
Por
Pr. Colin D. Standish.
Todo
comenzó en septiembre de 1973 en Camp Mohaven, Ohio.
Una
conferencia sobre el papal de las mujeres en la iglesia fue organizada
por consejo de ciertos líderes de la Asociación General
bajo
el liderazgo del que fuera entonces director del Instituto de
Investigación
Bíblica. Los teólogos fueron quienes parecían
haber
abierto la puerta a los proponentes, urgiendo la ordenación de
las
mujeres. En Camp Mohaven, reportaron que: “La Biblia ni defiende ni
prohíbe
la ordenación de mujeres al ministerio, y que por lo tanto,
éste
era un asunto que compete a las normas eclesiásticas y
administrativas.”
Adventist Affirm, otoño del año 1989, Pág. 42.
Esta
conclusión influyó para que el tema de
la ordenación de las mujeres, fuera colocado en la agenda del
Consejo
Anual de Octubre del año 1973. No carece de importancia el hecho
de que ese tema fuera introducido en ese momento, cuando el pastor
Robert
Pierson, presidente de la Asociación General, en ese entonces,
apoyado
por el pastor Kenneth Wood quien era en esa época editor de la
Review
and Herald (actualmente Adventist Review – La Revista Adventista,
edición
inglesa- estaba tratando de traer un poderoso reavivamiento y reforma a
la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Como resultado, el
asunto ha sido presentado un número de veces ante el Consejo
Anual,
y en año 1990 llegó a ser quizás el tema de mayor
enfoque en la sesión de la Asociación general en
Indianápolis.
Antes
de la sesión de la Asociación General del año 1975
en Viena, Austria, ante la cual fui delegado, había escuchado
pequeños
rumores respecto a la ordenación de mujeres; pero, no
tenía
idea alguna del Consejo de Mohaven del año 1973.
No
obstante, sorprendentemente me vi envuelto en el debate antes de la
convocada
sesión de la Asociación General en al año 1975. Un
número de comités organizados para lograr objetivos
determinados
son establecidos para dialogar y someter temas importantes antes de
cada
sesión de la Asociación General. A causa de que era el
presidente
del Columbia Union College, situado a tan sólo una milla de la
entonces
sede de la Asociación General (ASOCIACIÓN GENERAL) y
probablemente
en razón de la ubicación de éste, fui escogido en
lugar de cualquier otro presidente de universidad para sentarme en
tales
comités.
Un
comité de esa naturaleza estaba constituido por cuarenta o
cincuenta
personas, muchas con antecedentes denominaciones, pero incluyendo
algunos
laicos bajo la presidencia de uno de los vicepresidentes de la
ASOCIACIÓN
GENERAL.
Después
de los preliminares, el presidente indicó que había
cuatro
temas que serían enfocados por el comité, uno de los
cuales,
era la ordenación de mujeres. Tenía la esperanza de que
no
sería colocado en ese comité, pero no sólo fui
asignado
a él; si no que el presidente se volvió y dijo: “Colin,
quiero
que lo presidas.”
Rogué
ser relevado de ese cometido, pero él se mostró
inflexible.
Recuerdo haber orado, “¿Señor, qué haré?”
mientras
caminaba hacia el alojamiento que compartía con diez o doce
miembros
del comité más grande, quienes también
habían
sido designados para unirse a este sub-comité.
La
secretaria del presidente del comité había sido nombrada
como miembro de éste y de inmediato le dimos la responsabilidad
de ser también la secretaria del nuestro. Le dije al
comité
que la única forma que sabia en que podríamos tratar este
tema, era investigando el consejo dado por la Inspiración, un
concepto
al cual los miembros del mismo consintieron. De esta manera dividimos
el
grupo en dos, pidiendo a la mitad investigar todo lo que pudiese ser
establecido
usando la Biblia y a la otra mitad lo que podría ser determinado
mediante el Espíritu de Profecía. Sugería que los
que usaran el Espíritu de Profecía aprovecharan la ayuda
para investigar cualquier información que pudiesen descubrir
sobre
este tópico. Debemos tener presente que esto ocurrió
mucho
tiempo antes de la llegada del CD ROM, en el cual casi todos los
escritos
del Espíritu de Profecía están disponibles.
Después
de varias horas de investigación convocamos de nuevo la
reunión.
