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¿Expiación en la cruz o en el santuario?


Deseo compartir con todos ustedes estas reflexiones. No pretendo tener un nivel de erudición fuera de este mundo. Soy al igual que todos ustedes un estudiante de las Escrituras.

Durante muchos siglos a través de las Escrituras, Dios el Padre se ha revelado a la humanidad.

Al inicio de la vida en el jardín del Edén, con nuestros primeros padres, la comunicación era verbal. También con algunos otros personajes de las Sagradas Escrituras (Génesis 3:9,11, 13,16,17;4:6;6:13,9:1,12,17:9).

Al pasar el tiempo, nuestra raza se fue apartando de Dios, y Él dejó de comunicarse cara a cara con el hombre, excepto con Moisés que fue su amigo personal. (Éxodo 33:11; Números 12:8; Det. 34:10).

Deuteronomio 34:10 “Y nunca más se levantó profeta en Israel como Moisés, a    quien haya conocido Jehová cara a cara;”

Nuestro Dios usó visiones, sueños, ángeles, profetas para traer mensajes a su pueblo. Pero siempre Dios ha tenido el deseo de que nosotros nos comuniquemos con Él, y Él desea morar dentro de nosotros.
A su pueblo Israel, en el desierto, le dio una ordenanza: “Éxodo 25:8 Y harán un santuario para mí, y habitaré en medio de ellos.”  Dios dio las instrucciones precisas, con medidas, el orden del culto, las ofrendas y todo lo concerniente al servicio del santuario del desierto.

Cristo mismo estaba sobre el santuario como una nube. (Éxodo 40:36 Y cuando la nube se alzaba del tabernáculo, los hijos de Israel se movían en todas sus jornadas;)

También Dios dio como parte del servicio de adoración al pueblo de Israel, las fiestas solemnes – que todas son representación de Jesús y Su ministerio. Entre ellas tenemos las principales: la Pascua, las gavillas, los panes, el Pentecostés, las Trompetas y las Cabañas. Al igual que lo que se conoce como el año del Jubileo.

La mayoría de estas fiestas han tenido su cumplimiento primario. Algunas de ellas  tendrán doble cumplimiento y otras se han cumplido totalmente. Como este artículo no pretende entrar en detalle en todas las fiestas, les recomiendo que lean los artículos sobre las Fiestas de Jehová, aquí mismo en nuestro sitio.

El comentario principal de este artículo es sobre la Expiación. Definiremos algunas cosas como ser: ¿Qué es expiación?, ¿Quién la efectúa? y ¿donde fue cumplida?

Expiación: Esta palabra aparece 153 veces y solo en el Antiguo Testamento (AT).Expiaciones aparece 8 veces.

Definición Expiación

(heb. kippurîm, literalmente, "cubiertas" [de los verbos kâfar, "cubrir", "hacer expiación", "reconciliar"; y kipper, "cubrir pecados"]; kappêr, "sustitución"; gr. katallague, "reconciliación").

Término que aparece en el AT, generalmente en relación con diversos sacrificios y servicios del sistema ceremonial.  El término griego refleja la idea fundamental de restablecer la armonía en una relación, de modo que cuando hubo una separación ésta pueda ser eliminada por el proceso de cubrir el problema, producir la reconciliación.

Cuando kâfar y kippurîm se usan en relación con el sistema ceremonial, el escritor bíblico supone que las personas o cosas por las que se hace ese "cubrimiento" -las personas o cosas cubiertas- son comunes, "inmundas" o pecaminosas a la vista de un Dios justo; por tanto, no aceptos ante él.  Por causa del pecado en general, y a veces por causa de pecados particulares en especial, se entiende que los hombres están alejados de Dios.  Pero los escritores bíblicos presentan a Dios como ansioso de una reconciliación, y muestran que él ha hecho las provisiones necesarias para lograr esto.  No es necesario cambio alguno de parte de él para producir la reconciliación, porque el hombre en su estado natural es un pecador que ni siquiera tiene el deseo de ser reconciliado, y por lo tanto es necesario un cambio de su parte.  Es el pecador quien debe ser "cubierto" o reconciliado con Dios, no Dios con respecto al pecador.

