El poder de la Música

Primera Parte

Por: Dr. H. Lloyd Leno. Cuando el Dr. H. Lloyd Leno escribió estos artículos era el director de música del Colegio Adventista de las Antillas.

    A FINES de los años sesenta mientras el Rock´n Roll se difundía y los campos universitarios inquietaban a toda la nación, la Iglesia Adventista del Séptimo Día estaba experimentando un cambio preocupante en la actitud hacia la adoración en general y la música religiosa en particular. Entre aquellos que defendían el uso de la música popular vernácula se contaban cristianos sinceros que buscaban nuevas formas de testificar por Cristo. También, entre los partidarios del uso de danzas de estilo popular para la adoración, estaban aquellos quienes, en mi opinión, eran motivados en gran medida por la filosofía reinante del "cambio por cambio". Esta filosofía asume que ya que los métodos anteriores no solucionaron ni remediaron los problemas del mundo ni aun lo evangelizaron, deben ser reemplazados por nuevos métodos, aunque sean métodos radicales. "El fin justifica los medios", parecía ser casi su credo.

            La mayoría de los músicos y dirigetes de la iglesia buscaban a tientas las respuestas. Sin embargo, algunos músicos y unos pocos dirigentes de la iglesia no se sorprendieron con el desarrollo de este problema puesto que en la ausencia de un liderazgo fuerte y/o una filosofía musical unificada, la iglesia era de hecho vulnerable en este aspecto. En el verano de 1972, la Asociación General convocó una junta especial para estudiar el problema que se había desarrollado en la música. Se solicitaron cierta cantidad de papeles y personas competentes hicieron un gran esfuerzo por buscar y aplicar principios.

Percibiendo la necesidad de obtener información científica que pudiese complementar a las Sagradas Escrituras y los escritos de Elena de White, sugerí al presidente de la junta que se preparara un documento con los aspectos psicológicos de la música para ser estudiados por el comité. La respuesta fue una petición de que yo me encargara de este cometido. 

El resultado fue un documento que posteriormente fue revisado por la Revíew and Heraid y cuya forma está reproducida aquí.

            Desde que escribí estos artículos he continuado mi estudio en esta área con la esperanza de desarrollar una perspectiva amplia y más completa. La información descubierta y la consiguiente percepción obtenida, serán el tema de un artículo que seguirá a esta serie.

Durante los últimos años se ha desarrollado entre los adventistas del séptimo día una preocupación concerniente al tema; la ética de la música. Siempre ha existido el conocimiento de que algunos tipos de diversiones y entretenimientos eran nocivos para el cristiano, y fue más o menos entendido que la música al asociarse cercanamente con estas diversiones era además arriesgada para el uso cristiano. Sin embargo, hasta la década de los años sesenta aproximadamente, las discusiones sobre el tema, ya fuesen escritas o verbales, por parte de ministros o laicos, parecen haber sido infrecuentes causando poco reconoci­miento o. comentario fuera del círculo local.

 

Hoy vemos un cuadro diferente. Existe un difuso interés, una preocupación, una discusión y cierta polarización definida entre los miembros de iglesia. Algunos creen que la música es amoral, que su significado e influencia son lo que el individuo quiere que éstas sean. Otros tienen convicciones firmes en cuanto a la influencia de la música. Unos pocos han estudiado y escrito sobre el tema. Como hecho sorprendente, hay quienes no ven consecuencia alguna sobre este tema.

En vez de confiar en la opinión de la mayoría, en gustos personales, aún en la opinión de profesionales en el área de la música, parece lógico que desarrollemos una filosofía de la música basada en el efecto que tiene ésta sobre la gente. Creo que este asunto puede ser determinado por tres fuentes. En primer lugar, la Biblia, dándonos los principios básicos de la vida cristiana. En segunda medida, los escritos del espíritu de profecía para ampliar las enseñanzas de la Biblia. Y en tercer lugar, el otro libro de Dios, la naturaleza y la ciencia las cuales pueden proporcionar más discernimiento en cuanto a la respuesta natural del hombre a varios estímulos en su ambiente.

