Elena G de White : Miembro de la Junta, parte II

Resumen de la primera parte: En medio de los tumultuosos eventos que sacudieron a la Iglesia Adventista durante los primeros años de este siglo, E. A. Sutherland P. T. Magan adquirieron experiencia en ambos lados del malentendido. En primer, lugar permitiendo ser influenciados por su amigo John Kellogg, manifestaron clara su desconfianza hacia los dirigentes la Asociación General. Sin embargo, descubrieron que estaban obrando en desacuerdo con Dios en este asunto. En el año 1904 se invirtieron los papeles, y cuando ellos iniciaron una nueva obra en el Sur, sintieron el aguijón de la desconfianza de sus hermanos.

Elena de White rehusaba favorecer a ninguno de los dos bandos. Defendiendo la verdad dondequiera que ésta se encontraba, y reprendiendo la dureza de corazón de todos los involucrados, ella procuraba el progreso de la obra de Dios. Viendo que Dios estaba dirigiendo la decisión que los dos hombres habían tomado de trasladarse al sur, ella los acompañó a bordo del bote  Morning Star (Estrella Matutina) en búsqueda de una propiedad para su proyecto. Además, ella proporcionó a la nueva escuela un beneficio jamás otorgado a ninguna otra organización; por primera y última vez Elena de White aceptó servir como miembro de una junta de directores. Fue bueno que así fuera, pues el Instituto de Agricultura y Enseñanza de Nashville estaba por afrontar tiempos difíciles.

 

LAS LUCHAS de hombres sinceros, aunque a veces erróneos, no son nuevas.

No obstante, esta historia merece nuestra  atención. No para mantener registros de quién fue el culpable ni para arrojar recriminaciones sobre hombres que yacen muertos por largo tiempo, sino para aprender las lecciones dadas por Dios a nuestros predecesores espirituales.

Cuando la "escuela Madison" (como comúnmente se conocía a la institución en sus primeros años) vino a la existencia, se encontró con una mezcla de reacciones. Los relativamente pocos obreros del territorio del sur estaban agradecidos por cualquier ayuda que pudieran obtener; y una escuela, especialmente una cuyo objetivo principal era preparar obreros para el Sur, era una verdadera bendición.

Sin embargo, existían preguntas que, a medida que uno se acercaba al territorio norte, resonaban cada vez más fuertes con respecto a las intenciones de este grupo de "renegados".

Después de todo, ellos habían hecho cosas un poco alarmantes durante su tiempo en Berrien Springs [Michigan].

Por ejemplo, la abolición de licenciaturas y títulos, el funcionamiento de un colegio en una finca y tener a los estudiantes ocupando la mitad de su tiempo en la práctica de un oficio. Pero la interrogante más grande era su desafortunada y acalorada renuncia y la declaración de que ya no podían continuar trabajando con los hermanos de la Asociación General.1

La gran tentación era cortar todos los lazos y dejar que el pequeño grupo de precursores de la educación desapareciera poco a poco. Librarse de su presencia parecía la forma más fácil de resolver una situación desagradable. De hecho, esa parecía la única solución, ya que la asociación no tenía control alguno de la situación. Ciertamente, era una confusión.

Hoy no se conoce toda la historia. La Hna. White, escribiendo a los" Obreros de la Escuela Madison" aconsejó lo siguiente:

"En el silencio hay elocuencia. Revelar todo lo relacionado con el comienzo de vuestra obra en Madison no sería sabio. Acabo de recibir una carta referente a vuestra obra, pero ahora no puedo manejar la situación como es mi deseo. Quiero deciros: 'Sed prudentes como serpientes y sencillos como palomas'. No sería prudente tratar de hacer que todos entiendan.

Aquellas cosas que ocurrieron en privado, no deberíais manifestarlas en público. Que sólo sean conocidas por vuestro pequeño grupo Especial."2

Podemos imaginar cuántos hombres en puestos de responsabilidad perdieron horas de sueños mientras se preguntaban cómo podía la iglesia responder ante esta desviación de lo normal. El evangelio de Lucas que dice: "El que no es contra nosotros, por nosotros es" (9:50), también dice: "El que no es conmigo, contra mí es." (11:23) ¿Cuál de los versículos se aplica en esta situación? ¿Cuál era la verdadera posición de esta nueva escuela?

