Elena G. de White / Ellen G. WhiteDeclaraciones de Elena White sobre La Humanidad de Cristo

Selecciones de los escritos de Elena de White

Compilado con preguntas y textos bíblicos pertinentes por Robert W. Olson.

Traducido por: Silvia S. de Roscher

Revisado por: Víctor M. Casali
Año: 1989

Reimpresión: 2001

Impreso por: Imprenta Universidad Adventista del Plata, Entre Ríos, Argentina

CLAVE DE ABREVIATURAS


7 BC Seventh-day Adventist Bible Commentary, vol. 7

1 CBA Comentario Bíblico Adventista del Séptimo Día, vol. l (2 CBA, etc. para volúmenes 1-6)

CC El camino a Cristo

CN Conducción del niño

CS El conflicto de los siglos

DTG El Deseado de todas las gentes

Ed La educación

Ev El evangelismo

FE Fundamentals of Christian Education

FO Fe y obras

HHD Hijos e Hijas de Dios

HS Historical Sketches of the Foreign Missions of the Seventh-day Adventist

LC En los lugares celestiales

MC El ministerio de curación

ML Manuscrito Liberado

MM Medical Ministry

Ms Manuscrito

1 MS Mensajes Selectos, vol. 1 (2 MS y 3 MS para los volúmenes 2 y 3)

PP Patriarcas y Profetas

RH The Advent Review and Sabbath Herald

4 SGa Spiritual Gifts, vol. 4-a

ST Signs of the Times

1T Testimonies for the Church, vol. 1 (2T, etc., para vols. 2-9)

YI The Youth's Instructor

INTRODUCCIÓN


Por varios siglos después de que Jesús vino a este mundo, sus seguidores se enredaron en largas y algunas veces ásperas discusiones acerca de quién era el Señor. ¿Era Dios --el Dios que creó el universo? ¿Era hombre, un miembro de carne y sangre de la familia humana? ¿Era El ambos? Algunos cristianos, denominados docetistas, pensaron que incluso la sugerencia de que el Dios invisible pudiera llegar a ser una persona física era indignante. Ellos decían que Cristo no podía llegar a ser un ser humano; sólo parecía humano.

Pero Cristo era humano, como también divino, y necesitamos verlo como uno de nosotros. Necesitamos permitir que sus pies toquen el suelo. El propósito de este pequeño libro es presentar una imagen adecuada de nuestro Señor en su humanidad. Dado que Elena de White conoció a Jesús tan bien, y puesto que ella conversó con El en visión (ver, por ejemplo, Primeros Escritos, p. 77), hemos citado ampliamente, aunque no exhaustivamente, de sus escritos, así como también de las Sagradas Escrituras.



Confiamos en que estos pasajes inspirados guiarán al lector a sentirse mejor familiarizado con el Jesús real. Al reflexionar sobre nuestro Señor en su humanidad y al meditar en la belleza de su carácter, anhelo que podamos acercarnos más al que fue hecho "en semejanza de carne de pecado". Que el tiempo dedicado con Jesús en esta vida continúe por toda la eternidad.





--Robert W. Olson, Secretario

Patrimonio Elena G. de White



PARTE 1 LA NATURALEZA HUMANA DE CRISTO COMPARADA CON LA NUESTRA


¿Es posible para nosotros comprender qué pasó cuando la segunda persona de la Divinidad llegó a ser un Hijo del hombre?

E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad:

Dios fue manifestado en carne,

Justificado en el Espíritu,

Visto de los ángeles,

Predicado a los gentiles,

Creído en el mundo,

Recibido arriba en gloria. -- 1 Tim. 3:16.

Al contemplar la encarnación de Cristo en la humanidad, nos enfrentamos ante un misterio insondable, que la mente humana no puede comprender. --ST, 30 de julio de 1896.

Dado que no podemos comprender completamente el misterio que rodea la encarnación de Cristo en humanidad, ¿será que es mejor para nosotros no estudiar este tema?

Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios; mas las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre. -- Deut. 29:29

Cuando queremos estudiar un problema profundo, fijemos nuestras mentes en la cosa más maravillosa que aconteciera alguna vez en la tierra o el cielo --la encarnación del Hijo de Dios. -- 7 BC 904.

La humanidad del Hijo de Dios es todo para nosotros. Es la cadena áurea que une nuestra alma con Cristo, y mediante Cristo, con Dios. Esto ha de ser nuestro estudio. . . . Y el estudio de la encarnación de Cristo es una campo fructífero que recompensará al escudriñador en procura de la verdad oculta. --1 MS 286.

¿Cuán humano fue Cristo?

Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo. -- Heb. 2:14.

