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La Violencia en el Corán y en la Biblia

Serie de artículos sobre “El tiempo del fin” No. 85 - ETI 85 (30 de mayo  2002)

Autor: Samuele Bacchiocchi, Doctorado en Filosofía y Profesor retirado de teología

Universidad adventista de Andrews (USA) - Tomado de: www.biblicalperspectives.com

 

 

Queridos suscriptores: La última edición de ETI (No. 84) “La Agenda del Islam” generó un mar de respuestas, las cuales sobrepasaron mis mayores expectativas. La gran mayoría de esos mensajes fueron positivos, expresando aprecio especialmente por los detalles mostrados de la agenda religiosa - política del islamismo. Algunos mensajes vinieron de cristianos que están sufriendo intolerancia y censura en países musulmanes.

 

Otros, sin embargo, fueron de crítica hacia el Prof. Moshe Sharon y su evaluación del Islam como una religión militante, determinada a conquistar el mundo ideológico y militarmente. Algunos de esos escritores son cristianos árabes que han vivido en países moderadamente musulmanes como el Líbano. Ellos sostienen que los musulmanes que han conocido durante estos años son amantes de la paz, quienes condenan decididamente todas las formas de terrorismo. Desde su punto de vista el islamismo es una religión de paz y no de guerra.

 

Mi respuesta es que esa distinción debe ser hecha entre lo que es el pueblo musulmán y las enseñanzas del Islam en particular. Lo mismo se aplica para cada religión. Por ejemplo la vasta mayoría de los católicos rechaza las enseñanzas de su iglesia respecto a la supresión de los “herejes”, aborto, divorcio, control natal, celibato y ordenación de las mujeres para cargos eclesiásticos. Pero este rechazo por parte de la feligresía no significa que la iglesia cambie su postura al respecto, porque la iglesia católica - como el islamismo - no son instituciones democráticas que reflejen el pensamiento de los laicos, sino que ambas instituciones son gobernadas por la autoritaria autocracia  de sus líderes. (Autocracia: Sistema político en el que el poder absoluto es ostentado por una sola persona, sin limitación o contrapeso de ninguna institución.)

 

Muchos musulmanes conocen muy poco sobre las enseñanzas de su libro sagrado, el Corán. Algunos de ellos han vivido por años en países democráticos de Occidente y han abrazado la tolerancia religiosa como un valor humano básico. Consecuentemente se oponen al uso de la violencia y a la guerra para promover la fe y leyes del Islam. Desde el 11 de septiembre  del 2001, han estado diciéndole al mundo que el islamismo es una religión de paz que condena la muerte de personas. ¿Pero será que esta propaganda está reflejando las enseñanzas del Islam, o está adoptando los valores de Occidente? Los medios y nuestros políticos han aceptado la última versión. Se nos dice que los musulmanes que cometen actos terroristas tuercen las enseñanzas del Corán. Somos tranquilizados que no estamos en guerra contra el Islam porque no hay nada en el Corán que perdone la destrucción de vidas humanas sin sentido por los hombres bomba. Y realmente hay muchos musulmanes en Estados Unidos y alrededor del mundo que deploran estos horrendos crímenes.

 

En su artículo “En el principio sólo había libros sagrados”, publicado por la revista Newsweek (febrero  11, 2002), Kenneth L. Woodward escribe: “Desde el 11/9/01, voces valientes han esparcido por el Medio Oriente su condena a los actos terroristas que mataron civiles, y juzgaron a los hombres bomba como contrarios a las enseñanzas del Corán” (página 57). El objetivo de este artículo es determinar si en verdad estas valientes voces musulmanas que condenan el uso de la violencia para promover el Islam, están expresando las enseñanzas del Corán, o es que han adoptado los valores occidentales de tolerancia religiosa. En otras palabras, queremos descubrir si el Islam es una religión de paz que condena la muerte de inocentes, o es una religión de guerra que sanciona la muerte de aquellos que son considerados enemigos del Islam (infieles).

 
 

Historias de violencia en la Biblia

 

Algunas personas intentan eximir de culpa los recientes actos de violencia apelando a las historias de violencia en la Biblia. Algunos suscriptores de nuestro ETI me escribieron argumentando que los recientes actos de violencia en el nombre de Alá contra los “infieles” hostiles al Islam, no difieren de aquellos actos de violencia a cargo del antiguo Israel o de los líderes de la iglesia en la época medieval. En esas instancias la violencia fue usada para eliminar personas consideradas enemigos de Dios. Woodward mismo en Newsweek apela a las historias de violencia en la Biblia, diciendo: “La Biblia, también, tiene sus historias de violencia en el nombre del Señor. El Dios de los primeros libros de la Biblia es intenso en su apoyo a los guerreros israelitas, ahogando sus enemigos en el mar” (página 53).

 

El argumento que la violencia en el Corán no es diferente de la descripta en la Biblia, es ampliamente utilizada para exonerar los recientes actos de violencia. Por ejemplo, en otros artículos publicados por Newsweek, titulado “Por qué nos odian: Las raíces de la furia islámica” y “Qué podemos hacer al respecto” el erudito musulmán Fareed Zakaria escribe: “El historiador Paul Johnson ha argumentado que el Islam es intrínsecamente una religión intolerante y violenta. Otros estudiosos están en desacuerdo, señalando que el Islam condena la matanza de inocentes y prohíbe el suicidio. Nada se resolverá buscando el “verdadero Islam” o citando al Corán. El Corán es un vasto libro, de vagas referencias, lleno de poesía y contradicciones (tanto como la Biblia). Usted puede hallar en él condenas a la guerra e incitaciones a la lucha, hermosas expresiones de tolerancia y duras sentencias contra los incrédulos. Citas de él pueden decirnos más de la persona que seleccionó el pasaje que del Islam. Cada religión es compatible con lo mejor y lo peor de la humanidad. A través de su larga historia, la “cristiandad” ha dado apoyo a la Inquisición y al antisemitismo, y al mismo tiempo a los derechos humanos y al bienestar social.”

 

¿Es esta una justa consideración de las enseñanzas del Corán y de la Biblia? ¿Son las citas bíblicas del uso de la violencia igual que las del Corán? ¿Enseña el Corán paz y guerra, tolerancia e intolerancia al mismo tiempo? Para encontrar una respuesta a esta cuestión, he pasado bastante tiempo estudiando las enseñanzas del Islam respecto al uso de la violencia, así como se encuentran en el Corán y en la Hadith. El último es una colección de tradiciones respecto a las enseñanzas de Mahoma compilado por fuentes fidedignas. La colección de nueve volúmenes por Al-Bukhari es considerada de lo más autorizada.

 

En este trabajo trataré de presentar un resumen de lo que he aprendido acerca de la violencia en el Corán comparada con las enseñanzas de la Biblia. Este informe está basado en el estudio de significantes y seleccionados libros y artículos. Hay una considerable cantidad de textos relacionados a la violencia en la Biblia y el Corán. En la librería James White de la Universidad adventista de Andrews encontré una lista de más de 2000 publicaciones relacionadas a diferentes aspectos del Islam. Un completo estudio sobre la fe y prácticas del Islam llevaría meses y quizá años de completar. En las 150 horas que dediqué a esta preparación, pude leer algunos estudios significantes los cuales creo, derraman luz para entender el por qué de los actos terroristas que estamos siendo testigos hoy día.

 

La intención de este trabajo es ayudar a todas las personas amantes de la paz alrededor del mundo, incluyendo a los musulmanes amantes de la paz, a entender un poco mejor lo que está motivando a algunos musulmanes, hombres y mujeres, a causar inexplicable daño a gente inocente, incluidos ellos mismos, volándose en pedazos en lugares públicos. ¿Cómo gente tan sensible elige convertir sus cuerpos en armas para destruir vidas inocentes? Esta es la cuestión que está preocupando a muchas personas hoy día. Buscaremos una respuesta examinando las enseñanzas del Islam desde sus primeras fuentes, el Corán y la Hadith. Queremos averiguar si el Corán enseña a los devotos musulmanes el avanzar la causa de Alá por la persuasión pacífica o por la guerra.

