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La Navidad por Ellen G. White |
Tomado del Hogar Cristiano Cáp. 77, Pág. 434.
Todo énfasis suplido por este sitio.
La fiesta de la Navidad.-
"Ya llega la Navidad," es la nota que resuena
por el mundo, del este al oeste y del norte al sur. Para los jóvenes,
para los de edad madura y aun para los ancianos, es una ocasión
de regocijo general. Pero, ¿qué es la Navidad para
que requiera tanta atención?. . .
Se dice que el 25
de diciembre es el día en que nació Jesucristo,
y la observancia de ese día se ha hecho costumbre popular. Sin
embargo, no hay seguridad de que estemos guardando el día preciso
en que nació nuestro Salvador. La historia no nos da pruebas
ciertas de ello. La Biblia no señala
la fecha exacta. Si el Señor hubiese considerado tal
conocimiento como esencial para nuestra salvación, habría
hablado de ello por sus profetas y apóstoles, a fin de dejarnos
enterados de todo el asunto. Por lo tanto, el
silencio de las Escrituras al respecto nos parece evidencia de que nos
fue ocultado con el más sabio de los propósitos.
En su sabiduría, el Señor no reveló el lugar donde había sepultado a Moisés. Le enterró, luego le resucitó y lo llevó al cielo. Obró así en secreto para evitar la idolatría. Aquel contra quien se habían rebelado [los israelitas] mientras estaba en servicio activo, aquel a quien provocaron casi más allá de lo que podía soportar un ser humano, fue casi adorado como Dios después que la muerte lo separó de ellos. Por el mismo motivo Dios ocultó el día preciso en que nació Cristo, a fin de que ese día no recibiese el honor que debía darse a Cristo como Redentor del mundo y el único que debía ser recibido y en quien se debía confiar por ser el único capaz de salvar hasta lo sumo a todos los que se allegan a él. La adoración del alma debe tributarse a Jesús como Hijo del Dios infinito.* Review and Herald, 9 de diciembre de 1844.
Es difícil pasarla por alto.-
En vista de que el 25 de diciembre se observa para conmemorar el nacimiento de Cristo, y en vista de que por el precepto y por el ejemplo se ha enseñado a los niños que es en verdad un día de alegría y regocijo, os resultará difícil pasar por alto esa fecha sin dedicarle cierta atención. Es posible valerse de ella con un buen propósito.
Es necesario tratar a los jóvenes con mucho cuidado. No se les debe dejar que en ocasión de Navidad busquen diversión en la vanidad y la búsqueda de placeres, o en pasatiempos que pudieran perjudicar su espiritualidad. Los padres pueden controlar esto dirigiendo la atención y las ofrendas de sus hijos hacia Dios y su causa, y hacia la salvación de las almas.
En vez de ser ahogado y prohibido arbitrariamente, el deseo de divertirse debe ser controlado y dirigido por esfuerzos esmerados de parte de los padres. Su deseo de hacer regalos puede ser desviado por cauces puros y santos a fin de que beneficie a nuestros semejantes al suplir la tesorería con recursos para la grandiosa obra que Cristo vino a hacer en este mundo. La abnegación y el sacrificio propio caracterizaron su conducta, y deben caracterizar también la de los que profesamos amar a Jesús porque en él se concentra nuestra esperanza de vida eterna. Ibid. (Igual)
El intercambio de regalos.-
Se acerca la época de las fiestas con su intercambio de regalos, y tanto los jóvenes como los adultos consideran atentamente que pueden dar a sus amigos en señal de afectuoso recuerdo. Por insignificantes que sean los regalos, es agradable recibirlos de aquellos a quienes amamos. Constituyen una demostración de que no nos han olvidado, y parecen estrechar un poco más los lazos que nos unen con ellos. . . . Está bien que nos otorguemos unos a otros pruebas de cariño y aprecio con tal que no olvidemos a Dios, nuestro mejor Amigo. Debemos hacer regalos que sean de verdadero beneficio para quienes los reciban. Yo recomendaría libros que ayuden a comprender la Palabra de Dios o que acrecienten nuestro amor por sus preceptos. Proveamos algo que leer para las largas veladas del invierno.* Review and Herald, 26 de diciembre, 1882.
