El GRAN
movimiento del segundo advenimiento, movimiento que estamos representando aquí
como delegados de este
concilio anual, es un movimiento profético. Ha surgido y progresado en
cumplimiento a las profecías que se encuentran en Daniel 7, 8 Y 9, en
Apocalipsis 7, 12, 13 Y 14, Y otros pasajes bíblicos. Proclama el mensaje de la
hora del juicio, ese maravilloso triple mensaje de Apocalipsis 14, el cual
revela a un pueblo que guarda los mandamientos de Dios y la fe de Jesús. Somos
la iglesia remanente.
Las fuerzas del mal se agruparán en contra de esta iglesia, y la razón de esto
ha sido claramente revelada. "Entonces el dragón se llenó de ira contra la
mujer; y se fue a hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los
que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo."
Apocalipsis 12:17. El testimonio de Jesús se define como "el espíritu de la
profecía". Apocalipsis 19:10. Este es el tema de estudio en esta hora de culto.
Hace muchos siglos el profeta Joel predijo que en la iglesia remanente se
manifestarían visiones y sueños:
"Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y
profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños,
y vuestros jóvenes verán visiones. Y también sobre los siervos y sobre las
siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días. Y daré prodigios en el cielo y
en la tierra, sangre, y fuego, y columnas de humo. El sol se convertirá en
tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día grande y espantoso de
Jehová. Y todo aquel que invocare el nombre de Jehová será salvo; porque en el
monte de Sión y en Jerusalén habrá salvación, como ha dicho Jehová, y entre el
remanente al cual él habrá llamado." Joel 2:28-32.
Dones espirituales
Esta profecía tuvo un
cumplimiento parcial o primario en la iglesia apostólica. Estas manifestaciones
también habían de ser presenciadas durante los días finales de la predicación
del Evangelio, especialmente en conexión con las señales de la segunda venida de
Cristo. Los dones del Espíritu Santo pertenecen a la iglesia en todas las
edades. El apóstol Pablo testifica positivamente de esta verdad:
"Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas;
a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los
santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo,
hasta que todos lleguemos a
la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a
la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; para que ya no seamos niños
fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema
de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error."
Efesios 4:11-14.
La unidad de la fe no ha sido alcanzada enteramente por la
iglesia de Cristo; ésta no ha llegado al pleno conocimiento del Hijo de Dios, ni
a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo. Todavía es necesario que
sea rescatada de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para
engañar emplean con astucia las artimañas del error.
Por lo tanto, los dones del Espíritu de Dios se necesitan en la iglesia de hoy
como nunca antes en su historia.
El testimonio de Cristo
El apóstol Pablo testifica que los dones del Espíritu, incluyendo el espíritu de
profecía, deberían ser manifestados en la iglesia, aun hasta la venida del
Señor:
«Gracias doy a mi Dios siempre por vosotros, por la gracia de
Dios que os fue dada en Cristo Jesús; porque en todas las
cosas fuisteis enriquecidos en él, en toda . palabra y en toda ciencia; así como
el testimonio acerca de Cristo ha sido confirmado en vosotros, de tal manera que
nada os falta en ningún don, esperando la manifestación de nuestro Señor
Jesucristo; el cual también os confirmará hasta el fin, para que seáis
irreprensibles en el día de nuestro Señor Jesucristo. 1 Corintios 1:4-8.
Mientras que estas palabra del apóstol fueron habladas a la
iglesia de Corinto, y evidentemente describen el estado de preparación que esa
iglesia poseía, también podemos creer que la declaración era de un significado
profético, y que describe la condición de la iglesia que estará "esperando la
manifestación de nuestro Señor Jesucristo".
Acerca de esta iglesia el apóstol declara: "El testimonio acerca de Cristo ha
sido confirmado en vosotros."
Afirmamos que este don de profecía ha sido manifestado en la
vida y obra de la Sra. Elena G. de White, quien estuvo relacionada con este
movimiento desde el año 1844 hasta el 1915, cuando fue llevada al descanso. Esta
extraordinaria mujer dio muchas evidencias de su llamado divino, y confirmó, en
la mente de los que conocían su experiencia, la firme creencia de que el
espíritu de profecía fue manifestado por medio de ella.