 

Una nueva mirada al Anticristo

 

Durante el curso de esta investigación, esta cuestión ha estado sonando constantemente en mi mente. ¿Podría ser que nuestra interpretación profética adventista sobre el Anticristo como referente exclusivo de la persona, trabajo y pretensiones del Papado, necesiten ser expandidas para incluir a Mahoma y sus enseñanzas? ¡Después de todo los sucesores de Mahoma, por mil años (desde el siglo 7 hasta el 17) han perseguido y exterminado cristianos más extensiva e intensamente que el Papado! Aun más, el Islam niega la divinidad, encarnación y crucifixión de Cristo, claramente pues encaja en la descripción del Espíritu del Anticristo que el apóstol Juan hace en 1ra de Juan, capítulo 4, versos 1 y 2.

 

Prestando atención exclusivamente al papel del Papado en la persecución de disidentes durante la Edad Media, nosotros los adventistas podríamos haber pasado por alto el mismo poder perseguidor del Islam el cual por mil años ha desarraigado prácticamente la cristiandad en la mayoría de los países que conquistó. ¿Piensa que este tema debería ser examinado en un futuro folleto ETI?  ¿O debo dejarlo así como está pues es de naturaleza controversial? Sus comentarios son grandemente apreciados.

 

 

 

E

sta es una época triste para los amantes de la paz en todo el mundo, quienes se preguntan qué motiva a los terroristas musulmanes a volarse ellos mismos con explosivos en lugares públicos en orden de matar el mayor número posible de vidas inocentes. La motivación para tan horribles crímenes debe ser muy poderosa. El temor a estos actos terroristas sin sentido ha cambiado nuestras vidas para siempre. En la búsqueda de una solución al problema del terrorismo musulmán, es importante entender qué es lo que motiva a estas personas a involucrarse en esta horrible autodestrucción. Hemos oído de muchos musulmanes moderados y líderes políticos que el Islam es una religión de paz y no permite la muerte de gente inocente. Los deplorables actos terroristas que hemos presenciado en los recientes meses son presuntamente condenados por las enseñanzas islámicas.

 

No es mi intención juzgar al Islam como una religión violenta basado en algunos actos terroristas hechos por aquellos que aseguran seguir las enseñanzas del Islam. Lo mismo debe ser dicho del cristianismo. No podemos concluir que el cristianismo enseña violencia sólo porque durante violentas Cruzadas algunos “cristianos” hayan sido pagos para ir contra musulmanes, judíos y “herejes”. Tal método de interpretación es incorrecto, porque no todo aquel que actúa en nombre de su religión está siguiendo necesariamente sus enseñanzas. El método correcto es el de volver a las fuentes del Islam y el cristianismo y ver qué es lo que ellos tienen que decir respecto a la violencia y coexistencia pacífica con gente que practica otra religión. Este es el procedimiento que seguiremos al examinar, primero, lo que el Islam tiene que decir acerca de la guerra, y luego comparando sus enseñanzas con las de la Biblia.

 

ENSEÑANZAS ISLÁMICAS SOBRE LA JIHAD O EL PELEAR POR LA CAUSA DE ALA

 

Algunos eruditos ven como un intento inútil el relacionar las enseñanzas del Corán y la Hadith respecto a la guerra para avanzar la causa de Alá. La razón dada por eruditos musulmanes tales como Fareed Zakaria, en el artículo citado anteriormente, es que “El Corán es un vasto libro, de vagas referencias, lleno de poesía y contradicciones (tanto como la Biblia). Usted puede hallar en él condenas a la guerra e incitaciones a la lucha, hermosas expresiones de tolerancia y duras sentencias contra los incrédulos.”

 

¿Es verdad que el Corán es un libro contradictorio que condena la guerra por un lado y por el otro la ordena? La respuesta es NO. Veremos más adelante que las contradicciones en el Corán son resueltas por el reconocimiento progresivo que se ha hecho de las enseñanzas de Mahoma, que han ido desde la paz a la guerra durante el curso de su vida y sus experiencias.

Al comienzo de su misión, Mahoma urgió a sus seguidores a oponerse con paciencia y persuasión. Los eruditos se refieren a estos versos del Corán como “versos de olvido y perdón”. Por ejemplo, el Corán dice: “Inviten a todos al camino del Señor, con sabiduría y bellas predicaciones, y hablen con ellos de la mejor y más amable forma, para el mejor conocimiento del Señor a aquellos que se han extraviado de Su camino y que reciben Su guía (Sura 16:125).” “El bien y el mal no pueden ser la misma cosa. Repelan el mal con el bien (Sura 41:34).”

 

Sin embargo, después de consolidar su poder, Mahoma explícitamente ordenó el uso de la guerra contra los incrédulos. Los eruditos se refieren a estos textos del Corán como los “versos de la espada”. Aquí hay dos ejemplos: “Deberás pelear, aunque no te guste. Porque es posible que algo que no te guste, sea bueno para ti, y que algo que amas no sea bueno para ti. Pero Dios sabe lo que es bueno y malo para ti (Sura 2:216).” “Pero cuando los meses sagrados pasen, entonces pelea y mata paganos dondequiera que los encuentres, y cércalos, acéchalos, y escóndete esperándolos en toda estratagema (de guerra), pero si se arrepienten, y oran regularmente y practican obras de caridad, entonces ábreles el camino, así como Dios que con frecuencia te perdona, y te muestra misericordia (Sura 9:5).”

 

SE RESUELVE LA CONTRADICCIÓN

 

Personas como Fareed Zakaria, mencionados anteriormente, sostienen que la contradicción entre los textos abogando por la tolerancia y aquellos urgiendo a la guerra, simplemente refleja la naturaleza contradictoria del Corán, el cual es “un vasto libro, de vagas referencias, lleno de poesía y contradicciones (tanto como la Biblia)”. Esta simplista explicación es rechazada por los eruditos islámicos que han examinado la cuestión muy de cerca. Ellos han concluido que las declaraciones contradictorias reflejan la “revelación progresiva” dada a Mahoma según sus circunstancias. En su libro Jihad: El origen de la guerra santa en el Islam, publicado por Oxford University Press en 1999, Reuven Firestone escribe: “Los eruditos musulmanes llegaron a la conclusión que los versos de la escritura referidos a la guerra, fueron revelados en relación directa a las necesidades históricas de Mahoma durante su misión profética. Al principio de su carrera profética en la ciudad de La Meca cuando era débil y sus seguidores pocos, la divina revelación lo alentó a eludir el combate físico.”

 

“Sin embargo, después de la intensa persecución que causó que Mahoma y sus seguidores emigraran a Medina, se les fue permitido involucrarse en la guerra defensiva. Así como la comunidad musulmana creció en fuerza, futuras revelaciones expandieron las condiciones bajo las cuales la guerra podía ser implementada, hasta que se concluyó que la guerra contra los no musulmanes podía empezarse en cualquier momento, sin pretexto alguno, y en cualquier lugar” (página 50).

 

En un su convincente trabajo de 26 páginas titulado “Jihad: Las enseñanzas del Islam desde sus fuentes primarias: El Corán y la Hadith”, Richard Bailey traza la evolución de las enseñanzas del Corán en cuatro etapas, desde la tolerancia hasta la guerra. Él provee una amplia documentación para cada una de ellas. Para el propósito de este artículo, solamente mencionaré cada etapa, dando sólo pocos ejemplos de los versos en el Corán. Sin embargo, con todo gusto enviaré por correo electrónico el trabajo completo a quienquiera que esté interesado en esta documentación.

 

Algunos lectores podrán encontrar aburrido este breve análisis de la evolución de las enseñanzas de Mahoma hacia la violencia. Por favor no se den por vencidos, si lo hacen se perderán la segunda parte de este estudio donde comparo el Corán con la Biblia y muestro una respuesta cristiana al problema del terrorismo. Usted verá que el tiempo dispensado en la lectura de este trabajo será bien usado. He tratado de simplificar el tema, la lectura del Corán puede ser tediosa, porque la estructura de las frases es arcaica, tanto como la Biblia (versión inglesa King James). Pero es importante hacer el esfuerzo de entender el desarrollo de las enseñanzas de Mahoma hacia la guerra, porque esto nos ayuda a entender porqué algunos musulmanes han usado y lo siguen haciendo hoy día, los conflictos armados para avanzar la causa de Alá a través del mundo. Las referencias del Corán son dadas como Sura, que significa capítulo, seguido por el número de los versos.

