Los germinados: ¿Fuente de proteínas?
UNA RAZONABLE preocupación de los vegetarianos es de dónde obtener sus proteínas. Si bien es cierto que las carnes, los huevos y la leche son excelentes fuentes de proteínas, no son las únicas: los granos y las semillas también las contienen y, cuando se combinan adecuadamente, pueden proveer todos los aminoácidos necesarios para una buena alimentación, incluyendo los que son esenciales para la salud. Una fuente muy especial de proteínas son los germinados.
¿Qué es un germinado?
Es
el nombre que reciben los brotes de algunos granos, cereales u hortalizas, tales
como la alfalfa, las lentejas, los frijoles, los garbanzos y la soya, entre
otros. Los germinados son una excelente fuente de nutrientes tales como los
aminoácidos, las enzimas, los minerales, los oligoelementos y las vitaminas. Son
también alimentos fácilmente asimilables porque liberan todos los nutrientes
encapsulados y mejoran el valor nutricional de la propia semilla.
Los brotes son un alimento pre-digerido, por lo que son de fácil digestión aun
para las personas con problemas estomacales. Se pueden comprar en muchos puestos
de verduras pero también se pueden cultivar y conservar fácilmente en casa, por
lo que son muy económicos.
Eso también permite
saber que el producto no ha sido adulterado ni rociado con pesticidas. Pueden
producirse en cualquier época del año, y se sabe que la semilla es de calidad
porque de lo contrario no geminaría.
Otra ventaja de estos alimentos es que pueden consumirse de varias formas:
crudos (en ensaladas), cocidos, o salteados. De cocerlos, se recomienda
agregarlos a último momento para evitar que el calor destruya parte de sus
propiedades.
¿Cómo se obtienen los germinados?
Se obtienen
colocando la semilla o el grano en agua a temperatura natural. Se escogen
semillas o granos de buena calidad, se los coloca en un frasco de boca ancha en
remojo durante nueve a doce horas y, a continuación, se escurre el agua y se
tapa con una gasa y una liga. Hay que colocarlos inclinados y boca abajo para
evitar el exceso de agua que podría provocar el crecimiento de hongos, además de
enjuagarlos dos o tres veces al día hasta que salgan los brotes. Entonces pueden
ser expuestos a la luz solar para que crezcan las hojas y se tornen verdes por
la clorofila. Cuando alcancen unos dos o tres centímetros pueden ser guardados
en el refrigerador para su consumo.
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El
proceso de la germinación provoca que la semilla se hinche, y esto permite que
la cutícula que le sirve de cápsula se rompa. Asimismo, se produce una serie de
cambios importantes dentro de la semilla que la ayudan a convertirse en un
alimento especial: las proteínas se desdoblan en aminoácidos esenciales de fácil
absorción, y como los granos contienen grandes cantidades de carbohidratos
complejos, estos se transforman en maltosa y dextrina, que son de más fácil
digestión. Además se incrementa el contenido de vitaminas como la B (fil, B2,
B3), K, C y E, de betacaroteno, de oligoelementos (iodo, zinc, selenio, silicio,
cromo y cobalto) y de minerales como el calcio, el fósforo, el potasio y el
magnesio.
¿Tienen proteínas todos los germinados?
Así
es. Todos tienen
proteínas de buen valor biológico. ¿Qué tal entonces si comenzamos a consumir
germinados?
No dude en
escribirme a acostal@ucla.edu.ve.
El doctor Leo Acosta Palma es profesor de Endocrinología Ginecológica de la
Universidad Centro-Occidental Lisandro Alvarado, Barquisimeto, Venezuela.
Tomado de Revista Prioridades.