El sistema ritual proporcionaba una ilustración objetiva de cómo los hombres se pueden reconciliar con Dios.
Unas pocas ilustraciones del uso de la palabra "expiación" en el AT serán suficientes para aclarar su significado.  El santuario y sus objetos estaban hechos con materiales comunes, y era necesario "cubrirlos", o "hacer expiación" por ellos, antes de ser entregados al uso sagrado (Ex. 29:36, 37; 30:10; Lv. 8:15; etc.).  Aarón y sus hijos eran personas corrientes, y del mismo modo debieron ser "cubiertos" cuando fueron separados para el sacerdocio (Ex. 29:35; Lv. 8:34).  También se indicaba una cubierta de sangre por los pecados de la congregación entera (Lv. 4:20; Nm. 15:25), por los de las personas individuales (Lv. 4:27-35; Nm. 15:28) y por diversas formas de impureza ritual (Lv. 12:7, 8; 14:18, 20, 53; 15:28).  Al fin de la serie anual de ceremonias, en un día especial de "expiación" (Lv. 16:21-28; He. 10:1-3), Aarón y sus hijos, los sacerdotes, hacían una "cobertura" específica por las impurezas acumuladas en el año (Lv. 16:6,11,24), 430 por el santuario y sus muebles (vs 16-20, 33, 34), y por el pueblo de Israel (vs 30, 34).  Esto simbolizaba la eliminación completa y final del pecado del universo de Dios.

En el NT se describe esta obra de expiación con la palabra "reconciliación".  También se usan los vocablos gr. hilasterion (Ro. 3:25), hiláskomai (He. 2:17) e hilasmós (1 Jn. 2:2; 4:10), "propiciación", "ser propicio" o "expiar".  La "cobertura" verdadera ha sido provista por la preciosa sangre de nuestro Salvador, y la reconciliación con Dios es posible mediante la fe en él (Ro. 5:8-11; 2 Co. 5:17-19).  Véanse Día de la Expiación; Propiciatorio.
Diccionario Bíblico Adventista del Séptimo Día. Págs. 429-430.

Resumiendo: Expiación es la reconciliación del hombre con Dios. La expiación del santuario terrenal ocurría en la fiesta de la Expiación o Yom Kippur. El propósito de esta fiesta era “limpiar” al pueblo y al santuario que había sido “manchado” por los pecados del pueblo de Israel.
 
Levítico 23:28 “Ningún trabajo haréis en este día; porque es día de expiación, para reconciliaros delante de Jehová vuestro Dios.”

Levítico 16:19 Y esparcirá sobre él de la sangre con su dedo siete veces, y lo limpiará, y lo santificará de las inmundicias de los hijos de Israel.

Solo usaremos dos textos para dar la idea. Reconciliaros de las inmundicias.

En el santuario del desierto, había muchos sacrificios de animales.

En el santuario, cuando se acercaba la fiesta de Pascua, era apartado un cordero para la fiesta. Este debía de ser sin defecto físico, de un año de edad. Este cordero representaba al verdadero Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.

Como adventistas sabemos que la profecía de las 2,300 tardes y mañanas de Daniel 9, nos lleva desde el año 457 AC hasta el 22 de Octubre de 1844.

 

El santuario con toda su simbología era una representación del plan de salvación. Habían dos clases de servicios: el servicio diario y el anual. En el servicio diario, los sacrificios se hacían cada día. En el  servicio anual,  al final del año que solo se hacia una vez y se le llamaba el servicio anual.

En el velo que separaba ambos departamentos era puesta la sangre de los sacrificios, a esto se le llamaba el servicio diario. Durante todo el año esto era repetido y de esta forma el santuario era simbólicamente inmundo debido a los pecados del pueblo.