 

Etapa Uno: No a la represalia

 

Cuando Mahoma empezó a predicar el Islam en el 610 DC en La Meca, sus compañeros tribales (Koreish) se hicieron hostiles hacia él pues Mahoma condenaba la idolatría. Los capítulos (Sura) del Corán que están escritos durante los trece primeros años que Mahoma vivió en La Meca, no contienen instrucciones acerca de pelear, a pesar de la severa persecución sufrida a su pequeño grupo de seguidores. ¿Por qué? Simplemente porque sus seguidores entendieron que no tenían ninguna oportunidad de ganar en un conflicto físico. Esta fue una sabia estratagema de supervivencia, evitando luchas violentas. Pocos versos servirán para ilustrar esta enseñanza.

 

En Sura 73:10 Mahoma urge a sus seguidores a ser pacientes para con aquellos que niegan la verdad: “Y tengan paciencia con lo que ellos dicen, y déjenlos con noble dignidad. Y permítanme a mí tratar con ellos, quienes niegan la verdad y sopórtenlos un poquito más.” En Sura 52:45-48 el profeta amonesta a dejar a los incrédulos solos y esperar pacientemente que el Señor los castigue: “Déjenlos solos hasta que les llegue su día, donde desmayarán de terror... Para aquellos que hacen lo incorrecto hay un castigo a su lado... Ahora esperen con paciencia el mandato del Señor.”

 

Etapa Dos: El combate defensivo es permitido

 

El 15 de julio del año 622, la creciente oposición de la tribu Korish (quienes los doblaban en número) forzó a Mahoma y sus seguidores a huir de La Meca a la ciudad de Medina quien está situada unos 350 kilómetros al norte. Esta es una fecha importante conocida como la Hégira, porque marca el comienzo del calendario musulmán. En Medina, Mahoma fue reconocido como un profeta y fue capaz de consolidar su poder. Sus seguidores saqueaban las caravanas que salían de La Meca con destino a Medina. Esta práctica eventualmente llevó a varias batallas entre las tribus Koreish de La Meca y los seguidores de Mahoma. El profeta obtuvo su primera victoria en la batalla de Badr en el año 624 con un ejército de 305 personas, principalmente ciudadanos de Medina. Vencieron a la tribu Koreish la cual los superaba en número; también conquistó varias tribus judías y cristianas y ordenó personalmente la matanza de 600 judíos en un solo día. Fue en este tiempo que Mahoma instruyó a los suyos a defenderse a sí mismos por medios de la lucha y los asesinatos.

 

Un ejemplo de estas ordenes es encontrado en Sura 22:39-41 donde el permiso es dado para involucrarse en combates defensivos: “A todos aquellos con los cuales estamos en guerra, permiso es dado de combatir porque ellos están equivocados y ciertamente Dios es más poderoso para ayudarnos.” Otra vez en Sura 22:58 se prometen ahora recompensas a aquellos que mueren en la Jihad: “A todos aquellos que dejan su hogar por la causa de Dios, él les otorgará una enorme provisión.” La promesa del Paraíso a todos aquellos que mueren por Alá ha inspirado un sin número de musulmanes a convertirse en mártires por su fe, inspirando hombres y mujeres musulmanes a convertirse en bombas suicidas por la causa de Alá.

 

Etapa Tres: Combates defensivos son ordenados

 

Pocos meses después de permitirles pelear en defensa propia, Mahoma instruyó a sus fieles a hacer de la guerra religiosa una obligación. Al principio los enemigos fueron los adoradores idólatras de la tribu de Koreish en La Meca, pero más tarde fueron incluidos los judíos y los cristianos, quienes no aceptaban a Mahoma como profeta. Esta enseñanza se encuentra en numerosos versos del Corán. Richard Bailey lista 32 pasajes, metódica e increíblemente comentados. Por un tema de síntesis haré sólo referencia a cuatro de ellos. En Sura 2:190 se dan instrucciones que la persecución se detenga solo cuando el Islam sea establecido: “Pelea en la causa de Alá a quienes te pelean, pero no transgredas los límites; por aquellos que no son transgresores y que Dios ama. Y persigue a tus enemigos dondequiera que se hallen y échalos de donde ellos te echaron a ti, porque tumulto y opresión son peores que la muerte”.

 

En Sura 2:216 los musulmanes son ordenados a pelear por la causa de Alá, aunque no les guste, porque Alá sabe lo que es mejor para ellos: “Deberás pelear, aunque no te guste. Porque es posible que algo que no te guste sea bueno para ti, y que algo que amas no sea bueno para ti. Pero Dios sabe lo que es bueno y malo para ti (Sura 2:216).” Declaraciones como esta hacen bastante claro para devotos musulmanes el hecho que pelear para avanzar la causa de Alá es una obligación divina que difícilmente puede ser ignorada.

 

En Sura 8:12,13 los musulmanes son instruidos a cortar el cuello y dedos de aquellos que se oponen a Dios y a nunca darle la espalda a los incrédulos: “Recuerda que Dios inspiró a los ángeles con el mensaje: “Estoy contigo para fortalecer a los creyentes. Infundiré terror en el corazón de los incrédulos. Córtales el cuello y los dedos, porque están contendiendo contra Dios y su apóstol, Dios es estricto en el castigo... ¡Oye tu que crees! Cuando te encuentres con los incrédulos, nunca les des la espalda. Si alguien les da la espalda -  a menos que sea una estratagema de guerra o una retirada de la tropa - aquella persona acarrea para sí la cólera de Dios, y su domicilio será el infierno - el refugio del mal. No será alguien quien los mate sino Dios.

 

La instrucción es clara, cuando haya combate no habrá lugar para una segunda intención. Los soldados musulmanes deben terminar el trabajo tanto sea cortando el cuello de sus enemigos o los dedos. El intento de estas amputaciones era inutilizar a sus víctimas para un futuro eventual combate.

 

En Sura 61:4,11-13 se enseña que Dios ama a aquellos que pelean por su causa con determinación. Él les dará la victoria, perdón de los pecados y admisión a los placeres del paraíso: “Verdaderamente Dios ama a quienes pelean por su causa, como si fueran una sólida estructura... aquellos que creen en Dios y su apóstol y que se esfuerzan para hacer todo lo posible por la causa de Dios, con sus propiedades y sus vidas. Eso será lo mejor para ti. ¡O si lo supieras! Él perdonará tus pecados, y te admitirá en los jardines (Paraíso) debajo del cual los ríos fluyen, y hay hermosas mansiones en los jardines de la eternidad. Esa es la meta suprema. Dios otorga su amorosa ayuda para obtener una rápida victoria y después dar deliciosas cosas a los creyentes.

 

Uno de los beneficios de pelear por la causa de Alá es el permiso de tomar las mujeres capturadas como concubinas, además de varias esposas legítimas. Sura 33:50 dice: “¡O profeta! Él ha hecho legal  el tomar las mujeres de los prisioneros de guerra.” La noción de que Dios asignaría las mujeres capturadas como concubinas a los musulmanes que combatieran por la causa de Alá, difícilmente refleja altos estándares morales en el Islam. La poligamia y la esclavitud de la mujer han destruido la dignidad de las mujeres y los hogares. En esta área la superioridad de cristianismo es claramente evidente.

 

Enseñando que morir peleando por la causa de Alá exonera de los pecados y garantiza la entrada al Paraíso, el Corán ha alentado musulmanes a pelear hasta la muerte por la causa. Hoy está inspirando jóvenes palestinos a convertirse en hombres bomba. Para ellos la muerte como mártir es la más segura y rápida forma de tener una vida mejor, de comodidad, prosperidad y placeres en el Paraíso. Los hombres bomba se ven a sí mismos cumpliendo las enseñanzas del Corán mientras que sirven a sus comunidades y adquieren entrada en el Paraíso. En Sura 55:52-58 se describe el Paraíso como “un lugar donde habrá frutas de todo tipo... Se reclinarán en alfombras las cuales están confeccionadas con precioso material. El fruto del jardín estará cerca (y fácil de alcanzar)... En él habrá doncellas, castas a las cuales nunca nadie ha tocado... como rubíes y coral.” Los elementos sensuales contaminan aun la visión islámica del Paraíso. A los creyentes se les promete no sólo jardines hermosos, abundante comida, fuentes de aguas frescas, sino también hermosas vírgenes. Setenta y dos vírgenes serán creadas para el regocijo de los más sobresalientes creyentes. Un momento de placer será prolongado por mil años. Este Paraíso orientado al placer es radicalmente diferente a la bíblica perspectiva del mundo por venir cuando este planeta sea restaurado a la perfección original y que será la morada de los redimidos, quienes estarán ocupados en actividades productivas y a una elevada adoración a Dios.