Los que investigaban la Biblia habían concluido que no
había
en ella ninguna evidencia acerca de la ordenación de mujeres.
Los
que buscaban en el Espíritu de Profecía presentaron una
declaración
para nuestra consideración: “Las mujeres que están
deseosas
de consagrar algo de su tiempo al servicio del Señor
deberían
ser designadas para visitar a los enfermos, cuidar de los
jóvenes,
y ministrar a las necesidades de los pobres. Deberían ser
apartadas
para esta obra por medio de la oración y la imposición de
manos.” Advent
Review and Sabbath Herald 07-09-1895 The Duty of the Minister and the
People
.
Debe
notarse, que éste era un servicio de media jornada y que estaba
en el contexto de un artículo referente a la forma en que los
laicos
deben apoyar la obra del ministro. Aunque el pasaje en ninguna manera
se
refiere a la ordenación de ministros y con frecuencia la
imposición
de manos no está asociada con la ordenación (por ejemplo,
la imposición de las manos sobre el enfermo), no obstante, el
subcomité recomendó
al comité en general que se le prestara consideración a
la
ordenación de mujeres para el cargo de diaconisa. El
subcomité
señaló que no había ningún consejo divino
que
apoyara la ordenación de mujeres como ancianos o pastores.
No
obstante no estaba preparado para la reacción hostil al reporte
cuando éste fue leído. El presidente, dirigiéndose
a su secretaria, quien había leído el reporte, dijo: “No
te coloqué en ese comité para que trajeses esa clase de
reporte.”
Luego con gran firmeza dijo: “Esta es la dirección que estamos
tomando
debemos movernos hacia la ordenación de mujeres pastores.” Mi
preocupación
no fue mejor cuando ofrecí un corto discurso en el cual
señalé
que no podíamos imitar las costumbres que el mundo estaba
siguiendo.
Expliqué que en el tiempo del establecimiento dela nación
judía, era la costumbre en el medio oriente, ordenar sacerdotes
y sacerdotisas. Esto era el verdadero paganismo egipcio, y era
tradicional
de los paganos cananeos que rodeaban la nación israelita.
Señalé
que tener diosas y sacerdotisas era parte del concepto del balance de
las
fuerzas cósmicas en el universo que pone los cimientos de la
teología
del paganismo. Fue la misma teología que promovió el
equilibrio
del bien y el mal, de la verdad y el error. Esa teología es
maldita
para el Dios del universo. Por esa razón, quedé perplejo
cuando el director de ministerial de la Asociación General dijo:
“No
me importa si viene del paganismo o no, estamos moviéndonos en
esa
dirección.”
Corto
tiempo después se tomó un voto y quedé estupefacto
de que sólo otro hombre además de mí, votaran
contra
la recomendación para proseguir el tema de la ordenación
de mujeres pastores. ¿Qué había sucedido al resto
de mi comité que había votado menos de una hora antes
unánimente para
apoyar el reporte que habíamos presentado? Parecía que
las
pocas palabras emotivas de dos altos funcionarios de la
ASOCIACIÓN
GENERAL tenían más valor que cualquier que cualquier cosa
que pudiéramos hallar en la Biblia o en el Espíritu de
Profecía.
En
ese momento, supe la dirección obvia en la que nos
estábamos
moviendo. Indiscutiblemente, mi sorpresa aumentó por el hecho de
que había considerado a esos hombres como dos de los
líderes
más conservadores de la ASOCIACIÓN GENERAL de esa
época.
Esa
acción y otros eventos subsiguientes me han convencido de que la
batalla concerniente a la ordenación de las mujeres no es entre
dos compresiones diferentes de pasajes de las Escrituras o del
Espíritu
de Profecía; si no entre aquellos que con seguridad basan su fe
y prácticas en la Palabra de la inspiración, y aquellos
que
están dispuestos a seguir los conceptos equivocados de la
sociedad
y los argumentos sutiles del razonamiento humano.
Desde
entonces, la determinación del movimiento feminista dentro de la
iglesia Adventista del Séptimo Día ha sido incesante.
Asistí
al Consejo Anual del año 1990 en el cual feministas protestaron
con carteles que demandaban la ordenación de las mujeres.
