
Gn:1:29: Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda hierba que da simiente, que está sobre la haz de toda la tierra; y todo árbol en que hay fruto de árbol que da simiente, seros ha para comer. (RVA)
Agentes medicamentosos de la naturaleza
450* . Es importante familiarizarse
con el beneficio de seguir una dieta especial en caso de enfermedad.
Todos deben entender qué hacer en favor de sí mismos.
451*. Hay muchas maneras de practicar el
arte de sanar; pero hay una sola que el cielo aprueba. Los remedios de
Dios son los simples agentes de la naturaleza, que no recargarán
ni debilitarán el organismo por la fuerza de sus propiedades. El
aire puro y el agua, el aseo y la debida alimentación, la pureza
en la vida y una firme confianza en Dios, son remedios por cuya falta millares
están muriendo; sin embargo, estos remedios están pasando
de moda porque su uso hábil requiere trabajo que la gente no aprecia.
El aire puro, el ejercicio, el agua pura y un ambiente limpio y amable,
están al alcance de todos con poco costo; mientras que las drogas
son costosas, tanto en recursos como en el efecto que producen sobre el
organismo.
4527*. El aire puro, el sol, la abstinencia,
el descanso, el ejercicio, un régimen alimenticio conveniente, el
agua y la confianza en el poder divino son los verdaderos remedios. Todos
debieran conocer los agentes que la naturaleza provee como remedios, y
saber aplicarlos. Es de suma importancia darse cuenta exacta de los principios
implicados en el trata 356 miento de los enfermos, y recibir
una instrucción práctica que le habilite a uno para hacer
uso correcto de estos conocimientos.
El empleo de los remedios naturales requiere
más cuidados y esfuerzos de lo que muchos quieren prestar.
El proceso natural de curación y reconstitución es
gradual y les parece lento a los impacientes. El renunciar a la satisfacción
dañina de los apetitos impone sacrificios. Pero al fin se
verá que, si no se le pone trabas, la naturaleza desempeña
su obra con acierto y los que perseveren en la obediencia a sus leyes encontrarán
recompensa en la salud del cuerpo y del espíritu.
453*. A menudo los médicos aconsejan
a los inválidos que visiten otros países, que vayan a alguna
fuente de agua mineral, y que atraviesen el océano para recuperar
la salud; cuando, en nueve casos de cada diez, si comieran en forma temperante,
e hicieran ejercicio saludable con un espíritu alegre, recuperarían
la salud y ahorrarían tiempo y dinero. El ejercicio, y el
uso libre y abundante de aire y luz de sol -bendiciones que el cielo nos
ha concedido a todos nosotros- en muchos casos darían vida y fuerza
a los macilentos inválidos.
Algunas cosas que podemos hacer por nosotros mismos
454*. Con respecto a lo que podemos hacer
por nosotros mismos, hay un punto que requiere una consideración
cuidadosa y concienzuda. Debo conocerme a mí mismo, siempre
debo aprender cómo cuidar este edificio, el cuerpo que Dios
me ha dado, a fin de preservarlo en la mejor condición de salud
posible. Debo consumir aquellas cosas que me mantendrán en
mejor condición física, y debo tratar especialmente de vestirme
en forma tal que permita una circulación 357 saludable de
la sangre. No debo privarme del ejercicio ni de aire. Debo
recibir toda la luz del sol que me sea posible obtener.
Debo actuar con sabiduría para llegar
a ser un fiel guardián de mi cuerpo. Sería muy imprudente
que entrase en una habitación fría cuando estoy transpirando;
sería un mayordomo infiel si me sentase en la trayectoria de una
corriente de aire, exponiéndome de ese modo a contraer un resfrío.
Actuaría insensatamente si me sentará con las manos y los
pies fríos, privando de este modo de sangre a las extremidades y
congestionando el cerebro o los órganos internos. Siempre
debo proteger mis pies de la humedad.
Debo comer regularmente los alimentos más
saludables para producir la sangre de mejor calidad, y no debería
trabajar con intemperancia si está en mí el poder impedirlo.
Cuando he violado las leyes que Dios ha implantado
en mi ser, debo arrepentirme y llevar a cabo una reforma, y colocarme en
la condición más favorable bajo el cuidado de los médicos
que Dios ha provisto: el aire puro, el agua pura, y la valiosa luz del
sol de propiedades curativas.
El agua puede utilizarse en diversas formas
para aliviar el sufrimiento. El agua caliente bebida antes de comer
(aproximadamente poco menos de medio litro), nunca producirá daño
alguno, sino que resultará beneficiosa.
La fe y la forma correcta de comer y beber
455*. Los que están enfermos hagan
todo lo que está a su alcance, mediante la corrección de
sus hábitos de comer, de beber y de vestir, y realizando ejercicios
juiciosos, para asegurar la recuperación de la salud. Enséñese
a los pacientes que vienen a nuestros sanatorios a cooperar con Dios en
la búsqueda de la salud. "Vosotros sois labranza de Dios,
edificio de Dios" (1 Cor. 3:9). Dios hizo los nervios 358
y los músculos a fin de que puedan ser usados. Es la inacción
de la maquinaria humana lo que trae sufrimiento y enfermedad.
456*. Los que tratan a los enfermos deben
realizar su trabajo ejerciendo poderosa confianza en Dios para que su bendición
acompañe los medios que él ha provisto generosamente, y a
los cuales en su misericordia ha llamado nuestra atención como pueblo,
tales como el aire, la higiene, el régimen alimenticio saludable,
los debidos períodos de trabajo y reposo, y el uso del agua.
Remedios racionales en los sanatorios
457*. Según la luz que me ha sido
dada, debe establecerse un sanatorio, y en él debe descartarse la
medicación con droga, para emplear en cambio métodos sencillos
y racionales de tratamiento para sanar la enfermedad. En esta institución
habría que enseñar a la gente cómo vestir, cómo
respirar, y cómo comer adecuadamente: cómo prevenir la enfermedad
por medio de hábitos de vida correctos.
458*. En nuestros sanatorios, abogamos por
el uso de remedios sencillos. Desalentamos el empleo de drogas, porque
éstas envenenan la corriente sanguínea. En estas instituciones
debe darse instrucción sensata acerca de cómo comer, cómo
beber, cómo vestir y cómo vivir de manera que la salud pueda
ser preservada.
459*. La cuestión de la reforma pro
salud no se agita como debiera y como será agitada. Un régimen
alimenticio sencillo, y la ausencia completa de drogas para dejar que la
naturaleza esté libre para recuperar las energías gastadas
359 del cuerpo, harán a nuestros sanatorios mucho más eficaces
en restaurar la salud del enfermo.
El régimen alimenticio como remedio
460*. El condescender en comer con mucha
frecuencia y en grandes cantidades, sobrecarga los órganos digestivos
y produce un estado febril en el organismo. La sangre se hace impura,
y ocurren enfermedades de varias clases. Se envía a un médico,
quien prescribe alguna droga que proporciona alivio momentáneo,
pero que no cura la enfermedad. Puede cambiar la forma de la misma,
pero el verdadero mal es aumentado diez veces. La naturaleza estaba
haciendo lo mejor que podía para desembarazar al sistema de una
acumulación de impurezas, y si se la hubiera dejado por sí
sola, ayudada por las bendiciones comunes del cielo, tales como el aire
y el agua puros, se habría producido una curación rápida
y segura.
Los que sufren en tales casos pueden hacer
en favor de ellos mismos lo que otros no pueden. Deben empezar a
aliviar a la naturaleza de la carga que le han impuesto. Deben quitar
la causa. Ayunen por un corto tiempo, y den al estómago ocasión
de descansar. Reduzcan el estado febril del sistema por una aplicación
cuidadosa e inteligente del agua. Estos esfuerzos ayudarán
a la naturaleza en su lucha para liberar el organismo de las impurezas.
Pero generalmente las personas que sufren dolor se vuelven impacientes.