 

Etapa Cuatro: Guerra ofensiva es ordenada contra los paganos, cristianos y judíos.

 

La fase final de las enseñanzas que Mahoma desarrolló después de la conquista de La Meca en el año 630. La mayoría de los habitantes de la ciudad se hicieron musulmanes, en ese momento Mahoma tomó control de la ciudad y limpió la Ka´aba (lugar sagrado) de los 360 ídolos que tenía.

A este punto se hizo evidente que ni judíos ni cristianos aceptarían a Mahoma como su profeta, así pasaron a engrosar la lista de enemigos a ser conquistados. De este modo la guerra no fue más un combate defensivo, sino una activa Jihad contra los incrédulos. Este es el mandato final del Corán, el cual está en vigencia hoy y ha inspirado los recientes actos de terrorismo.

 

Varios textos ordenan la guerra contra paganos, judíos y cristianos. Entre ellos la Sura 9:5 sobresale por su clara indicación de matar infieles: “Cuando los meses sagrados hayan pasado, entonces pelea y mata paganos dondequiera que se hallen, sítialos y espera por ellos usando toda estrategia (de guerra). Pero si de repente ellos se arrepintieran y empezaran a orar regularmente y practicar caridad (transformarse en musulmán), entonces despéjales el camino.” La mejor manera para la gente de salvar sus vidas, fue renunciando a su religión y adoptando el Islam como su fe. En algunos casos los pueblos conquistados podían salvar sus vidas pagando un pesado impuesto y convirtiéndose sumisamente a las reglas musulmanas. En el mismo capítulo, Sura 9:29-31, los musulmanes son ordenados a pelear contra los judíos y los cristianos hasta que sean sometidos. Aquellos que se sometían voluntariamente al Islam tenían que pagar un pesado tributo. La razón es porque la causa de Dios está sobre ellos: “Combatan a aquellos que no creen en Dios, ni acreditan en su apóstol o en la religión verdadera aun si ellos sean “la gente del libro” (cristianos y judíos), hasta que paguen jizya (tributo) voluntaria y sumisamente, y ellos mismos se sientan sometidos. Los judíos llaman Uzair (Ezra) al ungido de Dios, y los cristianos llaman Cristo al hijo de Dios... El juicio de Alá caerá sobre ellos”.

 

Sura 5:36-38 prescribe cuatro tipos de castigo para quienes se oponen a Alá y a su profeta: “El castigo para aquellos que están en guerra contra Dios y su apóstol es la ejecución, o la crucifixión, o cortarles la mano y pie en lados opuestos del cuerpo, o el exilio. Esta es su desgracia en el mundo además de un castigo en la vida futura, excepto para aquellos que se arrepintieren antes de caer en tu poder. En este caso conocerán que Dios perdona y es misericordioso. ¡Oh sí, para el creyente! Haz el trabajo que Dios te ha dado. Busca los medios de aproximarte a Él y esfuérzate en su causa, y El te prosperará.”

 

Los cuatro tipos de castigo eran aplicados según las circunstancias y revelan la rudeza utilizada por los invasores musulmanes para avanzar su religión. Dichos métodos contrastan de las enseñanzas de Jesús de ganar hombres y mujeres para el reino de Dios proclamando las buenas nuevas de la gracia Salvadora de Dios a través del sacrificio de Cristo.

 

La Enseñanza de la “guerra santa” en las tradiciones según Mahoma (Hadith)

 

La enseñanza del Corán en el uso de la espada para avanzar la causa del Islam se comprueba en la colección de tradiciones (Hadith) concernientes a las enseñanzas de Mahoma. Los nueve volúmenes de Iman Bukhari son generalmente considerados como de lo más auténtico de la literatura árabe. Solo en el volumen 4, Richard Bailey encontró 283 pasajes con enseñanzas sobre la guerra santa para avanzar la causa del islamismo. Por una razón de tiempo, citaré sólo algunos de ellos.

 

Mahoma dice: “Una actitud para combatir en la causa de Alá, no importa cuando sea, es mejor que el mundo y cualquier cosa que en él haya.” (4:50). Otra vez dice: “Conoce que el Paraíso se encuentra bajo las sombras de las espadas.” (4:73). Para Mahoma, pelear por la causa de Alá fue un estilo de vida. Él dijo: “My vida entera está bajo las sombras de la punta de mi lanza y el que desobedezca será humillado pagando Jizya (tributo).” (4:16b). La Jizya es un impuesto pagado por los pueblos subyugados en cambio del derecho a existir. Mahoma dijo: “He sido mandado a pelear contra los infieles hasta que digan “nadie tiene derecho a ser adorado excepto Alá”, y cualquiera que declare esto le será guardada la vida, siendo puesta junto con sus propiedades al servicio de Alá (tanto sea para castigo o para perdón).” (4:196). La orden es clara, lo musulmanes tiene que combatir a los infieles hasta que se conviertan al Islam.

 

Los eruditos aprueban las cuatro etapas de la evolución de la Jihad

 

Brevemente hemos sintetizado las cuatro facetas de evolución en las enseñanzas del Corán respecto a la “guerra santa” (Jihad) desde la etapa de no a la represalia, luego el combate defensivo, después el ofensivo y finalmente la guerra en todo momento. Numerosos eruditos reconocen que este proceso evolutivo en la enseñanza de la guerra corresponde a las cuatro etapas de la vida, pensamientos y circunstancias que experimentó Mahoma. Dos citas de fuentes de alta reputación son suficientes para probar este punto.

 

La primer cita es del Dr. Muhammad Mushsin Khan, quien tradujo los nueve volúmenes de la tradición de Mahoma (Hadith) al inglés. En su parte introductoria, él escribe: “Al principio la guerra fue prohibida, después permitida y luego obligatoria contra: (1) "aquellos que inicien una guerra contra ti (musulmanes)... (2) y contra aquellos que adoran otros dioses que no sean Alá...” (página XXIV).

 

La segunda cita es de un artículo sobre Jihad encontrado en la Enciclopedia Brill sobre el Islam. El autor escribe: “La Jihad es un trabajo. Este precepto está en todas las fuentes. Es cierto que pueden encontrarse en el Corán ciertas divergencias y aun contradicciones pero estas son clasificadas por  doctrina en cuatro sucesivas etapas: la que se regocija en el perdón a cambio de las ofensas y motiva a invitar al Islam de una manera pacífica, la etapa en la que se alienta a defenderse de las agresiones mediante el combate, la tercera etapa que motiva a tomar la iniciativa a atacar siempre que no sean los meses sagrados y finalmente la etapa donde se invita a atacar en toda ocasión y lugar.”

 

El artículo continúa diciendo: “En suma, estas diferencias corresponden a las etapas según se iban desarrollando los acontecimientos en la vida de Mahoma y a modificaciones según las circunstancias políticas particulares. Primero, el período de La Meca durante el cual Mahoma estaba  por lo general confinado a sí mismo a las enseñanzas morales y religiosas. Luego al período de Medina cuando, habiéndose convertido en líder político y religioso de la comunidad, estuvo en condiciones de combatir y atacar a todos aquellos que no deseaban unirse a su pueblo ni a su autoridad. La doctrina entra en contradicción con la última etapa de las enseñanzas... aunque esta etapa es la que indudablemente permanece en vigencia” (página 538).

 

La doctrina en cuestión es conocida como “la ley de abolición” y es aceptada por los estudiosos musulmanes. De acuerdo con esta doctrina, la etapa posterior o “versos de la espada” superan a los previos o “versos del perdón”. Esto significa que Mahoma gradualmente empezó a aceptar la Jihad militar como una legítima y esencial estrategia para promover la expansión del Islam. No importa lo que la gente pueda opinar, Mahoma no fue solo un líder religioso, si no un comandante militar quien emprendió la guerra contra sus enemigos tan pronto como consolidó su poder y desarrolló una fuerza de combate.