Un fundamento bíblico
En los treinta y ocho tomos que Elena de White escribiera,
así como en su extensa labor pública en Norteamérica, Australia y Europa, ella
dio instrucciones acerca de los pasos a seguir en la experiencia cristiana, la
vida del hogar, la educación, la salud, la obra de publicaciones y prácticamente
en todas las fases del triple mensaje. Sin embargo, debe mencionarse que nuestra
fe religiosa y nuestras creencias doctrinales no están basadas en sus
enseñanzas, sino en las Escrituras. El testimonio del gran apóstol de este
movimiento, Jaime White, es claro en cuanto a este punto. Hablando acerca de los
temas de "la bestia de dos cuernos, el santuario, el tiempo de comenzar el
sábado y el período del establecimiento del reino de Dios en esta tierra", él
dice: "Debemos entender que todos estos puntos de vistas sostenidos por el
cuerpo de observadores del fueron extraídos de las Escrituras antes que la Sra
White tuviera alguna opinión sobre ellos. Estas creencias están fundadas en las
Escrituras como su única base". Review ami Herald, 16 de octubre de 1855.
La obra de la Sra. White no debería Ser juzgada por un
detalle, por la expresión de una frase u oración, o por algo aparente
contradicción en sus escritos. Esta debería ser juzgada por el espíritu que
caracterizó su labor a través de los años, por el fruto que llevó en relación
con el gran movimiento religioso con el cual estaba asociada, y en el desarrollo
de éste, desempeñando un papel importante y ejerciendo un influencia modeladora.
¿Cuál fue el fruto?
Acerca de sus escritos, tenemos esta excelente declaración escrita por C. H.
Watson, quien en aquel tiempo fuera el presidente de la Asociación General;
declaración que fue leída y aprobada durante el Concilio Anual que tuvo lugar en
Battle Creek, Michigan, durante el mes de octubre de 1932:
"El fruto de estos escritos es tal que revela su origen divino. Conducen a la
norma de moralidad más perfecta. Desaprueban todo vicio, y nos exhortan a
practicar toda virtud. Señalan los peligros por los cuales hemos de pasar en
nuestro camino al reino. Revelan los ardides de Satanás. Nos advierten contra
sus artimañas. Nos han protegido de hombres y movimientos fanáticos e
irrazonables. Han revelado iniquidades ocultas, y han sacado a la luz errores
encubiertos, descubriendo así los motivos perversos de los hipócritas.
Vez tras vez han despertado a la iglesia a consagrarse más a Dios y a realizar
esfuerzos más fervientes por la salvación de los perdidos y errantes. Nos llevan
a Cristo. Al igual que la Biblia, lo colocan a él como la única esperanza y el
único Salvador de la humanidad. Con vivas palabras describen su vida de santidad
y su piadoso ejemplo, y con llamados irresistibles nos exhortan a seguir sus
huellas. Han llevado aliento y consuelo a muchos corazones. Han fortalecido al
débil, alentado al desfallecido, levantado al desanimado. Han puesto orden en
medio de la confusión, enderezado las sendas torcidas y arrojado luz en lo que
estaba en oscuridad y tinieblas. Creemos que ninguna persona sin una mente
prejuiciada puede leer sus conmovedores llamados a una moralidad pura y elevada,
sus alabanzas a Dios y al Salvador, sus denuncias de todo pecado y sus
exhortaciones a todo lo que es santo y de buen nombre, sin ser compelidos a
decir: Estos escritos en verdad hablan 'palabras de verdad y de cordura'.
Cuando Dios, mediante su Santo Espíritu, llame a los hombres
a realizar la tarea de apóstoles o profetas, ¿reconocerán ellos la fuente de su
llamado? Nosotros creemos que sí. Esto ha sido demostrado muchas veces en la
historia de la iglesia. Elías, Eliseo, Isaías, Jeremías, Ezequiel y otros
profetas de la época del Antiguo Testamento entendieron la tarea que les había
sido asignada y la autoridad mediante la cual habían de expresar sus mensajes de
amonestación y reproche. Así también fue con los apóstoles Pablo, Juan el
Bautista y otros.