El no ha tomado sobre si la naturaleza de los ángeles, sino la humanidad, perfectamente identificado con nuestra propia naturaleza, pero sin mancha de pecado. -- Ms 57, 1890; ML N 1211. Ver también 3 MS 145.

Dios. . . dio a su Hijo para que llegara a ser hueso de nuestro hueso y carne de nuestra carne. "Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros,

. . . lleno de gracia y de verdad." Cristo, mediante su relación con los seres humanos, puso al hombre más cerca de Dios todavía. Revistió su naturaleza divina con el manto de la humanidad, y demostró ante el universo celestial, ante los mundos no caídos, cuánto ama Dios a los hijos de los hombres. -- HHD 13.

¿Fue Cristo igual a nosotros en todo?

Y pensando él en esto, he aquí un ángel del Señor le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es. -- Mat. 1:20.

La encarnación de Cristo siempre ha sido un misterio, y siempre seguirá siéndolo. Lo que se ha revelado es para nosotros y para nuestros hijos; pero que cada ser humano permanezca en guardia para que no haga a Cristo completamente humano, como uno de nosotros, porque esto no puede ser. -- 5 CBA 1103.

¿Eran los poderes mentales y físicos de Cristo como los de Adán en su perfección original? ¿O aceptó Cristo las condición mental y física de la raza humana 4.000 años después de la caída de Adán?

Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne. -- Rom. 8:3.

Durante cuatro mil años, la familia humana había estado perdiendo fuerza física y mental, así como valor moral; y Cristo tomó sobre sí las flaquezas de la humanidad degenerada. Únicamente así podría rescatar al hombre de las profundidades de su degradación. -- DTG 92.

Tomó sobre sí la naturaleza caída y doliente del hombre, degradada y contaminada por el pecado. -- 4 CBA 1169.

En El no había astucia o maldad; fue siempre puro e inmaculado, aunque tomó sobre sí nuestra naturaleza pecaminosa. -- RH, 15 de diciembre de 1896.

El tomó sobre su naturaleza sin pecado nuestra naturaleza pecaminosa, para que pudiera conocer cómo socorrer a aquellos que son tentados. -- MM 181.

¿Cómo tomó Cristo sobre sí nuestra naturaleza humana caída? ¿Fue esto hecho sólo vicariamente? Es decir, ¿nació El realmente con una humanidad igual a la de Adán antes de la caída, pero experimentó de alguna manera lo que era tener una naturaleza humana degenerada, como ser experimentar la culpa de los pecadores sin ser en realidad un pecador?

Porque ciertamente no socorrió a los ángeles, sino que socorrió a la descendencia de Abraham. Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos. -- Heb. 2:16, 17.

Cristo realmente unió la ofensiva naturaleza del hombre con su propia naturaleza sin pecado. -- RH, 17 de julio de 1900.

Cristo, que no conocía en lo más mínimo la mancha o contaminación del pecado, tomó nuestra naturaleza en su condición deteriorada. -- 1 MS 296.

Jesús aceptó la humanidad cuando la especie se hallaba debilitada por cuatro mil años de pecado. -- DTG 32. Había. . . aceptado la debilidad de la humanidad. --DTG 86.

El tomó la naturaleza humana y llevó las debilidades y la degeneración del hombre. -- 1 MS 314.

¿Tenía Cristo, entonces, amor natural por el pecado, una inclinación a pecar, una inclinación al mal, cuando El nació?

Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios. --Luc. 1:35.

La humanidad de Cristo es llamada "ese santo ser" --ST, 16 de enero de 1896.

Cristo es llamado el segundo Adán. En pureza y santidad, en conexión con Dios y amado por Dios, comenzó donde el primer Adán comenzó. -- YI, 2 de junio de 1898. No había principios corruptos en el primer Adán ni propensiones corruptas o tendencias al mal.(1) Adán era tan impecable como los ángeles que están delante del trono de Dios. -- 1 CBA 1097; Carta 191, 1899.

El tenía que ocupar su posición a la cabeza de humanidad al tomar su naturaleza pero no la pecaminosidad del hombre. -- ST, 29 de mayo de 1901.

No debiera existir la más ligera duda respecto a la perfecta carencia de pecaminosidad en la naturaleza humana de Cristo. -- Ms 143, 1897.



Cristo no poseía la misma desleatad pecaminosa, corrupta y caída que nosotros poseemos. -- Ms 94, 1893; 3 MS 131.

Su inclinación hacia lo correcto era una constante satisfacción para sus padres. . . . Nadie que mirara el rostro infantil radiante de animación, podría decir que Cristo era exactamente como los otros niños. Era Dios en carne humana. -- 5 CBA 1091; YI, 8 de septiembre de 1898.