 

La expansión del Islam a través de la guerra

 

La más completa prueba que Mahoma enseñó a sus seguidores a avanzar la causa de Alá con el uso de la espada, la hayamos en el ejemplo de sus inmediatos sucesores, conocidos como Califas. Ellos siguieron su intenso fanatismo emprendiendo implacables guerras de conquista contra cristianos, judíos y paganos. En un relativamente corto período de tiempo construyeron un enorme imperio por y para sí mismos. En la cima de su poder, los territorios musulmanes se extendieron desde el norte de África y sur de Europa hasta los bordes de la India y China. Su grito de batalla era: “Delante de ti está el paraíso, detrás de ti la muerte y el infierno.” La mayoría de la gente que los musulmanes conquistaron eran cristianos nominales que entregaron su fe y creencias pues habían perdido la visión del mensaje y misión de Cristo. Una de las razones principales por las cuales esto ocurrió es porque los líderes de las iglesias de la época, estaban gastando el tiempo peleando fieramente sobre temas metafísicos tales como la naturaleza divina de Cristo, antes que inspirando a los cristianos a proclamar las buenas nuevas del Evangelio a las naciones paganas. Los primeros siete concilios ecuménicos realizados entre el año 325 y 787 DC fueron principalmente basados sobre la relación entre las tres personas de la divinidad. Amargas batallas se llevaron a cabo sobre temas metafísicos que debieran haber sido aceptados como un misterio. Así, perdiendo la visión evangelista, muchos cristianos sucumbieron ante el islamismo, en vez de dar a los musulmanes el conocimiento de la Salvación que es en Cristo Jesús.

 

Durante el primer siglo de expansionismo islámico desde el año 632 al 732, los sucesores de Mahoma sometieron Egipto, Palestina, Siria, todos los países del norte de África y parte de Turquía (sitiaron Constantinopla dos veces en el 668 y 717). En el 711 cruzaron de África a España y atravesaron los Pirineos hasta el sur de Francia. Estaban inspirados con la idea que pronto pondrían sus caballos en la catedral de San Pedro en Roma. Pero en el año 732, el francés Charles Martel los derrotó en la batalla de Tours y jaqueó su avance en el Oeste. No así en el Este donde sus conquistas seguían sin cesar. En el siglo nueve conquistaron Persia, Afganistán y una gran parte de la India. En el siglo trece conquistaron Turquía y Mongolia. Bulgaria, Serbia y partes de Hungría siguieron pronto. Finalmente en el año 1453, a manos de los turcos - ahora musulmanes - capturaron la ciudad de Constantinopla y convirtieron la magnífica iglesia de Santa Sofía en una mezquita donde el Corán es leído en lugar de la Biblia. Desde Constantinopla, los musulmanes sembraron el pánico en Europa y amenazaron el imperio alemán por dos siglos hasta que finalmente fueron derrotados a las puertas de Viena en 1683.

 

El decline del poder musulmán

 

En este momento comienza a declinar el poder expansionista musulmán, con la subida de las naciones europeas que gradualmente fragmentaron y dividieron el imperio conocido como Otomano. El desarrollo de fuertes naciones en Europa y una poderosa América (USA) mas el increíble movimiento misionero de los siglos 19 y 20, han creado serios problemas a los musulmanes. El movimiento político religioso islámico que durante la Edad Media parecía destinado a dominar el mundo, ha sido gradualmente humillado por poderosas naciones occidentales que se han dividido mucho del territorio otrora conquistado por los musulmanes. Lo que terminó la expansión del Islam no fue un cambio en sus creencias sino el poderío militar europeo.

 

El odio detrás del terrorismo

 

La humillación que los musulmanes han experimentado en los últimos dos siglos, es un factor que ha contribuido a aumentar el odio y fomentar el terrorismo. En los últimos tiempos también han sido “humillados”, no tan sólo por los judíos en Palestina, sino por los cristianos serbios en Bosnia y Kosovo, por ateos y cristianos rusos en Chechenia y por hindúes en Kashimira (India) y Pakistán. Para muchos musulmanes es duro aceptar que han fallado internacionalmente. Después de ser una superpotencia por más de mil años, creyendo que Alá los había ayudado a eliminar cristianos, judíos y paganos y gobernar el mundo entero, hoy día se hayan controlados económicamente por naciones compuestas por “infieles”. Muchos de ellos están enojados por esta superioridad de los países occidentales, especialmente Norteamérica, pues aun creen en la superioridad de su religión y cultura, las cuales quieren imponer al resto del mundo.

 

En su libro Jihad en el Islam moderno y en el Islam clásico (Princeton 1996, página 3), Rudolf Peters, profesor de leyes en islamismo en la universidad de Amsterdam, observa: “La clave de la existencia de la doctrina es la existencia de un estado islámico único, gobernando completamente al umma (comunidad musulmana). Es la tarea de la umma expandir el territorio del estado o nación árabe para traer tanta gente como sea posible bajo sus leyes. El objetivo final del Islam es extender su territorio hacia todo el mundo, controlarlo y extirpar los incrédulos.”

El hecho, sin embargo, es que este plan de dominación mundial ha sufrido varios reveses en los últimos dos siglos y más aun en los últimos años. Esto ha inspirado a algunos fanáticos a cometer los terribles actos de terrorismo que se mencionan casi a diario en los periódicos. Su objetivo es demostrar que a pesar de la humillación que han sufrido recientemente, son capaces de atemorizar a las naciones occidentales. Esta es - para ellos - otra forma de demostrar que Alá los está guiando y ayudando a cumplir su misión.

Algunos consternados musulmanes quieren castigar a Norteamérica por su política “anti-islámica”, y lo hacen atacándolos en su propia zona de confort. Esto obliga a los norteamericanos a pagar más y jugar menos, utilizando billones de dólares para combatir el terrorismo dentro de sus fronteras y en el exterior. También buscan preocupar a la ciudadanía con la constante amenaza de un ataque sorpresivo. Teniendo a los norteamericanos en la línea y minando su sentido de seguridad, muchos musulmanes creen que se están anotando una brillante victoria para la causa del Islam. Piensan que están mostrando al mundo que Alá los está bendiciendo al humillar a la más poderosa nación de la Tierra. Para ellos esto representa un triunfo del Islam sobre el cristianismo.

 

La amenaza se incrementa por el posible uso de armas nucleares, químicas y biológicas (armas de destrucción masiva) por algunos países árabes como Iraq, Irán o Libia. Si un estudiante en el Instituto de Tecnología de Massachusetts pudo armar un dispositivo nuclear en cinco semanas usando material disponible en el mercado y varias publicaciones en librerías especializadas, es concebible la idea que estos y otros países puedan ensamblar tales artefactos. Si esto ocurriera, aun el uso de una pequeña bomba nuclear por parte de algún país árabe creído de avanzar la causa de Alá humillando a las potencias cristianas, degenerará en un conflicto internacional que traerá ruina para todos y victoria para nadie.

 

¿Es el Islam una religión amante de la paz?

 

Los estudios previos sobre las enseñanzas del Corán y los escritos de Mahoma respecto a la guerra, quitan sustento a la afirmación que el islamismo es una religión amante y promotora de la paz. No hay dudas que existen muchos musulmanes que condenan el uso de violencia para promover su fe, pero no puede decirse lo mismo del Corán y de la Hadith. Para decir que el Islam es una religión de paz, habría que ignorar las enseñanzas de Mahoma. Él combatió a paganos, judíos y cristianos en Arabia Saudita hasta someterlos, forzándolos a aceptar el Islam. Mahoma hizo lo que predicó acerca de combatir y erradicar infieles: “Pero cuando los meses sagrados pasen, entonces combate y mata paganos dondequiera que los encuentres, rodéalos, acéchalos, y escóndete esperándolos en toda estratagema (de guerra), pero si se arrepienten, y oran regularmente y practican obras de caridad, entonces ábreles el camino: así como Dios que con frecuencia perdona, y muestra misericordia (Sura 9:5).”

 

El decir que el Islam es una religión de paz es contradictorio a lo que el Corán expresa, el cual puede leerse como una manifestación terrorista. No nos dejemos engañar por los discursos de los líderes árabes quienes condenan los actos terroristas cuando su gente está afuera, en las calles, celebrando como en un carnaval la matanza de gente inocente a manos de los hombres bomba. La paz verdadera con los musulmanes es imposible mientras crean y sigan el ejemplo y enseñanzas de Mahoma. Para el “profeta”, la paz sólo vendrá sometiendo a los pueblos al Islam, recalcamos la palabra “sumisión”. El concepto islámico de paz para lograr un mundo dominado por los musulmanes, es un mandato de guerra. El desafío que enfrentamos hoy para establecer relaciones pacíficas con el mundo musulmán, es ayudarlos a entender los errores básicos y doctrinales de las enseñanzas del Corán respecto al uso de la violencia para avanzar la causa de Alá. Una religión que utiliza la violencia para propagarse es un movimiento represivo que viola los derechos humanos fundamentales de elegir a quién adorar. Este derecho es reconocido por el Dios de la Biblia cuando dice en Josué 24:15: “Elijan hoy pues a quién han de servir.”

