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Los
productos integrales evitan desequilibrios alimenticios que hacen que muchas
personas tengan carencias de algunos nutrientes y excesos de otros.
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Las
pérdidas nutritivas que tienen lugar debido al proceso de refinamiento
de los alimentos son carencias remediables e innecesarias, pero mientras
los alimentos se sigan refinando por motivos comerciales es recomendable
consumir alimentos integrales.
Cuando
la dieta contiene productos integrales se evitan desequilibrios alimenticios
que hacen que muchas personas tengan carencia de algunos nutrientes y exceso
de otros.
Importación
de la masticación.
Los
alimentos integrales presentan varias ventajas.
En
primer lugar, dado que tienen una textura más firme y crujiente
que la de los productos refinados, devuelven el hábito de la masticación,
que debe seguir siendo el primer paso de la digestión, no sólo
por el triturado de los alimentos -que facilita el contacto entre éstos
y los jugos gástricos-, sino por la presencia en la saliva de sustancias
como la tialina, que inicia la descomposición de la féculas
presentes en cereales, legumbres y tubérculos, preparando su digestión.
Mayor
valor nutritivo.
Otro
de los beneficios de estos alimentos es su valor nutritivo, que suele ser
mayor que el de los alimentos refinados, sobre todo en vitaminas, minerales
y fibra. Algunas de estas sustancias son especialmente necesarias para
la digestión, como la vitamina B1, que ayuda a asimilar los carbohidratos,
y otras los son para el mantenimiento de la buena salud, como los antioxidantes,
fundamentalmente la vitamina A o beta caroteno, la E y la C. Las dos primeras
–A y E- son abundantes en el germen de los cereales, y se pierden completamente
cuando éstos se someten a un proceso de refinamiento; también
los son las grasas
poliinsturadas, importantes a la hora de controlar el colesterol.
Además,
uno de los efectos indirectos de los productos integrales es la reducción
del consumo de sal y azúcar.
Por
lo que se refiere a la sal, los alimentos integrales poseen más
sabor y más contenido en sales minerales naturales, por lo que no
hace falta echarles sal a la hora de cocinar. En cuanto al azúcar,
ya hay suficiente en los cereales del desayuno, por lo que no resulta necesario
añadir más a la que ya se ha empleado en su elaboración.
Tomado
de Suplemento Nutrición y Belleza, Guía de Salud y Estética.
Edición
Especial 28 de Agosto 2001.