Se hermana en nuestras flaquezas, pero no alimenta pasiones semejantes a las nuestras. Como no pecó, su naturaleza rehuía el mal. Soportó luchas y torturas del alma en un mundo de pecado. --1 JT 218; ST 7 de agosto de 1879.

No debemos pensar que la posibilidad [capacidad] de Cristo de ceder a las tentaciones de Satanás degradó su humanidad y que él poseyó las mismas propensiones corruptas y pecaminosas que el hombre.

La naturaleza divina, combinada con la humana, lo hizo a él capaz de ceder a las tentaciones de Satanás. En esto la prueba para Cristo fue mucho más grande que la de Adán y Eva, porque Cristo tomó nuestra naturaleza, caída pero no corrupta, y no sería corrompida a menos que él recibiese las palabras de Satanás en lugar de las palabras de Dios. -- Ms 57, 1890; ML N 1211.

Sed cuidadosos, sumamente cuidadosos en la forma en que os ocupáis de la naturaleza de Cristo. No lo presentéis ante la gente como un hombre con tendencias al pecado. El es el segundo Adán. El primer Adán fue creado como un ser puro y sin pecado, sin una mancha de pecado sobre él; era la imagen de Dios. Podía caer, y cayó por la transgresión. Por causa del pecado su posteridad nació con tendencias inherentes a la desobediencia. Pero Jesucristo era el unigénito Hijo de Dios. Tomó sobre sí la naturaleza humana, y fue tentado en todo sentido como es tentada la naturaleza humana. Podría haber pecado; podría haber caído, pero en ningún momento hubo en él tendencia alguna al mal. Fue asediado por las tentaciones en el desierto como lo fue Adán por las tentaciones en el Edén.

Evitad cualquier cuestión que se relacione con la humanidad de Cristo que pueda ser mal interpretada. . . Nunca dejéis, en forma alguna, la más leve impresión en las mentes humanas de que una mancha de corrupción o una inclinación hacia ella descansó sobre Cristo, o que en alguna manera se rindió a la corrupción. Fue tentado en todo como el hombre es tentado, y sin embargo él es llamado "el Santo Ser". Que Cristo pudiera ser tentado en todo como lo somos nosotros y sin embargo fuera sin pecado, es un misterio que no ha sido explicado a los mortales. -- 5 CBA 1102, 1103; Carta 8, 1895.

¿En que estado espiritual nacen todos los descendientes de Adán (excepto Cristo)?

Por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres. -- Rom. 5:18.

He aquí, en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre. -- Sal. 51:5.

Y éramos por naturaleza hijos de ira. -- Efe. 2:3.

El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. -- Juan 3:18.

Nadie hereda la santidad por nacimiento. -- 1 MS 364.

Nuestros corazones son depravados por naturaleza. -- LC 165.

Por naturaleza, el corazón es malo, y "¿quién hará limpio de inmundo? Nadie." Job 14:4. -- DTG 143.

El orgullo está labrado en nuestro propio ser. Ha llegado a nosotros como una herencia, y ha sido protegido por muchos como un precioso tesoro. -- HS 138, 139.

En la vida de todo hombre se manifiesta el resultado de haber comido del árbol del conocimiento del bien y del mal. Hay en su naturaleza una inclinación hacia el mal, una fuerza que solo, sin ayuda, él no podría resistir. -- Ed. 29.

Es imposible para el hombre por sí sólo vencer las propensiones naturales al mal. -- ST, 4 de abril de 1895.



Por el pecado el hombre completo está descompuesto, la mente está pervertida, la imaginación corrompida. El pecado ha degrado las facultades del alma. Las tentaciones externas hallan una respuesta afín en lo interno del corazón, y los pies se deslizan imperceptiblemente hacia el mal. -- 8T 312.

La naturaleza humana fue corrompida en su misma fuente. -- RH, 16 de abril de 1901.

Debido a su relación con el primer Adán, los hombres sólo reciben culpabilidad y la sentencia de muerte. --CN 448. Adán pecó, y los descendientes de Adán comparten su culpa y las consecuencias. -- FO 91.(2)

¿Podía Adán, en su pureza original, haber obedecido al Señor con los poderes que Dios le dio?

Era posible para Adán, antes de la caída, desarrollar un carácter justo por la obediencia a la ley de Dios. Mas no lo hizo, y por causa de su caída tenemos una naturaleza pecaminosa y no podemos hacernos justos a nosotros mismos. Puesto que somos pecadores y malos, no podemos obedecer perfectamente una ley santa. No tenemos por nosotros mismos justicia con que cumplir lo que la ley de Dios demanda. -- CC 62.

Hemos concluido que Cristo nació con una perfecta naturaleza espiritual pero con una naturaleza física y mental degradada. ¿Pudo él, con la humanidad que aceptó, haber obedecido a su Padre celestial sin ayuda sobrenatural?

