin vergüenza ni conciencia pervirtieron la verdad para acomodarla a sus propios corazones no santificados. Y cuando una vez estas almas engañadas se habían apartado de los antiguos pilares de fe, se soltaron de su ancla, y fueron golpeados como las olas por el mar. estos profetas mentirosos son descritos en la palabra de Dios; sus hechos están registrados en los libros del cielo. Sus corazones y sus obras engañosas y malvadas no fueron comprendidas por los hombres; pero el Señor las vio; él leyó sus corazones como un libro abierto, y supo que sus mismos pensamientos y propósitos eran corruptos.

Falsos maestros están tan activos en nuestros días como lo estaban en los días de los apóstoles. Satanás tiene muchos agentes, y ellos están listos para presentar cualquier y toda clase de teorías para engañar a las almas, - herejías preparadas para conformar a los diversos gustos y capacidades de quienes él desea arruinar. Hay fábulas baratas aquéllos que son fácilmente llevados al error, y que desea algo nuevo, diferentes o fantasioso, que ellos mismos no pueden explicar inteligentemente, o siquiera comprender. Un grupo misterioso y desconectado de ideas está mas de acuerdo con sus mentes que la sencilla verdad, que tiene un "así dice Jehová" como fundamento. El tiene otras herejías, - venenos intelectuales, - que ha preparado para otra clase de mentes en esta edad de escepticismo y razonamiento orgulloso. Estas sofisterías tiene un poder hechizante sobre las mentes, y miles son engañados por ellas.

Otra clase tiene una teoría de que no hay un diablo personal, y que Cristo no tuvo existencia antes de venir a esta tierra; y tratan de mantener estas teorías absurdas arrebatando a las escrituras de su verdadero significado. La mayor locura de la sabiduría humana en asuntos de fe religiosa, se pone así de manifiesto de manifiesto. El corazón que no está santificado, y lleno del espíritu de Cristo, es perverso en su interpretación de la palabra inspirada, tornando la verdad de Dios en una falsedad sin sentido; y algunos que no han escudriñado las ecrituras con corazones humildes permiten que estas especulaciones insensatas desconcierten su fe; las aceptan en lugar de la voluntad de Dios claramente revelada.

Satanás asalta a otra clase con argumentos que presentan una muestra mayor de credibilidad. La ciencia y la naturaleza son exaltadas. Los hombres se consideran más sabios que la palabra de Dios; y en vez de plantar sus pies sobre el fundamento inconmovible, y enfrentar todo con la prueba de la palabra de Dios, prueban esa palabra con sus propias ideas de ciencia y naturaleza y si parece no estar de acuerdo con sus ideas científicas, la descartan como indigna de ser creída. De esta manera, la gran norma por la cual se prueban las doctrinas y el carácter se deja de lado por normas humanas. Así es como Satanás planeó que fuera. Algunos dicen, "No importa lo que creemos, sino solamente que seamos honestos". Pero la ley y el testimonio permanecen válidos, y debemos buscarlos.

La ley de Dios es la gran norma moral por la cual el carácter será juzgado. Es la expresión de su voluntad, y debe ser obedecida de corazón. Sus principios santos deben ser la razón fundamental de nuestro curso de ación en todas nuestras relaciones de negocio. Aquéllos que empequeñecen su profesión de fe por la conformidad con el mundo, muestran que desprecian las riquezas de la gracia de Cristo. Ellos exclaman, "La gracia de Cristo! No somos salvos por obras, sino por Cristo"; pero continúan en pecado, continúan transgrediendo la ley de Dios. Actúan como si consideraran su privilegio vivir en pecado para que la gracia abunde. Pero cada indulgencia en pecado debilita el alma; abre la puerta a Satanás para que entre y controle la mente, haciendo del individuo su siervo eficaz.