Una buena opción hubiese sido preguntarle a la junta de directores de la organización. Especialmente si le hubiesen preguntado a Elena de White. Tal vez la investigación tomó lugar. Tal vez la novedad de la situación impidió que la respuesta fuera comprendida.

Sea cual fuere la situación, encontramos, durante los años 1906, 1907 Y 1908, un torrente de cartas llevando palabras de ánimo a los obreros de Madison y exhortando a los dirigentes de varias asociaciones a unirse para cooperar con la obra de Nashville.' A menudo se sugería las donaciones monetarias. Pero existían otras necesidades aún más urgentes.

Escribiendo al Pr. A. G. Daniells, la Hna White dijo:

"Me fueron dadas palabras de consejos para usted, el Pr. Evans, y el Pr. Washbum. Yo dije: Vosotros tenéis una obra que hacer para animar la obra que se realiza en la escuela de Madison, Tennessee. Hay tan sólo unos pocos maestros entre nosotros que han tenido experiencia llevando adelante la obra en lugares difíciles. Los obreros que han estado luchando para realizar el propósito y la voluntad de Dios en Madison no han recibido el estímulo que debieran haber tenido. A menos que el Hno. Sutherland sea aliviado del peso que yace obre él, se desplomará bajo la carga. "Tal vez os preguntéis qué es lo que se necesita. Yo respondo que es ánimo ...

"Es su privilegio, Hno. Daniells, y el privilegio de los que tienen mucha influencia en la obra, dejar saber a estos hermanos que ellos tienen vuestra confianza y apoyo en la obra que realizan valerosamente. La salud del Hno. Sutherland está en condición precaria. No podemos perderlo ... Deben apropiarse fondos para las necesidades de la obra en Madison, para que la

tarea de los maestros no sea tan ardua en el futuro." 4

El abismo que existía entre los dos grupos no fue fácilmente salvado. En noviembre de 1907, C. C. Crisler escribió a A. G. Daniells declarando que él comprendía la dificultad de la situación. Según eventos que más tarde tomaron lugar, tal parece que él interpretó mal ciertos puntos de la situación. Aun así, su carta es una valiosa ayuda para discernir la naturaleza del modo de pensar de la época.

Expresando su pasada preocupación de que algunas de las ideas de Sutherland y Magan "con relación a la obra independiente no estaban en completa armonía con los conceptos comunes que hemos sostenido con respecto a la organización," explicó la forma en que él había resuelto el dilema en su propia mente:

"Tan pronto como supe por medio del profesor Sutherland que el plan original que él y sus compañeros albergaban de establecer una nueva escuela que fuera completamente independiente y de sostén propio, no se realizó debido a los consejos recibidos por medio de la Hna. White de mantener una conexión viva con sus hermanos, y de acudir a sus hermanos en busca de apoyo parcial, un rayo de luz entró en mi mente. Creí ver una gran diferencia entre la escuela que ellos habían establecido en Madison y el estilo de escuela que una vez ellos planeaban establecer. Estando en Berrien Springs ellos se proponían conducir, en el territorio del Sur, una obra institucional independiente de la manera en que la obra independiente privada es conducida por un individuo no empleado por ninguna asociación.

Fueron aconsejados a no hacer eso, sino a ayudar a individuos, y familias o grupos de individuos (nótese que no dice instituciones), a fin de demostrar la viabilidad de que misioneros adventistas del séptimo día de la obra de sostén propio podían mantener ministerios de sostén propio. Los que fueran preparados por el profesor Sutherland y sus asociados habían de establecer pequeños centros de influencia con los mismos principios de sostén propio y NO ESCUELAS DE ADIESTRAMIENTO." 5 (Énfasis en el original.)