Dirigiéndose a una reunión de la Asociación Psiquiátrica Norteamerica­na, Howard Hanson, un compositor nacional muy prominente, declaró: "La música es un arte curiosamente sutil con innumerables y cambiantes connotaciones emocionales. Está compuesta por muchos ingredientes y de acuerdo a las proporciones de estos componentes puede ser calmante o vigorizante, ennoblecedora o vulgarizante, filosófica u orgiástica. Tiene poderes para el mal como también para el bien. Si hemos de usarla como fuerza social o terapéutica el primer elemento necesario es que sepamos algo de ella. 1

 

            Es obvio que nosotros los adventistas del séptimo día usamos la música en gran manera. Pero nuestros gustos y por consiguiente nuestras prácticas están sujetas a la influencia de la radio, la televisión y la industria discográfica al igual que los demás. ¿Podemos damos el lujo de estar menos preocupados con respecto al poder y la influencia de la música? Si existen consecuencias eternas de por medio entonces debemos de "guardar bien las avenidas del alma” 2. Para hacer esto debemos estar informados. El permanecer en ignorancia es entregar nuestro poder de decisión a otros, pues nadie puede vivir en un vacío musical. En primera instancia repasemos brevemente ciertas investigaciones científicas en cuanto a las respuestas psicológicas y fisiológicas producidas por la música. Luego consideraremos cómo se comparan estos descubrimientos con los escritos de Elena G. de White.        Después examinaremos las implicaciones morales y espirituales y la manera en que éstas se relacionan con asuntos morales contemporáneos. En la primera parte explo­raremos las formas en que los sonidos, particularmente los musicales, afectan el organismo humano. Sin intentar agotar el tema, vamos a considerar cierta información suministrada por psicólogos, fisiólogos y otros científicos quienes han dirigido investigaciones en este campo. Algunos de estos descubrimientos sugerirán implicaciones morales y espirituales; otros quizás no. En cualquier caso pospondremos para más tarde la discusión de estas implicaciones.

La percepción de la música


            Un máximo interés que conllevó al estudio de los efectos de la música en el hombre, fue el de la terapia musical. La actividad en este campo se incrementó cuando durante la Segunda Guerra Mundial se reconoció que muchos militares con "neurosis de guerra" estaban desesperadamente necesitados de tratamiento psiquiátrico. En 1944, al recibir autorización del Cirujano General, La Fundación de Investigación Musical fue establecida en el Hospital General Walter Reed en Washington, D.C. con el propósito de descubrir y desarrollar nuevos métodos de controlar las emo­ciones y el comportamiento humano.

Probablemente el desarrollo más importante en la investigación científica de la música fue el descubrimiento de que la música es percibida a través de aquella porción del cerebro que recibe el estímulo de las emociones, sensaciones y sentimientos, sin ser primero sometidas a los centros del cerebro que tienen que ver con el raciocinio y la inteligencia. Este descubrimiento, confirmado por un número de científicos, le dio un gran ímpetu al campo de la terapia musical, como se puede entender fácilmente en la siguiente declaración:

"La música, la cual no depende del centro cerebral para obtener entrada al organismo, puede aún despertar por vía del tálamo, la estación retransmisora de todas las emociones, sensaciones y sentimientos. Una vez que un estímulo logra alcanzar al tálamo, el centro cerebral es invadido automáticamente, y si el estímulo se mantiene por cierto tiempo, se podrá establecer un contacto más cercano entre el centro cerebral y el mundo de la realidad." 3 (Énfasis suplido).

            De esta manera la música llegó a ser la herramienta por la cual la comunicación podía ser establecida con ciertos pacientes enfermos mentales quienes, debido a su condición, no podían ser alcanzados por medio de la comunicación verbal, la cual requiere el uso de la corteza cerebral.

