
Exodo 3:14 Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros.
Gn:1:1: EN el principio crió Dios los cielos y la tierra. (RVA)
Exodo 14:14 Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos.
Salmos 40:4 Bienaventurado el hombre que puso en Jehová su confianza, Y no mira a los soberbios, ni a los que se desvían tras la mentira.
Salmos 94:22 Mas Jehová me ha sido por refugio, Y mi Dios por roca de mi confianza.
Proverbios 3:26 Porque Jehová será tu confianza, Y él preservará tu pie de quedar preso.
Proverbios 14:26 En el temor de Jehová está la fuerte confianza; Y esperanza tendrán sus hijos.
Isaías 30:15 Porque así dijo Jehová el Señor, el Santo de Israel: En descanso y en reposo seréis salvos; en quietud y en confianza será vuestra fortaleza. Y no quisisteis,
Jeremías 17:7 Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová.
Es imposible que nosotros, con nuestra propia fortaleza sostengamos el conflicto; y todo lo que aleje a nuestra mente de Dios, todo lo que induzca al ensalzamiento o a la dependencia de sí, prepara seguramente nuestra caída. El tenor de la Biblia está destinado a inculcarnos desconfianza en el poder humano y a fomentar nuestra confianza en el poder divino. Conflicto y valor, Pág. 178
Les esperaba un viaje que duraría varios meses. Los hombres llevaban consigo a sus esposas y sus hijos, así como sus posesiones, además de un gran tesoro para el templo y su servicio. Esdras sabía que en el camino los acecharían enemigos listos para saquearlos y matarlos a él y a su grupo; y sin embargo no solicitó al rey fuerza armada para su protección. . . En este asunto, Esdras y sus compañeros vieron una oportunidad de ensalzar el nombre de Dios delante de los paganos. Quedaría fortalecida la fe en el poder del Dios viviente si los israelitas mismos revelaban una fe implícita en su Caudillo divino. Resolvieron por lo tanto poner toda su confianza en Él. No quisieron pedir guardia de soldados, para no dar a los paganos ocasión de asignar a la fuerza del hombre la gloria que pertenece a Dios solo. No podían correr el riesgo de despertar en la mente de sus amigos paganos una duda en cuanto a la sinceridad de su confianza en Dios como pueblo suyo. . . Serían protegidos tan sólo por la observancia de la ley de Dios y por sus esfuerzos para acatarla. . . "Ayunamos pues, y pedimos a nuestro Dios sobre esto, y él nos fue propicio" (Profetas y Reyes, págs. 448-450, 452, 453).
Con corazón agradecido, trató
entonces de retirarse de la muchedumbre; pero de repente Jesús se
detuvo. . . El Salvador podía distinguir el toque de la fe del contacto
casual de la muchedumbre desprevenida. Una confianza tal no
debía pasar sin comentario. . . Hallando que era vano tratar de
ocultarse, ella se adelantó temblorosa, y se echó a los pies
de Jesús. Con lágrimas de agradecimiento, relató
la historia de sus sufrimientos y cómo había hallado alivio.
Jesús le dijo amablemente: "Hija, tu fe te ha salvado: ve en paz".
El no dio oportunidad a que la superstición proclamase que había
una virtud sanadora en el mero acto de tocar sus vestidos. No era
mediante el contacto exterior con él, sino por medio de la fe que
se aferraba a su poder divino, como se había realizado la
curación. . .
Así es también en las cosas
espirituales. El hablar de religión de una manera casual,
el orar sin hambre del alma ni fe viviente, no vale nada. Una fe
nominal en Cristo, que le acepta simplemente como Salvador del mundo, no
puede traer sanidad al alma. . . No es suficiente creer acerca de Cristo;
debemos creer en él; la única fe que nos beneficiará
es la que le acepta a él como Salvador personal; que nos pone en
posesión de sus méritos (El Deseado de Todas las Gentes,
págs. 311- 313).
Si Moisés hubiera esperado que Dios
hiciese el trabajo por él, nunca hubiera estado preparado para su
posición de confianza. La luz del cielo vendrá a los
que sienten necesidad de ella y que la buscan como tesoros escondidos.
Pero si nos hundimos en un estado de inactividad, permitiendo que nos gobierne
el poder de Satanás, Dios no nos enviará su inspiración.