No están dispuestas a tener abnegación, y a pasar un poco
de hambre...
El uso del agua puede lograr sólo
poco resultado si el paciente no siente la necesidad de prestar atención
estricta también a su régimen alimenticio.
Muchos están viviendo en un estado
de violación de las leyes de la salud, y son ignorantes de la relación
que sus hábitos de comer, beber y trabajar tienen con su salud.
Ellos 360 no despertarán ante su verdadera condición
hasta que la naturaleza no proteste, por medio del dolor, contra
los abusos que está sufriendo. Si, aun entonces, los
que sufren solamente comenzaran a obrar en la forma correcta, y recurrieran
a los medios sencillos que han descuidado -el uso del agua y el régimen
alimenticio debido-, la naturaleza tendría la clase de ayuda que
necesita, y que debiera haber tenido hacía tiempo. Si se sigue
esta conducta, el paciente generalmente se recuperará sin debilitarse.
461*. La intemperancia en el comer
es a menudo causa de enfermedad, y lo que más necesita la naturaleza
es ser aliviada de la carga inoportuna que se le impuso. En muchos
casos de enfermedad, el mejor remedio para el paciente es un corto ayuno,
que omita una o dos comidas, para que es un corto ayuno, para que
descansen los órganos rendidos por el trabajo de la digestión.
Muchas veces el seguir durante algunos días una dieta de frutas
ha proporcionado gran alivio a personas que trabajaban intelectualmente;
y un corto período de completa abstinencia, seguido de un régimen
alimenticio sencillo y moderado, ha restablecido al enfermo por el solo
esfuerzo de la naturaleza. Un régimen de abstinencia por uno
o dos meses convencerá a muchos pacientes de que la sobriedad favorece
la salud.
La temperancia estricta como remedio para la enfermedad
462*. Cuando el médico ve sufrir al
paciente de una enfermedad derivada de alimentos o brebajes impropios o
de otros hábitos erróneos, y no se lo dice, le perjudica.
Los beodos, los dementes, los disolutos, todos imponen al médico
la declaración terminante de que los padecimientos son resultado
del pecado. Los que entienden los principios de la 361 vida
deberían esforzarse por contrarrestar las causas de las enfermedades.
Al ver el continuo conflicto con el dolor y tener que luchar constantemente
por aliviar a los que padecen, ¿cómo puede el médico
guardar silencio? ¿Puede decirse que es benévolo y compasivo
si deja de enseñar la estricta templanza como remedio contra la
enfermedad?
Senecesita la mejor clase de alimentos
463*. Los médicos deben velar
en oración, al darse cuenta de que se hallan en una posición
de alta responsabilidad. Deben prescribir para sus pacientes la mejor
clase de alimentos adecuados para ellos. Los alimentos deben ser
preparados por alguien que se dé cuenta de que ocupa un puesto muy
importante, siendo que se necesita buena alimentación para producir
buena sangre.
[Efecto laxante de las aceitunas - 614, 615]
[Valor curativo de los huevos - 628, 629,
631]
SECCIÓN XVIII Frutas, Cereales,
Legumbres y Hortalizas
Consejos sobre el régimen alimenticio,
Pág. 365
PARTE 1 - LAS FRUTAS
La bendición de las frutas frescas
464*. Estoy muy agradecida a Dios de
que cuando Adán perdió su hogar edénico, el Señor
no lo privara de la provisión de frutas.
465*.El Señor desea que los que viven
en los países donde se pueden obtener frutas frescas durante gran
parte del año, reconozcan la bendición que tienen en ellas.
Cuanto más dependamos de las frutas frescas tal como se las saca
del árbol, tanto mayor será la bendición.
466*. Sería bueno que cocinásemos
menos y comiésemos más frutas al natural. Enseñemos
a la gente a hacer consumo copioso de uvas, manzanas, duraznos y peras
en estado fresco, así como de toda otra clase de fruta que se pueda
obtener. Prepárense dichas frutas para el consumo invernal
poniéndolas en conserva, usando vidrio, hasta donde sea posible,
en vez de latas.
[Las frutas son alimento excelente, y ahorran
trabajo de cocinar - 546]
467*. Para un estómago dispéptico,
podéis colocar sobre vuestras mesas frutas de diferentes clases,
pero no demasiadas en una comida. 366
468*. Quisiéramos recomendar especialmente
la fruta como un agente de salud. Pero ni siquiera la fruta debe
ser consumida después de una comida completa de otros alimentos.
469*. Las legumbres y las frutas bien preparadas
en su correspondiente estación serán benéficas, si
son de la mejor calidad, y no muestran la menor seña de podredumbre,
sino que son sanas y completamente libres de toda enfermedad y corrupción.
Mueren más personas de lo que nos imaginamos por comer frutas y
legumbres en estado de descomposición, que fermentan en el estómago
y producen envenenamiento de la sangre.
470*.Un régimen alimenticio sencillo
pero abundante y variado de frutas es la mejor alimentación que
puede colocarse ante los que se preparan para la obra de Dios.
[Las frutas y los granos son el alimento
para los que se alistan para la traslación - 488, 515]
Parte de un régimen adecuado
471*. Los cereales, las frutas carnosas,
las oleaginosas y las legumbres constituyen el alimento escogido para nosotros
por el Creador. Preparados del modo más sencillo y natural
posible, son los comestibles más sanos y nutritivos. Comunican
una fuerza, una resistencia y un vigor intelectual que no pueden obtenerse
de un régimen alimenticio más complejo y estimulante.
[Frutas, granos y hortalizas con leche y
crema constituyen el régimen más saludable - 487]
[ Hortalizas en la mesa de E. G. de White
- Apéndice 1:4, 8, 15] 367
472*. En los cereales, las frutas, las legumbres,
las hortalizas y las frutas secas oleaginosas (nueces) han de encontrarse
todos los productos alimenticios que necesitamos. Si acudimos
al Señor con sencillez de mente, él nos enseñará
cómo preparar alimentos sanos libres de la corrupción de
la carne.
[La fruta forma parte del régimen
adecuado - 483, 486, 513]
[La naturaleza abastece ampliamente de frutas,
nueces y granos - 485]
[La fruta forma parte de los alimentos sanos
- 399, 400, 403, 404, 407, 810]
Un régimen temporario a base de frutas
473*. La intemperancia en el comer es a menudo causa de enfermedad, y lo que más necesita la naturaleza es ser aliviada de la carga inoportuna que se le impuso. En muchos casos de enfermedad, el mejor remedio para el paciente es un corto ayuno, que omita una o dos comidas, para que descansen los órganos rendidos por el trabajo de la digestión. Muchas veces el seguir durante algunos días una dieta de frutas ha proporcionado gran alivio a personas que trabajaban intelectualmente; y un corto período de completa abstinencia, seguido de un régimen alimenticio sencillo y moderado, ha restablecido al enfermo por el solo esfuerzo de la naturaleza. Un régimen de abstinencia por uno o dos meses convencerá a muchos pacientes de que la sobriedad favorece la salud.
Reemplacemos los artículos dañinos
474*. En nuestras instituciones médicas
debe darse instrucción clara sobre temperancia. A los pacientes
se les debe 368 mostrar el perjuicio de las bebidas alcohólicas
intoxicantes, y la bendición de una abstinencia total. Se
les debe pedir que eliminen las cosas que han arruinado su salud, y que
las reemplacen por abundancia de frutas. Pueden obtenerse naranjas,
limones, ciruelas, duraznos y muchas otras variedades; porque el mundo
del Señor es productivo sí se realiza el esfuerzo necesario.
475*. Evítese el uso de mucha sal
y el de encurtidos y especias, consúmase mucha fruta, y desaparecerá
en gran parte la irritación que incita a beber mucho en la comida.