 

Violencia en la Biblia y en el Corán

 

Esto nos conduce a la discusión de la violencia en la Biblia y en el Corán. El debate sobre esta cuestión se ha intensificado después de los ataques terroristas del 11 de septiembre. Aquellos que quieren excusar el uso de la violencia por parte de los musulmanes, son rápidos en señalar que el cristianismo no es diferente, porque la Biblia y la historia cristiana están llenos de violencia. Antes citamos a Kenneth Woodward quien escribió para la revista Newsweek: “La Biblia también tiene sus historias de violencia en el nombre de Dios. El Dios de los primeros relatos de la Biblia apoyó tenazmente a los soldados israelitas ahogando a sus enemigos en el mar” (Newsweek, febrero  11 del 2002, Página 53).

¿Cómo pues podemos contestar a este argumento que dice que la violencia en la Biblia no es diferente a la del Corán? Por una cuestión de tiempo y brevedad, limitaré mi respuesta a tres importantes aspectos.

 

1)                 Los cristianos no tienen justificación para usar la violencia en el nombre de Cristo.

 

No ha dudas que el cristianismo usó violencia, tortura y cruzadas militares para destruir “infieles” y “herejes”, pero aquellos que cometieron dichos actos traicionaron la persona y enseñanzas de Jesús. Ellos convirtieron a la iglesia en una organización terrorista, actuando contra las enseñanzas de Cristo quien siempre condenó el uso de la violencia para establecer su Reino. Él dijo a Pedro, quien había cortado la oreja del sirviente del sumo sacerdote, “guarda tu espada, porque todo el que mata a espada, por la espada será muerto.” (Mateo 26:52).

 

Mientras Mahoma ordena a sus seguidores a combatir paganos, cristianos y judíos hasta que sean aniquilados o sometidos, Cristo enseña a sus discípulos a soportar la persecución y orar por los que los persiguen: “Bienaventurado eres cuando te persigan acusándote de maldad falsamente, a causa mía. Alégrate y regocíjate pues tu recompensa es grande en los cielos... Ama a tus enemigos y ora por los que te persiguen, porque así hacen los hijos del Padre que está en los cielos.” (Mateo 5:11-12,44,45).

 

Los musulmanes que usan la guerra, la violencia y el terrorismo para avanzar la causa de Alá, pueden decir legítimamente que están siguiendo las enseñanzas y ejemplo de su “profeta” Mahoma. Este fue un líder religioso y político que luchó hasta someter a los habitantes de La Meca y a los cristianos y judíos que vivían en Arabia Saudita. Él enseñó: “El Paraíso está bajo las sombras de las espadas.” (Sura 4:73). Pero los cristianos que han recurrido al uso de la violencia para avanzar el reino de Dios, no pueden apelar a las enseñanzas o ejemplo de Cristo. Han traicionado sus enseñanzas. Cristo eligió ser crucificado antes que destruir a sus enemigos con su poder. Él enseñó a sus seguidores a establecer el reino del Señor no por la lucha física sino por la proclamación pacífica de su gracia salvadora.

 

El cristianismo dio vuelta al imperio romano durante los tres primeros siglos, esparciendo la Palabra de Dios manifestada en el amor y el perdón. Esto se vio en la actitud de muchos cristianos quienes prefirieron sufrir y morir por su fe. Por contraste, el Islam conquistó la mayor porción del imperio romano durante el primer siglo de su expansión (632-732) pero mediante carnicerías de un incontable número de inocentes y forzando a aceptar la fe a quienes sobrevivían. ¡Qué diferencia! Cristo condena el uso de la violencia, mientras Mahoma ordena el uso de la espada para avanzar la causa del Islam.

 

2)                 La exterminación de los cananeos fue un castigo divino por su maldad y perversidad.

 

Algunos hacen referencia a los pasajes que aparecen en el libro de Josué referidos a la exterminación de varias tribus en Canaán, para argumentar que la Biblia no es diferente al Corán en sancionar una “guerra santa” para promover la adoración de Dios. Si esta alegación fuera verdadera, entonces las enseñanzas de la Biblia concernientes al uso de la Biblia deberían ser similares a las del Corán.

 

El problema con esto es que falla al demostrar y reconocer que la exterminación de varias tribus en Canaán fue un castigo divino por su maldad y perversidad y no un método para convertirlos a la religión de Israel. Los muertos no pueden cambiar su religión. Así como Gomorra y Sodoma fueron destruidos porque su maldad había superado los límites de la gracia de Dios, así las tribus de Canaán fueron acabadas por cuenta de su gran pecaminosidad. Cientos de años antes de la ocupación israelita de Canaán, Dios había dicho a Abraham que sus descendientes serían esclavos en tierra extranjera “por cuatrocientos años” (Gen 15:13), y recién después se establecerían en Canaán. La razón dada para esta espera fue claramente declarada: “porque la iniquidad de los amorreos aun no se ha completado” (Gen. 15:16) En otras palabras, Dios tuvo buena voluntad esperando cuatrocientos años antes de exterminar a dichas tribus, porque sus atrocidades y perversión habían superado de sobra la gracia y misericordia divinas.

 

Más tarde Dios advirtió a la nación de Israel para ser cautelosos y no repetir los pecados de los canaanitas, de otro modo sufrirían un castigo similar. La advertencia fue en vano. Eventualmente Dios usó a los asirios y a los babilonios como instrumentos de su justicia para castigar al pueblo de Israel por su pecaminosidad, de la misma forma que usó a Israel para castigar la impía tierra de Canaán. Hay una dramática diferencia entre los motivos de la exterminación de varias tribus de Canaán y los eventos de la temprana era musulmán. El tema principal de estos acontecimientos en la Biblia es el castigo de los pecadores no arrepentidos. Esto no existe en las enseñanzas islámicas que muestran los raides y guerras de Mahoma donde la motivación principal era la de extender las reglas del Islam mediante la destrucción o sometimiento de sus enemigos.

 

3)                 La Biblia no enseña el uso de la guerra para promover la adoración del Dios verdadero.

 

Otro importante punto a considerar es que en ningún lado del Antiguo o Nuevo Testamento Dios ordena a su pueblo atacar naciones paganas, ni como auto defensa ni mucho menos promoviendo la adoración a Dios. La proclamación de la salvación en la Biblia es siempre por testimonio y persuasión. Dios ubicó a Israel en la tierra de Canaán por lo estratégica de la posición, era el cruce obligado en el viejo mundo. Los israelitas deberían ser la vidriera al mundo antiguo, especialmente a los mercaderes y ejércitos que atravesaban Palestina. Esto fue llamado el “Cruce de los Reyes” y era una ruta inter estatal obligada para ir de un lugar a otro en el Medio Este. Dios quería establecer su pueblo en el centro mismo de actividad para que fueran luz a las naciones. “Si guardares todos los mandamientos de Jehová tu Dios y anduvieres en sus caminos, Jehová te confirmará como pueblo santo suyo, como te ha jurado. Todos los pueblos de la tierra verán que eres llamado por el nombre de Jehová y te temerán.” (Deuteronomio 29:9-10).

 

Los israelitas fueron llamados a promover la verdadera adoración a Dios, no a conquistar naciones mediante la guerra, como se cita en el Corán, sino siendo una luz brillando al mundo. “Levántate, resplandece, porque ha llegado tu luz y la gloria de Jehová ha resplandecido sobre ti... Entonces las naciones andarán en tu luz, y los reyes al resplandor de tu luz” (Isaías 60:1,3). No había necesidad de promover su la por medio de la espada, porque Dios prometió pelear por ellos y traer las naciones al umbral de sus puertas para aprender sobre la verdadera adoración a Dios. (Zacarías 8:20-22)

 

El anticipo de la proclamación de las nuevas de salvación que aparece en el AT, aparece en el NT como la gran comisión que Cristo dio a sus discípulos: “Id pues y haced discípulos a todas las naciones” (Mateo 28:19). Esta comisión será llevada a cabo no por la espada sino “enseñándoles a observar todo lo que les he encomendado” (Mateo 28:20).