Algunos
declararon públicamente que la decisión que se tomara en
ese asunto determinaría si sus diezmos fuesen devueltos a la
denominación.
Esas son presiones que muchos líderes parecen impotentes de
resistir.
¿Qué
dice la Inspiración?
Recordemos
que las Escrituras no hablan directamente de la ordenación de
las
mujeres. Sin embargo, podemos ver a Dios a través de todas las
Escrituras
ordenando hombres para llenar el papel de sacerdote. Como el esposo es
la cabeza de la familia, así el hombre es el líder
natural
de las familias en la congregación que constituye la iglesia..
“Por
esta causa te dejé en Creta, para que corrigieses lo que falta,
y pusieses ancianos por las villas, así como yo te mandé: El
que fuere sin crimen, marido de una mujer, que tenga hijos fieles que
no
estén acusados de disolución, ó contumaces.” Tito
1:5-6.
“A
la mujer dijo: Multiplicaré en gran manera tus dolores y tus
preñeces;
con dolor parirás los hijos; y á tu marido será tu
deseo, y él se enseñoreará de ti.”
Génesis:3:16.
“Mas
quiero que sepáis, que Cristo es la cabeza de todo varón;
y el varón es la cabeza de la mujer; y Dios la cabeza de
Cristo.”
1Cor:11:3.
“La
mujer aprenda en silencio, con toda sujeción. Porque
no permito á la mujer enseñar, ni tomar autoridad sobre
el
hombre, sino estar en silencio.
Porque
Adam fué formado el primero, después Eva;
Y
Adam no fué engañado, sino la mujer, siendo seducida,
vino
á ser envuelta en transgresión:
Empero
se salvará engendrando hijos, si permaneciere en la fe y caridad
y santidad, con modestia.” 1 Timoteo 2:11-15.
“En
la creación Dios la había hecho igual a Adán. Si
hubiesen permanecido obedientes a Dios en concordancia con su gran ley
de amor, siempre hubieran estado en mutua armonía; pero el
pecado
había traído discordia, y ahora la unión y la
armonía
podían mantenerse solo mediante la sumisión del uno o del
otro. Eva había sido la primera
en pecar, había caído en tentación por haberse
separado
de su compañero, contrariando la instrucción
divina. Adán
pecó a sus instancias, y hora ella fue puesta en sujeción
a su marido. . .” El Hogar Adventista, Pág. 100.
Aunque
”no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo
Jesús.” Gálatas 3:28.
Parece
que Dios le ha dado funciones diferentes al hombre y a la mujer. La
sociedad
ha rebajado la labro de la madre haciendo que otras actividades sean
más
importantes que el cuidado de sus hijos. Sin embargo, las mujeres, las
mujeres no deben considerarse inferiores porque el hombre sea la cabeza
de la familia, ya que Cristo-aunque era igual al Padre-se
sometió
a Él como un siervo, reconociéndolo como su cabeza.
Véase
Filipenses 2:6:-9; 1 Corintios 11:3.
“Junto
a su esposo, Eva había sido perfectamente feliz en su hogar
edénico;
pero, a semejanza de las inquietas Evas modernas, se lisonjeaba con
ascender
a una esfera superior a la que Dios le había designado. En
su afán de subir más allá de su posición
original,
descendió a un nivel más bajo. Resultado
similar alcanzará las mujeres que no están dispuestas a
cumplir
alegremente los deberes de su vida de acuerdo con el plan de Dios...”
El
Hogar Adventista, Pág. 100.
A
pesar de que la Inspiración no ordena que la mujer sea la cabeza
espiritual, hay numerosas apelaciones tanto a las mujeres como a los
hombres
para que ayuden a la iglesia en muchos aspectos de ministerios
médico
y espiritual.
El
movimiento feminista.
Por
casi seis mil años el pueblo de Dios ha resistido el ejemplo
pagano,
pero en esta era de ecumenismo, y de los engaños finales de
Satanás,
muchas iglesias han capitulado. Y ahora parece que nuestra amada
iglesia
mundial, está a punto de tomar una decisión tal. La
hermana
White ha aclarado la situación tanto como es posible hacerlo:
“Aquellos
que se sienten llamados a unirse al movimiento a favor de los derechos
de la mujer, y a la así llamada reforma del vestido,
deberían
cortar toda conexión con el mensaje del tercer ángel. El
espíritu que acompaña al uno no puede estar en
armonía
con el otro.” Testimonios, tomo 1, Pág. 457.