La música, el ánimo y la química del cuerpo

           

            Aun sin pensarlo mucho, la mayoría de la gente reconocería que la música afecta su ánimo. Esta idea no sólo es aceptada por el público en general y utilizada por las industrias, sino también es sostenida por la investigación científica. Uno de los primeros estudios fue realizado en 1920-1923 por el Instituto Carnegie de Tecnología. Este estudio que incluyó una investigación a nivel nacional demostró que la música afecta el ánimo de personas con fondos variados de manera extraordinariamente similar. 4. Más tarde, el psiquiatra Edward Podolsky reportó: "Investigadores de los nervios auditivos indican que casi no hay función alguna del cuerpo que no pueda ser afectada por las pulsaciones y combinaciones de tonos musicales.5

Él declaró aun más. Que el ánimo está relacionado directamente con la fisiología, que depende en gran manera de la actividad del cerebro y de la química del cuerpo y de la sangre.6

Estudios más recientes han confirmado y ampliado estas primeras conclusiones. Dos científicos alemanes, Von G. y H. Harrer, condujeron experimentos para determinar los efectos de la música sobre el cuerpo. En sus estudios ellos notaron cambios significativos en los ritmos del pulso y la respiración como también en el reflejo psicogalvánico de la piel, cuando las personas escuchaban música. En un experimento, la atención de un oyente era alejada deliberadamente de la música de tal manera que él no fuera aún consciente de que una pieza había sido tocada. Se descubrió que, aun sin su atención, una respuesta emocional y fuerte a la música, era registrada en los instrumentos. Sin embargo, cuando se pidió escuchar la melodía de una manera crítica, la respuesta psicogalvánica de la piel fue mucho menor, mientras que se presentó un aumento mesurable de la actividad cerebral. Como resultados de sus experimentos, estos investigadores concluyeron que de todos los sentidos, la audición tiene el mayor efecto sobre el sistema nervioso autonómico. 7

Aquellos que tienen algún conocimiento de fisiología reconocerán que este sistema regula no sólo las funciones de los órganos viscerales, tales como: el corazón, los órganos respiratorios, sino también las glándulas endocrinas. Ahora, la porción del cerebro que está involucrada en el control de estas funciones es el hipotálamo, y dado que estamos motivados en conocer el estado de ánimo y las emociones, debemos estar interesados en la función de esta parte del cerebro. La fisióloga, Mary Griffiths afirma que entre otras funciones "El hipotálamo ejerce control sobre la proporción de la secreción de la glándula tiroides, la corteza de las glándulas suprarrenales y las gónadas. Así, éste puede influenciar la porción metabólica...como también la secreción de las hormonas sexuales."

 

            Ella declara además que el hipotálamo tiene que ver indiscutiblemente con" activar las respuestas autonómicas conectadas con las expresiones de ira, miedo y otras emociones".8

Esto parece sustentar una reciente conclusión por parte de los fisiólogos de Harvard, en la cual se afirma que la música " libera adrenalina y quizás otras hormonas" 9. Otro descubrimiento hecho hace algún tiempo demuestra que la música influye en la conductibilidad eléctrica del cuerpo. 10 La ciencia médica ha descubierto que existe una rela­ción directa entre el potencial eléctrico, el balance electrolito y el estado de ánimo de un individuo, 11 y 12

 

No obstante, muchos sostendrán que la respuesta a la música es demasiado individual para predecir y que el estado de ánimo estimulado por la música es en gran parte, un asunto de la relación que el individuo le da. Seguramente hay algunas diferencias individuales y otras variables, mas el hecho aún permanece de que existe una relación bastante cercana entre el poder de la música al provocar el ánimo y la respuesta humana, de manera que un número de empresas de negocios, tales como la Muzak, sin nombrar las industrias cinematográficas, tienen gran éxito en escoger la música para crear o modificar el ánimo. Todos somos conscientes de que nuestro estado de ánimo estimula el deseo de escuchar o expresar la música compatible con estos estados.