[Para reemplazar la carne - 149, 3l2, 320,
492, 514, 649, 795]
[Para reemplazar los postres - 546]
[No son apreciados por los que están
acostumbrados a alimentos muy sazonados - 563]
[Debe reemplazar la ingestión excesiva
de gachas o sopas - 490, 499]
Envasado y secado de frutas
476*. En cualquier parte en que abunde la
fruta, hay que conservar abundantes cantidades para el invierno, ya sea
en frascos o latas, ya desecadas. Pueden cultivarse con ventaja frutas
menudas, como grosellas, fresas, frambuesas, zarzamoras, etc., en los países
en que este cultivo es escaso o descuidado.
Para la conservación de frutas en
la casa, los envases de vidrio convienen más que las latas.
Es de todo punto indispensable que la fruta que se ha de conservar esté
en buenas condiciones. Úsese poco azúcar, y no se cueza
la fruta más del tiempo indispensable para su conservación.
Así preparada, la conserva de fruta es excelente sustituto de la
fruta fresca. 369
Donde las frutas desecadas, como uvas pasas,
ciruelas, manzanas, peras, melocotones y albaricoques o damascos, puedan
obtenerse a precios moderados, se verá que pueden emplearse como
alimentos de consumo corriente mucho más de lo que se acostumbra,
y con los mejores resultados para la salud y el vigor de todas las clases
de personas activas.
477*. La compota de manzana, puesta en frascos,
es sana y deliciosa. Las peras y las cerezas, si pueden conseguirse,
constituyen una excelente compota para uso durante el invierno.
478*. Si podéis conseguir manzanas,
estáis en buena situación en lo que concierne a frutas, aunque
no tengáis ninguna otra cosa... Yo no creo que sea esencial una
gran variedad de fruta. Sin embargo ésta debe ser recogida
y conservada con cuidado en la estación para ser usada cuando no
hay manzanas a disposición. Las manzanas son superiores a
cualquier otra fruta como un producto de cultivo que siempre se tiene a
mano.
Directamente de la huerta
479*. Existe otra ventaja que se obtiene cuando
se cultivan frutales en relación con nuestros sanatorios.
En esta forma puede obtenerse para poner a la mesa fruta absolutamente
sana y recién cortada.
480*. Las familias y las instituciones deben
aprender a hacer más en materia de cultivo y aprovechamiento de
la tierra. Si la gente solamente conociera el valor de los frutos
de la tierra, los cuales se producen en su correspondiente estación,
se harían esfuerzos más diligentes para cultivar el
370 suelo. Todos deben familiarizarse con el valor especial de las
frutas y las legumbres frescas traídas de la quinta o de la huerta.
A medida que aumenta el número de pacientes y de estudiantes, se
necesitará más tierra. Pueden plantarse vides, lo cual
hará posible que la institución produzca sus propias uvas.
La huerta de naranjos que está en el lugar puede ser una ventaja.
[Importancia del cultivo de frutas y verduras
para la mesa - 519]
[Frutas y verduras en la misma comida - 188,
190, 722]
[Uso de fruta en la mesa de E. G. de White
- Apéndice 1:4, 9, 15, 22, 23]
[La fruta en las dietas del sanatorio - 441]
[Uso de fruta en la mesa de los ayudantes
- 444, 651]
[La fruta en la mesa de los campamentos -
124, 765]
[Debe incluirse en una dieta sencilla para
los visitantes - 129]
[Forma parte de una dieta sencilla y apetitosa
- 204, 503]
[E. G. de White recomienda los tomates -
Apéndice 1:16, 22, 23]
PARTE II - LOS CEREALES
Una dieta escogida por el Creador
481*. Los cereales, las frutas carnosas,
las oleaginosas y las legumbres constituyen el alimento escogido para nosotros
por el Creador. Preparados del modo más sencillo y natural
posible, son los comestibles más sanos y nutritivos. Comunican
una fuerza, una resistencia y un vigor intelectual que no pueden obtenerse
de un régimen alimenticio más complejo y estimulante.
[Para el contexto, véase III]
371
482*.Los que comen carne no hacen más
que comer cereales y verduras de segunda manos pues el animal recibe de
tales productos el alimento que lo nutre. La vida que estaba en los
cereales y en las verduras pasa al organismo del ser que los come. Nosotros
a nuestra vez la recibimos al comer la carne del animal. ¡Cuánto
mejor sería aprovecharla directamente, comiendo el alimento que
Dios dispuso para nuestro uso!
[Hay que llevar a la gente de vuelta al régimen
a base de frutas, verduras y granos - 515]
Parte de un régimen adecuado
483*. Es un error suponer que la fuerza muscular
depende de consumir alimento animal, pues sin él las necesidades
del organismo pueden satisfacerse mejor y es posible gozar de salud más
robusta. Los cereales, las frutas, las oleaginosas y las verduras contienen
todas las propiedades nutritivas para producir buena sangre.
484*. En los cereales, las frutas, las legumbres,
las hortalizas y las frutas oleaginosas secas (nueces) han de encontrarse
todos los elementos que necesitamos. Si acudiéramos al Señor
con una mente sencilla, él nos enseñaría cómo
preparar alimentos sanos, libres de la contaminación de la carne.
[Contienen las propiedades nutritivas necesarias
- 513]
Provistos con abundancia
485*.La abundancia de frutas, oleaginosas
y cereales que nos proporciona la naturaleza es grande, y año tras
año se acrecienta la facilidad de comunicaciones que permite el
intercambio de productos de un país con otro. Como resultado,
372 muchos alimentos que hace pocos años se consideraban lujos están
hoy al alcance de todos para el consumo diario.
486*. Si procedemos con prudencia, podremos
conseguir en casi cualquier país la clase de alimentos que más
favorece a la salud. Las variadas preparaciones de arroz, trigo,
maíz y avena, como también las judías, porotos o frijoles,
guisantes y lentejas se exportan hoy a todas partes. Estos alimentos,
junto con las frutas indígenas o importadas, y con la variedad de
verduras propias de cada país, facilitarán la elección
y la composición de comidas, sin necesidad de carnes.
[Los granos son un lujo abundante de la naturaleza
- 503]
Debidamente preparados
487*. Las frutas, los cereales, las
legumbres y las hortalizas preparados en una forma sencilla, sin especias
ni grasas de ninguna clase, constituyen, junto con la leche o la crema,
el régimen más saludable. Proporcionan nutrición
al cuerpo y otorgan una capacidad de resistencia y un vigor intelectual
que no son producidos por un régimen estimulante.
[Para el contexto, véase 137]
488*. Los cereales y las frutas preparados
sin grasa, y en una condición tan natural como sea posible, deben
ser el alimento para las mesas de todos los que pretenden estar preparándose
para la traslación al cielo.
[Debemos aprender a vivir de frutas, granos
y hortalizas - 514]
[Los granos deben formar parte de los alimentos
sanos - 399, 400, 403, 404, 407, 810] 373
Gachas o papilla de cereales
489*. Los cereales que se emplean para
hacer gachas deben cocerse varias horas; pero los alimentos blandos o líquidos
son menos saludables que los secos, los cuales requieren una masticación
cabal.
490*. Algunos piensan sinceramente
que un régimen alimenticio adecuado consiste mayormente en gachas
(o papillas) de cereales. El alimentarse mayormente de esta manera
no proporcionará salud a los órganos digestivos, porque esa
comida es demasiado líquida. Estimulad el consumo de frutas,
legumbres y pan.
[La ingestión excesiva de gachas o
sopas es un error - 499]
Gacha casi líquida de harina integral
491*. Podéis hacer gachas o papilla
de harina integral. Si la harina integral es demasiado áspera, cernidla,
y mientras la cocción está caliente, añadid leche.
Esto hará un plato muy sabroso y sano para el campamento.
Para ocupar el lugar de la carne
492*. Cuando se deja la carne hay que sustituirla con una variedad de cereales, nueces, legumbres, verduras y frutas que sea nutritiva y agradable al paladar... La carne debe reemplazarse con alimentos sanos y baratos.