Algunos
de los mismos temas que fueron defendidos fuertemente en los
movimientos
de los derechos femeninos en los años 1860, son vigorosamente
promovidos
hoy, pero el movimiento feminista de hoy día ha ido más
allá
de los objetivos que tenía en los años de 1860. La
ordenación
de las mujeres al liderazgo de la iglesia ha sido fuertemente debatida
y llevada a cabo en bastantes denominaciones protestantes.
Este asunto
fue enfatizado por una observación publicada en un
periódico
australiano: “La reevaluación por el feminismo de la
religión
institucionalizada y la iglesia influenciada por éste, la
sinagoga,
y los que asisten a las mezquitas, ha estado en marcha en su forma
actual
por más de treinta años.” Sydney Morning Herald, 25 de
Agosto
de 1987.
El
artículo continuó citando a la única mujer
teóloga
en Australia: “Ella ve las Escrituras, como tan condicionadas a la
naturaleza
patriarcal de las sociedades en el tiempo en que fueron escritas, que
su
lenguaje y sus suposiciones básicas acerca de la sociedad son
discriminatorios.
Supongo que la Biblia tendrá que desaparecer progresivamente, es
un lenguaje post-cultural.” Ibíd. Seguramente tales
observaciones
no deberían ser ignoradas por un pueblo que declara haber
aceptado
la Biblia como el único fundamente de su fe y práctica.
El
feminismo en el adventismo.
Se
han hecho serios esfuerzos, para oponerse a la trágica
intrusión
del feminismo en la iglesia Adventista del Séptimo Día.
En
el año 1987 el tema de la ordenación de la mujer fue la
base
del establecimiento de una nueva publicación, Adventist
Affirm.
La primera edición hizo muchas preguntas importantes,
relacionadas
con el asunto de la ordenación de la mujer, contestadas con
excelentes
declaraciones bíblicas.
En
el otoño de 1989, una publicación completa de Adventist
Affirm
fue nuevamente dedicada a un estudio de nuestros editores mejor
conocidos
por su postura basada en la Biblia contribuyeron, incluyendo al
fallecido
Dr. Gerhard Hasel, al Dr. C. Mervin Maxwell, a Laure Damsteegt, al Dr.
Gordon Hyde, a la Dra. Mercedes Dyer, y al Dr. Raymond Holmes. La
Hermana Damsteegt
presentó un informe muy penoso sobre uno de los muchos debates
acerca
de la ordenación de las mujeres, éste en particular
sostenido
en Cohuta Springs, en julio de 1989.
En
ese artículo ella describió un arreglo preparado y
discutido
apresuradamente, que condujo a una decisión incorrecta. El
acuerdo,
el cual fue eventualmente votado en la sesión de la
ASOCIACIÓN
GENERAL en el año de 1990, fue que, las mujeres no serían
ordenadas, pero que podrían funcionar en todos los aspectos como
ministros, cumpliendo el mismo papel que los ministros varones,
incluyendo
el oficiar en: Bautismos, dedicaciones, casamientos, funerales, ect. Es
difícil comprender la ingenuidad de la mayoría de los que
votaron por estas soluciones tan comprometedoras.
Las
feministas no estarán satisfechas hasta que
no logren el proceso completo de ordenación. Este voto las
llevó
un paso más cerca de su objetivo final.
Miremos
el desarrollo de este movimiento de igualdad femenina. Su historia es
parecida
a la de muchas iglesias caídas del protestantismo.
1) En iglesias
liberales grandes, una mujer fue primeramente designada, no para ser
obrera
bíblica, sino como parte del cuerpo pastoral.
2) Finalmente fue
llamada pastor.
3) Luego fue ordenada como pastor de una iglesia local.
4) Entonces, recibió aprobación para ejecutar las mismas
funciones de un pastor ordenado. Y finalmente. 5) Será ordenada
como ministro.
Es
inteligente notar la dirección de los argumentos. Cuando se
ejerce
la presión para permitir que las mujeres realicen las mismas
labores
que un ministro, se garantiza, que esto no es una ordenación.
