
El tabaco y el enfisema.
La bronquitis
crónica del fumador, y su consecuencia más inmediata, el
enfisema pulmonar, son las enfermedades producidas por el tabaco que más
caras resultan a la sociedad. En un solo país como España,
causan millones de jornadas de trabajo perdidas al año, así
como otros muchos gastos por medicamentos y asistencia sanitaria.
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1. Este es un pulmón afectado
por enfisema en el que pueden apreciarse dos grandes bullas (ampollas),
formadas como consecuencia de la rotura de los tabiques pulmonares. |
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2. Una bulla enfisematosa gigante
que se ha roto, muesta hasta qué punto el enfisema puede destruir
el tejido pulmonar. |
Síntomas del enfisema
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Sensación de falta de aire ante cualquier
esfuerzo por mínimo que sea, como por ejemplo al hablar o al agacharse
para atarse los zapatos.
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Dificultad respiratoria: la respiración
se hace ruidosa, y entrecortada por golpes de tos. En los casos avanzados,
los enfisematosos son incapaces de apagar soplando la cerilla con la que
han encendido el cigarrillo.
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Tórax muy abombado, en actitud de inspiración
permanente.
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La mucosa de los bronquios, reacciona ante
la irritación que le causa el humo del tabaco, produciendo una mayor
cantidad de moco. Ahora bien, ese moco no puede ser expulsado adecuadamente,
pues a nicotina tiene además el efecto de paralizar el movimiento
de los cilios, “pelillos” microscópicos encargados de arrastrar
al exterior, junto con el moco, las impurezas que penetran en los bronquios.
La acumulación de moco y la
inflamación de los bronquios, que se producen en la bronquitis crónica,
hace que éstos disminuyan su calibre. La inspiración, fuerte
y activa, logra hacer pasar el aire hasta los alvéolos, donde queda
atrapado, pues la expiración es incapaz es incapaz de expulsarlo
totalmente. Esta acumulación de aire a cierta presión en
los alvéolos pulmonares, hace que se distiendan y, finalmente, que
se rompan sus finas paredes, formándose unas bolsitas cada vez mayores
llamadas “bullas”.
Las paredes de las bullas pierden su
elasticidad, y el pulmón acaba convirtiéndose en una esponja
rígida llena de cavidades que ya no sirven para la oxigenación
de la sangre. El pulmón queda permanentemente distendido, y la respiración
se hace muy difícil. La bronquitis crónica del fumador ha
destruido los tejidos del pulmón, y ha dado paso al enfisema.
La palabra “enfisema” viene del griego,
y quiere decir “insuflación”. Los fumadores que sufren esta enfermedad
se reconocen fácilmente, porque su respiración se hace muy
sonora y trabajosa. La mayor parte de su energía vital la gastan
en mover los músculos para poder respirar.
El tratamiento del enfisema pulmonar
consiste básicamente en:
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Eliminar radicalmente el hábito del tabaco.
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Facilitar la expectoración y limpieza
bronquial mediante fisioterapia respiratoria.
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Evitar las bronquitis y otras infecciones pulmonares.
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3 y 4. Estas fotografías muestran
con detalle el tejido pulmonar afectado por el enfisema.
Puede apreciarse la destrucción de
los tabiques que separan los alveolos pulmonares, lo que da lugar a la
formación de grandes cavidades - las bullas- rígidas e incapaces
de realizar la función de paso del oxigeno a la sangre. |
En los casos graves en los que la insuficiencia
respiratoria se hace severa, puede requerirse la aplicación de oxígeno
e incluso la ventilación mecánica asistida.
El pronóstico del enfisema del
fumador, una vez que la enfermedad se ha establecido, es bastante sombrío.
La reagudización de la bronquitis crónica, así como
la aparición de otras infecciones pulmonares, es bastante frecuente.
La escasa oxigenación de la sangre del paciente, agrava las complicaciones
cardiacas dela enfermedad, que pueden conducir a la muerte en pocos años.
El enfisema pulmonar es irreversible,
ya que la destrucción de los tabiques que separan los alvéolos
pulmonares no tiene reparación posible.
A pesar de ello, los enfisematosos sienten
una gran mejoría cuando dejan de fumar: disminuye la tos, respiran
mejor, y su sangre vuelve a recibir más oxígeno. S3.
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5. Aunque tiene puntos negros producidos
por el carbón del aire normal de una ciudad, este pulmón
sano todavía presenta un color rosado saludable. |
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