SECCIÓN XXII Las Proteínas
PARTE I NUECES (FRUTAS SECAS OLEOSAS) Y ALIMENTOS A BASE DE NUECES
Parte de un régimen adecuado
617*. Los cereales, las frutas carnosas,
las oleaginosas y las legumbres constituyen el alimento escogido para nosotros
por el Creador. Preparados del modo más sencillo y natural
posible, son los comestibles más sanos y nutritivos. Comunican
una fuerza, una resistencia y un vigor intelectual que no pueden obtenerse
de un régimen alimenticio más complejo y estimulante.
618*. En los cereales, las frutas, las legumbres
y las nueces (frutas secas oleaginosas) han de hallarse todos los elementos
alimenticios que necesitamos. Si acudimos al Señor con mentes
sencillas, él nos enseñará cómo preparar alimentos
sanos, libres de todo rastro de carne.
[En el régimen adecuado - 483]
[En el régimen provisto por Dios
404]
[Debe enseñarse a los pacientes del
sanatorio a usar 767]
Los alimentos a base de nueces deben prepararse cuidadosamente y son económicos
619*. Dios nos ha dado una amplia variedad
de alimentos sanos, y cada cual debe escoger el que más convenga
a sus necesidades, conforme a la experiencia y a la sana razón.
La abundancia de frutas, oleaginosas y cereales
que nos 438 proporciona la naturaleza es grande, y año tras
año se acrecienta la facilidad de comunicaciones que
permite el intercambio de productos de un país con otro. . .
Las oleaginosas [nueces, avellanas, almendras,
maní o cacahuete] y sus derivados van sustituyendo en gran medida
a la carne. Con ellas pueden combinarse cereales, frutas carnosas
y varias raíces, para constituir alimentos sanos y nutritivos; pero
hay que tener cuidado de no incluir una proporción demasiado elevada
de oleaginosas. Es posible que aquellos a quienes no les sienta bien
su consumo vean subsanarse la dificultad si prestan atención a esta
advertencia.
[Cereales, nueces, legumbres y frutas como
sustitutos de la carne 492]
620*. Debe pasarse mucho tiempo aprendiendo
cómo preparar alimentos a base de nueces. Pero debe cuidarse
de no reducir el menú a unos pocos artículos, usando poca
cosa más que los alimentos a base de nueces. La mayoría
de nuestros hermanos no puede obtener los alimentos a base de nueces.
Pocos saben como prepararlos debidamente para su empleo, aun si pudieran
comprarlos.
621*. Los alimentos empleados deben corresponder
al clima. Algunos alimentos adecuados a un país, no serían
de ninguna manera propios en otro lugar. Y los alimentos a base de
nueces deben ser lo más económicos que sea posible, de manera
que puedan ser comprados por los pobres.
Proporción de nueces (frutas oleosas)
con los otros ingredientes
622*. Debe prestarse cuidadosa atención
al debido uso de los alimentos a base de nueces (frutas secas oleosas).
Algunas 435 clases de nueces no son tan saludables como otras.
No se reduzca el menú a unos pocos artículos compuestos mayormente
de estos alimentos de nueces. Esta clase de alimentos no debe usarse
tan abundantemente. Si algunos los emplearan más moderadamente,
los resultados serían más satisfactorios. El combinarlos
en grandes proporciones con otros artículos en algunas de las recetas
dadas, hace que el alimento resulte tan rico que el organismo no puede
asimilarlo debidamente.
623*. Se me ha indicado que los alimentos
a base de oleaginosas se usan con frecuencia imprudentemente. Se
consume una proporción demasiado elevada de oleaginosas y algunas
de ellas no son tan sanas como otras. Las almendras son preferibles
al maní; pero éste puede añadirse en cantidades limitadas
a los cereales para constituir un alimento nutritivo y digestible.
624*. Hace tres años recibí
una carta que decía: "No puedo consumir alimentos a base de nueces;
mi estómago no los acepta". Había entonces varias recetas
que fueron presentadas ante mí. Según una, debe haber
otros ingredientes combinados con las frutas secas oleosas, que armonicen
con ellas, para no usar una proporción tan grande de nueces.
Desde una décima parte hasta una sexta parte de las frutas secas
oleosas sería suficiente, variándolas según las combinaciones.
Probamos esto, y con éxito.
[Se usa una gran proporción de nueces
400, 411]
[No todos pueden usar los alimentos a base
de nueces 589]
[El empleo de alimentos a base de nueces
en el hogar de los White Apéndice l: 16] 436
PARTE II LOS HUEVOS
El uso de huevos llegará a ser
cada vez más inseguro
625*. Los que viven en regiones pobres o poco
desarrolladas, donde escasean las frutas y las oleaginosas, no deben sentirse
obligados a eliminar de su régimen dietético la leche y los
huevos. Verdad es que las personas algo corpulentas y las agitadas
por pasiones fuertes deben evitar el uso de alimentos estimulantes.
Especialmente en las familias cuyos hijos son dados a hábitos sensuales
deben proscribirse los huevos. Por lo contrario, no deben suprimir
completamente la leche ni los huevos las personas cuyos órganos
productores de sangre son débiles, particularmente si no pueden
conseguir otros alimentos que suplan los elementos necesarios. Deben
tener mucho cuidado, sin embargo, de obtener la leche de vacas sanas y
los huevos de aves igualmente sanas, esto es, bien alimentadas y cuidadas.
Los huevos deben cocerse en la forma que los haga más digeribles.
La reforma alimenticia debe ser progresiva.
A medida que van aumentando las enfermedades en los animales, el uso de
la leche y los huevos se vuelve más peligroso. Conviene tratar
de sustituirlos con comestibles saludables y baratos. Hay que enseñar
a la gente por doquiera a cocinar sin leche ni huevos en cuanto sea posible,
sin que por esto dejen de ser sus comidas sanas y sabrosas.
No deben clasificarse con los alimentos a base de carne
626*. La leche, los huevos y la mantequilla
no deben clasificarse con la carne. En algunos casos el uso de huevos
es beneficioso. No ha llegado el tiempo en que debamos 437
decir que se debe descartar completamente el consumo de leche y huevos.
. .
Sea progresiva la reforma alimenticia.
Enséñese a la gente a preparar alimentos sin uso de
leche o mantequilla. Expliquémosle que llegará pronto
el tiempo en que será peligroso usar huevos, leche, crema o mantequilla,
porque las enfermedades aumentan proporcionalmente a la maldad que reina
entre los hombres. Se acerca el tiempo en que, debido a la iniquidad
de la especie caída, toda la creación animal gemirá
bajo las enfermedades que azotan nuestra tierra. Dios dará
a su pueblo capacidad y tacto para preparar alimentos sanos sin aquellas
cosas. Descarte nuestro pueblo todas las recetas malsanas.
Cuando se dejan de reemplazar artículos alimenticios
631*. Si bien se han dado advertencias con
relación a los peligros de enfermedad que derivan de la mantequilla
y al mal que ocasiona el uso copioso de huevos por parte de las criaturas,
no debe considerarse como violación de nuestros principios el consumo
de huevos provenientes de gallinas bien cuidadas y convenientemente alimentadas.
Los huevos contienen ciertos principios que obran eficazmente contra determinados
venenos.
Algunos, al abstenerse de leche, huevos y
mantequilla, no proveyeron a su cuerpo una alimentación adecuada
y como consecuencia se han debilitado e incapacitado para el trabajo.
De esta manera, la reforma pro salud ha sido desacreditada. La obra
que nos hemos esforzado por levantar sólidamente se confunde con
las extravagancias que Dios no ha ordenado, y las energías de la
iglesia se ven estorbadas. Pero Dios intervendrá para contrarrestar
los resultados 440 de ideas tan extremistas. El propósito
del Evangelio es reconciliar a la raza pecaminosa. Debe llevar a
pobres y ricos a los pies de Jesús.