El ritmo es una parte tan importante de la existencia del hombre que debemos reconocer que éste es un ser rítmico. Hay un ritmo obvio en el latido del corazón, el habla, la respiración, la marcha. Los órganos internos también operan en ciclos rítmicos. Aun el cerebro funciona rítmicamente. Las ondas cerebrales, que fueron descubiertas por el científico alemán Hans Berger, son constantes en frecuencia y están influenciadas por los estados físicos y mentales.13  Por lo tanto, se debería entender fácilmente, porqué el organismo humano (así como el de algunos animales), responde de manera positiva al ritmo musical.

Un experimento llevado a cabo por el eminente fisiólogo McKendrick, en Glasgow, revela justamente cuan sensible es el cuerpo humano al ritmo. Fueron sujetos cables de una grabadora a una vasija que contenía una solución de sal y en la cual sordomudos colocaban sus dedos. Con excepción de una joven, que perdió su capacidad de oír a la edad de 11 años, todas las personas eran sordas desde la infancia. Todos informaron que habían sentido "el crescendo y diminuendo del ritmo". Instintivamente ellos inclinaban la cabeza al mismo tiempo que experimentaban el ritmo a través de sus dedos. Una de estas personas dijo que lo que ella sintió en sus dedos le hizo recordar la música que había escuchado cuando era niña antes de ser sorda.14

 

La respuesta humana más natural a la música es el movimiento físico. Aprovechando esto, el ritmo musical rápido fue usado terapéuticamente en hospitales de guerra para ayudar a los soldados heridos a recobrar el uso de las extremidades que habían sido arruinadas. 15 La música también ha sido usada para reanimar a aquellos que están sanos pero se encuentran fatigados; "se ha encontrado que  “La música que es fuertemente rítmica puede establecer re­acciones motora-sensoriales... De esta manera, cuando los soldados están cansados durante largas marchas y finalizan exploraciones de difícil trayecto, canciones animosas o compases de una banda vigorosa, emitirán nueva energía y mantendrán a los soldados con un espíritu renovado.” 16.

 

En la antigüedad, así como en la civilización moderna, la música ha ayudado a sincronizar los movimientos de los trabajadores. De hecho, muchas canciones populares se originaron de esta manera. Por supuesto, la música también ayudó a aliviar la monotonía de su labor. Experimentos en oficinas e industrias han llevado a la conclusión de que a menos que el ritmo de la música sea adaptado al trabajo no habrá efectos en la precisión o exactitud de las labores. En realidad cuando el ritmo es contrario a la velocidad de la mecanografía, se presenta una disminución en la precisión.17

Efectos del ritmo y el tiempo

En Rusia, el Instituto de Problemas Médicos y Biológicos del Ministerio de Salud Pública, reportó que sus científicos han dirigido un número de experimentos para determinar los efectos de la música. Se descubrió que el ritmo tenía un efecto definitivo en el cuerpo: "Es­pecialmente la música seleccionada aumenta la capacidad de trabajo de los músculos. El ritmo de los movimientos del trabajador cambia al mismo tiempo, que el ritmo musical varía. Es como si la música determinara un buen ritmo rápido en los movimientos. Otra serie de experimentos con estudiantes probaron que no sólo la capacidad de trabajo cambia bajo la influencia de la música, sino además el pulso y la presión de la sangre.” 18       Desafortunadamente, el ritmo no siempre ha sido usado con propósitos constructivos. La música y la danza fueron usadas a menudo en muchas culturas como medios para excitar a la gente y asegurar tipos de acción, desde las frenéticas orgías en los ritos de Dionisio hasta las danzas de guerra y religiosas de diversas tribus indígenas en las Américas. E Thayer Gastón, terapista musical conocido a nivel nacional, declara que todas estas danzas repetiti­vas y monótonas dan como resultado ataques catalepticos. 19