Pero,
más tarde, en razón deellas
están cumpliendo los mismos deberes de un ministro, se argumenta
que están desempeñando estas funciones, por lo tanto,
serán
ordenadas al ministerio. Pareciera que muchas personas tienen poca
percepción
de las consecuencias que a la larga tendrán las consecuencias a
corto plazo.
Un
número de autores han tratado de enfocar los problemas de la
ordenación
de las mujeres. Recientemente, Raymond Holmes ha discutido las
profundas
implicaciones de ésta ordenación en su impresionante
libro
The tip of An Iceberg. En su libro, el Dr. Holes coloca el tema
en el contexto de la autoridad eclesiástica. El dice: “La
autoridad
institucional de la iglesia nunca puede reemplazar a la Palabra de
Dios.
La autoridad de la iglesia es derivada, no inherente. Mientras la
iglesia
sea fiel a la Biblia, su autoridad es evidente. Pero cuando ésta
ya no sea fiel a la Biblia, su autoridad puede ser impugnada. Los
adventistas
creen en la infabilidad de las Escrituras, no en la infabilidad de los
administradores, del clero, de los educadores, de los teólogos,
del personal de experiencia, de los comités o de las juntas de
iglesia.”
“El
oficio” pastoral y la Palabra de Dios no pueden ser separados el uno
del
otro. Si el oficio es separado de la Palabra, éste no tiene
existencia
válida. El papel sacerdotal (de siervo) del ministerio no puede
ser separado de la función profética (de
reprensión).
Cuando el ministro deja de ser un profeta, es decir un predicador de la
verdad bíblica, puede continuar siendo reconocido como sacerdote
pero éste ya no ejerce el oficio de la Palabra. El ministro
puede
tener autoridad institucional, pero no tiene autoridad divina, y la
iglesia
institucional donde el ministerio no está en armonía con
la Palabra, no tiene autoridad divina para efectuar la
imposición
de las manos para ordenar a nadie.” C.
Raymond Holmes, The Tip of An Iceberg, Pág. 40. Acerca de
la ordenación de las mujeres, Holmes dijo: “Hemosvisto
que en la sociedad cristiana, a las mujeres se les dieron sus lugares
legítimos,
como fueron establecidos en la creación, y que la sociedad
cristiana
sirvió para confrontar la denigración que la sociedad
pagana
hace de la mujer. También hemos visto que había varias
mujeres,
de las cuales muchas, que merecieron el encomio de Pablo, ayudaban en
ministerios
en la iglesia primitiva, y esas mujeres y los hombres disfrutaban de
completa
igualdad espiritual.
Sin
embargo, también hemos visto que a las mujeres se les ha
prohibido
ejercitar un papel de liderazgo en la congregación. Debe hacerse
una clara distinción entre el oficio y la función. Dios
está
llamando a las mujeres al ministerio; pero no la posición del
liderato
en el cual la autoridad es ejercitada sobre los hombres. Sin duda
ésta
es la razón, por la cual, Elena de White cuyo llamado al
ministerio
fue excepcional, no vaciló en profetizar y exhortar, mientras
que
nunca persiguió la ordenación al oficio
eclesiástico.
En este sentido, como también en otros, su vida y ministerio
estuvieron
en armonía con las Escrituras.” Ibíd. Pág. 150.
El
Dr. Holmes trata el tema de “la división”. Algunos reconocen la
naturaleza conflictiva del tema de la ordenación de las mujeres.
En vez de buscar soluciones que requieren una sumisión a las
Escrituras,
recurren a las tácticas propias de un estadista. En otras
palabras,
se busca una solución política tal y como el arreglo
comprometedor
que se hizo en Indianápolis durante la sesión de la
ASOCIACIÓN
GENERAL, cuando se rechazó la ordenación de mujeres,
mientras
que se les permitía ejecutar las funciones de un ministro sin la
ordenación. Como fue predicho, la bien intencionada tentativa de
mantener felices a ambos lados, ha fracasado, porque ha proporcionado
la
base para futuros conflictos como ocurre inevitablemente con casi todos
los compromisos.
“Las
soluciones políticas no pueden resolver los asuntos
bíblicos.
El ceder a la agenda feminista acerca de la ordenación de las
mujeres,
nos aleja de la fidelidad a la Escritura.” Ibíd. Pág.
130.
