Elena G. de White / Ellen G. WhiteLAS TABLAS ESCONDIDAS DE LA LEY

 

 

 

            Al examinar las enseñanzas de Elena de White para contestar algunas preguntas concernientes al arca del pacto y las tablas de la ley de Dios que fueron escondidas en una cueva poco antes de la destrucción del templo por los babilonios, durante el tiempo de Jeremías, es esencial que tengamos en mente el hecho de que existen dos diferentes arcas del pacto – uno en el santuario terrenal y el otro en el santuario celestial – y que en cada uno de ellos se han guardado esas tablas de piedra en las cuales está escrito el decálogo.  Estas dos arcas y estas dos tablas de la ley divina han sido escondidas de la vista de los hombres.  De modo que, es necesario saber cual de estas dos tablas de los diez mandamientos será mostrada a los habitantes de la tierra en el futuro.

 

El Decálogo en tablas de piedra en el Santuario Celestial

 

            Los diez mandamientos han sido escritos en tablas de piedra y han sido guardados en el arca del pacto del santuario celestial – así como fueron escritos en tablas de piedras y preservados en el arca del pacto del santuario terrenal.  Así nos muestra el siguiente párrafo de Elena de White:

 

“Se me ordenó entonces que observara los dos departamentos del santuario celestial. La cortina o puerta, estaba abierta y se me permitió entrar.  En el primer departamento vi el candelabro de siete lámparas, la mesa de los panes de la proposición, el altar del incienso, y el incensario.  Todos los enseres de este departamento parecían de oro purísimo y reflejaban la imagen de quien allí entraba.  La cortina que separaba los dos departamentos era de diferentes materiales y colores, con una hermosa orla en la que había figuras de oro labrado que representaban ángeles.  El velo estaba levantado y miré el interior del segundo departamento, donde vi un arca al parecer de oro finísimo.  El borde que rodeaba la parte superior del arca era una hermosa labor en figura de coronas.  En el arca estaban las tablas de piedra con los diez mandamientos.” Primeros Escritos, pp. 251.

 

“Pero el Señor me permitió contemplar en Santuario Celestial.  El templo de Dios fue abierto en el cielo, y se me mostró el arca de Dios, encima del cual estaba el propiciatorio.  Dos hermosos querubines estaban de pie en cada extremo del arca con las alas desplegadas sobre ellas, tocándose una a otra y mirando hacia el arca.  Esto, según me informó mi ángel acompañante, representaba a toda la hueste angelical que contemplaba con interés la ley de Dios, la cual había sido escrita por el dedo de Dios. Jesús levantó la cubierta del arca, y vi las tablas de piedra donde se encontraban escritos los diez mandamientos.” Life Sketches, pp. 95.

 

“Pero el Señor me permitió contemplar el Santuario Celestial.  El templo de Dios fue abierto en el cielo, y se me mostró el arca de Dios...  Jesús levantó la cubierta del arca y vi las tablas de piedra donde se encuentra escritos los diez mandamientos.”  Testimonies Vol. 1 pp. 76.

 

Describiendo lo que se le mostró del santuario celestial y la obra final del ministerio de Cristo en el lugar santísimo, allí Elena de White dice:

 

“Se me mostró que el residuo siguió por la fe a Jesús en el lugar santísimo, y al contemplar el arca y el propiciatorio, fue cautivado por su esplendor.  Jesús levantó entonces la tapa del arca, y he aquí que se vieron las tablas de piedra con los diez mandamientos grabados en ellas.”  Primeros escritos, pp. 255.

 

“Y el arca que contenía la ley de Dios, y el altar del incienso, y otros instrumentos de servicio que se encontraban en el santuario terrenal, eran los mismo que del lugar santísimo del santuario celestial.  En santa visión, el apóstol Juan se le permitió entrar al cielo, y allí contempló el candelabro, y el altar del incienso, y al abrirse el templo de Dios, vió también el ‘arca del testamento.’  (Apoc. 11:19)” The Spirit of Prophecy, Vol. 4, pp. 261.

 

“En el templo celestial, la morada de Dios, su trono está asentado en juicio y en justicia.  En el lugar santísimo está su ley, la gran regla de justicia, por la cual es probada toda la humanidad.  El arca, que contiene las tablas de la ley, está cubierta con el propiciatorio, ante el cual Cristo ofrece su sangre a favor del pecador.”  El gran conflicto, pp. 457.

