SECCIÓN IV. SEPARACIÓN Y RAZONES PARA EL DIVORCIO

Testimonios acerca de Conducta sexual, adulterio y divorcio Por Elena G. de White.

9. Separación



Una esposa controlada por el demonio.-

Estimado hermano D: Espero que el cambio que aparentemente se produjo en su esposa en ocasión de las reuniones en Chicago, sea duradero.  Cuando oí su confesión, pensé que ésta debe haber sido muy agradable a nuestro Padre celestial.  Sentí que me sacaban de sobre mis hombros una tarea muy severa, pero todavía siento el peso de la carga.  Sé que el cambio que se produjo en ella no es positivo.  Los peligros y las dificultades que ella podría crear si se gratifican sus caprichos, serían casi increíbles para quienes no comprenden qué clase de espíritu la domina...

No importa cuán seriamente intente Ud. seguir al Señor con rectitud, ella será el ángel malo que tratará de desviarlo del camino de la justicia.  De acuerdo con su propia estimación, ella es el ídolo que Ud. tiene que adorar; en realidad, ella es una agente de Satanás, que trata de ocupar el lugar que Dios debería ocupar.  Ha seguido los impulsos de su propio corazón, carente de consagración, hasta que Satanás logró controlarla casi completamente...

A menos que se produzca un cambio, pronto llegará el tiempo cuando la naturaleza baja de su esposa, controlada por una voluntad tan fuerte como el acero, derribará por el suelo su fuerte voluntad, para ponerlo a Ud. al mismo 86 nivel bajo de ella... En este caso, Ud. no está tratando con una mujer, sino con un espíritu satánico dispuesto a todo.  El Señor tiene una obra definida para que Ud. lleve a cabo; pero si llega a ser dominado por las explosiones de su esposa, será hombre perdido, y ella no podrá ser redimida por su sacrificio.

La separación es mejor que la apostasía.-

Lo mejor que él podría hacer con esa mujer aniñada, dominante e incontrolable, es llevarla de vuelta a su madre, quien la hizo lo que es.  Aunque ello podría resultar doloroso, es lo único que tiene que hacer.  De lo contrario, él mismo será arruinado espiritualmente y finalmente sacrificado al demonio de la histeria y las fantasías de origen satánico.  Satanás asume el control total del temperamento y la voluntad de la señora y los utiliza como un granizo desolador que derriba todo obstáculo.  Su esposo ya no puede ayudarla más, sino que se está haciendo un daño incalculable a sí mismo, negándole a Dios los talentos y la influencia que le ha otorgado.

Dios ha colocado al marido como la cabeza de la familia, y hasta que la hermana D no comprenda cuál es su lugar y cuáles son sus deberes de esposa, será mucho mejor que él no mantenga conexión alguna con ella.  La esposa tiene que respetarlo y obedecerlo, y si rehúsa del todo mantener el compromiso matrimonial, llegará a constituirse más y más en un deporte de las tentaciones de Satanás; y si el esposo consiente en mantenerla a su lado, ella lo agotará y él terminará en el desánimo y la incapacidad para el servicio del Señor.  No tiene la obligación de mantener a su lado a alguien que torture su alma de esa manera.  Me fue mostrado que él ya ha perdido algo de su hombría, y ha estado recibiendo la influencia y el molde de su mujer.  Este matrimonio ha sido una trampa satánica.

Prioridad de las demandas divinas.-

La hermana D está determinada a regir o arruinar.  Me ha sido mostrado que se ha colocado completamente en las manos de Satanás, al punto que su esposo ha llegado a temer por su razón. Pero 87 él cometería el mayor error de su vida si permitiera que Satanás lo controlara mediante los designios de su mujer. Afirmó con llaneza: ella está controlada por los demonios, y si a esos espíritus se les permite obrar abiertamente, la libertad del hermano D y su hombría se esfumarán.  El es un esclavo de sus caprichos... Ella está tan poseída por el diablo como lo estaba el hombre que se desgarraba y laceraba la piel cuando Jesús echó de él los demonios... El hermano D debe dejar que Satanás se aíre, pero no debe separarse de los privilegios religiosos simplemente porque así lo quiera su esposa.

Si ella decide irse, deje que se vaya.  Aunque ella amenace con quitarse la vida, no se rinda a sus inicuas demandas.  Y si ella llevase a cabo su amenaza, sería preferible verla silenciosa en la muerte que permitirle que conduzca a la muerte no sólo a su propia alma sino a la de su esposo, y ser instrumento de destrucción para tantos otros.