Llegará el tiempo cuando tal vez tengamos
que dejar algunos de los alimentos que usamos ahora, como la leche, la
crema y los huevos; pero no necesitamos crearnos dificultades por restricciones
prematuras y exageradas. Esperemos que las circunstancias lo exijan
y que el Señor prepare el camino.
[Para el contexto véase el 327]
PARTE III EL QUESO
Inadecuado como alimento
632*. El queso nunca debe introducirse en
el estómago.
633*. La mantequilla es menos nociva cuando
se la come con pan asentado que cuando se la emplea para cocinar, pero
por regla general es mejor abstenerse de ella. El queso merece aún
más objeciones; es absolutamente impropio como alimento.
634*. Más de una madre pone una mesa
que es una trampa para su familia. Carne, mantequilla, queso, pasteles
recargados alimentos con especias, y condimentos son consumidos con liberalidad
tanto por viejos como por jóvenes. Estas cosas hacen su obra
para perturbar el estómago, excitar los nervios, y debilitar el
intelecto. Los órganos productores de sangre no pueden convertir
tales cosas en buena sangre. La grasa cocinada en los alimentos la
hace de difícil digestión. El efecto del queso es perjudicial.
441
635*. Generalmente se permite que los niños
coman carne, especias, mantequilla, queso, cerdo, pasteles recargados y
condimentos. También se les permite comer irregularmente y
entre horas alimentos perjudiciales. Estas cosas hacen su obra para
perturbar el estómago, excitar los nervios a una acción antinatural,
y debilitar el intelecto. Los padres no se dan cuenta de que están
sembrando la semilla que producirá enfermedad y muerte.
636*. Cuando iniciamos el congreso de Nora,
Illinois, creí que era mi deber hacer algunas observaciones con
respecto a la forma en que la gente comía. Relaté algunas
cosas desafortunadas que les habían ocurrido a algunos en Marion,
y les dije que yo lo adjudicaba a los artículo alimenticios innecesarios
preparados para las reuniones, y también al hecho de comer esos
artículos alimenticios innecesarios durante el congreso. Algunos
trajeron queso al campamento y lo comieron; aunque no hacía mucho
tiempo que estaba hecho, era demasiado fuerte para el estómago,
y nunca debió haber sido introducido allí.
637*. Se decidió que en cierto campamento
no debía venderse queso a los que estaban en los terrenos.
Pero al llegar a ese lugar, el Dr. Kellog halló para su sorpresa
que se había comprado una gran cantidad de queso para venderlo en
el almacén. El y otros más pusieron objeciones, pero
los que estaban a cargo del almacén dijeron que el queso había
sido comprado con el consentimiento del Hno -------------, y que
ellos no estaban en condición de perder el dinero invertido en el
mismo. Frente a la situación, el Dr. Kellog preguntó
cuál era el precio del queso, y compró todo lo que tenían.
El había investigado el asunto estudiando la causa 442 el efecto,
y sabía que algunos alimentos que en general se consideraban sanos,
eran perjudiciales.
[Venta de queso en el campamento 529]
La práctica de la Sra. White
638*. Con respecto al queso, estoy ahora completamente
segura de que no hemos comprado ni colocado en nuestra mesa queso durante
muchos años. Nunca pensamos en hacer del queso un artículo
del régimen, y mucho menos un artículo para comprar.
[El queso no fue usado por E. G. de White
Apéndice 1:21] 445
De vuelta al régimen original
648*. Una y otra vez se me mostró que
Dios está tratando de guiarnos de vuelta, paso a paso, a su plan
original: 454 que el hombre subsista a ase de productos naturales
de la tierra.
649*. Las hortalizas, las legumbres,
las frutas y los cereales deben constituir nuestro régimen alimenticio.
Ni un gramo de carne debiera entrar en nuestro estómago. El
consumo de carne es antinatural. Hemos de regresar al propósito
original que Dios tenía en la creación del hombre.
650*. ¿No es tiempo ya de que todos
prescindan de consumir carne? ¿Cómo pueden seguir haciendo
uso de un alimento cuyo efecto es tan pernicioso para el alma y el cuerpo
los que se esfuerzan por llevar una vida pura, refinada y santa, para gozar
de la compañía de los ángeles celestiales? ¿Cómo
pueden quitar la vida a seres creados por Dios y consumir su carne con
deleite? Vuelvan más bien al alimento sano y delicioso que
fue dado al hombre en el principio, y tengan ellos mismos y enseñen
a sus hijos a tener misericordia de los seres irracionales que Dios creó
y puso bajo nuestro dominio.
La preparación para la traslación
651*. Los que esperan la venida del Señor
con el tiempo eliminarán el consumo de carne; la carne dejará
de formar parte de su régimen. Siempre debiéramos tener
este fin en cuenta, y esforzarnos para avanzar firmemente hacia él.
No puedo pensar que en la práctica del consumo de carne nos hallemos
en armonía con la luz que a Dios le ha agradado darnos. Todos
los que están relacionados con nuestras instituciones de salud debieran
estar educándose especialmente para subsistir a base de frutas,
cereales, legumbres y hortalizas. 455 Si obramos guiados por
principios en cuanto a estas cosas, si como reformadores cristianos educamos
nuestro propio gusto, y colocamos nuestro régimen en armonía
con el plan de Dios, podremos influir en otras personas, en esta materia,
lo cual será agradable para Dios.
652*. El principal objetivo del hombre no
es gratificar su apetito. Existen necesidades físicas que
deben suplirse; pero ¿es necesario que debido a esto el hombre sea
dominado por el apetito? ¿Continuarán quitándole la
vida a las criaturas de Dios, para saborear su carne como un manjar delicioso,
esas mismas personas que tratan de ser santas, puras y refinadas para disfrutar
de la compañía de los ángeles celestiales? Según
lo que el Señor me ha mostrado, este orden de cosas debe ser cambiado,
y entonces el pueblo peculiar de Dios ejercerá temperancia en todas
las cosas.
653*. Los que han recibido instrucciones
acerca de los peligros del consumo de carne, té, café y alimentos
demasiado condimentados o malsanos, y quieran hacer un pacto con Dios por
sacrificio, no continuarán satisfaciendo sus apetitos con alimentos
que saben son malsanos. Dios pide que los apetitos sean purificados
y que se renuncie a las cosas que no son buenas. Esta obra debe ser
hecha antes que su pueblo pueda estar delante de él como un pueblo
perfecto.
654*. Es para el propio bien de la iglesia
remanente por lo que el Señor le aconseja a ella que descarte el
uso de la carne, el té y el café, así como otros alimentos
perjudiciales. Hay abundancia de otras cosas que podemos usar, para
sostener nuestra vida, que son sanas y buenas. 456
Perfeccionando la santidad
655*. Deben verse mayores reformas entre nuestros
hermanos que pretenden estar esperando la pronta venida de Cristo.
La reforma pro salud ha de hacer entre nuestros hermanos una obra que todavía
no se ha hecho. Hay personas que debieran estar despiertas ante el
peligro de comer carne, pero que continúan consumiendo carne de
animales, poniendo así en peligro la salud física, mental
y espiritual. Muchos que están hoy solamente medio convertidos
con respecto al consumo de carne abandonarán el pueblo de Dios para
no andar más con él.
En todas nuestras obras debemos obedecer
las leyes que Dios ha dado, para que las energías físicas
y espirituales puedan obrar armoniosamente. Los hombres pueden tener
una forma de piedad, pueden aun predicar el Evangelio, y sin embargo no
estar purificados ni santificados. Los ministros deben ser estrictamente
temperantes en su comer y beber, no sea que hagan sendas torcidas para
sus pies, desviando al cojo los que son débiles en la fe del camino.
Si mientras proclaman el más solemne e importante mensaje que Dios
jamás haya dado, los hombres combaten la verdad complaciendo hábitos
incorrectos de comer y beber, quitan toda la fuerza del mensaje que llevan.