 

“En el templo celestial, la morada de Dios, su trono está asentado en juicio y en justicia.  En el lugar santísimo está su ley, la gran regla de justicia, por la cual es probada toda la humanidad.  El arca, que contiene las tablas de la ley, está cubierta con el propiciatorio, ante el cual Cristo ofrece su sangre a favor del pecador.”  The Spirit of Prophecy, Vol. 4, pp. 261-262.

 

“El arca que estaba en el tabernáculo terrenal  contenía las tablas de piedra, en que estaban inscriptos los preceptos de la ley de Dios.  El arca era un mero receptáculo de la tablas de la ley, y era esta la ley divina la que le daba su valor y su carácter sagrado a aquella.  Cuando fue abierto el templo de Dios en el cielo, se vió el arca de su pacto.  En el lugar santísimo, en el santuario celestial, es donde se encuentra la inviolablemente encerrada la ley divina – la ley promulgada por el mismo Dios entre los truenos del Sinaí y escrita con su propio dedo en las tablas de piedra-.”  El gran conflicto, pp. 486.

 

 

LAS TABLAS ORIGINALES SE GUERDAN EN EL ARCA CELESTIAL

 

            Las tablas de los diez mandamientos guardadas en el arca del pacto en el santuario celestial son los originales, mientras que las tablas guardadas en el arca del santuario terrenal es un transunto o copia de las que se encuentran en el santuario celestial.  Tal es la enseñanza de los siguientes párrafos de Elena de White:

 

            “Mentes y corazones sacrílegos han pensado que eran lo suficientemente grandioso para cambiar los tiempos y la ley de Jehová;  pero bien seguros en los archivos del cielo, en el arca de Dios, están los mandamientos originales, escritos en las dos tablas de piedra.  Ningún soberano terrenal tiene el poder de extirpar esas tablas de su escondite sagrado debajo del propiciatorio.”  Comentario Bíblico, Vol. 7, pp. 972.  (Señales de los tiempos.  Feb. 28, 1978)

 

            “Ellos (los adventistas) habían por fe seguido a su Sumo Sacerdote del lugar Santo al lugar Santísimo, y allí lo vieron ofreciendo su sangre ante el arca de Dios.  Dentro de ese sagrado arca, se encuentra la ley del Padre, la misma que fue pronunciada por Dios mismo, en medio de los truenos del Sinaí, y escrita por su propio dedo en tablas de piedra.  Ninguno de los mandamientos ha sido anulado;  un una jota ni una tilde ha sido cambiado, mientras que Dios dio a Moisés una copia de su ley, preservó el gran original en el santuario celestial.”  The Spirit of Prophecy, Vol. 4, pp. 273, 274  (The Story of Redemption 379, 380)

 

“La ley de Dios que se encuentra en el santuario celestial es el gran original del que los preceptos grabados en las tablas de piedra y consignados por Moisés en el Pentateuco era copia exacta.” El gran conflicto, pp.  486, 487.                                   

“Nadie podía dejar de ver que si en el santuario terrenal era una figura o modelo del celestial, la ley depositada en el arca en la tierra era una transunto exacto de la ley encerrada en el arca del cielo; y que aceptar la verdad relativa al santuario celestial envolvía el reconocimiento de las exigencias de la ley de Dios y la obligación de guardar el sábado del cuarto mandamiento.  En esto estribaba el secreto de la oposición violenta y resuelta que se le hizo a la exposición armoniosa de las Escrituras que revelaban el servicio desempeñado por Cristo en el santuario celestial.”  El gran conflicto, pp.  488.  Véase también The Story of Redemption, pp.  380, 381.