¿Reconoció la Sra. Elena G. de White su llamado al santo
oficio? Ella vino sin títulos altisonantes, sin pretensiones vana-
gloriosas y sin alardes de ostentación. Se le instruyó que sería la mensajera de
Dios.
Ella reconoció ese llamado y fue fiel a su comisión divina.
Reconociendo el llamado divino
¿Puede ser su declaración como mensajera de Dios aceptada
como el cumplimiento del testimonio bíblico previamente citado? Ésta tiene que
ser aceptada como tal o rechazada del todo. La Sra. White fue, como ella lo
afirmó, una mensajera del Señor, y como mensajera de Dios recibió revelaciones
divinas en visiones y sueños; de no ser así, tendríamos que admitir que fue una
impostora. Su obra tiene que ser aceptada por lo que pretendía ser, de otro
modo, ésta debe ser rechazada del todo. No puede ser aceptada a medias. La
inspiración de su ministerio es de lo alto, o de lo bajo. O lleva las
credenciales del cielo, o el sello de Satanás. En cuanto a esto ella misma
dijo:"O está Dios enseñando a su iglesia, reprendiendo sus errores,
fortaleciendo su fe, o no lo está haciendo. La obra es de Dios, o no lo es. Dios
no hace nada en sociedad con Satanás. Mi obra lleva la estampa de Dios, o la del
enemigo. No hay medias conclusiones en el asunto. Los Testimonios son del
Espíritu de Dios, o del diablo." Joyas dejos Testimonios, tomo 2, pág. 286.
Hay que aceptarlos o rechazarlos del todo. El razonamiento
humano tiene que postrarse ante las declaraciones inspiradas
del Registro Divino, y las vanas imaginaciones tienen que ser descartadas. Y
esto también es cierto acerca de los escritos que nos han sido dados a través
del don de profecía.
Es muy evidente que cuando Samuel alcanzó el punto en su
experiencia donde "todo Israel, desde Dan hasta Beerseba,
conoció que Samuel era fiel profeta de Jehová", cada uno de sus testimonios no
tenía que ser sujeto a una prueba divina
para ver si él era un profeta del Señor. Ya él había dado evidencias de su
llamado profético y el fruto de su ministerio manifestaba que era un profeta
verdadero. Su obra había sido "establecida" y así tiene que ser hoy con los
escritos de la Sra. Elena G. de White, Después que la mensajera del Señor dio
evidencias de su llamado divino, cuando se comprobó que su palabra y obra
llevaban las credenciales divinas y estaban en armonía con los requerimientos de
la revelación divina, entonces su testimonio tenía que ser aceptado como la
verdad.
Cada palabra individual, cada testimonio que ella daba, no tenía que ser
sometido al escrutinio y razonamiento. humano, sino que tenía que ser recibido
como la revelación de Dios a su iglesia.
Distinciones injustificables
Algunos han hecho distinciones injustificables entre los diversos escritos de la
Sra. White. Afirman que los artículos que
ella escribió en cada uno de los periódicos deben ser considerados de la misma
manera que los artículos de cualquier otro a autor, y que no deben ser recibidos
con el mismo interés que sus libros impresos; que muchos de sus comunicados
deben ser clasificados como simples cartas. Nosotros tenemos plena confianza en
la honestidad y sinceridad de aquella que Dios señaló como la mensajera especial
para su iglesia.
Ciertamente, si ella era fiel a su legado sagrado, no
escribiría sus ideas personales para luego presentarlas como mensajes del Señor.
Acusarla de eso sería acusarla de deshonestidad y falsa representación. ¿Son los
escritos de la Sra. White una
nueva Biblia para la iglesia de Cristo? Nuestra respuesta es un enfático no.
¿Son estos una adición al Canon Sagrado? Otra
vez respondemos con un no incondicional. No solamente deberíamos considerar que
sus escritos no son una añadidura a la
Biblia, sino que sus declaraciones sólo deberían ser aceptadas en la medida que
soporten la prueba del Canon Sagrado.