Escribiendo para el libro: Música y Medicina, Charles Hughes señala que aún en las sociedades más sofisticadas el ritmo tiende a dominar la atención del individuo ya bien sea que éste participe del baile, sea el creador de la danza o simplemente un espectador: "Tal situación ocurre cuando en verdad el movimiento corporal rítmico es imaginado o se ejecuta realmente. Cuando la persona es directamente el bailarín, se nos ha mostrado que la absorción en el baile puede alcanzar el punto del auto-hipnosis. Aun en bailes sociales es probable que la frase, 'la intoxicación de la danza', usada tan a menudo de una u otra forma, sea más que una expresión convencional.20

El ritmo es un estimulante físico

Por lo tanto, no debería haber duda que de los elementos musicales, el ritmo es el mayor estimulante físico. Si el ritmo tiene semejante efecto energético en los músculos del cuerpo, es apenas natural que las emociones (e inclusive la mente) sean afectadas. Charles Hughes comenta la relación entre el ánimo, la emoción y el factor rítmico. Él declara: "La música, cuando en realidad agita y mueve al oyente tiene dos efectos importantes: centra la atención del oyente en la música, de manera que por un momento, él se olvida de sí mismo, y es creada en él una respuesta emocional apropiada a la música de ambiente. Esta respuesta va acompañada por los mismos cambios fisiológicos que se presentan con los estados emocionales como ocurren en las situaciones de la vida. Tal reacción es una respuesta al efecto total y complejo de la música. Aún para analizar los efectos emocionales de la música, el examen de una pieza empleada indicará que el ritmo es el factor principal en determinar la clase de efecto producido. No es solamente la presencia o ausencia de un patrón rítmico pronunciado el cual está involucrado aquí, sino también la relación general del movimiento, sea éste rápido, mode­rado o lento.” 21

Otros tres investigadores, Gundach, Henlein y Hever, quienes trabajan inde­pendientemente el uno del otro, encontraron que el tiempo y el ritmo eran los elementos más importantes en crear respuestas emocionales. "Las figuras punteadas y los ritmos desiguales" fueron especialmente significativos. Además, "la diferencia en la expresividad de ciertas melodías se atribuye generalmente a su ritmo, tiempo, etc., en vez del diapasón patrón de tonos sucesivos” 22

 

            El participar en actividades en las cuales el ritmo y el movimiento del cuerpo son factores primarios, obviamente cambia la atmósfera y nuestra actitud hacia los demás. Esto anima y promueve cierta clase de cooperación o unidad. Thayer Gastón dice: "Las actividades rítmicas hacen más fácil el trabajar en compañía puesto que no se necesitan palabras, el ritmo es el vínculo común. De algún modo, esto estimula un trato de libertad con otros. Durante el baile, un hombre y una mujer que recién se conocen se abrazan en una intimidad que nunca sería tolerada por los dos o por el público, pero es aceptable en el baile mientras la música suena." 23

Tal vez un resumen apropiado sería la declaración del autor de La Música en los Hospitales: "Mucho de lo que llamamos “irresistible” en la música es así porque reaccionamos en este nivel de  funcionamiento motoro-sensorial". 24.

 

La Música y las percepciones sensoriales

Para muchos puede ser sorprendente aprender que la música afecta nuestras demás impresiones sensoriales. Estudios muestran que definitivamente éste es el caso. Los sentidos del olfato, el gusto también como el tacto, son afectados por los sonidos. En resumen llegamos a ser más sensibles al gusto, al olfato y al tacto mientras escuchamos música. El efecto en la vista es probablemente el más espectacular, incluyendo la percepción de los colores. Se descubrió que un parche de color el cual a cierta distancia apenas podía ser reconocido, fue identificado claramente, y letra escasamente legible fue leída, cuando estaba presente un tono musical. 25

 

Este artículo es sólo una corta inspección de algunos de los estudios científicos acerca de la música y de sus efectos sobre la mente y el cuerpo. No obstante, este limitado reporte trae a la superficie alguna información de importancia.