En estos días de engaño, cada uno que está fundamentado en la verdad tendrá que contender porla fe que una vez fue entregada a los santos. Toda variedad de error será producida en las misteriosas obras de Satanás, quién desearía, si fuere posible, engañar a los mismos escogidos, y apartarlos de la verdad. Habrá sabiduría humana que enfrentar, - la sabiduría de hombres instruídos, quienes, como lo eran los fariseos, son maestros de la ley de Dios, pero ellos mismos no la obedecen. Habrá ignorancia humana y fantasías que enfrentar en teorías desconectadas y arregladas en vestimenta nueva y fantástica,- teorías que serán más difíciles de afrontar porque no hay razón en ellas.

Habrá falsos sueños y falsas visiones, que tienen algo de verdad, pero que apartan de la fe original. El señor les ha dado a los hombres una regla con la cual detectarles: "A la ley y al testimonio; si no hablaren conforme a esto, es por que no les ha amanecido". Si ellos empequeñecen la ley de Dios, si no ponen atención a su voluntad como está revelada en los testimonios de su Espíritu, son engañadores. Está controlados por impulso e impresiones, que creen ser del Espíritu Santo, y las consideran más confiable que la palabra inspirada. Reclaman que cada pensamiento y sentimiento es una impresión del Espíritu; y cuando se razona con ellos a la luz de las escrituras, declaran que tienen algo mas digno de confianza. Peor mientras piensan que están siendo guiados por el Espíritu de Dios, están en realidad siguiendo una imaginación creada por Satanás.

Su carácter fue descrito y su destino denunciado por los antiguos profetas. Desde lo antiguo se ordenó que aquéllos cuya fe en la palabra de Dios era inestable, debían llevar la condenación de Dios.

Judas dice, "Deseo pues recordaros, ya que de una vez lo conocéis todo, que el Señor habiendo salvado al pueblo, sacándolo de Egipto, después destruyó a los que no creyeron". (VM) Esta es la suerte segura de todos los caracteres descritos por Judas, que se apartan de Dios, y llevan a otros lejos de la verdad. A pesar de que el Señor le dio a Israel las mayores evidencias de su favor, y bajo condición de obediencia, la rica promesa de que ellos serían para él un pueblo peculiar, una nación real, sin embargo a causa de su incredulidad y desobediencia él no pudo cumplir su promesa. A causa de sus transgresiones, él quitó su poder de restricción sobre sus enemigos, las naciones paganas que los rodeaban, y no los protegió como lo habia hecho anteriormente.

Algunos profesan Cristianismo año tras año, y en algunos pocos aspectos pareen servir a Dios, y sin embargo están lejos de él. Dan rienda suelta al apetito y la pasión, siguen sus propias inclinaciones no santificadas, amando al placer y los aplausos de los hombres más que a Dios o su verdad. Pero Dios lee los secretos del corazón. Pensamientos bajos llevan a acciones bajas. La justicia propia, el orgullo y la conducta licenciosa son de largo alcance, profundos, y casi universales. Estos son pecados por los cuales Dios destruyó a los habitantes del viejo mundo mediante un diluvio, y están corrompiendo las iglesias en estos últimos días. Ellos son las rocas escondidas sobre las cuales son destruídos miles y miles que profesan piedad. Solamente aquéllos que están estrechamente conectados con Dios escaparán a las trampas de Satanás y la corrupción moral que prevalece en esta época.

El carácter es revelado por las obras, no por buenas o malas obras ocasionales, sino por la tendencia de palabras y hechos habituales. Aquéllos que ponen a Dios fuera de su conocimiento mostrarán deficiencia de principio. Cada hombre mostrará a que maestro está sirviendo con la fuerza de su intelecto, su habilidad, y su capacidad. El siervo de Cristo velará en oración; será devoto, humilde, manso de corazón, buscando conocer y hacer la voluntad de Dios. Mientras él una vez fue siervo del pecado, a través de la gracia de Cristo, su mente y carácter han sido transformados. El amará el día de la aparición de Cristo; porque será capaz de decir con Pablo, "He peleado la buena batalla, he acabado mi carrera, he guardado la fe". (Signs of the Times, Marzo 27, 1884.)


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