“El servicio diario consistía en el holocausto matutino y el vespertino, en el ofrecimiento del incienso en el altar de oro y en los sacrificios especiales por los pecados individuales.  Además, había sacrificios para los sábados, las lunas nuevas y las fiestas especiales.”
“La parte más importante del servicio diario era la que se realizaba en favor de los individuos.  El pecador arrepentido traía su ofrenda a la puerta del tabernáculo, y colocando la mano sobre la cabeza de la víctima, confesaba sus pecados; así, en un sentido figurado, los trasladaba de su propia persona a la víctima inocente.  Con su propia mano mataba entonces el animal, y el sacerdote llevaba la sangre al lugar santo y la rociaba ante el velo, detrás del cual estaba el arca que contenía la ley que el pecador había violado.  Con esta ceremonia y en un sentido simbólico, el pecado era trasladado al santuario por medio de la sangre.  En algunos casos no se llevaba la sangre al lugar santo, sino que el sacerdote debía comer la carne, tal como Moisés ordenó a los hijos de Aarón, diciéndoles: "La dio él a vosotros para llevar la iniquidad de la congregación" (Lev. 10: 17).*  Las dos ceremonias simbolizaban igualmente el traslado del pecado del hombre arrepentido al santuario.”  Cristo en Su santuario, Pág. 42.

Para resumir algunas de las fiestas del Señor, las cuales se cumplen en Jesús.
La Pascua:
Cristo mismo era el cordero, que fue llevado al matadero por nosotros. En la cruz se cumple el sacrificio que señalaba el altar de los holocaustos del santuario. En el altar del sacrificio no ocurría la expiación o reconciliación, sino que la sangre de ese sacrificio era llevada por los sacerdotes al velo del santuario donde era depositada en la cortina que separaba el Lugar Santo del lugar Santísimo.
 
 

Los Panes: Se cumplió en Jesús también quién dijo de si mismo: “Yo soy el pan de vida.”  Todas las semanas eran puestos doce panes sin levadura, arreglados en dos hieleras. Era lo que se conocía como el pan de la proposición. Era comido cada sábado por el sacerdote y se ponía pan nuevo.
 
 
 
 

La fiesta de las Trompetas. En esta fiesta se le anunciaba al pueblo con Trompetas, que dentro de diez días, Jehová se presentaría en el Santuario, en el lugar santísimo para hacer la expiación o limpieza final tanto del santuario, además de limpiar, reconciliar lo más importante: el corazón del creyente y poner de nuevo en armonía al creyente con Dios.
Uno de los muebles más importantes era el propiciatorio. En Éxodo 25:10-12 y 37: 1-9, se habla en detalle de él.
Este mueble era de madera, recubierta de oro y contenía tres cosas:
La Ley de Dios (los diez mandamientos)  escrita con Su propio dedo. La vara de Aarón que reverdeció y una porción del maná, que caía en el desierto.
 
 

También en la parte superior del mueble, dos querubines, cuyas alas pegaban una con la otra y el rostro de ambos hacia abajo.
El simbolismo es hermoso: los seres celestiales no caídos contemplan un misterio: Como la justicia y la misericordia se mezclan. La ley reclama la muerte del pecador, pero Cristo pone a favor del pecador arrepentido Su justicia y el sacrificio del pecador es sustituido por Cristo, que en este mueble se presenta como la sangre que caía hacia este mueble, pero a la vez como la plancha de oro que impedía que la sangre cayera sobre la ley.

De esta manera la justicia era cumplida. La muerte del pecador  (Romanos 3:23) era susitiuida por Cristo (Juan 3:16), victima inocente que cumplía al derramar  Su sangre el requerimiento de la ley de Dios quebranta por el pecado. “La misericordia y la verdad se encontraron; la justicia y la paz se besaron. Salmos 85:10”  Era sobre este mueble que Dios aparecía a Su pueblo en el día de la Expiación o Fiesta de la expiación.