¡Cuán precisa ha resultado esta última
declaración
del pastor Holmes! Cualquier solución mediante una
concesión
nunca es la solución de Dios y jamás resuelve el
problema.
Debe haber una reafirmación de un carácter moral y
espiritual
entre los líderes que toman las decisiones en la iglesia de Dios.
Hace
algunos años, escribí una carta al presidente de la
ASOCIACIÓN
GENERAL de aquel entonces expresándole mis preocupaciones y
predicciones
respecto al movimiento de la ordenación de las mujeres.
La
carta fue escrita desde British Columbia, después de
haber leído un artículo especial redactad por un antiguo
moderador de la Iglesia de Canadá. Él estaba defendiendo
a aquella iglesia contra la presión de ordenar, a conocidos
ministros
homosexuales. Fue obvio que en años anteriores la iglesia de
Canadá
había capitulado a la presión para la ordenación
de
mujeres. Ahora, un comité especial había recomendado la
posibilidad
de ordenar algunas lesbianas y homosexuales en esa iglesia. El concilio
en pleno había de tomar esa decisión más tarde
durante
aquel año. En mi carta al entonces presidente de la
ASOCIACIÓN
GENERAL expresé en parte: “No soy profeta, pero como estudiante
de historia, puede predecir que si la batalla por la ordenación
de las mujeres en la iglesia adventista se gana, la siguiente batalla
será
sobre la ordenación al ministerio de homosexuales y lesbianas.
Pueden
decir “imposible”; yo digo, “inevitable”. Si observamos las tendencias
en nuestra iglesia, podemos ver como siguen casi sin fallar, las de
otras
iglesias. Simplemente estamos más atrasados que ellos unos
veinte
años. Estoy orando para que Dios prevalezca en este asunto.
Tenemos
que detenernos en alguna parte. Creo que no debemos permitir irnos casi
a pique. Toda la jerga teológica no pueden producir un
“así
dice el Señor”, para proseguir
en la dirección en que parecemos estar moviéndonos en la
ordenación de las mujeres.
“Tampoco
está bien decir que muchas de nuestras mujeres están
actuando
en varias partes del mundo con plena autoridad pastoral. Esto no
significa
que apoyemos esta situación. Aunque esta sea difícil,
tendremos
que retroceder de tal dirección.” Carta al pastor Neal Wilson,
30
de mayo de 1988. Sin embargo no tengo la mejor duda de que si las
mujeres
son ordenadas al ministerio, el siguiente campo de batalla será
la presión del grupo de homosexuales activosdentro
de la iglesia, agitando para obtener la ordenación al ministerio
adventista del séptimo día de muchos de entre sus filas.
Creo que sólo el retorno de nuestro Señor nos
salvará
de que este proyecto se convierta en una realidad.
Vamos
a resumir lo que ha sucedido desde que la ASOCIACIÓN GENERAL del
año 1990 rechazó proponer la ordenación de las
mujeres
como pastores, pero ingenuamente cedió a la presión de
los
delegados de la División Norteamericana, para tener la autoridad
de permitir a las mujeres cumplir los mismos deberes, como los pastores
de sexo masculino. En verdad, sin el apoyo mundial, las mujeres ya
estaban
realizando estas funciones en Norteamérica antes de la
sesión
de la ASOCIACIÓN GENERAL del año 1990. La
Asociación
del Sureste de California estaba casi lista para declararse en
rebelión
total con una acción que habría
desafiado la decisión tomada por la sesión de la
ASOCIACIÓN
GENERAL del año 1990, ordenando unilateralmente mujeres pastores.
Algunos
creen que sólo la intervención
del pastor Tom Mostert, presidente de la Unión del
Pacífico,
salvó a la asociación de proseguir con sus planes de
ordenar
mujeres a pesar del voto de la sesión de la ASOCIACIÓN
GENERAL.