Todavía se desconoce exactamente cuál fue la "gran diferencia" que el Hno. Crisler creyó ver en la naturaleza de la escuela por ésta no estar localizada en un área más remota, como se había pensado al principio. Lo que sí es seguro es que las restricciones de trabajar para establecer solamente individuos en el servicio misionero estaba lejos de ser el concepto de Elena de White. Ella escribió lo siguiente:

"Se deben proyectar todos los medios posibles para establecer escuelas con el mismo sistema de Madison en varias partes del Sur ... Si muchos más estuvieran recibiendo una preparación similar en otras escuelas, llegaríamos a ser, como pueblo, un espectáculo ante el mundo, los ángeles y los hombres. El mensaje sería llevado a toda nación, y almas en tinieblas serían llevadas a la luz." 6

"Probablemente todos los medios posibles" fueron empleados, al menos por los obreros en Madison, y para el año 1909 trece escuelas rurales impartían enseñanza a más de quinientos niños. En los años que siguieron, más de cuarenta empresas como estas habían sido establecidas, algunas de las cuales, contrario a las expectativas del Hno. Crisler, merecían el título de "escuelas de adiestramiento" .

No se menciona el falso concepto que el Hno. Crisler tenía acerca de la obra de Madison para restarle a su inteligencia o a su dedicación por la obra del Señor, sino para señalar cuán difícil fue para hombres buenos, aún los que trabajaban bien cerca de Elena de White (durante ese tiempo Crisler trabajaba como uno de sus asistentes literarios), entender cómo esta nueva entidad podía encajar en el sistema denominacional.

 

Con todo, en su carta al Pastor Daniells, él trajo a la luz un área problemática de mucha validez: "Los miembros de la facultad de Madison mantienen una posición que es frecuentemente mal interpretada, y posiblemente no siempre sea sin razón, debido al uso de ciertos términos empleados al tratar de expresar la idea. Esta posición está relacionada con las condiciones que pueden prevalecer en el futuro, en la época cuando miles, con rostros iluminados de santo gozo, vayan a todas partes del mundo para proclamar el mensaje. "Los hermanos de Madison sostienen que conforme se acerque el tiempo del fin, más y más obra de sostén propio será realizada por hombres y mujeres consagrados ... Miles irán a todas partes del mundo siendo impelidos por el Espíritu Santo de Dios. Irán, no como grupos desorganizados, sino como miembros de un cuerpo unido; sin embargo, algunas veces estarán alejados de sus compañeros, y se verán compelidos a acudir solamente a Dios como su Consejero.

Mientras trabajan en armonía con sus hermanos en otras partes, no acudirán a ningún cuerpo organizado buscando apoyo, sino que confiarán en Dios para suplir sus necesidades.  "Por supuesto, ahora no podemos prever detalladamente cómo estas cosas han de ser hechas, en cada situación, en un tiempo cuando llegará a ser casi imposible mantener comunicación con todas las distintas partes de la organización. A medida que entremos en esos tiempos, el Señor que nos ha enseñado y conducido hasta aquí, ciertamente nos mostrará el camino correcto ...

"Es mi convicción que mientras menos hablemos ahora acerca de la condición de cosas en el futuro, tocante a los métodos de organización, mejor será." 7

Aquí encontramos buenos consejos que, de ser considerados, aun hoy día, serían de provecho para algunos. Cuando vamos más allá de las claras enseñanzas de las Escrituras y comenzamos a añadir detalles acerca de los cuales no tenemos un conocimiento certero, "adivinando" en cuanto a este y aquel punto, inevitablemente producimos especulaciones erradas que, según las propias palabras de Elena de White, "sería mejor que fueran liquidadas en la cuna".8

Considerando el énfasis legítimo que los adventistas dan al fin de todas las cosas, y especialmente tomando en cuenta la agitación causada pocos años antes por las leyes dominicales en varios estados, no es difícil entender porqué la facultad de Madison enfocaba toda su atención en el capítulo final de la historia de este mundo. No obstante, tratar de explicar cómo se realizará la obra del Señor bajo las condiciones de un "tiempo de angustia, cual nunca fue" es provocar desavenencias.

Tal esfuerzo podría ser incitado por motivos tan sencillos como paloma", pero dista de ser "prudente como serpiente".

