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12. Condiciones del mundo antediluviano

La perfección física de Adán y Eva. Cuando Adán salió de las manos de su Creador era de noble talla y hermosamente simétrico. Era bien proporcionado y su estatura era un poco más del doble de la de los hombres que hoy habitan la tierra... Eva no era tan alta como Adán. Su cabeza se alzaba algo más arriba de los hombres de él. También era de noble aspecto, perfecta en simetría y muy hermosa. -- La historia de la redención, 21.

Apariencia física de Adán y Eva. Cuando el hombre salió de las manos de su Creador, era de elevada estatura y perfecta simetría. Su semblante llevaba el tinte rosado de la salud y brillaba con la luz y el regocijo de la vida. La estatura de Adán era mucho mayor que la de los hombres que habitan la tierra en la actualidad. Eva era algo más baja de estatura que Adán; no obstante, su forma era noble y plena de belleza. -- Patriarcas y profetas, 26.

El mundo antediluviano vio pocas señales de decaimiento. En ese momento [cuando Noé predicaba] el mundo mostraba escasamente las primeras señales de decaimiento. Todo era hermoso y bello en la naturaleza. Los árboles altos, las montañas imponentes, las señales que Dios había colocado en los cielos, aparecían a la gente tan grandes y magníficas que no quisieron creer que la tierra iba a ser destruida. -- Signs of the Times, 10 de abril, 1901.

Set se asemejaba más a Adán que Caín o Abel; la apariencia del mundo antediluviano. Set aventajaba en estatura a Caín y Abel, y se parecía a su padre Adán más que sus otros hermanos... -- Patriarcas y profetas, 66.

Aquellos que honraban y temían ofender a Dios sintieron levemente la maldición al comienzo; mientras que aquellos que se separaron de Dios y pisotearon su autoridad sintieron los efectos de la maldición en forma más pesada, especialmente en estatura y nobleza de formas...

Los hombres de aquel tiempo eran de gran estatura, y poseían una fuerza maravillosa. Los árboles eran muchísimo más grandes y sobrepasaban en alto grado la belleza y las proporciones perfectas de cualquier cosa que los mortales puedan ver hoy. La madera de estos árboles estaba compuesta de magnífica fibra y sustancia dura: en este sentido parecía piedra. Aun para esa raza poderosa se requería mucho más tiempo y trabajo, para preparar la madera de construcción, de lo que se requiere en esta época degenerada para preparar los árboles que crecen en la actualidad sobre la tierra, con la fuerza más reducida que los hombres ahora poseen. Estos árboles eran de gran durabilidad, y no presentaron decaimiento por muchos años. -- Spiritual Gifts, tomo 3, 60-61 (Conflicto y valor, 38).

Estatura gigantesca de los antediluvianos. En la primera resurrección todos surgen dotados de lozanía inmortal; pero en la segunda son visibles en todos las señales de la maldición. Todos surgen de sus tumbas como descendieron a ellas. Los que vivieron antes del diluvio, surgen con su estatura gigantesca, más de dos veces el tamaño de los que ahora viven en la tierra, y bien proporcionados. Las generaciones posteriores al diluvio disminuyeron en estatura. Comentario bíblico adventista del séptimo día, 997 (Spiritual Gifts, tomo 3, 84-85).

Decrecimiento en estatura después del diluvio. Poco tiempo después del diluvio la raza comenzó a decrecer rápidamente en estatura y años de vida. Había una clase de animales muy grandes que perecieron en el diluvio. Dios sabía que la fortaleza del hombre decrecería y que estos animales gigantescos no podrían ser controlados por el hombre debilitado. -- Spiritual Gifts, tomo 4, 121.

Desobediencia entre los antediluvianos. Este [Gén. 6:5, 11-13] es un testimonio inspirado del estado de la sociedad en los días de Noé, una descripción confiable de la generación que pereció en las aguas del diluvio. "Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha" y que "estaba la tierra llena de violencia". El temor de Dios había casi desaparecido de los corazones de los hijos de los hombres. Dominaba la desobediencia, y se practicaba casi todo pecado concebible. La justicia era pisoteada en el polvo. Los fuertes no sólo no respetaban los derechos de los débiles, sino que los forzaban a cometes actos de violencia y crimen.

La maldad de los hombres era grande; pero esto no era todo. "Todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal". Los propósitos y deseos del corazón se corrompían día a día.