Los que se complacen en comer carne, en tomar
té y en la glotonería, están sembrando semillas cuya
cosecha será dolor y muerte. Los alimentos no saludables colocados
en el estómago fortalecen los apetitos que combaten contra el alma,
y así se desarrollan las propensiones inferiores. Un régimen
a base de carne tiende a desarrollar la animalidad. El progreso de
la animalidad disminuye la espiritualidad, y hace que la mente resulte
incapaz de comprender la verdad.
La Palabra de Dios nos amonesta, claramente
que a menos 457 que nos abstengamos de la concupiscencia
de la carne, la naturaleza física será puesta en conflicto
con la naturaleza espiritual. El acto de comer lujuriosamente está
en pugna contra la salud y la paz. Así se establece una guerra
entre los atributos más elevados y los más bajos del hombre.
Las propensiones inferiores, poderosas y activas, oprimen el alma. Los
intereses superiores del ser son puestos en peligro por la indulgencia
de los apetitos no sancionados por el cielo.
656*. Los que pretenden creer la verdad han
de custodiar cuidadosamente las facultades del cuerpo y la mente, de manera
que Dios y su causa no sean de ninguna manera deshonrados por sus palabras
o acciones. Los hábitos y las prácticas han de someterse
a la voluntad de Dios. Hemos de dar cuidadosa atención a nuestro
régimen. Se me ha presentado claramente que el pueblo de Dios
ha de tomar una posición firme en contra del consumo de carne. ¿Estaría
Dios dando a su pueblo durante treinta altos el mensaje de que si sus hijos
desean tener sangre pura y mentes claras, deben abandonar el uso de la
carne, si él no quisiera que ellos prestaran atención a su
mensaje? Por el empleo de la carne se fortalece la naturaleza animal,
y la naturaleza espiritual se debilita.
657*. Los males morales derivados del consumo
de la carne no son menos patentes que los males físicos. La
carne daña la salud; y todo lo que afecta al cuerpo ejerce también
sobre la mente y el alma un efecto correspondiente. Pensemos en la
crueldad hacia los animales que entraña la alimentación con
carne, y en su efecto en quienes los matan y en los que son testigos del
trato que reciben. ¡Cuánto contribuye esto a destruir la ternura
con que deberíamos considerar a estos seres creados por Dios!
458
658*. El uso común de la carne de
animales muertos ha tenido una influencia deteriorante sobre la moral así
como sobre la constitución física. y una salud pobre, en
una variedad de formas, revelaría ser resultado seguro del consumo
de carne, si pudiera rastrearse la causa del efecto.
659*. Los que usan carne desatienden todas
las advertencias que Dios ha dado concerniente a esta cuestión.
No tienen evidencia de que andan en sendas seguras. No tienen la
menor excusa por comer carne de animales muertos. La maldición
de Dios descansa sobre la creación animal. Muchas veces cuando
se come carne, ésta se descompone en el estómago, y produce
enfermedad. El cáncer, los tumores y las enfermedades pulmonares
son producidos mayormente por el consumo de carne.
660*. Ojalá que todos pudieran
discernir estos asuntos como me fueron presentados, todos aquellos que
ahora son tan descuidados, tan indiferentes con respecto a la edificación
de su carácter; los que defienden el régimen a base de carne,
nunca abrirían sus labios para justificar un apetito que requiere
la muerte de los animales. Tal régimen contamina la sangre en sus
venas, y estimularas propensiones animales inferiores. Debilita la
percepción aguda y el vigor de pensamiento para entender a Dios
y la verdad, y para lograr un conocimiento de sí mismo.
El consumo de carne es especialmente peligroso ahora
661*. La carne no fue nunca el mejor
alimento; pero su uso es hoy día doblemente inconveniente, ya que
el número 459 de los casos de enfermedad aumenta cada vez
más entre los animales.
662*. Los animales están enfermando
cada vez más, y no transcurrirá mucho tiempo antes de que
los alimentos de origen animal sean descartados por muchos además
de los adventistas del séptimo día. Se han de preparar
alimentos sanos, capaces de sostener la vida, a fin de que hombres
y mujeres no necesiten comer carne.
663*. ¿Cuándo, los que conocen
la verdad, harán su decisión en favor de los principios rectos
para este tiempo y para la eternidad? ¿Cuándo serán
fieles a los principios de la reforma pro salud? ¿Cuándo
aprenderán que es peligroso comer carne? Se me ha instruido para
que diga que si alguna vez el consumo de carne fue seguro, no lo es ahora.
664*. La luz que se me dio es que no
pasará mucho tiempo antes que tengamos que abandonar el uso de los
alimentos animales. Aun la leche tendrá que descartarse.
La enfermedad se está acumulando rápidamente. La maldición
de Dios está sobre la tierra, porque el hombre la ha maldecido.
Los hábitos y prácticas de los hombres han puesto la tierra
en tal condición que la familia humana debe reemplazar los alimentos
animales por otra clase de sostén. No necesitamos la carne
en absoluto. Dios puede darnos otra cosa.
665*. Si conocierais solamente la naturaleza
de la carne que coméis, si vierais los animales vivos cuya carne
es tomada cuando se matan, os apartaríais con asco de la carne.
460
Los mismos animales cuya carne coméis
están frecuentemente tan enfermos que, si se los dejara, morirían
por esa causa; pero mientras todavía está en ellos el aliento
de vida, son sacrificados y traídos al mercado. Incorporáis
directamente en vuestro organismo humores y veneno de la peor clase, y
sin embargo no os dais cuenta de ello.
Los animales sufren su efecto
666*. A menudo se llevan al mercado y se venden
para servir de alimento animales que están ya tan enfermos que sus
dueños temen guardarlos más tiempo. Algunos de los
procedimientos seguidos para cebarlos ocasionan enfermedades. Encerrados
sin luz y sin aire puro, respiran el ambiente de establos sucios, se engordan
tal vez con productos averiados y su cuerpo entero resulta contaminado
de inmundicias.
Muchas veces los animales son transportados
a largas distancias y sometidos a grandes penalidades antes de llegar al
mercado. Arrebatados de sus campos verdes, y salvando con trabajo
muchos kilómetros de camino, sofocados por el calor y el polvo o
amontonados en vagones sucios, calenturientos y exhaustos, muchas veces
faltos de alimento y de agua durante horas enteras, los pobres animales
son arrastrados a la muerte para que con sus cadáveres se deleiten
los seres humanos.
667*. Muchos mueren de enfermedades causadas
totalmente por el consumo de carne; sin embargo, no por esto el mundo parece
actuar con más sabiduría. A menudo se matan animales
que han sido transportados a través de una distancia considerable
para faenarlos. La sangre se ha calentado. Están llenos
de carne, y han estado privados del ejercicio saludable, y cuando tienen
que viajar tanta distancia, 461 se enferman y se agotan, y en esa
condición son sacrificados para el mercado. Su sangre está
muy inflamada, y los que comen su carne, comen veneno. Algunos no
son afectados inmediatamente, en tanto que otros son atacados por dolores
agudos, y mueren de fiebre, cólera o alguna enfermedad desconocida.
Muchísimos animales cuyos dueños
sabían que estaban enfermos, son vendidos para el mercado de la
ciudad, y los que los compran no siempre ignoran este hecho. Especialmente
en las ciudades mayores esto se practica en gran medida, y los que consumen
carne no saben que están comiendo animales enfermos.
Algunos animales llevados al matadero parecen
darse cuenta por instinto de lo que está por ocurrir, y se ponen
furiosos, y literalmente enloquecen. Son sacrificados mientras se
hallan en ese estado, y su carne es preparada para el mercado. Su
carne es veneno, y ha producido, en quienes la han consumido, calambres,
convulsiones, apoplejía y muerte repentina. Y sin embargo
la causa de todos estos sufrimientos no se atribuye a la carne.