Ciertamente, sus escritos, y los escritos de toda persona que asevera poseer
revelación divina, deben ser juzgados con la Biblia. La Biblia es la gran medida
o regla con la cual deben examinarse y probarse todos los escritos. En sus
publicaciones, la mensajera del Señor da testimonio de la veracidad de estas
declaraciones.
¿Son los escritos de la Sra. White verbalmente inspirados?
¿Le fueron dadas a ella las palabras exactas con las cuales
expresar sus pensamientos? Ella nunca hizo tal declaración. De hecho, ella
afirma con toda certeza que tal no fue el caso. Y los fundadores de este
movimiento tampoco creyeron ni enseñaron que los escritos de la mensajera del
Señor fueron verbalmente inspirados. En la Review and Herald del 8 de octubre de
1867, la Sra. White dijo lo siguiente en cuanto a la inspiración verbal: "Aunque
dependo del Espíritu del Señor tanto para escribir mis visiones como para
recibidas; no obstante, las palabras que empleo al describir lo que he visto,
son mías, a menos que sean las palabras que me fueron dichas por un ángel, las
cuales siempre incluyo entre comillas."
Treinta y nueve años más tarde, en la Review and Herald del
30 de agosto de 1906, la Sra, White añade este comentario
con respecto a sus escritos. Ella estaba contestando una carta que había
recibido de parte de un hermano que tenía cierta.
preocupación acerca de la inspiración de sus testimonios: "En su carta, Ud.
habla que fue instruido a tener una fe implícita
en los Testimonios, y dice: 'Fui conducido a concluir y creer firmemente que
toda palabra hablada por Ud. en público o en
privado, que cada carta que Ud. escribió: bajo cualquier circunstancia, era tan
inspirada como los Diez Mandamientos.' Hermano, Ud. ha estudiado mis escritos
diligentemente, y nunca ha encontrado que yo haya hecho tal declaración. Tampoco
en encontrará que los fundadores de nuestra causa hayan declarado tal cosa."
Dios, al realizar su labor en la tierra, no priva al
hombre de la oportunidad de poder rechazar su revelación. El salmista declara
que Dios será severo para con el perverso y recto para con el hombre íntegro.
Salmo 18:25-26. No que haya perversidad en Dios, sino que el hombre perverso
juzga a Dios de acuerdo a su estrecha visión y a su opinión personal de lo que
es recto.
No podemos juzgar la revelación divina por simples detalles.
Hemos de juzgar por los grandes principios fundamentales.
No podemos juzgar el Libro de Dios por expresiones aisladas o por las cosas que
forman la base del murmurador incrédulo.
Debemos juzgar el Libro por los frutos que lleva, por el espíritu que lo
acompaña. De esa misma manera deberíamos juzgar los escritos de la mensajera del
Señor para la iglesia remanente.
Un comentario divino
Los escritos de Elena de White constituyen un enorme comentario de las
Escrituras.
¿Deberían estos comentarios ser considerados en la misma luz que otros
comentarios bíblicos de hoy día? Seguramente que no. Los escritos del espíritu
de profecía no pertenecen a esa categoría. Son comentarios, en eso sí son
parecidos, pero son
comentarios inspirados, motivados por la inspiración del Espíritu. Santo, yeso
los coloca en una clase separada y distinta,
superior a todos los demás.
El que no reconoce esta diferencia revela su carencia o falta
de fe en la doctrina de los dones espirituales y su aplicación actual en la
iglesia, y en la manifestación del testimonio de Jesús en la iglesia remanente
como cumplimiento
de Apocalipsis 12: 17. Lógicamente esta actitud mental pone en tela de juicio
los antecedentes de este movimiento y la dirección divina durante su desarrollo.
Elena de White nunca profesó ser infalible. Estaba rodeada de
limitaciones humanas al igual que todo ser humano. Pero a
pesar de sus debilidades humanas, Dios se complació en escogerla como su
mensajera para la iglesia, y mediante su Espíritu Santo la dotó con el don de la
profecía.