La mente de los antediluvianos era poderosa. Muchos alardean que en esta época adelantada los hombres son superiores en conocimiento y talento que aquellos que vivieron antes del diluvio; pero los que piensan esto no valoran correctamente la fuerza física y mental de esa raza longeva. En esos años tempranos, el crecimiento era lento y constante. Los hombres no ingresaban a la madurez en forma temprana y gastaban rápidamente sus fuerzas vitales, como en la actualidad. Sus mentes eran de una clase elevada, y eran fuertes y claras. Si, con sus extraordinarias facultades para concebir y realizar, estos hombres se hubieran dedicado a sí mismos al servicio de Dios habrían hecho que el nombre del Creador fuera alabado en la tierra y habrían respondido al propósito por el cual habían sido creados. Pero fallaron en hacerlo. "Y se corrompió la tierra delante de Dios". Había muchos gigantes, hombres de gran estatura y fortaleza, reconocidos por su sabiduría, habilidosos para crear obras elaboradas y maravillosas; pero en proporción a sus habilidades artísticas y mentales estaba su gran culpabilidad en dar rienda suelta a la iniquidad.

Los antediluvianos hacían templo con madera; abundaban el oro y la plata. Los antediluvianos habían recibido dones abundantes y preciosos de Dios; pero usaron las dádivas que les otorgó la Divina Providencia administrándolas para sus propios deseos egoístas, y las transformaron en una maldición al dar sus pensamientos y afectos a los dones en lugar del Dador. Poseían buenos árboles de gran variedad y casi sin límite; pero hacían templos con ellos, donde se manifestaban en escenas de placer e impiedad. Había en abundancia oro, plata y piedras preciosas; pero los usaban también para gratificar el deseo de sus propios corazones orgullosos.

La condición irreligiosa y hedonista de la sociedad antediluviana. Estos hombres pecadores no podían negar la existencia de Dios; pero deben haber sido felices pensando que no había un Dios que fuera testigo de sus hechos y les pidiera cuenta. Se deleitaban en dejarlo fuera de sus pensamientos. A los niños no se les enseñaba a temer y reverenciar a su Hacedor. Crecían sin restricciones en sus deseos, y destituidos de principios y consciencia. Sus mentes estaban absorbidas en discurrir medios para rivalizar uno con otros en el placer y el vicio; y nunca buscaban o se preocupaban por un cielo más allá de este mundo.

Los pocos files. No todo el mundo estaba aún corrompido. Había unos pocos fieles testigos a favor de Dios. Matusalén, Enoc, Noé y muchos otros que trabajaban para mantener viva sobre la tierra el conocimiento del verdadero Dios, y permanecer de pie ante la ola de moral perniciosa. Dios declaró que su Espíritu no contendería para siempre con el hombre culpable, sino que tiempo de prueba sería de ciento veinte años. Si no cesaban de contaminar con sus pecados el mundo y sus ricos tesoros, los eliminaría de su creación; y estos fieles ministros de justicia dieron el mensaje de advertencia. Pero no prestaron atención a la luz, y la predicación de Noé y sus colaboradores impresionaban cada vez menos sus corazones. Muchos, incluso los adoradores de Dios, no tenían suficiente poder moral para resistir las influencias corruptas de su época, y eran seducidos por los brillos encantadores que estaban siempre presente ante ellos.

Destrucción de la vegetación antediluviana. Y finalmente la paciencia de Dios se agotó. Por su resistencia obstinada a los reproches de conciencia y advertencias de los mensajeros de Dios, esa generación colmó la medida de su iniquidad, y estuvo madura para la destrucción. Debido a que la humanidad había pervertido los dones de Dios, él eliminaría y destruiría las cosas con las cuales se había deleitado en bendecirlos; barrería las bestias del campo, y la rica vegetación que contenía abundancia de alimento, y transformaría la hermosa tierra en un gran escenario de desolación y ruina. Y así el hombre culpable finalmente perecería en la destrucción del mundo en el cual había colocado sus afectos. -- Bible Echo, julio de 1887.