Carácter permanente de los votos matrimoniales.-

Hermano D, Ud. se ha sentido aterrorizado por la violencia de su esposa, pero debe seguir la senda de la rectitud y la verdad, la justicia y la sabiduría, siempre en el temor de Dios.  Satanás ya se regocija por su éxito.

Hermana D: Yo no hubiera presentado el asunto de la manera como lo he expuesto, si no hubiera habido otra vida tan ligada a la suya: la vida de alguien a quien Dios ha elegido como su siervo.  Ese matrimonio no tendría que haberse realizado, pero el paso fue dado y la tarea que tiene su esposo ahora para sobreponerse es diez veces más difícil que si nunca la hubiera conocido a Ud. ¿Podría meditar seriamente sobre este asunto? ¿La utilidad de su esposo tiene que ser destruida, y su vida tiene que terminar en un fracaso por su culpa?... La identidad de su esposo no debe ser absorbida por la suya.  El voto matrimonial que une a los esposos es inquebrantable, pero él tiene votos también para con el Señor: amarlo de todo corazón, lo cual es un afecto indivisible.-Carta 34, 1890. 88
 

10. Razones para el divorcio.



Adulterio: única razón para el divorcio.
 

Una mujer puede estar legalmente divorciada de su esposo por las leyes del país y sin embargo no estar divorciada a la vista de Dios ni según la ley superior.  Sólo un pecado, el adulterio, puede hacer al esposo o a la esposa libres del voto matrimonial a la vista de Dios.  Aunque las leyes del país concedan el divorcio, los cónyuges siguen siendo marido y mujer de acuerdo con la Biblia y las leyes de Dios.

Vi que la Hna. _______ no tiene todavía derecho a casarse con otro hombre; pero si ella, o cualquier otra mujer, obtuviese legalmente el divorcio porque su esposo se hizo culpable de adulterio, entonces quedaría libre para casarse con quien quisiera.-Carta 4a, 1863; (HAd 313).

Entre los judíos se permitía que un hombre repudiase a su mujer por las ofensas más insignificantes, y la mujer quedaba en libertad para casarse otra vez.  Esta costumbre llevaba a gran miseria y pecado.  En el Sermón del Monte Jesús dijo claramente que no podía haber disolución del casamiento, excepto por infidelidad a las promesas solemnes del matrimonio.  "El que repudiare a su mujer -dijo él-, a no ser por causa de fornicación, hace que ella adultere; y el que se casa con la repudiada, comete adulterio"(Mat. 5: 32). 89

Después, cuando los fariseos lo interrogaron acerca de la legalidad del divorcio, Jesús dirigió la atención de sus oyentes hacia la institución del matrimonio conforme se ordenó en la creación del mundo.  "Por la dureza de vuestro corazón -dijo él- Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres, mas al principio no fue así" (Mat. 18: 8).  Se refirió a los días bienaventurados del Edén, cuando Dios declaró que todo "era bueno en gran manera".  Entonces tuvieron su origen dos instituciones gemelas, para la gloria de Dios en beneficio de la humanidad: el matrimonio y el sábado.  Al unir Dios en matrimonio las manos de la santa pareja diciendo: "Dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne" (Gén. 2: 24), dictó la ley del matrimonio para todos los hijos de Adán hasta el fin del tiempo.  Lo que el mismo Padre eterno había considerado bueno era la ley que reportaba la más elevada bendición y progreso para los hombres.-Discurso Maestro de Jesucristo 56, 57 (ACES, 1975).


Cambio de disposición, no de estado.-

He recibido una carta de su esposo.  Quiero decirle que hay un solo motivo por el cual un esposo puede separarse legalmente de su esposa, o una esposa de su esposo, y ese motivo es el adulterio

Si vuestros temperamentos no congenian, ¿no glorificaríais a Dios cambiando dichos temperamentos?

Una pareja de cónyuges debe cultivar el respeto y el afecto mutuos.  Deben velar acerca de su espíritu, sus palabras, sus actos, con el fin de no decir ni hacer nada que cause irritación o molestia.  Cada uno debe preocuparse por el otro, y hacer cuanto esté a su alcance para fortalecer su afecto mutuo.

Os aconsejo a ambos que busquéis al Señor.  Con amor y bondad, cumplid vuestro deber uno para con el otro.  El esposo debe cultivar hábitos de laboriosidad, y hacer cuanto pueda para sostener la familia.  Esto inducirá a la esposa a tenerle respeto...-Carta 168, 1901; (Hogar Adventista 313, 314).
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