Libros recomendados para los niños.-
Son muchos los que no tienen libros ni publicaciones
relativas a la verdad presente. Representan, sin embargo, un importante
renglón en el cual se puede invertir dinero. Son muchos los pequeñuelos
a quienes se debieran proveer buenas lecturas. Las series de lecturas
y Poesías para el Sábado* son
libros preciosos que pueden introducirse en todo hogar. Las muchas sumas
pequeñas que suelen gastarse en caramelos y juguetes inútiles
pueden guardarse para tener con que comprar tales libros. . . .
Los que quieran ofrecer regalos valiosos
a sus hijos, nietos o sobrinos, pueden proporcionarles los libros mencionados
arriba, que se destinan a los niños. Para los jóvenes,
la Vida de José Bates es un tesoro; también lo son los tres
tomos de El Espíritu de Profecía.**
Estos tomos debieran estar en cada hogar del país. Dios está
dando luz del cielo, y ni una sola familia debiera quedar privada de ella.
Sean los regalos que ofrezcáis de tal índole que derramen
rayos de luz sobre la senda que conduce al cielo. Id., 11 de diciembre,
1879.
* El texto inglés menciona varias obras de ediciones agotadas desde hace mucho, pero debemos entender que los principios aquí presentados tienen igual aplicación en nuestros tiempos.
** Así se titulaban los libros de la Sra. E. G. de White que precedieron la serie que hoy comienza con "Patriarcas y Profetas" y termina con "El Conflicto de los Siglos."
No debe olvidarse a Jesús.-
Hermanos y hermanas, mientras estáis
pensando en los regalos que queréis ofreceros unos a otros, quisiera
haceros acordar de nuestro Amigo celestial, no sea que olvidéis
lo que él nos pide. ¿No le agradará nuestra demostración
de que no le hemos olvidado? Jesús, el Príncipe de
vida, lo dio todo para poner la salvación a nuestro alcance.
. . .Hasta sufrió la muerte, para
poder darnos la vida eterna.
Mediante Cristo es como recibimos toda bendición.
. . . ¿No compartirá nuestro Benefactor celestial las pruebas
de nuestra gratitud y amor? Venid, hermanos y hermanas, con vuestros
hijos, aun con los niños de brazos, y traed vuestras ofrendas a
Dios de acuerdo con lo que podáis dar. Hónrenle
vuestros corazones con melodías y alabadle con vuestros labios.*
Id., 26 de diciembre, 1882.
Es tiempo para honrar a Dios.-
El mundo dedica las fiestas a la frivolidad, el despilfarro, la glotonería y la ostentación. . . . En ocasión de las próximas fiestas de Navidad y Año Nuevo se desperdiciarán miles de dólares en placeres inútiles; pero es privilegio nuestro apartarnos de las costumbres y prácticas de esta época de degeneración; y en vez de gastar recursos simplemente para satisfacer el apetito y comprar inútiles adornos o prendas de vestir, podemos hacer de las próximas fiestas una ocasión de honrar y glorificar a Dios.*Id., 11 de diciembre, 1879.
Cristo debe ser el objeto supremo; pero
en la forma en que se ha estado observando la Navidad, la gloria se
desvía de él hacia el hombre mortal, cuyo carácter
pecaminoso y defectuoso hizo necesario que el Salvador viniese a nuestro
mundo. Jesús, la Majestad del cielo, el Rey del cielo, depuso su
realeza, dejó su Trono de gloria, su alta investidura, y vino a
nuestro mundo para traer auxilio divino al hombre caído, debilitado
en su fuerza moral y corrompido por el pecado. . . .
Los padres debieran recordar estas cosas
a sus hijos e instruirlos, renglón tras renglón, precepto
tras precepto, en su obligación para con Dios, no
en la que creen tener uno hacia otro, de honrarse y glorificarse mutuamente
con regalos.*Id., 9 de
diciembre , 1884.