Las diferentes reacciones de los antediluvianos al mensaje de Noé. El mensaje dado por Noé, la construcción del extraño barco, llamó la atención, justo como Dios previó que ocurriría, y excitó la curiosidad de la gente. Multitudes de personas venían de todas partes del mundo a ver la estructura extraña y maravillosa, y oían el mensaje de condenación y la promesa de liberación.... Cuando su voz se elevaba con las advertencias de lo que Dios estaba por traer sobre el mundo como sentencia debido a la maldad de los hombres, se manifestaba gran oposición contra las palabras del mensajero. La oposición, sin embargo, no era en todo el mundo, pues algunos creían en el mensaje de Noé, y repetían celosamente la advertencia. Pero se buscaban hombres que se consideraban sabios, y se los compelía a presentar argumentos con los que se pudiera contrarrestar el mensaje de Noé....

Los hombres talentosos del tiempo de Noé se pusieron unieron contra la voluntad y el propósito de Dios y despreciaban el mensaje y al mensajero que se les envió... Era cierto que Noé no podía rebatir sus filosofías o refutar las declaraciones de la considerada falsamente ciencia; pero podía proclamar la Palabra de Dios; porque sabía que contenía la sabiduría infinita del Creador, y a medida que resonaba por todas partes, no perdía nada de su fuerza y realidad porque los hombres del mundo la trataban con ridículo y desdén. -- Signs of the Times, 18 de abril, 1895.

No todos los antediluvianos que rechazaron el mensaje de Noé eran idólatras. Por su santa integridad y su inquebrantable adhesión a los mandamientos de Dios, él [Noé] fue considerado realmente como alguien singular y se hizo a sí mismo objeto de desprecio y mofa por responder al llamado de Dios sin dudar o cuestionar. ¡Qué contraste con los incrédulos que existían y el rechazo universal de su ley!

Noé fue probado y probado completamente, y aún preservó su integridad ante el mundo. Los salvados serían pocos, como Noé y su familia. El mundo tendría que haber creído en las advertencias. El Espíritu de Dios estaba luchando con ellos para conducirlos a la fe y la obediencia, pero sus propios corazones debilitados le dieron la espalda al consejo de Dios y resistieron las plegarias del amor infinito. Continuaron en sus caminos vacíos como era lo usual, comiendo, bebiendo, plantando y construyendo, hasta el día en que Noé entró en el arca.

Los hombres en los días de Noé no eran absolutamente idólatras, pero en su idolatría profesaban conocer a Dios y en las grandes imágenes que habían creado planeaban representar a Dios ante el mundo. La clase que profesaba conocer a Dios eran los que asumieron el liderazgo para rechazar las predicaciones de Noé y mediante su influencia conducir a otros a rechazarlo.

A todos les llegó el tiempo de prueba y tribulación. Mientras Noé estaba advirtiendo a los habitantes del mundo de la llegada de la destrucción, era para ellos el día de oportunidad y privilegio para llegar a ser sabio para la salvación. Pero Satanás tenía control sobre las mentes de los hombres. Cambiaron la luz y la verdad por la oscuridad y el error. Noé les parecía un fanático. No humillaron su corazón ante Dios, sino que continuaron en su ocupación como si Dios no les hubiera hablado mediante su siervo Noé. Pero Noé se mantuvo como una roca en medio de la contaminación y la maldad que lo rodeaba, y no fue conmovido en su fidelidad. Permaneció en medio de las burlas y mofas del mundo, un testigo inconmovible para Dios, su humildad y rectitud brillando intensamente en contraste con el crimen, la intriga y la violencia que lo rodeaba.

Debido a que las estaciones en la época antediluviana ocurrían regularmente, muchos concluyeron que el diluvio era imposible. Noé se conectó con Dios, y era fuerte con la fortaleza del poder infinito. Por ciento veinte años presentó diariamente las advertencias de Dios en cuanto a los eventos que, de acuerdo a la sabiduría humana, no podrían ocurrir. El mundo antediluviano razonaba que por siglos las leyes de la naturaleza se habían mantenido fijas; la sucesión de las estaciones habían ocurrido en su orden regular. La lluvia nunca había caído, pero una neblina o bruma caía sobre la tierra, haciendo que surgiera la vegetación. Los ríos y los arroyos nunca se habían salido de su cauce sino que sus aguas corrían seguras hacia el gran mar. Decretos fijos habían impedido que las aguas se salieran de sus riberas. La gente no reconocía la Mano de quien había mantenido las aguas, diciendo "hasta aquí llegarás, y no pasarás adelante" (Job 38:11).