 

El Islam es una religión violenta

 

Una comparación entre las enseñanzas del Corán y las de la Biblia respecto al uso de la violencia, muestra la diferencia fundamental que existe entre el Islam y el cristianismo. Hemos encontrado que el Islam es una religión violenta porque el Corán enseña la guerra santa (Jihad) para forzar a la gente a someterse a su sistema religioso político. Una religión que utiliza la violencia para imponer sus enseñanzas a otros, no puede ser llamada una religión de paz, porque una religión verdadera presupone reverencia a Dios y respeto por las otras religiones. Sería más apropiado llamar estas violentas religiones como “organizaciones terroristas”.

 

Esta designación se aplica no solo al Islam, sino a las iglesias “cristianas” que han utilizado la violencia durante ciertos períodos de la historia. Por ejemplo durante la Edad Media, la iglesia católica se convirtió en una formidable organización terrorista que organizó cruzadas para exterminar musulmanes, judíos y “herejes”. La iglesia católica aterrorizó Europa, especialmente a través de la Inquisición. Esto era una corte de justicia itinerante que iba de ciudad en ciudad en busca de herejes para interrogarlos, torturarlos y ejecutarlos si no abandonaban sus creencias.

 

Hace poco tiempo el Papa pidió disculpas por las inexplicables atrocidades cometidas por la iglesia católica cuando se convirtieron en una organización terrorista dedicada a someter a los musulmanes, judíos, creyentes disidentes y cristianos de la iglesia ortodoxa griega. Deseamos que los líderes religiosos musulmanes pudieran seguir el ejemplo del Papa pidiendo disculpas por el incontable numero de gente inocente que aniquilaron durante su milenio de expansión territorial. Si ellos realmente creen que el Islam es una religión de paz, entonces tienen una obligación moral de mostrar su sincero pesar por haber asesinado millones de inocentes que se negaron a someterse a su fe y reglas. También deberían disculparse por los actos terroristas cometidos diariamente por musulmanes suicidas. Deberían condenar estos actos de violencia como que es una traición al Islam, pero esto no es nada mas que un pensamiento tonto porque no hay indicaciones que tal actitud de pesar y condena se concrete por parte de los líderes religiosos musulmanes.

 

Hoy, 28 de mayo  del 2002, una periodista de Fox News dijo que durante los meses que ella estuvo como reportera del conflicto en el Medio Este, nunca escuchó a ningún líder religioso musulmán condenar la matanza de inocentes por los hombres bomba. No pudo entender por qué los líderes no se manifestaron, especialmente cuando los atentados afectaron a madres que estaban paseando a sus bebes por la calle. ¿Por qué los líderes musulmanes guardan silencio? Simplemente porque ellos creen que los hombres bomba son mártires que actúan de acuerdo con los ejemplos y enseñanzas de su profeta Mahoma. Él practicó lo que proclamaba. Empezó la guerra contra sus enemigos ni bien consolidó su fuerza en Medina, usando la espada para obligar a sus enemigos a aceptar su sistema político y religioso. Así una religión de estas características difícilmente puede ser llamada de paz y amor.

 

El cristianismo es una religión amante de la paz

 

Por contraste, el cristianismo es una religión amante de la paz e inspirada en su fundador, Jesucristo, quien nunca usó la fuerza para obligar a nadie. El llamó a la gente a aceptar voluntariamente las Nuevas Buenas de su muerte sustitutoria por los pecadores penitentes y el poder de su gracia transformadora. Enseñó a sus discípulos a amar a sus enemigos y a orar por aquellos que los perseguían, para que sean llamados hijos de su Padre que está en los cielos, quien hace salir el sol sobre malos y sobre buenos. (Mateo 5:44-45). Cristo es correctamente llamado el PRÍNCIPE DE PAZ (Isaías 9:6) porque nos ofrece paz con Dios conmutando la penalidad sobre nuestros pecados, y nos ofrece paz con nosotros mismos dándonos el poder de vencer el pecado en nuestra vida, y dándonos paz con los demás otorgándonos la capacidad de amar aun a quienes nos odian.

 

Al nacer Jesús los ángeles cantaron: “Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz y buena voluntad a los hombres” (Lucas 2:14). Treinta y tres años más tarde, mientras moría en la cruz él oró por quienes lo crucificaban: “Padre perdónalos pues no saben lo que hacen.” (Lucas 13:34) Y para todos los que creen en él y aceptan su provisión de gracia, Cristo promete: “Mi paz les doy, no como el mundo la da. No dejen que su corazón se entristezca, ni tampoco andéis afanados.” (Juan 14:27). La paz que Cristo ofrece no es territorial, sino interior. Y es obtenida al experimentar el descanso y el perdón divino de los pecados, la protección y la salvación. Es una paz interna la que nos habilita a vivir en un mundo problemático sin que nuestro corazón desfallezca o esté afanoso. Por último, esta es la paz que cada ser humano necesita, esta es la paz que puede ayudar a los musulmanes a vivir en paz con Dios, con ellos mismos y con los demás.

 

UNA RESPUESTA CRISTIANA AL ISLAM

 

¿Qué contribución puede hacer el cristianismo para la resolución del problema del terrorismo fomentado por organizaciones islámicas? Es ingenuo pensar que alguien pueda ofrecer una solución mágica a este complejo problema entre cristianos y el Islam que ya cumple catorce siglos. Lo primero es empezar a pensar en formas que conduzcan a una solución. Con esto en mente aquí escribo algunas sugestiones:

 

1)             Los cristianos necesitan entender la raíz del terrorismo

 

Los cristianos necesitan entender la raíz del terrorismo, el cual está causando un terror paralizante en USA y Europa occidental y costando billones de dólares a la comunidad internacional de las naciones. Es importante entender que la raíz del terrorismo es teológica, no meramente política o territorial. Con esto quiero decir que los atentados terroristas que estamos presenciando hoy día son inspirados no solo por tener mas territorio del actualmente controlado por Israel sino por la clara enseñanza del Corán de combatir y acabar con los infieles hasta que el mundo todo este bajo el gobierno del Islam.

 

Tenga en mente que el 99.9 por ciento del Medio Este es controlado por los musulmanes. Solo una fracción minúscula es controlada por Israel. Los musulmanes - cuyo lugar de origen es Arabia Saudita - han tenido éxito a través de los siglos en someter a todos los países del Medio Este desarraigando casi en su totalidad a los cristianos y judíos que vivían allí. Esto significa que los árabes no están satisfechos con el 99.9 del territorio, están peleando por ese décimo que les falta que es Israel. ¿Será que concesiones territoriales por parte de Israel traerán la tan ansiada paz? Absolutamente no, aun si los palestinos reciben la porción de tierra que reclaman como suyas. ¿Por qué? Simplemente porque la historia enseña que no importa cuanto territorio tengan, siempre querrán más. Lo que ha sido verdad en el pasado, lo es hoy día también. Quieren toda la tierra de Israel.

 

¿Estoy sugiriendo que los palestinos no pertenecen a Palestina? No hay dudas que los palestinos necesitan y tienen derecho  a un hogar en Palestina, pero difícilmente pueden reclamarla históricamente. Palestina ha existido por si misma, gobernada por los palestinos, con una cultura y lenguajes característicos y propios. El hecho es que los palestinos son árabes que han ocupado lo que en los tiempos bíblicos se llamaba tierra de Canaán. Los árabes son indistinguibles entre sí tanto sean jordanos, sirios, sauditas, libaneses, iraquíes, iraníes, etc. Antes de la guerra árabe israelí de 1967 no hubo serios movimientos para una patria Palestina. Los territorios que Israel capturó no pertenecían a Yasser Arafat o a las autoridades palestinas, sino al rey Hussein de Jordania. Es solo después que Israel ganó la guerra que los árabes descubrieron su nacionalidad como palestinos. La verdad es que el término palestino fue acuñado, no por los árabes nativos sino por los romanos que capturaron Judea en el año 70 DC. Después de cometer genocidio contra los judíos y destruir el Templo, los romanos decidieron que Judea no existiría mas como tierra de los judíos. Para agregar insulto sobre insulto cambiaron el nombre de Judea por el de Palestina, un nombre derivado de Filistea - un pueblo tribal que vivía en la costa al sur del país y que fueran conquistados por los judíos en época del rey David.