En el gran plan de salvación y en la obra de Dios en la
tierra, existe una unión de lo humano con lo divino. Dios, en su
sabiduría, creyó necesario unir a la pobre y falible humanidad consigo mismo
para llevar a cabo su propósito divino. Así como las gemas y prendas más
valiosas son colocadas a veces en estuches de poco valor, así el Infinito ha
visto necesario
expresar su divina voluntad mediante instrumentos de barro. Y ha escogido este
plan a pesar de las debilidades y limitaciones del agente humano. Estos
instrumentos humanos han sido hombres y mujeres falibles; y algunas veces hasta
niños, como en el caso de Samuel; han sido hombres y mujeres, como lo fue Elías
"sujeto a pasiones semejante a las nuestras". Pero en la elección de tales
instrumentos la mayor gloria sobre abunda para aquel que es Santo y Soberano.
Una aprobación equilibrada
¿Qué relación hay entre la obra de la Sra. White y la obra de los profetas de
antaño? Dios no le dio a ella largas explicaciones de profecías simbólicas, tal
como lo hizo con Daniel y Juan el revelador; en estos días, justo antes de la
venida del Señor, estas cosas no serían anunciadas. Él no la constituyó en juez
ni en legislador así como lo hizo con Moisés, ni en jefe sobre su casa como lo
hizo con David. En cambio, ella tomó la posición de un gran maestro en Israel,
según lo fue Samuel; de un gran reformador, así como Elías; de una
mensajera especial de Dios, tal como lo fue Juan el Bautista.
En los escritos de la Sra. White puede haber declaraciones
difíciles de entender. Pedro dijo que en las epístolas de Pablo habían algunas
cosas difíciles de entender. Los indoctos e inconstantes tuercen estas cosas
difíciles para su propia perdición. Véase 2 Pedro 3:16. Este consejo podría ser
muy útil para nosotros.
Naturalmente, tanto en nuestro estudio de escritos inspirados, como no
inspirados, nos preguntamos: ¿Cómo podemos aplicar los principios aquí
establecidos a nuestro tiempo y generación? Es correcto hacer esta pregunta en
relación con los escritos de la Sra. Elena G. de White.
¿Hasta qué punto deberíamos considerar que sus escritos son
verdad para esta hora presente? ¿Acaso no fueron muchos
de ellos destinados para hace muchos años, y no tienen ninguna aplicación en el
presente?
No negamos que la aplicación primaria de algunos de los
consejos dados a la iglesia a través de la Sra. White, era local.
Esto también es cierto de muchas profecías que se encuentran en la Biblia.
Cuando leemos las profecías de Isaías, Jeremías, Ezequiel y los profetas
menores, tenemos que reconocer que muchos de sus consejos estaban dirigidos
primeramente a los días en que ellos vivían. Con sus amonestaciones procuraban
prevenir los juicios que amenazaban al antiguo Israel.
Sin embargo, los principios que ellos establecían no se aplicaban solamente a
las condiciones locales de sus tiempos, sino
que, en muchos casos, estos pueden ser aplicados provechosamente a las
condiciones existentes en el mundo y en la iglesia
del presente.
Invalidando los consejos
Desafortunadamente, algunos tienen la tendencia a usar tales
porciones de los escritos de la Sra. White de acuerdo a como ellos crean que
estos pueden servir sus fines; sin embargo, inmediatamente objetan la aplicación
presente de aquellos consejos que interrumpen sus planes y propósitos. En Joyas
de los Testimonios, tomo 2, pág. 298, se nos dice lo siguiente acerca de este
uso de sus escritos:
"Algunos que quieren fortalecer su propia posición presentarán declaraciones de
los Testimonios en las cuales ven apoyadas sus opiniones, y les darán el sentido
más enérgico que puedan; pero aquello que pone en duda su conducta, o que no
coincide con sus opiniones, lo declaran opinión de la Hna. White, niegan su
origen celestial y lo colocan al nivel de su propio juicio."