No puedo yo hacer nada por mí mismo. --Juan 5:30.

Jesús dijo de su Padre, "Yo confiaré en él". --Heb. 2:13.

Como hombre, hizo frente a la tentación, y venció en la fuerza que Dios le daba. -- CS 16.

Si no hubiera sido por el poder que Dios le dio, el no podría haber resistido los asaltos del enemigo. --The Ellen G. White 1888 Materials, p. 122.

La salvación del hombre estaba en la balanza, y debía decidirse por la aflicción de Cristo en el desierto. Si Cristo salía victorioso con referencia al apetito, entonces había una chance para el triunfo del hombre. Si Satanás ganaba la victoria a través de su astucia, el hombre estaba atado por el poder del apetito en eslabones de indulgencia que no tendría poder moral para romper. La sola humanidad de Cristo nunca podría haber soportado la prueba; pero su poder divino, combinado con la humanidad, ganó en nombre del hombre una victoria infinita. --ST, 24 de octubre de 1878.

¿Qué provisión hizo Cristo por nosotros para que nosotros, también, podamos obedecer al Señor?

Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. -- Eze. 36:26.

Por lo cual, este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en la mente de ellos, y sobre su corazón las escribiré; y seré a ellos por Dios, y ellos me serán a mí por pueblo. --Heb. 8:10.

Era imposible para el pecador guardar la ley de Dios, que era santa, justa, y buena; pero esta imposiblidad fue quitada por la comunicación de la justicia de Cristo al alma arrepentida y creyente. -- ST, 20 de junio de 1895.

Jesús no reveló cualidades ni ejerció facultades que los hombres no pudieran tener por la fe en él. Su perfecta humanidad es lo que todos sus seguidores pueden poseer si quieren vivir sometidos a Dios como él vivió.-- DTG 619, 620.

Vino para destruir las obras del diablo, y ha hecho provisión para que el Espíritu Santo sea impartido a toda alma arrepentida, para guardarla de pecar. -- DTG 277.

Si Cristo no nació con una inclinación al mal, ¿comprende El realmente la fuerza de mis tentaciones?

Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. -- Heb. 4:15.



El Señor oirá. El sabe cuán fuertes son las inclinaciones del corazón natural, y ayudará en cada momento de tentación. -- MJ 65.

Las seducciones que Cristo resistió son las mismas que nosotros encontramos tan difíciles de resistir. -- CS 91.

Se resiste la tentación cuando se influye poderosamente sobre el hombre para que haga una mala acción, y éste sabiendo que puede ceder, por fe se resiste a cometerla, aferrándose firmemente del poder divino. Esta fue la angustiosa prueba por la que pasó Cristo. -- 5 CBA 1058.

Cristo fue realmente tentado, no solamente en el desierto, sino a través de toda su vida. En toda situación El fue tentado como nosotros, y debido a que El resistió la tentación exitosamente en todas sus formas, nos dejó un ejemplo perfecto. -- Christ Tempted As We Are, p. 4.

Mientras Cristo fue tentado "a través de toda su vida" (ver la declaración anterior), ¿sintió él la medida completa de nuestra culpa y la fuerza plena de nuestras inclinaciones malas constantemente --en todo momento de cada día de su vida?

Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar. Porque aún no habéis resistido hasta la sangre, combatiendo contra el pecado. -- Heb. 12:3, 4.

En el desierto. No fue solamente por los fuertes dolores de hambre que hicieron el sufrimiento de Cristo tan intenso; fue la culpa de los pecados del mundo, que precionaba tan pesadamente sobre él. El que no conoció pecado fue hecho pecado por nosotros. Con este terrible peso de culpa sobre El, sostuvo la más fiera prueba sobre el apetito; por sobre el amor al mundo y sus honores; y por sobre el orgullo de la ostentación, que conduce a la presunción. -- YI, 28 de diciembre de 1899.

El peso de los pecados del mundo estaba presionando su alma, y su semblante expresaba pesar indecible, una angustia profunda que el hombre caído nunca percibió. El sintió la arrolladora marea del mal que inundaba el mundo. El se dio cuenta de la fuerza de la indulgencia del apetito y de la pasión no santificada que controlaba al mundo. -- RH, 4 de agosto de 1874. (El subrayado es nuestro).

En el Getsemaní. Cristo asumía ahora una actitud diferente de la que jamás asumiera antes. . . .Los pecados de los hombres descansaban pesadamente sobre Cristo, y el sentimiento de la ira de Dios contra el pecado abrumaba su vida. -- DTG 637, 638.

En la cruz. La culpabilidad de cada descendiente de Adán abrumó su corazón. La ira de Dios contra el pecado, la terrible manifestación de su desagrado por causa de la iniquidad, llenó de consternación el alma de su Hijo. . . .

