Una fruta milagrosa Con sabor a nuestras tierras: La Papaya

Una fruta milagrosa Con sabor a nuestras tierras: La Papaya

Esta fruta de color llamativo, de sabor dulce y siempre jugosa, tuvo su origen en las laderas volcánicas y lluviosas del sur de México y de Centroamérica. Pero gracias a la facilidad con que sus semillas viajan y a la rapidez con que las plantas dan frutos, llegó a los valles de América del Sur. Por eso, mil años antes de la llegada de los españoles ya era cultivada y muy apreciada en Perú.

Los indígenas de estas tierras estaban acostumbrados a vivir rodeados de plantas enormes pero los españoles no. Ellos nunca se hubieran imaginado que existían matas tan grandes, tan tupidas, tan altas y con colores tan vivos. Por eso se asombraron mucho cuando llegaron. Y muchos no podían creer lo que estaban viendo. En España no tenían ninguna fruta que se pudiera comparar con el tamaño de la papaya.

    Por eso, para explicar cómo era, dijeron que su tamaño era como el de una olla mediana. También les llamó mucho la atención la forma del árbol y dijeron que era una higuera alta, derecha y sin ramas, que en lo alto echaba unas hojas trepadas y anchas.
Los indígenas le daban distintos usos a la papaya. La comían como alimento. Usaban su tronco para hacer balsas y  cruzar los ríos. Y la utilizaban para aliviar y curar distintas enfermedades. Esto también lo observaron los españoles, sobre todo uno de ellos que tenía conocimientos de medicina y que estaba muy interesado en descubrir las virtudes medicinales de nuestras plantas. Se dio cuenta que los indígenas usaban la fruta para curar distintas enfermedades. Por ejemplo, la utilizaban antes de estar madura para hacer una conserva que ayudaba a no sentir tanto calor en el cuerpo. También el zumo I ya seco, servía para aliviar el dolor de vientre. Y observando y comprobando que de verdad la papaya daba estos resultados, llegó a comprender que la papaya tenía grandes poderes medicinales.

    Lamentablemente todos estos conocimientos se fueron perdiendo con el tiempo. Pero hace más o menos 150 años, unos químicos alemanes comenzaron a investigar profundamente las propiedades de la papaya. Luego otros científicos de Francia, Inglaterra, Estados Unidos y Japón, siguieron los estudios.
Ahora se sabe que la fruta tiene grandes cantidades de vitamina A, B y C, y que es una bendición para tratar problemas del sistema digestivo y de la piel.

    Fue así como el látex de la papaya o sea, el "sangrado", se convirtió en un gran negocio. En países como Sri Lanka, Tanzania y Uganda se explota el fruto verde en grandes plantaciones. El látex, convertido en polvo blanco, es enviado a laboratorios en Europa y América del Norte, donde es refinado, transformado, embotellado, patentado, rotulado y comercializado en remedios para el tratamiento de problemas gástricos, en polvos para ablandar carnes, en Iociones para la piel, en productos industriales para aclarar la cerveza y para suavizar los cueros y las lanas, y en medicina para innumerables tratamientos que sirven para curar heridas infectadas y suavizar cicatrices.
Sin embargo, en estos productos industriales y farmacéuticos, vendidos en todo el mundo, casi no se menciona a la fruta, fuente de tantos y tan sorprendentes efectos. Y así nuestros pueblos ignoran que al alcance de sus manos, tienen la medicina natural más completa en una fruta tan exquisita y tan de todos los días como es la papaya.
 
 

Usos prácticos de la papaya:

Las carnes duras se suavizan al envolverlas en sus hojas. Si se quiere suavizar la carne cuando se está sudando, se pone una tajada de papaya verde en el agua o se cubre la carne con pedazos de cáscara.
La ropa manchada, sobre todo con sangre, queda limpia al remojarla en agua de hojas de papaya o con la fruta medio verde. Lo mismo pasa con las telas de colores que están manchadas: al remojarlas, quedan limpias sin que se destiñan.

  

Usos medicinales de la papaya:

Una tajada al día, comida diariamente, ayuda a las personas a adelgazar porque facilita la digestión. También ayuda a las personas cuando padecen de estreñimiento.
Sus semillas machacadas o hechas polvo, ayudan a eliminar algunos parásitos intestinales como las lombrices.
La fruta madura aplicada sobre la piel, ayuda a eliminar las pecas ocasionadas por el sol, limpia los poros y deja la piel muy suave.
En los lugares donde no se encuentran hospitales ni farmacias, las hojas de la papaya se pueden aplicar en emplastos tibios sobre las heridas infectadas para ayudar a que se limpie y cicatrice la piel.

Y como si esto fuera poco, gracias a la papaya se han creado recetas de comidas deliciosas. Algunas de estas recetas las puede encontrar en la página 130, de este Almanaque.
Los nombres de las plantas y las frutas a menudo cambian un país a otro. Así por ejemplo, a la papaya le dicen fruta bomba en Cuba, fruto melocotón en algunas partes de México y en otras partes melón papaya. En algunas partes de América del Sur se le dice mamón. En Brasil mamao y en Venezuela, lechosa. En todos los países de Centroamérica se conoce con el nombre de papaya.
 

 

Algunas recetas con Papayas.

 

 Hojas de papaya cocinadas
Para esta receta se escogen las hojas que estén más verdes y sanas. Se cubren las hojas con agua fría. Se ponen fuego y antes de que el agua hierva se escurren y se vuelven a poner a cocinar en agua hirviendo. Se les agrega un poquito de sal y se cocinan a fuego muy lento. Luego se sacan las hojas y se cortan en trozos. Esta receta sirve para acompañar diferentes comidas como por ejemplo carnes o arroz blanco.

Dulce de papaya verde
1 papaya mediana bien verde
1 tapa de dulce o panela. Se puede sustituir por 1 libra de azúcar morena. Clavos de olor y canela al gusto

Preparación:

En una olla se pone a derretir a fuego mediano la panela el azúcar, los clavos de olor y la canela hasta que formen una miel. Por aparte se pela la papaya y se le quitan las semillas. Se parte en trozos alargados finos. Se añaden a la miel, se tapa la olla y se cocinan a fuego lento por media hora o hasta que suavicen. Si se desea se le puede agregar hojitas de higos cuando se está cocinando.

Tomado del Libro Almanaque de Escuela Para Todos 2003.
Número 38 ISBN1409-1860 1966 Anual (V.192 P)
Editorial Escuela para Todos.
 
  11/03/2010