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El efecto Santiago.

Hace muchos años en la T.V. vi un anuncio de una compañía de bebidas gaseosas que decían: “El efecto banana.” Hablaban de un refresco sabor a banana – si, leyó bien sabor a banana-. Cuando las personas tomaban ese refresco se transformaban y hacían las cosas bien. Y se volvió popular la frase: “El efecto banana.”

Como les he comentado desde hace mucho tiempo he estado sin trabajo desde hace medio año. Aunque en el lugar donde trabajaba anteriormente me dieron lo que se conoce como prestaciones laborales o compensación por el despido sin causas justificadas y sin previo aviso, pero como es de ustedes conocido el dinero desaparece rápidamente.

Y en estos meses he visto como el evangelio se cumple y “des-cumple” ante mis ojos.

Mi familia se ha portado más qué bien en estos tiempos difíciles, algunos amigos me han animado. Muchos han seguido lo que dice el Hermano Apóstol Santiago:

Santiago 2:15  Y si el hermano ó la hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día,

Santiago 2:16  Y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y hartaos; pero no les diereis las cosas que son necesarias para el cuerpo: ¿qué aprovechará?

Santiago 2:17  Así también la fe, si no tuviere obras, es muerta en sí misma.

 

Ha  sido asombroso ver cómo me han ayudado con sus palabras. Pero muchos también se han metido las manos a la bolsa para ayudar sin pedirlo. Y en algunos casos he tenido que pedir también. En estos meses he aprendido a confiar más en Di-s. Y siempre he visto que cuando más apretado estoy es más cuando Di-s responde. ¡Nunca podré pagar ni con todo el oro del mundo a estas personas!

Pero también he visto el cumplimiento de esta frase: “Santiago 2:16  Y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y hartaos; pero no les diereis las cosas que son necesarias para el cuerpo: ¿qué aprovechará?

 

Muchas personas con economías fuertes han sabido de mi situación y ni siquiera palabras de apoyo he recibido de ellos. Para ser sincero no me quejo, ni espero que alguien me dé o   esté obligado a darme algo.

Sino que he reflexionado en todas las veces que puede a ayudar a hermanos que han pasado por la misma situación.

El evangelio del Pentateuco es claro en cuanto a la asistencia a los pobres y desvalidos:

(Lev 25:35)  Y cuando tu hermano empobreciere, y se acogiere á ti, tú lo ampararás: como peregrino y extranjero vivirá contigo.

(Lev 25:36)  No tomarás usura de él, ni aumento; mas tendrás temor de tu Dios, y tu hermano vivirá contigo.

(Lev 25:37)  No le darás tu dinero á usura, ni tu vitualla á ganancia:

 

El mandamiento me dice a mí que cuando alguien empobrece y esa persona viene a mí, lo debo de amparar. ¿Cuántas veces he fallado en hacer eso?

¿Cuántas familias en mi iglesia están si sus alimentos?

¿Cuántos niños se han acostado sin comer?

¿A cuántos hermanos les hace falta lo indispensable?

Y muchas veces oramos: “El pan nuestro de cada día dánoslo hoy.” O Decimos al orar por los alimentos: “Al qué no tiene de estos alimentos, dáselos”. Pero el Señor espera que nosotros seamos los que suplamos a otras personas también.

 

Como experiencia quiero contarles que es difícil estar sin trabajo por mucho tiempo. El dinero que se tenía ahorrado se va rápido. Los gastos fijos se acumulan, pero Di-s es tan bueno que siempre suple.

 

Imagine lo que es tener una esposa incrédula que lo presione para aceptar trabajo en sábado, mientras Ud. está haciendo todo lo humanamente posible por conseguir un empleo.

 

Fui a muchas entrevistas. Muchas veces  no me daban el empleo por el asunto del sábado. El curriculum era regresado o simplemente doblado a la mitad o puesto a un lado.

Después de la última entrevista decidí que me saliera lo que me saliera aceptaría el trabajo aun trabajando en sábado. Pero de pronto una llamada arregló el asunto. El dueño de un lugar donde había laborado anteriormente me llamó por teléfono, me hizo una oferta – sábado incluido- y gracias a Di-s tengo contrato firmado y pronto comenzaré a trabajar. Aunque no recibiré dinero sino dentro de un mes, estoy seguro que Di-s suplirá como lo ha hecho hasta el día de hoy.

 

 

Así que el efecto Santiago es como dijo el Hermano Apóstol Santiago:

 Santiago 2:15  Y si el hermano ó la hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día,

Santiago 2:16  Y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y hartaos; pero no les diereis las cosas que son necesarias para el cuerpo: ¿qué aprovechará?

Santiago 2:17  Así también la fe, si no tuviere obras, es muerta en sí misma.

 

Cuando tengamos oportunidad de ayudar a personas desempleadas o pobres de nuestra iglesia recordemos las palabras del Señor Jesús:

 

(Mat 25:34)  Entonces el Rey dirá á los que estarán á su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.

 

(Mat 25:35)  Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fuí huésped, y me recogisteis;

 

(Mat 25:36)  Desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; estuve en la cárcel, y vinisteis á mí.

 

(Mat 25:37)  Entonces los justos le responderán, diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos? ¿ó sediento, y te dimos de beber?

 

(Mat 25:38)  ¿Y cuándo te vimos huésped, y te recogimos? ¿ó desnudo, y te cubrimos?

 

(Mat 25:39)  ¿O cuándo te vimos enfermo, ó en la cárcel, y vinimos á ti?

 

(Mat 25:40)  Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis á uno de estos mis hermanos pequeñitos, á mí lo hicisteis.

 

 

Di-s os bendiga en su santo amor.

 


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