Aquel que acepta una porción de los Testimonios a la vez que
rechaza otras, coloca su influencia directamente en contra
de este don que ha sido dado a la iglesia. Su injuriosa influencia es más
potente que si se opusiera abierta y consistentemente a todos los escritos. En
ese caso no se dudaría de su actitud, y su influencia no sería
engañosa.
El que cree sinceramente en los Testimonios no procurará
evadir constantemente sus justas demandas. Su actitud será
como la del Samuel de antaño: "Habla, porque tu siervo oye." Y conociendo el
camino del Señor, será presto a abandonar
sus caminos y someter sus propios deseos a la dirección del Espíritu de Dios.
Quiera el Señor dar a cada uno de nosotros esta actitud de corazón y mente.
Creemos que hoy [1946 -aunque el mismo principio se aplica en
1994], más que nunca, los obreros de nuestras asociaciones e instituciones y
todos los miembros de nuestra iglesia tienen fe en los escritos del espíritu de
profecía. Pero, ciertamente, tenemos que comprender que una fe teórica no basta.
Necesitamos creer y practicar lo que creemos. La obediencia es la prueba de
nuestra fe en todos los requerimientos divinos.
Pero, tal vez haya algún obrero que nunca tuvo fe o que
perdió su confianza en el don de la profecía en la iglesia. ¿Debería
éste continuar representando a la denominación como maestro o líder? Hacer tal
cosa sería inconsistente para él.
Siendo que, desde el principio del movimiento, este don ha
sido identificado con la iglesia, ¿cómo podría tal obrero representar la
denominación apropiadamente? Sin fe en el don, él sería incapaz de transferirle
a la iglesia el Espíritu de la enseñanza que proviene de ese don. Me parece que
si el ministro perdiera su fe en esta dádiva, aun cuando sus hermanos no lo
supieran, como un hombre honesto, éste entregaría sus credenciales y cesaría sus
labores como representante de la iglesia.
Mientras que una falta de fe en este asunto de los dones del
espíritu podría ser excusada entre los miembros de iglesia, no podría permitirse
en el caso de aquellos que fueron escogidos para ocupar cargos oficiales o de
responsabilidad en la iglesia. El mando envuelve una responsabilidad solemne, y
la iglesia tiene el derecho a exigir que los escogidos para posiciones de
confianza e influencia sean ejemplos para la grey, no sólo en vida y carácter,
sino en su fe religiosa. La denominación que confiere credenciales ministeriales
a sus representantes tiene el derecho a esperar que en esta relación ellos
defiendan los principios de las personas que los envían adelante y los apoyan en
su tarea.
Nunca tuve el privilegio de ver a la Sra. White mientras ella
estaba recibiendo una visión. Sin embargo, fui testigo de una
escena extraordinaria que fortaleció mi fe en su don profético. Me encontraba en
una reunión de obreros que se llevaba a cabo en las tempranas horas de la mañana
en el viejo Tabernáculo de Battle Creek en el año 1891. El pastor O. A. Olsen,
entonces presidente' de la Asociación General, presidía la reunión. La Sra.
Elena de White entró a la reunión inesperadamente llevando en su mano un
manuscrito enrollado. El Pr. Olsen le preguntó si ella tenía algún mensaje para
los obreros. Ella respondió: "Ciertamente tengo un mensaje." Una experiencia
extraordinaria Permítanme exponer el transfondo de lo que ella iba a decir. En
la ciudad de Salamanca, en el estado de Nueva York, hacía unos meses, ella había
recibido una visión en la cual le fueron reveladas algunas cosas relacionadas
con nuestra obra. En los días subsiguientes ella declaró varias veces a sus
asociados que tenía que relatarles lo que le había sido mostrado, pero en cada
ocasión sus pensamientos eran dirigidos hacia otros temas. Cuando se levantó
para hablar durante la reunión de Battle Creek, ella declaró que el ángel del
Señor la había despertado esa noche como a las tres de la mañana, y le dijo que
escribiera los consejos que le habían sido dados en Salamanca algunos meses
atrás. Así lo hizo, y ahora procedía a leer del manuscrito que se encontraba en
sus manos.