La Fiesta de la Expiación o Servicio Anual: Ocurría en el décimo día de cada séptimo mes en al año. En esta fiesta se efectuaba la limpieza o expiación final. El Sumo Sacerdote (representación de Cristo sumo sacerdote nuestro) llevaba sacrificios de  sangre por varias causas: por sí mismo, por su familia, por la familia de Israel. Luego que se limpiaba así mismo, su familia y los muebles del santuario. Luego ocurría algo maravilloso: Dios mismo, con su gloria aparecía sobre el propiciatorio.
 

“Mediante este servicio anual se le enseñaban al pueblo importantes verdades acerca de la expiación.  En la ofrenda por el pecado que se ofrecía durante el año, se había aceptado un sustituto en lugar del pecador; pero la sangre de la víctima  no había hecho completa expiación por el pecado.  Sólo había provisto un medio en virtud del cual el pecado se transfería al santuario.  Al ofrecerse la sangre, el pecador reconocía la autoridad de la ley, confesaba la culpa de su trasgresión y expresaba su fe en Aquel que había de quitar los pecados del mundo; pero no quedaba completamente exonerado de la condenación de la ley.” Cristo en Su santuario, Pág. 42-43

“El día de la expiación, el sumo sacerdote, al llevar una ofrenda por la congregación, entraba en el lugar santísimo con la sangre, y la rociaba sobre el propiciatorio, encima de las tablas de la ley.  En esa forma los requerimientos de la ley, que exigían la vida del pecador, quedaban satisfechos.  Entonces, en su carácter de mediador, el sacerdote tomaba los pecados sobre sí mismo, y salía del santuario llevando sobre sí la carga de las culpas de Israel.  A la puerta del tabernáculo ponía las manos sobre la cabeza del macho cabrío, símbolo de Azazel, y confesaba "sobre él todas las iniquidades de los hijos de Israel, y todas sus rebeliones, y todos sus pecados, poniéndolos así sobre la cabeza del macho cabrío".  Y cuando el macho cabrío que llevaba estos pecados era conducido al desierto, se consideraba que con él se alejaban para siempre del pueblo.  Tal era el servicio que se realizaba como "figura y sombra de las cosas celestiales" (Hebreos 8: 5).” Cristo en Su santuario, Pág. 42-43

Como hemos podido leer, la expiación o reconciliación final del hombre con Dios, no ocurría en el sacrificio diario, sino en el servicio anual o en la fiesta de la expiación. Hasta que este servicio anual era completado, los pecados de Israel todavía no habían sido completamente borrados de los registros del santuario.

La Biblia dice que estas cosas eran “sombra y figura de las cosas celestiales (Hebreos 8: 5)

Como adventistas entendemos que hay un santuario en el cielo, donde Cristo ministra como nuestro Sumo Sacerdote, que entró al lugar Santísimo del Santuario Celestial, el 22 de Octubre de 1844, para realizar la expiación final del pecado. Así como los símbolos del santuario terrenal tuvieron su cumplimiento, así también en el santuario celestial Cristo está haciendo la expiación final de Su pueblo, que ha confesado sus pecados y se ha apartado del pecado.

“En el gran día del juicio final, los muertos han de ser juzgados "por las cosas que" están "escritas en los libros, según sus obras" (Apocalipsis. 20: 12).  Entonces, en virtud de la sangre expiatoria de Cristo, los pecados de todos los que se hayan arrepentido sinceramente serán borrados de los libros celestiales.  En esta forma el santuario será liberado, o limpiado, de los registros del pecado.  En el símbolo, esta gran obra de expiación, o el acto de borrar los pecados, estaba representada por los servicios del día de la expiación, o sea de la purificación del santuario terrenal, que se realizaba en virtud de la sangre de la víctima y por la eliminación de los pecados que lo manchaban.
Así como en la expiación final los pecados de los arrepentidos serán eliminados de los registros celestiales, para no ser ya recordados, en el símbolo terrenal eran enviados al desierto y separados para siempre de la congregación.
Puesto que Satanás es el originador del pecado, el instigador directo de todos los pecados que causaron la muerte del Hijo de Dios, la justicia exige que Satanás sufra el castigo final.  La obra de Cristo en favor de la redención del hombre y la purificación del pecado del universo, será concluida quitando el pecado del santuario celestial y colocándolo sobre Satanás, quien sufrirá el castigo final.  Así, en el servicio simbólico, el ciclo anual del ministerio se completaba con la purificación del santuario y la confesión de los pecados sobre la cabeza del macho cabrío símbolo de Azazel.” Cristo en Su Santuario, Página  45.