 

 

Las tablas guardadas en el santuario terrenal

han sido escondidas con el arca en una cueva

 

 

            Las tablas del decálogo que se guardan en el santuario terrenal estaban en el arca cuando fue escondido en una cueva por hombres justos un poco antes de la destrucción del templo por los babilonios en el tiempo de Jeremías.  Los siguientes párrafos de Elena de White no mencionan si Jeremías personalmente tuvo parte en esconder el arca:

 

            “Antes de la destrucción del templo, Dios hizo saber a unos pocos de sus siervos fieles el destino del templo, el cual era el orgullo de Israel, y que idolatraban, pecando así en contra de Dios.  También les reveló la cautividad de Israel.  Estos hombres justos, un poco antes de la destrucción del templo, quitaron el arca sagrado el cual contiene las tablas de piedra y con tristeza y llanto, la escondieron en una cueva donde estaría apartado del pueblo de Israel a causa de sus pecados, y no sería nunca mas restaurada a ellos.  Ese arca sagrado está escondido todavía.  Nunca ha sido movido desde que fue escondido.”  Spiritual gifts, Vol. 4  First selection, pp. 114, 115. (1864)

 

            “Antes de la destrucción del templo, Dios hizo saber a uno cuantos de sus siervos fieles el destino del templo, el cual era orgullo de Israel, y al cual idolatraban, así pecando contra Dios.  También les reveló la cautividad de Israel.  Estos hombres justos, un poco antes de la destrucción del templo, quitaron el arca sagrado el cual contiene  las tablas de piedra y con tristeza y llanto, la escondieron en una cueva donde estaría apartada del pueblo de Israel a causa de sus pecados, y no sería jamás restaurada a ellos.  Ese arca sagrado está escondido todavía.  Nunca ha sido movido desde que fue escondido.”  The spirit of prophecy, Vol. 1 pp. 474  (1870) (The story of redemption), pp. 195) 

 

            “Entre los justos que estaban todavía en Jerusalén, y para quienes había sido aclarado el propósito divino, se contaban algunos que estaban resueltos a poner fuera del alcance de manos brutales el arca sagrada que contenía las tablas de piedra sobre las cuales había sido escritos los preceptos del Decálogo.  Así lo hicieron.  Con lamentos y pesadumbre, escondieron el arca en una cueva, donde había de quedar oculta del pueblo de Israel y de Judá por causa de sus pecados, para no serles ya devuelta.  Esa arca sagrada está todavía escondida.  No ha sido tocada desde que ha sido puesta en recaudo.  Profetas y Reyes, pp. 333  (publicado en 1917).

 

            Nótese especialmente que Elena de White afirmó que el arca “nunca ha sido tocada desde que fue escondida.”

 

Cuando principie el Juicio

 

            De acuerdo con Elena de White, el tiempo llegará cuando las tablas de la ley en las cuales los diez mandamientos están escritos serán descubiertas y estarán a la vista de los habitantes de toda la tierra.  Se nos dice:

 

            “Y dio Cristo a Moisés, cuando acabo de hablar con el en el Monte Sinaí, dos tablas del testimonio, tablas de piedra escritas con el dedo de Dios.”  Nada escrito sobre estas tablas podía ser raído.  El precioso registro de la ley fue colocado en el arca del testamento y está todavía allí, oculto y a salvo de la familia humana.  Pero en el tiempo señalado por Dios, él sacará tablas de piedra para que sea un testimonio ante todo el mundo contra la desobediencia de sus mandamientos y contra el culto idolátrico de un día de reposo falsificado.”  Comentario Bíblico, Volumen 1, pp. 1123.

 

            “Hay abundantes evidencias de la inmutabilidad de la ley de Dios.  Fue escrita con el dedo de Dios, para no ser nunca borrada, para no ser nunca destruida.  Las tablas de piedra están ocultas por Dios para ser presentadas en el gran día del juicio, tal como él las escribió.”  Comentario Bíblico, Volumen 1, pp. 1123.

 

            “Cuando el juez se siente y se abran los libros, y cada ser humano sea juzgado de acuerdo con las cosas escritas en ellos, entonces las tablas de piedra, ocultas por Dios hasta ese día, serán presentadas delante del mundo como la norma de justicia.  Entonces los hombres y las mujeres verán que el requisito indispensable para su salvación es la obediencia a la perfecta ley de Dios.  Nadie encontrará excusa para el pecado.  Por los justos principios de esa ley, los hombres recibirán su sentencia de vida o de muerte.”  Comentario Bíblico, Volumen 1, pp. 1123, (del Review and Herald, Enero28, 1909): Mensajes selectos, Vol. 1, pp. 225.