Si su decisión hubiese estado de acuerdo con la Palabra de
Dios hubiera sido apropiada; pero estando completamente fuera de
armonía
con la Palabra de Dios, representaba un paso monumental hacia la
rebelión
en contra de la iglesia de Dios. No obstante, el asunto
permaneció
como un problema socio-político. Los principios bíblicos
no fueron esenciales cuando posteriormente se tomo la decisión
de
no en contra del cuerpo de la iglesia, pero, la agitación
continua
y finalmente los lideres de la División Norteamericana votaron
unanimente,
para urgir que esta reconsideración a la ordenación de
las
mujeres, fuera determinada en la sesión de la ASOCIACIÓN
GENERAL del año 1995. Es interesante notar que la
División
Norteamericana está dispuesta a dividir posiblemente a la IASD,
pidiendo que cada división tenga el derecho de determinar si
debe
ordenar o no a las mujeres como pastores.
Esperamos
que el liderazgo de las divisiones alrededor del mundo vea las
implicaciones
tan dañinas de esta acción. Por ejemplo, en mi propia
ordenación,
fue claramente establecido que yo había sido ordenado al
ministerio
mundial de la iglesia. Una declaración tal tendría que
ser
cambiada para las mujeres, si algunas divisiones rehúsan aceptar
la ordenación de mujeres pastores. También
tendríamos
que esperar que se ejercería presión sobre las divisiones
que inicialmente no se unieran, al poderoso esfuerzo de la
división
Norteamericana.
Ahora,
hagamos un resumen de los resultados inevitables de una acción
de
la sesión de la ASOCIACIÓN GENERAL que permita que las
divisiones
individuales, tengan la libertad de tomar su propia decisión
sobre
este problema:
(1) Abriría una
compuerta para que en el futuro se
tomen otras decisiones que desintegrarán más la unidad de
la IASD.
(2) A pesar de que se acusa a
la obra de sostén propio
de traer división y cisma dentro de la IASD, las abrumadoras
divisiones
no han venido de esa fuente sino del incesante ataque de la
facción
de mentalidad mundana de la iglesia, la cual, parece sentir muy
poca preocupación
por la desunión y la aflicción que está causando.
El añadir la ordenación de las mujeres seria agregar aun
otro problema, a los asuntos ya cismáticos de la naturaleza
humana
de Cristo, la salvación en pecado, los servicios de
celebración,
y PNL (Programación Neuro-
Lingüística). Nuestra amada iglesia sé
dividiría
aun más.
Cada
una de estas intrusiones son claramente prohibidas por Dios. La
única
razón para la existencia de la IASD, es que es una iglesia
especial
con un mensaje especial establecido sobre la pura e incorruptible
Palabra
de Dios, para llevar el Evangelio a toda nación, tribu, lengua y
pueblo. Cada una de estas intromisiones mencionadas anteriormente, han
sido específicamente concebidas para destruir la singularidad de
la IASD y descarrilarla de su misión.
(3)
El votar en la Conferencia General de 1995, para que se aprueba
que cada
División ejercite el derecho de tomar su propia decisión
acerca
de la ordenación, conducirá a que otros niveles de nuestra
iglesia,
tales como las asociaciones e iglesias locales hagan las mismas
demandas,
no solamente sobre este tema sino con respecto a muchos otros. (4)
Predigo
que una vez que las divisiones tenga el derecho de tomar esta
decisión,
entonces muy pronto aquellos que inicialmente se nieguen a aceptar tal
proposición en sus divisiones, también capitularán
bajo la creciente presión. (5) Cuando la batalla por la
ordenación
de las mujeres haya sido ganada, un número aún mayor de
creyentes
sinceros, se separará del brazo denominacional de la iglesia.
Serán
condenados por aquellos cuyos votos han sido responsables de su
desilusión.
(6) Una vez que la batalla por
la ordenación de las mujeres sea
ganada, si el tiempo durara, será la ordenación de
homosexuales
al ministerio. No me afecta el hecho de que algunos digan que este
nunca
será el caso. En décadas recientes la IASD ha mostrado
poco
poder moral para resistir la presión a seguir en las pisadas de
las iglesias caídas del protestantismo. Ya existe un poderoso
grupo
homosexual que ejerce presión en el adventismo del
séptimo
día, y su osadía aumenta.
(7) Si esta acción
destructiva
fuera votada en la Asociación General de 1995, sería aun
más difícil convencer a muchos adventistas fieles de que
la IASD no es Babilonia. Ya los abusos
en nuestra iglesia han llevado a un alarmante número de gente
preocupada
a llegar a esta conclusión.