Sintió la angustia que el pecador sentirá cuando la misericordia no interceda más por la raza culpable. El sentido del pecado, que atraía la ira del Padre sobre él como substituto del hombre, fue lo que hizo tan amarga la copa que bebía el Hijo de Dios y quebró su corazón. --DTG 701.

En sus horas finales mientras colgaba de la cruz, experimentó en toda su plenitud lo que el hombre experimenta cuando lucha contra el pecado. Comprendió cuán malo puede llegar a ser un hombre cuando se rinde al pecado. Se dio cuenta de las terribles consecuencias de la transgresión de la ley de Dios, pues pesaba sobre él la iniquidad de todo el mundo. -- 5 CBA 1058; YI, 20 de julio de 1899. (El subrayado es nuestro).

¿Qué le hubiera pasado a Cristo si el hubiese cometido un pecado?

Permitió Dios que bajase su Hijo. . . .Le dejó arrostrar los peligros de la vida en común con toda alma humana, pelear la batalla como la debe pelear cada hijo de la familia humana, aun a riesgo de sufrir la derrota y la pérdida eterna. -- DTG 33.

Si Satanás pudiese haber tentado a Cristo para que pecara en lo más mínimo, hubiera herido la cabeza del Salvador. Pero como sucedió, sólo puedo herir su talón. Si la cabeza de Cristo hubiera sido herida, habría perecido la esperanza de la raza humana. La ira divina habría descendido sobre Cristo como descendió sobre Adán. Cristo y la iglesia habrían quedado sin esperanza. -- 5 CBA 1105; ST 9 de junio de 1898.



Debido a que Cristo es Dios y Dios es inmortal, ¿Cómo podría Cristo haber quedado "sin esperanza" (ver la cita anterior)?

Cuando Cristo fue crucificado, su naturaleza humana fue la que murió. La Deidad no disminuyó y murió; esto habría sido imposible. -- 5 CBA 1088. Para el honor y la gloria de Dios, su amado Hijo --el Garante, el Sustituto-- fue entregado y descendió a las prisiones del sepulcro. La nueva tumba lo acogió entre sus cámaras de roca. Si un sólo pecado hubiera tentado su carácter, la piedra nunca se hubiese corrido de la puerta de su cámara de roca, y el mundo con su carga de culpabilidad hubiese perecido. Pero fue sólo por un momento que el divino Conquistador pareció el conquistado. La serpiente magulló el talón, pero Cristo no pudo ser retenido por la muerte. La piedra fue quitada. El Señor Jesús salió de su prisión un triunfante, majestuoso Conquistador, y proclamó sobre el sepulcro rentado de José, "Yo soy la resurrección y la vida." -- Ms 81, 1893; ML No. 846.

¿Por qué Cristo corrió semejante riesgo?

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. -- Juan 3:16.

Pero el plan de redención tenía un propósito todavía más amplio y profundo que el de salvar al hombre. Cristo no vino a la tierra sólo por este motivo; no vino meramente para que los habitantes de este pequeño mundo acatasen la ley de Dios como debe ser acatada; sino que vino para vindicar el carácter de Dios ante el universo. A este resultado de su gran sacrificio, a su influencia sobre los seres de otros mundos, así como sobre el hombre, se refirió el Salvador cuado poco antes de su crucifixión dijo: "Ahora es el juicio de este mundo: ahora el príncipe de este mundo será echado fuera. Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos traeré a mí mismo." (Juan 13:31, 32). El acto de Cristo, de morir por la salvación del hombre, no sólo haría accesible el cielo para los hombres, sino que ante todo el universo justificaría a Dios y a su Hijo en su trato con la rebelión de Satanás. --PP 55. Aquel que es el único que con eficacia puede reprimir el pecado en este mundo de oscuridad, evitará el pecado en el cielo. . . .Los ángeles del cielo están protegidos contra la apostasía por medio de la eficacia de la cruz. Sin la cruz no estarían más seguros contra el mal de lo que estuvieron los ángeles antes de la caída de Satanás. La perfección angelical fracasó en el cielo. La perfección humana fracasó en el Edén, el paraíso de la bienaventuranza. Todos los que deseen seguridad en la tierra o en el cielo deben acudir al Cordero de Dios.

El plan de salvación, al poner de manifiesto la justicia y el amor de Dios, proporciona una salvaguardia eterna contra la apostasía en los mundos que no cayeron, así como también para aquellos [personas] que serán redimidos por la sangre del Cordero. -- 5 CBA 1106, 1107.