Encaucemos sus pensamientos.-
Son muchas las cosas que pueden idearse con buen gusto y a un costo mucho menor que el de los regalos innecesarios que con tanta frecuencia se ofrecen a los niños y a los parientes. Así se manifestará cortesía en el hogar y habrá felicidad en él. 438
Podéis enseñar una lección a vuestros hijos al explicarles vuestros motivos por hacer cambios con respecto al valor de sus regalos y decirles que os convencisteis de que solíais considerar su placer antes que la gloria de Dios. Decidles que pensabais más en vuestro propio placer y en la satisfacción de ellos que en el progreso de la causa de Dios, a la cual descuidabais para manteneros en armonía con las costumbres y las tradiciones del mundo, haciendo regalos a quienes no los necesitaban. Como los antiguos magos, podéis ofrecer a Dios vuestros mejores regalos y demostrarle por vuestras ofrendas que apreciáis el don que hizo a un mundo pecaminoso. Encauzad los pensamientos de vuestros hijos en una nueva dirección, que los haga altruistas al incitarlos a presentar ofrendas a Dios por el don de su Hijo unigénito.*Id., 13 de noviembre, 1894.
"¿Tendremos árbol de Navidad?"-
Agradaría mucho a Dios que cada iglesia
tuviese un árbol de Navidad del cual colgasen ofrendas, grandes
y pequeñas, para esas casas de culto.* Nos han llegado cartas
en las cuales se preguntaba: ¿Tendremos un árbol de Navidad?
¿No seremos en tal caso como el mundo? Contestamos: Podéis
obrar como lo hace el mundo, si estáis dispuestos a ello, o actuar
en forma tan diferente como sea posible de la seguida por el mundo.
El elegir un árbol fragante y colocarlo en nuestras iglesias no
entraña pecado, sino que éste estriba en el motivo que hace
obrar y en el uso que se dé a los regalos puestos en el árbol.
El árbol puede ser tan alto y sus
ramas tan extensas como convenga a la ocasión, con tal que sus ramas
estén cargadas con los frutos de oro y plata de vuestra beneficencia
y los ofrezcáis a Dios como regalo de Navidad. Sean vuestros
donativos santificados por la oración.*
* En el articulo se aludía a ciertos proyectos de construcción entonces en ejecución. Las referencias se insertan aquí porque los principios presentados tienen aplicación para el día de hoy.
Las fiestas de Navidad y Año Nuevo pueden y deben celebrarse en favor de los desamparados. Dios es glorificado cuando damos para ayudar a los que han de sustentar familias numerosas.*Manuscrito 13, 1896.
No es un pecado-
No adopten los padres la conclusión de que un árbol de Navidad puesto en la iglesia para distraer a los alumnos de la escuela sabática es un pecado, porque es posible hacer de él una gran bendición. Dirigid la atención de esos alumnos hacia fines benévolos. En ningún caso debe ser la simple distracción el objeto de esas reuniones. Aunque algunos truequen estas ocasiones en momentos de negligente liviandad y no reciban la impresión divina, para otras mentes y caracteres dichas ocasiones resultan altamente benéficas. Estoy bien convencida de que pueden idearse substitutos inocentes para muchas reuniones desmoralizadoras.*Review and Herald, 9 de diciembre, 1884.
Diversiones inocentes.-
¿No os levantaréis, mis hermanas
y hermanos cristianos, y no habréis de ceñiros para cumplir
vuestro deber en el temor de Dios, y no ordenaréis este asunto de
modo que, en vez de carecer de interés, rebose de placer inocente
y lleve la señal del cielo? Sé que la clase más
pobre responderá a esta sugestión. Los más
ricos también debieran manifestar interés y dar regalos y
ofrendas proporcionales a los recursos que Dios les confió.
¡Ojalá que en los libros del cielo se hagan acerca de la Navidad
anotaciones cual nunca se las vio, por causa de los donativos que
se ofrezcan para sostener la obra de Dios y el fortalecimiento de
su reino!* 440
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16/12/2010