El TABACO Y LA IMPOTENCIA SEXUAL. |
Dr. Javier de Oro. *
Sin duda alguna, todavía algún lector
se sorprenderá al conocer la relación existente entre el
tabaco y esta alteración de la función sexual conocida como
impotencia.
A las ya consabidas consecuencias del hábito
de fumar (cáncer de pulmón, enfisema, bronquitis crónica)
se une también otra, por menos conocida, no es intrascendente, pues
la impotencia pede llegar a alterar la buena convivencia conyugal, e incluso
ocasionar importantes desequilibrios psíquicos.
Usted, fumador habitual, quizá esté
sufriendo de este delicado trastorno. Es posible que ni siquiera se le
halla ocurrido relacionar la disminución que ha notado en su rendimiento
sexual, con el hábito de fumar. Pero así es. Y si quiere
comprobarlo, deje de fumar: usted y su esposa se sorprenderán de
los resultados.
Si se cuenta entre los que han conseguido
dejar el tabaco, o entre los que nunca fumaron, aquí tiene un motivo
más para alejarse: su capacidad sexual no está mermada, al
menos, por causa del tabaco.
Delicado mecanismo.
La definición más correcta que
hemos encontrado de impotencia es: “La incapacidad para lograr o conservar
la erección del pene.” Esta incapacidad para el coito es lo que
clásicamente se califica como “impotencia coeundi”, a diferencia
de la “impotencia generandi” que hace referencia a la esterilidad masculina.
Dice J.H. Stein en su libro Medicina Interna:
“La facultad de lograr una erección depende de complejas interrelaciones
entre factores de orden emocional, neurológico, vascular y hormonal.
Una alteración de cualquiera de ellos, puede dar origen a la impotencia”.
Es paradójica observar cómo muchos jóvenes-e incluso adultos- recurren al tabaco, causante de impotencia sexual, para manifestar su hombría y madurez.
La erección del pene, sin la cual no puede lograrse el coito, es pues, un complejo y delicado mecanismo fisiológico, que puede ser alterado por muchos factores. El tabaco, así como el alcohol y otros tóxicos, actúan como un grano de arena en el interior del delicado mecanismo de la sexualidad humana.
Curiosa paradoja.
Es paradójico observar cómo
muchos jóvenes-e incluso adultos- recurren al tabaco, causante de
impotencia sexual, para manifestar su hombría y madurez. A nadie
se le escapa cómo, nuestra sociedad de consumo, pretende hacer del
tabaco todo un símbolo de la virilidad.
Muchos fumadores -sobre todo los varones-,
influidos especialmente por la publicidad, empiezan a fumar para “infundirse
seguridad” cuando comienzan a relacionarse con el sexo contrario. Necesitan
el cigarrillo entre sus dedos, como si el humo enmarcara un ambiente de
prepotente virilidad y madurez.
Talvez hombres, sometidos ya desde jóvenes
a esas presiones y asociaciones, difícilmente podrán imaginar
después de un amor sin tabaco, y aún más difícilmente
podrán separar el tabaco del sexo.
Es una imagen tan recreado por el cine, aquella
del varón fumando en la cama después de hacer el amor, que
subliminalmente, todo fumador la lleva grabada en su subconsciente. Pero
la realidad es, como en tantos otros casos, justamente lo contrario de
lo que se nos presenta: el tabaco no sólo no otorga ninguna capacidad
sexual, sino que además, es causa de impotencia. Curiosa paradoja.
La ciencia lo explica.
La vitamina E, cumple importantes funciones en el
desarrollo genital: maduración de los testículos, estimulación
de las funciones del ovario, y formación de la placenta. La nicotina
del tabaco interfiere directamente la función de la vitamina E,
por lo que el fumador y la fumadora, van mermando ostensiblemente la capacidad
sexual.
Es un hecho conocido que la carencia de vitamina
E se asocia con una debilidad en las funciones sexuales. Y si se acentúa
esa carencia en la edad adulta, se produce una degeneración precoz
del epitelio germinal de los testículos, en el que se producen los
espermatozoides.
Se ha comprobado que la administración
de nicotina a animales de laboratorio disminuye su capacidad de reproducción.
Igualmente se ha visto microscópicamente, como la movilidad de los
espermatozoides disminuye mientras el sujeto está fumando, aumentando
cuando cesa la acción del humo del tabaco.
Pero además de todo esto, la nicotina,
como tóxico que es para las neuronas, afecta a los centros nerviosos
del sistema parasimpático situados en la parte inferior de la médula
espinal, de los que depende el complejo mecanismo de la erección.
Por otra parte, el monóxido de carbono contenido en el humo del
tabaco, inhibe la producción de testosterona, que es la hormona
sexual masculina.
El mejor afrodisíaco.
Pero lo más importante para usted,
querido fumador, es que la experiencia de los planes de cinco días
para dejar de fumar, nos dice que los que abandonan el hábito, recuperan
casi “milagrosamente” su potencia sexual, para sorpresa muchas veces de
ellos mismos y de sus esposas. Recuerde que “a más tabaco, menos
capacidad sexual”.
Una higiene corporal y mental adecuada, particularmente
en la edad madura, actúa como preventivo de la impotencia. Si además
de renunciar al tabaco, usted lleva una vida sana y ordenada en todos los
aspectos, puede estar seguro de que mejorará su vida sexual y las
relaciones con su pareja.
Una vida sana y natural, alimentándose
correctamente, haciendo el ejercicio que su edad corresponde, y absteniéndose
de tóxicos como el tabaco, el alcohol y otras drogas, favorece las
funciones fisiológicas, incluyendo la sexual y resulta más
efectivo que el más poderoso de los afrodisíacos.
¡De usted depende! S3
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De tipo psíquico. · Estrés, tensión nerviosa:
son las causas más frecuentes.
De tipo físico. · Diabetes: Especialmente en los casos en
que está mal tratada o descuidada por el enfermo. Es una causa frecuente.
De tipo tóxico. · Alcohol y tabaco.
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* Javier de Oros es médico, y desarrolla su trabajo en la capital de España, Madrid.
Websiervo: Christian Gutiérrez