(8) Una acción tal no
sería,
sino otro clavo en al ataúd del concepto una vez firmemente
establecido
de que “nosotros no tenemos otro credo que la Biblia.” Cada vez que se
toman acciones que no están de acuerdo con la
Inspiración,
un número mayor de miembros se vuelve hacia los lideres para
favorecer
sus decisiones en vez de seguir la Palabra de Dios. Una apoyo semejante
es fatal para sus esperanzas de vida eterna. Aún otros
podrían
perder la vida eterna a causa de su disgusto con los acontecimientos en
la iglesia, que una vez apreciaron tanto.
Ya
nuestra iglesia ha ido demasiado lejos. Un paso más que nos
aleje
de la verdad, nos coloca en el territorio de Satanás. El
día
que comenzamos a nombra mujeres como pastores en vez de obreras
bíblicas,
ya estábamos en el terreno de Satanás; cuando ordenamos
esas
damas a ancianos de iglesia, esa dirección fue más
firmemente
confirmada; cuando consentimos en permitir que esas mujeres realizaran
casi todas las funciones de un ministro, nos estábamos
consolidando
en contra de la Palabra de Dios.
Es
necesario ahora, si esta iglesia ha de recuperar la visión y la
misión que Dios ha colocado ante nosotros, anular todos esos
pasos
y explicar a través de las líneas inspiradas, los
principios
del Cielo.
Los
esfuerzos recientes tanto en la División del Pacífico Sur
como en la Norteamericana, para insensibilizar a sus miembros y urgir
la
agenda de las mujeres, deberían cesar inmediatamente. Si los
líderes
no tienen discernimiento moral o la firmeza para tomar una postura en
este
problema entonces el laicado debe
buscar líderes, que solamente sigan un “así dice el
Señor”.
De otra manera, la compuerta que ya ha sido abierta, estará
virtualmente
fuera de control.
La
sierva del Señor indicó, que la apostasía omega,
sería
de una naturaleza asombrosísima. Ciertamente la
desviación,
que ya hemos visto, califica como parte de la apostasía. El lado
positivo, es el hecho de que la deserción de la verdad, fue
predicha
claramente. Ahora sabemos que estamos llegando al fin del tiempo de
gracia.
Este hecho es un llamado urgente a todos nosotros, para que hagamos una
elección segura. Levantemos nuestras cabezas porque “nuestra
redención
esta cerca.” Ruego que nosotros los lectores seamos fieles a la Palabra
de Dios, no desviándonos ni a la derecha ni a la izquierda,
permitiendo
que Cristo tome posesión completa de nuestras vidas, para que
pronto
podamos presenciar la venida de nuestro bendito Señor.
1481-
¡No a la ordenación!
673-
Sí a la ordenación.
Nota
del recopilador de este sitio: Este artículo fue escrito en
1995.
De aquel entonces para aquí han pasado muchísimas cosas
de
las predichas por el Hno. Standish. Para más información
ver estos sitios de internet:
1)Mujeres
recibirán la misma Credencial Ministerial como los hombres en la
Conferencia del Suroeste de California. “Las mujeres hacen casi el 10
por
ciento de pastores en la conferencia de 60,000 miembros, la cuál
sirve en cinco condados en el sur y este de Los Ángeles.” http://www.laicos.org/crendencialparamujeres.html
2)1995:
La
IASD en Sligo Park VA ordenó 3 mujeres en violación de
las
reglas de la denominación. http://www.religioustolerance.org/femclrg6.htm#change
(Seventh-day
Adventists (Sligo Seventh-day Adventist Church in Takoma Park
VA ordained three women in violation of the denomination's rules). )
3) Presidente
mundial de la Iglesia adventista lamenta acción de una
Asociación
para otorgar idénticas credenciales ministeriales a hombres y
mujeres.
http://www.adventist.org/news/data/2000/03/0954947685/index.html.es
4)Liderazgo
de la Iglesia Adventista en Norteamérica clarifica
posición
respecto a la ordenación http://www.adventist.org/news/data/2000/03/0956080360/index.html.es
5) La Iglesia de Sligo "ordena" mujeres
al pastorado.
6) Una
"Pastora" Adventista dialoga sobre la iglesia y la acción comunitaria
Estas
son algunas de las cosas que suceden y que el Hno. Standish predijo con
asombrosa exactitud.
Es
tiempo de volver a las sendas antiguas.