Como podemos saber la hora del juicio o de la expiación comenzó el 22 de octubre de 1844 y todavía no ha concluido. Cristo todavía está en el lugar santísimo del santuario celestial. Cristo como sumo Sacerdote, está a punto de salir de ministrar a nuestro favor, para venir a traer a Su pueblo y llevarlo al cielo.
Luego del milenio o mil años (Apocalipsis 20), el pecado finalmente será puesto sobre el originador que es Satanás mismo y será arrojado al lago de fuego y azufre, para finalmente terminar con el pecado y su originador.

Luego de esta explicación –aunque aparentemente larga- ha sido corta para lo que es el santuario y su servicios; comienzo a hacer varias preguntas.

En este trimestre Julio-Septiembre 2003  en las Lecciones de la Escuela Sabática, estudiamos sobre Temas del Santuario. El libro de Hebreos.

En estas lecciones he leído que la expiación es en la cruz y no en el lugar santísimo. Igualmente que no importa en que departamento del santuario entro el Señor Jesús en cuando subió al cielo.

En la página 67 dice: “Otra vez el contexto muestra que el problema no tiene que ver tanto con el lugar adonde entró Jesús sino con el hecho de que él es nuestro Sumo Sacerdote en el Santuario Celestial.” Previamente se había citado Hebreos 9:12.
Hebreos si señala adonde entra Jesús al subir al cielo. Dice que entra al santuario o lugar santo del mismo. Si decimos que el texto no dice donde entró Jesús, dejamos una puerta abierta para decir que pudo entrar al lugar santísimo. Si Jesús hubiese entrado al lugar santísimo cuando ascendió al cielo, entonces ¿a que entró de nuevo al lugar santísimo el 22 de Octubre de 1844? Si hubiese entrado al santísimo la expiación hubiese comenzado antes de 1844 exactamente en el año 33 D.C.
 

 El asunto principal es que si dejamos cabos sueltos, anularíamos la profecía de las 2,300 tardes y mañanas de Daniel 9 y la purificación del santuario de Daniel 8:14. Si a la Iglesia Adventista le quitamos estas dos enseñanzas básicas, no se podría anunciar la hora del Juicio, porque no sabríamos a ciencia cierta cuando inició dicho juicio.  Al no haber hora del juicio no tendríamos mensaje que dar y pasaríamos a ser una iglesia más sin mensaje especial.

 
En la página 68 encontramos: “No hay duda de que el versículo 25 (Hebreos 9:25) trata del día de la expiación y tampoco hay dudas de que ese día el Sumo Sacerdote entró en el “Lugar Santísimo” (ver Lev. 16:15).”

Tengo como muestra los textos de estas dos versiones de la Biblia en castellano:
Spanish Reina Valera 1909 “Y no para ofrecerse muchas veces á sí mismo, como entra el pontífice en el santuario cada año con sangre ajena;”

Sagradas Escrituras  “Y no para ofrecerse muchas veces a sí mismo, (como entra el sumo sacerdote en el santuario una vez cada año con la sangre ajena.”

Estas dos versiones dice que Jesús entró al santuario y no al lugar santísimo del santuario, que es distinto.

El autor de las lecciones de la Escuela Sabática argumenta que el texto Hebreos 9:25 se refiere a que Jesús realmente entró al Lugar Santísimo en su ascensión en al año 34 D.C. De ser esto así: ¿A que entró Jesús el 22 de Octubre de 1844 al lugar santísimo del santuario celestial?”

En la página 70 leemos : “El problema en Hebreos no es en qué departamento entró Jesús; en cambio, lo importante es que Jesús es nuestro gran Sumo Sacerdote, y mediante él tenemos acceso directo al Señor del universo.”