Algunos animales son inhumanamente tratados
mientras se llevan al matadero. Literalmente son torturados, y después
de haber soportado muchas horas de extremo sufrimiento, son sacrificados.
Se han preparado cerdos para el mercado aun mientras la plaga estaba en
ellos, y su carne tóxica ha esparcido enfermedades contagiosas,
y la consecuencia ha sido una gran mortandad.
Los efectos físicos de un régimen a base de carne aumentan la propensión a la enfermedad y a la muerte repentina
668*. El peligro de contraer una enfermedad
aumenta diez veces al comer carne. 462
669*. Los médicos mundanos no pueden
explicar el rápido aumento de las enfermedades en la familia humana.
Pero nosotros sabemos que mucho de este sufrimiento está causado
por el consumo de carne.
670*. Los animales están enfermos,
y al participar de su carne, implantamos la semilla de la enfermedad en
nuestros propios tejidos y en nuestra sangre. Luego, cuando estamos
expuestos a cambios en una atmósfera palúdica somos más
sensibles a los mismos; también cuando estamos expuestos a epidemias
y a enfermedades contagiosas, el organismo no se halla en buena condición
para resistir la enfermedad.
671*. Tenéis carne, pero no es buen
material. Estáis en peor condición por esta cantidad
de carne. Si cada uno de vosotros se restringiera a un régimen estricto,
que os haría perder de 12 a 15 kilogramos de vuestro peso total,
estaríais mucho menos propensos a la enfermedad. El consumo
de carne ha producido una calidad pobre de sangre y de carne. Vuestro
organismo se halla en un estado de inflamación, preparado para la
enfermedad. Estáis propensos a ataques agudos de enfermedad,
y a una muerte repentina, porque no poseéis una constitución
fuerte como para hacer frente y resistir a la enfermedad. Vendrá
un tiempo cuando la fuerza y la salud que os habéis jactado que
poseíais resultarán ser debilidad.
Sangre enferma
672*. He sido instada por el Espíritu
de Dios a presentar delante de varias personas el hecho de que sus sufrimientos
y escasa salud tienen como causa el no haber prestado atención a
la luz que les fue dada sobre la reforma pro 463 salud. Les he mostrado
que su régimen a base de carne, que creían que era esencial,
no era necesario, y que puesto que ellos estaban formados de lo que comían,
el cerebro, los huesos y los músculos se hallaban en una condición
enferma, porque vivían a base de carne de animales muertos; que
su sangre se estaba corrompiendo por este régimen impropio; que
la carne que consumían era enferma, y su organismo entero se estaba
tornando pesado y corrompido.
673*. Ingeridas como alimento las carnes
perjudican a la sangre. Al cocinar carnes con muchos condimentos,
y al comerlas con pasteles y tortas suculentas, se obtiene sangre de mala
calidad. El organismo está demasiado recargado para asimilar
esa clase de alimentos. Los pasteles de carne y los encurtidos, que
nunca debieran hallar cabida en un estómago humano, proporcionarán
una sangre de pésima calidad. Y un alimento de mala clase,
cocinado en forma impropia y en cantidad insuficiente, no puede formar
buena sangre. Los alimentos suculentos a base de carne y un régimen
empobrecido producirán los mismos resultados.
674*. El cáncer, los tumores y todas
las enfermedades inflamatorias son producidos mayormente por el consumo
de carne
Por la luz que Dios me ha dado sé
que la prevalencia de cáncer y tumores se debe mayormente a un sistema
de vida vulgar a base de carne.
Cáncer, tuberculosis, tumores
675*. El régimen a base de carne
es un asunto serio. ¿Vivirán los seres humanos a base de
carne de animales muertos? La respuestas por la luz que Dios me ha
dado es: 464 "No, decididamente no". Las instituciones
que promueven la reforma pro salud deben educar sobre este asunto.
Los médicos que pretenden comprender el organismo humano no deben
animar a sus pacientes a vivir a base de carne de animales muertos.
Deben señalar el aumento de las enfermedades en el reino animal.
Según el testimonio de los examinadores muy pocos animales están
libres de enfermedad, y la práctica de comer mayormente carne hace
que se contraigan enfermedades de todo género: cáncer, tumores,
escrófula, tuberculosis y una cantidad de otras afecciones similares.
676*. Los que comen carne y sus derivados
no saben lo que ingieren. Muchas veces si hubieran visto los animales
vivos y conocieran la calidad de su carne, la rechazarían con repugnancia.
Continuamente sucede que la gente come carne llena de gérmenes de
tuberculosis y cáncer. Así se propagan estas enfermedades
y otras también graves.
677*. Las mesas de muchas mujeres que
profesan ser cristianas se cubren diariamente con una variedad de platos
que irritan el estómago y producen una condición febril en
el organismo. La carne constituye el artículo principal de
alimentación en la mesa de algunas familias, hasta que su sangre
se llena de humores cancerosos y escrofulosos. Sus cuerpos se componen
de lo que comen. Pero cuando los aflige el sufrimiento y la enfermedad,
estas cosas se consideran una aflicción de la Providencia.
Disminuye el vigor mental
678*. Los que usan carne en abundancia, no
siempre tienen un cerebro despejado y una inteligencia activa, debido a
que el uso de carne tiende a causar una tosquedad o pesadez 465 en
el cuerpo, y a entorpecer las facultades más delicadas de la mente.
679*. Dios quiere que las facultades perceptivas
de sus hijos sean claras y capaces de arduo trabajo. Pero si estáis
viviendo a base de un régimen de carne, no necesitáis esperar
que vuestra mente sea fructífera.
Los pensamientos deben ser limpiados; entonces
la bendición de Dios descansará sobre su pueblo.
680*. Es imposible que quienes hacen copioso
consumo de carne tengan un cerebro despejado y un intelecto activo.
681*. Existe un letargo alarmante sobre
el tema del sensualismo inconsciente. Es costumbre comer carne de
animales muertos. Esto estimula las bajas pasiones del organismo
humano.
682*. Un régimen a base de carne cambia
la disposición y fortalece la animalidad. Nos componemos de
lo que comemos, y el comer mucha carne disminuirá la actividad intelectual.
Los estudiantes lograrían mucho más en sus estudios si nunca
probaran la carne. Cuando la parte animal del agente humano es fortalecida
por el consumo de carne, las facultades intelectuales disminuyen proporcionalmente.
Una vida religiosa puede obtenerse y mantenerse con mayor éxito
si se descarta la carne, porque este régimen estimula las tendencias
sensuales a una actividad intensa, y debilita la naturaleza moral y espiritual.
"El deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu
es contra la carne" (Gál. 5: 17) 466
Fortalece las pasiones bajas
683*. Si alguna vez hubo un tiempo cuando
el régimen debería ser más sencillo, es ahora.
No debemos colocar carne delante de nuestros hijos. Esta excita y
fortalece las pasiones bajas, y tiende a amortiguar las facultades morales.
684*. Se me ha instruido en el sentido de
que el uso de carne tiende a animalizar la naturaleza, y a despojar a los
hombres y mujeres del amor y la simpatía que deben sentir por cada
uno. Estamos hechos de lo que comemos, y aquellos cuyo régimen
se compone mayormente de carne llegan
a una condición en la que ellos permiten
que las bajas pasiones dominen por encima de las facultades superiores
del ser. . .
No señalamos ninguna línea
precisa de conducta para seguir en materia de régimen. Hay muchas
clases de alimento sano. Pero afirmamos que la carne no es el alimento
debido para el pueblo de Dios. Animaliza a los seres humanos.
En un país como éste, donde hay frutas, cereales y nueces
en abundancia, ¿cómo puede alguien pensar que debe comer
carne de animales muertos?