 

            Varias cosas deben notarse en los cuatros párrafos anteriores, que en ninguna parte se dice que las tablas de la ley serían mostradas por hombres como resultado de encontrarlas escondidas en una cueva.  De hecho, dicen claramente que el mismo Dios traerá las tablas de la ley a la vista de los hombres.  Además, el tiempo cuando Él hará esto se dice específicamente que será  “el gran día del juicio”, “en el día cuando la sentencia será pronunciada en contra de cada ciencia que induce a lo malvado”, y cuando “el hombre recibirá su sentencia de vida o de muerte.”

 

Será exhibida justamente antes de la segunda venida

 

            Describiendo lo que toma lugar inmediatamente después de que las primeras seis últimas plagas caigan, y caigan, y justamente ante de caer la séptima plaga y de la segunda venida de Cristo, la Sra. de White dice:

 

            “Mientras estas palabras de santa confianza se elevan hacia Dios, las nubes se retiran y el cielo estrellado brilla de esplendor indescriptible formando contraste con el firmamento negro y se verán de ambos lados.  La gloria del cielo brilla desde las puertas.  Luego aparece en el cielo una mano con las dos tablas de piedra cerrada con una con la otra.  La mano abre las tablas y revelan los preceptos del decálogo, trazados como con pluma de fuego.  Las palabras están claras que todos las pueden leer.  Mi memoria se despierta, la oscuridad de la superstición y la herejía se desvanece en cada mente, y las diez palabras de Dios, breves, comprensivas, y autoritarias son presentadas a la vista de todos los habitantes de la tierra.  Código maravilloso.  Ocasión maravillosa.”  The Spirit of Prophecy, Vol. 4, pp. 456, 457.

 

            “Mientras estas palabras de santa confianza se elevan hacia Dios, las nubes se retiran, y el cielo estrellado brilla de esplendor indescriptible formando contraste con el firmamento Negro y severo en ambos lados.  La magnificencia de la ciudad celestial rebosa por las puertas entreabiertas.  Entonces aparece en el cielo una mano con dos tablas de piedra puestas una sobre otra.  El profeta dice: “y los cielos declaran su justicia, porque Dios es el juez.” (Salmos 50:6)  Esta ley santa, justicia de Dios, que entre truenos y llamas fue proclamada desde el Sinaí como guía de la vida, se revela entonces a los hombres como regla de juicio.  La mano abre las tablas en los cuales se ven los preceptos del decálogo inscripto como con letras de fuego.  Las palabras son tan distintas que todos pueden leerlas.”  El gran conflicto, página 697.

 

            Aquí, de nuevo se nos hace claro que Dios, y no el hombre es el que traerá a la vista estas tablas.  Esto será después que el tiempo de gracia se haya terminado para la humanidad.  Las tablas de la ley serán exhibidos “como regla de juicio.”  Sin embargo, no se nos dice en estos párrafos cual de las dos tablas de la ley se exhibirá en el cielo en ese tiempo.

 

La coronación final de Cristo

 

            Describiendo la coronación final de Cristo y el juicio final del hombre al fin del milenio, Elena de White dice:

 

            “Como fuera de sí, los impíos han contemplado la coronación del Hijo de Dios.  Ven en las manos de El las tablas de la ley divina, los estatutos que despreciaron y transgredieron.  Son testigos de la explosión de admiración, y el arrobamiento y la adoración de los redimidos; y cuando una ola de melodía inunda a las multitudes que están fuera de la ciudad, todos exclaman a una voz:  ¡Grandes y verdaderos son tus caminos, oh Rey de los siglos¡  (Apoc. 15:3) Y cayendo postrados adoran al Príncipe de la vida.”  The Spirit of Prophecy, Vol. 4 pp. 484  (The Story of Redemption, pp. 425, 426).

 

“Como fuera de sí, los impíos han contemplado la coronación del Hijo de Dios.  Ven en las manos de El las tablas de la ley divina, los estatutos que despreciaron y transgredieron.  Son testigos de la explosión de admiración, y el arrobamiento y la adoración de los redimidos; y cuando una ola de melodía inunda a las multitudes que están fuera de la ciudad, todos exclaman a una voz:  ¡Grandes y Maravillosas son tus obras, oh Señor Todopoderoso; justos y verdaderos son tus caminos, oh Rey de los siglos  (Apoc. 15:3) Y cayendo posternados, adoran al Príncipe de la vida.”  El gran conflicto, Página. 727.

 

            Tampoco revelan ninguno de estos dos párrafos cual de las dos tablas de la ley estarán en las manos de Cristo en ese tiempo.