Conclusión

Todos los hombres más talentosos de la tierra podrían ocupar completamente desde ahora hasta el juicio, todas las facultades que Dios les ha dado para ensalzar el carácter de Cristo; pero aun así fracasarían en presentarlo como él es. Los misterios de la redención, que abarcan el carácter divino-humano de Cristo, su encarnación, su expiación por el pecado, podrían emplear las plumas y las facultades mentales más elevadas de los hombres más sabios, desde ahora y hasta que Cristo sea revelado en las nubes del cielo con poder y gran gloria. Pero aunque esos hombres procuraran con toda su autoridad presentar una descripción de Cristo y su obra, la descripción no alcanzaría a la realidad...

El tema de la redención ocupará la mente y la lengua de los redimidos por todos los siglos eternos. El reflejo de la gloria de Dios brillará para siempre jamás procedente del rostro del Salvador. -- 6 CBA 1115.

Tomará toda la eternidad comprender la ciencia de la redención, para entender algo de lo que significa que el Hijo del Dios infinito diera su vida por la vida del mundo. -- ST 16 de enero de 1893.



PARTE 2

LA PERSONALIDAD Y APARIENCIA FÍSICA DE JESÚS;

CÓMO AFECTÓ LA ENCARNACIÓN EL USO DE LOS ATRIBUTOS DIVINOS


¿Cómo es la apariencia física de Jesús descripta en la Biblia antes y después de su encarnación?

Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese. -- Juan 17:5. Su cabeza y sus cabellos eran blancos como blanca lana, como nieve; sus ojos como llama de fuego; y sus pies semejantes al bronce bruñido, refulgente como en un horno; y su voz como estruendo de muchas aguas. Tenía en su diestra siete estrellas; de su boca salía una espada aguda de dos filos; y su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza. -- Apoc. 1:14-16.

¿Qué dice la Biblia respecto a la apariencia física de Cristo cuando estaba aquí en la tierra?

Subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca; no hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos. -- Isa. 53:2.

Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres. -- Fil. 2:5-7.

Mas en medio de vosotros está uno a quien vosotros no conocéis. Este es el que viene después de mí, el que es antes de mí, del cual yo no soy digno de desatar la correa del calzado. -- Juan 1:26, 27.

¿Cómo describe Elena de White la apariencia física de Cristo?

Las palabras de Juan no podían aplicarse a otro, sino al Mesías prometido. Este se hallaba entre ellos. Con asombro, los sacerdotes y gobernantes miraban en derredor suyo esperando descubrir a Aquel de quien había hablado Juan. Pero no se le distinguía entre la multitud. -- DTG 110.

Al mirar a Jesús, Natanael quedó desilusionado. ¿Podía ser el Mesías este hombre que llevaba señales de pobreza y de trabajo? -- DTG 113.

El viajaba a pie, enseñando a sus seguidores mientras avanzaba. Su vestidos estaban polvorientos y manchados por el viaje, y su apariencia no era atractiva. Pero las verdades simples y significativas que salían de sus labios divinos hacían que pronto sus oyentes olvidaran su apariencia, y fueran atraídos, no hacía el hombre, sino a la doctrina que enseñaba. -- 4 T 373.

El contraste entre Jesús y el sumo sacerdote mientras hablaron juntos era notable. . . .Ante este augusto personaje estaba la Majestad del cielo, sin adornos ni ostentación. En sus vestiduras había manchas del viaje; su rostro estaba pálido y expresaba una paciente tristeza; pero se notaban allí una dignidad y benevolencia que contrastaban extrañamente con el orgullo, la confianza propia y el semblante airado del sumo sacerdote. -- DTG 545.

No debía tener una belleza que lo destacara entre los hombres. No debía exhibir encantos admirables con los cuales atraer la atención. -- 5 CBA 1105.

El dejó a un lado su gloria y su majestad. El era Dios, pero renunció momentáneamente a las glorias propias de ser la forma de Dios. -- RH 5 de julio de 1887.

Debido a que Cristo no tenía ninguna atracción física especial hacia su persona, ¿por qué hay tanta gente que se siente atraída por él?

Y cuando el Señor la vio, se compadeció de ella. -- Luc. 7:13. Entonces Jesús, mirándole, le amó. -- Marc. 10:21. Como había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin. -- Juan 13:1.



La hermosura de su rostro, la amabilidad de su carácter, sobre todo el amor expresado en su mirada y su tono, atraían a él a todos aquellos que no estaban endurecidos por la incredulidad. De no haber sido por el espíritu suave y lleno de simpatía que se manifestaba en todas sus miradas y palabras, no habría atraído las grandes congregaciones que atraía. -- DTG 219-220.

La fe de los hombres en Cristo como el Mesías no descansaba en las evidencias visuales, ni creían en El por su atracción personal, sino por la excelencia del carácter hallado en El. -- 7 CBA 904.