1) La música se percibe y se goza sin ser necesariamente interpretada por los centros superiores del cerebro involucrando la razón y el juicio.

2) La respuesta a la música se puede medir aunque el oyente no preste atención consciente a ésta.

3) Existe evidencia de que la música puede traer cambios de ánimo al afectar la química del cuerpo y el balance de electrólitos.

4) Por bajar el nivel de la percepción sensorial, la música intensifica las respuestas al color, al tacto y a otras percepciones sensoriales.

5) Se ha demostrado que la música afecta los cambios en la energía muscular y promueve o inhibe los movimientos del cuerpo.

6) Los ritmos musicales repetitivos tienen un tremendo poder hipnótico.

7) El sentido de audición tiene más efecto sobre el sistema nervioso autonómico que cualquiera de los otros sentidos.

 

Tomado de: Nuestro Firma Fundamento, Tomo 5, No. 6.

 

 

Bibliografía.

 

1 Howard Hanson, "A Musician's Point of View Toward Emotional Expression", American Jour-nal ofPsychiatry, vol. 99, pág. 317. ¡

2 Hechos de los Apóstoles, pág. 413.

3 Ira A. Altshuler, "A Psychiatrisfs Experiences With Music as a Therapeutic Agent," Music and Medicine (New York: Henry Shuman, fac., 1948), págs. 270-271,

4 Max Shoen, Psychology of Music, (New York, Ronaid, 1940), pág. 40.

5 Edward Podoisky, Music for Your Health (New

York: Bemard Ackennan, loe., 1945), págs. 26-'27. Ibid.,pág,131.

7 G. Harrer and H. Harrer, "Musik, Emotion and Vegetativum," Wiener Medizinische Wochens-chrift, NR. 45/46, 1968.

8 Mary Griffiths, Introduction lo Human Physiology (New York: Macmillan Publishing, Co., Inc., 1974), págs. 474-475.

9 Altshuler, "A Psychiatrisfs Experiences," pág. 270.

10 Doris Soibelman, Therapeutic and Industrial Use

of Music (New York:Columbia University Press,

1948), pág. 4. " Arthur Guyton, Functions ofthe Human Body, 3rd

ed. (Philadelpia: W. B. Saunders, 1969), págs.

332-340. "Madelyn Nonnak and Ann Rohweder, Scientífic

Foundatíons ofNursing, 2d ed. (Philadelphia: J. B.

Lippincott Company, 1967), págs. 99-102. 13 Lawrence Walters, "How Music Produces Its Ef-

fects on the Brain and Mino," Music Therapy, ed.

Edward Podoisky (New York: Philosophical Li-

brary, 1954), pág, 38. " Agnes Savill, "Physical Effects of Music," Music

andLetters, vol. 39, 1958, pág. 25. 15 Doron K. Antrim, "Music Therapy," Musical

Quarterly,, octubre de 1944, pág. 414. 14 Willem Van de Wall, "Music in Hospitals" (New

York: Russell Sage Foundations, 1946), pág. 15. " Doris Soibelman, op. cit., pág. 47. "Leonid Malnikov, "USSR: Music and Medicine,"

Music Joumal, XXCII, noviembre de 1970, pág.

15. w E. Thayer Gastón, Music in Therapy (New York:

Macroillan Company, 1968), pág. 329.

20 Charles W. Hughes, "Rhythm and Health," Music and Medicine, ed. by Dorothy Schullian and Max Schoen (New York: Henry Schuman Inc., 1948), págs. 186-187.

21 Hughes, "Rhythm and Health," págs. 16&-169. 2 Leonard Gilman and Francés Paperte, Music and

Your Emotíons (New York: Liveright, 1952), pág.

32.

23 E. Thayer Gastón, op. cit., pág. 18. M Willem Van de Wall, op. cit., pág. 15. '!SVSL•a^y Fine, A Psychology of Music: The Influences

of Music on Behovior (Cincinnati: College of

Music, 1939), pág. 229.


 

Lea la segunda parte de este artículo.
 

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