No podemos minimizar el asunto sobre el departamento del santuario al cual entró Jesús antes de 1844, porque podríamos dejar puertas abiertas, para decir que la expiación fue en la cruz y no en el lugar santísimo del santuario celestial.

En la página 75 hablando sobre El día de la expiación en Hebreos dice: “Aunque Hebreos no se explaya más sobre este tema, y no dice cuándo estas “cosas celestiales” serían purificadas (por ejemplo, ya sea en la cruz o comenzando 1844), lo que hace es afirmar la enseñanza  adventista de que hay un Santuario en el cielo que también necesita ser “purificado” o “limpiado”.  ¿De qué modo comprendes este versículo en el contexto de nuestro mensaje acerca del santuario y 1844? ”
 
Volvemos de nuevo, Hebreos Si dice donde las cosas celestiales fueron purificadas. No fue el la cruz como vimos anteriormente, sino comenzando 1844, el santuario celestial está siendo finalmente purificado, junto con todos los creyentes en Jesús.

En la página 84: “Con su expiación en la cruz Cristo obtuvo la limpieza del pecado en general -que incluye finalmente la purificación del pecado en el universo-, y también la limpieza de los pecados individuales.  Esta última purificación, también hecha posible mediante la cruz, aún se lleva a cabo, y continuará hasta cuando sea posible salvar la última persona.” Énfasis suplido. (7 CBA 412) Comentario Bíblico Adventista tomo 7, Pág. 412.

¡Volvemos a lo mismo! ¡Con la expiación en la cruz! Si nuestro Comentario Bíblico Adventista nos dice que la expiación es en la cruz y a la vez repetido por las lecciones de la Escuela Sabática, ¿A dónde iremos con este tipo de enseñanza? ¿Qué será de las nuevas generaciones de adventistas? ¿Qué será de los jóvenes? Mediante algunos escritos denominacionales se está anulando el mensaje de 1844 y la expiación final que se está llevando a cabo en el lugar Santísimo del Santuario Celestial por nuestro Señor Jesucristo, nuestro Sumo Sacerdote.

Vuelvo a repetir: Si decimos que la expiación ha sido en la cruz, N.S. Jesús no tiene razón de haber entrado al lugar santísimo en 1844. Si no hay 1844, no hay hora del juicio. Si no hay hora del juicio, no hay mensaje de los Tres Ángeles. Si no hay mensaje de los Tres Ángeles, no hay razón de la existencia de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, y solo seríamos una iglesia más.

Hermanos volvamos a las Sendas Antiguas, a los hitos que nos han hecho la Iglesia que anuncia la hora del Juicio, del ministerio de Jesús como nuestro Sumo Sacerdote, que limpia, perdona y que nos expía - nos pone en buena relación con nuestro Padre Celestial- mediante la santificación que imparte el Espíritu Santo.
 

El mensaje del Santuario no solo es saber que hay cortinas, muebles, que N.S. Jesús ministra en el lugar santísimo. También es necesario entender las implicaciones espirituales para nosotros.

Me gustaría solo mencionar algunas.

Cuando el penitente llevaba la víctima al santuario, la victima debía de ser sin defecto, macho de un año. Al ser sacrificada el sacerdote limpiaba los intestinos de la victima.
“Y cortarás el carnero por sus piezas, y lavarás sus intestinos, y sus piernas, y las pondrás sobre sus piezas y sobre su cabeza.” (Éxodo 29:17 SSE)

Dice, “lavarás sus intestinos”, aún los intestinos tenían que ser lavados. Cuando nosotros nos presentamos a Dios, como víctimas para el sacrificio, ¿Cómo van nuestros intestinos? ¿Están limpios? ¿Hemos guardado nuestro cuerpo limpio?

