En el futuro surgirán engaños de toda
clase, y necesitamos terreno sólido para nuestros Pies. Necesitamos
sólidos pilares para el edificio. No ha de quitarse ni un solo ápice
de aquello que el Señor ha establecido. El enemigo presentará
falsas doctrinas, tales como la doctrina que no existe el santuario. Este
es uno de los puntos en los cuales algunos se apartarán de la fe.
¿Dónde encontraremos seguridad, a menos que sea en las verdades
que el Señor nos ha dado durante los últimos cincuenta años?
(Review and Herald, 25 de mayo, 1905).