Declaró que había sido llevada en visión a una reunión de nuestros obreros donde
se discutía el rumbo a seguir con el periódico The American Sentinel [El
Centinela Americano]. Era el sentir que el periódico podía ser más popular y su
circulación grandemente aumentada si éste hacía poca o ninguna referencia a los
puntos distintivos de nuestra fe. Y que si esto era imposible, otro periódico
debería comenzarse. La Sra. White declaró que éste era un plan según el mundo,
inspirado por Satanás, para encubrimos, para que portemos un estandarte falso y
para ocultar y detener el mensaje que poseemos para todas las gentes.
Cuando la Sra. White hubo terminado, un profundo silencio
invadió la reunión. Finalmente un hermano se levantó y dijo:
"Si la Hna. White hubiese estado en la reunión que yo asistí anoche, ella no
hubiera podido dar una descripción más veraz de lo que allí ocurrió."
"¿Anoche?" -preguntó la Sra. White sorprendida. El que hablaba 'respondió: "Sí,
anoche. La reunión concluyó cerca de
la una en punto." Eso fue dos horas antes que la Sra. White fuera despertada y
ordenada a escribir la visión. Otros hablaron,
reconociendo su error, aceptando todos los
consejos dados.
Resulta fácil entender por qué a la Sra. White no le había
sido posible relatar hasta ese momento lo que le había sido mostrado en
Salamanca. La reunión a la cual fue llevada en visión todavía no había tomado
lugar. Dios prevaleció y envió el mensaje en el preciso momento para la ocasión
más apropiada.
Esto ilustra la forma en que el Cielo la inspiraba para
enviar otros mensajes, algunas veces allende el mar, desde Australia; mensajes
que llegaban justo a tiempo para impedir que nuestros obreros tomaran decisiones
que podían haber puesto nuestra obra en grave peligro.
Peligros excepcionales
El espíritu de profecía ha señalado o peligros que han amenazado a la iglesia.
Me siento impresionado a mencionar alguno de ellos:
1. El peligro que amenaza nuestras escuelas. Le doy gracias a
Dios por los excelentes centros educativos de que disfrutamos hoy, y por los
maestros fieles y piadosos que instruyen a nuestros niños y a nuestros jóvenes y
señoritas. Satanás procurará conducir nuestras escuelas a seguir las reglas del
mundo, haciendo énfasis en los logros intelectuales como el más alto objetivo de
los estudios y como el requisito principal para un servicio eficiente. Él ha
hecho esto con escuelas de otras denominaciones para su ruina espiritual. Hemos
sido advertidos con las siguientes palabras:
"Se está probando ahora a nuestro pueblo para ver si obtendrá
su sabiduría del mayor Maestro que el mundo conoció ja-
más, o si buscará al dios de Ecrón. Resolvamos que no nos dejaremos atar ni
siquiera por un hilo a la tendencia educativa de los que no disciernen la voz de
Dios, y no quieren escuchar sus mandamientos." Consejos para los Maestros, pág.
242.
Sólo estudiando frecuentemente los planes detallados de la
educación cristiana que se encuentra en los escritos de la Sra. White, sólo
mediante la oración incesante y una vigilancia eterna, y sólo por el milagro de
la gracia divina, podemos conservar nuestra integridad y mantener nuestras
escuelas siguiendo tras su objetivo santo y elevado.
2. Otro de los peligros es la enseñanza subversiva y
seductora de los reformadores político-religiosos que amenazan la destrucción de
la libertad civil y religiosa. Esto culminará con el cumplimiento de Apocalipsis
13. Las amonestaciones que la pluma inspirada nos ha dado, especialmente los
últimos capítulos del libro El Conflicto de los Siglos, deberían ser fielmente
estudiados y grabados en la mente de nuestro querido pueblo, para que puedan
estar preparado para afrontar la crisis que les espera cercano futuro.