Cuando el Hijo de Dios vino al mundo a morir [como] sacrificio por el hombre, él dejó a un lado su gloria y posición exaltada. Su estatura era un poco mayor que la de los hombres en general. Su apariencia personal no poseía ninguna marca especial de su divino carácter, que pudiera inspirar por sí misma fe. No obstante su forma perfecta, su porte digno, su semblante que expresaba bondad, amor y santidad, no eran igualados por nadie que viviera sobre la tierra. --4SGa 119.

Era la sencillez y el fervor con que Cristo trabajaba y hablaba lo que atraía a tantas personas a él. -- Ev. 44.

¿Cómo es Cristo descripto desde el punto de vista de su sociabilidad? ¿Era él una persona cálida y amistosa?

Traían a él los niños para que los tocase; lo cual viendo los discípulos, les reprendieron. Mas Jesús llamándolos, dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de Dios. --Luc. 18:15, 16.

Cúan bondadoso, cuán afable, cuán cortés era El en su trato con aquellos con quienes se encontraba. Los más pobres sentían que podían hablarle. -- Carta 149, 1902.

Era muy sociable y sin embargo poseía una reserva y dignidad que no estimulaban familiaridades indebidas. -- Ev. 46l.

Jesús condenaba la complacencia propia en todas sus formas; sin embargo, era de naturaleza sociable. Aceptaba la hospitalidad de todas las clases, visitaba los hogares de los ricos y de los pobres, de los sabios y de los ignorantes, y trataba de elevar sus pensamientos de los asuntos comunes de la vida, a cosas espirituales y eternas. -- DTG 125.

El. . .podría haber asombrado al mundo con el grande y glorioso conocimiento que poseía; no obstante era reticente y reservado. -- FE 338.

Había un hogar que le agradaba visitar: la casa de Lázaro, María y Marta; porque en la atmósfera de fe y amor, su espíritu hallaba descanso. -- DTG 293.

Cristo es llamado "varón de dolores". Isa. 53:3. ¿Significa esto que estaba siempre triste?

Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. -- Heb. 12:2.

En aquella misma hora Cristo se regocijó en el Espíritu. -- Luc. 10:21.

Nuestro Salvador fue a la verdad un varón de dolores experimentado en quebranto, porque abrió su corazón a todas las miserias de los hombres. Pero auque su vida era abnegada y ensombrecida por dolores y cuidados, su espíritu no quedaba abrumado por ellos. En su rostro no se veía una expresión de amargura o dolor, sino siempre de paz y serenidad. Su corazón era un manantial de vida, y dondequiera iba, llevaba descanso y paz, gozo y alegría. -- CC 121-122.

A menudo expresaba su alegría cantando salmos e himnos celestiales. A menudo los moradores de Nazaret oían su voz que se elevaba en alabanza y agradecimiento a Dios. Mantenía comunión con el Cielo mediante el canto; y cuando sus compañeros se quejaban por el cansancio, eran alegrados por la dulce melodía que brotaba de sus labios. -- DTG 54.

Antes de salir del aposento alto, el salvador entonó con sus discípulos un canto de alabanza. Su voz fue oída, no en los acordes de alguna endecha triste, sino en las gozosas notas del cántico pascual: (cita del Sal. 117). -- DTG 626-627.

Como el Creador, ¿cuán poderoso es Cristo?

Todas las cosas por el fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. -- Juan 1:3.

Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten. -- Col. 1:16, 17.

La naturaleza testifica que Uno infinito en poder, grande en bondad, misericordia y amor, creó la tierra y la llenó con vida y alegría. -- 8 T 256.

El que sustenta los innumerables mundo diseminados por la inmensidad, también tiene cuidado del gorrioncillo. --CC 85.

Durante su ministerio terrenal, ¿usó Cristo alguna vez su poder divino para auxiliarse?

No puedo yo hacer nada por mí mismo. -- Juan 5:30.

Ni en esta ocasión [el desierto de la tentación], ni en ninguna otra ulterior en su vida terrenal, realizó él un milagro en favor suyo. Sus obras admirables fueron todas hechas para beneficio de otros. -- DTG 95.

Así que cuando Cristo fue tratado con desprecio, sintió una fuerte tentación a manifestar su carácter divino. Por una palabra, por una mirada, podría obligar a sus perseguidores a confesar que era Señor de reyes y gobernantes, sacerdotes y templo, Pero le incumbía la tarea difícil de mantenerse en la posición que había elegido como uno con la humanidad. -- DTG 649.

¿Cuando volvió Cristo a usar su poder divino para su propio beneficio?

Respondió Jesús y les dijo: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré. -- Juan 2:19.