Dentro del Arca del Pacto, donde Dios se presentaba delante del Sumo Sacerdote, ese mueble tiene en su interior: la ley de Dios, la vara de Aarón que reverdeció y una porción del maná que caía en el desierto. (Éxodo 16:33-35) Luego el pueblo no quiso la comida que Dios les daba.  Solo maná ven nuestros ojos decían. (Números 11:6)  ¿Ocurrirá lo mismo hoy día? ¿Qué representa ese maná dentro del arca del pacto? Al igual que al Israel antiguo, el día de hoy Dios le ha dado al Israel moderno, una comida de ángeles. (Salmos 78:23-25)
La reforma pro-salud es una rama de la obra evangélica que preparará al pueblo de Dios, para la venida de Cristo.

“El 10 de diciembre de 1871 me fue mostrado nuevamente que la reforma pro salud es un ramo de la gran obra que ha  de preparar a un pueblo para la venida del Señor. Está tan íntimamente relacionada con el mensaje del tercer ángel como la mano lo está con el cuerpo.  La ley de los Diez Mandamientos ha sido considerada livianamente por los hombres, pero el Señor no quiso venir a castigar a los transgresores de dicha ley sin mandarles primero un mensaje de amonestación.  El tercer ángel proclama ese mensaje.  Si los hombres hubieran sido siempre obedientes al Decálogo, y hubiesen llevado a cabo en su vida los principios de esos preceptos, la maldición de tanta enfermedad que ahora inunda al mundo no existiría.” Consejos sobre el Régimen Alimenticio CSRA, Pág. 81.

¿Cómo pueblo, hemos adoptado esa comida de ángeles que el Señor nos envía?  Si no la adoptamos, ¿Cómo estarán nuestros intestinos para presentarnos como sacrificio?

Y quemarás todo el carnero sobre el altar: es holocausto al SEÑOR, olor grato, es ofrenda quemada al SEÑOR.
(Éxodo 29:18 SSE)

Si olvidamos nuestro mensaje distintivo, ¿no estamos desechando nuestro mensaje? Si lo desechamos, ¿seremos para siempre la Iglesia de la niña del ojo del Señor? ¿Si rechazamos el mensaje de Dios, no será quitado nuestro candelero y lo tomará otra persona?  “Por lo cual ten memoria de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; si no, vendré presto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te enmendares.” (Revelaciones 2:5 SSE)
 

(Romanos 11:13 -24 Sagradas Escrituras SSE)
Porque si el desechamiento de ellos es la reconciliación del mundo, ¿qué será el recibimiento de ellos,  sino vida de entre los muertos?
Y si el primer fruto es santo, también lo será el todo, y si la raíz es santa, también lo serán las ramas.
Y si algunas de las ramas fueron quebradas, y tú, siendo oliva silvestre, has sido injertado en lugar de ellas, y has sido hecho participante de la raíz y de la grosura de la oliva; no te jactes contra las ramas; y si te jactas, sabe que no sustentas tú a la raíz, sino la raíz a ti.
Dirás pues: Las ramas fueron quebradas para que yo fuese injertado.
Bien; por su incredulidad fueron quebradas, mas tú por la fe estás en pie. No te ensoberbezcas, antes teme.
Que si Dios no perdonó a las ramas naturales, a ti tampoco te perdonará. (Romanos 11:21 SSE)
Porque si tú eres cortado de la oliva que es silvestre por naturaleza, y contra natura fuiste injertado en la buena oliva, ¿cuánto más éstos, que son las ramas naturales, serán injertados en su oliva? (Rom 11:24 SSE)”

“La iglesia adventista del séptimo día debe ser pesada en la balanza del santuario.  Será juzgada conforme a las ventajas que haya recibido.  Si su experiencia espiritual no corresponde a los privilegios que el sacrificio de Cristo le tiene asegurados; si las bendiciones conferidas no la capacitaron para cumplir la obra que se le confió, se pronunciará contra ella la sentencia: "Hallada falta." Será juzgada según la luz y las ocasiones que le fueron deparadas.” Joyas de los Testimonios Tomo 3, Página 251.

No repitamos el caso del Israel antiguo. ¡Bendiciones! Compilado por http://www.laicos.org  Christian Gutiérrez


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Cartas a las Iglesias por M.L. Andreasen