Los hombres comenzaron a sentirse seguros y a hablar de las leyes inmutables de la naturaleza. Razonaban entonces como lo hacen los hombres en la actualidad, como si la naturaleza estuviera por encima del Dios de la naturaleza, que sus caminos fueran tan inamovibles que ni Dios mismo pudiera cambiarlos, haciendo que los mensajes de advertencia de Dios no tuvieran efecto pues si su Palabra se cumpliera el curso de la naturaleza se vería afectado. Los hombres antediluvianos buscaban aquietar sus conciencias, que había despertado el Espíritu de Dios, argumentando sobre la imposibilidad de que fuera cierto el mensaje de Noé y que un diluvio destruyera el mundo, lo que trastornaría fuera de su curso a la naturaleza....

Razonaron que no estaba de acuerdo con el carácter de Dios salvar a Noé y su familia, sólo ocho personas en todo el vasto mundo, y dejar que todo el resto dejara de existir bajo las aguas del diluvio. Oh, no. Había grandes hombres y buenos hombres sobre la tierra. Si no creían como creía Noé, Noé estaba engañado. No podía ser de otra forma. Allí estaban los filósofos, los hombres de ciencia, los hombres ilustres. Ninguno podía ver consistencia en este mensaje de advertencia. Esta doctrina fantasiosa era una ilusión de la mente. Si ésta fuera verdad los hombres sabios seguramente sabrían algo de esto. ¿Serían eliminados todos estos hombres ilustres de sobre la faz de la tierra y sería Noé el único al que se encontraría de valor?...

Pero los días anteriores al diluvio se acercaron silenciosamente como un ladrón en la noche. Noé realizó su último esfuerzo para advertir, suplicar y apelar a los que rechazaban el mensaje de Dios. Con lágrimas en los ojos, labios temblorosos y voz vibrante realizó su última súplica para que ellos creyeran y se aseguraran un refugio en el arca. Pero se dirigieron a él con impaciencia y sin contemplaciones tratándolo de egoísta al suponer que su familia sería la única justa en toda la vasta población de la tierra. No tuvieron paciencia con sus advertencias, con su extraña obra de construir un inmenso bote en terreno seco. Noé, dijeron, estaba loco. La razón, la ciencia y la filosofía les aseguraban que Noé era un fanático. Ninguno de los hombres sabios y honrados de la tierra creyeron el testimonio de Noé. Si estos grandes hombres hubieran confiado y no hubieran temido, ¿por qué tendrían que preocuparse? - Manuscrito 5, 1876.

Antes del diluvio existieron animales poderosos, ahora extintos. Se me mostró que animales enormes y poderosos existieron antes del diluvio y que ahora no existen. - Spiritual Gifts, tomo 3, 92 (Spirit of Prophecy, tomo 1, 87).

La vegetación antes del diluvio. Antes del diluvio había extensos bosques. Los árboles eran varias veces más altos que cualquiera de los árboles que vemos ahora. Eran de gran durabilidad. - Spiritual Gifts, tomo 3, 79 (Spirit of Prophecy, tomo 1, 81-82).

La flora y los paisajes. Las colinas, las montañas y planicies muy bellas estaban adornadas con plantas y flores y altos y majestuosos árboles de todo tipo, que eran varias veces más altos y mucho más hermosos que los árboles que conocemos ahora. - Spiritual Gifts, tomo 3, 33 (Spirit of Prophecy, tomo 1, 24).

Antes del diluvio existían árboles que ahora están extintos. Las alturas estaban coronadas con árboles aun más imponentes que los que existen ahora. - Patriarcas y profetas, 24.

La calidad de la madera antediluviana; gigantes antediluvianos. Los árboles superaban en tamaño, belleza y perfecta simetría, a los más hermosos del presente; la madera era de magnífica fibra y de dura substancia, muy parecida a la piedra, y apenas un poco menos durable que ésta... Había muchos gigantes, hombres de gran estatura y fuerza, renombrados por su sabiduría, hábiles para proyectar las más sutiles y maravillosas obras. - Patriarcas y profetas, 78.

Fósiles e instrumentos de la época antediluviana. Se encuentran huesos de hombres y animales en la tierra, en las montañas y en los valles, mostrando que una vez vivieron en la tierra hombres y bestias de un tamaño mucho mayor que los de la actualidad. Se encuentran a veces instrumentos de guerra; incluso madera petrificadas. Debido a que los huesos de seres humanos y de animales que se encuentran en la tierra son mucho más grandes que los de los hombres y animales que existen hoy, o que han existido por muchas generaciones, algunos concluyen que el mundo es más viejo que cualquier registro existente, y que estaba poblado, por una raza de seres muy superior en tamaño a los hombres que existen hoy sobre la tierra, mucho antes que lo que relata el registro de la creación. - (Spiritual Gifts, tomo 3, 92-93 [Spirit of Prophecy, tomo 1, 87-88]).