685*. Si las cosas fueran como deben ser
en los hogares que constituyen nuestras iglesias, haríamos un doble
servicio en favor del Señor. Según la luz que me ha
sido dada debe darse un mensaje más decidido con respecto a la reforma
pro salud. Los que usan carne fortalecen las tendencias inferiores
y preparan el camino para que la enfermedad tome posesión de ellos.
686*. Su familia ha consumido mayormente
carne, de modo que las propensiones animales se han fortalecido, en
467 tanto que las intelectuales se han debilitado. Nos componemos
de aquello que comemos, y si subsistimos mayormente a base de carnes de
animales muertos, participaremos de su naturaleza. Ud. ha estimulado
la parte más tosca de su cuerpo, en tanto que la más refinada
se ha debilitado.
687*. Queremos que la verdad impregnadora
de la Palabra de Dios se posesione de cada uno de nuestros hermanos antes
de que terminen estas reuniones. Queremos que entiendan que la carne
no es el alimento adecuado para ellos. Un régimen tal cultiva
las pasiones animales en ellos y en sus hijos. Dios quiere que eduquemos
a nuestros hijos en los hábitos correctos de comer, vestir y trabajar.
El quiere que hagamos lo que podamos para reparar la máquina desgastada.
[Efecto de la carne y los alimentos concentrados
sobre los niños 348, 350, 356, 357, 361 578, 621, 711]
La conducta más segura
688*. Las facultades intelectuales, morales y físicas son rebajadas por el uso habitual de la carne. El uso de carne trastorna el organismo, anubla el intelecto y entorpece las sensibilidades morales. Os decimos, querido hermano y hermana, que vuestra conducta más segura es dejar la carne.
No se reconoce la causa
689*. Los efectos de una alimentación
con carne no se advierten tal vez inmediatamente; pero esto no prueba que
esa alimentación carezca de peligro. Pocos se dejan convencer
de que la carne que han comido es lo que envenenó su sangre y causó
sus dolencias. 468
690*. El tema me ha sido presentado
bajo diferentes aspectos. La mortalidad causada por el consumo de
carne no se discierne; si se percibiera, no oiríamos más
defensas y excusas en favor de la complacencia del apetito por la carne.
Tenemos abundancia de cosas buenas para satisfacer el hambre sin necesidad
de poner cadáveres sobre nuestra mesa para que integren nuestro
menú.
691*. Muchos mueren de enfermedades
totalmente debidas al consumo de carne, y la verdadera causa apenas es
sospechada por ellos o por otras personas. Algunos no sienten inmediatamente
sus efectos, pero ésta no es una evidencia de que no les esté
haciendo daño. Puede estar haciendo su obra en forma segura
en el organismo, y sin embargo por el momento la víctima puede no
darse cuenta de ello.
692*. Ud. ha dicho repetidamente en defensa
de su complacencia del deseo de comer carne: "Por perjudicial que sea para
otros, no me daña a mí, porque la he usado toda mi vida".
Pero Ud. no sabe cuán bien se sentiría si se hubiera abstenido
del uso de carne.
El cerdo es especialmente condenado
693*. Dios os ha dado luz y conocimiento,
que según habéis profesado creéis que provienen directamente
de él. Esa luz os enseña a negaros a satisfacer el
apetito. Sabéis que el uso de carne de cerdo es contrario
al expreso mandato del Señor, no porque él deseara manifestar
especialmente su autoridad, sino porque esa carne sería dañina
para los que la consumieran. Su empleo haría que la sangre
fuera impura, de manera que la escrófula y otros humores corrompieran
469 el sistema, y todo el organismo sufriera. Especialmente los finas
y delicados nervios del cerebro se debilitan y su función se entorpece
de tal manera que las cosas sagradas no se disciernen, sino que se colocan
en un plano inferior con las cosas comunes.
694*. En los tejidos del cerdo hormiguean
los parásitos. Del cerdo dijo Dios: "Os será inmundo.
De la carne de éstos no comeréis, ni tocaréis sus
cuerpos muertos" (Deut. 14:8). Este mandato fue dado porque la carne
del cerdo es impropia para servir de alimento. Los cerdos se alimentan
de desperdicios, y sólo sirven para este fin. Nunca, en circunstancia
alguna, debería ser consumida su carne por los seres humanos.
695*. El cerdo, aunque constituye uno de
los artículos más comunes del régimen alimenticio,
es uno de los más perjudiciales. Dios no prohibió que
los hebreos comiesen carne de cerdo únicamente para mostrar su autoridad,
sino porque no era un alimento adecuado para el hombre. Llenaba el
organismo con escrófula, y especialmente en ese clima cálido
producía lepra y diversas clases de enfermedades. La influencia
sobre el organismo en ese clima era mucho más perjudicial que en
un clima más frío. Pero Dios nunca se propuso que se
consumiese cerdo en circunstancia alguna, Los paganos consumían
el cerdo como alimento, y el pueblo norteamericano ha utilizado abundantemente
el cerdo como un importante artículo de alimentación.
La carne de cerdo no sería agradable al paladar en su estado natural.
De modo que se la torna apetecible condimentándola abundantemente,
lo que hace que una cosa mala se torne peor. La carne de cerdo, por
encima de todas las demás carnes, pone la sangre en mal estado.
Los que consumen carne de cerdo en abundancia no pueden evitar estar
470 enfermos. Los que hacen mucho ejercicio al aire libre no
se dan cuenta de los efectos perjudiciales de la carne de cerdo como los
que viven en los edificios, y cuyos hábitos son sedentarios y su
trabajo es mental.
Pero el consumo de carne de cerdo no daña
únicamente la salud física. La mente es afectada y
la delicada sensibilidad queda embotada por el uso de este tosco alimento.
Es imposible que la carne de ninguna criatura viviente esté sana
cuando la inmundicia constituye su ambiente natural, y cuando se alimenta
de toda clase de cosas detestables. La carne de cerdo se compone
de lo que éste come. Si los seres humanos ingieren su carne,
su sangre y su carne quedarán corrompidas por las impurezas que
recibirán a través del cerdo.
El consumo de carne de cerdo ha producido escrófula, lepra y humores cancerosos. El consumo de carne de cerdo continúa causando el sufrimiento más intenso a la humanidad.
[La actitud de Daniel hacia la carne de cerdo - 34]
La grasa y la sangre animal
696*. Como familia, estáis lejos de
hallaros libres de enfermedad. Habéis usado el sebo de los
animales que Dios en su Palabra prohibe expresamente. "Estatuto perpetuo
será por vuestras edades, dondequiera que habitéis, que ninguna
grosura ni ninguna sangre comeréis" (Lev.3:17)"Además,
ninguna sangre comeréis en ningún lugar en donde habitéis,
ni de aves ni de bestias. Cualquiera persona que comiere de alguna
sangre, la tal persona será cortada de entre su pueblo" (Lev 7:26,
27)
697*. La carne se sirve despidiendo un fuerte
olor a grasa, porque conviene al gusto pervertido. Tanto la sangre
471 como la grasa de los animales son consumidas como manjares deliciosos.
Pero el Señor dio instrucciones especiales de que estas cosas no
debían comerse. ¿Por qué? Porque su uso produciría
una corriente sanguínea enferma en el organismo humano. El
no prestar atención a las instrucciones especiales del Señor
ha traído una variedad de dificultades y enfermedades a los seres
humanos... Si éstos introducen en su organismo lo que no puede constituir
buena carne y buena sangre, deben soportar los resultados de su falta de
atención a la Palabra de Dios.
El pescado a menudo está contaminado
698*. En muchos puntos los peces se contaminan
con las inmundicias de que se alimentan y llegan a ser causa de enfermedades.
Tal es en especial el caso de los peces que tienen acceso a las aguas de
albañal de las grandes ciudades. Los peces que se alimentan
de lo que arrojan las alcantarillas pueden trasladarse a aguas distantes,
y ser pescados donde el agua es pura y fresca. Al servir de alimento
llevan la enfermedad y la muerte a quienes ni siquiera sospechan el peligro.