Los mayores esfuerzos que el Hno. Crisler realizara para fines del año 1907 fueron incapaces de resolver, o aún de identificar plenamente, los asuntos que incitaron a los hermanos a mantenerse un tanto alejados del grupo de Madison, Pero un entendimiento claro no tardó en llegar. El 23 de septiembre de 1908 Elena de White rindió un análisis más exacto del problema:

"El Señor me informó que, desde un principio, la obra en Huntsvílle y Madison debió haber recibido una ayuda adecuada. Pero en lugar de prestarse esa ayuda con prontitud, ha habido una larga demora. Y en lo que respecta a la escuela Madison, ha habido un deseo de mantenerse a cierta distancia de ellos porque no están bajo la posesión ni el control de una asociación.

"Este es un asunto que debería considerarse en ciertas ocasiones, pero no es el plan del Señor que se le nieguen fondos a Madison porque ellos no están unidos a la asociación. La actitud que algunos de nuestros hermanos han asumido para con esta empresa muestra que no es sabio que todas las agencias estén bajo el dictado de los oficiales de la asociación. Existen algunas empresas, bajo ciertas condiciones, que producirían mejores resultados si se mantuvieran separadas.

"Cuando se me consultó acerca de la escuela de Madison, dije: 'Permaneced tal como estáis. Existe peligro al colocar todas las agencias bajo el dictado de la asociación. Ese no fue el plan de Dios. Las circunstancias eran tales que aquellos que llevaban la carga en la escuela de Madison no pudieron unir su obra con la asociación. Yo conocía su situación, y cuando muchos de los dirigentes de nuestras asociaciones los ignoraron por no haber colocado su escuela bajo el dictado de la asociación, 'se me mostró que no sería de su beneficio si se sometían a la asociación. Era mejor que continuaran como siendo dirigidos por Dios, sometiéndose a él para ejecutar sus planes." 9

Era difícil para los hombres entender cómo podían cooperar y aun apoyar un esfuerzo sobre el cual ellos no tenían control. Tal vez esto envolvía cierta cantidad de miedo -miedo a lo desconocido, a lo imprevisto. Tal vez envolvía orgullo. Puede que nunca lo sepamos. Después de todo, Dios es el juez de tales asuntos. Sin embargo, podemos aprender de esta experiencia. Sería bueno considerar cuál hubiese sido nuestra reacción de haber estado involucrados en estos eventos hace más de ochenta años. ¿Hubiésemos cooperado nosotros con aquellos que influyeron en el cierre de la escuela acerca de la cual la sierva del Señor pudo escribir lo siguiente?

"La tarea que los obreros han realizado en Madison ha hecho más para impartir un concepto correcto de lo que significa una educación integral que cualquier otra escuela que ha sido establecida por los adventistas del séptimo día en EE.UU. El Señor ha impartido a estos maestros del Sur una educación del más alto valor, y es una instrucción que a Dios le gustaría que todos nuestros jóvenes recibieran." 10

¿Qué hubiésemos hecho nosotros? ¿Dónde se hubiese sentido nuestra influencia? Por supuesto, estas son preguntas hipotéticas, pero ellas merecen nuestra consideración. Debemos meditar en el pasado más a menudo, pues, no importa cuánto especulemos, no sabemos lo que el futuro encierra para nosotros.

Serie Concluida

1 Véase Ernmett K. Vande Vere, The Wisdom Seekers, págs. 80--118.
2 Unpublished Manuscript Testimonies [Spaulding and Magan Collection], pág. 393.
3, Véase ibid., págs. 375, 376, 385-389, 391-394, 395,396,398-403,410--412, etc.
4 lbid., págs. 395-396.
5 C. C. Crisler, The Value ofOrganization (tratado), 1914, págs. 38-39.
6 Unpublished Manuscript Testimonies, pág. 423.
7 Crisler, op. cit., págs. 42--43.
8 Comentario Bíblico Adventista del Séptimo Día, tomo 6, pág. 1064 .
9 Carta 314, 1907, dirigida a los Prs. Daniells y Evans; Manuscript Release 582, págs. 4-5.
10 Carta 168,1908; Manuscript Release 883, pág. 14.

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Dave Fiedler es un obrero de la Academia Adventista de Oklahoma, situada en la ciudad de Harrah, Oklahoma, EE. UU.

Tomado de Nuestro Firme Fundamento Tomo 5, No. 5. Páginas 25-27.