3. Las aduladoras y socavadoras influencias que amenazan el
hogar, ilustradas en el rápido crecimiento de las cifras de divorcio, Se
necesita hacer un nuevo énfasis en la santidad de la relación matrimonial; y el
mal que cometen nuestros jóvenes y señoritas al contraer matrimonio con
incrédulos debería ser recalcado en el corazón de nuestra juventud. La Biblia y
los Testimonios emiten fieles advertencias en contra de esas uniones profanas
que son contrarias a las enseñanzas bíblicas.
4. Vivimos en un mundo agonizante. Enfermedades de toda clase
y carácter aumentarán en los días venideros. ¿Cómo podemos esperar tener mentes
claras y cuerpos sanos y esperar la protección del Cielo, si no escuchamos los
consejos que hemos recibido en cuanto a la salud y la temperancia? Tenemos que
hacer una clara distinción entre la fe y la presunción. La prueba de fe se
manifiesta en la obediencia.
Ciertamente la guerra que Satanás sostiene en contra de la iglesia remanente que
guarda los mandamientos de Dios, emanará de afuera, de aquellos que han
manifestado su enemistad hacia la verdad. Es mi sentir que su guerra en contra
del espíritu de profecía se realizará dentro de la iglesia misma; a base de
insinuaciones y sutilezas procurará crear duda e incredulidad hacia este
importante aspecto de nuestra verdad
La Sra. Elena de White nos dice esto en una carta escrita en el año 1890: "El
último engaño de Satanás se hará para que no tenga efecto el testimonio del
Espíritu de Dios. 'Sin profecía el pueblo será disipado.' Proverbios 29:18;
versión Valera Antigua. Satanás trabajará hábilmente en diferentes formas y
mediante diferentes instrumentos para perturbar la confianza
del pueblo remanente de Dios en el testimonio verdadero." Mensajes Selectos,
tomo 1, Págs. 54-55.
Los ataques de la filosofía moderna en contra de la Palabra de Dios prueban
severamente la fe que muchos cristianos han depositado en las verdades
fundamentales de la Biblia. Miles son llevados a rechazar las revelaciones
divinas. ¿Será nuestra fe en los escritos que hemos recibido del espíritu de
profecía probada de igual modo? Si así ha de ser, ¡que el Cielo nos capacite
para soportar la prueba!
No podemos entender cómo una persona puede leer con un
espíritu de oración y devoción los mensajes que hemos recibido a través de los
años y a la vez dudar de su autenticidad. Ellos hablan al corazón y llevan
consigo la prueba de su propia inspiración divina.
Damos gracias a Dios por haberle dado un profeta a la iglesia
remanente. Ningún adventista del séptimo día debería avergonzarse de esta
bendita verdad, sino que deberíamos regocijamos porque el Señor ha visitado a su
pueblo de ese modo para advertirles una y otra vez de los peligros en medio de
la maldad que amenaza a la iglesia en este tiempo. Estos mensajes deberían ser
leídos y estudiados después de la Biblia, y en conexión con ella. Ellos arrojan
un torrente de luz sobre el Registro Sagrado.
"Creed en Jehová vuestro Dios, y estaréis seguros; creed a sus profetas, y
seréis prosperados." 2 Crónicas 20:20.
Así como Moisés en sus instrucciones finales al antiguo Israel los amonestó a
recordar la forma como el Señor los había
conducido, así también la mensajera del Señor a la iglesia remanente nos dejó
este fiel consejo: "Como he participado en todo paso de avance hasta nuestra
condición presente, al repasar la historia pasada puedo decir: '¡Alabado sea
Dios!' Al ver lo que el Señor ha hecho, me lleno de admiración y de confianza en
Cristo como director. No tenemos nada que temer del futuro, a menos que
olvidemos la manera en que el Señor nos ha conducido, y lo que nos ha enseñado
en nuestra historia pasada." Notas Biográficas, pág. 216. Prestemos suma
atención a esta sabia amonestación. O Review and Herald, 9 de junio de 1946
Tomado de Nuestro Firme Fundamento Tomo 4, No. 6.
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Francis M. "Wilcox rindió sus servicios a la Iglesia Adventista del Séptimo
Día como ministro, escritor, administrador y fue también redactor de la Review
and Herald desde 1911 hasta 1944.