A menos que ejercitemos al máximo las facultades que Dios nos ha
dado, siempre seremos débiles e ineficientes. Se necesita
mucha oración y el ejercicio más vigoroso de la mente si
queremos estar preparados para realizar el trabajo que Dios nos confíe.
Muchos nunca alcanzan la posición que podrían ocupar porque
esperan que Dios haga para ellos lo que él les ha dado capacidad
de hacer por sí mismos. Todos los que hayan de ser útiles
en esta vida deben pasar por la escuela de la disciplina mental y moral
más severa, y entonces Dios los ayudará combinando el poder
divino con el esfuerzo humano. . .
Los hábitos equivocados no son vencidos
por un solo esfuerzo. Sólo mediante una lucha larga y penosa
se domina al yo (Testimonies, tomo 4, págs. 610-612).
La oración es la herramienta del éxito
establecida por el cielo. Exhortaciones, peticiones y ruegos entre hombre
y hombre, mueven a los hombres y desempeñan una parte en el control
de los asuntos de las naciones. Pero la oración mueve al cielo.
Sólo ese poder que viene en respuesta a la oración hará
a los hombres sabios en la sabiduría del cielo y los capacitará
para trabajar en la unidad del Espíritu, unidos por el vínculo
de la paz. La oración, la fe y la confianza en Dios ponen
en juego un poder divino que coloca las maquinaciones humanas en su verdadero
valor: cero.
Dios nos cuida, Pág. 325.
La fe es el medio de conexión entre la debilidad humana y el poder divino. . . Debemos tratar de que se fortalezca nuestra fe. La iniquidad que abunda no debería ni por un momento hacer disminuir nuestra fe y amor por Dios, o debilitar nuestra confianza en sus seguras promesas, para que ninguna fuerte tormenta de tentación no nos desarraigue del verdadero cimiento. Tenemos una gran obra que hacer y necesitamos mayor fe. . . Mediante la comunión con Dios nuestra fe será fortalecida y las pruebas de nuestra fe serán una señal de nuestro destacado triunfo (Carta 24, 1888).
Los que se asocian íntimamente con Dios pueden no ser prósperos en las cosas de esta vida; a menudo pueden pasar por pruebas y aflicciones muy severas. José fue calumniado y perseguido porque decidió conservar su virtud e integridad. David, aquel siervo escogido de Dios, fue perseguido por sus malvados enemigos como si hubiera sido una bestia de presa. Daniel fue lanzado al foso de los leones porque se mostró fiel e inconmovible en su lealtad a Dios. Aunque a Job lo despojaron de sus posesiones mundanales y afligieron su cuerpo de tal manera que sus familiares y amigos llegaron a aborrecerlo, él conservó su integridad y su fidelidad a Dios. Jeremías hablaba únicamente las palabras que Dios colocaba en su boca, y su claro testimonio airó de tal manera al rey y los príncipes que lo arrojaron en una mazmorra repugnante. A Esteban lo apedrearon porque no dejaba de predicar a Cristo y éste crucificado. A Pablo lo encarcelaron, lo azotaron con varas, lo apedrearon y finalmente lo mataron, porque fue un mensajero fiel en llevar el Evangelio a los gentiles. El amado Juan fue deportado a la isla de Patmos "por causa de la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo".
Estos ejemplos de inquebrantable confianza
humana en la fuerza del poder divino, constituyen un testimonio
para el mundo acerca de la fidelidad de las promesas divinas, de su constante
presencia y de su gracia sustentadora. Mientras observa a estas personas
humildes, el mundo es incapaz de discernir el valor moral que Dios les
adjudica. Es una obra de fe reposar serenamente en Dios en la hora
más sombría -no importa cuán severamente probada y
azotada por la tormenta-, porque sabe que nuestro Padre está en
el timón. Únicamente el ojo de la fe puede ver más
allá de las cosas temporales y discernir el valor de las riquezas
eternas.
Exaltad a Jesús, Pág. 323.
There have been Thanks!!
Welcome!
Le agradecemos desde ya sus comentarios y sugerencias.
Suscomentarios
¿Desea un lugar para el home page de su iglesia completamente
GRATIS?Visite
Christweb.
Websiervo:
Christian Gutiérrez
Última actualización 13 de
Feb 2,001