El diluvio sepultó hombres y animales antediluvianos. Dios ordenó que los hombres, las bestias y los árboles, muchas veces más grandes que los que existen actualmente sobre la tierra, y otras cosas, fueran sepultadas en la tierra en ocasión del diluvio, y así fueran preservados para dar evidencia al hombre que los habitantes del viejo mundo perecieron a causa de un diluvio. Dios designó que el descubrimiento de estas cosas en la tierra sustentaran la fe de los hombres en la historia inspirada. - Spiritual Gifts, tomo 3, 95 (Spirit of Prophecy, tomo 1, 90).

El diluvio sepultó fósiles y herramientas. Han descubierto huesos de seres humanos y de animales, así como también instrumentos bélicos, árboles petrificados, etc., mucho mayores que los que existen hoy día, o que hayan existido durante miles de años, y de esto infieren que la tierra estaba poblada mucho tiempo antes de la semana de la creación de la cual habla la Escritura, y por una raza de seres de tamaño muy superior al de cualquier hombre de la actualidad. - Patriarcas y profetas, 112.

Explicación para los fósiles encontrados en la tierra. Es cierto que los restos encontrados en la tierra testifican que existieron hombres, animales y plantas mucho más grandes que los que ahora se conocen. Se considera que son prueba de la existencia de una vida animal y vegetal antes del tiempo mencionado en el relato mosaico. Pero en cuanto a estas cosas, la historia bíblica proporciona amplia explicación. Antes del diluvio, el desarrollo de la vida animal y vegetal era inconmensurablemente superior al que se ha conocido desde entonces. En ocasión del diluvio, la superficie de la tierra sufrió conmociones, ocurrieron cambios notables, y en la nueva formación de la costra terrestre se conservaron muchas pruebas de la vida preexistente. - La educación, 129.

Las aguas del diluvio sepultaron el arte antediluviano. Las iglesias mundanas no pueden leer un "Así dice el Señor," con respecto a los sabatistas del séptimo día, y ¿por qué? Porque eran sabios en su propia opinión, porque estaban siguiendo el ejemplo de hombres que estaban a un paso del Edén de Dios, y quienes, a causa de sus capacidades morales y mentales, comenzaron a trabajar en sus invenciones humanas y adorar las cosas que habían hecho sus manos en la suposición de que estaban mejorando los planes y diseños de Dios. En esto ellos se adoraban y exaltaban a sí mismos. [Se cita Génesis 6:5-8, 11-13, 17, 18.]

Perecieron en el diluvio invenciones del arte y el ingenio humano más grandes que las que el mundo conoce en la actualidad. Las obras de arte destruidas eran mayores que las obras jactanciosas de hoy. El hombre había pervertido los grandes dones con los cuales Dios lo había dotado. Había oro y plata en abundancia, y los hombres buscaban constantemente sobrepasar a sus compañeros en ingenio. El resultado fue que la violencia se instaló en la tierra. Se olvidaron del Señor. Esta raza longeva estaba constantemente inventando cómo podían contender con el universo celestial y tomar posesión del Edén.

Cuando los hombres hablan de los grandes avances que se hacen en la educación más alta, están imitando a los habitantes del mundo de Noé. Se están rindiendo a la tentación de Satanás de comer del árbol del conocimiento, del cual dijo Dios, "No comerás de él, porque morirás". Dios le dio una prueba al hombre, y el resultado fue la destrucción del mundo por un diluvio. En esta época de la historia del mundo hay maestros y estudiantes que suponen que su avance en el conocimiento sobrepasa el conocimiento de Dios, y su clamor es "educación elevada". Consideran que tiene mayor conocimiento que el mayor Maestro que el mundo haya conocido. - Carta 65, 1898.

Obras de arte y ciencia sepultadas por el diluvio. En el mundo antediluviano había muchas obras de arte y de ciencia maravillosas. Recién salidos de la mano del Creador, estos descendientes de Adán poseían capacidades que no se ven en la actualidad. Signs of the Times, 1 de febrero, 1889.


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