Cuando la voz del poderoso ángel fue oída junto a la tumba de Cristo, diciendo: "Tu Padre te llama", el Salvador salió de la tumba por la vida que había en él. . . .En su divinidad, Cristo poseía el poder de quebrar las ligaduras de la muerte. -- DTG 729.

Antes de que Cristo viniera a este mundo, ¿cuán completo era su conocimiento?

Te lo dije ya hace tiempo; antes que sucediera te lo advertí. -- Isa. 48:5.

Has escudriñado mi andar y mi reposo, y todos mis caminos te son conocidos. Pues aún no está la palabra en mi lengua, y he aquí, oh Jehová, tú la sabes toda. -- Sal. 139:3, 4.

El que gobierna en los cielos ve el fin desde el principio. Aquel en cuya presencia los misterios del pasado y del futuro son manifiestos, más allá de la angustia. -- PP 23.

YO SOY significa una presencia eterna. El pasado, el presente y el futuro son todos iguales para Dios. El ve los acontecimientos más remotos tanto de la historia del pasado como del futuro muy distante, con una visión tan clara como nosotros vemos lo que sucede diariamente. -- 1 CBA 1113.

Cuando Cristo estaba aquí en la tierra, ¿qué limitaciones había para su conocimiento?

Pero de aquel día y de la hora nadie sabe, ni aun los ángeles que están en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre. -- Marc. 13:32.

Las mismas palabras que él había hablado a Israel por medio de Moisés, le fueron enseñadas sobre las rodillas de su madre. . . .El que había hecho todas las cosas, estudió las lecciones que su propia mano había escrito en la tierra, el mar y el cielo. -- DTG 50, 51.



Antes de venir a la tierra, el plan estuvo delante de él, perfecto en todos sus detalles. Pero mientras andaba entre los hombres, era guiado, paso a paso, por la voluntad el Padre. -- DTG 121.

Cristo, en su vida terrenal, no se trazó planes personales. Aceptó los planes de Dios para él, y día tras día el Padre se los revelaba. -- MC 380.

El Salvador no podría ver a través de los portales de la tumba. La esperanza no le presentaba su salida del sepulcro como vencedor ni le hablaba de la aceptación de su sacrificio por el Padre. Temía que el pecado fuese tan ofensivo para Dios que su separación resultase eterna. -- DTG 701.

¿Cómo se describe la Omnipresencia de Dios?

¿Se ocultará alguno, dice Jehová, en escondrijos que yo no lo vea? ¿No lleno yo, dice Jehová, el cielo y la tierra? -- Jer. 23:24.

¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia? Si subiere a los cielos, allí estás tú; y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás. Si tomare las alas del alba y habitare en el extremo del mar, aun allí me guiará tu mano, y me asirá tu diestra. -- Sal. 139:7-10.

Nada puede suceder en parte alguna del universo sin que lo sepa Aquel que es omnipresente. -- 3 CBA 1159.

¿Cómo afectó la encarnación de Cristo su omnipresencia?

Pero yo os digo la verdad: os conviene que yo me vaya; porque si no me fuere, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré. -- Juan 16:7.

Estorbado por la humanidad, Cristo no podía estar en todo lugar personalmente. Por lo tanto, convenía a sus discípulos que fuese al Padre y enviase el Espíritu como su sucesor en la tierra. -- DTG 622-623.

Nuestro Redentor llevará siempre las señales de su crucifixión. En su cabeza herida, en su costado, en sus manos y en sus pies se ven las únicas huellas de la obra cruel efectuada por el pecado. -- CS 732.

¿De qué privilegio gozará el redimido?

Y verán su rostro, y su nombre estará en sus frentes. -- Apoc. 22:4.

Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el señor, para gloria de Dios Padre. -- Fil. 2:9-11.

El pueblo de Dios tiene el privilegio de tener comunión directa con el Padre y el Hijo. "Ahora vemos obscuramente, como por medio de un espejo." (1 Corintios 13:12) Vemos la imagen de Dios reflejada como en un espejo en las obras de la naturaleza y en su modo de obrar para con los hombres; pero entonces le veremos cara a cara sin velo que nos lo oculte. Estaremos en su presencia y contemplaremos la gloria de su rostro. -- CS 735.

1. En las citas mencionadas aquí, consideramos que Elena de White usó los términos "propensiones corruptas", "tendencias al mal", "propensiones al mal", "propensiones al pecado", y "pecaminosidad" como sinónimos, haciendo todos referencia a una depravación innata o inclinación a pecar. --RWO.

2. Estas citas debieran ser comprendidas a la luz de la explicación dada por Elena de White en la página 313 de Patriarcas y profetas: "Es inevitable que los hijos sufran las consecuencias de la maldad de sus padres, pero no son castigados por la culpa de sus padres, a no ser que participen de los pecados de éstos."