
EL TABACO Y EL CANCER DE PULMON.
Según datos de la OMS (Organización Mundial de la Salud), cada año se producen 600,000 nuevos casos de cáncer pulmonar en el mundo, la gran mayoría de ellos provocados directamente por el tabaco.
El humo del tabaco inhalado por el fumador,
contiene más de 30 sustancias irritantes y tóxicas,
entre las que destaca la nicotina, los alquitranes y el monóxido
de carbono. Un fumador de un paquete al día, introduce en sus pulmones,
a los largo de un año, una cantidad de alquitrán equivalente
a la que cabría en una taza de café.
El efecto cancerígeno de los
alquitranes sobre la mucosa de los bronquios es un hecho ampliamente probado.
Pintando cada día la piel de los ratones de experimentación
con esos mismos alquitranes, al cabo de unos meses se desarrollan tumores
malignos en la mayor parte en la mayor parte de los animales.
En los bronquios del ser humano, los
alquitranes del tabaco ejercen igualmente acción anticancerígena,
aunque no de forma tan rápida, gracias a que la mucosa bronquial
dispone de unos potentes mecanismos de defensa, el más importante
de los cuales lo forman los cilios vibrátiles.
Estos microscópicos “pelillos”
se agitan continuamente, tratando de eliminar hacia el exterior toda clase
de impurezas que entran con el aire, entre ellas los alquitranes. Si todo
funcionara así el cáncer de pulmón sería mucho
menos frecuente. Pero una de las acciones de la nicotina contenida en el
humo del tabaco es precisamente la de paralizar la acción de estos
cilios limpiadores. Esto hace que las partículas de impurezas que
han sido inhaladas, entre ellas las del alquitrán, quedan retenidas
en los bronquios, irritando las a su células mucosas, y desencadenando
cambios cancerosos en ellas.
Las células cancerosas se reproducen
anárquicamente, invadiendo los tejidos sanos, y propagándose
al resto del organismo a través de los vasos sanguíneos y
linfáticos. En una buena parte de los casos, cuando se diagnostica,
ya está demasiado extendido como para poder ser extirpado quirúrgicamente.
Esto hace que a los cinco años de haber sido diagnosticado, sólo
queden vivos un 20 por ciento de los enfermos.
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· Esputo con sangre: Es un síntoma de alarma, por el que siempre se debe consultar con el médico. · Dolor torácico, sin causa aparente, y que persiste durante algunos días. · Neumonías y otras infecciones pulmonares, cuando se repiten con cierta frecuencia, o bien cuando son rebeldes al tratamiento. · Nódulo solitario pulmonar en una radiografía del tórax: son cancerosos del 30 al 50 por ciento de los casos, especialmente cuando aparecen en fumadores de más de 35 años de edad. |
Ilustraciones.
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2. Este es un pulmón canceroso. El tumor propiamente dicho es el tejido blanco que se ve en la parte superior. El color negro del pulmón es debido al depósito de alquitranes. |
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4. Detalle ampliado del centro de la fotografía número 3. |
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5. Después de quitar parte del tejido pulmonar que aparece en las fotos 2,3 y 4, se aprecia mejor como ese crecimiento canceroso en forma de dedo invade el interior de un bronquio. |
Las fotos que aparecen en las páginas 4,5,8,9,14,15,18,19,22,23,32 y 33 han sido tomadas del montaje audio visual If You Smoke (Si Usted fuma) creado por Gordon Hewlett. Se usan con el correspondiente permiso de PPPA (Pacific Press Publishing Association.)