 

Palestina como estado nunca existió

 

Lo que significa que Palestina como estado, con una cultura y lenguaje propios nunca existió. Ese territorio ha sido gobernado alternativamente por romanos, musulmanes, cristianos durante las cruzadas, el imperio Otomano y por poco tiempo por los ingleses después de la primer guerra mundial. Los ingleses acordaron restaurar parte de la tierra a los judíos para que hicieran de ella su hogar.

 

Desde una perspectiva histórica, los judíos tienen cuatro mil años de derechos por sobre Palestina. Es la tierra de sus raíces religiosas, históricas, étnicas e históricas. El hecho que en el pasado hayan sido expulsados de su tierra natal por romanos, cristianos y musulmanes no significa que deban abandonar su tierra hoy. Después de todo no tienen otro lugar donde ir ni reclamar legítimamente como suyo. Este no es el caso de los palestinos. Históricamente pueden reclamar legítimamente varios países árabes como su tierra natal, porque es con ellos que tienen raíces religiosas, históricas, étnicas, históricas y lingüísticas.

 

Algunos tratan de probar las raíces musulmanas en palestina apelando a la mezquita de Al Aqsa y al Domo de la Roca en Jerusalén, el cual es tenido popularmente como el tercer lugar sagrado. En mis lecturas del Corán no encontré nada al respecto. Se menciona a Medina y La Meca innumerable veces, pero nunca se menciona a Jerusalén. De hecho no hay evidencia que Mahoma haya alguna vez visitado dicha ciudad. ¿Entonces, cómo es posible que Jerusalén se convirtiera en el tercer lugar más sagrado para el Islam? Como resultado de interpretaciones de un vago pasaje encontrado en el séptimo capitulo (Sura) del Corán titulado “El viaje nocturno”, se relata un sueño que tuvo Mahoma donde fue trasladado en medio de la noche “desde el templo sagrado hacia el templo que está más lejos, cuyos recintos son benditos...”

 

En el siglo séptimo algunos musulmanes identificaron este templo lejano con la mezquita en la ciudad de Jerusalén. Es difícil creer que Mahoma fuera transportado a dicha mezquita cuando todavía no existía al tiempo de su muerte en el 632 DC. Por contraste los judíos pueden trazar sus raíces en Jerusalén desde los días de Abraham. (Gen 14:18). Recientemente líderes árabes se reunieron en Beirut para buscar una solución al conflicto entre Israel y los palestinos. Adoptaron la propuesta del príncipe Saudita Abdullah para persuadir a Israel de regresar ciertos territorios a los palestinos a cambio de garantizarles el derecho de existir como estado.

 

¿Por qué los líderes árabes no otorgan algunas tierras a los palestinos?

 

Lo que encuentro difícil de entender es ¿por qué  todos estos líderes que controlan el 99.9 del territorio de Medio Este y tienen increíbles recursos económicos por las exportaciones de petróleo, no abren las puertas de sus países a esa relativamente pequeña cantidad de palestinos de 2.895.683 personas, de acuerdo al censo de 1997? Después de todo son parte de la misma familia, y comparten la misma religión, historia, cultura, etnia y lenguaje. ¿Por qué estos líderes prefieren financiar campos de refugiados en vez de aceptarlos en sus propios países? ¿Por qué los países musulmanes no siguen el ejemplo de USA que ha dado asilo a los perseguidos de todas las razas y credos, incluyendo árabes? ¿Por qué estos líderes están mas interesados en quitarle a Israel - un país relativamente pequeño - mas territorio en vez de ceder parte de sus tierras a sus hermanos?

 

La respuesta se haya en el Corán mismo, donde llama a “combatir y someter” a los infieles hasta que todo el mundo caiga bajo el gobierno del Islam. Para los líderes árabes, ofrecer asilo a sus hermanos palestinos significaría detener el creciente conflicto con Israel, un enemigo del Islam que debe ser expulsado de la tierra. Alimentando el actual conflicto, especialmente con subsidios económicos a los familiares de los hombres bomba, esperan alcanzar sus objetivos. Lo que esta claro entonces es que no se trata de tierra para los palestinos sino de un control musulmán total del Medio Este.

 

Algunos podrán decir que no estoy a favor de los musulmanes. Déjenme repetir que este artículo no es contra ellos de los cuales la mayoría son amantes de la paz a quienes amo y respeto. Si no que el objetivo de esta nota es mostrar las enseñanzas del Corán respecto a la supresión y exterminio de aquellos que practican una religión diferente. Esta es la raíz del problema que necesita ser visto por los cristianos y por la comunidad internacional de naciones. Hombres bomba son inspirados por las enseñanzas del Corán. Los líderes religiosos musulmanes adoctrinan a jóvenes árabes, hombres y mujeres, para convertirse en mártires matando a los enemigos del Islam. Les dicen que el Corán les garantiza el perdón de sus pecados y la admisión a los placeres del paraíso. Tal apelo, inmoral y sin sentido, alienta a estos jóvenes a convertirse en mártires matando inocentes, no importa que  estén en las torres gemelas de New York o los shoppings de Israel.

 

2)             Los cristianos deben exponer la inmoralidad del Corán respecto al uso de la violencia

 

Para manejar el problema del terrorismo musulmán, es imperativo embarcarse en un programa educativo internacional designado a exponer la inmoralidad de las enseñanzas del Corán respecto al uso de la violencia para suprimir y exterminar infieles. Quizá esta solución no sea políticamente correcta pues podría alienar a los musulmanes moderados que viven en USA y otros países. Pero estoy convencido que una verdad que hiere es mejor que una mentira que suaviza. También es vital separar las enseñanzas del Corán respecto al uso de la violencia, del pueblo musulmán que ignora o abiertamente rechaza dichas enseñanzas. El mismo principio se aplica a cada religión. Por ejemplo, la mayoría de los católicos ignora las enseñanzas de su iglesia respecto a la eliminación de los herejes.

La mayoría de los católicos se sentirían consternados al leer lo que Tomas Aquino, el más influyente teólogo católico, enseña en su trabajo Summa Theologica acerca de la exterminación de los “herejes”. Él escribió: “Respecto a los herejes... es indudable que existe un pecado, por el cual merecen, no solo ser separados de la iglesia sino del mundo mediante la muerte.” (Pregunta 11, artículo 3). Este fundamento de la iglesia católica romana que los herejes deben ser muertos si no se retractan de sus creencias, es encontrado en numerosos documentos de la Inquisición. Cuando la inmoralidad de estas enseñanzas sea mostrada, la mayoría de los católicos las rechazarán aceptando a cambio las buenas nuevas de “amar a los enemigos y orar por aquellos que os persiguen”. Lo que se aplica a los católicos también se aplica a los musulmanes. Debemos ayudarlos a entender las enseñanzas del Corán en el uso de la violencia para avanzar la causa del Islam, las cuales son rechazadas y condenadas por los amantes de la paz. Debemos ayudarlos a comprender que la espada nunca traerá paz al mundo. Y sobre todas las cosas debemos mostrarles la belleza y amor del mensaje de salvación el cual enseñan a perdonar y amar, un mensaje de paz mediante la transformación interior, en vez de la supresión de enemigos y la expansión territorial.

 

3)             Los cristianos deben envolverse en aliviar las necesidades de los musulmanes que sufren.

 

Exponer los errores no es suficiente, las acciones hablan mas que las palabras. Organizaciones cristianas de asistencia deben envolverse activamente en planes de ayuda para musulmanes que viven en situaciones desesperadas. Necesitan ver el amor cristiano en acción. Esto no solo debe ocurrir en los campos de refugiados, sino en otros sitios como Afganistán - un país desbastado por 22 años de guerra, 3 de hambruna y 5 de régimen talibán. La ayuda cristiana a estos necesitados no debe parar al terminar la campaña militar. La presencia cristiana de médicos, enfermeras dedicadas, trabajadores sociales y técnicos debe hacerse sentir y ver en los programas de desarrollo, dándole credibilidad al testimonio cristiano.

 

Finalmente el mejor ejemplo para diferenciar el uso de la violencia en el Corán y en la Biblia será el compasivo y generoso servicio ofrecido por los cristianos, aun a los terroristas. La manifestación del amor cristiano en acción tiene el potencial de cambiar al mundo musulmán de hoy así como lo hizo en el mundo romano veinte siglos atrás.


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30/05/2010 07:15:38 p.m.